Atinada opinión descriptiva, y concluyente esa, sobre la sociedad dominicana. ¡Léase!

 

Don Frederich Bergés, ¡cuántas verdades!, ha dicho usted, a través de la columna en el periódico “El Día”, edición de fecha 2-5-18, “OBERVATORIO DOMINICANO”, y una publicación intitulada: “Una sociedad en deterioro”. Es un juicio avalado en evidencias fehacientes que hoy se tienen a granel por todos los rincones nacionales. ¡Muy cruda y lamentable realidad la conclusión a que se arriba!

Pero, ocurre que, su exposición  se puede considerar, como las de otros también: “estar arando en el desierto”, pues aquí la gente parece haber sido anestesiada por el grueso de la indeseable laya politiquera nacional, demagoga, desaprensiva y corrupta hasta más no poder, que le ha estado gobernando durante los últimos años, y debido a lo cual, no le inspira ya  a este conglomerado humano,  lesionado no cabe duda, encaminar las acciones enmendatorias debidas, respecto del deterioro social   acumulado ya, que  es innegable en Dominicana.

Es obvio que, la tecnología al último guay de la moda (andar con una de las llamadas tabletas en las manos, como hablando sandeces por un celular, entre otras cosas, para que la gente se mantenga entretenida,), que por ojos, boca y nariz les han estado metiendo a un alto porcentaje de la sociedad del país, principalmente, a nivel de los segmentos más jóvenes, como de los mayores, que no han tirado páginas para la izquierda, ha surtido un poderoso efecto tal, que permite los narigoneos apetecidos. Entre esos está, el mantener a las personas mareadas, para que no reparen sobre la realidad en que viven, a la que les obligan, obviamente.

Conjuntamente con esa estrategia de los poderes hegemónicos que aquí gravitan, en pos de continuar siendo “bendecidos” por los tarados locales, está la penetración cultural adrede agenciada; y, la inmunidad judicial que se respira entre nosotros por doquier.

Además, están las limosnas con las que se trata de embaucar y comprar conciencias de los ciudadanos, por parte de los mandamases que se destacan dentro de los gobiernos que se gasta la nación; como, los condicionamientos mentales periodísticos, a nivel del bocinaje oficial pagado.

Y, por supuesto, las apatías de orden religioso-social, a cargo de las instituciones correspondientes, las iglesias todas, y demás. Estas últimas también pasaron a formar parte del juego narigoneante de estilo, en vez de inclinarse por las reales orientaciones espirituales que les corresponde ofrecer a los feligreses.

Ese es el gran abanico “inductorio” que ha venido provocando la gran desidia ciudadana, en relación con los fuertes golpes dañosos, deteriorantes que se reciben, de manera consistente, y hasta abusiva en ocasiones. Que mueve a una indiferencia evidente casi generalizada, y que ahora le pincelan con la nueva concepción: na’ e’ na’ y to’ e’ to’, en correspondencia obvia con los deseos de aquellos que quieren seguir detentando amplios poderes locales.  ¡Es lo presupuestado!

Todo cuánto usted expone, señor Bergés, en su valiosa y concluyente exposición, en el tenor de lo que se trata, son los productos, y los subproductos derivados del manejo que los poderes políticos y económicos han venido dando a este pueblo, tan manejable y desidioso; que lo han dejado tocar fondo, y desde donde será muy difícil sacarle a flote, salvo que no sea a través de la instauración de un régimen de fuerza, sin importar que sea de derecha, o de izquierda.

Aquí se requiere de un dictador con una mentalidad avanzada, porque nada será posible ya lograr entre nosotros, siguiendo los lineamientos de la mal llamada democracia representativa, por las tantas distorsiones que le han sido introducidas a ese sistema. ¡La profundidad de los males nacionales demanda ya de una cirugía mayor!, que solo de esa forma sería posible realizar.

Los gravísimos problemas que se tienen en Dominicana, respecto del deterioro fidedigno de su sociedad, tienen que ser enfrentados con el rigor necesario, y la compulsividad debida, lo cual no se obtendría con la escogencia de un mandatario a través del voto popular en las urnas; pues, todos los así elegidos, llegan a la posición comprometidos con los poderosos sectores respaldantes, los mismos que avasallan a la gente aquí, y la condicionan mentalmente. Se sientan en la poltrona presidencial con las manos amarradas; e impedidos de actuar, por buenas intenciones que se puedan tener.

¡Lamentable la concepción! Ahora, de orden es agregar aquí, que el promedio de tiempo para el retorno de un régimen dictatorial a cualquier país, luego de ser derrocado, debido a los desordenes institucionales, las malas direcciones, la corrupción, la inseguridad ciudadana, etc., que se verifican a posteriori, ronda los 45 años, según los estudiosos de la temática en el orden estadístico, y que ya en esta nación, hace rato pasamos de los 50.  “¡Bueeeno!”.

Evidentemente, ese es un señalamiento que debe llamar poderosamente la atención entre dirigentes y dirigidos locales, al tiempo de invitar a una reflexión sosegada, desde donde asaltaría de inmediato la pregunta, ¿entonces, se estará haciendo demasiado tarde para que tal retorno se produzca entre nosotros?

Más aun, tomándose muy en consideración, además, para apuntalar la inquietud aguijonante, las tantas evidencias persuasivas, y desconcertantes, como abrumadoras, que se tienen en Dominicana, amén de la escasez obvia de liderazgo político y social que se verifica, en capacidad para resolver las tantas problemáticas acuciantes y recurrentes que afectan.  ¡Ya el hartazgo ciudadano es grande!

