¡Confirmación irrefutable!

“¡El poder jala más que una yunta de buey!” Esta vez bien podría asociarse ese parecer con el orden político local, propiamente. Y es que, como innegable resulta, a partir de lograrlo aquí, se puede virar y tornar, como se dice en buen dominicano; hacer cuánto venga en gana a los mandantes de turno. ¡Los referentes están de sobra!

Por eso, los que están hoy ejerciéndolo en Dominicana, no se quieren ir del mismo; los desplazados quieren volver; y, los que nunca han estado, procuran hacer lo indecible para alcanzarlo. ¿Se puede negar?

Es lo que en la actualidad se está evidenciando en este “solar” caribeño, cuando se repara en el caldeado ambiente político que se verifica en el mismo; y, en que sus principales actores directos participantes, en capacidad de resolver, o al menos aminorar los grandes problemas nacionales, que vienen acosando a la sociedad local, están permitiendo que todo continúe de mal en peor. ¡En esos no se repara para nada!

Más que evidente se torna el hecho de que, todas sus actuaciones solo giran en torno a los aprestos electoreros, de cara al proceso electivo del año 2020. Ninguno está mirando hacia otra parte, que sea de interés pueblerino generalizado.

Sí lo hacen para sí mismos, los que se ofertan en pos de ocupar en el futuro la poltrona presidencial del país; como de las otras instancias de poder existentes. Además, en favorecer o reciprocar a los proclamadores directos de aquellos, como a los patrocinadores económicos, a posteriori, tal es lo que se estila de ordinario entre los dominicanos.

En el tenor de lo tratado, hoy solamente se habla en el país de: primarias abiertas o cerradas; si la repostulación del actual mandatario es legal o no; de sobornos a los considerados levanta manos en la “caja de resonancia” llamada Congreso Nacional; como, de los pugilatos y discusiones que allí se llevan a efecto, en un feo y vergonzante espectáculo público; todo detrás de los arreglos que se requieran para la confección de un nuevo traje a la Carta Magna de la nación, a los fines de que la reelección del presidente, Lic. Danilo Medina, se haga posible de nuevo..

Además, se tienen que soportar todas las “arengas y loaderas” inmerecidas, que se transmiten a nivel de la radio y la televisión local, como las plasmadas en los medios escritos, pagadas, tanto por el oficialismo, como de la seudo oposición que se tiene; y, que solo son, contentivas de politiquerías baratas, al igual que dimes y diretes asqueantes; por fanatismos obvios; cuando no, lambonerismos compensados económicamente, a la clara. ¡Ya jartan, hablando de lo mismo, pero, de reales ofertas de bienestar para los dominicanos, nada! Todos, no son más, que: falsas promesas, demagogias, posverdades, etc.

Lo cierto es que, el panorama relativo en Dominicana se torna cada vez más deprimente, y aniquilador por supuesto, de ciertas voluntades electivas ofertadas; pero, eso no les está importando mucho a los componentes de la claque polítiquera en esta Tierra, que siguen en su accionar nada más electorero, proselitista en grado sumo.

No reparan en cuánto se pueda decir, o pensar en dicho orden; aunque, si este pueblo quiere comenzar a hacerse respetar, como a exigir sus derechos, y procurar las reivindicaciones que le corresponden, mañana les puede estar subiendo los vidrios a todos esos farsantes ya conocidos, e inclinarse por otras opciones más fiables para dirigir los destinos de la República; y, evidentemente, ir detrás de los beneficios obvios que se puedan derivar.

Pero, si en cambio se decide continuar transitando por los mismos caminos que hasta ahora (los ciudadanos vendiendo sus votos por “un pica pollo”, y romo, entre otras limosnas que se ofertan), qué bien le vaya. ¡Ya sabrá después!

Con acierto suficiente dicen los sociólogos: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. Y claro, siempre se estaría dispuesto a seguir aguantando, como el “burro de carga”, menospreciado por demás, cabría agregar.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Una temática muy oportuna, sobre el Amado Maestro Ascendido Jesús

¡Sí!, en estos tiempos considerados ya como postreros de la llamada “Era Cristiana”, a partir de ciertos señalamientos bíblicos, que se entienden bastante claros, por parte de algunos buenos lectores de la Sagradas Escrituras; y, principalmente, aquellos connotados esoteristas, como orientadores espirituales diversos, que sirven a la Humanidad hoy.

