¡Atentar contra el negocio de los apagones en Dominicana! ¿Quién lo cree?

 

A pesar del refrán popular que reza, “no hay más ciego que aquel que no quiere ver”, aquí hay mucha gente celebrando ya, y frotándose las manos, llevándose de las alharacas y demagogias politiqueras de los gobernantes de turno, y sus cajas de resonancia pagadas, en el sentido de que, tan pronto estén terminadas las cuestionadas plantas a carbón que se construyen en Punta Catalina, los apagones eléctricos brillarán por su ausencia en este país. ¡Vaya sueño inducido!

Y quién ha dicho que con esa “plaga” se va a acabar en Dominicana, por plantas que se construyan, y cuartos prestados que se cojan en el exterior, con la excusa de rehabilitar tantos las redes de transmisión, como el sistema mismo, cuando los apagones forman parte del gran negocio eléctrico a nivel nacional.

Esas consideradas herramientas del pecuniario negocio eléctrico local, resultan bastante rentables para las “altruistas” distribuidoras, y los representantes políticos que están detrás de las mismas, pues los apagones también les son facturados a los pendejos usuarios; y, sin que aquellas entidades jamás compensen por los “fuats” medalaganarios de que son objeto los “bobos” demandantes de energía eléctrica, tal cual lo manda la Ley General de Electricidad 125-01. ¡La normativa legal no aplica para los primeros!

Desde que las “huestes” peledeístas se estrenaron en la dirección del gobierno de la República, de inmediato comenzaron a enseñar el refajo en relación con esa temática, a partir de procurar la llamada capitalización del sector eléctrico nacional, que luego no resultó ser más que una patraña, un engaño al país, para entregarlo a la representación del empresariado privado nacional, como extranjero. que participaron en el reparto del jugoso pastel, en connivencia, y maridajes claros, con determinados políticos relevantes en el poder entonces.

Por supuesto, a la sazón, ya los apagones eran un mal consuetudinario para los dominicanos, que venían sufriendo de los mismos, desde que recién finalizara la denominada “Era del Jefe”, por los despalotes de los bienes estatales y las instituciones oficiales existentes para la época, que de una vez comenzaron a producirse.

Desde esos mismos momentos la democracia en el país comenzó a surtir efectos negativos, por la mala asimilación ciudadana en general relativa. ¡A hacer cada cual lo que le viniera en gana! ¡Muy buena muestra del desconocimiento asociado con ese sistema nuevo entre los dominicanos!

Como se puede colegir, la imprescindibilidad de la energía eléctrica para todas las actividades en el país, frente a las recurrentes tandas de apagones con que se ha venido castigando desde entonces a la población dominicana, trajo como consecuencia el rápido incremento de la comercialización de efectos sustitutivos de emergencia, con los aditamentos necesarios, claro, (plantas eléctricas de diferentes clases, inversores, baterías, alambres, etc.), que con el correr el tiempo ha ido in crescendo cada vez, pasando a constituir la venta de esos, otra de las patas del pingue negocio eléctrico a nivel nacional.

Luego, la gran pregunta sería, ¿con las 24-7 horas de servicio energético en el país, desaparecerá esa fructífera actividad comercial entre nosotros? ¡Difícil es que ambas cosas ocurran! Y claro, hay que tomar en consideración, además, el consumo excesivo de combustibles agregado, como las cargas impositivas que los mismos acarrean.

De otro lado, estaría el Gobierno en disposición de dejar de percibir los impuestos correspondientes, incluidos los aduanales por concepto de importación de tales equipos; el ITBIS por la venta de esos, etc. Nadie lo creería, con la sed de tributos que tiene el fisco local.

En lo concerniente a la presente gestión de gobierno morado” directamente, y los canchanchanes coristas acostumbrados,  tras seguir con los planes de privatización, desde hace un tiempito ya andan detrás de completar el fraudulento negocio aquel de la capitalización original (desprendimiento estatal del sector eléctrico nacional, para entregarlo alegremente al sector privado), con la firma del llamado “Pacto Eléctrico”, en que vienen participando los mismos turpenes negociantes anteriores. ¿Qué se puede esperar entonces?

Como se sabe, esa nueva tentativa ha dado más vuelta que un trompo, debido a los intereses económicos envueltos. El consenso ha sido muy difícil. El reparto de mayores beneficios y prerrogativas entre los afortunados (avaros magnates) no se ha podido cuadrar, que es lo buscado obviamente, e ir siempre en contra de los usuarios.

El motivo, claro está, es que no se ha se estado conforme respecto de las aspiraciones grupales y personales que se tienen. No ha habido acuerdo sobre lo que en verdad debería llamarse “Parto Eléctrico”, por las derivaciones que se esperan, para terminar de privatizar por completo ese servicio local, ocasionándoles mayores inconvenientes y perjuicio a la población.

Completar el “agradable pastel” que fuera ideado en principio de la gestión peledeísta, cuando se tuvieron que dejar algunas cosas en carpeta, para después aprobarlas sin rubor alguno, a los fines de no apretar demasiado la tuerca en contra de los usuarios obligados.

Dice la UASD en crítica al pacto eléctrico consensuado de que se trata: “no aborda muchos de los aspectos estructurales y legales del modelo eléctrico actual, y que solo satisface los intereses de la Asociación de Industrias de la Republica Dominicana (ASIE). Que lo que se acordó ya está en la ley”. (Véase: “El Día”, edición de fecha 10-01-18, página 14).

