¡Gran verdad, irrebatible!

 

En Dominicana, ¡no todos los ciudadanos cuentan para los gobiernos que se gastan! Satisfacciones para los poderes políticos y sociales que rigen en este país, sí que se tienen. ¿Y para los pobres que abarrotan esta maltratada sociedad qué? ¡Solo marginación, desasosegados a granel! Las muestras están de sobra. ¿Quién dice que no?

Finalidad más que evidente, respecto de cuántas obras estatales se vienen llevando a cabo a nivel local, desatendiendo necesidades pueblerinas más apremiantes, y utilizando recursos financieros provenientes de los mismos impuestos con que se castiga a la población; como de los múltiples empréstitos concertados con el exterior, cuyo uso en parte se desconoce (se pierde un alto porcentaje en las uñas de los políticos de nuevo cuño), y que no se sabe cómo, ni quienes los van a pagar en el futuro.

Muchas de ellas, no es que no se requieran; pero, es obvio que, se deben postergar, para dar paso a otras realizaciones que se reportan más urgentes en lo concerniente al disfrute de la población en sentido general.

¡Qué a todos beneficien!; qué el grueso de la gente en esta nación se sienta favorecido; y, no un gran porcentaje afectado en su modus vivendi, como ha ocurrido en el caso del último relumbrón exhibido, entre otros llevado a efecto con anterioridad: el flamante Teleférico de Santo Domingo.

A ese respecto, “Choferes Sabana Perdida y Tres Brazos al grito; Teleférico arrasa con pasajeros”. (Periódico “HOY”, del 29-5-18, página 7ª):

“Cientos de choferes del transporte de pasajeros de los Sectores de Sabana Perdida y los Tres Brazos lanzan el grito al cielo debido a que con la puesta en servicio del Teleférico de Santo Domingo su labor se ha reducido considerablemente”.

Es evidente que, en nada de eso se pensó al idear el precitado proyecto; sí en reciprocar con los patrocinadores de los políticos locales, que costean campañas electorales, con principalía la última pasada (reelección del actual mandatario, según lo que ha trascendido), para que los mismos pudieran recuperar parte de los recursos financieros invertidos en tales menesteres, participando de ese jugoso “botín” ofertado.

Mientras todos aquellos obreros del volante “pasan las de Caín”, como se dice, al ver mermadas sus actividades laborales, en tanto que sus familiares estarán sujetos a más limitaciones de orden económico en lo adelante, politiqueros, y consorciados “solventadores” de las aspiraciones de todos esos trúhanes a los cargos electivos nacionales, podrán continuar amasando fortunas inmerecidas. ¡Les sirvieron otra mesa para el disfrute del pastel estatal!

Cualquiera se preguntaría, y cómo es posible embarcase en ejecutorias de ese tipo, sin prever las medidas compensatorias necesarias. No pensar en el quitarles de golpe y porrazo la fuente de trabajo a esos humildes servidores públicos, sin proporcionarles ninguna clase de sustitutivo a la vista; que tal actitud puede generar un malestar social de alta consideración. ¡Cuidado!

También, contribuir a fomentar más aún las actividades delincuenciales a nivel local, teniendo que recurrir esas personas a lo que venga, para poder subsistir.  Esa gente no se va dejar morir de hambre. ¡Se las van a buscar como sea! ¿Y, qué es lo que hoy está más a la mano en este país? ¡Tarea!

Preciso es destacar, en adición a la problemática de que se trata, que las obras de ese tipo, sin la planificación justiciera debida, van acorde con el “elefante blanco” del crecimiento económico, qué tanto se cacarea en este país, y que se difunde ampliamente, solo para aparentar un bienestar que los dominicanos no tienen; que se queda solamente en los bolsillos de la clase pudiente y dominante; que no trasciende hacia el pueblo en sí;  y, con lo cual nada más se pretende hacer proselitismos políticos electoreros, como buscarse nuevos préstamos en el exterior.

Ahora, ocurre que, “todo obra para bien”, reza una máxima. “Las mentiras tienen las patas cortas, y se les nota fácil el cojear”, dicen algunos pensadores. La gente de este Gobierno, y sus adláteres más cercanos, se han estado jactando de decir, “que la pobreza está a punto de acabar en Dominicana; que se le ha venido combatiendo con ahínco durante los últimos tiempos”. ¡Cuánta demagogia, mamacita!

Las patrañas envueltas en tales aseveraciones, serán bien fácil de comprobar en el presente, a partir de la amplia y efectiva visión que se podrá tener desde el ostentoso y flamante Teleférico, transitando sobre una serie de barrios carenciados que “adornan aquellos sectores” elegidos para su desplazamiento. “Lindos” paisajes, que desmentirán en ese sentido a los mandantes de turno, será posible observarles.

