¡Qué poco cuesta decir, GRACIAS!

Significativa expresión de gratitud puesta en el olvido, y cuando suele decirse, es de los dientes para afuera, como se dice popularmente. ¡Qué lamentable!

Sin temor a equívoco, se puede afirmar, que son de las dos sílabas más importantes, que nunca se deben dejar de pronunciar, cuando algún tipo de atención, o servicio se recibe, por nimios que sean.

Y, no solamente decirlas, sino que deben ir acompañadas de algún gesto corporal, aun sea visual propiamente, expresivo de satisfacción, que denote sinceridad, Claro, tal lo permitan de las circunstancias de la interacción humana de que se trate.

La verdad es que, las expresiones de gratitud, como los gestos alusivos mismos de todo tipo, han ido desapareciendo con el paso del tiempo. Son de las cosechas de los nuevos pensares “egotistas” modernos, cuestionables con regularidad.

Se hacen muy difíciles esos para el grueso de las personas, máxime, en aquellas que se creen estar por encima de las demás, debido a las condiciones económicas de que disfruten; el estatus social que se derive de las mismas; cuando no, del ejercicio destacado de cualquier disciplina profesional, verbigracia, algunos médicos, que piensan, ¡son dioses!; como, también por el hecho de ostentar algún cargo de importancia estatal, o eclesiástico.

Agradecer, aun sea fingido, se torna incómodo para muchos, y no reparan en la percepción desagradable que proyectan hacia sus congéneres, que les califican como ingratos, y hasta engreídos, o comparones.

Son de esos que se autoconsideran, qué solo ellos merecen, y que quienes tratan de atencionarles, o servirles desinteresadamente poco mérito tienen, aun sea para decirles GRACIAS, cuando así corresponde.

El contraste se advierte en el trato con aquellos, que dizque son irracionales por completo, los animales, por ejemplo, los perros, que expresan su gratitud a través de los movimientos de sus colas, y cuando no, con un lamer cariñoso, y siempre acompañados ambos de una mirada expresiva de agradecimiento sentido.

En esos no hay falsedad alguna, y son leales para siempre, sin condición. De ahí la frase famosa aquella: “Mientras más conozco a los hombres, más amo a mi perro”, que se asegura es de la autoría del poeta Lord Byron. ¡Qué gran sentido, verificable, tiene la misma!

 

 

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¡Ay de los hombres del mañana en Dominicana!

Niños nacionales, ¡qué pena dan! Su futuro pinta  tenebroso, tal es el escenario que presenta cualquier noche muy oscura. Tremendo “rollo” dejaran a esos, toda esta manada de políticos desaprensivos y avaros de hoy, antinacionalistas por demás, que solamente piensan en estar cogiendo cuartos prestados, para dilapidación en gastos superfluos estatales, como en los disfrutes personales de estilo.

Muy difícil les será a los de mañana – niños -, en crianza, o por nacer, desenredar el gran lio que les están dejando los que se creen dueño de la nación, aquellos mandantes de turno, con el tan monstruoso y alegre endeudamiento que se viene concertando desde hace años, que incluye hasta la hipoteca de la soberanía del país, sin que nadie sepa cómo, ni con qué diablo lo pagaran en el tiempo acordado las nuevas generaciones.

Por la inconsciencia y los desparpajos con que se actúa desde la “claque” política-social regente que se gastan los dominicanos, es que se tiene que recurrir a esas maniobras entretenedoras, como a esa que se refiere el enjundioso “De buena tinta” que publicara el periódico “Diario Libre”, en su edición de fecha 27-12-18, intitulado “Con pan y circo, se sale con la suya”, refiriéndose obviamente al Gobierno de turno; al “dao” acostumbrado, como a los espectáculos deprimentes que se observaran, alrededor de los repartos que se produjeran. ¡Penoso eso!

Claro, se recure a las dádivas, como al obsequio de migajas, principalmente en tiempos de Navidad, y Reyes, con lo que se trata de vendar los ojos a las personas, para que no reparen en las ejecutorias y andanzas de los que por lustros han venido mandando en esta República depredada.

“Vamos a dar tonterías a los hambrientos; a entretenerlos con eso”, parece ser que se premeditó. Y, mientras tanto, “En el Congreso se aprobó el Presupuesto como quiso el Gobierno, y de ñapa una venta de bonos, y solo Faride levanto la voz”. ¡Tremenda mina de nuevo para los políticos representa la precitada pieza! (Ver medio citado).

