Cremación y disposición de las cenizas de los cadáveres humanos

 

Para los que han estado escarbando en libros, o monografías esotéricas, a los fines de satisfacción real, y no conformarse con lo que siempre han oído (verdades convencionales), sobre los temas de la sepultura y la cremación de los desechos físicos corporales que dejan los espíritus que desencarnan, cuando deben regresar a su verdadera casa, el mundo espiritual, no es nada nuevo que se vuelva sobre esos, y mucho menos les causa sorpresa la decisión que ahora ha adoptado la Iglesia Católica con relación a esos rituales..

Preciso es señalar que, para esos investigadores, que se reportan imparciales, religiosa o filosóficamente hablando, ambos procedimientos post mortem, tan antiguos como la humanidad misma, denotan tener sus pros y sus contras, cuando son analizados en un contexto espiritual propiamente, dejando de lado los condicionamientos de orden teológico.

La sepultura bajo tierra, bastante común, y a la que en nuestro país, por ejemplo,  tienen que recurrir las personas de muy bajos recursos económicos, por razones obvias,  se le considera el verdadero enterramiento, según los entendidos, a partir de concepciones esotéricas con aceptación amplia, por tratarse del retorno a la Madre Naturaleza del bagazo carnal de los hombres a su mismo origen, la tierra, para reintegración a ésa de los elementos químicos constitutivos que  ella les proporcionó para su formación y desarrollo corporal, presenta algunos aspectos no favorables.

Claro, es evidente que, en la mayoría de los casos no es lo que se hace, por costumbres comparoneriles, o esnobistas, sino que los cadáveres son colocados en lujosas tumbas o fosas de cemento, utilizándose féretros costosísimos, en los que la descomposición y desaparición total de los cuerpos inertes dura mucho mayor tiempo en producirse, y desde donde no hay reintegro alguno a la Madre Naturaleza, como dijéramos anteriormente.

Ahora, independientemente de cuál haya sido la forma de enterramiento, en tierra, o depósito en cemento, es obvio que, los humores, efluvios, vapores, o como se les quiera llamar, que expelen los cuerpos en estado de putrefacción no se puede dudar son infecciosos, dañosos, y se riegan por todas esas áreas, convirtiendo los cementerios y zonas aledañas en focos de alta contaminación ambiental, que como es lógico suponer, van en contra de la salud pública en todos esos entornos.

Cabe destacar aquí, antes de proseguir que, respecto de la decisión que adopten los deudos con relación a la disposición de los restos mortales de sus familiares, se debe tener presente que, según aquellos que saben sobre la materia, los espíritus que desencarnan mantienen siempre la atención y apego hacia aquellos que fueran  sus hábitats terrenales últimos; que permanecen en sus alrededores, circundándoles durante los días inmediatamente posteriores al deceso del cuerpo físico.

Que observan todos los actos fúnebres de son objeto, y que determinados procedimientos pueden afectar sus cuerpos sutiles complementarios, provocándole tristeza, incluso inquietarle suficiente, a pesar del estado de inconsciencia transitoria por el que atraviesan, como son, por ejemplo, todas las heridas que se infieren a los cadáveres, en los casos de tener que hacer estudios forenses (necropsias o autopsias), cuando no la misma cremación (incineración), de los cuerpos. ¡Les impactan de manera negativa!

Naturalmente, la sepultura evita ese tipo de afectación y trastornos, amén de que favorece un mayor acercamiento al cadáver por parte del espíritu que acaba de liberarse de la “cárcel física”, hasta que ese cuerpo comienza a descomponerse, lo que provoca el que su antiguo habitante empiece por alejarse del mismo, para no verle en ese estado nauseabundo, de podredumbre despreciable. Ese proceder desfavorece su rápida salida necesaria del plano físico, al cual ya no pertenece, la que, por supuesto agiliza la cremación, aunque con las consecuencias presenciales primarias señaladas.

Ese ritual último, de acuerdo con los investigadores, como ese proceder casi inmediato al deceso, amén de eso, contribuye con la salubridad pública, tanto a lo interno de los camposantos, como en sus alrededores, tal lo refiriéramos más arriba.

La desaparición ipso facto de la economía física, cuando es cremada, despojada por reportarse inservible para proseguir manifestándose el espíritu en el plano terrenal, hace que esa entidad regrese al sitial que en verdad ya le corresponde estar, el plano espiritual, y que allí pueda empezar el inicio de la concienciación debida sobre su nuevo estado, al dejar el plano de la materia física densa.

Por igual, agiliza el cumplir con el proceso obligatorio allí dispuesto, antes de su nuevo regreso a la Tierra, si es que aún le quedan asuntos pendientes que resolver, sobre el karma maduro principalmente, o cualquier misión divina no completada durante la última corriente de vida cursada.

Como se puede advertir, ambas formas en cuanto a disponer finalmente de los cadáveres, aunque podrían ser consideradas válidas desde el punto de vista bíblico, por aquello de que” polvo eres, y en polvo te convertirás”, tienen aspectos positivos y negativos que se deben ponderar, no solamente con las influencias teológicas- religiosas prevalecientes, y nada más, sino también con el acopio de los conocimientos de orden esotéricos espirituales que se tengan.

Revisando los libros de la Sagrada Biblia se puede verificar con facilidad, que la sepultura en tierra, no los depósitos en cemento, es la que más asidero tiene en ese tenor. Vemos, por ejemplo, en el Capítulo 3 del libro de Génesis: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.

No lo mismo ocurre con la cremación que, aunque es una práctica que se viene llevando a efecto desde tiempos inmemorables se le había siempre considerado con un ritual pagano. Pero, durante las últimas décadas se ha puesto muy de moda debido al despertar espiritual obvio que ha ido teniendo la humanidad en términos espirituales, dejándose atrás muchas falsas creencias teológicas, y lo cual ha hecho que la Iglesia Católica se incline hoy por aceptarla, aunque sea condicionada.

Según parece consignado en el documento de nombre “Instrucción Ad resurgendum cum Christo”, aprobado el 18 de marzo del 2016, por el papa Francisco, base de la decisión relativa adoptada que nos ocupa, “aunque la Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, se acepta la cremación, pero se prohíbe esparcir las cenizas, dividirlas entre familiares o conservarlas en casa”. (Periódico “HOY”, edición del 26-10-16, página 12B).

Se agrega, además, “Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturista o nihilista, no será permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos”.

