“Nada es casual, todo es causal”. ¡Reflexiónese!

 

Esa es una de las frases que más se lee y se escribe en todas las bibliografías de carácter esotérico, ¡Sencilla y de fácil recordación! Pero, con un sentido bastante profundo, por constituir ese la esencia misma de la “Ley Natural de Causa y Efecto”, de aplicación y cumplimiento inexorables a nivel de toda la especie humana, en el tiempo y momentos más convenientes, lo cual está a discreción de la Madre Naturaleza.  ¡Es Ella quien sabe el cuándo, y cómo!

De la tanta importancia le revisten los grandes conocedores del esoterismo, que hasta le asocian con la existencia misma del Creador Supremo, cuando se dice que “Dios es la causa del efecto llamado Universo”, que se le considera su cuerpo.

Además, que igual Causa es cuánto subyace en todo aquello que se torna inescrutable en el marco de la mente humana; que es insondable para la ciencia, no obstante, los avances logrados, y los ingentes esfuerzos que se hacen para descodificar determinados factores o elementos biológicos funcionales, en los cuerpos humanos, principalmente.

A pesar de ello, no es tan significativo el número de seres humanos que reparan en las sentencias que de la misma se derivan de esa ley natural, ya sean de orden punitivo, o compensatorio-beneficioso. Es obvio que, siempre se recoge lo que se siembra; ¡jamás algo distinto!

Cuando la Madre Naturaleza pasa factura, por las acciones indebidas en que se incurre y los malos pensamientos que se anidan, la tendencia normal es a preguntarse, ¿por qué me pasa esto a mí?; ¿por qué tantas desgracias?

Las respuestas correspondientes pueden estar localizadas en un tiempo no muy lejano hacia atrás, por lo que con facilidad se pueden detectar las razones que vienen provocando algunas compensaciones futuras, ahora presentes, y hasta bien asociarles con lo que de momento acontece.

Tampoco se asimila, que las situaciones y circunstancias, muchas veces desastrosas, por las que se debe pasar, y se atraviesan durante cada corriente de vida humana en curso, constituyen enseñanzas para reflexión respecto del accionar futuro; y que, sus conquistas reportan avances de consideración, en términos de evolución espiritual, para la entidad encarnada, el Alma, que es en verdad lo llamado hombre, general, sin importar sexto.

En virtud de cuánto se ha expuesto con anterioridad, de inteligentes es entonces, tener bien presente, ¿cómo actuamos hoy?; qué sembramos? Pues, cuánto después nos llegue, sí que con esas actuaciones tendrá que ver; ¡qué no es cuestión de buena o mala suerte!, tal lo conciben algunos

¡El karma siempre se cumple, quiérase o no! La Madre Naturaleza factura y cobra. ¿Cuándo y cómo? Solo Ella lo sabe. Qué esperen los receptores, las puniciones, o lo que se podría considerar, como los premios correspondientes.

Finalmente, de orden es apuntar que, cuando de karma se trata, ya sea de creación reciente, o maduro (acumulado), no solo son objeto del mismo los hombres (general), en términos individuales, sino que también es aplicado de forma grupal, nacional, y hasta regional,

Muchas de las circunstancias adversas, mayormente, las más notorias, por las que atraviesan muchos pueblos y países hoy, obedecen a causas que con anterioridad se han sembrado, y cosechan en el presente los frutos merecidos; verbigracia: Puerto Rico, Haití, Dominicana, y Venezuela, entre oros. ¡No se pueden negar sus grandes problemas económicos, políticos, y sociales! Lo que está pasando en esos actualmente, no es casual; es causal, tiene sus porqués.

Razones múltiples se conocen en tal sentido, como son, por ejemplo, las desaprensiones y malos manejos de muchos políticos allí, electos para dirigir sus destinos, y que han contado para alzarse con el poder de fuertes apoyos pueblerinos la mayoría de las veces. ¿Y?

¡Suben, debido a que votan por ellos, sin prevenir consecuencias futuras! Todos llegan por los sufragios populares que reciben. ¡Lamentable, pero es así!  Luego, a quejarse, ¿verdad?

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Insólita Orden Departamental 33-19! ¿A dónde se llegará así?

 

Qué trabucazo, mamacita, y no el de Ramon Matías Mella, del 27 de febrero de 1844, en la llamada “Puerta de la Misericordia”, en Dominicana, cuyos ecos sonoros tenían como propósito anunciar la declaración de la Independencia de la República. ¡Hoy se está hablando de otra cosa!

Con este de ahora, lo que se diciendo claro, es estar contestes con la desnaturalización  de la especie humana, podría decirse, en términos de: “ establecer una cuádruple disociación en el ser humano: el sexo biológico (cuerpo con el que senace), la identidad de género(identidad que siente la persona y que puede coincidir o no con el sexo biológico), el rol de género (rol social de hombre o mujer, el cual viene determinado por la sociedad “, que es la forma como se describe la “ideología de género”, según una explicación aparecida en la red de la Internet, desde donde, evidentemente se pueden extraer muchos hilos dignos de análisis reflexivos y ponderación muy sosegada a la vez.

Se prevé que, en lo adelante se estará enseñando en las escuelas y colegios del país sobre la cuestionada, e impropia por demás, “ideología de género”; y, nada más que por orden del politizado y genuflexo Ministerio de Educación local, que ampara la resolución 33-2019, en la que se establece incluso, diseño e implementación con carácter prioritario. ¡Es rápido el asunto!

¡Ideología de género en las escuelas y colegios del país!, donde apenas se está enseñando a leer y escribir a los alumnos; y, cuando se habla de instruir respecto de la aritmética básica, ahí es que la cosa se pone agria.  ¡Salen, y se van a las universidades casi analfabetos, como vacíos de números y su aplicación!

Sin embargo, se pretende continuar complacientes con los patrones importados, y los esnobismos inadecuados para esta nación, que se podría decir, sin temor a equivoco, están marcando derroteros muy inciertos para este “solar caribeño”.  Claro, sin educación eficiente no se va a ningún lado. Sí, que a ello le sacan buen provecho los poderes hegemónicos, locales y externos. ¡Los narigoneos se hacen mucho más fácil!

