Capitalización política de las desgracias nacionales

 

Los mejores escenarios para llevar a cabo sus proselitismos se presentan anualmente a los accionistas de las empresas denominadas partidos políticos, tras el paso de los fenómenos naturales que azotan a la nación durante la época señalada como ciclónica, y que provocan serios desastres, o desgracias de consideración por doquier.

En ese orden, hacen esos turpenes su agosto electorero, visitando las áreas afectadas, y ofreciendo ayudas que, en la mayoría de los casos se allantan más que otra cosa, pues en realidad muy pocos de los aportes solidarios son los que llegan hasta su destino final.

Ahora, lo que sí siempre se hace es, darle mucha prensa, y “cascarear” bastante, los actos en que se suministran hojas de zinc, clavos, y chucherías comestibles. También tablas de madera para reparaciones pequeñas, y colchones de mala calidad, que se exhiben en camiones de repartos para maximizar las propagandas alusivas.

Claro, se aprovecha además la ocasión, para hacer compras de los efectos que se distribuyen, al por mayor, agenciándose por supuesto jugosas comisiones personales, y favoreciéndose a los grupos empresariales amigos.

Todo eso, entre otras cosas, es parte del aprovechamiento obvio de los políticos, en términos pecuniarios y electorales. No se pierden la oportunidad. Se trata de vender la idea de ayudar a los damnificados; pero, quienes en verdad mayores beneficiarios resultan son los políticos que encabezan los ministerios a que toda ayuda y prevención debe corresponder, y sus “canchanchanes”, por supuesto. ¡Más ricos salen!

El otro ingrediente a destacar, y quizás el de mayor importancia, son los fondos que se procuran para arreglos, reconstrucciones y la realización de nuevas obras en las zonas devastadas, provenientes del Estado, a través de asignaciones presupuestarias, o aportes directos del Gobierno, bajo algún otro mecanismo de lo que dispone. No obstante, la mayoría de los recursos entregados se pierden en el camino. ¡Su uso nunca es objeto de auditoria alguna!

Con un porcentaje de esos dineros, les limpian las caras a determinadas partes incluidas del país, de esas que más se ven. Y, se llevan a cabo realizaciones mínimas para justificar en otras. Pero, las cosas que en verdad se deben hacer para resarcir pérdidas registradas, y enfrentar fenómenos naturales futuros, no se llevan a cabo.

Todo se deja prácticamente igual, para el año próximo, si vuelve otro ciclón, vaguadas o lluvias en exceso, que produzcan inundaciones y daños materiales, hacer la misma novela, que siempre llevará por nombre: “Proselitismo electoral y búsqueda de cuartos”.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Hasta la belleza cansa”. ¡Corrupción e impunidad rebosan la copa en Dominicana!

 

La verdad es que, al ritmo que van desarrollándose los actos de corrupción en este país, y se preserva su hermana inseparable, la impunidad; se formulan acusaciones bastante serias y documentadas;  se desarrollan protestas populares en contra, que se dejan sentir con ahínco; ese flujo de las informaciones relativas que trascienden, procedentes del exterior, que se hace cada vez mayor; como, la disposición judicial que se viene evidenciando en relación con algunos casos denunciados de robos al erario público nuestro, podrían hacer que las cosas comiencen a cambiar en esta nación, con respecto a esos flagelos tan lacerantes, y el tratamiento de estilo que se acostumbra

El cansancio respectivo se está dejando sentir en la población generalizada, como en algunos sectores influyentes dentro de la misma, en correspondencia con el sentido de la frase parcial que encabeza. ¡La gente está “jarta” ya! Y, ojalá que se continúe con los aprestos de carácter enmendatorio que se vienen encaminando.

En el tenor de lo expresado, esa decisión condenatoria en contra del exalcalde de San Cristóbal, señor Raúl Mondesí, emanada de los jueces del Primer Tribunal Colegiado de aquella provincia, presidido por la magistrada Biulkis Milanés, según ha reseñado la prensa local, podría ser el inicio en firme de comenzar a pasarles facturas a todas estos enganchados a políticos, que solo van a los cargos públicos a satisfacer sus apetencias personales, como de los grupos respaldantes.

Rogar entonces, porque cosas como esa no se queden en el intento del hacer; que no sea una escaramuza más de la justicia dominicana para entretener, ante la presión social desbordante, dado los tantos casos de corrupción de mayor envergadura que se tienen en carpeta, a los cuales no se les quiere meter la mano; que se han puesto en el olvido, en razón del nivel de los turpenes políticos que hay envueltos en tales desfalcos contra las finanzas públicas.

Ahora, en el caso del también exjugador de Grandes Ligas, enganchado a político tras su retiro del Baseball, lo que llama un poco la atención es la aparente lenidad expresa, cuando se repara en el contenido de la sentencia evacuada, en términos de las penalizaciones dispuestas, frente a la cuantía del cometido desfalco de que se le acusa – malversar más de RD$300 millones en la dirección del cabildo que ocupó.

