¿Qué se ganaría con esas disposiciones legales?

La verdad es que, a nosotros nos gusta mucho inventar. Por eso aquí tenemos un sinnúmero de normativas legales que no se observan; y que por tanto, han caído en la obsolescencia.

 

Y es que, por regular queremos estar copiando de otros países, con culturas e idiosincrasias ciudadanas muy distintas a las nuestras. Primero, no miramos hacia dentro para estar proponiendo, y aprobándose luego, legislaciones que en este país no aplican; o que, en realidad muy pocos efectos positivos reportarían.  Los ejemplos están de sobra.

 

Según ha publicado la prensa local, la señora vicepresidenta de la República entregó al primer mandatario de la nación, para evaluación, y la tramitación de lugar obviamente, el anteproyecto de ley del Código de Familia, redactado por una comisión que integran respetables ciudadanos designados, y que encabeza la distinguida dama.

 

En el  mismo se consignan dos aspectos dispositivos que sobresalen, los cuales en nuestra humilde opinión, deberían ser muy bien ponderados, en términos de propósitos reales, y potenciales resultados factibles, amén de las dificultades de carácter legal mismas; al igual que, las características nuestras como país.

 

Veamos:

 

a) “El proyecto admite que ambos contrayentes mantengan el apellido de solteros una vez contraído el matrimonio. O que el esposo, previo acuerdo entre ambos, asimile el primer apellido de soltera de la esposa, sea con la partícula “de” o sin ésta. De igual forma lo puede hacer la mujer”.

 

b) “Además propone promover la paternidad responsable, permitiéndole a las madres solteras que declaren a sus hijos con el apellido de aquel a quien señalen como su padre, quien deberá ser notificado previo a la declaración de nacimiento. Luego comenzará el proceso de identificación, si fuere de lugar, del verdadero padre del niño, pero desde su nacimiento tendrá un padre, aunque sea presunto”.

 

Es obvio que, ambas estipulaciones así consignadas, según la reseña de prensa, podrían acarrear serios inconvenientes entre las parejas. Y, a nivel de las madres solteras que declaren sus hijos con el apellido de AQUEL a quien señalen como padre. ¿Será tan fácil? ¡Menos aún, la aceptación a priori como progenitor, del que sea indicado como  tal!

 

Aquí, quienes en realidad los engendran, no quiere reconocerlos como tales, por falta de responsabilidad algunos; o, hasta no estar más que seguros, por las serias dudas que asaltan con respecto a las madres, motivados en el marco de la innegable degeneración femenina  presente.

 

Ahora, eso de presumir paternidad, a los fines de otorgar un apellido a los hijos que las mujeres solteras traigan al mundo, tiene “cocorícamo”, como se dice mucho en esta nación. Se intentaría hacer por más de una razón, y no todas “santas”.

 

No hay que ir muy lejos para formarse una opinión disímil con relación a lo que se aspira en el orden de lo que se trata.  Una simple encuesta como esa que publica el medio “Diario Libre”, en su edición de fecha 22-2-14, página 07,   bajo el título, “la pregunta del día”, entre personas que ostentan no tener una alta formación académica, y menos de carácter jurídico, que además  desempeñan labores rutinarias, dice bastante.

 

Por ejemplo, hay un señor que manifestó: “El problema es que la mamá puede inventar quien es el papá por conveniencias económicas.  Lo de llevar el apellido de la mujer, eso es cultural”. Una señora dijo: “Yo no estoy de acuerdo que el esposo lleve el apellido de la mujer. Para mí no tiene mucho sentido”. Mientras que un tercero externó: “Si esa será una nueva ley, hay que aceptarla. Pero hay muchas veces que uno cree que un hijo es de uno, y sale a ser de otro hombre”.

 

Dicen que para muestra basta un botón,  ¡y ahí tenemos tres, muy significativas por cierto!

 

Pero además, a partir de algunas precisiones que se han hecho a través de la prensa local con relación al contenido amplio del citado Código de Familia, y como una forma de justificar su porqué, se pueden advertir muchos “decires” incluidos que lucen bastante aéreos, rodeados de un gran léxico jurídico adornante, que denotan fragilidades múltiples en términos de aplicación, ponderadas en el marco de nuestras características como sociedad, cuyos posibles fructíferos resultados, no se tornan muy predecibles.

 

Entre algunos de esos están: a) “Se trata de un Código inclusivo que busca eliminar las discriminaciones hacia la mujer, plantea la igualdad de la administración de los bienes entre esposo y esposa, reforzando el papel femenino en la administración de los recursos”; y, b) De igual manera, el Anteproyecto es moderno y vanguardista, incluye novedosas regulaciones a la reproducción humana asistida, una tendencia cada vez más frecuente en el mundo y que en nuestro país está a la vanguardia”. (Periódico “Listín Diario”, del 25-2-14, página 9ª).

 

Sin embargo, aspectos tan cruciales e incidentes por completo en la degeneración familiar presente, a que tantos males sociales conducen, no parecen estar contenidos en la referida pieza de carácter legal, como lo sería entre otros, verbigracia:

 

El que las mujeres asuman con la responsabilidad debida los roles que les corresponden en el seno de toda familia, cuando se decidan a formarla; que dediquen parte de su tiempo a la crianza y orientación de los hijos; que no dejen esas labores sólo en manos de los colegios, y depósitos para niños, que los forman en conjunto como animalitos en un corral; de los servicios domésticos que, como trabajadoras en realidad que son, así los manejan, amén de que en su mayoría carecen esas damas de formación académica, como de la estabilidad emocional requerida; y, por último, de los profesores hogareños más de moda en estos tiempos: la televisión y la red de la Internet no reglamentada y mal asimilada, que sólo les enseñan a los muchachos a delinquir, drogarse, violencia, matar gente, prostitución, etc.

 

Pero además, ¿qué se va a hacer con las adolescentes y demás féminas que viven a la libre, como se dice, que sólo aportan ejemplares humanos sin amparo; que no reúnen condiciones de ningún tipo por sí mismas, para estar trayendo hijos al mundo, que habrán de pasar después más trabajos que un forro de catre, como se habla a nivel de pueblo, y que luego se conviertan en parásitos sociales, como en delincuentes comunes?  ¿Qué medidas enmendatorias se incluyen? Por el contrario, se aspira ahora a que esas, damiselas algunas, les  señalen a los vástagos los padres que se les antojen.

 

Finalmente, y de algo sobre lo que tampoco se dice nada, es que: esa crianza hogareña imprescindible como zapata, se debe llevar a cabo de manera concomitante con la educación escolar, con el concurso complementario de los profesores; que no se entienda que solamente estos últimos tienen la responsabilidad de conformarles una adecuada personalidad a los alumnos.

 

Como se puede notar, no se está tratando en todas sus partes de agarrar el toro por donde debe ser. Y se prevé en ese orden,  que la nueva legislación, en el caso de ser aprobada, habrá de convertirse en una normativa jurídica más, sólo para ser colocada en los anaqueles bibliográficos de la disciplina.

