Con el INTRANT solo, ¡nada se va a resolver en Dominicana!

 

A veces el pesimismo no es bueno; de ordinario se reporta como mal consejero. Siempre conviene tener una “pizca” de esperanza, aunque todo horizonte relativo a una situación cualquiera luzca sombrío por completo. Claro, en ocasiones se hace bien difícil esperar que algo ocurra, que no sea lo negativo, tal lo es con relación al caso de que aquí se trata, por razones que huelga enumerar.

En este país, se da un deleznable escenario callejero vehicular, que deja bastante que desear; que hace ver muy lejos toda posibilidad de solución real al caos fehaciente que se registra en el mismo, dada la forma mediática en que se ha venido manejando el tema desde hace tiempo ya; con parches obvios, revestidos de retoricas, y politiquerías; cuando no, de las conveniencias grupales de estilo.

Ahora vienen con una nueva ley de transporte, y la creación de una superestructura reguladora, el INTRANT (Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre), con más elementos dizque controladores, que objetivos propiamente de enmiendas y corrección, por lo que se advierte; Sí, con propósitos claros de recabar mayores ingresos por concepto de multas o castigos pecuniarios a los violadores de las ordenanzas establecidas dentro del área.

Se cree que muy difícil, muchos de los problemas actuales en ese sector se puedan corregir, en base solo a lo normativo presupuestado, e incluido en la legislación puesta en vigencia recientemente. ¡Ya esos males tienen raíces bastante profundas!

Para compartir el parecer expresado, basta con pasearse a pie por las calles y avenidas de este país, como también algunas zonas convertidas en paradas de carros y guaguas para montar pasajeros. Cuántas “linduras” se pueden ver allí; qué gran desorden; falta de educación y civismo, tanto en choferes como pasajeros.

De asqueante aspecto, además, son las bandas de tigueres armados con tubos y palos que operan en esos lugares, gestionando personas para montarlas en los vehículos del concho. Son ellos los que seleccionan y obligan a abordar chatarras, aun en contra de la voluntad de los usuarios que pagan por el servicio.

Aquí no se quiere entender, que los grandes males, como es el caos en el tráfico vehicular en este país, requieren de cirugías mayores, no de más papeles para adornos de estantes con material jurídico, y nuevas normativas. Demasiadas leyes se tienen acá, y muy pocas se cumplen como es debido.

Con la vieja “Ley sobre Tránsito 241-67”, aplicada en su justa dimensión, muchísimas cosas se podían resolver; y, sin embargo, se tenía como una más del montón. Las exigibilidades que esa contemplaba cumplir se entendían como relativas, según quien fuera el infractor. Ojalá que en parte ahora no pase lo mismo con la número 63-17 sobre “Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial”, que es lo más previsible, por las evidencias persuasivas que se tienen.

En el tenor de lo tratado, en este país lo que hace falta es voluntad política, real dirección estatal correctiva, y mano dura por supuesto, para resolver ese gran “problemazo”. De lo contrario, todo seguirá de mal en peor.

 

Autor: Rolando Fernández

¿Por qué preocuparse? ¡Duarte es una gran figura nuestra!

 

El hecho de que un eventual retiro de la estatua de Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria de los dominicanos, en definitiva, sea llevado a efecto por parte de los gringos, en Nueva York, no debe constituir preocupación alguna para la gente de aquí.

Están aquellos en su derecho. ¡Qué hagan lo que ellos quieran! Total, “gran cosa lleva Yuna”, como se diría en esta nación, cuando algo carece de mucha importancia. (Véase: periódico “HOY”, del 26-8-17, página 12B).

El que algún monumento o estatua en honor a un hombre de esa estatura, uno de los grandes líderes de América, que ostentó siempre dotes dignas de emulación por sus congéneres todos, sin importar nacionalidad alguna, deben de verlo como un honor para su nación los norteamericanos, y no tal un favor que se nos esté haciendo.

Las autoridades dominicanas no deben estar tratando de intervenir para que eso no se produzca. Si es la voluntad de dichos señores, amén. Ahora, lo que sí debemos hacer los dominicanos es prepararnos para pagarles con la misma moneda.

Si allí el líder de la Independencia nuestra, por alguna razón, pesa el que se le esté exhibiendo (¿Tendrá que ver la polémica de que se trata, respecto a Duarte, con los propósitos estadunidenses de geopolítica y Haití?) vamos a reciprocar, y devolverles con la misma moneda, cabe reiterar, eliminando todo reconocimiento en el país alusivo a personaje norteamericano alguno, doquiera y como que sea, que en ocasiones ni siquiera se conoce el motivo real por el cual se le ha venido haciendo. ¡A veces por lambonismo se cree!, más que otra cosa.

