¡Lamentable tener que decirlo!

 

Mientras los dominicanos no sientan real amor por esta Patria, nunca se producirán verdaderos frentes opositores reclamantes, y con aspiración de sustituir, ante los que de manera impropia detenten el poder aquí.

 

Entre nosotros se ha perdido en realidad todo buen deseo en favor de la nación. A muy pocos les importa ya la salvaguarda de su soberanía. Hasta el respeto y honor hacia sus símbolos patrios, se los ha llevado de encuentro la falta de civismo, como la propensión en torno a las apetencias materiales personalizadas, y la politiquería lucrativa.

 

Es por ello que, no hay unión para un proyecto de nación valedero,  tal aquel por el cual propugnaran los considerados Padres de la Patria en este país, encabezados por Juan Pablo Duarte, con el concurso y disposición plena de todos sus adeptos y colaboradores más cercanos.

 

Entre los nacionales de esta nación, cada cual anda solo en busca de lo suyo: cuartos y poder. Le importa un bledo los derroteros inciertos a que está siendo conducido este Estado, auspiciados por el actual escenario en que vive esta sociedad, plagado de corrupción a todos los niveles, endeudamiento externo sin control, drogas a granel, delincuencia, criminalidad, y otras cosas bastante perjudiciales en adición.

 

Es por tal razón que, nada más se aspira a estar formando “partiduchos”, y procurar luego su aprobación ante la Junta Central Electoral (JCE). En principio, de ahí se desprenden fructíferos beneficios  económicos, cuando se logra obviamente. ¡De alcanzarse ambas cosas – formación y aceptación -, se va por buen camino! Después, a “darle caza” a la presidencia de la República, para seguir guisando, con mayor “sazón”.

 

Cuando no, la inclinación es el apoyar a los gobernantes de turno en sus proyectos reeleccionistas; unas ganas de repetir que las han convertido ya, en una práctica que se puede considerar casi “endémica” entre los políticos nacionales, a la que se adhieren tan pronto logran alcanzar el poder.

 

La unificación no es la meta, en pos de las ejecutorias que requiere la nación, de forma directa, o reclamando con severidad para que sean cambiados los paradigmas gubernamentales prevalecientes aquí, desde hace ya varios lustros.

 

Esta sociedad cuenta con hombres y mujeres que bien podrían agenciar los cambios favorables que requiere el país, de forma tal que impidan a todos estos políticos de nuevo cuño el continuar haciendo con este pueblo todo cuánto a ellos les vengan en gana, como si fuera una finca de su propiedad.

 

Ahora,  para eso es necesaria una sólida unificación, en que se depongan las dañinas actitudes personalizadas, y grupales. Hay que dejar de lado los planes y apetencias particularizados. ¡Sí!, pensar solamente, en un verdadero proyecto de nación que a todos competa y pueda beneficiar.

 

De lo contrario, seguiremos “montados” en el mismo caballo destructor, jineteado por “mandriles egocentristas”, representantes de intereses extranjeros aquí regentes, como de los poderosos grupos económicos internos, gravitantes desde hace años.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

Sin ánimo de pesimismo, ¡vamos bastante mal!

 

Noches muy negras se habrán de presentar sobre este país, de seguirse con los mismos paradigmas pseudos democráticos que desde hace varios lustros se vienen observando entre nosotros.

 

Ninguna nación, como realmente tal, puede continuar subsistiendo con este círculo vicioso de la politiquería como burdo negocio, lo cual se ha llevado de encuentro todo amor por esta patria, el respeto a su soberanía, la institucionalidad necesaria, el orden social requerido, y la seguridad ciudadana, entre otras cosas, todos muy dignos de preservación.

 

Pero además, todo eso tiene como acompañante el  “tintado hipotecario” del endeudamiento con el exterior, principalmente, ¡qué no se tendrá aquí para pagarlo en el futuro!, por lo que habrá que entregar la nación en cualquier momento a los prestamistas extranjeros.

 

Y mientras todos estos políticos corruptos, como desaprensivos disfrutan del momento presente, al tiempo de procurar continuar embaucando a este pueblo para mantenerse en el  poder los que están, o los nuevos aspirantes a engancharse para su “degustación”, localmente todo prosigue de mal en peor, notándose burlas y despilfarros de recursos económicos por doquier.

 

Verbigracia: “Junta entregará más de 1,610 millones de pesos a los partidos”. ¡Dineros del propio pueblo, recabado mediante onerosas cargas impositivas! (Véase: periódico “El Día”, del 28-1-16, página 6). La friolera de cuartos dispuesta oficialmente para los “fiesteos”, las francachelas, la campaña, la politiquería, etc. de cara a las elecciones del presente año.

 

Y que además, algunos de los más altos representantes de esas empresas lucrativas llamadas partidos políticos, aumenten más aún sus haberes económicos, y las demás tenencias mal habidas, después que han desfalcado el erario público nacional, y con pretensiones se seguir haciéndolo, libres de aplicación de justicia, y de las puniciones debidas. ¡Para la corruptela estatal nuestra parece que no hay remedios aún!

