Balaguer, ¡responsable y “tiguerazo”!

Después que determinados hombres, con connotadas trayectorias terrenales abandonan el plano de la materia física, mueren, como  se dice convencionalmente, comienzan a salir a la luz pública datos bibliográficos que habían sido mantenidos por sus conocedores siempre en secreto durante el transcurso de la subsistencia del sujeto de que se trate, que a veces aumentan su valía como persona a posteriori; mientras que en otras ocasiones, lo hace con respecto a cualquier nivel de degradación cívica de que fuera objeto antes, o inconductas atribuibles que se ostentaran.

Casos que se pueden tomar como referentes, para avalar tal aseveración precedente, los hay de sobra.  Uno de esos lo tenemos  con bastante claridad entre los dominicanos.  Nos queremos referir a la soltería misteriosa del Dr. Joaquín Balaguer, destacable siempre, entre otros de sus comportamientos y actitudes considerados como tales. ¡Se las traía ese señor!

Sobre ese particular, el periódico “Listín Diario”, en su edición de fecha 26-9-14, reseñó el testimonio de la confidencia que le hiciera el extinto líder político nacional, a la doctora Rosy Pereyra Ariza, destacada médico geriatra, quien asistió con sus servicios profesionales a sus hermanas, como al mismo Dr. Balaguer, en las postrimerías de sus últimas corrientes de vida cursadas.

Evidentemente, es algo que vale la pena transcribir, a los fines de aquilatación, con respecto a ciertas cualidades que distinguieran a ese congénere ya ido, loables por supuesto, independientemente de cualquier simpatía o no hacía él, en el orden partidarista, como con relación a su pensamiento político.

Sí, tomando muy en consideración el aspecto humano que le caracterizó, de acuerdo con la confesión de la doctora Pereyra Ariza, en cuanto a su familia se  refiere, como a la habilidad para tomar decisiones relacionadas con aquellos asuntos que entendía no ser de su conveniencia; y, el evitar así ser objeto de “maniobras sabichosas”,  que fueran en pos de lograr beneficios personales a  su costa.

Lo expuesto por esa profesional del “geriatrismo”, con vivencias muy cercanas tanto a sus hermanas como a él, dejan bien claro en las mentes de los dominicanos los porqués de su soltería, y que su status en tal sentido no obedeció a lo que tantos aquí, y fuera del país pensaban, en el orden de su masculinidad, que se pudiera decir probada, por los tantos hijos que luego se supo fueron procreados por el mismo, aunque nunca quiso darles su apellido, reconocerlos, lo cual también tiene sus motivos obvios, entre ellos evitar los asedios o acosos femeninos de estilo, para obtener las pensiones y manutenciones correspondientes; es decir, no por las vías debidas y formales.

Veamos:

“Una médico geriatra capitaleña que en la década del ochenta atendió a las hermanas del doctor Joaquín Balaguer, reveló que el líder político y gobernante le confió una vez las razones por las cuales no contrajo matrimonio”.

“La doctora Rosy Pereyra Ariza dijo que recibió de Balaguer la confidencia de haber hecho una promesa interna, a raíz de la muerte en 1956 de su padre Joaquín Balaguer Lespier, de no casarse hasta que su madre Carmen Celia Ricardo no cerrara los ojos. Hizo la promesa, según ella, con el propósito de brindar el mayor cuidado tanto a su madre como a sus siete hermanas”.

“Pero cuando la madre murió en 1973, a los 96 años de edad, Balaguer tenía 67 años de edad y se encontraba en el cúspide de su carrera política (ejercía el segundo período del llamado gobierno de los doce años) por lo que él entendía difícil que alguien se fuera a casar con él por sus méritos personales y por amor a él y no por lo que era en la vida pública, dijo la especialista en enfermedades de la vejez”.

“El prefirió dedicarse a cuidar y a fortalecer ese núcleo familiar y trabajar por su país, expresó la doctora Ariza”.

Obviamente, un testimonio así, hecho público por una profesional de esa categoría entre nosotros, muy pocas dudas hace aflorar en los lectores, si es que hay alguna, y pone muy en evidencia clara, la actitud loable de responsabilidad que asumiera ese hombre en aquel momento tan significativo para él, cuando dejó de existir físicamente su padre biológico.

Es indiscutible que así pensara, ante este cuadro familiar femenino legado por el progenitor de todos, como su fiel compañera: quien debe asumir esa carga soy yo, el único hombre en el grupo, “y lo voy a hacer con gallardía”, como así ocurrió, lo cual merece un homenaje póstumo, ya que muy pocos lo hacen así; forman su tienda aparte, y “a Dios que reparta suerte”, como se dice popularmente. Se sacrificó en favor de los componentes originarios de su tribu biológica sanguínea. ¡Muy laudable la actitud!

Pero además, dejó entrever su sapiencia, habilidad y su experiencia, en torno a aprender cómo defenderse de aquellas sobre las que muchos dicen: “es más fácil resolver una ecuación cuántica, que entenderlas” – las mujeres -. Lo demostró también, buscando la manera, sin compromiso alguno que entorpeciera su apretada agenda, el poder desfogar su energía sexual, algo muy necesario para el hombre, principalmente aquellos que utilizan mucho su mente, como era su caso, por ser un connotado escritor, literato, y estadista a carta cabal.

En vista de su promesa, cuando su señora madre falleció, a tan avanzada edad cronológica (96 años), y ya él había recorrido en amplio camino vital también (67 años),  era lógico comprender que, cualquier mujer solo buscaría en él, aprovecharse de su alta posición pública; lo que pudiera conseguir en su beneficio a costa del “viejo” que suponían tonto y fácil de manejar, quedándose muchas enganchadas.

Pero,  como era un león afeitado, y había un “tiguerazo” debajo del vestuario formal acostumbrado, decidió proseguir con su misión familiar autoasignada, y continuar tirando sus canitas al aire cuando fuera necesario; pero, sin estaciones fijas, ni vagones comprometedores que interfieran con sus misiones a cargo. ¡A enredar a otro con sus caramelos envenenados!, aunque fuera “LUCÍA”, y así se inspira,  poetizándole:

Tan lánguido, tan leve y tan sublime, cual de la luz el tímido temblor; es tu pie que parece cuando oprime que no tiene más peso que una flor. En una flor debió de haber nacido, y a veces se diría que su piel es un velo traslúcido tendido sobre su fino cuerpo de clavel. Y al través de su carne transparente, como al través de un vaso de cristal se mira dilatarse la corriente de su sangre de púrpura ducal”.

¡Habrá muchas “balagueradas” que recordar, para un buen rato!