En adición, el señor José Luis Moreno San Juan, de los principales expertos en asuntos eléctricos en Dominicana, expresó que, según  “el borrador del pacto anunciado que se tiene, la tarifa subiría entre un 15 y 17% a usuarios pequeños”. “Que sólo beneficia a generadoras, grandes usuarios y distribuidoras”. ¿Para qué buscar más?, cabría agregar. (Medio “HOY”, del 10-01-18, página 3E)

Es por todo lo expresado que, se advierte, muy difícil será ir en contra de los apagones en este país de las oscuridades; que seguirán constantes y sonantes los “fuats” de siempre, a pesar de las verborreas retoricas y los anuncios que llenan los medios de comunicación; como, eso de que se logre concluir la construcción de las precitadas plantas, obra que se tiene tal el ideal cumbre del actual gobierno, “el buque insignia”, no obstante las tantas sombras oscuras que envuelven esa ejecutoria estatal.

 

Autor: Rolando Fernández

Así no se puede concienciar a una población para que bien proceda

 

La Ley General de Electricidad 125-01, solo aplica hacia abajo, al igual que otras normativas legales en Dominicana. Para los dueños del negocio eléctrico nacional, empresarios y políticos no rige la misma. Es un elefante blanco más, para embaucar y no observar. Los pendejos usuarios del obligado servicio, jamás se benefician de las estipulaciones concernientes a ellos que se incluyen en esa.

Los amos del lucrativo comercio solo hablan de “indexar” facturación, supuestas pérdidas operativas, aumentos necesarios en los precios de oferta, que no se quieren; como, de mayores prerrogativas para ellos. Y, todo con el apoyo y beneplácito de la Superintendencia de Electricidad, institución que más parece un organismo adscrito a las famosas distribuidoras, que la entidad de regulación propiamente que debe ser.

En el tenor de lo que se trata, según una información que aparece publicada en una de las páginas interiores del periódico “Listín Diario”, claro, cuando debería ser en primera plana, edición de fecha 18-7-17, suministrada por la Fundación por los Derechos del Consumidor /Fundecom), entidad que en realidad no sabe para qué diablo existe, las “altruistas distribuidoras de electricidad locales (EDES), adeudan a los usuarios del servicio la friolera de RD$164,600 millones, por las horas de apagones que les han dado, desde enero del 2003 al 30 de junio del 2017, a pesar de la compensación que por tal motivo manda la Ley General de Elecricidad125-01.

Sin embargo, sobre tal violación flagrante a la precitada normativa legal vigente, ¡nadie competente dice nada! Sí que se habla del famoso Pacto Eléctrico, que debería llamársele “Parto”, por los propósitos que con el mismo se persiguen, entre ellos, mayores ventajas para los turpenes dueños del servicio, como el aumento obligado según ellos, de la tarifa eléctrica. Se entiende como una acción más para complementar el “robo” de la embaucadora capitalización del servicio eléctrico nacional, puesto otrora en manos del sector privado.

Un dato muy digno de destacar, al que también la referida Fundación hace mención en su denuncia es que, las distribuidoras tampoco tienen ese pasivo inscrito en su contabilidad, y mucho menos aparece publicado en sus estados financieros, ni siquiera como contingente, lo cual hace inferir que no se tiene la intención mínima de honrarlo. ¡Qué es lo que se les va a pagar a esos pendejos!, es lo que dirán.

Claro, esa es una situación que también hace a dichas entidades mejores sujetos de crédito, toda vez que no se verifica posible afectación alguna con respecto a sus activos. Disponen en falso de mayor solvencia económica.

Muy procedente se torna entonces la recomendación de dicha Fundación, en el sentido de que, tanto la Cámara de Cuentas de la República, como la Contraloría General, deben tomar carta en ese asunto para los fines correspondientes.

Igual debe reparar sobre lo denunciado, como también se dice, el Instituto de Contadores del país, cuando sus miembros lleven a efecto labores de auditoria en esas empresas. O, cualquier firma extranjera que se contrate para iguales propósitos.

Solo en este país se pueden ver desenfados, complicidades políticas, y falta de respeto hacia una población, usuaria de un servicio imprescindible, y que se pretende concienciar para que honre de manera oportuna el pago por el mismo.  ¡Qué poco estimulo hay! Cuánto aparecerán los hombres defensores de la gente aquí, que desde hace ya gran tiempo viene requiriendo esta nación.

Preciso es destacar que, actualmente los apagones no dan tregua a la población, con la fuerte ola de calor que azota al país. Sin luz, mayores facturaciones, y nada de compensar por las interrupciones en el servicio. ¡Qué paciencia tiene este pueblo! “Los apagones trastornan la vida en sectores de la capital” (Listín Diario). ¡Gran titular deprimente y vergonzante!

Hasta cuándo aguantará la gente aquí, sin que haya un desbordamiento social agresivo, en contra de los que deben cumplir y no lo hacen. ¡Ojo al Cristo!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Dominicana a oscuras en plena campaña electoral

 

¡Qué esperanza mamacita! ¿Y, si eso es ahora, que será después que pasen las elecciones, cuando habrá menos dineros para pagarles a las jodías distribuidoras, que forman parte del gran negocio eléctrico a nivel nacional, capitaneado por empresarios y políticos?

 

La verdad es que, estos polítiqueros del diablo juegan con este pueblo, como si fuera una escuela de niños, a los cuales  se les puede estar dando nalgadas alegremente, debido a que no hay capacidad de respuesta.

 

Y, parece que es así, porque las aguas del río siguen corriendo siempre libremente  por el mismo cauce, sin ninguna peña, o gran tronco que les hagan cambiar de rumbo. Los despilfarros electoreros se les muestran a  la ciudadanía sin rubor alguno, como diciéndose: “porta mí”; y, los problemas nacionales acabando cada vez más con la población.

