Ahora algunos médicos cobran por adelantado, y hasta en dólares además, ante las deficiencias públicas en el sector salud

La verdad es que, en los países como el nuestro, donde las leyes solo se tienen como flores para decorar estantes o libreros, se  ve de todo: irrespetos de cualquier tipo, incluidos a la vida misma, burlas, avaricias, falta de humanidad, escasez de servicios públicos, etc.

Pero además, se tienen ministerios chupa presupuesto público, que nada más constituyen pantallas a través de las cuales se difunden acciones politiqueras a granel por supuesto, como es el caso del denominado “Salud Pública” entre nosotros, cuya inclinación menor es hacia la previsión y salvaguarda de la salud de población.

Para nadie es un secreto en este país, la gran deficiencia estatal que se tiene, en términos de salubridad pública, el descalabro de los hospitales y demás centros asistenciales del sector, preñados todos de escaseces extremas, falta de equipos y atenciones facultativas, etc., como de politiquerías partidaristas, y tráficos de influencias por doquier.

Que el acceso a los servicios públicos de salud se reporta como un laberinto bastante difícil de transitar, tortuoso, una frustración pueblerina hasta para las personas de clase media a nivel nacional, que a veces pueden “boronear” para conseguir atenciones nimias en los centros habilitados del sector, y que tienen que recurrir a los mismos, debido a la imposibilidad para satisfacer las aspiraciones de la medicina privada; de los hoy denominados empresarios de la salud, sin escrúpulos para búscasela a como dé lugar.

De aquellos que solo ven los signos de los dineros de uso más común en la frente de los pacientes que osan procurar sus servicios (pesos, dólares USA, euros), cuyo perfiles económicos quedan plasmados en el cuestionario informativo de entrada que practican las secretarias receptoras, a los fines de “prepararle la mesa” a sus jefes.

Si advierten posibilidades en las víctimas, no pacientes, de poder gastar, de inmediato les prescriben una batería de análisis y estudios, muchos de ellos innecesarios, a realizarse en determinados laboratorios y centros, con los que se supone tienen acuerdos de trabajo, en base a comisiones acordadas.

Cuando no, se recurre a recomendar determinados procedimientos quirúrgicos, para padecimientos que se pueden resolver de otra  manera más fácil y menos costosa. Pero, hay que buscársela con los que llegan hasta los consultorios, y luego a las salas de cirugías.

Duro y lastimoso se torna el asunto, cuando les dicen a los afectados, después de agotar cuánto les cubren los seguros, el otro negocio, y los chelitos de que se disponía: usted tiene que hacerse una operación mayor, muy delicada. Su costo ronda más del millón de pesos, aproximadamente.

En consecuencia, la gente desesperada con el anuncio, y estando “frenando en el aro”, como se dice, se pone las manos en la cabeza, y sale con los ánimos en el suelo a buscar ayuda. Visitan hasta los periódicos, para hacer peticiones públicas. ¡Vete a buscar muchos cuartos por ahí, si es te quieres salvar, es la despedida! Así algunos osan expresarse.

En el marco de esa temática, hay que imaginarse lo que viene ocurriendo con la gran masa nacional enferma, que no puede pasar ni siquiera por las puertas de las clínicas  privadas, y que para no dejarse morir, tienen obligatoriamente que “ir a dar la boca, como se dice, en los hospitales públicos.

Sufren allí más trabajo que un forro de catre; reciben “truños y boches” de muchos médicos y enfermeras actuantes, que se tornan aburridos a veces; y, luego tienen que salir a pedir, o buscar cuartos prestados para comprar medicamentos, en ocasiones vencidos, o falsificados, de esos que se ofertan en las famosas boticas populares, también otro gran negocio de los políticos nuestros.

Y, si hay necesidad de cualquier cirugía obligatoria, como urgente, ¡que se  lleve el diablo  a las personas, o se haga la voluntad de Dios!, ya que difícilmente reciban algún tipo de colaboración, o sean recibidos por los medios de la prensa local para solicitarla públicamente.

De lo anteriormente expuesto se infiere que, a la gente paupérrima nuestra, como de pocos recursos económicos, se la llevará quien la trajo, cuando en la misma se verifiquen afecciones seria de salud. ¡Qué nadie se enferme!

Los hospitales públicos no sirven, y los centros asistenciales privados están haciendo mayores negocios cada vez con ese tipo de servicio obligado – producto de las deficiencias estatales, precisamente -, en términos de atenciones, y servicios clínicos conexos. Y claro, ante la mirada indiferente de los organismos oficiales, encabezado por el ministerio de “Salud Pública”, para imponer alguna forma de regulación o control pertinente.

Ahora vienen a empeorar el asunto; y es que, los seudos dioses terrenales, envalentonados y engreídos como siempre, que ofrecen asistencia, sin relación de dependencia, mayormente, por lo regular están exigiendo cita previa para verles. ¡Si no es así no!

Y, para hablar con esas “divinidades terrenas”, hay que esperar hasta que ellas  puedan recibir a la gente. Pero, algunos requieren además que  se les pague por adelantado, y  hasta  exigen que sea en dólares o euros.

Cuánta inconciencia humana, y falta de respeto a la vida de las personas, como al signo monetario nacional mismo.  Al igual se reportan esos procederes, como acciones más que burlescas al país en general. ¡Penosas tales situaciones!

