La gran batalla comienza ahora: ¡conquistar votantes!

Los selectos miembros del dichoso “Comité Político”, perteneciente al Partido de Liberación Dominicana (PLD), como aquellos de la caja de resonancia denominada Congreso Nacional, compuesta en su mayoría por alienados, títeres y oportunistas busca lo de ellos, están de plácemes. Ya una de las Cámaras cantó. La otra, se mantiene a la espera para entonar la misma canción “homologante”.

Se logró el objetivo reeleccionista propuesto, según el curso que lleva el proyecto: modificar de nuevo la Constitución de la República para tal propósito.  Muchos dirían, pero a qué costo en todos los órdenes: político, económico, financiero, etc. ¡Esperemos para ver!

Aparentemente, se obtuvo el consenso a lo interno del PLD, y congresual, aunque a base de “pulseos”, argucias, como de ofrecimientos “reciprocatorios”; y, a sin duda alguna, que hasta cuartos de por medio. Según periódicos de la prensa local: “PLD supera con acuerdo crisis interna; los 32 senadores votan por reelección”. “Impasse a lo interno del PLD por reelección fue  ‘consensuado’”

Indudablemente, habrá que buscar mucho yodo y mercurocromo para ver en qué medida se pueden curar las heridas de todo tipo que ha ido dejando el tortuoso proceso, y que probablemente seguirán  ahondándose durante el trayecto que  resta, por más que se quieran tapar y soslayar. Entre ellas se destaca un divisionismo innegable. ¡No se necesita de espejuelos para verlas y apreciarlas!

Ahora, una pregunta sobre el particular que algunos pensantes se hacen es: ¿Y qué dice el poder económico y social de mayor prevalencia entre nosotros, al respecto de lo que se trata? ¿Está conforme todo ese entramado poderoso con lo hasta ahora logrado en favor de la reelección del actual mandatario? Las muestras de aceptación, o los “aletazos” de retaliación en el caso de que no, poco tardarán en dejarse ver.

La aquiescencia o rechazo firme de esos sectores,  trazarán las pautas a seguir para librar la gran batalla con el que en definitiva pone y quita gobiernos, congresistas y síndicos, o alcaldes como les denominan ahora: “el pueblo votante”, a quien jamás se le toma en cuenta dentro de las componendas y “acuerdos de aposentos” que hacen los partidos políticos, pero que sí sabe cómo pasar facturas “a la hora del none”, como se dice popularmente, a todos esos embaucadores y fabuladores tintados, que solo saben pactar en su favor.

En esta ocasión como siempre, y según aparece reseñado en el periódico “HOY”, edición de fecha 29-5-15, página 3ª, los políticos avariciosos envueltos se están sirviendo con la cuchara grande de nuevo. Lo acordado implica: reelección completa de todos los congresistas morados actuales (senadores y diputados); y, que los politiqueros en cargos públicos actualmente (autoridades del partido) continúen en sus jugosas posiciones hasta el año 2020.

Distribuir la campaña política próxima en base a la conformación de dos equipos dirigidos por los dos gallos principales dentro de la organización; uno que tendrá a su cargo la responsabilidad a nivel de la candidatura presidencial; y el otro, las propuestas electivas a  nivel municipal y congresual.

¡Cuántas linduras! Mejor que recojan todo el país, y lo muden para una de las grandes fincas de algún miembro de su Comité Político. Así pueden administrarlo y controlarlo mejor. ¡Qué no olviden los ideólogos del cuestionado pacto, “que a veces una cosa piensa el burro, y otra el que lo está ensillando”!

Referentes los hay de sobra en tal sentido. Todos los extremos son malos, y las actuaciones burlescas en grado sumo no están exentas de esa calificación. Con sobrada razón dicen algunos en este país, “que ya aquí se acabaron los hombres”. Cada vez más se pone esa apreciación en evidencia, con procederes grupales similares.

¡Pero está bien!,vamos a ver qué pasará en los adelante en el seno del “Gran Comité Popular”, compuesto por los más de siete millones de habitantes a nivel nacional con derecho a voto, según la Junta Central Electoral (JCE). ¡Son esos los que tienen la última palabra!

Y, como dicen algunos sociólogos, “que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”; que la ciudadanía aquilate e infiera lo que puede o no seguirle ocurriendo, con la nación en poder de esta gente, a partir de lo acordado entre ellos de manera muy unilateral, solo para sus beneficios personales y grupales.

¡En sus manos está el pandero!, como reza un refrán popular, para que se procure mejorar la difícil situación económica que le acosa, entre otros; o, permitir que se le siga narigoneando, como burlándose de ella, aunque el diablo continúe llevándosela. ¡La decisión está en ésa!

Evidentemente, a pesar del consenso reeleccionista a que se arribó en principio, con bases desaprensivas hechas públicas, para modificar la Constitución de la República, neutralizando vientos y mareas, egotismos personales y angurria de poder evidentes, es indudable que, para el PLD lograr alzarse de nuevo con la victoria, las actuales autoridades van a tener que dar muy buenas muestras de solución a los grandes problemas nacionales antes de las elecciones próximas, a menos que, esta población decida seguir cargando como el burro, tal ha ocurrido hasta el momento, procede reiterarse.

La gran pregunta compuesta que está sobre el tapete pueblerino es: ¿Qué se hará con la crisis eléctrica, las altas tarifas que se cobran por un servicio tan precario, la deficiencia hospitalaria pública a nivel  nacional, la especulación prevaleciente con el precio de los combustibles para uso local, a pesar del derrumbe de los costos del barril del petróleo en el mercado internacional; el combate a la delincuencia y la criminalidad, a la corrupción estatal; el cierre de los grifos para la concertación de préstamos con el exterior, incluso hipotecando la soberanía nacional; el control y adecuación de la tasa cambiaria local para control de la inflación, etc.?

Esas son de las arduas tareas que se tienen de frente para poder conquistar el favor del pueblo votante una vez más. ¿Se podrán llevar a cabo? ¡Muy poco probable! Por eso es que decimos, que ahora es cuando comienza la gran batalla obligada.  ¡El que no lo vea así, está bastante perdido!

De lo contrario, aquí no se sabe dónde está el dinero, como dicen los buenos galleros. Con, o sin reelección, el retorno de los morados al poder, con el  mismo escenario actual generalizado, no les va a ser muy fácil.