Una multa por RD$60 millones. Y, con los RD$240 millones restantes, como de seguro el dinero adicional, ¿qué pasó?; ¿se le deja para disfrute?  Además, se le impuso prisión por ocho (8) años de cárcel, que pasan rápido, o a mitad cumplida se queda libre. ¡Va en coche este inculpado, ya condenado!  Claro, peor hubiese sido un descargo judicial, como los alegres acostumbrados.

Preciso es apuntar que, ahora de inmediato comenzarán las apelaciones, los pataleos, y los shows de los abogados, para tratar de eliminar el fallo, o al menos disminuir las penas, por lo que las mismas pudieran quedar no significando la gran cosa en realidad ante los hechos supuestamente cometidos, al término definitivo del proceso.

Aunque mucha gente está pensando en que esa es otra pantalla entretenedora más del oficialismo, cabe reiterar, es indudable que algo del castigo habrá de quedar como precedente, y que la referida decisión puede motivar y abrir caminos expeditos para los demás gruesos expedientes de corrupción que se mantienen intocables en el país, verbigracia: Odebrecht, ISOES, Aviones Tucanos, entre otros.

Pues, si aquí se continúa evadiendo judicialmente el espinoso sendero de la corrupción estatal y la impunidad, es el pueblo mismo, debido al hartazgo fehaciente que viene expresando, que se constituirá en un amplio tribunal, y va a juzgar, como a dictar severas condenas, en contra de todos estos ladrones de cuello blanco que se gasta este país.

Finalmente, se hace necesario decir en opiniones de este tipo, que cuando algún político desaprensivo del país sea acusado de malversación de fondos públicos, u otro actos inmorales ante los tribunales de la República, y se logre sea dictada una sentencia condenatoria, dentro de los mandatos que se estipulen en la misma, se debe incluir la incautación de todos los dineros robados en términos líquidos, y el despojo de los bienes muebles o inmuebles adquiridos a partir de iguales actos dolosos, con cuartos del Estado nacional, como lección severa en su contra. No dejarle nada para disfrute a posteriori, y que los demás se puedan ver en ese espejo vergonzoso.

 

¡A escoger entre conocidos! Parece ser la imposición política presente

 

Dice un refrán popular, muy viejo, por cierto, “que es mejor un malo conocido, que un nuevo por conocer”, Luce que con ese mensaje se quiere de nuevo embaucar la población electoral local, de cara a los comicios del año 2020 en el país.

El contenido de esa máxima no está muy lejos de la realidad, pues lo nuevo en ocasiones puede dar sorpresas que resultan más dañosas que los hechos desaprensivos en que hayan incurrido aquellos que ya se pusieron en evidencia; que manifestaron lo que en el fondo eran.

Ahora, a veces correr riesgos se hace más que necesario. Se tiene que explorar en aguas “vírgenes”, para ver hasta dónde se puede mejorar la “pesca”, que favorezca a la sociedad nacional en este caso, y entones comparar.

De los mismos escenarios con iguales actores, qué otra cosa se puede esperar, que no sea semejante, o peor que lo anterior, por más alharacas y ofrecimientos electoreros con que ahora se esté tratando de envolver de nuevo a la población poco pensante nuestra, a partir de políticos “quemados” ya, estar procurando retornar nueva vez al poder, para volver a mal dirigir este país; a explotarlo como si fuera una finca de su propiedad.

Por lo que se está observando, a esta sociedad, acosada por tantos problemas, proporcionados en su mayoría por el sistema político nacional, en deterioro pleno, capitaneado por aquellos que se entienden como caciques insustituibles, se le quiere servir la misma mesa electoral acostumbrada, sin platos nuevos para seleccionar.

“¡El mismo almuerzo intoxicante, para continuar indigestando a este pueblo es lo que se quiere!”. Claro, con los mismos “cuentos tristes” de estilo, y mentiras bien adornadas, para confundir como siempre a los ingenuos, por no llamarles pendejos. ¡Cuánta cachaza tienen estos buitres!

Se pretende vender la idea de que no hay otras opciones de dirección para el país, sino que sea alguno de los mismos zorros corruptos, convertidos todos hoy en ovejos más lanudos que ayer; aunque, con vestuarios embaucadores a la vista, repletos de falsas promesas como siempre.

Evidentemente, este pueblo debe tener ya los ojos bastante abiertos, para no dejarse confundir de nuevo, y mirar hacia los alrededores donde pueden aparecer prospectos de categoría, gente más promisoria en que se podría confiar la dirección de los destinos nacionales; y, ver si es posible salir de toda esta claque politiquera corrupta que se ha venido tragando este país durante los últimos lustros.

Dominicanos, no continúen dejándose engañar de todos estos trúhanes, que en lo que menos están pensando es en el pueblo; en proseguir aumentando sus cuestionadas fortunas sí, como endeudando más aun la nación, y castigando con mayores cargas impositivas. a la población nacional. Esas últimas acciones constituyen sus fuentes de ingresos más seguras para la captación de nuevos ingresos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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INTRANT, ¿qué hacer con las esquinas bloqueadas por choferes desaprensivos?

 

Más que vergonzantes se reportan esos escenarios desastrosos que se verifican en algunas intersecciones callejeras de la capital dominicana, donde choferes de guaguas y carros públicos detienen sin ningún reparo sus vehículos, para montar y recoger pasajeros, hasta que a ellos “les salga de los forros”, como dice un refrán popular, mientras detrás de los mismos se registran inmensos taponamientos de automóviles, a los que se les impide el poder  continuar transitando, sin pensarse en la urgencia por llegar que puedan tener esos conductores varados.

