Los reclamos de don Euclides trascienden

Cuando las bravuconadas proceden de hombres que en realidad se atreven,  normalmente suelen  surtir efectos positivos, poniendo en evidencia una vez más que, no siempre todo es malo.

 

A raíz de las diferencias que mantiene el señor Euclides Gutiérrez Félix, y que han trascendido de manera vehemente hasta la opinión pública en general, con una de las “altruistas” EDES nacionales, que manejan esa parte del jugoso negocio de la energía eléctrica en el país, protegidas por el “redentor” de turno en la CDEEE, en términos de la correcta aplicación de la Ley General de Electricidad vigente, la No. 125-01, podemos ver  esta vez en uno de los periódicos de la prensa local, los términos fuertes en que se ha pronunciado sobre el particular  FUNDECOM.

 

El señor Gutiérrez Félix, como abogado de la República, buen conocedor de la normativa legal que rige en se orden, reclama su derecho que, como usuario le corresponde, a recibir la compensación debida por los apagones que sufre, que no son de su exclusividad, a lo cual manda de manera clara y precisa la referida ley.

 

Pero, con eso no quiere cumplir. Sí, con seguir extorsionando a la población con  aumentos abusivos en la tarifa cada vez, por el pésimo servicio que se ofrece, apadrinado por los que dirigen desde ultramar la economía dominicana, el  Fondo Monetario Internacional (FMI), y demás organismos prestamistas, con la complicidad siempre de los empresarios y los políticos que aquí se benefician del lucrativo negocio. ¡Eso sí!

 

Según consideró en ocasión de este caso, muy particular por cierto, la Fundación por los Derechos del Consumidor,  el “pedido de Euclides es justo”, fundamentándose en algo que se debe transcribir textualmente, para ver si la gente aquí acaba por abrir los ojos, y procura poner fin al abuso que se viene cometiendo en su contra, con la venta de un servicio público que resulta imprescindible para la ciudadanía, caiga quien caiga.

 

Señaló FUNDECOM que, “el abogado Euclides Gutiérrez Félix tiene razón cuando reclama que se le abone el 150% del costo de cada hora de apagón que ha sufrido en su vivienda, de manera que se compense  lo que alegadamente adeuda, que es un monto distorsionado, porque no es fruto de licitaciones públicas, sino de contratos “amarrados” .

 

Pero además expuso la entidad que, “los contratos establecen precios abusivos a los que las distribuidoras deben comprarles a la generadoras eléctricas.  Agrega que llegó el momento de hacer que las autoridades cumplan con el mandato legal y sincericen el sector eléctrico, del cual sólo se benefician los generadores eléctricos y el Estado, en tanto que es accionista al 50% de muchas de esas empresas”.

 

“Más claro de ahí no canta un gallo”, como dice el pueblo llano. (Véase periódico Diario Libre, edición del 30-8-11, página 08).

 

Ahora, dos cosas sí deben ser lamentadas con respecto al caso que nos ocupa. Primero, que el señor Gutiérrez Félix, como buen jurista que es, conocedor de lo que ocurre con el negocio del sector eléctrico aquí, y por demás, discípulo muy cercano del gran maestro Juan Bosch, amén de ser hombre con peso específico en el área gubernamental presente, no se haya inclinado antes por la defensa de este pueblo, contra los abusos que se vienen cometiendo con ese servicio tan utilitario, en contra de toda la ciudadanía en general; y que, sólo se  preocupe y reclame por él, poniéndole el frente a ese dolo público, por su problema personal.

 

Si la situación que se ha dado en torno a este funcionario del Estado, se hubiera producido, aunque en menor grado, con otros indefensos y desprotegidos ciudadanos, de seguro que el vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, y el procurador adjunto designado para actuar en contra de los alegados robos y fraudes con la energía eléctrica, hace tiempo les habrían buscado la forma de procesarles judicialmente.  Pero, “el puerco sabe en el palo que se rasca”,  tal cual reza un refrán popular.

 

Segundo, sólo por la persona de quien se trata, sí parece ser que,  la Fundación por los Derechos del Consumidor se ha  interesado de manera marcada, y expone su preocupación por un asunto tan dañoso para la sociedad nacional, cuando hace tiempo debió haberlo hecho de igual manera, procurando el que se introdujeran las enmiendas pertinentes en ese sector, de imprescindibilidad máxima para el país.

 

Para nadie es un secreto que en esta nación, los magnates empresarios y los políticos de turno, cuales sean, hacen lo que a ellos les viene en gana dentro de ese leonino negocio de la electricidad, para estafar a la población. Cada vez se recurre a nuevas normas y modalidades en los medidores, que sólo los acólitos o personal al servicio de las distribuidoras, como el resto de los regentes, entienden y saben leer; cuando no es que recurren a prácticas que no deben ser, y los encierran en paneles metálicos sellados, de forma tal que los  usuarios no tengan ningún tipo de acceso a éstos, ni siquiera visual, para que  puedan comprobar el consumo facturado, como bien se puede observar en algunos residenciales localizados en la ciudad.

 

Don Euclides,  al margen de lo que políticamente se le trate de imponer, y de  la decisión de continuar o no, con la situación que se ha generado entre algunos comunicadores del país y los patrocinadores de sus programas, respecto del asunto, por donde realmente no procedía irse  con eso, usted le haría un gran favor a este país si opta por proseguir echando el pelito en defensa del derecho a la compensación que le corresponde por los lesivos apagones, que no sólo le afectan en lo personal, sino a toda la ciudadanía en general.  La ley lo ampara – artículo 93, Párrafo I -.  Y, lo que se pueda lograr en su caso, va a sentar un precedente que iría en beneficio de todos los consumidores de ese servicio en la República Dominicana.