Con sobrada razón, la “repulsa” relativa a nivel nacional ha sido tan amplia, máxime entre los mayores pensantes dominicanos, dentro de los que se encuentran, arzobispos, pastores, y por supuesto, profesores de calibre, que han bombardeado con certeros juicios, sólidas opiniones, las embestidas que sobre el particular han soltado los “titierados”, y narigoneables del patio, exponiendo aquellos, juicios bien sustentados, con criterios bastante lógicos.

Merece destacarse en tal sentido, por ejemplo, parte de lo que dijera monseñor. Castro Marte, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, que definió el nuevo invento, “como una fachada para hacerse graciosos con la sociedad civil y organismos”. Dijo, además, “todos sabemos que reprobamos en las asignaturas fundamentales, ocúpense de la seria obligación de educar, en vez de adoctrinar niños con ideologías”.

Por su lado, monseñor Víctor Masalles, fue bien puntual cuando señaló al respecto, y la consideró como: “una táctica del Gobierno para distraer la atención de algo que se esté cocinando (reelección u otra cosa), o quizá un problema que esté ocurriendo (en P. Catalina, u otra cosa). ¡Estén atentos!, agrego. No sería raro eso, cabría adicionar; pues, siempre se ha estilado aquí, hacer que la gente mire para otras partes, cuando el “horno” oficial está muy caliente.

Externó además el juicioso prelado católico: “la mayoría de los dominicanos no está al tanto de lo dañino que esto resulta para la educación de nuestros niños”.

También, el expresidente hoy del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (Codue), Fidel Lorenzo Merán, advirtió: “debe enfocarse en superar la calidad de la educación y garantizar la seguridad escolar; eso no es más distracción y pérdida de tiempo; no prosperará”.

(Véase: “Listín Diario”, del 25-5-19, página 13).

Pero, hay una aseveración que, se puede considerar como complementaria a lo expresado internamente, en el marco de la temática abordada, que se hiciera  en el exterior (Lima, Perú), que a pesar del tiempo transcurrido ya, (1998), merece la mayor atención posible en Dominicana hoy, precisamente, muy a propósito de la descabellada Orden 33-19, emitida por Educación:

“Quieren rebelarse contra esto y dejar a la libertad de cada cual el tipo de “género” al que quieren pertenecer, todos igualmente válidos. Esto hace que hombres y mujeres heterosexuales, los homosexuales y las lesbianas, y los bisexuales sean simplemente modos de comportamiento sexual producto de la elección de cada persona, libertad que todos los demás deben respetar”. (Mons. Oscar Alzamora, Reverendo, S.M., Obispo Auxiliar de Lima, Miembro de la CEAL – Lima, abril 1998).

(Fuente: red de la Internet)

Después de cuánto se ha expuesto aquí, y con deficiencias tan marcadas, como las que adornan la educación en esta República, que le han hecho convertir en el hazmerreír, cuando de evaluación a discípulos, internamente, como en el exterior se trata, ya veremos qué habrá de pasar en lo adelante.

¡Hacía dónde el inclinará el pulso! Qué pesará más, si los razonamientos lógicos contrarios expuestos con relación a la susodicha “ordenanza educativa”, o las presiones obvias de los poderes hegemónicos gravitantes, para que se imponga la fútil enseñanza. Evidentemente, andan detrás de lo suyo, mientras más brutos son, es mejor; con mayor facilidad se les maneja.

La verdad es que, se torna risible, y hasta enfada el asunto así dispuesto, para todos aquellos que participan de las actividades docentes puras en este país, incluidos quienes lo hacen a nivel superior, y que reciben una materia prima bien difícil de transformar, por las extremas deficiencias académicas que les “adornan”, amén del poco sentido de responsabilidad que hoy caracteriza al grueso del estudiantado nacional.

Finalmente, una interrogante que cabría hacerse cualquier “lego”, pero con cierta visión es: y por qué algunos periódicos de esos que están editorializando aquí en favor de que se aplique la tan cuestionada resolución, no lo hacen a diario, para que se despolitice el sistema de educativo nacional; se eficientice tan fructífera labor para la sociedad; y, se adopten todas las medidas que de seguridad que urgen, con respecto al orden y operatividad de los centros docentes locales.

¡Ah!, para que todos aquí vean con buenos ojos la aceptación de otro enlatado importado más, ¡sí!: y, por supuesto, que se complazca a los organismos injerencistas extranjeros que están tratando de imponer la esnobista iniciativa.

De otro lado, pero en el mismo orden, algunas organizaciones sociales del país, también están respaldando la dichosa Orden Departamental 33-19, que prioriza la igualdad de género. Evidentemente, nada más que por los nombres, se puede inferir lo que en verdad son esas, y sus posibles vinculaciones con las titeradas ONGs nacionales, que jugosos fondos reciben desde el exterior, para servir como cajas de resonancias a determinados propósitos intervencionistas, no muy beneficiosos para esta nación. (Véase “Diario Libre”, del 27-5-19, página 6).

Pero, ¡es pa’lante que vamos! ¿Hacia dónde será? ¡No se sabe!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Ay de mi país!

 

 

¡Qué incierto se le vislumbra! Quiénes se encargarán de devolver en él, sosiego económico necesario; la paz que todo hombre aspira; la seguridad ciudadana, siempre necesaria; como, el esplendor del sonreír de su gente cada vez, que otrora caracterizaba al grueso de los dominicanos.

Evidentemente, tendrán que aparecer en la palestra pública nacional, hombres bragados, que estén en disposición de representar la nación tal es debido; como, llevarse de encuentro a toda esta “claque” politiquera local, compuesta en su mayoría por farsantes y demagogos que, cuando no es que van al poder a trabajar en busca de lo de ellos propiamente, lo hacen en favor de aquellos sectores hegemónicos que los catapultan hacia el poder. Después, ¡pueblo!, si te vi se me olvidó; ¡vamos a lo nuestro!

En este país todo está de capa caída, principalmente la fortaleza de las instituciones oficiales; el respeto a todo, incluidas las leyes vigentes; al igual que, a la soberanía nacional, de ordinario pisoteada por los “externos” que respaldan las aspiraciones de los políticos en este solar caribeño, casi inhóspito ya. Y, como es lógico suponer, con el beneplácito de los aprovechados que disfrutan del pastel oficial de la nación.