 

Por cuanto se ha expresado, cabría cerrar este parecer escrito con la misma pregunta que lo intituláramos: ¿Qué se ganaría con esas disposiciones legales? Evidentemente, son de las que más “despuntan”, esas relativas al asunto de adoptar apellidos, tanto el hombre como la mujer; al igual que, al señalamiento antojadizo de los padres, que de ordinario así sería, por parte de las mujeres solteras que conciban alguna criatura, y la traigan al mundo después.

 

Vamos a procurar desde ya, el intentar comenzar a “ponerle el cascabel al gato”, si es que en realidad se tiene la intención de enfrentar con voluntad sentida la degeneración, más in crescendo cada vez, de esa tan importante célula – las tribus biológica-sanguíneas -, alimentadora de todas las sociedades – LA FAMILIA -.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Habrá que fabricarlos!, para poder tenerles

“Hoy como nunca necesitamos políticos de vocación (…), que devuelvan la esencia a la política como ciencia del bien común; que piensen más en el bienestar de la Nación y no  tanto en el poder o en los bienes que éste pueda dar”: (¡Vaya perla!, “Diario Libre”, del 20-2-14, página 04). Se pronunció la Conferencia del Episcopado.

 

¿Y quién ha dicho que de ésos quedan aquí? Están tan pasados de moda, como el detenerse en la República Dominicana a escuchar las notas del Himno Nacional, cuando están siendo entonadas en alguna institución pública nuestra, como señal de respeto ciudadano al significativo símbolo patrio.

 

Se parece mucho esa actitud al ignorar el izar, o la bajada del lienzo nacional también (Bandera), que se le hace el mismo caso ya, que a las mujeres semidesnudas que andan exhibiéndose por nuestras calles y avenidas, en búsqueda.

 

Precisamente, en el mes que discurre – febrero -, siempre se realizan homenajes protocolares nada más, a un símbolo patrio que tanto se irrespeta en el país, sin que las autoridades digan nada; con el que se ha hecho de todo, hasta confeccionar vestuarios interiores para damas.  ¡Qué pena!

 

Para que en este país se pueda contar con políticos de esos a que  aspira la Conferencia del Episcopado nuestro, según se expresa en el “Mensaje por el Día de la Independencia”, habrá que mandarles a fabricar, o traerlos de otro planeta.

 

Lamentablemente, esa disciplina la han convertido en un negocio bastante rentable; en cuyo  marco, lo que menos se piensa es en el bienestar de la República y su gente; sólo, en recuperar con creces lo gastado para alcanzar el poder.

 

Por tal razón es que nada más procuran, el continuar subyugando a la población con mayores impuestos cada vez, gravando rubros de consumos obligados para asegurar las captaciones propuestas; como cogiendo cuartos prestados, que nadie sabe quién los va a pagar en el futuro. ¡Por ahí, la obtención de lo invertido se produce más rápido!

 

Con un pueblo acosado por las gravosas cargas impositivas impuestas; un Presupuesto de Ingresos y Ley de  Gastos Públicos para el presente año, sobrecargado con obligaciones a honrar, derivadas de los empréstitos concertados con el exterior, lo cual no permite satisfacer las necesidades sociales más perentorias; faltos de servicios básicos, como la salud, educación, electricidad, agua potable, etc. Todo eso por un lado.

 

Y por el otro, que vive sobresaltado, debido al adorno de esas situaciones con la inseguridad ciudadana que le aporta la delincuencia imbatible en curso a nivel nacional, que en parte es originada por las precariedades económica que asfixian a las personas de la llamada clase media, si es que aún se le puede denominar así en esta República, el flamante director de la DGII, que parece nunca ha pasado hambre, por lo robusto y rozagante que luce, le sale a este país con el mismo “rin tin tin” de que aquí se está necesitando ya de una nueva reforma fiscal, denominándosele “pacto fiscal”, para que probablemente suene menos dolora la eventual enema en agenda.

 

“El funcionario dijo que la baja presión tributaria en el país indica que todavía se cuenta con mucho margen para trabajar el aspecto del cobro de impuestos que debe darse mediante un dialogo”. (Véase  periódico señalado más arriba, página 25).

 

Aunque hizo alusión directa  a la tasa real efectiva de las grandes empresas, considerándole relativamente baja, y haciendo referencia a que cuentan  con mecanismos para eludir, parece ser que él olvida la transferibilidad parcial o total de los gravámenes de aquellas puedan ser objeto hacia la población, lo que acabaría por reducirle a esa más aún el poder adquisitivo, lacerado bastante ya.

 

¡Cuánta inconsciencia!  De seguro que, del salario devengado en la actualidad por el envalentonado funcionario, le está sobrando bastante, después de cubrir sus gastos todos, obligados y placenteros. Y, no solamente a él, como es obvio. También, al gran funcionariado  estatal presente completo, con los sueldazos de lujo asignados a cada uno, como las demás compensaciones y beneficios conexos  que reciben.

 

Como no hay que dudar, se tratará de crear mayores fuentes recaudatorias para aumentar los ingresos del Estado, según apuntó dicho incumbente. En ese sentido, gravarán ahora hasta el aire que se respire en la nación dominicana; la procreación de los hijos; las medicinas todas, para que la gente aquí se acabe de “joder”, pasando hambre, y sin poder curarse luego de la afección provocada por las precariedades alimenticias, entre otras cosas que se adolecen. Eso, en adición a las cargas que le serían transferidas por el sector empresarial, que de seguro va a “rebotar” los golpes tributarios que le puedan asestar.

 

Es por planteamientos como ese, amén de las condiciones  gravosas en que vive la nación, en lo concerniente a muchísimos ordenes,  que la concepción aquella  “de que aquí se acabaron los hombres”, para reclamar su derecho a la subsistencia, como a defender la soberanía nacional, en pos de que estos políticos desaprensivos no la sigan hipotecando; como tampoco, manipulando más a nuestra gente, hablándole en términos de bienestar y bonanza económica, está in crescendo cada vez más.

 

Fortalecen la misma consideración,  informaciones como esa de primera plana que publicara el medio “El Día”,  en su edición de fecha 21-2-14, que fueran ofrecidas por el Banco Mundial, relativas al incremento notable en los niveles de  pobreza que se han verificado en la República Dominicana durante los últimos años, lo cual pone muy en tela de juicio el tan cacareado y embaucador crecimiento económico de que hablan los tecnócratas nuestros, muy bien pagados de la disciplina,  haciéndoles el juego a los políticos de nuevo cuño que se gasta el país,  agregaríamos nosotros.

 

Pero además están, para sosegada reflexión ciudadana, una serie de datos muy significativos que se han dejado trascender hasta la opinión pública, contenidos en algunas de las auditorias que ha realizado la Cámara de Cuentas de la República en ciertos organismos estatales, respecto a salarios, beneficios, y gastos superfluos, entre otras cosas, cuyo conocimiento por parte  de la población da hasta escalofríos, y enfada ante la impotencia, como las prácticas burlonas en  favor de aquellos, autodispuestas por lo regular. Verbigracia: noticia de primera plana medio “Diario Libre”, del 24-2-14, “CC dice jueces TSE violan ley con sueldos por encima JCE”

 

¿Y por qué el señor director de la DGII, no se refiere a la necesidad de enmendar las situaciones irregulares denunciadas en tales sentidos, e incluidas en los informes de auditorías llevadas a cabo por la Cámara de Cuentas, como una forma también de hacer más suficientes los ingresos estatales? Sería mucho más fácil, y aportaría buenos resultados políticos.