Luego, de continuar, todos aquí, haciendo caso omiso a la concreta realidad generalizada que castiga sobremanera a la nación, qué nadie se extrañe después, de que pueda ocurrir algo similar entre nosotros: ¡de nuevo un régimen dictatorial!, sabrá Dios por quién encabezado.

¡Dominicanos, a reflexionar entonces!, “antes de que sea demasiado tarde” para corregir, tal es el llamado de alerta que hace el señor Bergés al final de su trabajo.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Conclusión: ¡no vale la pena!

 

¿Para qué escribir aquí? ¡Esa es la gran pregunta que asalta, en cualquier momento de sosiego que se tenga! Y, de inmediato vienen las respuestas. Solo reporta, por un lado, la satisfacción plena de que podemos hacerlo; y, por otro, que somos capaces de llegar a los demás, a través de las palabras escritas.

De igual forma, permite en adición, experimentar el placer que se verifica por el deber cumplido, en términos de intentar retrasmitir parte de los conocimientos que se ha logrado acopiar, en una actitud de cooperación, que por lo regular desprecian las demás personas, aunque con posibles excepciones; pero que, tampoco esa gente que entendemos nos dispensa su amable atención, se deja sentir realmente. Esas actitudes constituyen algo que, por supuesto, desmotiva, desalienta el continuar haciéndolo, por parte de cualquiera que sea,

Entre las varias razones conocidas de sobra que se tienen para un proceder así, como algunas otras detectables tras el menor esfuerzo realizado, está en primer orden, podría decirse, el que ya nadie quiere leer nada en nuestro país, principalmente, ni siquiera muñequitos, grata entretención de otrora. ¡Se ha perdido tan importante hábito por completo!

En ese sentido, se olvida que, todo el que lee, algo aprende, hasta a escribir de manera aceptable; y, hacer lo primero en voz alta, cuando se requiera, instrucción que se ha marginado desde las aulas escolares mismas aquí; donde incluso, hasta la lectura comprensiva se ha dejado de practicar; ya no se enseña cómo hacerlo.

¡Qué pena! De ahí que, las tantas faltas ortográficas en muchas personas entre nosotros, parezcan flores de un jardín, en plena primavera. ¡Bueno es ver, lo asociado que se verifica en los famosos “chateos modernos!, como en las mismas llamadas redes sociales, que son de los mejores parámetros que se tienen actualmente, para formarse una opinión atinada en tal sentido.

Y, no es que no se pueda incurrir en cualquier error gramatical, o lapsus mental momentáneo en ese orden; pero, es que los excesos que se observan en el presente “marean”. ¡Asombran!, hasta a los más apáticos.

Es obvio que, al más connotado intelectual le puede ocurrir, el equivocarse, pues es un ser humano; y, son yerros perdonables por supuesto. Pero, amén de lo que excepcionalmente se pueda dar a ese nivel, o casta, con formación suficiente, ahora el mal se ha convertido en una práctica generalizada, en el marco de casi todas las sociedades modernas, participando en ese, personas alfabetizadas con grados escolares, profesionales diversos, estudiantes de los niveles medios y superior, etc., etc.

En el orden de la poca atención que se presta a los trabajos publicados, preciso es señalar que, ya ni siquiera se nota preocupación con respecto a cosas que vayan en beneficio propio de la gente. Mucho menos inspira, cuando se trata de denuncias o críticas directas que se hagan sobre determinadas situaciones que se reporten en contra de la sociedad en general a la cual se pertenezca; o, las burlas alegres, y asqueantes, en la mayoría de los casos, que provengan de los políticos mandantes y desaprensivos que han estado gobernando durante los últimos tiempos, acá y en otras latitudes.

Y claro, hasta los comentarios – en los periódicos digitales -, a favor o en contra de lo que se ose escribir, han desaparecido por completo; algo que parece querer decir, ¡qué me importa esa “vaina”!

En nuestro país, por ejemplo, se perdió la capacidad de asombro, como dijera en una oportunidad un político local, hace ya bastante tiempo. Ahora se hace “honor” a ese pensar ajeno, con la frase de moda en boca de la juventud “intelectual y bien formada” entre los dominicanos: “Na’ e na’, y to’ e to’.”

Conclusión, más que decepcionante, a la que se llega entre nosotros en el tenor de lo que se trata: ¡no vale la pena escribir!; máxime, cuando se repara en que un gran segmento de la prensa local que nos gastamos los dominicanos, lamentablemente, está parcializada, y se maneja en base a un juego-cómplice constante, respecto de los poderes hegemónicos aquí destacados, como también ocurre en otros otros países.

Además, la misma siempre se observa cargada de sandeces, chismes políticos, y titulares entretenedores para embaucar, de esos que hoy se asocian a la llamada “posverdad”, tan de moda entre los modernos seudo líderes dentro del ramo politiquero, principalmente, (“Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”); propagandas comerciales a granel; y, mentiras de todo tipo, muy bien adornadas. Son las cosas que prefiere leer tanta gente “impensante” nuestra, dejándose narigonear con más ahínco cada vez.

¡Sí!, nos referimos a ese sector social, que innegablemente, aquí crece como la yerba mala, y que el herbicida para combatirla, por parte de los que pueden hacerlo, que sería la concienciación debida, brilla por su ausencia.

¡Cruda, y lamentable realidad! Hay que sentarse entonces, en las gradas de los que se limitan solo a observar panoramas, a la espera de que un día comiencen a “llover” las enmiendas que se requieran, y se reservan las orientaciones que entiendan pertinentes; que optan, además, por guardarse para sí los conocimientos generales que se haya logrado acopiar, debido la poca atención que reciben sus exposiciones relativas, cuando se trata de retransmitirlos a las otras personas.

Eso, no obstante entenderse la actitud de cooperación que haya movido antes, como un deber para con sus congéneres. Pero, es que, muy poco aliento se recibe en verdad para proseguir haciéndolo.