En pos de anestesiar a la población, por lo regular se recurre a otros tipos de bobos adormecedores. Entre esos está, el más que cuestionado crecimiento económico del país, “el superior en América Latina”, 7% para el año que finaliza, según las autoridades monetarias, y que de acuerdo con lo que sostienen entendidos muy autorizados en la materia, no corporativos, claro está, “ese decir es un bulto politiquero más”, ya que nadie crece en tal sentido, cogiendo cuartos prestados, y menos en la forma, y el nivel como se viene haciendo aquí.

Además, señalan que, los tecnócratas que ejercen la disciplina de los promedios y los gráficos, al igual que, los vaticinios aéreos, van a tener que redefinir sobre la escogencia de los indicadores, variables, porcentaje, etc., y las actividades económicas que incluyen en sus pronósticos y determinaciones evaluativas, a los fines que más acierten, y, por tanto, se hagan mayor creíbles sus afirmaciones; que no se les vea a esos, solamente, como acomodadores, y serviles de lo poderes sociales y políticos regentes.

Que, no se concibe un crecimiento económico, que en nada trascienda hacia la sociedad en general, como es el caso de la República Dominicana, y menos a ese nivel. El asunto no es cuestión de “boroneo”, entendible como un minio aumento salarial en favor de la población que menos recursos recibe, tal es lo que se infiere de las declaraciones que ofreciera a la prensa el gobernador del Banco Central de la nación: “Hay que boronear hacia abajo, cuando se boronea hacia abajo en término de gasto, todavía el efecto (crecimiento) es mucho mayor”.  (Periódico “HOY”, del 28-12-18, página 1D). ¡No son tan limitativas, por supuesto, las derivaciones que se esperan en ese orden!

Otro caramelo para distraer, lo constituye la tan cantaleteada “Revolución Educativa”, con su afamada “Tanta Extendida”. Sin embargo, la calidad de la enseñanza en Dominicana, es más cuestionable cada vez, mala en grado sumo, y el intentar mejorarla, lo han convertido en una excusa para proseguir concertando más empréstitos con el exterior. ¡Qué penoso ese último!, procedente del Banco Mundial. ¿Y, que ha pasado con el 4% del PIB?

No obstante los embaucamientos estatales tan a la vista, el pueblo sigue roncando; tampoco aparecen verdaderos defensores de sus causas; y, los segmentos jóvenes,  que serían los más llamados a promover las luchas reivindicativas que urgen, solamente están pensando en un celular al último guay de la moda; en el uso de tenis de marca; en exhibir caras gorras, con  la visera hacia atrás, o los lados; en hacerse clinejas en las cabezas; como, en la fuma de juka, y demás yerbas alucinógenas . Los que tienen un “chin” de cerebro, lo que quieren es desgaritarse del país. ¡Qué esperanza, mamacita!

Mientras, ¡a buscar votos!, con las cajas contentivas de comestibles de baja calidad, para el consumo de un solo día, o dos, cuando más; el obsequio de juguetes baratos, con que se allantan a niños y padres; como el pliego de estrategias entretenedoras periodísticas de todo tipo que cursan, y en carpeta, para confundir a los poco pensantes; y, desviar la atención de cuántos puedan hacer la contra a los propósitos malsanos de los políticos de nuevo cuño.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Solo así puede explicarse el descalabro de la sociedad mundial

A partir de los comportamientos que hoy se vienen observando en la gente, “matizados” con el egoísmo, las avaricias desmedidas, las ingratitudes, crueldades fehacientes, y demás; como, las degeneraciones marcadas de todo tipo, resulta más que predecible un descalabro inminente total de la presente sociedad mundial, que habrá de producirse más temprano que tarde.

Ahora, el punto de mayor reflexión en tal sentido tiene que ser, obligatoriamente, para cualquier pensante agudo interesado en la problemática, los porqués de tales actitudes destructoras evidentes. A qué obedece lo que se podría considerar como un claro proceso involutivo a todo dar, a pesar de cuántos avances científicos y tecnológicos se han venido logrando; cuando lo hombres más conocen sobre el Universo en que viven, y su creación; como, con respecto a sí mismos, en términos de su economía física, y los respectivos funcionamientos: biológico-mental-emocional correspondientes.

¿Debido a qué, es el contraste obvio? ¿Cuáles son las cosas que, por incredulidad, o tozudez enraizada, y egotista por supuesto, se han dejado de lado, porque al parecer se teme conocerles? Se desprecia investigar sobre las mismas, a veces hasta para no desautorizar lo científico proclamado.

Se opta por jamás profundizar en esos asuntos tan intrincados, aunque escrutables algunos de sus aspectos, prefiriendo quedarse solo con lo convencional que prime. ¡Hoy, se tiene miedo al saber, para que los egos mundanos no se derrumben ante realidades desconocidas!