 

Es por todo lo expresado que, ¡los curas nuestros están arando en el desierto!, con esas pretensiones del tipo de políticos que necesita el país, que como intituláramos, ¡habrá que fabricarlos!, para poder tenerles.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

¡Fabuloso!, sería un rotundo éxito

Todo el que logra alcanzar la rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), emite siempre declaraciones que resultan muy alentadoras, en sus primeros contactos públicos con los medios de la prensa local. Pues, normalmente, están dirigidas las mismas en el orden del saneamiento total que desde hace ya tanto tiempo viene demandando la institución.

 

Creemos que la loable intención con regularidad se lleva en la mente, aunque de repente se desvanezca, cuando los nuevos incumbentes elegidos chocan de frente con la realidad en que allí se vive; el desorden administrativo adrede, agenciado para solapar la actuaciones indebidas; la politiquería reinante que en todo participa; los grupismos en demasía existentes; el tráfico de  influencias; la ineficiencia académica innegable, entre otras cosas.

 

Y participa también, como es lógico suponer, el flagelo mayor destructor innegable que todo infiltra, el exceso de democracia regente, rayante con lo caótico, que alienta la cualquierización de carácter electivo, en materia de aspiraciones a ocupar los puestos de mayor jerarquía dentro de la institución, como la misma administración de recursos humanos a nivel de las designaciones todas en los cargos que se tienen, justificables, o  no.

 

Pero además, está la inmanejable masificación estudiantil, compuesta en parte por gente que no aspira en verdad a recibirse como reales profesionales; que no ostenta el menor sentido de responsabilidad en lo que respecta a los requerimientos de la educación superior; y que, tampoco tiene base para estudios a ese grado. Que sólo aspira a sacar de ahí un papelito (título) con su nombre, sin importar todos los tropezones que deba dar, como los gastos en que la universidad tenga que incurrir. La entidad académica está abierta para todo el mundo, ¡es la concepción generalizada!, ¡craso error! Claro, eso es parte de la gran democracia que se tiene.

 

Es obvio que, aunque todos los que son electos para la alta posición – rectoría -, han vivido por buen tiempo en la barriga del monstruo como se dice, y por tanto conocen al dedillo lo que hay, no es mucho lo que pueden hacer regularmente en favor de la academia pública. De ordinario, amén de que las piedras de frente son inmensas, se verifica en este tenor el mensaje que subyace en el popular refrán aquel que reza: “no es lo mismo llamar al diablo, que verlo llegar”.

 

Evidentemente, el señor Iván Grullón, no ha sido la excepción en cuanto a la actitud proclamativa  inicial. Tendrá el deseo de sanear las finanzas de la institución; revisar la abultada nómina que gravita sobre el presupuesto estatal asignado; suprimir los puestos superfluos, reorientar el gasto; quitar las armas de fuego, etc. Pero, ¡la tarea en su conjunto no se torna tan fácil!

 

Aunque no dudamos sabría el nuevo rector como hacerlo, por su capacidad profesional y acopio de conocimientos uasdianos, la gran pregunta sería, ¿hasta dónde podrá lograr sus propósitos?, tomando en consideración aquel ambiente putrefacto verificable en el seno de la entidad, que necesitaría de una cirugía mayor, que permita extirpar “todo el pus que desborda la afección tumoral” presente, ante la mirada indiferente de tantos, a los fines de comenzar a rescatar la imagen pública de la Primada, o Primera de América.

 

Para poder ir en pos de lograr las cosas de esa naturaleza, tanto a lo interno,  como en lo referente a lo externo de la UASD, habría que contar con el concurso de personas que en realidad quieran ayudar a enmendar; que no estén pensando sólo en ocupar puestos, o recibir jugosas prebendas. Incluso, si es posible, procurar las manos exteriores de las autoridades competentes.  De lo contrario, ¡bien difíciles parecen los asuntos planteados!

 

Ahorita vuelve y se dispara la nómina de personal activo; y de manera concomitante, la de los jubilados y pensionados, por los tantos que aprovechan el término de cada gestión para agenciarse muy buenos salarios sin trabajar.

 

Lo que se estila al indicio de cada nuevo período, es cambiar el equipo de apoyo como es natural, y cauteloso a la vez. Se tiene entonces que reubicar a los que fueron designados en las posiciones decisorias y de mando anterior, aun sea en cargos de menor jerarquía e importancia.

 

¿Y con los salarios que  están devengando lo que serán sustituidos, qué pasará?, porque se tienen que pagar a los nuevos que serán promovidos, o destinados, producto de las reciprocidades políticas y electoreras, mayormente. El círculo vicioso durante cada cambio rectoral uasdiano siempre se registra, con incidencia más que notable en ese rubro de sus gastos corrientes – sueldos -.

 

Ojalá que haya aparecido ahora, el “coronel que se quiera casar con la gloria”, como decía el fenecido doctor Peña Gómez, en todo lo concerniente al saneamiento ya obligado, y eficientización necesaria, del “Alma Máter” que constituye la única ventanilla para que los pobres de este país puedan estudiar, y formarse como se debe.

 

Veremos, ¿hasta dónde puede llegar el señor Iván Grullón?, movido por sus buenas intenciones. Si puede ir bien lejos, pasaría a la historia como un artífice más de rotundos éxitos uasdianos. Se le recordaría, probablemente, más que al señor Miguel Rosado, que “contra vientos y mareas” como se dice, logró al menos,  desarrabalizar e higienizar una gran parte del campus universitario, entre otros aspectos negativos que combatió y eliminó.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

Rolando Fernández

 

 

 

¿Con garantía soberana?, ¡preocupante eso!

De acuerdo con una pequeña reseña que aparece en el periódico “El Día”, en su edición de fecha 14-2-14, página  24, el “Banco Interamericano de Desarrollo (BID) contempla apoyar a República Dominicana con US$1,528 millones de financiamiento con garantía soberana, durante el período 2013-2016”.

 

La información también aparece como noticia de primera plana en el medio “HOY”, del mismo día señalado, incluso con un nivel de detalle mayor. Por igual, en otros rotativos nacionales se hace de público conocimiento la revelación. Muy amplia difusión, como diciéndose, para que mañana no aleguen ignorancia.

 

Pero además expresó Flora Montealegre Painter, nueva representante de la entidad crediticia en el país, que en adición “se propone otorgar asistencia técnica y préstamos sin garantía soberana al sector privado”. ¡Los tendríamos de las dos clases!

 

¡Qué bien!, el país sigue siendo considerado como mercado para la colocación de los excedentes de capital de los ricos del mundo, como ha sido la práctica, pero ahora con un nuevo ingrediente parcial de peligrosidad podría decirse, ¡con garantía soberana!

 

Resultaría muy aconsejable, que algunos de los juristas de categoría de esos con que cuenta el país, con alto sentimiento patrio, y actuando con mentalidad independiente, le explicaran públicamente a la nación el asunto de los nuevos empréstitos, que de seguro serán ofrecidos por el susodicho organismo de financiamiento internacional, y aceptados por nosotros, con esa modalidad de “garantía soberana”, que incluirán por supuesto, exigibilidades y  fuertes condicionamientos, que la ciudadanía debería conocer, para prevención, y tranquilidad futura.