Esperamos, finalmente, ¡qué jamás se piense en asociar el mismo, es decir, la motivación faltante aquí planteada, con factor económico alguno! Nos referimos a nosotros en particular, claro está.

Si es así, ¡ qué lamentable lo que se dice!

De acuerdo con una información aparecida en la prensa local, el Ayuntamiento del Distrito Nacional, finalmente logró un acuerdo con la Agencia Bella, para recuperar, en favor de la ciudadanía, la gente de a pies específicamente, el tramo de la acera peatonal en la avenida John F. Kennedy, en el tramo comprendido entre las calles Gracita Álvarez y Luis Lembert, que desaprensivamente, ya que no cabe otro término, había sido ocupado, desde hace años, por la referida empresa.

Indudablemente que la acción ha sido considerada como una loable iniciativa por parte del alcalde David Collado, por lo que merece ser felicitado no cabe duda, luego de tanto tiempo en que la gente transeúnte nuestra que caminaba por el lugar, se veía obligada a tener que lanzarse a tan peligrosa avenida, corriendo el riesgo de ser atropellada por cualquier vehículo en marcha, como de seguro tuvo que haber ocurrido en alguna ocasión.

No obstante, a pesar de que ciertos detalles en relación con el acuerdo de referencia, fueron incluidos en la reseña periodística que recoge la prensa local (“Diario Libre”, del 14-3-18, página 18), se ha filtrado una estela de rumores respecto de la forma en que fue beneficiada la mencionada empresa, con relación al convenio arribado, y que la misma cediera el espacio peatonal ocupado, para recuperación de la acera pública obligada a liberar.

Los comentarios que circulan afectan bastante la imagen del señor David Collado, lo cual no resulta conveniente para sus aspiraciones políticas conocidas por la sociedad local. Se habla incluso de muchos allantes por parte de este, como se dice en buen dominicano, para luego tener que caer rendido a los pies de los dueños de esa empresa importadora de vehículos, accediendo complacidamente a sus injustas demandas, teniendo a la mano, y pudiendo hacer uso de todos los recursos legales pertinentes para la recuperación de ese vital espacio público, “usurpado” por tal poder económico, como siempre. Se podía proceder sin perjuicio alguno para el Ayuntamiento, es lo que se considera.

Por eso, resultaría muy de lugar, casi un deber, que a pesar del buen sentir social logrado, por haber ganado el pleito a esos turpenes comerciantes de vehículos, el señor David Collado, aireara públicamente, con amplia difusión, todos los términos del acuerdo definitivo a que arribara con la Agencia Bella, en torno al asunto de que se trata, para despejar las dudas que se han tejido sobre el susodicho acuerdo de concesión territorial, con el Ayuntamiento del Distrito Nacional, haciendo honor este último a funciones que le son muy propias.

¡La gente aquí debe conocer lo que en realidad se hizo!, y así evitarse los malos juicios posibles, si es que se procedió tal debía ser, obviamente, No se puede perder de vista, la desconfianza que tiene la población en los políticos locales que ostentan cargos públicos.

 

Autor: Rolando Fernández

¡Cómo inducir a que no se haga!

El panorama “azaroso” que se puede observar en Dominicana, adornado con la corrupción estatal rampante, la hipoteca a la soberanía, el narcotráfico, la criminalidad, delincuencia etc., no invita a otra cosa. Con razón la juventud pensante nuestra se quiere ir del país. ¡Así está puesto en evidencia fehaciente!

Y es que, el futuro en su Tierra natal luce muy incierto, a pesar de las verborreas demagógicas y politiqueras de los que han estado mandando últimamente. Negras se advierten las expectativas para las presentes en desarrollo, y las nuevas generaciones. ¡Innegable realidad!

Donde más se deja sentir ese desencanto juvenil presente en el país, es a nivel de las aulas para clases universitarias. Los que aún pueden estar allí, contra vientos y mareas, en su mayoría manifiestan abiertamente, el solo andar en busca de un título representativo en el ínterin, por no haber encontrado el camino para abandonar la nación.

Sostiene un gran número que, “en este país no vale la pena estudiar”; que, si es posible, lo que se debe hacer es tratar de engancharse a un partido político; o, conseguirse un buen padrino dentro del mismo; que el resto viene por añadidura: procurar una buena botella, con un jugoso salario, y de inmediato subirse al tren de la corrupción estatal permitida, para buscársela bien.

Lamentable, pero esa es la cruda realidad local. Se aduce que, lo que no estén dispuestos a eso, solo les queda el camino de dejarles la “finca estatal” a todos estos políticos corruptos y antinacionalistas; como, a aquellos que tiempos atrás pudieron organizar sus vidas económicamente, de manera honrada, y que ya el futuro del país poco les importa, por las tantas circunstancias adversas que se tienen en el presente. ¡Lo hicieron cuando se podía!

También, a los descerebrados que fácil se dejan embaucar por los representantes máximos de los poderes regentes, para seguir viviendo de ellos; y, que continúen tributando con las gravosas cargas impositivas que se disponen, para cobertura de todos los caprichos y las corruptelas estatales de estilo.

Lo más doloroso del caso es que, cuando esos muchachos se explayan, externando las reflexiones señaladas, no hay muchos argumentos para rebatirles, decirles lo contrario; hacerles cambiar de opinión; pedirles que permanezcan en la Tierra que les vio nacer. Pues, “¡el querer tapar el sol con un dedo, es imposible!”; lo tienen todo ante sus ojos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Ilusiones! Seamos más realistas

 

Actitudes así, meras aspiraciones infundadas, son de las que mantienen adormecida a esta población; y más, cuando se tratan de inducir a través de publicitarlas con titulares periodísticos de primera plana, en algún medio local de gran circulación.