Donde mayor extensión tendría la acción en respuesta reciprocatoria a su detestable iniciativa, sería en avenidas de las principales en esta República, que llevan los nombres de personas destacadas de esa Tierra, pero que no gran cosa en realidad, aportaron a este país.  Sin embargo, con dichas designaciones se les honra, teniendo nosotros aquí a tantos hombres que más lo merecen.

Luego, con tratar de hacer borrar en su territorio la figura de Juan Pablo Duarte, de tanta significación para los dominicanos, es como se nos quiere pagar hoy. Ahora, a nosotros está bueno que nos pase por lambones que somos; que nos gusta estar dando valor a los extranjeros, menospreciando a los nuestros.

¡Qué se mancille el nombre de tan connotado patricio dominicano allá, no importa! Donde se debe tener una estatua de Juan Pablo Duarte, preferiblemente acompañada de otra perteneciente a Francisco del Rosario Sánchez, como de Matías Ramon Mella, es en cada entrada los barrios o sectores dentro de toda la geografía nacional.

Sí, para que se mantengan vivos sus ideales patrióticos en la mente de la juventud nacional, y se procure emular sus acciones patrióticas a carta cabal.

Que se les dé el valor que merecen nuestros símbolos patrios, cuyo establecimiento costó tanta sangre y sacrificios. Que no se tire por la borda su honra jamás, a cambio de dar paso a una penetración cultural degenerativa por completo, proveniente en su mayor parte de los Estados Unidos de América, que acabaría por hacer desaparecer la idiosincrasia propia de la sociedad dominicana.

¡Qué los gringos hagan lo que quieran!, con el pedacito de tierra ese que ocupa la estatua del patricio Juan Pablo Duarte, dentro de su tan cuestionada “Gran Manzana”, y dejémonos aquí de estar rogando por lo que ellos entienden como un favor. ¡Qué mejor agradezcan la distinción!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¿Qué se está logrando dentro de las aulas escolares dominicanas?

 

Esa debería ser la gran pregunta a plantearse hoy, por parte de las verdaderas autoridades educativas del país, como el segmento pensante aún de la sociedad nuestra, transculturizada casi por completo, en ocasión del inicio del nuevo año lectivo 2017-2018.

Es obvio que, esa gente a que nos referimos, también debe incluir el personal docente que participa en la mediocre formación educativa local que se viene proporcionando a los alumnos que cursan en el patio, debido a las circunstancias políticas imperantes, como los nuevos paradigmas extranjeros impuestos a raja tabla dentro del sistema. Y, por qué no hacer mención también, a la falta de vocación que ostentan tantos docentes en el país.

En ese tenor, cabe intercalar aquí la penosa información ofrecida por la flamante ministra de Educación Superior, Alejandrina Germán, y que está en consonancia con lo expresado más arriba: “De 30,257 bachilleres solo 1,276 pasaron pruebas”, refiriéndose a las mediciones de orientación y aptitud académica para estudiar la carrera de educación; a las becas que dispuso el Gobierno otorgar.

Independientemente de la profesión a cursar objeto, “ci ece no es gran recor, se repolta como un vuen average negatibo”. Es que la mayoría egresada de las aulas apenas sabe leer y escribir. (Véale: periódico “HOY”, del 24-8-17, página 5ª).

Pero, contrario a la importante actitud señalada que procedería adoptarse, al tiempo de definir y ponderar los correctivos que ya se imponen, en procura de eficientizar la educación nacional, la inclinación del funcionariado competente, conjuntamente con el grueso de sus cajas de resonancia locales, y el concurso de algunos medios de comunicación, ha sido seguir con la misma práctica anual: propagandas referentes, y politiquerías oficiales.

Por consiguiente, es obvio suponer que, aquí lo que menos interesa es educar a la población más joven, como se debe hacer. Y es que, si en verdad se le capacita, van a dejar de votar como hasta ahora se ha venido haciendo, por un pica pollo, y una botella de ron ¡Difícil se les haría a los políticos, comprar a la ciudadanía con nimiedades y comestible baratos!

Por ello, el proceder para la época ha sido el mismo de siempre: estar promoviendo y destacando durante los últimos días cercanos al inicio oficial de las clases, el incremento comercial relativo, asociado con los agregados más comunes de estilo: libros, mochilas, uniformes computadoras, etc.,

Luego, la gran interrogante obligada sería entonces, ¿con esos es que se educa? ¡Evidentemente que no!  Todo es parte del festín mercurial moderno; de los condicionamientos mentales para entretener; y, que toda la atención se dirija hacia los útiles exigibles; a la construcción de escuelas, aunque en realidad se reporten como cajones vacíos; la gran propaganda politiquera, tal es el caso de la llamada “Revolución Educativa”, con más objetivo electorero que otra cosa, etc.; y, no al producto que debe salir de las aulas, en términos de la formación personal, como académica propiamente.