Qué pasó con la vida de Aquel Maestro, durante el período entre los doce (12) y los treinta (30) años, previo al inicio de su vida pública, en tiempos muy lejanos, hace siglos ya; y, siendo a partir de, cuando comienza el ministerio terrenal encomendado por el Padre en los Cielos; con posterioridad incluso, a ser bautizado por Juan el Bautista, conforme el texto bíblico correspondiente.

Ha sido por siempre esa la gran pregunta, entre otras asociadas al Amado Maestro Ascendido Jesús, y su trabajo divino terreno de entonces, que tantos religiosos dentro del cristianismo convencional se hacen, y hasta algunos fuera del mismo, pero con inquietudes también, sin lograr jamás una respuesta convincente.  Claro, por la vía que se procura, nunca van a encontrar aclaraciones fidedignas al respecto. ¡Se requiere de investigaciones profundas obligadas

Se puede reiterar, sin temor a equívoco, que, en el marco de superficialidad utilizado, como siempre es lo que se estila, jamás la obtendrán; qué tienen que irse necesariamente al contexto esotérico puro, única fuente de satisfacción cabal posible en el orden de lo que se trata.

Como soporte parcial a eso último expresado, cabría transcribir aquí algunos señalamientos que se hacen en la obra: “DEPRESIÓN: Causas, Consecuencias y Tratamiento”, escrita por Izaias Claro; que, en nuestra humilde opinión no resultan de tan difícil comprensión.

Evidentemente, eso es para aquellos que han investigado algo sobre ese particular, dejando un poco de lado los fanatismos religiosos de costumbre. Procuraremos resumirlos en parte, y complementarlos de manera sucinta, con otras aseveraciones que aparecen en bibliografías diversas existentes, en tal sentido.

“La Doctrina Espirita nos enseña que Jesús es el Administrador Mayor del planeta, constituyéndose en el Mejor Amigo de la Humanidad”.

“Él es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para servirle de modelo y guía”.

“Cristo, en verdad, no es el nombre de este Espíritu”, sí su condición”.

El mismo se preparó durante milenios para poder alcanzar el Cristado pleno, – Consciencia Magna del Padre en los Cielo -. Se encarnó en Jesús-Hombre, a los fines de expresarla terrenalmente, llevando a cabo así, las misiones terrenales encomendadas. ¡Eso afirman investigadores varios, y estudiosos muy dedicados!

Entre esas estuvo, decir a los hombres, cuánto tienen que hacer para regresar de nuevo a su Fuente de Origen – el Padre Celestial -.  Ejemplificar, y señalarles el sendero de evolución consciente obligado a hollar, por toda la Humanidad.

De ahí que, ya siendo Jesús el Cristo decía: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14-6). Se refería, obviamente, a la Magna Conciencia Divina que él encarnaba, no al Jesús-Hombre.

Es la misma que toda la especie humana debe procurar; prescribiendo Aquel, en adición, que todos los hombres (general) son “Cristo” en potencia; y que, por tanto, podrían hacer lo mismo que Él hizo, tan pronto alcanzaran la expansión de Conciencia requerida.

Se tiene esa como la encomienda esencial misma de su Ministerio primario terrenal, que cumpliera entre los treinta y los treinta y tres años. Una segunda, se entiende, continuar luego – ya como Espíritu de Luz -, con la administración del planeta; asumiendo después tal responsabilidad, que como se percibe, lo ha estado haciendo desde aquel entonces, hasta nuestros días aún. “Él es el Cristo planetario, el Modelo y Guía”.

Concretizando un poco, y a manera de reiteración, se encarnó aquel Espíritu con el nombre de Jesús, teniendo iniciación solo hasta el Tercer Grado, según dicen los que saben, por lo que, determinado complemento evolutivo era necesario obtener antes de.  Tenía que expandir aún más su Conciencia, hasta alcanzar el Cristado.  Un poco más arriba se trató de definir aquí tal condición.

Con ese requerimiento preparatorio evolutivo, esotéricamente hablando, es que se asocia el llamado periodo de los “años perdidos en la vida de Jesús”, (12 – 30 años); como, el origen de la inteligencia y la sabiduría máximas que exhibiera, cuando diera inicio a su vida pública (30 -33 años).

Es muy probable que algunos de los lectores,  que hagan el favor, se puedan preguntar, por qué la calificamos como una temática muy oportuna sobre la vida de Jesús, que fuera tocada, y analizada inicialmente, por el señor Frank Tejada Cabrera, claro, últimamente, en un trabajo que publicara para el periódico “HOY”, edición de fecha 14-6-19, página 8ª, intitulado: “La vida de Jesús de los doce a los treinta años”, en que incluye algunas citas bíblicas, consideraciones, y juicios inconclusos, por supuesto, en razón de lo anterior expresado, sobre la gran interrogante que se deriva del periodo señalado. ¡No todo está en la Sagrada Biblia!

