Nadie invierte, ni respalda, sin rendimiento alguno

 

Ese es el sentido actual de la actividad política en la mayor parte de mundo. En cualquier ámbito del ejercicio, partidarista, o grupal simplemente, se tiene una actitud “mercantilista” muy enraizada en dicho orden.

Tal disciplina la han convertido en un burdo negocio, donde se procede sin ningún tipo de reparo ético. De ahí el gran descrédito de la práctica, como de todos cuántos la llevan a cabo, con las excepciones que confirman la regla, claro está.

Todos los puestos de alto nivel, ya sean estatales, o los correspondientes a instituciones descentralizadas, de esas que mal se dicen autónomas, por estar subvencionadas por los Estados, y que se deben alcanzar a través de votos electivos populares, los han convertidos en empresas lucrativas, para recuperación con creces de los dineros invertidos, amén de tener un salario fijo para seguridad existencial, y pantalla pública también.

Y es que, nadie invierte cuantiosas sumas de dinero para meramente ir a servir a una sociedad, de la naturaleza que se trate, generalizada o grupal, a cambio de emolumentos salariales netos nada más. ¡Ya ese sentimentalismo patriótico, o institucional, pasó de moda!

Ni mucho menos se verifica tal propensión loable, en la gente que subvenciona económicamente, o trabaja para catapultar candidatos a posiciones cimeras. Todos van después, adicionalmente, en busca de recuperar con creces lo aportado, u obtener las reciprocidades de estilo.

Ahí está el origen principal de la corrupción estatal, obvia entendida – sobresueldos, prebendas, contratas, y demás yerbas aromáticas -, como en algunas de las entidades descentralizadas que se tienen, dizque autónomas, como señaláramos más arriba, tal es el caso que se da en nuestra la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), entre otras.

Para lograr alcanzar las principales posiciones públicas de una nación, como ocurre aquí, a través del proceso eleccionario que por lo regular se sigue, en el marco de la llamada democracia representativa (Presidencia de la República, cargos congresionales, Diputados y Senadores, Alcaldes, etc.). se tienen que hacer fuertes inversiones económicas.

Pero, además, cuando de la rectoría de la UASD se trata, por mencionar otro caso referenciable en Dominicana, como de las otras posiciones jerárquicamente descendientes de dicho cargo (vicerrectorías, decanatos, directores departamentales), son bastantes significativos los dineros que se deben gastar.  ¡No son cheles! La búsqueda de la recuperación aumentada después, por consiguiente, “se cae de la mata”.

En adición, a los que desde fuera aportan recursos financieros, y aquellos que hacen el trabajo proselitista, hay que buscarles lo de ellos, cuando al final se alcanzan las posiciones esperadas.

En ese tenor, las declaraciones que ofreciera la profesora Virtudes de la Rosa, y que aparecen publicadas en el periódico “HOY”, edición de fecha 19-2-16, página 3ª, respecto de lo que se registra en la UASD, en relación con lo tratado más arriba, y la creación de un movimiento profesoral “como espacio de reflexión y de análisis” con la finalidad de presentar propuestas para lograr el saneamiento de la institución en todos los aspectos, resultan más que edificantes.

“Profesores crean movimiento buscar sanear UASD”.” Hay que leer la reseña complementaria, para formase una idea, diríase parcial, del porqué esa institución pública de educación superior, tiene que enfrentar problemas tan acuciosos de orden financiero como los actuales. ¡Muy connotadas las razones que allí se exponen!

Se habla de unos 200 profesores uasdianos, para procurar el trabajo enmendatorio de lugar. Ojalá que algo significativo puedan lograr los docentes, en el marco de tan amplio escenario político que allí rige, pincelado con un tráfico de influencia alarmante que se registra, como de los grupismos que rigen las actividades administrativas y docentes a cargo.

Qué la suerte les acompañe, profesores preocupados por los derroteros de la academia. ¡Hay que aprovechar la presente coyuntura para aportar!, a los fines de acabar con el desastre allí hecho público.

Finalmente, preciso es recalcar que, mientras el ejercicio de la política se considere como un negocio altamente lucrativo, con mínimos riesgos probables de pérdida, se continuará invirtiendo en la actividad, y la eliminación de la corrupción estatal, o institucional, ¡se hará muy difícil!