Mientras tanto, a esos “animales con ropa” al frente de un volante, se les puede observar extasiados en sus asientos, muy quitados de bulla, y a veces hasta oyendo música, como queriendo decir: “a mí que me importa; que se esperen todos esos pendejos que vienen detrás”.

Y, sin embargo, los agentes de la cuestionada Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), cuando suelen estar por los alrededores, son incapaces siquiera de llamarles la atención a esos “ejemplares ciudadanos”, que se encuentran entre los pilares principales del desorden y la anarquía en el tráfico vehicular del país.

En esta República, para tantos de ciudadanos bananeros aún, se requiere imponer drásticas medidas dentro de ese sector choferil, para que un sinnúmero de personas, incluidos los visitantes extranjeros, que también se expresan sobre el particular, no se sigan llevando la impresión de que en este país no hay autoridad; que todo anda manga por hombro; que cada cual puede hacer cuánto le venga en gana, y no pasa nada.

Además, ese mayúsculo desorden que aquí se ve en el tráfico vehicular, y no solo a nivel del servicio público de pasajeros, sino también de los usuarios privados, en vehículos livianos y pesados, constituye una evidencia persuasiva bastante clara de cómo anda esta nación en sentido general.

Sería un buen estreno operativo para el INTRANT, como nuevo organismo regulador ahora dispuesto, para combatir ese gran flagelo local, y los desafueros conexos, interponer sus buenos oficios, a los fines de que las esquinas de nuestras calles y avenidas nunca sean bloqueadas por inescrupulosos choferes de carros públicos y guaguas, solo por el hecho de detenerse a montar y recoger pasajeros.

Muy buen lugar para comprobación de lo expresado, es la angosta intersección de avenidas Isabel Aguiar, con entrada a Las Palmas, en el sector de Herrera. Eso da más que asco y vergüenza. ¡Qué giren una visita por el área algunos inspectores que se designen, para que observen y reporten!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué pregunta más interesante!

 

Hace mucho que una inquietud similar, proveniente de un periodista nuestro, y menos ejerciendo como director de algún medio local, no se escuchaba, o aparecía plasmada en un trabajo publicado. Se trata en este caso del cuestionamiento que hace señor Saúl Pimentel, del periódico digital ALMOMENTO.NET, a través de mismo, edición de fecha septiembre 15, 2017, y que se transcribe más abajo, a los fines de intentar responder.

Se puede considerar como un verdadero “buscapié”, con un mensaje bien sopesado, y aguijoneante, en los momentos precisos en que vive este país, y no solo con relación al uso de términos soeces e insultos en los comentarios que se publican en los periódicos digitales nuestros, sino que se entiende traslativa la censura cuestionante que envuelve, a esa moda despreciable, con tanta vigencia en estos tiempos, hasta los demás medios de comunicación de masa, incluidos la radio y la televisión nacional.

¡Ese es el último guay!, y muchos de los que incurren en esa práctica amoral, incluso se muestran además como osados en extremo, desafiantes y guapos a la vez, como queriendo dejar entrever que se está en la obligación de aguantarles sus improperios.

Cuánto contenido en esa interrogante hecha, que permite explayarse y responderle con la ampliación requerida al señor Pimentel: ¿Está o no el pueblo dominicano apto para vivir en un sistema democrático?

Es algo que debió haberse preguntado la gente prestante de este país desde hace ya varios lustros, debido a cuánto ha venido ocurriendo en el mismo: las indecencias, amoralidades públicas, los irrespetos, los robos apañados, la corrupción generalizada, la falta de institucionalidad, la entrega de la soberanía nacional, deficiencias en la educación, escases de servicios básicos, y el mismo comportamiento impropio que observan algunos medios de la prensa local, entre otras cosas.

Y todo, bajo la sombrilla de la mal llamada democracia representativa, instaurada desde el derrocamiento mismo del régimen de fuerza que encabezara Rafal Leónidas Trujillo, cuando en esta nación se dio un salto súbito hacia un sistema de libertades sin control alguno, y muchos menos, la concienciación requerida por parte del grueso de la sociedad dominicana, para asimilar el nuevo estatus de convivencia obtenido, con las características, obligaciones, derechos y deberes que el mismo implicaba desde entonces, y continúa requiriéndoles siempre.

“Podemos hablar, y hacer cuánto nos venga en gana”, es la concepción que de ordinario se tiene entre los dominicanos, por entenderse que eso es democracia, y no el libertinaje fehaciente en que aquí se vive, con la falta de observación de deberes, y la ausencia cabal de la conciencia ciudadana necesaria, amén de todos los daños que se desprenden de tan errados pensares.

Desde aquel entonces mismo (1961) arrancaron todos los males agudos que en la actualidad vienen afectando a esta nación, en los diferentes órdenes, con “mayusculización” obvia, años tras años por supuesto, hasta extrematizar hoy.