También se sustenta la determinación, en razón de que la cremación y la dispersión de las cenizas en la naturaleza se entienden, contrarias a la fe cristiana, algo que podría hacer se le nieguen las exequias a un difunto que en vida hubiera dispuesto y pedido esos actos.

“Las cenizas del difunto, “por regla general”, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente”. Es una puntualización adicional que se incluye.

Precisamente, lo concerniente a la disposición final de las cenizas puede ser el punto que mayor inquietud provoque en estos tiempos, por los motivos que se exponen, para solo conservarle de la manera señalada anteriormente.

Con todo el respeto que nos merece la alta autoridad eclesiástica, no creemos que se pueda hablar de panteísmo (“Doctrina según la cual todo lo que existe participa de la naturaleza divina”), como tampoco de nihilismo (“Negación de toda creencia”), con relación a lo que se haga en última instancia con las cenizas, en caso de que se procure preservarles en cofres, “criptas” hogareñas, o tirarlas al mar, como a veces se hace.

Las cenizas pueden participar de la naturaleza divina, al entrar en contacto con el aire o el agua, y hasta conservándole individualmente como reliquias de la creación de la especie. Se funden también los residuos mortales de los hombres con la tierra cuando son sepultados en ella. ¿Y entonces?

¿Por qué en realidad tiene que haber diferencias entre lugares, todos terrenos? Y, si de cementerios se trata, la decisión sería peor, ya que esos lugares hace tiempo que dejaron de ser sagrados, para convertirse en comerciales. ¡Sí!, y hasta en cuevas de antisociales vivos: ladrones, drogadictos, criminales, etc.

Tampoco creemos que en nada eso pueda quebrantar la fe cristiana que se tenga, aunque se lancen esos residuos de lo carnal cremado a las aguas, el aire, o la tierra, ya que todos forman parte de la misma Madre Naturaleza, la que debe ser siempre la gran receptora, en reciprocidad.

Esa condición de los feligreses – FE -, donde debe estar bien “enclavada” y fortalecida es en Jesús el Cristo, en pos de alcanzar el Cristado, de hacerse Uno con Él, como paso previo de regreso al Padre Supremo.   Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, Juan 14: 6), y no en iglesia alguna, como entidad intermediaria representante.

¡Bueno, material para reflexión, y aguijones motivantes para investigar, los hay aquí suficientes! Fuentes bibliográficas también se tienen demás. Por tanto, no solo debemos quedarnos con el mandato de la Iglesia, católica en este caso, y aceptar todo conforme. ¡Procúrese saber!

Ese es uno de los principales problemas de las iglesias, en especial la de referencia. Se dispone, ¡hágase, pero el flujo de informaciones relativas de carácter espiritual propiamente hacia su gran feligresía es mínimo; no se edifica en realidad sobre los porqués de sus decisiones. De ahí el que esa institución haya perdido tantos adeptos.

Definitivamente, los tapones vehiculares demandan urgente solución en “Dominicana”

 

A pesar de las afectaciones que se puedan producir, en términos del jugoso negocio de los combustibles para los diversos sectores que participan, incluido el estatal, como de aquellos que se dedican al expendio de piezas y accesorios para vehículos de motor, a los taponamientos de automóviles en nuestras vías de tráfico, hay que procurar buscarle rápida solución.

Inúmeras son las razones que convergen en la caótica situación del tránsito local. La verdad es que, no se puede salir en un vehículo a las calles y avenidas de la ciudad capital, y menos durante las horas pico.

Se tienen serios inconvenientes, tanto los conductores como aquellas personas que son transportadas, y que deben estar en determinados lugares a horas fijadas con antelación, tales son los casos de horarios de trabajo, asistencia a las aulas académicas, citas médicas, etc.

En el tenor de lo que se trata, son muchas las personas entre nosotros que tienen la impresión de que, independientemente del gran exceso de vehículos que hay en nuestro parque vehicular, y la poca prevención de los dominicanos en cuanto a ser puntuales, que salen siempre a última hora, como se dice popularmente, hay muchos de esos taponamientos de vehículos que son provocados adrede, por los beneficios comerciales, e impositivos que se derivan de los mismos.

Es posible que aquí se consuman más galones de combustibles durante esas varadas de automóviles encendidos en nuestras calles y avenidas, que durante el tránsito libre. También, que una mayor cantidad de vehículos resulten afectados en su funcionamiento normal, incluidos los calentamientos de los motores.

De ahí, el que no se haya procurado tener una eficiente y bien controlada, como coordinada semaforización vial, ni agentes de la AMET que oportunamente intervengan en su defecto. Todo lo contrario, suficientes evidencias se tienen de que ese personal lo que de ordinario hace, es interferir con los mandatos electrónicos, automáticos de esos aparatos, y situarse ellos a dirigir subjetivamente el tránsito, provocando mayores inconvenientes, por la ineptitud ostentada, como los “medalagarismos” que se notan. ¡Y, sabrá Dios, qué otras cosas subyacen!

Muchas veces se ha denunciado ese accionar cuestionable por parte de algunos de esos servidores públicos, que se supone deben velar porque las cosas mejoren en ese orden, y no contribuir a dañarlas más. Pero, ¡qué va!, nadie interpone sus buenos oficios en pos de las enmiendas debidas. ¡Todo continua igual!

No se está tomando en consideración un factor de muy alta peligrosidad, que también gira en torno a esos embotellamientos de vehículos, y que son los riegos probables que pueden correr algunas personas, que con urgencia tengan que ser trasladadas a un centro asistencial por algún problema súbito de salud, desde sus viviendas, o cualquier percance que se le presente, encontrándose varadas dentro del “molote” de carros.

Respecto de los tapones, finalmente se debe decir que, ahora se ha agregado un nuevo ingrediente, que se reporta muy beneficio para otro sector laboral de nuestra sociedad.

Según un amplio rumor que se ha hecho público, y puesto a circular rápido, algunos de los taxistas pertenecientes a una nueva empresa del ramo, que desde hace poco viene operando en el país, y en cuya escala tarifaria por el servicio ofrecido se contempla parcialmente el cobro por minutos de utilización a los usuarios de las unidades, ciertos conductores no evaden las aglomeraciones, pudiendo hacerlo, sino que a propósito, procuran introducirse en las mismas para que el tiempo corra bastante, y así poder cobrar más dinero a los clientes que son víctimas.

Luego van y celebran sus desaprensivos comportamientos, cuando se reúnen a departir con los demás compañeros de labores. “Piqué bastante bien con la persona de que se trate”, es lo que dicen descaradamente.