 

Aproveche la oportunidad, y ríndales ese servicio a sus conciudadanos.  El pueblo entero se lo va a agradecer, Cualquier costo político que su actitud pueda tener, será transitorio.  En cambio, una defensoría en ese orden, quedará como impronta o señal patriótica para siempre aquí. ¡Alguien osó enfrentar el abuso!; ¿quién?, don Euclides Gutiérrez Félix.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Seguridad alimentaria!, ¿por qué no hablar de formas para lograrla?

La verdad es que, muy pocas cosas resultan tan dignas de comparación, como lo es esa condición que  se verifica entre los políticos de nuevo cuño y los actores de cine, en cuanto a las particularidades  similares que se dan entre ambos. La semejanza es tal que, cuando se escucha hablar, o hacer propuestas, a los representantes de la primera clase, en pos de sus objetivos variados, lo que más parece ser es que, están filmando una película, de muy mala producción por cierto; pues, la esencia de la actividad teatral todo el mundo la conoce, en términos de la simulación, apariencias, dramas fingidos, etc., para entretener al público seguidor del género.

 

En el caso de los políticos, lo que estos procuran es jugar con la inteligencia de los demás congéneres, haciendo uso de sus principales herramientas de inducción, para condicionar mentalmente a los pueblos: las falsas promesas, demagogias, retóricas muy bien concebidas, etc. Y sobre todo, el arte de fingir una gran  preocupación por las masas desposeídas y sus problemas comunes.  Luego, y como es obvio, todo se queda en bla, bla, bla.

 

El tema viene a colación, debido a la cantaleta que se ha generalizado en todo el entorno mundial prácticamente, sin importar procedencia originaria, sobre lo que se entiende como un burlón planteamiento, en lo referente a la búsqueda de mecanismos para garantizar la seguridad alimentaria a nivel de los pueblos. ¡Eso sería como tirar piedras a la luna!

 

Aunque superficialmente, no hay duda de que, la propuesta como tal luce una loable iniciativa, por evidenciar una eventual preocupación referente a las clases más necesitadas de los países, no se puede perder de vista que la misma procede del ámbito político, y que por consiguiente, en el fondo resulta ser una voluntad muy cuestionable, en razón de la imposibilidad reconocida,  hasta por lo promotores mismos de la idea, de que eso no se puede lograr en el marco del actual esquema especulativo capitalista, caracterizado por la especulación, la desaprensión, la avaricia marcada,  y el afán de acumular riquezas, como arma que proporciona poder sobre los demás, esa última básicamente.

 

No obstante, se trata de proclamar esa intención, a todo pulmón como se dice, tal cual ocurrió en una de las reuniones celebradas en Buenos Aires, del llamado Foro de Cooperación América Latina-Asia del Este (Focalae), por parte del ministro de Relaciones Exteriores dominicano, aunque de los mecanismos pertinentes no se habla. Hay que hacer algo; pero, no se dice cómo, ni por dónde empezar. (Periódico Diario Libre, del 26-8-11, página 10). ¡Sólo se anuncia el asunto!

 

Con sobrada razón,  el  secretario  general de  la  Naciones Unidas

(ONU), Bak Ki-moon, al tiempo de reconocer la preocupación del presidente Leonel Fernández por la especulación internacional – precios en los mercados de alimentos y de petróleo -, como lo expuesto de manera vehemente en ese mismo tenor, por el Canciller de la República Dominicana en el citado cónclave, externó sus  deseos de visitar la nación, o de recibir a las autoridades del país, encabezadas por su primer mandatario, para conversar sobre el tema, y que  obviamente, se le amplíe respecto de la iniciativa.  Claro,  que se le expliquen los posibles mecanismos concebidos para poder lograrlo; el cómo tratar de hacerlo, la fórmula planteada, y el despeje de las variables correspondientes.

 

Cualquiera diría que, en el contexto de lo que se trata, resulta muy inquietante el hecho de que, mientras todo se achaca a la sindicada crisis calamitosa generalizada, como a la especulación,  ambas de orden mundial, los factores internos en los países, que inciden en que la gente no alcance para comer regularmente, como son: la voracidad fiscal, la corrupción estatal administrativa, la falta de de adecuados controles y la especulación a nivel cambiario, sean temas que nadie quiere abordar; ni mucho menos hablar de las medidas correctivas que se imponen en ese sentido. ¡Son de las cosas que no conviene tocar!

 

En la misma nación dominicana, por ejemplo, los niveles de corrupción sin control andan por las nubes; la paridad cambiaria, en base a la cual se fijan los precios de consumo, está sujeta a la voluntad de un mercado especulador circunstancial. El costo de los combustibles para toda la población, el comercio y la industria,  incluyen una carga tributaria muy superior a lo que debería ser, tomando en consideración su importancia utilitaria, con efectos traslativos generalizados.

 

Ese es un bien de consumo imprescindible, por el cual hay que pagar lo que se antoje a las autoridades de turno; al igual que ocurre con la tarifa por el servicio público de la energía eléctrica, que se ha convertido en un lucrativo negocio, del que nada más se benefician los empresarios y los políticos, sin que el pueblo en realidad tenga a quien reclamar.

