¡No es forma de dejar sentir el descontento!

Cuando se pertenece a una organización, cual que sea su naturaleza, y los derechos adquiridos les son violados a las personas, se tienen dos caminos: quedarse y procurar evitar que les sigan pisoteando; o, marcharse definitivamente de la misma, si es que se advierte no es posible lograrlo.

Cuanto se opte entonces por la primera alternativa, y como es lógico suponer, hay que hacer el intento de darse a respetar;  procede  echar todos los pleitos que se pueda dentro de la entidad.  De lo contrario, se volverá a ser víctima de las maquinaciones burlonas, y los maltratos marginativos medalaganarios personalizados, perdiéndose además un precioso tiempo por el retraso en el éxodo, en perjuicio incluso de aprovechar las eventuales oportunidades posibles de avance dentro de otros núcleos.

Eso de que, “los precandidatos a cargos congresuales y municipales que se encuentra rebeldes, y han amenazado con marcharse a otros partidos, que lo piensen bien, porque de  hacerlo, corren el riesgo de aventurarse a una “muerte política”, según la flamante ministra  de uno de los huácales públicos chupa presupuesto más notorios en el país, ¡es sugestión pantera! Advirtiente: Alejandrina Germán.  (Diario Libre del 26-10-15, página 16).

Parece ser que su desacreditada organización política, es la única importante y prometedora entre nosotros, lo cual ya no es verdad, por cuánto han enseñado sus “honorables” miembros desde el poder, como a lo interno del partido.

Los que se arriesguen a partir, por el ultraje evidente a sus derechos de que han sido objeto, no considerándolo ella así, ¿por qué habrían de convertirse en “muertos políticos”? Tampoco tienen razones para fracasar. ¡Qué va doña! “Más para adelante vive gente”, como reza un dicho popular.

De ahí se infiere que, los vivientes connotados nada más serían, a partir de lo que ella concibe, todos aquellos que acepten ser burlados, y opten por apoyar lo mal hecho. Además, los que desde hace algunos años están ordeñando, y degustando la “leche de la vaca nacional”, que no se conforman, y que desean continuar ahí contra vientos y mareas, pues no quieren darles paso a los otros compañeros, con suficientes méritos acumulados.

Sobre lo expresado, deben reflexionar muy bien todos aquellos que se sientan dolidos, y cuyos derechos adquiridos dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) hayan sido ignorados, en el marco del proyecto presidencial reeleccionista en curso, como de los acuerdos relativos firmados con personas “extrapartido”, y las nuevas políticas introducidas para la escogencia de los candidatos electivos morados.

¡Todo lo que  pueda corresponder, hay que procurar conseguirlo dentro, o se emigra! ¿Qué se busca con protestar fuera?, recurriendo incluso a actos como ese del velatorio de la democracia del PLD, con la imagen simbólica de un ataúd repleto en su exterior de velas y velones. Luce como ético. Parece ser no fue bien pensado por los ideólogos creadores.

Y no es que se deje de tener razón, en cuanto a expresar el descontento obvio generado, con eso de escoger candidatos en base a resultados de encuestas, que todo el mundo sabe que son maquillados, para complacer a los paganinis. ¡Son cuestionables siempre!

En esos no se consignan las aptitudes requeridas  para los  cargos, los derechos adquiridos por los miembros sometidos al supuesto escrutinio, algunos más arribistas que tales, ni la real  conformidad social de que se es objeto.

Indudablemente, el descalabro de la gran obra bochistas, por actuaciones de ese tipo, es un hecho fehaciente.  Las tendencias creadas, y los grupismos personales que se verifican a su interno, amén de las deshonras a los principios de su fundador y máximo líder, aunque ido ya, se han encargado de ello.

Ahora, el referente señalado no es la mejor forma de externar el desacuerdo con las recientes modalidades de actuación introducidas en su seno, presentando un  ataúd simbólico, adornado con velas y velones, en la página de portada de un periódico local.  (“HOY”, edición del 24-10-15).

¡No!, ¡qué se revise el método utilizado, y se exija el hacerse  respetar de manera más contundente, y hasta “deontológica”, podría decirse; como, apegada siempre a los reglamentos que rigen dentro de la organización morada partidarista!

: Rolando Fernández

¡El verdadero periodista nace, no se hace!

La verdad es que, “cada cual viene con lo suyo”, como es lo que de ordinario ocurre, y se observa, en todas las disciplinas profesionales del saber, que requieren de eficientes y oportunos ejercicios, por parte de los elegidos para ofrecerlos.

Eso, dicho así, en términos my pueblerinos, pues los que tienen ciertos conocimientos sobre las cosas concernientes al Universo inmanifiesto, lo expresan de otra forma más categorizada, como del modo más o menos siguiente:

Con las dotes, en el sentido de las actitudes o cualidades  personalizadas que se ostentan por completo, se ingresa al mundo de lo material; con ellas se  nace, y nadie hace mejor las cosas que aquellos a quienes se les otorgan. Cuando se ponen en práctica las actividades relativas, el tiempo discurre sin las personas reparar en el mismo. ¡Dicen así los que saben!

Fueron esas contempladas dentro del prediseño de toda  corriente de vida a cursar en particular. Y, por consiguiente, se ofrecen a posteriori todas las condiciones necesarias para su pleno desarrollo, como la  clara manifestación en el plano de la materia densa. ¡Continúan diciendo los que saben!

A raíz de la desencarnación de un Alma, que su expresión terrenal la hizo a través de un ser humano llamado Radhamés Gómez Pepín, considerado como uno de los grandes maestros del periodismo nacional, muchos ciudadanos nuestros, al igual que también de otras latitudes, han podido conocer sobre las reales aptitudes muy propias, y la vocación profesional sentida de esa persona,  poco comparables con las de otros que ejercen igual disciplina. El mismo señor Presidente de la República, lo definió con acierto como: “un talentoso comunicador, de fino olfato para profundizar en las entrañas de la noticia”.

Cuando uno se detiene a leer y reflexionar sobre una sucinta cronología bibliográfica que sobre él aparece publicada en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 27-10-15, página 12ª, debe concluir estando conteste con lo expuesto anteriormente, en el sentido de lo innato de las aptitudes que se posee, y cualidades exhibidas; como, eso de que, ¡para todo hay que nacer, tal se expresa popularmente!

