Qué contraste: salud pública local, sin dinero, y la política boyante

Las cosas que se ven en este maltratado “solar” caribeño, Dominicana, no tienen padre ni madre, como reza un refrán pueblerino. Aplica la máxima, cuando determinadas acciones y actitudes, sin importar procedencia, no se explican; carecen de sentido lógico.

Qué chocante resulta leer en los principales periódicos escritos locales, titulares de primera plana como: “La falta de fondos impide aplicar la Atención Primaria” (“HOY”); y, “No hay dinero para atención primaria” (“Listín Diario”), ambos del 29-10-19. ¡Qué se espere todo el mundo!

Desde el momento en que se asocian los contenidos de las reseñas correspondientes, con los sectores que tienen que ver directamente con la salud de la población – Seguro Nacional -, verbigracia, aplicación de la Atención Primaria, no se puede sufragar; como además, con el cúmulo de carencias, asistenciales médicas, y de otra índole, que se verifican en los hospitales públicos del país, con gran  facilidad, cualquiera advierte hacia donde se dirige esta República; ¡qué le espera!

El repugnante escenario nacional se hace mayor, al reparar en los cuantiosos recursos que desde el Estado aquí, se invierten en las actividades políticas proselitistas por parte de los partidos; como, las relacionadas todas, con los procesos electorales generalizados. ¡Para esas cosas, sí que hay muchos cuartos!

El mejor ejemplo se acaba de ver con la celebración de las famosas primarias últimas, para escoger a los candidatos a ser proclamados por los partidos nuestros durante el proceso electoral del 2020. ¡Qué despilfarro tan innecesario! Y, faltan los eventos eleccionarios subsiguientes. ¿Cuál será el “bojote”? ¡Prepárate a costear pueblo pendejo!

Sin embargo, para satisfacer las necesidades perentorias de carácter médico, y hospitalario asistencial que tiene la población; al igual que, se reciban las pensiones pertinentes en su oportunidad, para la vejez de sus ciudadanos, no hay recursos económicos suficientes.

¡Pueblo, toma nota, y pasa factura en las urnas! Es tu gran oportunidad. ¡Aprovéchala!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Una afirmación novelesca durante este “asadero” electoral

Hablar de seguridad y soberanía alimentaria, en términos de haberlas alcanzado, en lo que respecta a Dominicana, luce como estar haciendo aseveraciones muy cuesta arriba; poco pensadas, si aplica decir, en ocasión de los momentos políticos en que vive esta nación. ¡Se hace provecho de los mismos!

Tienen cierto parecido esas, al “elefante blanco” del crecimiento económico que tanto se cacarea en este país, mientras el fardo de la deuda externa se hace más pesado cada vez, y con tendencia a aumentar escandalosamente; teniéndose que recurrir al mismo, hasta para poder equilibrar el presupuesto público anual. Nadie crece cogiendo cuartos prestados. Solo la excepción se da en esta República bananera.

Claro, esas son afirmaciones que se producen a partir de números fríos, como dicen algunos   analistas, e informaciones pinceladas en los lujosos despachos de algunos organismos internacionales, como en este caso lo es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que en realidad nunca aterrizan antes, frente a las realidades concretas que afectan a  los países, para obviamente, estar externando juicios entretenedores que favorezcan a los sectores económicos y políticos regentes. ¡Siempre encuentran cajas de resonancia internas!

Son el producto de gráficos y promedios, herramientas básicas de los economistas, sin ponderar las evidencias persuasivas presentes; y, mucho menos, las causas reales de campo, donde si pueden pararse al lado de las crudas realidades que allí se encuentran, y definir las variaciones fehacientes registradas, para entonces verter informaciones calificadoras certeras al mundo.

Según afirmara el flamante ministro de Agricultura en el país, la República Dominicana ha alcanzado, de acuerdo a las mediciones de la FAO, la soberanía y la seguridad alimentaria, al producir al año más de un 85% de la canasta familiar básica”. ¿Dónde, y cómo se midió?, sería bueno saberlo. (Véase: periódico “HOY”, del 26-10-19, página 11B).

En adición explicó que, “la seguridad alimentaria es la existencia de inventarios capaces de suplir las necesidades del pueblo por tres meses”. ¿Se da en realidad esa situación en este país?” Más vale creerlo, que ponerse a averiguarlo”, como siempre se dice, cuando algo envuelve dudas.

Quizás se pudiera hablar, aunque con algún temor a equivoco, sobre soberanía alimentaria, siendo algo que se debería “ventilai” muy bien antes de, por las escaseces que de ordinario se presentan a nivel de algunos productos indispensables en la canasta familiar dominicana.

Se incluyen, como es sabido, las relacionadas con determinados rubros agrícolas propiamente, lo cual es debido al descuido estatal de nuestros campos, a pesar de las politiquerías a que con frecuencia se alude; como, las migraciones masivas de una gran cantidad de labriegos hacia las ciudades, en busca de mejores condiciones de vida.