 

Lamentablemente, mientras esta sociedad se debate entre apagones, delincuencia, criminalidad y corrupción estatal, la gente aquí continua haciéndoles el juego a todos estos busca cuartos y poder, acompañándoles en sus pomposas caravanas – aunque sea pagada -, y escuchando todas sus palabrerías embaucadoras, como leyendo  las tantas sandeces que se escriben en los medios de comunicación.

 

Claro, todo costeado con los recaudos provenientes de los onerosos gravámenes con que le hacen la vida imposible a un gran segmento de esta población. ¡Ningún politiquero pone un chele de sus bolsillos!

 

En lo que se debe estar pensando aquí, no es en elecciones simplemente, cuyos resultados no se duda puedan estar ya algo arreglados, por las pistas que se han dejado trascender hasta la opinión pública, y que así permiten inferirlo, sino en barrer del poder a todos estos políticos que vienen burlándose del país, creyéndole una finca de su propiedad, administrada nada más que en su favor; como, en cerrarles el paso a los advenedizos aspirantes que se presentan, principalmente los ya conocidos, arribistas de gran significación, que tampoco van a hacer nada por esta nación, sino a continuar con las mismas prácticas dolosas, apañadas por las instancias judiciales de turno, como es lo que se estila hasta el momento.

 

Con la celebración de simples elecciones ordinarias internas, las grandes problemáticas nacionales no se van a resolver entre nosotros, y menos con la cualquierización electiva permitida. Aquí  hay que  buscar gente con reales condiciones y aptitudes para dirigir el país, como no comprometida con los sectores de poder, ni con nadie, rompiendo así con todos los esquemas tradicionales. ¡De lo contrario, todo seguirá igual, o peor!

 

La mejor muestra es,  un país apagado al término ya de una campaña electoral. ¿Por qué? Debido al gran negocio de la energía eléctrica en la nación, narigoneado en base a un claro maridaje político empresarial, a partir del gran engaño de la capitalización del sector, encabezado por una gran parte de los que hoy pretenden continuar gobernando, y el coro de las demás parcelas partidaristas locales. ¡Son todos iguales!

 

Por tanto, hay que salir de ellos. Buscar a otros que vengan a trabajar por el bien de la nación. ¿Cómo?  Es la mejor pregunta, y la que se deja aquí como tarea; no solo a los que se jactan de ser buenos politólogos a nivel nacional, siempre teorizando, sino al pueblo en general mismo, que sabe cómo, y puede hacerlo de otra manera, cuando se dispone a no dejar seguir jodiéndose: ¡a la fuerza!

 

¡Qué el pueblo siga “roncando”, muy tarde despertará!

 

Aunque el problema de los apagones eléctricos se ha convertido en parte del diario vivir dominicano, en el presente todo luce indicar que ha entrado a formar parte de la campaña política, para mayor descrédito del Gobierno actual, y que la gente abra los ojos por supuesto, ya que tanto prometió hacer en ese orden, y que nada se ha hecho en realidad; como, con respecto obvio a su proyecto reeleccionista en curso.

 

¡Qué sigan creyendo los dominicanos! Ese nudo comercial, auspiciado desde el engaño de la otrora capitalización del sector eléctrico nacional, por el maridaje político-empresarial actuante en aquel entonces, con plena vigencia hoy, nadie lo va a resolver entre nosotros, bajo el marco del chasco de la llamada democracia representativa en este país.

 

Los patrocinadores de los gobiernos que se eligen no lo van a permitir. Además, está de por medio la conservación del gran negocio que representan las ventas de plantas, inversores, baterías, gasoil, etc. contra lo que no se puede ir. ¿Quiénes son los importadores principales?

 

Ahora están armando el nuevo muñeco para la comercialización de un servicio obligatorio, imprescindible para todos  – la electricidad -, a los fines de seguir jodiendo a este endrogado pueblo, según parece, con la firma del dichoso “Pacto Eléctrico Nacional” anunciado, y la participación definitoria de los mismos actores de antes,  en carpeta desde hace ya bastante tiempo, pero sin consenso aún.

 

Y es que, son tantos los amarres y las componendas que se deben hacer, como los compromisos a reciprocar, que le han dado a la firma de dicho convenio más vueltas que a un andullo, como dice un refrán popular, en busca de satisfacciones particulares entre los “bendecidos”, procurando mayores beneficios, y nuevas prerrogativas en su favor. Hay que atarlo todo; no se pueden dejar cabos sueltos.

 

Por eso han estado jugando con el tiempo, hasta que pasen las elecciones de mayo del presente año, para no espantar voluntades políticas – eventuales votantes -, con las engañifas innovadoras y las estrategias lucrativas que vendrán en lo adelante, mientras este pueblo sigue “roncando”, y los hombres no aparecen, para defenderlo de las garras de todos estos ladrones de cuello blanco, que vienen haciendo aquí cuánto les viene en gana.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

Otra ley del embudo más en Dominicana: General de Electricidad 125-01

La parte estrecha siempre para los usuarios del deficiente y caro servicio,  es lo que se advierte, mientras que la ancha,  nada más rige y prevalece para los inescrupulosos dueños del pingüe negocio eléctrico nacional, en un claro maridaje político empresarial regente.

Los dominicanos tienen que pagar por un obligado servicio energético – público e imprescindible – que funciona a medias, con una calidad más que cuestionable, pero que se cobra como completo, eficiente, y de manera compulsiva.