 

De todos es bien conocido aquí, lo complacientes que suelen ser nuestros políticos de nuevo cuño, con el concurso del organismo cómplice  y “homologador” que les sirve de sustento, el Congreso Nacional, cuando de recibir recursos frescos para usufructuar se trata, sin importarles las consecuencias para la República, y los dolores de cabeza para lo que vienen detrás.

 

Llama poderosamente la atención también, el objetivo que tiene la nueva “Estrategia de Trabajo del BID” para el país, asociada con el otorgamiento de esos recursos, focalizada en el “Desarrollo Productivo y la Inversión en Capital Humano” – factores con un nivel de subjetivismo inmenso -, dizque, con miras a “impulsar un crecimiento compatible con la generación de empleos de calidad, de manera que permita una reducción sostenida de los niveles de pobreza”. ¡Cuántos tecnicismos demagógicos, en el marco del léxico embaucador, y entretenedor siempre, de los  tecnócratas economistas!

 

Otra declaración en la que se debe reparar, respecto de los cuartos a recibir en calidad de empréstitos, es sobre el caramelo envenenado de siempre: “destacó el compromiso del organismo en ayudar en la solución del problema eléctrico en la distribución, la tele-medición y la reducción de las pérdidas”. (Listín Diario, del 14-2-14, sección, página 1- D).

 

¡Oh!, ¿y por qué no se habla de la revisión y modificación de los leoninos contratos suscritos con los “altruistas generadores”, para la oferta de un servicio público imprescindible para la población, que vienen provocando ineficiencias marcadas en el sistema, y abusivos cobros en contra de los usuarios.

 

No hay que dudar que parte de esos dineros se tomen para pagar las deudas atrasadas con esos empresarios, algunos muy patriotas, y otros avivatos extranjeros, que han venido a cambiar espejitos por oro, emulando las prácticas que se daban a raíz del llamado Descubrimiento de América, ahora ante la tanta gente con “tapa rabo”, por ignorancia, o conveniencias subrepticias, que aún quedan en este país.

 

Tales factores descritos, entre otros, amén de las desaprensiones que se verifican a nivel de la distribución de la energía propiamente, y las alegres “esquilmaciones” que se estilan, en términos de las facturaciones abultadas impuestas, y demás, comprobables cada vez que la Superintendencia de Electricidad se ve en la obligación de disponer reembolsos por reclamaciones en favor de los clientes afectados, ¡probablemente, nunca en un ciento por ciento!, sólo para cubrir las apariencias, son los que hacen irresoluble el problema eléctrico nacional, el cual continua in crescendo cada vez, con muy pocas probabilidades de que se logren de las enmiendas requeridas, dado el maridaje político-empresarial que rige, de gran conocimiento público en el país.

 

¡Abran los ojos ciudadanos de la República!, que no todo se resuelve cogiendo los cuartos prestados que ofrecen los injerencistas, y aspirantes a disponer de nuestra soberanía, solamente. Es previsible que en un futuro no muy lejano, vengan a buscar el país, ¡y se lo llevarán en un barco los prestamistas extranjeros!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

Desprecio a los ascendientes, ¡lamentable!

Hace unos años atrás, oíamos decir con frecuencia a una joven mujer, “yo no pienso parir. Después que uno se cansa de coger lucha con los muchachos que se traen al mundo, y sacrificarse  hasta más no poder, incluso ya siendo hombres y mujeres muchas veces, entonces  no se puede contar después con ellos, ni siquiera para comprar una medicina”.

 

Como es lógico inferir, esas expresiones se entendían poco procedentes en el marco de lo que debe ser: la mujer, como principal medio co-procreador terreno de los hombres (general). Se consideraba una actitud carente de “loabilidad”, dado que ese rol sólo es inherente a dicho ser, el más importante de la especie humana.

 

No de ahora se ha venido proclamando, por parte hasta de las mismas religiones, la profecía aquella indicadora de los tiempos finales de la “Era Cristiana”, en el sentido de que, “no habría en los mismos hijos para padres,  ni padres para hijos”.

 

Y la verdad es que, profecía o no; postrimerías del cristianismo o no, hace mucho, ésa es una situación innegable que se ha venido  dando sobre la faz de la Tierra, y que evidentemente se refleja con mayor fuerza cada vez. El sexo femenino por su parte, repara de ordinario sobre la misma, lo que viene trayendo como consecuencia que, ¡las  mujeres no quieran parir!

 

Aunque duro de aceptar es esa actitud de las féminas, hasta cierto punto se torna algo razonable, cuando se repara con sosiego sobre el gran deterioro de la tan importante célula denominada familia, alimentadora de las sociedades en sentido general.

 

Y, más aún, cuando la gente se hace eco de episodios como los que se verifican en nuestro país por ejemplo, a nivel de los centros geriátricos – asilos para viejos y ancianos – que existen en todo el ámbito nacional, en términos de las carencias de todo tipo que se registran, incluida la falta de atención familiar a los allí residentes, hasta casi el olvido por completo ¡Penoso eso!

 

Tales lugares se reportan como zafacones para humanos, donde se depositan a los ascendientes, cualesquiera que sean, ya entrados en edad, y con las limitaciones obvias físicas y mentales, que luego constituyen estorbos y cargas de consideración para los vástagos y demás familiares cercanos, aunque muchos de los cuales disfruten de buenas holguras económicas. Pero, ¡ya los viejos “jieden”!

 

Los tiran en los asilos, y ni siquiera los visitan luego, para atencionarles aunque sea por un rato, como se debe, o dispensarles gestos de cariño durante sus últimos años de subsistencia física. Pero tampoco, para llevarles los medicamentos, vestuarios, utensilios, etc., que requieran. O, costearles, finalmente, los gastos funerarios cuando los decesos naturales se produzcan.

 

El tema viene a colación a raíz de un importantísimo reportaje que fuera publicado en el periódico “HOY”, edición de fecha 9-2-14, página 7ª, bajo la firma de Sorange Batista, sobre el “Centro Geriátrico Margarita Herrera” (Fundación Huáscar Rodríguez Herrera), en Jarabacoa, La Vega, con una exposición muy bien lograda, en la que incluye declaraciones y testimonios conmovedores, externadas las primeras  por  las monjas que laboran en el lugar, dirigidas por la mexicana Sor María de la Luz; como los segundos, por algunos de los mismos ancianos allí recluidos, que sufren al sentirse abandonados por sus descendientes y otros familiares, pues no han olvidado que los tienen.

 

Merecen ser destacados:

 

“Somos cuatro hermanas de la congregación “Hermanitos de Ancianos Desamparados”, y trabajamos aquí día a día con unos empleados que desbordan en amor por lo viejitos”.

 

“No los visitan, ni vienen a saber de ellos aunque sean personas de aquí mismo de Jarabacoa. Hay quienes pasan por el frente y no entran”.

 

“Se sienten solos porque tienen hijos y hermanos y lo saben”.