 

Y quién, en su sano juicio, puede no considerar que esos factores incidan de manera directa en la fijación del precio de los alimentos que requiere la población para su sustento diario. ¡Comencemos entonces por corregir aquí!, para que las demás naciones traten de emular las actitudes nuestras. ¡No sólo es proclamar en el exterior!

 

Una nota bastante curiosa, que puede ser relacionada con el tema de que trata es que, en momentos en los que se está hablando – demagógicamente – de combatir la crisis alimentaria en las naciones pobres, la flamante secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, se encarga de promover la creación de nuevos impuestos, ahora sobre  las transacciones financieras, incluyendo las correspondientes a la divisas entre otras, algo que vendría a agravar aun más la situación de la escalada alcista en los precios de los bienes y servicios básicos de consumo; lo que sin temor a equívoco, limitaría más el poder adquisitivo de los ciudadanos, en el sentido de la adquisición de los productos requeridos para su alimentación. (Véase: periódico HOY, del 25-8-11, página 2E).

 

Entonces, dejémonos de estar cantaleteando sobre “garantía de seguridad alimentaria alguna”, ya que eso luce más que imposible en estos tiempos, salvo que no se cambie el actual modelo económico neoliberal impuesto, que es el que rige  sin contemplación mayormente, unido al contexto de las actitudes desaprensivas que prevalen entre los políticos de nuevo cuño, en las naciones tercermundistas, principalmente.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

¿Cómo le llamarán en lo adelante?

Es obvio que, el otrora parque denominado “pulmón de la ciudad”, enclavado entonces en el mismo corazón de ésta, en una de sus partes más céntricas,  el que  fuera el complejo deportivo más completo del área del Caribe para la época, según los expertos, y una de las obras magnas de las llevadas a cabo durante los gobiernos del Dr.  Joaquín Balaguer – gestión 1970-1974 -, está en vía de plena desaparición, producto de las apetencias constructoras del actual Gobierno.

 

Del malogrado “Centro Olímpico Juan Pablo Duarte”, donde las juventudes de las tres últimas décadas, y gran parte de la cuarta, dispusieron de acogedores espacios para la recreación física y mental, los ejercicios corporales, y la práctica de las diversas disciplinas deportivas existentes, ya sólo quedan los recuerdos en las mentes de todos aquellos que tuvieron la oportunidad de hacer uso, y de disfrutar de sus magnificas instalaciones, dentro de un seguro ambiente de seguridad pública-ciudadana.

 

Aquella vistosa y extensa zona deportiva, adornada con sus refrescantes áreas verdes y frondosos árboles, que permitían la respiración continúa de  aires puros dentro de la ciudad, a los asiduos visitantes al lugar, fue construida a principios de la década de los años 1970, para servir de escenario principal, en ocasión de celebrarse en el país los XII juegos Centro Americanos y del Caribe (1974).

 

La ejecución de la obra estuvo a cargo de duchos profesionales en la materia, encabezados por uno de los mejores, sino no es que fuera el mejor,  exministro de Deportes, el fenecido ya, señor Juan Ulises García Saleta (Wiche), para quien el abandono posterior, deterioro progresivo y destrucción final de algunas de sus partes principales, se convirtieron en el hazme sufrir para éste, durante sus últimos años de vida.

 

Todo aquel espacio dentro del área capitalina, sabiamente segmentado, y dispuesto para el desarrollo luego de la juventud dominicana, en términos de salud y fortaleza, con el correspondiente alejamiento de los vicios, hoy ha sido destinado para levantar una serie de obras públicas, cuya oportunidad y uso efectivo estarían por verse después.

 

Claro, aquí los ciudadanos pensantes conocen muy bien  la razón por la cual se realizan muchas construcciones públicas a nivel nacional, al margen de su utilidad para población. Normalmente, lo que en esos asuntos media, son las reciprocidades y las ayudas de carácter político, a los patrocinadores y acólitos condicionados que se logran captar durante las campañas.

 

 

Es muy probable que, esas hayan sido parte de las razones por las cuales en estos tiempos sólo se respira en el hoy mal llamado “Centro Olímpico Juan Pablo Duarte”, arena, cemento, como el aroma que despiden los grandes montones de basura y los hediondos cúmulos de desperdicios diversos allí localizados. ¡Que pena que así sea!

 

Es por lo expresado que, se tiene que ir pensando en el nuevo nombre que se habrá de dar en lo adelante a ese “cocktail” de obras públicas allí levantadas; ya que, para lo que menos sirve hoy esa área, es para la recreación física, el esparcimiento familiar, los ejercicios corporales, las caminatas, las prácticas deportivas, etc., que en esencia constituyeron la loable filosofía originaria con la cual se creara ese ambiente dentro de la ciudad, con gran facilidad  de acceso para las personas, por su ubicación, cosas todas esas que han sido tiradas  por la borda en estos momentos, sin reparo alguno ¡Han predominado más, las obras beneficiosas para los constructores elegidos, que la salud física y mental de la juventud dominicana!

 

Por tanto, bien podría ser denominado ahora ese lugar, como “Plaza de la Modernidad Política”, pues es lo que en el  fondo representa el mismo.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

¡Esa adicción a las tenencias materiales!, vanidad de vanidades

Las adicciones ningunas son buenas; todas causan pesar y sufrir en el tiempo, aun los cortos momentos de placer que puedan proporcionar, cuando el disfrute es permitido, o se logra alcanzar lo deseado, tras los intensos esfuerzos que se hagan para satisfacer las apetencias vehementes que impulsan.