Por la forma en que opera, la población siempre está sujeta a los dañosos y molestosos apagones, que no solamente dejan a oscuras, sino que se llevan de encuentro los aparatos electrodomésticos. Las subidas y bajadas súbitas en el voltaje producen ocasionales incendios de vivienda, y hasta cobran vidas humanas inocentes. ¿Y qué?, a poca gente aquí eso le importa.

Para las interrupciones alegres, y muchas veces desconsideradas, no hay reembolso alguno en favor de los clientes, contraviniendo de esa forma lo que manda la precitada ley en ese orden. Y, cuando se producen averías en las líneas de transmisión, hay que esperar hasta que los técnicos de las distribuidoras les vengan las ganas de repararlas.

Sin embargo, al recibir los usuarios las sobrefacturaciones, que es la práctica de estilo, lo justo nunca es lo que se cobra, no pueden retrasarse ni quiera por horas, hay que pagarlas de inmediato, para no ser objeto de corte, teniéndose  luego que pagar una abusiva suma adicional para que la reconexión pueda ser efectuada.

El PROTECOM es solo una pantalla, para solapar las acciones dolosas de las “altruistas distribuidoras”. Es la percepción generalizada que se tiene sobre el organismo. Las reclamaciones ahí muy pocas veces prosperan. Posiblemente nada más, cuando le “rompen un ojo a cualquiera”, que se hace muy difícil no atenderlas, corregir, y reembolsar los valores cobrados en exceso.

De otro lado, para los equipos o aparatos dañados por los apagones y las irregularidades en el voltaje ofertado, no hay reclamos posibles, ni a quien exigir compensación alguna. A veces se piensa que puede haber también componendas con los comerciantes que ofertan electrodomésticos en el mercado local.

Mientras tanto, los políticos y los dueños del negocio vienen jugando con la inteligencia de la población, allantándole, y hablándole de la firma del famoso y eventual “Pacto Eléctrico”, que algunos le llaman “Parto Eléctrico”, con más rebatiñas de acomodos, y posposiciones ocurridas, que cualquier juego de pelota en tiempo de lluvias. Se entiende que, de seguro se habrán de incluir en el mismo mayores beneficios, ventajas, y prerrogativas, que los actuales, en favor de los propietarios del jugoso comercio eléctrico nacional.

Muy a propósito de la temática, siempre ligada de manera directa a la “jodía” política, como a los procesos eleccionarios nuestros, muy oportuna resulta una reseña relativa que aparece publicada en periódico “Listín Diario, de fecha 20 de octubre del 2015, página 2D, intitulada: “Dudan pacto eléctrico se firme ante del 2016”. Claro, hay torneo electivo que acecha a la vuelta de la esquina.

En ella aparecen algunas “perlas”, algunas de las cuales  merecen transcribirse, para que la gente aquí abra los ojos, provenientes de dos personajes muy sonados en el marco de esas pseudos negociaciones, que son nuevos contubernios más bien, y no se deje seguir embaucando por estos “buitres”, políticos y empresarios.

Argumentó el señor Edwin Croes, miembro del Observatorio Dominicano de Políticas Públicas (ODPP), que: “los temas que quedan por consensuar son neurálgicos entre los sectores que gravitan en el sistema eléctrico. Indudablemente que los temas más neurálgicos quedaron en el disenso, por ejemplo la rebaja de la tarifa eléctrica, la privatización de las distribuidoras, el liderazgo de la CDEEE”. ¡Qué lindos! ¡Chúpense ese cajuil, dominicanos!

De su parte, el señor Milton Morrison, expresó: “el reto del llamado pacto eléctrico es “sobreponerse a su propia metodología”, para lograr conciliar la diversidad de intereses y posturas expuestas por cada uno de los actores”. Queda bien claro que, lo que menos importa es el beneficio poblacional, referente a un servicio público imprescindible. ¡Sí, los intereses de los actores!

Es por ello que,  de la abusiva y alta tarifa obligada que se cobra, y que no baja ni con las oraciones, a pesar de la caída estrepitosa desde hace meses, en el costo del petróleo a nivel del mercado internacional, ¡ni siquiera se quiere hablar! Las “chácharas” reclamatorias en ese tenor por parte de algunos opositores al Gobierno no han valido, han caído totalmente en el vacío.

¡Qué el oro negro se haya puesto por suelo no importa! ¡Los dominicanos son buenos burros de carga! Y como no tienen defensores, que sigan pagando por el servicio los precios que se les quieran cobrar, es lo que de seguro dicen esos turpenes.

La verdad es que, cuando se repara sosegadamente sobre el gran problema energético nacional, caracterizado por un flaco servicio ofertado, más caro que un pleito, y hasta burlesco, ante la impotencia de la población,  con orígenes fehacientes en el maridaje político empresarial que le rige, no queda otro camino que concluir pensando en que: ya en este país no quedan hombres para defender a este pueblo.

Por otra parte, también habría que hacerse la siguiente pregunta: ¿Y cómo es posible que se esté dejando acrecentar tal problemática lacerante, precisamente, con un proceso electoral tan cercano a celebrarse,  y con un proyecto tozudo de reelección presidencial en curso? ¿Será ese uno de los jabones que se pretende dejar caer al sancocho  gobiernista, para dañarle la fiesta a mucha gente?

No se reportaría tan poco atinado pensar, ¡en que eso puede ser!, ya que la descalabrada situación energética generalizada a nivel local, que viene irritando sobremanera a la población, no es compatible  con las intenciones electorales oficiales. Todo lo contrario, resta bastante simpatía para el logro de dicho propósito.