 

Cuando trabajos como ése, son leídos con la atención que merecen, y en adición se tiene presente la degeneración familiar en curso desde hace ya varios lustros, es entonces que se comprende en realidad la negativa de muchas mujeres, ¡de no querer parir!; como la intención de algunos hombres responsables, que tampoco quieren procrear, para no tener que asumir luego responsabilidades familiares.

 

En ese sentido, según explica la doctora Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”, el mismo sacramento cristiano del bautismo, implica compromisos atinentes tanto a los padres como a los hijos. Por un lado, “la familia acepta la responsabilidad física y espiritual de un hijo que ha traído al  mundo”.

 

Y por el otro, “el hijo, ya como adulto espiritual, tiene el reto de aceptar simbólica, totalmente y con gratitud a la familia en que nace”. Implica para este último, el deber de honra y respeto hacia los progenitores principalmente, que es flagrantemente violentado cuando el mismo se inclina por la actitud del abandono y la ingratitud hacia aquellos.

 

No dista mucho de la verdad que, pensándolo bien, ya ambas cosas – tanto parir, como el procrear masculino -, valen poco la pena; pues se entiende que en la formación de las tribus biológicas-sanguíneas hay un propósito de continuidad genética deseado; de crear una descendencia unida entre sus miembros; de apoyo y colaboración recíprocos. Pero, es innegable que, todos esos son factores que con el paso del tiempo han ido desapareciendo vertiginosamente.

 

El precitado reportaje, al igual que otros sobre la misma temática, hechos con cierta frecuencia, se deben reproducir en todos los medios de comunicación a nivel nacional, para tratar de ir concienciando sobre el no abandono a los mayores; y, sobre las consecuencias futuras inexorables que tal actitud implica: ¡como padre después, se recibirá lo mismo que se hizo como hijo!

 

Incluso, la difusión debe ser extensiva hasta las autoridades estatales del país, con la invitación a que  también  asuman las responsabilidades que les atañen en tal sentido. Por  igual,  respecto a contribución solidaria que les debe competir, con  relación a la niñez desamparada, y los enajenados mentales que deambulan por nuestras calles y avenidas.

 

Los viejos, con principalía, por todos los aportes hechos en líneas diferentes, incluidos el permitir la multiplicación de la especie humana, merecen veneración y respeto. Por tanto, no se deben abandonar a su suerte. Sólo a expensas de la buena voluntad, como el cariño limitado de particulares con buena intención, y sentido de humanidad, en su mayoría por proclividad religiosa.

 

¡Que nunca se olviden aquellos seres humanos recluidos en los centros geriátricos, o asilos, como moradas en que pasarán sus últimos días de existencia física! ¡Es un acto muy despreciable!

 

Por último, cabría transcribir aquí parcialmente, algo que incluyéramos en un artículo relativo al tema de nuevo tratado, a los fines de que se repare sobre determinados aspectos de orden divino, se podría decir, en lo concerniente  al mismo:

 

“Entre las consideraciones y recomendaciones externadas durante su ministerio terrenal por el Budhha Gautama, estaba la obligación de los hijos, principalmente, respecto del cuido y protección hacia los padres envejecientes, como el aprecio y consideración de los bienes adquiridos por los progenitores, que los vástagos pudieran heredar. ¡Los consideró como deberes ineludibles!”.

 

¿Y qué es lo que ha venido ocurriendo? ¡Todo lo contrario!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 Rolando Fernández

 

 

 

¿Qué es en realidad la vida?

A todo aquel que haya tenido la oportunidad de escudriñar sobre asuntos esotéricos espirituales, debe llamarle la atención esa observación que, según dijera Luis García, en su columna “Una reflexión”, publicada en el medio “El Día”, edición de fecha 7-2-14, hiciera el filosofo y ensayista español José Ortega y Gasset: la vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha”.

 

Se interpreta que, a nosotros los seres humanos sólo nos dan la vida, pero que nos toca hacerla, en términos de los actos en que incurrimos, y la aceptación de sus consecuencias. Cada cual debe construir su propio camino, según agrega el columnista, se quería dar a entender. ¡Bueno! Ambas aseveraciones, como las interpretaciones obvias, lucen algo cuestionables, en virtud de la esencia real de la especie humana – espiritual -.

 

Y es que, cuando se repara en las susodichas afirmaciones, lo primero que aflora a la mente de los estudiosos en el ámbito citado, es el significado de lo que en realidad es la vida. No vista en el marco convencional, claro, sino en el orden de lo que en verdad significa la misma, a partir de esa expresada concepción existencial sobre los hombres: seres espirituales en busca de una experiencia terrenal, contrario a lo que de ordinario se cree, humanos en busca de una experiencia espiritual.

 

En ese tenor, la vida es Una, la Fuente Suprema Misma (Dios), expresándose y manifestándose físicamente, a través de sus Atributos divinos terrenales todos. En este caso, las personas u hombres.

 

Por consiguiente, la vida en realidad no se le da a nadie; se expresa de manera transitoria en las denominadas “corrientes” a cursar por tiempos cronológicos específicos, siempre sujetas a un prediseño, con características individualizadas y condiciones aptas para el cumplimiento de las misiones divinas específicas a llevar a cabo, como las conquistas de las cargas kármicas asignadas.

 

Luego, en el contexto espiritual propiamente, ¡la vida no se da!, reiteramos. La misma no pertenece a ningún ser humano en particular, cuando disfruta de la subsistencia física. Sólo es la dueña, y ¡nada más!, la Fuente Principal de donde proviene el “Aliento vital”, para luego regresar, después que termine la rueda de las reencarnaciones terrenales por parte de las entidades espirituales que evolucionan, rodeadas periódicamente de la materia física densa, que la expresan en ese plano de conciencia, el Universo manifiesto.

 

Sí que hemos ingresado al planeta Tierra con existencias materiales condicionadas e individualizadas, que hasta cierto punto, equivaldría a considerárseles como “vidas hechas”. Y es que,  nada de lo que ocurre durante sus trayectos sucede por accidente. “Nada es casual, sino que todo es causal”, dicen al respecto los muy entendidos en la materia.

 

Entonces, con todo el respeto que nos merece el citado filósofo y ensayista, creemos que la mejor concepción sobre lo que convencionalmente llaman “vida”, y su discurrir, tormentoso o no, lleno de abundancias o carencias, hay que enfocarle y considerarle en un marco estrictamente espiritual, mucho más que en el sentido de lo físico, que es el ámbito donde a simple vista se advierte, están enmarcadas las afirmaciones que motivan esta humilde opinión.

 

En el mismo contexto bíblico, Libro Sagrado a la mano  de todos, y para no ir muy lejos, hay dos lecturas que bien podrían arrojar bastante luz sobre lo tratado, siempre y cuando se logre estudiar  a profundidad sus contenidos, e interpretarlos fuera de los condicionamientos mentales religiosos impuestos, que por lo regular hasta fanatizados resultan muchas veces: San Juan, Capítulo I, versículos 1-3, Jeremías 10:23.

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

Gran oportunidad para un gobernante nuestro

En la posición política y social en que se encuentra ahora el presidente Danilo Medina, si lo desea, podría gobernar este país por muchos años.