A pesar del “yo no creo”, como las tantas teorías, hipótesis y predicamentos de naturaleza científica que en la actualidad se tienen sobre la creación del Universo, al igual que, respecto a la esencia y propósito de la especie humana, el juego parece trancado para muchos que intentan conocer sobre las razones por las cuales el mundo anda actualmente de la forma en que camina, en vista de que no quieren dar su brazo a torcer, e inclinarse por buscar ayuda en el ámbito de lo espiritual esotérico.

Son intrincados los caminos en gran parte; pero, es el innegable contexto que más luz puede arrojar en cuanto a las problemáticas y circunstancias por las que en estos momentos atraviesa la sociedad mundial, y cuyas raíces, o causas más bien, se encuentran en el plano de lo inmanifiesto.  Del lado opuesto, muy poco, o nada se explica.

Entre los motivos  están, según se puede inferir de la amplia bibliografía disponible en ese tenor: razones de carácter kármico (maduro, y de generación corriente); nivel de evolución de las entidades espirituales que en la actualidad están encarnando en la Tierra; como, el término de una sub-raza (5ta.), e inicio de otra (6ta.), dentro una de las llamadas “Razas Raíz” (5ta.), de las siete que habrán de habitar sobre el planeta, hasta que el mismo se convierta en sagrado. Así lo explican entendidos y connotados esoteristas de renombre, como de manera directa, algunos “Maestros Ascendidos”, a través de amanuenses calificados que utilizan.

Como edificación complementaria, procede señalar con relación al primer motivo señalado, que obviamente, la Madre Naturaleza viene pasando factura desde hace siglos a la humanidad, a través de los componentes del llamado “Reino Elemental” –  (salamandras-fuego), (ondinas-agua), (silfo y las hadas-aire), (gnomos-tierra) -,   que son los que todo proporcionan para la subsistencia de los hombres, pero que en nada son reciprocados por esos. Los resultados se vienen notando con toda claridad. Es la aplicación inexorable de “Ley de Causa y Efecto”.

Por tanto, esa descomposición destructiva evidente, no cabe duda, y de que aquí se trata, en cuanto a la sociedad mundial, obedece a lo que se entiende como un proceso involutivo en curso, ya avanzado; y, que no es nada casual, sino causal, por supuesto.

En ese orden, todo aquel que ha investigado un poco, concluye que, las causales fundamentales relativas son: la ingratitud, los malos pensamientos de los hombres (general), y su indebido accionar, que obviamente, contrastan con todo lo divinamente prescrito respecto de la especie humana, y la esencia misma del quehacer de los terrícolas, como Atributos representantes del Supremo Creador.

Y que, debido a esas, básicamente, tales Elementos de referencia, que fueron creados para servir a los hombres con Amor; pero, con demanda de reciprocidad por parte de estos, vienen respondiendo a la falta de agradecimiento mundana. ¡Todo lo contrario es cuánto han recibido!

Aquellos esperan: “Amor, Gratitud y Bendiciones”, según el Plan Divino previsto para los esos. Pero, como nada de esto reciben, procuran en ocasiones, “deshacerse de la impureza y la discordia que el hombre ha impuesto sobre ellos durante millones de años”, lo cual se cree, dentro de los que manejan la temática, viene dando al traste con la presente sub-raza, rumbo a su término ya. Se tiene como el germen que subyace, y que ha estado creando de todo ese “semblante” involutivo presente que denota la sociedad mundial.

Aunque, probablemente, para algunos lectores luzca innecesario y redundante, la explicación adicional que precede,  creemos vale la pena su inclusión aquí, para tratar de hacer más entendible la cuestión de que se trata; pues, no muchos han tenido la oportunidad de acopiar informaciones de tipo, que no se pueden marginar de la lamentable situación de deterioro social presente

Un segundo factor al que hicimos mención más arriba, tiene que ver con el alto grado de irracionalidad que se verifica a nivel de un gran porcentaje de la población mundial, y que está asociado con la cercanía aún de la mayoría de los espíritus que vienen habitando el planeta Tierra con la animalidad ancestral; a la especie inmediatamente inferior de que se formó parte. Claro, eso tiene que ver con la encarnación primera, y las reencarnaciones subsiguientes, durante el sendero evolutivo a cargo que se debe transitar.

Se habla de una pronunciada inmadurez psicológica presente, atribuible a los hombres (general), causante en gran medida de la tanta maldad, pasiones groseras, y miserias que caracterizan la especie. También se les califica como criaturas fisiológicas, o subdiafragmáticas, por tener solo inclinaciones hacia el comer, y el sexo. Se dice en torno a ellas, encontrarse todavía en la conciencia del sueño.

