En hora buena, un recordatorio Boschista

Cuan oportuno resulta en estos momentos  traer a colación el parecer certero del profesor Juan Bosch, con respecto al Fondo Monetario Internacional, y su accionar como administrador y agente de colocación de los cuartos de los poderosos, en los países tercermundistas.

Evidentemente, su labor financiera conlleva la connivencia de las autoridades internas de los países que les abren las puertas, y que le consideran como el “redentor de turno”; cuando no es más que un prestamista de ultramar, que subyuga e interviene luego de manera directa en sus economías, trazando pautas e imponiendo condiciones para su conveniencia; jamás para los prestatarios.

En nuestro país, por ejemplo, se tornan casi risibles esas actitudes egotistas en las autoridades económicas, de arrogarse facultades  y acciones, en términos de la aplicación de medidas y políticas en ese orden, cuando más que a la vista están, las injerencias directas de los organismos internacionales de financiamiento, en todo cuanto aquí se hace en el área, incluyendo al “padrote” FMI, claro está. Luego, nuestros tecnócratas de la disciplina, sólo se pueden considerar como simples ejecutores supervisados, y nada más. Muy pocas son las cosas de su autoría, propiamente hablando.

Pero además, posan muy complacidos para la prensa, cuando  consiguen que el Fondo Monetario Internacional le siga prestando al país; y, hacen gran algarabía festiva, como si ese fuera un gran logro; una proeza lograda por ellos; sin reparar en que eso nos empeña más cada vez, amén de que pone en evidencia nuestra incapacidad para administrarnos y dirigir nuestros asuntos económicos por sí mismos. ¡Que pena!

También en que, sólo  ellos se favorecen con la solución temporal de sus problemas de iliquidez monetaria, para la continuidad de las  tareas nacionales pendientes, en su apreciación; pero que eso conlleva someter a grandes sacrificios y penurias al pueblo en general, producto de las condicionantes o exigencias inviolables de los prestamistas del Norte.

Es por ello que, esas precisiones del gran líder y mentor de otrora, el profesor Bosch, se tienen que seguir publicando, como muy bien lo ha hecho el señor Rafael G. Santana, en su artículo, “Juan Bosch advirtió FMI crea crisis”, para concienciar a la población, respecto de las alegres y complacientes negociaciones que se llevan a cabo aquí  con el Fondo Monetario Internacional, endeudando más aun al país; como, sobre los efectos secundarios dañosos que  esa política conlleva.

Así pensaba el gran maestro: Concluyendo su trabajo de fecha 19 de junio 1984 en la Revista Política, el profesor Bosch precisa “el Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo”.

Finalmente, sobre la inquietud del señor Santana, respecto de qué diría Bosch, si estuviera vivo, de la situación socio económica y política actual en el gobierno del PLD, coincidiendo con la política fondo monetarista, cualquiera se atrevería a  opinar que, si el Profesor volviera, y se encontrara con estas actitudes complacientes, como la falta de nacionalismo, hoy características en el país, cosas que probablemente nunca pensó pudieran ocurrir con algunos de sus pupilos, optaría por regresar a la tumba; pero, no sin antes reprocharles y aleccionarles de nuevo, a su manera muy peculiar.

 Rolando Fernández

Cuan oportuno resulta en estos momentos  traer a colación el parecer certero del profesor Juan Bosch, con respecto al Fondo Monetario Internacional, y su accionar como administrador y agente de colocación de los cuartos de los poderosos, en los países tercermundistas.

Evidentemente, su labor financiera conlleva la connivencia de las autoridades internas de los países que les abren las puertas, y que le consideran como el “redentor de turno”; cuando no es más que un prestamista de ultramar, que subyuga e interviene luego de manera directa en sus economías, trazando pautas e imponiendo condiciones para su conveniencia; jamás para los prestatarios.

En nuestro país, por ejemplo, se tornan casi risibles esas actitudes egotistas en las autoridades económicas, de arrogarse facultades  y acciones, en términos de la aplicación de medidas y políticas en ese orden, cuando más que a la vista están, las injerencias directas de los organismos internacionales de financiamiento, en todo cuanto aquí se hace en el área, incluyendo al “padrote” FMI, claro está. Luego, nuestros tecnócratas de la disciplina, sólo se pueden considerar como simples ejecutores supervisados, y nada más. Muy pocas son las cosas de su autoría, propiamente hablando.

Pero además, posan muy complacidos para la prensa, cuando  consiguen que el Fondo Monetario Internacional le siga prestando al país; y, hacen gran algarabía festiva, como si ese fuera un gran logro; una proeza lograda por ellos; sin reparar en que eso nos empeña más cada vez, amén de que pone en evidencia nuestra incapacidad para administrarnos y dirigir nuestros asuntos económicos por sí mismos. ¡Que pena!