Algunas puntualizaciones en tal sentido merecen transcribirse aquí, para meditación sosegada, y posible aguijón en el orden investigativo esotérico pertinente. Fueron narradas por él mismo incluso, en su peculiar tono parlante:

“Yo llegué a la edad de 15 ó  16 años, y me dije: “pero ven acá, y qué voy yo a hacer”, y mi papá también me preguntó, que qué yo iba a hacer en la vida, y le dije: pero llévame a La Información”. Como él estaba allá, me metieron a trabajar y me gustó la vaina”.

Se comenzaron a dar las condiciones  necesarias. Ahí estaba el escenario propicio para el inicio de su posterior desarrollo profesional. La chispa que despertó el fuego interno latente apareció. Aunque se formó solo, a su decir, trabajó con dos columnas de ese arte a nivel nacional: Rafael Herrera y Germán Emilio Ornes, “que eran periodistas de verdad, sabían lo suyo, sabían lo malo y lo bueno del periodismo”, de acuerdo con su parecer. ¡Apoyos necesarios proporcionados!

Obviamente, cualquiera se preguntaría, ¿y para qué más escuelas? “Yo nunca he ido a una escuela de periodismo, ni sé donde quedan ni me interesa. Ya tengo 50 años en este oficio”. ¡Indiscutible, nació para ser periodista, y para prestigiar la clase!

Por tanto, decía sin tapujos aquel soldado, cuya arma era la pluma: “Veo en el periodismo un macuteo sin control”, lo cual hacía entendible, el porqué de seguro, siempre se inclinara por combatir esa despreciable actitud, fehaciente, en el marco de tan importante disciplina profesional, cuyo propósito principal es el de orientar e informar debidamente, y con la oportunidad requerida a las sociedades.

No se puede concluir lo expuesto en esta humilde opinión, sin antes decir que: cuando se compara,  todo lo expresado con respecto a la persona en sí del señor Radhamés Gómez Pepín, aunque de manera póstuma igual que siempre, como en lo referente a su loable ejercicio profesional durante décadas, con los perfiles, e ineptitudes de esta “bandada actual de mercaderes de información”, que copan ese trabajo, se tendrá que hablar con relación a él de otra fragancia periodística,  ¡no como uno más del montón!

Sí, y nunca asociarle, aun de lejos, con esta gente enganchada a periodista hoy;  que viene  haciendo opinión publica, narigoneada, subvencionada, y carente de la ética necesaria por completo, con las rarísimas y contadas  excepciones que se tienen en el país.

Por lo tanto, y como es  obvio entender, la figura del extinto y connotado hombre de la prensa local, de vuelta ya a su  verdadera casa: el mundo espiritual, quedará encumbrada muy  por todo lo alto, dentro del elenco físico laboral de esa clase nacional.

Ojalá, de repente aparecieran entre nosotros algunos más, que se adicionen a los pocos que quedan ya en esa rama investigativa e informadora, ¡que se tienen como imparciales!; otros, con la etiqueta personalizada, y que puedan calzar los zapatos que dejara como legado  Radhamés Gómez Pepin.

Demostrado estuvo en él una vez más: ¡El verdadero periodista nace, no se hace! ¡Qué descanse en paz hermano!

¡Ay “mamacita”, tremenda solución!

La verdad es que, cuando se está en búsquedas politiqueras, “se dice todo cuánto viene a la boca”, como reza un refrán popular, pensando en que los interlocutores oyentes, o lectores de las reseñas periodísticas relativas que se produzcan, son tarados; que se pueden embaucar con facilidad.

Qué ocurrencia la del flamante alcalde del Distrito Nacional, que ha estado al frente de gestiones tan cuestionadas, en términos de eficiencia operativa; y, con aspiraciones entonces, a perpetuarse en el cargo. Parece ser que él cree, que ese ayuntamiento se lo dejó el gran maestro como herencia.

Según ese señor, y así lo planteó a nivel de la prensa local, “para solucionar el problema del tránsito que afecta a la plaza bajo su administración se debe realizar una redefinición de competencias, integrando la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET) a ese municipio”. ¡Qué fino habló!

No puede ese “magnate” ni con la basura, el mantenimiento y protección en los cementerios públicos localizados dentro de su jurisdicción, los arreglos de aceras y contenes, tapar los hoyos en calles y avenidas, la canalización de las aguas pluviales, como las negras que inundan su ciudad a cargo, entre otras cosas, y está pretendiendo resolver desde su despacho el mayúsculo y conflictivo problema del tráfico vehicular en este país (segmento que le correspondería), mediante el traspaso de la AMET a la Alcaldía del Distrito Nacional. ¡Qué tupé!

Osó decir que, “cuando esa institución pertenezca a la alcaldía del Distrito, Santo Domingo avanzará, como lo han hecho importantes ciudades del mundo, entre estas New York y Buenos Aires, las cuales han avanzado de manera sustancial en el tema del tránsito”.

Parece ser que él olvida, que en esas urbes extranjeras los ciudadanos tienen conciencia cívica; que allí se observan debidamente las normativas legales que rigen dentro del sector; que   las mismas  no son sustituidas por el tráfico de influencias, como los irrespetos consentidos y solapados, por ser funcionario público, o algún allegado al mismo; que son todas estas últimas, causas importantes de las que se encuentran en la base de ese problema nuestro; y que desde su despacho, nadie puede advertir posibilidades de corrección alguna en tal sentido. ¡Estará soñando, o borracho con el cargo!

Pero además, cuánto choca de frente su propuesta con el contenido de un connotado trabajo que aparece publicado en el medio “Diario Libre”, página 20, edición d fecha 23-10-15, “UNA CIUDAD COLAPSADA” (4-5), con un subtitulo bastante significativo:  “¿A QUIEN BENEFICIA EL TRÁNSITO CAÓTICO DE LAS CALLES DOMINICANAS?”, bajo la firma de Hamlet Hermann.

Cuántas “bellas perlas” alusivas a dicha problemática se exponen allí. Se hace alusión, o se desvela para muchos inocentes se podría decir, al gran contubernio entre los sectores publico y privado que convergen en el área, y a los cuales obviamente les conviene el alarmante desorden vehicular en nuestras calles y avenidas, por alto consumo de combustibles que implica, entre otras cosas.