Nuestra moneda parece que, para los dioses con bata blanca, como ribetes de avaricias y desaprensión,  no vale. Y, como  aquí el cumplimiento de las leyes es circunstancial, depende de los infractores, que se margine la unidad oficial de cuenta nuestra a ese nivel poco importa.

Incluso, algunos de esos llamados “galenos” son egresados de la universidad estatal nuestra, que es subvencionada con parte de los impuestos todos, ¡con los que tiene que cargar la población! Pero, en eso no se repara. Lo de ayer se olvida. O, también se han recibido como profesionales de la salud en otras instituciones nacionales de educación superior, que aun siendo privadas, reciben apoyo del Estado.

Nada de eso importa. A la salud de la gente no se le da a posteriori el valor que tiene. El asunto es lucrarse, hacer cuartos a costillas de quienes demanden los  servicios facultativos necesarios. Creerse dioses los que estén en capacidad de ofrecerlos; que haya que venerarles, y acogerse siempre a sus caprichos, como a esperas injustificadas. Se juega con el tiempo de los demás.

¿Y el ministerio de “Salud Pública”, qué hace para regular y enmendar? ¡NADA! El mismo solo procura titulares de prensa, para agenciarse provechos en el orden político.

Rolando Fernández

En Dominicana, cultura y negocios son sinónimos

De nuevo se pone en evidencia esa amplia consideración que se tiene al respecto, tras inaugurarse en el país la XVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo, en su versión 2015, dedicada al intelectual Manuel Rueda, y teniendo como país invitado a la hermana República de Perú, bajo el lema: “Leer te reinventa”.

Este año, ni siquiera creemos que el eslogan elegido para publicitar el evento sea el más adecuado, por razones que expresaremos más adelante. Con él se pretende inducir más aún a los que tengan la intención de asistir  al mismo, que de seguro solo lo harán para recrearse y tomar algunos refrigerios complementarios, como es lo que se ha venido estilando durante los últimos años, ya que difícilmente se va a ese lugar en busca de algún material bibliográfico importante.

Primero, por lo caro que allí se vende cualquier librito en oferta;  y segundo, porque ya aquí la gente perdió el hábito de la lectura. Mejor dicho, se lo han hecho perder por conveniencias hegemónicas de los poderes regentes sociales y políticos entre nosotros, facilitando, y utilizando a la vez, la potente herramienta de la  excesiva transculturación en curso, que nos viene afectando desde hace ya varias décadas, iniciándose ese proceso degenerativo a  comienzos de los años setenta (70) más o menos.  Los dominicanos ya no les mueve  leer ni siquiera paquitos, de aquellos que antes servían de entretención, a los niños y personas  adultas.

Lo que menos quieren  tales sectores es que la población adquiera cultura. Mientras más brutos son, con mayor facilidad se les maneja, dicen algunos de forma hasta descarada. ¡Y lo están logrando! Los ejemplos están más que a la vista. ¿Cuáles son los costos de los libros en este país, en los establecimientos del ramo que han logrado subsistir a la debacle?  La mayoría de ésos se ha ido a la quiebra financiera, sin tener ningún respaldo estatal.

Y, más gravitante aún se ha tornado la situación de indiferencia hacia la adquisición de obras o textos literarios, con las facilidades que se ofrecen a través de la red de la Internet. Ahí se puede leer muchos libros, sin la necesidad de tener que adquirirlos materialmente. Eso, amén de la mala asimilación de la tecnología presente.

¿Para qué esa Feria entonces?, cuando sin entrar en otras consideraciones, la mayoría de las “librerías legendarias que habían participado en ella”, las más importantes otrora en este país, como bien las señalara por sus nombres el señor Rafael Molina Morillo, en “Mis Buenos Días”, del 24-4-15 (“Librerías ausentes”), realmente están brillando por su ausencia en esta ocasión; han quebrado financieramente en gran parte, preciso es reiterar.

Algunas otras no participan en la actividad, según alegan, por las erogaciones económicas en las que tienen que incurrir, probablemente no recuperables; y menos, “agenciadoras” de beneficios algunos.

Y eso, debido a las características muy improcedentes que se verifican en la actividad seudo cultural, las cuales incluyen facilidades no aptas, según es lo que se aprecia, con respecto al montaje oficial del evento por parte del ministerio correspondiente, que debería ofrecer las mejores condiciones a ese tipo de establecimientos, considerados los de mayor representatividad obvia requerida en ese marco.

Sin embargo, ¡no es así al parecer!, haciendo que la gente infiera de esa actitud, otra cosa muy diferente a la de contribuir con la cultura de la población nuestra: hacer jugosos negocios aprovechando aquel escenario pantalla, y hasta politiquero para agenciarlos.

Por eso, incluye don Rafael al final de su trabajo: “Lo que sí sigue siendo un gran negocio es la venta de comidas y bebidas”. A los dueños de esos puestos, seguramente se les habrán otorgado todas facilidades y ventajas extremas posibles. Claro, “la ración de boa” nunca falta, agregaríamos nosotros.

Finalmente, y para corresponder lo dicho más arriba, esta vez el eslogan preparado y elegido no resulta ser el más apropiado: “Leer te reinventa”. No creemos que el ser humano se pueda reinventar en realidad, por  más que simplemente lea, debido a su verdadera esencia: espiritual,  como al prediseño de las corrientes de vida que se cursan,  y que habrá de cumplirse a plenitud por disposición divina. Quizás puede ser una ayuda, dependiendo incluso del material elegido para edificación; no para reinventarse, sino de ir en pos de concienciarse más bien con respecto a su propia naturaleza, capacidades y limitaciones.

