¡El embajador norteamericano tiene, y no tiene razón!

Cualquier persona sensata e independiente, y que por demás esté pensando en los advertibles derroteros inciertos de esta nación, tiene que aceptar como muy valederos los pronunciamientos que hiciera el señor James W. Brewster, embajador de los Estados Unidos aquí, actuando como orador invitado ante la Cámara Americana de Comercio, en el almuerzo de Acción de Gracia, que dicho sea de paso, es una festividad perteneciente a su país, pero ya con marcada extensión hacia el nuestro, por la indecorosa transculturación extrema que nos arropa.

 

Con relación a eso último, es obvio que, los dominicanos estamos perdiendo nuestra identidad, y que ya nos acogemos con complacencia a los extranjerismos, olvidándonos de las costumbres locales. ¡Somos lambones e emitadores por excelencia!

 

Es por ellos que, también celebramos aquí las conmemoraciones gringas, como esa que se menciona más arriba, al igual que el llamado “Día de “Brujas” (Halloween). Son cosas que huelen más a leyendas, que a motivos reales para festividades de significación; pero, hay que hacerles el coro a los americanos, para estar bien y sentirse como ellos. ¡Cuánta inconsciencia ciudadana!

 

También se les emula con eso del llamado “Viernes Negro”, una manipulación comercial instituida allá, pero con copia ya entre nosotros, donde el escenario de negocios es muy distinto. Entre los dominicanos, la especulación y los engaños dentro de ese sector cunden por doquier. En la gran nación del Norte se dan también esos factores, pero en mucho menor grado.

 

Ningún negociante trabaja para perder, y muy difícil que deje de ganar lo que entiende necesario. Sin embargo, y como producto del mercadeo embaucador, los borregos nacionales abarrotan las tiendas durante ese día; y, en las calles no hay quien ande, con los grandes tapones de vehículos que se forman, para ir a caer de incautos. ¡Sobre esa transculturización abierta cuestionable, “respirable” en Dominicana, y que se puede decir, qué  hasta vergonzosa resulta para los verdaderos nacionales,  nadie habla!

 

Ahora,  siguiendo con la temática principal de esta opinión, cuando uno lee en la prensa, y repara con atención sobre el contenido de la significativa ponencia del diplomático norteamericano en aquel escenario de la Cámara señalada, la pregunta obligada que asalta es: ¿y qué no hay de cierto en todo cuánto dijo ese señor, respecto al cáncer innegable de la corrupción que viene carcomiendo a la sociedad nacional, a todos los niveles, como también a la afección adicional, inherente al grado de inseguridad que se vive en esta nación? Negar la veracidad de sus pronunciamientos, no sería más que hipocresía, o una actitud personalizada por conveniencias obvias.

 

Claro, eso de que tenga que ser él quien haga ese tipo de denuncia pública con relación a este país, sí que resulta algo cuestionable, ya que indudablemente es un proceder que se puede considerar como un  acto de injerencia, por ser un extranjero, y la posición que desempeña entre nosotros, como embajador.

 

Eso, aun lo señalado por el funcionario estadounidense en defensa obvia, ¡que no es soportante!: “las fuertes inversiones y las relaciones cercanas que unen a Estados Unidos con la República Dominicana me dan ese derecho, por lo que exhortó a quienes critican eso que vayan a la embajada y nos devuelvan la visa”. Tal sustentación sí que es bastante inaceptable, y criticable acremente. No creemos que esos factores justifiquen la actitud asumida.

 

Entendemos que esas condiciones expuestas, no le dan derecho a estar injerenciando en los asuntos internos nuestros; y menos de esa forma tan abierta en que lo hizo; quizás de una manera más sutil sería ponderable, dado el gran  nivel de arrodillamiento que han asumido los poderes políticos y económicos locales, que se verifica de forma plena, ante la gran nación del Norte, creyéndose también, por alienación y titerato, que este es su patio, el Nueva York chiquito que se aduce.

 

Tampoco resulta comprensible aquello de que, quienes critiquen lo que él entiende como un derecho que le asiste, “que vayan a la embajada y nos devuelvan la visa”. Se puede considerar como una presunción intimidante. El hecho de no estar de acuerdo con la manera en que  ese señor viene actuando, independientemente de la veracidad innegable con relación a lo expresado, no es razón para tener que entregar visa.

 

¿Cómo se puede amarrar una cosa con la otra? Acaso él cree que el permiso para entrar a su país, es un gran favor condicionante que se hace a la gente, independientemente del propósito personal que lo motive. ¡Se le fue un poco la mano en eso!

 

En los renglones de lo comercial, viajes de salud,  y lo turístico, solo por hacer mención de esos, su nación les saca bastantes beneficios económicos  a la concesión. No todo el que procura ir a su país lo hace por desesperación, en busca de ocupación. ¿Y entonces? Es probable que el embajador haya partido, para su sutil amenaza, de las filas y los “plagoseos” notables en sus oficinas consulares a nivel local, en busca de visado. ¡Craso error!

 

También es posible que lo entienda como un pase al Cielo, lo cual no es verdad, ya que otros destinos pueden resultar mejores, amén de que ese espacio celestial no está en la Tierra. En su patria, la corrupción, tanto empresarial, como política, la delincuencia,  incluso la desocupación laboral, también son vigas a derribar. Es por ello que, hay que tener un poquito de cuidado con criticar la paja en el ojo ajeno. ¡Siempre hay que adherirse al precepto bíblico! (Mateo 7:5).

 

Indudablemente, se puede estar de acuerdo o no con la exposición crítica del embajador norteamericano. Pero, eso de que la corrupción, con su leal gran amiga, la impunidad judicial, agregaríamos nosotros, al igual que la delincuencia fehaciente, son los mayores problemas que enfrenta la República Dominicana, y que se traducen en cánceres que retrasan el crecimiento de la nación, afectando el comercio, e impidiendo la aplicación justa de la ley, como él lo dijera en parte, ¡es una verdad como un templo!

 

Es por todo lo expresado que, el diplomático en cuestión, tiene y no tiene razón con respecto a su actuación ante la Cámara Americana de Comercio. ¿Dijo verdades irrefutables? ¡Sí! ¿Qué le competía hacerlo de esa manera, dada su condición diplomática? ¡No! ¡Qué se le fue la mano en eso de devolver la visa, también!

