¿Qué deparará la reapertura económica local?

La verdad es que, cuando uno repara en los comportamientos cívicos observados por un segmento importante de la población dominicana, a partir de la  reapertura del área  económica – productiva, comercial, etc. – autorizada por el Suprior Gobierno, comenzando el pasado miércoles 20 del cursante mes, y estándose en medio del azote de la pandemia (Covid-19), que aquí se verifica con furor, podría decirse, una pregunta obligada asalta a cualquier pensante medio: ¿convino,  o no, la decisión de reanudar en ese momento esas actividades?; aunque fuera parcialmente, claro está, tal y como se dispuso.

Esa es una interrogante que. habrá que esperar algún tiempo. para obtener una respuesta satisfactoria; y, que va a depender mucho del litoral que la elabore, y que provenga, obviamente, debido a las circunstancias, e intereses sectoriales envueltos.

Si bien es cierto, que las precariedades económicas de una gran parte de la población, principalmente la dedicada a trabajos informales, que aún continúan, aunque en menor grado, como las limitaciones laborales impuestas, debido a la crisis de insalubridad presente en el país, merecían de rápida atención por parte de las autoridades competentes, en vista de la presión social, como empresarial, innegables, no es menos cierto que, los riesgos probables, que en términos de afección viral (Covid-19), y letalidad inherente, se están corriendo desde entonces, se reportan fehacientes.

Las actuales cifras en aumento, que se están publicando hoy, sobre infectados y fallecidos, lo van diciendo todo. Los riesgos no ponderados a la sazón, son capaces de derivar rebrotes sanitarios de consideración aquí, al igual que ha ocurrido en otras naciones, donde se ha tenido que dar marcha atrás, respecto de la decisión de reabrir las labores económica propias, con precipitación obvia.

En este país se ha creado muy poca conciencia sobre la realidad concreta de esa pandemia, y sus probables efectos expansivos a nivel de la sociedad nuestra, que, evidentemente, no cuenta con la capacidad preventiva necesaria; y, mucho menos, la asistencia médica requerida; como tampoco la disponibilidad hospitalaria suficiente, en el caso de la situación que ha venido provocando el coronavirus tienda a complicarse cada vez más.

En eso debió haberse pensado bien, antes de ser adoptada la decisión de reabrir aquí las actividades comerciales y laborales, en sus distintos géneros; y no precipitarse, en pos de lograr objetivos distintos, entre ellos políticos, no cabe duda, de cara al venidero proceso electoral que se avecina.

¡Las cosas se podrían complicar más aún en Dominicana!; y, sin estar preparados para contrarrestar la posible expansión de la crisis sanitaria que cursa. En estos precisos momentos, la provocación se está haciendo mayor, cuando las autoridades están autorizando la reapertura de las plazas comerciales locales, otro amplio foco de contaminación innegable. ¡Ay mamacita!

Normalmente, la desesperación es mala consejera. ¡Qué no se olvide! Entre nosotros bien podríamos terminar con una crisis sanitaria incontrolable, y devastadora; una nueva posposición de las elecciones programadas para el mes de julio del presente año; o, con proceso electoral muy poco concurrido a las urnas, por el temor a infectarse de los ciudadanos, que ponga en tela de juicio su procedencia, y legitimidad de los que resulten electos, lo cual podría dar origen a una difícil situación política, muy de consideración, y capaz de hasta provocar,  un desbordamiento social con consecuencias impredecibles.

No son pocos los ciudadanos que han criticado la reapertura de la economía en el país, sin tener controlada aún la peligrosa crisis sanitaria que le azota, considerando a destiempo la decisión del Gobierno, y sin tener presentes algunos riesgos probables envueltos a posteriori.

Entre ellos está, el reputado médico neurocirujano, José Joaquín Puello, quien hizo una enjundiosa exposición relativa al Covid-19, y sus posibles efectos a nivel local, después de la reapertura de que se trata, en el periódico “Listín Diario”, donde incluso aconsejó ahora, “restringir más las medidas preventivas”, haciendo hincapié en el uso de las mascarillas de rigor, como el fortalecer los distanciamientos sociales, a los fines de evitar males mayores. Claro está, refiriéndose a los contagios y fallecimientos indeseados.