¡Qué poca memoria han tenido aquellos que gobiernan en la actualidad! En lo adelante, ya no podrán continuar diciendo lo mismo. ¡Se acabó ese “estribillo teatral” electorero releccionista! Tendrán que elaborar otro mejor, más convincente.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡La muerte no se equivoca! Tampoco fallan quienes la programan

 

En primer lugar, muerte se le llama, mundanamente hablando, al acto natural en sí. Por tanto, el errar no se le podría atribuir como tal. En todo caso factible, la equivocación correspondería adjudicarla a las entidades espirituales superiores que lo programan, actuando desde un plano celestial destinado para ese fin, y donde los yerros no se tienen; pues, todo obedece allí, a procurar la consecución presupuestada, siguiendo las directrices del plan divino adoptado, concerniente a la evolución de las almas encarnadas que conforman toda la especie humana. Y, ocurre que, el Gran Arquitecto del Universo, que es Quien dirige, ¡nunca se equivoca!

A veces, la inconsciencia sobre determinados eventos que se tienen que verificar por ley natural sobre el planeta Tierra, con respecto a la humanidad, induce a emitir pareceres errados, como ese que, en el caso que nos ocupa, estamos tratando de clarificar un poco, según lo investigado en relación con ese particular.

Uno de los hechos que, como mayor inescrutable se reporta, precisamente, aunque por supuesto, en el marco exclusivo de la mente de los hombres, cabría agregar, es la llamada muerte convencional de los humanos, a pesar de que sí es posible hoy el acopio de muchas informaciones inherentes a ese proceso evolutivo inevitable, en el plano de la matearía física densa, que permitirían formarse un juicio algo más acabado en tal sentido. Y es que, las Almas en posesión de un cuerpo físico, tienen que perfeccionarse, como condición obligada (sine qua non), para su regreso definitivo a la Fuente de Origen, el Padre en los Cielos.

Evidentemente, para poder lograr una edificación lo más sólida alcanzable posible, sobre la desencarnación de las Almas, lo que de ordinario se tiene como muerte física, a ocurrir en su momento (día, hora y minutos, precisos), hay que dedicar tiempo suficiente para investigar, con el sosiego y la humildad requeridos, en el contexto de la espiritualidad esotérica. Procurar saber dentro del mismo, lo que en verdad significa el acontecer de que se trata, como los porqués se produce.

También podría conocerse por la misma vía, quién es el hombre (general) en verdad, el Ego Superior actuante; lo que es la VIDA UNA eterna (Dios Mismo), de la cual los humanos, en este caso, disfrutan en forma transitoria, segmentos cronometrados, en términos del tiempo de subsistencia física previsto para el templo que sirve de “casa” a la entidad espiritual de que se trate (Alma), período que denominan los esoteristas: “corriente de vida”.

Que, la estructura física corporal también le sirve solamente como medio de expresión en un plano de conciencia, el físico, al cual no pertenece, pues su verdadero “hábitat” es el mundo espiritual, donde no requiere del ropaje carnal que debe abandonar al final de cada tránsito terreno, para poder retornar de nuevo el mismo (entidad espiritual) a su real residencia, el anterior espacio señalado.

Cada corriente de vida conlleva un prediseño, que está a cargo de las entidades divinas correspondientes, y en el cual se habrá de incluir cuánto sea requerido para que se pueda cumplir  con la Misión Suprema terrenal asignada; y, conquistar además, la porción de karma maduro puesta sobre sus “hombros”; que dicho sea de paso, es aceptada  por el Alma previo a encarnar, como la primera fase del llamado libre albedrio de que tanto se habla atribuible al hombre, y que habrá de cumplirse inexorablemente luego, durante el curso de la corriente de vida a disfrutar.

Cada tránsito físico vital, incluye la escogencia del entorno familiar, como social apropiados, y las circunstancias, o situaciones que se deberán afrontar; como, el tiempo estipulado de estadía terrenal, para el posterior retorno debido, llevando consigo el equipaje de cuánto se haya cumplido durante la misma.

Con lo que no, quedará pendiente para una próxima encarnación. Pero, el regreso del viaje desde a la Tierra que se inició con anterioridad, el mismo día en que nacen las personas (encarnan las Almas), tiene que cumplirse ipso facto, o a partir de una enfermedad física que haya venido condicionando el momento exacto. Nunca se pospone la partida. De ahí el refrán popular aquel, “de que nadie se muere la víspera, o se va después.” ¡Concluido el kilometraje a recorrer, se acabó el paseo!, si es que cabe la analogía.

En el tenor de lo hasta ahora señalado, debió llamar poderosamente la atención a todos cuántos han estado hurgando en las enseñanzas esotéricas, incluido este humilde servidor, obviamente, un artículo que publicara el señor German Marte, en el periódico “El Día”, edición de fecha 22-5-18, página 12, intitulado: “La muerte también se equivoca”, haciendo alusión directa al deceso reciente del connotado hombre del micrófono, Teo Veras.