Todo aquí está basado en componendas, y acuerdos de aposentos entre los seudo políticos que predominan; como, las decisiones emanadas ahora del flamante Comité Político, y demás grupos dentro de la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), la gran finca que algunos creen les dejó el insigne maestro fundador, para su explotación. Aquellos opinan estar por encima de la Justicia, como del Congreso Nacional. ¡Ellos son los dioses omnímodos!, que incluso dictan las pautas para la gobernanza de la nación.

En relación con las inapropiadas andanzas moradas, innegables, en estos precisos momentos, se quiere crucificar al señor Ramón Ventura Camejo, que bien conoce la “barriga del monstruo”, por estar en él, y quien manifestó públicamente:

“El pacto de Juan Dolio carece de legitimidad democrática por ser fruto de la rebelión de las minorías, por lo tanto consideramos que más que un pacto fue un atraco”, según sus declaraciones ofrecidas a la prensa local.

Es evidente que, ese miembro connotado de dicha organización anda muy cerca de la verdad. El mismo nombre del dicho pacto lo dice claro: “Reelección por Reelección”, firmado el 28-5-15, de acuerdo con la publicación periodística aparecida.

Se infiere que, entre líneas, claro está, quedó consignado así en esa salida salomónica ideada, para evitar una eventual crisis a lo interno del partido morado, por la lucha entre las dos marcadas tendencias presentes: “Hazlo tú ahora, que mañana me toca a mí; te cedo el paso”.

Las grandes preguntas que se desprenden con relación a dicha táctica compartida son, ¿y quién homologó ese acuerdo, el Comité Político del PLD? ¿Qué visos de oficialidad  real tuvo eso?, que hasta sirvió de base para reformar de nuevo el traje de la Constitución de la República, por parte de la caja de resonancia denominada Congreso Nacional, conformado por ineptos y levanta manos en un alto porcentaje; que se venden al mejor postor, como se dice; o, entran en todo, con el fin de que les aseguren permanecer en sus curules, y seguir guisando como siempre.

Hoy se está exigiendo respeto por aquello – lo acordado -, que se firmó solo pensando en los dos “caciques” que se estiman los señores más importantes, y amos de todo allí; de la membresía total del partido, como es obvio, olvidándose incluso de la libertad libérrima de la población en general en esta República.

De ahí que, procedería cuestionar entonces, a qué puede obligar una componenda entre políticos de ese tipo, sin nada de oficialidad institucional a nivel en el país, contándose solo con el aval del “Supremo Comité Político” morado. ¿Tiene esa naturaleza, o potestad, el organismo partidarista?

Muchos no reparan en que, en esa clase de arreglos, nada más garantiza su cumplimiento después, lo ético-moral que caracterice a los firmantes, lo cual hace tiempo pasó de moda entre los políticos de este “solar”. Cada cual se olvida del compromiso asumido en lo adelante; sufren de amnesia esos bárbaros; y, por tanto, priman los intereses personalizados, como grupales, cuando se reclama a posteriori.

A ver cómo se resuelve el impase por la reelección que se viene generando en el presente. ¡A quién le tocará en definitiva ser proclamado por las huestes moradas!, según esos magnates, lo cual no asegura, necesariamente, que se pueda alzar con el poder en el año 2020. ¡Habrá que esperar!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Mujeres, luzcan como son!

 

Craso error, eso de querer lucir en bases a artificialidades físicas introducidas al cuerpo, muy transitorias y dañosas, por cierto, que se procuran irreflexivamente; que conducen muchas veces a decesos inesperados; a perder lo más por lo menos; a segar corrientes de vida con anterioridad al tiempo de disfrute programado de antemano para esas, por estar deseando aparentar lo que en verdad no son

Los alfareros que estructuran las economías carnales de las féminas, de tal o cual manera, en cada caso particular, obedeciendo, obviamente, a causales de carácter kármico; en correspondencia siempre con el discurrir existencial requerido, en lo que respecta a los vestuarios carnales que favorezcan la evolución de las entidades espirituales que los ocupen durante cada ciclo transitorio terrenal.

Se debe recordar que, nada es casual, y que incluso, según explican los que saben, a todo espíritu, antes de convertirse en alma – espíritu encarnado -, se le prediseña el sendero circunstancial requerido, que incluye a progenitores seleccionados para la nueva criatura, como los entornos familiares, y sociales más aptos, conforme los desenvolvimientos y propósitos que se tengan en el plano de la Tierra.

Al igual que todos los componentes de la especie humana (hombres y mujeres), no pueden ser ricos y afortunados, tampoco las féminas en su totalidad, pueden ser físicamente bellas y bien confeccionadas en cuanto a lo corporal se refiere.

Y, es lo que se quiere forzar de ordinario, cuando las condiciones económicas lo permiten, cabe decir, y las inducciones de los galenos-comerciantes dentro de la especialidad hacen blanco perfecto en las impensantes y ostentosas damas, que por lo regular entienden solamente como agradable a los varones, cuánto se puede exhibir a simple vista, y claro, lo creen sustitutivo del todo. ¡Qué equivocadas están!

Olvidan que, la belleza real en toda mujer, no está en lo físico perecedero; que esa es algo muy parecido a los pocos días calurosos durante el invierno, sujetos a desaparecer de improviso en cualquier momento. Que donde está su mayor valor y lucidez, es en el “coctail” de sentimientos que se abriga; las loables actitudes que les caracterizan; y, la concienciación puesta en evidencia, respecto de los roles y deberes que les corresponden, tanto frente al Supremo Creador, como antes los congéneres circundantes, y la sociedad en general.

Es evidente que, para esos atributos no se necesita de bisturí alguno, silicona, o implantes de cualquier naturaleza, a través de procedimientos quirúrgicos, que a tantas mujeres han llevado a la tumba; aunque, eso no ha logrado detener las innúmeras desgracias que se conocen en ese orden; las malas prácticas médicas denunciadas; como, los apoderamientos de tribunales judiciales para ventilar el conocimiento de algunos casos, que han escandalizado sobremanera.

Con frecuencia aparecen en los periódicos de la prensa dominicana, verbigracia, reseñas sobre acciones emprendidas por el “Ministerio de Salud Pública” local, contra centros clínicos que se dedican a esa llamada especialidad, y sus principales médicos cirujanos actuantes.