Y agregar: ¡política, democracia, negocio, e impunidad, son hermanitos de padre y madre! Solo, bajo otras formas para alcanzar gobiernos, sin comercio alguno en sus bases, se pueden hacer desaparecer la corrupción estatal, o institucional.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

Sombrío panorama nacional. ¡Muy desesperanzador se advierte!

 

¡Dominicana, el país de las protestas, las promesas y las comisiones! En eso se ha convertido esta nación, en manos de todos estos políticos desaprensivos, corruptos y demagogos, con el servilismo de las tantas bocinas pagadas, como de algunos tecnócratas de las llamadas ciencias económicas, a los cuales les está yendo muy bien, en términos del poder adquisitivo de que disfrutan, y la buena vida que se están dando.

Sin embargo, el grueso de la sociedad nacional “está pasando la de Caín” como reza un dicho popular, sumergido en precariedades espantosas, como la falta de asistencia pública estatal, por más alharacas politiqueras que se enarbolen, respecto de servicios imprescindibles, como son los casos de la salud, la educación, y la seguridad ciudadana.

Por eso llueven tantas protestas, huelgas, enfrentamientos con las fuerzas del orden público, etc., en relación con lo expresado, que abarcan diversas localidades el país. Se notan a diario, como estrellas en el “oscuro firmamento” de posibles soluciones, en cuanto a los sentidos reclamos poblacionales, sobre los cuales nada más se reciben aéreas promesas, procedentes de los políticos mandantes, tanto a nivel palaciego, como de los ministerios correspondientes.

Y claro, dentro de ese marco demagógico se produce la creación de comisiones para estudios de los casos, e informar, con las recomendaciones que se entienda. Pero, todo se queda siempre en el aire, y nunca nada se resuelve.

Mientras tanto, la sociedad nacional se ha ido convirtiendo en una olla de presión notable, alcanzándose ya un grado de calentamiento que puede provocar una explosión de consecuencias impredecibles en cualquier momento, y que muchas cosas se pueden llevar de encuentro, incluido el sistema de partidos políticos en el país.

Ahora, para completar el lúgubre panorama económico y social que se cierne sobre la nación, se aparecen los principales sugerentes prestamistas internacionales, los tecnócratas del Fondo Monetario Internacional (FMI), pájaro de mal agüero, con la excusa de evaluar la economía del país, que, para todo buen entendedor, es dirigida a control remoto desde Washington, D.C., sede de los principales organismos internacionales de financiamiento.

Esos “turpenes siempre andan detrás de conseguir, o ampliar, plazas para la colocación de los excedentes de capital de que disponen los ricos del mundo, que les son administrados por el organismo prestamista, y en busca de poder injerenciar en sus asuntos internos, como narigonear a sus gobernantes, en la medida de lo posible.

Es muy posible que esté procurando la firma de un nuevo acuerdo con el país, de esos bien condicionados que ellos ofrecen, y que conlleve la concepción de un empréstito más en su favor- cuartos frescos a recibir -, por lo que obviamente se está recomendando como medida más destacable: “un fuerte ajuste fiscal para garantizar la sostenibilidad de la deuda”, sin control agregaríamos nosotros. ¿Por qué no sugieren ponerles tope a los empréstitos con el exterior?

Hablan de “los riesgos que crecen con las políticas de socios como Estados Unidos, alza del petróleo, las tasas de interés y el dólar”. Evidentemente, supuestos aéreos todos de los tecnócratas economistas comisionados, solo para justificar sus propósitos.

Lo que resulta más que cuestionable es la creación de nuevos impuestos, en el contexto de un fuerte ajuste fiscal, y dentro de una economía que ellos consideran robusta como la nuestra, con un crecimiento sostenido en ascenso hasta de un 7% del PIB en los últimos tres años, ¡Cuánta teoría embaucadora! Claro, no puede haber disparidad de criterio entre los dirigidos y los que dirigen.

Según las autoridades monetarias nuestras, aquí la bonanza económica es más que destacable. Sin embargo, a nivel de la población el bienestar no se nota por ninguna parte; todo lo contrario, los niveles de pobreza lo que han hecho es aumentar durante los últimos años, según las determinaciones de organismos internacionales e imparciales, que así lo han publicado. Además, solo hay que trasladarse a determinadas regiones del país para comprobarlo.

También resulta chocante el crecimiento económico de ese nivel, con el aumento exorbitante de la deuda pública local (interna y externa). Este país está endeudado hasta la coronilla, y parcialmente hipotecada su soberanía, con la nueva modalidad de empréstitos con el exterior, la emisión de los llamados “Bonos Soberanos”.