 

Finalmente, una inquietud que se han planteado muchos pensantes dominicanos es, ¿a qué en realidad vino ese señor aquí? Pues, es alguien con un perfil bastante llamativo, sin precedentes en Dominicana, por su clase gay, y casado públicamente con otro hombre de su misma naturaleza, claro.

 

Se presume la elección, como para solapar propósitos, y desviar la atención hacia otro lado, respecto de  una  supuesta misión encomendada, que se podría advertir con cierta facilidad, por algo que se expone al final de este artículo.

 

De hecho, fueron su homosexualidad, como su estatus marital público, los que en principios llamaron más la intención con relación a ese embajador. Parece que funcionó la estrategia de las superiores autoridades gringas.

 

Sus actuaciones públicas relativas a la corrupción, y  el lavado de activos, como a otros asuntos concernientes, entre algunos más, adicionales, están poniendo en evidencia los eventuales motivos de su designación, considerada como algo atípica para este país.

 

Se han filtrado en torno al mismo, algunas informaciones, obviamente de orden especulativo, en cuanto a su sólida condición académica-profesional, y especialización, de las que se puede inferir bastante. Al parecer, no se está en presencia de la designación diplomática de un arribista político cualquiera.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

“Violencia contra la mujer, ¿qué ha faltado por hacer?”

Cuando uno se encuentra con titulares como ese que  encabeza en la prensa local, contentivo de tan interesante inquietud, de inmediato le asalta otra quizás de mayor significación, y es la siguiente:

 

¿Qué es lo que se ha hecho en relación con esa temática, que no sea teorizar, especular bastante, andarse por los aires para adornar la píldora, evitando aterrizar sobre las verdaderas razones que se encuentran en la base de ese considerado flagelo social?

 

Los pareceres de psicólogos, psiquiatras,  sociólogos, y de otros profesionales, con peso específico se podría decir, que hacen también opinión pública, han estado de sobra en los eventos relativos celebrados,  tanto en el orden local, como internacionalmente hablando, al igual que a nivel de las páginas de los periódicos locales. Si alguna respuesta de enmienda hubiese estado contenida en una opinión de todas cuántas se ha expresado, ya el problema se hubiera resuelto en gran parte.

 

Pero, ¡no es así!, tal muchos de ellos mismos lo reconocen, y dicen que la problemática en vez de disminuir, ha ido cada vez más in crescendo, lamentablemente. Los números no paran de crecer, como se dijo recientemente, aseveración que está soportada en las estadísticas de la Procuraduría General de la República. La cifra entre el año 2000 y el 2014, es alarmante, según revelara el Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (PACAM). (Véase: periódico “HOY”, edición de fecha 23-11-15, página 1C)

 

Según explica Sergia Galván, directora de Colectiva Mujer y Salud, “la violencia doméstica es la tercera causa de muerte en el país”. Y agregó que, “Una mujer que es víctima de la violencia, golpe y maltrato, es probable que diagnostiquen su muerte como fruto de enfermedad y no como feminicidio a plazo lento.” ¡Tremenda ventana para los homicidios voluntarios, como los demás riesgos que dicha aseveración implica!

 

Eso significa que el asunto de los llamados feminicidios, como han etiquetado los actos de violencia hacia las mujeres, no es un problemita para estar dándole prensa con frecuencia; sino, que es un problemazo, que se debe encarar con una sólida disposición de enmienda, voluntad extrema, y profesionalidad absoluta, al margen de algunas de esas concepciones modernistas que se tornan inapropiadas, como son los casos de la bendita liberación femenina mal asimilada, dentro de la que se enmarca la tan cacareada igualdad de género, como la competitividad frontal entre el hombre y la mujer, que nunca será posible, en el marco de lo prescrito por la Madre Naturaleza, respecto de lo concerniente a la conformación de la especie humana.

 

Tampoco es para estar echándole la culpa al Estado, a quien todo se le quiere cargar, de eso que ella denomina “cáncer social”, aduciendo que: “La mujeres muertas por la violencia, son asesinatos de Estado, porque la calidad de los servicios para atender la violencia son muy limitados y la impunidad y corrupción del sistema de justicia desalienta a las mujeres y las desmotiva a colocar la denuncia”.

 

Sin desmentir que suficiente de eso que ella señala pueda ser cierto, es injusto dejar caer todo el peso del problema sobre el Estado, de lo cual se infiere entendible que fuera de esa instancia no hay nada más que venga incidiendo en esa lamentable situación. ¡Causas a lo externo del accionar estatal las hay demás! Lo que ocurre es que, no se quieren reconocer, por ignorancia o conveniencias.

 

Independientemente, de que ese mal tiene mucha tela por donde cortar, no hay que ser un inminente psicólogo o psiquiatra, para diagnosticar que la causa fundamental, desde donde se desprenden todos los efectos relativos al denominado “cáncer social” de que se trata (feminicidios), es la mal confección del traje educativo hogareño que ahora se estila.

 

Ya esa crianza-formación de otrora. ha sido tirada completamente por la borda, reportándose como actora cabecera de esa alarmante deficiencia dañina, producto de los alienamientos,  inducciones, injerencias externas de peso, imposición de normativas legales impropias, etc., de que ha sido objeto, el ser más importante que habita sobre el planeta Tierra: la mujer,  por constituir la co-creadora con la Divinidad Suprema, para el aumento y conservación de la especie humana, como el puente que permite su evolución espiritual terrena, a través de las gestaciones y nacimientos de los hombres (general).

 

Amen de eso, constituye la columna sobre la cual descansa toda sociedad,  a partir de la célula primaria base que conforma: la familia, de la que debe convertirse en el ente de equilibrio emocional entre todos los miembros.

 

Pero ocurre que, toda esa descomposición social en que hoy se vive, provocada por los esnobismos actuales, sin plataforma para asimilación por parte de la gente, aguijoneada por la propensión al consumo, las drogas, los irrespetos a todo, incluidos los padres, la degeneración sexual, como el libertinaje permitido a los vástagos, la búsqueda de cuartos rápido, sin que se conozca su procedencia, etc., son los escenarios que más convienen a los poderes regentes, internos, titerados, en términos de manejo y narigoneos. En  ese  campo familiar deformador, en vez de orientador-guía, es que se genera la mayor parte de los “benditos feminicidios”.

 

Luego, es por ahí que se debe comenzar a combatir los mismos, procurando inducir, para que esa unidad, cimiente de las sociedades todas, la familia, retome su verdadero rol formativo, que tiene incluso, una connotación religiosa-espiritual. No es con bla, bla, bla, ni las declaraciones de prensa acostumbradas.