 

Hay un sinnúmero de cosas a las que se puede ser adicto: los juegos de azar, las drogas fuertes, las bebidas alcohólicas, etc. Y en fin, a todas aquellas diversas actividades hacia las cuales se denotan   inclinaciones desmedidas, y que mueven a las personas a procurar la satisfacción de su disfrute o tenencia, hasta sentirse plenamente  complacidas con lo anhelado.

 

Las adiciones pueden tener variadas formas de disfrute, como se ve; algunos momentáneos, a través del consumo recurrente; o, la complacencia transitoria, como es en el caso de los juegos, ésta última.

 

Ahora, se tienen algunas muy especiales; entre éstas,  la que se refiere por ejemplo a la adquisición exagerada de bienes materiales.  También, la relativa a las grandes acumulaciones de dinero, que nunca se van a utilizar en su totalidad, y que sólo causarán inmensos tormentos después; pero, ¡se  procuran!

 

No es raro ver los casos de aquellos que, mientras más tienen, más quieren tener: grandes mansiones para vivienda, casas campestres, extensas fincas, y bienes en cantidad; aun sea, sólo para inventariarlos, y poder decir a todo pulmón, ¡yo tengo!

 

Se sacrifican hasta los extremos para adquirirlos; cuando no es que incurren en actos delictuosos, en la búsqueda de recursos financieros para sufragar las inversiones que hacen, por vías diferentes, entre ellas el negocio de la política, y su fuente principal, la corrupción.

 

La verdad es que, no se repara en las consecuencias futuras de ese gran cúmulo de bienes materiales; ya sea por el apego que proporcionan, como la incertidumbre propia que se verifica cuando se acerca el momento de tener que abandonar el plano físico – deceso –, en que hay que dejarlo todo.

 

Tampoco se piensa en que, tras el fallecimiento de los pudientes, lo que de ordinario ocurre es el despilfarro de todo lo dejado.  Cuando no, las enemistades, los pleito o litis a nivel de los tribunales, cada cual reclamando su parte.  En esos procesos, los abogados que intervienen, son los que mayores provechos económicos obtienen.

 

Evidentemente, son las actitudes puramente egotistas las que inclinan por los haberes de este tipo, tras considerárseles un símbolo de poder; es decir, lo que se entiende que da poder a las personas, por lo cual se deciden a luchar sin contemplación, como es obvio.

 

Según sostiene una connotada autora, “la vida está estructurada en torno a los símbolos de poder: dinero, autoridad, títulos, belleza, seguridad; y que estos inciden favorablemente en la salud de las personas cuando se obtienen, produciéndose un efecto contrario al perderlos. Que por ello, también se recomienda el tomar conciencia de lo que representa un símbolo de poder para la gente, en ocasión de procurar la cura de cualquier enfermedad”.

 

Ahora, no obstante, el efecto positivo que puedan generar los símbolos de poder a nivel de la salud, llega un momento en que algunos de estos, como es el caso de las tenencias físicas personales, se convierten en estorbos,  preocupaciones mayúsculas, pesar, sufrir y frustraciones, poniéndose en evidencia cada vez más,  el contenido de aquel pasaje bíblico bastante conocido: Miré todas las cosas que se hacen debajo del sol; y  he aquí, toda ello es vanidad y aflicción de espíritu”.  (Eclesiastés 1:14), versión no católica.

 

Pero, hay otro mensaje de contenido más contundente aun sobre lo que se trata, del mismo predicador, expuesto en el capítulo 2, versículos 17-18, cuya lectura dejamos de tarea, por lo que a veces, uno no se explica el comportamiento que sobre el particular continúan observando algunas personas avariciosas y tozudas, a pesar del fácil acceso a esas orientaciones puntuales que aparecen en la Sagrada Biblia; como, la simple aplicación de la lógica, sobre ese afán  psicológico excesivo  de poseer y conseguir que domina.

 

¡Que reflexionen todos aquellos, que sólo piensan en acumular bienes, que  luego tendrán que dejarlos todos!; pues nada cabe en el último equipaje de viaje. No es que se deje de tener; pero, debe procurase únicamente lo útil y necesario; ya que,  “todo lo que sobra daña”, como bien reza un refrán popular.

 

Finalmente, una meditación que nunca debe faltar en las actitudes y decisiones sobre los asuntos terrenos relativos, es aquella inherente a que,    sólo una cosa debe ser importante para todos hombres: ¡el ver y comprender, qué en verdad son, cuál es su naturaleza!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

El tema eléctrico aquí sigue dando de que hablar

De acuerdo con amplias reseñas de prensa, que se han estado publicando en algunos medios locales durante los últimos días, la comisión de energía del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), emplazó al Procurador General de la República, a la Dirección de Persecución de la Corrupción y a la Corporación Dominicana de Empresas Energéticas Estatales, a que procedan judicialmente contra los funcionarios de la distribuidora Edenorte, que incurrieron en un supuesto desfalco millonario, ascendente a más de RD$55,000 millones, según se desprende de los trabajos realizados en ese orden por la firma KPMG, en el año 2009, labores  que, según se dijo, fueron avaladas por la Cámara de Cuentas de la República, y sobre las que se informó en su oportunidad a la CDEEE.

 

En ese tenor, cualquiera se preguntaría, con sobrada razón: ¡OH!, ¿y qué les ha pasado a los persecutores de fraudes y robos en el sector, encabezados por el señor Celso Marranzini, como el procurador adjunto designado para tales propósitos, que se muestran tan activos y proclamadores , cuando de eso se trata, con respecto a los maltratados o vejados usuarios?