En consecuencia, esa concepción de robustez con respecto a la economía del país, por parte del FMI, pero que requiere de un “fuerte ajuste fiscal para sostenibilidad de la deuda”, ante eventuales riesgos con el exterior, la excusa, se parece mucho al tan cacareado crecimiento económico local de hasta un 7%, versus los  niveles de pobreza que se verifican en el país, como el fardo de la deuda pública que tiene el mismo, a cuya cadena de seguro se agregarán nuevos eslabones, y “el que venga atrás que arree”, como reza un dicho pueblerino.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Qué distinto nuestro país hoy! Ni parecido es al de ayer

 

Dominicana, ejemplo otrora del mayor respeto cívico, aun fuera impuesto por un régimen de fuerza siempre recordado, y la resaca a posteriori tras su caída, hoy luce tener una sociedad en descomposición plena, que se ha venido acrecentando con los años, y que muy difícil se pueda rescatar en el marco de la llamada democracia representativa, mal asimilada, que rige localmente, donde todo el mundo se cree con derechos, pero no con responsabilidades y deberes que cumplir.

Qué pena cuando las actitudes procedentes ciudadanas se desvían del canal debido, dando la impresión de que no hay disposiciones legales que acatar; normativas de convivencia pacífica que se deben honrar; como, tampoco autoridades que se impongan por encima de todas las desaprensiones ciudadanas, y violatorias de estilo.

Aquí se está viviendo “como chivo sin ley”, tal dice un refrán popular, en muchísimos órdenes. Comprobarlo aun en parte, es muy fácil. Solo hay que transitar por nuestras calles y avenidas para ver el caótico tránsito vehicular que nos gastamos, sin importar que sea público o privado. ¡Es una de las cosas más degenerativas observables!

En ese tenor, se pueden apreciar las aceras ocupadas con múltiples negocios; o, carros parqueados encima de las mismas, entorpeciendo por completo el paso de los ciudadanos de a pie. ¡Es ordinario eso! Y, en adición, las temeridades choferiles se tornan extravagantes, para complicar más el panorama callejero local

Muy notoria resulta, además, la ocupación de los espacios peatonales a desnivel, y otros también, repletos de vendedores públicos ofertando chucherías a los transeúntes. Y, ni hablar de las áreas verdes, convertidas en mercados, como en parqueos para automóviles del transporte público. Verbigracia: Km. 9 Autopista Duarte. Se puede considerar como un deprimente “arrabal”, entrando ya a la ciudad capital.

Pero, tampoco los vehículos de ningún tipo respetan las vías peatonales dibujadas en las intersecciones para el cruce de la gente.  Los conductores pisan esos espacios sin reparo alguno, y los caminantes se ven obligados a desplazarse por otros caminos, corriendo riesgos posibles innecesarios.

Ejemplo de lo expresado: Ave. Abraham Lincoln, con John Kennedy, donde además se forman indescriptibles tapones, que lucen provocados a propósito por los agentes de la AMET, cuando sustituyen el trabajo de los semáforos para dirigir el tránsito, por las actitudes medalaganarias y prepotentes que observan.

La población afectada en cada ocasión, percibe que actúan de esa forma, siguiendo líneas bajadas desde la superioridad, en pos de aumentar el consumo de combustibles, con los vehículos encendidos y varados en calles y avenidas. Y que, eso representa una táctica oficial, que persigue una segura fuente tributaria extra, para mayor captación de ingresos por parte del Gobierno.

Otra explicación no se tiene, según aducen, en relación con ese comportamiento, y ante la tozudez de dichos agentes, a pesar de los tantos reclamos ciudadanos para que abandonen la práctica de dirección aludida, cuando los semáforos estén trabajando.

La verdad es que, lo expuesto con anterioridad, es quizás la mejor muestra comparativa con respecto al ayer en nuestro país, dentro de otros factores muy destacables también. Ahora viene el Congreso de la República con una nueva ley para el sector aludido directamente: “Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial” de la República Dominicana, que fusiona todas las dependencias anteriores en un solo organismo rector, y a través de la cual se procura enmendar muchas cosas indebidas.

Claro, la pregunta obvia sería, ¿si antes tantas oficinas relativas no podían controlar ese pandemonio deprimente a nivel nacional, podrá ahora hacerlo una sola entidad, el “Instituto de Tránsito Terrestre” (Intrant). ¡Difícil!