Rolando Fernández

¡QUÉ BUENO QUE ALLÁ SE DÉ!

COMO LOS DESCEREBRADOS Y DESCEREBRADAS AQUÍ LES GUSTA NADA MÁS ESTAR COPIANDO LAS MALAS PRÁCTICAS QUE SE OBSERVAN EN OTRAS LATITUDES, CON COSTUMBRES Y VALORES MUY DIFERENTES A LOS  NUESTROS, OJALÁ QUE ESO SE PLANTEA AHORA EL CONSEJO DE GOBIERNO DE ATLANTA, “UNA MEDIDA QUE PROHÍBE LOS PANTALONES CAÍDOS QUE DEJAN VER LA ROPA INTERIOR, POR CONSIDERAR QUE ESTA MODA ARREMETE CONTRA LAS LEYES DE LA DECENCIA”, TAMBIÉN SEA PONDERADO E IMPUESTO ENTRE LOS DOMINICANOS. “SE PROPUSO UNA ENMIENDA QUE PROHÍBE LOS PANTALONES QUE MUESTREN CALZONCILLOS, BRAGAS Y TANGAS”. PARECE SER QUE HOY ESTÁN APARECIENDO MENTES ALLÍ MÁS LÚCIDAS Y FRUCTÍFERAS. ¡QUIERA DIOS, QUE ALLÁ “PEGUE”, Y AQUÍ LLEGUE!, PARA VER SI LOS EXHIBICIONISMOS ATREVIDOS ENTRE NOSOTROS TAMBIÉN DESAPARECEN.  (“DIARIO LIBRE, EDICIÓN DE FECHA 26-9-1

¿Por qué la felicidad matrimonial es tan efímera en estos tiempos?

De acuerdo con la psicóloga social Sonja Lyubomirsky, eventos como los matrimonios y los aumentos salariales proporcionan escasa felicidad a las personas. Según la especialista, profesora de la disciplina en la Universidad de California, a partir tanto de los incrementos en los sueldos, como el contraer nupcias, el estado de satisfacción vivencial placentero que se produce – felicidad -, se agota después de los dos años.

Conforme afirma la profesional en el manejo y corrección de comportamientos humanos, fuera de lo normal considerados, tal situación obedece a la “adaptación hedonista”, muy propia de las personas, que consiste, según ella la concibe, como “el acostumbrarse a todo lo positivo que nos ocurre”; y que, como es obvio entender, agregaríamos nosotros, cuando los tiempos presentan la otra cara de la moneda, la situación no es asimilada, por lo que desaparece el estado de felicidad temporal, teniéndose que procurar otros estímulos que lo puedan continuar generando.

En una explicación algo sucinta que aparece en la Red de la Internet, se señala que,  “el hedonismo es una doctrina de la filosofía que considera al  placer como la  finalidad o el objetivo de la vida. Los hedonistas, por lo tanto, viven para disfrutar de los placeres, intentando evitar el dolor”.  La felicidad por su parte es, de acuerdo con el diccionario: “Estado de ánimo de la persona alegre y satisfecha por la situación en que vive”.

Craso error entonces lo primero. La vida tiene también otros objetivos. Claro, todo va depender del grado de conciencia espiritual que se tenga. Hablar de felicidad perenne por otro lado, también sería una concepción muy poco atinada. Si bien es cierto que ambas cosas se pueden asociar, no es menos cierto que,  ni una, como tampoco la otra,  pueden ser permanentes por razones obvias. Jamás todo podrá ser placer y felicidad

En el caso de los salarios, la actitud hedonista podría entenderse fácilmente, pues las limitaciones desagradables que se presentan después tienen su origen en la propensión al consumo, y lo procesos inflacionarios que se estilan en el marco del sistema capitalista de producción. Los aumentos en los precios se tragan rápidamente los incrementos en lo sueldos. El remedio es más fácil aquí, conformarse con lo que se pueda hacer.

Ahora, cuando se habla de “Felicidad de recién casados se agota después de dos años”, como intitulara un trabajo que publicara la psicóloga citada más arriba, la cosa cambia de color, y el análisis debe ser más exhaustivo para determinar verdaderas razones.

La cuestión no es de acostumbrarse a lo bueno solamente, y cuando se pierde,  entonces “tener que buscar otro estímulo que vuelva a disparar la felicidad”, como afirmara la especialista, durante el Simposio Vida Activa y Saludable de la Serie Científica Latinoamericana, celebrado en Buenos Aires, Argentina.  (Véase: periódico “Listín Diario”, edición de fecha 15-9-14, página 6C.

Es comprensible que, solo los muy ilusos pueden actuar como hedonistas en las relaciones formales de parejas, donde no todo siempre será color de rosa, por ley natural, y los momentos de infelicidad tendrán que aparecer con frecuencia. El asunto tiene otro matiz, de gran envergadura conductual.

La temática es bien interesante,  y se presta para un  buen análisis exhaustivo. Nos hace recordar que, de los antepasados siempre se escuchó decir que: “la mujer es la media naranja de hombre, y el hombre la media naranja de la mujer”.

Eso, dicho en un lenguaje muy llano para la gente, claro está, pero contentivo de un mensaje profundísimo, sin que los viejos fueran psicólogos o cientistas, simplemente observadores y aquilatadores de determinados comportamientos debidos por parte de ambos sexos en las relaciones maritales.

Con respecto a esa aseveración preciso es decir que, algunos de los profesionales que trabajan con la conducta humana, definen el amor a partir de que nadie es completo; que por más atributos personales que se reúnan, como facilidades económicas disponibles, siempre hay algo de lo que se adolece; y que, cuando se encuentra en un congénere, de sexo opuesto, como es lo que debe ser normal, que se lo proporciona, es cuando en realidad nace ese bello sentimiento humano e incondicional que ata, creador de dependencia mutua, denominado AMOR. Ahí se olvida todo lo físico transitorio.

Por lo regular se tiene una creencia muy difundida y aceptada de que, el amor también es sinónimo de atracción corporal (querer disfrutar), o sea enamoramiento, el placer del sexo, como instinto  animal, y satisfacción de una natural necesidad biológica. ¡Y eso, está muy lejos de la verdad!

Es lo que obviamente induce y predomina en principio para el inicio de la relación de pareja.  La misma se puede concretizar o no, en términos de un contrato matrimonial, que podría tornarse de efímera duración, si la cosas solo se quedan a ese nivel del enamoramiento y satisfacción sexual entre una pareja específica. Y es que, los atractivos físicos y los deseos animalescos tienden a desaparecer con prontitud, como ocurre con todo lo relativo a lo meramente físico-vanidoso.