Al leer el interesante trabajo, en que se hacen menciones directas a: “Institucionalidad, Decisión Política, Comerciantes, Lobbysmo, Otros victimarios, Victimología”, con sus respectivas explicaciones,  y reflexionar sobre el peso específico de los mismos – lógico es suponer que hay proclividad a promoverlo  -, la pregunta que se caería de la mata es: ¿podría el flamante alcalde del Distrito Nacional, doblarles el pulso a esos sectores implicados, que se benefician tanto del sonado caos vehicular de referencia, taponamientos y demás?. ¡Ni él mismo, si está en su pleno juicio, cree que pueda! Pero, se está en campaña política.

El problemazo del desordenado trafico de vehículos en este país, tiene cierto matiz analógico con otro de igual, o quizás de mayor trascendencia entre los dominicanos, que es el de la energía eléctrica, con los pingues negocios múltiples que envuelve, y el maridaje político empresarial regente.

Para hablar de enmiendas en torno al mismo, habría que contemplar las eliminaciones pertinentes de corte reciprocatorio con los actores desde el poder político: coparticipaciones accionarias en empresa del sector, comisiones, canonjías o prebendas, etc. ¡Jooo, cuidado con eso!

Pero además, el sacrificar las comercializaciones de plantas eléctricas, de combustibles para su consumo, inversores, baterías, y materiales complementarios, entre otros. Todos, con los correspondientes efectos derivados, respecto de los cargos tributarios atribuibles, que proporcionan muy buenos ingresos al “fisco nacional”. ¡De ilusos sería creer en su eventual eliminación!

Por consiguiente, los que entre nosotros estén pensando en las enmiendas que se requieren, tanto dentro del sector transporte vehicular, para su reordenamiento y debida supervisión; como, en  todo cuánto hay que hacer dentro del área de la energía eléctrica, en pos de eficientizar y abaratar el cobro por el servicio, que se sienten, o se acuesten bien cómodos, debido a que el logro de ambas aspiraciones será muy difícil.

Y, si es que algo positivo para la población puede alcanzarse, lo será dentro de muchos años, cuando puedan aparecer gobernantes y autoridades entre nosotros, a los que les duela la gente de esta nación.

¡Ojalá estar equivocados, y no haya que esperar tanto!

Rolando Fernández

No es denunciar fuera, sino combatirla aquí dentro: la corrupción estatal

A veces hay que procurar inferir efectos negativos posibles, antes de hablar sobre determinadas temáticas cuestionables a todas luces, como lo es el caso de la corrupción a nivel de la administración pública, reinantes en muchos países, incluido obviamente el nuestro.

No siempre las cosas de que se habla a manera de denuncia en el exterior, acarrean una buena impresión. Los precedentes relativos están de sobra. Si son revisados, se encontraran bastantes de fresca ocurrencia.

En ese sentido, de acuerdo con una reseña periodística que aparece en el medio “Diario Libre”, edición de fecha 23 de octubre del 2015, página 14, la diputada Minou Tavárez Mirabal, denuncio en México, “que se siente preocupada y avergonzada al tener que exponer en el exterior el alto de nivel de corrupción imperante en República Dominicana”.

Esa señora es incluso candidata a la presidencia por la Alianza por la Democracia, de cara al proceso electoral del próximo año 2016. Habló en el VI Foro de la Democracia Latinoamericana. Hizo referencia  de forma sutil al reciente muy sonado caso de la OISOE: el  suicidio en la sede de esas oficinas del arquitecto contratista, David Rodríguez García, “agobiado por la extorsión y el  chantaje del que era víctima de funcionarios públicos”.  “Minou denuncia en México hay corrupción RD”,  fue el titular llamativo del medio de prensa.

En ese tenor, la gran pregunta que cualquiera se haría es: ¿Y qué sentido en realidad tiene hacer ese tipo de denuncia en tierras extranjeras? Otra, ¿van a venir desde fuera a procurar combatir ese flagelo tan dañoso aquí, cuando probablemente el país en que se toque el tema, también esté pasando por la misma situación?

No se sabe entonces, cuál sería el propósito verdadero de la actitud denunciante. Somos nosotros en esta nación, los que tenemos que buscar la forma de denunciar con voluntad sentida, y corregir ese mal, que afecta tanto a toda la población nacional, que se siente burlada y estafada por todos estos políticos avariciosos de nuevo cuño.  ¡Impunes, y alegres viven!

Y máxime, gran responsabilidad tiene ella en tal sentido, desde la posición congresual que ocupa, como de su connotación a nivel político en Dominicana. La misma conoce bastante sobre ese desaprensivo comportamiento local; al igual que, otras personalidades muy  influyentes e importantes con que cuenta el país. Pero, nada se hace; solo hablar y solapar, por adhesión personalizada o grupal de orden partidario.

Si hubiese aparecido dentro de aquel escenario algún periodista agudo, y le hubiera dicho a la prestante dama: “está bien, hemos sido receptores de la información, o denuncia que usted hace, con tono, o color internacional. ¡Fenómeno!

Ahora, ¿qué están haciendo ustedes para combatir esa lacerante corrupción estatal? ¿No cuentan en su país con organismos competentes en capacidad de hacerlo? ¿No hay allá  instancias judiciales que bien administren y apliquen justicia, en busca de las puniciones debidas, como de las enmiendas requeridas?

Ante ese reto cuestionador, e inquisidor extremo, ¿hubiera estado la diputada nuestra en capacidad de responder con suficiente propiedad al comunicador abordante? ¡Lo dudamos mucho!, pues ella conoce bastante bien cómo se bate ese cobre en Dominicana: complicidad política; el tápeme tú hoy, que te cubro mañana; las reciprocidades afectivas, y las adherentes a determinados ideales partidaristas, etc., etc., entre otras cosas.

Entonces, ¿qué se hubiera reportado mejor? El no abordar ese tema en ese ambiente. ¿Qué se pudo haber desprendido del hecho? Un mayor descrédito, quizás involuntario para este país; el afear más aún nuestra imagen a nivel internacional.