También en que, sólo  ellos se favorecen con la solución temporal de sus problemas de iliquidez monetaria, para la continuidad de las  tareas nacionales pendientes, en su apreciación; pero que eso conlleva someter a grandes sacrificios y penurias al pueblo en general, producto de las condicionantes o exigencias inviolables de los prestamistas del Norte.

Es por ello que, esas precisiones del gran líder y mentor de otrora, el profesor Bosch, se tienen que seguir publicando, como muy bien lo ha hecho el señor Rafael G. Santana, en su artículo, “Juan Bosch advirtió FMI crea crisis”, para concienciar a la población, respecto de las alegres y complacientes negociaciones que se llevan a cabo aquí  con el Fondo Monetario Internacional, endeudando más aun al país; como, sobre los efectos secundarios dañosos que  esa política conlleva.

Así pensaba el gran maestro: Concluyendo su trabajo de fecha 19 de junio 1984 en la Revista Política, el profesor Bosch precisa “el Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo”.

Finalmente, sobre la inquietud del señor Santana, respecto de qué diría Bosch, si estuviera vivo, de la situación socio económica y política actual en el gobierno del PLD, coincidiendo con la política fondo monetarista, cualquiera se atrevería a  opinar que, si el Profesor volviera, y se encontrara con estas actitudes complacientes, como la falta de nacionalismo, hoy características en el país, cosas que probablemente nunca pensó pudieran ocurrir con algunos de sus pupilos, optaría por regresar a la tumba; pero, no sin antes reprocharles y aleccionarles de nuevo, a su manera muy peculiar.

 Rolando Fernández

Cámara de Cuentas aquí, para qué

Muchas veces hay temas sobre los que uno prefiere no opinar.  Pero, cuando se trata de asuntos relacionados con la disciplina profesional de la que se participa, a nivel de ejercicio, como de enseñanza, impartiendo conocimientos relativos a la misma, resulta algo difícil marginarse totalmente, y guardar silencio.

Cuando alguien que conoce sobre fiscalización de cualquier orden, financiera u operativa,  trabajos de auditoría propiamente, como de la preparación de los informe asociados con esas, contentivos de las opiniones de lugar, y le mueve edificarse en torno a los procedimientos legales, normados en la República Dominicana para la escogencia de los miembros de la Cámara de Cuentas, tiene que concluir pensando en la infuncionabilidad que reportará siempre ese organismo – que sería de tanta trascendencia e importancia para el país, si fueran electos bajo otro esquema – dispuesta de la forma en que rige actualmente.

Y es que, según la metodología establecida, nunca se va a lograr conformar un grupo de personas calificadas, con independencia mental absoluta, al margen de las preferencias y conveniencias de carácter político, que es lo que debería ser; para que, se puedan llevar a cabo con efectividad funciones de  tanta delicadeza, como esas que les son inherentes.

Es por ello que, vemos los pugilatos, escarceos, rebatiñas e indecisiones, etc., que se dan a nivel del Congreso Nacional, para el nombramiento de esos jueces; que una vez designados, como se estila, normalmente, también procuran el concurso de auditores y técnicos afectos.

Pues, es que, cada litoral político aspira a tener su representante fiel en el seno de dicha Cámara, para tener así la posibilidad de apañamientos e indiferencias ante las acciones ilícitas, que de ordinario tientan, a los que ostentan  poderes en Dominicana.

En este país, hay muchos profesionales de experiencia acabada; con ejercicio de larga data, y excelente perfil ético-moral; mayormente, Contadores Públicos Autorizados (CPA), y Abogados, que serían los más aptos para realizar funciones de esa naturaleza, con el concurso pulcro de otras disciplinas del saber, cuando las circunstancias así lo requieran

Pero ocurre que, se mantienen al margen de la política partidarista, por lo que su elección no prosperaría, de presentarse como candidatos.  Además, porque de lograrlo, se les podría considerar luego como “botellas ineficientes”, debido a que los informes que se deriven de sus trabajos, nunca llegarían hasta los despachos finales correspondientes; y, por tanto, las acciones correctivas o punitivas que procedan, jamás se encaminarían.

Eso de Cámara de Cuentas aquí, bajo el actual modelo socio- político y judicial que rige, siempre resultará infuncional.  Sólo cuando en la República Dominicana exista una verdadera separación entre los tres poderes del Estado Nacional, ese organismo estará en condiciones de conseguir llevar a cabo, con efectividad y objetividad plena, las labores de control fiscal de los recursos públicos, de los procesos administrativos y del patrimonio del Estado, tal como las pone a su cargo, el Artículo 248, de nuestra Carta Magna.

Por lo tanto, aprovechemos el tiempo en otra cosa; que demasiadas, restan por hacer en esta Nación.