Se soltaron en esos inicios los presos de una gran celda nacional, sin el conocimiento de cómo debían comportarse estando libres, valga la analogía; tampoco,  apareció nadie que le señalara la forma de hacerlo, y mucho menos les exigiera el debido accionar. La cosecha de lo sembrado es la que se está recogiendo desde años aquí.

Por eso estamos como estamos, y actuamos tal lo hacemos. Todo se ha degenerado, se distorsiona, se abusa de las flexibilidades que se otorgan, se irrespetan las normas trazadas; y, lógicamente, la llamada libertad de expresión no está exenta de esas deleznables actitudes pensantes que en tantos se verifican, y  que dicho sea de paso, es donde más se ponen en evidencia diariamente, lo cual ha rebosado al parecer, la paciencia del señor Pimentel, al contactarlo y resistirlo hasta un punto razonable, en los comentarios que se hacen a través del medio de comunicación que dirige.

Ese hartazgo de lo indebido, es lo que luce haber provocado ese pensar que incluye en su artículo-queja, y que se transcribe a continuación:

“(Pareciera que el pueblo dominicano no ha madurado, que aún no está en capacidad de vivir en democracia y que es necesario todavía aplicarle los “métodos trujillistas” de censura previa y mano dura

¡Eso no es que pareciera, es que no se ha madurado!; que no se está preparado para vivir bajo un régimen democrático aún; que no se tiene la concienciación necesaria; que se requiere de una mano dura que trate de enderezar muchas cosas en esta nación.

Claro, no tendrían que ser con los métodos trujillistas necesariamente, en cuanto a lo general; pero, sí que imponga el respeto debido, como las normas de comportamiento apropiadas que viene demandando esta sociedad, en franco deterioro innegable.

Muchos pensantes aquí, hablan de que se amerita de un dictador con una mentalidad avanzada, que gobierne durante un período de tiempo “corrector” razonable, y no están muy lejos de la verdad. ¡Esto no debe continuar como va! El barco acabará por hundirse, más temprano que tarde.

A propósito, algunos investigadores señalan que, los países que han tenido regímenes de fuerza, y que han logrado liberarse de los mismos, en promedio duran alrededor de unos 45 años para volver a la posición anterior – regreso a las dictaduras -, por los deterioros sociales, e institucionales, que a posteriori se van acumulando; las imponen de nuevo. ¡Ojo!, aquí ya pasamos de los 50.

Finalmente, señor Pimentel, se requieren los correctivos de lugar ante los que mal procedan, en relación con su queja externada. A bloquear e inhabilitar a los indeseados, como usted lo expone al término de su publicación. “¡Pa’lante!”

¡Esa es una buena cura para la enfermedad de que se trata! El que no pueda expresarse como es debido, no debe tener nunca espacio en los medios de comunicación.

Hay anuncios que irritan a la población dominicana

 

Los dueños, y directores de medios de comunicación, deberían ponderar la colocación de algunas cuñas comerciales, o propagandas específicas, que no resulten del total agrado de la gran mayoría de sus receptores, al margen de los beneficios económicos que puedan representar. ¡Qué no les ciegue la ambición!

No siempre el factor mercurial debe prevalecer a nivel empresarial; pues si bien es cierto que permite la obtención de dineros, no es menos cierto que, puede afectar grandemente la imagen ante la sociedad de las organizaciones empresariales de que se trate.

Sabido es que, lo monetario perdido bien se puede recuperar en el tiempo; pero, lo segundo – imagen pública lesionada -, al igual que buena se puede lograr crearla, cuando se deja caer, muy difícil resulta su recuperación después.

En ese sentido, se puede ver en la televisión nacional, que tras la presentación de ciertos programas, o en medio de ellos, en que participan políticos, analistas y comunicadores diversos, donde se aborda la indeseable temática sobre la realización de las plantas de Punta Catalina, obras cuestionadas hasta la saciedad por la gente pensante en este país, y consideradas como pruebas de delitos por tantos abogados duchos nuestros, debido a los actos de corrupción atribuibles con respecto a las mismas, se pasan cuñas alusivas recomendatorias, como si el qué dirán nada importara.

También se habla con fuertes reproches, sobre los sobornos otorgados para conseguir su asignación; sobrevaluaciones de costos; impunidad alegre; como, lenidad judicial. Y, todo se relaciona con el sonado escándalo internacional patrocinado por la mafiosa, confesa, empresa brasileña Odebrecht, que ha salpicado por completo a casi todo el funcionariado oficial presente, y con respecto al cual muchos procesos se han abierto en otras latitudes también “infectadas” por el mal, con encarcelamientos de personas incluso, mientras en Dominicana esas cosas se vienen apañando como siempre, y no causan rubor alguno.

Sin embargo, se procede de forma concomitante aquí, con el pase de anuncios loatorios a todo dar, y en pos de vender la idea de obligatoriedad de su terminación por parte del Gobierno, algo que algunos interpretan hasta como una burla. También, para hacer mención con ahínco de los supuestos beneficios energéticos para la nación que se obtendrán, cuyas diligencias se creen impostergables. ¡Cuántas falacias en tal sentido se oyen decir!

