Eso se está viendo en Dominicana

 

Cuando escasean los verdaderos liderazgos políticos en un país cualquiera, los improvisados, y arribistas por demás, no tardan en aparecer, buscando llenar los “huecos” existentes dentro del orden.

Es lo que ha venido ocurriendo en esta nación, desde la desaparición de las tres “J”: don Juan, doctor Balaguer, y doctor Peña Gómez, que similares tardarán mucho tiempo en aparecer entre los dominicanos. Los que se presentan ahora con la pretensión de lucir como ellos, no pueden calzar ni sus zapatos.

Aquí solo han surgido después, jefes de grupos apandillados; que siempre los catalogan como tales, pero que ostentan carencias de liderazgo, más que notables, fehacientes. Que no tienen un discurso aglutinador; y menos, capacidad alguna de convencimiento.

Son “chachareros” sobre todo, aunque algunos letrados, por supuesto; que dejan ver sus patrañas y demagogias, tan pronto comienzan a hablar; que ni siquiera saben componer y articular bien sus fábulas electoreras ante la población expectante, para embaucarla, naturalmente. Con facilidad, rápido “se les ve el refajo, como se dice popularmente”.

Claro, logran mantenerse integrados al ruedo político nacional, por ser esta una sociedad de incautos en su mayoría; y, por ser aquellos, como la batata en tiempo de calor, que cuando solo ella aparece, se convierte en un refresco.

Aquí los líderes políticos brillan por su ausencia. Todo lo que exhiben fungiendo como tales, no es más que, cuadre y cachucha, como diría un caro amigo nuestro; además, de los egocentrismos mal disimulados de estilo que nunca faltan.

Muchos envalentonados de esos, se adhieren a la concepción de que, con tales condiciones no se nace, sino que se adquieren durante el desarrollo sostenido de las faenas relativas. Qué, por supuesto, el líder se puede hacer; y, que no así viene al mundo siempre, en términos absolutos, se concibe. ¡Craso error creerlo!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Necesario es a veces, llover sobre mojado, y más en Dominicana

Arando en el desierto, si cabe el símil, difícil es enseñar, aunque se quiera hacer; es decir, cuando no se dan las condiciones necesarias ¡Qué lamentable!, el caso en este “solar” caribeño, donde la seudo revolución educación, que tanto se cacarea, supuestamente avanza. La venden los políticos como un gran logro; pero, los resultados no se ven.

Dice un viejo refrán, “qué querer es poder”. Ahora, en esta ocasión, sí que no se puede, porque la materia prima que se recibe deja mucho que desear; carece de las actitudes y aptitudes previas exigibles, para cursar estudios a nivel superior.

Estamos seguros de que a muchos profesionales dominicanos le gustaría legar parte de los conocimientos adquiridos en las aulas universitarias; como, cuánto les han aportado las experiencias de ejercicio continuo, a los jóvenes del presente. Pero, se presenta que, esa es una tierra que, casi totalmente infértil resulta. ¡Nada se da en ella!

La temática, aunque parezca cansona, no se debe dejar de lado en esta nación, por las consecuencias dañosas, e indiscutibles, que habrán de arrojar para nuestra República. ¡Hay que seguir insistiendo!

Los buenos profesionales locales en las distintas ramas del saber, se están extinguiendo con rapidez entre nosotros; y, ningún país sin educación, como gente apta que ejerzan con efectividad en las diferentes disciplinas del saber científico, jamás avanzará, y mucho menos podrá salir a camino.

Aquí todos los relevos generacionales en ese orden, que corresponderían a las presentes generaciones, lucen “estar en lontananza”. Muy poco es lo que se advierte cercano a la realidad necesaria.

Los jóvenes y adolescentes nuestros, no están en actitud de capacitarse; prefieren estar viviendo “el día a día”, como se dice, y siempre adherirse a las modas que cursen, esnobismos, y la degeneración social presente.

Eso, amén de la poca formación académica básica que ostentan, en adición a la deficiente formación pre-úniversitaria que reciben. Por ejemplo, los bachilleres nuestros, apenas saben leer y escribir, en su gran mayoría; y, de aritmética simple, como cálculos matemáticos sencillos, ¡son conocimientos para reírse!