Pero, qué va, no se obtempera a nada; las aguas del rio siguen corriendo como siempre. A procurar venderse a partir de lo carnal solo, como de los exhibicionismos indecorosos de moda. Todo luce indicar, qué es necesario recurrir a esos, ante la ausencia de cualidades mucho más importantes, aquellas que no se ven con los ojos.

Incluso, y a pesar de los pesares, viajan desde exterior hacia acá, mujeres osadas, a someterse a procedimientos de esos, sin reflexionar sobre las eventuales consecuencias posibles, los riesgos probables en que incurren, queriendo aprovechar las baraturas que obtienen a nivel local, por razones cambiarias, aunque luego les salga la sal más cara que el chivo, como se dice en buen dominicano.

El caso último conocido en el país, lo fue el del “Centro Internacional de Cirugía Plástica Avanzada (CIPLA)”, que el “Ministerio de Salud Pública” dispuso su clausura, tras la muerte de una paciente allí operada. (“Diario Libre”, del 22-5-19, página 12).

¡Mujeres, piénsenlo bien!, y no inventen jamás con sus cuerpos, “¡qué donde Dios no puso, no puede haber!”

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Un ayer sin relevo generacional. ¡El gran vacío hoy se siente!

 

Cuántas inquietudes tiene el grueso de los hombres algo pensante hoy, los que quedan, obviamente, en términos de las tantas cosas depreciables, barbaridades propiamente, que se vienen verificando a nivel de la sociedad mundial. ¿Por qué se estará produciendo eso? Obvio que no es casual, ya que nada ocurre por accidente, o casualidad. Se entiende que son efectos derivados de poderosas causas subyacentes.

Incluso, algunos estudiosos, e investigadores con dedicación, llegan tan lejos en su pensares, que, asocian las deleznables ocurrencias de hoy, con una eventual desaparición de la especie humana, en lo concerniente a los elementos constitutivos de la quinta (5ta.) sub-raza que está concluyendo, según se entiende, para dar paso a la sexta (6ta.), dentro de la quinta (5ta.) Raza Raíz terrenal, de las siete (7) que habrán de poblar el planeta, hasta convertirse en sagrado, como está destinado dentro del esquema evolutivo del Universo, de acuerdo con los que saben.

De ahí que, no sea tan sencillo, así por así, poder asimilar los grandes cambios degenerativos que hoy se observan en todas las latitudes terrenales, y que hacen hasta pensar, que los humanos presentes están perdiendo la capacidad de raciocinio inherente a los mismos, ya que muchas de las actitudes y decisiones que prevalecen entre esos, rayan con lo anormal en todo grado, y hasta con lo animalesco, podría decirse, sin temor a mucho equivoco.

Lo inteligente, loable, y “aquilatante”, ha sido abolido casi por completo, sustituyéndoles en gran medida por la mediocridad que prima; lo degenerativo total; y, lo indeseable sin contemplación, cosas todas esas, que nunca era previsible se produjeran en tal magnitud. Pero, que son innegables en los tiempos presentes.

Hoy, la gran interrogante es: ¿dónde está el requerido relevo generacional de los tantos connotados valores de un ayer no muy lejano, en el sentido de cultivar nuevamente lo científico puro; lo cultural; lo intelectual; lo artístico, en sentido amplio, y demás dotes, o cualidades humanas que existían con anterioridad.

Obvio es que, en la actualidad la sociedad mundial luce totalmente vacía en ese tenor. Ya no hay dónde buscar nada talentoso; ni siquiera buenos músicos, compositores, cantantes; tampoco, gente del pincel, como de los óptimos y selectos colores; menos, poetas, y escritores laureados. Aunque sufriéndolo internamente, hay que conformarse con lo poco talentoso que aparezca, y saborear la batata, ¡qué se tiene como un refresco, cuando el hambre da calor!

A propósito de lo expresado, en países como Dominicana, donde la gente trata de buscársela a como dé lugar, se nota con facilidad la escasez a que se ha hecho referencia, destacándose esa en el trabajo de los llamados empresarios artísticos, cuando de montar algún espectáculo dentro de esa área se trata, teniendo esos que recurrir a lo que en verdad ya no es; a personajes que tuvieron sus épocas gloriosas, muy brillantes por cierto, pero, de los que ya no quedan ni sus aromas, producto de los envejecimientos obligados, como de las enfermedades físicas inevitables, y las limitaciones obvias.

Claro, es evidente que, si no lo hacen así, en busca de aprovechar los renombres de aquellos, que otrora sí “jalaban” gente, es muy posible que los que los negocios en la actualidad se les vayan abajo, debido la falta de público asistente a los espectáculos. Se trata de aprovechar famas pasadas para atraer, no lo que se pueda ofrecer. ¡Referentes se tienen de más!

Precisamente, en estas semanas se ha estado publicitando localmente la presentación en el país de José Luis Rodríguez (El Puma), que se cree ya confirmada, en el pasado una estrella indiscutible del cantar venezolano, y hasta actor de telenovelas, en ocasión de celebrarse aquí el “Día de las Madres”.

Lamentablemente, ya ver a ese artista de otrora, y compararle con el ayer, resulta más penoso que otra cosa, por las condiciones reales en que debe encontrarse, “no hay que llamarse a engaño”; con problemas de salud que se infieren, y ostentando un nivel de envejecimiento que se aprecia pronunciado, – ¡qué edad real tendrá! -, para estar exhibiéndole en una tarima, en que podría recibir emociones no muy apropiadas ya para su estado.

Pero, hace un tiempito también, se estuvo mercadeando traer acá al glorioso cantautor y poeta argentino Alberto Cortez, estando ya en las postrimerías de sus días sobre este planeta, enfermo, viejo, y limitado, con el deceso previsto pisándole los pies. Tal se sabe, ¡truncó su muerte el viaje!

Es innegable que, no hay nada que en verdad reúna condiciones artísticas de calidad para ser contratado, que pueda generar ingresos suficientes, a los fines de cubrir costos y beneficios dentro de esa actividad. Se tienen que procurar contratos con los del ayer, aunque muy poco que ofrecer les quede, vale reiterar.

Según sostienen algunos de esos empresarios, y público paganini, con capacidad para apreciar talentos musicales, cantantes de nivel, buenos compositores-poetas, bien letrados, “lo que hoy se tiene no sirve; todo quedó en el ayer”. ¡Se lamenta, pero es la cruda realidad que se vive!

