¡Qué caso más ilustrativo, histórica y espiritualmente hablando!

 

Trabajos de investigación como esos que realiza Angela Peña, que muy bien logrados le quedan por cierto, relativos a personajes  locales de nombraría, principalmente, en cuyo honor luego se designan con sus nombres calles y avenidas del país, se reportan como de suma importancia para la sociedad dominicana, ya que son bastantes las personas que aquí, nacionales y extranjeras,  se mueven por vías de tráfico, vehicular y peatonal solamente, en las que a veces hasta se reside, y que  desconocen el por qué se les denomina así.

Precisamente, y como en este país los historiadores, de ordinario narran las cosas y episodios sobre los cuales se quiere dejar saber, verbigracia, en lo que se refiere a la llamada “Era de Trujillo”, que a pesar de haber durado más de tres décadas, cuánto se ha escrito sobre ella resulta más que insuficiente.

Se ha dicho con respecto a la misma, nada más que lo conveniente para los poderes políticos-sociales regentes que le sucedieron; y, preferiblemente, los factores negativos atribuibles a aquel régimen de fuerza; todo lo favorable que se produjera entonces para la nación y su gente, se ha dejado de lado.

Además, sobra decir que, los dominicanos no cuentan con periodistas reales de investigación, sino con profesionales del sector, corporativos, narigoneados y pagados por los poderes que rigen, para que hurguen sobre determinados hechos, o circunstancias, no edificantes en sí para la sociedad en general, más bien con fines políticos premeditados, retaliatarios, vengativos, para mayor claridad.

En relación con lo expresado, cuán interesante, vale reiterar, se reporta esa nueva contribución tan significativa, no solo para la historia de la República, sino en otro contexto, al que nos referiremos más adelante, que hiciera la periodista señalada, a través de su reportaje publicado en el medio “HOY”, edición de fecha 14-1-19, página 8ª. “Calles y avenidas”.

Fue realizada esta indagación, sobre el extinto coronel-piloto de la Aviación Militar Dominicana, Juan Antonio Minaya Fernández,  que se destacara como figura notable durante la “Era del Jefe”, por ser uno de los “aritos” de confianza que tenia el hijo mayor del dictador, Ramfis Trujillo, se entiende, acompañante de seguro durante todas las famosas andanzas y acciones malévolas del “lindón apoyado por su padre”, y cuyo nombre lleva una de la calle del sector “Miraflores”, en Santo Domingo. ¡Se le honró con eso!

Cuántos transeúntes, de a pie, o en vehículos, que usan la misma, se están desayunando ahora sobre la designación de la vía, incluido quien aquí escribe, a pesar de haber nacido, y criado después, en una zona aledaña al lugar, sector de Don Bosco, como laborado en el “Liceo Unión Panamericana”, sito en el área, que funciona como extensión de la UASD en las horas nocturnas.

Pero, además, y como dijéramos más arriba, ese trabajo de Angela Peña, sobre el cual se trata en estos momentos, también resulta importante, debido a que invita a una profunda reflexión, ya en otros ámbitos, obviamente, más intrincados, y controvertidos.

Primero, se hacen revelaciones mediante ese, respecto de las limitaciones que tiene la medicina convencional (científica), de ordinario contestataria en parte de lo divino, con relación a la constitución y funcionamiento del organismo humano, concebidos fuera del marco de la mente de los hombres,  cuyo reconocimiento se escuchara en voces de gente del área médica muy autorizadas, a lo que hiciera mención la reportera, como lo fue uno de los juicio emitidos por el doctor Ney Arias Lora, por ejemplo,  neurocirujano nuestro de calibre, ya fallecido, quien tuvo que ver con el caso desde el inicio mismo, e intervino al lesionado: “La ciencia no puede hacer nada”

Por igual lo admitieron otros galenos participantes, que se les oyó respaldar al doctor Arias Lora, incluso extranjeros, los cuales estuvieron contestes con sus demás opiniones: “no había nada que hacer”. “Único caso en el mundo”.

Según el doctor Ney Arias, expresó, y no estaba hablando un aprendiz de estos que hay ahora, ni tampoco de ayer, pues era toda una autoridad en la materia, que testificada,  señaló que, “tantos años de permanencia con vida, en ese estado, era único en el mundo”. “La mayoría de las personas con ese trauma mueren en los primeros días, ocasionalmente ninguno sobrevive, y ………..”