Y, no es que no se tengan, aun sean de esa forma, cifrando esperanzas de enmiendas, y las mejorías necesarias que demanda el país en estos precisos momentos. Pero, es lógico entender que, las cosas allí enunciadas se quedarán a nivel de lo onírico solo, ante lo que se ha visto en el año que recién terminó (2017), como lo que advertiría cualquier pensante medio, observador imparcial de la cruda realidad nacional, y con respecto al producto que, como consecuencia de eso, se habrá de obtener en los próximos 365 días.

Ya se pudo ver que, como regalo de Año Nuevo, el gobierno que se gastan los dominicanos, continuó con la abusiva escalada alcista de los combustibles; el llenado de esa alcancía semanal no se puede detener, a cargo siempre de los pendejos usuarios de los hidrocarburos.  ¡No importa a cómo esté el barril del petróleo en el mercado internacional!

¡Y que esperen más los ilusos! Pues, se requiere de recursos económicos suficientes para costear los proyectos en carpeta que tiene el Gobierno, aunque no beneficien a la sociedad en sentido general. Bien sabido es que, a los mandantes de turno no les tiembla el pulso para ir cada vez más con nuevos tributos sobre el “burro de carga acostumbrado”: el pueblo.

Según publicara el periódico “HOY”, como noticia de primera plana, en su edición de fecha 30-12-17: “Mujeres y hombres entrevistados ayer por reporteros de este diario quieren para el año 2018 mejoría en la economía, mayor seguridad, organización del tránsito, reducción o eliminación de los feminicidios y empleos con mejores salarios”.

Qué raro fue, que ningún entrevistado hiciera mención a los mayores cánceres que vienen socavando las bases de la maltrecha sociedad dominicana, en todos los órdenes: la rampante corrupción estatal, como generalizada, con su “novia” inseparable, la impunidad judicial; al igual que tampoco se hablara del combate a las drogas, en términos de tráfico y consumo,

¡Ah!, no se aspira a nada con respecto a esos flagelos tan lacerantes, a pesar de las tantas presiones que, a nivel local, como internacional, se vienen recibiendo, previéndose los daños irreparables que podrían afectar a la República, de mantenerse todo como hasta ahora con relación a los mismos. ¡Se infieren muchas cosas de esa publicación periodística!

Difícilmente, deseos como los enunciados se puedan alcanzar, con esas dos paredes que todo entorpecen, y que a muchas acciones desaprensivas mueven a nivel de la población. Tampoco, mientras no se esté pensando en el bienestar de la gente, dejándose de lado los intereses políticos particularizados y grupales, tan a la vista de todos.

Pero, además, bastante predecible, y contributivo con lo expresado, es un eventual “Truncazo” sobre el país proveniente del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, que según se dice está detrás de que se apliquen sanciones económicas a Dominicana, debido a las inacciones en que se ha incurrido sobre el combate a la corrupción, con principalía  respecto del escándalo internacional de la empresa brasileña Odebrecht, en lo tocante a esta nación: sobornos y sobrevaluaciones de obras públicas; todo bajo la sombrilla de licitaciones cuestionables.

Se prevé que el próximo año 2018, traerá muchas sorpresas, desagradables, por supuesto, y dificultades de consideración al país, a pesar de las alharacas polítiqueras oficiales, como los “bocinajes” subvencionados que les están haciendo el juego de estilo, incluidos los que aportan algunos medios escritos de comunicación.

¡Espérense resultados! Desde temprano comenzarán a verse.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Su gente luce como anestesiada, ¡no reacciona!

¡Ay Dominicana!, ¿qué será de ti?, antes las embestidas desaprensivas y recurrentes que provienen de la clase política nacional, sin que el pueblo reaccione; repare en el porvenir incierto, e indefectible que le espera.

Todo lo contrario, lo que hace es, mantenerse como estático, adormecido; en una actitud cuestionable de que, todo cuánto le pueda ocurrir parece estar bien; y, que no hay nada que temer respecto del presente mismo, y futuro inmediato del país. ¡Qué pensar!

Es evidente que, la nación está endeudada hasta la coronilla, entre otras cosas perjudiciales, no cabe duda; incluso, con préstamos hipotecarios sobre su misma soberanía – emisión de bonos – y todo cuánto demás eso conlleva, mientras los empréstitos alegres con el exterior no se detienen. Tampoco, la corrupción estatal, que en parte justifica ese accionar, y la impunidad judicial, compañeras inseparables, cesan en su discurrir.

¡Ay ODEBRECHT! “Aquí no ha pasado nada; todo eso es mentira”, dijo a la prensa uno de seudo encartados en el aparataje inicial que se hiciera, mientras en otros países hay más gente presa que el diablo, y de nivel incluida, por el mismo escándalo de corrupción internacional.  Y es que, entre los tantos robotizados que se tienen en Dominicana, “na´ e na´, y to´ e to´”. ¡Se les envuelve bastante fácil a esos!

Y, como consecuencias de tales acciones, el costo de la vida en Dominicana, anda por las nubes. Se tienen que pagar por los combustibles y la electricidad los precios más caros de toda el área del Caribe, según los expertos que osan opinar.

Esas desaprensiones oficiales, entre otras cosas, también mueven en adición al Gobierno, a procurar mayores tributos cobertores por parte de la población, “burro de carga”, la que tiene que pagar todos los platos rotos.

Cabe agregar aquí em relación con eso último expresado, “COMBUSTIBLES aportan RD$316,031 millones entre los años 2011 y 2017, por concepto de impuestos atribuibles”, según datos disponibles en la DGII. (Véase periódico “el Dinero”, edición de fecha 14-12-17. Claro, es la alcancía semanal que alimentan los pendejos locales, para disfrute de los políticos, y demás.