 

Al referirse al tema, según publica el periódico “Diario Libre, en su edición de fecha 22-8-11, página 23, el funcionario  “negó que el fraude cometido contra la Empresa Distribuidora de Electricidad del Norte (EdeNorte) ascienda a  RD$48 mil millones”; aduciendo que es mucho menor. Pero, también rehusó hablar del importe a que se eleva, según la reseña de prensa.

 

Evidentemente, eso significa que la situación fraudulenta a nivel de esa distribuidora en realidad se produjo, lo cual admitió más adelante al precisar que: “tan pronto se descubrió el fraude en la empresa eléctrica, el peruano responsable de la estafa, señor Carlos Portorreal, huyó del país. Y que, se ha tornado difícil el apresamiento  del extranjero, a pesar de que envió el informe al Departamento de Prevención contra la Corrupción (DPCA) sobre el caso”. ¡Buena salida!

 

Es por situaciones como la denunciada, cuando la población se hace eco de la misma, en cuyo tratamiento de carácter administrativo-judicial se advierten actitudes demagógicas y burlonas por parte de las autoridades competentes, existiendo verdaderos actos de corrupción reportados, con altos niveles delincuenciales, que perjudican sobremanera a la ciudadanía, por lo que una gran parte de la gente aquí, no se anima a pagar religiosamente por el consumo de la energía eléctrica.

 

Y más que, se entiende en adición, que los valores facturados por ese concepto, muy pocas veces representan un pago real y equitativo por el mal servicio que ofrecen las leoninas distribuidoras, apoyadas como se infiere, por el “redentor de turno en la CDEEE”, al igual que por los políticos desaprensivos que se benefician de ese negocio, y de las circunstancias dolosas que en ocasiones se dan en torno al mismo.

 

Sin embargo, las flamantes autoridades de la CDEEE, sólo les preocupa el aumentar abusivamente la tarifa eléctrica; pagar oportunamente a los generadores; y, perseguir las alegadas acciones fraudulentas en que incurren los consumidores, que nada más procuran defenderse de los precios compulsivos, excesivos e improcedentes que tienen que pagar, por el pésimo servicio  que se les ha venido ofreciendo, sin que en realidad tengan a nadie a quien reclamar, o que los proteja.

 

Pero además, parece ser que la Ley General de Electricidad, 125-01, sólo rige antojadizamente aquí, y sin prerrogativa alguna, para los consumidores pertenecientes a las clases sociales,  baja, media y media alta.  Los ricos, poderosos económicamente, son los  que menos pagan por el servicio de la energía eléctrica en esta nación. Pero, rara vez los encumbrados y protegido cobradores se atreven a marcharles a esos “turpenes” intocables.

 

Es por  todo lo expresado anteriormente que se debe entender, que al margen de toda preferencia política, el pueblo en general tiene que dar vehemente apoyo a esa denuncia pública hecha por la comisión de energía del PRD, con los emplazamientos debidos, a los fines de que se proceda con voluntad, judicialmente, respecto del alegado fraude millonario en Edenorte, según la auditoría practicada por la mencionada firma privada, con el aval de la Cámara de Cuentas de la República, cuyo informe denunciatorio lugar,  es del conocimiento de las instancias nacionales competentes.

 

Las autoridades de turno, que recuerden la máxima aquella de que, “para poder exigir, hay que cumplir primero”. También, la famosa frase de Aristóteles, que reza: “El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley”.

 

Finalmente, una nota curiosa con respecto al acto delincuencial denunciado es que, por ser el infractor de nacionalidad extranjera, peruano, las acciones judiciales, según el señor vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, se han visto entorpecidas. Por lo que, persuasivamente, llamaría la atención que ahora las tres distribuidoras de electricidad están manos aún, hasta donde se sabe, de tres administradores, no nacionales. ¡Cabría la reflexión debida entonces!

 

 

 Rolando Fernández

 

 

 

 

Remozar el Quisqueya para el gran negocio anual

Cuan penoso y doloroso resulta el leer en los medios de prensa local, sobre las grandes inversiones millonarias que hace anualmente el Estado Dominicano, para remozar los escenarios y las instalaciones en los estadios de baseball del país, de cara a la realización del gran negocio nacional de las bolas y los strikes, denominado “torneo de otoño invernal”,  a iniciarse siempre en el mes de octubre de cada año.  ¡A jugar pelota rentada otra vez; a beneficiarse muchos de nuevo, sin invertir nada!

 

Lo que más lacerante resulta en torno a esa temática es que, en una nación como ésta, con  tantas carencias y precariedades perentorias, que requieren de solución inmediata, en términos de educación, salud y de otros servicios públicos imprescindibles, se esté invirtiendo la escandalosa suma de RD$100 millones esta vez, para acondicionar y embellecer el Estadio Quisqueya, sólo para complacer a los poderosos empresarios beisboleros del país, y crearles las condiciones requeridas para su gran negocio otoñal, acciones que no son limitativas a esta  sede de juegos solamente. ¡Esos despilfarros, como que no lucen en estos momentos! (Véase periódico Listín Diario, del 22-8-11).

 

Pero además, esos son espacios públicos que durante el resto del año se utilizan para realización de otras actividades diversas rentables, durante los cuales son objeto de gran maltrato y deterioro, quedando después todo a cargo del Estado, que luego transfiere  los costos de las reparaciones necesarias y el  reacondicionamiento debido, al indefenso pueblo dominicano, a través de la imposición de forzosas cargas impositivas.