 Rolando Fernández

Por qué asombrarse ante lo que se veía venir

La situación de insalubridad y procesos infecciosos por la que actualmente atraviesa la hermana República de Haití, era previsible totalmente, a partir del inusitado fenómeno natural que azotó esa isla en enero del presente año; como, debido al descuido obvio por parte de todos aquellos poderosos, que tantas alharacas demagógicas y negocios hicieron, dizque para ayudar, y que al final, terminaron por abandonarle sin rubor alguno.

Cómo iba esa gente depauperada, y sin recursos frescos, a prevenir las enfermedades que se pudieran derivar de aquel desastre espeluznante, cuyas secuelas aún perduran por doquier, con todas sus fuerzas y flagelos dañosos.

Un fenómeno del cual, todavía de seguro permanecen muchísimos cadáveres en estado de putrefacción total, bajo los escombros de aquel evento inmisericorde, podría decirse; qué dejo a tantas personas con una mano delante y otra detrás; a seres humanos que hoy sólo cuentan con el espacio entre la Tierra y el cielo azul, para poder subsistir; hambrientos y faltos de la higiene más mínima requerida; sin pócimas algunas, ni medicamentos apropiados para nada.

Entonces, a nadie debe sorprenderle lo que ocurre en la actualidad en el vecino país, con la epidemia de cólera que se ha desatado, y que debe haber provocado ya alrededor de 300 muertes, o más, con las aisladas, que se desconocen por supuesto; como, las otras situaciones calamitosas que de seguro sobrevendrán después, producto del mismo estado de insalubridad generalizado en que viven esos hermanos, por circunstancias casi obligadas.

Lo que mueve a serias críticas sobre ese asunto es que, a raíz de los hechos catastróficos que devastaron prácticamente la capital haitiana, fueron más que suficientes los eventos recaudatorios llevados a cabo, que en su mayoría, sólo sirvieron para hacer más ricos a determinados personajes públicos, que hicieron provecho de la desgracia ajena para beneficiarse en lo particular; como, llevar a cabo aprestos políticos, y de proyección internacional algunos, como “redentores”; como gente humanitaria muy dolida con el mal ajeno, cuanto todo no era más que pantalla y demagogia barata. ¡Ya se comienzan a ver los resultados!

¿Qué es lo que se ha hecho en favor de Haití? ¿Dónde están los tantos cuartos que se ofrecieron para reconstruirle, en la famosa Cumbre que se realizara en la República Dominicana? Y, con lo recaudado a través de diversos espectáculos artísticos efectuados, al  igual que en otros eventos públicos, ¿qué pasó?  Son las preguntas que proceden en estos momentos críticos, para aquella pobre nación hermana.

Ahora, cunde el miedo por doquier; sobre algo que, si en verdad se hubiese actuado con espíritu humanitario y solidaridad plena, pudo  haberse evitado en gran medida.

Ojalá que, sea epidemia no continúe expandiéndose hasta otros territorios, y que pueda ser manejada con la responsabilidad y entereza que el caso amerita.  Pues, muchos de los llamados a actuar ayer, y que se hicieron los locos entonces, en los próximos días podrían estarse lamentándose de su decisión final, el no hacer nada por esos infelices, que hoy incluso, se siente burlados.

 Rolando Fernández

El flagelo de la política en el magisterio nacional

Recientemente, tuvimos la oportunidad de leer en ese prestigioso medio de comunicación local, un artículo publicado, referente a la incursión directa de la política nacional en el gremio de los profesores de país, titulado “Sepultureros de la ADP”, bajo la firma del señor Gerson de la Rosa.

Dicho trabajo contiene algunas reflexiones plasmadas sobre esa temática,  muy valederas a nuestro entender; evidentemente, hechas a partir de un análisis sucinto de parte de alguien que denota conocer el asunto desde dentro; y que por tanto, está en capacidad de informar y de emitir una opinión de peso al respecto.

Para nadie es un secreto en este país, que la politización de un gran segmento de la ADP, incluyendo a sus dirigentes más conocidos, adheridos con firmeza a las directrices que les sean trazadas desde los diferentes litorales partidaristas, y puestos de rodillas ante las autoridades gubernamentales, afectas de turno, han constituido siempre una retranca de consideración para el desarrollo y cabal profesionalización de esa clase, como para el logro de los efectos positivos que se puedan derivar, en favor de la educación a nivel  nacional.

La mejor evidencia sobre esa aseveración, se deriva de los últimos pronunciamientos que hiciera EDUCA (Acción para la Educación Básica), a través de su presidente, señor George Santoni Recio, el cual calificó como “desastroso” el sistema educativo en la República Dominicana, argumentando sobre las deficiencias detectadas en la últimas mediciones, que sobre el particular se han hecho en el país.

Claro está que, si la columna fundamental del sistema, que básicamente está constituida por los profesores, se encuentra corroída por los intereses políticos, como particulares, y plegada a las intenciones presupuestadas y dirigidas, sólo en favor de los propósitos de las clases gobernantes que,  lo que menos les interesa es la capacitación y concienciación ciudadana en general, de forma tal, que su manejo a voluntad les resulte más fácil, el porvenir de la República luce más que incierto.