 

Es obvio que, a las nuevas generaciones solo les tocarán las migajas del pudín estatal disfrutado a plenitud hoy por los políticos, si es que no caben en las jeepetas, yates y villas para veraneos al por mayor, que usufructúan todos esos truhanes, adquiridos con los cuartos del pueblo.

 

Sin ánimo de pesimismo, le esperan a este país momentos bastante difíciles, por lo que se advierte, a pesar del tan sazonado crecimiento económico por parte de las autoridades, que no es más que un gran bulto político, debido a que solamente alcanza hasta los grupos poderosos regentes, como a los mandantes de turno.

 

¿Con qué se pretende pagar aquí el nivel de endeudamiento ya contraído, y con el “grifo” abierto siempre  para seguir? ¿Es con el producido por la industria sin chimeneas? ¿Ese turismo de obreros, del que mayormente se recibe en esta nación,  y de cuyas divisas percibidas se queda gran parte en el  exterior?

 

Esa es una empresa muy “inestable”, que está siempre sujeta a periodos cíclicos de producción, y  vaivenes circunstanciales poco controlables, por lo que en cualquier momento su rentabilidad se puede ir al piso.

 

Muchos factores en contra de la misma se están reportando en la actualidad, destacándose entre esos, principalmente, la delincuencia, criminalidad, y la inseguridad ciudadana, que abarca a todos los presentes, sin que se advierta la adopción de medidas correctivas pertinentes a la vista.

 

Por el contrario, más calamitosas se tornan tan despreciables situaciones cada vez, lo que evidentemente está espantando el tipo de turismo del que siempre hemos sido objeto, hacia otras latitudes que ofrecen menos riesgos posibles.

 

¿Y,  qué más se tiene aquí para poder honrar los compromisos asumidos en ese orden? ¿Peloteros, megadivas y homosexuales? Además, ninguna de las actividades mencionadas aporta suficientes recursos para pagar la cantidad de cuartos que ya se debe, in crescendo siempre.

 

¡Qué pena da este país!, y con una juventud alienada, transculturizada, con la que fácilmente se puede jugar a voluntad, y que será la más perjudicada a posteriori, por solo estar pensando en bachatas, reggaeton, ritos satánicos, drogas, y demás yerbas aromáticas.

 

¡Vamos bastante mal, y sin esperanzas! ¡Despierta ya pueblo, que luego será muy tarde!

 

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

Los que las pagan, o les son subvencionadas, ¡nunca pierden!

 

Todos los negocios tienen sus épocas de rentables ganancias, cuando las demandas de los bienes y servicios que ofertan se tornan in crescendo. Para estos tiempos en que vive Dominicana  – campaña electoral – , les toca el favor a las encuestadoras.

 

Y es que, las mismas se hacen muy necesarias para los políticos, en su búsqueda de continuar embaucando a la población, engañándole con sus falsas electoreras de estilo.

 

Pero, la más lamentable es que, son muchos los ingenuos en este país que aceptan alegremente los resultados que las mismas publican sobre los pseudos escrutinios realizados, respecto de tal o cuál candidato en competencia.

 

Ahora, muy pocos son los que se preguntan con relación a la forma en que se hacen los muestreos, y los segmentos sociales elegidos para tales propósitos. Tampoco se repara en cuanto a quién, o quiénes, pagan por el trabajo, que debe ser  la interrogante de mayor peso a considerar.

 

Los paganinis de que se trate, o sus subvencionados, nunca pierden en términos de popularidad alcanzada. Siempre quedan muy bien posesionados. ¡No les gana nadie!  ¡Son siempre los favoritos!

 

Además, reciben los espaldarazos, corifeos, y cacareos loatorios (lamboneriles)  de los programeros y cajas de resonancia, también pagados, a nivel de la radio y la televisión nacional, que se convierten de inmediato en analistas certeros, en “premonitores” adicionales. ¡Se creen esos que todos somos tarados aquí!

 

Las encuestas, no es que en realidad sean malas todas, o por completo. En determinadas situaciones, algunas arrojan datos que se reportan bastante creíbles, con muy poco margen de error, y sin “maquillajes”, que bien se pueden tomar como marco de referencia para determinadas acciones.

 

Claro, cuando quienes las promueven para publicitar a alguien, no esconden sus manos detrás; o, no son pagadas por los evaluados de forma directa; pues, cuando se produce lo contrario, las eventuales cifras negativas que se puedan producir en torno a esos, difícilmente se harán del conocimiento público, a menos de que no sean arregladas ex profeso, para no afectar imágenes. ¡Se empata, o se queda muy próximo al ganador!

 

Se debe tener bien presente, que las empresas de ese tipo son negocios, como otros cualesquiera, y que siempre evitarán la forma de perder sus clientes. Los que resulten  no favorecidos, según los datos del sondeo realizado, y así se haga saber públicamente, de seguro jamás volverán a solicitar sus servicios. ¡Qué nadie se pierda!

 

La evaluación, o medición pueblerina más fiable – encuesta – que se puede llevar a cabo en este país, cuando de política se trate, principalmente, es aquella en que la ciudadanía misma, observando y aquilatando de forma directa la situación nacional, y todo cuánto estemos viviendo en verdad los dominicanos, ponga en evidencia pública sus preferencias electorales; y, para ello, no se hace necesario ninguna empresa del género, por encumbrada que ésta sea. ¡Hay muchas formas de hacerlo notar!