A ver si compatibilizan acciones, y medidas urgentes, en todos los aspectos nacionales, no solo en el eléctrico, con el sentir poblacional generalizado, y la satisfacción de sus necesidades más perentorias, en pos de agenciarse las voluntades políticas requeridas en su favor.  De lo contrario, aquí no se sabría “dónde están los cuartos” en el año 2016, como dicen los buenos jugadores. ¡Valga la analogía!

¡Ojo, con las posibles iniciativas subyacentes en contra,  relacionadas con tal proyecto específico!, que no solamente afectarían al mismo, sino al pueblo en general. ¡Puede haber bastante de eso también!

Rolando Fernández

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El aprovechamiento de las distribuidoras de electricidad en verano

Estos son los meses en que esas extorsionadoras empresas, dentro del gran negocio de la electricidad en este país, aprovechan para abultar indiscriminadamente las facturaciones por el pseudo consumo del servicio que ofrecen, cuya justificación principal recae en las altas temperaturas presentes, y la necesidad obligada de usar unidades de aire acondicionado, o abanicos eléctricos. Eso no se corresponde con la  verdad total. Sin embargo, aquí los hombres no aparecen para enfrentar esa situación dolosa.

Se habla de una mayor demanda, que no es tal, pues queda supeditada a las interrupciones acostumbradas en el suministro. Aunque así lo esgriman esos “buitres”, lo extraño del caso es que, no hay una  real oferta del servicio, para cobrar más por el mismo.

Los apagones durante la época, principalmente en horas de la noche, están que huelen a barco viejo, como se dice popularmente. Las quejas en ese orden se oyen por doquier,  mientras el “calorazo” ataca de manera inmisericorde, y las facturaciones son mayores cada vez.

Los reclamos procedentes ante el elefante blanco llamado “PROTECOM”, de la Superintendencia de Electricidad, cuyos supuestos técnicos  lucen más estar al servicio de los dueños del negocio, políticos y empresarios, que de los clientes obligados, siempre resultan infructuosas. ¡De pena, se autorizan ocasionalmente algunos reembolsos por los cobros abusivos!

A ese respecto, por dónde andará la otra pantalla denominada “Defensoría del Pueblo”, que no representa más que otro cargo presupuestario estatal, sin ningún beneficio para la población. Sí contribuye a un mayor gasto por concepto de nómina pública, con cargo a los impuestos que tiene que pagar el “burro de carga” preferido: la pendeja sociedad.

La verdad es que, aquí no se está dejándole otra alternativa a la población, que la de tomarse la justicia por sus propias manos. Debido a lo que se observa, ninguna autoridad competente entre nosotros se preocupa porque las cosas se hagan como se debe, sin perjudicar a la indefensa ciudadanía.

Los abusos en contra de la gente de esta nación, van y vienen solamente. Y, el asunto no es  nada más en lo concerniente al insuficiente y caro servicio energético que se ofrece, como el defectuoso telefónico también, sino el  relativo al agua potable,  tan necesaria, y otros que se reportan imprescindibles para la sociedad nuestra.

En ese mismo orden, están además los altos costos indebidos de los combustibles, ante el derrumbe de los precios del petróleo a nivel del mercado internacional. Hay que pagarlos todos sobreestimados, servicios y bienes,  aun cuando no se tengan en realidad, o deban  bajar de precio. ¡Que bien!

¿Dónde estarán aquí las autoridades para hacer cumplir las normativas legales vigentes, y enfrentar las injusticias? ¿O, los hombres para exigir que todo ese tipo de cosa cambie? ¿Habrá que esperar mucho tiempo para que aparezcan las unas, o los otros? ¡Cuidado, que hasta la belleza cansa!

Rolando Fernández

¡Qué privaticen el país, ya para lo que falta!

Al paso que vamos, con la nación en manos de estos políticos corruptos, como antinacionalistas de nuevo cuño, y las tantas “aves de rapiña” que pululan a nivel del empresariado local, como las corporaciones extranjeras, bastante interesadas estas últimas en usufructuar y beneficiarse de lo nuestro, muy pronto el país se convertirá en una gran empresa, con dirección y administración no oficial.

Y entonces, para qué servirá luego el Estado nuestro, solo para imponer tributos a los pendejos;  pues, a los propietarios de la nación, menos aún que ahora, se les podrá cobrar los gravámenes que se dispongan.

La pretensión de los avariciosos empresarios locales y extranjeros, en contubernio con los políticos que nos gastamos, es que todo se ponga en manos privadas, y que el Estado nacional se convierta en una pantalla representativa de esos sectores.

Con más veras todavía, los capitalistas buscarán siempre, de acuerdo con sus propósitos mercuriales, la obtención de un hombre para que se encargue de la primera magistratura del Estado nacional, solo como pieza decorativa para representación, y títere a favor de sus intereses.

Elaborarán todas las leyes a regir en el país. Nombrarán a los miembros del Congreso Nacional (diputados y senadores). Serían ésos sus asalariados directos, para homologar las nuevas normativas que se les ocurra introducir. Así, el hombre del maletín no tendrá que andar por esos predios.

El Consejo de Administración designado para la gran empresa nacional, con socios locales y extranjeros, denominada “El País”, que viene germinando como semilla para la destrucción definitiva del Estado dominicano, de seguro sustituirá al Consejo Nacional de la Magistratura. Nombrará el mismo entonces, los presidentes de las llamadas “Altas Cortes”, como a todos los jueces dependientes, y demás que conformen,  la judicatura nacional.