Rolando Fernández

Aquí se puede votar por el cambio, no por candidato político alguno, ¡mucho ojo!

Que no se duerman en  sus laureles, los que tan seguros se creen estar, políticamente hablando. ¡Aquí se pueden dar algunas sorpresas algo inesperadas en mayo del 2016! Y es que, la gente está cansada ya de lo mismo; de ver que las cosas siempre van de mal a peor en todos los sentidos, y el pueblo despreciado, aguantando abajo, como burro de carga cada vez más.

Aunque algunos osados piensan que los dominicanos no tienen memoria, a veces  retoman esa facultad, y reaccionan de forma retaliatoria.  ¡Saben dar votos de castigo, cuando los entienden merecidos!

Precedentes los hay entre nosotros, ¡que nadie se pierda! Por más imagen pública favorable que mercadológicamente se le haya creado a alguien, y por recursos económicos suficientes de que se disponga para intentar comprar adeptos, los objetivos a la larga se pueden ver truncados. En Dominicana, no son pocos los que saben “coger la fundita y voltear la carita”, para no ver quién se la dio.

Demostrado está hasta la saciedad, “que hasta la belleza cansa”, como reza un refrán popular, cuyo mensaje aleccionador es muy cierto. Por ingenua o estúpida que se pueda considerar una población, hay mucha gente pensando ya aquí, respecto del caso particular nuestro, en la pendiente resbaladiza a que todos estos políticos corruptos y antinacionalistas regentes, han conducido el país durante los últimos años.

Que está pensando ésa, en lo que podría sobrevenirle a esta nación en un futuro muy próximo, de continuar las cosas como van: corrupción alarmante, endeudamiento hasta la coronilla,  una tasa  de cambio especulativa y acomodada a determinados intereses económicos y políticos, de alrededor del RD$50 por US$1.00. Esa fue una de las razones principales que se llevó de encuentro el gobierno de Hipólito Mejía,  e hizo fracasar sus tozudas aspiraciones reeleccionistas inmediatas.  ¡Qué lo recuerden bien!

Se está fijando además, en la hipoteca clara del país, sin exceptuar su soberanía, no observándose reparo alguno; desconociendo por completo incluso las seudos autoridades nacionales envueltas, con qué se van a pagar después los empréstitos concertados; sufriendo la sociedad los efectos de una delincuencia y criminalidad, implacables; una inflación insostenible, como la escasez de servicios públicos básicos imprescindibles.  Y, en adición,  están, las demagogias y farsas de estilo a granel, entre otras cosas

Hablándole mentiras a una nación hastiada en grado sumo, es poco lo que se puede conseguir; y, tratando de entretenerla con un crecimiento económico que se entiende falso a todas luces;  paliativos de momentos a los que se recurre, y la adopción de medidas salomónicas, etc. Esas son cosas, que nada más van creando las bases para el derrumbe de cualquier entramado político, por sólido que sea. Eso puede ocurrir en este país, ¡qué nadie se sorprenda!

Cuando uno conversa de tú a tú con otras personas, sin importar la clase social a que pertenezca, se advierte que subyace en el  seno de la población, una intención de cambios; que hay en mente un “voto de castigo que acecha”; que se procurará hollar nuevos caminos políticos entre los dominicanos, en pos de enmendar el futuro incierto que se prevé, por los daños nacionales hasta ahora provocados con las actuaciones desaprensivas de los mandantes últimos entre nosotros.

El que se proceda a votar por un cambio, entendido ya necesario, independientemente del candidato que sea, o la parcela política a que corresponda, no resultaría nada extraño en estos momentos, debido a las situaciones de crisis económica, política  y social en que ha venido viviendo Dominicana desde hace algún tiempo.

¡A reflexionar los que aspiran,  estén en el poder o no!

Rolando Fernández

Dos, entre más de siete millones de habitantes con derecho a voto (JCE)!

La verdad es que, cuando los hombres se envalentonan,  creyéndose solo ellos necesarios, y hasta imprescindibles por completo, las actitudes  impropias que asumen, lo que tienden es afectarles en términos muy negativos, en vez de ampliarles popularidad.

Es lo que está ocurriendo con los dos que se creen los personajes más importantes dentro de las filas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y hasta dentro de todo el ruedo político nacional, ¡lo cual no es verdad!, y con sus actuaciones podrían meter este país en un tremendo lío nacional, que se prevé con consecuencias impredecibles. ¿Es que no se están dando cuenta de eso?

Independientemente de cuál pueda ser el objetivo real en ambos, por egotismo personalizado, o querer representar con exclusividad,  los intereses particulares de los que detentan los poderes económicos y sociales actualmente entre nosotros, se debe pensar en el daño que se le está haciendo al país, situación esa misma que se los podría llevar de encuentro a ambos, en términos del escenario político nacional; y, sin tomar en consideración que a ellos les queda aún suficiente vida útil en ese ámbito, para ofrecerla aquí en beneficio de sus conciudadanos todos. ¡Qué cedan!

La situación deprimente de forcejeos y pugilatos fehacientes entre esa gente tiende a agudizarse más todavía con el paso de los días, sin que se vislumbre una eventual solución, que no deje rastros amargos de divisionismos dentro de la organización partidarista. ¡El horno no está para galletitas allí!

La pregunta que  muchos se hacen es: ¿y es que en esta nación no hay más hombres para dirigirla, incluso dentro del mismo partido oficialista? ¡Cuán errados están! En pos de salvar la integridad primigenia de esa organización “morada”, y del sistema mismo de partidos en Dominicana, lo que esos dos seudos líderes  deberían hacer es deponer sus actitudes presidencialistas por el momento, para dar paso hacia la primera magistratura del Estado, a otros que son potenciales candidatos entre nosotros.

Y, mientras  dura el pleito personalizado entre esos dos aspirantes cimeros, al país que se lo siga llevando el diablo, en razón de los tantos problemas que le acosan, y sin intenciones de solución a la vista. Estamos sin agua, menos electricidad suficiente,  insalubridad pública a granel; con más corrupción, y su compañera por excelencia siempre: la impunidad reinante; niveles de inflación alarmantes; delincuencia, y criminalidad, que para qué hablar, etc.

Todo ese escenario desesperante para la población, es algo que podría restarle mucha preferencia electoral a los gobernantes hoy, sin importar quién en definitiva resulte ser la propuesta electiva al país, aun sea la de una nueva cara más refrescante, y menos “quemada”, por supuesto.

