¡Aquí to’ sirve, y na’ sirve! Eso, aunque parezca contradictorio, ¿verdad?

Para una mejor interpretación por parte de determinados lectores, y parlantes modernos, que se inclinen por leer este trabajo, mejor es decirlo así, siguiendo el impropio léxico “relativista”, se podría considerar, de moda en el presente, cuando de aquilatar las cosas entre nosotros se trata.

El grado de ignorancia que caracteriza a la sociedad dominicana, con las excepciones que confirman la regla, como se dice, así permite concluir, cuando uno se tiene que referir, a lo que más adelante se expone. ¡Es el lenguaje de los tantos ignorantes, como alienados actuales, que se tienen aquí!

Y, todo producto de la deficiencia educacional que se verifica en este país; como, de la extrema manipulación proveniente del “arte” mercadológico, que predomina en estos tiempos; al igual que de otros factores incidentes, que no pueden ser negados

¡Dar importancia a lo que no tiene!  ¡Tampoco, valorar cuánto en realidad lo merece! Son esas de las proclividades que más se observan actualmente entre las personas, viejas y jóvenes, en muchos casos. a nivel local

En ese orden, muy penoso se oye el promocionar en esta nación, ciertas actividades de géneros distintos, principalmente seudo artísticas, como políticas algunas, en las que intervienen actores bastante cuestionables.

A cuántas loas inmerecidas se recurre; cuántos decires favorables son los que se expresan con respecto a determinada gente   que participa en las mismas, y que están muy lejos de ser ciertos.

Ahora, es obvio que, se tiene que proceder de esa manera, dado los escenarios obligados deficientes de que se dispone para escoger, y poder vender así tantas falsas imágenes; pues, de lo contrario se caerían los propósitos mercadológicos generales, como electoreros que se tengan.

Además, se debe tener bien presente en el tenor de lo tratado, lo que se hace regularmente, al momento de discursear, o promover cualquier evento; y que, preciso resulta: el no dejar nunca de lado a los posibles receptores de los mensajes relativos a transmitir, aunque se exceptúen algunos, en términos de la capacidad pensante de los mismos, como de los niveles culturales que se puedan tener.

Y, eso es debido a que, no con la inteligencia de todo el mundo es posible jugar, al igual que de ordinario se hace con la de los ignaros, que aceptan, y se conforman sin reparo, con lo que sea.

Cabe señalar en adición, que todavía queda gente pensante en esta República, y con cultura, como experiencias suficientes, para no dejarse embaucar por los mercadólogos, o las bocinas polítiqueras que de común actúan, Y, qué no permitiría se le lleve al terreno que ellos quieren, como es lo que siempre se persigue.

Aunque contradictorio luzca, como es obvio se interprete, aquí todo sirve, por la forma en que mercadológicamente se trata de vender. No obstante, muy cierto es que, “del dicho al hecho, hay muy trecho”, como reza una frase popular; y, que cuando se va a la realidad de las cosas, la decepción que se recibe es grande. Lo muy pintado de colores atractivos, resulta más que desagradable después; y si acaso, poco sirve.

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

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