¡Reconocen que tienen los robos de cuello blanco a nivel de  su Estado, pero no hacen nada para combatirlos! Es la percepción que de seguro quedó, luego de aquella exposición de una representante congresual nuestra, con sus respectivas “zurrapas” relativas.

Es aquí donde tenemos que jalarnos los moños; lavar todos los trapos sucios, e “invitar” a los infractores – desfalcadores del Estado nacional -, de forma alegre y burlona, a visitar durante tiempos considerables las cárceles del país.

Pero además, despojarles de los dineros y otros bienes mal habidos, usando los recursos provenientes para efectuar una amortización apreciable a la asfixiante deuda externa que tenemos sobre los hombros. ¡A lo mejor nos dan para pagar, y sobran cuartos!

: Rolando Fernández

Otra ley del embudo más en Dominicana: General de Electricidad 125-01

La parte estrecha siempre para los usuarios del deficiente y caro servicio,  es lo que se advierte, mientras que la ancha,  nada más rige y prevalece para los inescrupulosos dueños del pingüe negocio eléctrico nacional, en un claro maridaje político empresarial regente.

Los dominicanos tienen que pagar por un obligado servicio energético – público e imprescindible – que funciona a medias, con una calidad más que cuestionable, pero que se cobra como completo, eficiente, y de manera compulsiva.

Por la forma en que opera, la población siempre está sujeta a los dañosos y molestosos apagones, que no solamente dejan a oscuras, sino que se llevan de encuentro los aparatos electrodomésticos. Las subidas y bajadas súbitas en el voltaje producen ocasionales incendios de vivienda, y hasta cobran vidas humanas inocentes. ¿Y qué?, a poca gente aquí eso le importa.

Para las interrupciones alegres, y muchas veces desconsideradas, no hay reembolso alguno en favor de los clientes, contraviniendo de esa forma lo que manda la precitada ley en ese orden. Y, cuando se producen averías en las líneas de transmisión, hay que esperar hasta que los técnicos de las distribuidoras les vengan las ganas de repararlas.

Sin embargo, al recibir los usuarios las sobrefacturaciones, que es la práctica de estilo, lo justo nunca es lo que se cobra, no pueden retrasarse ni quiera por horas, hay que pagarlas de inmediato, para no ser objeto de corte, teniéndose  luego que pagar una abusiva suma adicional para que la reconexión pueda ser efectuada.

El PROTECOM es solo una pantalla, para solapar las acciones dolosas de las “altruistas distribuidoras”. Es la percepción generalizada que se tiene sobre el organismo. Las reclamaciones ahí muy pocas veces prosperan. Posiblemente nada más, cuando le “rompen un ojo a cualquiera”, que se hace muy difícil no atenderlas, corregir, y reembolsar los valores cobrados en exceso.

De otro lado, para los equipos o aparatos dañados por los apagones y las irregularidades en el voltaje ofertado, no hay reclamos posibles, ni a quien exigir compensación alguna. A veces se piensa que puede haber también componendas con los comerciantes que ofertan electrodomésticos en el mercado local.

Mientras tanto, los políticos y los dueños del negocio vienen jugando con la inteligencia de la población, allantándole, y hablándole de la firma del famoso y eventual “Pacto Eléctrico”, que algunos le llaman “Parto Eléctrico”, con más rebatiñas de acomodos, y posposiciones ocurridas, que cualquier juego de pelota en tiempo de lluvias. Se entiende que, de seguro se habrán de incluir en el mismo mayores beneficios, ventajas, y prerrogativas, que los actuales, en favor de los propietarios del jugoso comercio eléctrico nacional.

Muy a propósito de la temática, siempre ligada de manera directa a la “jodía” política, como a los procesos eleccionarios nuestros, muy oportuna resulta una reseña relativa que aparece publicada en periódico “Listín Diario, de fecha 20 de octubre del 2015, página 2D, intitulada: “Dudan pacto eléctrico se firme ante del 2016”. Claro, hay torneo electivo que acecha a la vuelta de la esquina.

En ella aparecen algunas “perlas”, algunas de las cuales  merecen transcribirse, para que la gente aquí abra los ojos, provenientes de dos personajes muy sonados en el marco de esas pseudos negociaciones, que son nuevos contubernios más bien, y no se deje seguir embaucando por estos “buitres”, políticos y empresarios.

Argumentó el señor Edwin Croes, miembro del Observatorio Dominicano de Políticas Públicas (ODPP), que: “los temas que quedan por consensuar son neurálgicos entre los sectores que gravitan en el sistema eléctrico. Indudablemente que los temas más neurálgicos quedaron en el disenso, por ejemplo la rebaja de la tarifa eléctrica, la privatización de las distribuidoras, el liderazgo de la CDEEE”. ¡Qué lindos! ¡Chúpense ese cajuil, dominicanos!

De su parte, el señor Milton Morrison, expresó: “el reto del llamado pacto eléctrico es “sobreponerse a su propia metodología”, para lograr conciliar la diversidad de intereses y posturas expuestas por cada uno de los actores”. Queda bien claro que, lo que menos importa es el beneficio poblacional, referente a un servicio público imprescindible. ¡Sí, los intereses de los actores!

Es por ello que,  de la abusiva y alta tarifa obligada que se cobra, y que no baja ni con las oraciones, a pesar de la caída estrepitosa desde hace meses, en el costo del petróleo a nivel del mercado internacional, ¡ni siquiera se quiere hablar! Las “chácharas” reclamatorias en ese tenor por parte de algunos opositores al Gobierno no han valido, han caído totalmente en el vacío.

¡Qué el oro negro se haya puesto por suelo no importa! ¡Los dominicanos son buenos burros de carga! Y como no tienen defensores, que sigan pagando por el servicio los precios que se les quieran cobrar, es lo que de seguro dicen esos turpenes.

La verdad es que, cuando se repara sosegadamente sobre el gran problema energético nacional, caracterizado por un flaco servicio ofertado, más caro que un pleito, y hasta burlesco, ante la impotencia de la población,  con orígenes fehacientes en el maridaje político empresarial que le rige, no queda otro camino que concluir pensando en que: ya en este país no quedan hombres para defender a este pueblo.