Evidentemente, el gran vacío notorio, más que a la vista, no es solamente en lo relativo a los artistas del canto, músicos, y compositores de fuste, sino en la generalidad de lo considerado bueno. Todo es cosa del pasado. ¡Qué triste tener que decirlo! Jamás ha habido relevo, para los ya ido, o incapacitados, que llenaron épocas brillantes. en el ayer.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Asqueante panorama político nacional

Muy lamentable cuánto se oye y se ve en Dominicana, proveniente del amplio litoral de la politiquería plena partidarista que se destaca, cuya esencia no es más que: búsquedas individuales y grupales a todo dar, como el agenciarse instancias judiciales, y legislativas convenientes, a los fines de que les sean solapadas todas las fechorías hechas, y las que quedan por hacer, antes de los comicios del año 2020.

Aquí nada más se habla de reelección, primarias abiertas, o cerradas, modificación, o violación de la Carta Magna; como, el recurrir a los tribunales de la República para ventilar allí conflictos entre los partidos del ruedo, o entre sus seudo dirigentes, cosas que bien pudieran dilucidarse y corregirse a lo interno de esas entidades, en el marco de su soberanía institucional.

Y, nada de combatir los serios problemas nacionales presentes, como tampoco prever, con respecto a los que de seguro vendrán en un futuro no muy lejano. ¡Todo sin ánimo de pesimismo, pero con los pies sobre la tierra!

Las proas, con muy raras excepciones, si es que las hay, están solamente puestas hacia el ancho mar del año 2020, el proceso electoral, para pescar cuánto se pueda. Por eso, los tantos mítines y caravanas de supuesto respaldo a los caciques de última, y los nuevos aventureros, van y vienen como las olas, dejando rastros imborrables en las playas, qué, los mismos asistentes a esos actos deberán luego sacrificarse para intentar enmendarlos.

Se gastan los cuartos del mismo pueblo, hasta más no poder en esas actividades proselitistas de que se trata, y así costear comidas basura, y músicas alienantes, como transporte gratis para los “arrastrados” hacia esos lugares, amén de las propinas en dinero que se otorgan para comprometer presencias.

Mientras, las precariedades, penurias, desabastecimientos, etc., en relación con un gran segmento de población, brillan como sol de mediodía. Los hospitales públicos se están cayendo a pedazos. En ellos no se encuentra ni siquiera hilo para coser heridas, y, mucho menos, los medicamentos requeridos por la gente necesitada que allí acude. Los políticos del patio tienen buenas clínicas donde les asistan, sino se van al exterior. Además, les amparan fabulosos seguros médicos. ¡Nada les interesan los depauperados de este solar!

Además, “nosotros estamos en política”, dicen todos estos trúhanes; el resto poco importa a esos farsantes, que tratan de venderse como los “mesías” del momento, sabiendo todo el mundo que solo van al poder, o procuran quedarse en el mismo, para buscárselas; a agenciarse robos frescos, si es que se puede; o, engordar más aún las fortunas mal habidas que exhiben.

Evidentemente, la hambruna, como la insatisfacción de las necesidades sociales, no se pueden seguir disfrazando más en Dominicana, con las llamadas posverdades, como esa que desprende del elefante blanco del crecimiento económico local, que tanto se cacarea; y menos, después de lo dicho últimamente por la FAO, de que estamos entre las cinco naciones más carenciadas de América Latina y el Caribe.

Por tanto, ¡qué se busquen otro ardí para politiquear todos estos bárbaros! Qué se trate menos de estar “tapando el Sol con un dedo, tal lo dice el refrán popular.  Pues, aunque este país tiene mucha gente tarada aún, que solo piensa en comer un par de días, como en estar hablando sandeces por un celular, todavía quedan entre los dominicanos hombres pensantes, que resulta muy difícil envolverles; y, que están pensando en el futuro incierto que le espera a esta nación, de seguir en manos de todos estos politiqueros, demagogos y farsantes.

 

Autor: Rolando Fernández

 

Aunque se quiera negar en Dominicana. ¡Imposible!

Qué tanto miedo es que le tiene mucha gente en este país al referente Trujillo.  Al parecer, hay temor de que el   espíritu del “Jefe”, haga acto de presencia en algún evento social, y reclame reivindicaciones en favor de los dominicanos, por haber sido uno de ellos; o, que desenmascare a muchos de sus detractores, tras su ausencia claro.

Todo a relativo a esa época, en que prevaleció un connotado régimen de fuerza, contentivo de cosas malas, como también buenas,  tal ocurre con todo debajo del Sol, lo que nadie puede negar, un gran número de los políticos de nuevo cuño locales, al igual que determinados beneficiarios a posteriori de aquel, en términos de herencias oportunistas obtenidas, lo que han querido borrar de golpe y porrazo, como si fuera tan fácil hacerlo, y jugar con la memoria de los demás en esta República.

Si bien Trujillo, se puede decir que no fue el mejor, tampoco nadie estaría en capacidad, claro, siendo imparcial, de considerarle lo peor, por un sinnúmero de factores positivos que se conocen respecto de aquel, en términos de estabilidad económica, orden institucional, seguridad ciudadana, respeto, civismo, defensa de la soberanía nacional, cero endeudamientos con el exterior, entre otros, durante su gobierno Y ahora, ¿qué pasa?

Evidentemente, como algo contradictorio se aprecia el hecho de que, solamente se saquen a relucir los aspectos malos de la llamada “Era del Jefe”, lo que se entiende como una manera de aumentar los odios y rencores hacia aquel otrora mandatario, y al mismo tiempo,  que se olviden las cosas positivas inherentes al mismo,   que de forma concomitante se dieran entonces;  y, que bien pudieron haber sido objeto de emulación en lo adelante, para beneficio de esta sociedad, verbigracia: eficiente y oportuna administración de la salud pública; como, de la educación nacional, que fuera considerada esta última a la sazón, como una de  las mejores en el Caribe, y gran parte América Latina.

Es obvio que, hoy todo está supeditado a lo que más convenga a los poderes hegemónicos y pseudo patrióticos-democráticos que sucedieron, que luego comenzaran a “tomar leche de la gran vaca nacional”, con incrementos económicos derivados, bien notables por cierto, los cuales continúan haciéndolo en el presente, contando con el maridaje y la complacencia del moderno tinglado de políticos nacionales que rige desde hace décadas, y a cuyos miembros les ha tocado su buena tajada del pastel también.

