¡Cuántos titulares periodísticos por encargo!

 

Basta con hojear detenidamente la prensa escrita local, principalmente, para arribar a la conclusión que encabeza. Solo hay que reparar con atención sobre las tantas informaciones, o mensajes, que se publican bajo los mismos, y de inmediato se advierten las pocas realidades que en su mayoría envuelven; que, en esos, un marcado propósito embaucador, y “desviante” de la atención pública, respecto de los grandes males internos subyace, más que otra cosa.

Es a través de la prensa nacional, que el poder político y social aquí establecido, que se cree intocable, incluso, hace y dice todo cuánto le viene en gana, encabezado por sus figuras principales, en contra de esta narigoneada y maltratada sociedad local. El mismo se maneja siempre a voluntad, para engatusar y alejar la atención de las grandes problemáticas sociales existentes en el país, cabe reiterar.

Verbigracia, por solo hacer mención de tres casos en relación con lo expresado: “Danilo y Leonel deben propiciar relevo en el PLD”. Eso se dice, mientras el primero aspira a quedarse en el poder; y, el segundo está haciendo las diligencias necesarias para volver. “¿Van a convertirse en consejeros e impulsar un relevo dentro de su organización política” ?, “catapúltable”, como es obvio entender, hacia la primera magistratura del Estado nacional. ¡Ni el mismo que así opina, de seguro lo cree! (Véase: Periódico “HOY”, del 26-6-18).

Otros: “Apoya la resolución de la JCE” (Hipólito Mejía), expresidente de la República. “La Junta desborda sus límites” (Roberto Rosario, expresidente de la Junta Central Electoral. Se refieren ambos personajes, a la suspensión de la campaña electoral extemporánea que llevan a cabo los seudo líderes políticos locales, dispuesta por ese organismo oficial; que se verifica, como es bien sabido, antes del tiempo normado oficialmente.

Cabría preguntarse en ese tenor, ¿y, para qué están las normativas legales correspondientes?  ¿No dicen ésas cuándo se tiene que comenzar a politiquear en el país de cara a los torneos partidaristas futuros? Entonces, ¿para qué se debe estar cantaleteando tanto ese asunto? ¿O, es que cada cual puede hacer aquí lo que le venga en gana?

Además, muy de orden sería preguntarse en adición, ¿procede en estos tiempos el estar haciendo una campaña política abierta, fuera de período establecido, no cabe duda, con los tantos problemas acuciantes que de frente tiene este país por resolver, y faltando alrededor de casi dos años para los comicios del 2020? (Ver: “Listín Diario”, del 25-6-18). ¡Penoso, el que temáticas como esas se estén abordando con ahínco marcado en estos días!

De ordinario, son patrañas sutiles a las que se recurre; “bobos” para distraer la atención en cuanto a los males sociales agobiantes presentes; cuentos increíbles, o verdades a medias, para torcer la mirada, y confundir a la gente, en relación con lo que en verdad se debe estar atento. ¡Funciona la estrategia malsana!

Con todo eso, cabe repetir, se persigue mantener “fuera de foco”, por supuesto, a la ciudadanía; que los pensares de los tarados, el grueso de aquellos que mantienen fija la atención en las llamadas tabletas, o celulares al último guay de la moda, se dirijan solo hacía esos efectos tecnológicos que les crean adicción.  También, hacer objeto de la manipulación presupuestada obvia a que nos referimos, a los que pocas páginas han tirado para la izquierda, y que por lo regular tienen las mentes vacías también.

En tal sentido, se dice nada más cuánto se quiere por medio de aquella – la prensa local -; y, claro, nunca lo que más convenga difundir entre la población, para no entorpecer los propósitos desaprensivos personalizados y grupales que se puedan tener en carpeta.

Evidentemente, todo haciendo uso para tal fin de la aquiescencia periodística encontrada en un gran segmento de la prensa del país, que se compra sin problema alguno, y de la que siempre se dispone, debido a los jugosos valores monetarios ofertados, desde el oficialismo propiamente, como, desde la falsa oposición política que se tiene, boyante en cuartos también.

Además, ese es un amplio portal del que dispone el “bocinaje” exterior contratado, que se utiliza para divulgar los padrinazgos y lambonismos de estilo, desde donde se procura confundir la “gimnasia con la magnesia”, tal reza un refrán popular: el vender falsedades como verdaderas ideas; o, proyectos sociales en curso de ejecución, que no se habrán de concluir nunca.

Es por cuánto aquí se expone, el tanto descrédito que ha venido acumulando el ejercicio periodístico local, que se hace análogo al que se verifica en la abogacía, cómplice de la delincuencia en el presente, por parte de muchos de los que la ejercen, en vez de que esa se reporte como auxiliar de la verdadera justicia esperada, propósito esencial que siempre se ha considerado con respecto a la misma.

Qué se puede esperar, por consiguiente, de una sociedad en la que intervengan profesionales tan importantes, como los de esas disciplinas, divorciados casi en su totalidad de las reales misiones que les competen: abogacía pura, y periodismo informativo, e investigador, cada vez más verídicos. ¡Son esas, atribuciones casi en extinción ya!

Siempre se han estado vendiendo esos útiles hombres y mujeres del saber, indudablemente, durante los últimos lustros; poniéndoles precios a sus plumas; ofertándose al mejor postor que aparezca dentro de la clase política y social nuestra; pero, hoy más nunca la práctica se hace mayor. ¡Las muestras se tienen de sobra!

Claro, si bien es cierto que esa proclividad entre nosotros, respecto a dichos profesionales, y en el tenor de lo que se trata, se torna más que innegable, no menos cierto lo es, el que la misma también se ha verificado de antaño a nivel de la sociedad mundial; vale decirlo por justicia Ahora, nunca se había visto aquí, en tan escalofriante, o alarmante grado, como es lo que se registra en el presente. “¡Jamás de los jamases!”

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Una peor realidad fehaciente se tiene!

 

Innúmeros males de consideración gravitan sobre la nación dominicana, cuyas soluciones en el corto y mediano plazo, sin ánimo de pesimismo alguno, lucen algo lejanas; y, todo   debido a los procederes impropios en que ha venido incurriendo el poder político-social imperante en el país durante las últimas dos décadas transcurridas, principalmente, sin esperanzas de enmiendas; algunas veces,  “ensombrillados” aquellos por los injerencismos externos atrevidos de estilo, que muy poca oposición  han encontrado a nivel local.

Los gobiernos que se han dado los dominicanos durante esos veinte años, aproximadamente, encabezados por politiqueros desaprensivos de nuevo cuño, quienes poca importancia han dado al interés nacional, y sí entreguistas de la soberanía del país a magnates extranjeros, por demás han resultado; como, enajenadores en adición de los bienes públicos en favor de acólitos individuales, y grupos empresariales patrocinadores de campañas electorales. ¡Fiascos por completo se les puede considerar!

Jamás han tenido esos mandates de los destinos nacionales, presentes y pasados, el freno de la contraparte congresual debida, convertida esa más bien, en caja de resonancia cómplice del Poder Ejecutivo; y, resultando aquellos, puros farsantes para cuántos ciudadanos en sus más altos representantes creyeran; en los que cifrarán esperanzas de bienestar y desarrollo poblacional. ¡Cuántas decepciones!

Ahora, todo eso, aunque bien malo, obviamente, no es lo peor a considerar por parte de muchos pensantes nacionales. Sí lo es, el gran vacío que se advierte respecto del futuro, en cuanto a la búsqueda, identificación, y confiabilidad de hombres que en verdad estén dispuestos a agarrar el toro por los cuernos, y darle el giro necesario a este país; que representen luces posibles aprovechables al final del túnel; que se puedan visualizar, en términos de aliento, sosiego, y forma de una eventual mejor vida para las presentes y futuras generaciones.

La verdad es que, no hay para dónde coger, como se dice popularmente; opciones ofertadas para ocupar la primera magistratura del Estado nacional, en la que se pueda confiar, para detener el tránsito hacia el “despeñadero” profundo al cual está siendo dirigida esta República por los poderes regentes.

Se marcharon las tres “J”: don Juan, Dr. Balaguer, como el Dr. Peña Gómez, y el país se quedó sin liderazgo político alguno; acéfalo de hombres, capaces de timonear la nave dominicana, por aguas reproductoras de paz y bienestar para sus ocupantes. Solo nos quedamos nada más, con personajes muy cuestionados dentro de ese ruedo, jefes de grupos partidaristas, todos ávidos de riquezas y poder avasallante.

La verdad es que, “nadie sabe lo que tiene, hasta que no lo pierde”. Se fueron los tres verdaderos líderes nacionales. ¿Y, qué falta han hecho? ¡Comprobado aquí de nuevo está, el mensaje que envuelve el refrán popular citado!

 

La gran interrogante, de cara al nuevo proceso eleccionario uasdiano

Todo aquel que ha estado interactuando de una u otra forma a lo interno de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ya sea como parte del personal administrativo, o docente, tiene que estar conteste en cuanto a que esa institución viene requiriendo desde hace años de profundas transformaciones en todos los órdenes, a los fines de poder mantener su vigencia operativa; evitar la “debacle” innegable que cada vez más le asecha.

De igual forma, en que los males constantes que le afectan, y que en su mayoría representan las principales causales de las ineficiencias que allí se verifican, tanto respecto a lo laboral generalizado propiamente, como con relación a su competencia de mayor principalía: la misión social de llevar a cabo la formación profesional más óptima posible de sus egresados, muy poco se han venido enfrentando.

Y, todo es debido a los tintes politiqueros que caracterizan su modus operandi, caracterizado en gran medida, por las apetencias personales de los que asumen funciones directivas en esa, como las grupales fehacientes – aquellos que promueven las candidaturas a los cargos de dirección electivos -; como, el tráfico de influencias conexo y relativo a los mismos, que de ordinario rige en la academia.

Además, laceran significativamente las actividades administrativas y docentes dentro de la misma, los excesos de democracia que se respiran, colindando con lo caótico; y que, abarcan desde ambas áreas señaladas, hasta el estudiantado que recibe la universidad, siendo muy pocas para este último, las exigibilidades que imponen los grados que se cursan a ese nivel.

¡Todavía se está en los tiempos de apertura desmedida pasados, muchos creen! Se estudia lo que se quiera, sin importar aptitudes, hasta por moda. No hay cantidad de años-límite para egresar; ni menos, aplicación de la baja estudiantil, aunque proceda. ¡Luego, la masificación en tal sentido, se reportará incosteable por completo!

Es evidente que, un significativo panorama desolador, es el que hoy se tiene a lo interno de esa casa de altos estudios, en lo referente a lo expresado; que, no cabe duda, es la de mayor relevancia con que cuenta el país, a pesar de los serios “achaques en su salud académica y gerencial, que le mantienen bastante de cerca de una sala de cuidados médicos intensivos”, para su saneamiento financiero, y demás recuperaciones urgentes, tanto administrativas, como docentes.

En esa, obviamente, habrá que proporcionarle sostenidos tratamientos, a través de los cuales pueda volver a adquirir el sosiego económico requerido; su credibilidad, en cuanto a proveer formación profesional se refiere; y, llevar a efecto las investigaciones de calidad esperadas, como aportes a lo científico requerido en los tiempos presentes, entre otras cosas.

Como se infiere, a partir de entonces, podría volver esa “Alma Máter”, a lograr la imagen pública, que le hacía otrora digna de admiración, honor y respeto; a considerarse en verdad a la institución, tal la “Universidad Primada o Primera de América”, como históricamente se le conoce.

En el tenor de lo tratado, y precisamente, cuando la comunidad uasdiana se aboca a la elección de nuevas autoridades, para la dirección y manejo de la entidad, que esta vez se espera sean más eficientes y oportunos, que lo hasta ahora logrado, llueven serías interrogantes en torno a las transformaciones que desde sus más altas instancias se deberán impulsar. Y, ¡mientras más rápido se haga, mejor sería!

Obedecen aquellas, a la “troquelación”, si cabe el término, hacia lo particular que desde hace varios lustros ya, se le ha venido dando al sistema operativo regente en su interior. Cabe señalar que, ¡habría romper necesariamente con el sólido esquema gerencial establecido, y aplicado por los incumbentes de turno en forma recurrente!, el cual, tal es conocido, dista bastante del grueso de las enseñanzas impartidas en sus aulas, para la puesta en práctica profesionalmente hablando, con referencia a diversas disciplinas del saber.

Ahora, la inquietud de mayor grado que asalta a tantos relacionados con la academia pública, por los precedentes, de seguro es que: independientemente de las aptitudes  que puedan reunir los nuevos funcionarios electos, que resulten agraciados en las urnas, como las voluntades positivas que abriguen, les caractericen,  podrán esos agarrar el toro por los cuernos, doblegarle y dirigir la entidad por senderos más acordes con las funciones básicas a cargo, formativas y sociales, docentes óptimas, y de investigación oportuna, cabe reiterar.

Y, como apoyo a esa loable actitud, dejar al margen la politiquería presente cada vez; las reciprocidades con los grupos respaldantes durante el proceso electoral último finalizado; como, el tráfico de influencias que de ordinario se estila. En adición, imponer los controles debidos, respecto de la añeja democracia permitida en todo su campus; que, se entiende aún debe prevalecer en los ámbitos uasdianos, sin excepción, por las ocurrencias pasadas. ¡Craso error!

Pues, de sobra es sabido que, son esos los factores limitantes, en gran medida, que en su momento interfieren con la aplicación de lo gerencial y académico necesario, desde la rectoría de la universidad misma, y las demás posiciones directivas de apoyo.

Ojalá que, en esta ocasión, un buen porcentaje de las medidas enmendatorias que urgen, se puedan definir con claridad meridiana, y ser aplicadas con la efectividad de orden; ya que, de lo contrario, el futuro que le esperaría a la única ventanilla que permite estudiar a la juventud empobrecida del país, principalmente, se tornará muy incierto.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué “prestamazo”, mamacita!

 

Para eso sí que logran ponerse de acuerdo rápidamente los levanta manos de la amplia caja de resonancia que tiene operando el Poder Ejecutivo, conformada por títeres al servicio del mismo, en su mayoría, dizque senadores y diputados, denominada Congreso Nacional.

“Diputados aprueban préstamo por US$50 MM”. El nuevo empréstito tiene por finalidad: “incrementar la recaudación tributaria como proporción del PIB” y aumentar” la disponibilidad de recursos e información para una eficiente gestión de caja”. (“Diario Libre”, del 13-5-18).

¡Qué bueno es así!, continuar con la “escalera” de coger cuartos prestados, sin saberse cómo diablo los van a pagar, ni conocer a los pendejos que mañana tendrán que tirarse el pesado fardo que los vive bien actualmente – políticos – les habrán de legar en ese orden; y, para fines tan subjetivos, hasta desaprensivos en esta ocasión, se podría decir. ¡Insólito eso!

Solamente en un país, donde el poder social y político, nada más piensa en sus beneficios inmediatos – dineros frescos para el disfrute -, se puede contraer un compromiso-préstamo, destinado a tales propósitos.

Con tantos proyectos importantes en carpeta que tienen esos levanta manos engavetados, para no legislar sobre los mismos, por conveniencias diversas, o contradicciones de carácter político, en que jamás logran ponerse de acuerdo, para continuar endeudando este país, sí que siempre están dispuestos; y, ¡el que venga atrás que arree!

Es por asuntos como ese, entre otros, con los políticos hundiendo cada vez más esta empobrecida nación, a través de contraer compromisos alegres con el exterior, que la presunción de que aquí se acabaron los hombres para exigir enmiendas en favor de este pueblo, sigue ampliándose socialmente. ¡Qué pena!

 

Autor: Rolando Fernández

¿Por qué en Dominicana no ocurren?

¡Es obvia aquí, la ausencia de acciones sociales reivindicativas contundentes! Lo que se puede advertir en ese orden, no es significativo. ¿Cuándo aparecerán esas en el escenario nacional?, como muestra de “un basta ya”, respecto del nivel de hartazgo, que innegablemente hoy se verifica a nivel de la población.

Los pueblos se cansan, soportan hasta un día, y de repente actúan; proceden súbitamente, y sin medir consecuencias, en contra de quienes los atropellan, les burlan, y golpean de manera constante, según sostienen los sociólogos que en verdad investigan. ¿Qué estará pasando entonces con el nuestro? ¿Lo habrán anestesiado con dosis muy altas de “alucinógenos”? ¿O, será que en verdad se acabaron los hombres en este país?

Son esas las interrogantes que tantos se hacen, al reflexionar sobre las amargas realidades que se observan en el mismo; como, las mofas, y los engaños a granel, procedentes de los representantes más connotados de la clase económica dominante, y política a nivel nacional, con excepciones muy marcadas.

Porque, para continuar siempre resistiendo, y dejándose golpear, como burro de carga, soportando solo impuestos abusivos sobre su “lomo”, sin retribución alguna, entre otras cosas; y, callar ante las tantas desaprensiones adicionales en que incurre la mayoría de los políticos de nuevo cuño que se gasta la nación, una gran parte ladrones de cuello blanco, con el concurso del poder económico “respaldante”, una de esas dos cosas, o ambas a la vez, es lo que debe estar ocurriendo. ¡Otra razón no se explicaría!

Cómo es que esta sociedad no se ha revelado contra sus verdugos, tan a la vista, que viven “muertos de risa”, como se dice, y ostentando riquezas mal habidas; burlándose cada día más del grueso de los ciudadanos menos pudientes aquí. De aquellos que se han encargado solamente de robarse una gran tajada del patrimonio público, y hasta el aliento de la gente en esta nación.

Faltará mucho para que las expresiones de protestas debidas, con fuerte ahínco, se dejen sentir en Dominicana, a los fines de enfrentar a los tantos que han abusado de sus conciudadanos, revestidos siempre de impunidad absoluta, es otra gran la pregunta que cabría hacerse.

También, para que los hombres nacionales de pelo en pecho que puedan quedar, se inclinen por reclamar una subsistencia más digna, para ellos mismos, y todos sus congéneres locales, abandonados a la suerte, en este pedazo de isla que, por los innúmeros comportamientos inadecuados que se observan, se puede considerar como algo muy parecido a una zona selvática en el área del Caribe.

Por lo que se advierte, los políticos que están en el Gobierno, como tampoco aquellos que se destacan dentro de la seudo oposición local vigente, no les mueve la menor intención de nada hacer, para enmendar ninguna de las innúmeras deleznables situaciones que afectan a este pueblo, maltratado en extremo por el bandidaje desaprensivo que ha estado al mando de los destinos nacionales, desde hace ya varios lustros.

Si este conglomerado social, adormecido casi por completo, no despierta, y exige los correctivos pertinentes, ¡qué ya se imponen!, sus derroteros serán más inciertos cada vez; vivirá en un ambiente de mayores carencias, y actos delincuenciales, corrupción estatal rampante, e impunidad a todos los niveles; incertidumbres por doquier; y, obligado a tener que acogerse a los caprichos y avaricias desmedidas de los politiqueros del patio, y sus canchanchanes costeadores de campañas electorales, detrás siempre de las reciprocidades de estilo.

Dicen que, “hasta la belleza cansa”. ¿Qué estará pasando entonces en Dominicana? ¿No aplicara aquí esa máxima? ¡Lamentable, si es así!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Diablo, cómo se trata de entretener a un pueblo!

 

Para que la gente aquí lea; continúe roncando, y se olvide de los grandes problemas nacionales. ¡Qué bien! Titulares por encargo, se les entiende: “Oposición favorece primarias cerradas” (Listín Diario, 1-6-18)): “Sigue el tranque con el tema de las primarias en la Ley de Partidos”. (Diario Libre, 2-6-18).

Mientras esas cosas se publican con claridad meridiana, y la aquiescencia obvia de la prensa local, los grandes problemas que azotan a este país, sin un horizonte resolutorio visible hacia delante, un amplio segmento de la sociedad dominicana continúa llevándoselo el diablo; sufriendo de carestías incontables, como de otros flagelos lacerantes significativos, que ignoran por completo las autoridades competentes.

Sí, asfixiadas están muchas personas aquí, con la escalada alcista galopante que se verifica en los productos y servicios de primera necesidad, por un lado. Por otro, “desasitiadas” se encuentran, intranquilas, sin sosiego alguno, además, debido a la delincuencia y la criminalidad reinantes, que vienen arropando a esta República, sin tener cómo defenderse, o reclamar, cifrando esperanza de resultados positivos algunos; “jartas”, sufriendo los grandes apagones eléctricos de estilo con que se les castiga, acompañados de los abusos en que incurren las altruistas distribuidoras, y otras entidades de servicios dentro del sector.

Múltiples son las causales, identificables por completo, que tienen todos esos “golpes” certeros que sufre la población en sentido general, con las autoridades correspondientes mirando para otros lados.

Ahora, una gran parte de la afectación dañosa local fehaciente a combatir, y que tiene que ver con la subsistencia física misma de los residentes aquí, enfrentada estoicamente por la sociedad dominicana, se verifica   a partir de los abusivos precios en los combustibles que semanalmente se imponen en este país, y que se reportan como los más elevados en toda la América Latina, según los expertos.

Para tal propósito, utilizan de ordinario los mandamases que gobiernan la nación, la muleta del aumento acomodado en el costo del barril de petróleo en el mercado internacional, una plaza de negocio especulador, al que se es adherido localmente, en pos de la captación de mayores ingresos por parte del Estado nuestro, sin importar cuánto pueda ocurrir entre nosotros, respecto del costo de la vida para la gente.

No hay que ser muy ducho en materia económica, o financiera propiamente, para concluir que, de subir en realidad los precios del crudo allá, eso por sí solo, no reflejaría efectos tan gravosos para los consumidores locales de hidrocarburos. Lo que ocurre es que, la situación derivada en ese orden, no se maneja con la debida actitud justiciera estatal; sino, que se procede según el provecho de la parte ancha del embudo, para los gobiernos de turno. ¡Las muestras están de sobra!

Derivado de ese proceder anti pueblo, como es obvio entender, lo que más complica ese desesperante escenario para los consumidores nacionales todos, de bienes y servicios que resultan imprescindibles, incluso asociado con el desmedro de la subsistencia física del pueblo mismo; como, el modus vivendi de los demandantes de los hidrocarburos dentro de esa área, es el fardo de los impuestos con que se cargan cada siete (7 días) los precios de los combustibles todos a nivel local.

Además, está de por medio en la misma línea desaprensiva, la especulación en el mercado oficial cambiario creado en el país, (RD$ – US$), por recomendación de los economistas corporativos que se gastan los dominicanos, y tecnócratas al servicio de los poderes regentes entre nosotros; que no es más que un gran negocio, controlado por políticos oportunistas, y los agiotistas comerciantes que operan allí.

También, y para remate están, las variables adicionales subjetivas presupuestadas, que se incluyeran adrede en la fórmula para la determinación de aquellos precios, manejables circunstancialmente por los gobernantes de turno, según soplen los vientos

Evidentemente, su fijación de esa manera, se puede considerar constituye un abuso estatal, al que se recurre cada semana en busca de cuartos, sin importarle a nadie los efectos traslativos que se deriven en contra de la población; pues todos los precios en la nación dominicana se disparan de manera ipso facto: servicios de transporte, alimentos, medicinas, etc., lo cual disminuye cada vez el poder adquisitivo de la gente aquí.

Sin embargo, a los políticos gobernantes, entre los que se encuentran los nuevos caciques al último guay de la moda, nada de eso les preocupa. Los mismos solo aspiran a dirigir los destinos de la tribu llamada República Dominicana, a su estilo y manera, con una población de diez o más millones de habitantes (nada más ellos dos cuentan; los demás no conceptualizan, en su egotista apreciación).

Se impone por deducción lógica, que su mayor aspiración en estos momentos cruciales para el país,  debería ser la formulación de estrategias conjuntas,  para enfrentar los males descritos anteriormente, en vez de continuar peleándose por la famosa Ley de Partidos, y las piñatas de las primarias abiertas o cerradas, para la escogencia del rey a postular por parte del partido oficialista (PLD),  en las elecciones del 2020, estimándose como opciones factibles ambas,  “que beneficios múltiples habrán de arrojar para este pueblo”, según ellos.

Lo más lamentable de todo eso es que, muchos en este país, por conveniencias, estupidez, ceguera política, y hasta servilismo pagado, también lo entienden así. “Hay que trabajar y definir ese asunto de las famosas primarias, pues con cualquiera de las dos, se beneficiará la sociedad en general de la nación”. ¡Esa es una clara postura ambivalente acomodada, en relación con los personajes envueltos!, no gratis, obviamente.  Por tanto, se infiere que, no se tiene la más mínima disposición de enfrentar tales despropósitos; o, al menos no se advierte. “¡Es pa’ lante que vamos!”.

Entre esos están, por supuesto, los componentes, levanta manos, que conforman la caja de resonancia denominada Congreso Nacional, los cuales también andan en sus búsquedas acostumbradas de índoles diversas, y que pueden ser de orden pecuniario, reelección en las curules, impunidad, etc.

Mientras, en los que se lleva a efecto ese “maromaje” politiquero de las primarias abiertas o cerradas, entre el partido morado – su presidente – y el Poder Ejecutivo, encabezadas las estrategias inherentes por los dos caciques peledeístas de nuevo cuño, uno queriendo continuar “subido en el palo”, y el otro procurando sentarse otra vez  en la poltrona presidencial; solo pensándose nada más en los comicios del 2020; qué la gente de este pueblo continué roncado, y se olvide de la penosa realidad nacional por la que  viene atravesando la República.

En esos aprestos participan, además, como es lógico suponer, los adláteres diversos con que se cuenta, y los títeres levanta manos del llamado Congreso Nacional, cabe reiterar, sin prever las consecuencias de un desbordamiento social, que está casi a la vista, con efectos impredecibles, que podría producirse en cualquier momento, en razón del hartazgo ya de este pueblo, respecto de los manejos desaprensivos de sus políticos en gestión durante los últimos años, actuales, y por venir otra vez, a los mismo.

Todos en el presente solo aspiran a proseguir entreteniendo a esta población, a través de inductores titulares periodísticos, no gratis se entiende, para que no se repare en la cruda y despreciable situación en que se le está obligando a vivir, y que nada les reclamen a esos que se creen “prohombres” nacionales.

Qué agarren el toro por los cuernos, todos estos políticos desaprensivos, y traten de doblegarle, para cambiar el rumbo de esta nación; y, que se dejen de estar queriendo embaucar más aún a la gente aquí; pues, es muy posible, “que ya la pava no ponga donde ponía”, como reza un dicho popular; y, que la gran masa poblacional esté pensando en su tranquilidad y bienestar, no en los beneficios de los politiqueros patrañosos que viven engañándole; que ya los bajos niveles de conciencia en la ciudadanía se hayan superado en un alto porcentaje.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Destacable: lo malo de Trujillo! ¿Y lo bueno qué?

¡Nunca todo es malo por completo! Cada sistema, cuál que sea, tiene siempre sus pros, como sus contras. Y, la actitud más asociada con lo inteligente, respecto del entorno en que el mismo haya sido aplicado, es descartar las cosas indeseables; pero, a su vez adherirse y preservar, en términos de emulación y continuidad, las reportadas como beneficiosas para la gente, por parte de quienes tengan la oportunidad de suceder en el mando de un país, si es que del ámbito superior político se trata.

Lamentablemente, ese parecer no es el que se estila en Dominicana, donde la continuidad de estado, por ejemplo, solo se observa en el orden de lo que haya sido más conveniente para los mandantes idos, en cuanto a lo personal se refiere; y, a lo que por supuesto, aspirarán también los que vengan.

Innegable es que, lo demás se tira por la borda; habrá de brillar por su ausencia, cada vez con mayor ahínco, incluyendo cuánto bueno se haya hecho en favor del pueblo. El “copismo” necesario en ese sentido último, ¡no va! Por el contrario, de ordinario, lo que fue se interpreta como malo.

Todo el nuevo que viene a dirigir los destinos nacionales llega con su librito debajo del brazo; con la agenda que piensa aplicar. Lo que hizo el anterior, por excelente que se reporte, de común se pone en el olvido. Jamás se prosigue con nada relativo; a veces por egotismo, o conveniencia gerencial, respecto de lo personalizado y desaprensivo a lo que se aspire.

En adición, se recurre a todo tipo de retaliación posible; a las denigraciones innúmeras que se puedan difundir. Claro, todo en pos de ocultar verdades; vender las imágenes negativas que se quiera; mantener confundidas a las personas que se encarguen de investigar sobre lo ocurrido,  asociado con lo anterior de que se trate; y, de alguna manera, procurar evitar cualquier  exigibilidad de imitación posible inherente, respecto de las ejecuciones ajenas favorables para el país; como,  el correr riesgos probables de reclamo de bienes que indebidamente  hayan heredado los sucesores; pasaran de manos de forma oportunista más bien; haciendo provecho de las debilidades  institucionales que caracterizan a esta nación.

En el orden de lo que se expone, es más que evidente cuánto ha venido ocurriendo en Dominicana, respecto del régimen que acaba de cumplir 57 años de su derrocamiento, cuya conmemoración  muchos celebran a toda voz, mientras que otros lo recuerdan con cierta reserva y comparabilidad asociada con la trágica situación que hoy vive esta nación, colmada de corrupción, impunidad, narcotráfico, inseguridad ciudadana, descalabro institucional, falta de salubridad, y de otros servicios sociales; venta del patrimonio público, endeudamiento externo galopante, incluso hipotecándose la soberanía nacional, entre otras cosas detectables.

Pero,  cosas como esas, que en aquel entonces se podían ver en grado mínimo, si acaso se verificaban, y que hoy parecen flores en plena primavera,  no mueven a preocupación alguna a  los políticos de nuevo cuño, y a sus adláteres de estilo, que solamente se dan a la tarea  de destacar a nivel de las primeras páginas de los periódicos locales, como a difundir por medio de la radio y la televisión, cuántas cosas malas se puedan atribuir a la llamada “Era de Trujillo”.

Es obvio que, de que las hubo, ¡es innegable! Pero, por qué razón, solo la amplia difusión referente a esas nada más; mientras, sobre las buenas, que irrebatiblemente también fueron muchas, nadie dice nada. Y, más lejos aún está, hablar de la emulación debida. Todo lo contrario, detractar en gran medida sí, queriendo ocultar de ese modo, como el condicionar mentalmente a la población, para que no exija enmendar la “apestosa” realidad actual que prevalece entre los dominicanos.

Los miedos al retorno de logros tales para el país, que limitarían bastante el accionar desaprensivo de los trúhanes políticos modernos; y, amén de eso, el que eventualmente los “afortunados” tengan que retornar al Estado nacional los bienes de la familia Trujillo, que por tantos años han venido usufructuando, están poniendo a temblar a tantos “señorotes” aquí, que hoy ostentan grandes riquezas “heredadas”. Y, más todavía, después que el nieto del “Jefe” (Ramfis Trujillo) hiciera pública sus intenciones de aspirar a la presidencia de la Republica en Dominicana. ¡Ay mamacita!, con razón cunden los temores.

Por eso, ¡hay que destacar lo malo, y callar lo bueno acaecido, durante aquel régimen de fuerza!; que, de seguro, muchos hoy aquí prefieren la instauración de algo similar, a pesar de los pesares, aunque encabezado por un dictador con una mentalidad avanzada; donde la crueldad, la represión ultra, y los encarcelamientos, no prevalezcan.

Pero, se entiende, que sería la ´única forma de sacar a flote a este país; liberarlo de todos estos políticos, ladrones de cuello blanco en su mayoría, que lo han depredado, y que continuamente vienen burlándose de la población, sin que nadie ose ponerles el frente.

 

Autor: Rolando Fernández