 

Para esa gran determinación nacional, a cargo del mismo pueblo, titulares periodísticos tales esos que a continuación se transcriben deben servir como valiosos referentes:

 

“Gobierno coloca US$1,000 MM en bonos en mercado capitales”. – SOBERANOS -. (Pagaderos esos en 10 años, y a una tasa de 6.875%. La fiesta del endeudamiento externo sigue. Habrá que entregar el país a los prestamistas extranjeros cuando vengan a buscarlo en un barco, pues aquí de seguro  no habrá con qué pagarles. ¿Qué uso se dará a esos cuartos? ¿Qué porcentaje se gastará en la campaña electoral?).

 

“Prisión domiciliaria a fiscal del caso Peravia” (La corrupción continúa viento en popa). ¿Hasta cuándo será?

 

“Combustible bajan entre $1 y $4.10”. (Precios de los hidrocarburos para la semana del 23 al 29-enero-16, con el barril de petróleo a menos de US$30.00 en los mercados internacionales. Si allá se incrementa aquí los subimos plácidamente; y, si baja, se nos importa; nos hacemos los locos. ¡Qué el burro de carga, el pueblo, siga en lo acostumbrado!).

 

“Médicos van a huelga la próxima semana”. (Los pobres siguen pasando penurias en nuestros hospitales públicos. Se reclama aumento de salarios, para lo cual no hay cuartos. Sí para la campaña electoral, y el proyecto reeleccionista).

 

“PLD resolverá casos SDN y La Vega ante del 31”. (Candidaturas alcaldías de Santo Domingo Norte y la Vega. Los negocios de la política continúan de cara a las elecciones generales del presente año).

 

(Véase: “Diario Libre”, edición del 23-1­-16).

 

Tomando informaciones como ésas de base, entre otras que publican distintos medios nacionales, sí es que se pueden predecir voluntades a favor y en contra de los candidatos políticos que corren en esta oportunidad.

 

Todo lo demás se traduce en bultos, demagogias, embaucamientos, y burdo mercadeo político, para que los estúpidos entre nosotros sigan creyendo en todos estos truhanes, busca cuartos y poder avasallante, con los ordinarios coros lamboneriles acostumbrados.

 

Rolando Fernández

 

¡El actual escenario nacional se presta!

 

Aunque muchos no quieran aceptarlo en este país, por inconsciencia, o conveniencias personales, es indudable que, el panorama actual en que vive la sociedad dominicana, plagado de corrupción por doquier, la falta de institucionalidad fehaciente, desorden descomunal – con autoridades más que cuestionables en sus ejercicios -, delincuencia, criminalidad, y narcotráfico a granel, requiere de la instauración de un régimen de fuerza para poder enmendar, sin importar que sea de derecha o de izquierda, si es que aún queda algo de esa última.

 

Nadie podrá lograr nada bueno aquí, siguiendo los mismos paradigmas del ya canceroso sistema de la democracia representativa, regenteado por todos estos políticos corrompidos y antinacionalistas, vendedores de la soberanía nacional, con la proclama y respaldo de un poder económico empresarial viciado, que no les importa que a las grandes mayoría nuestras se las acabe de llevar el diablo.

 

De acuerdo con  lo que sostienen algunos investigadores con nivel sobre la historia nacional, en esta nación están dadas hoy las mismas condiciones reinantes, y quizás hasta más acentuadas aún, que cuando Rafael L. Trujillo, alcanzó el poder (1930), propiciadas por la misma clase política de aquella época, tal cual  es lo mismo que viene ocurriendo entre nosotros en la actualidad.

 

Si alguien en realidad está promoviendo la instauración de un nuevo régimen dictatorial corrector en este país, son los mismos políticos predominantes, con sus desaprensivas acciones generalizadas, como los abusos innegables en contra de la población.

 

Cuánto viene ocurriendo aquí, incluido el dañoso flagelo de la inseguridad ciudadana, donde a cualquiera  se le quita la vida para robarle un teléfono celular, o cualquier nimia prenda preciosa que se exhiba, tal ha venido pasando con mayor ahínco últimamente,  sin que correctivo alguno se advierta por parte de las autoridades, se le tiene que buscar la manera de ponerle fin. Ni siquiera los anillos de graduación universitaria se pueden llevar hoy. ¡Insoportable se torna la situación!

 

Y, no es cierto que, todo este grupo de busca cuartos, que dizque son demócratas, y que han estado dirigiendo los destinos nacionales durante los últimos lustros, como de los nuevos que aspiran a montarse en ese mismo tren, les está preocupando situaciones como las descritas. Y, por supuesto, nada van a hacer para corregir ese despreciable escenario.

 

¿Por qué en realidad? En razón de que, todos cuántos puedan alcanzar el poder bajo el  actual esquema de la llamada democracia representativa, al igual que los anteriores alzados con el mismo, habrán de sumir compromisos con los grupos regentes, que les atan de manos y pies, para introducir los correctivos pertinentes, como el promover el cumplimiento de las leyes vigentes en esta nación.

 

Solo alguien que logre escalar hasta la primera magistratura del Estado nuestro, sin ataduras de ningún tipo, podría hacer lo que en verdad se debe, pensando en la salvaguarda de soberanía nacional; en lo calamitoso y comprometedor para la nuevas generaciones del alegre endeudamiento externo en que se ha venido incurriendo; el combate frontal a la corrupción estatal rampante; y,  la imprescindibilidad del orden y el respeto social, como el retorno de la seguridad ciudadana local que merece este  país.

 

Es innegable que, esta nación ha venido  confrontando últimamente una delicada y peligrosa situación, a la que de forma muy atinada se refirió el editorial del periódico “El Día”, en su edición de fecha 14-1-16, bajo el título: “La nueva realidad”, cuya introducción vale la pena transcribir  aquí:

 

“En el país se recurre a eufemismos cuando no se quiere poner el dedo sobre la llaga. En ese orden, a toda la descomposición social que vivimos, que incluye, auge del narcotráfico, asaltos, muertos que aparecen con disparos en la cabeza en lugares inhóspitos, se le llama “nueva realidad”.

 

La pregunta procedente que asalta sería: ¿la “nueva realidad” se va a continuar aceptando tal cual, o se procurará cambiarla? De procurar hacerlo, nunca podrá ser bajo las normas del sistema democrático representativo.

 

Eso debe estar bien claro. Ya aquí los males están muy profundos,  por lo que requieren de “cirugías mayores”, cuyas  herramientas mas apropiadas, no se tienen bajo esa forma de gobierno.

 

Finalmente, y a propósito de lo expresado, cabría incluir aquí también, el párrafo con que se concluye un importante artículo relacionado con la temática, escrito por el señor Samuel Santana, que intituló: “El gobierno que necesita el pueblo”, en el medio “HOY”, edición de fecha 16-1-16, página 9ª.

 

“Eso es lo que necesitamos: un Presidente y un gobierno que haga devolver lo robado al pueblo, que pare la malversación y que limpie el sistema judicial, los estamentos militares y todas las instituciones y dependencias del Estado”.

 

Solo le faltó incluir que, salvaguarde siempre la soberanía nacional; que procure no estar hipotecando el país; y, que trate de recuperar la seguridad ciudadana.

 

¿Se podrán lograr todas esas cosas, con lo que tenemos actualmente? ¡Ni oníricamente pensando!

 

 

Autor: Rolando Fernández

¿Y cómo es posible?

 

La verdad es que, cuando se repara en este mercado politiquero nacional, plagado de analfabetos, farsantes, demagogos, tránsfugas, etc., la pregunta que de inmediato asalta es: ¿y cómo es posible que este pueblo permita el que se continúe burlándose de él, con tanto descaro, y actitudes burlonas evidentes?

 

Todas estas trapacerías, negocios, acuerdos de aposento, maniobras sin rubor alguno, etc., que están haciendo las cúpulas de las entidades políticas del ruedo local, en relación con los próximos comicios generales a celebrarse en el país, dan asco y vergüenza; ¡se ha rebosado la copa del desparpajo!

 

Y, no porqué todo eso sea malo, en términos de las estrategias politiqueras ordinarias, sino por la clase de gente tan impropia y cuestionable que se está incluyendo en los actuales actos busca votos, y nada más.

 

Aunque se torna comprensible la forma en que este pueblo se deja manejar por todos estos politiqueros inversionistas, busca de lo  suyo – cuartos y poder -, por la falta de conciencia ciudadana evidente que en él se verifica, luce como algo demasiado chocante el extremo a que se ha arribado en ese orden, de crucial importancia para el país.

 

¡La permisividad luce alarmante! La ciudadanía nuestra no acaba de despertar, respecto de cuánto juegan esos truhanes, en su  gran mayoría, con su inteligencia; que lo menos interesante para los que aspiran a detentar el poder es el bienestar social nuestro; que la gente aquí les importa  un bledo, como se dice.

 

El abrir los ojos ante todos estos “teatreros” está prohibido parece ser. Y es por ello que, las actitudes burlescas de los políticos del patio continúan in crescendo, mientras los sufragantes complacientes en esta nación, habrán de continuar concurriendo a las urnas los días de los procesos electorales próximos, a depositar sus votos en favor de todos estos farsantes probados, avaros y corruptos hasta más no poder, que nos gastamos sin reparo los dominicanos.

 

¡Lamentable realidad!

 

: Rolando Fernández

 

El bulto político aquí del crecimiento económico continúa. ¡Ay mamacita!

 

La verdad es que, la gente pensante poco entiende, cómo se puede amarrar el tan cacareado crecimiento económico en nuestro país, con la satisfacción de las necesidades internas obvias que padece la población, siempre in crescendo, cuando según la considerada ciencia de los supuestos, teorías aéreas, pronósticos embaucadores, entre otros – Economía – ese es su propósito fundamental, aun con los pocos recursos financieros de que se disponga.

 

“La economía es una ciencia social que estudia el comportamiento humano en el consumo, distribución y producción de mercancías, materiales y servicios. Reconoce que los recursos productivos son limitados, y que es imposible satisfacer todas las necesidades materiales de la población. Intenta descubrir el mejor modo de utilizar los recursos productivos con el fin de lograr la máxima satisfacción de estas necesidades. Las ciencias económicas normalmente examinan problemas desde el punto de vista de una sociedad”.

 

Crecimiento económico y bienestar social:

 

“El crecimiento económico de un país se considera importante, porque está relacionado con el PIB per cápita de los individuos de un país. Puesto que uno de los factores estadísticamente correlacionados con el bienestar socio-económico de un país es la relativa abundancia de bienes económicos materiales y de otro tipo disponibles para los ciudadanos de un país, el crecimiento económico ha sido usado como una medida de la mejora de las condiciones socio-económicas de un país; sin embargo, existen muchos otros factores correlacionados estadísticamente con el bienestar de un país, siendo el PIB per cápita sólo uno de estos factores. Lo que ha suscitado una importante crítica hacia el PIB per cápita como medida del bienestar socio-económico, incluso del bienestar puramente material (ya que el PIB per cápita puede estar aumentando cuando el bienestar total materialmente disfrutable se está reduciendo)”. (Fuentes: red de la Internet)

 

En el marco de esas precisiones puntuales resultaría interesante analizar ese crecimiento económico de que se habla con relación a nuestro país,  asociándolas  con las declaraciones ofrecidas por los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que no es de pocos sabido que, es un organismo al servicios de los ricos del mundo establecido, para administrar parte de los excedentes de capital,  y emplearlos en la colocación de empréstitos, a  partir de la localización de mercados en los países pobres tercermundistas, como  otorgarlos bajo  condiciones de injerencias y narigneos fríamente calculados.

 

Dijo el gran maestro Juan Bosch: “el Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo”.

 

Claro, las declaraciones de esos tecnócratas internacionales, serviles, se produjeron hace poco entre nosotros, con el beneplácito de las flamantes autoridades locales, que les dieron  suficiente prensa propagandística hasta más no poder, en busca de congraciarse con la gente nuestra.

 

En ese sentido,  y según apareció publicado en el medio digital “Telenoticas RD, del 24-11-15, el envalentonado ministro del Economía, Planificación y Desarrollo del presente Gobierno,  Temístocles Montás, con una amplia sonrisa que lucía más demagógica que verdadera, afirmó que, “La Economía crecerá más que la de China”,  criterio fundamentado en la proyección de los indicadores económicos, refiriéndose a la nuestra. ¡Nos salvamos!, pues estamos mejores que los chinos en ese tenor, uno de los mayores productores del mundo.

 

Cuántas cosas de personas con caras duras aguantan los papeles, pronunciadas por los “vive bien” en este país, y el coro de los prestamistas internacionales; las que hace mucho dejaron de ser pobres, y que ya se olvidaron de los barrios carenciados nuestros. De eso que no han vuelto a caminar jamás por los sectores de localizados después de la Ave. San Martín, en el Distrito Nacional, por ejemplo.

 

Hablar de un crecimiento económico proyectado de un 6.7% al cierre del presente año, como de un 7%, promediado entre el 2014, y los primeros trimestre del 2015, según la Misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitó el país recientemente, destacándose que seguirá siendo de las economías más dinámicas de la región, con las voces internas eufóricas que se estilan, ante las tantas necesidades insatisfechas que acogotan a esta nación, y el único renglón de “mayor productividad” a que se viene recurriendo desde hace ya varios años, el endeudamiento, tanto interno, como externo, en parte hipotecario de la nación, luce hasta risible. ¡Nadie cogiendo cuartos prestados crece económicamente!

 

Según los enviados supertécnicos, “La República Dominicana sigue estando entre las economías más dinámicas de la región, habiéndose beneficiado de un fortalecimiento en su marco de políticas y de condiciones externas favorables” ¿Cuales?

 

Gran ponencia de aparente pase de curso para el país, y sus alumnos, las autoridades obedientes y operativas, bien alienadas, tras la evaluación de los economistas sapientes del FMI, con uno de sus discursos de ordinario embaucadores, caracterizado por lo de siempre, un léxico poco entendible para un amplio segmento de los oyentes objeto.

 

Y no fallaron en su predicción los tecnócratas internacionales, ¡cuánto sabe esa gente!, siempre pegan. Según las autoridades del Banco Central de la República,  “La economía dominicana  creció un 7% en 2015 en términos reales, informó  su gobernador “.  Y, en adición señaló, “por segundo año consecutivo el país se ubicó como líder del crecimiento económico en América Latina”. ¡Nos salvamos!, cabe reiterar.  (Véase: medio digital “almomento.net”, edición del 6-1-16, como otros medios escritos de amplia circulación nacional, del 7-1-16).

 

Pero la realidad concreta es que, el crecimiento económico aquí solo se refleja a nivel de los grupos políticos y empresariales dominantes. Mientras tanto, a la población continua “llevándosela el diablo”, y sufriendo mayores necesidades acuciantes cada vez. ¿Qué es lo que satisface aquí la economía, y el tan cacareado crecimiento?

 

Se verifican entre nosotros unas escaseces innegables de servicios públicos básicos, entre los cuales están: ausencias asistenciales en la salud de la población, educación básica,  que se entiende más que cuestionable, carencias en producción agropecuaria, estimada por el suelo, lo que obliga a veces a la importación de rubros cultivables con facilidad aquí; energía eléctrica deficiente y cara, cargas tributaria insoportables, y ni hablar de la falta de agua, e impotabilidad de la poca que se recibe. Sólo son exhibidas como muestras, las obras de relumbrón, y los servicios extranjerizados.

 

Al parecer, el crecimiento económico tan proclamado entre nosotros, con nada de aquellas cosas poblacionales tiene que ver; y, solo se reporta  como pantalla política, ideada por los tecnócratas serviles de la disciplina, al margen.

 

Por tanto, no llega ni siquiera un ápice del mismo hasta el grueso de la población, que sí lo experimenta, pero negativo, tal como cuando era utilizada la calificación por los economistas, para no decir que se estaba mal – crecimiento negativo -. La bonanza de las euforias oficialistas está muy lejos de la misma. ¡Qué “bien”!

 

Los economistas nuestros deberían dar apoyo a las grandes potencias mundiales en la solución de sus marcados problemas económicos, y para la mejoría de su crecimiento en ese orden, tal ocurre en nosotros; verbigracia, aquel del que se nos considera su patio.

 

 

Rolando Fernández

 

¡Terrorismo extremo! ¿Por qué?

 

Todo tiene una causa fundamental subyacente, y el terrorismo extremo, simplemente asociado de ordinario con ciertas creencias de orden religioso, que ha venido estando sobre el tapete durante los últimos años, y que ha puesto a temblar a la sociedad mundial, máxime en el presente, con principalía en aquellas de los países más poderosos, no es la excepción.

 

Son muchos quienes infieren, por innúmeras razones claras,  referentes a geopolítica propiamente, que no solo está en la base de ése el fundamentalismo islámico relativo a la doctrina del Corán; sino que, el mismo está asociado también con determinados factores atropellantes de orden político-social en contra de determinados pueblos, o territorios específicos.

 

Todo hombre pensante tiene que reflexionar sobre esas actitudes aparentemente descabelladas y criminales, por las que se inclinan algunos grupos extremistas, a cuyos miembros les importa inmolarse, por lo que ellos entienden tener  razones valerosas.

 

Evidentemente, esas son personas con familiares, hijos, padres, amigos, etc. No son seres sin razón, que matan por matar. Tampoco se les puede considerar a los terroristas extremos como aquellos que nada más quitan vidas, muchas inocentes, incluso aportando las suyas mismas, como hombres y mujeres bestiales, criminales sin razón, sicópatas, o simplemente locos.

 

Detrás de sus acciones, totalmente inmisericordes y despreciables para tantos, tienen que haber poderosas razones, que no son necesariamente de carácter religioso, como es lo que se  ha querido siempre dar a entender, de forma interesada o no. Ningún hombre (general), ni siquiera un animal, debido a su naturaleza, que aunque muchos no lo crean es divina, mata por matar.

 

Para adentrarse un poco en esa temática que nos ocupa, ya que la amplitud aquí es imposible, por razones de espacio y de tiempo, habría que tratar de definir primero lo que se entiende por terrorismo, del que existen diversos tipos, hasta familiar, entre conyugues, o de padres a hijos, por ejemplo.

 

En términos muy simplistas se puede decir que, cual que sea, es: ejercer terror en pos de lograr un objetivo determinado. “Se trata de infundir miedo, angustia,  y desesperación, con efectos traslativos hacia la subsistencia misma de las personas objeto, en busca de”. Sembrar terror es lo que con él se procura. Pero, ¿por qué? ¿Cuál es el propósito en el caso extremo que nos ocupa?

 

Es concebible que, lo que puede estar en la base principal de esos comportamientos así observados, puede ser de naturaleza política, económica y social, no solo religiosa, procede reiterarse; por la imposición de algunos paradigmas abusivos e inhumanos, de parte de los grandes poderes mundiales regentes, en contra de la mayoría de los habitantes de algunas naciones.

 

Y que, los mismos se tornen imbatibles de otra manera,  no dejando más opción que el terrorismo abierto, tras la consecución de las enmiendas requeridas, aun tengan que inmolarse algunos, como también lamentar las vidas inocentes que se pierden como producto de las acciones terroristas, situación ésta última, analizable en otro contexto que será tocado más adelante.

 

En opiniones relativas que se han externado sobre el particular, hay quienes dicen más o menos  que, “los gobernantes saben muy bien que detrás de los actos terroristas existen causas bastante profundas, pero que temen admitirlo, para no tener que reconocer que ellos son parte del problema originario; que los mismos vienen motivando el surgimiento de ese tipo de organizaciones con cierto apoyo social”.

 

Se asocia también la actividad de que se trata, con la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, como al derecho que tienen los pueblos de revelarse contra cualquier estado opresor, o invasor.

 

Por consiguiente, se hace referencia además, a cómo están adheridas las actitudes terroristas a la consideración esencial de que: “los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no sea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

 

Sin que lo expresado constituya justificación, o forma alguna de aceptación total con respecto a dichas acciones, se puede inferir que, el asunto no es tan sencillo, como para estar considerando solamente  eventuales causales fanatizadas, en el marco de algunas concepciones religiosas, y fundamentalistas por demás.

 

Se advierte que, hay otras motivaciones de carácter político, económico y social, catalogadas como represivas, y acogotantes en extremo, que mueven a las ejecutorias de esa  clase; que se reportarían como ponderables, en términos de loabilidad, por los objetivos humanos enmendatorios que se persiguen.

 

Es muy posible que, no todo sea tan malo, y despreciable por completo, partiendo de que es el único camino que se les está dejando a los agraviados, imposibilitados para combatir de otra manera a los grandes poderes mundiales regentes, bien aposentados, y a sus más fieles representantes, que se tornan intocables.

 

Lo que se hace más doloroso, y lamentable, en el marco de la mente humana, son las vidas inocentes que se pierden en cada uno de los actos terroristas. Y es que, no es creíble el poder evitarlo. En todos los eventos de ese tipo, al igual que en las acciones de guerra, siempre habrán de perecer “mansos y cimarrones”, como se dice.

 

Pero además, hay otro aspecto a considerar, como señaláramos más arriba, y es el relativo a las condiciones kármicas programadas de antemano para la corriente de vida que se curse, que pueden ser: personalizadas, grupales, o nacionales, y es lo que creemos hace reunir en los puntos objeto a los hombres (general), que deben desencarnar ese mismo día, y bajo iguales circunstancias, independientemente de que sean inocentes o no. Claro, visto eso último, en el ámbito mundanal; pues, se desconoce si hay causas sembradas con anterioridad – vidas pasadas – que motiven tal forma de deceso.

 

Autor: Rolando Fernández

¡Cualquiera va como candidato!

 

Aunque muchas personas probablemente no lo quieran entender así, los grandes problemas que han venido azotando a esta nación durante los últimos lustros, obedecen, principalmente, a la cualquierización electiva que la Carta Magna permite entre nosotros, en términos de la escogencia de personas no aptas en realidad, para un efectivo manejo de la cosa pública a nivel nacional.

 

Aquí, cualquier “pelafustán”, como dice un connotado comunicador nuestro, puede aspirar a la presidencia de la República; a ser senador, o diputado ante el Congreso Nacional; cuando no, alcalde, regidor, o ministro de la entidad estatal que sea.

 

Sí, basta con solo saber leer y escribir, aun sea malamente, para poder optar por esas posiciones. Nada más se requiere en adición de apoyo político dentro del burdo negocio de los partidos reconocidos dentro del ruedo local, como del apoyo de los grupos económicos regentes, y la proclamación de los “chupamedias” de estilo, busca lo de ellos.

 

Penoso y deprimente resulta el percatarse de la cualquierización fehaciente que se  ha venido verificando en el país, con casos muy excepcionales, de cara a los comicios electorales que habrán de celebrarse en mayo del presente año, en que tantas pseudos figuras políticas se están presentando como candidatos y candidatas a todos los cargos electivos nacionales existentes.

 

La gran mayoría de ellas, son personas con muy pocos prontuarios aptos para los desempeños pertinentes. Algunas ni siquiera son conocidas en los patios de sus casas; y, sin embargo, están “tiradas a la calle al medio”, promoviendo fervientemente sus candidaturas políticas.

 

Muy pocas son las esperanzas que se pueden cifrar con respecto a toda esta caterva de políticos aspirantes a ser elegidos. Se prevé entonces que, el país continuará pisando los mismos senderos inciertos, desesperanzadores por completo como hasta ahora, caracterizados por: la corrupción estatal administrativa, el endeudamiento público, la falta de institucionalidad,  delincuencia, criminalidad, narcotráfico, y consumo de drogas, entre otras cosas.

 

Según la Constitución de la República, para el único poder del Estado nuestro en que se requiere de un titulo académico de orden profesional – licenciado o doctor en Derecho -, es el Judicial, aunque, acompañado, como es bien sabido, de un buen lustre político en lo personal, sin el cual difícilmente se pueda ser designado dentro de ése, por quienes tienen a su cargo disponerlo. ¡Hay que imaginarse entonces!

 

En realidad, y sin pesimismo alguno, de continuar así, nuestras esperanzas de salir a flote como país, ¡son muy pocas! Las estipulaciones constitucionales relativas tienen que ser revisadas y modificadas, a los fines de procurar mejores desempeños públicos.

 

 

Autor: Rolando Fernández

¡Qué se premie lo bueno, y se castigue lo malo!

 

 

Sin importar la actividad en la cual se participe, los que mal procedan tienen que pagar por sus malas acciones; y, ser severamente castigados, para servir de ejemplos, a los fines de que, aquellos que vengan detrás eviten por todos los medios el incurrir en las mismas prácticas deleznables.

 

Si es que se arriesgan, saben lo que puede ocurrirles; y, no decir, me amonestan por un tiempo, pero después me perdonan, y vuelvo a ser el héroe bien querido, la estrella con todo su “esplendor” de otrora. Lo malo que sea, se pone en el olvido.

 

Durante los últimos tiempos, en que el pasado deporte,  hoy negocio abierto, denominado baseball, ha venido siendo afectado por una serie de comportamientos indebidos de parte de algunos de sus principales actores, managers o dirigentes, y jugadores de cierto prestigio, algunos personajes ligados a dicha actividad, han estado insistiendo de manera sostenida, para que ciertos infractores de esos puedan ser exaltados al “Salón de la Fama” (Cooperstown),  a nivel de las llamadas Grandes Ligas.

 

En ese orden, varias son las  voces se han levantado en pos de que se les exonere de culpa, y queden exentos de los castigos hasta ahora impuestos; que se les reconozca, como se les honre, por lo que fueron en el ayer, ¡qué no fue limpio!, quedando todo como si nada pasó.

 

Pero, ¿debe hacerse? Cualquier pensador independiente, sin fanatismo ni lambedera alguna diría ¡qué no!; que todo aquel que haya metido la pata, por la razón que fuere, en detrimento indudable de la esencia de tal disciplina, que se deje con ella dentro.

 

Eso,  para no deshonrar a todas aquellas grandes figuras, hombres que siempre han merecido total admiración y respeto, por los comportamientos observados, tanto dentro, profesionalidad innegable, como fuera de los terrenos de juego, y que son los que en realidad merecen ser exaltados a cualquier “Salón de la Fama” de que se trate.

 

Tal parece ser ocurrió en esta oportunidad, con la persona de Ken Griffey Jr., quien logró una votación record en la historia de dichos reconocimientos públicos, algo que debería poner a reflexionar a muchos de esos, con proclividad a incurrir en las prácticas dolosas de este tipo, a los fines de que traten de emular a los “netos”, como él fue considerado.

 

Por el contrario, los que hayan burlado la inteligencia de los fanáticos, y de sus compañeros de equipo, recurriendo al uso de sustancias prohibidas para lograr un mayor rendimiento – engañifas – deben sacarlos definitivamente de las boletas de selección; ¡no deben estar más ahí!

 

Son muchos los en verdad valiosos, que se han visto desfilar por esos escenarios; grandes figuras, valores deportivos que siempre han merecido total admiración y respeto; con los adornos loables de lo que han sido sus vidas a nivel personal. Y claro, amén de los destacados desempeños realizados en el marco de esa actividad.

 

Para que no se continúe contaminando a los demás jugadores, como burlándose del  fanático pagador del espectáculo, los que  mantienen vivo ese tipo de evento, ¡qué no se borren las improntas negativas acumuladas, por más rendimiento que se pueda lograr a posteriori!

 

El tratar de que los espectáculos que se disponen en ese ámbito pseudo deportivo ya, no sigan perdiendo parte del prestigio logrado, como ha venido ocurriendo hasta ahora, se reportaría como una actitud procedente. ¡Hágase entonces!

 

 

Autor: Rolando Fernández

¡Qué mucho cuentan los votos de los silentes al final!

 

Los envalentonados políticos actuales, gobiernistas o no, se están olvidando del voto más importante en todo proceso electoral, según los estadistas de fuste en competencia hacia el poder: aquel que proviene de la masa silente, compuesta por la gente que no se ve en caravana alguna, como tampoco nunca expresa de manera directa su preferencia partidarista.

 

Es el segmento social contentivo de las personas que nada más hablan con su conciencia frente a las urnas el día de los comicios. Pero, sí aquellas que se han formado ya un juicio certero a priori sobre cada uno de los contendores, dedicándose antes, a observar  el juego desde las gradas solamente, como se dice en el argot beisbolero, y en base al cual toman la decisión de favorecer con sus sufragios.

 

En el proceso electoral dominicano que se avecina, la preferencia de esos ciudadanos en su conjunto, podría marcar la diferencia, dado el cúmulo de acciones desaprensivas que se han podido observar, procedentes tanto de los que aspiran a continuar en el poder, como de algunos de aquellos que están detrás de sustituirles, y que también tratan de venderse como mansas ovejas, siendo leones afeitados, en un país donde todos nos conocemos.

 

Las sorpresas en ese tenor, son más que previsibles. Es posible que muchos de esos que hoy están frotándose las manos, creyéndose que aquí el material pensante se acabó, y que van a comer con su dama, como se dice, mañana tengan que introducirlas en vasijas repletas de agua fría, para poder combatir el sofocón provocado por el desprecio ciudadano, expresado a nivel de los colegios electorales, en mayo del 2016.

 

El estarse jugando con la inteligencia de los demás, no siempre reporta los resultados apetecidos. Es innegable que, todo tiene un límite; que de los excesos se cansa cualquiera, tanto el más favorecido, como el mayor afectado. Además, hay un viejo refrán, que bien se puede asociar con los que creen estar convenciendo hoy, en base a sus falsas promesas frente al electorado, y es aquel que reza: “Pendejo es el que se cree, que el otro es pendejo”. ¡En craso error incurre!

 

Autor: Rolando Fernández