 

Son los padres quienes en realidad deben asumir las responsabilidades que les corresponden. El Estado puede tener alguna culpa, en cuanto a la prevención efectiva de las acciones de maltrato y muerte en contra de las mujeres; pero, no de los “granos” que germinan, hasta alcanzar a esos extremos. El asunto es el cómo se llega hasta ahí. ¡Porqués! ¡Si no se averiguan esos a ciencia cierta, nunca se va a solucionar el problema!

 

Precisamente, ojalá que ese movimiento a que hiciera referencia Mons. Benito de la Rosa y Carpio, en un trabajo que publicara en el “Listín Diario”, edición del 23-11-15, página 10ª, se llegue a convertir en realidad.

 

Expresó el prelado: “Hay todo un movimiento moderno en el que muchas  mujeres con capacidades dicen: “nosotras queremos ser ejecutivas, pero también queremos ser madres; cuántas veces se nos obliga a que abandonemos y dejemos la maternidad para trabajar y poder ser ejecutivas”.

 

Parece que esas féminas están en vía de reconocer la verdadera realización femenina: ¡parir y amamantar! Claro, muy deseable sería, el que eso se produzca con conciencia de los deberes y responsabilidades que tal propósito implica. ¡Qué no sea nada más para seguir inyectando parásitos desformados y sin orientación a   la sociedad!

 

En el orden de lo familiar propiamente, y como expresáramos con anterioridad (religiosidad espiritual), valdría la pena transcribir aquí, lo que   explica la doctora Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”, “el mismo sacramento cristiano del bautismo, implica compromisos atinentes tanto a los padres como a los hijos. Por un lado, “la familia acepta la responsabilidad física y espiritual de un hijo que ha traído al  mundo”.

 

Y por el otro, “el hijo, ya como adulto espiritual, tiene el reto de aceptar simbólica, totalmente y con gratitud a la familia en que nace”. Implica para esto último, el deber de honra y respeto hacia los progenitores principalmente.

 

Finalmente, siempre hemos sido de opinión, en conexión con todo lo expuesto más arriba, que ningún hombre con formación hogareña maltrata, y mucho menos le quita la vida a una mujer, aun ésta le provoque, en la marco de su altanería competitiva, y sus acciones machistas osadas.

 

Siempre el varón habrá de tener presente, la imagen y significación  de su madre, y las asociará con la posible víctima. ¡Muy difícil que lo haga entonces, por no decir, qué  no lo hace!

 

 

Autor: Rolando Fernández

Mejor es no aceptar la distinción. ¡Hace daño!

“Lo que hagas con la mano derecha, no debe saberlo nunca la izquierda”. ¡Habló el amado Maestro Jesús, en una de sus enseñanzas certeras! Dejó bien claro el mensaje: hacer las obras en favor de los congéneres, o no, especies distintas, sin dar pie a que el ego humano se envalentone; que sea por amor incondicional que se lleven a cabo las cosas, que es Dios Mismo en expresión terrenal, representándole cada hombre como uno de sus Atributos.

 

Es obvio que, lo que más infla el ego humano son los reconocimientos, como producto de los aportes, ayudas, u obras cualesquiera que se realicen. Muy difícil que así no se produzca. Nada más lo evita la concienciación espiritual divina, a muy alto nivel. ¿Y, cuántos la tienen?

 

De ordinario se puede ver en este país, que determinados gestos altruistas por parte de algunos ciudadanos, muy loables por cierto, son correspondidos otorgándole su nombre a cualquier institución, o edificación destinada para albergar actividades de carácter social; un aula escolar puede ser; como también, una unidad médica de algún centro asistencial, etc.

 

Y eso nada más significa una cosa: publicitar el apelativo personal del altruista colaborador. Eso implica que, la mano derecha sabrá lo que hizo la izquierda, contraviniendo así el mandamiento cristiano del amado Maestro Jesús.

 

“Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas, y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu mano derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. (S. Mateo 6, vers. 2-4).

 

¡No admitir cualquier distinción, aun sea merecida, es lo mejor! Se acalla el ego con eso. En el interior se está siempre satisfecho con la acción de servir a los demás, de hacerlo al Dios Mismo, inmanente también en nuestros hermanos.

 

Recientemente se pudo leer en la prensa local, una reseña sobre la designación de una Unidad de Cardiológica Pediátrica del Centro Cardiovascular (Cedimat) en el país, con el nombre de un ciudadano colaborador, soporte económico en parte, lo cual hace observar que tal persona no sabe nada en absoluto sobre la disciplina asistencial médico-profesional que allí se habrá de desarrollar. La misma ha ayudado en el orden financiero para la realización de cirugías y tratamientos asociados con la afección,  nada más.

 

Creemos que por tanto, se debió elegir para dicho propósito el nombre de alguien destacado en la actividad de que se trata, que muchos los hay en el país.  Hubiese sido un espaldarazo de respaldo a lo abnegado, y ético moral, dentro de esa rama específica de la medicina, lo que no se habrá de reportar exclusivamente por lo económico donado.

 

En correspondencia con lo expresado,  ni siquiera las mismas llamadas Fundaciones, con reales propósitos de asistencia social, deberían llevar el nombre de persona alguna. Lo que más procedería es buscarle una denominación alusiva a los objetivos específicos que tengan, para  no publicitar a los ideólogos formadores; y que además,  les sustentan financieramente en su quehacer.

 

La verdad es que, la actitud que se estila en ese tenor, choca mucho en el contexto del Cristianismo que tantos ciudadanos seudo profesan en este país. Colaboran, tienden la mano, pero admiten reconocimientos públicos, o procuran dejarlo saber, no solamente a la mano izquierda, sino a todo el mundo. ¿Y entonces?

 

Incluso, en el acto tomado como referente para emitir esta humilde opinión, participó de manera muy complaciente, seguro, el cardenal representante de la Iglesia Católica en el país, que se supone bastante conocedor en ese sentido.

 

Llama poderosamente la atención, ¿verdad? Parece que se le olvidó al prelado la prescripción bíblica.

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

¿Y se pretende ganar así? “¡Bueeeno!”