Es entonces cuando ambos de la pareja tienen que recurrir al descubrimiento de los complementos necesarios en cada uno, e ir proporcionándolos en lugar de las caricias corporales, y la misma actividad sexual acostumbrada. Pero, es lo que ya no se procura, y se prefiere romper con la relación de manera definitiva. ¡Buscar carnes frescas; aspirar a nuevos ambientes!, que no es lo que debe ser.

Es cuando deben entrar a formar parte de las herramientas para el sostenimiento de la relación otros factores como son: la comprensión, las atenciones, no virtuosidad; el desapego hacia lo material; la integración en el orden espiritual puro; y, en fin, llenar en adición los vacíos relativos a toda carencia evidenciada. Ahora, eso tiene que ser mutuo; no es de un solo lado el asunto.

Como se podría inferir entonces, a partir de cuánto se ha expresado, el enamoramiento y el sexo, muy transitorios por cierto, asociados con el hedonismo, en términos de satisfacciones placenteras, como energéticas en gran parte, no pueden proporcionar un estado en el que siempre se viva,  ya que son finitos en gran medida, y mucho menos, dejando al margen lo planteado con anterioridad;  máxime, con los paradigmas que han impuesto tanto la modernidad como la posmodernidad, en que la sexualidad comienza a practicarse a edades muy temprana, y las parejas a sostener ese tipo de relación mucho antes de concretizar una vida matrimonial. ¡Los avances carnales feministas cobran después!

Es muy lógico suponer que, cuando eso se produce, el apetito carnal se tiene que ir más rápido de la cuenta. Creemos que el tiempo para que desaparezca la felicidad así concebida, es mucho menor de dos años. Y, más aun, con las concepciones del liberalismo feminista actual mal concebido, en que la mayoría de las mujeres han tirado por la borda una gran parte de las cualidades inherentes al sexo, desvalorizándose, y creyéndose que sus deberes y responsabilidades para con la pareja, muy propios del género, terminan con lo que pueden hacer dentro de una recamara marital.

Rolando Fernández

El activo de mayor valor versus la depresión

El hombre, por lo regular, muchas cosas aspira tener. Un sinnúmero de deseos ordinariamente colman su mente, en torno a agenciarse distintos haberes, de común materiales, cuya obtención plena luego se convierte en vanidad y aflicción de espíritu, como bien lo dejara sentado Eclesiastés (El Predicador), en el contexto bíblico.

Evidentemente, todo cuánto se adquiera debajo del Sol, tiene alguna importancia, aun sea de forma temporal, llenando necesidades distintas en los momentos requeridos.

Ahora, hay un activo intangible que siempre se debe procurar tener, y que a veces se obvia; se deja de lado, por ignorancia, o simple egotismo envalentonador a tempranas edades, que bien se podría catalogar como el de mayor valía para todas las personas, y cuya disponibilidad incluso, es beneficiaria siempre hasta para algunas especies terrenales inferiores: todo el calor humano, oportuno e incondicional, que se pueda recibir.

Es indiscutible que, esa es una tenencia que se reporta como bujía inspiradora; que motiva cada vez más; induce a encaminar siempre acciones que tiendan al progreso y salvaguardas; que desestimula todo vacío existencial que se pueda verificar, conducente con regularidad hacia estados depresivos muy agudos, pudiendo esos terminar en la adopción de severas e incontrolables actitudes suicidas.

A pesar de cuántas cosas materiales se puedan tener: bienes muebles e inmuebles, comodidades físicas, lujos por doquier, etc., el calor humano y soporte emocional necesarios que puedan aportar los congéneres más cercanos, fundamentalmente los que pertenezcan a la tribu sanguínea biológica (familia), se tornan siempre imprescindibles.

De lo contrario, los sentimientos de vacío existencial y soledad siempre habrán de aflorar, con sus correspondientes efectos secundarios hacia lo mental y físico humano, pudiendo causar afecciones biológicas somáticas de gran consideración, y daños irreparables.

Con frecuencia se lee en trabajos que elaboran y publican algunos profesionales de la conducta humana (terapeutas, psiquiatras,  psicólogos), como algunos connotados cientistas, sobre las causas y efectos de la depresión en las personas, no siendo esos factores  que hemos venido tocando (falta de calor y estímulos emocionales) ponderados en el grado de importancia que merecen,  máxime en lo que respecta a gente con cierto avance de edad cronológica, y que comienzan a ver las corrientes de vida que cursan con todas sus crudas realidades inapropiadas posibles, como los son entre otras: las ingratitudes familiares, las atenciones por compromiso que se reciben; las colaboraciones evidentemente interesadas, no por amor en realidad; el abandono de los vástagos, no obstante los sacrificios que con ellos se hicieron para criarles y formarles; la disposición de ingresar en un asilo a los mayores, progenitores, para quitárselos de encima, etc.

El sentirse sin los de uno cercanos, escaso de amparo, privado de una compañía consultora y colaboradora fiable, con quien compartir situaciones calamitosas y preocupantes en determinados momentos, cualesquiera que sean, a veces bien conocidas por los mismos pacientes,  a las que no encuentran salida alguna, convirtiéndose prácticamente en irresolubles, son de las causas que mayores estados depresivos provocan, y que las pastillas no logran subsanar, aunque sea de manera conjunta con alguna psicoterapia aplicada, prácticas médicas a las cuales siempre recurren los facultativos cuyo concurso u orientación se procura.

Dice el doctor José Silié Ruiz, en uno de sus valiosos trabajos publicado sobre la temática, intitulado “Tristeza, distimia y depresión” (periódico “HOY”, edición de fecha 7-9-14): “Tanto el psiquiatra, como todos los médicos disponemos hoy de un amplio armamentario de antidepresivos y sedantes, que junto con la psicoterapia (es fundamental) permiten lograr propósitos que redunden en beneficio del individuo, la familia, el trabajo y el mundo que rodea a ese ser humano realmente infeliz. ¡Evitémosla a todo costo!”.

Con todo el respeto que nos merecen los facultativos especializados en la rama de la psiquiatría, entendemos que, dependiendo de las verdaderas causas que motiven los problema de la depresión, al margen de la que pueda ser congénita – insalvable -, si esos no se erradican en su totalidad, la medicación y la psicoterapia, solo en determinadas circunstancias podrían arrojar efectos reales sanatorios.