El enterarnos de esa nueva forma de abuso en contra de quienes le hacen el favor de darles trabajo, nos hizo recordar el decir de un amigo: “la especulación, los robos, y la corrupción, comienzan por nosotros mismos, los de abajo, y luego nos quejamos, cuando otros de mayor nivel ocupacional nos hacen víctimas de esos males”.

 

Autor: Rolando Fernández

¿Dónde ubicar los aspirantes a dirigir destinos nacionales cualesquiera?

 

Hay políticos, tanto a nivel local, como internacional por supuesto, que son noticias, que merecen se escuchen sus planteamientos, y ofertas electorales a las poblaciones. Mientras que, también se tienen otros que dan asco sus pronunciamientos, y abiertas demagogias, no creíbles ni por ellos mismos.

No es tan difícil detectar a ambos. ¡No!, solo hay que reparar en cada uno de los buscan alcanzar cualquier primera magistratura de un Estado, con cierta atención, y de forma imparcial por supuesto; sin dejarse cegar por prebendas nimias o sobornos. Aquilatarles como personas, y las intenciones que dejen entrever.

Comprobado está que, político no puede ser cualquiera, como es lo que mucha gente entiende, y se lanza a ese ruedo en busca de los beneficios que, muchos o pocos, genera ese ejercicio; o, de hacerse rico con facilidad, y prontamente.

Los políticos tienen que ser personas con formación de todo tipo; individuos (hombre o mujer) que dominen el arte de convencer; que logren aglutinar gente a su alrededor; y, sobre todo, adeptos incondicionales.

Se necesita para tal desempeño de sólidas condiciones; entre ellas, un léxico de altura; saber vender ideas con facilidad, tanto a ingenuos como a los seres pensantes objeto, por lo que se requiriere aprender a mezclar la retórica de estilo con las veracidades exigibles en determinados momentos. Amén de eso, conocer la historia patria de su respectivo país, para continuar escribiendo las mismas páginas, o enmendar lo episodios requeridos.

En nuestra nación, por ejemplo, debido a que es la más fehaciente para todo observador local, o extranjero aquí residente, lo que se ve en ese orden es que, cualquier “pelafustán”, como diría un connotado comunicador nuestro, aspira desde ese ámbito a dirigir los destinos nacionales, u ocupar determinadas posiciones electivas de importancia a nivel estatal. Si reúne o no los requisitos necesarios, eso poco importa, cuando aparecen padrinos que les catapulten, y él pueda manifestarse económicamente con el grueso de los votantes.

El concreto escenario político local permite comprobar lo expresado con toda facilidad. Aquí siempre ha habido elementos aspirando a ser presidente del país, que nada más oírlos expresarse en ese tenor, lo que da es asco, y hasta vergüenza podría decirse, por ser gente que no reúne las más mínimas condiciones para estar deseando llegar a una posición de tal naturaleza.

Eso, en medio de otros que, sí las tienen de sobra, y que a veces se ven obligado de declinar en ese propósito, para no tener que mezclarse con gente tan desigual, a veces hasta con prontuarios de peligrosidad delictiva alarmantes.

Pero, el asunto no se queda ahí, ya que los “intrépidos” no limitan las osadías al Poder Ejecutivo; sino, que también se van por el lado del Poder Legislativo, cuyos miembros, tanto en la actualidad, como antes, han resultado ser más que cuestionables en la mayoría de los casos, por ser gente sin preparación obvia, algunos casi analfabetos, y hasta con “currículos” delictivos públicos.

Ahora, donde la puerca retuerce el rabo, como se diría en buen dominicano, es a nivel de las alcaldías (gobiernos municipales), hacia donde las aspiraciones improcedentes siempre las ha habido también, teniéndose por lo regular “especímenes” muy especiales ocupando las  posiciones edilicias, en busca de lo de ellos claro está, sin importarles las necesidades reales de sus jurisdicciones, y mucho menos, el reciprocar con las comunidades correspondientes, por los arbitrios que disponen, y aplican de forma casi onerosa.

Luego, ¿merecen los políticos nuestros de esa especie, como de otras partes, el favor de escucharles, de hacer caso a las tantas sandeces embaucadoras que hablan? ¡Jamás! Ahora, ¿quiénes deben tener la última palabra?

Evidentemente que, los pueblos cuyos favores electivos se esperan. Esos que nada más se visitan durante los procesos electorales en busca de votos, y que deben concienciarse, para que todos esos “truhánes” no les sigan engañando con tanta facilidad.

Conocer siempre es bueno, ¡para no dejarse manipular!

¿Cuántos de los que hoy celebran la Navidad ignoran su verdadera esencia, que no es “fiesteos y romerías”? Para los que se interesen sobre la temática, y les mueva seguir investigado, nos permitimos transcribir aquí parte de un artículo que en una ocasión pasada publicáramos.

 

El verdadero significado de la Navidad, no es tan ligero como de ordinario se cree, por lo que resultaría muy conveniente aprovechar la ocasión para tratar de orientar un poco, a los que se interesen por el tema, obviamente,  exponiéndole de  manera sucinta, algo sobre lo que entendemos debe ser su real significación, pero vista ya en el marco de lo esotérico, no como celebración rutinaria  anual simplemente; todo, en base al acopio de informaciones logradas, procedentes de connotados autores sobre la materia, como también de determinadas aprehensiones  intuitivas de carácter personal.

 

Somos de opinión, que ya es necesario que todos vayamos expandiendo nuestra conciencia, y dejando de lado los convencionalismos e inducción al consumo a que se nos tiene acostumbrados durante la época.

 

Según es lo que se explica, para que el Ser Divino interno, del cual somos templo, pueda despertar la mente del hombre, en el sentido de su clara comprensión en relación con Este, se debe nacer previamente de un “Amor Virgen, en un humilde pesebre”, queriendo significar, simbólicamente con este último, en el sitio a que acuden las bestias mansas en servicio para alimentarse, que en el caso de los humanos sería alimento espiritual. Nacer de una Virgen, en un pesebre, como ocurrió con Jesús, que habría de convertirse luego en Jesús el Cristo, son símbolos fundamentales de la Navidad.

 

Cabe apuntar, antes de proseguir, que todos los seres humanos no somos más que Atributos Divinos en expresión terrenal, tras la máscara de una personalidad “interventora” determinada, que debemos ir combatiendo hasta su crucifixión, para poder ser de nuevo Uno con el Padre Supremo.