Entre las tantas argucias: ¡se acabarán los apagones!; y, ¡habrá energía eléctrica durante las 24 horas del día, con una facturación más baja para la población! Una sola pregunta bastaría para refutar los engaños que se pretenden, ¿sirven las redes actuales de distribución? Y otra para completar, ¿habrá cuartos en el Estado para compensar a las “altruistas” distribuidoras por las pérdidas de energía eléctrica, que de seguro continuará produciéndose, probablemente en mayor grado?

Es obvio que, tremendo contraste, de muy mal gusto por cierto, ese que se da entre algunos programas de análisis, comentarios, y severas críticas,  por un lado, y por  el otro, las loas y recomendaciones con respecto a la “Gran Obra” de referencia que trata de exhibir el actual Gobierno, cuya efectividad aún se desconoce, amén de todos los factores en contra que se le atribuyen, asociados directamente con la enorme corruptela en que se dice se ha incurrido para la construcción de las plantas a carbón incluidas, como también el enorme endeudamiento relativo que se habrá de legar a la posterioridad.

Pero, de la misma forma en que “hay amores que matan”, como dice un refrán popular, y se continúa con ellos, así también hay anuncios, o cuñas pagadas que pueden afectar negativamente la imagen de cualquier empresa del sector televisivo, o radial, y sin embargo se prosigue pasándolos, debido a los ingresos que los mismos permiten.

Por tanto, nada más queda desearles, ¡buena suerte!, a todos aquellos medios que solo vean hoy por los cuartos de momento. Ya se verá qué les depara el futuro.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Los políticos se están tragando este país. ¡Qué lástima!

 

Es lo que ha venido ocurriendo en Dominicana, desde hace ya algunas décadas, mientras el pueblo continúa “roncando”, dormido en los laureles embaucadores que recibe de los agraciados dentro de ese sector, tan degenerado ya.

Por nada se inmuta la población local; no importa corrupción estatal, ni los escándalos relativos con ribetes internacionales en que está envuelto el país; impunidad, drogas, criminalidad, aplicación y administración de justicia con ojos para distingos, endeudamiento externo sin control, etc. Lo que se produzca pasa desapercibido, y la rumba desaprensiva de los políticos sigue “viento en popa”.

Esos trúhanes, en su conjunto, parecen ser una especie de boa gigantesca, con capacidad de llevar a la boca y tragar todo cuánto pase a su alrededor, digerirlo con facilidad y seguir en busca de otras presas. A proseguir enganchando pendejos, para atraerlos durante los procesos electorales venideros, valga el símil.

Así es como actúan los políticos, politiqueros más bien de este país, apandillados en los llamados partidos, negocios disfrazados, desde donde ofrecen “villas y castillas” a la población, promesas que olvidan tan pronto logran alzarse con el poder, y reciben luz verde para hacer cuánto les venga en gana con los recursos nacionales puesto a su disposición. Los administran como si fueran fincas de su propiedad.

Nada más piensan entonces en recuperar la inversión hecha en el marco de las actividades proselitistas que han llevado a cabo antes, con su triplicidad gananciosa obvia; y, en cómo llenar las alcancías para costear gastos durante los retiros que les esperan, voluntarios o forzados

También, se inclinan por garantizar el futuro a sus familiares y amigos más cercanos. Todo con cargo al erario público claro está. Contemplan además la posibilidad de continuar “subidos en el palo”, y procuran hacer lo indecible para reelegirse, ya que el carguito es bueno como dicen algunos”.

En ese tenor último, lo que se tenga que gastar no importa. Los cuartos se buscan donde sea, y como se pueda. Se compra a quien se tenga que comprar, congresistas, comunicadores, y periódicos, entre otros. Se instalan bocinas y cajas de resonancia en todos los medios de comunicación de masa disponibles, para que les hagan los proselitismos de lugar.

Total, todo es el pueblo quien tendrá que pagarlo. Y, si aparecen donaciones condicionadas de sectores oscuros – mafiosos, también se aceptan. No importa, mientras de más liquidez para los despilfarros se disponga, ¡mejor! El asunto es asegurar el retorno al poder. Los precedentes los tenemos de sobra en este país.

Mientras ellos satisfacen sus marcadas apetencias personales, el pueblo continúa llevándoselo el diablo; endeudado hasta la coronilla, y con más empréstitos que concertar en carpeta. Además, con cargas impositivas insoportables para la sociedad, sin reciprocidad alguna hacia la población más necesitada.

La nación prosigue siendo azotada por la delincuencia, la criminalidad, la corrupción estatal rampante; y, las intenciones de continuar aumentando la deuda con el exterior no cesan. Cuartos frescos, producto de los préstamos, y gravosas cargas impositivas, con las principales fuentes de ingresos para estos “magnates”.

Las nuevas generaciones son las que tendrán que lidiar con el funesto legado que les dejaran estos políticos corruptos, ladrones de cuello blanco, antinacionalistas, y títeres del poder extranjero.

Sin embargo, los más llamados a intentar un cambio en la dirección del país, como serían los jóvenes hoy, solo están pensando en romo, bachatas, reguetón, jeepetas, y demás “yerbas aromáticas”, como en  los nuevos paradigmas degenerativos importados.