Cabría hacer mención aquí de la frase,”El porvenir está en manos de los maestros de escuela” (Víctor Hugo). Y, si aquí están tintados con el negocio de la política, ¿qué se podría esperar entonces?

El problema de la educación dominicana no se circunscribe exclusivamente a la falta de dinero para mejoras de lo que se tiene, y “para que muchos se sientan llamados a formar parte del proyecto educativo del futuro”, razón que se alude en una opinión    vertida a través de un medio local  de prensa, con relación a al tema  El factor principal en el asunto de que se trata, es la incursión directa de la política partidista y de los intereses particulares en el sector. Claro, los recursos económicos siempre serán necesarios también; pues sin ellos,  el mundo no podría caminar.

Según se infiere del trabajo publicado por el señor Gerson de la Rosa, debido a la forma en que ha venido operando la ADP durante los últimos años, el gobierno, sea cual  sea, está llamado a ser el sepulturero del gremio profesoral, criterio que se podría considerar parcialmente cierto.

No en su totalidad; pues en la desaparición como tal, cargarían con la mayor parte de la responsabilidad los mismos miembros del sindicato que se dejen “narigonear”; manejar sin contemplación alguna, a cambio de recibir dádivas y migajas económicas; sin reparar en su verdadero rol de formadores de las futuras generaciones; de su real clase magisterial; y,  en la importancia indiscutible de las labores a su cargo, tanto en el orden de los social incidente, como de los cívico y realmente progresista para el país.

Luego, a concienciarse como tales señores profesores; a conservar el preciado don de la enseñanza, que no todos tienen; a asumir su responsabilidad con la sociedad en que les ha tocado vivir, dejando de lado todo cuanto huela a política partidarista.  Los intereses y preservación intacta de la clase deben prevaler sobre esos dañinos aprestos del partidarismo.

 Rolando Fernández

Aunque loable por la apertura, es fallido el intento

Es una penosa realidad el que en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), se continúe con los aprestos de querer formar profesionales, ni siquiera los que en verdad necesita el país, a partir de jóvenes semi-alfabetizados, con un título de bachiller, que apenas saben mal leer y escribir, luego de egresar de las escuelas públicas nacionales, y hasta de algunos colegios privados.

Los muchachos que mayormente allí se reciben, con aspiraciones de cursar estudios a nivel superior, carecen de la formación básica requerida para tales propósitos; con el agravante adicional, del no reconocimiento de esa debilidad de su parte; y, sin reparar tampoco, en el  escaso sentido de responsabilidad que observan.

Esa es una situación que crea un escenario bastante deprimente, para todo aquel con deseos de colaborar en la formación del relevo generacional necesario, cuando se tiene que interactuar con estos alumnos, seudos estudiantes, sin preparación base; y, que sólo están interesados en conseguir un título; que, más bien sería después un simple papel con un nombre, para ostentar a nivel social.

Lo que resulta poco comprensible y cuestionable es que, las autoridades uasdianas que han dirigido durante los últimos años, como los que aspiran a hacerlo durante el próximo trienio electivo, están más que conscientes con respecto a esa lamentable situación, y sus efectos secundarios

Sin embargo, la idea de enmendar la misma, con voluntad y firmeza sostenida, siempre ha escapado a sus mentes; como tampoco  nunca forma parte de las propuestas que se hacen para optar por los cargos, los aspiran a ser los nuevos  “mandantes” dentro de la academia

De ordinario, se deja de lado el que,  la no marginación de ese tema, sin lugar a dudas, redundaría en beneficio del estudiantado que allí se acepta; al igual que, de la misma institución, en términos de la preparación ofrecida, como de los ahorros financieros probables, y de los verdaderos aportes que requiere la sociedad dominicana, respectivamente.

¡Esa ni la vide!, tal cual reza un frase jocosa popular.  Se puede advertir con facilidad la no mención de nada parecido, a partir de la reseña periodística que publica el medio Listín Diario, de fecha 16 de octubre del 2010, sobre la proclamación de los nuevos que aspiran a timonear en el futuro la nave educativa.

Siempre hemos estado de acuerdo en cuanto a que, “La Primada de América”, sea una universidad abierta a todo aquel que aspire a recibirse como profesional en alguna disciplina.  Ahora, no en que se obvien las condiciones requeridas para cursar estudios a nivel superior; ya sea que, se deban reunir personalmente; o, que se tenga que buscar la manera más expedita y efectiva de proporcionarlas, a los que en verdad estén interesados. Es decir, crearles la plataforma obligatoria.