Segundo, es evidente que, ese accidente del susodicho coronel-piloto, en que los acompañantes resultaron prácticamente ilesos (heridas y contusiones de poca gravedad, según el parte médico correspondiente), y solo él salió con una afectación tal, que le provocó estar en cama, o una silla de rueda, durante 15 años, conforme se publicó, en estado inconsciente, sin hablar, con los ojos abiertos, e inmovilizado, como tampoco poder percatarse de la realidad a su alrededor, se le tiene que dar una lectura imparcial en el campo de la espiritualidad esotérica, ya que cuánto ocurrió – condición vegetativa tan prolongada – resultaba inexplicable para la mente humana.

Por lo antes expuesto, sería una acertada decisión en ese orden, a los fines de formarse un juicio concluyente, el ponderar, en lo referente a dicho señor, aspectos tales como:

  • Fallece a los 48 años de edad, estando 15 bajo ese estado de inconsciencia, lo cual significa que pudo vivir plenamente 33 años. (Significativa cifra dentro de la numerología esotérica).
  • Se casa cuatro (4) veces durante esa corta existencia, algo que, si no es un récord, constituye un buen “averaje”.
  • Tiene un solo hijo, que lo procreó con la primera esposa, que luego de destacarse como sólido intelectual, catedrático universitario, filosofo, poeta, ensayista, graduado con honores en Estados Unidos; y, que luego, bajo los efectos de un mayúsculo estado depresivo emocional se suicida, lanzándose al mar. Dejo escrita una nota sobre su fatal destino final. Chocante, ¿verdad?
  • El accidente le produjo al coronel-piloto, un traumatismo cráneo cerebral, en que resultó afectado, principalmente, el llamado “tallo cerebral”, que le causó el no contacto entre el intelecto y la coordinación de los movimientos de las extremidades, según el doctor Arias Lora; como queriendo decirse, entre otras cosas, ¡para que no camine más!
  • De acuerdo con su principal médico tratante, el amor de su madre fue una de las causas de la insólita supervivencia. Así lo reiteró el doctor Arias Lora. A nivel esotérico siempre se habla de la empatía, vibracional, si cabe el término, entre madres-hijos, por la gestación de estos últimos en su interior, y la traída al mundo después. Parece que ahí se manifestó.
  • Por último, aunque resulte algo superficial, la asociación entre los hechos, su gran “enllave” también murió joven (40 años), a raíz de un funesto accidente de tránsito, en Madrid, España, antes que Juan Antonio Minaya, incluso. Cabe destacar, que en medio del suplicio del coronel-piloto

 

La verdad que, es un trabajo ese del que ahora se trata, en el que Angela Peña, de nuevo hace al país un valioso aporte, para edificación de la sociedad nuestra en general, desde el punto de vista histórico-patrio; muy ilustrativo, a pesar de que algunos datos personales, como ella señaló, no fue posible obtenerlos.

En adición, el mismo invita a reflexionar, y preguntarse por qué, circunstancias como la narrada. se producen a nivel de determinados componentes de la especie humana; ¿qué en verdad las origina? ¿Acaso tendrán que ver con el sentido del refrán aquel que reza, “el que bien vive, bien muere”?

O, será tan efectiva aquella aseveración de corte esotérico, y de amplia expresión popular, aunque algo inconsciente, que bien podría asociarse con el prediseño de cada corriente de vida, en el sentido de que, se incluyen en la misma todas las situaciones necesarias para evolucionar, la entidad encarnada de que se trate, como el tiempo cronológico de subsistencia física para su revestimiento corporal, presupuestado, y que establece que: “nadie se muere la víspera; mata el día, la hora, como los minutos, y segundos precisos”.

¡“A cranear”!, como diría un connotado comunicador nuestro.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Aunque usted no lo crea!

Políticos del patio, y determinados líderes religiosos aquí, siempre van de la mano. Algunos de esos últimos allantan con diferencias separatistas, pero al final se ponen de acuerdo, y pactan, en su gran mayoría, con los que están llamados a dirigir los destinos nacionales, tras su escogencia electoral.

Claro, cada uno anda en busca de lo suyo, como es lógico suponer; nunca el apoyo entre ambos es gratuito. Yo te respaldo, pero lo mío tiene que salirme después, es como dicen seguramente los predicadores de los convencionalismos de orden espiritual, tantos sectarios evangélicos, o católicos, que aquí se destacan.

¿De dónde han de venir ambas acciones “reciprocatorias”? Obvio, desde los podios en que se sermonea, y se recomiendan candidatos políticos a los feligreses; y, después, a los despachos gubernamentales, les toca abrir las puertas, para que los ocupantes de turno extiendan las manos en favor de los curas y pastores que coadyubaron con su llegada al poder.