Eso de hablar aquí, de más de un 85% de oferta de alimentos, como un logro, respecto de otros países con iguales similitudes a nosotros, que apenas pueden producir un 15% de sus necesidades, luce como algo hasta risible. ¿Y, por qué entonces se tiene que estar importando comestibles básicos entre nosotros, con una frecuencia marcada?

Ahora, en lo concerniente a seguridad alimentaria, en términos absolutos, sí parece una osadía de carácter político total más. Nada se hace con disponer de existencias en ese orden, cuando los altos precios, y el maltrecho poder adquisitivo de la gente, que se verifican en esta nación, limitan sobremanera a la población. ¡Qué asegura el que se tengan inventarios para el tiempo que sea, si las personas no pueden comprar! ¿Cómo mantienen su alimentación diaria?

Claro, en el marco de este escenario local partidarista de aspirantes a la presidencia de la República, que discurre en la actualidad en este “solar” caribeño, se procura cuántas simpatías se puedan agenciar, principalmente el oficialismo, a los fines de lograr permanecer en el poder. Se dice lo que sea, tal parece es el caso en el tenor de lo tratado. ¿Creerá lo que expresó, el mismo señor Osmar Benítez?

 

Soberanía y seguridad alimentaria en Dominicana, ¡bueeeno!. “Eso hay que veintilairlo”, vale reiterar, como diría un caro amigo nuestro, cibaeño, santiagués.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Habrá que cambiar la palabra democracia, por “demospalos”

 

¡Casi procede hacerlo así en Dominicana! El germen de los irrespetos sociales, como a todos los niveles que se verifican en este país, está en la falta de autoridad fehaciente, bajo el sistema que rige -democracia representativa -, que en realidad no funciona.  ¡A quién se representa en esta República! ¿Se observan aquí los derechos y deberes relativos pertinentes?

¡Excusa para mantenerlo! Ese se considera el menos malo, entre todos los regímenes existentes de gobierno, aunque dentro de mismo prevalezca la actividad política como una inversión bastante lucrativa – nadie va a los puestos públicos a trabajar a cambio de nada -, de acuerdo con la concepción de algunos sociólogos y politólogos destacados. Luego, hay que preservarlo; aceptar sus “maldades”, y conformarse los pueblos, por supuesto.

Como es de amplio conocimiento, el mismo ha venido siendo distorsionado impunemente por los políticos que participan dentro del ruedo nacional, y es mal asimilado por la sociedad del país en sentido general.  ¡Se han llevado de encuentro su esencia, sin reparo alguno! Y, no solo en este “solar caribeño ha ocurrido, sino también en otras latitudes.

Aquí lo que tenemos es un libertinaje marcado, y un gran desorden generalizado, donde todo el mundo quiere hacer lo que le venga en gana; los deberes ciudadanos se tiran por la borda; y, las leyes solo son aprobadas y promulgadas, para ser exhibidas en los anaqueles que adornan las oficinas de los abogados; y, cuando no, para retorcerles en favor de los que delinquen, y tienen con que pagar.

Como es obvio suponer, se tiene el agravante conexo de que, el costo político asociado a cualquier medida correctiva que se deba tomar por parte de los que gobiernan; como, la aplicación de justicia plena en esta República, son factores que bien se ponderan antes de actuar, y que atan de pies y manos a cualquier incumbente que corresponda hacerlo.

Las eventuales consecuencias relativas a derivarse, son objeto siempre de una profunda evaluación, en términos de efectos, circunstancias, y oportunidad. Frenan esos aspectos todo el accionar oficial punitivo, o enmendatorio correspondiente.

Las inobservancias a las leyes vigentes, y las normas adicionales relativas, por parte de un amplio segmento de la población, como de las mismas autoridades competentes, no se puede negar en este “solar”, en que los comportamientos humanos, y las permisividades dañosas por parte de los gobiernos, se han desbordado ya hacia lo indebido total, rayando con lo selvático esos flagelos en alto grado. ¡No cabe duda!

En consecuencia, se puede decir sin temor a equivoco, que el caos ha tocado fondo aquí a todos los niveles, y que ya el mismo, con las manos suaves de estilo que de ordinario rigen dentro del referido sistema de gobernanza, permisivo a las claras, no se podrá combatir con efectividad; que nada se va a lograr de esa manera.

Evidentemente, los males que se registran son ya bastante profundos, por lo que se necesitaría de medidas super drásticas para corregir y concienciar en el marco de esta sociedad desbordada, que bajo la llamada democracia representativa no se van a adoptar. ¡Hay que olvidarse de eso!