El eliminar el salvajismo en los centros docentes de los jóvenes   nacionales, como el concienciarles, respecto del comportamiento cívico que deben observar, al igual que la preparación académica requerida, no constituyen metas de los poderes hegemónicos locales, político y económico.

¡Eso quedó muy atrás, hace años! Es ubicable, paradójicamente, en la época del régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo, cuando los agregados necesarios para ir a las escuelas públicas, principalmente, eran solo: un sencillo uniforme, cuadernos y lápiz. Muchas veces esos últimos hasta los regalaban a los muchachos, y eran mejores que los presentes, aun fueran con la fotografía de algún miembro de la familia Trujillo. ¡Entonces, había enseñanza de calibre!

El asunto en los tiempos modernos aquí, es preservar y fomentar más aún, las incapacidades que se exhiben, y la adhesión a los patrones culturales impropios que se importen, de forma tal, que el grueso de la población de este país, principalmente la más joven, se reporte mayor narigoneable cada vez.

¡Mientras más brutos son, más fácil se manejan! Es la concepción de tantos, conocida ampliamente, “El resto es cuadre y cachucha” como se dice. Y, exigibilidad de un mayor presupuesto para el Ministerio de Educación, en pos de satisfacer siempre, nada más que, el abanico relativo ampliado, en términos de apetencias politiqueras personalizadas, en escalera claro, hasta las instancias máximas de poder que se gasta la nación.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡63%! ¿Quién haría esa encuesta, y dónde?

A estos envalentonados políticos, la verdad es que no les tiembla el pulso para tratar de vender falsas imágenes personales. Osan decir cosas, que de seguro ni ellos mismos las creen.

Según el Ministro Administrativo de la Presidencia, señor José Ramón Peralta, “La más reciente encuesta muestra que el presidente Medina tiene una valoración del. 63%, y todo apunta a que seguirá subiendo”.  (“Diario Libre”, del 19-8-17).

Y, a través de otro medio, “Precisó que el jefe del Estado ha encabezado una administración transparente que se demuestra en los hechos, “la cual ha sido por convicción, no debido a imposición”. (Periódico “HOY”, del 19-8-17, página 2ª). “¡Bueeeno!” ¿Qué cantidad de dominicanos podrá decir lo mismo?

¡Cuánto dan que pensar esas afirmaciones! Ahora ocurre que, a pesar de los tantos actos de corrupción e impunidad denunciados durante los últimos años en esta República, a la cabeza el mayúsculo escándalo internacional, y los sobornos de la empresa brasileña Odebrecht, que indudablemente han manchado la presente gestión gubernamental, con trascendencia marcada hacia la opinión pública, tanto aquí, como fuera del país; la carencia de servicios públicos básicos fehaciente; y, las expresiones callejeras de reclamos por parte del Movimiento Cívico, “monstruo al ataque”, denominado “Marcha Verde”, la popularidad del señor encargado de administrar los destinos nacionales es mayor. ¡Raro eso! ¿Verdad?

Este es un gobierno, viejo y nuevo, que evidencia tener más interrogantes que cualquier investigación espacial, y nubarrones tan negros como aquellos de los cielos en tiempos huracanados, que dicho sea paso, está presidido por alguien a quien el pueblo llano ha bautizado como “el mudo de San Juan”, por el silencio que guarda ante la nación, respecto de cuántos actos indebidos se le atribuyen. Ni siquiera se atrevió a dirigirse al país a través de la Asamblea Nacional, el l6 de agosto del presente año, fecha en que se conmemora el “Dia de la Restauración”, algo que siempre se estima de estilo, por lo que recibió críticas severas de muchos conciudadanos.

Sin embargo, según dice el señor Peralta, el mismo tiene actualmente mayor popularidad, en términos de porcentaje de aceptación, que aquel con el que supuestamente logró alcanzar la Presidencia de la República, en el proceso electoral próximo pasado. ¿Se podrá creer ese nuevo cuento?

¡Diablo, qué tupé el de esta gente! Es obvio que se continúa teniendo el criterio de que esta es una sociedad de estúpidos; que los hombres aquí en capacidad de ponderar y aquilatar las actuaciones de los políticos se acabaron; que mintiendo de esa manera se pude volver a embaucar de nuevo a esta población.

Solo una encuesta realizada dentro del funcionariado estatal presente, “que está comiendo con su suficiente grasa”, como se dice, y actuando a manos sueltas, pude arrojar un porcentaje de adhesión tal al licenciado Medina Sánchez, con tendencia a subir.