Su opinión, respetada, pero no compartida de seguro por todos aquellos autorizados en tan delicada materia filosófica espiritual,  “ de que no debió haberse producido tal “muerte”, a su edad,   tomándose muy en consideración las dotes que adornaron al extinto (caballerosidad, ética, pulcritud laboral, etc.), con relación a los comportamientos  despreciables de otros, que se manifiestan dentro del entorno mundano-social en que aquel participara”, pone en evidencia, su desconocimiento obvio sobre la que debe ser una temática de capital importancia para la humanidad en general: el despido obligado de los seres que nos rodean, independientemente de la condiciones que les hayan distinguido; como, los lapsos de consanguinidad, afectividad, o admiración que puedan haber unido.  ¡Hay que irse, y eso es lo que cuenta, nada más!

Fueron sus palabras textuales; “al enterarme de la partida de Teo Veras, a quien apenas traté un rato, pero a quien conocí y admiré mucho tiempo, maldije la muerte y me dije una vez más: ¡caramba qué inoportuna e injusta eres! Por qué te llevas a este buen hombre, y no nos ayuda a limpiar los medios llevándote a unos cuantos de los tantos malhechores que hay en la radio. Definitivamente, la muerte también se equivoca”.

Cabría aclararle en adición al señor Marte, que según sostienen connotados esoteristas, y amanuenses de Maestros Ascendidos, en diversas obras escritas, todo el que mal proceda durante su transcurso terrenal, tendrá reservadas las puniciones kármicas que correspondan a sus inapropiados comportamientos; y, ¡qué el pase de “factura”, por la aplicación que manda la “Ley Natural de Causa y Efecto” es inexorable!

Además, que no hay que desearle la muerte a nadie, a manera de colaboración enmendatoria. El desencarnar, hasta cierto punto, significa liberación transitoria, agregaríamos nosotros, porque sí hay acumulación de karma, el llamado maduro, con el que luego hay que cargar, y conquistarlo. Que esos malhechores que hacen uso de la radio, como usted señala, por alguna razón sus actitudes se producen, ya que nada es casual, sino causal. ¡Interesante sería saber por qué!, para procurar erradicarlas.

Luego, con todo el respecto que nos merece el señor German Marte, como de muy osado se puede catalogar el señalado juicio transcrito. Y, la pregunta obvia que asalta sería: ¿quiénes somos los hombres (general) para catalogar de esa manera tan importante evento natural para la evolución de la especie humana? Ese es el único motivo por el que la misma se encuentra habitando sobre el planea Tierra.

Finalmente, para mayor edificación sobre el tema, y aguijón dirigido a los interesados en investigar, cabe señalar que, según los que saben, los hombres somos, entre las demás especies terrestres, “Atributos divinos para manifestación del Altísimo en el plano físico de la materia densa”. Somos la Idea de Dios Mismo en expresión terrenal”. Propósito: evolución del Espíritu, fragmento del Uno, que al encarnarse se convierte entonces en Alma.

Eso, creerlo o no, está a discreción de los hombres. Ahora, de no ser aceptada la concepción, la pregunta obligada sería; ¿cuál es entonces el propósito de la llamada convencionalmente vida?, cuando, incluso, a nivel del libro al alcance todos, las “Sagradas Escrituras”, nos podemos encontrar con lo siguiente, resumiendo; “Debajo del sol todo es vanidad y aflicción de espíritu”. Así lo dijo el Predicador. (Véase libro Eclesiastés, Sagrada Biblia).

¡Evolución de las Almas, sujetas a hollar todo un sendero consciente, adheridas a cuánto se requiera!, se reportaría como la respuesta más inteligente.  Hacerse Una con el Cristo, primero, (Conciencia Magna de Dios Mismo en expresión terrenal. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, Juan 14-6. Claro, nunca refiriéndose al Jesús Hombre); y, luego Una, con el Padre en los Cielos.

De lo contrario, cuál sería el proyecto, u objetivo en realidad, referente a la creación de la especie humana, que innegablemente, es la que les sirve como medio para expresarse sobre el planeta Tierra.  ¿Para que estaría en este plano de fantasías y mentiras?

¡En lo de carácter divino, no cabe equivocación alguna! El hombre, solo en el marco finito de su mente egotista, nada más está en capacidad de especular, cuando se trate de los actos concernientes al Supremo Creador.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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El problema mixto de la educación dominicana

 

Desde hace ya un tiempo razonable, nuestro país se ha convertido en un hazmerreir constante, por la mala formación escolar que en él se verifica, no obstante, incluso, la jugosa inversión última de recursos financieros para el sector, el 4% de PIB, conquista lograda en base a la presión social ejercida por grupos populares al Gobierno nacional.

Al parecer, esos cuartos, luego de obtenidos, no han servido para eficientizar la enseñanza en el país, a pesar de la friolera envuelta; construir planteles escolares, sin profesores, ni equipos sí; como, hacer todo tipo de negocios relacionados con los efectos auxiliares relativos a tan sagrada misión; y, adquirir los comestibles para la llamada “Tanda Extendida”, otro ardid politiquero considerado, pues sus beneficios en favor de los estudiantes no se ven.