Por otra parte, también habría que hacerse la siguiente pregunta: ¿Y cómo es posible que se esté dejando acrecentar tal problemática lacerante, precisamente, con un proceso electoral tan cercano a celebrarse,  y con un proyecto tozudo de reelección presidencial en curso? ¿Será ese uno de los jabones que se pretende dejar caer al sancocho  gobiernista, para dañarle la fiesta a mucha gente?

No se reportaría tan poco atinado pensar, ¡en que eso puede ser!, ya que la descalabrada situación energética generalizada a nivel local, que viene irritando sobremanera a la población, no es compatible  con las intenciones electorales oficiales. Todo lo contrario, resta bastante simpatía para el logro de dicho propósito.

A ver si compatibilizan acciones, y medidas urgentes, en todos los aspectos nacionales, no solo en el eléctrico, con el sentir poblacional generalizado, y la satisfacción de sus necesidades más perentorias, en pos de agenciarse las voluntades políticas requeridas en su favor.  De lo contrario, aquí no se sabría “dónde están los cuartos” en el año 2016, como dicen los buenos jugadores. ¡Valga la analogía!

¡Ojo, con las posibles iniciativas subyacentes en contra,  relacionadas con tal proyecto específico!, que no solamente afectarían al mismo, sino al pueblo en general. ¡Puede haber bastante de eso también!

Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

Comenzó el fuerte chachareo político, y los ingenuos aquí siguen creyendo. ¡Qué pena pueblo

Aunque desde el mes de agosto del año 2012 se está en eso, preparándose el terreno para la próxima contienda electoral – las visitas semanales “sorpresa”, una forma de proselitismo clara, aunque no acostumbrada. Ahí comenzó la obra teatral, con un final predecible: la reelección presidencial -, es obvio que, al acercarse más el proceso de votación generalizado, los políticos del patio vienen acelerando los motores de las farsas y las manipulaciones de estilo.

Mientras, el pueblo pendejo continúa escuchando todas las basuras y los embustes que le dicen. Tal actitud conformista tiene cierto parecido, a cuando se comienza a ver una novela, que no hay que ser muy inteligente para advertir de antemano cuál será el final.

Tanto los que están, y se quieren quedar en el poder, como los que aspiran comenzar a degustar sus mieles, están tirados a las calles al medio, y avenidas de la capital, en municipios, y ciudades del interior, buscándose los votos a como dé lugar; no importa lo que se tenga que hacer. El asunto es aprovechar la poca capacidad pensante de la gente, para que se “vuelque” políticamente en su favor.

Cuántas falsedades de un lado, como personas ingenuas, o taradas en abundancia por el otro, creyendo esas últimas en  vanas promesas, u  ofrecimientos que nunca se van a cumplir por parte de todos estos avivatos, ansiosos  de poder, y riqueza fácil, obtenida a partir del mismo.

Pero, como en el país de los ciegos el tuerto es rey, tal reza un refrán popular, los políticos con un solo ojo que tenemos aquí, corruptos y desaprensivos, pueden “comer con su dama”.

Saben esos que tienen ante sí a una sociedad adocenada, alineada por completo, como inclinada solamente hacia los esnobismos consumistas, al bachateo musical, y a las comparonerías. Ah, a los lambonismos, y al dame lo mío para apoyarte también.

¡Qué pena! ¿Cuándo este pueblo despertará? ¿Pensará en el futuro incierto que le espera al país, en manos de todos estos políticos avaros de nuevo cuño? En que no todo aquel que dice Señor, Señor, es un verdadero cristiano. ¡Valga la analogía!

Qué hay que discriminar y reflexionar muy bien antes de depositar un voto en las urnas, de forma tal que el mismo no se convierta en un cuchillo para su propia garganta.

¡Piénsese bien, para que luego no les pese a los ciudadanos todos de esta nación!

Rolando Fernández

¡El callar a veces daña más!

Sostienen algunos pensadores que: “la mejor arma para combatir cualquier situación, que se entienda dañosa, es el silencio”.  Obviamente, es entendible que, se excluyen los asuntos en que por obligación haya que recurrir a la acción física, que sería la actitud sustituta, reportándose el proceder necesario,  como el tener que hablar de otra forma.

Los aludidos en parte no dejan de tener razón. Ahora, todo va a depender de lo que se deba callar, hacer silencio propiamente, como del porqué, y para qué, se tengan que decir las cosas. ¡Siempre debe prevalecer el aquilatar las intenciones y motivos!, en cuanto a definir qué hacer; como, el respeto,  y la conducta debida a observar, en caso de.

De ordinario, la gente  se calla por omisión propiamente, o complicidad notoria, siendo  esta última condición  la que  más se destaca siempre. La misma se compra, o se obtiene por amiguismos, adhesiones políticas, religiosas, etc.; al igual que, debido a razones soterradas, las cuales poco trascienden hasta el público por lo regular.

En ese tenor, y en lo que concierne a nosotros como nación, hay situaciones negativas que vienen afectando sobremanera a los ciudadanos, que no pueden ser mantenidas en silencio, por el bien de todos, principalmente de las futuras generaciones. Toda la gente pensante nuestra, no alineada, ni subvencionada por los poderes regentes, tiene que pronunciase en tal sentido.

Y es que, ¡este país ha ido muy mal durante los últimos años! Su administración gubernamental, en mano de muchos de estos políticos de nuevo cuño que nos gastamos aquí, a pesar de los “diretes loadores” e interesados que muy a menudo se escuchan, no ha sido la más apta.  Y claro, los efectos resultantes lastimeros de órdenes diversos, cada vez se dejan sentir con mayor fuerza.

Se debe destacar que, solo la mayoría de los personajes que han venido disfrutando de las gestiones últimas de mandatos, y sus mieles, como aquellos “vocingleros” pagados que se estilan, no reparan en lo que en realidad ha estado ocurriendo en este país; como  tampoco que,  entre nosotros aún quedan personas con capacidad pensante para no hacer caso a sus “palabreríos” demagógicos y embaucadores.

Las evidencias referentes para percibirlo así están de sobra; nada más hay que ser un poco observador, como el reflexionar sobre determinadas reseñas alusivas a nuestros males perennes que publican solo algunos periódicos nacionales, de esos que se interesan por informar objetivamente a la población, que se pueden considerar libres e independientes.