¿Razón? Se infiere que, estamos en los tiempos postreros de la “Era Cristiana”, conclusión a la que se arriba,  a partir de las mismas prescripciones  bíblicas relativas que se hacen, o señalamientos, si más cabe el término; que los hechos irracionales  de los hombres (general) hoy, y las ocurrencias diversas de fenómenos naturales, que a diario se verifican, guerras entre los pueblos, etc., como la misma degeneración de la sociedad mundial, entre otros factores negativos, son fehacientes; y,  que tales, se pueden catalogar como “nuncios” del paso de la Era Pisciana, hacia la Acuariana; innegable su curso ya., según afirman connotados  entendidos.

Incluso, se dice en algunos círculos esotéricos, que los niños índigos o cristal que desde hace ya un tiempo vienen naciendo sobre el planeta Tierra, constituyen el germen de dicha Era venidera inmediata, en la que habitarán Almas con un mayor nivel de evolución que las actuales.

De ahí lo apropiado del tema en esta época precisa de la especie humana, como aguijón inductor hacia las investigaciones de carácter esotérico pertinentes; y, que la gente se incline por alejarse lo suficiente de los convencionalismos religiosos de estilo que rigen de ordinario; que se procure a cambio, conocer la verdadera esencia de los hombres (general) – espiritual -, como el propósito principal de su estadía sobre el planeta Tierra.

Por cuánto se ha dicho con anterioridad, se infiere el tipo de investigación requerido, y el contexto obligado, como única fuente efectiva, respecto a la valerosa inquietud de referencia.  ¡No hay un tiempo perdido en la vida de Jesús (años), sí desconocido por muchos! Es algo que bien podría decirse, con muy poco temor a equívoco.

Se colige, además, la razón por la cual, tan importante interrogante continúa cada vez más in crescendo, asaltando las mentes de los humanos, y sin lograr contestaciones satisfactorias.

En adición, ¡qué es bastante intrincado es el asunto!  ¿No es cierto? Y, ¡qué el mismo invita a buscar fuera de los textos bíblicos, con exclusividad! Eso, contrario a la práctica “normada” siempre, en el marco de todas las religiones convencionales.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Muy loable llamado papal! Pero, difícil su cumplimento

Al margen de que se pertenezca o no a la Iglesia Católica, como del respeto, honra, o simpatía que merezca el papa Francisco – un prelado con una fragancia muy distinta a los pontífices anteriores -, por parte de la religiosidad mundial, esa fervorosa petición que hiciera aquel en Bucarest, capital de Rumanía, hace unos días, debe ser “vista con muy buenos ojos” y acogida en todas sus partes.

Se refirió el mismo, en su ponencia durante un acto celebrado en la catedral ortodoxa de allí, a la “lógica del dinero y los intereses del poder”, como al combate que requiere hoy el consumismo cada vez más desenfrenado en el mundo, haciendo las recomendaciones de lugar, a su juicio.

Es obvio que, por su profunda significación, sobre ambas cosas se debe reflexionar sosegadamente; ponderar las trascendencias que se derivan de las inobservancias que se advierten, sin parcialidad alguna; como, acogerse a los mandatos relativos que se hacen, tal se debe proceder, con humildad, y toda actitud de desapego posible, respecto de las cosas materiales sobre el planeta que habita la especie humana.

El más alto jerarca de la Iglesia Católica, llamó a “renunciar a las cómodas seguridades del poder, a las engañosas seducciones de la mundanidad, a las varias presunciones de creernos autosuficientes, a la hipocresía de guardar las apariencias”.  ¡Tremendo mensaje “concienciador”! (Véase periódico “HOY”, del 1-6-19, página 9B).

Evidentemente, sus palabras están conectadas en gran parte con aquellas expresiones certeras del “Predicador”, Eclesiastés, Sagrada Biblia: “Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu”. (Eclesiastés 1-14, Reina Valera) Todo es “vanidad de vanidades”, en resumen. ¡A reflexionar siempre sobre eso!

No hay que tener una mente muy ligera para pensar, o ser bastante osado, que ese llamamiento de tan digna autoridad eclesiástica, pasará, como con diversos asuntos evolutivos anteriores sugeridos, por debajo de la mesa, y que la sociedad mundial hará caso omiso a tal llamado.