A los pueblos se les trata de concientizar, a través de inducir a su gente a la lectura edificante sostenida; como, de la aplicación constante de un sistema de educación cívica eficiente. Y, aquí, ninguna de esas cosas se les prevé llegar.

Lo primero es que, ya los dominicanos no leen ni periódicos, mucho menos obras de importancia. Una gran parte de estos, principalmente la juventud, que es la más llamada a velar por su futuro, dedica el tiempo a los chateos telefónicos “disparatosos”, como a la publicación de sandeces en las redes sociales, y la fuma de “juka”.

Y, segundo, a los que han venido gobernando el país, desde hace décadas, y lo hacen en la actualidad, lo que menos les conviene, es un efectivo orden ciudadano, como el respeto exigible a cuánto se entienda como regulatorio aquí.

Bastante se benefician del caos, al igual que del desorden mayúsculo esos últimos, que los aprovechan para dirigir sus andanzas cuestionables. Constituye para ellos un jugoso caldo de cultivo.

Por consiguiente, cuál sería entonces el camino obligado que se está construyendo aquí, quizás hasta de manera inconsciente por parte de algunos ciudadanos y las seudo autoridades que rigen, para pueda haber una convivencia social más apta en esta nación, acompañada de los niveles de institucionalidad, y respetos exigibles, como la aplicación imprescindible de las leyes vigentes: el de un régimen de fuerza, con democracia casi cero; y, cambiar dicho término, por el de “demospalos”, cuando así lo ameriten las circunstancias.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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A las “bocinas”, de parte y parte, ¡cuidado!

 

A raíz del último acto de trascendencia política que  se produjera en el país: la renuncia que hizo de conocimiento público de las filas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el expresidente Leonel Fernández, y que, aparentemente, provocó la división definitiva de la entidad, que ya venía siendo anunciada desde hace mucho tiempo, y que finalmente se cristalizó, si no es que hay marcha atrás, el cambio obvio en el panorama político nacional no se hizo esperar, afloró de inmediato.

 

Tal dimisión, no sorprendente en estos momentos, por supuesto, se originó, superficialmente, debido a los malos entendimientos, y la “acre” rivalidad innegable con el otro considerado “cacique” dentro de esa organización morada, el actual mandatario de la República. ¡Uno por quedarse, y el otro por retornar al poder!

 

El pugilato originado entre ambos actores, como es lógico entender, ha hecho que los ecos de los lambones, y arribistas que se identifican como adeptos, separados, obviamente, a los dos bandos ahora, estén alcanzando niveles bastante sonoros. Los dimes y diretes alusivos a favor y en contra, van y vienen sin obstáculo alguno.

 

Dentro de las alharacas que más sobresalen entre los “habla por otros”, algunos pagados y otros no, está el supuesto apoyo de una serie de partiduchos, a los jefes de grupos con perfil presidencial que están en la palestra pública, corriendo de cara a los comicios del próximo año 2020. Y claro, incluyen los vaticinios acostumbrados de eventuales triunfos, posibles, a obtener.

 

Actúan en ese tenor, los mismos busca lo de ellos, bastante conocidos, y acostumbrados a recoger las migajas que les dejan caer de la mesa aquellos representantes de las entidades consideradas mayoritarias, cuando logran alzarse con el poder.

 

Pero, ¡ojo al Cristo!, “loados y loadores”, que ya este pueblo está abriendo los ojos. En la actualidad no se está creyendo en toda esta claque politiquera local de nuevo cuño, que ha venido participando dentro del ruedo de ejercicio durante los últimos años.

 

Los acuerdos de aposentos, y hasta las alianzas que se hacen públicas entre los turpenes que encabezan las cúpulas de las entidades políticas grandes y pequeñas, por lo regular no bajan hasta sus bases, en términos consultas previas, como de aceptación procurada.

 

Y, aunque parezca afirmativa esa última, no asegura votos suficientes a obtener en el proceso electivo, por lo que pueden los de abajo, “dejar con el moño hecho” a mucha gente. Bocinas, ¡los pronósticos en el aire, se tornan riesgosos de ordinario!

 

Se debe estar claro que, no porque se llame a votar por alguien, se hace a la hora del “none”. Y, no son pocos los que hacen caso al llamado silente de su conciencia íntima a la hora de sufragar, actuándose, consecuentemente, en la dirección que esta les señale.

 

Por cuánto se ha visto en este país durante los ´últimos lustros, en el orden político: desaprensiones a granel, abusos en abundancia, y falsas promesas siempre, provenientes de los más connotados representantes dentro del área aquí, grandes sorpresas desplazantes se pueden producir en el año 2020, sin importar los anuncios de alianzas y acuerdos suscritos de estilo, que se hagan ahora.   ¡Qué nadie se pierda!

 

Ya “la pava no pone donde ponía” en esta nación, según reza un dicho popular. Los tropezones están en vía de hacer levantar los pies a un suficiente número de ciudadanos en esta República, que está en disposición de abrir nuevos caminos para el bienestar y desarrollo de la nación.