 

Es la conciencia del Cristo Interno que debemos ir expandiendo, y fue lo que ocurrió con Jesús el Cristo, al “morir” en la cruz, cuya significación esotérica, o réplica, es la muerte de la personalidad humana, que debemos procurar antes del regreso a nuestra Fuente de origen.

 

De ahí que, ese nacer se refiere al nacimiento Espiritual, en el cual debemos descender hasta el lugar en que personas inconscientes-animales mansos, pero bien intencionadas, acuden en busca de alimento espiritual.  Esto implica, obviamente, humildad; ser gente de corazón contrito; tener fe y plena confianza en Dios, condiciones que tipifican el Amor Virgen de que se habla, al extremo de bajar hasta ese nivel, “pesebre”, a raíz de mencionado nacimiento, en donde para sorpresa se encuentran con una verdadera revelación, que dista mucho del alimento rutinario que se le ha ofrecido hasta ese momento, como de las creencias convencionales generalizadas a las que siempre se han adherido.

 

Esa revelación repentina habrá de dar origen a un nuevo ser, del que hablaba Jesús, nacer en el Espíritu, cuyo crecimiento se irá produciendo en la medida en que se vayan dejando de lado las antiguas creencias rutinarias convencionales, y se procure enteramente el conocimiento superior, esotérico, sobre lo que en verdad somos los seres humanos, Atributos Divinos, en el plano terrenal; hechos a imagen y semejanza, para expresión de una Idea.  De que somos Uno con el Padre; que no hay separación alguna; pero, que debemos prepararnos para el reencuentro definitivo con El; pues, nos convertimos en perfectos e imperfectos a la vez, tan pronto encarnamos.

 

Se puede decir que, en eso consistió la misión ejemplificadora, sí que así se puede llamar, del Jesús de Nazaret, que comienza con su Nacimiento, símbolo central de la Navidad, para luego convertirse en Jesús el Cristo, recorriendo previamente todo un sendero de evolución consciente, hasta su crucifixión y posterior ascensión al Padre.  Lo que todos debemos hacer.

 

Por tanto, lo que se debe concebir como Fiesta de Navidad, aun cuya celebración se lleve a efecto en una época prescrita por las iglesias, mes de diciembre de cada año, es que, es un tiempo conmemorativo de reflexión y emulación; de recogimiento y meditación.  Pensar durante el mismo que todos somos Uno, y en adherirnos totalmente a la llamada Regla de Oro: desear para demás, lo mismo que deseamos para nosotros.  Es un período del año para procurar expandir más aun la Conciencia del Cristo Interno, por parte de cada cual.

 

La tríada que funciona: productores, puentes y consumos

Para que el gran negocio de las drogas se dé, tiene que verificarse, necesariamente esa combinación, muy bien articulada, por cierto. La falta de uno de esos componentes puede hacer descalabrar de forma rápida la actividad comercial.

En entrevista realizada al señor embajador de los Estados Unidos, señor James Brewster, por la connotada periodista Alicia Ortega, éste se refirió, haciendo marcado énfasis solo al factor “puente”, con mención especial directa hacia la Republica Dominicana, calificándole como “puente más grande de drogas”. (Reseña el medio “Listín Diario”, edición de fecha 18-10-16).

El destacado representante entre nosotros del gran país del Norte, consideró que, “la República Dominicana se está convirtiendo “en un puente más grande” para tránsito de drogas hacia los Estados Unidos y Europa y no por falta de apoyo de los norteamericanos a los organismos nacionales que lo combaten”.

Se debe extraer de su aseveración, en términos de análisis, y ponderación imparcial sobre el espinoso tema: “para el tránsito de drogas hacia los Estados Unidos y Europa”. Ahí está la significativa clave de la problemática. Si no hay quienes consuman, la producción y los puentes no son necesarios. ¡Jamás existirían!

El citado funcionario estadounidense hizo alusión al concurso solidario que ofrece su país al combate en contra de las drogas y el narcotráfico. En el caso específico nuestro afirmó que, “Estados Unidos financia una unidad de investigación de la Procuraduría para enfocarse en la lucha contra de la corrupción y la captura de drogas”.  ¡La verdad es que, los resultados aquí se ven poco!

Evidentemente, lo alegado por ese señor es algo que luce un poco contradictorio; porque, mientras la actividad comercial – producción y puentes – se trata de combatir a lo externo de su tierra, muy poco o nada se hace en realidad con respecto al que debería ser el mayor “flanco” para el ataque, su país, uno de los mercados poderosos de gran calado, en el sentido del consumo abierto demandado por muchos de sus conciudadanos y acompañantes.

Para tratar de evitar el uso de estupefacientes, e inducción desde allí, hacia las nocivas prácticas en los países de la región del Caribe, ¿qué es lo que se hace? ¡Lo que tienen que enmendar son ellos, nosotros estamos bien, luce ser el pensar del señor embajador!

Es obvio que, el precitado diplomático está excluyendo en su exposición la culpabilidad, e incidencia más que notoria, que corresponden a los principales culpables: los usuarios de las drogas que se producen y se “puentean” desde la región del Caribe, principalmente. Se tiene que agarrar el toro por los dos cuernos: productores, y compradores mayores, para tratar de “doblegar” el flagelo. ¡Así sí es, señor embajador!

Finalmente, y con relación a otra temática que tocara el señor Brewster, aunque un poquito alejada del tema central aquí, pero evidentemente asociada: la corrupción, con todas sus implicaciones obvias, que abarca claro está, los sobornos y las complicidades inherentes que se verifican respecto del combate a las drogas, es evidente que, también se tienen dos caras, para mirarles de frente en torno a esa desgracia: corrompidos y corruptores. No es ver una sola nada más, sin importar la naturaleza de la actividad envuelta.

A propósito, una pregunta relativa que se haría cualquier pensante medio es: ¿Por qué no se trata de combatir la corrupción estatal en países tan afectados como el nuestro, a partir de la no concesión de empréstitos por parte de los organismos internacionales de financiamiento, cuyas sedes, en la mayoría de los casos, están en los Estados Unidos?

Es decir, si es que realidad se quiere ayudar a combatir el mal. Sería una forma algo efectiva de contrarrestar tan deleznable práctica. Mientras de menos recursos económicos frescos se disponga, menores serán las oportunidades para usos indebidos por parte de los políticos, que tienen esa actividad como un burdo negocio. ¡Lógico! ¿Verdad?