Los estados depresivos que no son provocados por razones biológico-somáticas, propiamente innatas, perdonando nuestra osadía, reiteramos, nosotros creemos que, tienen nada más una fórmula apropiada para tratamiento y desaparición efectivos: las determinaciones frontales curativas, versus los mismos, por parte de quienes los padecen, conjuntamente con el calor humano y soporte emocional presentes. Entiéndase, los condicionamientos mentales autoimpuestos para combatir la afección, como los apoyos recibidos. Con la aplicación de antidepresivos, sedantes y psicoterapias externas, es muy poco lo que se puede lograr.

Rolando Fernández

El gobierno tiene que seguir cargando, ¡qué bien!

Ahora, para completar, la alta fecundidad entre las mujeres adolescentes en Dominicana, se debe a que el gobierno no ha priorizado el tema, y no se han introducido las “ políticas públicas dirigidas a la prevención de los embarazos en adolescentes y de asignación de recursos económicos” que, en opinión de la directora regional de la  Federación Internacional de Planificación de la Familia/Región del Hemisferio Occidental (IPPF/RHO), Carmen Barroso, “son las causas de que el país tenga una de las tasas más altas de la región”.

La verdad es que, a los representantes de estos organismos internacionales, alienantes en su mayoría, y difusores de datos estadísticos aéreos, poco convincentes, como promotores de criterios acomodados que chocan de frente con las realidades de  los pueblos, en vez de contribuir a enmendar a través de los eventos zonales en que desarrollan sus agendas de trabajo, lo que hacen es promover más la observación de comportamientos que no se deben, y endosar culpabilidades a quienes probablemente menos las tienen.

El que las mujeres paran a su debido tiempo, cuando estén aptas para hacerlo, física y emocionalmente hablando, y que además, puedan asumir las responsabilidades todas de traer un hijo al mundo, no es algo concerniente a los gobiernos, y menos en términos exclusivos.

Esos son asuntos que competen mayormente a las familias, padres, o tutores directos, que la modernidad y la posmodernidad los ha inducido a tirarlos todos por la borda. Son deberes esos, sobre los que nada más a ellos están obligados en relación con los vástagos, y que los han depositado alegremente en manos de los colegios, las escuelas, los servicios domésticos y la televisión.

Pero además dijo esa señora, según publicara la prensa local hace tiempito: “Nosotros como Federación, Profamilia aquí y en cada país, luchamos para cambiar esta falta de voluntad política, y para crear las condiciones para que las niñas puedan ejercer sus derechos sexuales, decidir los hijos que quieren tener y postergar el embarazo cuando lo deseen”.

¡Anjá, qué bien!  Y, ¿por qué no mejor, promover las concienciaciones debidas, tanto a nivel de los núcleos familiares, o directamente hacia las “descerebradas” que no saben lo que en realidad significa la actividad sexual, como desconocen también los deberes y responsabilidades a cargo, al igual que los riesgos probables que implica la misma, cuando se comienza a destiempo, para que no sigan  “metiendo la pata”, como se dice?

En países donde existan organismos que puedan ofrecer su concurso en el tenor de que se trata, como es el caso nuestro por ejemplo, en que se tiene un elefante blanco llamado “Ministerio de la Mujer”, chupa presupuesto y nada más, el mismo bien podría encaminar muchas acciones efectivas para combatir esa práctica irregular de las féminas inexpertas, sin tener que adherirse a los lineamientos de las instituciones esas que siempre quieren estar llevando la voz cantante desde fuera, por medios de sus mensajes injerencistas y alienantes, teniendo los pueblos luego que cargar con las consecuencias funestas que se puedan derivar.

Rolando Fernández

¡Y los dominicanos siguen creyendo!

A pesar del tiempo significativo que aún falta para el próximo torneo electoral entre nosotros, los políticos del patio se están moviendo con suficiente fervor, en sus acciones extemporáneas proselitistas.

Se observan las mismas caras de siempre; iguales rostros risueños evidenciándose burla, falsías, demagogias a granel, con los lambones ordinarios recurrentes detrás, en señal de apoyo condicionado.

Mientras tanto, el país sigue de mal en peor, a pesar de los maquillajes politiqueros en el orden económico; la delincuencia y criminalidad campeando por sus fueros; los apagones no dan tregua a la población; el agua potable escasea tanto como lo ético-moral entre los dominicanos; y sin embargo, se está aprovechando el inoportuno momento para subir la facturación por ese ineficiente y pírrico servicio.

Pero, ¡hay mucho más! La corrupción continúa como siempre, mientras los paños con pasta punitivos, como la impunidad se hacen cada vez más evidentes. La hipoteca del país sigue in crescendo, con un Congreso Nacional aprobando empréstitos con el exterior para todo, en forma de una escalera hasta el cielo, desde donde luego muy difícil se pueda bajar después. Entiéndase eso último, poder honrar los compromisos asumidos después.

En ese sentido, ¡qué perla!, expresó alguien. Dice uno de los envalentonados aspirantes hoy, por considerarse presidenciable: “La deuda llegó a un punto peligroso en 2012”. ¿Y después, no se ha seguido agregando eslabones a la larga cadena? Sería una importante pregunta meditativa esa.  ¡Así si es bueno coger prestado, sin saber quién va a pagar mañana!

Agregó ese señor que, “la deuda se ha colocado muy alta, cercana al 50% del PIB, que para un país como la República Dominicana que tiene una presión tributaria tan baja, ese es un nivel sumamente alto”. Atribuyó las razones a “los déficits que tuvo el Estado entre 2008 y 2012”.  Fue la gran herencia legada a la presente gestión de gobierno, ¡muy bien conocida por cierto!, y la justificación para seguir gravando injustamente a la población, al “burro de carga” sin amparo.

¡Ojo!, con la consideración de ese personaje, a quien el pueblo ha bautizado como “Mr. Impuestos”. De lo que él no habla es de las causas de los déficits estatales referidos. Ahora si es bueno abordar la temática del endeudamiento en esos términos, tratando de capitalizar hábilmente el asunto en el orden político. (Véase “Diario Libre”, edición de fecha 17-9-14, página 26).

Como se ha venido observando, el cuestionable Congreso de la República hace provecho de todas las facilidades que otorgan los “altruistas” organismos internacionales de financiamiento, cuyos propósitos no son otros que, encontrar plazas donde colocar los cuartos que les sobran a los ricos del mundo, cuya administración está a cargo de los mismos; como, el continuar injerenciando y controlando los asuntos internos económicos de los países prestatarios, con el concurso siempre de los títeres y marionetas que graciosamente les sirven a lo interno.

En nada de eso reparan los políticos nuestros.  Lo único que les importa es la veloz carrera que, con tanto tiempo previo se ha emprendido, de cara a procurar “terciarse la ñoña” en el 2016; ocupar las curules congresuales, y, dirigir las lucrativas fincas municipales.