Asociado con lo que se expresa más arriba, es que aparecen en la prensa nacional aseveraciones como: “La reelección presidencial divide las opiniones entre los religiosos”; y, “Algunos sacerdotes dicen apoyar la repostulación del presidente Medina; otros están en contra”. (Periódico “Diario Libre”, del 7-1-19, página 6).

Amén de eso, se incluyen en el cuerpo de la reseña correspondiente, dos concepciones que externara el papa Francisco, y que posiblemente, estén sirviendo de sustento a cuánto relativo se viene observando en esta nación.

Señaló el alto prelado que: “un buen católico debe entrometerse en la política”. Y, “Debemos inmiscuirnos en la política porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Y los laicos cristianos deben trabajar en política”. (Véase medio citado).

Procede señalar que, no necesariamente hay que estar de acuerdo con los pareceres del papa Francisco, por la forma en que hoy se ejerce a actividad política, que es una inversión, bastante lucrativa, por cierto, explotadora y avasalladora, en contra de los pueblos indefensos. Los ejemplos para disentir, están de sobra, y Dominicana constituye uno de los mejores referentes.

¡Con todo respeto, padre Francisco!, no creemos acertados sus juicios sobre ese particular. Además, entendemos que, los líderes religiosos, sin importar las sectas a la cual pertenezcan, como lo adheridos que estén a los paradigmas  convencionales propiamente, deben  dejar de lado todo lo mundanal egoísta,  verbigracia, las actividades políticas – negocios y ambición de poder  -, para, en vez de, tratar  procurar concienciar a las feligresías que pastoreen, sobre la espiritualidad pura, aunque adaptada a los tiempos entonces, esa sobre la cual ejemplificara el amado Maestro Jesús, ya siendo el Cristo, durante su ministerio terrenal.

Qué enseñen cómo observar la llamada “Regla de Oro” que Aquel prescribiera, como los Mandamientos resumen de la Ley, según sus prédicas: “Amar a Dios sobre todas las cosas; y, a tu prójimo como a ti mismo”.

 

 

Las encuestadoras y los políticos, tienen igual nivel de credibilidad

Bobos son los que se dejan inducir por los números acomodados que publican las primeras, para satisfacer los egotismos de los paganinis, políticos y demás; como, vender falsas imágenes personales, que distan bastante de las realidades fehacientes; de procurar hacerles ver, como muy diferentes con respecto a otros contendientes, dentro del ruedo de que se trate.

Esas, que solo intentan destacar preferencias pueblerinas, son empresas como otras cualesquiera, que siempre procuran conservar sus clientes, como el hacer frente a toda posible competencia grupal del ramo.

De ahí que, como es lógico suponer, planifican sus acciones laborales con los que encomiendan los servicios de muestreos, medición, tanteos, etc., cuyos resultados después se deberán adaptar a sus apetencias, sin importar que se hayan reportado negativos. De ser necesario, el maquillaje de superioridad, cercanía, o empate consolador, tiene que ir; pues de lo contrario, el usuario se le espanta; se va para otra firma del quehacer.

Es por ello que, según lo advertido, se seleccionan los entornos sociales más propicios, en pos de lograr lo deseado, para llevar a efecto las tareas de campo, que ahora podrían ser no presenciales, preferiblemente, para que menos se conozcan los segmentos sociales abarcados, haciéndose provecho de los avances tecnológicos a la mano; y, en procura de hacer casi imposible toda “comprobabilidad” requerida, en cuanto a los pronósticos, y evaluaciones hechas públicas.

Se infiere entonces que, nada se hace al azar, incluida la selección de sectores abiertos de la población, si es que por ellos se opta, para descartar sorpresas. ¡Debe ser esa la norma de estilo! En el caso de Dominicana, el más a la vista, nunca se sabe dónde se hacen las encuestas.

Luego, quién va creer, por consiguiente, que personas como esas que en los últimos días la prensa local ha estado publicando, verbigracia, las que aparecen en primera plana del medio “Listín Diario”, edición del 11-12-19, entre otras, pueden alcanzar calificaciones así, o puntajes.

¡Ni ellos mismos de seguro!; pues, ¿qué es lo que han hecho para merecerlas?  Para tener aceptación algo significativa en el seno de cualquier población, por inconsciente que pueda ser, ingenua, o estúpida, algún mérito loable se debe tener; en el haber de los trabajados, se tienen que registrar ejecutorias notables en favor de las grandes mayorías, desde las riendas del poder estatal; o, evidenciarse pulcritudes muy marcadas, con sólidos referentes que así lo avalen.