Por último, y con relación al asunto del cambio de sub-raza, que por igual cursa, se atribuye el malestar social generalizado aludido, a determinados patrones inapropiados de conducta, que se entienden como necesarios, para poder establecer diferenciación con respecto al nivel evolutivo superior de las almas (espíritus encarnados), que habrán de ir sustituyendo a los que se han ido quedando rezagados en ese orden, y que no podrán dar el salto hacia el nivel de conciencia próximo que prevalecerá entre los que habitarán más adelante el planeta.

Se cree que, también la degeneración presente está asociada con el final de los tiempos postreros de que hablara el amado Maestro Jesús, durante su ministerio terrenal, refiriéndose al término de la llamada “Era Cristiana”, y el paso del “piscianismo” a lo “acuariano” – cambio de Eras -, bajo la regencia esa último de un nuevo avatar en la Tierra.

Como se puede inferir a partir de cuánto se ha expresado, todo eso tiene que hurgarse en el contexto de lo espiritual-esotérico propiamente, campo donde no se quieren meter los que se creen versados en asuntos religiosos mundanos; los adictos nada más a lo científico convencional; como, aquellos agnósticos tozudos, que evidencian ser más bien ignorantes inconscientes; aunque, sí están inquietos todos, respecto del triste panorama degenerativo por el que atraviesa la sociedad mundial, al cual no encuentran explicación satisfactoria.

¡A reflexionar, y buscar entonces!

 

Autor: Rolando Fernández

 

Lentes para verlo no se hacen necesarios

¿Para qué prestan los organismos internacionales de financiamiento a los países tercermundistas? ¿Es para coadyuvar con su progreso y desarrollo? ¡Jamás!  Se reportan como bobos, quienes así no lo crean, pues siempre median otros intereses, soterrados por supuesto.

Son esas de las múltiples preguntas que se deben formular a todos estos títeres y alienados locales, defensores a ultranza de que el país continúe endeudándose sin control alguno, bajo los alegatos de las necesidades existentes estatales; como, de que el nivel de la deuda externa es sostenible aún. Claro, ellos no saben con qué, ni quienes la van a pagar mañana.

Parece que los actuales gobernantes en Dominicana, sus adláteres, al igual que la caja de resonancia congresual de que “disfrutan” sus nacionales hoy, olvidaron el predicamento del gran maestro, con relación al “buque insignia” de esos prestamistas, y manejadores de economías a distancia.

¡Reléase!, pues es un mensaje siempre digno de recordar: “el Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo”.  (Juan Bosch).

Otras inquietudes que se plantea todo pensante medio respecto de la temática son: 1) ¿Importa a tales facilitadores de recursos financieros los niveles de corrupción que se verifican en las naciones prestatarias? 2) ¿Quiénes auditan, o verifican después el manejo y uso de los cuartos que bajo tal modalidad se reciban? Eso, en cuanto a los fines que se dicen en principio, y expuestos como excusa, en términos de utilización.

Ninguna de las dos cosas parece ser que mucho interesa a los que administran, distribuyen, y procuran mercados para la colocación de los excedentes de capital de esos buitres, los ricos del mundo, como decía el maestro don Juan Hay que buscarles destinos a todos esos cuartos acumulados. ¡Es, obviamente, la misión de esas entidades financieras!

Es evidente que, las concesiones de “dineros frescos, o nuevos”, van acompañadas de las condicionantes “narigoniles” procuradas; las que se aspira continúen, para que puedan seguir fluyendo las directrices desde allí emanadas, económicas, como de otra índole; hasta de corte estatales diversas propiamente, y en torno a las escogencias mismas de los primeros mandatarios que convengan a sus intereses.

Qué los políticos y sus allegados se hagan más ricos; consigan sus “buenas tajadas”, como se dice popularmente. Constituyen esos las ventanas que permiten la creación de mercados para la colocación de los dineros ajenos a su disposición; como, el lograr sus propósitos hegemónicos, y así poder injerenciar en los asuntos internos de los países envueltos, de la forma en que a ellos les venga en gana. Se infieren tales, como las poderosas razones que subyacen en su accionar pseudo colaborador, entre otras.

Luego, el encontrarse cualquiera en la prensa local con titulares como este: “Banco Mundial aprueba préstamo a Educación”, acompañado de su respectiva explicación sucinta: “El monto asciende a 100 millones de dórales para ayudar al Gobierno”, amén de la reseña complementaria de lugar, aunque medio solapado todo, en una página muy interior de un periódico, de esas que pocos se leen, ayuda a comprender mejor lo expuesto con anterioridad.  (Ver: periódico “Diario Libre”, el 15-12-18).