 

Por tanto, cualquier desconocido que sepa, cómo venderse, y con capacidad de aglutinamiento, que capitalice la inconformidad social fehaciente hoy aquí, se puede alzar con el santo y la limosna; dejar a muchos de los tradicionales políticos en este “solar” “oliendo donde se guisa”, tal se dice popularmente.

 

Hasta la belleza cansa, y ya esta sociedad está más que jarta de que le sigan engañando, y burlándose de ella, como ha sido la norma en esta nación hasta el momento.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

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El partido por la mitad. ¡Otro dividido se espera!

PARA RECORDAR,  AMIGOS LECTORES

Lo que hacen los intereses personalizados, y las angurrias extremas de poder. ¿Quién lo iba a decir?, que el otrora Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en el que tantas esperanzas los dominicanos habían cifrado, a partir de alcanzar el poder, se convertiría en un antro de malos discípulos; de arribistas y desaprensivos miembros, que hoy solo se han dado a la tarea de deshonrar por completo la memoria póstuma de su mentor y líder único, el insigne maestro Juan Bosh.

Todos los principios que aquel prohombre creyó haber inculcado en las mentes de un pequeño número de seudo alumnos, que trató de formar política y éticamente, se comenzaron a tirar por la borda desde el instante mismo en que la organización morada tomo las riendas del poder en Dominicana. A partir de ahí, de inmediato se comenzó a enseñar “una punta del refajo”, como dice el refrán popular, al extremo que en la actualidad se exhibe la pieza completa sin reparo alguno. ¡Oh Dios mío, hay que estar vivo para ver!

Vale la pena recordar siempre, el contenido del prometedor y significativo mensaje del maestro en uno de sus discursos electorales, y comparar con lo ocurrido a posteriori, en relación con la “tribu” que arengaba entonces: “Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano”. ¡Qué contraste se ha observado desde que comenzaron a gobernar!

En adición a la flagrante burla a esos señalamientos, en procura obvia de conquistar a la sociedad nacional, creíbles por la moral que distinguía a su expositor, un hombre impoluto y deseoso de servir a sus conciudadanos, el rosario de perversidades asociadas con las gestiones peledeístas (moradas) hasta ahora, se detectan a simple vista, o reparo de la gente aquí.

Además, se ha puesto en evidencia clara el comején letal allí presente también, como habría de esperarse; aquel que siempre corroe la base de toda organización política: la lucha de tendencias a lo interno de la misma, que tanto odiara su fundador y líder único, y tratara de impedir su proliferación; pues, por lo regular, el mismo veía más allá de curva, como se dice.

En ese tenor, las huestes moradas tienen en estos momentos dos caciques principales, que después de haber probado las mieles del poder, se han aferrado con ahínco a la posición de presidente de la República; uno queriendo permanecer en el cargo, haciendo lo indecible para lograrlo; mientras el otro, está tratando de regresar, también a como dé lugar; los dos como “mandriles”, si cabe la comparación, encabezando sus respectivos grupos de “carroñeros” políticos respaldantes.

Es evidente que, la lucha férrea que sostienen ambos por alcanzar la nominación presidencial por parte de la organización partidarista a que los dos pertenecen, acabará por partir en dos ese conglomerado morado. La división es inminente, aunque algunos politólogos corporativos, y las bocinas de estilo opinen que no.

Se entiende que los dos “caciques” tienen sus motivos personales en relación con tales aprestos. El que funge como actual mandatario de la nación, parece ser que está obligado a repostularse, y ganar incluso de nuevo el poder, para así evitarse consecuencias futuras, en términos de rendición de cuenta al país, por cuántas acciones cuestionables se le atribuyen, y que han trascendido con suficiente nivel de detalle hacia la opinión pública.

Claro, de obtenerse así, no se están ponderando los posibles efectos dañosos derivados para el país, que podrían hasta influir en la desaparición del sistema de partidos políticos en Dominicana. Su consideración amplia no es necesaria por el momento; ya habrá oportunidad.

El que estuvo antes en su lugar, y se fue, amén de estar deseoso en gran medida de ceñirse de nuevo la banda presidencial (“es bueno el carguito”, como dice otro político del patio), es posible que también este previniendo que a él se le hagan las mismas exigencias explicativas sobres sus ejecutorias gubernamentales pasadas; y, que anide además en su interior intenciones retaliatorias, respecto de su competidor, por razones que se conocen en el país ampliamente.

Ahí está el meollo del “conflicto morado”: primarias abiertas, o cerradas, para la escogencia del candidato a dirigir los destinos nacionales a partir del año 2020. Sobre las primeras, insiste el licenciado Danilo Medina, estratega conocedor amplio de cuánto se puede lograr a través de las mismas.