La verdad es que, cuando cualquiera se digna en hojear los periódicos de la prensa local, aunque se haga el loco, para que no le afecte emocionalmente el enterarse de las tantas irregularidades, deficiencias en los servicios básicos de carácter imprescindible, y corrupción estatal administrativa, entre los tantos males que vienen afectando al país, se haría dos preguntas de modo ipso facto:

 

¿Y cómo es que se puede estar aspirando a una reelección presidencial, con ese escenario tan fehaciente, y el mismo “orquestamiento” acompañante? ¿Es que no se está pensando en la posibilidad de un estruendoso fracaso electoral?

 

Obviamente, no se alcanzan a ver iniciativas de naturaleza enmendatoria alguna, sobre los tantos problemas acuciantes que tiene el país.  Nada más se habla de reelección, encuestas, y porcentajes de aceptación, que por lo regular resultan siempre “maquillados”. ¡El resto parece que no importa!

 

Declaraciones como esas, provenientes de dos funcionarios de la Cámara de Cuentas de la República, Pablo del Rosario y Alfredo Cruz Polanco, vicepresidente de dicho organismo, y miembro del Pleno, respectivamente, aparecidas en la prensa local, deben llamar poderosamente la atención a los que gobiernan el país, y aspiran a quedarse en el poder.

 

“La falta de un régimen de consecuencia efectivo y la no interrelación entre los órganos de control y los rectores de la administración pública financiera, es lo que impide que la corrupción en el país pueda reducirse a su mínima expresión”.

 

Agregándose que: “la corrupción continúa “galopante”, no obstante los cuantiosos recursos económicos y la ingente labor para combatirla, que hacen el Estado, organismos internacionales, la sociedad civil y otras entidades”. ¡Qué par de perlas! (Véase: periódico “HOY”, edición de fecha 22-11-15, página 3ª).

 

Finalmente, los políticos del patio sobre la tarima electoral  hoy, deben tener bien presente la concepción expuesta por el señor Julio Amado Castaños Espaillat, rector de la Universidad Iberoamericana (Unibe), y que aparece como noticia de primera plana en el mismo medio citado: “Falsos liderazgos son los que predominan en el país”. “No necesitamos políticos, lo que necesitamos son líderes con vocación de servicio”.

 

¡Valiosas precisiones! Ese rector puso el dedo sobre la llaga. ¡Ojo al Cristo!, envalentonados políticos locales en pugna, que hay mucha gente aquí con igual pensar. ¡Las sorpresas pueden darse aún en  el 2016!

 

Aunque no se advierte liderazgo alguno entre nosotros, ese tipo de personaje, nacido, no hecho en base a “lambonerías”, puede comenzar a despuntar en cualquier momento; a manifestar condiciones y voluntades en favor de esta sufrida nación. Y claro, recibir el apoyo masivo de la población.

 

Autor: Rolando Fernández

Una de las mejores conmemoraciones: “Día del Inodoro”

¡Sí que es bastante necesario! Por tanto, hay que celebrarlo con júbilo. Y, no solamente un día del año, sino durante los 365, por su uso obligatorio, aunque a muchos envalentonados, y muy perfumados, les choque la recomendación.

 

Sobre reales necesidades humanas se deberían establecer todas las conmemoraciones mundanales. No procede que sea solamente para hacer negocios y promover el ejercicio “ganancioso” de determinadas disciplinas profesionales. ¿Para qué no hay festejos ya dispuestos?

 

Siendo honesto, no sabía sobre la conmemoración del “Día Mundial del Retrete (inodoro), instituido por la Asamblea General de la Naciones Unidas, en fecha 24 de julio del 2013 (Wilkipedia); como tampoco, había visto ninguna reseña de prensa sobre el particular, tal esa que aparece en el periódico “Listín Diario”, edición de fecha 19-11-15, bajo la firma de Ámbar Méndez. ¿Qué habrá detrás de eso último, a nivel local?

 

Lo más probable es que sea, hacer politiquería con la defecación también por parte de los humanos,  aprovechando del fervoroso ambiente electorero a nivel nacional, de cara a los próximos comicios, como los negocios obvios con la venta de tan importante activo dentro de cualquier casa-vivienda.

 

Resulta bastante notorio que, para esta época de mercadeos politiqueros, las flamantes y seudos autoridades de la  Corporación de Acueducto y Alcantarillados de Santo Domingo (CASSD), por los problemas de agua en el país, se hayan referido a la temática, asociando la realización de esa función biológica tan necesaria por parte de la población, que se debe producir bajo las condiciones más óptimas posibles, y que sería indudablemente mediante el uso del inodoro (retrete),  con el concurso  de un buen drenaje sanitario hogareño, y externo además por supuesto.

 

¿Qué mejores momentos para reintroducir el tema de la “dichosa” Ley de Saneamiento y Agua Potable: “Día Mundial del Inodoro (retrete)”; y, la campaña electorera de permanencia en el poder que cursa?

 

Por eso expresó el señor Alejandro Montás: “lamento que intereses encontrados en el Congreso Nacional hayan impedido la aprobación de la Ley de Saneamiento y Agua Potable, la cual es fundamental para el desarrollo del sector agua”.

 

Y agregó que, “tras la ausencia del marco jurídico y de la ley, el Instituto Nacional de Agua Potable (INAPA) y la CASSD no podrán avanzar en esa materia”.

 

Es muy posible, el que se esté buscando con esa normativa, emular la abusiva Ley General de Electricidad 125-01; quitarle ese “gran peso” a los gobiernos, favoreciendo a su vez a los “canchanchanes” del sector privado, y legalizar una nueva forma de esquilmar a los usuarios de un servicio indispensable para la gente.

 

Y claro, tienen que haber intereses encontrados con respecto a la imprescindible actividad acuífera  a nivel nacional. Los políticos tienen que andar detrás de enrolarse en el nuevo negocio, pingüe para ellos solamente. De conformar otro comercio político-empresarial (maridaje) para explotación de por vida dentro del área

 

Indudablemente que, conmemorar el día de ese tan importante accesorio hogareño resulta loable, por la imprescindibilidad de su uso, aunque de la forma más adecuada como complemento. ¿De quién sería la idea en realidad para instituir mundialmente esa celebración? ¿Procedería de la gente de la ONU, o de los fabricantes de esos efectos para viviendas?

 

¡Muy buena la iniciativa, independientemente de quienes fueran los ideólogos! Pues, con ella se está promoviendo el uso de una “poltrona”, que debería ser la de mayor utilización, por lo beneficioso que resulta para salud, dos o tres veces al día, en pos de limpiar el organismo de los desechos acumulados (heces fecales).