Uno se pregunta, ¿y cómo pueden asimilar entonces, los estudiantes de educación superior hoy, conceptos de carreras profesionales que se les impartan, por más que un profesor se esfuerce? ¡Imposible, verdad! La frustración en el docente no se hace esperar.

También, es muy poco el sentido de responsabilidad que exhiben. Sin embargo, andan en busca de un papel, con una cinta pegada (título), y un anillo que presentar, para pantallas nada más. Son capaces de hacer de todo para obtenerlos, menos preocuparse por estudiar.

Los mejores escenarios para comprobar lo expresado, son las aulas universitarias, principalmente las de la academia pública del área, por el grueso de los alumnos que recibe cada semestre que se inicia, cuya procedencia no es el sector privado de la educación nacional, como bien se sabe; pero, en ese tampoco aparece la gran cosa; por igual arrastran aquellos, innúmeras lagunas desastrosas.

Aunque la UASD, en parte haga esfuerzos por nivelar los alumnos que recibe, los frutos que se recogen son muy pocos. Los quehaceres en ese orden, tienen que ser revisados por dicha institución; y, complementarlos con: impartir un examen de nivel a todos aquellos que aspiren a matricularse en la misma; disponer los completivos necesarios a partir de dicha prueba; y, luego dar seguimiento al rendimiento académico exigible, mientras estén cursando estudios allí.

Esa sería la más llamada, por la recepción de los dineros con que se maneja, y la responsabilidad social reciprocatoria debida.  Las instituciones privadas, aunque algunas flexibilidades obvias se justifican, por las facilidades económicas de que disponen, tampoco están exentas del mismo deber para con la nación: preparar profesionalmente a sus alumnos; y, en el orden ético-moral también.

En nuestra condición de docente uasdiano aún, es mucho lo que hemos escrito sobre ese particular, a pesar de que siempre se nos haga caso omiso. Pero, procede seguir lloviendo sobre mojado, hasta ver qué se logra.

Quizás algún día las aguas rebozadas, induzcan a adoptar aquí cuantas medidas sean pertinentes, en favor de aportar una mejor preparación al relevo generacional de que se trata, siempre requerido en toda sociedad. La nuestra, también se está obligada.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Encuestadoras: creadoras de imágenes públicas

Favorables, o desfavorables, dependiendo de los objetivos que se tengan; y, para cuyos propósitos – afianzar líderes reales; crearlos ficticios, lo que más; opacar preferencias sociales; vender perfiles personales, muy propios, a conveniencias interesadas; como, de otra índole específica, que pueden ser loables o no – se les tiene que pagar. ¡Su trabajo nunca es gratis!

El que se cantea, por lo regular recomienda el campo de acción más apropiado para la realización de las consultas; aquel que le resulte más conveniente para sus intereses particulares.

Jamás se debe olvidar, qué los clientes siempre tienen la razón, según reza una máxima mercadológica, por lo que hay que complacerles en toda ocasión, Y, que ese tipo de empresas también son negocios lucrativos, en procura de beneficios siempre.

Que, por lo tanto, buscan mantener a sus usuarios siempre cautivos, por lo que, difícilmente van a dictaminar no favoreciéndoles por completo; o, al menos, nunca negándoles un premio de consolación: cercanía, o empate, con el que logre superar resultados en los datos recolectados. Tratan de que prosigan contentos quienes contratan sus labores, a los fines de que continúen haciéndolo.

Para nadie es un secreto que las encuestadoras por lo regular, son utilizadas para vender imágenes de géneros distintos, con principalía las de carácter personal.

Y, más por supuesto, cuando se está envuelto en algún proceso político electoral, Los actores del género que participan en el mismo, se ofertan tales productos de la canasta familiar, u otros, destacándose solo calidades, aunque en realidad no se tengan. ¡Pero, hay que vender!

En el caso de los políticos, como es obvio suponer, hay que hablar de actitudes loables, principios morales, patriotismo, y buena voluntad para las ejecutorias públicas necesarias, aunque sean cosas, que de ordinario estén muy lejos de ser ciertas.