Las drogas, por otra parte, en términos de comercialización y consumo azotan a la sociedad. Y, como bien se sabe, son actividades calamitosas en todos los órdenes, de la cual resultará muy difícil deprenderse ya, por los espacios institucionales que se ha logrado permear, como la lenidad evidente asociada en todo el territorio nacional.

Y mientras todas esas cosas dañosas se tienen en la República, su claque politiquera sigue “muerta de risa”, como se dice, haciendo cuánto le viene en gana. Ahora más, con el regalo en Navidad que le ha hecho del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al aprobar su Directorio Ejecutivo al país, un nuevo financiamiento por US$1,950 millones, dirigido a solventar diversos sectores locales (educación, salud, protección social, y electricidad, entre otros), todo relacionado con la llamada “Estrategia-País 2017-2020”. ¡Sofismas nada más!

Ese muy bien “apellidado” por cierto, “con garantía soberana”. Recibirán los mandantes de turno nuevos recursos financieros para cubrir sus “regalías, sueldos dobles y bonificaciones anuales, cabría decir,”, por el uso de esa ventanilla prestamista. ¡A disfrutar de esos cuartos fresquecitos dirán muchos!

Así lo informó al “Listín Diario”, la representante del BID entre nosotros, Flora Montealegre Painter, quien además agregó “sentirse orgullosa por haber fortalecido la Cartera del Banco en República Dominicana, donde se ha hecho un saneamiento”.  (Véase edición de ese medio del 11-12-17.

Claro, que ella debe sentirse así; ha realizado su trabajo, como parte de la misión a cargo de esos organismos internacionales de financiamiento, en su caso el BID: buscarles plazas y colocación a los excedentes de capital de los ricos del mundo, que ellos administran, y otorgarlos bajo la condición de empréstitos condicionados, que permitan las injerencias y los narigoneos obvios en los asuntos internos de los países favorecidos.

Los políticos locales, de seguro tienen que estar desesperados esperando esos “molongos”; como la caja de resonancia denominada Congreso Nacional, lista de inmediato para santiguarlos; y, en adición continuar todos inclinados por mantener intactos los flagelos lacerantes antes señalados. Pero, además, en actitud de que poco les importa, el estar prestos a seguir la misma escalada alcista “endeudatoria” acostumbrada; y, “el que venga atrás que arree”.

¿Con qué se van a pagar todos esos compromisos contraidos con el exterior?, sería la gran pregunta, que no se cree nadie estaría en capacidad de responder. ¡Ya aparecerá es lo que dicen! De lo contrario, qué entreguen el país como dación en pago las nuevas generaciones venideras.

Entre tanto, este pueblo sigue roncando; creyendo en los pajaritos en el aire que les pintan todos estos políticos busca cuartos, negociantes indiscutibles, como es el caso de la “chácharas” sobre la llamada “República Digital”, respecto de la que, cualquier ingenuo se preguntaría, ¿y con qué plataforma se piensa hacer eso en este país, de ineptos muchos en el área, como de analfabetos a granel? En las escuelas públicas locales no hay materia prima para un producto de ese tipo. ¡Ese no es más que otro engaño politiquero!

Como es lógico suponer, tal iniciativa requiere de una sólida base, la cual aquí no se tiene, Pero, “como en el país de los ciegos el tuerto es rey”, entre los dominicanos todo se vale para seguir embaucando a la población.

¡Pueblo!, despierta, y no siga dejándote entretener con otros ardides en adición, como ese de las primarias abiertas o cerradas para la escogencia partidarita de uno de los “caciques de moda”, que aspiran a la presidencia de la República; y, que no te acabe de llevar el diablo. Ese es un asunto personal, y no social en realidad.

¡Empodérate!, y déjate sentir con fuerza, pues no procede continuar cifrando esperanzas en una seudo oposición política, integrada en su mayoría por “busca lo de ellos”, que solo pretenden sustituir a los que están, para proseguir entonces en lo mismo: satisfacer intereses personales y grupales. ¡Ojalá que no sea demasiado tarde cuando se haga!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Pirañas” nacionales con saco y corbata, atentan contra la sociedad dominicana. ¡Cuántas son!

Se tienen a todos los niveles en el país. No hay distingo respecto de tal proclividad, entre profesionales, empresarios, sindicalistas, incluso, obreros que visten bien, etc. como tampoco en cuanto a la organizacional se refiere.

El asunto es buscarse lo de ellos. Todos siempre andan detrás de lo mismo: la jugosa “carnada” estatal, para devorarla sin piedad alguna, al margen de todo reparo cognitivo aparente, importándole los perjuicios en contra de las grandes mayorías locales.

Cualquier parecido con la clase política en este país, es pura coincidencia; sino es no es que, en verdad son iguales en el fondo. Basta una simple mirada en los alrededores de las organizaciones de ese tipo que nos gastamos los dominicanos, preñadas de muchos que podrían considerarse como carroñas, y no carne de animales en descomposición, sino trúhanes, gente taimada, y catalogada como vil, despreciable en su mayoría, que lamentablemente, es la que van después a dirigir los destinos nacionales, desde las altas instancias de los poderes estatales.

¡Penosa esa situación!, Es por lo que esta sociedad tiene que ser reconstruida con urgencia, procurando rescatar los antiguos cimientos en que estaba antes sustentada. No cabe duda de que, producto de la misma, como de las actitudes deplorables observadas por las claques dirigencial política, y empresarial que se tienen (¡ay!, ese 4% del PIB, para el ´área de la educación local, cuánto aguijonea la mente de esos representantes), el gran conglomerado social en Dominicana, ha venido deteriorándose considerablemente, en grado sumo durante las últimas décadas.