Qué los encuestadores actuantes hagan ese trabajo de investigación, dándose un baño de pueblo; seleccionando una amplia muestra dentro de ése, que incluya, pasajeros de guaguas, usuarios de los carros del transporte, y visitantes aquejados de afecciones múltiples, que por obligación tienen que visitar los centros asistenciales púbicos del país, entre otros, para ver qué ocurre; por dónde andan los números a favor, como en contra, y las posibilidades de triunfo para el año 2020.

Por qué no se dice el nombre de la firma del ramo que laboró en esta ocasión, y que ofreció los datos que sirvieran de base para la información “embaucadora” se entiende, que hiciera pública el señor Peralta. Se le estaría haciendo a esa un “buen trabajo” mercadológico, para “credibilidad” futura.

Finalmente, cuidado con que esos números que favorecen al actual mandatario de la nación sigan subiendo. ¡Mientras más alto se está, el golpe al caer es mayor! Y, nadie en esta nación dudaría pensar, salvo los tarados mentales, que ese porcentaje de preferencia en estos momentos, y quizás para el futuro, dicta mucho de la realidad.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué burlas, y este pueblo no reacciona como se debe!

La verdad es que, para estar hablándole a este país de reelección presidencial con respecto al actual mandatario, de cara al año 2020, por parte de la “caterva” de políticos “mequetrefes” que se gastan los dominicanos, lambones y arribistas en grado sumo, con el amplio coro pagado del “bocinaje” gubernamental, con apenas un año de inaugurada la nueva gestión presente, hay que tener los “timbales bien puestos”, como reza un dicho popular; ser descarados en abundancia; como, estar faltos de una severa lección pueblerina.

Y es que, esa gente lo que menos hace es reparar mínimamente en los innúmeros problemas que vienen acosando a esta sociedad, ahogada económicamente en su mayoría; falta de servicios públicos básicos; y adornada con tanta delincuencia, corrupción y criminalidad. ¡A un lado todas esas pendejadas!

Esa “lindura grotesca y glotonera” por un lado, que exhiben los que vienen disfrutando del poder en la actualidad; y, por el otro, las ambiciones desmedidas del “quítate tú para ponerme yo” de la seudo oposición política que tienen, en abierta campaña ya, a pesar del tiempo que resta para un  nuevo proceso electoral en Dominicana, ponen en evidencia que ambos sectores solo están pensando en ellos, como en el bojote de cuartos que el Estado tiene que entregarles a esas compañías por acciones, hoy denominadas partidos políticos, para sus francachelas electoras, y que sus más connotados representantes prosigan haciéndose más ricos cada vez.

Mientras tanto, los acuciantes problemas nacionales se dejan de lado, y todo se limita a estar hablando sandeces los políticos, como haciendo promesas infundadas; y, que el país continúe siendo gobernado en base a las decisiones acomodadas que emanen del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), consensuadas siempre entre los sectores que encabezan los caciques que allí se destacan: Leonel Fernández y Danilo Medina.

La verdad es que, parece ser que en este país se esfumaron “los hombres de pelo en pecho”, como se dice; las acciones de retaliación requeridas en el tenor de lo que se trata se olvidaron. Por suerte, apareció durante los últimos tiempos el amplio Movimiento Cívico local, denominado “Marcha Verde”, para reclamar las enmiendas requeridas, como el cese de la corrupción y la impunidad que vienen azotando a la nación.

Ojalá que esa iniciativa social, in crescendo cada vez, no se desvanezca; que se descarten los infiltrados “vividores” dentro del mismo, ya quemados, y bien conocidos, para que nadie se deje sorprender.

Que aparezca una verdadera cabeza para su dirección; y, que el objetivo base a plantearse en el corto tiempo sea, desembocar todas las actividades que desde allí se emprendan en el Palacio Nacional, y el Congreso de la República, para limpiar de una vez por todas esos lugares, eliminando las lacras políticas aposentadas en esos, como la corruptela, y la falta de nacionalismo observada, que tantos daños han provocado a esta nación.

A buscar hombres serios y capaces dentro de los pocos que aún quedan en Dominicana, para sustituir a toda esa clase política dañosa, como vergonzosa, que ha venido gobernando la Republica durante los últimos años, y que los nuevos se sirvan dirigir con pulcritud los destinos nacionales. Está bueno ya para los desfalcos al erario público, y los irrespetos a esta sociedad.

Esto no puede continuar como va, con tanta gente de a pie, y chancletuda otrora, depredando y burlándose de este país; manejándolo como si fuera una finca de su propiedad. ¡Mano a la obra señores, que el tiempo apremia!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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A desenredar las “madejas” electoreras en los espacios uasdianos

 

El escenario a conquistar está allí dentro, donde todos los que hemos hecho vida universitaria uasdiana por algún tiempo nos conocemos, y sabemos cómo es que se bate el cobre a lo interno de esa institución.