Se hace más que evidente la actitud con que se introduce, el hazmerreír de la gente, cuando de evaluación educativa se trata, tanto a lo interno, como en el exterior, principalmente en lo que respecta a los niveles de escolaridad básico y medio. Los muchachos que cursan en esos grados no saben leer, ni escribir bien; como tampoco, conocen lo suficiente de matemáticas. ¡Lamentable eso!

La Lengua Española, al igual que la llamada ciencia pura de los números, son herramientas bastante desconocidas por aquellos, para proseguir estudiando, entre otras asignaturas también importantes, lagunas que luego se arrastran, y que tienen un impacto “sonoro”, cuando contra vientos y mareas esos alumnos logran llegar hasta la educación preuniversitaria; y, a veces hasta estando ya dentro del grado mismo de la educación superior. De ahí que, muchos egresados de nuestras universidades tampoco saben leer y escribir como es debido hacerlo.

¡Penosa realidad nacional! Un ejemplo a ponderar con relación a lo tratado: “un reciente informe apunta que los resultados de la “Evaluación diagnóstica de estudiantes del tercer grado” no fueron positivos. Se consignó “que solo el 12% de los evaluados en Lengua Española alcanzó un nivel adecuado. Al igual que los evaluados en matemáticas, donde solo el 27% obtuvo resultados satisfactorios”. (Fuente: Artículo publicado por Celedonio Jiménez, “Educación en tiempos difíciles”, periódico “El Día”, del 15-5-18).

Aunque de muchas razones en particular se habla, provocantes de esa deleznable situación, es evidente que, todas convergen en un punto mixto: politiquería y degeneración familiar fehaciente. Las escuelas del sistema público en este país, son utilizadas como recurso para agenciarse grandes negocios, por parte de las autoridades del ramo; y, cómo hacer proselitismo político electoral; para politiquear abiertamente, desde el mismo Ministerio que encabeza, capitaneado por un “politiquero” cualquiera designado, y sus ayudantes.

Por el otro lado, la verdadera esencia de la familia, en términos de participar en la formación general complementaria de los vástagos que se traen al mundo, ha sido tirada por la borda. Los compromisos paternales en tal sentido se han dejado de lado.

Es innegable que, ya ese tipo de instrucción adicional no se tiene. Claro, son los poderes hegemónicos presentes los que más han contribuido, y prosiguen haciéndolo en gran medida, para que la crianza de energúmenos, tarados mentales a granel, y hasta imbéciles se podría decir, sea lo que se estile a nivel de las tribus sanguíneas directas, las familias, en provecho obvio de aquellos. ¡Se les maneja socialmente con mucho mayor facilidad! Es el criterio que rige no cabe duda.

Una pregunta amplia que asaltaría a cualquier pensante es, ¿por qué cuando Trujillo, a pesar de ser un régimen dictatorial que encabezaba, y la ausencia de toda la tecnología presente, la formación educativa en el país era cien veces mejor que ahora, y estaba dentro de las más preciadas en América Latina?

Evidentemente, por la despolitización del sistema entonces; de ser obligación de los profesores el enseñar, como el respeto de los alumnos hacia esos. No era cuestión de ñeñe, ñeñe, ñeñe; se tenían que obedecer los lineamientos formativos trazados, a las buenas, o a las malas, y sin paradigmas inapropiados impuestos desde el exterior.

La misión formativa conjunta comenzaba desde el seno mismo de la célula social primaria, LA FAMILIA, donde se hacían los aportes suplementarios necesarios. Los padres tenían que asumir su verdadero rol en ese orden. De lo contrario podían acarrearse problemas con las autoridades.

Por eso, los muchachos se capacitaban, tal era lo esperado, no obstante, que la obligatoriedad con los hijos en aquellos tiempos para inscribirlos en las escuelas del sistema publico, era a partir de los siete años, cuando se considera que, en verdad, los niños comienzan a tener capacidad de asimilación y razonamiento.

Hoy, los inscriben en los centros de seudo formación (negocios), donde los manejan en grupos, como animales dentro de un corral, tal dice con acierto el doctor Alexis Carrel, en su clásica obra “La Incógnita del Hombre”, a los pocos meses de salir del vientre de las madres; y, no para que aprendan, sino para quitarse la responsabilidad de encima, agregaríamos nosotros. ¡Así proceden las co-creadoras humanas modernas!

¡Ni muestra de aquello loable expresado anteriormente, se tiene en el presente! Por eso, la educación actual en este país, Dominicana, a pesar de la tanta tecnología aprovechable de apoyo que se tiene, ¡no sirve!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Fuera los políticos aventureros del escenario local

 

Por las condiciones económicas, política, y social en que ha venido transitando este país durante las últimas dos décadas, a cargo de personajes desaprensivos y corruptos, en su mayoría, y sin un liderazgo interno, conformado por hombres capaces de tomar las riendas de los destinos nacionales, se hace más que necesaria hoy, la aparición de un verdadero estadista en el escenario de la política local, que opte por la presidencia de la República, a partir del año 2020, dejando de lado las apetencias personalizadas. como las grupales partidaristas.