Con respecto a esos seudos servidores electivos finales, muchos de los tarados votantes que aquí se tienen, deberían hacer pequeños recorridos por algunas  calles y avenidas de nuestros pueblos y ciudades, para que adviertan la “eficiencia” en el trabajo de las autoridades edilicias que se gasta siempre el país.

¿Qué es lo que se tiene en ese orden? Aceras y contenes en vergonzante estado de deterioro, con filtrantes (hoyos) sin tapas, porque se las roban. Pero además,  esos espacios son intransitables para los peatones, por estar colmados de tarantines y vendedores ambulantes, que se entienden intocables. En adición, están los talleres, como los depósitos de materiales de construcción, entre otros impedimentos. También, está el escenario dañoso de las calles intransitables, adornadas con fosas rompe-carros; montones de basuras por doquier; aguas hediondas estancadas en las alcantarillas, etc.

Y, si las visitas se hacen a los camposantos públicos, ahí es que la pintura es dura, como dice la gente: abandono total; guaridas de antisociales, delincuentes y ladrones a granel. Sacan hasta los cadáveres de los nichos y los dejan tirados a la intemperie para robarse los ataúdes. Hay que romper las “cajas” de los difuntos, en pos de evitar despertar en esos ejemplares ciudadanos deseos tan desaprensivos.

Sin embargo, el norte aquí de esa gente, politiquera toda, nada más está constituido por obtener votos en su favor cuando se lleve a efecto el próximo torneo electoral. Y, los dominicanos continúan creyendo, dejándose embaucar de todos estos farsantes, cazadores de fortunas con cargo al erario público. ¿Qué diablo les importa este país, a los personajes actuantes en esos menesteres? ¡Estúpido el que crea que sí!

Si algunos de ese conglomerado tuvieran una pizca de vergüenza, ni siquiera osaran el estar presentándose en actos públicos haciendo proselitismos políticos, después de las tantas muestras dolosas y deleznables fehacientes que han dado.

Pero ocurre que, como escribiera el gran maestro de la palabra, ya ido de entre los vivos, como expresa la gente: “Este es un país muy especial”.  Sus ciudadanos olvidan fácilmente; se dejan arrastrar como borregos, y luego comienzan a lamentarse; son como los ciegos, no porque en realidad padezcan de la afección, sino en razón de no querer ver; continúan tropezando con las mismas piedras, quedándose después sin conseguir nada para cursarse las lesiones podales.

Es evidente que, “los dominicanos somos así, y así somos”. ¡Que sigan cifrando esperanzas en estos politiqueros avariciosos de nuevo cuño, y no procuren caras nuevas, dignas de mayor confianza y nacionalismo para dirigir los destinos nacionales, que esos primeros, pronto los harán llorar lágrimas de sangre!

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

Rolando Fernández

¿Enfoque holístico en la enseñanza de la sexualidad humana?, ¡excelente sería!

Ahora, hay que tomar muy en consideración lo que en realidad eso implicaría en un entorno educativo como el nuestro, sin importar que sea el público o privado, tanto a nivel del alumnado objeto, como del mismo personal docente requerido.

¡Bueno! Se está aspirando a mucho, sin contar con la plataforma requerida previa. Sería lo mejor obviamente; pero, primero se deben crear las bases necesarias, para que el fallo en el intento, de introducir esa forma de enseñanza de golpe y porrazo, sobre una temática tan delicada e intrincada como lo es esa del sexo, no resulte demasiado frustrante después.

La verdad es que, a veces los dominicanos somos algo ilusos, o nos gusta impresionar frente a determinados públicos. Sí, porque el hablar de sexualidad humana con un enfoque holístico en la enseñanza, haciendo provecho de las aulas  en este  país, con una sociedad plagada de ignorancia, falta de valores ético-morales, y una degeneración familiar in crescendo más cada vez, luce como el proponer lanzarle piedras a la Luna.

Y, suena hasta bonito: “enseñanza de la sexualidad con un enfoque holístico”. Claro, el pasar a lo que debe ser, según el planteamiento, desde esta concepción “animalesca” sobre el sexo que se tiene, casi generalizada entre nosotros, de su comercialización, y actividad laboral (trabajadoras sexuales), principalmente en cuanto a los jóvenes adolescentes se refiere, y con este escenario conexo de alcoholismo, drogas y música metálica sincopada, podría calificarse como algo bien difícil. Es más, se puede considerar casi ilusorio.

La pregunta que de inmediato asalta es, ¿en qué consiste lo holístico? Veamos:

“En términos generales, holístico indica que un sistema y sus propiedades se analizan como un todo, de una manera global e integrada, ya que desde este punto de vista su funcionamiento sólo se puede comprender de esta manera y no sólo como la simple suma de sus partes. Holístico se suele aplicar a términos como planteamiento, pensamiento, paradigma, enfoque, concepto o programa para significar que se utiliza una visión integral y completa en el análisis de una realidad”. Fuente: Red de la Internet).

Luego, para la enseñanza del sexo de una manera integral, tomando en cuenta “la multiplicidad de los factores todos que intervienen en la conducta sexual”,  necesariamente se tendría que abordar, en términos de la concienciación obligada, el aspecto más inescrutable, y condicionante en torno  al mismo, por el cual se debe regir siempre,   teniendo que ver este de manera directa con la real esencia de la especie humana: la espiritualidad, y no a nivel de lo religioso convencional o social, sino esotérico más bien,

Si en verdad se aspira a una educación efectiva en relación con esa actividad biológica y emocional humana, el asunto tiene que ir hasta ese contexto, bastante insondable para los doctos estudiosos e investigadores a profundidad del tema. Hay que imaginarse entonces, lo que sería para el común de la gente, que incluiría a estudiantes y profesores escolares.

Cabría transcribir aquí, algunas puntualizaciones sobre el sexo, que incluyéramos en un artículo que publicáramos en el pasado, “La sexualidad no es tema para las aulas”, en pos de que sean asociadas en parte con lo ahora tratado, y destinadas a todos  aquellos y aquellas que aspiran incluir esa temática como una asignatura escolar, según las expone la autora Bárbara Marciniak, en el libro “Tierra” -“Las Claves Pleyadianas de la Biblioteca Viviente” (1997):

  1. “En vuestro planeta se os ha mantenido ignorantes en lo que se refiere al sexo. Para vosotros es un asunto puntual y que, en el mejor de los casos, os da placer, pero en verdad es un asunto bastante cósmico. Un patrón energético os conecta con y atrae inmediatamente energías invisibles cuando hacéis el amor con otra persona”.
  1. “Debéis perseguir el ideal de utilizar vuestra expresión sexual para regeneraros en lugar de degeneraros. Hablar de sexualidad supone hablar de hormonas.  La sexualidad excita el núcleo de vuestras células, y los filamentos codificados de luz se entrelazan. Como con un imán, las energías se sienten atraídas y se enfilan en la misma dirección………….”
  1. “El sexo es algo maravilloso. Es uno de los regalos más gloriosos que tenéis, como seres humanos, para descubrir vuestra identidad.  No obstante, tenéis que aprender a usarlo.  Nadie os ha enseñado las ramificaciones energéticas que tienen lugar cuando dos personas hacen el amor…..”