De ordinario, los candidatos a cargos electivos dentro de aquel tan cuestionado entorno académico estudiantil masificado, y cuyas características más destacadas son: la politiquería, el tráfico de influencias, y los grupismos extremos, recurren en busca de apoyo a sus aspiraciones, se puede inferir, actuando siempre en el marco de las campañas electorales que llevan a efecto.

Evidentemente, consiguen espacios para exponer sus planteamientos, y procuran venderse desde allí como los mejores optantes para las posiciones de que se trate dentro de la entidad, hablándoles a quienes muy poco conocen, sobre “las intríngulis” lacerantes presentes en la misma

Ahora, cualquier pensante medio que desde fuera observe se preguntaría, para qué se tiene que estar haciendo proselitismos de ese tipo a nivel de la televisión local, radio, y periódicos, incluso a través de las redes sociales, cuando el verdadero electorado a convencer en realidad se encuentra concentrado a lo interno de aquel recinto académico, y los centros pertenecientes en el interior.

Con ése es que hay que enfrentarse cara a cara, para poder lograr lo que se aspira; pues, vale reiterar que allí “sí que todos nos conocemos”; y, que las promesas de cambio que se puedan proponer lucen más que difíciles de honrar, dados los males de fondo que se tienen, por más verborreas que se trate de utilizar, mientras se continúe con las mismas normas de estilo, para candidatearse y gerenciar después.

La crisis actual por la que atraviesa la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con base en las concepciones de los viejos tiempos: apertura total, y democratización extrema, como los respaldos políticos desde exterior de esa, para poder alcanzar posiciones electivas allí, ya no se corresponden con la innegable realidad social del país en los diferentes órdenes. ¡Hay un gran desface obvio!

De ahí que, las mejoras que desde hace tiempo viene demandando la UASD, en términos administrativos y académicos propiamente, ninguna autoridad nueva, sin el concurso de todos los conglomerados que allí interactúan las va a lograr, por lo que las promesas aisladas se traducen en meras retoricas, como también las demagogias acostumbradas.

Por ello, los que están pretendiendo dirigir los destinos uasdianos a partir del próximo año – rector magnífico, vicerrectores, decanos, y directores departamentales – nada tienen que buscar a nivel de los medios locales de comunicación en tal sentido. ¡La siembra es dentro para recoger más tarde!

Los pleitos electivos, es a lo interno de la academia que se tienen que echar; convencer, conquistar, y mover los ánimos de colaboración en los votantes, al tiempo que les favorezcan con los votos necesarios, y puedan alcanzarse los propósitos planteados.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Cómo pueden ser tan indiferentes estos políticos nuestros!

 

Para no hacer caso a tantas críticas, imputaciones directas, como señalamientos generalizados de corrupción, y cohechos diversos, que nunca se podrán borrar del perfil de los personajes envueltos, por más solapamientos que se procuren, hay que tener los “forros” bien puestos, como se dice en buen dominicano.

¡Qué las reacciones severas no se verifiquen, o que tampoco se propugne por las enmiendas debidas, sí que resulta más que preocupante!; y, la pregunta obvia sería, ¿hacia dónde va el país? Podría ser camino a un régimen dictatorial, no sería osado responder.

Y es que, cuánto viene ocurriendo con el grueso del funcionariado de la gestión gubernamental presente, no tiene parangón.  A la mayoría de sus componentes nada parece importarles, y sus depreciables acciones no se detienen, a pesar de lo tanto que se dice en su contra, y de que la sociedad nacional casi generalizada les esté sindicando como ladrones de cuello blanco, y perversos ciudadanos.

En adición, más que criticable además se reporta, lo cual irrita bastante a la población, el hecho de que la justicia dominicana, haciendo caso omiso también a las censuras que se le hacen, solo continúe teniendo ojos para ver a los que se roban un pollo. o un salchichón, en pos de poder mitigar ocasionalmente el hambre; y, sin embargo, los políticos desfalcadores del erario público son intocables por parte de desprestigiada instancia estatal.

Es obvio que, para asumir actitudes como esas de “se me importa el que dirán”, con tan alto grado de desfachatez, se tiene que estar muy embriagado de poder, pensando que, nunca tendrá que dejarse; y, que la paciencia del pueblo dominicano es inagotable.