 

Así se evitarían los problemas de intoxicaciones corporales, de  vesícula biliar, estreñimientos, e irritabilidad del colon, entre otros.  Lo aseveran de esa forma los facultativos de la salud, sin importar que sean convencionales, o alternativos, pero estos últimos principalmente.

 

Claro, dentro de la especie humana se tienen muchos envalentonados “especímenes” que, que por ignorancia, o comparonería, se tienen muy al menos el defecar, cuántas veces sea necesario. ¡Ay, les da vergüenza! No quieren saber de los desperdicios tóxicos que siempre llevan  dentro.

 

Y verlos, ¡jamás! Lo primero que hacen es descargar el inodoro, para ni quiera observarlos, y mucho menos, captar su hedor, cuando se ven obligados. Se creen no tenerlos, debido a la no fetidez que se verifica mientras están en el interior de los intestinos.

 

Cualquier parecido con algunas presumidas damas, que estiman tener mucho de beldad, que se piensan ser distintas a las demás biológica, y funcionalmente hablando, es pura coincidencia; aunque, hay muchos varones que se las traen también. ¡Ambos se creen que no …!

 

Por todo lo expresado, y porque también hay ciertos “excrementos sociales” que deberían ser depositados en los inodoros, para que se vayan por las cañerías, o cloacas, hacia los mares, y salir de ellos, la institución del precitado día, como conmemorativo, ¡está más que bien!

 

¡A celebrarlo siempre, que no se olvide!

 

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

Un satélite olvidado por la ciencia, en términos de influencias hacia lo terrenal: la luna

Qué bueno es, cuando aparecen personas que les mueve el propósito de edificar a todos cuántos se pueda, al escribir sobre temáticas a veces olvidadas adrede, sobre verdades absolutas que están ahí, aunque se entiendan convencionalmente creíbles nada más, relativas a cosas en las que hombre no ha puesto sus manos.

 

Y claro, todo por el sentido de la falsa sabiduría que ostentan algunos, y que se podrían considerar más bien como seres ignorantes inconscientes, en términos de creerse saberlo todo; que no tienen ellos que indagar nada en adición, por su cabal conocimiento entendido.

 

Otros, incurren en el craso error de la negación atroz, por agnosticismo, o nihilismo tozudo, siempre apegados solamente a los dictados sonoros, como a las especulaciones científicas, y jamás aceptando las normativas, a veces bastante insondables, inherentes a la creación, y conservación posterior del Universo, en el orden propiamente esotérico espiritual.

 

Ese preámbulo que se expone aquí, obedece a la lectura de un interesante trabajo que publicara el señor Frank Tejada Cabrera, intitulado “Agricultura, luna y religión”, en el medio “HOY”, edición de fecha 13-11-15, página 10ª, y el posterior deseo de corroboración surgido, en que se refiere y destaca la importancia de la luna, como sus influencias fehacientes, con respecto a la Tierra, siendo esa un satélite que gira dentro de su órbita.

 

Eso de que él habla con relación a la producción agrícola, la pesca, la ganadería, el corte de madera, entre otras cosas, en torno a las consideraciones a tomar en cuenta, asociadas con los estados cíclicos de la luna, llena o nueva, es algo que siempre se les oyó decir a la gente de antaño; incluso, a muchas de sus generaciones posteriores, que han tenido la oportunidad de ser testigos, a través de las comprobaciones hechas.

Aquellos supeditaban algunas de sus actividades, y así lo aseveraban, con relación a las siembras de frutos, corte de árboles, cosechas agrícolas, pescas, y demás acciones productivas, a la ocurrencia de dichos estados o fases lunares. ¡Siempre estaban atentos, y nunca se perdían en eso!

 

Además, hacían pronósticos, o predicciones en otro orden, como era el caso de la gestación femenina, y la correspondencia en cuanto al sexo de las criaturas nacientes se refiere, como los eventuales efectos no propios derivados posibles, cuando se producían fuera de lo que entendían como normal

 

Por ejemplo, se hablaba, del nacimiento de los varones en luna nueva, como movidos, enfermizos, amanerados, homosexuales. Por el lado de las hembras, en luna llena: hombrunas, machorras (no paren), con abundantes vellosidades tipo hombres, lesbianas, como de fuerte y agrios caracteres.

 

Querían significar que a los estados de luna nueva, como la llena, estaban supeditados, la concepción y el posterior nacimiento de niñas, y niños, respectivamente. Y que, cuando las cosas se producían a la inversa, los efectos secundarios, contrarios y ostensibles por demás, se tornaban siempre evidentes.

 

Precisamente, hemos querido hacer provecho de la oportunidad, y en conexión con lo planteado más arriba, para aplaudir el trabajo de Frank Tejada Cabrera, que entendemos una personas bastante autorizada, con un sub-titulo bastante significativo: “La luna influye en la agricultura, ganadería, foresta y religión”, al tiempo de intentar complementarlo, con algunas precisiones que entendemos él dejó de lado, quizás por desconocimiento, o cuidado reticente, que han sido acopiadas por nosotros en el marco de algunas investigaciones esotéricas que sobre el particular hemos realizado, y que están de acuerdo con los decires de los antepasados.

 

Todo el que ha tenido esa propensión hacia la búsqueda, en torno a asuntos algo insondables, o más bien en el contexto de lo popularmente desconocido, sabe cual  ha sido siempre la concepción de los connotados esoteristas, que han expuesto sobre la materia de que se trata: influencia de la luna sobre la mayoría de las cosas en el planeta Tierra.

 

Sostiene en primer lugar que, la luna representa  el aspecto femenino de la Madre Naturaleza, expresándose sobre todo en lo creativo, mientras que el Sol lo hace como el aspecto masculino complementario interviniente.

 

Dentro de todo ese accionar está, probablemente como el de mayor importancia, el co-creativo de la mujer con la Madre Naturaleza (Divinidad Suprema), en su rol de puente hacia la encarnación de todas las Almas sujetas a expresarse sobre el planeta Tierra – plano de la materia densa – principal escuela para evolución espiritual.

 

Y todo, asociado con su ciclo menstrual, lo que  se entiende hace posible el magno papel a desempeñar,  atribuible solo a la mujer, dentro de la especie humana. ¡Sin ella como medio, no hay nacimiento alguno!

 

Y, en ese sentido, el movimiento (cambio) de ese satélite que se verifica cada 28 días – la luna –  tiene que ver, o está asociado de manera directa, con el siglo menstrual femenino, que también obedece a igual marco de referencia, o período.