De cara a los próximos comicios electorales a celebrarse el año señalado anteriormente, se están haciendo el “moño competitivo”, muchos politiqueros del patio, algunos hasta sin reunir las condiciones mínimas requeridas. ¡Qué “pena”!

Evidentemente, están haciendo provecho de la escasez de líderes políticos que se verifica entre los dominicanos, amén del desasosiego, las inconformidades, las burlas, como los abusos de todo orden que golpean a la población de forma constante; que se desea ver caras frescas, y realmente prometedoras, en la palestra social inherente.

Además, andan en búsqueda de la friolera de cuartos que entrega el Estado a los partidos, a través de la Junta Central Electoral (JCE), para la preparación del proceso correspondiente; y, el disfrute de sus más connotados representantes; que estos últimos se hagan más ricos cada vez.

Es obvio que, cuando se está por llegar al poder de todo se dice, y se promete en demasía por supuesto, aunque haya que “patrañar” en abundancia. En ese sentido, más  que risible se torna la aseveración de uno de los nuevos aspirantes al trono ahora: “Solo el PLD puede enfrentar los desafíos del país”. También consideró que, “su proyecto garantiza la continuidad del PLD en el Gobierno”. ¿Creerá él mismo, lo que está diciendo? ¡Muy difícil! (Véase: periódico “El Día”, edición de fecha 15-5-18, página 10).

Cabría peguntar a ese señor, ¡oh varón!, ¿y por qué su organización política no ha enfrentado los tantos retos que se han tenido durante las gestiones de gobierno disfrutadas ¿(dos décadas)? ¿No se ha querido reparar en ellos?

En adición, apuntarle que, ¡queda tiempo suficiente para completar el último período! No obstante, no se percibe nada en ese orden, a pesar de las tantas evidencias persuasivas que predominan actualmente, como los riesgos probables envueltos, con mayor ahínco cada vez, respecto de lo que viene ocurriendo en el ámbito internacional, como nuestra dependencia económica innegable.

La única previsión posible, parece ser, es la aplicación de una mayor carga impositiva a la población, aumentarle la presión tributaria hasta que “reviente”; y, seguir cogiendo cuartos prestados sin control alguno. ¡Cuánta demagogia, mamacita!

En este país aún quedan hombres con condiciones sobradas para hacerse cargo de los grandes problemas nacionales, los presentes, y los futuros que puedan llegar; que han mostrado aptitudes sobradas y pulcritud absoluta, para una eventual escogencia, y encargo.

A esos se debe procurar conquistarles, para que asuman el desafío patriótico requerido, independientemente de la parcela política a la cual pertenezcan. Lo importante sería su disposición de contribuir, y que los mismos acepten participar en la actividad política local, cuyo descrédito viene alejando a los buenos dominicanos, desde hace ya tiempo razonable.

A todos estos aventureros de nuevo cuño, como a los que ya han estado gobernando, y nada favorable han hecho en favor de este país, hay que subirles los vidrios, ignorarlos por completo. Pues de lo contrario, la nación continuará sumida en corrupción, impunidad judicial, endeudamiento externo, tráfico y consumo de drogas, como inseguridad ciudadana granel,

¡Ojo al Cristo pueblo!; y, no te deje sorprender nueva vez, con tantas demagogias, como las patrañas a las que recurren de ordinario estos trúhanes politiqueros, “troquelados “a lo moderno.  ¡De nuevo lo intentarán!

La gran mayoría de esos cree, que aquí la gente es verdad que no tiene memoria. Por eso actúan con tanto desparpajo. Pero, como dice un caro amigo; “la venganza es dulce, y se come muy despacio”. ¡Qué no se sorprendan luego!

 

Autor: Rolando Fernández

Los políticos en Dominicana, ¡se están jugando con candela!

 

La verdad es que, cuando uno repara, y se detiene a pensar en la cruda realidad económica-social-política que viene azotando a esta República, auspiciada no cabe duda, por la clase partidarista coloreada nacional, con raras excepciones personalizadas, y sin que nadie se preocupe por nada resolver, aspirándose solo a satisfacer deseos particulares, entre ellos las angurrias de poder, por parte de aquellos que, de disponerse en realidad, estarían en capacidad de hacerlo, la conclusión desalentadora a la que se arriba es, ¡qué este país va por muy mal camino

Ninguna de las situaciones calamitosas por las que viene atravesando esta nación, llama la atención a esos “buitres”, disfrazados de mansas ovejas; su único problema es buscar la forma de alzarse con el poder en el año 2020, en una actitud que no es nueva, con relación a otros procesos electorales anteriores.

Luego, eso de que haya aquí un grueso desorden institucional; falta de salud pública; educación escolar deficiente; corrupción e impunidad alegres; venta y  consumo de drogas en casi todas las esquinas de nuestras calles; inseguridad ciudadana; un caos de alta consideración en el tráfico vehicular; lavado de dinero a granel, como los abusos tributarios de estilo; y, que son flagelos todos ampliamente conocidos, a los políticos no les quitan el sueño jamás; ni a los que gobiernan, como tampoco a la seudo oposición que se tiene localmente. Su objetivo mayor: los sufragios en las urnas que favorezcan.