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

Un país sin continuidad de Estado: “Dominicana”

 

¡Lamentable realidad nacional! Se estila esa dejadez, si es que así puede llamarse entre nosotros, cuando no desaprensión, cada cuatro años, cuando cambian de manos las riendas del poder estatal; se instalan nuevos políticos con propósitos diferentes, y solo se caracterizan por la “seguidilla” generalizada, en términos de satisfacer avaricias personales y grupales.

Las obras o proyectos que otros iniciaran con anterioridad se van al carajo. No importa el destino social que tuvieran, como las grandes inversiones que se hicieran, con recursos del mismo pueblo. ¡Qué se pierdan! ¿Y qué?

Ahora mandamos nosotros, y lo que va es otra cosa. Hay que hacer nuevos negocios, como beneficiar a los adeptos y simpatizantes que nos catapultaron hacia el poder. ¡Es el pensar innegable que prima en los llegados!

Una muestra bastante fehaciente de lo expresado es el reportaje que publica el periódico “Listín Diario”, en su edición de fecha 6 de octubre del año en curso, sobre la penosa realidad que afecta parcialmente el proyecto habitacional “Invivienda, Santo Domingo”, cuya construcción se inició hace más de tres décadas, y aún está sin concluir en su totalidad.

Debido a esa situación, unas 300 familias que habitaron esos apartamentos a medio construir, según informaciones publicadas hace más de 30 años, continúan viviendo allí bajo condiciones infrahumanas. Y, se les saca los pies, cuando algo intentan enmendar.

“El mal olor es la bienvenida que recibe cada persona que entra por la parte trasera del habitacional, donde habitan las familias catalogadas como invasoras, por no poseer títulos de sus viviendas”. Una característica del lugar que se resalta en la reseña de referencia.

Se les considera como “invasores” a esos ciudadanos, aunque sí poseen certificados que les entregó el Invi, de forma transitoria se supone, entendiéndose que algún derecho les asiste entonces para estar ocupando esas edificaciones, aún no estén terminadas.

Hablando a ese respecto, la dirigente comunitaria, Gisela Hernández, que sirvió como vocera del grupo, manifiesto que dicha situación prosigue a pesar de las diligencias que se han encaminado ante el Instituto Nacional de la Vivienda (Invi), organismo ejecutor de la obra desde el principio, tratando de regularizarla; en procura además de su terminación finalmente, como el que se hagan las asignaciones procedentes de los apartamentos.

Dijo que, la mayor paralización (inconvenientes) que se ha tenido en ese orden ha sido durante los gobiernos del PLD, señalándose directamente a Alma Fernández, como directora del organismo oficial, quien siempre, según dijo, se rehusó a recibir a los residentes del Proyecto Invivienda, bajo el alegato de que “ella no quiere saber de invasores”. Las cosas se pusieron peor entonces, ante esa negativa recurrente.

El asunto es que, ese penoso escenario en que viven todas aquellas personas, caracterizado por el hedor, la suciedad, los focos de contaminación, las podredumbres, el deterioro de los edificios, etc., etc., data desde hace alrededor de tres décadas, y los intentos para procurar corregirlo no han surtido efectos positivos.

Si mal no recordamos, ese un proyecto de bienestar social fue iniciado en uno de los gobiernos del PRD, presidido por el extinto Salvador Jorge Blanco. Y, sin embargo, quedan ahí muchas cosas que están en “pañales” todavía. No ha habido continuidad estatal desde entonces. La figura jurídica “Estado”, en términos de responsabilidades sociales a cargo, se ha deshonrado.

Todo lo expresado con relación al precitado proyecto habitacional, muy buen ejemplo, por cierto, confirma la aseveración contenida en titular que encabeza. ¡Al cambiar los gobiernos en este país, Dominicana, lo que esté por la mitad de ordinario así se queda!

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

Un final convincente espera la sociedad nacional: caso niña Carla

 

¡Qué triste reseña periodística!, esa que publica el medio “Listín Diario”, edición de fecha 9-10-16, sobre un episodio criminal que luce bastante oscuro aún, y que ha consternado a esta sociedad de forma inusitada. ¡Se esperan respuestas!

¡Cuánto deja qué pensar lo allí expresado! A qué puede conducir a sus dolientes ese triste espectáculo del velatorio, y posterior entierro de las osamentas entregadas como pertenecientes a la asesinada inocente niña Carla Massiel Cabrera, (en el día de su cumpleaños, según la madre), sin que aún se conozca a fondo la realidad sobre lo ocurrido, ni hayan sido procesadas judicialmente (fase inicial) todas y cada una, de cuántas personas la sociedad entiende como culpables directos, y gente que es señalada por familiares de la víctima, sin ambages, ni temor aparente.

La que precede, es la amplia pregunta que todo el entramado judicial nuestro debería estar haciéndose, ante la posibilidad de que un caso tan espeluznante, análogo con los de ciertas novelas de terror, no sea esclarecido hasta las últimas consecuencias, y se proceda a aplicar las sanciones correspondientes, sin miramientos de corte social elitista alguno.

Eso es, caiga quien caiga; presos sujetos a cumplir la pena máxima establecida, para que paguen por un hecho de sangre de gran connotación como ese, con muy pocos precedentes que recordar entre nosotros.

Se evitaría de esa manera el continuar provocando el que la gente aquí se incline a tomarse la justicia por su propia mano, hasta en contra de los mismos que deben actuar en ese orden, y no lo hacen, desde los tribunales de la República, en una acción imparcial, que se supone ciega.

Esas fuertes declaraciones e imputaciones que hicieron tanto la madre (Diolandita Cabrera), como el padrastro (Manuel Reyes) de la niña asesinada, y que aparecen en la reseña periodística relativa, deben merecer especial atención por parte de las autoridades judiciales, y no dejar que la especie pierda calor para llevar a cabo las actuaciones que procedan. ¡Qué se actué, rápido!

En otro orden, aunque asociado con el tema, eso de que los pobladores del barrio “Los García”, y otros ciudadanos aspiren a invadir la finca del fenecido doctor Hipólito Santana, fundador de las clínicas del grupo Integral, sita en Pedro Brand, en que fueron encontrados los restos mortales de la niña Carla Massiel Cabrera, por la supuesta vinculación de la hija del mencionado galeno en el hecho de terror de que se trata, tiene más matiz de aprovechamiento de la desgracia ajena, que de otra cosa, y las autoridades no deben permitirlo. (Ver medio citado).