Es obvio que, sus tozudas posiciones, tanto del que está actualmente, como el que mayor aspira dentro del oficialismo, lo que están es contribuyendo a fortalecer la débil oposición que se tiene; a crearle un mayor espacio a ésa, que si actúa con la inteligencia debida, podría desmontar con facilidad al PLD del poder, y por mucho tiempo.

Que lo piensen bien aquellos que se consideran ser las “últimas bebidas refrescantes en el desierto”. ¡Se pueden quedar sin pito, y sin flauta!, como dice el pueblo llano.

Rolando Fernández

¡La ética es ficción en Dominicana!

Es una lástima sentida, cuando los legados de los grandes prohombres nuestros a la sociedad dominicana se los lleva el viento; son tirados alegremente por la borda, utilizándose solo su recordación para hacer pantallas, y hasta cierto punto deshonrar la memoria de los que tuvieron a bien legar sus ideas ético-morales y loables concepciones, entre otros atributos personalizados que tuvieran.

¡Se hace de manera sutil el desprecio! Jamás se repara en asociar lo que en verdad se trató de dejar a la posterioridad, respecto de las crudas realidades fehacientes en que se vive después, las cuales se reportan antónimas totalmente.

Todo el que tuvo la oportunidad de compartir con don José Silié, en el marco de las relaciones profesor-alumno, y no como tal realmente, sino como maestro en todo el sentido de la palabra, que se detiene a pensar hoy sobre sus prédicas de valor incalculable, como en las orientaciones que nunca faltaban en sus clases, tiene que sentirse acongojado ante el gran esfuerzo fallido de aquel hombre por llegar hasta los demás, tratando de transmitirles su certero pensar sobre lo ético.

Si son comparados sus valiosos mensajes de entonces, con las tantas inobservancias que se verifican en el presente, incluso dentro de algunos conglomerados de personas conocidas, que ayer fueron sus discípulos, y es más, hasta en algún miembro notable de la tribu biológica-sanguínea que formara, ¡qué gran chasco se produce!

Todo cuánto narrara su hijo, también llamado José, en su artículo intitulado “Día Nacional de la Ética” (Periódico “HOY”, del 10-5-15), en ocasión de conmemorarse este 29 de abril próximo pasado tal festividad, y en conexión con esa, las actividades loatorias, como de recordación muy merecidas, con respecto a su padre ya ido, por sus aportes a esa “rama de la filosofía que se ocupa: del estudio racional, de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir”, según el mismo plasmara en su trabajo periodístico, se pueden considerar cosas nimias, dado el excelso ser humano de que se trataba, en sus interacciones desinteresadas con los demás congéneres, incluidos sus alumnos de otrora, tratando de instruirles con abnegación absoluta.

Don José llegaba al extremo de ofrecerles a sus estudiantes hasta el uso de su biblioteca personal, y las facilidades de su hogar – claro, él sabía con quienes lo hacía -, para que allí realizaran trabajos de investigación. ¡El asunto era enseñar! ¡Son cosas que nadie en busca de formación jamás olvida!

De acuerdo con la narrativa plasmada por su vástago,  consideramos que no fue suficiente el número de personas distinguidas en los actos  con que  se le homenajeara, ni con lo que se le hizo alusivo físicamente, tratándose de la figura de don José Silié, como ciudadano y  maestro de generaciones.

La ausencia de mayor significación en  todo lo realizado, fue la uasdiana,  a nuestro juicio, que debió haber estado representada por sus más altas autoridades, y algo hacer en recordación póstuma, de ocasión, a uno de sus más dignos docentes y colaboradores.

A esa institución, el maestro que nos ocupa, consagró gran parte de su vida, utilizando sus aulas como puentes para colaborar con la formación del relevo generacional necesario. Además, participando de otras actividades inherentes a lo interno de la misma.

De don José no hay que estar hablando tanto; lo que sí procede es emularle, adherirse los dominicanos por completo a todo cuánto expresara el señor Luis De León, viceministro de Educación, con relación a él: “Ese prohombre de grandes luces intelectuales y sociales, como lo fue don José Silié, quien con su vida virtuosa hizo aportes de gran importancia para promover los valores éticos y morales, teniendo una subsistencia digna y ejemplar, que lo colocan a la altura de un Ulises Espaillat, un Eugenio María de Hostos y un Juan Bosch. Son tangibles sus aportes para el rescate de los valores éticos en el país”. ¡Eso fue en verdad el gran maestro don José!

Lamentable, que lo ético entre nosotros, por lo que tanto se preocupó ese insigne hombre, lo hayan convertido en una ficción. ¿Dónde se honra en este país esa rama de la filosofía? El mejor ejemplo es el actual escenario político que se vive en Dominicana. ¡Ay don Juan, cuánta demagogia! ¿Qué cantidad botaría usted hoy de la última organización partidarista por usted creada? ¿Se multiplicaría la de ayer por mucho, verdad?

Rolando Fernández

¿Por qué tantos seres “desnaturalizados” ahora?

Reflexionando un poco sobre el contenido de un artículo que escribiera Eusebio Rivera Almodóvar, en el medio “HOY”, edición de fecha 20-5-15, página 13ª, intitulado ¿A cuál baño va?, la pregunta que de inmediato nos asaltó fue: ¿por qué tantos “pájaros” y “pájaras” ahora? ¡Preocupante eso!, ¿verdad?

Así habrá que decirles en estos tiempos a las féminas alienadas, que de seguro lo exigen, en el marco de la nueva corriente de pensamiento relativa a la mal llamada  liberación femenina, de la misma forma que piden se les llame “miembras”, para distinguirlas del sexo opuesto.

Nos referimos a los excesos que hoy se verifican a nivel de la homosexualidad, sin importar que sea en lo concerniente a hombre o mujer, algo que  se torna bastante alarmante, máxime con la degeneración presente exhibida, pincelada con la compulsividad de exigir públicamente reconocimiento, derechos y deberes hacia los desnaturalizados seres humanos: pájaros y lesbianas. Se busca aceptación a ultranza; que los hombres con esa condición reciban el mismo trato social que las mujeres.

La verdad es  que, tienen que haber causas de gran significación que vienen incidiendo en esa pajarería y lesbianidad alarmantes; como, de esa forma tan exteriorizada de expresarlo, cuando antes era muy raro el saber sobre personas con proclividades de este tipo.