Ya los sectores privados, nacionales y extranjeros, tienen en su poder el grueso de todos los servicios públicos a nivel del país: salud, educación, electricidad, comunicaciones.  También, la explotación agotadora y comercial de los tantos recursos naturales de que disponemos.

Ahora pretenden, para completar el jugoso “pastel a degustar”, que a partir de la firma del tan cacareado “Pacto Eléctrico”,  toda la estructura del sistema eléctrico nacional pase a sus “honorables” manos.  “Se ponga la iglesia completa en manos de Lutero”, de forma definitiva, para el logro de un “agosto” mayor en su favor. Es lo que están proponiendo, y buscando la manera de agenciarse.

En tal sentido, se habla de las plantas de generación, distribución, etc.  No se conforman con todo lo obtenido, luego de la farsa que representó el otrora proceso de la capitalización del sector eléctrico nacional.

¡No!, quieren más. En adición, andan detrás de privatizar el suministro de agua potable, y la administración de los acueductos locales. ¿Qué más querrán? ¿No será que se imponga un tributo al aire que respiran los dominicanos, y que también ellos se encarguen de su manejo y cobro?

Esperemos  los nuevos maridajes y contubernios de esos sectores con los políticos “tan serios que se gasta el país”, acompañados de los seudos representantes y dialogadores sociales, que se venden como mansas ovejas, siendo feroces lobos devoradores, tras el disfraz a veces, de una embaucadora sotana.

Rolando Fernández

¿Será pacto, o parto eléctrico?

Qué será por fin ese acuerdo que desde hace ya un buen tiempo se viene anunciando con muchas alharacas entre los dueños del gran negocio eléctrico en la República Dominicana, con ensayos introductorios demagógicos publicitados, y comienzos oficiales que siempre se están posponiendo.

 

“Posponen inicio discusión Pacto Eléctrico”. Ahora es para los primeros días de enero del 2015, según fuera anunciado por Gustavo Montalvo, ministro de la Presidencia. (Periódico “Diario Libre, del 8-12-14, página 35). Motivos siempre hay. ¿Cuál será la nueva fecha en agenda? Pronto se  hablará seguro de la peligrosidad de un asunto tan delicado como  ése en un año pre-electoral.

 

Evidentemente, sabiéndose de todos los intereses económicos y políticos que hay envueltos en los menesteres relativos, se estarán haciendo los amarres y componendas de estilo, en el marco del maridaje político empresarial que siempre ha regido en la actividad, desde el  maligno engendro de la mal llamada capitalización del sector, para unos cuantos “vivos” quedarse con la fructífera actividad mercurial de que se trata, en contra del país.

 

Sí, de tener a sus pies a toda una nación, en base a la condicionada oferta de un servicio imprescindible para la sociedad en general, su productividad, progreso y desarrollo, de manera deficiente y onerosa. Pero, como aquí al parecer se acabaron los hombres, todo pasó muy bien, y sigue proporcionando sus efectos a favor en  contra.

 

Bastante ilustrativo resulta en el tenor de lo que se trata, el EDITORIAL del periódico “El Día”, en su edición de fecha 10-12-14, “El eléctrico pacto impostergable”, contentivo de puntualizaciones bastante precisas, para una edificación sosegada y reflexiva. Del mismo transcribimos aquí su primer párrafo, para una mayor defunción del puntual mensaje que envuelve:

 

“Profundas diferencias entre los generadores de electricidad y los líderes del sector eléctrico en el Gobierno – políticos por supuesto – han postergado el inicio de las discusiones sobre el impostergable pacto eléctrico”. Ahí está el gran tranque se podría decir, sin temor a equívoco.

 

Luego, el que esté esperando algo fructífero para la Patria nuestra y sus habitantes, a partir del nuevo traje  la medida que se aspira confeccionar, concepción de amplio consenso ciudadano, que se ponga a entonar una canción que se intitule: “Imposible será”, pues el espectáculo  que se espera será montado por esos turpenes, avaros y desaprensivos, estará protagonizado por los mismos actores que se idearon, y luego oficializaron el robo de la privatización del servicio eléctrico a nivel nacional, por el que hoy aparecen en la prensa local anuncios de primera plana como: “Los generadores advierten podrían apagar sus plantas”. Alegan no tener cuartos para comprar combustibles. (Véase: periódico “El Día”, del 8-12-14).

 

¡Ay mamacita, Navidad más a oscuras!, si es que no se les paga una buena tajada de lo que ellos dicen se les debe. Procede  recordar que, son  “altruistas” comerciantes en busca de pingues beneficios económicos. Labores de auditoría sobre los importes de los adeudos que reclaman deberían ser  realizadas con la oportunidad debida, y los informes correspondientes publicados a nivel de la prensa local, para conocimiento de esta sociedad, que muchos entienden secuestrada.

 

Esa gente no va a afilar cuchillos para su propia garganta; no va a pactar nada que vaya en contra de sus propios intereses. Nadie hace negocios para perder; y menos, en este entorno de podredumbre social-político que tanto le favorece, como el que aquí se tiene.

 

Y, si en verdad las autoridades principales de este Gobierno se inclinaran por enmendar  en algo las tantas trapacerías que hicieran políticos de su mismo partido, en combinación obvia con algunos dizques serios empresarios nacionales y extranjeros para adueñarse por completo de ese  negocio nacional, a partir de las deleznables transacciones pactadas entonces, el asunto se traducirá en un parto con cesárea, que deberá practicar  un buen médico ginecobstetra, precedido por un embarazo de altos riesgos, como esos que se producen en mujeres viejas que ya se les imposibilita parir, si es  que vale la analogía.