Dijo además el afamado galeno: “Hay muchos médicos que no estamos de acuerdo con esta reapertura dispuesta por el Gobierno a partir del miércoles 20 de mayo”. Pero, al margen de sus pareceres científicos, se produjo, cabría agregar, por presiones de índoles diversas, incluidas las de corte económico, provenientes de los grandes y poderosos grupos empresariales, patrocinadores de campañas políticas.

Evidentemente, esos profesionales de la salud, sí que bien saben, los porqués lo dicen. Son conocedores de la magnitud, o peligrosidad de la pandemia, como de la inconsciencia de mucha gente aquí, que muy pocos cuidos observa; al igual que, del riesgo de contagio a que se está expuesto en todo momento.

Obviamente, ahora ya solo queda esperar, para ver los resultados que se obtendrán, a fin de cuentas.  El ver cómo serán, está pendiente entre los dominicanos. ¡Ojalá que no sean los peores efectos y consecuencias!

¿Qué le deparará al país la cuestionada decisión? ¡Qué la Divina Providencia proteja a esta nación!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Hacer, y callarse, ¡qué lindo se reporta!

Por qué hay que decir lo que se hace? Por cuál razón, de peso, se debe estar cotorreando, respecto de cuántas ayudas se ofrecen a personas, o grupos organizados, salvo algún propósito algo “mezquino”, muy deliberado que se tenga; máxime eso, cuando se esté en situaciones de emergencias y precariedades obvias, como las que se están verificando hoy en este país, Dominicana, a consecuencia de la pandemia del Covid-19 que le azota.

El que tiende la mano, y luego sale a cacarear como gallina, lo que hace, en realidad no le mueve un sentimiento humanitario, solidario con los demás congéneres; lo que está es haciendo provecho de sus posibilidades, para tratar de lucirse, como alardear ante los otros; o, que se le vea como un gran altruista, cuando en el fondo no es así.

En ese tenor, todas las colaboraciones que en estos momentos están haciendo connotados personajes nacionales; como, determinadas entidades públicas y privadas, en favor de la maltrecha sociedad dominicana, se procede a publicitarlas de manera directa por los mismos donantes; o, a través de los medios de comunicación de masa en el país:  periódicos, televisión, y radio.

Sobran los titulares alusivos en los informativos escritos; y, en los demás, las bocinas pagadas se encargan de los comentarios, reconocimientos, las loas de estilo, etc., que son los lambonerismos clásicos a nivel local.

Y, ahora más, que se está en campaña electoral en medio de una cruel pandemia, el Covid-19, bien se prestan para caldo de cultivo las ayudas que demanda el momento, para agenciarse simpatías políticas y votos en las urnas. Por eso, más que otra cosa, hay que estar publicitando las limosnas y dadivas que se ofrecen a la población, sin importar sus simplezas.

La solidaridad es loable cuando se reviste de humildad, y silencio; de ser solo conocida por quienes se inclinan en tales sentidos; y, que solo la refieran en su oportunidad, aquellos que resulten beneficiarios, si acaso lo amerita, por alguna razón especial. ¡Qué linda luce, cuando así se reporta!

“Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha” (Mateo 6-3, Sagrada Biblia). ¡Dicho está!

Aplicable siempre ese mandato, de carácter divino, sin importar el ámbito de que se trate. ¡Procédase de esa manera!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué no se quejen por el COVID-19!

El criterio más acertado sobre ese virus, que a tantas personas viene afectando a nivel de la sociedad mundial, parce ser, independientemente de que haya sido creado, o hecho brotar por el hombre, como intermediario elegido,   es  el producto de una causal, de la cual no se quiere reconocer su materia prima: la degeneración de la sociedad mundial en todos los órdenes, que cada vez crece exponencialmente, y en los que se destacan con primacía,  los aspectos de carácter-socio-morales más deplorables, por un lado; como, los egoísmos avasalladores, con los que tratan de manejarse siempre los que se creen dueños de cuánto terrenal existe.