También, que sea de rigor la exigencia de un rendimiento académico optimo, cuando se pertenezca a la academia; evitando así, las frustraciones y deserciones a mitad de las carreras que se cursen, como la inversión necesaria de recursos en los intentos fallidos de formación profesional, con relación a aquellos que no califiquen para tal propósito.

En el tenor de lo que se trata, muy oportunas resultan las aseveraciones vertidas por el señor George Santoni Recio, presidente de EDUCA (Acción para la Educación Básica), relativas al estado desastroso que se verifica a nivel de la educación básica dominicana, quien reveló que, “en la última encuesta del Foro Económico Mundial que analizó 139 países la República Dominicana quedó en e lugar 137 en educación básica”.  Señaló además que, “en educación cívica también el país quedó en último lugar”. Para un buen entendedor, ahí está dicho todo. (Véase periódico El Día, del 14-10-10, página No. 12).

Cabe destacar aquí,  la procedencia principal de la materia prima que recibe la UASD, para intentar fabricar productos terminados aptos: las escuelas públicas. ¡Misión casi imposible!

Ante esa realidad innegable, por más que se quiera apañar, para justificar laboriosidad académica y exigencias presupuestarias al Estado, lo más aconsejable sería, en orden de lo que se trata, que los nuevos candidatos aspirantes a dirigir la universidad, ponderarán la posibilidad de un retorno al pasado,  en el sentido de que se vuelva a establecer, tal cual funcionaba otrora, aunque quizás con ligeras modificaciones respecto del número y denominación de asignaturas exigibles, el suplementario, “concienciador y depurante” Colegio Universitario (CU).

Si los nuevos elegidos lograran eso, les harían un gran favor a la institución, y por ende al país, por los resultados positivos que tal acción reportaría para la educación superior al alcance de nuestra juventud desposeída de recursos económicos, cuya única ventanilla nacional de acceso, es la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). 

Pero que, difícilmente podrá mantenerse operando en el tiempo, con los niveles de ingresos (muy altos) y egresos (muy bajos) de estudiantes que se verifican anualmente; amén de la cuestionable calidad de los que logran recibirse como cuasi profesionales, con muy raras excepciones.

Honremos la verdad; dejemos de lado la demagogia política y el populismo desmedido. Todo cuanto resulte indebido,  en favor de nuestra amada Alma Mater.

 Rolando Fernández

Sería lo mejor para este país, señor Pérez Espinosa

Resulta muy difícil creer que en la República Dominicana, las pobrezas material y espiritual puedan ser combatidas desde el ámbito político, sin importar quien ostente la primera magistratura del Estado, bajo el actual esquema de elección y mandato gubernamental que rigen en el país.

No debemos olvidar que, en esta Nación, cuyos habitantes se encuentran más que defraudados con el accionar de los políticos del sistema, esa actividad se ha convertido en un vulgar negocio; y, que todos cuantos suben al poder, lo hacen comprometidos con los patrocinadores interesados que les aupan, mayormente representados por los sectores económicos-empresarial.

Luego, no cabe duda de que,  para combatir aquí la pobreza física o material, habría que actuar necesariamente al margen del patrón político ya generalizado, el cual resultaría muy difícil de cambiar para el amigo Danilo, o quien logre ser el presidente de la República, por la razón expuesta.

Claro, después de haber alcanzado la posición, obviamente; pues si antes pone en evidencia esos firmes deseos de promover aquellos aprestos patrióticos mencionados, de reformas y combate de frente a las desigualdades sociales que se verifican, como a los flagelos que afectan al pueblo en general, que en su mayoría provoca el mismo patrón imperante,  es muy probable que, ni siquiera logre ganar.

Es por ello que, en el ejercicio de la política hoy, no sólo a nivel local, sin demagogia y falsas promesas de campaña, muy poco es lo que logra.  Ya, difícilmente, nadie aspira a arreglar nada; sólo a conseguir para sí mismo y para reciprocar con sus adeptos más cercanos y patrocinadores envueltos en los proyectos.

En cuanto a lo espiritual que usted refiere, el asunto se tornaría mucho más complejo aun; toda vez que, precisamente, la concienciación en ese orden, requeriría de la instauración obligada de una forma de gobierno totalmente diferente, donde se piense en favor de las grandes mayoría; y, desde luego, se vaya a las posiciones a servir; y, no a servirse de ellas, como bien proclamaba siempre el inolvidable maestro don Juan. Y, ¿cómo lograr eso ahora?

Además, expuso el gran mentor a los ayer, “pero si la mayoría de este pueblo echa el 16 de mayo el voto morado, no blanco ni colorado, sino morado, nadie podrá impedirnos que tomemos el poder el 16 de agosto; y los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder el 16 de agosto, no habrá un  peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto o sucio o inmoral”.   Dijo eso el profesor, en uno de sus memorables discursos durante el año 1982.