Ni siquiera complace oír hablar de Rafael L. Trujillo, y sus familiares en esta nación, de la cual fue presidente por más de tres décadas. ¡Está prohibido! Hasta preso puede caer el que ose hacerlo. Sin embargo, preguntas que siempre procedería hacerse son: ¿qué pasó con los bienes muebles e inmuebles, como los dineros de esa gente, incluso desde antes de que el último miembro de esa tribu sanguínea abandonara el país?; ¿quiénes se quedaron con los mismos?; ¿a quién deben los boatos que hoy tienen aquellos?

Suficiente notable es, lo ocurrido con los inmuebles más significativos de los Trujillo, propiedades que los “herederos” aprovechados no pudieron obtener sin problema alguno. Se procedió a destruirlas, a desaparecerlas, para que nadie los hiciera recordar, cosas que en realidad pudieron haberse conservado, para después exhibirlas como atractivos turísticos, concernientes a la historia patria de la República.

Por ejemplo, se tenían entre otros: la llamada Casa Caoba, en San Cristóbal; como la misma residencia de Petán Trujillo, en la avenida San Martín, conexa a la otrora “Voz Dominicana”. Esta última bien servia para instalar allí un gran museo de la televisión nacional, por ser aquel hermano del “Jefe”, el padre innegable de la misma, aunque por razones de todos conocidas, nunca se ha querido reconocer como tal. ¡Intereses económicos, y retaliación política interfieren en ese sentido!

Ahora aparece sobre el tapete la negativa de que se habilite un espacio en una de las salas del Museo de “Historia y Geografía” local, para que sean exhibidas las pertenencias de Rafael L. Trujillo Molina, las que han dejado, obviamente. ¿Ese señor, no es parte de la “Historia” de este país?, gobernando el mismo por más de treinta años. ¿Dónde las van a colocar entonces, en un parque público?

Según una reseña relativa publicada (“Listín Diario”, del 17-5-19, página 16), serían expuestas allí cosas muy importantes pertenecientes a aquel pasado de la vida nacional. Además, testimonios que merezcan credibilidad de servidores y opositores al régimen. ¿Por qué no dejar que se conozcan?

No creemos que esa reacción de rechazo, capitaneada por el “Museo de la Resistencia” – ¿de qué resistencia? -, se pueda considerar como una actitud atinada. A la historia de Trujillo y su régimen en este país, hay que darle paso, para que los interesados no sigan vendiendo aquella “Era” según sus conveniencias. Este pueblo tiene que enterarse de las verdades con relación a ese pasado histórico; qué fue malo, por un lado, pero bueno por otros.  con respecto a aquel dictador.

Finalmente, y a propósito de las cosas loables que se puedan atribuir a dicho régimen y su mentor, procuramos leer con cierto sosiego, a los fines de saber, la importante obra que escribió el doctor Euclides Gutiérrez Félix: “Trujillo: monarca sin corona”, en la cual nos encontramos con algo, citado, digno de la mayor atención posible ciudadana, por ser una exhortación-predictiva que hiciera el dictador ante un grupo de jóvenes abogados que convocara a la “Casa Caoba, San Cristóbal, comenzando la década de los años 1950,  que nos permitimos transcribir en este trabajo, parcialmente, con el permiso del autor señalado.

En respuesta de una pregunta que le fuera formulada por uno de ellos, el mismo respondió:

“Si mis manos se han manchado de sangre, ha sido para salvar de la haitianización del país a la generación de ustedes”.

“Dentro de 50 años, la ocupación pacífica del territorio nacional por parte de Haití significa para ustedes que los haitianos podrán elegir autoridades dominicanas, podrán poner y disponer, podrán mandar a Duarte y los trinitarios al zafacón de la historia y anular para siempre sus ideales y su abnegada lucha, los cuales (ideales y lucha) no tienen ningún sentido para los haitianos”.

“Jóvenes dominicanos, en esa gente no se puede confiar, cuiden de su país y con ahínco después de mi desaparición del escenario político nacional”. (Véase libro señalado, página 284).

Es innegable que, lo expresado en aquel lejano ayer por ese señor, merece mucha valoración, y recordación asociativa hoy. ¿No es cierto?  ¡Entonces, no todo fue malo! ¿Verdad?

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Sinónimo de desorden mayúsculo, y basurero. ¡Qué “arrabal”, mamacita!

 

La verdad es que, cuando de los pueblos se ausentan la autoridad, como el respeto a todo, llevándose consigo el civismo completo de la gente, cualquiera se desmaya al reparar en los múltiples efectos dañosos que se derivan, más que notables. ¡Dominicana no constituye la llamada excepción que confirma la regla!

Qué penoso y desagradable resulta entonces el transitar por muchas de sus áreas viales, a pie, principalmente, o montado, si es que se prefiere; observar los grandes montones de basuras que se acumulan por todas partes, y cada vez se aumentan desaprensivamente; las aguas negras que corren por sus contenes interiores y aledaños; como, el tener que respirar los desagradables olores que impregnan las zonas de que se trate.

Y, unidos a esos, se tendrán que respirar en adición los gases tóxicos que despiden los vehículos en mal estado, las tantas chatarras (carros y guaguas destartaladas), usadas para el transporte público de pasajeros, y que se les permite el libre tránsito, adornados por lo regular con ruidos estruendosos, que nunca faltan para completar.

Además, estará en el coctel que se ofrece, el ver y reparar con atención en los comportamientos temerarios que observa la mayoría de los choferes que por allí se destacan, para los cuales ninguna norma regulatoria merece respeto, actuándose de ordinario en las narices de las pseudo autoridades del ramo apostadas por esos predios; que se hacen de la vista gorda, como se dice, cuando no es que se supone, procuran los picoteos permisivos acostumbrados.

Proceden los desorejados conductores, produciendo grandes taponamientos, parándose en las mismas esquinas por allí, para dejar, montar, o esperar pasajeros, como el que a mí no me importa ¡El que venga detrás, ¡qué se espere! Y, si algo se les dice, hay que esperar el insulto, o el desafío “tigueril”. ¡Bien a la vista en Dominicana! ¿Verdad?