¿Y, de esos qué? ¿Qué han hecho? ¿Son nítidos, como esperanzadores sus perfiles? ¿Cabrían dentro del ruedo ciudadano elegible, para dirección de la cosa pública, como miembros componentes, así ponderados? ¡Bueeeeno!

Por tanto, no hay que ser muy inteligente para descartar informaciones de muestreos tales, con las que se ha venido haciendo el intento de embaucar a la gente aquí, de cara a los próximos comicios electorales, a celebrarse en el año 2020.

Hacer caso omiso a esos datos, que los inteligentes entienden para la prensa, y nada más, es lo que más procede. Seguir evaluando los eventuales pretendientes al trono nacional, sito en el Palacio de Gobierno, a partir del año 2020. Y, estar seguro de que, más adelante vive gente, a tomar en consideración para tales fines.

Aquí, aún quedan muchos hombres aptos, y serios por demás, que no están siendo de objeto de encuesta alguna; que no la procuran, por considerar que no tienen que mercadearse, como cualquier producto de consumo masivo; que se autovaloran. ¡Búsqueseles!

Los políticos, por su parte, con las muy raras excepciones que quedan aún, evidencian representaciones bastante vivas de demagogias, falsas promesas, embaucamientos, como la intención marcada de solamente captar tarados, o distraídos, para que vayan a votar por ellos en los mataderos electorales que se lleva a efecto aquí, y luego alzarse con el poder, donde después van a hacerse ricos, ellos, y los grupos que les patrocinan en sus intenciones macabras.

Solo números inductores acomodados, y falsas promesas para confundir a los incautos, van siempre de la mano por parte de ambos sectores. Bobo, el que se deje sorprender. “¡Ojo al Cristo!”

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Lo que sí es más necesario!

Un pacto por la pulcritud en las actividades políticas, entre los que las ejercen en Dominicana, ¡sí es lo que se debe hacer, y con urgencia! ¡Dejémonos de estar con tantas demagogias!

Así llegaría todo lo demás por añadidura; no solamente en pos de que haya agua suficiente en la República, para consumo humano, y todas las actividades productivas agrícolas, móvil en que sustentara el planteamiento que fuera hecho al liderazgo político en el país, por el señor Olgo Fernández, director del Instituto Nacional de Reclusos Hidráulicos (INDRHI; que, aunque hace ya un tiempito se produjo, merece no ser olvidado, por las eventuales consecuencias desfavorables que de nuevo se acarrearían para la nación, en términos de préstamos, sobornos y sobrevaluaciones. ¡Se podría estar condicionando mentalmente a la población!

El llamamiento se hizo en el marco de un seminario internacional (Ciclo Caribeño de las Ingenierías, la Arquitectura y la Agrimensura, auspiciado por CODIA, región Norte), en que se trató sobre el “Balance Hídrico Nacional y potencial del Alto del Yaque”, que fuera celebrado en la ciudad Santiago de los Caballeros, segunda capital del país, aunque ahora está dividida, por decisión de los “genios” congresistas locales: “Piden al liderazgo político del país la firma de un “Pacto por el Agua”. (“Diario Libre”, del 1-12-18). ¡Fue la alegre exhortación!

Si los seleccionados para dirigir los destinos de la República en cualquier momento, no consideraran su incursión en el ruedo correspondiente, como una inversión lucrativa, con miras a agenciarse jugosos beneficios a posteriori, teniendo como herramientas principales la corrupción estatal permitida, como la impunidad para solaparle luego, sino que, se vieran tales los comisionados por las grandes mayorías para trabajar en función del país

y mejorar las condiciones de vida de su gente, cuántas cosas se podrían lograr, que no solo sería el agua en abundancia, para utilización general.

Por ahí sí es que debe andar la firma de un gran pacto necesario, y no supeditarse a estar hablando de construir grandes presas (12), para lo que, obviamente, se tendría que continuar endeudando el país, conociéndose tantos precedentes que están a la mano, respecto de sobornos y sobrevaluaciones relativas, vale repetir; como, el agenciarse grandiosos negocios los políticos que intervengan.

Claro, no es que la construcción de las presas no sea necesaria, pero su ponderación se impone en estos momentos “odebrechtianos”. El agua es muy necesaria. Ahora, ¿y con los demás servicios públicos qué?

Lo que se debe procurar es que personas pulcras, honestas, y aptas por demás, sean quienes dirijan la cosa pública a nivel local, en vez de advenedizos y trepadores, en las posiciones públicas hoy, y aspirantes a desempeñarlas en el futuro, ávidos de riquezas, para ellos, y los grupos de adláteres a su disposición.