Los desafueros de sus políticos gobernantes, convertidos en lo que podría denominarse como “carroñeros del Fisco” insaciables, con los concursos sectoriales de estilo, son innegables. ¡No muestran más que eso!

La corrupción estatal, con su fiel aliada, la impunidad a nivel de las instancias de control y judicial correspondientes, los retrata de cuerpo entero. Obviamente, con sus acciones dolosas encrestas en adición.

De igual forma ha contribuido al derrumbe de la sociedad dominicana, la penetración cultural lacerante, in crescendo cada vez. La misma tiene como parte de su base, “el dame lo mío”, a través de los injerencismos alegres permitidos, como los títeres pagados, que se subvencionan directamente desde el exterior.

Con esa, se han llevado de encuentro casi toda la idiosincrasia de los nacionales de esta Tierra caribeña, otrora indómita, incluyendo la debida honra a sus principales símbolos patrios, Himno, Bandera, moneda, música. Hasta la religiosidad característica se ha ido de paro.

Es obvio que, aquí “todo se ha ido a pique”, como se die popularmente. La degeneración es casi total. Las costumbres y las tradiciones nacionales están de capa caída. Es lo mismo que ha ocurrido con el ritmo bolero a nivel musical en todas las sociedades, al igual que otras piezas muy bien logradas por los Clásicos, que ahora les consideran como “música de muertos”.

Ya entre nosotros solo se habla de Santa Claus (no del Día del Niño, Día los Reyes Magos, la Vieja Belén), Día de Acción de Gracia, de Halloween, Black Friday, Baby Shower, etc. Entre esas, cosas que, algunas en realidad no se saben de dónde diablo salieron; pero, hay que copiarlas de los gringos, pues de lo contrario, se está “pasao”. ¡Cuánta falta de identidad nacional!

Evidentemente, las armas que más efectivas se han reportado, como causantes innegables del desbarajuste social presente son, entre otras: la política enraizada como actividad puente para agenciar negocios, entre cuántos se sectores se presten para ello en el país, y fuera del mismo; como la gula de poder, sin medir consecuencias por parte de políticos, y demás parcelas internas dominantes regantes.

Además, la degeneración de las arquitectas por excelencia de las tribus sanguíneas directas, las mujeres, con el ardid vendido de la competencia frontal con el sexo opuesto, y su integración obligada a los medios de producción.

También, los condicionamientos mentales inducidos través de los medios de comunicación de masa, para hacer cambiar comportamientos individuales en la población generalizada; no solo de las féminas, blanco perfecto para el derrumbe social, por supuesto.

Por derivación, todo régimen de derecho aquí es historia; los cañones morales e institucionales de otrora brillan por su ausencia; y, las instancias representativas para defensa de los ciudadanos no funcionan, más que como simples huacales para satisfacer necesidades politiqueras reciprocatorias.

En razón de lo expresado, la sociedad dominicana tiene que ser de nuevo reconstruida, cabe reiterar, sin más pérdida de tiempo; pues, de continuar como hasta ahora ha ido, plagada casi por completo de corrupción e impunidad, a todos los niveles, antinacionalismo, como coloreada por la delincuencia, y criminalidad a granel, esto habrá que cerrarlo muy pronto como nación, y botar las llaves en el fondo del ancho mar que circunda la isla..

Finalmente, es muy posible que muchos estén de acuerdo con la reconstrucción social aludida. Ahora, de seguro se estarán haciendo la misma pregunta que asalta a este humilde servidor: ¿cómo hacerlo en realidad?, después de los grandes males causados por los protagonistas bastante conocidos que se tienen aquí, y los niveles de inconsciencia presentes en determinados núcleos internos de poder, innegable, como los espaldarazos provenientes de exterior que reciben.

Se deja como tarea el aportar en ese sentido, a los que hagan el favor de leer este osado trabajo.

 

Autor. Rolando Fernández

 

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La “muleta” que el hombre siempre necesita: una MUJER

Todo varón nace de una hembra. Esa lo identifica después hasta por la respiración. Nadie conoce los hijos, mejor que las madres que los traen al mundo.

La dependencia emocional con respecto a las progenitoras se hace siempre imprescindible, y la misma se torna traslativa después hasta quienes se espera les sustituirán, las MUJERES compañeras durante las corrientes de vida a cursar por los hombres, que son en verdad las “arquitectas” de las tribus sanguíneas directas, necesarias, a conformar.

El soporte femenino para todo varón nunca debe faltar, y no aceptar su imprescindibilidad concursante, denota una tozudez egotista, que más temprano que tarde, acarrea situaciones vivenciales de las cuales se habrán de derivar efectos dañosos en los diferentes órdenes.

Al igual que, “detrás de todo hombre que se destaca y triunfa siempre hay una MUJER”, como reza una expresión popular, aunque en buena lid cabría agregarle, cuando ocurre lo contrario, o la que está es una seudo mujer, los diferendos en los comportamientos observados por el varón, actitudes, y los progresos que se obtienen, se notan a distancia. ¡Ese consiguió una buena MUJER!, es lo que de ordinario se escucha. MUJER, la que en verdad lo es; conocedora de sus deberes y responsabilidades, que honra siempre con abnegación.

Es muy probable que muchos no estén de acuerdo con el parecer expuesto, como es posible que también se produzcan las excepciones, como en todo. Ahora, precedentes de fracasos, desorientaciones, y hasta serios quebrantos de salud, por falta de ese soporte natural, la media naranja, están siempre a la vista, por más que se les quiera atribuir a otras razones.