¡Qué errados están los que así se sientan o piensen! Se olvidan de que todo comienzo tiene un fin; “que nunca la noche es más oscura que cuando va a amanecer”, como es lo que muy probable esté ocurriendo con tantos corruptos y desaprensivos a nivel nacional, en términos de hacerlos desaparecer del escenario político local, debido al hartazgo de este pueblo, que se viene expresando con ahínco a través del amplio “Movimiento Cívico, denominado “Marcha Verde”. ¡Cuidado con la concienciación de esta sociedad! “Ya aquí la pava no pone donde ponía”, y las armas doquiera se consiguen.

A ver hasta cuándo la apatía, en relación con los amplios reclamos populares que se están llevando a cabo en la actualidad se podrá mantener; les dure el “jumo” a los envalentonados arribistas y oportunistas que gobiernan; o, que, de ser necesario, se adopte la decisión de hacerles despertar del sueño en que están viviendo, como la población sabe hacerlo cuando se “jarta” de aguantar, a la fuerza, con los “jierros en las manos”.

Cuando los pueblos se empoderan, y se alzan en procura de reclamar sus derechos, como los cambios urgentes requeridos, no vale fuerza de choque alguna. Ahí sí es “pa’ lante que se va”; sin demagogias, ni falsas promesas politiqueras.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Razones se tienen para el “todologismo” nacional

 

Muy cierto eso que expone en su editorial el periódico “Listín Diario” en su edición de fecha 3-8-17, intitulado “Un país de todólogos”.  ¡Es de las cosas que más se tienen este país!

En Dominicana, los menos aptos saben de todo, hasta de asuntos espaciales. Y, lo más penoso del caso es, que ni siquiera muchos están en capacidad de expresarse como es debido; amén de que comúnmente se explayan de forma notoria, con respecto a temáticas que en el fondo evidencian desconocer por completo. “Todo no es más que cuadre y cachucha”, como dice el pueblo llano. ¡Allantes!

Se puede comprobar fácilmente lo expuesto, Solo hay que sentarse a malgastar un poco de tiempo viendo la televisión local, o escuchando a los “programeros”, dizque analistas, y comentaristas que hacen uso de la radio nacional, para estar hablando sandeces, con el coro obvio, en la mayoría de los casos, de los llamados interactivos que les hacen el juego.

Claro, todos esos encuentran suficiente caldo de cultivo en medio de una sociedad de ignorantes por completo, y alienados por los poderes regentes, políticos y económicos, que no leen ni periódicos, y mucho menos libros, a los cuales se les convence con facilidad extrema, por estar carentes de real formación académica, e informaciones en términos generales.

Al que de nada sabe, atraen y convencen con poca dificultad los tuertos en un país de ciegos. Y, más si los programas están capitaneados por adictos a los sacos y las corbatas, para ostentar, que tanta mediocridad esconden detrás; o, por la semi desnudez femenina de estilo actualmente en la llamada “pantalla chica”, convertida durante los últimos años, en un mercado de piernas y pechos.

Como se puede advertir en esa categorización del país que hace el periódico “Listín Diario” en el precitado editorial, eso no ocurre por casualidad; y es que, ¡no hay efectos sin causas! Las razones en el tenor de lo tratado son más que fehacientes.

Ahora, sobre el grueso a que se refiere el editorial, lo relacionado con la salud de la gente, y las afecciones generales que se procuran resolver a través de la automedicación, sin acudir a los ejercicios médicos profesionales, y las especializaciones incluidas, a veces ignorados por obligación, sí que hay mucha tela por donde cortar. Esa es una actitud humana, o salida más bien, que tiene motivos más que justificados.

Con respecto a la denuncia de “auto-recetarse” por parte de la gente, que hicieran los médicos, y que dicen estar alarmados, porque lo que entienden una dañina proclividad, al participar en el marco del “Encuentro Nacional de Promoción del Uso Racional de los Medicamentos en el sector púbico de salud”, que más bien sirviera de base para la nota editorial, hay algunas preguntas que surgen de inmediato; y resulta notorio, el que no se abordarse nada allí en relación con los motivos provocantes en la población enferma, para adoptar la decisiones de ese tipo.

En primer lugar, ¿solo preocupa el desaire a los médicos, como los riegos probables “al aplicar tratamientos incorrectos para un tipo de malestar o enfermedad”? Y, segundo, ¿serán esos últimos una real preocupación para los galenos, o el que no se recurra a la prescripción remunerada a cargo de esos?

La inquietud “troncal” que de inmediato procede plantearse en el orden de lo expuesto es: ¿cuántos dominicanos pueden tener aquí acceso a los servicios de salud, ya sea a nivel público o privado? ¡Muy pocos!

Otras, ¿pueden conseguir esos cuánto se necesita en los centros asistenciales estatales? ¡Difícilmente! Y, ¿qué cantidad está en capacidad de acudir a las clínicas privadas? ¡Un porcentaje muy poco significativo!