Pero, también se olvidó que, en una de las acepciones del término inventar tenemos como sinónimos, según aparecen en la red de la Internet: “fingir, engañar, mentir, urdir, fantasear, falsear”, que bien mucho podrían asociarles con el montaje de la susodicha Feria, en razón de los tantos cuestionamientos que se tienen con relación a la misma, como la falta evidente de productos loables en el orden cultural, que viene girando a su alrededor desde hace ya varios años.

Es posible que se obvie la primera acepción de la palabra, en que se tiene: “imaginar, idear, concebir, planear, ingeniar, descubrir, discurrir, encontrar, hallar, pensar, proyectar, crear”, por los mismos motivos expuestos  en el párrafo anterior.

Luego, el decir que: “La cultura está de feria hasta el 4 de mayo”, fecha en que será clausurado el evento, según apareciera publicado en un medio local de prensa (“Diario  Libre”, del 24-4-15, página 40), luce un parecer muy diferente al de la generalidad de la población pensante nuestra. Para ésta, la llamada “Feria del Libro”, no es más que otro montaje demagógico de comercialización y politiquería.

¡Muchas cosas estarán de fiesta aquí durante el periodo señalado, menos la cultura!

Rolando Fernández

“En mayo del 16 nos vemos”, ¡qué advertencia!

Esa  es la expresión que más se escucha cuando se transita por las calles y avenidas de este país, principalmente en los barrios carenciados, o montando vehículos del transporte público, ante el “aluvión” de abusos que la gente percibe se están cometiendo desde el poder en contra de la población, nada más que para buscar cuartos, en pos de satisfacer apetencias de orden político.

Mientras se sufre hambre por doquier; en los hospitales públicos no aparece ni siquiera una “curita”, o hilo para coser a nadie; se vienen forzando los aumentos en todos los bienes y servicios de consumo masivo; los apagones acogotan a la población, mientras se tienen que pagar tarifas abusivas; no ha habido la menor intención de trasladar la significativa disminución de los precios del petróleo a nivel internacional para disminuir costos internos, el pueblo espera con ansiedad la llegada de mayo del año próximo para pasar factura.

Y, el gran negocio político-circunstancial con los combustibles continúa viento en popa. El barril del oro negro en el exterior continúa bajando, y aquí los combustibles siguen subiendo alegremente. Cuando no es que, se juega con la especulación cambiaria de la moneda en procura del mismo efecto alcista, de cara a la consecución de los abusivos tributos que se incluyen.  ¡Otra desaprensión que se hace intolerable!

Por el otro, la fiesta del endeudamiento externo y local sigue a ritmo más acelerado que nunca, sin saberse quién va a tener que pagar tantos cuartos, en dólares y moneda nacional. En adición, la extorsión oficial tributaria no se detiene; todo lo contrario, se aspira a crear nuevas cargas impositivas. ¿Hasta cuándo será, si es que éstos se quedan?

Son de los tantos comentarios y puntualizaciones que se escuchan a nivel pueblerino, llevados a términos algo más apropiados para fines de exposición, eliminando todo grado de enfado, rabia humana marcada, e impotencia que se deja sentir conjuntamente con los mismos.

Hay que sacar a toda esta gente corrupta del poder, simuladores y farsantes, sin importar quien pueda ser el candidato a la presidencia de la nación en el año 2016. Son todos iguales. Seguirán haciendo lo mismo que hasta ahora. La única esperanza enmendatoria que quedaba, cifrada en el actual mandatario, por su considerada formación bochista,  ha caído de nuevo  en el vacío como siempre.

Evidentemente, los oficialistas que están aspirando otra vez a ceñirse la banda presidencial, van a tener que demostrar mucho en  favor de este pueblo durante lo que resta de la presente gestión. De lo contrario, se quedarán “oliendo donde guisan”, como reza un dicho popular.

Y es que, a pesar de los tantos lambones, alabarderos, vocingleros, etc., que se observan detrás de los eventuales candidatos, claro, buscando lo de ellos, el horno no está para galletitas. La población se siente bastante defraudada, y concibe, ante la impotencia, como única forma de venganza, el castigo electoral en los próximos comicios a celebrarse.  Se está pensando en caras nuevas; en salir todo cuanto  “huela” a morado.

¡Qué se escuche bien! Que los mandamases hoy salgan de los lujosos despachos; que se dejen de estar pensando solamente en los organismos internos del partido, cuyos miembros no son los que habrán de inclinar la balanza al final del torneo, y salgan a las calles; se introduzcan en los barrios todos de este país, para que le tomen el pulso a la critica situación actual, y entonces procedan en consecuencia, si es que quieren seguir ordeñando la “teta nacional”.

¡Ojo al Cristo! Puede que aún se esté a tiempo.

Rolando Fernández

Un espejo para verse muchos: caso doctor Melgen

Dice un viejo refrán popular que, “la angurria mata al ratón”. De igual forma, hay muchos que consideran la tenencia de dinero en exceso como un vicio, una adicción incontrolable. Expresan que, mientras más se tiene, más se quiere.

Son pareceres públicos o personalizados que cada vez más se hacen comprobatorios. Innúmeras personas, en base a esfuerzos lícitos o no, logran acumular grandes fortunas, sin importarles los riesgos probables futuros, que puedan dar al traste con todo el esplendor y la fama de los que han disfrutado durante  grandes trechos de sus vidas.

Algunos haberes en abundancia se obtienen como producto de comportamientos laborales tesoneros cualesquiera, considerados siempre correctos a simple vista, o ejercicios profesionales especializados muy lucrativos por su naturaleza, bajo la ética que corresponde, aparentemente.

Y es que, a veces ocurre que, como consecuencia de los tintes angurriosos y egotistas con que se decoran algunas actividades, ya que otros calificativos no se les puede dar, se incurre en actos delictuosos, cuyos descubrimientos y procesamientos judiciales pertinentes a posteriori, tiran por el suelo todo cuánto se ha logrado en el ayer. Entonces, vienen las lamentaciones y el crujir de dientes que se estilan.

Luego, la primera pregunta que cualquiera debe hacerse es, ¿y qué hace una gente con tanto dinero, cuando se acumulan esas frioleras tan exageradas? Eso, independientemente de la forma en que se haya conseguido. Comprobado está, que todos los excesos son malos; que solo acarrean dolores de cabeza, incertidumbres y desequilibrios emocionales.

Esa experiencia tan desagradable, por la que está pasando hoy el connotado y afamado médico oftalmólogo dominicano, Salomón Melgen Rodríguez, encarcelado en una prisión federal de Miami, a quien se le imputan actos de corrupción escalofriantes, acusaciones de fraude por unos 190 millones de dólares, con el concurso del senador estadounidense, demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, contra el programa Medicare, según las amplias informaciones que ha publicado la prensa local, y por supuesto la extranjera, debe llamar a muchos a reflexión.

Pues,  independientemente de que a él  finalmente se le compruebe culpabilidad o no, constituye un gran bochorno o afrenta para su persona,  el hecho de haber sido exhibido públicamente ya con grilletes en los pies, uniforme de preso, y esposado, según los reportes, tal un delincuente o criminal cualquiera, lo que posiblemente hará que toda su fama de prestigioso científico, como notoriedad en el ejercicio profesional que le adornaban anteriormente se derrumben.

En consecuencia, la gran interrogante que tantos se estarán haciendo con respecto a ese lamentable caso es: ¿cómo se sentirá ese señor, ayer tan alto, y hoy tan bajo? ¿Se habrá perdido todo lo logrado otrora? ¿Y su familia, cómo le ha afectado el episodio? ¡Gran pesar debe haber en todos!

¿Culpable quién?,  la avaricia, el querer tener más de lo necesario para exhibir poder sobre los demás; tener como el mejor amigo y compañero a don dinero, no cabe duda. ¡Craso error!

¡Qué duro se pagan esas cosas en el momento menos esperado!

¡Hay que verse en ese ejemplo!

Rolando Fernández

¡Qué bien habló Ricky, reflexionen mujeres!

La verdad es que, con muy pocos trabajos como ése se encuentra uno al hojear las páginas de la prensa local. Las mismas por lo regular están siempre repletas solo de sandeces, chismografías políticas, y anuncios publicitarios. Difícil que aparezcan loables mensajes de carácter social, como éste que hoy nos motiva.

El señor Ricky Noboa ha puesto el dedo sobre la  llaga, respecto a la causa principal que subyace en el descalabro humano que se está llevando de encuentro a la sociedad mundial, con mucha mayor notoriedad apreciable en los pueblos pequeños como el nuestro: la degeneración generalizada de la mujer, al escribir un artículo que aparece publicado en el periódico “Listín Diario”, edición de fecha 16-4-15, página 9ª, intitulado “Mujer: ¿producto o pudor?

Sí, la desvalorización innegable del ser más importante que habita sobre el planeta Tierra, debido a los roles terrenales de carácter divino asignados.  Ella es la única que está en capacidad de co-crear conjuntamente con el Gran Arquitecto del Universo; de servir como medio para aumentar y preservar la especie humana; como, contribuir con el sostén físico-espiritual dentro las tribus sanguíneas-biológicas de que formen parte, con extensión hasta los núcleos sociales generalizados.

En realidad, la mujer es la gran arquitecta de la familia, célula originaria de toda sociedad. Si esa columna esencial se trata de degenerar, todo lo demás se derrumba por completo, como  es lo  que viene ocurriendo.

Tal infortunio femenino, autoasumido en algunos casos, por inconsciencia con relación a la verdadera esencia de la humanidad: espiritual, o inducido en otros, por el sistema mundano regente, que ha encontrado bastante caldo de cultivo, y alegres cajas de resonancia en un sinnúmero de alienadas e impensantes mujeres, que desde ya hace tiempo, vienen tratando de modificar a su voluntad lo dispuesto por la Madre Naturaleza, sin medir las consecuencias posibles.

Que quieren cambiar muchas de ellas los fundamentos primigenios de la creación de mundo, bajo la descabellada forma de pensamiento que promueve la mal llamada liberación femenina, sinónimo en gran parte de libertinaje abierto, como de la irracional competitividad frontal con el sexo opuesto, los hombres, a que se aspira tozudamente.

Dice un viejo refrán, producto de las experiencias mundanales, “que dos culebras machos no pueden  vivir dentro de una misma cueva”. Para que las cosas vayan bien, es obvio que debe haber una diferenciación en términos de los sexos coexistentes, como una discriminación jerárquica observable.

De lo contrario, todo andará manga por hombro, con los efectos dañosos derivados, tal viene pasando en la actualidad. Habrá siempre incompatibilidad de caracteres, degeneración social latente, y hasta actos de maltratos y criminalidad hacia las féminas, los famosos feminicidios, tan sobre el tapete durante los últimos años.

La degeneración femenina actual brilla como Sol de mediodía, con sus consecuencias evidentes.  Indiscutiblemente, se ha perdido la esencia cerebral – capacidad pensante – en una gran porción de las representantes de ese sexo, lo cual se ha  llevado de paro la virtud otrora llamada “pudor”, si es que así puede llamarse.

De ahí que, se haya estado tan proclive a los exhibicionismos corporales femeninos indecorosos durante los últimos lustros, en busca de las conquistas viriles.  Se recurre a la moda deleznable, en vista de los pocos valores internos que se pueden ostentar en la actualidad. ¡Los mismos lucen como lluvias en intenso verano!

Es indudable que, con respecto a lo precedentemente expuesto, muy acertado, preciso es reiterar, se reporta el trabajo de referencia publicado por el señor Ricky Noboa, cuya introducción envuelve un mensaje bastante significativo, que nos permitimos transcribir a continuación:

“Mujer, ¿eres un producto en el mercado de las pasiones, o eres el pudor que representa la familia? Hoy, la inversión de valores te alcanza en tu belleza carnal y no te valora en lo  espiritual”.

Y agrega más adelante, “La familia es la clave de la reivindicación de tu prestigio, porque en la maternidad responsable descansa  el porvenir de los hombres formados con tu dignidad”.

Apuntala finalmente su parecer al decir: “Cuando la mujer no ocupa el lugar que le corresponde en la sociedad, el deterioro de la familia no tiene una respuesta cónsona con el equilibrio moral que debe sustentar a sus miembros”.

¡Cuántas verdades dichas en tan poco espacio! Mujeres, a reflexionar sosegadamente sobre el valioso mensaje transmitido en dicho artículo,  según lo recomienda el  mismo autor, que va todo en su favor, opinión que entendemos un gran número de personas la comparte. ¡No hay desperdicio alguno en lo “enjundiosamente” plasmado!

Rolando Fernández

¡Ojalá sea para enmendar, no tapar en realidad!

Durante los últimos años, el espectáculo de los otrora llamados  “Premios Casandra”, en  honor muy merecido, y honra póstuma loable, decidida a posteriori, con respecto a aquella distinguida dama, ícono indiscutible del arte nacional, doña Casandra Damirón, había venido siendo objeto de severos cuestionamientos, debido a los tintes mercadológicos, y de comercialización abierta puesta en evidencia, como de degeneración moral incluida, y artística por supuesto, en los que se estaba incurriendo, según la apreciación pública, factores muy negativos e innegables con que era  afectado el evento, aunque de seguro no exento del todo aún, a pesar de los internos por subsanar que últimamente se han hecho.

Es por ello que  hoy se tienen los “Premios Soberano”, bajo una nueva versión de los Casandra,  después de la litis separatista con bordes judiciales que se produjera entre los productores, como los patrocinadores principales del precitado acontecimiento anual, y los descendientes de la Soberana, por entender esos últimos, al igual que muchos dominicanos, que se estaba irrespetando alegremente su memoria, y quizás hasta infligiéndose en contra de lo que fuera moralmente su persona misma, partiendo de los otorgamientos relajados e inmerecidos, de galardones artísticos dentro del  marco de aquel ceremonial seudo recordatorio..

Y además, motivado por una redistribución obvia, considerada más justa, con respecto a los beneficios que reportaba el ritual  o protocolo de reconocimientos a nivel del arte nacional, en opinión de muchos aquí, cuando estaba involucrado el nombre de doña Casandra, progenitora de los reclamantes.

Movidos entonces los productores y patrocinadores del evento por tales concepciones públicas, parece ser que se está tratando en el presente de enrumbarle por otros senderos; y, de ir borrando las imágenes negativas que se han venido acumulando en torno al mismo durante las últimas celebraciones.

La actitud se infiere del reconocimiento este año al señor Iván García Guerra, connotado actor y dramaturgo nuestro, por parte de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) y la Cervecería Nacional Dominicana, con la consecuente entrega del premio “Gran Soberano”, coincidiendo la loable distinción con la celebración de sus 60 años en el teatro.

La pregunta obligada que muchas personas aquí se hacen hoy es, ¿por qué hubo que esperar tanto tiempo para hacerlo, dadas las condiciones innegables de ese señor en el orden de lo que se trata? “Hombre de teatro, un actor de actores”, como bien lo calificara un medio de la prensa local ¡Hay muy pocos con quienes equipararles entre nosotros!

En cuanto a ése, lo más probable es que, no tuviera que pagar peaje para recibir el merecido galardón;  que solo sus dotes avalaran la premiación, contrario a los tantos antecedentes negativos que se tienen con relación al precitado acto anual.

Ojalá que tal decisión constituya  la apertura al cambio requerido ya en esos menesteres; que estén soplando nuevos vientos ahora en el seno de la hasta muy reciente considerada por completo seudo Asociación de Cronistas de Arte nuestra, según puede advertirse, para que se descontinúe con la práctica dañosa de estar premiando la mediocridad y la transculturación degenerativa en curso; como, el hacer honor a las estrategias mercadológicas de una empresa que elabora un producto nacional más consumible que la leche entre los dominicanos – la cerveza -.

Por eso se gasta tal industria cervecera,  una inmensa friolera de recursos económicos en ese patrocinio, como forma utilizada para seguir embaucando y emborrachando a los tantos impensantes que tenemos en esta nación, usando como caramelos envenenados las proclamaciones, loas y reconocimientos inductivos hacia  todo ese “antro” de porquerías artísticas que se gasta en la actualidad este país.

El propósito que subyace en dicha actividad, no es alentar y promover la calidad artística nacional, y mucho menos incentivar los eventuales nacientes valores en desarrollo; ¡no!, es comercializar, y motivar más aún la degeneración social fehaciente que nos arropa, con el aguijón alucinante del alcoholismo, y la correspondiente pingue comercialización que conlleva.

De seguro que, a no poca gente sorprendió aquí la premiación de que fuera objeto el señor Iván García Guerra, por lo que en realidad el mismo representa, en término de la dramaturgia y el teatro nuestro.

Con ese otorgamiento, aun fuera de tiempo, el asunto se alejó bastante este año de lo que tradicionalmente se ha venido estilando: obvio reconocimiento e incentivo a la mediocridad, a la degeneración artística; y  si se quiere, hasta a la poca moral. ¡Qué bueno, si así continuara!

¡Felicitaciones Iván! Mejor es tarde que nunca, como reza una significativa máxima popular. Además, usted ha sido siempre merecedor del “Gran Soberano” ahora, antes  “Premio Casandra”.

Rolando Fernández

Aún quedan valores morales entre nosotros, ¡felicitaciones!

¡El ser pendejo también paga! Aunque muchos crean que no, el considerarse y proceder como tal reporta muchos beneficios, probablemente de mayor significación que los provenientes de los aspectos o condiciones económicas que aportan los dineros, como las grandes fortunas mal habidas, para disfrute y exhibicionismos indolentes.

En ese tenor son agenciados: la tranquilidad de conciencia sentida; la paz permanente que se respira doquiera que se esté; la admiración y respeto por parte de los demás; el servir como ente emulatorio a nivel familiar y social; fungir tal maestro, sin la necesidad de tener que hablar, enseñando con el ejemplo, entre otros. ¡Qué mayores beneficios que ésos!

Por el contrario, cuando se vive en la opulencia por haber acumulado grandes haberes de manera poca lícita, aunque el ego humano haga sentir el no haber sido pendejo, se genera todo lo inverso a lo anterior: el no poder dormir ni comer con tranquilidad y sosiego; el tener que andar siempre espantado, posiblemente con guarda espalda, en los cuales muchas veces no se pude confiar; vivir en un estado estresante, que más temprano que tarde, habrá de acarrear afecciones físicas y mentales, producto del desequilibrio emocional en que se vive de forma inevitable. Indudablemente, ¡ésos son cobros, no beneficios!

En el orden de lo que se trata, muy interesante se reporta el trabajo que publicara el señor David Álvarez Martin, bajo el título: “Confieso que soy pendejo”, que tanta gente debería leer en este país, con sosiego reflexivo total, en el medio “El Día”, edición de fecha 19-12-14, con un contenido de alta calidad, como de costumbre, a manera de confesión, o testimonio público, e inductivo a la vez, denotando satisfacción plena por el proceder debido que el mismo existencialmente hablando ha observado.

Si muchas personas pensaran de igual manera en este país, tendríamos otra República Dominicana; ciudadanos políticos probos para dirigir los destinos nacionales; instancias judiciales, dignas por completo de credibilidad y aceptación; como, un empresariado merecedor de colaboración, de todo respeto y admiración.

Pero, muy pocas de tales condiciones se tienen en esta sufrida nación, debido a que pensares análogos al del señor Álvarez Martin, brillan entre nosotros por su ausencia, en gran medida. Las muestras están de sobra, ¡lamentablemente!

Aunque parezca algo tardío el escribir haciendo referencia a dicho trabajo, los momentos por los que actualmente viene atravesando esta nación, en lo concerniente al flagelo de la corrupción generalizada, que se ha convertido en algo casi “incombatible”, se prestan bastante para continuar difundiendo el loable pensar del señor Álvarez Martin, como la valiosa narrativa personal hecha  pública.

: Rolando Fernández

¡Muy lamentable!, la televisión nacional es sinónimo de basura

La verdad es que, merecen ser felicitadas aquí todas aquellas personas que disponen de su tiempo para sentarse a ver la televisión nacional.

En ese tenor, se está en presencia una vez más, de una nueva comprobación del refrán aquel que reza: “Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco”.

Y es que, aunque no sirva, es lo único que se tiene a nivel de entretenimiento familiar; no hay nada más para ver o escuchar que valga la pena en ese orden. Penoso eso, con tanta gente que tenemos entre nosotros, que sabe de televisión. Pero, así son las cosas.

Cuánta basura y sandeces a granel televisadas.  Muy pocas son las presentaciones o programas que reúnen calidad, en términos de importantes contenidos. Quizás algunos noticiarios, como aquellos espacios para análisis y comentarios, con productores no alienados, obviamente, y que difunden estaciones no subvencionadas por los políticos,  o determinados sectores económicos de poder localmente.