Con la antigua Ley 241, y las normativas conexas, aplicadas en toda su extensión, y sin distingo de personas, muchísimas temeridades, y violaciones flagrantes se podían controlar y penalizar. Sin embargo, se reportaban como inoperantes, por las complacencias y permisividades, según las circunstancias de momento, políticas principalmente, y los infractores de que se tratara.

Con la nueva ley, que se entiende bastante actualizada, complementada con las estipulaciones necesarias, y fortalecida, no cabe duda, dada la gravedad evidente dentro del sector transporte de carga y pasajeros en el país, de ser promulgada por el Poder Ejecutivo, de seguro ocurrirá lo mismo, si no es aplicada como se debe, y con toda la rigurosidad que el caso amerita.

Y es que, la problemática nuestra en tal sentido, no es asunto de ley y disposiciones conexas solamente, sino también de concienciación, y aplicación de mano dura, cuando así se requiera.  ¡El mal está ya demasiado profundo, para intentar combatirlo una vez más, con letras muertas que se reportarían en una actualizada, y complementada normativa, producto de las blandenguerías, y los favoritismos acostumbrados!

Sin temor a equívoco, lo expresado permite notar en gran parte, la diferencia con respecto a lo otrora nacional,  No se parece el país actual, al de ayer ¿verdad?

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

Tampoco firmar el “Libro Verde” es suficiente

 

La verdad es que, la sociedad dominicana parece estar dispuesta a echar el pleito en contra de la corrupción estatal, como la impunidad que le acompaña; y, sacar del poder a todos los políticos locales, considerados ladrones de cuello blanco.

Así lo ponen en evidencia las iniciativas cívicas llevadas a cabo últimamente, que se entienden no asociadas con partido político alguno: la “Marcha” del 22-1-17, y en estos momentos la firma del “Libro Verde”.

Ahora, la gran pregunta es ¿qué se hará después de eso último? Ya vimos la indiferencia gubernamental con respecto a la precitada “Marcha”. Pasó como un evento de protesta ciudadana más, y todo continúa igual que antes, quizás con procederes judiciales más demostrativos de obvios apañamientos, y complicidades extremas.

Es por ello que, la otra pregunta obligada con relación al libro citado, cuando repleto de firmas esté, tiene que ser: ¿a quién se le va a entregar después? – cuántos ejemplares por áreas se  tengan -, como demostración de la indignación que siente la gente aquí, a los fines de que se impulsen los correctivos de lugar, como las puniciones de orden, en torno a tan dañosos flagelos. ¿Ocurrirá lo mismo que con la Marcha? ¿En qué archivos palaciegos reposarán después?

Cabe apuntar que, no es que cuánto se haya hecho hasta ahora se reporte inútil en torno a los propósitos que se tienen. ¡Jamás! Pero, son acciones que, ante la profundidad ya de los males degenerativos entre nosotros, como esos de que se trata, solo podrán mantener encendida la chispa de los deseos, como bien nos dijera un caro amigo.

Se advierte por tanto, como  previsible, que esas no inducirán a que nada enmendatorio se haga desde las esferas gubernamentales. Aquí se necesita de cirugías mayores para erradicar totalmente esos tumores malignos, ya enraizados por completo en esta sociedad, ribeteada con políticos desaprensivos y oportunistas.

En consecuencia, se precisa de fuertes ejecutorias adicionales, no para manifestar inconformidad, sino para exigir la erradicación de los males señalados, con la firmeza que se impone. Además, concienciar a la población de que se deje de estar votando por politiqueros busca lo de ellos, a cambio de un “pica pollo” y un pote de ron; y, arengándole a que se empodere para combatir la corrupción, como la impunidad local, de manera que sea, aun recurriendo hasta acciones violentas, en caso de ser necesario.

Claro, para ello se requiere la disponibilidad de líderes políticos convincentes, y bien intencionados, que tomen en sus manos las riendas de los movimientos reclamatorios que surjan. ¡No están muy a la vista, pero pueden aparecer en cualquier momento!

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

¡Dejen eso como está en la Constitución de la República!

 

Politizar el tema del aborto es más crimen que la práctica misma, por cuántas cosas se pueden derivar de este etiquetado impropio, dentro de esa “jauría” congresual inepta, en su mayoría, que se gasta este país.