En lugares arrabalizados, como ese a nivel nacional de que aquí se trata, se ve de todo, y algo más. Por ejemplo, las aceras, y los laterales de las vías públicas, para desplazarse peatones, y vehículos, respectivamente, siempre están repletos de desperdicios sólidos; materiales de construcción diversos; y cuando no, son   destinados los espacios para talleres de mecánica y desabolladura; u, ocupados como extensiones de algunos negocios en el área.

Como es lógico suponer, las personas que por allí tienen que caminar, corren grandes riesgos, lanzándose sobre los vehículos en marcha para poder llegar a sus lugares de destino. Esos sitios los convierten en lo que podría llamarse “pandemonios” de marca mayor.  ¡Qué abuso!

El que quiera comprobar en gran parte lo expresado con anterioridad, y “saborear” lo que a nosotros nos toca de tales calamitosas situaciones, solo tiene que pasearse un tiempito, principalmente a pie, por el kilómetro nueve (9) de la autopista Duarte, prácticamente la entrada a la capital dominicana, y sus alrededores, procurando llegar hasta la entrada del barrio “Las Palmas”, en Herrera, yéndose desde allí por el tramo conectivo de la Ave. Isabel Aguiar.  ¡Cuántas “linduras” se verán!

Podrá apreciar con un mínimo esfuerzo, el desastroso panorama allí reinante: todo la zona llena de basuras, incluidos platos plásticos y botellas; venduteros públicos, más desorganizados que todos los pelos de los peinados modernos, inclusive sobre los pasos peatonales a desnivel de que dispone el lugar, obstruyéndose el que se pueda caminar por los mismos; guaguas y carros del transporte aparcados, y hasta abandonados por doquier (han convertido de todo eso en un amplio garaje para chatarras, y talleres diversos).

Completa el espectáculo, un puñado de “tigueres” y vándalos obligando a la gente a tener que montarse en los vehículos que a ellos les vengan en gana, bajo amenaza fehacientes con palos y tubos en las manos. Son contratados por los dueños de las rutas que operan.

Además, se notarán los que nunca pueden faltar donde se dan las aglomeraciones de gente: los carteristas y asaltantes que siempre andan merodeando por la zona. En este caso, sin importarles, claro está, que estén en los frentes de un destacamento policial. El mismo luce como si fuera la planta de una emisora de radio más.

Cualquiera se preguntaría, ¿y por dónde es que andan las autoridades edilicias de esta nación?, principalmente, a las que corresponden a todo ese sector al oeste de la ciudad capital; como las mismas policiales, y del transporte en general. ¿Es que van a dejar que esta sociedad se acabe de derrumbar, con espejos como ese, que por otros barrios pueden ser emulados?

Como es obvio, tampoco se está advirtiendo la nocividad que se deriva de esa exhibición tan desagradable a la vista allí, como esa referenciada, con relación a lo que aquí se tiene como la principal industrial nacional: el turismo.

Aunque zonas de carenciados, y desordenes fehacientes como tal, difícilmente permitan las autoridades que visitantes extranjeros hagan acto de presencia en la misma, en cualquier momento puede aparecer gente mal intencionada entre nosotros, que programen “tours” por ese lugar, en pos del descrédito derivado a lo nuestro, para beneficiar a empresarios del ramo en otras latitudes, que la “boroneen” bien. “¡Ojo al Cristo”, autoridades competentes!

Y, la verdad es que, todo el turista que bien observe, reflexionando además sobre cuánto existe en dicha zona, difícilmente quede con deseos de volver al país, máxime cuando conozca otros espacios del mundo turístico.

 

Autor: Rolando Fernández

Dominicanos, procede pensar en lo que ha de venir

 

Si este pueblo no despierta, y continúa permitiendo que todos estos políticos demagogos y farsantes sigan llevándole por los senderos oscuros e inciertos que solo a ellos convengan, para seguir “progresando” a costa de los más pendejos aquí, aunque al grueso de la población se la acabe de llevar el diablo, como se dice popularmente, le está reservado al mismo un funesto despertar. ¡No muy lejano por cierto está!

No hay que ser muy inteligente para inferir la gran crisis económica a nivel nacional que se avecina, cuyos primeros indicios ya comienzan a dejarse sentir, no obstante, el tan cacareado “crecimiento” en ese orden, que vienen pregonando las flamantes autoridades oficiales a todo pulmón, como se dice; al igual que lo hacen las “bocinas” pagadas que se utilizan para corearlas, en busca de embaucar a los ingenuos locales.

No es verdad que, cogiendo cuartos prestados, e hipotecando sin control un país, verbigracia nuestro caso, se crece económicamente; y, mucho menos, con los despilfarros extremos de recursos que llevan a efecto los políticos del patio, para procurar quedarse en el poder, retornar al mismo los que ya se fueron, o engancharse por primera vez los arribistas que de pronto han aparecido en el escenario.

Cabría decir que, de ser ciertas las aseveraciones de los tecnócratas nacionales de la disciplina de los gráficos y los promedios, como los pronósticos aéreos, esos tendrán que revisar los “instrumentos” técnicos, o variables de medición que utilizan, pues los resultados que reportan tales, distan mucho de la realidad.

Además, para concluir con certeza sobre ese particular, habría que tomar en cuenta, con una ponderación muy especial, la norma aplicable de ordinario anualmente aquí, en el sentido de tener que recurrir a nuevos empréstitos cada vez, para poder cubrir los déficits recurrentes en el presupuesto público, tanto a nivel interno como externo, siendo esos ´últimos los de mayor preocupación, como es lógico suponer.

Y es que, esos amarran a las autoridades, condicionan procederes internos. Se tiene entendido que, a ello obedece el aliento que se recibe de los organismos internacionales de financiamiento en torno a dicha práctica, pues como es obvio entender, necesitan esos de mercados dóciles para la colocación de los excedentes de capital de los ricos de mundo, que administran; como, el siempre poder mantener las puertas abiertas en las naciones prestatarias, a los fines de estar injerenciando, sin tapujo alguno, en sus asuntos propios.