“Qué San Ramón los saque con bien mañana”. De lo contrario, tendrán que adaptarse al bajón bastante grande que les espera en su estilo de vida actual, y hasta entregar parte del país como dación en pago a los prestamistas del exterior. ¡No habrá dinero para honrar los compromisos acumulados!, y eso no hay que ser muy inteligente para advertirlo.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Con llantos, lamentos y condenas solamente, ¡nada se va a lograr!

 

Durante las últimas semanas, la sociedad dominicana ha venido siendo estremecida por los horrendos crímenes que se han estado registrando en el país, teniendo como víctimas en su mayoría, a mujeres menores de edad, jóvenes, y adolescentes, evidentemente faltas de las orientaciones paternas debidas, que dan riendas sueltas a sus deseos pasionales y carnales, cuando apenas saben mal asearse.

Y, todos, con sus excepciones, a manos de los llamados novios de ahora, maridos sin obligaciones caseras, que utilizan los moteles como “sofás” de encuentros amorosos. También están envueltos en la deleznable práctica, otros hombres que han mantenido una relación de pareja más en firme, y que por alguna razón se ha roto, procurando los victimarios de nuevo retornar, sin lograr su propósito, por lo que, en un arranque de violencia irracional ante la negativa de nueva aceptación, se han inclinado por uno de los denominados feminicidios. ¡Les quitan las vidas a aquellas no obtemperan!

Las matan, creyendo que con eso “se acaba el perro y la rabia”, como reza un dicho popular, lo cual no se corresponde con la verdad, aunque también los matadores por lo regular se suicidan después de segarles la existencia a las féminas de que se trate.

Es obvio que, desaparece la pareja de inconscientes, pero el mal no se acaba; los asesinatos van a continuar, debido a que las causas prosiguen intactas; no se trabaja con esas en realidad; los motivos aguijoneantes que están llevando a incurrir en acciones de tal naturaleza quedan opacados por los procesos judiciales que se cursan, y que muchas veces es tanto lo que duran, que la gente se olvida de los casos

Entre los episodios de crímenes últimos de ese tipo que se han visto, el que más connotación ha tenido es aquel en que perdió la vida la menor Emely Peguero, con un embarazo incluso que ya cursaba los cinco meses, según se dijera, por lo que prácticamente se perdieron dos vidas, con un período de desaparición, u ocultamiento previo.

Su pueblo natal se volcó por completo pidiendo justicia, lo que provocó que las autoridades tuvieran que actuar rápidamente para dar inicio al proceso judicial correspondiente, dictándose de inmediato algunas medidas de coerción en contra de los hasta ahora inculpados.

Por tratarse de un pueblo como San Francisco de Macorís, aguerrido, muy significativo se reportó aquel escenario de pesar, escenificándose fuertes llantos, y violentos reclamos de cárcel sentidos para las personas supuestamente involucradas en el hecho de sangre.

Qué les fuera aplicado todo el peso de la ley, era la consigna vociferada, y que no pasará como con otras situaciones similares en el país, en que han mediado los favoritismos y la impunidad de estilo local en favor de los criminales, máxime por motivo de las personas señaladas como culpables de ese crimen, políticos adinerados conocidos.

Claro, los llantos, como los lamentos son aceptables, ¡no se puede negar!, pues están siempre más que justificados ante la gravedad e irreversibilidad de las acciones dañosas acaecidas. Proceden en adición los sometimientos pertinentes a la justicia, y las condenas merecidas.

Ahora, ¿se logra con esas cosas solamente erradicar los males que subyacen en las actitudes criminales, y las actividades directas con que se concretizan hechos tan deplorables como ese, si no son acompañadas de la determinación y ataque con voluntad sentida a los porqués?

¡Evidentemente que no! Los motivos que subyacen en la raíz de esa problemática, los denominados feminicidios, tienen que ser identificados y estudiados con la disposición y seriedad que se requieren, para la adopción de medidas apropiadas, e inducción de conciencia necesaria, para ir procurando evitar su recurrencia, al menos tan marcada.

No es estar haciendo planteamientos superficiales para el llenado de páginas en los periódicos, tal es lo que siempre se hace, como se va a resolver ese tipo de problema. Eso hay que tratarlo a fondo; recomendar serias medidas correctivas; procurar agarrar el toro por los cuernos e irlo domándolo sin contemplaciones, y comenzar con las enmiendas que ya urgen a todos los niveles necesarios en el país; familia, escuelas colegios, iglesias, clubes culturales etc.

Muchas personas conocedoras de cuántas cosas hay que hacer en el tenor de lo que se trata, se tienen en este país; pero, la mayoría nada más se inclina por estar hablando; se recurre a mucho bla, bla, bla, y nada en realidad se procura promover, a los fines de aportar soluciones.

Interesantes reseñas se recogen, y son publicadas en los medios de la prensa local, como, por ejemplo, esa que aparece en el periódico “El Dia”, edición de fecha 4-9-17, página 18. Hablan especialistas, y un religioso. Bastante autorizados ambos sectores, en capacidad de mucho poder aportar, si en verdad se lo propusieran. No emitiendo juicios aéreos como es la costumbre.