Y claro, nos estamos refiriendo a los políticos del patio, aquellos que pueden escalar hasta las principales instancias estatales, a través del voto popular, desde donde se pueden enmendar las ejecutorias desastrosas en las que estos han venido incurriendo, y colaborar con este pueblo de forma notoria, por medio de un trabajo eficiente, como oportuno. Son esos los que menos inclinación ponen en evidencia, a los fines de corregir los males derivados que se tienen en esta República, que cada vez más se reportan mayor acuciantes.

Toda la atención de esos magnates vive bien, está centrada ahora en la aprobación de una Ley de Partidos Políticos por parte de la gran caja de resonancia local “titereada” del Poder Ejecutivo, que denominan Congreso Nacional. ¡Lo demás para el país, poco importa!

Evidentemente, sería esa una legislación más, sin aplicación, solo para llenar los anaqueles en las oficinas de abogados, como las tantas que aquí existen; y, lo mismo que, otro traje a la medida de esos grupos corporativos, considerados ya, por tantos ciudadanos pensantes, como empresas lucrativas, nunca al servicio de la sociedad. Los congresistas, políticos todos, no van a disponer nada que se considere pueda ir en su perjuicio, contra sus intereses; que permita la aplicación de los controles pertinentes.

La tan cacareada normativa a la que supuestamente se aspira, incluye entre sus articulados, lo que se puede considerar como el nudo de la discordia: la celebración de primarias abiertas, o cerradas, por parte de dichas entidades, para la escogencia del candidato a presentar para optar por la presidencia de la República. ¡Nuevo eso ahora!

Las dos formas de selección, de nuevo cuño, tienen como patrocinadores a los caciques morados de última: Danilo Medina y Leonel Fernández; uno que quiere quedarse gobernando; mientras que el otro, aspira a retornar al poder. ¡“El carguito es bueno” !, según dice uno de los personajes atípicos dentro del ruedo.

Por tanto, todas las diligencias hay que hacerlas. Ambos están arengando sus respectivas manadas congresuales, como los mandriles más destacados y osados, en pos de sus propósitos individualistas. Mientras, los “recoge boronas”, partidos minoritarios, les están respaldando de manera directa o indirecta; buscándose lo suyo cada cual, como es obvio suponer.

En lo que no se está pensando, es en las consecuencias previsibles, riesgos probables, que puedan devenir para la nación, por las descabelladas actitudes presentes, de todos estos políticos locales, solamente preocupados por sus intereses personales; y, no se detienen a pensar en que están “matando la gallina de los huevos de oro”: nosotros somos los primeros, y el pueblo que se las arregle como pueda, ¡Es la actitud que siempre ha primado entre esos turpenes!

Entre lo que pueda ocurrir, está la desaparición del sistema de partidos, que sería un efecto directo de las dichosas primarias abiertas, de lograrse su aprobación; pues, ya no tendría sentido el estar inscrito en ninguna de esas entidades; amén de cuántas problemáticas organizativas esas implicarían, en términos de las votaciones necesarias para elegir, que se podrían reportar como caóticas; al igual que, los mayúsculos costos a cubrir, que limitarían bastante. También está gravitando con respecto a los mismos, el gran descrédito que en presente se verifica.

Eso puede acarrear, como es lógico suponer, la extinción del modelo de la llamada democracia representativa; y, de inmediato, dar cabida a la instauración de un régimen dictatorial en el país, que traiga como directriz principal el combate a la corrupción estatal rampante, como a su compañera inseparable, la impunidad judicial que reina.

Aunque, se entiende que no sería la mejor manera de combatir esos flagelos tan lacerantes, luce ser la única alternativa que a esta sociedad se le está dejando, para procurar combatir los innúmeros males que de los mismos se derivan. ¡Qué sería la única forma de salir de todo este grupo de tan malos dominicanos patrocinantes!

Ahí mismo se le acabaría la fiesta a esta casta de políticos demagogos y patrañosos que se gasta la nación dominicana. ¡La “candela social” que han encendido acabaría ipso facto con todos ellos!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¿Sorpresa, educación dominicana deficiente? ¡Jamás!

 

Un titular de primera plana, como ese que aparece en el periódico “Diario Libre”, edición de fecha 5-5-18, “La tanda extendida no avanza aprendizajes y docentes deben mejorar”, sustentado en el Informe de la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad  (IDEC), en que se incluyen algunas recomendaciones correctivas pertinentes, no debe sorprender a nadie con acceso a las aulas en este país; y menos, a los experimentados dentro del área, que son verdaderos funcionarios, y profesores académicos, apolíticos, por demás.

De más es sabido que, los mandamases locales (políticos y empresarios poderosos), lo que menos les interesa es eficientizar la educación en este país; y menos, las labores que desarrollan los protagonistas principales en ejercicio dentro del sector, aquellos que componen el personal docente.