Según el flamante ministro de Educación, “un financiamiento adicional por un monto de de US$100 millones (“un prestamito”) para ayudar al Gobierno a mejorar la calidad de la educación y del aprendizaje en la República Dominicana”. Y agregó, en el mismo tenor: “mejorar las oportunidades de empleo y de ingresos para todos y todas los dominicanos”. ¡Qué bien! ¿Se podrá creer en ese propósito?

Parece ser que el 4 por ciento del PIB está resultando insuficiente. Más cuartos, aunque haya que continuar endeudando el país, y sin importar que los resultados de la inversión muy poco se vean, en términos de lo que debe ser: “eficientización educativa no cuestionable; tampoco, tener que ir a pasar vergüenzas en los eventos relativos internacionales de evaluación que se llevan a efecto; no seguir haciendo el ridículo como país, tal ha sido hasta ahora la penosa realidad.

Finalmente, no se pueden obviar las aspiraciones reeleccionistas de los mandantes actuales, incluidos algunos advenedizos que han hecho públicas las intenciones de procurar dirigir los destinos nacionales a partir del año 2020, que bien podrían dar pie a una eventual asociación con la “ayudita” de referencia, y otras que se han venido agregando, como las que seguirán más adelante, no hay duda.

Cualquier parecido con todo lo tratado anteriormente, sería pura coincidencia, ¿verdad? ¡Reflexiónese con sosiego!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Violencia contra mujeres y niñas. ¿Cuáles son las causas?

 

Cuando se está frente a una problemática de tal envergadura, como esa que encabeza, según han etiquetado el flagelo, el asunto no debe limitarse nada más a estar hablando, y repitiendo pareceres de tiempo en tiempo, como se hace en este caso, durante las proximidades del día 25 de noviembre de cada año, o directamente en la fecha, cuando se conmemora el “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas”.

Es mucho lo que se dice, y se escribe; los supuestos sobran; se cataloga alegremente, y hasta con cierta parcialidad el fenómeno, como producto de la “expansión machista” en curso; o, violencia de género, y sexual. Se hace mención de las estadísticas llevadas, tanto aquí, como en el exterior; a las medidas asistenciales que se ofrecen, de corte legal como psicológico. entre otras cosas.

Y, lo que nunca falta, el señalar solo a los hombres como los principales culpables, por ser “débiles, cobardes, egoístas e irresponsables, lo que les induce a los maltratos hacia las féminas”, como alguien apuntara. No por fuertes, valientes, generosos o responsables”, estereotipos de género estos últimos, que siempre se le han atribuido a este. ¡Esa idea de causas incidentes con relación a estos se tiene que dejar atrás!, según uno de los consejos que dan.

Eso, dicho así, podría tener cierto asidero en el contexto de lo que al final aquí se expresa. Ahora, no mucho se logra por el mero hecho de que sea cambiada la concepción mental simplemente, si las recomendaciones complementarias no apuntan hacia un blanco enmendador de esa realidad calamitosa, mirando hacia ambos sexos, en términos de las causales provocantes, o inductoras, para combatirles desde sus mismas bases.

Hasta de terrorismo asociado se tilda el asunto, o mal social que viene siendo tratado; de violación a los derechos de las mujeres. Y, ¡anjá!, cualquiera se preguntaría, ¿qué pasa con los deberes que esas tienen, y sobre tales qué, no cuenta su cumplimiento? ¿Los pueden dejar de lado, como si nada pasara?

Ahora, muy pocos son los que intentan hacer mención, ni siquiera de soslayo, a las diversas causas reales, muy a la vista, que están del lado femenino, que provocan e inciden de forma muy directa en determinados comportamientos hostiles varoniles hacia el sexo opuesto. Y, no es cuestión de machismo, sino de que se pongan los pies sobre la tierra, como se dice popularmente.

Nadie puede negar el incremento marcado de esos actos, deleznables, por supuesto, que se ha verificado a partir de que ese fragmento de una concepción liberalista femenina errada, que se pretende sea asimilada, no en los términos propiamente de lo que debe ser, por lo que así se considera, sino inspirada en el deseo nada más, de competir de tu a tú con los hombres, creyéndose muchas mujeres estar en capacidad de poder hacer lo mismo que esos; que no hay limitante alguna. Y claro, es algo que causa roces personales, e irritaciones mutuas.