¿Y qué sabe esa gente de eso, para aquilatar la verdadera importancia que tiene tal procedimiento médico?  Bien sabido es que, el grueso de aquella no es más que levanta manos, en pos de complacer intereses diversos,  incluidos los propios.

Dar ese carácter a un asunto tan intrincado como ése, nada más que para congraciarse, en busca de votos, con aquellos que defienden lo que se puede considerar un crimen al inicio de una corriente de vida prediseñada, en base a determinadas circunstancias por la que se debe atravesar durante el curso terrenal definido – entrada y salida del planeta -, es una gran aberración de índole espiritual.

El que se tenga que nacer de tal o cual forma, no es un asunto casual, sino causal, kármico, algo que es definido por la Madre Naturaleza en su momento oportuno, y que tiene propósitos evolutivos. De no ser ahora, tendrá que ser después, ya que el cumplimiento de la “Ley de Causa y Efecto” es inexorable.

El opinar y decidir sobre el mismo, – el aborto – es una cuestión que debe estar reservada a científicos de fuste, galenos especialistas realmente en la materia, no a comerciantes alegres del ejercicio de tan delicada disciplina, como se tienen hoy. También, a estudiosos e investigadores sobre la real esencia de la especie humana – espiritual -, que son los esoteristas.

Lo que se busca con esos padrinazgos políticos sobre la cuestión son preferencias electoreras y nada más. Ahora sale el Partido Revolucionario Moderno (PRM) “arengando” a sus legisladores en el Congreso Nacional para que adopten la misma posición del Presidente de la República, otro político en reelección obvia, buscándosela con las feministas que promueven la despenalización parcial del aborto.

Las preguntas obligadas con respecto al veto presidencial relativo, y los oportunistas defensores son: ¿qué estudios científicos irrefutables soportan esa petición de despenalizar el aborto, aun en las circunstancias que se esgrimen?

¿Y, sabrán los mismos congresistas comisionados, que encabeza el senador Rafael Calderón, para estudiar e informar sobre las observaciones al Código Penal recibidas del Poder Ejecutivo en ese tenor, de lo que en realidad se trata, y las consecuencias probables en los diferentes órdenes? ¡Difícilmente!

A los Diputados y Senadores del país bien les convendría leer el libro escrito por el señor Bernard Nathanson, “Yo practiqué 5000 abortos”. Ese médico dirigió la Clínica de abortos más importante del mundo, en los Estados Unidos, hasta el momento de concienciarse sobre lo que hacía, crímenes.

Se arrepintió de la dañosa práctica, y se convirtió en uno de los hombres pro-vida más connotados del mundo, según fuera publicado, el día en que decidió filmar un aborto, y pudo comprobar la existencia de vida, en eso que él extraía de ese vientre materno, “que en vano trataba de defenderse de la agresión salvaje que lo llevó a la muerte. Se pudo percatar hasta de su ritmo cardíaco de 140 a 200 pulsaciones, abriendo la boca en un grito silencioso de auxilio que jamás llegará”

Pero, tampoco los representantes máximos del PRM, y a ellos les va la recomendación también, saben nada sobre eso. Sí de buscar la manera de agenciarse votos, haciendo provecho del tema, y tratando de embaucar a la gente.

¡Qué se dejen de esas vivezas politiqueras, que aquí queda mucha gente pensante aún!

“El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte”. (Artículo 37, Constitución de la Republica).

¡Ahí está contenido el mandato de mayor peso, respétese!

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

¿La van dejar colapsar? ¡Sería una gran pena!

 

Por lo regular, cuando se llega nuevo a un sitio, de cualquier índole que sea, siempre se escuchan decires alusivos al mismo, con connotación de loabilidad en ocasiones; cuando no, severas críticas; o, de sugerencias que se entienden como apropiadas, procedentes de los que mucho tiempo tienen en el lugar. Y, como es obvio suponer, los recién ingresados tienen que limitarse a escuchar solamente, sin emitir juicio alguno, dado su desconocimiento obvio.

Fue lo mismo que nos ocurrió cuando ingresamos como docente en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), hace ya bastante tiempo, en donde tantas cosas ignorábamos, a pesar de haber estudiado en la academia, y nos recibiéramos allí como profesional; pero, no es igual desde ese nivel último.