 

Además, el tiempo de gestación de cada criatura es de nueve faltas de 28 días, no de nueve meses, como es lo que de ordinario se cree, según los entendidos. Preciso es destacar además, que ese número (9) está señalado dentro de la numerología esotérica como el perteneciente a la evolución espiritual de la especie. También están las circunstancias relativas a los estados de nueva o llena en el referido satélite, en conexión con los sexos, según se expusiera anteriormente.

 

De ahí que, se reporta como indudable, el que la luna tiene que ver con la evolución de la especie humana sobre el planeta Tierra, ¡qué sí es lo más importante, en el orden de lo general!, el cual tiene que convertirse en Sagrado dentro del actual esquema divino, amén de las demás influencias necesarias para tales propósitos, como representante femenino de la Madre Naturaleza, que fue la parte importantísima, en nuestra humilde opinión, no tocada por el señor Frank Tejada Cabrera, en su valioso trabajo citado. ¡Hablar de eso faltó!

Toda condición humana obedece al prediseño de cada corriente de vida

Cuando uno repara sobre determinadas explicaciones provenientes del ámbito médico-científico, sobre algunas condiciones humanas, como son los casos de: asexualidad, heterosexualidad, la bisexualidad, etc., sobre las cuales expusiera con suficiente precisión la terapeuta sexual Heidy Camilo, en un importante trabajo que se publicara en el periódico “HOY”, sección ¡Vivir!, edición de fecha  9-11-15,  bajo la firma de Mercedes Reyes, no queda otra alternativa, en procura de una mayor comprensión sobre temáticas de ese tipo, que enmarcar tales asuntos en el contexto esotérico-espiritual propiamente hablando.

 

Es obvio que, la asexualidad tiene que chocarle sobremanera a cualquier persona, independientemente  de que sea agnóstico, ateo, nihilistas, o no; que no es una condición normal entre los humanos, debido a que todos procedemos de la actividad sexual físicamente hablando;  que es la fuente originaria de entrada de todas las Almas encarnadas, en el plano de la materia densa (físico).

 

Además, es el sexo el medio por excelencia para el placer carnal hombre-mujer, amén de una satisfacción biológica obvia, muy necesaria, de la que se desprende un comprobado bienestar orgánico, como la liberación de las energías acumuladas en exceso (desfogar), eliminación del stress (estrés), ansiedades, etc., factores cuya ausencia  permiten un mejor funcionamiento de las economías físicas, hasta en los animales.

 

Entonces, con lo beneficioso que resulta el sexo, en su medida claro está, para la salud física-mental-emocional de los humanos, incluso a nivel espiritual más que todo, por ser donde mayor connotación tiene (intercambio energético vibratorio entre la pareja), sin entrar en detalles aquí, las preguntas obligadas que asaltan a cualquiera es: ¿por qué unos sí, y otros no? ¿A qué obedece la asexualidad, que evidentemente es una condición atípica entre los hombres (general)?

 

Como bien lo señala la terapeuta  Heidy Camilo, es una orientación más en ese orden. Ahora bien, la gran pregunta sería, ¿de dónde proviene, quién la dicta? ¡No pueden ser los padres, como de ningún congénere cercano! Se está en presencia de algo hormonal, corpóreo, con lo que obviamente se nace.

 

Según los que saben,  todas y cada una de las condiciones humanas que se ostentan, obedecen al prediseño correspondiente a cada corriente de vida en particular que se debe cursar sobre el planeta Tierra; y, sostienen que,  no son casuales, sino causales, en correspondencia con la Ley Natural de Causa y Efecto.

 

Queda claro entonces que, la asexualidad por tanto, tiene que ser una de ellas, y que está acorde con la misión divina a cargo con que nacemos, como las conquistas kármicas asignadas para un tramo específico de subsistencia terrenal.

 

Es por ello que, los científicos y especialistas en la materia de que aquí se trata, pueden determinar y especular sobre razones posibles desde el punto de vista físico, ponderando y asociando parámetros corporales-biológicos promedios, pero les resulta imposible llegar hasta la génesis de tal condición.

 

Y es que, proceden siempre al margen de lo espiritual precisamente,  resultando inescrutable para la ciencia ese saber, debido a lo cual  nada pueden hacer para evitarla, constituyéndose ese marco en su principal muralla a salvar.

 

Por eso expresa Heidy Camilo, al referirse a lo que dice la ciencia: “Algunos afirman que se relaciona con particularidades de origen endocrino y otros indican que se trata de una predisposición genética provocada por la ausencia de los componentes libidinales, responsables de provocar el deseo sexual”.

 

Como se puede advertir, ¡son meros supuestos y especulaciones!

 

 

 

Rolando Fernández

 

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Los suicidios prosiguen. ¡Penosa situación!

Esa es una temática que ha estado sobre el tapete durante los últimos meses en nuestro país. En relación con tales actos, y sus posibles causas se vive investigando bastante, emitiéndole opiniones diversas casi a diario. Evidentemente, poco se ha logrado saber, y algunos de los pareceres vertidos sobre el particular, lucen a veces poco sustentados.

Los estudios relativos a la problemática están a cargo de profesionales de la conducta (psicólogos) y psiquiatras, mayormente, como de  personas con experiencias médicas de otro tipo, aunque asociadas dentro del ejercicio de la medicina en general.

Ahora, que a muchos conocimientos concluyentes se haya podido arribar respecto de, ¡difícil creerlo!, ya que en vez de poder evitarse esa lamentable tendencia humana, la misma continua in crescendo.

Eso de que suicidio, como problema social, “pueda ser evitado en más de un 50%”, como lo afirmara el sicólogo Pedro José Vásquez, creemos que sólo podría ser posible, a partir de una clara definición de la razón subyacente que lo provoque, que es la parte más intrincada del asunto, sin importar el concurso del Sistema Nacional de Emergencia. (Véase: periódico “HOY”, edición de fecha 9-11-15, página 5ª).

Raro es el día en que al hojear la prensa local, uno no se encuentre con una nueva situación de ese tipo; otro ejecutante, hombre o mujer que ingresa al círculo de los que abruptamente dejan el plano terrenal por iniciativa propia; se suicidan de buenas a primeras, y dejan a muchas personas sorprendidas.