Se manifiesta la intención de fundar allí un barrio denominado Carla Massiel, en honor a la niña desaparecida, un subterfugio obvio. Lo que se quiere en realidad, tal se aprecia, es invadir la finca para construir viviendas en el lugar, y probablemente hacer buenos negocios con ellas. Los “vivos” aquí siempre quieren hacer de las suyas, no pierden tiempo

Por qué no hablan de construir en el espacio una buena escuela u hospital para servicios a todos los moradores de esos entornos, aun los designen con el nombre de la niña, Qué se declaren esos terrenos de utilidad pública, sin compensación pecuniaria, de encontrarse culpables a los señalados, y si es que en realidad tienen que ver con el propietario de esas tierras.

También, de crear un frente de apoyo monolítico a los familiares directos de la víctima, para reclamar con vehemencia ante las autoridades competentes todas las investigaciones lugar, como los castigos que se deriven de las conclusiones, creíbles y bien fundadas por supuesto, para cerrar definitivamente el caso, y que no se vuelva a inventar con otros niños de cualquier lugar en este país, realizándose tan horrendo acto.

 

Autor: Rolando Fernández

A cobrar ISR en “Dominicana”, ¡a todos quienes deben pagarlo!

 

¡Por ahí sí es! Aquí hay mucha gente que debe tributar en favor del Estado, y no lo hace, por innúmeras razones; entre ellas se destaca, el retorno de los favores políticos a los que contribuyen con las campañas electorales. ¡Sobran los precedentes!

 

Mientras tanto, los chiquitos siguen pujando abajo, hasta teniendo que pagar ITBIS por comestibles que son necesarios para la salud, incluidos dentro de la canasta familiar, y hasta por un sobre de café, o una libra de azúcar. Con los hidrocarburos el asunto se generaliza sin contemplación. También, por los cheles que se logran ahorrar para la vejez, hay que “cantearse”, impositivamente hablando, entre otros cobros abusivos que se disponen.

 

Muy significativo sería el aumento que se registraría en los ingresos del Estado por el concepto  señalado (ISR), de procederse a las revisiones y los cobros debidos; a eliminar las permisividades y los favoritismos de estilo, que liberan a tantos de tener que pagar impuestos al fisco.

 

Aún quedan aquí muchas fuentes aprovechables en ese tenor, no tocadas en defensa de ciertos intereses; y otras que, aun estando contempladas para dichos fines en las legislaciones vigentes, las autoridades competentes no tienen ojos para verlas, en términos de las exigibilidades que corresponden, por diversas razones.

 

Ahora parece ser, por las evidencias persuasivas presentes, que las “aguas fiscales contributivas” tomaran un rumbo más razonable y equitativo esta vez. La actitud de enmendar ciertos “baches” impositivos locales, se infiere a partir de la decisión adoptada por la DGII, respecto de exigir el pago de los impuestos correspondientes por parte de los accionistas de la Zonas Francas del país, tributo contemplado en la Ley 253-12 sobre el Fortalecimiento de la Capacidad Recaudatoria del Estado, con el cual no se venía cumpliendo.

 

Aquí hay que ponerse los pantalones largos, y demandar con fuerza el pago de los impuestos a todos los contribuyentes objeto, sin excepciones, ni distingo de ningún tipo. ¡Se tiene que acabar con el relajo vigente! Parece ser que las palabras que pronunciara el señor Magín Díaz, director de la DGII, ante los “magnates” de la Cámara Americana de Comercio recientemente, fueron en serio

 

Claro, lo que sí debe ser corregido con la oportunidad debida, sin dejar de lado los demás, obviamente, es uno de los factores dañosos que señalara el referido funcionario en declaraciones últimas ofrecidas a la prensa local, respecto del sistema tributario dominicano: la inequidad presente. “Lo calificó de inequitativo, ineficiente e insuficiente”. (“El Día”, del 7-10-16, página 6).

 

Por ejemplo, se acaba de aumentar el impuesto a pagar por el marbete de la placa para vehículos de motor, que da derecho a transitar por las calles y avenidas del país: RD$300 y RD$800, en función del año, o modelo ¡No es equitativo eso!

 

La diferencia entre el tributo de un humilde taxista, o el dueño de un vehículo utilitario para uso de las clases baja, y media baja, principalmente, con relación al de un rico potentado, o “tutumpote”, como decía el gran maestro – lujoso por doquier, alto cilindraje, y demás, amén de las “vainas” que les echan a los pobres ciudadanos -, es de RD$1,500. ¿Por qué tiene que ser así?

 

El que puede dar más de tres millones de pesos por un vehículo en esta nación (jeepeta, carros de lujos, de marca sofisticada, etc.), que los tenemos bastante entre nosotros; de esos millonarios de nuevo cuño, esnobistas, o “comparones”, ostentosos, favorecidos de la fortuna, o que consiguen los cuartos de forma fácil, pueden pagar entre RD$25,000 y RD$30,000, por concepto de placa anualmente. ¡Vamos a cobrarles a esos! ¡Qué más tributen los que mayor pueden!

 

Finalmente, nos gustaría, ahora que se está en busca de mayores recaudaciones fiscales, traer a las mentes de las autoridades del ramo al menos dos fuentes imponibles que entendemos deben ser revisadas, y son las que tienen que ver con los ingresos que se perciben por concepto de alquileres de viviendas, donde se está especulando hasta más no poder, con la renta de cualquier “cuartucho”, y se evade bastante, en primer lugar.

 

Y, segundo, el tributo aplicable al comprador de un inmueble cualquiera, en base al precio de venta, con el que también de ordinario hay siempre elusión, procedería ser aumentado, y que el contribuyente sea, no el que adquiere, cuando lo hace sin ningún financiamiento de las entidades del sistema, entendemos,  sino el dueño-vendedor, que es el que pide un paquete de cuartos por cualquier cosa, y quien en realidad se beneficia de la plusvalía que se haya  registrado, desde el momento en que lo obtuvo, hasta su enajenación por venta, como de las ganancias que se desprenden también de la especulativa paridad cambiaria, a través de los años.

 

Por último, y siguiendo en el orden de la equidad, aunque eso sí es un poco difícil, se debe reflexionar también en el sentido de que aquí solo pagan Impuesto sobre la Renta de manera fija los ciudadanos empleados bajo relación de dependencia (contribuyentes cautivos), que tributan bajo la Quinta Categoría, y que tienen un agente de retención: el empleador.