Mientras, hay otros que prefieren, o  les motivan,  para que se hagan de la vista gorda,  proceder que algún día les será facturado por este pueblo. Lamentables esas actitudes por las que se inclinan ciertos medios  locales, ante la gran responsabilidad social que tienen, de coadyuvar para un mejor futuro de este  país,  en términos de publicar todo cuánto se debe saber; como, diciéndole al pan, pan, y al vino, vino, para que tantos durmientes entre nosotros despierten del sueño en que viven, vendidos, hipotecados y burlados por los políticos del patio

¡Aquí hay que hablar, y mucho!, para concienciar al mayor grupo posible de la población. Los que hasta ahora no osan hacerlo, por desidia, o la presunción de que muy poco caso les van a hacer, deben intentarlo con voluntad sentida, pensando en las enmiendas necesarias que tantas cosas demandan en esta nación, como en lo segmentos más jóvenes de esta sociedad, que son los que mañana van a tener que “lavar los platos sucios heredados”, si es que pueden hacerlo; de encontrar el “agua y jabón” necesarios.

Qué busquen todas las formas de orientar y edificar a los inocentes nuestros, que están en cantidad suficiente, por alienación,  incapacidad pensante inducida, penetración cultural permitida en exceso, etc.

De no lograr cabida en los medios de comunicación de masas periodísticos, que procuren hacer uso de las redes sociales, donde el grueso de los asiduos usuarios es de  jóvenes precisamente, en el caso de Dominicana, inconscientes con relación a los derroteros previsibles finales por los que habrá de transitar esta Tierra.

Esa es gente desorientada por completo, que necesita ayuda. Su participación en dichos portales así lo deja entrever; y pone en evidencia clara, sobre qué se está pensando nada más.

Muy a propósito, bien se puede asociar con lo expresado en lo que precede, un “Nr. No respondo…”, que aparece publicado en el “Diario Libre”, edición de fecha 16-10-15, subtitulado “AUSENCIA DE SANCIÓN”, del que vale la pena transcribir aquí una parte, para mayor difusión.

“La falta de sanción se está erigiendo en baldón que insulta la conciencia  nacional. La sociedad, que se ahoga en los mares de la impunidad, aspira a que  algún día se abra el grifo por lo que fluyan en torrente sus ansias de justicia. Ese día luce imposible, improbable, porque los anhelos de condenas se pierden siempre en las enmarañadas redes de la estructura del poder.” Autor: Nelson Rodríguez, alguien que en nuestra apreciación es uno de los que se atreve a hablar, al encontrar un pequeño espacio en las páginas de un periódico local.

Entre nosotros aquí, todo lo dañoso “luce imposible, e improbable de que pueda ser enmendado”. ¿Por qué?, por la tanta complicidad, como los mutis que se hacen, y que están más que a la vista que la “inmensa bóveda azul celeste” que nos cubre.

Por eso hay que buscar la manera de no callar, para ir concienciando; que la ciudadanía habrá los ojos, y pueda ir advirtiendo el incierto futuro que le espera a este país, de continuar las cosas como van: endeudamiento externo sin control, hipoteca de la soberanía nacional, corrupción estatal rampante, cada vez en mayor grado,  institucionalidad cuestionada, al igual que la administración y aplicación de justicia, criminalidad y delincuencia por doquier, consumo y tráfico de drogas alarmantes, etc. etc., entre otras cosas.

Entonces, eso de que “la mejor arma para combatir cualquier situación, que se entienda dañosa, es el silencio”, en esta nación no  aplica. ¡Se necesita de vozarrones, de mentes lúcidas, conscientes de lo que hay, y manos atrevidas, así como del concurso que puedan ofrecer los medios de comunicación patrióticos, dispuestos a colaborar para salvar este país!

Rolando Fernández

Si fuéramos más justos y objetivos, los cuartos aparecieran para elevar sueldos P.N.

La verdad es que, ese destape emocional  del raso de la Policía Nacional, Daurin Muñoz, quien denunció en un video subido a las redes sociales el mísero salario que reciben los agentes de una institución con tan grandes responsabilidades sociales preventivas, y de orden público a cargo,  qué tanto eco y apoyo ha recibido a nivel de la prensa local, en voces de periodistas imparciales, como de gente que hace opinión entre nosotros, sin  narigoneos, ha causado un gran revuelo, y hasta indignación en seno de la población nacional.

Cuántos espaldarazos defensores a esa actitud osada ha recibido aquella decisión, de quien se infiere  indudablemente actuó impulsado por las necesidades económicas apremiantes, tanto de él, al igual que su familia seguro, y que no puede solventarlas, debido a los irrisorios emolumentos mensuales que recibe, a pesar de tener que vivir exponiendo su vida a diario, como sirviendo de protección a personas que no lo merecen; que muy probable lo miran por encima de los hombros, y que devengan salarios burlones, suficientes para cubrir sus ostentaciones y francachelas públicas.

Ah, pero son políticos enganchados al tren gubernamental, algunos de ellos hasta analfabetos; o, poderosos empresarios que respaldan a los mandantes de turno, con los que hay que reciprocar por obligación. Y, a los chiquitos servidores públicos, que se los acabe de llevar el diablo. Por eso les olvidaron por completo en la formulación del Presupuesto Nacional para el año 2016.

Tan oportunas y pertinentes han resultado las declaraciones públicas ofrecidas por el humilde agente policial, que hasta parte de sus mismos compañeros lo han apoyado, considerándole como el verdugo que se atrevió a decirlo. “Ese es un verdugo”, “deberían de ascenderlo”. (Periódico “El Día”, del 13-10-15, página 4).

Evidentemente, es una acción que se podría considerar hasta loable de parte de ese ciudadano, ya que induciría a pensar  sobre su sentido de honestidad; pues al parecer, no optaría por inclinarse hacia actividades ilícitas y reprochables, a los fines de aumentar sus ingresos mensuales. ¡Procede la consideración!

¡Gran titular ese que encabeza! De ser así – justos y objetivos -, en nuestro país los dineros suficientes aparecieran para el aumento salarial al sacrificado Cuerpo del Orden, la Policía Nacional. Sobradas razones justificativas las hay, en  términos de justicia humana, y aquilatar el trabajo que lleva a cabo esa institución, como las exigencias de que es objeto la misma.