Solamente, aquellos predestinados, prohombres, que vienen al mundo con una misión especial específica, pueden triunfar prescindiendo de una MUJER a su lado; de ese equilibrio físico y emocional que manda la propia Naturaleza.

Y es que, esos tienen la virtud de poder manejarse solos, por estar incluida la condición dentro del prediseño de la corriente de vida otorgada. Así evitan la distribución de responsabilidades, en lo concerniente a la creación de familias, que puedan entorpecer el desarrollo de la misión terrenal asignada.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué proyectazo!, “Ciudad Mujer”, en Dominicana

 

La verdad es que, en este país se ven cosas, cositas y “cosotas”, como dice el pueblo. Cualquier pensante medio se haría la amplia pregunta, ¿y cómo es posible que, en un presupuesto público, con el ardid embaucador de estilo, deficitario, como justificación para seguir cogiendo cuartos prestados, que se usarían como “cobertores” de los recursos faltantes, se esté incluyendo un proyecto como ese, con una inversión de RD$1,138 millones, según fuera publicado, que se puede considerar a todas luces, como más politiquero que otra cosa?

Claro, es obvio que, una iniciativa de esa naturaleza tiene que ser impulsada por una mujer, defensora del feminismo a ultranza, según es lo que se aprecia, y con aspiraciones políticas, en el orden de alcanzar alguna vez la primera magistratura del Estado nacional, la vicepresidenta de la República.

Además, ese debe ser otro de los enlatados importados transculturizantes, que hacen blanco en algunas ONGs locales; que reciben coro promotor allí; como, la complacencia procurada en ciertas autoridades nuestras.

Las narices de los organismos internacionales de financiamiento tienen que andar rondando por ahí también – mercado para la colocación de recursos financieros -.  Se dijo que la obra cuenta con la asesoría técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y obvio inferir, que prestará los cuartos en adición. “¡Qué bien, más deuda!, ¿A cambio de qué?

Como es lógico suponer, esta acción constructora está recibiendo el espaldarazo de lugar, por parte de otra que se entiende como de las promotoras en Dominicana de la nueva corriente de pensamiento – liberación femenina -, la envalentonada fundadora y primera presidente de la Asociación Dominicana de Mujeres Empresarias (ADME), Mildred Josefina de Sánchez Noble, por cuyos rasgos faciales (fisiognómica), algunas características de jefatura, o mando, egotismo, etc., se pueden deducir.

Según ella, “representa una importante iniciativa que contribuirá al empoderamiento de las mujeres dominicanas”. Y agregó, “Ciudad Mujer reunirá en un solo lugar todos los servicios que requieren las féminas para su desarrollo, como son salud sexual y reproductiva, empoderamiento económico, asistencia legal, apoyo en caso de violencia de género, cuidado infantil, capacitación y empoderamiento económico para mejorar sus condiciones de vida”. ¡Cuánto subjetivismo, y demagogias que se desbordan! (Véase: periódico “HOY”, edición del 28-9-17, página 1E).

Se supone entonces que, todas las instituciones estatales que se tienen en el país, creadas para cumplir con muchos de esos propósitos, y en capacidad de hacerlo, si no fuera por la falta de voluntad política, y que solo son usadas como “huacales” para reciprocar con los compañeros del partido, van a desaparecer ipso facto, tan pronto se concretice la realización de la referida ciudad; verbigracia, el “dichoso” Ministerio de la Mujer. ¿Qué se hace desde allí? ¡Nada!

Esa “fabulosa” idea, tan chocante frente a una sociedad con marcadas precariedades apremiantes, en términos de servicios públicos imprescindibles, entre otras carencias, se parece bastante, en parte, a la de construir la “Ciudad Juan Bosch”, que denota fines politiqueros más bien, y de favorecer a algunas empresas amigas dentro de ese sector.

¡Ay!, si el gran maestro, el viejo cascarrabias querido por tantos, pudiera ver y aquilatar muchas de las cosas que allí se han hecho, utilizando su nombre para promocionar aspiraciones políticas, y no para servir al pueblo, como era su concepción dentro del marco de ese ejercicio. Probablemente, faltarían jueces y cárceles en este país.

Y, por qué ese invento desde la vicepresidencia de la República, no va dirigido a construir una gran “ciudad modelo”, para asistir allí a todos los orates (locos) que deambulan por nuestras calles y avenidas, pernoctando debajo de los puentes peatonales, escarbando después desperdicios en zafacones para algo poder comer, aunque los servicios que se proporcionen tengan que variar un poco, para estar de acuerdo con tales condiciones y necesidades.

También a los niños y ancianos desvalidos, que en cantidad muy significativa se tienen aquí, y que obligados se ven a tener que estar pidiendo dineros y favores a través de los periódicos, cuando requieren de recursos para costear tratamientos médicos, medicinas y los alimentos especiales que demandan. Allí todo se les podría tratar de proporcionar a esos desheredados de la fortuna entre los dominicanos, con requerimientos generalizados cada vez más fehacientes-

Pero, ocurre que, como esos en su mayoría no votan, no se repara en ellos, ni por humanidad. El asunto es hacer proselitismo político; y, en el caso que nos ocupa, con las alienadas feministas actuales, y cuántas nuevas se puedan arrastrar hacia esa mal asimilada corriente de pensamiento.

Claro, también se contempla en esos casos, el agenciase recursos frescos a través del algún empréstito gordo que se suscriba con el exterior, para continuar el alegre despilfarro acostumbrado, a cargo de los políticos que se gasta el país.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Urgente, es urgente”, la revalorización de las mujeres

 

Tal como dice aquella hermosa canción, vieja, por cierto, que interpretaba el gran cantante panameño, Basilio, aunque en otra dirección claro, pero que aún se escucha con atención, es necesario el retorno de las mujeres a los paradigmas que antes evidenciaban su verdadera esencia, rotos a partir de la mal asimilada corriente de pensamiento denominada “Liberación Femenina”. Es algo que se hace impostergable ya, por los efectos nocivos derivados.