Si el amigo Danilo puede vender la idea de su proyecto político, exteriorizando que tiene en su base  el mismo pensar del PROFESOR BOSCH, como usted refiere, en términos de cumplimiento; y que luego, logrará conseguir que se proceda tal cual, bienvenido sea.  ¡Eso sería lo mejor para este país!

 Rolando Fernández

Los niños pedigüeños callejeros a nivel nacional

La verdad es que hay que ser muy desalmado, para decidir utilizar a  pobres niños depauperados, y ponerlos a pedir a diestra y sinistra, bajo el candente Sol nuestro, y en medio de ese caótico tráfico vehicular; respirando además, todo ese monóxido de carbono que los automóviles en circulación despiden; a cambio de darles después, una mísera suma de lo que ellos logren reunir.

Eso significa poner en riesgo la vida de muchos de esos infantes; abusar de ellos, haciendo uso premeditado de su condición; perjudicarles psicológicamente; y, convertirles en parásitos sociales a temprana edad.

Son muchachos que, desde muy pequeños, se les induce a querer llevar una vida fácil; a querer vivir del cuento, como se dice en el argot popular; a pedir sin trabajar; y jamás, a tratar de estudiar y capacitarse debidamente.

De ese peldaño existencial, a las actividades delincuenciales, el camino es bastante corto, cuando nada logran recaudar; pues llega un momento en el que ya es tan poco lo que consiguen a través de la práctica pedigüeña, que equivale a nada, y sus demandas económicas, como es natural, tienden a crecer en el tiempo.  Es debido a ello que,  de ordinario se inclinan por delinquir sin reparo alguno. Por supuesto, es la vía más expedita para sus propósitos de obtención de recursos económicos, dada su condición de ineptos; y hasta se podría decir, que no son tan culpables, por la forma en que han sido conducidos.

Evidentemente, los mayores responsables serían los que les indujeron a vivir sin preocuparse por estudiar y trabajar, desde sus años de infancia; a ser limosneros y parásitos sociales, proclives a la delincuencia juvenil.

Pero también, cargan con parte de esa responsabilidad los padres biológicos de esos niños abusados, que permiten su utilización en una tarea tan dañosa. Luego, cuando comienzan a recoger los frutos del árbol sembrado, entonces hablan de mala suerte y de cruel destino para sus vástagos.

Ahora, cualquiera se preguntaría, ¿y dónde están las autoridades nacionales que deben velar por el cuido y protección efectiva de la niñez dominicana?  Tampoco, nada se les oye decir a los organismos internacionales en torno a ese asunto, que se pronuncian con mucha vehemencia en contra del país, en relación al llamado maltrato infantil, al racismo mal fundado, como  a la negación de derechos adquiridos, según ellos, cuando de niños haitianos se trata; de ordinario ilegales en el país.

Los mismos pequeños haitianos, también son usados como pedigüeños, por los padres compatriotas; y, por desaprensivos dominicanos, que de igual  modo se dan a la tarea de abusar de su infancia e ingenuidad. Y,  nadie con autoridad dice nada sobre esa deleznable práctica, a la vista de todos.

En consecuencia, es necesario ya que se tome cartas en ese asunto, para que no se continúe ampliando el criadero de parásitos sociales, a que tienden a convertirse esos niños; amén de que, por esa circunstancia dañina, se les podría ir considerando como potenciales delincuentes en embrión.

Rolando Fernández

Los partos de adolescentes en el país

Reflexionando un poco sobre las aseveraciones hechas por el señor José Deláncer Despradel, director de salud materno infantil del Ministerio de Salud Pública, en relación con el alto porcentaje  de partos en adolescentes que se registra en el país, nos vino a la memoria las veces que hemos tenido la oportunidad de reparar, y ver con hondo pesar, aquellas niñas con embarazos visibles al menor esfuerzo, que se les permite asistir a las escuelas públicas del país.

Conversando en ocasiones con personas que conocen bien de esa situación, hemos recibido la información de que,  algunas de esas niñas saben y se adhieren a la mal llamada práctica de “trabajadoras sexuales”; y  que tienen  amantes que pueden ser sus padres, los cuales las llevan y las recogen en las mismas puertas de los centros educativos. Además,  que por momentos,  se les oye comentar con las amigas, respecto del dinero que consiguen con esos hombres.

Evidentemente, son estudiantes inmaduras que, de la misma manera que  no están preparadas para tener un embarazo, ni emocional, como tampoco físicamente,  menos pueden tener la experiencia para evitarlo. Y, cuando así quedan, se está en presencia entonces, de un delicado proceso de gestación, al igual que de un parto de alto riesgo. De una mujer más, con un hijo, y sin padre reconocido públicamente.

Pero, el daño no se queda ahí, cuando eso ocurre; sino que se torna mayor aun, por el efecto inductor que provoca en las compañeras de clases, al momento en que se les permite a esas adolescentes embarazadas que asistan de manera regular a las aulas, como señoras formalmente casadas, en estado de gestación; y, que interaccionen con las demás jóvenes inexpertas, sin reparo alguno.