¡Penosa realidad esa que con frecuencia se observa! El suicidio es un crimen contra sí mismo, y pone en evidencia clara una gran falta de conciencia en cuanto  al verdadero propósito de todos los hombres (general)  sobre el planeta Tierra, como con respecto a la real esencia de la humanidad: espiritual. Somos seres espirituales con una envoltura carnal, en busca de experiencias humanas.

Aunque así considerado, e independientemente de cuál pueda ser la causa aguijoneante que induzca al mismo – suicidio -,  se tendría que estar en la cabeza del suicida, para poder enjuiciar la acción desde el punto de vista físico terrenal, aquilatarla. Dice un refrán popular que: “el corazón de la auyama nada más lo conoce el cuchillo cuando entra”. ¡Gran verdad!

Hablando en términos generales, las causas que provocan decisiones de ese tipo, por lo regular no se ven desde fuera.  Incluso, puede haberlas de carácter obsesivo espiritual, procedentes del Universo inmanifiesto (plano astral), en contra de determinados encarnados, por sentimientos vengativos, u otras razones que se arrastran luego de la desencarnación. Y, hasta desde el mismo plano físico, por otros en igual condición de materialidad, debido al “proceso de la llamada contaminación fluídica”, según señalan algunos autores.

En el marco de la doctrina “espírita” se establece que: “ciertas obsesiones se dan por odio, por el sentimiento de venganza u otro sentimiento perverso. Los espíritus,  que se sintieron perjudicados por nosotros, en esta encarnación o en otras anteriores, podrán afligirnos, a través de una influencia perniciosa y prolongada”.

Sobre lo que se trata, nos llamó poderosamente la atención el caso del precandidato del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Fernando Bermúdez, como las causas expuestas en una supuesta carta que dejara, en que señalara las razones que provocaron en él tomar esa decisión. Es un nuevo evento que las autoridades presumen como suicidio, ya que el cadáver apareció en el interior de su vehiculo, con un disparo de bala en la cabeza

Plasmó en la misiva que dejara dicho señor: “porque desgraciadamente en la República Dominicana no existe la euthanasia”. También, “que tomaba la decisión de la misma manera en la que nadie le cuestionó sobre si él quería estar en el mundo, indicando que nadie tenía derecho a prohibirle cuándo irse”. Con respecto a esta última, parece ser que se refirió al momento de nacer.

Es lógico inferir con relación a la primera, que estaba siendo afectado por alguna enfermedad, probablemente de naturaleza terminal, según algunas declaraciones familiares que trascendieran, y que la misma pudo haberle llevado a un profundo estado depresivo, como quizás hasta experimentar una de esas crisis existenciales  aguijoneantes, e inmanejables por completo que se dan a veces, que le movieran al lamentable hecho.

De haber sido así, ese hombre desconocía bastante sobre los aspectos kármicos que se incluyen en el prediseño de cada corriente de vida humana a cursar, cuyas conquistas conforme contribuyen con el avance evolutivo espiritual necesario, una de las razones por las cuales cada Alma viene al planeta Tierra, teniendo que reencarnar en dicho plano las veces que sean necesarias, hasta alcanzar el nivel de pureza debido, y estar en condiciones de regresar a su Fuente de origen: el Padre en los Cielos.

Cuando se corta de esa forma la corriente de vida otorgada, se ha errado en el blanco (no cumplir con lo que se dispuso y fue aceptado en ese orden, antes de venir a la encarnación, como con la misión correspondiente asignada – parte primaria del libre albedrío -), que es lo que religiosa y convencionalmente se conoce como pecado, según la conceptualización griega que se le da al término.

Eso implica el tener que volver a la Tierra con igual carga punitiva para conquista, y complementar la Expresión divina que le fuera encomendada. Ambas cosas quedaron truncas, por la debilidad y falta de conciencia atribuibles a lo que podría denominarse el ego inferior humano.

¡Hay que repetir el curso! Es lo mismo que ocurre cuando el estudiante reprueba el grado a que está asistiendo, hablando en términos académicos mundanos. Pero, valga la analogía, por la gran similitud envuelta.

La entidad espiritual estuvo asistiendo a un nivel de enseñanza que reprobó en la escuela llamada la Tierra, y tiene que volver a inscribirlo, por no haber aceptado en la ocasión cargar con lo requerido.

Lo dispuesto por lo Alto, respecto de su manifestación terrena – Idea de Dios Mismo en expresión terrenal, a  través de uno de sus Atributos divinos, los hombres (general) -, hay que cumplirlo en otra oportunidad. Y, la aplicación de la Ley de Causa y Efecto (karma, según el esoterismo), es inexorable.

Por tanto, con la acción suicida muy poco se resuelve, si es que algo. Todo lo contrario, se acarrea una peor situación kármica, por lo pendiente no conquistado,  y asignado (karma maduro), como el nuevo escenario que se deriva, por haber segado la corriente de vida en curso, a lo que ningún ser humano tiene derecho.

Pero además, está el problema del estado a posteriori que habrá de afectar a esa Alma, de cuya cobertura corporal fue despojada a destiempo, durante su paso inmediato obligatorio por el llamado plano astral, hasta el cumplimiento total de sus días cronológicos de estadía, dispuestos sobre el plano de la materia densa, la Tierra, al prediseñarle la corriente de vida interrumpida.

Aquí entra la otra parte, con relación a la segunda causa del suicida que nos ocupa. ¿Y quién le dijo a ese señor, que terrenalmente había que preguntarle para venir a este mundo al momento de nacer, por lo que tampoco nadie le puede prohibir cuando irse?

¡Bueno, se autodenominó la excepción! Se sintió muy importante parece ser, puesto eso no ocurre con ningún ser encarnado, que es en verdad una entidad espiritual con un ropaje físico, en busca de experiencias humanas sobre el plano de la materia densa. Es lo que son los hombres (general) en realidad). Las concepciones diferentes son producto de la religiosidad convencional mal fundada, y la ignorancia obvia sobre la espiritualidad en que se sustenta la especie.

Esa causal así expuesta, luce más bien un desahogo de orden emocional, con un contenido poco pensado, que incluso, daría pie a creer sobre algún tipo de desequilibrio mental reflejado, quizás producto del mismo estado de ánimo acuciante en que se encontraba.

Y, de no ser así, un cabal desconocimiento sobre el porqué de su existencia misma en este mundo. En conexión, ¿qué hacemos todos aquí? Y, ¿con qué debemos cumplir mientras estemos respirando físicamente?

¿Son las respuestas a esas  inquietudes de un saber generalizado? ¡Dudamos mucho que así sea! Entonces, ¡procurémoslo!, para que nunca incurramos en el mismo error.