Hasta ahí tendría que llegarse respecto del enfoque holístico de la sexualidad. Luego, hay que imaginarse la asimilación posible, a partir de lo que se pueda comprender, por parte de los alumnos. También, las limitaciones probables en lo concerniente a la debida instrucción requerida, a cargo de los hoy llamados “facilitadores” que se  logre elegir. ¡Tremendas barreras!

La propuesta referida, fue realizada por la primera dama de la República, Cándida Montilla de Medina, quien habló en el acto inaugural del XVII Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual (CLASES 2014), celebrado en el país recientemente, según reseñó el periódico “HOY”, edición de fecha 12-9-14, página 7C.

¡Sería lo ideal!; pero, las condiciones no están dadas aquí para eso, señora primera dama. ¡Hay que sincerarse en ocasiones!

La asignatura que se debe introducir con real voluntad en las aulas de las escuelas y colegios privados en nuestro país, es una mediante la cual se procure concienciar espiritualmente a los alumnados asistentes.  No es asunto de religiosidad convencional y social; ¡sí procede que sea!, algo en pos de que se reconozca la verdadera esencia de la especie humana, y se actúe en consecuencia.

Después, en la medida en que eso se vaya logrando, muchos males sociales nuestros irán  desapareciendo automáticamente, incluidos todos los desenfrenos juveniles, y la degeneración sexual inherente  a los mismos.

¡Por ahí sí que iríamos en el camino correcto, para enmendar lo que se pretende!

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

Rolando Fernández

¡Qué buenos son los muertos!

Por lo regular, nadie fallecido ha sido malo. Todo lo indebido que le pueda ser atribuible, las cosas malas en que pudo haber  incurridlo durante su tránsito terrenal, se olvidan tan pronto las personas cierran los ojos para no despertar jamás.

¡Qué bien sería, si nunca causas malas se sembraran! Pero, lamentablemente, no es así. Por condiciones muy propias de lo seres humanos, siempre hay de las dos cosas – buenas y malas -. Por consiguiente, procede balancear al finalizar cada corriente de vida en curso, para que, en base al saldo arrojado, se pueda aquilatar con justicia plena a los hombres que temporalmente abandonan el plano físico.

Claro, no es que mueren, como convencionalmente es lo que se cree, ya que lo que se produce es uno de los retornos necesarios a su verdadera casa: el plano espiritual, después de cumplirse con la misión terrenal asignada, en términos de manifestación divina, y conquistas kármicas, que bien puede ser de manera definitiva, o temporal también, para luego regresar de nuevo a la Tierra a terminar con las tareas inconclusas. Es obvio que, nos estamos refiriendo al Ego Superior, no al bagazo de carne y hueso abandonado que se utilizó para expresarse en el plano de la materia física.

Lo que de ordinario llaman muerte,  ¡no es tal cosa!, sino  el término del que puedo haber sido el último viaje transitorio hacia el plano terrenal de la entidad alma-espíritu, reiteramos, a la que ha servido de hábitat aquel desecho carnal que luego solo se expone para cumplimiento social, como las expresiones de dolor que se estilan, sentidas o fingidas.

Ahora, tras la consideración de que todo ha sido bondad, y una conducta intachable exhibida por la persona extinta durante eso que llaman vida, cuando ese evento obligado (cambiar de traje) se produce, de inmediato comienzan las loas, las dizque muestras de agradecimiento, los “coronajes”, los homenajes póstumos, y los decires tales como: “tan bueno (a) que era; fue una persona muy servicial; buen (a) esposo (a), o hijo (a); excelente amigo (a); se ha perdido un gran valor”, etc.

Pero, todo eso se reconoce, y es dicho nada más, después que físicamente no se está; se hace en presencia de los denominados restos mortales, y  ni siquiera la entidad espiritual que acaba de partir se entera, por su inconsciencia en esos momentos, aunque según sostienen algunos autorizados estudiosos en materia de esoterismo, sí está la misma presente en todos los actos fúnebres que sean realizados. La entidad desencarnada observa, pero no sabe de quién es el cuerpo inerte que allí está postrado, como tampoco qué es lo que está ocurriendo a su alrededor.

Cuánta demagogia, doble cara, y mero cumplimiento social, son de las cosas que se infieren al visitar las funerarias. Nadie ha sido malo; siempre se actuó correctamente. Esas expresiones últimas  comúnmente se verifican, se externan vehemencia, aun sea “de los dientes para afuera”, como popularmente se dice.

Todo reconocimiento se les debería hacer a las personas antes de fallecer, cuando aún pueden disfrutarlo, y no con  palabrerías al viento en realidad, frente a un ataúd, conteniendo algo de lo que pronto habrá que desprenderse, sino con demostraciones fehacientes, como actitudes solidarias y oportunas hacia las mismas. ¡Sí, encaminando acciones amorosas, con tinte de incondicionalidad!

Precisamente, acaba de abandonar este plano terreno un connotado hombre público nuestro: YAQUI NUÑEZ DEL RISCO, Atributo divino, como todos los humanos, con misiones mundanas que cumplir. En su caso específico, presentador, publicista, compositor, maestro de la palabra, y gran figura de la televisión nacional, entre otras.

Claro, con las dotes necesarias para actuar en el marco de esas actividades, siendo alguien a quien difícilmente se pueda sustituir aquí; y menos, tomándose en consideración este escenario de mediocridad evidente a nivel de la sociedad dominicana. Se fue un gran profesional del micrófono, un ícono de la oratoria en el país. Y, como siempre, el mismo “libreto” farsante ha vuelto a ser puesto en escena, luego de su deceso.

Con respecto a ese personaje extinto, son muchos los que hoy salen a decir que le agradecen; a destacar sus atributos; que fueron sus alumnos, Sin embargo, según informaciones que han trascendido, muy pocos hicieron acto de presencia durante todo el tiempo en que se mantuvo incapacitado casi por completo, padeciendo serios problemas de salud; cuando más necesitaba ser reciprocado por todo cuánto realizó en favor de los demás, principalmente de aquellos ligados al arte y la televisión nacional.