En consecuencia, amén de las causas, obviamente muy válidas también, a que hizo alusión el señor Deláncer Despradel, con relación a la problemática, esa permisividad a nivel de los centros educativos,  fundamentalmente públicos, respecto de esa situación anómala, reñida a todas luces con los cánones morales vigentes, debe ser enmendada por las autoridades competentes del sector, al tiempo que se adopten las medidas de supervisión y control que resulten pertinentes.

Los mismos modelos de vestuarios provocativos que en la actualidad usan muchas de esas damitas, aun sea con la misma tela de los uniformes dispuestos, deben ser supervisados y controlados de manera firme por directores y profesores de los centros docentes; lugares que para algunas constituyen sitios de exhibición corporal y de contactos personales, más que escuelas.

Tomándole luego la palabra a la flamante “Ministra Mujer”, en lo referente  a ese asunto, quien es de opinión que, “invertir en la prevención de los embarazos en la adolescencia es invertir en el desarrollo del país”, resultaría aconsejable el que, para esa decisión se tuviera muy en cuenta el comportamiento que deben observar las jóvenes adolescentes que asisten a los diferentes centros educativos nacionales, principalmente, a los del sistema público; y que, ese Ministerio coordine las acciones de lugar con las autoridades de Educación de la República.

De lo contrario, ese 23% de que habla el señor Deláncer Despradel, según reseña de prensa que hace el periódico Listín Diario, del 20-10-10, pagina 2ª, irá in crescendo cada vez más; y, seguirá  incidiendo, como es obvio, sobre los niveles de pobreza en el país, con  los aportes humanos que hacen esas muchas, sin recursos económicos, consistentes en la procreación de hijos, sin padres reconocidos.

Autor: Rolando Fernández

Situación caótica en el tránsito nacional; hasta cuándo AMET

Resulta muy penoso el  tener que decir que, para poder lograr aquí controlar y regular el caótico transito vehicular que se observa en nuestras calles y avenidas, habrá que recurrir a drásticas medidas de punición; a sanciones económicas significativas; y, hasta de encarcelamientos temporales, cuando las circunstancias así lo requieran.

Es algo desastroso ya lo que se verifica en el sector; una descomposición real, que  tocó fondo en el país, ante las permisividades y falta de control de las autoridades correspondientes; y que, como hemos podido ver en los últimos días, ha provocado reyertas, muertes entre conductores y dueños de rutas, como lesiones a pasajeros, ocasionadas por el tigueraje buscador de usuarios del transporte público, y  defensores de los afiliados a determinados sindicatos.

Como dicen que, para “muestra basta un botón”, sólo hay que trasladarse al kilómetro nueve  (9) de la Autopista Duarte, para ver el mayúsculo desorden que allí ocasionan los choferes de guaguas y carros públicos, a cualquier hora del día, ante la mirada indiferente de los miembros de la AMET, cuando es que suelen aparecer en esos entornos.

Eso da vergüenza, ver aquel caos; esa desaprensión vulgar; ese irrespeto al orden público; y, a las normas más elementales de civismo; precisamente, frente a un destacamento policial, incluso. ¡OH, Dios mío!; ¿hasta cuándo será ese mal?

Recientemente, el flamante director de la AMET, se explayó diciendo que, “iba a aplicar rigurosamente la Ley de Tránsito, respecto de la circulación de vehículos pesados por el carril que dicha normativa establece; así como la obligatoriedad de cobertura a las cargas que se transportan, en el caso de los camiones”.

Sin embargo, eso como todo aquí, cayó en el vacío; pues los mismos conductores aludidos siguen transitando temerariamente por donde a ellos les viene en gana, y los agentes de esa institución, que sólo están para multar a los infelices, en opinión de tantos, ni se enteran verles pasar.  Además, prefieren hacerlo a las horas pico.  ¡Que bien andamos aquí señores!

 Rolando Fernández

Parece que ahora se puede hacer algo con las tarifas de los colegios privados

El tema de la educación nacional en la República Dominicana, tiene cierto parecido con los movimientos y oscilaciones de esos sonajeros movidos por los vientos, que se utilizan para entretener a los niños; o, aquellos que muchas personas colocan en los marcos de puertas y ventanas, para desviar o controlar, según ellas, el paso de las malas influencias y de la vibraciones negativas.

Es casi igual a lo que ocurre aquí, con los asuntos relativos a la desastrosa situación por la atraviesa la actividad educativa nacional, tanto en términos de las marcadas deficiencias que se verifican a nivel del sistema público de la actividad docente, a nivel básico, fundamentalmente, como del comercio agiotista que se registra en el ámbito privado, de ese imprescindible servicio para el país.