Según el flamante director general de Presupuesto, Luis Reyes, “Gobierno dice no puede aumentar los salarios sin elevar déficit fiscal”. “Control del déficit fiscal impide subir los salarios”. En ambos casos refiriéndose a la temática, y sin olvidar la muletilla del tan cacareado déficit fiscal. (“Listín Diario” del 13-10-15).

Y, es muy posible que así sea – falta de cuartos -, en vista de los tantos requerimientos que tiene el Gobierno; pero, sí hay suficientes fuentes que se pueden crear, para generar los recursos destinados a tales propósitos.

Claro,  habría que revisar y reconsiderar con voluntad real determinadas apropiaciones consignadas en el Presupuesto Nacional para el año próximo. Implicarían tales acciones sacrificios y deseos de colaboración generalizada por parte del Poder Ejecutivo, pues se tendrían que eliminar, cuando no disminuir significativamente, determinadas asignaciones burlonas, como esas que se entienden dispuestas para reciprocar con adeptos, patrocinadores, y servidores políticos directos.

Entre esas cabría mencionar, por hacer mención de algunas: las relativas a los grandes subsidios, y dispensaciones, etc., al poderoso sector empresarial nuestro; las jugosas sumas para entregar a los partidos políticos, a fines de ser usadas en sus actividades administrativas y electoreras, como en la francachelas de orden que se estilan, como los aumentos de las fortunas de algunos dirigentes de esas entidades.

Además, y en ese mismo orden, una reducción significativa de los altos y burlescos emolumentos que devengan muchos miembros del funcionariado estatal local, como en sus complementos relativos. No en asunto de porcentaje aplicable para aparentar rebajas, sino en hacerlos equitativos, respecto de los esquemas salariales nuestros.

No es posible que haya entre nosotros ciertos magnates políticos  que ganen un salario más alto que el presidente de los Estados Unidos, burlándose incluso los internos privilegiados del que percibe un empleado público promedio en esta nación.

En el orden de los recortes salariales,  y demás yerbas inherentes, habría que incluir todo lo concerniente al Congreso Nacional, y sus “eficientes legisladores”, por dicho concepto. También adoptar las medidas de carácter administrativo que correspondan, en cuanto a la eliminación de las consideradas aberraciones: “cofrecitos y barrilitos, asignaciones autodispuestas, para “habichuelas con dulce”, como regalos de Navidad y los Reyes. ¡Cuántos descaros!

¡Esos tan desmesurados ingresos, y colaterales, que benefician a  grupos nada más, constituyen una vergüenza para un pueblo pobre! Sin embargo, a tales personajes elegidos y agraciados, tienen que estar cuidándoles y sirviéndoles como domésticos, o muchachos de mandados, un sinnúmero de los miseriosos policías y militares que se tienen en el país, que tampoco están para esos menesteres propiamente, sino para preservar el orden público, prevenir la delincuencia y la criminalidad, al igual que la defensa de la soberanía nacional.  Los paga el mismo pueblo, con los onerosos impuestos que se le obliga a honrar.

Pero además, hay otro renglón presupuestario, merecedor de una gran rebaja, y es el concerniente a la publicidad estatal. Cualquiera en su sano juicio se preguntaría. ¿Y por qué tienen los gobiernos nuestros que estar publicitándose tanto, haciendo promociones y  alardes en demasía sobre lo poco que ejecutan, como si fueran  productos y servicios de consumo básico? ¡Creemos que eso nada más se ve en este país!

¡A qué de querer se puede! Sí, obtener recursos económicos suficientes, para poder otorgar los aumentos salariales, y otros beneficios adicionales, que tanto merecen la Policía Nacional, como la Fuerzas Armadas del país.

¡Atrévanse!, a revisar y reajustar el Prepuesto Nacional para el año venidero, haciéndolo más equitativo, en relación con las necesidades de todos, como eliminando las preferencias y canonjías grupales que siempre se estilan dentro de ese tipo de  piezas oficiales. ¡Sería hacer también lo que nunca se ha hecho!

Rolando Fernández

¡Qué malas son las costumbres que se hacen inflexibles!

Por lo regular, la gente vive atada a los hábitos consuetudinarios por completo. Muchas personas lloran, sufren, y se desesperan, cuando no pueden satisfacer sus deseos acostumbrados.

¡Craso error!, el pensar que solo existe un camino; que no se dispone de otras alternativas posibles; que se está obligado a continuar con el mismo, a pesar de las demás opciones que se ofrezcan.

De ordinario, son actitudes humanas que se observan en diversos ámbitos de la subsistencia; que esclavizan los hombres, sin que estos midan las consecuencias previsibles.

En uno de los renglones donde más se observan los acostumbramientos dominicanos, es el correspondiente al rubro alimenticio, respecto de los comestibles tradicionales, cuyo consumo se cree siempre obligado; que nunca debe haber variación, aun sea circunstancial, o provisional. ¡Qué pena qué así sea! ¡Cuando se deja de almorzar tal o cual cosa, no se ha comido!

Eso implica que, debido a la  alta demanda, frente a una eventual escasez real, o creada adrede para especular, de inmediato se genere una escalada alcista, aprovechable por los tantos inescrupulosos comerciantes que tiene el país.

Durante los últimos días ha estado sobre el tapete el problema que se ha presentado con los plátanos.  Estuvieron incluso esos, hasta sin aparecer en algunos momentos; y, donde se encontraban, había que dar entre RD$25 y RD$30 para poder comerlos, al extremo que el Gobierno tuvo que autorizar su importación para poder frenar y controlar el alza especulativa en esos víveres.

“Autorizan importar plátanos de manera provisional”.  “El Ministerio de Agricultura autorizó ayer, de forma provisional, la importación de plátanos para enfrentar el déficit en la oferta del producto causado por una prolongada sequía que afecta al país”. (Listín Diario, del 10-10-15).

La gran pregunta sería, y cómo tal situación es posible en una nación agrícola como la nuestra, aun se haya querido achacar la problemática a la sequía registrada en el país. Más bien se debe hablar de negligencia por parte del Ministerio correspondiente, como  sobre el ambiente de politiquería reinante entre nosotros, a raíz de los aprestos reeleccionistas en curso. ¡Nada más se está en eso!