Primero, porque la propensión de la gente al consumismo sin control, muchos la entienden “como la buena vida”; que, el “estar bien y disfrutar de todo lo mundano, cuánto se pueda”, es lo único que uno se lleva cuando le toca partir de esta Tierra. Es una concepción errada, obviamente, pero muy extendida sobre la faz del planeta.

Claro, eso es debido a que, en verdad el grueso de la humanidad ignora su real esencia: espiritual; ¿qué son en realidad los hombres (general)?; pues, espíritus encarnados (Almas), según sostienen los que saben; como, además, el propósito de cada cual estar aquí por cierto tiempo, en un ir y venir: evolucionar, lo cual no se logra en una sola corriente de vida,  que abarca un período, cronológicamente prediseñado.

Nos creemos de ordinario, que el caparazón físico que ostentamos con presunciones marcadas, del que hay que despojarse obligatoriamente al término de cada ciclo existencial, cuyo destino obvio será siempre la “tumba fría”, y que su objetivo principal, es el servir como medio de expresión mundanal – el espíritu necesita un hábitat terrenal -, es lo que somos. ¡Craso error!

Lo segundo es que, el consumismo a todo dar, y las “comparonerías” del poder hacer, constituyen dos de las bases principales en que se sustenta el modelo económico capitalista que rige actualmente en la humanidad, casi en su totalidad; por lo que, atacar esas actitudes personalizadas, sería como ir en contra de ese sistema dominante.

Y, como es lógico inferir, los poderes hegemónicos gravitantes no lo van a permitir; y menos, en los tiempos modernos, en que tienen a su favor los esnobismos recurrentes, y las tantas flaquezas pensantes humanas que se advierten.

También, la magia del mercadeo embaucador a su disposición; de una disciplina in crescendo cada vez, hoy con estudios superiores a nivel de licenciatura. ¡A convencer gente para que compre, sin importar necesidades reales, o no!

¡Fabuloso, el llamado del papa Francisco! Pero, habrá que esperar hasta ver, qué ocurrirá más adelante, en torno a su sentida propuesta de orden espiritual, sobre lo que no puede haber duda alguna. ¡Ojalá sea acatada por los hombres (general), lo más posible!

 

Autor: Rolando Fernández

¡Disparates televisados! ¿Hasta cuándo será eso en Dominicana?

 

Volver con la temática, parecería como llover sobre mojado, por lo tanto, que la misma ha sido tratada, y analizada por gente que conoce de la llamada pantalla chica.

Tal es sabido, se han hecho innúmeras recomendaciones en pos de que sean introducidas las enmiendas de lugar. Pero, qué va; todo continua de mal en peor, Nada en realidad se corrige, y cada día aparecen más advenedizos, ineptos innegables, y personas degeneradas, en tan amplio portal, inductor de comportamientos y actitudes sociales impropios, en su mayoría, lo que a veces hace pensar que, en la no observancia necesaria a los correctivos sugeridos, subyacen propósitos deliberados malsanos.

Aunque, aparentemente luzca estar lloviendo sobre mojado, como antes dijéramos más arriba, en esta oportunidad lo más importante que se persigue destacar, no es sobre los personajes impropios que allí se ven; basuras de programas; y, malos productores, sino quizás el aspecto más importante, ya que, sin el mismo, todo se imposibilitaría, en vista de los altos costos necesarios que demandan esas actividades.

Nos referimos a los patrocinios imprescindibles de que se habla. Y, cualquiera se preguntaría, ¿por qué dar anuncios, para apoyar lo que en realidad no sirve?, que refleja tanta ignorancia, falta de preparación, y hasta de vocación para trabajos de ese género, podría decirse.

Parece ser, que algunos publicistas no ponderan una eventual asociación de las malas calidades que allí se ponen de manifiesto, con los anuncios de bienes y servicios que se pasan durante las transmisiones; que, de igual manera, se podría pensar con relación a los mismos. ¡Tampoco sirven!

Ahora, en esa combinación de disparates televisados, y anunciantes que pagan, hay suficientes telas por donde cortar. Entre ellas, está el reconocimiento del poder económico aquí (comerciantes, empresarios e industriales, etc.) de la poca capacidad pensante que hoy caracteriza a mucha gente en este país; como, de lo fácil que resulta el proseguir detrás de los propósitos “narigonibles” cada vez más necesarios por parte de dichos actores, con traslación hacia el ámbito político nacional, cuyos miembros necesitan de ordinario recibir los apoyos financieros requeridos.

