Una “Semana Santa” playera más, vacacional, y “romería”. ¡Qué cambio!

Así es como debería llamarse hoy la otrora Semana Mayor, que, de religiosa, y reflexiva espiritual muy poco le queda actualmente

En el presente, el uso que se le da a ese espacio de tiempo anual es: vacacionar, “playar”, veranear, escalar montañas bebentinas, y demás actos asociados, por lo que los resultados siempre, al término de ese periodo, son los mismos: fallecimientos de personas, lesionados, intoxicados, y hospitales saturados de vacacionistas accidentados, en busca de asistencias médicas, etc., etc.

Una semana instituida por la comunidad cristiana mundial, con principalía la católica, para conmemorar la pasión, muerte, y resurrección del Jesús-Hombre, luego convertido en Jesucristo, para el mismo dar cumplimiento al ministerio terrenal que le fuera asignado por el Padre Supremo en los Cielos, no ha escapado a la mayúscula degeneración que arropa a las sociedades todas hoy, una en mayor grado que otras.

Evidentemente, en esa una situación “ignorantil”, que indudablemente se ha llevado de encuentro el brillo total, y la solemnidad de que debe ser objeto esa época del año, aun la movilidad del llamado periodo “santo” de siete días, por la razón calendar que siempre se observa, tiene en su base una serie de factores que le han sido muy adversos.

Entre las razones de la inobservancia impropia, casi generalizada, con respecto a tan sagrada conmemoración, que tiene como centro al amado maestro Jesús, se reitera, en términos del trabajo terrenal que se le encomendara hacer en favor de toda la especie humana, edificándole, y ejemplificando, sobre el sendero de evolución consciente que todos los hombres (general) deben recorrer, para que las entidades espirituales encarnadas en el plano físico de la materia (almas), puedan regresar a su “Fuente de Origen”.

Están, primeramente, el carácter religioso convencional que se le ha dado al espacio de tiempo de que se trata, obviándose lo esotérico en realidad, y lo que ha traído como consecuencia criterios disimiles, e interpretaciones diferentes, creadores ambos de confusión, en relación con las Sagradas Escrituras, y a nivel de las diferentes sectas de ese orden que se tienen desde hace años.

También están los aspectos mercadológicos: los aprovechamientos políticos para venderse los aspirantes a participar del Estado nacional nuestro (se aprovecha en ocasiones la oportunidad para hacer campañas electoreras); como los proteccionismos gubernamentales a los vacacionistas durante sus paseos, y estadías en playas y balnearios, que se estilan en el fin de semana correspondiente. ¿Qué dice la gente? ¡Se puede salir sin miedo alguno!

Que interesante sería, el cuantificar las visitas a playas, montañas, ríos, y demás lugares veraniegos durante el periodo de referencia, para establecer comparación, a los fines de determinar qué tan lejos anda eso de la religiosidad y espiritualidad debidas, en torno a la “desnaturalizada” hoy. “Semana Santa”

Volviendo al maestro Jesús, preciso es señalar que, se le escogió a Él como “muestrario”, para emulación por parte de los hombres (general), y encarnación de la Magna Conciencia Divina, grado evolutivo que el Mismo tuvo que alcanzar: el Cristado, antes de la labor a realizar entre los 30 y los 33 años, cuando habría de terminar su misión hasta ese entonces. 

Mostró durante su tránsito terrenal el sendero de evolución consciente que debe   lograr todo hombre (general), el espíritu encarnado; qué es el verdadero hombre sobre el planeta.  

¡Convertirse en un Cristo las personas!, como paso previo, antes de ascender hasta el Padre Supremo, la Fuente Superior Divina.  Qué el asunto no era cargar con todos los pecados de la humanidad, como es lo que convencionalmente se dice, según sostienen muchos esoteritas de calibre.

Sí, que el Cristado tiene que ser la meta, máximo nivel de evolución: Conciencia Magna del Padre en los Cielos, para poder retornar a Ése. Para ello no hay atajo posible. De ahí el tan significativo decir de Jesús, cuando expresaba: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14-6, Sagrada Biblia). Evidentemente, no se refería al Jesús-Hombre, sino a la Conciencia Divina Magna que Él encarnaba.

Según afirman connotados esoteristas, uno de los motivos para que el Ministerio de Jesús fuera hasta de los 33 años, en ese momento, tiene que ver, según la ley de la numerología, con el nueve (9), expresado en la multiplicación de 3 por 3, representativo de la evolución de especie humana sobre el planeta Tierra, respecto de lo cual Él instruyó.

Además, que, por asociación, tiene que ver ese también, con el periodo de gestación de la mujer: nueve faltas de la menstruación, de 28 días cada una, en correspondencia con la durabilidad de los tránsitos lunares. “La Luna es el elemento femenino de la Madre Naturaleza”, según los entendidos.

Es indudable que, la mujer es el ser más   importante dentro de la especie, por ser   la co-creadora de la humanidad, con la Divinidad Suprema, y su rol en cuanto a la preservación de esa.  ¡Los hombres no paren!

Esas atribuciones, amén de otras, que tienen que ver con la formación y desarrollo de las familias, como células primarias de todas las sociedades, y la intervención de los vástagos a posteriori, en términos de los comportamientos a observar posteriormente en el seno de las mismas.

Pero, siguiendo con lo evolutivo espiritual, propiamente, y en consonancia con la misión terrenal de Jesús el Cristo, es la mujer la que permite el ingreso de las entidades espirituales, sujetas a evolución en el mundo de la materia física, a través de la encarnación. ¡Es el paso! Vale reiterar, qué ¡los hombres no paren.

Como se puede advertir a partir de lo aquí expresado, por la significación esotérica de gran valor para la humanidad que envuelve la conmemoración de la Semana Santa, por los hechos divinos acecidos durante ese periodo haces siglos, encabezados por Jesús el Cristo, debe ser esa objeto de todo respeto y solemnidad. Procede entonces utilizar esos días como es debido, y no para la satisfacción de vulgares deseos mundanos

Lo expuesto más arriba, es producto del acopio de informaciones esotéricas, siguiendo incansables búsquedas, a los fines de uno con conformarse con los convencionalismos que se dictan regularmente; y, en pos de alcanzar conocimientos lo más cercanos posible le a la realidad, en cuando, a la creación del Universo, su Arquitecto indiscutible, como los Atributos Divinos diseminados por el Aquel, sobre la faz de la Tierra, con sus respectivas misiones asignadas.

Esperamos que este humilde aporte sirva como aguijón, para aquellos que puedan estar interesados en hurgar, y cranear sobre la real esencia de la especie humana: espiritual, como de su rol sobre el planeta Tierra, que los convencionalismos religiosos no los explican con real certeza. Eso en parte provoca los desatinos y deshonras con respecto a la Semana Santa.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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