Amén de eso, y como consecuencia de las tantas desaprensiones políticas que se verifican casi a diario en este “solar”,  que acarrean múltiples carencias, como estrecheces significativas para la población, y  que según se advierte las harán mayores en lo adelante, unidas a la falta de institucionalidad y respeto, fehacientes, que no paran de extenderse, sumado todo eso al impacto de los abusos estatales de carácter impositivo,  cuyos representantes siempre andan en busca de  dinero para satisfacer ejecutorias sin sentido, como las francachelas politiqueras que se estilan, la República puede verse sumida en un mayúsculo desbordamiento social, de impredecibles consecuencias para todos. ¡Suficientes evidencias persuasivas se tienen!

Aquí no hay cuartos para satisfacer las necesidades que demanda la población, entre ellas las del sector salud.  ¡No importa que la gente en el país se muera antes de tiempo! Y, en otro aspecto, tampoco que se coma tal es debido (la FAO habló en su último informe, sobre esta nación, y señaló que, está entre las cinco con mayor pobreza y hambre en América Latina y el Caribe). Además, que no haya energía eléctrica suficiente, y que se especule con el cobro de la poca que se recibe, nunca les quita el sueño a las autoridades de turno.  ¡Qué paguen esos pendejos! Irrita bastante la actitud burlona a los afectados.

Lo mismo ocurre con el caso del agua potable, que también se entiende como un servicio imprescindible para la gente. Sin embargo, a pesar de que se alega escasez con el preciado líquido, para ponerlo a correr por las tuberías de servicio hacia el pueblo, no se esgrime tal falta, cuando de llenar los camiones cisterna aparcados en determinados lugares de la ciudad, para que los conductores de esos salgan “a hacer herejías”, como se dice, en contra de la población, haciendo provecho del desabastecimiento. En tal sentido, solo hay que darse unas vueltecitas por el kilómetro 9 de la autopista Duarte, y sus alrededores, por ejemplo.

De más estar decir que, al ritmo que van las cosas en esta nación, el panorama futuro que se advierte luce bastante oscuro; y, que, si aquí la gente no procura cambar este esquema “podrido” que ha venido prevaleciendo en los gobiernos de turno durante casi las tres décadas últimas, “emanadores de pus” a todo dar, esto se convertirá en un estado fallido más; en una inhóspita República del tercer mundo

Operará el mismo en una selva de cemento, repleta de familias degeneradas, corrupción, delincuencia, impunidad judicial, y criminalidad por doquier; observándose, en adición, los patrones indebidos que se deriven de la penetración cultural adrede inducida por los poderes hegemónicos actuantes, para cada vez más “robotizar” a los dominicanos, haciéndoles mayores narigoneables, y conformistas en extremo.

Pueblo, “en tus manos está el pandero”. ¡Tócalo fuerte, y sin temor, para que su sonar sirva de despojo a ti mismo!

 

Autor: Rolando Fernández

¡Un buen golpe de bolsón!, como dicen lo galleros

Si, esto es lo que mucha gente de esa que se ha venido burlado, y depredando este país, desde el ámbito de la política, merece, desde hace años. Por igual, para todos estos “gallos pelones” de la actividad local más reciente, que en verdad se creen líderes, y jamás se consideran como jefes de grupos, y títeres de los poderes hegemónicos, internos, y extranjeros, que los catapultan. Eso sí es lo que realmente son, en el fondo.

Ahora tenemos de nuevo a un buen número de ellos, en la gallera politiquera que tiene como escenario este inhóspito y descuidado “solar” que llaman: Dominicana. A buscárselas otra vez estos conocidos personajes farsantes, con rarísimas excepciones.

Pero, mientras aquellos, cara dura, se están creyendo una cosa, el pueblo desde las gradas está observando y pensando otra. Reparando en el por qué se pelean entre sí, con un ahínco tan marcado. Qué, en vedad está provocando sus airadas disputas públicas. Serán los pareceres encontrados, en términos de los aprestos requeridos para satisfacer las necesidades más perentorias de la población; como, el enfrentar con rigor los flagelos de la delincuencia y la criminalidad, que vienen haciéndole la vida imposible a un gran segmento de la población aquí.

También, los abusos impositivos estatales; la “galopante” inflación que se respira a todos los niveles; al igual que, demostrar el real crecimiento económico que tanto se cacarea entre nosotros, y que nunca se le ve llegar a la sociedad en general de la nación. Además, parar el alegre endeudamiento con el exterior, que no habrá con qué pagarlo luego. ¿Quiénes son los que se benefician de esa “bonanza económica tan marcada, a que se hace mención aquí?  ¡Agraciados aquellos, verdad!

Es obvio que, nada de eso mueve a las aguerridas acciones que se verifican en el “horno” de la política interna, que pueden provocar hasta la división definitiva de las huestes moradas gobernantes, y las que están fuera del poder por el momento, algo que daría al traste con el sistema de partidos en Dominicana. Claro, son los intereses personalizados y grupales los que más motivan en el orden señalado.

¡Quién lo iba a decir!, que gente de la única organización en que tantas esperanzas se cifraran, en el sentido de la liberación requerida; para erradicar de esta República la corrupción estatal, impunidad, como el antinacionalismo, entre otras desgracias, lo harían tan mal, contribuyendo incluso a fomentar más aun esos flagelos tan lacerantes.

A deshonrar la memoria del único mentor, y líder verdadero, que por la entidad pasara; que sus enseñanzas y ejemplos vivos fueran tan fáciles de olvidar; y, que no quedaría nadie allí en capacidad de emularle, tras su inevitable partida de este mundo; que todo lo sembró en el desierto. ¡Qué lástima, gran maestro!

¡Bueno! Ahora, en las presentes circunstancias electorales, y lastimosa coyuntura actual, los que mejores espuelas tengan, saldrán victoriosos; seguirán sonriendo con las muelas de atrás, según se dice popularmente, aunque  a los dominicanos se los acabe de llevar el diablo;  a menos que, las reacciones liberadoras en masa de este pueblo no se impongan, y se procure la decisión de erradicar de todo el plano nacional, a cuántos farsantes y corruptos políticos, vestidos de mansas ovejas se gasta la República. ¡Qué les den, un buen golpe de bolsón!

En adición, que se esté bien consciente de que la dirección de los destinos de la nación, deben ser puestos en manos de genuinos estadistas; y, no de politiqueros demagogos, como “atrapa cheles”, qué vengan a administrarla, como si fuera una finca más de su propiedad.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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