Las grandes mayorías nacionales entienden que, hacer eficiente la educación en Dominicana, significaría correr el riesgo de que la gente comience a concienciarse, y que no permita que los políticos desaprensivos y corruptos del patio, con el concurso de sus “canchanchanes”, algunos  representantes del ámbito económico gravitante, le siga cogiendo como conejillo de Indias, para continuar haciendo sus fechorías, llevando a cabo los desmanes dañosos acostumbrados.

Además, todo pensante entre nosotros sabe que, eso de la “Jornada Escolar Extendida”, como la llamada “Revolución Educativa”; al igual que, la misma creación de la “República Digital”, no son más que estrategias politiqueras, embaucadoras por demás (parte de la posverdad), para promover la actual gestión oficial gobernante, con miras a una eventual reelección presidencial; como, el hacer provecho de esas iniciativas, en pañales, para gestar grandes negocios en favor de los máximos representantes dentro del área de la educación, como de los padrinos que de ordinario solventan, o cubren, campañas electorales aquí.

Que en esta nación no se está en capacidad de llevar a feliz término acciones de naturalezas tales, debido a la falta de preparación que se verifica, en el sentido del apoyo logístico exigible, incluyendo las instalaciones físicas requeridas, como los recursos humanos necesarios, que aseguren efectivos resultados.

Y, menos sería la aspiración de éxitos, procurándose una adhesión casi estricta a determinados paradigmas importados, que no están acordes con la idiosincrasia de los dominicanos; aunque, se estén promoviendo desde algunas cajas de resonancia internas, de esas denominadas ONGs, que reciben subvenciones monetarias desde el exterior.

Entonces, la aseveración de referencia no puede generar sorpresa alguna, vale reiterar. Sí permite comprobar las presunciones que siempre se han tenido en el orden de lo tratado, politiquería, como negocios en gran escala presupuestados; y, más aún después que, por la presión social ejercida, se lograra la asignación estatal del 4% del PIB para el área de la educación en este país.

Ante esa friolera de cuartos, de inmediato un gran segmento del sector empresarial local – mejor muestra “EDUCA” -, y personajes destacados dentro del ruedo político nacional, mostraron un inusitado interés por la actividad educativa nuestra; claro, buscando cada uno de esos, más bien, el poder administrar los jugosos recursos financieros que se recibirían a partir de la conquista malograda, por los intereses diversos evidenciados.

¿Qué es lo que ha habido a posteriori? Construcción de escuelas a granel, sin profesores, como tampoco los equipos necesarios, a costos escandalosos, y con vicios de fabricación bastante notables, según ha trascendido hasta la opinión pública; y, negocios hasta más no poder, con los efectos asociados a la enseñanza: uniformes, mochilas, libros, butacas, mascotas, etc. Y, por supuesto, los comestibles para los alumnos durante su estadía en los centros educativos públicos (tanda extendida).

Pero, después eso de aprendizaje por la referida nueva modalidad de asistencia introducida, como de mejoras docentes, constituyen un sueño. De ahí que se esté planteando la necesidad de repensar el modelo educativo vigente, entre otras medidas que se entienden de lugar.

Obviamente, es algo que se debe hacer, y agregar al ideal formato a que se arribe, la despolitización cabal del sistema que ya se requiere, comenzando por los que dirijan desde el Ministerio correspondiente que encabeza.

Lo que sí luce como una opinión algo descabellada, es que el 4% del PIB resulte “insuficiente para seguir aumentando los servicios educativos y no educativo” – ¿cuáles?  -, cuando se tiene bastante a la vista lo poco realmente benficioso que se ha hecho con la asignación actual, como los acres cuestionamientos que se vienen externando desde la generalidad que ejerce dentro del sector, exceptuando el funcionariado político designado, claro está.

En virtud de lo expresado, ¿sorpresa? ¡Ninguna!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Atinada opinión descriptiva, y concluyente esa, sobre la sociedad dominicana. ¡Léase!

 

Don Frederich Bergés, ¡cuántas verdades!, ha dicho usted, a través de la columna en el periódico “El Día”, edición de fecha 2-5-18, “OBERVATORIO DOMINICANO”, y una publicación intitulada: “Una sociedad en deterioro”. Es un juicio avalado en evidencias fehacientes que hoy se tienen a granel por todos los rincones nacionales. ¡Muy cruda y lamentable realidad la conclusión a que se arriba!

Pero, ocurre que, su exposición  se puede considerar, como las de otros también: “estar arando en el desierto”, pues aquí la gente parece haber sido anestesiada por el grueso de la indeseable laya politiquera nacional, demagoga, desaprensiva y corrupta hasta más no poder, que le ha estado gobernando durante los últimos años, y debido a lo cual, no le inspira ya  a este conglomerado humano,  lesionado no cabe duda, encaminar las acciones enmendatorias debidas, respecto del deterioro social   acumulado ya, que  es innegable en Dominicana.