Ese virus de naturaleza inescrutable, por lo que se advierte, que ha puesto el mundo de rodillas; y que ha inquietado sobremanera a los científicos más connotados, a pesar de los avances tecnológicos de que disponen; al tiempo de decirles que, ¡ustedes no las tienen todas consigo!, parece provenir de un plano de conciencia muy distinto al terrenal, como queriendo dar una lección punitiva a los hombres (general): recordarles que, deben cambiar de actitudes, y los comportamientos impropios que observan; que, es innegable, no están acordes con su real esencia: espiritual. Además, luce como tener mayor incidencia en determinadas naciones, como si fuera algo adrede. ¿Por qué será?

Que, por más que se investigue, se analice, o se teorice con respecto al mismo, solo en el marco de la mente humana, no podrá ser descodificado; que los laboratorios terrenales muy poco lograrán descubrir con relación a ese; y, mucho menos se obtendrán medicamentos efectivos reales, o vacunas, que se puedan administrar a los afectados.

Que la  cura de esta pandemia, como de otras, devastadoras para la especie humana, que podrían venir en el futuro, hay que procurarla en el interior mismo de cada hombre, o mujer; cuando se esté dispuesto a voltear la mirada y los pensamientos requeridos, hacia el interior, en busca de la expansión de conciencia necesaria; como, de asimilar contritamente la real esencia de la especie, que es la que debe mover a toda acción en el plano de la materia física densa, como escuela primaria para comenzar a evolucionar las entidades espirituales encarnadas en el planeta.

¡El mundo debe revisarse!  De eso no hay duda alguna. El deterioro presente de los valores humanos, no debe proseguir tal cual, en los aspectos diversos relativos al diario vivir de la especie. ¡A concienciarnos todos pues!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Lo más fácil, sin importar daños previsibles.

¡Diablo!, qué “solución más a la mano”, ante la problemática que se confronta por la suspensión transitoria de presente año lectivo en Dominicana, debido a la necesidad del distanciamiento social que viene imponiendo la pandemia del Covid-19.

Ahora, la pregunta es, sería lo más aconsejable de esa forma, ¿qué todos pasen? ¡No lo parece!  ¡Qué bien!, con las tantas deficiencias académicas-docentes que acumulan los estudiantes en este país, incluidos los del nivel superior – universitarios -, que arrastran lagunas indescriptibles; y, los referentes de extrema consideración evidenciados, tanto a nivel de las pruebas nacionales, como en las del llamado sistema “PISA”. ¡Cuánta vergüenzas se han pasado!

En el presente, ante la imposibilidad de concluir el cursante año escolar en el tiempo previsto, se está “barajando” la conveniencia de que todos los estudiantes “pasen” de curso; qué sean promovido automáticamente.

Según una reseña periodística aparecida en el medio escrito “HOY”, del 8-5-20, el flamante ministro de Educación nuestro, que luce no haber impartido nunca una hora de docencia en este país, con principalía en los niveles básicos, pues de lo contrario, no osara hacerlo, “propondrá al Consejo de Nacional de Educación, “pasar” a los estudiantes, sin importar su promedio de puntos”. ¡Qué prenda!

¿Es que se pretende, seguir cargando el camión de deficiencias en que se transporta al estudiantado dominicano? No hay que dudarlo. ¡Es lo que más se infiere!, aun se esté tratando de justificar una barbaridad así, con la crisis sanitaria que viene impactando a la población.

Es obvio que, se podrían buscar otras alternativas más apropiadas, e inteligentes, dado los “baches” de nuestro sistema educativo. Claro, fuera de la metodología virtual, que comprobado está, tampoco sirve para mucho, aunque muchos impensantes la estén defendiendo. Pero, a otra salida habría que darle mucho cráneo.

Según el señor Peña Mirabal, “que sean promovidos de curso prácticamente todos los estudiantes, aunque sus promedios estén por debajo de los 70 puntos, con la condición que estos últimos reciban un reforzamiento y una evaluación por parte de los docentes.”.  Esa condicionante final huele más a demagogia “lustrante”, que a otra cosa.

Dijo el mismo, en adición, que la propuesta está sustentada en que se ha comprobado que los docentes habrían impartido a los estudiantes el 70% del currículo, en el momento que fueron suspendidas las clases presenciales por las medidas de aislamiento dispuestas por el Gobierno”.