Es un craso error, innegable, que lleva a un significativo porcentaje de seudo damas, en ocasiones, a observar comportamientos muy fuera de lugar, no acordes, con las condiciones orgánicas, y emocionales, muy propias de su sexo. Esos les conducen muchas veces, hasta a irrespetar a los varones, y minimizar sus eventuales reacciones “retaliatarias”, que pueden resultar animalescas de vez en cuando, según los motivos, y las circunstancias que medien.

Osan, ciertas envalentonadas féminas, hasta herir sentimientos masculinos, como a maltratar honras, u ofender, utilizando vocabularios soeces muy desmedidos. No se puede olvidar que toda acción causa una reacción directamente proporcionar a lo recibido, de ordinario. Pero, nada más son malos y abusadores los hombres, ¿verdad?

Improcedente resulta, cuando se aborda la temática con imparcialidad, dejar de lado que, la crianza hogareña, como debe ser, por parte de los progenitores, es el principal ingrediente a incidir después en el accionar social femenino, y masculino también, no se puede ignorar, y que la degeneración de esa tan importante célula primaria, es el componente de mayor significación en torno al problema de que se trata, que cada vez más se profundiza.

Ah, pero de eso nadie quiere hablar, como tampoco del libertinaje mujeril que tal situación provoca. Todo lo circunscriben a la denominada “expansión machista”, con la sugerencia de que hay que detenerla a través de la educación en las escuelas. ¡Qué bien! Por eso es que nada se ha logrado, en cuanto a enmendar la problemática referida, que se hace más preocupante con el paso del tiempo.

Eso tiene mucha tela por donde cortar, y como bien señalan algunos analistas-articulistas: “La solución a este problema es difícil”; siempre se externa. Obviamente, se debe agregar, es por el amplio espectro de las raíces que puede tener la cuestión, entre las cuales hay una muy importante a considerar, pero que no se hace; se obvia, por conveniencia o comodidad.

Nos referimos a la de orden esotérico-espiritual, aunque se reciba el ataque frontal de los incrédulos, y las carteristas que, según los que saben, tienen entidades de esa naturaleza, que en la actualidad están poblando el planeta Tierra; que se encuentran en la fase inicial del sendero evolutivo que deben transitar; están muy “crudas”.

Se dice que, son entidades que en su mayoría están muy cercana a la animalidad ancestral; de la especie inmediatamente inferior a la humana, aclarando. Eso explica, como es lógico suponer, el elevado grado de irracionalidad que se registra hoy en un gran segmento de la humanidad, causa de muchas de las maldades y las pasiones groseras existentes, entre otras cualidades negativas que se destacan en el presente.

Asociada con esa aseveración, se refieren, además, a una innegable “inmadurez psicológica” derivada, que provoca otras serias afecciones en los humanos, entre las que se destacan: el egoísmo, considerado el peor de los vicios todos, y la ingratitud fehaciente.

También, una marcada inclinación hacia satisfacer las necesidades del estómago (comer), y del sexo. De ahí que se les denomine a muchos seres humanos: criaturas “subdiafragmáticas”; o, “fisiológicos”, a los cuales solo interesa suplir lo que el organismo demanda, no más de ahí.

Tal se puede deducir a partir de lo expresado, las causales del problema aquí abordado andan también por esos intrincados caminos de otros planos, no físicos; no sondables por cualquier profesional de la conducta, o investigadores simplistas de los que con frecuencia se lanzan a estar expresando pareceres al respecto; y, mucho menos, periodistas, y comunicadores ordinarios.

Finalmente, en ese mismo tenor del ámbito espiritual, pero del lado de la oscuridad, lo que ordinariamente llaman “satanismo”, están las acciones deleznables de sangre, que se originan por los compromisos (pactos) que hacen humanos inconformes con su modus vivendi, y que apelan a ciertas entidades de ese litoral, en pos de lograr objetivos planteados.

Esos seres tienen poder suficiente, y pueden proporcionar bastantes ayudas; pero, después hay que cumplirles. De eso conocen bien algunos psicólogos y psiquiatras, como las mismas iglesias también; pero, se le huye al tema, y sus consecuencias posibles. De las innúmeras sectas satánicas en el país no se quiere tratar; a muchos ricos no les gustaría.

Es obvio que, se está en presencia de un toro fuerte, que se debe “agarrar muy bien por los cuernos, todos”, como dice el refrán popular, para poder doblegarlo, y que se logren concepciones acertadas, recomendaciones objetivas, como los resultados apetecidos.