Si, pues al abordar esa triste problemática, siempre las justificaciones, quejas, los argumentos vacíos de contenido y las promesas ilusas de reparaciones o enmiendas, se mueven de la misma forma que los sonajeros, en función de los vientos ocasionales que soplen. Según las circunstancias que provoquen el tener que hablar sobre tales asuntos; dependiendo incluso, de los tiempos electorales que cursen, de ordinario cargados de promesas y aprestos demagógicos diversos

Las dificultades de que adolece la educación dominicana, principalmente a los niveles básicos, reiteramos, pero que trascienden hasta los grados superiores, han estado sobre el tapete durante los últimos meses. No obstante, todo cuanto se ha hecho, se ha limitado a retóricos discursos o ponencias alentadoras, asociando siempre ese sector, en pleno deterioro innegable, con las actitudes delincuenciales y degenerativas que nos arropan socialmente, al tiempo de considerarlas como  retrancas poderosísimas para el desarrollo en general del país; y que en esa virtud, tienen que ser afrontadas con firme decisión y voluntad política.

Precisamente en estos días, la Acción para la Educación Básica (EDUCA), se pronunció al respecto, a través de su presidente, señor George Santoni Recio, quien se refirió de manera directa al  sistema educativo en la República Dominicana, el cual consideró como “desastroso”. Dijo además que, esta Nación  quedó en el lugar 137, de los 139 países encuestados por el Foro Económico Mundial, en educación básica.  Señaló también que, quedó en el último lugar en educación cívica. ¿Para qué decir más?

EDUCA,  pidió a la sociedad dominicana exigir sus derechos en el sector educación.  El señor Marco Cabrera, de la misma institución, expresó lo siguiente: “Nos preocupa realmente que no se le está prestando la atención que se merece la problemática de la educación”.

Queda bien claro que, la mayor parte de tales consideraciones giran en torno a la educación pública, que es donde más se dejan sentir los problemas acuciantes y la falta de atención debida; pues, los centros educativos privados operan como empresas muy lucrativas en las actividades de esa naturaleza, comandados gerencialmente por profesionales en el área, y alimentados en gran medida con las insatisfacciones estatales que se presentan en las escuelas del sistema.

De ahí que, esos establecimientos particulares impongan condiciones y tarifas leoninas a voluntad, ante la mirada indiferente de las autoridades oficiales del ramo, que venían declarando incompetencia para controlar a esos centros privados de educación, según declarara el mismo incumbente actual del Ministerio de Educación, cuando dijo, en fecha 21 de julio del 2010, según el periódico HOY, pagina 8E, “que no podía hacer nada, porque le ata la ley de educación”.

Sin embargo, ahora se destapa diciendo que, “existe una Ley, la No. 86-00, que fue promulgada el 9 de octubre del 2000; y que, la referida disposición legal otorga facultad al Ministro de Educación para fijar y regular las tarifas mensuales y anuales que cobran los colegios privados”. (Periódico Diario Libre, del 19-10-10, página 04). ¡Que bien!

Reveló en adición, que fue hace unos días cuando encontró esa ley, porque estaba “engavetada” desde hace varios años; y, que tampoco se aplicó durante las gestiones de tres Secretarias de Educación, anteriores a él.

¿Por qué la desengavetarían? ¿Quién sería el descubridor? ¿Cuáles serían los vientos que hicieron mover el sonajero de la regulación colegial, precisamente ahora, después de diez años de la promulgación de la referida Ley 86-00?

El descubrimiento luce bastante extraño, ya que es una legislación inherente a las responsabilidades  y competencias del ministro de Educación; que como es obvio, mueven siempre  a tratar de conocerles, tan pronto se asume el cargo. 

Pero además, no desde hace días, se ha estado cacareando de manera recurrente, y en demasía, sobre el cobro de tarifas abusivas por parte de los colegios privados. Han llovido las quejas en tal sentido; y, se han llevado a cabo encuentros, conversatorios,  reuniones con padres y directores de colegios, etc., incluyendo en ocasiones a las autoridades oficiales,  por lo que  algunas luces debieron haberse encendido en ese orden.

Es por ello que, con todo el respeto y consideración que merece el señor ministro de Educación, resulta algo controversial el alegado desconocimiento de su parte, sobre una ley de esa naturaleza, tantos años después de su promulgación; más aun  tomando en cuenta, la gran presión social que se ha verificado, para la búsqueda de una solución al  problema que anualmente confrontan con las tarifas los padres de los estudiantes colegiados. Parece ser, que más bien, otros vientos están moviendo en  estos tiempos el sonajero.

Mejor hubiese sido, ante el alegado engavetamiento descubierto, guardar silencio y aplicar la normativa, enfrentando a los envalentonados dueños de colegios, con la  susodicha ley en las manos; y no dar pie, para que ahora se vea como una contradicción cuestionable.

De todas maneras, adelante señor ministro; mejor es tarde que nunca.

 Rolando Fernández