Mientras, que su contendor principal, y presidente a la vez del partido, el doctor Leonel Fernández, reclama que deben ser cerradas, sustentando su parecer en razones de corte legal propiamente, que entiende así lo establecen; y, que son los que están inscritos como miembros de la organización los que tienen derecho a elegir solamente. ¡Atinado juicio!, según los entendidos imparciales.

Ambos “caciques” se las van a buscar cómo sea, aun tenga uno de ellos que abandonar las filas moradas, y procurarse el respaldo de otra organización política aquí, por lo que la división partidarista está planteada, debido a lo cual tendremos entonces un nuevo partido fragmentado, en este caso partido por la mitad, que encabezarían los dos jefes de grupos cimeros señalados.

A esperar el desenlace final pueblo. ¡Ay maestro, si tú pudieras ver, y retornar!, de seguro lo harías con látigo en cada mano.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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En Dominicana, no hay para dónde ir, en términos políticos

 

Por quién, y para qué votar en este país, son las interrogantes que muchas personas se vienen haciendo, entre los dominicanos que piensan, obviamente, desde hace algunos años, dado el escenario desastroso local recurrente que se verifica en el mismo, y sin que a político alguno eso le preocupe.

Como es lógico suponer, el escandaloso espectáculo politiquero propagandístico acaecido durante las últimas semanas en esta nación, sin muchos precedentes recordables, y costeado con recursos estatales, según cuántos despilfarros de cuartos fueran puestos en evidencia, patrocinando el candidato preferido por el oficialismo, han hecho más “aguijoneantes” tales incertidumbres ciudadanas, magnificándoles mentalmente, y extendiéndoles respecto de la población generalizada, en términos cuantitativos reales

Y, la verdad es que, no se vislumbra ninguna luz en el camino en ese tenor. Este pueblo está acéfalo de hombres con reales actitudes morales y gerenciales, como patrióticas en sí, para dirigir los destinos nacionales.  ¡Muy difícil reunir esas tres condiciones en estos momentos!

Solo se observan por doquier a pseudo líderes políticos, que son más bien jefes de grupos, mandriles cabeceros de pandillas, y a la vez representantes de los sectores económicos gravitantes, a lo interno de las entidades partidaristas.

Son títeres, con argucias suficientes, en su mayoría, para seguir engatusando a esta población, y dispuestos a servir la mesa a los votantes locales incautos, para que los apoyen en sus. propósitos electivos, según los objetivos e intereses que se tengan en ambos bandos: los que logren alzarse con el poder, subirse al palo; y, sus patrocinadores financieros, a los cuales no se les puede olvidar.

Muy cierto es que,  con este coctail de protagonistas ya bien conocidos, con sus bocinas loadoras presentes, como los aventureros políticos, y los arribistas aprovechadores a la clara, que ahora también están corriendo dentro del ruedo dominicano concerniente al ejercicio, no hay esperanza alguna para este pueblo, que no sea la de seguir montado en el mismo caballo de siempre, y atajando para que otros enlacen; como, fungiendo de  burro de carga, para el pago de impuestos, y arbitrios municipales.

En Dominicana se está requiriendo ya, desde hace algunos años, de una tercera o cuarta fuerza política, como le quieran llamar, capitaneada por gente con condiciones de reales estadistas que, al tiempo de desplazar del poder a todos estos trúhanes politiqueros, busca lo de ellos, puedan rescatar esta República de sus “fauces devoradoras”, y dirigirla por senderos más promisorios de bienestar y progreso.

Por tanto, procurar un norte hacia donde la mirada pueda ser dirigida procede entre los dominicanos, por el bien de la nación, sin que medien las limosnas burlonas de estilo: chelitos, comidas chatarras, y romo, para embaucar a los votantes.

Luego, a estimular la creación de otras opciones de poder en Dominicana; o, en definitiva, caerá en un vacío bien profundo, desde donde difícilmente podrá escalar después.

 

Autor. Rolando Fernández

 

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¡Qué lástima, compatriotas! ¿Se lo vamos a dejar?