Se pueden leer en la misma puntualizaciones que mueven a reflexión, tales como: “necesidad de retomar los valores familiares en la crianza de los hijos”. ¡Sería la columna soporte, más que necesaria! Otra más, “el sistema educativo, judicial y el deterioro de valores en la familia son los culpables del asesinato de la adolescente Emely Peguero, en San Francisco de Macorís”. ¡Se es más que sabido eso!

Se nota en ambas consideraciones un factor de deterioro común: carencia de valores en el seno de esa tan importante célula social primaria, la familia. ¡Desde ahí arranca todo! Se tiene suficientemente claro; pero, ¿qué se hace en pos de esa recuperación urgente? ¡Nada!

Es evidente que, los aspectos educación y justicia, también tan a la vista, deben complementar el objetivo principal señalado. No obstante, tampoco se repara en ellos con la voluntad requerida, por lo que están corriendo la misma suerte. ¡Solo se hace mención!

Se pueden estimar como “burbujas” incluidas en el trabajo de referencia, “eso de que la cultura machista debe ser detenida”. El asunto no es de machismo en realidad; quizás de feminismo exacerbado, e impropio sí; de mujeres queriendo ser tan competentes como los hombres en todos los aspectos, sin respetar barrera alguna; que osan provocar hasta situaciones de desafíos fehacientes entre ambos sexos.  Se promueven estas tendencias, en vez de sugerir revisarlas, desde el ámbito de la moderna corriente de pensamiento de la llamada “liberación femenina”.

También se esgrime como causal de peso relativa, la ausencia de la educación sexual en las escuelas. ¡Esa enseñanza no es para las aulas, sí para los padres en el seno familiar!

Introducir una temática de esa naturaleza a nivel escolar en este país, con el grado de degeneración presente en la adolescencia local, contribuiría aún más con el inicio temprano en la actividad de que se trata, y en extremo, con el aporte ya que hacen las embarazadas que se les permite asistir a las escuelas. ¿A qué inducen esas en estado de gestación, a las compañeras de clases?

Se habla de erradicar el machismo, que se considera como una consecuencia directa en gran parte del feminismo osado e improcedente que se ha estado poniendo en práctica durante los últimos años, cabe reiterar. Se alega, además, la falta de educación sexual en la escuela.

Pero, en adición a ambas sugerencias envueltas, nada es dicho con respecto a concienciar, en relación con el consumo de sustancias prohibidas, ni a los ritmos musicales degenerativos de moda; como, la adhesión a las sectas satánicas que operan en el país, ante la mirada indiferente de las iglesias todas.

Todos esos son factores que vienen incidiendo en los crímenes contra las mujeres. Hay que ver entonces ese acontecer tan deleznable en términos de la sociedad global y sus comportamientos; no haciendo disgregaciones a conveniencias, sobre aspectos que se quieren tocar.

¡Qué no se siga agarrando el rábano por las hojas con respecto al tema!, pues de esa forma, todo seguirá como hasta ahora.

¡Encrucijada humana!: Trasplante y donación de órganos

 

A los seres humanos que habitan sobre el planeta Tierra, de ordinario solo les preocupa el acá, este lar de estancias transitorias, en términos de subsistencia física, como de tenencias materiales, y las satisfacciones egotistas de estilo dentro de la raza.

El procurar saber quién en realidad se es, y qué se hace aquí, estando bajo determinadas condiciones climáticas, que incluyen un entorno definido; abundancias y limitaciones, como la pertenencia a un esquema familiar específico; o, teniendo que sufrir afecciones de salud sencillas, cuando no severas; como, el verse obligado a afrontar situaciones calamitosas diversas, no se consideran asuntos dignos de ponderación y meditación. ¡Simplemente se está, y nada más!

Ahora, todo aquel que excepcionalmente se ha inclinado por conocer sobre la verdadera esencia de la especie humana – espiritual -, y los motivos de su estadía en el planeta Tierra, que luego la asimila como recurrentes y pasajeras, hasta completar el ciclo evolutivo espiritual que le corresponda, aprende que toda corriente de vida obedece a un prediseño, presupuestado en función de la misión divina asignada, como Atributo del Altísimo para su manifestación en el plano de la materia densa. En ese   también se incluye una carga kármica (parte del llamado karma maduro), sujeta a ser conquistada durante el tiempo cronometrado de estancia en la encarnación de que se trate.

Con el acopio aun parcial de tales informaciones se concluye que, el verdadero hombre es una entidad espiritual revestida de un cuerpo físico para poder expresarse, destinada a transitar todo un sendero de evolución, sobre el que los humanos pueden tener consciencia o no, pero que se debe recorrer para de nuevo regresar ya perfecto, hasta el Padre en los Cielos, la verdadera Fuente Originaria.

Y, es aquí precisamente, desde el momento en que la concienciación espiritual comienza a expandirse, en el sentido de lo expuesto más arriba, cuando se presenta la disyuntiva con respecto al trasplante de órganos, como la donación misma, muy loable esta última por cierto desde el punto de vista humano, pero cuestionada en el orden espiritual propiamente.

Cada corriente de vida que se cursa sobre este planeta, tiene su plano original diseñado, ése que hoy los científicos están tratando de descifrar por completo, y el que sea bautizado como el genoma humano.