En más de una ocasión escuchamos decir entonces a un veterano docente en aquella, refiriéndose a la problemática usadiana de costumbre, “nuestra universidad tiene que ser cerrada por un tiempito, para despojarla de toda la vestidura actual (vestido, sostenes y pantis); bañarla bien, y perfumarla; ataviarla de nuevo, para reabrirla con otras condiciones más favorables, y acordes con su verdadero rol educativo y social”. Eran más o menos sus palabras.

Cuando él hablaba, se entendía que lo hacía en sentido figurado, pues se refería a empleados todos, incluidas sus más altas autoridades, profesores y estudiantes. Debido a, directivos a todos los niveles politizados y “displicentes”, con el concurso de un personal administrativo abultado en grado sumo, por el problema de los grupismos, y el tráfico de influencia politiquero.

También, un personal docente cuestionable en gran parte, pero en nómina, por apoyo político, y condicionado, ofrecido durante las campañas a los cargos electivos, como los padrinazgos de estilo, que nunca faltan.

Y, por último, un alumnado compuesto por personas ineptas e irresponsables en gran parte, “semi-alfabetizadas” además, con aspiraciones de formarse como profesionales, pero sin el sentido de responsabilidad que requiere el cursar estudios a ese nivel.

Como dijéramos al comenzar, en principio no entendíamos el metamensaje que aquel señor trataba de transmitir a los interlocutores oyentes. Fue tiempo después, cuando ya nos habíamos “empapado” bastante sobre el quehacer uasdiano en sentido general, y nos tocó vivir algunas situaciones muy impropias, como desagradables, de esas que se dan a lo interno de la academia. ¡Ahí lo comprendimos todo!

Y, concluir que, sin que se lleven a cabo las acciones correctivas de saneamiento aludidas más arriba, difícilmente la UASD pueda salir a flote: Evitar la cualquierización en las aspiraciones a cargos electivos; que sea gente con verdaderos méritos acumulados la que  se proponga, en términos de experiencia académica, y de gerencia necesaria.  Lograr reunir un personal docente suficiente y competente, al margen de lo político, como los padrinazgos acostumbrados. Discriminar sobre el estudiantado ingresante, en el orden de aptitudes y actitudes exigibles, en pos de reducir al máximo el populismo complaciente, y las inversiones no reproductivas.

Bien sabido es que, la panorámica actual tiene sus orígenes en años lejanos, Es una consecuencia de todo lo anterior, que se ha ido dejando al tiempo, respecto de que se introduzcan los correctivos pertinentes. Pero, hoy la “bomba” está por estallar, y de mala manera. A ver qué va a ocurrir en el futuro inmediato.

Cuántas crisis se han venido verificado allí de antaño, están ya a punto de provocar en el presente una detonante mayor, que podría derivar en hacer colapsar por completo la institución académica, con todos los riesgos probables que tal situación implicaría, incluidos los derivados de una semi-privatización que  “asecha” desde hace algunos años, y que creemos no se ha llevado a cabo, por el costo político que tal decisión tendría.

Además, de producirse algo así, un gran segmento de la masa estudiantil presente quedaría fuera de la educación superior en el país, por la gran estrechez económica de sus componentes. ¡La ventanilla uasdiana es imprescindible, para que los pobres nuestros puedan estudiar!

Es por ello que, resulta procedente, visto de manera imparcial, que el modo en que viene operando nuestra universidad, dizque institución autónoma, que no lo es nada, por la dependencia financiera estatal obligada, vigente desde hace ya varios lustros, tiene que ser revisado, para introducirle los cambios que ya se requieren. ¡Eso no puede continuar de esa forma!

De lo contrario, es previsible que la misma se podría ir muy pronto hacia el colapso total.  Entones, se habrá matado la “gallina de los huevos de oro”, como se dice, para mucha gente. ¡Y, tarde se apreciará lo tenido!

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

Odebrecht, allá justicia, aquí novela

 

Es lo que la generalidad percibe en Dominicana, con respecto a los sobornos que hiciera esa empresa brasileña a funcionarios estatales de varios países señalados, en ultramar, como a nosotros mismos, buscando que le fueran asignadas cuantiosas obras públicas, con el ingrediente adicional de las sobrevaluaciones también reveladas, lo que incluye a nuestro país, además, por supuesto, con porcentajes significativos de participación en ambos casos.