Con respecto a los casos de que se sabía, esa gente observaba comportamientos bastante reservados. A penas, sí que lo dejaban entrever. La mayoría de las veces, cuando ingerían algún tipo de bebida alcohólica, “desinhinibidora” por supuesto.

¡Pero ahora no!, doquiera que uno está, aparecen pájaros y lesbianas que se exhiben e interactúan sin prurito alguno. No se sabe cuál es el hombre o  la mujer. Se abrazan, se manosean, y se besuquean ante la vista de todo el mundo.

Incluso, ya las uniones matrimoniales entre personas de un mismo sexo, están siendo legalizadas en muchos países, aceptándose tal aberración como normal por completo, según es bien sabido, no obstante la oposición de las jerarquías eclesiásticas más connotadas.

Si esas prácticas de votar popularmente, o los gobiernos de aprobar los matrimonios entre homosexuales (personas de un mismo sexo) continúan expidiéndose en el mundo, como acaba de ocurrir en Irlanda, reduciendo el poder de las iglesias que se oponen, principalmente la Católica, y donde esta última tiene tantos adeptos, la humanidad acabará por extinguirse más rápido de lo que se pueda esperar.

En hombres con hombres no hay procreación; como tampoco, en mujeres con mujeres. ¿Y entonces, cómo se preservará o aumentará la especie humana?, porque todos los días tienen que salir seres racionales del planeta Tierra hacia otros planos de conciencia, la llamada muerte convencional. ¿No habrá reposición de clase?, es lo que tantos se preguntan.

La mayor inquietud preocupante es: ¿Y qué diablo es lo que está ocurriendo sobre ese particular? ¿Será la alimentación transgénica moderna, o los comestibles germinados impropiamente, al igual que  las carnes alteradas, a base de hormonas de todo tipo? ¿El consumo de las distintas drogas existentes en el mercado mundial? ¿La degeneración femenina innegable, con mujeres vendiéndose tal mercancía cualquiera?  ¡Innúmeras las razones posibles pueden haber!

Son muchos los que creen, entre los cuales nos incluimos nosotros, que todas esas cosas se resumen en el cumplimiento de las llamadas profecías bíblicas, a que los de antaño tanto se referían; lo que habría de ocurrir durante los últimos tiempos de la Era Cristiana, y que aparecen en algunos pasajes de las Sagradas Escrituras.

No sería osado pensar además que,  en ese tenor de lo indebido, tendrán que suscitarse algunos fenómenos punitivos de consideración, en busca de enmendar los tantos comportamientos impropios que se vienen observando en el seno de la humanidad, en los que habrán de intervenir los Seres de los Elementos creados para servir a la misma (Elementales), para deshacerse de las impurezas y discordias que el hombre ha dispuesto entre ellos ¡Ya parece que  las cosas están tocando fondo!

Según los entendidos, “En los pensamientos y sentimientos propios de la humanidad se encuentran las causas de todas las expresiones destructivas de estos Elementales: Tornados, Huracanes, Maremotos, Terremotos”; de todos los fenómenos inusuales naturales que se observan hoy sobre la faz de la Tierra, cabría agregar.

¿Se están viendo, o no? Cabría pensar entonces, que lo peor y mayor punitivo en ese orden no ha llegado aún, pero que debe estar a la vuelta de la esquina, como se dice, por cuántas cosas deleznables vienen ocurriendo a nivel de la sociedad mundial.

La verdad es que, para una degeneración o desnaturalización sexual tan grande a nivel de la especie humana, para hacer mención de un caso específico, y todo lo demás deleznable que se produce en la actualidad, tienen que haber razones muy poderosas, reiteramos, quizás hasta inescrutables en parte por los hombres.

Y, dentro de esa nebulosa tan marcada, son de las cosas que hacen plantearse preguntas como la del señor Eusebio Rivera Almodóvar, en cuanto a las desviaciones sexuales por ejemplo, “A cuál baño va”, con la cual intitula su importante artículo de referencia.

¡Muy acertada la misma! De más es sabido, que a nivel de los establecimientos públicos se construyen baños específicos para ambos sexos, hembras y varones, algo que en estos momentos se hace impropio, por las indefiniciones sexuales personalizadas, y que debe estar constituyendo una encrucijada para los dueños  de esos sitios.

Para resolver el asunto, se tendrá que  permitir la entrada de los “pájaros” en los baños habilitados para las mujeres, o construir uno adicional para ellos exclusivamente. A lo que se ha llegado, ¡increíble!

Rolando Fernández

El asunto no es de porcentajes sobre el salario mínimo, ¡eso es burlesco!

“Este es un país muy especial”, frase que acuñó entre nosotros un connotado hombre culto, y del micrófono, entre los dominicanos, ya ido, Yaqui  Núñez del Rico, y que luego ha usado como soporte para sus mensajes humorísticos, otro grande del escenario artístico nuestro, Cuquín Victoria.

El mensaje de referencia encierra una gran verdad, probablemente no advertida totalmente por parte de su autor original, y el  humorista-difusor, que lo amplió más luego. ¡Nos identifica lo suficiente!

La  expresión se puede asociar con bastante acierto a la forma en que proceden los ciudadanos de este país, en términos de cuán fácil se convierte a la mayoría en presa de los sectores hegemónicos que aquí interactúan, a nivel político y social. De nuevo se vuelve a poner en evidencia la veracidad de la misma, y en conexión con ésa se puede apreciar que, ¡no es difícil jugar en esta nación con la inteligencia ajena!, entre otras cosas.

En Dominicana, solo hay que tratar de poner uno dos temas sobre el tapete por parte esos sectores, y darle mucha prensa local, por lo regular pagándoles a tantos mercaderes de información que nos gastamos aquí (cajas de resonancia), que ahora los llaman periodistas, para que el grueso del país se olvide de los grandes problemas nacionales pendientes de solución.

El presente está bien acorde con lo expresado. Tenemos hoy sobre la mesa, recibiendo gran difusión a todos los niveles resonantes contratados: la reelección presidencial, con sus pareceres a favor y en contra; como, el tan cacareado y discutido aumento salarial, pertinente en grado sumo, pero no en la forma que se aspira.

Respecto del primero, solo habrá de perjudicar al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en el sentido de su integridad institucional originaria; la misma está a punto de perderse; el divisionismo se vislumbra a lo lejos; pero, parece ser que no importan las consecuencias funestas que se puedan derivar.