Claro, de más estar decir que, sobre las “bocinas” gubernamentales pagadas que allí hacen acto de presencia, los patrocinios están más que justificados, por los fines directos que se persiguen, embaucar a los votantes, por un lado; y, después ir ambos (cajas de resonancia y anunciantes) detrás de las compensaciones a que se aspira.

Ver televisión local aquí, es amargarse la vida, se debe hacer hincapié; como, permitir que se esté jugando con la inteligencia de los televidentes, que aún insisten en ser espectadores, a pesar de los pesares.

¿Hasta cuándo serán, los disparates televisados en este país? ¡Ay, doña Zaida Ginebra, cuánta falta ha hecho usted!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Cómo se salva un país!

La verdad es que, en este descuidado pedazo de isla caribeña, con gente dizque civilizada, se ven cosas increíbles; que, “guindando parecen cocos de aguas”, como reza un decir popular.

La delincuencia y el descontrol campean aquí por sus fueros. Na’ e’ na’, y to’ e’ to’, cuña de la modernidad corrompida actual de muchos jóvenes.

Es obvio que, se evidencia tal conducta, cuando se leen en la prensa local titulares como: “Se roban las baterías de luces en los elevados”, y se les adiciona: “Los dispositivos buscan orientar a los conductores en las noches”. ¡Cuánta inconsciencia, cabría agregar! Los riesgos probables que se desprenden de acciones tales, no se toman en cuenta. (“Periódico “Diario Libre”, del 28-5-19, página 13).

Eso, conjuntamente con otra declaración que se incluye, según agrega la reseña, en el sentido de que, “los dispositivos, que son para la iluminación en las entradas de los elevados en el Distrito Nacional, fueron robados en su mayoría, cuando no es que son destruidos por conductores irresponsables”, dicen claramente cuánto se carece en esta capital de seguridad, supervisión, como de los controles requeridos. Los sistemas eléctricos en general allí están inservibles, para completar el lúgubre panorama, por la falta de mantenimiento, de acuerdo con lo que se afirma.

Mientras tanto, las reuniones y asambleas de los políticos en este “solar”, amén del festival periodístico informativo pagado, para difundir ampliamente las actividades relativas; y, cómo se está preparando el “sancocho” que servirán a este pueblo ingenuo en el año 2020, tienen cierto parecido con el plato del día entre los dominicanos, cuando aparece, claro está: (arroz, habichuela, y carne), que nunca falta en las mesas. ¡Así mismo está el chachareo politiquero actual!

Evidentemente, ya las intenciones de los negocios acostumbrados entre esos trúhanes comienzan a airearse. Se están haciendo de público conocimiento los componentes del gran “sancocho prieto” que se está ideando, víveres, carnes, guisantes y otros.

Los dos “jeques” morados, que se creen los amos y señores de todo, están en acciones fehacientes.  Por ejemplo: “Propuesta sector LF reserva 144 cargos a PLD: 28 senadores”. “CP. Decidirá si partido reserva 107 diputados y 15 alcaldes”, (Periódico “HOY”, del 31-5-19, página 11B).

La misma espuma de siempre, como se aprecia. Los pataleos internos, y externos a la organización, como es lógico suponer, comienzan a dejarse sentir. ¿En qué parará la cosa, caballero? ¡Y la gente creyendo en este país!

Ahora, los robos y la destrucción de los bienes públicos en esta nación, temática principal aquí, no son cosas que nada más se ven a nivel de los elevados, y otros pasos a desnivel; están por todas partes en Dominicana. Se llevan las verjas metálicas perimetrales, piezas de hierro en zonas de cuidado, barandillas, tapas de las alcantarillas, cableados eléctricos; como, todo cuanto rápido se puedan vender.

Obviamente, son desaprensiones ciudadanas todas corregibles, por supuesto, en las que los políticos no reparan para aportar soluciones; ni los que están en poder, como tampoco, los aspirantes a llegar que se encuentran en la seudo oposición.

La atención de ellos solo está circunscrita a la trampa electoral del año 2020; en cómo se van a comprar más conciencias; y, continuar, tal se infiere, engatusando a los tarados alienados que se tienen ya en la canasta de los votos favorables.

Con un escenario como ese, en que no se advierte cambio enmendatorio alguno, definitivamente, en esta República no está quedando otra opción que no sea, la de largarse bien lejos de la misma, y observar el final de todo este juego politiquero perverso, desde otras latitudes. ¡Penoso eso! ¿Verdad?

 

Autor: Rolando Fernández