 

Esos son recursos que, ante la situación presupuestaria de déficit fiscal de que tanto se habla aquí, para justificar el seguir cargando con más impuestos a la población, deberían ser dirigidos hacia áreas nacionales más prioritarias; donde en verdad se necesite invertir en gastos sociales.

 

Que inviertan, para acondicionar y embellecer los escenarios dedicados al montaje de esos seudos eventos deportivos, los empresarios particulares que tanto se benefician de los mismos, por ser ya esa actividad, un negocio bastante lucrativo, para los dueños de los equipos, como también para los jugadores que intervienen en esa disciplina.

 

Rolando Fernández

 

 

Lo psicológico es lo que prevalece ya en los hombres

La lógica, que se considera como una parte de la filosofía que tiene que ver con el estudio de la estructuración y el fundamento de las percepciones expresadas por la gente, al igual que, con el razonamiento y la coherencia, todo en el orden del conocimiento humano, luce estar ya en la obsolescencia plena; pues, su campo de aplicación resulta cada vez más estrecho, a nivel de la sociedad mundial.

 

Ésta, como herramienta para su aplicación en el razonamiento deductivo, y la discriminación de carácter intelectual atribuible a los hombres, por su condición de seres racionales, con el paso de los tiempos y el curso de la modernidad cambiante, ha ido desapareciendo a pasos agigantados.

 

Ya, el agudo e inquisidor pensamiento de las personas, pese a que en ellas se encuentra localizado un punto focal de la Inteligencia Suprema Divina-Una, no es lo que predomina. Se ha como soslayado esa facultad, o dejado de lado  dicha capacidad inherente,  a causa de las añagazas de los sentidos físicos y los impulsos emotivos de carácter egotista.

 

Una gran parte de los seres humanos se ha dejado convertir en títeres de fácil manejo; en marionetas controladas a distancia por los versados inductores dominantes, que siempre tratan de condicionar a los demás, con sus retóricas demagógicas extremas,  en pos de lograr sus objetivos, ya sean estos comerciales, políticos, o de cualquier otra índole.

 

Para eso, sí que cuentan, y tienen valor los estúpidos o tarados mentales; los seres poco pensantes, que sólo alcanzan a ver hasta la punta de sus narices; y que por supuesto, constituyen tierras fértiles para sembrar engaños y falsías, como semillas que de seguro germinaran en poco tiempo.

 

La lógica, muy pocos ya la aplican. Sólo se recurre con normalidad, para fines de actuación, sin reparar mucho, a los condicionamientos mentales acumulados, de los que siempre se dispone, cuando se dejan sentar como base en los humanos, para tomarles luego como guías de acción a priori.

 

Esa es una de las razones por lo cual, la brecha entre pobres y ricos en la sociedad mundial, cada vez tiende a ampliarse. Las personas influyentes para ello en realidad, no son las que  más disponen de recursos económicos, sino aquellas que tienen mayor capacidad de inducción, a las cuales se recurre, y se utilizan como instrumento. Verbigracia, por hacer mención de un caso,  los mercadólogos duchos en la magia que envuelve esa disciplina profesional.

 

Son los condicionantes mentales de los demás, lo que  hacen creer y ver, ¡lo que ellos quieren que se crea y se vea!; no lo lógico necesariamente. Y que por tanto, que se acepten y se asimilen sus pretensiones, sean cuales sean. Es ahí donde está la base firme para  mayores logros de algunos, y la causa de grandes fracasos para muchos que, lamentablemente, se dejan imbuir; que se adhieren por completo a lo psicológico, dejando de lado toda lógica  directriz.

 

Rolando Fernández

 

 

Los pareceres errados de muchos jóvenes hoy

En los tiempos actuales, el mejor escenario para tratar de aquilatar los niveles de conocimientos generales con que cuenta la mayoría de nuestros jóvenes, alienados y transculturizados en grado sumo, sólo especialistas en los dañosos chateos a través del  Internet, como en el copiar y pegar que facilita el mismo, son las aulas universitarias.

 

Los que tenemos la oportunidad de poder interactuar como facilitadores o profesores, con esos muchachos y muchachas, podemos advertir con facilidad el alto grado de deficiencias académicas con que suelen contar; al igual que, la falta de información que arrastran en casi todos los órdenes, entre ellos, sobre historias de su país, como en lo referente a cultura general.

 

A veces, el oírles hablar tantas sandeces,  y cosas sin sentido, que justifican sólo con decir, “eso es lo que he escuchado siempre”, da más pena que vergüenza, y hasta enfada por momentos, debido  a los niveles en que eso se verifica ; ¡son estudiantes  con grado de educación superior¡

 

Y es que, no están en capacidad de discriminar entre lo convencional y lo verdadero, con respecto a las sencillas creencias y decires populares, que en su gran mayoría requieren de poco esfuerzo, en términos de investigación para descifrarlos, y evaluar sus contenidos; como, asimilar los reales sentidos envueltos, a los fines de ir dejando de lado las concepciones tradicionales que resulten  infundadas.

 

Lo peor es que, desinformados en gran medida, se creen muy sabedores de todo; y jamás admiten la gran ignorancia que ostentan, asumiendo en ocasiones actitudes burlonas, cuando alguien trata de convencerles sobre la realidad de muchas cosas, que distan bastante de su incorrecto pensar.