En el tenor de lo tratado, más que cuestionable resulta un titular aparecido en la prensa local, el cual dice: “Collado es el político mejor valorado por la población dominicana”. (Véase “Listín Diario”, del 8-11-19, página 6).

Y, como es obvio, la gran pregunta tiene que ser: ¿en base a cuáles méritos acumulados es esa apreciación? Pues, ni como gobernante de la nación, como tampoco autoridad edilicia, se haría digno ese señor de tal calificación, según lo que se entiende, en honor a la verdad.

Más, cuando se podría decir, que el mismo está comenzando a incursionar prácticamente en ese ejercicio tan complejo; que le falta demasiado por exhibir aún en dicho orden; y, que no solo desde la posición de alcalde del Distrito Nacional se pude hacer; donde, no es que, cuánto haya sido ejecutado por este, se puede considerar totalmente aquilatante; ni, para casarse con la gloria, podría decirse en adición.

Entre los datos importantes relativos a ponderar con respecto a dicha aseveración están, en primer lugar, que la encuestadora actuante es una empresa mexicana – “Consulta Mitofsky” -, que opera para Latinoamérica.

Que, no específicamente investigó a nivel local, solamente, procede reiterar, lo cual, de haber sido así, supondría la posibilidad de un mayor grado de edificación acopiado, a los fines de poder arribar, con la razonabilidad requerida, a una conclusión de ese tipo.

De otro lado, ¿con quiénes se está comparando al señor Collado, localmente? Es con personas que aún no pueden presentar un perfil político convincente; y, con alguien que ha gobernado el país durante tres periodos (12 años); que, por malas que hayan sido algunas de sus ejecutorias estatales, debe tener mayor referente que él, en términos de valoración pueblerina.

Solo esos dos aspectos hacen inferir, en gran parte, la falta de credibilidad con respeto a la afirmación de que se trata; y, el por qué, y para qué, se están utilizando los datos de la supuesta consulta de aceptación aludida.

Se advierte que, se está preparando el terreno, para un encargo de representación gubernamental futura por parte de ese señor, de un grupo económico poderoso, y gravitante por demás, en esta República.

Es innegable que, el señor David Collado, por lo que se aprecia, tiene un gran futuro político por delante entre los dominicanos, acompañado de un sólido respaldo financiero por parte de una élite empresarial local, lo cual es un “secreto a voces” en este país, como popularmente se dice.

Pero, como es más que obvio, el mismo está muy “verde” todavía; tendrá que quemar algunas etapas con el tiempo; y, por supuesto, esperar los años requeridos, para que se le pueda estimar como “el político mejor valorado por la población dominicana”.

Por lo expresado anteriormente, se puede decir sin temor a equivoco, que esa aseveración, en estos momentos, es extemporánea; que luce más bien un condicionamiento mental presupuestado a inducir.

Que, como táctica política, se está vendiendo la “imagen fresca” del joven a la población, tal uno más dentro del cartel para escogencia, entre los aspirantes a dirigir los destinos del país, en estos precisos meses electorales que vive la nación, y los que proseguirán en lo adelante, mucho más activos en esas faenas, como es lógico suponer.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué sigan con el ejemplo!

Desde hace ya un tiempo, las autoridades locales vienen haciéndose de la vista gorda, ante los maltratos de que son objeto los animales indefensos en este país, por parte de los irracionales de dos patas que caminan erguidos.

A veces se denuncian los hechos concernientes, pero con regularidad se hace caso omiso, por mediar con frecuencia los “enllavismos” y el “macuteo” de acostumbre en esta nación. No se hace nada; y, todo se queda en bla, bla, bla.

Parece que las cosas se quieren cambiar de ahora en adelante; pues, de acuerdo con una publicación aparecida en el medio “El Día”, edición de fecha 12-11-19, un hombre fue sometido a la acción de la justicia por la Fiscalía de Azua, acusado de violar la Ley de Protección Animal y Tenencia Responsable, vigente en esta República desde hace años. Recibió imposición de garantía ya:  multa de RD$20,000.00 y presentación periódica. (“Listín Diario” digital, martes 12-11-19).