Es obvio que, la tecnología al último guay de la moda (andar con una de las llamadas tabletas en las manos, como hablando sandeces por un celular, entre otras cosas, para que la gente se mantenga entretenida,), que por ojos, boca y nariz les han estado metiendo a un alto porcentaje de la sociedad del país, principalmente, a nivel de los segmentos más jóvenes, como de los mayores, que no han tirado páginas para la izquierda, ha surtido un poderoso efecto tal, que permite los narigoneos apetecidos. Entre esos está, el mantener a las personas mareadas, para que no reparen sobre la realidad en que viven, a la que les obligan, obviamente.

Conjuntamente con esa estrategia de los poderes hegemónicos que aquí gravitan, en pos de continuar siendo “bendecidos” por los tarados locales, está la penetración cultural adrede agenciada; y, la inmunidad judicial que se respira entre nosotros por doquier.

Además, están las limosnas con las que se trata de embaucar y comprar conciencias de los ciudadanos, por parte de los mandamases que se destacan dentro de los gobiernos que se gasta la nación; como, los condicionamientos mentales periodísticos, a nivel del bocinaje oficial pagado.

Y, por supuesto, las apatías de orden religioso-social, a cargo de las instituciones correspondientes, las iglesias todas, y demás. Estas últimas también pasaron a formar parte del juego narigoneante de estilo, en vez de inclinarse por las reales orientaciones espirituales que les corresponde ofrecer a los feligreses.

Ese es el gran abanico “inductorio” que ha venido provocando la gran desidia ciudadana, en relación con los fuertes golpes dañosos, deteriorantes que se reciben, de manera consistente, y hasta abusiva en ocasiones. Que mueve a una indiferencia evidente casi generalizada, y que ahora le pincelan con la nueva concepción: na’ e’ na’ y to’ e’ to’, en correspondencia obvia con los deseos de aquellos que quieren seguir detentando amplios poderes locales.  ¡Es lo presupuestado!

Todo cuánto usted expone, señor Bergés, en su valiosa y concluyente exposición, en el tenor de lo que se trata, son los productos, y los subproductos derivados del manejo que los poderes políticos y económicos han venido dando a este pueblo, tan manejable y desidioso; que lo han dejado tocar fondo, y desde donde será muy difícil sacarle a flote, salvo que no sea a través de la instauración de un régimen de fuerza, sin importar que sea de derecha, o de izquierda.

Aquí se requiere de un dictador con una mentalidad avanzada, porque nada será posible ya lograr entre nosotros, siguiendo los lineamientos de la mal llamada democracia representativa, por las tantas distorsiones que le han sido introducidas a ese sistema. ¡La profundidad de los males nacionales demanda ya de una cirugía mayor!, que solo de esa forma sería posible realizar.

Los gravísimos problemas que se tienen en Dominicana, respecto del deterioro fidedigno de su sociedad, tienen que ser enfrentados con el rigor necesario, y la compulsividad debida, lo cual no se obtendría con la escogencia de un mandatario a través del voto popular en las urnas; pues, todos los así elegidos, llegan a la posición comprometidos con los poderosos sectores respaldantes, los mismos que avasallan a la gente aquí, y la condicionan mentalmente. Se sientan en la poltrona presidencial con las manos amarradas; e impedidos de actuar, por buenas intenciones que se puedan tener.

¡Lamentable la concepción! Ahora, de orden es agregar aquí, que el promedio de tiempo para el retorno de un régimen dictatorial a cualquier país, luego de ser derrocado, debido a los desordenes institucionales, las malas direcciones, la corrupción, la inseguridad ciudadana, etc., que se verifican a posteriori, ronda los 45 años, según los estudiosos de la temática en el orden estadístico, y que ya en esta nación, hace rato pasamos de los 50.  “¡Bueeeno!”.

Evidentemente, ese es un señalamiento que debe llamar poderosamente la atención entre dirigentes y dirigidos locales, al tiempo de invitar a una reflexión sosegada, desde donde asaltaría de inmediato la pregunta, ¿entonces, se estará haciendo demasiado tarde para que tal retorno se produzca entre nosotros?

Más aun, tomándose muy en consideración, además, para apuntalar la inquietud aguijonante, las tantas evidencias persuasivas, y desconcertantes, como abrumadoras, que se tienen en Dominicana, amén de la escasez obvia de liderazgo político y social que se verifica, en capacidad para resolver las tantas problemáticas acuciantes y recurrentes que afectan.  ¡Ya el hartazgo ciudadano es grande!

Luego, de continuar, todos aquí, haciendo caso omiso a la concreta realidad generalizada que castiga sobremanera a la nación, qué nadie se extrañe después, de que pueda ocurrir algo similar entre nosotros: ¡de nuevo un régimen dictatorial!, sabrá Dios por quién encabezado.

¡Dominicanos, a reflexionar entonces!, “antes de que sea demasiado tarde” para corregir, tal es el llamado de alerta que hace el señor Bergés al final de su trabajo.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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