Claro, bien que la prensa local les hace el coro a todos estos demagogos políticos, vive bien, con la publicación en primera plana de llamativos titulares embaucadores, por encargo, no cabe duda, que de seguros son compensados económicamente a satisfacción. De ahí, que tanto se destacara el de referencia.

 

Triste panorama nacional. ¿Qué hacer?

Qué será de los dominicanos dentro de poco tiempo, a pesar de cuántas alharacas halagüeñas politiqueras se escuchan a diario. La predicción resulta indudablemente fácil, debido a lo que se observa, tras el menor esfuerzo.

Muy difícil se hace aceptar las crudas realidades que se presentan con regularidad, sin importar de lo que  traten; pero, cuando nos golpean el rostro de forma consistente, por más  indiferencia con la que uno procure  actuar, no queda más remedio que hacerlo; reconocerles como fehacientes, e ir   pensando en que todo ápice de esperanza se está perdiendo, lo cual no implica ser pesimista por completo, sino, en que la puesta de los pies sobre la tierra se hace necesaria

Es lo que pasa con el escenario político-social que se viene verificando en Dominicana, respecto de la corrupción estatal y privada, rampantes, ambas, con impunidad marcada; un Poder Judicial politizado; demagogias a todo dar; podredumbre social de grado; descalabro institucional generalizado alarmante; narcotráfico; como, una prensa “opiante” pagada; e, inducciones diversas hacia lo indebido; criminalidad y delincuencia por doquier, etc., etc. ¡Qué panorama, mamacita!

Todos esos males se reportan con muy pocas posibilidades de enmienda; máxime, cuando se reflexiona en mensajes como esos que pronunciara el reconocido pastor evangélico Ezequiel Molina Rosario, durante el evento religioso anual (Concentración Evangélica Nacional), denominado “La Batalla de la Fe”, de este 1ro. de enero del 2019.

Manifestó el religioso, entre otras cosas, refiriéndose al país, obviamente, “que el Estado y los partidos fueron infiltrados por bandas de malhechores que, alega, se mueven con ambición ilimitada”; y, que “mafias organizadas están detrás de la corrupción”.  ¡Esas se ven de lejos!

Además, que, “Viene una generación de animales, de robots. Eso es lo que la gente está sembrando”. Muy poco se tendría que agregar a lo dicho por ese señor, para formarse un juicio concluyente, que estaría en consonancia con lo que se viene expresando. (Véase periódico “El Día”, edición del 2-1-19, página 4).

Nada más faltaría agregar al  parecer de ese “hombre evangelizador desde el púlpito”, que esos calificativos que él empleara, no son solo en lo concerniente al porvenir,  sino  que también, las actuales mismas, se están comportando de iguales maneras, con mínimas excepciones notables; y que, los escenarios más propicios para comprobarlo, son las aulas locales, a todos los niveles, incluidos aquellos en que participan los que se entienden están conformados por el relevo generacional inmediato, los pseudo estudiantes universitarios. ¡Intentar colaborar con la formación de esos últimos, es deprimente!; le matan la ilusión a cualquiera.

Es obvio que, esos “flagelos” señalados más arriba, están demasiado enraizados en esta República; y que, los combates que se imponen en su contra, requieren de voluntades grupales sólidas, como de decisiones correctivas, libres de miramientos parcializados, hacia determinados actores que se destacan en el marco de las ejecutorias malsanas que vienen “acogotando” al país, sin importar las organizaciones políticas coloreadas a que pertenezcan.

Es un asunto de lucha sostenida en favor de la nación; de demostrar que se es buen dominicano; de no permitir que un grupo de “vándalos” politiqueros de nuevo cuño la administre como una finca de su propiedad; que hagan con ella cuanto les venga en gana.

Muchas veces, el observador cercano, tiene la intención de aportar en pos de enfrentar la cruda realidad nacional; o, al menos, incitar para que otros lo hagan; pero, todos los aprestos individuales van cayendo en el vacío, por lo que el desencanto tarda, y llega de repente, optándose  entonces por tomar un “asiento en las gradas”, para desde allí observar el juego entre el barco – la nación – y el tormentoso mar bravío, valga la analogía; ver la forma en que prosigue “haciendo agua”, tal se dice de ordinario, y hundiéndose rápidamente, sin que se advierta posibilidad alguna de rescate.

Lamentable, cuando finalmente se arriba a conclusiones de ese tipo; pero, de bobo parece ser, el continuar insistiendo en contra de lo que luce imposible cambiar, sin que se produzca un fuerte “remeneón”  pueblerino; o, un abanico acciones sociales contundentes, de connotada importancia “subsanante”.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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