Después, lo que se tiene en la pantalla chica es una serie de “programeros” que dan asco y vergüenza, y que resulta difícil comprender cómo es que consiguen patrocinios para exhibir el material dañoso y confuso que difunden a través de los diferentes canales nacionales.

Claro, la norma es costear aquí dentro de esa área, lo que no sirve, para que el número de los tantos tarados, personas “impensantes” que se tienen en el país, siga aumentando progresivamente, a la vez que se hagan más narigoneables. ¡Por ahí tiene que andar todo!

En adición, y para completar el escenario deleznable, ese importante medio de comunicación de masa, lo han convertido en una vitrina para exhibicionismos corporales indecorosos, y “prostituyentes”.

Pero además, está la otra parte dañosa y despreciable, cuando nos vamos al ámbito de la televisión por cable que nos gastamos lo dominicanos. Los disparates están de sobra. Nos encontramos con un cuadro casi similar al nuestro.

Lo más ofertado en ese medio cableado, que son las películas sosas en la mayoría de los casos, o en su defecto exponentes de violencia,  criminalidad, o sexo degenerado, las repiten hasta más no poder.  Muy poco nuevo se puede observar.

Y, para mayor desencanto, está el pésimo y caro servicio que ofrecen las prestadoras. Cuando se producen desperfectos en la transmisión de la señal, o se daña cualquier artefacto mediador, incluido los alambrados, hay que esperar hasta que a ellos les salga de los forros, como dice, para realizar las reparaciones de lugar, o cambiar las piezas dañadas.

En términos generales, la televisión que se oferta y se ve en este país, se puede considerar pura basura, acompañada de prestación o asistencia técnica bastante deficiente. Para nada  útil,  refrescante, o cultural sirve, solo para propagandas, chismes politiqueros, anuncios de todo tipo, prostitución, homosexualismos,  lesbianismos, etc. Amén de ese “cocktail”, también se explota a través de la misma – local y por cable -, el producto de una industria peliculera para el ramo que deja mucho que desear,

En esta nación, todo lo relativo a lo tratado aquí, anda manga por hombros, sin que ningún organismo competente oficial se ocupe de enmendar nada. ¡Y nos llamamos país, con autoridades que dizque gobiernan!

A propósito de eso, valdría la pena transcribir aquí, aunque luzca algo redundante, el último párrafo de una carta que dirigiera el profesor Leonardo A. Ramírez, al señor presidente de la República, y publicada en el medio “Diario Libre”, en su edición de fecha 9-4-15;

“El gobierno a través de la institución designada debe supervisar y fiscalizar todos los programas que se transmiten a través de la radio y la televisión de manera que estos no afecten al buen desarrollo de la niñez dominicana, que lesionen las buenas costumbres, los valores y los principios de la sociedad dominicana”.

Rolando Fernández

Y para los chiquitos no hay cuartos, ¡qué país tenemos, mamacita!

De acuerdo ha venido reseñando con énfasis la prensa local, y “sazonándose” con vehemencia a través de los demás medios nacionales de comunicación de masas, como clamando al cielo, y diciéndose: “eso llora ante la presencia de Dios”, los tribunales Constitucional (TC) y el Superior Electoral (TSE) decidieron aumentarse, alegremente podría decirse, los jugosos salarios mensuales que devengan, que obviamente se tornan mucho mayores aún, al adicionarles los colaterales o conexos que también reciben.

¡Qué bien! Y no solamente se inclinaron por la decisión, sino que además, han salido a defender la acción, considerada injusta por un gran segmento de la sociedad nuestra. Así se ha procedido, ante el “aluvión” de críticas y comentarios adversos de que la misma ha sido objeto.

¡Eso era para pensarlo y ponderarlo muy bien!, en el marco de la actual coyuntura económica, pincelada por la crisis generalizada que acosa a la población; ante la especulación sin control de los precios en los principales bienes y servicios de consumo obligado; como,  la marcada extorsión tributaria vigente dispuesta por el Gobierno.

Tampoco, sin que haya habido la justificada disposición oficial de reflejar las significativas rebajas en los precios del barril del petróleo a nivel internacional, en los costos locales de los combustibles, electricidad y otros, que inciden de manera gravitante en la frágiles economías familiares de este país

Pero, se debió tomar en consideración además, las cuestionables labores de esas instancias oficiales, en torno a las materias que les competen, como las perciben los pensantes y duchos ciudadanos nuestros, no alienados, ni parcializados, y menos  politiqueros, representantes de parcela política alguna.

Alegaron los autobeneficiados por una parte que, “la normativa interna del TC dispone que anualmente se producirá un ajuste por indexación de los emolumentos de sus jueces”. “Esa medida nunca se aplicó durante los tres primeros años de funcionamiento del Tribunal, sino hasta enero del presente año 2015”. Cualquiera se preguntaría, ¿por qué ahora, no siendo el momento más oportuno para hacerlo? (Véase “Diario Libre”, del 8-4-15, página 22).

Mientras que, por el otro, el TSE expuso que el pleno, acogiéndose a los índices de inflación establecidos por el Banco Central de la República Dominicana, decidió aplicar una indexación de salarios a todos sus funcionarios y empleados, que incluyó a los jueces y al cuerpo de abogados ayudantes”.