 

De todo salir bien, entonces tendríamos un parto eléctrico nacional, en que la madre afortunada sería la República Dominicana, con una criatura nacida que se denomine: eficiente servicio energético local, con precios justos y equitativos para este esquilmado pueblo hasta hoy; no un pacto eléctrico, que de seguro será para afianzar las hegemonías particulares de los grupos dominantes dentro del sector, al tiempo de aumentar los tantos beneficios que  se tienen, como las formas de corrupción presentes, y los solapamientos de los políticos de nuevo cuño que se gasta el país.

 

Posiblemente, en el caso de eso último, hasta se aprovechen los aires electorales que se avecinan, para agenciarse patrocinios, de cara a los comicios generales que serán celebrados en el año 2016. ¿Quién lo dudaría, donde todo se vale, y la población calla como si estuviera anestesiada?

 

Esperemos las nuevas estrategias, a conveniencias partidarias politiqueras,  grupales, como personalizadas, y las truchimanerías,   o las argucias previsibles, en el  tenor de lo tratado.

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Ay mi país, a pasos de punching bag!

La verdad es que, cuando uno se encuentra en la presa local con noticias tales como: “Distribuidoras se oponen a reglamento” – por eso es que procede el vacunarse antes de hojear los medio nacionales -, la conclusión obligada a la que se arriba es que, hasta que en este país no aparezca un grupo de hombres bragados, que con real voluntad y firme decisión, en cuanto a defender a este pueblo de las desaprensiones, estafas y burlas de los inescrupulosos empresarios que nos gastamos, con el concurso obvio de los políticos corruptos y antinacionalistas  que se tienen entre nosotros, las cosas seguirán de mal en peor.

 

Claro, esos tendrían que ser seguidos por una juventud – la heredera de todos los posibles males legados -, no alienada, y que tampoco esté pensando en bachatas, ritmos metálicos, reguetón,  como en estar digitando mensajes-sandeces, ya un vicio, a través de los teléfonos móviles, que  se entienden una necesidad nacional, los ciudadanos de esta nación que no están ligados a los poderes económicos-políticos regentes, no les queda otro camino que acabar de joderse.

 

¡La última! De acuerdo con una información que apareció publicada en el periódico “Listín Diario”, sección “Economía & Negocios”, edición de fecha 9-7-14, “Las empresas distribuidoras de electricidad Ede-norte, Edesur y Edeeste prácticamente rechazaron el reglamento de la Superintendencia de Electricidad (SIE) que establece el procedimiento para que devuelvan a los usuarios regulados el monto que pagan como fianza al cancelar su contrato”.

 

Según la misma fuente, se alegó que, el “Reglamento para fijación, administración, actualización y reembolso de depósitos de fianzas por contratos de usuarios regulados con las empresas distribuidoras” contiene vicio de poder porque va más allá de las facultades del órgano regulador”.

 

Al parecer, los representantes de esas jugosas empresas entienden que, en ese tenor, a ellas hay que dejarlas hacer lo que les venga en gana también, en adición a todas las prácticas indebidas, abusivas y extorsionadoras en que incurren, con libertad extrema, en contra de los usuarios de un servicio público imprescindible: sobrefacturaciones, uso de paneles blindados para colocación de medidores, en que los clientes no pueden controlar, y mucho menos comprobar su consumo; como, apagones a granel, por averías, o adrede, que jamás han compensado, según lo manda el párrafo 2 del artículo 91 de la Ley General de Electricidad, entre otras maniobras más que cuestionables. Además, están las ineficiencias y descontrol en los voltajes servidos, que dañan electrodomésticos en cantidad considerable, sin ningún tipo de reclamo posible.

 

Con frecuencia se observan en los rotativos locales, reseñas como esa intitulada “La SIE ordenó acreditar 6.4 MM a usuarios energía”, que publica el medio “Listín Diario”, en su edición de fecha 8-7-14, lo cual pone en evidencia clara, los cobros excesivos e indiscriminados de esos “pulpos” comerciantes; de las estafas que intentan hacer a los clientes, que optan por reclamar, y consiguen respaldo. Hay muchos usuarios que no hacen diligencia alguna cuando pasan por esa situación de cobros indebidos, porque no creen en famoso PROTECOM (Dirección de Protección al Consumidor), pues lo consideran una extensión de las EDES.

 

También uno se encuentra con perlas así: “Varios sectores se quejan de interrupciones”, reseña bajo la firma de Lilian Tejada, en el mismo medio local, e igual fecha. Se debe agregar que, los apagones también se facturan muchas veces; pero, para cobrarlos a la población afectada, jamás para compensar por la energía no servida, como lo estipula la Ley General de Electricidad. ¿Es que la normativa legal solo aplica para un  lado? ¡Es lo que parece!

 

Finalmente, y con relación al Reglamento no aceptado por las EDES, según la información de prensa, a pesar de haber sido dictado por el organismo oficial regulador, la Superintendencia de Electricidad (SIE), lo más probable es que se tenga la intención de una fijación antojadiza de fianzas, y demás. Pero también,  de no devolver a los usuarios regulados  los montos  depositados por tal concepto, cuando se opte por cancelar los contratos firmados; que ocurra lo mismo, que con el  caso de la  compensación olvidada por la energía no servida. ¡Hacerse los locos, es lo que luce “quererse”!