Qué, con bla, bla, bla, y aéreos comentarios, ¡nada se va a resolver! Tampoco, con las amenazas de corte legal y judicial que se hacen: apresamientos, sentencias larga y prisiones, etc., en contra de los victimarios

De continuarse así, aunque esos últimos se logren, pasará siempre lo mismo que con el refrán aquel, “de que muerto el perro se acabo la rabia”. Sin embargo, aunque el perro no esté, la rabia prosigue su “agitado curso”, que es la que en definitiva se debe erradicar, y no se hace, su causa.

¡Cráneo, para todo lo dicho!, como diría un excelente comunicador de este país.

¡Cuánto lamento ser dominicano!

¡Más que penoso resulta escucharlo! Ahora, esa es la expresión que más se oye en este país, cuando de interactuar socialmente a nivel grupal se trata; máxime, cuando la ingesta de dos, o tres copas de alcohol han comenzado a surtir el efecto liberador de estilo, y el sincerarse comienza a hacerse presente en las personas.

Quizás, lo más lamentable del caso es que, tal desahogo provenga de gente que en el ayer se sentía orgullosa de que este fuera su terruño natal, por cuánto loable caracterizaba esta nación; y personas que, al oír la entonación instrumental, o cantada también a la vez, de su himno patrio, en cualquier acto fuera del país, la emoción embargaba sus corazones por completo, y el traslado mental hacia su pueblo era inevitable.

Hoy, ni siquiera físicamente se quiere estar aquí; se lamenta sobremanera la nacionalidad, como la creación de familia a nivel local; al igual que, el hecho mismo de haber organizado, bajo sacrificios inmensos, la corriente de vida que se cursa, como la subsistencia física inherente.

Por qué tan radical cambio, es la pregunta que aflora de inmediato en los conversatorios que animan los “parloteos tragiles sociales” acostumbrados, a veces sustanciales. Y, las contestas que se escuchan son, sin muchos rodeos, las que se resumen, más o menos, a continuación:

“Aquí no se puede vivir ya”;  se recibe como repuesta automática, e inmediata; “se sufre demasiado, y cada vez más se vislumbra en futuro bastante incierto para todos los dominicanos; y eso, no solo para los adultos envejecientes en las postrimerías de sus existencias físicas, sino, principalmente, para  esos niños que vienen subiendo ahora, los vástagos, que, el lío que van a heredar de todos estos políticos aventureros, desaprensivos y corruptos de nuevo cuño, no será chiquito; que no tendrán forma de revolverlo”.

“Posibilidades de enmiendas no se advierten en ningún sentido. Esta es una nación corrompida ya por completo; donde la drogadicción, en términos de consumo y narcotráfico, campea por doquier, con cierta indiferencia obvia de sus autoridades; en que la justicia no hace su trabajo; la impunidad crece como las flores en primavera, por el blindaje en favor del poder político-social regente;  con una prensa inservible, en la que se destacan, con rarísimas excepciones, más mercaderes de información, que periodistas en realidad; y, la inseguridad ciudadana alarmante, complementa el panorama más que deprimente, que se está obligado a respirar”.

Expresan en adición: “¿Qué diablo hace uno aquí? ¡Nada! Solo viendo a un grupo de depredadores, llevándoselo todo, y, a burlándose de este indefenso pueblo. Con una juventud alienada, penetrada culturalmente hasta el tuétano, como se dice en buen dominicano, pensando solo en compararse; como, en adherirse a patrones culturales impropios. A esa no le importa que mañana se la lleve el diablo”. Na’ e na’, y to´e to’. ¡Así es como la misma está pensando!”.

Y agregan, “lamentablemente, entre nosotros, los dominicanos serios y trabajadores, solo reina el deseo de desgaritarse lo más rápido que se pueda, y dejarle la nación a todos estos politiqueros, inversionistas, y busca cuartos”.

“Los hombres de “pelo en pecho” se acabaron en Dominicana. Nada más han quedado: prostitutitas, que ahora les dicen megadivas, o chapiadoras, preferiblemente, cuando son de la clase menos pudiente. También, homosexuales a granel, y peloteros analfabetos, con una nacionalidad ambivalente, después que comienzan a conseguir algún dinero, en el marco del negocio beisbolero, y que de inmediato juran por la bandera gringa. Además, se tienen: “jukeros”, “reguetoneros”, y merengueros urbanos en cantidad suficiente”. ¡Qué cosecha, mamacita!, procedería agregar.

¡Deprimentes, las realidades externadas!, y que no cabe duda, hoy se viven en esta nación. Aunque no se quiera, hay que aceptarlas, y alguien tiene que decirlas, sin tapujo alguno.