 

Todo lo supeditan a averiguaciones superficiales, a través siempre de la vía del menor esfuerzo, para formarse opiniones y conceptualizaciones en el aire, que externan luego alegremente, sin reparar en que sus pareceres pueden ser derribados por otros que han dedicado parte de su tiempo disponible, para mejor informarse; que no se conforman con los convencionalismos que  escuchan; que tratan de comprobar las cosas en el campo de los hechos; y que, respetan algunas concepciones y saberes pueblerinos, por campestres, costumbristas y acientíficos que total parezcan, otorgándoles siempre alguna pizca de verdad sustentatoria a cada uno de esos.

 

Lo expresado viene a colación debido a que, pasando la vista por una de las páginas de un prestigioso medio local, “Listín Diario”, reparamos sobre el título de un trabajo allí publicado, “¡La botella que lo cura todo!, y sentimos cierta curiosidad por conocer su  contenido.

 

Al leerlo, y enterarnos de su motivación, como de la forma en que la autora, a su decir, trató de saciar su “sed de aprender y saber”, para lo cual no se requiere de muchos años en ese orden, entendemos, es decir, sobre el asunto de las botellas que con frecuencia se recomienda tomar, contentiva de remedios preparados en base a yerbas naturales, para combatir determinadas enfermedades en las personas, nos trasladamos mentalmente, por su forma de concluir, a algunas de las aulas en que nos ha tocado trabajar, escuchando exponer allí, opiniones y pareceres de determinados alumnos, que regularmente, ¡dejan mucho que desear!

 

En el tenor de lo que se trata, nosotros desconocemos en verdad cómo se preparan esas botellas.  No sabemos si en realidad curan o no, para asegurarlo públicamente. Lo que sí podemos aseverar es que, son de nuestro conocimiento, casos en los que esos preparados o bebedizos, como les llama, han surtido efectos muy positivos en problemas de salud que afectaban a determinadas personas, que incluso la medicina convencional no había podido resolver.

 

Es por lo que creemos, que esa es una temática que merece ser investigada con mayor profundidad, para poder formarse una opinión más sólida sobre la veracidad de los efectos de tales remedios; y que, no debe ser objeto de expresiones burlonas, concluyentes a priori.  Además, complementar lo indagado, con algunas informaciones sobre determinados aspectos misteriosos de la Madre Naturaleza, que todo lo proporciona y rige, incluyendo gran parte de la economía biológica humana. Esos intríngulis de carácter natural, a veces guardan estrecha relación con la preparación de esos brebajes.

 

Pero demás, en asuntos de esa índole, también se deben tener presentes aspectos tales como, las influencias del poder mental en los seres humanos; al igual que, las actitudes de fe que se verifiquen. La fe energiza; y, la energía es vida. Una reconocida autora señala sobre el particular, “Nuestra fe y nuestro poder de elección son, de hecho, el propio poder de la creación.  Somos los canales por medio de los cuales la energía se convierte en materia en esta vida”. (Caroline Myss).

 

Esas mismas alusiones que ella hace, tanto al Sol, como a la Luna, respecto de la conservación, y de la forma en que se tienen que tomar esas botellas, para asociarlas, sin temor a equívocos, habría que conocer algo a fondo,  sobre el papel y las influencias que juegan ambos – Sol y Luna -, con relación a la Tierra y sus habitantes.

 

En virtud de lo expresado, y con todo el respeto que nos merece la señorita  Anahays Gil,  se puede advertir que, la cuestión no es tan sencilla, como apreciamos ella cree. Y que por tanto, procedería profundizar un poco más en sus investigaciones, si en verdad tiene “sed de aprender y saber” sobre ese particular.

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Despertad!, pueblo votante

Cada vez se torna más oscura la noche para los dominicanos, sin que parezca va a amanecer, en términos de la satisfacción de sus necesidades más perentorias.  Se debate este pueblo entre carencias de todo tipo: económicas, salud pública, seguridad ciudadana, educación, servicio energético, aplicación efectiva de justicia, etc., sin aparentes posibilidades de solución a la vista, dadas las circunstancias actuales que prevalecen, incluyendo el revanchismo político obvio.

 

El panorama tiende a complicarse más aun, con las evidentes acciones de corrupción en las que incurren algunos funcionarios del tren gubernamental, hechas públicas sin reparo alguno; y que, como es natural, dejan secuelas deleznables.  Pero, contra los supuestos infractores, no se advierte la menor intención de dar inicio a ningún proceso judicial  a nivel de los tribunales del país, para juzgarles como es debido, y condenarles con dureza, si es que procede una punición de esa forma, o cualquiera que sea.

 

Nos encontramos ya en la ruta de un nuevo proceso electoral, de cara a los comicios del año 2012.  Comenzaron, como es obvio, los apoyos condicionados a los candidatos contendores, de mayor arrastre aparente. Algunos para continuar  disfrutando de las mieles del poder, como la búsqueda de protección, para no ser perseguidos en lo adelante por los actos indebidos anteriores; y otros, para engancharse al tren del Estado, porque aún no están.

 

Ya se verá que, tan pronto finalice la presente gestión gubernamental, la norma del “borrón y cuenta nueva”, será objeto de aplicación plena otra vez, más aun, según quien resulte electo; y que, la nación continuará transitando por los mismos caminos de las imposiciones tributarias, la corrupción estatal, los incrementos en la deuda externa, y los aumentos impropios en los precios de los combustibles, como de la tarifa eléctrica.  Además, vendrán las firmas de nuevos convenios con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para continuar hundiendo más a la nación.