Se dice, de acuerdo con fuentes cercanas, que dicho señor murió prácticamente en la pobreza. ¿Y dónde estaban  los que se dicen agradecidos, que se han presentado solo para allantar durante los actos fúnebres de que ha sido objeto, y que nunca aparecieron durante su largo calvario, para tenderle la mano, en gesto de la gratitud debida?

Ni siquiera asistieron a darle el último adiós en el cementerio “Puerta del Cielo”, donde fueron depositados sus restos mortales, según una información que aparece en el medio “Diario Libre”, del 11-11-14, página 32, bajo el título “Nota lamentable”.

Son de las cosas que normalmente se ven en el contexto de la especie humana: olvido, demagogia e ingratitud. De ahí que, nunca pierde vigencia la antigua máxima aquella, convertida en un clásico decir: “Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro.” (Diógenes de Sinope)

Pero además, digno de ser destacado es que: a Yaqui nunca se le dio un premio “Soberano”, hoy “Gran Soberano”, “que se supone el máximo galardón a las figuras del arte dominicano por su trayectoria o por su trabajo de un año”, según lo expuso en la prensa local el productor de televisión y cineasta Alfonso Rodríguez. “Y nunca le dieron un Soberano, que no vengan ahora a hacer homenajes de 5ta categoría, gracias por participar”.

La verdad es que, no hay un decir más cierto que aquel que reza: “Todo obra para bien”. Cuando uno reflexiona sobre todos los reportajes póstumos que se han hecho sobre la trayectoria y obra de Yaqui, principalmente ese que aparece en la página 2ª, del medio “Listín Diario”, edición de fecha 9-9-14, se puede concluir que, las personas más ingenuas pueden darse cuenta del gran negociazo que han venido representando en realidad los cuestionados premios “Soberanos, como hace desde mucho se ha concebido; del trasfondo mercadológico y mercurial que tienen los mismos,  amén de otros comportamientos femeninos indecorosos subyacentes. ¡Lástima que algunas empresas de respeto en el país aún continúen patrocinándolos!

¿Por qué a él no dieron nunca uno? ¡Méritos más que suficientes habían!, independientemente de cualesquiera factores personales en contra que se le pudieran atribuir y alegar; debilidades propias de los humanos; o, errores en los que se incurriera. Y el que no, “que tire la primera piedra”, como dijo el maestro Jesús. (Véase Juan 8:7, Sagrada Biblia).

Pero, haciendo finalmente honor a una de sus frases, muy certera por cierto, popularizada por otra figura connotada de esta sociedad, aunque en el área humorística, Cuquín Victoria, se debe repetir que: “Este es un país muy especial”. Y, es obvio que,  ¡la capacidad de asombro hace tiempo que aquí se perdió!, por lo que lo de Yaqui pasó sin pena ni gloria, como se dice. Ahora, sí vienen los reconocimientos y habladeras, porque ya físicamente no está.

¡Descanse en paz hermano Yaqui! De los tantos que enseñaste, y guiaste  dentro de esos medios en que siempre te desenvolviste, que  están en estos momentos hablando de agradecimientos, la gran mayoría no supo corresponderte en las horas de la verdad. ¡Qué pena!

Rolando Fernández

Autoridades, ¡se impone ponderar bien asunto “Loma Miranda”!

A veces hay desbordamientos sociales que, por pequeños que parezcan, deben ser observados con cuidado, y manejados con mucho tacto, por parte de las autoridades competentes, pues pueden degenerar en crisis con consecuencias impredecibles para todos.

 

Por las escenas y movilizaciones que se observan, y que la prensa nacional ha venido reseñando últimamente, la cuestión de “Loma Miranda” parece que va muy en serio; que hay extrema irritación poblacional en ese orden, la cual bien podría exacerbar los ánimos, y causar sucesos de significativa consideración.

 

Las acciones de protestas que se han venido generando a partir de la observación que hiciera el señor Presidente de la República, a la tan manoseada y cacareada iniciativa congresual, para transformar a “Loma Miranda” en Parque Nacional, y que finalmente fuera convertida en ley por el Poder Legislativo, de urgencia, como casi a unanimidad de sus miembros, lucen estar bien soportadas por ciertos sectores nuestros, como por personajes políticos y religiosos, que indudablemente tienen considerable arraigo en el seno de la población, aceptación marcada, y que vieron truncadas sus esperanzas de éxito, con la decisión del primer mandatario de los dominicanos.

 

Eso, independientemente de que le hayan podido asistir razones poderosas, o no, en su accionar gubernativo. Es indudable que, muchas personas se quedaron esperando todo lo contrario. Claro, meditativo es que, ¡en ocasiones hay que ponerse en el lugar del que está calzando los zapatos!

 

Ahora, hay que tener muy presente las grandes expectativas que se crearon con respecto a ese proyecto de ley, tras la campaña emprendida a través  de algunos medios de comunicación, con amplias coberturas, tanto a nivel nacional como internacional, que obviamente surtieron los efectos deseados, amén de los actos reclamatorios públicos conexos llevados a cabo, viéndose luego desplomado, todo aquel escenario de afanes nacionalistas ostentados.

 

Mientras las autoridades oficiales alegan una serie de motivos que indujeron a tomar esa decisión, entre los que se destacan aspectos legales que abarcan hasta algunas estipulaciones contenidas en nuestra Carta Magna (Constitución de la República), y el desaliento previsible al clima favorable necesario para las inversiones extranjeras en el país que se pudiera producir, factores en los que se entiende no repararon los legisladores nacionales con la debida y sosegada atención, criterio que a la vez comparten los que ven con buenos ojos la resolución, o determinación presidencial, la gente llana del pueblo solo está enfocada en la preservación de los recursos naturales de la nación, cuyo derecho no se le puede quitar.

 

Es muy obvio que, las grandes mayorías dominicanas están pensando en que los políticos decisorios de hoy, mañana se van, y que los daños que se puedan provocar con relación a “Loma Miranda”: pérdida de su capacidad minera, aportes a las fuentes acuíferas en los lugares aledaños, como al medio ambiente en sí, nada más quedarán afectando a los desheredados de la fortuna, que son los que en el presente procuran expresar su descontento generalizado, que no aminora, aun los tantos alegatos justificativos, como las aseveraciones gubernamentales inherentes, que lucen para algunos, como paliativos de consolación, ante la agresiva, amplia y peligrosa respuesta contestataria popular.