Hoy los políticos son los dueños del país, no el pueblo dominicano. ¡Indudable eso! Lo administran como si fuera una finca de su propiedad, tan pronto logran alcanzar el poder.
Hacen y deshacen esos a voluntad desde los puestos públicos que ostentan, por votos en las urnas, o en que son designados por los mandamases agraciados. Se “encofran”, o cubren todos, en procura de lograr impunidad judicial marcada, respecto de las acciones indebidas en que puedan incurrir, en adición a buscar la conformación de un Congreso de la República que les sea casi adepto, para encubrimientos también.
Y, lo más lamentable es que, son ineptos, y analfabetos en su mayoría; no verdaderos políticos con ribete alguno de estadista identificable, sino enganchados mayormente al ejercicio, con padrinazgos económicos importantes que los catapultan, y cuyos sectores capitalistas representantes, van después en busca de las compensaciones, o reciprocidades de estilo.
Evidentemente, un país así dirigido desde el Estado, con una óptica similar, y que lo ha sido desde hace años, no podrá nunca ir por buen camino, según lo percibe un gran segmento de la población local pensante. Por consiguiente, su final descalabro se puede predecir con facilidad.
Los referentes concretos para formarse un juicio claro con relación a ese pensar están de sobra, siendo uno de los principales, entre innúmeros, la no continuidad del Estado, cuando se producen los cambios de gobiernos. Cada cual solo dispone para sí; lo que otro pudo haber hecho ya no sirve.
Pero, además se tiene como obvia, la falta de institucionalidad fehaciente, casi generalizada; el endeudamiento gracioso externo, sin control, ni reparo alguno, y cuyo destino final resulta más que cuestionable; la pérdida de la soberanía nacional; como, la inseguridad ciudadana innegable.
¡Lamentable, y no combatida realidad nacional! Los políticos de este solar pronto lo venderán todo al mejor postor, cuando no sea que lo hipotequen, y el grueso de la población “se quedará oliendo donde guisan”, como reza un dicho popular.
¿Se dejará que lo hagan?

Autor: Rolando Fernández

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¡Pueblo dominicano: irreflexivo ayer y hoy!

 

Hay que dejarlo “sucumbir”, y que regrese luego de reflexionar, como concienciarse por sí mismo, para ver si cambia. Lamentable pensar concluyente ese. Pero, es la única opción dejada, ante las respuestas que han tenido los defensores de sus derechos, bienestar y desarrollo a través de los tiempos.

La verdad es que, cuando cualquiera se detiene a pensar sosegadamente sobre cuál ha sido el comportamiento observado por este pueblo durante los últimos años, caracterizado por esnobismos a granel; “degeneración atroz” a la vista; transculturización, principalmente a nivel de la juventud; el conformismo respecto de las desaprensiones y abusos estatales en que se incurre por lo regular; como, las no prevenciones evidentes con relación al incierto futuro que le espera, las conclusiones son que, ponerse a luchar antes en favor del mismo fue como arar en el desierto; y, que hoy más que nunca carece de sentido hacerlo.

Aquí la gente ha venido estando alienada y anestesiada por completo desde hace años, debido a los copismos de lo extranjero, como a los patrones de conducta internos inducidos por los sectores sociales-políticos gravitantes, a los fines de facilitarse los “narigoneos” necesarios en su accionar cuestionable.

Y claro, los políticos gobernantes en el país, han estado encontrando el escenario perfecto; un excelente caldo de cultivo para llevar acabo sus maniobras y acciones dolosas derivadas. No han tenido esos que enfrentar dentro del mismo, reacción retaliatoria alguna, como es lo esperado siempre por parte de aquellos.

El engatusar a la población está a la orden del día hoy más que nunca; se les hace más que fácil a los dueños de su considerada “finca”, el país.  También, el arrastrar a los tantos “guanajos” que los acompañan en sus andanzas electoreras propiamente, como es cuánto se ha estado observando en las últimas semanas aquí, a raíz del invento nuevo de las primarias en los partidos, entre otras “bellezas del ramo. ¡Lamentable realidad!

Las cosas que se ven en esta nación, capitaneadas por los sectores sociales-políticos regentes, dan más que pena, y ruborizan a los ciudadanos algo pensantes. Pero, qué se puede hacer, si como dice una máxima sociológica muy significativa: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. ¡Por tal razón los eligen!

Ahora, como lo más nuevo que se tiene, es que al pueblo se le obligará a tener que costear – pagar más impuestos – por los procesos nacionales – realización de primarias – para las escogencias dentro de las empresas llamadas partidos políticos, a los fines de seleccionar los candidatos a proclamar dentro de dichas entidades a la presidencia de la República, como a las demás instancias nuestras de poder, de cara a los certámenes electorales a celebrarse cada cuatrienio.

Eso, obviamente, cuando aflore allí el ingrediente divisorio dañoso de las tendencias, con principalía a nivel del candidato presidencial, con sus respectivos “aritos” congresuales. ¡Sería la orquesta completa!

Y, que sea ese, el agraciado más destacado cabecera, quien vaya a mal dirigir los destinos de la República, con su combo de adeptos, tal es lo que de ordinario hacen: enriquecerse el mandamás, y su grupúsculo afecto, después que alcanzan el poder. ¡Todo su accionar, premeditado, va en perjuicio del erario público nacional!, con las derivaciones claras, cabría agregar.

Más que evidencias se tienen, en el sentido de que, los hombres que en Dominicana se propusieron ayer combatir en favor de esta sociedad, exponiendo, y hasta perdiendo algunos sus vidas, nada en realidad lograron; solo deshonras y burlas a posteriori.