Es obvio que, las actitudes asumidas hoy por el grueso de las féminas en ese marco, que se puede considerar como un largo ensayo fallido, tienen que ser revisadas, y revertidas muchas de esas, debido a los daños innegables que han provocado a las mismas actuantes incluso, por los comportamientos impropios que se derivan, y que resultan extensivos hasta las sociedades en sentido general.

Como irrefutable se reporta, las mujeres en su mayoría, han perdido el norte que le fuera trazado desde el origen mismo de la humanidad, como el ser más importante dentro de la raza, con roles de deberes, y obligaciones a cargo, que tienen carácter de “insustitución”, e “intransferibilidad”, con respecto a las corrientes de vida diseñadas para el sexo opuesto.

“Hombre y mujer fueron creados”, dicen las Sagradas Escrituras, al alcance de toda mano; y, a cada cual, por consiguiente, le toca lo suyo. Pero, los intentos por cambiar esa prescripción divina han estado a la orden del día, y en ellos está el origen de muchos de los males por los que atraviesa la sociedad mundial desde hace décadas.

Los descalabros degenerativos que le acosan, se la están tragando por completo. No obstante, el despertar femenino, enmendatorio, requerido ya, no se le vislumbra llegar. Por el contrario, las mujeres cada vez más quieren parecerse a los hombres, y hacer lo mismo que los varones; competir siempre con ellos de tú a tú. ¡Es lo que más se aspira! Por consiguiente, así todo continuará yéndose al caos social.

Mientras las mujeres no recapaciten, y traten de asimilar que ellas no son solamente objetos sexuales –  hasta que duren sus encantos físicos, obviamente -, muy pocas son las posibilidades de cambio a nivel de las sociedades en general.

Se están olvidando por completo, que ellas constituyen el componente más importante dentro de la especie humana, vale reiterar, por su rol de co-creadoras con el “Hacedor de Todo”, por un lado; y a la vez, desempeñar su papel como ente de equilibrio emocional dentro de las tribus sanguíneas conformadas.

También, que son las orientadoras espirituales por excelencia, y administradoras además de la crianza hogareña de los vástagos procreados; que todo eso tiene repercusión marcada en la familia mayor: la sociedad a la que pertenezcan.

En ese orden, la doctora Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”, expresa lo siguiente, resumiendo, que vale transcribir aquí, para reflexión sosegada:

 

“El sacramento del bautismo simboliza la aceptación de la responsabilidad física y espiritual por parte de la familia, del hijo que ha traído al mundo. Y que, los hijos de su lado, aceptan con gratitud a la tribu biológica en que han nacido, a la que deben toda honra y respeto. Al igual que, el estar prestos a perdonarle por cualquier sufrimiento causado durante la infancia”.

 

Por tanto, y en el tenor de lo expuesto con anterioridad, además, la recapacitación en tan amplios sentidos, se hace muy urgente por el lado de las mujeres. Claro, esa cuestionable concepción degenerativa que las lesiona en el presente, es la que ha provocado, entre otras cosas, los daños incontrovertibles de imagen registrados, que se evidencian en los atrevidos exhibicionismos corporales de moda en todos los escenarios públicos, procurando venderse, y hacer vender a través de ellas mismas; que les ha hecho tirar por la borda todos los valores que les deben ser intrínsecos, y en base a los cuales eran preferidas y escogidas para compañeras maritales en el ayer.

Como ya, tantas no tienen aquellas “preciosas perlas” de identificación, que permitían aquilatarles, hay que tratar de buscársela ahora con otras cosas, sin importar la desvalorización tal que se pueda derivar. Enseñar carne, piernas y pechos, cuando no otra área corporal de atracción, para conseguir admiradores, y hacer que otros puedan llamar la atención usándoles, como lo es en el caso de los mercadólogos, y sus trabajos con los productos a ofrecer. Es la línea moderna a seguir: las mujeres son las que venden; pero, jamás las feas y de color, con pelo crespo. “Nunca se verá un anuncio filmado con una de esas últimas”.

En la actualidad, las mujeres con ciertas características físicas llamativas, se dejan utilizar, prácticamente “en paños menores” para promover la venta de artículos diversos, incluyendo vehículos, y hasta bienes inmuebles.  ¡Las han constituido en un ardid mercadológico!

Prestan esas sus cuerpos semidesnudos para completar los anuncios propagandísticos de estilo, procurando los mercadólogos que sea lo primero en llamar la atención, el imán visual; y a su vez, una sutil inducción al sexo degenerado, como es obvio suponer.

Venden a las mujeres que se ofrecen para eso, también como un objeto utilizable, solo para satisfacción animal. Claro, se agregan en adición a esos lindos cuerpos, los ritmos metálicos de moda, el alcohol que aloca, y quizás otras cosas, para completar la película.

La verdad es que, las feministas promotoras del dañoso liberalismo actual, tan mal asimilado, no cabe duda, en vez de seguir con sus aprestos inductores hacia las mujeres con poco cerebro; condenando los llamados feminicidios, por lo regular desconociendo las razones motivantes, y diciendo que el Estado tiene que adoptar medidas para evitarlos; como, culpando al machismo de muchas cosas que se producen en contra de las féminas, lo que deben estar haciendo, y rápido, es tratando de concienciar a las de su género, para que revisen sus comportamientos, al tiempo que se auto-revaloricen como lo que en verdad son, Atributos divinos, con papeles de capital importancia que desempeñar sobre el planeta Tierra.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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