¿Lo creerá fructífero así, ese señor? No aprenden ellos tratando de formarles durante el año lectivo completo, y lo van a hacer con un “pedazo” nada más, afectado incluso, por la programación de dos procesos electorales en el país, aunque solo uno, se pudiera llevar a efecto.

¡Ese es otro invento politiquero más, no cabe duda, nocivo para la educación nacional!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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El triángulo prevaleciente: pandemia, humareda, y elecciones

El demonio del Covi-19, como fuera calificado en principio por los chinos, según trascendió, desafiándole a combatirle incluso, y que viene azotando por todas partes, incluida Dominicana, por un lado, se tiene que decir.

La humareda asfixiante aquí, que proviene del vertedero de Duquesa; el cual que se entiende ha sido una de las “perlas” más preciadas, para negocios bastante lucrativos por parte de algunos políticos, como de alcaldes electos locales, hay apuntar por otro.

Y, para completar, una tenaz campaña electoral en curso, aunque disimulada, pero aguerrida, claro está, a través de las engañosas encuestas para vender imágenes personales, como los tantos titulares, e imágenes publicadas en los periódicos nacionales, de cara al proceso electivo venidero, por reenvío del suspendido, y si es que se logra realizar esta vez.

Constituyen esas tres situaciones innegables que se verifican en esta nación, el calamitoso escenario tripartito en que ahora vive la sociedad de la capital de esta República, con efectos traslativos obvios generalizados, hacia todos los puntos de la geografía nacional.

Para darse cuenta de inmediato, respecto de la penosa realidad por la que pasa actualmente  un gran segmento de los dominicanos, solo hay que fijar la mirada en las primeras páginas de los principales medios escritos de la prensa nuestra, en la que se pueden leer titulares tales como: “¡GUERRA DE ENCUESTAS!;” Contagiados por Covid-19, aumentan como la espuma”; “FUEGO DE DUQUESA BAJO CONTROL”; algo esto último que, se duda mucho, por los humos que a diario se  tienen que respirar en la ciudad..

Ahora, parece ser que andan buscando culpables, para entretener y embobar aún más a la población, en vez de estar procurando conseguir la fórmula apremiante para apagarlo definitivamente; como, el estudiar y definir las medidas pertinentes, en pos de que no vuelva a ocurrir; y, quizás, hasta mudar ese “fogón”, que con tanta facilidad se enciende, de aquel sector, densamente poblado en todos sus alrededores, incluso, por personas de la tercera edad.

Según cree el “super” ministro de Obras Públicas, “fue intencional el incendio del vertedero”; y, no habría que dudarlo, por las circunstancias políticas reinantes. Es obvio que, de haber sido así, la razón principal seria de carácter retaliatorio, teniéndose como causal principal, amén de otras anteriores, no olvidadas, lo ocurrido en el último torneo electoral celebrado en el país, en que se produjeron desplazamientos de funcionarios del área oficial, a nivel municipal, “por pipá”, como se dice popularmente.

(Ver: periódicos “HOY”, y “Listín Diario”, del 4-5-20).

Diría además ese comportamiento observado, qué nada importa a estos políticos del patio, que no sea, el estar pensando solamente en buscarse lo de ellos. Que la gente del pueblo se asfixie, como que se la acabe de llevar el diablo, en estos momentos de tantas precariedades hospitalarias que se registran, provocadas y puestas en evidencia clara por la pandemia del Covid-19, eso a ellos les resbala.

A veces todo conviene, incluido lo malo que se verifique, aunque algunos entiendan que no. ¡Pueblo, hay que abrir los ojos!, para que no sigan burlándose de todos aquí. Nada de encuestas, mercadeos políticos, y votos; por el momento. A pensar en la salud de la gente, como las asistencias prioritarias para esa, es lo que más procedente ahora.