¿Qué pudieron cambiar esos? ¡NADA! Todo ha continuado de mal en peor; y, la mejor muestra, es el panorama social generalizado interno actual. ¿Valió la pena entonces? ¡Indudablemente que no!

¿Cómo viven hoy los dominicanos? ¡Peor que ayer, en todos los sentidos! En un país endeudado hasta la coronilla; hipotecado alegremente; sin seguridad ciudadana; carente de justicia; y, hasta de los servicios públicos imprescindibles, verbigracia, la salud, entre otros males. Además, con una soberanía nacional pisoteada; y, gobernado, desde hace algunos lustros por antinacionalistas indiscutibles, y corruptos insaciables en su mayoría.

Es obvio que, debido al sistema de la seudo democracia representativa que aquí prevalece, la cual se está yendo a pique, por el descalabro institucional presente, son las mismas víctimas las que catapultan a sus verdugos, a través de los sufragios en las urnas cada cuatrienio, por dejarse comprar con nimiedades, limosnas vejatorias, y los embaucamientos de todo tipo.

Por tanto, dejar que este pueblo se vaya por el derrocadero, y que luego trate, por sí mismo, de lograr un regreso recuperatorio, sería lo más aconsejable. Así aprendería a valorar los propósitos ajenos loables; y, a jamás defraudar a todos aquellos que, como los entregados y patriotas fervorosos de otrora, se inclinen por luchar en su favor.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Primarias año 2019, en Dominicana, ¿qué dijeron?

A pesar de los tantos aspavientos “loadores”, con razón, o sin ella, por parte de algunos periodistas hipotecados; bocinas públicas remuneradas; y, politólogos corporativos, en relación con el desarrollo de las pasadas primarias en el país; al igual que, el buen papel, según ellos, jugado por la Junta Central Electoral (JCE); como, los incuestionables resultados ofrecidos casi de inmediato, aspectos estimados todos, tales componentes importantes de un gran abanico festivo que fortaleció la democracia en Dominicana, las reales lecturas debidas a ese proceso, son  muy diversas, y quizás no coincidentes, en su mayoría, con las apreciaciones generalizadas de aquellos.

Precisamente, tal evento, con una participación verdadera considerada escasa, y más que inquietante, por parte de personas autorizadas en la materia, en términos de la cantidad esperada de sufragios; y, con respecto también de la ciudadanía hábil para tal propósito; como, del padrón general de votantes nacionales que es del conocimiento público, son aspectos que deben decirles muchas cosas a los partidos políticos del patio.

Por igual resultaría aconsejable una ponderación bien sosegada, en torno al descalabro inminente mismo, que ya se verifica a nivel del sistema de partidos local. Está de capa caída, como se dice. ¡Muy pocos dominicanos creen en esas instituciones!, por lo que se puede apreciar.

Es obvio que, si dichas entidades no se aprestan a cambiar su modus operandi a lo interno de las mismas; dejar atrás las rebatiñas fehacientes por la lucha de tendencias; eliminar la táctica de estar embaucando a la población; olvidarse de la defensa nada más de los intereses personalizados y grupales – “Empresarios del Cibao resaltan éxito primarias”. ¿Por qué? ¡Sus razones valederas tendrán!  (Periódico “El Día”, del 9-10-19) -; e inclinarse por pensar en el país, como es lo que debe ser, ¡qué se vayan preparando para dar paso a su desaparición definitiva!

Qué le pongan oídos a lo que el pueblo expresó en las primarias pasadas, en las que puso de manifiesto: qué ya está jarto de falsas promesas; de trucos electoreros; burlas y manipulaciones aviesas; corrupción por doquier; inseguridad ciudadana; pisoteos a la soberanía de la nación; y, endeudamiento externo sin control, cuyos paganinis en el futuro se desconocen.

Pero, además, se evidenció el descontento, al percatarse muchos de los volantes, en medio de los sufragios, de cuantas “tropelías” son capaces de cometer algunos políticos en este “solar”, para mantenerse, o alcanzar el poder.

¡Qué hacen cuánto pueden! Y, que en acciones más que indebidas incurren, las cuales se airean con facilidad luego que concluyen los procesos, tal y como ha ocurrido en esta ocasión, según el rumor público. ¡Vergonzoso el panorama presente, verdad!

Es por ello que, se puede decir, sin temor a equivoco, que el “funeral” del sistema de partidos se advierte con facilidad en Dominicana, para dar paso a la escogencia, casi ya obligada, de otra forma de gobierno.  ¿Cuál será? La que el pueblo decida, tras concienciarse como se espera.