 

En ese sentido, sólo tendría que adherirse por completo a los contenidos de los mensajes mercadológicos utilizados para sustentar sus aspiraciones durante la pasada campaña electoral: a) corregir lo que está mal; b) continuar lo que está bien; y c) hacer lo que nunca se ha hecho. ¡Slogans políticos con palabras muy significativas y comprometedoras a la vez!

 

Ese señalamiento último,  tendría que incluir necesariamente: la lucha frontal contra la corrupción a nivel del Estado, la vieja y la eventual presente; el combate férreo a la criminalidad en el país; y, el agenciar una mejor calidad de vida para los dominicanos, entre otras cosas.

 

Ya se está en el poder,  ¡que es para usarlo!, desde donde se puede maniobrar con todo. Y, siendo un gran estratega, como lo ha demostrado, con tantos vientos en su favor, a nivel del Congreso Nacional, como en el seno del mismo partido oficialista, no hay tiempo que perder.

 

Está sin oposición real; Cuenta con la escasez de liderazgo político que se verifica en el país; amén, de tener el privilegio de haber sido uno de los discípulos más aventajados del gran maestro Juan Bosch. También, puede sacarle buen provecho a las habilidades y aptitudes innatas, más que suficientes, de aquellos que, a pesar de sus dotes personales, se esgrimía “no conceptualizaban”.

 

¡Qué extraña concepción ésa! Comenzaron ya a recogerse los frutos sembrados a partir de la misma. Los “faros” aparentes que ayer guiaban, comienzan a apagarse. ¡El licenciado Danilo Medina las tiene todas con él en estos momentos!  Incluso, de no hacer lo que se debe por esta República, se podría interpretar, como que no se quiere.

 

Cualquier gobernante quisiera estar en esos zapatos, para trabajar por el bien del país de que se trate y su gente; para decorar con sus ejecuciones certeras las páginas de la historia patria.  No ser, y pasar como uno más, plegado a los intereses grupales y personales, incluidos los extranjeros, de forma tal que las loas y honras a su nombre vengan después.

 

Claro, es evidente que, en el caso nuestro, para poder lograrlo y continuar con las riendas de la nación en sus manos, a sabiendas y convicción de que lo está haciendo bien, tiene que separarse por completo del “tinglado” que se le legó; procurarse sólo el concurso y apoyo de sus leales. Quitar de su entorno las piedras peligrosas que quedan en el camino, con aspiraciones a sustituirle inclusive, y que como es obvio,  adversan su gestión subrepticiamente.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

¡Qué bueno es así!, el “bojote” de cuartos para los políticos

De acuerdo con una información que publica la Junta Central Electoral, en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 5-2-14, página 7ª,  “el organismo distribuirá este año RD$805,043,460 entre los 26 partidos y movimientos políticos que concurrieron a las elecciones ordinarias generales celebradas el 20 de mayo del 2012 y que mantuvieron su reconocimiento de conformidad con la Ley Electoral”.

 

Adicionalmente, se incluye en la declaración, que “La distribución también abarca a los partidos que  no participaron en las pasadas elecciones del año 2012, pero que conservan su personería jurídica, conforme se establece en la ley y el presente reglamento”.

 

Además, se explica entre otras cosas, “que es el importe que corresponde a los partidos políticos en años no electorales, un cuarto por ciento de los ingresos nacionales, como contribución económica del Estado”. ¡Qué gran friolera de recursos financieros, sin haberlos trabajado, ni sudado, se recibe! ¡Tremendo negocio! ¡A formar partidos políticos!

 

La verdad es que, son cuartos que en realidad no se sabe a dónde van a parar en un ciento por ciento; que no están sujetos a verificación de uso alguna; que la única verdad exacta que les circunda, es que los mismos salen de los bolsillos del pueblo “burro de carga”, para costear el que algunos vayan a gobernarle, y a vivir bien, con cargo al erario público.

 

Al pueblo se le obliga a pagar, para que haya más corruptos y ricos a lo fácil cada cuatro años; que se amplíe la brecha entre ricos y pobres a nivel nacional, producto de las bonanzas políticas  que  alcanzan los miembros de esas organizaciones. De igual forma, para que disponga de menos defensores, como de más burlas y demagogias politiqueras cada vez.

Es obvio que, las entregas periódicas de esas millonadas de recursos económicos a las susodichas entidades, constituyen un  fuerte mensaje inductor, para dejar los aprestos disciplinarios – otros ejercicios -, y dedicarse por completo al “negociazo” de la política partidarista en el país.

 

La gran pregunta obligada en ese tenor sigue siendo, ¿y de dónde salen esos dineros? Respuesta, sin duda alguna, del pendejo pueblo, obligado a  cargar sobre sus hombros con las onerosas cargas impositivas que se les antoje a los gobernantes de turno, con el concurso de sus secuaces,  y serviles incondicionales, que siempre se tienen.

 

Los tributos abusivos que en esta nación se estilan, penden sobre las cabezas de los ciudadanos de la República. Ponen en peligro la subsistencia misma de muchas personas aquí, debido a las limitaciones que en términos de poder adquisitivo reportan, para la obtención de bienes y servicios que resultan de consumo básico, en pos de mal vivir incluso.

 

Y eso en gran parte, para subvencionar las actividades de los tantos políticos, ingratos y oportunistas que se gasta el país. No importa lo que pueda ocurrir, ni cuáles sean los efectos perjudiciales para la población. Reiteramos, “El monto que se señala corresponde a la contribución económica del Estado a los partidos políticos, consignada en la Ley de Gastos Públicos para el año 2014”.

 

Así se expone en la misma publicación periodística citada. Ahora, ¿de dónde se nutre financieramente el Estado nuestro? ¿No es estrangulando en gran parte al pueblo, con cargas impositivas gravosas en grado sumo cada vez?

 

Luego, los políticos de nuevo cuño no quieren que se eleven las protestas sociales y empresariales, más que pertinentes, que se vienen verificando desde hace años aquí, por la “voracidad” fiscal que exhiben siempre las autoridades de turno. Las entienden como chantajes, y hasta desobediencia civil.  Claro, producto de la inconsciencia que les caracteriza.

 

En hora  buena se produce  esa revelación de la Junta Central Electoral, en la que se señala un gran reparto de cuartos entre dichas organizaciones, hasta burlesco podría decirse. Evidentemente, no de forma muy explicita, para la incomprensión obvia de aquellos que poco manejan la temática. ¡No conviene ser muy claros!

 

Los que conocen bien las intríngulis de ese asunto, deberían edificar con suficiencia a la población en sentido general, para que no se alegue ignorancia; al tiempo de analizar los datos ofrecidos, y exponer públicamente sus pensares al respecto.  Pues, parece que la cuestión no se queda ahí. Todo luce indicar, que son camiones de dinero, para usufructo alegre de todos esos vagos y vividores durante los cuatro años de cada gestión de gobierno.

 

Las autoridades presentes, como las cajas de resonancia que les secundan, harían muy bien en equiparar esas entregas de recursos económicos para despilfarros y aprovechamientos políticos, con los reclamos en curso relativos a las cargas impositivas nacionales. Es decir, con el gran patrocinio estatal a los partidos mayoritarios, que han desvalijado esta República durante los últimos lustros. Los únicos que han quedado pobres son las marionetas que conforman sus bases.