Están contenidas en él todas las informaciones asociadas con la corriente de vida de que se trate, incluida la capacidad funcional de cada órgano físico, lo que bien podría llamarse su vida útil, en correspondencia obvia con la durabilidad de cada tránsito terreno presupuestado para el Alma.

Respecto de lo que aquí se trata, en el periódico “HOY”, edición de fecha 29-8-17, aparece una reseña relativa a un trasplante de córneas, en que se hace una aseveración importante, de la que se puede inferir bastante: “Desde niña presentó problemas de visión, pero ni ella ni su madre se imaginaron que se enfrentarían a una condición tan delicada como la enfermedad de “Queratocono”. ¡Nació con eso no cabe duda! La condición estaba contemplada en su “disco duro”, genoma humano.

Luego, al ser trasplantado cualquier órgano, por inservible ya, o no estar trabajando debidamente como se espera, el tiempo cronológico de las corrientes de vida podría aumentar, entorpeciéndose por consiguiente el periodo de evolución de antemano diseñado.

Entonces, vendría la pregunta sobre una decisión que humanamente se tendría que tomar: ¿qué es lo más conveniente, cumplir con el esquema completo del proceso evolutivo a cargo, o ampliar el ciclo vital terrenal transitorio?

¡Tremenda encrucijada!, cuya respuesta-solución amerita de un alto nivel de concienciación espiritual; que, no es tan difícil de lograr para quien se lo proponga, y trate de darle el mayor sentido a su existencia terrenal.

Evidentemente, todo el que nos honre con dar lectura hasta aquí a este humilde aporte que pretendemos, cuyo único propósito es procurar retransmitir conocimientos logrados a través de asiduas investigaciones de corte esotérico realizadas, de seguro tiene que preguntarse: ¿y con el donante directo, o quien proporcione el acto, en el caso de personas fallecidas, qué puede pasarles?

Se tiene entendido que, se convertirían en objetos de karma; sembrarán para recoger después la punición debida, a pesar de cuánto humano se pueda considerar el hecho de desprendimiento, en que se advertiría no egoísmo alguno, en el sentido de lo físico propiamente.

Ahora, no sería correcto visto en el orden de lo espiritual, según los entendidos, por estar ayudándose a interrumpir un proceso de evolución en curso. La penalización correspondiente en el momento menos esperado habrá de llegar. La Ley de Causa y Efecto se aplica de manera inexorable.

Intrincada la temática, ¿verdad? Pero, se puede procurar saber al respecto, para entonces decidir con conciencia, si es que se presenta la encrucijada aludida.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡La altanería lo daña todo!

 

Cuántas personas, en pleno ejercicio exitoso de diferentes disciplinas profesionales, se han derrumbado por completo, debido a estar de altaneras y prepotentes; poniendo siempre en evidencia el signo que delata por lo regular el complejo de inferioridad latente que les acompaña. De ordinario, presentan la otra cara de la moneda, el sentirse superiores, y más atrevidas que las demás.

El yo soy; lo dije; lo advertí; y, el yo sé, son de las expresiones que más se les escucha pronunciar a los engreídos, cuando tienen la oportunidad de poder dirigirse a cualquier grupo o conglomerado interlocutor, como, por ejemplo, son los casos de algunos comunicadores, periodistas, políticos, etc., que se gasta este país.

Normalmente, se consideran los más duchos en la actividad que sea; guapos, brabucones, y osados hasta más no poder, es como intentan venderse ante la sociedad. Se comportan de manera desafiante ante cualquier situación conflictiva sobre la que expongan, o traten; y, difícilmente dan su brazo a torcer, aunque se sientan estar perdidos en su interior.

¡Qué equivocados se reportan!, pues solo cuentan con los recursos que creen tener, y olvidan aquellos que puedan poseer los demás, pero que, como inteligentes al fin, de nada alardean; que se limitan a oír, como a observar los gestos corporales que se exhiben con desenfado, y dicen para sí, ¿qué se creerá éste, o ésta?

Esos encopetados, hombres o, mujer, que así se comportan en cualquier escenario, principalmente frente a micrófonos radiales, o cámaras de televisión, deben revisarse, para que actúen como profesionales en sus respectivas áreas, más que como figuras arrogantes, ya que, de lo contrario, con el tiempo se van a ir convirtiendo en seres indeseables, por querer aparentar, como creerse los más “sabiondos”, y comportarse a veces de forma   prepotente, y hasta soez en ocasiones. ¡Hieren, y ultrajan a cualquiera sin reparo alguno!

No se detienen a pensar en que, de la misma manera que en principio lograron proyectarse, por las condiciones innegables que reúnen, también se van cayendo del peldaño social hasta el cual pudieron subir, en un hecho lamentable, que se va produciendo paulatinamente, pero que no para de ir cerrando todos los caminos.

¡A veces, hasta de sopetón se produce el desprecio generalizado!   Los dejan caer los seguidores atraídos; y, amén de eso, les conservan en sus mentes como referentes no gratos.

¡A reflexionar entonces! La altivez, el engreimiento, la arrogancia, todo lo dañan; no importa qué tan bueno sea usted en cualesquiera de las áreas señaladas más arriba, u otras del saber.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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