 

Pero, sucede que, en lo que respecta a las fianzas depositadas al suscribir los convenios por ese servicio, su eventual no devolución después, podría considerarse como un acto doloso, debido a que ese tipo de colocación de recursos económicos continua siendo propiedad de los clientes, salvo algunas condiciones aplicables pactadas.; es un activo reservado de los mismos, en manos de los ofertantes, que entendemos solo puede ser expropiados por los acreedores en situaciones de los impagos que se puedan producir, para autocubrir deudas pendientes.

 

De incurrirse en la no devolución íntegra y oportuna de esos dineros, cuando proceda hacerse,  eso podría acarrear problemas de demandas, y que sean ventiladas las negativas que se verifiquen, en el marco de otro esquema legal más apropiado y pertinente,  que el relativo al sector eléctrico con exclusividad.

 

La suerte es que, aún quedan voces en este país, y personas dispuestas a enfrentar a esas “chupasangres”, las EDES, que se creen incontrolables, como es el caso al parecer del señor Edwin Cros, que expresó en esta ocasión, entre otras cosas, “el desafío de la institución reguladora es lograr que con el reglamento esos “monstruos ineficientes, hoyos negros financieros”, “refiriéndose a las distribuidoras, respeten el capital de los clientes”, se agregó. ¡Bravo!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

¡Nunca es tarde para enmendar!

Sobre el tan abordado, y “cacareado” tema del problema eléctrico nacional, que con el tiempo lo que tiende es a empeorarse; a que el negocio inescrupuloso, sustentado en  el maridaje político empresarial que envuelve el mismo, se haga cada vez más fehaciente, no se debe continuar hablando más a nivel de la prensa nacional, para seguir entreteniendo a la ciudadanía, con planteamientos demagógicos sobre todo.

 

Lo que ya más procede, es el que se encaminen reales iniciativas enmendatorias, que incluyan el dejar de ver la oferta de ese servicio público imprescindible, como una mercancía cualquiera, con la que se puede estar especulando sin reparo alguno.

 

Mientra el Estado Dominicanos se muestre complaciente con los artífices principales del gran negocio eléctrico en la República Dominicana, sólo hablándose de la deuda acumulada con los “altruistas” generadores; la búsqueda de cuartos para pagar a ésos, aunque sea endeudando el país internacionalmente; el aumento más aún de la exorbitante tarifa, con el auspicio de los organismos internacionales de financiamiento; y, sobre una de las patas en que se sustenta la mesa en que se reparten los beneficios que genera la “finca”, que se ha venido explotando a partir de la mal llamada capitalización que se hiciera, el “bendito subsidio”, ese problema nunca se va a resolver. Es todo lo contrario; la tendencia vista es a empeorar.

 

Luego, cuando se repara en declaraciones sobre el particular, como ésas que reseña el periódico “Diario Libre”, en su edición de fecha 21-10-13, página 15, vertidas por el exvicepresidente ejecutivo de la CDEEE, señor Radhamés Segura, el enfado, y la desesperanza ciudadana, se tornan inminentes.

 

Es obvio que, se sustenta cada vez más la concepción que tienen muchos dominicanos, en el sentido de  que “ya aquí se acabaron los hombres; de que  no quedan patriotas con valor suficiente y voluntad real, para exigir a cualquier precio las reivindicaciones que este pueblo merece.

 

Cualquiera se preguntaría, ¿y cómo es posible que no se haya hecho caso, a lo que ha venido reiterando el señor Radhamés Segura, contentivo de argumentos justificantes, como de poderosas razones que se encuentran en la base de esa lacerante y preocupante problemática nacional?

 

No se trata de un “advenedizo” dentro de ese importante sector, sino de alguien que estuvo en la barriga del monstruo, como se dice, por un tiempo razonable, tratando de introducir mejoras, de llevar a cabo planes y proyectos que coadyuvarían en su opinión a resolver gran parte del problema, pero que chocó de frente, según lo que se infiere, con los intereses económicos y políticos que median con gran incidencia en el negocio que se tiene con la electricidad en el país.

 

El señor Segura, hizo de nuevo precisiones al respecto, que merecen transcribirse para una mayor difusión y edificación del pueblo, mientras se encontraba en un acto  de reconocimiento que  le hiciera la “Regional Noroeste del Codia”, en San Francisco de Macorís, “por sus aportes a la solución del problema energético nuestro”.

 

–         “Los gobierno de mi organización, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), han carecido de la voluntad política para resolver el problema de la electricidad del país”.

 

–         “Siempre he tenido el plan para resolver esa problemática, pero los intereses que envuelven el negocio fueron más poderosos que mi voluntad, ya que el gobierno de entonces creyó en mantener el actual modelo, que lo que ha hecho es erosionar las finanzas del Estado”.

 

–         “El problema energético no ha tenido solución en el país por la falta de voluntad política y por ser proclive a hacer negocios que lo colocan más como una mercancía que como un servicio de primera necesidad”.

 

A partir de esas puntuales declaraciones, para qué seguir con la misma “sonata” embaucadora de siempre. Si no se busca la manera de resolver el problema, ¡es porque no se quiere!

 

Que se lean, y se repare con atención sobre el contenido de las palabras del señor Segura.  Ya que de lo contrario, es previsible que, por la forma en que se ha venido operando durante los últimos  años el sistema eléctrico nacional, el mismo acabe por convertirse en una bomba de tiempo que estalle en cualquier momento, dejando el país totalmente a oscuras, y que sea el pueblo en ultima instancia, el que tenga que ponerle el cascabel al gato.

 

Ya aquí la gente esta “jarta”, con esa desgracia de la energía eléctrica. Y dicen los que saben mucho que, “la voz del pueblo es la que más se parece a la Dios”. ¡Ojo al Cristo!, entonces.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández