Fuera de la Iglesia no hay salvación

A veces hay frases provenientes de connotadas personas, que resultan chocantes para aquellos que han tenido la disposición y la oportunidad de escudriñar un poco sobre asuntos de carácter espiritual-esotérico, yéndose algo más lejos de lo que las religiones convencionales, a partir de la teología propia, como conocimiento que se retransmite siempre de épocas en épocas, tratan de infundir en las mentes de sus feligreses, sin animarles a la búsqueda de conocimientos más profundos, sobre la verdadera esencia humana, como del real propósito de la Divinidad Suprema, respecto de su Idea Misma de manifestación terrenal, a través de sus Atributos, denominados hombres.

Desempolvando algunas páginas bibliográficas conservadas desde hace un tiempo, nos reencontramos con la frase que encabeza, que se atribuye su autoría a san Cipriano (Epístolas, 73,12), como fórmula de salvación, con significado atribuible de que sólo se logra ésta, a través de las prédicas en ese orden, a cargo de la Iglesia de Cristo.

Obviamente, ya hoy con un mayor acopio de informaciones logradas sobre temas espirituales de orden esotérico, y la lectura de obras, por hacer mención de una, como: “Mi Iglesia Duerme”, de Salvador Freixedo S.F., refiriéndose a la apostólica y romana, en la que se incluyen diversos aspectos de consideración relativos a ésta, que todo creyente de la misma debería tratar de conocer, el contenido de la referida frase nos impactó más en esta ocasión, al extremo de procurar descifrarle con mayor agudeza; y por supuesto, procurar  escribir algo sobre el análisis concluyente a que pudiéramos arribar.

En la descodificación de la fórmula alusiva a la máxima, hay algunos conceptos fundamentales que se deben tener bien claros; entre ellos, la religiosidad como experiencia de grupo protector, bajo la dirección de las iglesias todas; la espiritualidad en sí, como experiencia individual, y relación directa con lo Divino, en  pos de acabar con miedos del mundo físico; y sobre todo, el aspecto más importante que se incluye en la frase teológica: Cristo.

Con respecto a Éste, según los entendidos de muy altas concepciones esotéricas, el mismo significó históricamente hablando, y aún en la actualidad, la Conciencia Magna de Dios Mismo en encarnación terrenal, a través del amado Maestro Jesús, como forma d instruir de manera directa a la humanidad sobre el sendero de evolución que le corresponde recorrer, para regresar de nuevo a su Fuente de origen.  No para cargar con los pecados del mundo, como es lo que convencionalmente se proclama y  se cree.

Es por ello que, el amado Maestro Jesús siempre dijo: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14-6, Sagrada Biblia). Claro, su afirmación no era refiriéndose a Él, como hombre, sino  la Conciencia Suprema que encarnó durante su ministerio que duró tres años (30-33), según se ha escrito.

Cada hombre  es un Cristo en potencia; pues ese es el nivel de Conciencia Divina que debe alcanzar. Primero, para hacerse Uno con ese grado de evolución espiritual; y luego, con el Padre Supremo, retornando de manera definitiva a su lugar de origen. Por eso, ¡Él es el único camino!; no hay atajo alguno.

Por consiguiente, luce muy cuesta arriba el supeditar la llamada “salvación de las almas”, sólo a los predicamentos superficiales de la iglesia, como  institución obvia, aun se denomine de Cristo, debido a que no siempre se les considera a los mismos estar en real correspondencia con lo que en verdad se debe saber totalmente, ya que la dirección de ese conglomerado está a cargo de hombres con egos personales muy desarrollados, que los gobiernan, como bastante adheridos al mundo de lo físico.

La mejor guía directriz para los hombres sería entonces, “conocerse a sí mismos”; tratar de aquietar su mente, y escuchar con atención la voz silente de la Presencia Divina que mora en su interior.  Además, proceder siempre de acuerdo con su verdadera esencia – espiritual -.

Finalmente, si sólo las orientaciones provenientes de la llamada Iglesia de Cristo, son las únicas que proveen salvación, una amplia pregunta obligada sería: ¿y qué ocurrió entonces con todas aquellas almas correspondientes a las personas que habitaron la Tierra antes del Cristo conocido, se perdieron todas?

Es por todo lo expresado que, mueve tanto a inquietud, una frase  afirmativa como la señalada, de la autoría, y en voz de una autoridad eclesiástica de renombre – san Cipriano. ¿Por qué decir eso?

La duda constituye el aguijón más poderoso para fortalecer la fe, cuando se logra dejar esa primera sin efecto. ¡Intentar hacerlo, si es que se tiene, resultaría ser lo mejor!

Rolando Fernández

 

Verbo de gran conjugación en la República Dominicana: Tapar

Uno de los verbos que más se conjuga aquí, es tapar, y se hace en todos sus tiempos gramaticales.  No importa cual sea la acción en que incurran las personas envueltas, respecto de  cualquier hecho criminal o delictivo; todo va depender de la capa social a la cual se pertenezca, o bien la clase económica y política de la que se forme parte.

 

En esta nación se opera bajo un marco de impunidad sistemático, patrocinado por el poder político-judicial, el padrinazgo de los ricos y el tráfico de influencia superior; donde mayor persecución y punición merece, el que menos roba, por ejemplo, o el que participa en un acto delincuencial de poca trascendencia para la sociedad.

 

Lamentablemente, es lo que está normado en este país, con precedentes y evidencias a la clara más que suficientes.  En esta República a todo se le busca la vuelta;  las cuestiones dañosas y deleznables se distraen en el tiempo, o se abandonan en los archivos de los tribunales.

 

Los abogados, que deberían ser verdaderos auxiliares de la justicia,  lo que hacen es aprender a jugar ajedrez con los casos; a incidental los procesos de manera efectiva, a los fines de lograr siempre resultados liberatorios para sus clientes, sin importar el grado de culpabilidad o no que puedan tener.   El asunto sólo gira en torno a los jugosos honorarios a devengar.  ¡Con ética no se come dicen muchos!

 

En nuestro país, el tapar lo que sea, es tan recurrente como hacerlo con una  olla  para hervir víveres cualesquiera.  Se produce a nivel de todos las áreas de interacción y convivencias humanas, comenzando desde los mismos hijos, donde se produce el encubrimiento primero cuando se delinque, y se orienta bajo el predicamento y la inducción de que, “hoy, tener significa ser”. Claro, se necesita conseguir mucho, no importa cómo, para poder repartir después, y lograr la acostumbrada impunidad.

 

Lo mismo se ve a nivel de los demás sectores sociales, con incidencia marcada en el área de la política partidarista, en que se verifica la norma: “yo te tapo hoy, para que tú me tapes mañana”.  ¡Tremenda concepción delictuosa!

 

Ahora, donde más se enseña el refajo, es cuando se trata de investigar actos de corrupción estatal, o hechos delictivos de la más alta consideración, en los que de inmediato salen a relucir los cantos de sirena entretenedores, de designar una comisión investigadora para que rinda un informe final, que en definitiva nunca se conoce; y que,  aunque se tramite,  jamás se procesa. Todo el mundo se queda esperando resultados y condenas;  lo que se pudo averiguar y canalizar, se pierde en el horizonte.

 

En la mayoría de los casos, todas las indagatorias, si es que en verdad se hacen, siempre encuentran una pared, a partir de la cual no se puede continuar buscando informaciones comprometedoras.  Se tocan, y se allanta, con los primeros eslabones de la cadena, debido a que los demás resultan muy resbaladizos y peligrosos.  Por tanto, se tornan intocables, terminando ahí mismo la película.

 

¡Vaya país nos gastamos los dominicanos!  Si continuamos siendo tan tapadores, terminaremos por acabar todos hundidos – bien tapados -, sin espacio alguno para poder respirar, como tampoco recibir el concurso de una mano amiga, que en verdad nos quiera auxiliar.

 

Rolando Fernández

 

 

 

El yoísmo corroe tanto como el oxido

Hay un sinnúmero de personas en nuestro país que se jactan de mucho saber, y hasta se enarbolan sin reparo alguno, como altamente superiores a nivel de conocimientos, pecando como es obvio, de ignorantes inconscientes, más que otra cosa, por olvidar que no todo se conoce jamás; y que,  es de los sabios y humildes por supuesto, el reconocer esa limitación; que por ello, alguien muy connotado de la antigüedad decía, “yo sólo sé que no sé nada”, – Sócrates.

 

Pero además, también se autoproclaman como seres superinteligentes; de sabiduría extrema, muy por encima del común de la gente, dando así rienda suelta a un yoísmo desenfrenado, asqueante en ocasiones; y, sin reflexionar en que, tanto la humildad, como la sumisión circunstancial procedente, constituyen partes de la propia inteligencia humana, de la cual no se es verdadero dueño, ya que sólo es un poco focal en el hombre, de la Suprema Universal Una.

 

El inteligente, el capaz, el leído, el identificado con su propia naturaleza, nunca se siente estar por encima de los demás. En ningún momento se considera superior a nadie. Y, asimila, al igual que  maneja con destreza, las diferencias de nivel inherentes al género humano; es decir, entre las personas, cuando tiene que interactuar; dejando de lado normalmente, las actitudes arrogante y altaneras.

 

Por consiguiente, se muestra siempre reflexivo y respetuoso de las opiniones ajenas, al tiempo de reconocer su valor; pero, sin jamás caer en la adulonería, detestable siempre.

 

Ese yoísmo, y esa lambonería, son de las cosas deleznables que tanto se ven en nuestro medio, de parte de los que se creen superdotados, inteligentísimos, y leídos en abundancia. ¡Que contraste!

 

¿Por qué no se autoanalizarán, y procurarán cambiar de actitud? Pues,  los conocimientos que algunos en verdad demuestran   tener, bien podrían ayudar a edificar y concienciar un poco a esta sociedad nuestra, tan falta de quienes en verdad la oriente. Pero, sin hacer sentir inferiores a muchos de sus miembros.

 

Que jamás olviden, que el yoísmo corroe tanto como el oxido; y que, va socavando los pies de barro en que se sustentan  sus esclavos, por lo que pueden caer de bruces repentinamente, bajo la mirada sorpresiva y cuestionante de los demás.

 

Mientras más altura se alcanza, egotistamente hablando, mayor es el golpe que se recibe al caer; cuando nuestro verdadero Ser nos pasa factura, y nos llama a la sosegada reflexión, como al reconocimiento pleno de lo que en verdad somos todos, UNO.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

Se impone ser mejores padres en esta época

El presente artículo lo vamos a comenzar con la narración de una vivencia lejana en el tiempo, a manera de anécdota edificativa, para fines de reflexión de muchos padres hoy, por la vigencia que conserva. Y es que, aún son muchos  los que no quieren reconocer los errores en que incurren, respecto a la crianza de los hijos.

 

Esos siempre los ha habido; pero ahora, debido a la gran degeneración que sacude a la sociedad mundial, con vasta incidencia a lo interno de cada país, los daños irreparables que esa actitud paternal provoca, se reportan  in crescendo, de una manera alarmante.

 

Hace ya un buen tiempo, conocí a un señor con cierta holgura económica, que tenía varios hijos, y dentro de ellos había uno que era sordo mudo, condición por la que era mimado en extremo; en todo se le complacía; ningún gusto o capricho le era negado.

 

Ya siendo un joven, a un muchacho con esas limitaciones físicas, amén de que ocasionalmente le gustaba darse sus tragos,  se le metió en la cabeza, que el padre le enseñara a conducir, con la intención de que, obviamente, se le comprara luego un vehículo.  Su progenitor lo complació, y así ocurrió.

 

Al poco tiempo andaba por las calles de Santo Domingo, montado, donde entonces claro, no había el desorden vehicular que ahora se observa; y, trascurrido unos tres meses más o menos, el joven se accidentó en una de las estrechas calles de la Zona Colonial nuestra, en horas de la madrugada, y se mató.

 

Al producirse el hecho, tanto la madre, como algunos amigos y parientes  que se  acercaban, para dar al  padre adolorido el pésame acostumbrado, encontrándose éste compungido, muy triste, como era lógico suponer, también reparaban sobre la permisividad indebida en la que el mismo había incurrido, por ser conocedores de la situación previa que rodeó el accidente de tránsito.

 

De ahí que, aunque de manera sutil, le enrostraran la culpabilidad de la muerte del hijo, haciendo alusión a la complacencia extrema y a la debilidad que éste observaba con relación al vástago, que le llevaron al grado extremo de procurar hasta de la adquisición de un vehículo para ponerlo a su disposición, a pesar de que no era una persona normal. ¿A quién se le  podría ocurrir tal cosa?  Se le estaban creando todas las condiciones para el fracaso, a una persona que era  anormal.