 

Esos, apoyados además por los calificados como pequeños, o movimientos,  para que les dejen recoger luego las migajas que se desprendan  del gran pastel a distribuir, y “degustar”, por los que se alcen con la victoria, logrando escalar hasta el poder, y administrar a voluntad la finca llamada República Dominicana.

 

Así proceden en su gran mayoría los que ejercen la disciplina política entre nosotros, mientras una gran parte de la sociedad nacional se mantiene como anestesiada. ¡Qué pena!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

Aquí todo se quiere resolver con préstamos e impuestos.

Evidentemente, son las fuentes más fáciles de recaudación de recursos frescos por parte de los gobiernos, para poder satisfacer los denominados déficits fiscales. No importan lo efectos derivados, en términos de consecuencias dañosas previsibles: compromisos con el exterior, que nadie sabe con qué los podrán honrar los que vienen detrás; y, los aumentos en la presión tributaria, sin reciprocidad razonable hacia la satisfacción de las necesidades sociales imperantes, que conllevan la “asfixia” económica a la población, y mayores precariedades para la misma, en todos los sentidos.

 

En los días iniciales del año que recién comienza se ha estado hablando bastante, y analizando sobre el grueso de la deuda acumulada que tiene ya este país con el exterior, sin esperanza de que se detenga ese “torrente caudaloso”,  condicionante, y comprometedor en grado sumo, con gastos relativos de bastante consideración incluidos en Presupuesto Público de esta nación para el año 2014. Pero eso no importa, es lo que se entiende. ¡El  que venga atrás que arree! como se dice. Es dinero para resolver rápidamente lo que necesitamos, entienden los políticos.

 

Por el otro lado, el festival impositivo continúa “viento en popa”. El que no pueda vivir aquí,  que se vaya, parece ser la concepción de los jerarcas estatales de turno. El año comenzó con la aplicación de nuevos gravámenes, hacia áreas de consumo obligado por parte de la gente, como la firme intención de fortalecer los mecanismos de recaudación por parte de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).

 

En ambas direcciones ya el sector comercial, cuyos reclamos obviamente podrían tener mayores efectos, por su contribución fiscal, que los encaminados por la población en sí como conjunto, no sólo elevaron su voz de protesta ante la instalación de las llamadas impresoras fiscales, sino que la Federación Dominicana de Comerciantes llamó a sus afiliados a un paro general por 48 horas, los día 5 y 6 de febrero del presente año, según ha publicado la prensa local, luego de las interrupciones de labores parciales que se han venido efectuando en ese orden, a manera de calentamiento, aunque cierta división se ha puesto de manifiesto dentro del sector. Hay opiniones encontradas, contrarias.

 

Complementa su protesta, el que se deje sin efecto la aplicación del incremento anunciado, aprobado desde el año anterior, de 8% a 11% del Impuesto sobre la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios (Itbis) a los productos de la canasta básica (café, azúcar, mantequilla, chocolote y aceite), por entenderse que la población no resiste más cargas impositivas.

 

Algunas áreas empresariales aquí, no están de acuerdo con la lucha que en tal sentido ha venido llevando a cabo el sector comercial. Se le está acusando incluso de no querer pagar impuestos. El mismo director de la DGII, señor Guarocuya Félix proclamó públicamente, según fuera reseñando en un medio periodístico nuestro, “que no acepta presiones ni chantajes de los comerciantes que se oponen a la instalación de las impresoras fiscales”.

 

La verdad es que, aunque se pueda estar o no en favor del paro, una de las razones que subyace en los reclamos de los comerciantes hoy, al igual que en aquellos relativos al endeudamiento del país,  es que ya aquí la población está cansada de que el gobierno sólo recurra a ambas fuentes en búsqueda de recursos financieros para procurar resolver sus problemas de carácter económico, con origen básicamente en la corrupción estatal que se ha venido registrando entre nosotros durante los últimos lustros, práctica sobre la que no se advierte intención de enmienda, y punición real alguna.

 

Es por ello que, la temática de la presión tributaria en esta nación, como la misma búsqueda, y aprobación congresual de empréstitos con el exterior, van a tener que ser revisadas, y muy bien ponderadas por parte de las autoridades de esta República, para evitarse eventuales desbordamientos sociales, con consecuencias impredecibles.

 

No es posible que esas continúen siendo las únicas alternativas a las que de ordinario se recurra para agenciarse recursos frescos, sin medir podría decirse, las consecuencias inmediatas, que reducen cada vez más el poder adquisitivo de la población para la obtención de bienes y servicios de consumo masivo; como las futuras, en términos de tener que honrar compromisos después, por dineros que los grupos políticos se han gastado, bien o mal, pero que no se sabe en qué.

 

El gobierno nuestro podría ahorrarse muchos recursos financieros, lo que se traduciría en fuente suficiente de liquidez para hacer frente a sus compromisos ineludibles, recurriendo a una considerable reducción en su rubro de gastos corrientes, con marcada incidencia en las partidas correspondientes a la nómina estatal, aun se tenga que asumir el costo político derivado. ¡Que se acabe con los sueldazos burlones que se verifican entre el funcionariado público, y sus complementos!

 

Toda esa empleomanía botella sólo por razones partidaristas, tiene que ser suprimida. Hay que eliminar los ministerios que no tienen ninguna función de mérito para el país, según tantos aquí lo consideran, como por ejemplo: la Juventud, la Mujer, entre otros, sólo utilizados para ese fin.

 

Pero además, todas esas entregas millonarias de pesos que se hacen a los partidos políticos para ser dilapidadas durante los procesos electorales, y todas sus francachelas inherentes, tienen que ser dejadas sin efecto.

 

Con acciones de esa naturaleza, se obtendrían dineros en cantidad suficiente, que permitirían un significativo respiro tributario a la población, como una disminución en la incertidumbre que le viene acosando, producto del endeudamiento externo in crescendo cada vez, al que tendrá que ponerle el frente en un futuro no muy lejano, que ante la imposibilidad de poder honrarlo, se podría estar poniendo en juego la soberanía del país.

 

El imponer gravámenes al pueblo, como el endeudar la República resultan ser las cosas más fáciles, pero las menos convenientes para todos.  Asociada esa iniciativa primera, y los controles a los que se aspira, con el “pataleo” actual de los comerciantes, hace que el mismo no se torne tan censurable. Vamos a ponderar su posición con sosiego reflexivo, y enfocarlo desde una posición justa e imparcial.

 

Aquí no todo debe ser resuelto con préstamos e impuestos. Mayormente se recurre a esas decisiones, para reponer los platos que otros han roto, sin que se les pida hoy ningún tipo de cuenta. Debemos sacrificarnos todos, comenzando por el propio Gobierno, en sus padrinazgos y las ejecutorias programadas.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

Previsible: ¡continuar premiando la mediocridad!

En tiempos atrás, el evento que se llevaba a efecto en el país anualmente para premiar y estimular la calidad artística nacional, en sus diversos géneros, tenía un magnifico referente, a alguien que se constituyó en un indiscutible ícono de la disciplina; y que además, supo poner bien en alto el nombre de esta República, no sólo a nivel local, sino internacionalmente también: doña Casandra Damirón.