Con relación a las interrogantes hechas, preciso es destacar que: a) los hospitales oficiales lucen desbastecidos de personal asistencial; y, que laboran bajo carencias de todo tipo, por lo que pasan más trabajo allí que un “forro de catre” los pacientes que osan visitarlos. Incluso, están en adición los famosos “rebotes”; el desprecio a los que no disponer de dinero para algo avanzar. Y, b) las asistencias médicas a nivel privado son prohibitivas. Solo los adinerados, o lo que cuentan con un buen seguro, son los que pueden recurrir a ellas.

Por ahí anda el origen primario de las automedicaciones, y el uso de remedios caseros por parte de la población. Son las alternativas que le han dejado, a las que debe recurrir la gente para no dejarse morir, o subsanar algunas afecciones menores.

Tampoco se puede perder de vista, que aquí la medicina la han convertido en un gran negocio. Que ya los médicos son empresarios de la salud, trabajando en coordinación con los laboratorios clínicos, y los fabricantes de medicamentos. El no que no tiene cuartos aquí para presentarse ante ellos y procurar mejoras en la salud, ¡se lo lleva el diablo!

En hora buena ha continuado tratando la temática el periódico “Listín Diario”, con trabajos que complementan el contenido del editorial de fecha 3-8-17, incluyendo titulares de primera plana después como: “ÉTICA DE MÉDICOS ESTÁ BAJO SOSTEPECHA,  con  su respectiva reseña,  y afirmaciones interiores tales como: “El pago de “incentivos” para referir pacientes a determinado servicio o para prescribir uno que otro medicamento ha ido tomando fuerza en los últimos años en el Sistema de Salud Dominicano, lesionando la sagrada confianza que debe primar en la relación médico-paciente y desatando una lucha entre la “ética” y la “bonanza”. ¡Esa, entre otras “linduras denunciadas!

Finalmente, cabe decir que, el asociar lo impropio del “todologismo” nacional de manera directa con las automedicaciones y el uso de remedios caseros por parte de la población, como recurso obligado, poco criticable, por las circunstancias expuestas, no resulta tener mucha correspondencia, contrario a lo que ocurre con respecto otras disciplinas del saber, merecedoras de ciertos miramientos reflexivos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Cuidado con la “Marcha Verde”. ¡El Movimiento se puede tornar de otro color!

“Hasta la belleza cansa”, reza un dicho popular. Aquí los políticos acostumbran a estar jugándose con la gente, como con la expresión en masa de los males que le acosan. Las burlas alegres de que se es objeto, ya tienen” jartos” a muchos ciudadanos de este pueblo, que hoy se sienten indignados hasta la saciedad.

A ese “Movimiento Cívico”, tan exitoso hasta ahora, hay que ponerle mucha atención; y, las autoridades oficiales deben reparar con la frialdad necesaria, respecto de las acciones probables que se puedan llevar a cabo, de proseguirse no haciéndoles casos a sus justos reclamos, incluidos los relativos a los lacerantes flagelos de la corrupción y la impunidad que vienen acabando con este país.

Por lo que se puede advertir, la indiferencia hacia los tan sentidos pedidos que viene haciendo la población, es obvia. Todo continua aquí de mal en peor, y  estos políticos desaprensivos mandantes, en vez de hacer caso, y comenzar a enmendar cuánto se debe, lo que están haciendo es promover la reelección en el año 2020 del actual mandatario, de una manera que se puede considerar hasta burlona.

Y, claro, aprovechar para que el pueblo aleje la atención de los tantos problemas cruciales que afronta, como de los hechos afectantes además de la imagen de la nación, tal ocurre con el mayúsculo escándalo internacional de la mafiosa empresa brasileña Odebrecht, que ha salpicado sobremanera a esta República.

Parece ser que todos estos envalentonados políticos gobernantes se están olvidando de que “la voz del pueblo es la que más se parece a la de Dios”, según sostienen connotados pensadores; y, que es él quien pone gobiernos, pero que también los puede tumbar cuando se lo proponga.

Qué no se sientan tan seguros los que hoy están en el poder. En Dominicana puede haber un desbordamiento social mayúsculo, que se los lleve a todos de encuentro de forma súbita, a partir de las actitudes retaliatorias de ese “Movimiento Verde”, máxime ahora en que ha recibido el apoyo “activo y directo” de la congregación de los Jesusitas dentro de la Iglesia Católica, un segmento que se puede considerar como una clase élite dentro de la misma, por las atribuibles condiciones que siempre ostentan: religiosas, investigadoras y científicas.

Esa es gente que siempre acierta en el blanco. No son curas “sotaneros”, solo para confundir y embaucar. ¡Qué zapata nueva tiene el “Movimiento Marcha Verde!, “cuenten con nuestro apoyo activo, directo y creativo en nuestras obras educativas, parroquiales, espirituales y sociales”. ¡Tremenda promesa! (Véase: periódico “El Día”, del 1-8-17).