 

En relación con esa temática, no se debe perder nunca de vista que la voz del pueblo se parece en parte a la de Dios, según algunos pensadores agudos, y que se debe poner firme y reflexiva atención a la misma, para así evitar males, mayores siempre previsibles, cuando los desbordamientos pueblerinos generalizados se producen con ahínco, en favor de las reivindicaciones  entendidas  pertinentes.

 

Preciso es destacar finalmente, con respecto a esa problemática que ha copado toda la atención del país, que gente considerada con suficiente peso específico aquí para opinar, “no lo ha dicho esta boca es mía”, después de la decisión gubernamental; mientras otra, con experiencia sobrada y capacidad técnica en las áreas de la minería y medio ambiente, estaban esperando para hacerlo, como una forma soterrada de inclinarse después a conveniencia.

 

 Rolando Fernández

Pecado capital de la humanidad: la ignorancia

Cuán equivocadas viven muchas personas, con respecto al trato, consideración, y valoración de las corrientes de vida que cursan los animales entre los hombres, acompañándoles, con roles distintos todos sobre el planeta Tierra, aun esté incluido dentro de los mismos, el servir de alimentación a la especie humana.

 

No son pocos los seres terrestres que ignoran sobre las consecuencias que generan los actos de criminalidad, sadismos, desprecios, sufrimientos causados, etc., en contra de esas irracionales e indefensas criaturas; y que, más temprano que tarde, la Madre Naturaleza les factura los efectos punitivos originados por tales razones, normalmente cuando menos se esperan.

 

En ocasiones se observan, o uno se entera, sobre eventos que se producen en torno a determinados humanos, que les llevan hasta el término de la subsistencia física misma, y que se reportan fuera de serie, como se diría popularmente, por lo espeluznantes que resultan, sin que aparentemente existan razones poderosas que los provoquen; entendiéndose además, que las personas objeto no son merecedoras de tener que atravesar por tales circunstancias.

 

Claro, todo siempre visto y analizado en el marco de lo humanamente concebible, limitado por supuesto. Pero, son situaciones que bien pueden ser traslativas hacia otros planos de conciencia que, con poco margen de error, podrían asociarse con asuntos de carácter kármicos pendientes. Ahora, solo lo considerarían así, aquellos estudiosos que hayan logrado cierto acopio de conocimientos de orden esotérico.

 

Es indudable ya, por el flujo de informaciones a la mano que se tiene, que hay otro contexto de mayor espectro y significación, donde todo es diferente, en términos de calificación, y recompensas se  diría, si es que aplican los términos. ¡Sí!, allí en el que todas las cosas tienen su real color, y se “siembran” las razones que luego traen los efectos indeseados para los hombres, cuando son de carácter punitivo propiamente.

 

Los más connotados esoteristas sostienen que, “nada es casual, sino que todo es causal”. Obviamente, es una concepción externada en el marco de la llamada “ley natural de causa y efecto”, karma, en el argot oriental relativo.

 

Todo lo indebido en ese orden es punible, o castigable, y nadie está exento de recibir cuánto se merezca de parte de la Madre Naturaleza, en los momentos más oportunos, según Ésta lo juzgue conveniente; y, cuando menos es esperado, por lo regular, del lado de los hombres.

 

Todos los animales que habitan sobre el planeta Tierra, son parte de la creación divina, y en ellos también reside un fragmento de la “Conciencia Universal Una”. Además, tienen misiones diferentes que cumplir, según dijéramos más arriba.

 

Por consiguiente,  esas criaturas, aunque inferiores por supuesto a la especie humana, deben recibir el respeto y los tratos merecidos. Jamás se debe abusar de ellas; y mucho menos, hacerlas objeto de diversiones criminales y mercuriales, que a veces les llaman, eufemísticamente, deportes, como son los casos que se dan – homicidios claros -, con las peleas de  gallos,  perros, etc.

 

El enfrentar a dos indefensos animales, para que se peleen entre sí, y terminen matándose, es una actitud homicida, mientras los espectadores aficionados y viciosos se deleitan observando el espectáculo criminal; se divierten a plenitud; toman bebidas alcohólicas de todo tipo; y, se lucran de ordinario a costa de tales eventos sangrientos.

 

Es algo que, en el contexto de toda lógica racional, la Madre Naturaleza tiene que cobrarlo de alguna manera; y normalmente, lo hace con actos equiparables, en el sentido de los sufrimientos infligidos, o daños provocados a esas especies, aunque estén por debajo de los humanos en términos evolutivos.

 

A veces hay cosas, con las que no se puede estar jugándose uno alegremente. Es muy común que, la gente solo se preocupe por lo material y placentero, sin reparar en las posibles consecuencias futuras, relativas a ciertas acciones impropias en pos de las complacencias mundanales.

 

Se ignora por completo la esencia espiritual de la humanidad, como las demás especies inferiores terrenales acompañantes, procediéndose siempre como ignaros, y luego vienen los pesares, y las lamentaciones a granel.

 

Decía el Iluminado Buddha Gautama, durante sus certeras enseñanzas, “que el pecado capital de la humanidad es la ignorancia”. Claro, en términos más apropiado a su estirpe. ¡Lamentable que no se reconozca, y se trate de superar esa debilidad!

 

Según el escritor español Miguel de Unamuno, “Es detestable esa avaricia espiritual que tienen  los que sabiendo algo, no procuran la trasmisión de esos conocimientos”, según lo incluye el columnista Luis García, en “Una reflexión”, medio “El Día”, edición de fecha 5-9-14. ¡Tal aseveración es muy cierta! El que sabe, debe tratar de enseñar lo aprendido a los demás; no reservarlo para él nada más, pues sería esa una actitud muy egoísta, obviamente.

 

Pero, más detestable se reportaría aún, el hecho de no saber, ni tampoco querer aprender – de lo que más se estila en estos tiempos -, algo que está al alcance de todos, cuando se tiene la firme voluntad necesaria.

 

Mucha gente hay en el presente que desea instruir. Sin embargo, esa disposición no se quiere aprovechar. Uno de los ejemplos más fehacientes, para hacer mención de un área específica: la educación superior nuestra (Dominicana), a nivel de las aulas. La gran mayoría asiste a las mismas, solo en busca de un papel con su nombre (título), no con reales deseos de capacitarse profesionalmente.

 

¡Procede procurar la concienciación debida en todos los órdenes, para evitar frustraciones, y males compensatorios futuros – karmas inexorables que conquistar -, como las lamentaciones ajenas inherentes, y el sufrir obvio de los allegados!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 Rolando Fernández