Según la reseña periodística, ese abusador se atrevió embadurnar todo el cuerpo del pobre animal con pintura de color azul, bajo el alegato, según él, de procurar curarle de sarna, lo cual es posible que, ni siquiera el mismo señor lo crea.

Para actuar de esa manera, se tiene que ser muy bruto; más irracional que la misma víctima; o, hacerlo de maldad. Y, cualquiera de las dos cosas últimas, por el alto nivel de inconsciencia que envuelven, como el desconocimiento mismo humano esencial, no procurado, del por qué, y para qué, los animales acompañan a la especie humana sobre el planeta Tierra, merecen un castigo ejemplar; sentar un precedente inolvidable. ¡Benigno hasta el momento, se ha sido con él!

Preciso es destacar que, casos como ese, son de los menos entre nosotros los dominicanos; que aquí se dan múltiples espectáculos de maltratos a animales en plenas vías públicas, ante las miradas indiferentes de las autoridades apostadas en algunos lugares en que se producen. Se puede ver que les caen a palos; los envenenan inmisericordemente; cuando, no es que les tiran los vehículos encima para matarlos.

Incluso, muy penoso se reporta el hecho de que, hasta aquellos que ayudan a los hombres a buscarse el sustento diario en las calles del país, bajo los candentes rayos del Sol, como son los casos de caballos, y los burros, tampoco reciben el trato debido.

De ordinario andan hambrientos y sedientos, amén de recibir latigazos a granel, arrastrando carretas en las que van montados los dueños, o subidos en sus lomos, teniendo que transitar los sufridos animales en medio de los gigantescos tapones de vehículos que aquí se forman, y respirar todo el monóxido de carbono que aquellos despiden. ¡Cuánta impiedad, Dios mío!

Pero, como dice un refrán, “nunca es tarde si la dicha es buena”; y, aunque hay algunos precedentes un poco olvidados en esta nación, que se recuerden, y se imiten, sería una gran cosa, para comenzar a enmendar tan despreciable situación.

Ojalá que esa determinación de castigo, a pesar de verificarse en el interior -Azua, R.D -, sirva de motivación, y se emule en lo adelante, cuando otros irracionales de dos patas, que caminan erguidos, actúen en contra de los de cuatro, siempre indefensos, faltos de alimentos y medicación, en sus tristes deambulares callejeros.

El “copismo” de todas las cosas malas, gringas, en Dominicana, es una realidad. No así las loables; y, entre estas últimas, el cuido, como el respeto a los animales, tal es lo que debe ser.

Finalmente, procedería recomendar a todos aquellos que se inclinen por maltratar a los animales, investigar cuál es la procedencia inmediatamente inferior de la especie humana, hablando en términos esotéricos propiamente; ¡qué se fue antes de ser hombres (general)!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Importante mensaje para la población. ¡Aguáitese “compay

Si es bien leído, probablemente se piense bastante, antes de ir a sufragar aquí en lo adelante. Puede que a muchos ciudadanos dominicanos se les caiga la venda, y reflexionen sosegadamente, como una forma de impedir que toda esta claque politiquera de nuevo cuño, les siga embaucando con sus demagogias y falsas promesas acostumbradas.

¡Qué muestra más significativa! De acuerdo con el informe sobre ingresos y gastos que fuera presentado a la Junta Central Electoral (JCE), por los representantes de la candidatura del señor José Rafael Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), de cara al proceso electoral a celebrarse en el año 2020, qué se pude esperar de todos estos aspirantes locales a ocupar la primera magistratura del Estado, la poltrona presidencial. ¡De cuánto hay que disponer!

De poder llegar alguno al poder, conjuntamente con la orquesta acompañante, ¿trabajarán esos en favor de este pueblo, teniéndose que invertir tan cuantiosa suma de dinero? ¿Gastar tanto, para ir a servir desde los puestos públicos que se ostenten? ¡Difícil!