 

Aunque, en los recién pasados años las cosas variaron mucho, y el importante acto-espectáculo para galardonar lo realmente calificado en dicho orden se le fue matando la esencia primigenia, producto de los aprestos mercadológicos que se le fueron introduciendo, los maridajes, las componendas predominantes, como los sobornos de los representantes artísticos, o disqueros, entre otras cosas.

 

Todas esos factores fueron provocando el otorgar reconocimientos a la mediocridad dentro del género; a la falta de actitudes, y demás ofensas al arte verdadero,  no obstante estaba implícita, aunque sutilmente olvidada, la remembranza, como la honra póstuma a doña Casandra Damirón, que se entendía como el marco de referencia a considerar, en términos analógicos-comparativos, y de emulación a aquel valor de otrora, en  expresión entonces.

 

Sin embargo, en la actualidad, por razones conocidas que resulta prolijo enumerar, ya ese referente de calidad no se tiene. No se habla de “Premios Casandra”, sino de “El Gran Soberano”, aunque con los mismos objetivos se cree.

 

En una de sus acepciones, el término soberano es definido como adjetivo en el diccionario enciclopédico “Pequeños Larousse 2010”: “Que es muy grande o difícil de superar”. Cuando tal apreciación era asociada con las cualidades exhibidas por aquella excelsa dama, sí que tenía sentido el galardón máximo otorgado a los que se entendían merecedores de recibirlo, por la calidad del trabajo artístico desplegado durante el año que recién finalizaba; el talento ostentado; como, la trayectoria recorrida hasta ese momento.  Se suponía objeto de comparación, a partir del referente que se tenía. Era algo extensivo incluso a todos los géneros envueltos en la actividad.

 

Pero, en el presente, después que el nombre de la digna representante del arte nacional desapareció de todos aquellos predios finales de seudo cualificación,  y en el marco de un escenario donde ya no hay con quien comparar en realidad, es previsible que impere más aún la subjetividad y los favoritismos que anteriormente gravitaban.

 

También, que  no haya en verdad ponderación calificativa; que se preste más el evento de valoración y estimulo, que debe ser, para los negocios, las componendas, los sobornos, y la “levantadera” de faldas para inducción, en pos de conseguir el otorgamiento de alguna de las preseas que se ofrecen, ante este aluvión de mediocridad artística patente entre nosotros, a nivel de todos los géneros existentes.

 

Es evidente que, esa gran iniciativa de otrora en verdad perdió su esencia primigenia. Y, una de las muestras más palpables lo fue dentro de ese contexto, la ausencia en términos de reconocimiento, bastante merecido en honor a la verdad, por esa gloria del canto que acaba de dejarnos, abandonando el planeta Tierra: “El Songo Santana”.

 

¡Cantaba de todo, y bien! Salía con cualquier pieza o ritmo acompañante. Nunca desafinaba. Tanta calidad ostentó, que fue declarado por el ministerio de Cultura nuestro, “Gloria Nacional del Arte”. Nadie podrá emular sus condiciones aquí, por mucho tiempo que discurra. Además, con esa etiqueta de caballerosidad y decencia que siempre exhibió, tanto fuera, como sobre los entarimados, no sólo a nivel local, sino también internacionalmente.

 

No obstante, a Francis Santana, siempre se le marginó para los “Premios Casandra”, básicamente con respecto al mayor.  Probablemente, por su apariencia física, y porque a lo mejor no compartía las condicionantes todas exigidas para poder ser nominado y favorecido.

 

Ahora, en esta nueva faceta del evento, es muy posible que ni siquiera se le mencione, aun sea a nivel póstumo. ¡Los reales valores en este país no se reconocen! Quizás, en medio del bullicio durante el acto se haga el allante de declarar un minuto de silencio a su memoria, para guardar las apariencias.

 

Pero ocurre además que, en el marco de las presentes directrices organizativas del certamen, no se tiene  referencia o alusión,  de gran peso específico, con relación a pasado alguno, para equiparar  los vagazos que nos van quedando, sin contenido ya. Tampoco hay para escoger en tal sentido – comparar -,  entre los representantes pertenecientes a la nueva laya dentro de ese género con la que hoy se está lidiando aquí, carente por completo de aptitudes verdaderas, amén de los comportamientos personales cuestionables que se observan en la mayoría de los casos.

 

Verbigracia, llama la atención, el hecho de que se tenga entre las nominadas en esta ocasión, según reseña aparecida en la prensa local, a una que hace un par de años irrespetó el símbolo de la Bandera Dominicana, utilizándolo en la confección de un vestuario para exhibicionismo corporal, bastante atrevido por cierto, con el que posó para la portada de una revista farandulera. Fue algo que trascendió entonces bastante hasta la opinión pública  en general. Son de las cosas que deben ser muy bien ponderadas por los miembros de la llamada Acroarte, en pos de no continuar poniendo en tela de juicio sus decisiones.

 

Para poder comparar y valorar a quien sea, siempre se debe tener un referente apropiado, y contar con un equipo competente, en verdad con capacidad para hacerlo, el cual no creemos que efectivamente aquí se tenga, caracterizado por una imparcialidad total. ¡Tenemos que ser sinceros!

 

Ese nuevo invento de que “El público podrá elegir un ganador para el Soberano”, según se anuncia en un medio de prensa local, por predilección; de considerarle “evaluador, un gran termómetro para medir la aceptación de su trabajo”, entiéndase de los sometidos a escrutinio, es algo que luce muy cuesta arriba e improductivo.

 

¿Quiénes se inclinarían por accesar y votar a través del postal digital señalado? Con principalía de seguro, la juventud esnobista y alienada de este país, que ya no sabe lo que es música, y mucho menos artes de ningún tipo. Además, ¿a cuántos manejos amañados  eso se puede prestar? ¡A muchísimos en realidad!

 

Difícilmente las personas con acopio cultural suficiente, con conciencia en torno a la temática evaluatoria de que hemos venido tratando, se inclinen por participar en dichos menesteres, debido a los precedentes que se tienen al respecto, y por el temor a que se esté procurando de nuevo jugar con su inteligencia.

 

Cuando las cosas les van dejando degenerar, todo interés real se pierde, y eso pasó con los “Premios Casandra”. No es previsible que, con la entrega del llamado “El Gran Soberano” hoy, se pueda recuperar la otrora loable imagen pública de dicho acto de premiación al arte. ¡Se le hizo mucho daño!

 

El mismo lo convirtieron en un espacio para exhibicionismos corporales femeninos, como de vestuarios carísimos y estrafalarios; mercadeos, negocios, y componendas, no sólo a nivel empresarial, sino también en el orden personal.

 

Si los propósitos reales del mismo no se habrán de recobrar, y se continuará sólo procurándose alentar la tanta mediocridad que hoy reina en este país a nivel de todas las artes, mejor sería que los patrocinadores del evento invirtieran los recursos a gastar en su montaje, en obras de bien social.

 

Se proyectarían mucho más aun en términos mercadológicos, que es lo que en el fondo viene prevaleciendo desde hace ya muchos años en relación con la actividad. ¡No es cuestión de motivar el fomento de arte alguno!, entre los actuantes de larga data que se tienen, como tampoco a nivel de los eventuales nuevos valores en desarrollo.

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández