¡No todo conviene hacerlo!

Cuando no hay voluntad de hacer las cosas, ¡se esgrimen miles de pretextos! Las evasivas con respecto a tratar las temáticas alusivas, siempre están presentes; y, máxime, cuando de enmendar cualquier situación problemática es el asunto, que después, las acciones correctivas encaminadas, puedan afectar a determinados sectores económicos. Razón poderosa: los pingues beneficios que se le sacan a la misma.

Es lo que viene ocurriendo en Dominicana, con el desastroso escenario que se observa en el tráfico vehicular a nivel de calles y avenidas, que está rayando ya con un caos total, angustiante; que exacerba los ánimos de la gente, conductores y choferes, por más sangre fría que se tenga.

El problema se agrava más aun en este país, por la falta de autoridad que se verifica, Y, nada se ha podido lograr, en términos de mejorar la situación, a pesar de las tantas alharacas que se han hecho sobre mejoras, y los intentos oficiales de los últimos tiempos.

También, la promulgación de una nueva normativa a regir en el sector que se incluyera; como, la creación además de un organismo rector generalizante del área, cuyo trabajo en realidad no se ha visto, a pesar de cuando se llevara a cabo su inauguración. ¡Meses van y vienen, continuando todo lo relativo de mal en peor!

Si en realidad hubiera la intención de enfrentar ese azaroso desorden martirizante, como los terribles taponamientos vehiculares que se producen, muchos factores incidentes se tienen por donde comenzar.

Para detectarlos, bastaría con transitar por las calles y avenidas de la República, al tiempo de reparar en las acciones indebidas en que incurre la ciudadanía, parte del problemazo, sin rubor alguno, que deben tener un régimen severo de consecuencias, y no ser ignoradas por las autoridades correspondientes.

En ese tenor, se puede mencionar: violación rutinaria de las señales de tránsito, incluida la luz roja de los semáforos; aparcamientos de vehículos en ambos lados laterales de muchas calles estrechas aquí; el recogimiento y “bajadera” de pasajeros en plenas boca-calles, o esquinas; también, en medio de vías congestionadas; agentes de la AMET, mal dirigiendo el tránsito; los parlantes telefónicos conduciendo; como, la temeridad de los “motorizados”, indecentes y raya carros,  transitando en medio de las aglomeraciones de automóviles.

Pero, además están las paradas improvisadas de carros para esperar pasajeros, y ahora de motores también, en cualquier esquina, con el tigueraje concursante, armado de palos y tubos, que fungen como “buscones”, y fieras de defensas para los choferes.

Evidentemente, esa situación caótica a nivel del tránsito vehicular en el país reporta jugosos beneficios para los que expenden los combustibles todos, por el aumento en el consumo; al igual que, para los que gravan impositivamente los carburantes, principalmente. ¡Tremenda “alcancía” semanal representa para esos últimos!

También, a los vendedores de piezas para vehículos, les va muy bien, por los recalentamientos, y demás daños que sufren los automóviles, mientras están varados y encendidos por buenos ratos, esperando poder transitar.

Antes de concluir, se debe precisar que, esa es una temática aquí que tiene mucha tela por donde cortar; pero, los casos omisos gubernamentales se advierten con facilidad, debido al claro choque de intereses económicos, ¡innegable!

Finalmente, hay que referirse por obligación a la cantidad de vehículos que ya circula en este país, frente a la poca capacidad vial que se tiene, con el agravante de cada día: ¡se continúa importando más unidades!, algo que, obviamente, amplía el parque vehicular presente, y el caos aumenta.

Como se puede inferir, no se quiere resolver el problema, y cada vez se agrava más. Estos tiempos pascueros últimos (año 2019) han constituido el mejor ejemplo.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Ojalá fuera solo ella, la Iglesia Católica!

 

Todo el que tiene aquí cierta capacidad pensante, y es independiente; que no pertenece al círculo de los que actualmente disfrutan de las mieles del poder local, y que se han hecho ricos a cargo del erario público nuestro, tienen su atención puesta hacia lo adelante, en lo que respecta a los inminentes e inciertos derroteros que esperan a los dominicanos.

Según manifestara a la prensa nacional el obispo auxiliar y vicario de la Arquidiócesis de Santo Domingo, como rector de la Universidad Católica Santo Domingo, monseñor Jesús Castro Marte, en ocasión de celebrarse las festividades navideñas, y en medio de las costumbres de estilo, actividades sociales nada más, “La Iglesia Católica está preocupada por el futuro de RD”. ¡Y quién no! (Ver: “Diario Libre”, del 21-12-19, página 4).

Dijo el alto prelado católico, “Nos preocupa nuestro futuro inmediato, pues el año 2020 hemos de enfrentar grandes retos de los cuales esperamos salir fortalecidos y orgullos de los resultados obtenidos”. ¡Qué optimista!, al referirse a uno solamente.

Aunque no deja de ser una gran realidad lo expresado por el sacerdote señalado, con respecto al próximo año específicamente, su opinión deja entrever cierta esperanza con relación al después, qué se debe considerar también, ya que, debido al accionar de los políticos locales, como las tantas desaprensiones en que han incurrido sus actores gobernantes, espantoso habrá de ser cuánto ha de venir para el país durante los tiempos sucesivos venideros.

Solo con ese legado de endeudamiento, como de entrega de los bienes púbicos a sectores privados y extranjeros; las carencias sociales de todo tipo que se habrán de verificar; los apremiantes de orden económico que tendrá el pueblo; al igual que, la inseguridad ciudadana in crescendo cada vez; y, el desarrollo del narcotráfico en curso, serán factores más que suficientes para fortalecer el caldo de cultivo que servirá de base para la inevitable debacle nacional esperada.

De ahí que, tantos buenos dominicanos estén percibiendo como bastante “lúgubre” el futuro que le espera a esta República, con gran preocupación. No solamente la Iglesia Católica aquí, así lo externa.

Inducido por ese molesto, o lastimoso pensar, el cura hizo provecho de la ocasión para hacer algunas recomendaciones, muy loables, por cierto, entre ellas: “dejar de lado las pasiones; rechazar la violencia social y contra la mujer, el clientelismo político y las ambiciones de riquezas fáciles y mal habidas”. Son cosas que, evidentemente pueden contribuir a forjar un mejor futuro para la nación.

Además, “llamó a que el crecimiento económico sea mejor distribuido y en beneficio de la salud, la educación, el trabajo y el bienestar de los necesitados”; queriendo significar, en nuestra opinión, y si es que en verdad lo hay, que no se quede en las manos del pequeño grupo hegemónico que gravita sobre el grueso de los dominicanos.

De otro lado, “exhortó a trabajar para el logro de la independencia real del Poder Judicial y la erradicación de la corrupción en todos los niveles, mediante acciones contundentes y ejemplares, y “que se eviten las parcializaciones, los paños tibios y las poses teatrales demagógicas en la aplicación de la Justicia”.

“Ahí sí que esa pintura es dura”, como dice el pueblo. ¡Acabar en esta República con la impunidad! ¡Bueeno, dará mucha brega hacerlo!

¡Habló bien el prelado católico! Pero, son muy pocas las esperanzas que se tienen aquí de lograr en realidad todo eso. ¡Parece estar soñando!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡De espiritualidad, a consumismo y comercio!

Qué gigantesco ha sido el cambio “dicembreano” durante los últimos tiempos: satisfacer deseos materiales, en términos puramente placenteros; beber, bailar, y comer sin control, al igual que comprar ropas nuevas para estrenar, es lo que ahora más se estila.

Hacer todo lo contrario a lo que se corresponde con la real esencia de la época: lo religioso espiritual; manifestación del amor incondicional divino, que en su expresión máxima ejemplificadora encarnara el Amado Maestro Ascendido Jesús durante el ministerio terrenal que llevara a cabo, principalmente, entre los 30 y los 33 años, ya convertido en Jesús el Cristo.

Para todos aquellos que siempre andan en busca de saber los porqués de las tradiciones mundanas, era previsible que, respecto de la concerniente a la Navidad, con el paso del tiempo, se produciría cierta tendencia a desaparecer, en el contexto de toda espiritualidad atribuible.

Eso, dado a que en realidad no se ha sabido nunca, a ciencia cierta, la fecha exacta del nacimiento del Niño Jesús, punto central de la celebración, y que la misma, un 25 de diciembre, siglos atrás, fue impuesta por la Iglesia Católica, en procura de determinado sincretismo religioso de orden cristiano.

En ese sentido, muy interesante resulta la pregunta relativa que aparece en la red de la Internet, con su respectiva respuesta, útil para sosegada reflexión.

¿Por qué se celebra la Navidad el 25 de diciembre?

“Si no hay pruebas de que Jesús haya nacido un 25 de diciembre, ¿por qué se celebra la Navidad en esa fecha? La Enciclopedia de la Religión Católica dice que, al parecer, los líderes de la Iglesia deseaban “suplantar las festividades paganas por otras cristianas. […] En Roma los paganos consagraban el día 25 de diciembre a celebrar […] el nacimiento del ‘Sol invencible’” durante el solsticio de invierno. Según The Encyclopedia Americana, muchos eruditos concuerdan en que esto tuvo la finalidad de hacer que el cristianismo fuera más significativo para los paganos que se convirtieron”.

Evidentemente, ante la ignorancia de la gente, los comerciantes; mercadólogos; los promotores de espectáculos artísticos; “comberos” de baja monta; y seudo cantantes del momento, bachateros, en su mayoría, aprovechan la época así prescrita  para hacer su agosto, a costa de los tantos ignaros que demandan durante la ocasión, y que desconocen, por supuesto, el sentido divino de la Navidad; la connotación de carácter espiritual que la envuelve, y que hace mucho quedó atrás; se cambió nada más que, por consumos alegres, fiesteos y romerías a granel.

Los actos solemnes y llamativos de otrora, al ritmo de los suaves vientos, característicos de la “estación inviernosa” en que estamos, han sido tirados por la borda. Muy pocas personas hablan ya de los villancicos; piezas musicales alusivas bien logradas; aguinaldos en las madrugadas; y, la llamada “misa del gallo”, como los campaneos alusivos, entre otros.

“Es la Navidad, verdad que la ignorancia apaga; es verdad por el hombre vedada; es sendero oculto para aquel que nunca indaga”, hermoso fragmento de un poema que escribiera un caro amigo, contentivo de un mensaje muy significativo, para quienes saben interpretar, y que invita a buscar, para aprender en relación con las festividades.

Durante dicha época, los hombres (general) deben procurar concienciarse, a través de las investigaciones debidas, con respecto a sí mismos; saber lo que en verdad son; cuál es la esencia real de la especie a que pertenecen.

Pero, además, averiguar bien sobre quién fue, y sigue siendo Jesús – actualmente, el “Administrador Mayor del Planeta, y el mejor amigo de la humanidad”, según la Doctrina Espírita -; la razón verdadera de su Ministerio sobre el planeta Tierra, cuando él encarnó la Conciencia Magna del Padre en los Cielos.

Por qué Él decía: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí”. (Juan 14-6, Sagrada Biblia). Según los grandes entendidos en la materia, no hay ningún atajo posible.

Claro, Él no se refería al Jesús-Hombre al expresarlo, ¡sino a lo que portaba! ¿Qué significa Cristo, o Cristado? Cristo en potencia somos todos, cabe aclarar; pero, tenemos a cargo, un sendero evolutivo consciente que recorrer, espiritualmente hablando.

Luego, si a Él – Jesús – se debe la celebración de la Navidad, lo más procedente sería intentar conocerle lo máximo posible, al margen de su fecha de nacimiento impuesta por la Iglesia Católica – 25 de diciembre -, según se explica más arriba, teniendo o no sus motivos; pero, lo que es obvio, ha provocado que la festividad anual haya ido perdiendo la brillantez de orden espiritual que merece, por la falta de sustento sólido aparente, en que se fundó la decisión aquella de la “fijación natal” aquí abordada.

Cualquier época del año, mes, o día que se elija para festejar tal acontecimiento – Nacimiento del Niño Jesús -, sería igual, en términos de recordación, veneración, y gracia. Lo importante sí es que, cuando se determine hacerlo, se reconozca la misión divina que le fuera encomendada, como el reconocimiento del trabajo de adulto que llevara a efecto entonces, en favor de la humanidad.

Sentirse todo hombre (general) comprometido con la emulación de su obra para con el mundo, y la totalidad de su accionar terreno generalizado; al igual que, en cuanto a la emulación sentida del amor incondicional que Este dispensara a sus hermanos en todo momento.

Sirva lo expresado para una profunda reflexión navideña, y el olvido en gran parte de lo mundanal placentero solamente: fiesteos, romerías y consumismos, entre otras cosas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Cómo se engatusa a un pueblo. ¡Qué fácil!

Ya los políticos del patio están metidos de lleno en los “caravaneos” callejeros de estilo, exhibiendo lujosas yipetas, y bienestar sobrado, mientras los borregos corean en su favor, y loan a sus alrededores, vociferando cualidades atribuibles a esos, qué están muy lejos de la realidad.

Pero, como bien se sabe, con los cuartos y las limosnas burlonas que de ordinario median en la celebración de esas seudo demostraciones de fuerza, amén de que la gente aprovecha esos ambientes como medios de diversión, ante las escaseces tales de ese orden a nivel nacional, se logran muchas cosas con esos “jolgorios” políticos remunerados, entre ellas las masificaciones que se observan.

Al respecto, como a manera de muestra: “Un sábado de música y alegría “, tal dijo una de las celebrantes, luciendo muy sonriente, como alegre, Y, otro participante, en el mismo evento, de color morado a todo dar ese, que se mostró muy satisfecho con la burlesca celebración, refiriéndose al candidato en oferta, manifestó: “Es quien garantiza la prosperidad económica, el bienestar y el desarrollo en la República Dominicana.  Por él voy a votar”. ¿Creerá eso el mismo candidato a la presidencia? Véase: (“Diario Libre”, del 16-12-19).

Es verdad que “por la plata baila el mono”, como reza un dicho popular. Tiene que ser, para poder decirse algo así en relación con el señor aludido, o estar demasiado fanatizado. Qué puede ofrecer y lograr el mismo, que no sea igual a lo habido hasta el momento, o peor, por el entorno en que se mueve, y sus sólidos patrocinadores.

Es evidente que, el festival de la politiquería y las mofas a la población dominicana está en su etapa inicial, de cara a los comicios a celebrarse en el próximo año 2020. “Ahora es que falta mambo”, como dice el pueblo.

Las “voceaderas” coloreadas, las caminatas, “musiquerías” y los “bandereos” están hoy a la orden del día, como ocurre al final de cada cuatrienio gubernamental, en que se procura una reelección de los que están en el poder, y los aspirantes nuevos al mismo, se lanzan a correr por ese. Las bocinas pagadas, periodistas y comunicadores, a nivel de los medios de comunicación de masa también hacen su trabajo “lamboneril” habitual aquí.

Como estamos en Navidad, ya están a la vuelta de la esquina los “cajeteos” y el “canateo”, llenos de nimiedades alusivas a la época, con productos en su mayoría de mala calidad, que la misma gente comenta después, en correspondencia con los destinatarios pobres de la nación. Se considera que comen cualquier cosa. (“Plan Social distribuirá más de 1 millón de cajas” en esta ocasión. “Diario Libre”, del 18-12-19, página 14). ¿Y los de arriba, qué recibirán? ¡Todos los partidos mayoritarios hacen lo mismo, estén gobernando o no!

Claro, el propósito principal de esos repartos, no es paliar el hambre durante dos o tres días, sino agenciarse votos electorales en favor. Evidentemente, la población se sigue dejando comprar con dádivas; embaucar con demagogias, y pantallas, recurriéndose a acciones seudo humanitarias, “Todavía viene Pedro y jalla”.

Obviamente, lo que más llama poderosamente la atención, es con la facilidad que este pueblo se deja engañar cada vez, por parte de todos estos políticos desaprensivos y corrutos, que nada más procuran alcanzar la primera magistratura del Estado aquí, para hacerse ricos, o aumentar más sus haberes ya acumulados.

Muchos ciudadanos nuestros siguen permitiendo que se les use como tontos útiles; y, ser arrastrados al igual que borregos hambrientos, a cambio de las migajas que se dan; como, el ofrecimiento de mejoras sociales que, tan pronto pasa el proceso electoral se olvidan. Barrios carenciados y callejuelas polvorientas, jamás vuelven a ser transitadas por los políticos locales, cuando logran sus propósitos electivos.

Los precedentes están demás. Todo continua igual, o peor después: sin servicios públicos básicos suficientes; inseguridad ciudadana por doquier; drogas más que plátanos en el país; despilfarros de los recursos económicos estatales, y otros inúmeros males de consideración.

Pueblo, no te deje sorprender con caravanas repletas de ingenuos; botellas en cargos públicos que les obligan a participar, bajo amenazas de cancelación; y, los vivos que venden su presencia al mejor postor, de esos que están en todas las concentraciones, buscándoselas, para que otros aparenten aceptación pueblerina.

A concienciarse todos aquí, por el bienestar, progreso, y desarrollo de esta sociedad; que los políticos de nuevo cuño no sigan administrando esta República, como una finca que le fuera legada por los verdaderos hombres de Estado que han partido de esta Tierra, y que estos jefes de grupos avariciosos actuales, no pueden calzar sus zapatos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Estudiantes dominicanos, ¡a emular a los chilenos!

De acuerdo con una reseña periodística que aparece publicada en uno de los más importantes medios de la prensa local, “Estudiantes Chile impulsaron las protestas sociales”; esas que allí se han venido produciendo hasta el momento, con la insistencia debida. Y se agrega, “Obligaron a iniciar reforma constitucional y mejoras sociales”. Véase: periódico “HOY”, del 9-12-19, página 8B.

Esa es una actitud que se puede considerar como excelente, en el seno de una sociedad perteneciente a un país que sufre situaciones calamitosas terribles, de orden político-económico, muy similares a la nuestras, según lo señalado en el contenido de la reseña aludida, y que penden del “cuello” de un pueblo en vía de despertar. Se movilizan en contra de sus “verdugos” innegables, diciéndoles desde las calles, ¡basta ya!

Destacable resulta el hecho de que, sea la juventud estudiantil chilena la que esté encabezando las protestas cívicas, que ya se imponen, ante las “embestidas” oficiales ordinarias de carácter económico que se reciben; como, las promesas incumplidas por parte del gobierno; y, los desabastecimientos de atenciones médicas, al igual que de medicinas para pacientes, entre otras cosas.  Constituye ese, un ejemplo muy loatorio, y justo, obviamente, pues se busca combatir los padecimientos y burlas presentes allí.

¡Ay!, la recordable llamada “juventud rebelde” de otrora en Dominicana. ¡Cuánta falta hace! Qué diferencia tan significativa respecto de lo que hoy se tiene: jóvenes alienados, e inmersos casi por completo en malos hábitos.

Además, adheridos a una penetración cultural extrema destructiva, con relación a la idiosincrasia de los dominicanos; “soslayante” de la soberanía nacional; y marginadora de los símbolos patrios. Les importa muy poco a los jóvenes presentes, la maltratada sociedad local en que viven.

Así como en Chile, se debería proceder en otras latitudes, partiendo de que son los jóvenes los más llamados a exigir a los poderes gobernantes las reivindicaciones, o enmiendas debidas, en favor de las grandes mayorías más necesitadas; como, de los mismos protagonistas populares hoy, para poder liberarse estos un poco del innegable futuro incierto que les espera, legado por clase política dominante.

Claro, aquellos son jóvenes estudiantes con capacidad pensante, y formación académica bien administrada; no son de esos que van a las aulas de las escuelas, colegio y universidades, a hacer bultos, y a dejarse usar por los políticos, como tontos útiles, tal es lo que hoy se observa en Dominicana, donde el gobierno aporta bastante al sector, según los alegatos, lo cual se puede considerar como cierto, 4% del PIB.

Pero, cabría preguntarse en tal sentido, ¿qué se está logrando con eso en realidad? ¿Qué destino se les da a esos dineros?, ¿Se está educando en verdad?¡Los resultados no se ven!

Se argumenta sobre ese particular, que se debe continuar haciéndolo, sin importar las deficiencias que se verifiquen en el sistema educativo; y, al margen de los resultados que de ordinario arrojen las pruebas Pisa. Claro, cualquiera se preguntaría, ¿para qué?, para que sigan en lo mismo, con esos recursos abundantes, ¡politiqueando!, y malversándolos alegremente nada más!

Muy a propósito de eso último expresado, como de la  baja  formación que ostenta el estudiantado dominicano, si es comparado con el de otras naciones, como el caso Chile, verbigracia, resulta chocante que el señor José Luis De Ramón, en un amplio artículo que publicara en el periódico “HOY”, edición de fecha 6-12-19, en el que luce estar filosofando, loando al gobierno, y justificando, al igual que lo hacen otros personajes nacionales, con respecto a esa temática de la deficiencia educativa local, dijera que,: “La inversión del 4% debe seguir, con o sin contar con pruebas Pisa”.

Parce ser, según se advierte, que ese jugoso aporte gubernamental es lo que más interesa, en su opinión, claro está; no, la eficientización de la enseñanza en el país, a los fines de poder competir con otros de similares características sociales que el nuestro.

Agrega en su extensa opinión, como justificantes sobresalientes, entre otros, primero que, “Partiendo desde donde estamos, sacar notas razonables en las pruebas Pisa, es cuestión de 30 años haciendo las cosas bien y con suerte. Y por supuesto, dedicando por todos estos años el 4% del PIB a la educación”. “¡Qué esperanza, Margot!”, como diría el pueblo.

Y, segundo, mantener la llamada “tanda extendida” – aumento horas de los niños en las escuelas -, lo que permitiría “suplir los alimentos que los niños no consiguen en el hogar y al mismo tiempo utilizar estos alimentos como anzuelo para que los padres se motiven a enviar a los niños a la escuela”. “¡Qué bien!”

Según se infiere de este otro motivo considerado, el asunto luce ser en parte, combatir el hambre hogareña, no formar a los alumnos académicamente; como, negociar, y buscar comisiones, con las compras de los comestibles requeridos.

Pero, además, el mismo señor De Ramón, plantea algunas preguntas muy dignas de mención aquí, por necesidad, e incluidas en la parte introductoria del trabajo de referencia, que resultan hasta risibles, dado el grado de politización por todos conocido entre nosotros, que lacera sobremanera el área educativa nacional.

Es algo que va desde la principal posición dentro del ministerio correspondiente, que por lo regular, quien la desempeña, no está allí por aptitudes, ni los conocimientos sobre el sector requeridos, y currículo suficiente relativo que presentar, sino por su ligazón con los gobiernos de turno. Muy pocos de esos han pasado nunca por un aula de clases.

Vemos, por ejemplo: “¿Cómo es posible que hayan gastado tantos millones de pesos en educación y nuestros resultados sean tan bajos?”.

Bien se podría contestar esa, con otra interrogante de entrada: ¿en cuál educación? No se educa politiqueando, y construyendo escuelas, que a veces ni son bien concluidas, amén de tampoco quedar equipadas debidamente.

¡Sí que se han sido usados, en ambas faenas señaladas en el párrafo anterior!, como es de público conocimiento, principalmente, por la búsqueda de poder estatal; y, los negocios, como las comisiones que se desprenden de las edificaciones que se han estado llevando a efecto. ¡Referentes se tienen de sobra!

Una Segunda, “¿Estamos tirando el dinero a la basura?”.

¡Claro que no! Lo que se está haciendo es, politiquería en alto grado; costeando actividades fuera del género; y, reciprocando con patrocinadores de campañas electorales.

Una tercera, “¿Debe el gobierno gastar menos en el sector?”.

¡No!, más, sería mejor; pero, siempre y cuando se controle su uso.

Cuarta, “¿Puede el gobierno gastar más eficientemente el dinero dedicado a educación?”.

¡Evidentemente que sí!, procurando evitar los despilfarros de recursos que se estilan dentro del área, con propósitos distintos, a través de disponer los controles necesarios, y la supervisión pertinente.

Quinta, y última aquí, “¿es la ADP el otro brazo de “los dueños del país”?”.

¡Brazo no!; pero, laguna de politiqueros coloreados sí, con parcializaciones que manchan el trabajo a cargo; y, que supeditan a objetivos individualizados, o grupales, como las actuaciones docentes ordinarias, y su efectividad, en el sentido de las labores educativas exigibles que deben realizar los profesores.

Esos, amén de los tráficos de influencias que median regularmente en las designaciones que se producen dentro del campo público docente, y que, lógicamente, dañan más el asunto, por actuarse al margen de las aptitudes individuales requeridas.

Es obvio que, dentro de esta temática, y en términos generales, hay mucha tela por donde cortar, localmente hablando; que no hay que esperar 30 años para poder lograr evaluaciones razonables en alguna prueba Pisa; y, que se puede bien superar el bajo nivel educativo de la población dominicana, si hay voluntad en los grupos hegemónicos que aquí se destacan, con principalía los políticos.

Ahora, la medida imprescindible, columna, que se debe adoptar, es la despolitización de todo el sector educativo nacional, comenzando por el ministro mismo que se designe para dirigir, y descendiendo jerárquicamente, hasta todas las posiciones concursantes dentro de la “orquesta”, principalmente en las direcciones de las escuelas y liceos públicos del país, donde el grueso de la población en edad preparatoria asiste.

A nivel privado, como es lógico suponer, la fragancia que se respira es otra; pero, tampoco se debe estar exento allí de las exigibilidades pertinentes por parte de los organismos oficiales del ramo. Se tiene que cumplir también en ese, con todas las normas regulatorias de lugar, dictadas por el ministerio de Educción de la República.

Juventud estudiantil dominicana, ¡a emular hoy a la chilena! ¡Nosotros éramos ayer así!  No debe ser esa la única preocupada y combativa en el escenario actual de las gobernanzas políticas impropias que prevalecen en la actualidad, a nivel de los tantos pueblos burlados y maltratados por los verdugos, desaprensivos mandatarios, que los dirigen, y los grupos que los respaldan.

¡Autoridades competentes nuestras, vamos a agarrar aquí el toro por los cuernos!, y dejémonos de tantas “pantallas”, demagogias burlescas. y justificaciones a coro mal fundadas.

El sistema educativo nacional, que se entiende como la mejor vía para proporcionar a los alumnos las llamadas tres competencias que pretende descubrir PISA: “lectora, matemática, y en ciencia”, según otro opinante en este “solar”, deja bastante que desear. El término competencia, en una de sus acepciones, significa capacidad para hacer algo, es preciso aclarar.

En el marco de nuestra ignorancia, y obviamente, y siendo uno de esos “comentaristas no poseedores de una autentica provisión de competencia en asuntos tan complejo, que asumen el papel de “expertos inesperados”, según alguien sostiene, en forma un tanto despectiva, con relación con la temática aquí tratada, aunque sí con algunos años de experiencia docente a nivel universitario, no nos parece que PISA, por la naturaleza de las tres competencias que procura descubrir”, deje de estar ligada a “planes de estudios ni currículos específicos. Tampoco evalúe contenidos de aprendizajes insertos en los programas de estudio de un país”.  ¡Luce poco lógico que así sea!

El que no esté preparado para leer bien, manejar matemáticas; y, edificado lo suficiente sobre aspectos científicos, para completar saberes, no es vedad que podrá “analizar y resolver problemas, manejar información y enfrentar situaciones que se presenten en la vida adulta, que requieran habilidades”, y que son de los objetivos que persigue la evaluación de PISA, en términos de competencias, pericias y aptitudes, según algunos entienden. El que pueda hacerlo sin reunir esas capacidades, ¡bendecido sea!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Política dominicana: laguna de farsantes. ¡Qué gran verdad!

Con rarísimas excepciones, los personajes que nadan en esas aguas a nivel local, solo se inclinan por estar mintiéndole a la población, y haciéndole falsas promesas a la misma, siempre en pos de lograr sus objetivos electorales.

Además, son defensores a ultranza de sus intereses, como de los pertenecientes a los poderosos grupos económicos respaldantes en sus proyectos electoreros. Se convierten de ordinario en sus representantes-títeres dentro de las lides gobernantes de turno.

Es notable que, ninguno de los políticos pertenecientes al ruedo de la actividad actual en esta nación, piensa en nada que favorezca al país; en la solución de sus más acuciantes problemas.

Sus pensares, actualmente, solo están dirigidos hacia el proceso electoral del año 2020; nunca en la dirección de beneficiar al pueblo, en términos de no continuar imponiéndole mayores cargas impositivas; como, de satisfacer el grueso de sus necesidades más perentorias, tales aquellas relativas a los servicios de salud, y educación, al igual otros servicios públicos imprescindibles.

Todo lo contrario; los que están, y los que quieren llegar al poder, nada más aspiran a que la población haga mayores sacrificios para abonar la tierra de la “finca” que administran, cuando son elegidos, y que esa se torne más fructífera cada vez para aquellos.

Ahora se ha incrementado la práctica entre esos turpenes de las alianzas y las componendas para recabarse apoyo mutuo. Claro, repartirse luego las mieles del poder, al llegar al mismo. Cada cual lo que anda es en busca de lo suyo.

Mientras tanto, las calamidades campean por sus fueros en Dominicana. Nadie dice, ni hace nada tampoco en ese sentido. No se miran, ni se proponen soluciones. Se dejan aquellas siempre de lado.

Verbigracia, los grandes taponamientos en el tráfico vehicular, muchas veces provocados por los mismos agentes de la AMET, mal dirigiendo, o haciéndolo medalaganariamente, aun estén funcionando los semáforos en las esquinas en que estén apostados esos.

Mayores inconvenientes son los que se provocan, tal es obvio, ante la mirada indiferente del famoso INTRANT, y las demás instituciones oficiales competentes. Todo se circunscribe en esos, a muchos bla, bla, bla, y titulares periodísticos entretenedores pagados, según estima la población.

Pues, en ese sentido, continúan celebrándose las ordinarias ferias, para, obviamente, seguir saturando el parque vehicular existente; como, creándoles más problemas a conductores y choferes, con el respectivo aumento en el consumo de combustibles; mayores gastos para la población; y, estrés extremo en adición, como tardanas significativas, para llegar a los lugares de destino.

De otro lado, está la pésima educación en el país, que cada día sirve menos, y cuyos factores negativos incidentes en parte, los recoge el medio “Diario Libre”, en el AM correspondiente a la edición del 4-12-19, que intitula: “La tragedia que desnuda PISA”, refiriéndose a las deficiencias, y principales causales motivantes, que con relación al sistema educativo dominicano se ponen en evidencia.

Esa depreciable situación, a pesar de que siguen siendo cantaleteadas, “a todo pulmón”, como se dice, la llamada “Revolución Educativa”, y la “República Digital”, que según se ha visto, solo sirve para comprar equipos tecnológicos, y los demás agregados que requieren las actividades escolares.

También, la flamante “Tanda Extendida”, caracterizada por las vagancias de los alumnos, como la “pasadera de hambre” a que se someten los muchachos; y que, evidentemente, son dos características muy negativas que adornan el nuevo modelo adoptado.

En el tenor de lo tratado, la gran pregunta que cualquiera se haría es, por qué está sociedad tiene que aguantar, ¡qué tanto se mofen de ella!, hablándole mentiras, y haciéndole falsas promesas. Sí, todos estos seudo políticos desarropados, antes de llegar al poder, y multimillonarios después que se enganchan.

Que se burlen de la misma con una facilidad espantosa, sin que haya las retaliaciones que se imponen. Parece ser que ya aquí se acabaron los hombres. ¿Hasta cuándo será?

En ninguna de las problemáticas que convergen en la desesperación, y desasosiegos marcados de este pueblo, los políticos ponen la atención debida. Todos sus cañones están dirigidos solamente, hacia la trampa electoral a celebrarse en el año 2020. ¡Lo demás, muy poco importa!

“Laguna de farsantes”, bien conocidos, por cierto, es lo que aquí se tiene para dirigir los destinos nacionales; desarropados ayer, y millonarios después, a costa del erario público local.

¡Qué Dios guarde esta República!, es lo que más se puede pedir, ya que este pueblo no despierta, por más que lo maltraten, y se burlen de él.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Lo que hay es inconsciencia humana, no guerra entre religiosos

Cuán necesario se haría, que temáticas de ese orden, tal esa  abordada en el AM  que publicara el periódico “Diario Libre”, en su edición de fecha 25-11-19, fueran elegidas de ordinario por ese mismo medio para tratarlas con la profundidad debida, al igual que otros, no solo a nivel local,  editorializando inclusive en ocasiones, a los fines de contribuir a erradicar en parte la tanta ignorancia que lacera las sociedades actualmente, en el sentido de lo que debe ser la religiosidad de la gente; como, el procurar conocer la esencia real de la especie humana: espiritual.

Catalogar como “Guerra de religiones”, según se intitula el AM de referencia, las actitudes muy impropias que comúnmente se observan entre los que profesan creencias de orden distinto, a nivel de los diferentes grupos sectarios existentes, quizás no sea la forma más apropiada de calificación.

Al referirse a esa, tampoco aplica el considerar como causa principal de las discusiones, o enfrentamientos verbales relativos que se dan, la búsqueda de poder; y, el querer someter a las otras sectas, para mantener una hegemonía unilateral aspirada, según se entiende.

Es obvio que, cuando de guerra se trata, dicho así, que se interpreta de inmediato como acción bélica, y lo que de ordinario en el fondo es, según la definición generalizada del término, estarían incompletos los señalamientos, sino se hace mención a los tipos de armas a utilizar, de acuerdo con los fines subyacentes. También, sin ponderar a la capacidad de respuesta que tenga el enemigo objeto.

Respecto de la aludida guerra entre religiosos, que ahora nos ocupa, se puede afirmar que, en el presente no hay nada bélico envuelto en eso, como otrora ocurría, según la historia; sí, concepciones mal fundadas, fanatismos a granel, ignorancia, y palabrerías defensoras de pareceres individuales.

Conforme aparece en la red de la Internet, “La noción de guerra está relacionada con términos  como combatebatallaluchapelea o enfrentamiento. En general, todos estos conceptos son intercambiables y sinónimos, aunque cada uno tiene un uso específico que le sienta mejor. Por ejemplo, es correcto hablar sobre un “combate entre boxeadores”, pero no de una “guerra entre boxeadores”.

 

A partir de la transcripción hecha, ¿se podría hablar entonces de guerra entre religiosos? Evidentemente, nada de eso es lo que hay en el fondo, cabe reiterar.

 

Y, si es con relación a lo que es religión, dice en el mismo medio digital: “Religión suele definirse como un sistema cultural de determinados comportamientos y prácticas, cosmovisiones, éticas, textos, lugares sagrados, profecías u organizaciones que relacionan la humanidad a elementos sobrenaturales, trascendentales o espirituales”. ¿Se puede hablar de guerra realmente, partiendo de ahí? ¡Creemos que no!

Es una gran verdad que los religiosos actuales, y hasta algunos miembros pertenecientes a sociedades esotéricas, que suponen tener un mayor grado de concienciación espiritual, se tiran entre sí; se guerrean verbalmente, si puede llamarse, en defensa de cuánto creen saber, y hasta muestran ciertas actitudes de desprecio hacia otros feligreses fuera de su grey; es decir, que no estén dentro del mismo grupo formal.

 

Los que se autodenominan cristianos, por lo regular, condición que, por lógica, no es de su exclusividad (católicos, evangélicos, adventistas, pentecostales, bautistas, etc.), que adoran al mismo Dios Supremo; que tienen como texto guía la misma Sagrada Biblia; y, que proclaman a Jesucristo también, como su salvador personal, se discriminan, y se “atacan” mutuamente. ¡Es innegable!

 

Alardean muchos que solo ellos son salvos, a partir de las prácticas devocionales diarias, a su manera, claro está, con posterioridad al llamado arrepentimiento. Entienden, que con el mismo se borra todo lo indebido en que han incurrido con anterioridad.  ¡Qué perdidos están!

 

Naturalmente, ¡se autoengañan!  O, se dejan ilusionar, por la falta de conocimientos. En realidad, el arrepentimiento crea ciertas barreras; separa el antes, y un después; pero, lo hecho, hecho está, y queda sujeto siempre a las puniciones kármicas generadas, bajo la “Ley Natural de Causa y Efecto”, cuya aplicación tiene carácter inexorable.

 

Todo eso que hoy se ve, en el tenor de lo tratado, en verdad no es guerra, como de ordinario se conoce; sino, producto de la ignorancia, “pecado capital de la humanidad”, según la filosofía budista (Buddha Gautama). Por desconocimiento se hacen muchas cosas a veces.

 

Y, como es obvio suponer, en adición están las conveniencias, o “acotejos” de las prescripciones bíblicas a que se haga referencia, en los que se incluye la captación del famoso diezmo por parte de las iglesias, y que deben aportar los feligreses; como, el uso de las demás ofrendas que se reciban.

 

No son pocos los seudo pastores que se han hecho ricos millonarios en base a esas jugosas limosnas, o ayudas a las iglesias. Los referentes están de sobra. Además, en adición cuentan, todos los beneficios estatales que se reciban, y que bastante atraen también, para crear fortunas personales sólidas.

 

Cuando las sociedades adquieran conciencia sobre el propósito de la humanidad en el planeta Tierra; de su verdadera esencia: espiritual, como del proceso evolutivo a cargo de la entidad encarnada; de quién en realidad fue al amado maestro Jesús, y el móvil del ministerio que Este llevara a cabo durante su estadía en el plano físico de la materia, los hombres (general) comenzarán a pensar de manera muy diferente.

 

Además, cuando sean conocedores de que, la Conciencia Crística que Aquel encarnara, desde los 30 a los 33 años, la Misma del Padre en los Cielos. irán desapareciendo, como por arte de magia, todas esas sectas religiosas hoy vigentes, fanatizadas, promotoras, y defensoras de creencias aéreas, con muy pocas bases sólidas de sustentación, e intereses personalizados que medien al ser profesadas, para dar paso a la “Religión Universal Una”, en el mundo, de que hablan connotados esoteristas, cuando la Tierra total este próxima a alcanzar el grado completo de divinidad espiritual presupuestado por el “Creador de Todo”. ¡El planeta tiene que llegar a ser sagrado!

 

Finalmente, creemos aconsejable incluir aquí, a manera de colofón, si es que aplica, dos pasajes del comentario de Paramahansa Yogananda sobre el Nuevo Testamento, respecto de “Las verdades ocultas en los Evangelios”, que aparecen publicados en la red de la Internet. Servirían de aguijones bien poderosos hacia las investigaciones debidas por parte de los humanos, desde hace ya buen tiempo.

“Los salvadores del mundo no vienen con el propósito de fomentar divisiones doctrinales hostiles; sus enseñanzas no deben ser utilizadas para tal fin. Incluso referirse al Nuevo Testamento como la Biblia «cristiana» es, en cierto modo, impropio, dado que no se trata del patrimonio exclusivo de ninguna confesión religiosa en particular. La Verdad se halla destinada a beneficiar y elevar a la raza humana en su conjunto. Así como la Conciencia Crística es universal, así también Jesucristo pertenece a todos”. […]

“Hay una distintiva diferencia de significado entre Jesús y Cristo. Jesús fue el nombre que recibió al nacer, en tanto que «Cristo» era su título honorífico. En el pequeño cuerpo humano llamado Jesús se produjo el nacimiento de la vasta Conciencia Crística, la omnisciente Inteligencia de Dios que está presente en cada elemento y partícula de la creación. Esta Conciencia es el «hijo unigénito de Dios», llamado así porque, dentro de la creación, constituye el único reflejo perfecto del Absoluto Trascendental, el Espíritu o Dios Padre”.

Fue a esa Conciencia Infinita, saturada del amor y la dicha de Dios, a la que se refirió San Juan cuando dijo: «Pero a todos los que la recibieron [la Conciencia Crística] les dio poder de hacerse hijos de Dios». […]

Cuántas diferencias en todo lo aquí expuesto, respecto de los postulados, preceptos, y hasta conceptos amplios etc., que dictan, o enseñan, las religiones convencionales en el marco de muchas de sus infundadas creencias. ¿Verdad, o no?

¡A “cranear” entonces, hermanos!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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