Claro, los efectos de los tales hábitos en los ciudadanos de aquí, les hacen el juego a los especuladores comerciantes, cuando ese tipo de contrariedad se presenta. ¿Por qué no se puede comer otra cosa? ¿Tiene que ser plátanos necesariamente? ¡Lo que hay que hacer es no comprarlos, y dejar que el calor se encargue de ellos!

Es evidente que, “las costumbres atan a la gente de manos y  pies;  no dejan al mundo correr”, como bien se expresa en una clásica canción que entonara en el ayer el famoso cantante Raphael de España.

En este caso, han amarrado hasta la boca de los nacionales en adición, con muy raras excepciones; sellado ésa en una sola dirección: los plátanos, sin importar los precios especulativos a que se tengan que pagar. Pero, eso también ocurre con otros rubros o alimentos de la mesa tradicional nuestra. ¿Hasta cuándo será así pueblo?

Rolando Fernández

¿Y aquí hay gobierno? ¡Se tiene que cambiar esa fea imagen!

La gran percepción casi generalizada que tiene la población nacional es que: “aquí todas las cosas andan manga por hombro”, como se dice popularmente; ¡qué el sentido de autoridad brilla por su ausencia entre nosotros!; ¡qué el respeto y la institucionalidad pasaron de moda, al igual, que ritmo bailable del bolero!; y, ¡qué el accionar oportuno, como efectivo del funcionariado gubernamental a cargo, no se deja sentir!, entre otros factores negativos.

Lastimosamente, esa primera expresión en tono interrogativo, es la que más se escucha entre los grupos de personas que interactúan socialmente; o, en los conversatorios que participan  solo dos  interlocutores, cuando sale a relucir cualquier temática que envuelva un determinado problema local, cual que sea la especie.

Y es que, ya la gente en esta nación está cansada de las cosas indecorosas y desaprensivas que “ocurren en sus narices”, como otras que se ven de lejos, sin que se advierta el rigor de autoridad que se supone debe haber siempre, si es que el funcionariado competente se inclina por algo hacer; cuando no es que, la persona a quien corresponda de manera directa llevar a efecto las acciones debidas, se hace de la vista gorda, “el loco”, como se dice en estos tiempos.

Es una situación que se ha venido registrando desde hace ya varios años, pero que últimamente ha alcanzado niveles alarmantes, debido a las permisividades de los políticos mandantes, en pos de  los favores electorales apetecidos, máxime en espacios como el presente, cuando se está en “presencia” de un nuevo proyecto reeleccionista.

Es obvio que, los que están y se quieren quedar, cualesquiera, no desean calentarse, tal se estila en la juventud de hoy, con la población votante, ni los poderes económicos que puedan sustentarles. Por dicha razón, las exigencias pertinentes en torno a los actos indebidos, se guardan quizás para después, dejándose que el país camine según soplen los vientos electoreros.

De ahí la interrogante externada, con bastantes evidencias a simple vista. La situación caótica sin control que mayor se percibe, es el gran desorden en el tráfico vehicular nuestro, tintado con las flagrantes violaciones a las normativas que rigen en el sector.

Podemos ver por ejemplo en la prensa local titulares como este: “Choferes imprudentes crean ‘pandemóniun’ en la capital”, sobre el cual se incluye una amplia gráfica que se explica por sí sola, con un sub-título bastante expresivo también: LAS AUTORIDADES HAN PERDIDO LA CAPACIDAD DE CONTROL ANTE TANTAS VIOLACIONES”. ¡No hay que decir más nada! (“Listín Diario”, del 10-10-15).

Otro encabezado periodístico digno de mención: “Posible solución al tránsito se estanca en el Congreso”, indicándose en adición, “que cuatro años no han sido suficientes para “envejecer” un proyecto de ley que está supuesto a poner orden en las calles del país, rigiendo el transporte y la seguridad”  (“HOY”, del 11-10-15). ¡Falta de apoyo congresual evidente,  al parecer no motivado desde el Ejecutivo!

También, “GUAGÚEROS BURLAN A LA AMET”. Este, refiriéndose al problemazo en tránsito de vehículos públicos, como de otras especies, que se verifica en el Ensanche “Miraflores”, con denuncias que han copado los medios locales de comunicación, y suficientes pedidos de auxilio, sin que hasta el momento nada se haya logrado al respecto. (Listín Diario”, del 11-10-15).

Pero además,  y para completar, están las ocupaciones de los espacios públicos y las áreas verdes, como las zonas de cruces viales, que entorpecen sobremanera los movimientos peatonales, y provocan el que las personas de a pie tengan que correr los ciertos riesgos que implica el tirarse a plenas calles y avenidas para poder transitar con libertad, o cruzar en las esquinas.

Esos solamente, por no extendernos demasiado, pues lo que más se tiene aquí es, sobre qué  hacer mención en el orden de la falta de autoridad obvia que se tiene, sin temor a equívocos. Incluso, en otros aspectos negativos de carácter general, adicionales al caos vehicular que se viene generando.

Como es lógico entender entonces, las autoridades del gobierno tienen que tratar por todos los medios de cambiar la imagen pública de la gestión a punto de concluir ya, ¡que se expresa de forma muy abierta!, máxime con los aprestos reeleccionistas que se encaminan de manera consistente.

Aunque muchas de ellas creen, que las debilidades que se registran en las reales pocas fuerzas opositoras de que se dispone en la actualidad, les favorecen en gran manera, el seguir durmiendo de ese lado, les podría resultar un factor muy en contra de sus aspiraciones.

Ya aquí los ciudadanos están cansados de tantas “vagabunderías”, irrespetos por doquier, burlas, corrupción estatal., etc., sin la aparente intención de ponerles coto, y eso podría inducir a los compatriotas a sufragar un “voto de castigo”, que se  advierte no  estaría muy lejos.

Por tanto, ¡hay que olvidarse un poco del proyecto reeleccionista!, en términos de controlar las flexibilidades dañosas que se observan, y tratar de cumplir con los roles gubernamentales correspondientes durante los meses que quedan de gestión. De lo contrario, las sorpresas electorales son previsibles.

Rolando Fernández