Y, que los representantes más connotados dentro de toda la clase política en Dominicana, vayan diseñando el plan de lo que habrá de llevarse a cabo, en el caso de que la próxima trampa electoral no se pueda efectuar en la fecha seleccionada, 5 de julio, para escoger el nuevo mandatario de la nación, y los componentes de eso que llaman aquí “Congreso Nacional, por la continuidad, o rebrote de la pandemia, como le llaman los que saben, tal eventualmente podría ocurrir.

Eso, debido que muchos juristas de fuste nuestros, opinan que los actuales mandamases que gobiernan tendrán que irse del poder, de todas maneras, a partir del 16 de agosto del año que discurre; situación sin precedentes conocidos, y que se dice no está contemplada en la Constitución de la República.

¡Qué hacer, y hacerlo bien!, impone sosegadas reflexiones, y sólidos conocimientos jurídicos, con apego irrestricto todo a la Carta Magna, para que las cosas no se vayan a complicar más todavía.

 

Autor: Rolando Fernández

 

Jeques petroleros, “Ojo al Cristo”. ¡Se siembra, y se recoge!

El llamado oro negro, es un recurso terrenal, sin propiedad exclusiva de nadie, no obstante, algunos envalentonados jerarcas crean que sí. Ese, al igual que otros, ha sido puesto a disposición de la humanidad por la Madre Naturaleza, debido a la imprescindibilidad de su uso, casi generalizado por parte de los hombres (general).

Sin embargo, los magnates petroleros se han creído ser los dueños del mundo, por disponer de tal bien; como, haber nacido, y pertenecer aún a las sociedades de algunas de las naciones favorecidas con porciones de terrenos inundadas del crudo energético negros, tan demandado, para su explotación minera, y distribución entre todos, se supone, por razones de justicia divina.  ¡Para el Supremo Creador, no hay privilegiados en el plano terrenal!

Lo que se ha venido haciendo desde tiempos inmemoriales es, en vez de promover un repartimiento equitativo para uso del referido activo, a nivel de los habitantes del planeta, aun sea transándolo a precios justos. ha sido la comercialización, especulativamente hablando.

Sí, por parte de los “príncipes” posesionarios engreídos, en pos de agenciarse pingues excedentes de capital, que les permita luego proceder con los subyugamientos humanos diversos apetecidos, respecto de los pueblos subdesarrollados del llamado tercer mundo, y carenciados por demás, principalmente.

Es Indudable que, el petróleo, y sus derivados comunes más directos, son de los motores principales del sistema capitalista de producción, sino los que más, siempre que la corrupción en los estados de que se trate, no desacelere el curso de ese modelo de explotación tan cruel. Y, por supuesto, hay que fortalecerlo cada vez más, ocurra eso, o no.

Las riquezas que logran acumular esos magnates, maniobrando y especulando con los precios del barril, en todos los ámbitos, incluidas las operaciones financieras en las llamadas bolsas de valores, las utilizan para fomentar mercados de capitales, principalmente en los calificados países tercermundistas, donde impera siempre la iliquidez, debido a la corrupción de los políticos al mando.

En ellos promueven la colocación de préstamos a largo plazo, como a tasas blandas, embaucadoras, aunque condicionados los empréstitos, obviamente, siempre en pos de procurar determinadas libertades de acción injerencistas.

Para ello utilizan, por lo regular, la intermediación de los organismos internacionales de financiamiento; títeres, que fungen, además, como administradores de los sobrantes monetarios de aquellos, y que son los que dan directamente la cara, a la hora diseñar e imponer amarres para dominio de soberanías.

Son recursos ofertados que reciben los políticos de turno, alegremente, y sin medir consecuencias patrióticas; que los aprovechan para cubrir déficits de liquidez, entre otros usos cuestionables que les dan, como la construcción de obras públicas, verbigracia, no reproductivas, en términos de ingresos, para poder honrar luego los compromisos previos asumidos.

Y, que permiten a los prestamistas, como es lógico suponer, continuar manteniendo siempre a las naciones pequeñas bajo sus pies, maniatadas y subyugadas; procurando que sean siempre sus serviles, y fieles esclavas.

En estos tiempos precisos del Covid-19, los precios del barril del petróleo se han desplomado, como consecuencia de la paralización de las actividades económicas a nivel mundial, algo sin precedentes en la historia creemos. Se han ido a pique las abultadas ganancias que venían logrando esos turpenes.