 

Sin embargo, el padre no quería reconocer de momento su culpabilidad.  Sólo concebía lo ocurrido como un asunto del destino; aunque sí tiempo después, le externaba a sus más íntimos amigos el sentirse en gran parte culpable por el hecho.  Vivía con ese cargo de conciencia que, en opinión de algunos, contribuyó a acelerar luego su deceso físico también.

 

Una situación muy parecida es la que hoy se observa en muchísimos padres, modernos por supuesto: la complacencia en exceso, la permisividad sin límites, con un agravante todavía peor, el no disponer de un espacio en sus apretadas agendas para sentarse, y dedicar algunos momentos a dialogar y orientar a sus descendientes; a transmitirles los conocimientos vivenciales de lugar, a los fines de que, la degeneración social en la que hoy se encuentra sumida la nación dominicana, en nuestro caso, no haga blanco directo en las mentes vírgenes de los hijos, y les arrastre hacia el fracaso inexorable.

 

Hoy, los progenitores creen que su responsabilidad como cabeza de la tribu biológica que forman, termina con entregar los hijos a los colegios, las escuelas, a los servicios domésticos y a la televisión.  Se complacen en adherirse a las actitudes esnobistas del presente, y al caos educacional, sin reparar en la formación orientadora obligada con respecto a la familia, que es la verdadera educación, la que se recibe en ese núcleo. ¡Ahí es que se encuentra la causa fundamental de la degeneración juvenil; del fracaso de los jóvenes y adolescentes en estos días!

 

Lo peor del caso es que, eso no se quiere reconocer.  Todo lo contrario, se rebate y se justifica con vehemencia.  ¡Todo es culpa del tiempo!, es lo que dicen con desparpajo.  Evidentemente, mejor es evadir responsabilidades, y culpar a otro; en este caso, a la época de la modernidad.

 

Nadie se inclina mejor por autorevisarse, paternalmente hablando, de forma reflexiva, como por adoptar los cambios de actitud que proceden, para evitar riesgos probables, y proteger del monstruo social actual a los descendientes – vírgenes o crudos -, como se dice.

 

A propósito del tema, y como colofón, cabría transcribir aquí  el parecer de la doctora Caroline Myss, que consigna en su obra la “Anatomía del espíritu”, al referirse a la responsabilidad familiar que se asume, cuando se trae un hijo al mundo. Considera ella que, “el sentido simbólico del sacramento del bautismo, en parte, la de los padres, es la aceptación de la responsabilidad física y espiritual que contrae una familia que ha traído un hijo al mundo”. ¡Que los religiosos mediten sobre esto!

 

Y eso, que implica salvaguarda y orientación en ambas vertientes, y por supuesto dedicación,  es lo que no se quiere aceptar; se deja de lado, sin reparo alguno.  Muchas cosas indeseadas se podrían evitar a los hijos, si los padres trataran de cumplir con su verdadero rol formativo, al margen del descalabro social imperante ¡Por ello se impone, el que procuren ser mejores en estos tiempos!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

Asqueante nuestra ciudad capital

Esto es lo que se llama una ciudad asquerosa. Que pena sentimos algunos dominicanos de que aquí, todo el deseo de las autoridades correspondientes, en términos del urbanismo ambiental requerido, higiene, salubridad, etc., haya sido tirado por la borda. Que parezca que se está viviendo como los animales en esta nación.  Que los ayuntamientos, sólo sirvan para politiquear y cobrar arbitrios inmerecidos.

 

Transitando nosotros por la avenida San Martín, en el tramo correspondiente entre las calles Dr. Tejada Florentino y Manuel Ubaldo Gómez, área en la que se encuentra la emisora estatal, oímos a un señor, con talla de exmilitar, con cierto aire de enfado, decir, “cuándo, en tiempos de Petán, uno iba a ver en esta zona tanta asquerosidad, montones de basura y agua estancada por doquier. Y así no quieren todos estos ladrones de cuello blanco y políticos corruptos encaramados, que se hable nada a favor de los Trujillo, época en la que esta ciudad parecía una tacita de café.”

 

La verdad es que, lo que allí se observaba ese día (viernes próximo pasado), era un escenario asqueante e indignante a la vez, en una avenida céntrica, principalmente en la esquina formada con la calle Manuel Ubaldo Gómez, donde en plena vía pública han improvisado un vertedero de basura, en el que se depositan desperdicios de todo tipo; y del que emanaba una hediondez tremenda, nada menos que en el frente de un supermercado.

 

Pero, a eso hay que agregarle el deterioro de las calles en esa área, con varios hoyos llenos de agua sucia; y que, toda esa esquina, subiendo hasta la calle Barahona, está prácticamente ocupada por mecánicos, desabolladores y pintores, trabajando en el lugar, tal cual si fuera en un patio particular cualquiera, con alambres regados por encima de las aceras, cogiéndose la energía eléctrica, no se sabe de dónde, para hacer funcionar sus equipos. ¡El pedazo se torna intransitable!

 

Lo cierto es que, este país tocó fondo ya.  Se ha perdido todo el respeto a las vías de tránsito y espacios públicos, y la autoridad no se deja sentir. Hay que imaginarse que, si esa situación se verifica en un lugar como ese, cómo andarán las cosas en aquellos otros que están menos a la vista.

 

Y además, cual será la percepción de los turistas que vienen a la República, que osan desplazarse por la zona alta de la ciudad, comenzando precisamente en esa vía de amplio tráfico vehicular y peatonal, al contemplar aquel espectáculo.

 

¡Penoso  eso señores!; cuando, a los mismos dominicanos con sentir patriótico, nos resulta asqueante y deprimente el pasearnos por allí. Claro, para los extranjeros sería peor, si es que los “solapadores” de la verdadera realidad nacional, permiten  esa vista tan significativa a los mismos.

 

¿Hasta cuándo Señor?, como diría un buen cristiano, se tendrá que seguir soportando aquí situaciones como esa de que se trata. ¿Es que ya llegamos; o seguiremos más p’lante?

 

Rolando Fernández

 

 

Sólo para aprobar préstamos y leyes que no se cumplen; lo que llegue del oficialismo

Es una lástima que el primer poder del Estado Dominicano, limite gran parte de las importantes y trascendentes funciones a su cargo, nada más que, a la aprobación de empréstitos con el exterior, como de leyes cuya aplicación luce imposible en este país; sirviendo sólo, para acatar las directrices emanadas sin reparo alguno del Ejecutivo, como las que se desprenden de las injerencias de ultramar, a través de las cuales se trazan todas las pautas aquí, en términos de las diversas atribuciones internas, incluyendo las de corte fiscal, económico, energético (electricidad), y judicial.

 

Con la aprobación al vapor, como si se trata de una sopa, a tomar caliente; o, de una piñata a repartir entre políticos, padrinos, servidores incondicionales de los jerarcas estatales nuestros, y de los prestamistas internacionales, del Presupuesto Público para el año 2012, bajo estricto control de los injerencistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), según manifestara con cierta frialdad el flamante presidente del Senado de la República, en declaraciones a la prensa local, como queriendo significar, al ser preguntado sobre los sectores reclamantes de una mayor asignación de recursos, ellos son los que mandan; nosotros sólo somos títeres bien pagados ¡Que vergüenza!

 

Esa actitud pone en evidencia una vez más, que el Congreso de la República que se gasta el país actualmente, en sus dos Cámaras, no es más que una caja de resonancia del Poder Ejecutivo, como de sus aliados dirigentes y facilitadores internacionales de recursos frescos, para dilapidar; y que otros sean, los que luego tengan que pagar en el futuro.

 

Ahora vienen, con el estudio y posible  aprobación de un proyecto de ley, que reduce significativamente el número de ministerios públicos, y que limita los tantos cargos politiqueros, bien lucrativos por cierto, fuentes de “trabajo” para las botellas y satisfacción de los compromisos de campaña.

Es algo que vendría a engrosar aun más el cúmulo de normativas legales vigentes en el país, existentes nada más en papeles; para hacer bultos, y justificar pingüe salarios y  beneficios colaterales congresuales. Verbigracia,  Ley UASD 5%, educación 4%, ayuntamientos 10%, entre otras.

 

Se trata de una nueva iniciativa burlona; de seguir jugando con la inteligencia de los dominicanos, habiendo aquí  tantas cosas de importancia sobre las cuales se debe legislar, para beneficio de la República y sus ciudadanos.

 

¿Quién ha dicho que con eso se va a cumplir en este país?, cuando esos ministerios y puestos inoperantes constituyen la agencia de empleos que tienen los políticos gobernantes, para asignar en cargos bien remunerados a los seguidores y lambones que les ayudan a subir.

 

¡Que tumben eso! Pues tales ministerios y cargos infuncionales, son de los vuelos jugosos del pastel político a distribuir.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Seguimos buscando la fiebre en la sábana

De acuerdo con lo que se ha estado anunciando con vehemencia durante los últimos días, unos 1500 miembros de la Fuerzas Armadas serán integrados al patrullaje callejero en diferentes zonas y avenidas del país,  para hacerles compañía a los agentes de la Policía Nacional, a los fines de  tratar  de controlar los casos de violencia y criminalidad que han venido azotando a la sociedad nacional, desde hace ya un tiempo considerable.

 

La gran pregunta que muchos aquí se hacen en ese tenor es, ¿se podrá lograr algo en realidad con esa medida? Más son los que dudan, que los que creen; pues se considera que, los actos delictivos de esa naturaleza, tienen que ser atacados en su propia base, primero; que el asunto no es combatir los efectos que se derivan, con actores que bien pueden resultar  proclives a emular a los delinquen, por razones diversas, incluyendo la subsistencia económica misma.

 

En algunos sectores nacionales, se piensa que nuestros militares y policías, devengado salarios de miseria, no están sujetos a las mismas vicisitudes, penurias y estrecheces económicas que afectan a la generalidad de la población, mientras un amplio grupo de politiqueros y seudos empresarios, más que cuestionables, viven bastante bien;  utilizándoles a ellos además, para protección de sus vidas y la salvaguarda de sus pertenencias.

 

Además, no son los efectivos militares superiores, y del Cuerpo de Orden, los que van a salir a las calles y avenidas, a ponerles el frente a los peligrosos desaprensivos drogados o endrogados; otros desesperados económicamente, amén de contestatarios, ante la rampante corrupción estatal, y en la actividad política interna, que se verifican sin control alguno.  Cuando no, a sicarios pagados por las organizaciones de narcotraficantes que operan a nivel nacional, que matan por encargo, en  los llamados ajustes de cuenta.

 

Luego, aunque se adicionen los guardias u otros militares a los servicios de patrullajes y prevención, posiblemente es muy poco cuanto se pueda evitar; ya que, las causas que motivan esos hechos delincuenciales continuarán siendo las mismas; destacándose con énfasis entre esas, la lenidad judicial; o dicho en otros términos, la insuficiencia en cuanto a la administración y aplicación de la justicia en el contexto local.

 

Ya se verán los resultados de tal medida dentro de poco tiempo. ¡Ninguno!; o, probablemente, la situación tienda a empeorar, debido a qué, no sólo es cuestión de insuficiencia de personal preventivo, sino que hay demasiados factores incidentes, poco ponderados se entiende; amén de que los guardias y demás militares, no han sido entrenados aquí como se debe, para servicios de ese tipo. Algunas personas perciben hasta cierto grado de peligrosidad en la decisión tomada.

 

Rolando Fernández

 

 

 

¿Por qué quejarnos después?

La realidad es que, cada vez se torna más procedente, el que la gente pensante en este país, tenga que sentarse a observar el juego político nacional desde las gradas, como se diría en el argot beisbolero, hasta que aparezca un lanzador que pueda controlar los episodios, como a los bateadores que les corresponda el turno.

 

Y es que, cuando se ve como las masas populares se desbordan, tal cual ha estado ocurriendo durante la presente campaña proselitista, en torno a los candidatos presidenciales de los partidos mayoritarios en pugna, que han enseñado ya hasta más abajo del refajo, como se diría popularmente, y que  nada en realidad tienen que ofrecer al país, que no sea retraso, continuidad de lo mismo, voracidad fiscal, endeudamiento externo, obras de relumbrón, corrupción, e inseguridad ciudadana, sólo quedaría el asumir una actitud de indiferencia clara, ante la gran capacidad de olvido, y de inconsciencia ciudadana, que caracteriza a los dominicanos.

 

Toda esa gente que invierte su tiempo, dinero y combustible en las cherchas políticas que se llevan a cabo durante los fines de semana, deberían  hacerlo para participar en las marchas de reclamo por el 4% del PIB para la educación, que sí es algo más que necesario e importante para el país, y que debió haber sido consignado en el Presupuesto de la Nación, para el próximo año, al margen de las injerencias de ultramar; pues como bien dijera el flamante presidente del Senado nuestro, según reseña el periódico “HOY”, del 14-10-11, el “Presupuesto 2012, está bajo control del FMI”. ¡Que vergüenza, que los prestamistas de Norte, sean los que programen ingresos y asignen recursos económicos en este país! ¿Qué diría el profesor Bosch, si estuviera presente?; ¡caray!

 

 

Por lo que se aprecia, parece ser que los ciudadanos de esta nación, no acaban por levantar cabeza; y siguen, dejándose embaucar y arrastrar como borregos, creyendo en todas las falsas  promesas y las demagogias a que les tienen acostumbrados estos políticos busca cuartos y poder, de nuevo cuño, sin que en verdad estén pensando en las penurias y los problemas acuciantes por los que atraviesa el país.

 

Para que los  caravaneros, e ilusos seguidores que intervienen, lambones y aventureros, no sigan cifrando esperanzas en estos políticos, valdría la pena que reflexionaran en el contenido del trabajo que publicó el periódico “HOY”, en su edición de fecha 3-10-11, bajo la firma de Rosa Alcántara, bajo el título “Campaña de Danilo costará RD$900 millones”. ¡Invertir tanto, para ir a sacrificarse!

 

¿Y por qué hay que gastar tanto dinero, para poder alcanzar una posición de  responsabilidades inmensas, como de altos sacrificios personales sostenidos?  ¿Cuánto recobrarán, elevado a la N potencia, los que aporten para el proyecto, y lo patrocinen? ¿Cuántos compromisos particulares habrá que concertar para tales propósitos? ¿Y el otro aspirante, cuantos gastará?

 

Esas son las preguntas que deben hacerse, los que están esperando que esos candidatos a la Presidencia de la República, van a ir a resolver los problemas nacionales. Que no permitan que sigan jugando con su inteligencia; o que, ¡se sienten bien cómodos, para que no desesperen!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Magnífico trabajo de opinión!, sobre necesidad del Senado nuestro

En este país, huérfano de personas pensantes en su gran mayoría, son muchos los que se dedican a escribir y a opinar a través de los medios de comunicación, sin reparo alguno. Un grupo, por encargos interesados y pagados. Otros, por mera lambonería. Y, un selecto conjunto, por mercadeo politiquero, en el que también media, como es natural,  lo económico-mercurial.

 

Son muchas y variadas las sandeces que se plasman, como los pareceres interesados, reiteramos, que con regularidad cursan, lloviendo en ocasiones sobre mojado; y en otras, hasta exponiendo cosas sin sentido, que nada aportan; pero, que llenan páginas de periódicos, al tiempo que se complace a quienes las escriben, por razones diversas.

 

No obstante, a veces aparecen artículos de opinión en la prensa local, que merecen  especial atención por parte de la ciudadanía, aunque por lo regular, ni siquiera la gente se preocupa por leerlos, no obstante que, lo que en ellos se expresa puede ir en su favor.

 

Un claro ejemplo de lo expresado, lo constituye el trabajo publicado por el señor Luis Scheker Ortíz, con quien usted puede o no estar de acuerdo, en el periódico “HOY”, edición del 12-10-11, bajo el título, “¿De qué nos sirve el Senado?”, en el que expone con claridad meridiana, atinadas respuestas que se corresponden con su pregunta.

 

Por lo que aquí se observa, es muy cierto que, un Senado sin independencia, como el que tenemos, sumiso y plegado ante las demás instancias políticas regentes, y el poder económico interno, ¿de qué puede servir?  Sólo como espacio politiquero para connivencias y reciprocidades, como de disfrutes de toda índole.

 

Nunca podría ser defensor de los intereses generales de la nación, bajo esa tesitura, sino de los pertenecientes a los grupos hegemónicos locales y extranjeros. Sí, para hacer aun más pesada, la carga económica estatal. Y por supuesto, jamás representar como se debe a los ciudadanos, en términos de la solución de sus problemas apremiantes. Mucho menos, honrar el voto de sus propios electores.

 

Cabría transcribir aquí, un párrafo incluido en la publicación a que nos referimos, en que se recogen de la manera sucinta, a nuestro humilde entender, las razones por las cuales el Senado de la República, resulta infuncional en esta nación:

 

“En países avanzados donde impera la cultura del respeto a la ley y a la institucionalidad; donde la separación de los poderes del Estado y su independencia no es un mito, el Senado, como elemento de control político, ha jugado su rol. Porque se respeta a sí mismo y respeta a los ciudadanos que lo honran con sus votos para que los represente y les sirva dignamente como mandatarios”.

 

Ahí está dicho todo. Y, pensar que eso pueda ser así en la República Dominicana, con respecto a dicha Cámara congresual, sería una utopía.

 

Vale la pena leer, y reflexionar sobre el contenido del referido artículo, ¡para ver si mucha gente en esta nación comienza a despertar!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

El hartazgo llegó; los indignados se expresan sin fronteras

 

Dice una máxima muy significativa e irrefutable, “que hasta la belleza cansa”, lo cual se corresponde también con el hartazgo de los pueblos explotados, engañados y maltratados por los poderosos y ricos especuladores de la sociedad mundial, dignos representantes del capitalismo voraz, devorador e inconsciente, en connivencia siempre con los gobiernos corruptos de los países, y sus actores más connotados, los políticos desaprensivos de nuevo cuño.

 

Es por ello que, las respuestas, aunque tarden en llegar, el día menos pensado hacen acto de presencia, de parte de los sacrificados, oprimidos y defraudados; al igual que, de los otrora creyentes en las retóricas de los políticos comerciantes, ya con décadas de ejercicio, que sólo procuran beneficios grupales y particulares, incluidos los de ellos obviamente, con el concurso de los inductores mercadólogos pagados, para que procuren jugar con la inteligencia de los ingenuos, muchos de los cuales comienzan hoy a despertar.

 

Ya comienzan a aflorar los aprestos contestarios de la sociedad mundial, afectada por las garras de los grandes capitales financieros, en cabezas de sus representantes más notorios, y que participan en las Bolsas de Valores mundiales, no sólo a nivel del Viejo, sino también del Nuevo Continente.

 

Arrancó la lucha social generalizada desafiante, contra los que exprimen y se burlan de los más pobres, incluyendo a los depositarios y comercializadores por excelencia, el sector bancario, cómplice por demás de los ávidos ricos mundiales, y de los corruptos políticos que se nutren de los erarios públicos de los países que gobiernan, tercermundistas y otros.

 

Ya la expresión de no seguir soportando está en pie.  De exigir cambios en el comportamiento que observan los tenedores de las exorbitantes fortunas continentales; un paro en sus desenfrenos avariciosos y desaprensiones marcadas, sin reparar en las necesidades y penurias de los que menos pueden, a nivel de las diferentes latitudes, que se considera vienen originando las fuertes crisis económicas que se verifican en un sinnúmero de naciones.

 

El grito de los indignados sacude al mundo en estos tiempos, bajo el lema “Unidos para un cambio global”, contra los políticos, y el poder financiero y bancario actual; en una actitud de protesta y desafíos que podrían convertirse en una estocada mortal para el sistema económico capitalista que rige, ya en decadencia plena. ¡Sólo les hace falta un verdadero líder, que defina las estrategias y acciones efectivas a seguir!

 

Según recoge la prensa internacional, los escenarios de lucha decidida y proclamas reivindicativas se observan en lugares de alta consideración, como son: New York (Wall Street), Oceanía, Asía, España, Francia, Roma, Alemania,  y Londres, entre otros, con amplia extensión hacia Latinoamérica, a punto de estallar en grande también.

 

Los hechos públicos de protesta en curso,  se deben leer con la atención que merecen, debido a que ponen en evidencia el grado de saturación desesperada e insatisfacciones de las grandes masas desposeídas mundiales afectadas, como a lo que podrían estar dispuestas, en defensa de sus derechos, al trabajo y a la subsistencia justa, que entienden mancillados por las ambiciones políticas, como por los tentáculos explotadores del modelo económico asfixiante capitalista.

 

¡Ojo pelao!, señores magnates económicos, y políticos adinerados por la izquierda, que se creen dueños mundo.  Cuando las sociedades se revelan, ya “jartas” de que las engañen y les exploten, proceden de manera irracional, por el grado de desesperación que acumulan, y no temen a poder represivo alguno.  ¡Ahí,  sí es pa’lante que se va!

 

 

Autor: Rolando Fernández