En el tenor de lo tratado, siempre recordamos la concepción de un hombre bastante vivido que conocimos en una ocasión, ya no con los humanos. Él decía: “Los dos gobiernos más fuertes que hay en el mundo son, los curas y las mujeres. Quien no se quiera ir de bruces, que no trate de chocar de frente con ninguno de esos sectores”.

Se refería al Clero Católico, y a las mujeres pensantes. Con relación al primero hacía hincapié en los gobernantes de los países, al tiempo de expresar: “con facilidad los ponen de patitas en sus casas; los apean del solio presidencial”. Los precedentes a nivel mundial están de sobra.

¡Ojo al Cristo!, señores del Palacio en el país. El “Movimiento de la Marcha Verde”, les puede provocar serios trastornos, de seguir ignorándose sus reclamos. ¡Este pueblo está “jarto” de ustedes ya!

 

Autor: Rolando Fernández

 

“Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. ¡No cabe duda!

Tremenda frase sociológica esa, con efectos demostrativos más que a la vista. En el marco de la llamada democracia representativa son las poblaciones las que ponen y quitan gobiernos, a través del voto popular en las urnas.

Y claro, es la concienciación lograda la que hace inclinar la balanza hacia los que en verdad les puedan representar, y administrar con la pulcritud las cosas públicas. De lo contrario, los desastres nacionales se hacen inminentes.

Sobrados ejemplos se tienen en la actualidad, como el caso de la nación dominicana, considerada por alguien en el ayer como “Una Tacita de Oro”, pero muy mal administrada, debido a lo cual padece sobremanera de crisis bastante lacerantes.

Y es que, desde hace a varias décadas es el mismo pueblo quien   le ha puesto ocasionalmente en manos del gansterismo político local, corruptos y oportunistas en grado sumo, como el que en la actualidad se está poniendo en evidencia, y hace gala de la representación de los dominicanos.

Solamente un ciego, o tarado mental por completo, no se está dando cuenta de la senda tortuosa por la que viene transitando este país, como del inminente descalabro que le espera, a partir de la pesada duda concertada con el exterior; la corrupción estatal rampante prevaleciente; los grandes negocios políticos que se hacen, y que como es lógico suponer, van en desmedro obvio de los diversos sectores productivos internos. De otro lado, la delincuencia y criminalidad in crescendo cada vez; las actividades de narcotráfico que se verifican; y, la penetración cultural desgarradora de los valores ciudadanos.

Cuando se escucha a determinados políticos, y periodistas (verbigracia, la trilogía Sibilio, Zapete, Holguín, entre otros), como a economistas, que lucen no ser corporativos, sino independientes, abordar una serie de temáticas de trascendencia sobre la cruda realidad nacional, cualquiera hasta se arrepiente de ser dominicano, y el único deseo que le asalta es, el de desgaritarse de este país.

Muy penoso es el escenario que se observa en esta nación; pero, lamentablemente, es para lo que el pueblo ha venido sembrado desde hace años ya, y sin esperanza de que el cambio de actitud necesario se produzca en el mismo; con una juventud que debería ser la más llamada a impulsar las reivindicaciones necesarias, por el funesto legado que habrá de recibir, y que solo hoy está inclinada por los ritmos de la bachata y el reguetón. Además, pensando en las gorras de marcas para tapar las estupideces que le cruzan por la cabeza.

Adicionalmente, en llenar los cuerpos de tatuajes; el uso de piercings hasta en el ombligo; ropajes estrafalarios, incluidos los pantalones llenos de agujeros exhibicionistas, al último guay de la moda; Y, cuando no les inspira, la drogadicción, el sexo degenerado, como los ritos satánicos, entre otras cosas deplorables.

Los poderes regentes, políticos y económicos, con el concurso de la nociva televisión nacional y extranjera, sin filtro alguno, como la deficiente educación local “adocenante”, a pesar de los aspavientos oficiales, se están encargando de todo.

De seguir como va, este país habrá que cerrarlo dentro poco, y botar la llave. ¿Culpable quién? ¡El mismo pueblo “que viste y calza” !; que después de dejarse comprar con pica pollos, potes de ron, o RD$500, para comer dos días, si acaso, entonces sale quejándose a las calles, y llorar por los sufrimientos de todo tipo a que le someten los políticos. cuando se enganchan en los cargos públicos.

Respuesta obvia que debe recibir, el mensaje parcial que encabeza: “se tienen los gobiernos que se merecen”. ¡Son las cosechas de las siembras realizadas

 

Autor: Rolando Fernández

 

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