En todas las naciones mencionadas, exceptuado este “paraíso sagrado”, Dominicana, donde se incurrió en esas deleznables prácticas, hace rato que se dio inicio a los procesos judiciales pertinentes, con la reclusión a prisión incluso, de algunos de los supuestos imputados, pero con lazos determinados que les arrastran hacia las maniobras delictuosas de que se trata.

Se han realizado ya en varios de aquellos lugares, profundas investigaciones aclaratorias, con lo que se ha querido poner en evidencia la intención de llevar los casos hasta las ultimas consecuencia, y sentar los precedentes punitivos que demanda el monstruoso escándalo de corruptela internacional, en la parte que les es imputable.

Sin embargo, entre nosotros, lo que se está montando, por lo que se puede apreciar, es una novela, con un final predecible, la impunidad de siempre, debido a los precedentes tenidos, como son los casos de los aviones “Súper Tucanos”, y la OISOE, muy frescos en la memoria ciudadana.

A eso, el escándalo Odebrecht, que rebosó la copa, se le está dando más vuelta que a un trompo; el barajeo es evidente, aunque se quiera mostrar lo contrario. Todo se ha circunscrito a interrogar hasta ahora a supuestos sobornados, y permisivos, en cuanto a las sobrevaluaciones que se produjeron a las obras dizque ganadas por esa empresa para su ejecución, como a un anunciado acuerdo compensatorio entre las autoridades locales y la empresa sobornante, que también desconoce el pueblo.

Se puede entender lo hecho hasta el momento, como una especie de círculo entretenedor, para bajar el grado de la presión social que se ha suscitado entre los dominicanos, no obstante una gran mayoría percibe estar tirándole piedras a la luna; que aquí nada se va a hacer al respecto.

La creencia casi generalizada es que, en esta nación no hay autoridades para procesar judicialmente a toda la “claque” política nacional, que se considera comprometida en los reprochables hechos; que faltan pantalones, y sobran los padrinazgos, como las “solaparías” de estilo. Que muestra de ello parece ser, la división en etapas del proceso de investigación que lleva a cabo la Procuraduría General de la República (PGR). ¿Con cuáles propósitos algunos se preguntan?

Es obvio que, muchísimos pueden haber, destacándose entre esos el ganar tiempo para poder acotejar las cosas según las conveniencias; y, el respeto obligado a las vacas sagradas salpicadas entre nosotros.

Se asocia a ese pensar el anuncio hecho por el señor Jean Alian Rodríguez, referente a una primera etapa concluida, y que ahora se habrá de iniciar una segunda, de “que concluyeron los interrogatorios a exfuncionarios y la toma de declaraciones de actuales autoridades de las instituciones gubernamentales que sostuvieron contratos con la constructora que admitió haber pagado US$92 millones del 2001 al 2012 para que se le adjudiquen obras públicas”. (“Diario Libre”, del 30-1-17, página 12).

Posiblemente, se infiera que, las demás fases del proceso hayan sido reservadas para tratar con los “pejes gordos”, que se entienden intocables, y ver cómo se va a manejar su eventual co-participación en los hechos de  corruptela de que se trata, en una nación con un sistema presidencialista por completo, donde siempre la aquiescencia del primer mandatario de la nación se hace necesaria. Difícilmente, acciones de ese calibre se realicen por cuenta propia.

A propósito de todo cuánto se ha expresado anteriormente, muy interesante se reporta el trabajo ilustrativo que publicara Tania Molina, Redactora Senior, del medio “Diario Libre”, del 30-1-17, intitulado: “Sectores opinan debieron ya producirse arrestos en investigaciones Odebrecht”. ¡Se debe leer!

No hay desperdicio alguno en ése, y en el mismo se incluye un comentario de María Teresa Cabrera, persona edificada sobre la dañosa permisividad dolosa relativa que se verifica en el país, y una de las organizadoras de la exitosa “Marcha contra la Impunidad”, del 22-1-17.

Dijo la dama, “Nosotros no creemos en el proceso que lleva la Procuraduría General de la República. Evidentemente que se trata de un elemento de distracción y de ganar tiempo”. ¿Y luego qué, agregaríamos nosotros? No resta decir más nada. ¡Eso lo sabe, y podría agregarlo cualquier pensante medio, consciente de lo que es este país!

Finalmente, una pregunta que de seguro asalta a muchos ciudadanos aquí es: ¿cómo quedaremos parados nosotros con respecto a las demás naciones, cuyas autoridades judiciales, sí han actuado, al igual que con el resto del mundo, de no hacerse nada en esta nación, con relación a esas grandes desvergüenzas, sobornos y sobrevaluaciones, con marcados ribetes internacionales?