En cuanto al segundo se refiere, ese es un nuevo teatro copado de farsantes, en el que intervienen los empresarios (ávidos buscadores de ganancias), el Comité Nacional competente (elefante blanco), y los sindicalistas (fragmentos amarillos, seudos dirigentes dentro de la clase trabajadora, con representantes busca lo de ellos nada más).

En las discusiones relativas con eco público, todo para distraer la atención de la ciudadanía, y favorecer los intereses envueltos, todo lo han centrado en los benditos porcentajes sobre el salario mínimo, ofertados por un lado, y exigibles por el otro.

Los capitalistas, en busca de tener que hacer el menor esfuerzo posible para resarcir el gasto necesario a incurrir. Los representantes sindicales alegando, porque creen estar defendiendo la gran cosa, sin medir  los efectos inflacionarios a derivar; cuando no, disfrazando el contubernio con los otros sectores participantes; y, el Comité de Salarios, procurando no afectar los haberes de los que patrocinan políticos y compañas a nivel nacional.

Se está dejando de lado que, con los porcentajes cerrados que se puedan obtener, cuáles sean, nada se va a lograr en favor de la clase laboral dominicana. Los dueños de los capitales bucarán la forma de recuperar lo que  tengan que invertir por tal concepto. Igual ocurrirá  con el Estado, de asumirse, que por su parte, lo haría imponiendo mayores cargas impositivas a la población para percibir superiores ingresos cobertores. Empresariado y Estado compensarán ante la medida, incluso a nivel impositivo.

De ahí que, cualquier suma porcentual que se pueda lograr, a la postre solo afectará de manera inversa a los trabajadores, que tendrán que cargar con los niveles de inflación provocados por los demagógicos aumentos; que se tragarán por completo los nuevos salarios, y mucho más del poder adquisitivo de la gente.

Muy bien lo dice el señor José Miguel de la Rosa, en su columna “Mi voz…”, diario “El Día”: “Luego del anuncio del aumento de un 14% al salario mínimo, preparémosnos para otra subida de precio en los productos de mayor consumo” Y agregó, refiriéndose a los empleadores: “Seguro están preocupados por no saber de dónde van a sacar ese adicional”, en alusión al aumento burlesco. ¡Cuánta demagogia!, agregaríamos nosotros.

Algo digno de destacar también, es lo dicho por Nelson Rodríguez en el periódico “Diario Libre”, del 22-5-15, “El 14% de alza al más bajo de los salarios mínimos no llega a  mil pesos”. ¡Qué esperanza, Margot! ¿Y para qué da eso?

Para completar, algunos economistas corporativos entre nosotros dicen que, “aumento es insuficiente para recuperar poder adquisitivo”. Muchos de ésos, sí que tienen bastante autoridad para hablar de poder adquisitivo por parte de la población, aunque el entrar en detalles, resulta poco conveniente para los sectores sociales y políticos del país. ¡Los profesionales de esa disciplina saben cómo cuidarse!

En un país como el nuestro, ¡así no se aumentan los sueldos!; donde prima la “voracidad fiscal por excelencia”; la especulación campea por doquier, comenzando por las esferas oficiales, y sus permisividades en contra de la ciudadanía, verbigracia: lo que se advierte con respecto al precio de los hidrocarburos en esta nación, sin importar que los costos del barril del petróleo a nivel del mercado internacional se derrumben; la electricidad (las distribuidoras, EDES, hacen lo que les viene en gana con la facturaciones, y la mejor muestra es, las compensaciones que de pena dispone en favor de los usuarios la seudo Superintendencia del ramo, que más bien funge como extensión de esas altruistas empresas del negocio); los cobros por las comunicaciones, como la educación privada, y la salud (esas últimas en el sector público no sirven), entre otras  injusticias y escaseces más que notorias.

Pero además, se tiene bien  la  vista, el desprecio adrede promovido al signo monetario nacional, como base para poder seguir manejando las variables subjetivas de la presupuestada y engañosa fórmula para el cálculo medalaganario y circunstancial de los precios de los hidrocarburos aquí; amén de que, la especulativa paridad cambiaria regente afecta todos los renglones de la economía, nacional.

En el tenor de lo que se trata, y como bien lo tocaran superficialmente los economistas, el asunto aquí no es exigir porcentaje alguno con respecto a un alza en los salarios, no solamente sobre el mínimo,  sino en todos.  ¡Se deben procurar otras decisiones!

Esos nunca serían suficientes para los fines que se quiere, agregaríamos nosotros. Claro, exceptuando los jugosos emolumentos de los funcionarios políticos del Estado, complementados con los agregados que se estilan. ¡Los que viven muy bien! Sí, aquellos que se sacaron la “Loto” sin jugar.

De lo que se debe hablar aquí, y la población en general estar exigiéndolo, es sobre un aumento en el poder real adquisitivo de la gente en este país, para lo cual se debe buscar la manera firme y consistente de un desmonte parcial de la gravosa imposición tributaria generalizada vigente; la apreciación de la unidad de cuenta nuestra, y en conexión,  el impedir cobros por cualquier bien o servicio local en la moneda norteamericana. También, el que se establezca un riguroso control estatal sobre la especulación reinante en todos los órdenes, comenzando desde las mismas instancias gubernamentales, que por igual participan de esa desaprensión a todas luces.

De lograrse esas cosas, todas las discusiones salariales, como la existencia misma del Comité Nacional para los fines, legislar sobre el particular, estarían de más entre nosotros. Los aumentos de lo sueldos de los trabajadores todos, se generarían de manera automática.

Y, obviamente, las burlas en tal sentido, como esa que de ahora se trata, los pugilatos y las desavenencias entre el Comité Nacional, sindicatos, trabajadores y empresarios brillarían por su ausencia en nuestro país.

Rolando Fernández

Dominicanos, ¡hagan provecho de la ocasión electorera presente!

Esta es la etapa periódica nuestra, que de manera muy extemporánea ya comenzó esta vez, en la que más se puede conseguir de todo cuánto se quiera. Los políticos están en campaña, buscando quedarse, o retornar al poder, y eso les mueve a dar sin control. ¡Hay que aprovecharlos!

Es el tiempo en que ellos invierten para conseguir adeptos. Cuando no importa el que tengan que codearse con la masa pobre,  los niños mocosos, los viejos semi-inválidos, etc.; y, llevarles chucherías, o alimentos de baja calidad. También, el brindar a los adultos meriendas diversas, y los famosos pica pollos, acompañados de alguna botella de ron o cerveza.

Después de estar juntándose con personas “andrajosas”, y cargando muchachos en iguales condiciones,  como desnutridos por demás, se dan un buen baño con jabón de cuaba, preferiblemente; se desinfectan con alcohol etílico, para no correr riesgos de que se les peguen las “guachipas” y las “sarananas”; y, de nuevo se perfuman con las costosas aromas que utilizan, las cuales salen de los  impuestos que paga el pendejo pueblo.

¡Cuántas demagogias, farsas y caras duras!, y la gente sigue creyendo en todos estos truhanes manipuladores por excelencia.  Ahora les construyen hasta retretes a los depauperados, para que puedan defecar con mayor comodidad; arreglan  aceras y contenes; asfaltan calles  y avenidas con “telitas” del material requerido.  Todas esas cosas con muy corta vida útil. Es solo para allantar y nada más; para manipular tarados, y que les den sus votos para ocupar cargos dentro del tren estatal.

Después, ¡si te vi se me olvidó! Le pasan por el lado a la gente, presentándole las lujosas jeepetas que compran, y salpicándole de lodo o agua sucia. ¡Tremenda burla!; como diciéndole, mira que bien estoy, y tú sigue en lo mismo.

No obstante, ¡que se aprovechen ahora los dominicanos!, ya que es la única época en que los políticos de este país, quienes asumen siempre la dirección de la cosa pública, se recuerdan de los estúpidos que en su mayoría se levantan de madrugada el día de las elecciones, para ir a sufragar en favor de todos esos farsantes

Es en el presente periodo de ofertas electoreras, cuando esos descienden hasta sus propias raíces sociales; se les puede ver con facilidad; sacarles algo; guardan temporalmente el camuflaje del saco y la corbata; andan con ropas deportivas; se sientan a comer dondequiera, con las manos, y sobre una mesa hasta sin mantel; bailan, cantan, tocan tambora en medio del tigueraje y los haraposos. Todo en pos de confundir, y jugar con la inteligencia ajena.

Es así como proceden estos “magnates” desvergonzados. El grueso de la gente aquí lo sabe, y deja que se le siga engañando. Es que no hay conciencia ciudadana. Un gran segmento  de los dominicanos actúa como autómatas, ante las directrices de esta camada de seudos líderes nacionales, y sus respectivos lambones.

Entre nosotros, se pone cada vez más en evidencia el sentido del refrán aquel que reza: “En el país de los ciegos, el tuerto es rey”. Y, procede continuar con la “prédica asombrosa” de: ¡Cuánto valen los estúpidos en determinadas circunstancias!; verbigracia, en el ejercicio del mercadeo, comercio y la política. Eso, para que los mismos – “impensantes” -,  dejen de ser infravalorados en todos los ámbitos, como es lo que de común se estila.

Rolando Fernández

¡Qué lindos son los datos fríos!

Hermosísimas se reportan las informaciones acopiadas y acotejadas, a nivel de lujosos y cómodos despachos, donde las precariedades de todo tipo, los apagones, como el intenso calor de temporada, brillan por su ausencia.

Cuando se repara sosegadamente, con imparcialidad total, sobre los datos que ofrecieran las autoridades del Banco Central de la República Dominicana, y que aparecen publicadas en los principales medios periodísticos de circulación nacional, referentes al supuesto y cuestionado crecimiento económico que se verificara en el país durante el trimestre enero-marzo del presente año, como “la creación en siete meses de 109,300 (octubre 2014-abril 2015 empleos”, que adicionados a los correspondientes entre octubre 2012 – octubre 2014 (235,600), suman un total de 344,900”, lo aseverado tiene que mover necesariamente a inquietudes de consideración.  (Véase: “Diario Libre”, del 20-5-15).

Se habla en adición, de “empleos netos”. Sería bueno que se explicara a la población cómo determinarlos, cómo netearlos, de manera razonable, no subjetiva. Con tantas plazas creadas que se entiende ha habido, y sin embargo, la gente no encuentra aquí dónde trabajar. ¡Contradictorio!, ¿verdad?

Eso se parece mucho a la famosa calificación aquella, circunstancial inventada, por el léxico embaucador que denota, aunque de origen distinto en el fondo, obviamente, de “crecimiento negativo”, para no decir por lo claro que las cosas en el orden económico andaban de mal en peor.

Se aseveró además que, el crecimiento económico de que se trata equivale a un 6.5%, aduciéndose también que, “es la tasa más alta, de lejos, de las pronosticadas para los restantes países de Latinoamérica y el Caribe; que la más alta proyectada, fue para Panamá, 5.1%”.

¡Diablo!, qué bien andamos nosotros aquí, somos los mejor parados en esas regiones; solo que, toda dicha bonanza de que se habla, nada más se advierte a nivel de los poderosos grupos sociales y políticos regentes.

Las mejorías en ese orden, no son traslativas hasta la población en sentido general, que sigue frenando en aro, como se dice; cargada de vicisitudes negativas y precariedades extremas;  desprotegida por completo, en términos de la oferta de servicios públicos básicos imprescindibles, entre otras cosas.

¡Crecimiento supone mejora, restablecimiento!, que no exceptúa lo económico. Luego, para hablar de tal cosa en lo concerniente a Dominicana, hay que caminar de la Ave. San Martín hacia arriba, principalmente; darse un baño de pueblo, recorriendo las calles, callejones y atajos en los barrios carenciados nuestros; o, montarse en guaguas y carros públicos, para  tomarle el pulso a lo que está ocurriendo entre nosotros; constatar sobre el terreno, los hechos relativos a  la fehaciente realidad nacional.

Cualquier pensante medio, al leer sobre aquellas informaciones, que la mayoría de la gente que ha tirado algunas páginas para la izquierda, las consideran pura demagogia, las grandes preguntas que de inmediato asaltan son:

¿Que es lo que significa crecimiento económico en realidad? ¿Ese es el elefante blanco embaucador que utilizan los tecnócratas economistas para entretener a la población, y jugar con la inteligencia ajena? ¿Cuáles son los parámetros, y las objetivas variables, que se ponderan para arribar a tal determinación?

Solamente se habla, con mención directa en este caso, de construcción, comercio, intermediación financiera, transporte y almacenamiento, entre otros, según la fuente, para soportar el entredicho crecimiento. ¡Qué bien! ¿Con eso se llega hasta la población en general, para satisfacer necesidades?, que se supone debe ser el móvil principal de las llamadas ciencias económicas.

Según dicen los que saben: “El objetivo de la Economía es estudiar la correcta distribución de los recursos escasos para satisfacer las necesidades del ser humano”.

“La economía es la ciencia que calcula los resultados de determinada política económica, simplemente planeada o puesta en práctica, no sólo a corto plazo y en relación con algún grupo de intereses especiales, sino a la larga y en relación con el interés general de toda la colectividad”

Luego, se corresponde el crecimiento económico que aquí tanto se cacarea, y se le da prensa, con esos “postulados”, que denotan gran precisión, como por lógica se entiende debería ser.  ¡No parece ser así!

Los economistas van a tener que revisar las bases en que sustentan sus afirmaciones y pronósticos, para que los fundamentos de esa disciplina no sigan siendo tan cuestionados, y que a los profesionales de la misma, solo se les siga considerando como simples tecnócratas, al servicios de los políticos, como de los  poderes internos y externos regentes, que les catapultan o promueven; y que además, soportan después las gestiones de gobierno que les toca dirigir.

Rolando Fernández

La mejor salida ante una “delicada” situación política dada: ¡renunciar a pretensiones!

Sí, frente a ese escenario actual,  dentro del que hoy se debate el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que hace inferir un insalvable divisionismo a  lo interno del mismo, hay que buscar una salida inteligente, al margen de todas las aspiraciones egotistas y grupales puestas en evidencia.

La desgracia de la división está más que latente allí, a punto de exteriorizarse por completo, a menos que se depongan las actitudes sectoriales presentes, en favor de conservar íntegra la entidad política, como de mantener vigente el sistema de partidos entre nosotros, que también se podría ir de paro, a consecuencia de los conflictos que entre los  “morados” se verifican hoy.

Los dos seudos líderes confrontados actualmente, en pos de su escogencia para la candidatura presidencial de la organización, de cara a los comicios electorales que serán celebrados en mayo del 2016, deben renunciar a sus pretensiones, para dar paso, y viabilizar en la medida de lo posible, la selección de otra persona con perfil presidencialista, que las hay allí dentro, para ser lanzada como propuesta a ocupar  la más alta posición dentro del tren estatal, Presidente de la República. Ambos deben comprometerse incluso, a ofrecer su apoyo al que resulte seleccionado. ¡Eso sería de gente inteligente!

La verdad es que, entre ambos personajes, con el concurso de todos los lambones que andan detrás, en busca de lo suyo también, han creado un malestar mayúsculo a lo interno del llamado “partido del rescate nacional”, cuya esencia primigenia está más que en tela juicio, debido a los procederes indebidos observados a posteriori por los discípulos del gran maestro fundador.

En estos momentos, se imponen la sensatez,  los juicios acertados, los desapegos personalizados y grupales; y, el dejar de lado los comportamientos egotistas gravitantes, detrás de preservar el sistema de la democracia representativa en Dominicana.  Y, como es obvio,  mantener “”vivo” el PLD, de manera que no ocurra lo mismo que con el PRD, un “muerto” hoy que nada más le hace falta el féretro y un par de coronas, para darle sepultura.

Ese partido oficial dispone de los mecanismos institucionales necesarios para proceder a un “balotaje” efectivo, y escoger una cara más refrescante,  como prometedora, en que la población pueda cifrar mayores y verdaderas esperanzas; en la que sean advertidas menos farsas y demagogias.

Los dos envalentonados aspirantes, cabecera hoy a dirigir los destinos nacionales, a partir de agosto del año 2016, deben entender que ellos no son el partido; que en su ausencia obligada algún día, por la razón que fuere, la entidad política tendrá que proseguir sus actividades,  y ser dirigida entonces por otros hombres.

Ni siquiera su único líder y fundador pudo cargar con ella cuando partió, mucho menos podrán hacerlo algunos de sus engreídos discípulos, que nada más han hecho deshonrar su memoria. El partido no es de nadie, ¡sino de su base!, dentro de la sociedad dominicana.

¡Ojo al Cristo!, qué se piense bien sobre el camino resbaladizo en que está pisando todo el conglomerado morado, fanatizado y “tendenciando”, desde hace unos meses hacia acá, pincelado de manera fehaciente con el descalabro económico de la población, las cargas impositivas abusivas, la corrupción estatal rampante, la delincuencia y criminalidad que nos arropan, el consumo y tráfico de drogas, etc. Y, para ponerle la tapa al pomo, como se dice, los niveles de endeudamiento con el exterior,  y la hipoteca de la soberanía nacional, entre otras cosas.

A propósito, dónde están los tantos cuartos percibidos por concepto de tributos extorsionadores a la sociedad, desde el inicio de la presente gestión de gobierno, como de la cantidad de empréstitos concertados con el exterior. ¡Son esas de las muchas preguntas que la ciudadanía se hace en este país!, y  que se están guardando para fines de retaliación en su momento.

¡Qué recuerden los seudos líderes de esa organización política, que nunca es tarde para enmendar actitudes y comportamientos impropios! Además que, ¡no hay peor ciego, que aquel que no quiere ver!; y que por lo regular, cuando intenta hacerlo, le resulta demasiado tarde

Rolando Fernández

¡Cuánto valen los estúpidos en determinadas situaciones!

Aunque parezca algo contradictorio, por la significación intrínseca del término, los estúpidos tienen un gran valor, aun sea circunstancialmente. Hay ejemplos más que suficientes en tal sentido, para comprobar esa concepción.

Según se interpreta, a partir del significado que ofrecen algunos diccionarios, entre ellos, el “Pequeño Larousse Ilustrado 2010”, la estupidez es una  característica personalizada que evidencia torpeza; y por supuesto, falta de inteligencia para comprender las cosas.  Ser estúpidos implicaría entonces por derivación, ineptitud, brutalidad,  e idiotez, atribuibles a los individuos de que se trate.

Siendo de ese modo, tanto las personas mismas, como las actitudes y acciones que provengan de éstas, por simple lógica, deberían carecer de importancia en cualquier ámbito valorativo.  Sin embargo, no siempre resulta así dentro del esquema de las cosas que pueden considerarse coherentes, o racionales podría decirse, pues hay situaciones en las que se rompe con el mismo,  no obstante se den las condiciones particulares precitadas. Y es que, esa gente de ordinario resulta muy significativa en ciertos momentos, ¡y mucho!

En ese tenor, los individuos “poco pensantes”, que como tales se puedan catalogar, tienen un valor incalculable para los políticos y comerciantes, que en el fondo realizan ambos una misma actividad lucrativa; sólo que, los primeros invierten en la obtención de cargos electivos, para beneficiarse mayormente, mercadeándose al igual que cualquier artículo de consumo; mientras que los segundos, lo hacen en mercancías propiamente, pero con los mismos fines, y a través de iguales procedimientos inductores: técnicas de mercado.

Para ganarse la popularidad y la preferencia de los votantes, son muchos los recursos económicos propios que los políticos tienen que invertir, o procurase los financiamientos que se deban, sin importar las fuentes de origen. También, los que se les otorgan, provenientes del mismo pueblo, como lo es por ley en el caso nuestro.

El asunto es dinero, para comprar conciencias, pagar alabarderos y vocingleros de poca monta, que usan como “ecos, o cajas de resonancia” en sus propósitos proselitistas. En el mismo orden, costear las propagandas y otros medios mercadológicos, para poder venderse, aun no se cuente con el perfil ético requerido en las posiciones a las que se aspire, ni las condiciones profesionales necesarias para tales cargos públicos.

Hay que ser más que tonto, para dejarse comprar por lo políticos actuales, de nuevo cuño, con mínimas excepciones claro, por sumas ínfimas de dinero, favores interesados, demagogias, y  promesas con las que nunca se  habrá de cumplir.

Pero ocurre que, la gran mayoría de todos esos que se venden a bajos precios, o se dejan lavar el cerebro, como se dice, que se pueden considerar como unos buenos estúpidos, son los que en mayoría colman los centros de votación (mesas electorales), desde las primeras horas de la madrugada día de la elecciones, para sufragar en favor de esos truhanes,  que en lo que menos piensan  es en el país. Por tanto, esa gente tiene un valor inmenso para los políticos demagogos y farsantes, ya con sus votos es que logran escalar hasta los cargos apetecidos.

Cualquier pensante medio, jamás se dejaría sorprender por los políticos trepadores y oportunistas que nos gastamos los dominicanos, ya que sabría muy bien que, nadie que tenga que invertir millonarias sumas de dinero para salir electo en un proceso de esa naturaleza, va luego a trabajar en favor del país.

Su norte siempre habrá de ser, la recuperación con creces de su inversión; con el agravante de que, también tienen que reciprocar con los poderosos que les tiendan las manos durante el camino; unos para cubrirse, y otros para después pasar facturas.  ¿Habrá tiempo para reparar realmente en las necesidades de la población?  ¡Difícil!

Sobre eso es que, ¡todo este pueblo debe reflexionar sosegadamente! Concienciarse, con respecto al contexto político en el cual se desenvuelve, si es que en verdad aspira a lograr la satisfacción de sus necesidades más perentorias. Y a que, las nuevas generaciones  puedan trillar en el futuro no muy lejano, caminos menos tortuosos o difíciles; que no tengan que arrodillarse ante los prestamistas e injerencistas de ultramar, para poder subsistir en su patria.  ¡No es votar por votar; jamás es cuestión de caravaneos, marchas y bandereos; es un asunto de conciencia ciudadana en expresión total!

Por otro lado, los comerciantes de profesión, en términos más concretos, que son los que invierten en compra-fabricación-venta de mercancías, juegan con la inteligencia de los consumidores, a través de sus maniobras fraudulentas, y la magia indiscutible de la mercadotecnia; aprovechan todos los momentos oportunos. Verbigracia, el “Días de las Madres”, dentro del mes que discurre, y las ofertas inductoras, como  engañosas por las que se inclinan.

Se podría decir que, la disciplina profesional de la  mercadotecnia sirve como uno de los mejores instrumentos para el medir los niveles de mediocridad y estupidez de los pueblos;  pues, las propagandas y los anuncios, etc., se diseñan y se transmiten con regularidad, de acuerdo a la capacidad pensante que ostenten, o dejen entrever, los potenciales receptores, a los cuales se dirigen.

Luego, tomando en consideración esos indicadores, es que se procede en el marco de la misma, cuando de instigar al consumo se trata, utilizando técnicas que despierten necesidades ficticias en la gente.  El asunto es siempre, ¡manipular para vender!

Obviamente,  para dejarse arropar con los influjos del mercadeo dirigido al consumo excesivo, la mayoría de las veces en base a necesidades inexistentes, más bien  creadas, o ser sorprendido en ciertos momentos, de forma algo recurrente, por los comerciantes y promotores habilidosos, también hay que ser un estúpido; escasea por supuesto, la capacidad pensante. ¡Se es fácil de embaucar!

Y sucede que, el comercio es una de las actividades más lucrativas en la actualidad; ¿por qué? Porque los estúpidos son de muchísimo valor para la explotación jugosa del ramo.

Entonces, la gente con esa característica, también vale mucho en determinadas circunstancias, reiteramos. Pero, no por sí misma; sólo  para beneficio de cuántos  saben como usarla, políticos y comerciantes en este caso.

Como muestras fehacientes de todo cuánto se ha expresado, tenemos en la actualidad, por un lado: la compaña política extemporánea, de cara a las elecciones a celebrarse en el año 2016 en Dominicana, con tremendos actores tratando de embaucar de nuevo a los estúpidos de siempre aquí.

Por el otro, acaba de cursar no hace mucho, la semana del romo, las francachelas, el alegre vacacionar, el sexo libertino, entre otras cosas, que para dicho tramo anual promueven los sectores comerciales, oportunistas entre nosotros, incluidos los avariciosos hoteleros, que les han cambiado por completo la esencia religioso-espiritual de lo que antes, por devoción cristiana y el respeto debido, se llamó “Semana Santa” o Semana Mayor.

El mercadeo se llevó de encuentro por completo, haciendo provecho de la falta de concienciación espiritual humana, la conmemoración  de la llamada “Pasión y Muerte de Jesucristo”, actos divinos con que finalizó su Ministerio en favor de la humanidad toda sobre el planeta Tierra, por encomienda del Padre Supremo.

Esa disciplina de la comercialización ha hecho, encontrando bastante caldo de cultivo, que dicha celebración se convierta en una alegre y desaprensiva fiesta mundanal, ¡y nada más!

Rolando Fernández