¿Y, por qué, realmente?, habrá sido la pregunta obligada que tantos se han hecho hasta la fecha, en relación con la ocurrencia. Será debido a una punición kármica, con el propósito de que recapaciten, y acepten que, todo cuanto existe sobre, y debajo de la Tierra, a toda la humanidad pertenece.

Que la división del mundo en parcelas denominadas países, o naciones, y que muchas guerras han provocado – matanzas entre hermanos -, es solo producto del egoísmo, como la intención hegemónica que domina a los hombres. Olvidan que, “Todo es Uno”, según lo establece una primera Ley Sagrada, y que esa debe ser siempre observada.

Qué, como consecuencia de esas actitudes humanas tan impropias, y permanecer siempre adheridos a ese proceder inhumano, no cabe duda, podría acarrear la aparición de otro virus: “Covid: 20, 21”, con mayores efectos desbastadores, que sobrevendrían directamente sobre ellos, hasta dejarlos sin haberes, y aliento físico alguno.

¡Qué sigan jugándose con la Madre Naturaleza! Esa tiene los juegos bien pesados a veces, preciso es recalcar.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Lo mismo de siempre!

Qué tiempo durará la euforia laboral “allanteril” de las nuevas autoridades municipales, limpiando y fumigando, en sectores abandonados de algunos barrios pobres de la ciudad capital, como del interior, ahora con la excusa del Covid-19.  ¡Nuevos ¡actores siempre con muchos bríos!

Es la gran pregunta que todo ciudadano algo observador se hace en Dominicana, por lo que ha sido la práctica ordinaria cada vez que se producen los cambios de autoridades a nivel de las alcaldías nacionales.

Se inmediato se comprueba el sentido de aquel refrán popular, siempre en boca de la gente, que reza: “escobita nueva barre bien”; y, es verdad que lo hace en esos momentos, por la condición de no estar usada.

Pero, como tal es sabido de sobra, al cabo de un par de meses después, se arrincona esa, conjuntamente con las actitudes voluntariosas de los que fueran sus usuarios temporales, que ya se han posicionado bien en los cargos, y que, por tanto, las pantallas públicas para ellos, no son necesarias.

De seguro, una reflexión relativa a lo expresado se produjo en muchas otras personas, cuando observaron en un medio de la prensa local (“El Día”, del 27-4-20), en primera plana, la imagen personal de la envalentonada nueva alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, con la “indumentaria” de un obrero cualquiera, realizando trabajos de desinfección y limpieza, de cara a contener la pandemia del Covid-19 que azota al país, según se dijo.

Con virus en curso, o sin ninguno, no es raro ver en Dominicana, a los pocos días de asumir nuevas autoridades edilicias, de cualquier partido a que pertenezcan, supervisando directamente labores de reparación de aceras y contenes; bacheos de calles; limpieza de algunos tramos en diversos sectores de su jurisdicción; y, retiros de chatarras en la vía pública, etc., como para dejar entrever lo que serán sus ejecutorias venideras.

Pero, ocurre que, luego todo se pone en el olvido; y, se deja en carpeta, para continuar bailándose, los mismos mambos acostumbrados por todos esos incumbentes durante sus cuatro años de gestión.

En esta ocasión se advierte que habrá más de lo mismo; máxime con todos estos novicios que ahora ostentan cargos importantes dentro de esa área de servicios, tan espinosa en esta República; donde hay “tanta tela por donde cortar”, como se dice a nivel de pueblo.

Incluso, no son muchos los que creen que la señora Carolina Mejía, electa alcaldesa del Distrito Nacional, por su condición de dama, especialmente, y las arduas tareas que le esperan, pueda introducir los cambios, y realizar las ejecutorias sociales que se requieren desde la posición, por más deseos de servir a la comunidad que abrigue.

Y, se cree, además, que las esperanzas forjadas en ellas por todos aquellos que le favorecieron con sus votos, es muy probable que queden truncas.

¡No es fácil la tarea sobre sus hombros!; ni siquiera para alguien del sexo opuesto se podría decir.

¡Solo resta esperar dominicanos!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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