Rolando Fernández

¡La UASD es una brasa qué quema, cuidado!

Con el paso de los últimos lustros la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se ha venido convirtiendo en un “baluarte o bastión” de naturaleza política mixta, pero que “a la hora del none”, como reza un dicho popular, se hace una como institución, y nada más, con influencias traslativas hacia todo el ámbito nacional.

Evidentemente, no así ha ocurrido en el orden de su verdadera esencia: lo académico formativo de grado superior, como con respecto a sus trabajos en los diversos campos investigativos que en todo  momento demanda esta sociedad, para su edificación y posteriores beneficios.

Muchas envalentonadas autoridades locales, que en sus momentos de alta autoestima no han reparado en las reflexiones debidas con relación al peso específico de esa entidad pública de educación superior, para fines de asignación presupuestal, y el otorgamiento de los recursos tecnológicos requeridos, sino que le han considerado como algo poco influyente en el acontecer nacional, han tenido que pagar el precio de la desestabilización social generada, y la pérdida de adeptos solidarios ligados a la misma, como de sufragantes ocasionales en su favor.

Los referentes históricos están de sobra.  Hay que tener cuidado con las actitudes erradas que se puedan adoptar en cuanto a la UASD se refiere, ya sea por menosprecio, o simple retaliación personalizada, cuando no de carácter político propiamente.

Y es que, aunque algunos no lo crean, desde allí se le puede hacer “virar la torta” a mucha gente el días de las elecciones generales entre nosotros, por más encumbrada que se encuentre. ¡No hay enemigos chiquitos, y menos cuando en realidad son grandes, aun se consideren como los primeros!

Los votos de la amplia población uasdiana, compuesta por autoridades superiores, empleados administrativos, con todos sus familiares que dependen económicamente de la institución, como la gran masa estudiantil, que le tiene como la única ventanilla para su formación profesional, toda también con parientes cercanos que le agradecen la oportunidad a la academia, se hacen necesarios en cualquier proceso de votación local.

No pensar en eso sería un craso error, a pesar de cuántos problemas grupales, de ineficiencia docente,  y debilidades administrativas  puedan afectarle a lo interno; como, el analógico perfil generalizado de corte político, y demás “prendas” asociadas, que le caracterizan con relación al país.

¡Cuidado!, los que se entienden dueños de Dominicana; cuenten con la población uasdiana para el logro de sus propósitos electorales. ¡No se pierdan, qué bastante caro les puede salir!

Rolando Fernández

¡Palabras y acciones tienen que ir de la mano!

Desde ciertas posiciones, como es el caso específico de la primera magistratura de cualquier Estado, el decir y hacer siempre hay que conjugarlo al mismo tiempo; o por lo menos, procurar que estén lo más cercanos posible. Son de las cosas principales que distinguen al verdadero estadista en realidad del político en sí.

Algunas justificaciones a las que por lo regular se apela para salir del paso momentáneamente no son siempre valederas. La gran pregunta que se estarían haciendo entre nosotros los no alienados, o quienes tampoco vienen disfrutando de las mieles del poder actual, es con toda seguridad:

¿Y cuáles son las connotadas acciones sustitutivas por las que se ha inclinado el señor Presidente de la República,  y que ha esgrimido como defensa, en torno a su  silencio ante la población, y la actitud huidiza frente la prensa local para no responder a preguntas, a raíz de la critica bien fundada que le hiciera el presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios, señor Persio Maldonado?

Admitió a posteriori el mandatario nuestro: “que debe mejorar su diálogo con periodistas y representantes de los medios de comunicación, pero señaló que él es de una escuela que le gusta hacer, más que decir”.  ¡Sutil, pero le dio la razón a don Persio!

En otra oportunidad expresó: “Es fácil hablar. Yo prefiero hechos y no palabras”. Sus más cercanos colaboradores manifestaron: “Danilo prefiere la acción a la palabra”. Obvio, ¡qué el silencio se sustituye, por el hacer en su caso! (Véase la prensa local).

La agudeza de la inquietud anterior planteada se torna procedente, a partir del juicio emitido por señor Presidente de la nación, cuando se compara su poco hablar, con las acciones llevadas a cabo durante su gestión gubernativa, casi a punto de concluir. ¿Cuáles han sido?

Se entiende que, todo ha estado dentro del mismo marco de sus antecesores; más de lo mismo solamente, teniendo como gran telón de fondo: la corrupción estatal, el irrespeto a la institucionalidad, la delincuencia, la criminalidad, como el antinacionalismo fehaciente; la permisividad, en términos del ultraje a la soberanía nacional; y, como la gran “herramienta para resolver”, el endeudamiento y las hipotecas locales con el exterior.

La mejor muestra en que se sustenta esa concepción es que, de continuar las cosas como hasta ahora, a este país habrá que cambiarle el nombre, denominándole: “Nación Reclamos y Protestas”. Cuando no, “Dominicana en Garantía”, por el nivel en que andan ya las emisiones de los “tan necesarios” Bonos Soberanos, para los políticos gobernantes agenciarse recursos económicos frescos. ¿Destino? ¡Casi desconocido en realidad!

Evidentemente, los reclamos y las protestas son de las cosas que más se ven entre nosotros, en pos de que se resuelvan los tantos problemas nacionales que apremian; como que, se les ponga coto a las grandes situaciones endeudatorias deprimentes que vienen acosando a la población nuestra, y forzándole a tener que pagar mayores onerosos tributos.

De tales factores negativos, entre otros, es que se concibe no se quiere hablar; y mucho menos,  ningún accionar de solución a corto plazo respecto de lo señalado, que se pueda considerar en sustitución de las palabras, tampoco se advierte ¿Y entonces?

El grueso de la población cree, que no se habla; y menos aún, se hace nada positivo en favor de la gente de este país; que aquí los mayores aprestos están enfocados hacia la politiquería nada más, como en la recuperación con creces de lo invertido en la actividad.

Se entiende que, así lo ponen en evidencia aquellos que se quieren quedar gobernando; al igual que,  los que ahora están  aspirando a que se les de paso hacia el Gobierno y sus cúpulas de poder; quieren ser la nuevas autoridades, para lo más probable, continuar en lo mismo.

Rolando Fernández

Concepción casi generalizada: ¡ni se habla, como tampoco se hace nada, que no  sea politiquear y nada más!

Autor: Rolando Fernández