 

Y, ocurre que, hay muchas actividades informales entre nosotros – que se pueden definir y discriminar, a los fines de aplicarles una tasa de contribución al Estado única promedio, tras las ponderaciones y exenciones correspondientes -, las cuales permiten el devengo de muy buenos ingresos mensuales.

 

Sin embargo, sus ejecutores se viven riendo con las muelas de atrás, y dicen: “yo tengo que pagar nada de Impuesto sobre la Renta, y me beneficio de las obras del Gobierno, y demás satisfacciones sociales, igual que todos los ciudadanos aquí”. ¡No es justo!

 

 

 

 

 

Autor: Rolando Fernández

Presupuesto Público local 2017, deficitario una vez más. ¡Ay de nuestro país!

 

¡Qué presupuestazo! Los políticos de nuevo cuño, gobernantes de esta nación dominicana durante los últimos años, al parecer han venido haciendo honor a la expresión aquella atribuida a Luis XV, rey de Francia: ¡Después de mí el diluvio”! Se infiere a partir de esa, una gran despreocupación por lo que pueda suceder más adelante; después de ellos, quienes sean.

 

Una muestra local más con relación a lo expresado es, lo concerniente a la elaboración, y aprobación del Presupuesto Público del país para el año entrante 2017, por parte del Consejo de Ministros del Gobierno, deficitario como siempre, e incluyéndose de nuevo el relativo financiamiento endeudatorio acogotante para esta sociedad, como se entiende.

 

Esta vez, con el ingrediente extra de enajenar parte del patrimonio nacional, a través de vender en US$ acciones de la planta generadora Punta Catalina, para fortalecer dicha pieza estatal, según es lo que se alega (mil millones). Obviamente, eso significaría el continuar privatizando el lucrativo negocio de la energía eléctrica en esta nación, cediéndole un mayor espacio al sector privado.

 

Aunque a nadie debe extrañarle tal decisión en los presentes momentos, pues el señor Presidente la República había manifestado ya esa intención frente a la Cámara América de Comercio, en diciembre del pasado año: “Quiero aprovechar la oportunidad que me ofrece hoy en este escenario para anunciar al país que el Gobierno dominicano desea contar con la participación privada, nacional y extranjera en la empresa de generación de Punta Catalina”. (“Listín Diario”, del 1-10-16, página 4ª).

 

El asunto es que, anualmente “El Presupuesto sigue el rumbo de la insostenibilidad financiera”, como bien lo señalara Juan Bolívar Díaz, en un trabajo relativo publicado en el medio “HOY”, edición del 2-10-16. ¡Se continúa nadando sobre las mismas aguas turbulentas!

 

De ordinario, la línea a seguir para cubrir los déficits recurrentes en tal sentido, es el endeudamiento estatal, o la venta parcial del patrimonio del país. Cualquier año de los que siguen ofertarán el “Malecón de la Capital”, a equis (x) cantidad de dólares el metro.

 

“Los gastos totales programados para el 2017, según cifras que recoge la prensa local, alcanzarán RD$711,399.4 millones, mientras que los ingresos proyectados andan por el orden de los RD$537,886 millones. La diferencia a ser cubierta en parte con financiamiento en bonos por 2,700 millones de dólares”, es lo que hay. A seguir cogiendo cuartos prestados hasta que la “bomba explote”. ¡Se cree no tardará mucho tiempo!

 

Y, todo en el marco del tan cacareado crecimiento económico que se dice tener en Dominicana, el más alto de la región del Caribe, contrastante por supuesto, con la iliquidez presupuestaria que anualmente se verifica. ¡Qué bola de humo! Muy cuestionable el que se pueda crecer económicamente, cogiendo cuartos prestados a dos manos para todo poder resolver. Pero, según los tecnócratas de las llamadas ciencias económicas sí.

 

Nunca se puede formular en este país un Presupuesto Público equilibrado, en términos de los gastos a cubrir, e ingresos necesarios programados para solventar. Los “clavos calientes” para agarrarse siempre son: más endeudamiento, y venta del patrimonio estatal, como dijéramos más arriba.

 

Cabría señalar que, ambas fuentes forzadas no representan ingresos realmente, en términos conceptuales. Es lo que entendemos en el marco de nuestros pocos conocimientos sobre asuntos financieros. Se está hablando de recursos a recibir que implican por un lado la inscripción de pasivos nacionales, que a su vez generan gastos por concepto de intereses y comisiones a pagar, entre más probables erogaciones exigibles. Y, por el otro, del desprendimiento de haberes estatales, que obviamente salen del sector público, y pasan a otras manos. ¡No hay tales ingresos!

 

Por lo que desde hace años se viene registrando en esta nación al momento de formular el presupuesto anual, en que siempre se debe recurrir al endeudamiento interno o externo para cubrir el faltante gastos-ingresos públicos, habrá que ir pensando en cambiarle el nombre a dicha pieza por el de “PRESUPRÉSTAMOS”. Se corresponde más con su contenido, por la necesidad común de ellos para poder costear los gastos públicos.

 

Pobres los que vienen detrás, con un país endeudado e hipotecado hasta la coronilla, que difícilmente podrán honrar los compromisos legados por los Luis XV de hoy en Dominicana, que solo están pensando en vivir bien; recibir jugosos salarios, y conexos; como, hacerse ricos ellos y sus familiares, de la forma más rápida posible. ¡Qué el país se lo lleve el diablo después, poco les importa!

 

Por eso también, al formular el Proyecto de Presupuesto para el 2017, se continuó evadiendo el Pacto Fiscal que dispone el elefante blanco de la ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, para, como bien lo dijera en su exposición Juan Bolívar Díaz, “no enfrentar los reclamos sociales de que se ajuste el gasto gubernamental constriñendo el dispendio y las políticas clientelares que sustentan el poder político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)”.

 

Las quejas, los reclamos, las inconformidades, etc., por parte de los ministerios y demás dependencias estatales que se sienten afectados, por las bajas asignaciones, en lo referente a la citada pieza legislativa no se han hecho esperar, sobran. ¡Ya se verá si prosperan!

 

Ahora, se fue así, para que los levanta manos del Congreso Nacional, medios incomodos también por la apropiación que les fuera consignada en la misma para disfrutes, salarios y demás, le pongan el sello gomígrafo acostumbrado a la pieza, y la conviertan en “Ley de Ingresos y Gastos Públicos para el año 2017”, procediendo luego remitirla al Poder Ejecutivo, a los fines de que sea promulgada.

 

¡Son todos uno, y “el que venga atrás que arree”!