Se le puede estar preparando rápidamente la “ceremonia mortuoria” en este “solar”, con un enterramiento deshonroso. Y más, por el hecho de lo tan mal administrado que viene siendo desde el Estado que encabezan todos estos político avaros y desaprensivos de nuevo cuño; que, en adición, están a merced de los inconscientes y poderosos sectores económicos gravitantes.

Solamente hay que reparar en cual fue la concurrencia a las urnas en este último evento electorero, e inferir lo que podría pasar en los próximos procesos electivos. Ya este pueblo está saturado de lo mismo, y ha comenzado a hablar bien claro: ¡o cambian, o se van los partidos!

¿Cuántos sufragaron para la escogencia de los eventuales mandantes superiores, y los coros acompañantes en el 2020?, cabría reiterar. ¿Se cumplió, razonablemente, con el deber ciudadano del voto, el pasado 6 de octubre del presente año? ¡No!

El que entienda que sí, se está autoengañando; o, permitió que lo hiciera todo el enjambre de politiqueros parciales conocidos, y sus bocinas presentes aquí.

¡Ojo al Cristo!, que hasta todo exceso de belleza cansa.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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El país de las contradicciones ventajosas

Dominicana, es una nación en la que no caben los vehículos que a diario circulan. Las vías públicas resultan mal dispuestas e ineficientes ya, cuando se les relaciona con el aumento poblacional alcanzado hasta el momento, y las ocupaciones territoriales desordenadas, por la falta de civismo en la gente, y los descuidos oficiales.

Por tales razones, los taponamientos vehiculares se hacen cada vez más tormentosos, y hasta ponen en peligro las vidas de muchas personas con afecciones de salud, ante cualquier emergencia circunstancial que se les presente, cuando están varadas en medio de un bloqueo vial de esos “gruesos” que a diario se presentan en este “solar”, tan mal administrado, desde los gobiernos de turno.

Sin embargo, las ferias que se celebran en el país para la venta de vehículos nuevos, principalmente, de diferentes modelos y marcas. continúan como en sus mejores tiempos, dándoles a los adquirientes todas las facilidades posibles, desde cómodos financiamientos ofertados, hasta largos períodos para pagar los compromisos asumidos, y atractivas tasas de interés.

Es bastante notorio que, las autoridades a las cuales correspondería procurar una solución a tan caótica situación en calles y avenidas del país se estén haciendo de la vista gorda, como se dice; están mirando para otros lados.

No les está importando, al parecer, las penurias que tienen que pasar conductores y pasajeros de vehículos, que necesitan de gran tiempo extra para poder llegar a sus lugares de destino; amén de los efectos negativos que se derivan en adición, como son, por ejemplo: un mayor consumo de combustibles por parte de los vehículos; y, el pago de pasajes más caros, a costear por los usuarios del transporte público, etc.

Muchos son los sectores y personas autorizadas aquí, que han manifestado su opinión, en el sentido de la necesidad que ya tiene este país de suspender por un período de cinco (5) años, al menos, la importación de vehículos, en lo que respecta a las unidades nuevas; y, supeditar la entrada de aquella usadas a su fecha de fabricación; que esas últimas no excedan igual periodo de utilización.

Pero, ocurre que, se ha hecho caso omiso a las recomendaciones o sugerencias externadas en ese orden, y las importaciones y ventas de vehículos continúan sin control gubernamental alguno. Las facilidades sobran en favor de los compradores potenciales cuando se realizan tales eventos, motivando las adquisiciones.

Se entienden como diversas y poderosas las razones que subyacen, para permitir el aumento del parque vehicular local, a través de las importaciones masivas de automóviles que se verifican, como las celebraciones periódicas de las llamadas ferias para sus ventas, que son financiadas por los bancos del sistema.

Son entre esas, la recaudación de todos los impuestos inherentes a la adquisición, y posterior uso de los automóviles que circulan en el país; mayor venta de combustibles caros; derecho a circulación – placas -; seguros, revistas y demás “yerbas aromáticas” ¡Son imposibles los sacrificios fiscales en esa línea! De aquí que, el problemazo continúe, no importa.

En correspondencia con esa indiferencia, aparentemente contradictoria, ya un banco nacional está anunciando en la prensa local, haciendo provecho de los últimos meses del presente año, se infiere, en que parte de los ciudadanos recibe cierto dinero extra, por bonificaciones, regalía pascual, etc., la celebración de una feria de esas: “Banreservas anuncia Expomóvil”, a celebrarse del 11 al 13 del mes de octubre.  (Periódico “HOY”, del 2-10-10, página 4D).

¡Facilidades por montón para los compradores se ofrecen! Dentro de poco, otras entidades financieras aquí procurarán emularle, ofertando las ventajas competitivas de lugar.

Más tapones viales de vehículos en esta República, y que siga la fiesta. ¡Qué contradicción, aparente! En vez de procurarse corrección a tan acuciante problemática, lo que se hace es, intentar proseguir aumentándole.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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