Según el informe presentado por el PRM, ante el organismo árbitro-organizador del proceso electoral, durante el corto período julio 7, a octubre 6, del presente año, para celebración de primarias –  escogencia del candidato presidencial a proclamar por la entidad -, se tuvo que incurrir en gastos ascendentes a la friolera de  RD$114 millones, que, sin importar procedencia de los ingresos, cabría agregar, sin lugar a duda constituye un escándalo, hasta ofensivo, para una población en crisis, como la presente en Dominicana actualmente. (Véase “Listín Diario”, del 2-11-19, página 5).

Dentro de bojote de cuartos, gastados solo con la finalidad de agenciarse votos en su favor, el aspirante principal aportó la suma de “RD$40 millones, 184 mil 958 pesos con 17 centavos”, casi nada, ¿verdad? Diablo, carajo, parece que la presidencia de la República proporciona muy jugosos beneficios, cuando gastar así para poder llegar a ella, no pesa.

Además, preciso es destacar el aporte adicional recibido, equivalente a unos RD$67,707,300 (milloncitos), procedentes de amigos y relacionados, según la reseña – ¿quiénes serán? – que no se regalan “por amor al arte”, como se dice; sino que, a esos “altruistas” hay que buscarles lo de ellos a posteriori; se les debe reciprocar bien.

Otro aspecto muy importante a considerar es: si esos fueron los requerimientos económicos para la celebración de unas primarias – selección de precandidatos -, cuáles serán los necesarios para costear los procesos electorales subsiguientes, incluido el principal, de mayo venidero.

Digno de sosegada reflexión es también: un gasto de RD$114 millones, igualándose a los ingresos recibidos durante igual periodo computado, – precampaña primarias – coincidencia, ¿no es cierto?, tratándose del candidato de un partido de la seudo oposición local, coloreado diferente.

Y, qué será entonces los de aquellos de una misma entidad, que han tenido abiertas las arcas del Estado nacional para nutrirse de ellas, y un patrocinio empresarial ganado, que por reciprocidad corresponde cantearse, para catapultar representantes dentro de las esferas del poder local. Probablemente, no se atrevan a publicar nada.

La pregunta que nadie puede dejar de hacerse es: ¿Se podrá ir a trabajar así por el país? ¡Bueeeno! Se puede hacer un símil de esa despreciable realidad, con la del “bobo” del crecimiento económico que aquí tanto se cacarea, en base a estar cogiendo cuartos prestados en abundancia, incluso, con hipoteca de la soberanía, para derivar conclusiones conjuntas certeras.

Una última interrogante a planearse sería, soportarán esas cifras mostradas, incluidos los recursos extras recibidos, con clara procedencia; los aportados por el candidato; como, el desglose de gastos que se señala, una auditoría exhaustiva, para edificar bien a esta sociedad al respecto, eliminando así eventuales dudas posibles.

¡Pueblo, ya es tiempo de quitarse la venda! El sistema político que actualmente rige en el país no funciona; solo está concebido, para beneficiar a unos pocos; que se hagan ricos, o más de lo que son, con la mayor rapidez posible. Y tú, tonto útil narigoneado a su entender, solo eres tenido en cuenta, para pagar impuestos, e ir a votar a las urnas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Si Leonel puede o no!

Esa es una de las temáticas más importantes del momento en Dominicana, cantaleteada de manera sostenida a través de los diversos medios de comunicación de masa en el país, con opiniones a favor y en contra, por parte de los abogados corporativos, bocinas pagadas del oficialismo, se les considera; y, los que están en la acera del frente, que evidentemente, también siempre andan detrás de las reciprocidades futuras que se estilan, tras se llegue al poder.

Es obvio que, ante las actuales circunstancias nacionales, lo que debe procurarse determinar es, quién sería el candidato más idóneo para dirigir los destinos nacionales nuestros, a partir del mes de agosto del año 2020. ¡A un lado las banderías y los apasionamientos políticos!