 

De eso sí que se debe estar hablando aquí: ¡indisciplina escolar, y las razones que subyacen!

 

Hoy se tienen evidencias persuasivas bastante claras de hacia dónde puede ir este país, a partir de los comportamientos que observan los “educados” alumnos en las escuelas, como las permisividades por parte de algún personal docente actuante, y de las autoridades oficiales del sistema, que se muestran de rodillas ante las injerencias e imposiciones procedentes del exterior, por genuflexión obvia, o conveniencias de naturaleza económica (subvenciones, préstamos, donaciones condicionadas, etc.) Además, están de por medio las cajas de resonancia locales denominadas ONGs, para hacer los coros relativos.

 

Se han cambiado en nuestra nación todos los paradigmas escolares educativos, tradicionales, con la “salsa guisante” de la penetración cultural en curso siempre, como los “colegios” alienantes de la televisión sin censura alguna, al igual que las famosas redes sociales, cuyo uso está siendo tan mal asimilado, por muchos padres locales y sus vástagos.

 

Titulares, como ese que aparece en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 28-9-16,  “Se relaja la disciplina escolar”, bajo la firma de Dalton Herrera, con una muy bien detallada reseña soportante de la situación que en ese orden se está viviendo entre nosotros, principalmente en los planteles escolares púbicos del país, deben llamar poderosamente la atención, a los fines de procurar aportar las enmiendas requeridas, y transcribirse en los demás periódicos locales, en pos de procurar una difusión generalizada, a nivel de toda la geografía nacional, sobre tan importante temática.

 

“Pantalones caídos mostrando los boxers, las recortadas calientes de rayas y los aretes, así como los piercings son válidos en esos centros escolares, que aparentemente operan con las manos atadas para prohibir esos artilugios”.  ¡Diablo!

Eso, además de que dichos lugares, que se entienden sagrados por la misión social que se emprende desde allí, los han convertidos en “antros” para irrespetos marcados, delincuencia, venta y uso de drogas, y hasta criminalidad. ¡Ese trabajo periodístico hay que leerlo!

 

Ahora, no hay quien les diga nada a esos “angelitos y angelitas”. A los profesores y directores escolares aparentemente les tienen “maniatados” los mandantes de más arriba. ¡Nada pueden esos hacer! Algunos docentes, vienen sufriendo episodios deleznables, que obligados deben observar.

 

¡Ay los años de antes, con una doña Amada Beato, impartiendo en las aulas, que, hablada solo con los gestos faciales, y la mirada fija, con aquellos hermosos ojos verdes, como dos gandules! Y, cuando no se cogía la seña, de inmediato decía, ¡mira muchacho, o muchacha, vete a tu casa, cámbiate esa ropa, péinate, arréglate como la gente, y luego regresas! Claro, eran otros tiempos, en los que nada más se verificaban malcriadezas, descuidos personales, y desganos más bien, como la falta de observación debida por parte de algunos padres o tutores.

 

Desde hace varios años hacia acá, en nuestro país se ha estado hablando solo de recursos económicos para la educación, con presiones sociales de consideración (4% del PIB, con reclamos pendientes de aumento en mira). También algunos jerarcas del empresariado nacional, luego de alcanzarse ese logro, se han visto trabajando y postulando con ahínco sobre la materia, de lo cual se ha inferido el trasfondo de ir a dirigir el Ministerio de Educación, y poder manejar ese bojote de cuartos.  ¡Ay mamacita!

 

Sin embargo, después del obtenerse la asignación del “bendito” 4% para el sector, las cosas se han ido tornado peor en el ámbito de la educación nacional. Las deficiencias se han hecho mucho más notorias. No obstante, hay que promover a los alumnos, aun no hayan alcanzado méritos para merecerlo. Instrucciones sutiles les son bajadas a los profesores, según algunos de ellos lo externan por lo bajo.

 

Por lo que se ha podido ver, esos “molongos” nada más han reportado buenos dividendos en las construcciones de escuelas, sin mobiliarios, ni profesores; muy útiles han sido para contratas a políticos adeptos y amigos; agenciarse buenas comisiones en obras asignadas; y, que unos cuantos más se hagan ricos, aprovechando los tiempos de gestión. ¡Ah!, aumentar también de forma alarmante los gastos corrientes de la Cartera.

 

Ha quedado demostrado que la eficiencia, y conexos a la educación nacional, no están supeditados solamente a la asignación de recursos financieros, sino que hay otros factores negativos de mayor incidencia que vienen gravitando en el sector desde hace mucho; que están muy a la vista, pero sobre los cuales no se quiere reparar, por conveniencias obvias de los sectores hegemónicos locales, básicamente el político. ¡Mientras más bruta es la juventud, y se degenera, más fácil se maneja!

 

Entre las razones más destacables en ese sentido están: a) politización del sistema educativo nacional, comenzando por la cabeza en el Ministerio de Educación; b) grueso de profesores muy poco aptos participando, sin vocación real, y menos la preparación requerida para educar, que han hecho de ese ejercicio un trabajo como otro cualquiera para generar ingresos, y que logran ser nombrados por politiquería normalmente; c) salarios de miseria para los buenos docentes, al igual que otros mínimos incentivos recibidos; d) el “copismo” de modelos y patrones de enseñanza no acordes con nuestra idiosincrasia, producto de los injerencismos de ultramar, como el “lambonismo” y “alienamientos” de muchos nacionales ligados al área, y a los partidos políticos que han gobernado durante los últimos lustros.

 

Pero además se tiene en el paquete que, la crianza hogareña hace décadas se tiró por la borda, producto de las mismas inducciones externas transculturizantes; la falta de las pelas, los chancletazos, los correazos, los “galletones”, etc. Ahora, todo tiene que ser en base a “ternura y comunicación horizontal”, que demostrado está, no funcionan en ese orden.

 

Aquí no hay ningún tipo de esperanza regenerativa juvenil a partir de la educación, ni hogareña, ni escolar. Los padres no asumen sus responsabilidades, y cuando los profesores tratan de hacer algo en ese tenor, reciben las agresiones verbales, las amenazas, y hasta son denunciados para que se les castigue, ante el Ministerio de Educación, por los “abnegados” progenitores adocenados.

 

Pensando resolver aquí sobre esa base, para proyectar una mejor nación hacia el futuro, hay que decir que: “este país y el que se jodíó son hermanitos de padre y madre”. ¡Habrá que encarcelarlo y botar las llaves!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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