Para los aumentos salariares dispuestos a nivel de esos tribunales de la nación, no se reparó en la escasez de recursos financieros estatales que se viene alegando desde el Gobierno, en lo concerniente a satisfacer las demandas generalizadas de otros servidores en ese orden,

Para los demás empleados públicos, los chiquitos por supuesto – en el TC y TSE, se tomaron en cuenta, para justificar los bojotes a los de arriba -, no hay incrementos de sueldos, a pesar de reportarse como los más necesitados en tal sentido, para hacer frente a las tantas precariedades económicas que les azotan en la actualidad.

En lo que respecta a esos últimos, las indexaciones requeridas, y los índices de inflación que publica el Banco Central nuestro, se dejan pasar por debajo de la mesa. “Esas son músicas muy finas, con las que, los otros servidores públicos en el país no pueden bailar”.

Y, ni hablar de los jubilados y pensionados estatales, los que han tenido la suerte de salir agraciados, por derechos adquiridos, tráfico de influencias, o determinadas actitudes politiquera electorales. ¡No importan las razones!; pues, son todos por igual dominicanos en necesidad.

No se debe dejar de mencionar, en el sentido de lo que se trata, el que ya ni se habla con firmeza del tan cacareado aumento general de salarios – solo promesas falsas y demagogias fehacientes se escuchan -, en base al cual se ha estado montando un show en el que participan algunos seudos sindicalistas, representantes de los explotadores empresarios, y “el elefante blanco” del Comité competente.

“El ministro administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, informó ayer que el Gobierno y el sector empleador privado han llegado a buenos términos en cuanto a las negociaciones para fijar un aumento salarial, por lo que se espera que en la próximas semanas arriben a acuerdo satisfactorio”. Dijo además que, en lo que respecta al sector público, “pudiera haber reajuste salarial”. Recordó que el Estado trabaja en base a un presupuesto aprobado. (Véase “Listín Diario”, del 8-4-15, página 12ª).

Como es obvio suponer, habrá que sentarse en una mecedora bien cómoda, “debajo de una mata de mangos,  a esperar que los frutos goteen”. Ojalá que, al referirse a las “próximas semanas”,  no se esté pensando en los meses de marzo o abril del año 2016, cuando estaremos bien cercano a la elecciones venideras.

Mientras tanto, los jueces del TC y TSE, sí pueden disfrutar de incrementos en los sueldos que perciben; y a los demás, como siempre, que el diablo continúe llevándoselos.

Estamos en el país de las injusticias y las politiquerías. ¡Es lo que cada vez más se pone en evidencia!

Rolando Fernández

Lo de mayor propensión en estos modernos tiempos sociales

El hombre que sigue a otro hombre, sin reparar en los prontuarios cuestionables más que evidentes tenidos, es solo un parásito que se acoge a las condiciones que le ofrecen; que se torna genuflexo, ante el pensar egotista ajeno de que se trate; que solo busca canonjías, pingües prebendas, sin importarle  el tener que vender su conciencia; y, postrarse finalmente como un don nadie, a los pies del elegido objeto.

Cuán diferentes se reportan aquellos que siguen a seres que han observado conductas intachables; que ostentan puros ideales sociales, como el tener loables propósitos patrios; a líderes verdaderos, identificados y dispuestos a trabajar en favor de sus pueblos, de sus conciudadanos todos, sin importarles banderías políticas, dejando de lado los objetivos personalizados y grupales.

Los que no proceden de esa forma, en términos de ir tras huellas deleznables ajenas, lucen más bien como títeres en manadas, alienados y busca vida con reciprocidades futuras.  Otros que por igual se reportan, muy bien pagados  en el momento, son aquellos elegidos para servir de claque notoria, “alabarderos”, y cajas de resonancia, detrás del “mandril” principal que encabece la horda; del que arrea, alienta, y conduce la tropa, envalentonado y satisfecho, pensando en que no es tan difícil jugar con la inteligencia de la gente, cuando se es un poco hábil.

El mejor “portal” en que se pueden evidenciar y aquilatar esas despreciables actitudes son los escenarios políticos, como muy a la mano está el actual caso nuestro en el país, de cara al proceso eleccionario a celebrarse en el próximo año 2016. ¡Qué muestra mamacita!

Los “caballos” con pretensión de correr durante la competencia electoral futura están en la pista, y los lambones adeptos, y aprovechados de ocasión, apiñados detrás como sanguijuelas en busca de lo suyo, que no dan tregua.

¡Cuánta mediocridad y falta de autoestima! No les importan los prontuarios de los competidores declarados ya, sí lo que pueda ofrecer desde el poder político, cuando “se encarame al palo”, cualquiera de los  que están siendo proclamados hoy.

Los conocidos que están aspirando actualmente a retornar, que ya saborearon las mieles que estila el poder, y otros nuevos en disposición plena de probarla por primera vez, sentándose cuál que sea de ésos, en la poltrona presidencial del país, ¿qué pueden ofrecer a este pueblo?

Nada más que lo mismo de siempre: corrupción estatal, con sus acompañantes por excelencia: la lenidad, como la impunidad judicial alegre; inseguridad ciudadana, enajenación del patrimonio público, mayor extorsión tributaria a la sociedad nacional, entre “otros antipueblo”.

Sin embargo, los adulones, alabarderos, y proclamadores a conveniencias, están de regreso con los mismos mandriles, o junto a aquellos en que advierten posibilidades de triunfo electoral. ¡Oportunismos y respaldos se conjugan de nuevo!

Rolando Fernández