 

Los acuerdos de aposento vuelven al aire político nacional, en estos fervorosos tiempos de campaña; las alianzas grupales y los conversatorios entre los aspirantes a la presidencia de la República,  con los eventuales acólitos condicionados de siempre, oportunistas, están a la orden del día.  De ahí saldrá el muñeco fresco de gobierno a ser aplicado a partir de agosto del año 2012; pero, con las mismas bases anteriores de ejecución, quedando obviamente pendientes, las prerrogativas a conceder, como las demás  reciprocidades concertadas.

 

Y es que, bajo el actual esquema electoral vigente, como el del sistema de partidos que rige en el país, según los cuales la norma es, “apóyame, que yo te doy”, difícilmente nadie pueda hacer nada en favor de la nación, aunque se lo proponga.

 

Esa es una cruda realidad, con la que esta República debe tratar de romper urgentemente, al tiempo de procurarse verdaderos líderes políticos en capacidad de administrar la cosa pública, para no seguir siendo manejada a voluntad por meros representantes de grupos, que sólo aspiran a agenciarse beneficios particulares, en tanto el país continúa sumido en la más espantosa miseria.

 

Como se puede advertir, en el transcurrir de los tiempos, el pueblo llano en general (clase baja, media y alta), sigue sin despertar a sus intereses verdaderos; durmiendo profundamente, en lo que los políticos de nuevo cuño prosiguen conspirando contra él; y parcelándole, como la gran finca a explotar durante el  próximo periodo de gobierno que se avecina, de inciertos cuatro años más.

 

¡A despertar pueblo dominicano!, y a no seguir cifrando nuevas esperanzas en todos estos comerciantes de la política que se gasta la  República.  Hoy más que nunca, este país requiere de hombres probos, nacionalistas, sosegados, de juicio frío y objetivo a todas luces, que dirijan sus destinos por mejores senderos, de prosperidad y verdadero desarrollo económico. Aun dentro de la vorágine política comercial presente, lo lógico es pensar que, las impetuosidades de algunos,  vendrían a complicar  hoy más las cosas, por lo que jamás reportarían efectos positivos.

 

Aquí todavía quedan algunas personas muy indicadas; ¡buscadles y promovedles!, si queréis cambiar el panorama desastroso por el que atraviesa la sociedad nacional en estos momentos, con nuncios claros de empeoramiento, y de una situación caótica generalizada.

 

De no hacerlo así, que después nadie salga a las calles a quejarse; como a evidenciar una vez más, el sentido certero de la frase sociológica aquella, muy popular por cierto, de que, “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. Entonces, ¿por qué gritar, cuando están en el poder?

 

La recomendación final por supuesto es que,  el voto en las elecciones del año 2012,  no debe tener ya  el mismo costo para los candidatos en pugna, que el de “un pica pollo, con pote de ron”; o, el importe monetario de RD$500.00, con los que se come malo durante dos días a lo máximo. El concienciarse entonces; se impone en estos  tiempos críticos,  dominicanos.

 

Luego, ¡despertad por tu bien!, pueblo votante.

 

Rolando Fernández

 

 

¡Cuidado con la selección!

Los “vices” a escoger, para desempeñar a nivel cualquier tipo de estructura jerárquica, normalmente son figuras decorativas, sin funciones definidas de antemano, que sólo adquieren real valor, o importancia relativa, cuando el primero no está.

 

Pero, en el no estar del superior inmediato, se pueden correr muchos riesgos, dependiendo de las afinidades y lealtades que se verifiquen entre ambos ejecutivos,  cuando ya está en  posición plena.

 

De ahí que, las decisiones de elección con respecto a cualquier candidato acompañante, en todo torneo competitivo,  máxime cuando se trata de dirigir los destinos de un país, tienen que ser muy bien sopesadas, para no incurrir en errores que luego se tengan que lamentar.

 

Hay que ponderar, con mucho cuidado, los aspectos favorables, como también aquellos que puedan restar a la popularidad del binomio que se oferte al electorado; pues en la mayoría de los casos, algunos votantes con algún nivel de conciencia política, meditan sobre las condiciones propias, como las actitudes verdaderas de lealtad, no simuladas, que pueda haber en  el acompañante elegido, previendo efectos posibles no deseados, en una eventual sustitución temporal o definitiva, al primer mandatario de una nación.

 

Es por ello que, ante el resbaladizo camino por el que transita el candidato a la presidencia de la República, por el partido oficialista, señor Danilo Medina, enfrentado contra gente de dentro, y fuera de la  organización política morada, tiene que hilar bastante fino antes de tomar una decisión, que resulte acertada al respecto.

 

Debe pensar en que, el “vice” por el cual se incline en esta ocasión, podría incidir de manera muy significativa en sus posibilidades de alcanzar la primera magistratura del Estado. Pero además, que esta campaña evidencia ser su última oportunidad para intentarlo, por lo que nada se puede improvisar; como tampoco, dejarse sorprender con caramelos que puedan contener una alta dosis de veneno en  el fondo.

 

Danilo tiene a su lado muchas personas aptas, entre las cuales escoger su acompañante de boleta; y debe hacerlo, preferiblemente, tomando muy en consideración a los viejos robles con que cuenta el partido, depurados claro está; al igual  que, dejando de lado a los “advenedizos” que ahora tratan de arroparle, tratando más que nada, de satisfacer apetencias personales.

 

¡Ojo!, con la selección de la persona para “vice”.

 

Rolando Fernández