Y, por supuesto, no estar solo atento a la definición de subterfugios, retorcimientos, e interpretaciones antojadizas y acomodadas, etc., de carácter legal relacionadas con un derecho ciudadano que otorga a cada dominicano la Constitución de la República, y cuyas causales motivantes, que preocupan e inquietan en este caso, bien se conocen, luego de las últimas normativas dictadas en el tenor de lo tratado, con obvias parcializaciones políticas coloreadas subyacentes.

Este pueblo tiene que dirigir su mirada hacia un ofertante para servir desde la presidencia de la República, con un claro perfil de estadista, que pueda cambiar el rumbo de este país; capaz de conducirle por mejores senderos; y, de servir a esta nación sin distingo de ciudadano alguno, a todos.

También, de asumir la defensa plena de la soberanía nacional; y, controlar el descabellado endeudamiento externo que ha venido concertando la clase política nacional durante los últimos lustros, entre otros males lacerantes nuestros, que atormentan sobremanera a la población.

Lo que más procede entonces es, olvidarse de toda esta claque politiquera farsante; y, tomar muy en cuenta. además, a los que ya han gobernado por más de un periodo; como, las ejecutorias atribuibles a los pupilos apadrinados que se trate catapultar. ¡Aquilatar si califican o no! ¿Qué es lo que han hecho en favor de esta República? ¿Qué pueden ofrecer, que no sea más de lo mismo?

Por tanto, no cuestión de si Leonel puede o no, independientemente de lo que sea; algo que luce más bien, otro “bobo” entretenedor, para desviar la atención de los gravísimos problemas por los que viene atravesando esta nación.

La debida escogencia para jefe de Estado aquí, sí es de lo que en verdad se requiere, a los fines de evitar que este “barco a la deriva”, acabe por naufragar en corto tiempo.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Políticos dominicanos, como caballos con anteojeras

Su atención toda está puesta hacia delante: el proceso electoral del próximo año 2020. Nada de mirar para los lados, a los fines de percatarse, y ayudar a resolver los gravísimos problemas por los que viene atravesando el país.

No se quiere hablar de nada de esto: apagones kilométricos a granel; escasez de agua por doquier; abarrotamientos de pacientes en busca de atención en los hospitales públicos; carencia de los medicamentos imprescindibles requeridos; falta de equipos médicos necesarios; alto costo de las medicinas; como, de todos los productos básicos de la canasta familiar; e, inseguridad ciudadana innegable.

Las temáticas que nunca faltan a nivel de los medios de comunicación de masa – periódicos, radio y la televisión – son: primarias abiertas y cerradas: supuesto fraude por parte de la Junta Central Electoral (JCE); qué el voto automatizado no debe ir más; alianzas entre los políticos: candidatos proclamados; y, si Leonel puede ir o no, entre otras linduras de ese ejercicio mercurial hoy.

Ya “jartan” con todas esas cosas, mientras este pueblo permanece roncando; dejando que todos los golpes desaprensivos por parte de los sectores gravitantes aquí hagan blanco en él; que lo sigan llevando hacia un inminente derrocadero de impredecibles consecuencias.

Qué su gente tenga que vivir como los cocuyos, en oscuridad constante; darse “baños de gato”, tal se dice; y, teniendo que recurrir a curanderos, como a los remedios caseros de otrora, entre otras “bellezas”, ante las carencias de asistencias facultativas existentes, mientras los políticos apuran el paso transitando en la ruta electoral hacia el proceso del año 2020, es lo que se estila. ¡Nada de eso no quita sueño!

A ellos no les importa; pues, disponen de todos los servicios requeridos a plenitud, amén de que su verdadero norte, son los intereses individuales y grupales. “Borregos, vayan a votar, que solo para eso sirven ustedes, no hay duda”. Es así como piensan esos trúhanes, aunque de forma directa no lo expresen.

¡Qué criterio, mamacita!; y aquí en Dominicana, los hombres en disposición de reclamar los derechos de esta sociedad, para disfrute de una mejor calidad de vida, no aparecen. ¡Brillan todos por su ausencia!

Pueblo, no te deje engatusar más con falsas promesas. Quien no tenga ejecutorias loables que exhibir en su favor, no merece recibir sufragio alguno. ¡Qué siembren los candidatos que se ofertan, para que después recojan!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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