Lamentablemente, la falta de acciones ejemplarizadoras, como oportunas en ese tenor, es lo que se percibe. ¡A nadie debe sorprenderle entonces, que los agraciados esta vez, puedan  “degustar de nuevo el pudín de la impunidad” !

 

Autor: Rolando Fernández

 

Duarte, iluso patriota nuestro desoído. ¿Para qué sembró sus ideales?

 

Es así como se puede considerar, por sus sueños nacionalistas de otrora, y lo que hoy se aprecia con respecto a él. Intentó concretizar aquellos lindos pensares patrióticos que se conocen; que perduraran para siempre, en el orden de que nuestra nación fuera libre e independiente de toda potencia extranjera. Pero, todo fue puesto en el olvido.

Además, tenía la concepción de que, jamás la soberanía de país sería pisoteada por ningún intruso invasor; y, mucho menos, con el concurso y la complicidad de tantos flagrantes traidores locales que han actuado tiempos después.  Indudablemente, su legado resultó imposible de apreciar, como en el fondo, esencia, era debido.

Es por ello que, todo aquel loable pensar nacionalista liberatorio, desde hace gran tiempo se le viene echando tierra; nadie le recuerda como debe ser, principalmente los máximos exponentes republicanos aquí, que se les entiende ser, los que más obligados están.  Jamás, incluso, en los momentos de peligro, o cruciales, por los que ha atravesado la nación en diversas ocasiones; cuando el país así lo ha exigido.

Todo se ha circunscrito siempre a la realización de actos protocolares complacientes y demagógicos, en las conmemoraciones del natalicio de Juan Pablo Duarte, como la “Declaración de la Independencia” de la República, en los meses respectivos de enero, y febrero de cada año. ¡Es la norma!

Ahora vienen con la inauguración de un museo dedicado a él, que dio más brega su terminación, finalmente, que el parto de una mujer entrada en años. Y, cualquiera se peguntaría, ¿será ese otro sitio más para explotación turística, que, para homenajear al patricio, y que la juventud de este país se nutra con respecto a sus pensamientos, y proceda emular sus acciones?

Dijo el señor José Joaquín Pérez Saviñón, presidente del Instituto Duartiano: “lo que más interesa – refiriéndose a la obra – es que el pueblo conozca a Duarte y sus valores, y que siga sus ejemplos para cambiar esta sociedad”. ¿Creerá él mismo eso? (“Listín Diario”, del 26-1-17, página 10ª)

“¡No’ombe!”. Lo que menos interesa a los políticos, es el cambio social que ya urge.  Seguro que también será un lugar para conservar, como piezas decorativas, las notas amarillentas que aparezcan, con la transcripción de sus ideales. En adición, exhibir fotos de su persona, y familiares, como de eventos inherentes a la efeméride patria que encabezara; pero, nunca para emular su heroicidad y entrega por la patria.

Es evidente que, con esos etiquetados que tenemos internacionalmente, con gran aceptación poco innegable a lo interno, de ser uno de los países más corruptos, y deficientes, en términos educativos, según el “índice de Percepción de la Corrupción (CPI) de la ONG Transparencia Internacional”; y, el último informe del “Programa para la Evaluación Internacional de Alumno (PISA)”, respectivamente, a lo que cabría agregarle el alto nivel de entreguismo que se gasta la nación, no es factible en el orden de lo tratado la emulación necesaria;  se hace muy cuesta arriba.

Aquel lugar abierto al público, con aparentes connotaciones históricas, dedicado al gran patriota en días recientes, se cree como de lástima, y una ejecutoria más gubernamental demagógica, después de tantas alharacas, y años transcurridos de las proezas duartianas. ¡Es un cumplir, más que otra cosa!

Ese es un bulto extra de los que se han encargado de aplastar su memoria póstuma; su sentir patriótico, y la entrega total personalizada a este pedazo de tierra caribeña, sin la cosecha esperada. Una continuidad de los actos protocolares de estilo, en cada conmemoración alusiva.

En conexión con ese pensar de los políticos del patio, hasta la celebración del día en que nació aquel prohombre, está sujeto a cambios acomodados en el almanaque nacional, para fomentar el consumismo interno, y la vagancia social. ¡Qué homenaje tan cuestionable!

 

Autor: Rolando Fernández