Engañarse es peor, por parte de quienes tienen que escucharlas; y, concluir, obviamente, que, ¡de ahí, el arrepentimiento de ser ciudadano local, que tanto se manifiesta!

 

¡Seamos menos festivos y más solidarios!

La verdad es que, por lo que se puede advertir, la sociedad dominicana ha ido perdiendo el gran sentido de solidaridad que otrora le caracterizaba. ¡Cada cual hoy, ya solo piensa en sí mismo!

En tiempos anteriores, el grueso de la población dominicana, ante un evento tan catastrófico como el ocurrido en el barrio de Villas Agrícolas del Distrito Nacional, al explosionar la reconocida empresa fabricante de plásticos “Polyplas”, cuyos daños materiales, y las pérdidas de vidas posibles, aún se desconocen, debido a que las labores de remoción de escombros, como la búsqueda de personas desaparecidas aún no han concluido, amén de los maquillajes de que son objeto las reseñas periodísticas relativas a cuestiones así, por innúmeras razones, habría una connotada inclinación de solidaridad, ayudas de todo tipo, incluidas dos de las más importantes: económica y emocional, respecto de aquellos hermanos que han resultado afectados por dicho desastre.

Mucho menos se leerían en los periódicos locales informaciones como esta: “Lanza bombas a familiares”, con tal descripción: “Agentes de la Policía lanzan una bomba lacrimógena a un grupo de familiares de los desaparecidos de la explosión de Polyplas cuando estos buscaban información sobre sus parientes”. ¡Qué falta de conciencia! Se debe comprender el grado de desesperación de esa gente, antes de actuar así, y ponerse en su lugar. (“Diario Libre”, del 7-12-18, página 4).

Además, Muy poco estarían pensando nada más que en hacer su agosto, sustrayendo pertenencias ajenas, aprovechando la ausencia de los despavoridos ante el accidente; de gente que tuvo que abandonar su vivienda tras la susodicha explosión.

Tampoco estuvieran concentrados otros, en consumismos, romerías y comideras, que ahora los han convertido en la esencia de la tradicional celebración del período navideño, en el que ya no hay el verdadero sentido religioso-espiritual, aunque fuera con apego “sólido” a lo convencional propiamente; lo han ido tirando por la borda. ¡Solo rige sí lo festivo!

Si en verdad la época destinada ya, a bailar,  beber, y comer, no tiene como  pantalla real la celebración del Nacimiento del Amado Maestro Jesús, que fuera impuesto como creencia  por la  Iglesia Católica, un 25 de diciembre, para conmemorarse en esa fecha, y así quitar lucidez  al antiguo festival pagano Saturnalia, mediante el cual se honraba al dios agrícola Saturno, según los historiadores, que se aproveche la ocasión para expresar ante los hermanos que han resultado víctimas de aquel infortunado incendio en el barrio de Villas Agrícolas, que sufren precariedades extremas, y múltiples afecciones en su salud, y vayan a expresarles el mismo amor incondicional que Jesús ejemplificara durante su ministerio terrenal.

¡Que se les extienda una mano solidaria!, y que las personas con posibilidades económicas, y mucho ánimo “pascuero”, se dejen embaucar menos por el comercio especulador, que guisa bastante bien durante este mes de diciembre, y principios del entrante enero.

 

¿A quiénes inspirará quedarse en el país?

 

Reflexionando sosegadamente cualquier pensante medio, sobre el cuestionable panorama económico que se verifica en Dominicana,  donde se advierte un futuro bien incierto para su gente, a pesar del bulto politiquero referente al crecimiento en ese orden, que tanto se cacarea,  respeto del cual el grueso de la población ni siquiera se entera, y mucho menos trascienden hacia la misma los efectos que se suponen beneficiosos, una inquietud que asalta en muchos sectores de la geografía nacional, es la que encabeza.

Es obvio que, ¡endeudando un país hasta la coronilla nadie crece en ese sentido!, como es nuestro caso, y menos en el porcentaje de que se habla con respecto a esta nación, Más acertado resulta ese juicio, cuando es ponderado con imparcialidad, el tipo de inversión que se hace con los empréstitos concertados, o qué se cubre en realidad con ellos.

Todo lo contrario, es lo que se espera localmente, por lo conocido de años. Más difíciles se habrán de tonar las cosas para los dominicanos, debido a la escalera interminable de préstamos que se han tomado, y los destinos dados, para gastos improductivos, y otros. Los referentes están de sobra.

A propósito, y en ese sentido, ¡qué lindo Presupuesto Público tendrán los dominicanos durante el año 2019!, según el  proyecto que fuera sometido por el Poder Ejecutivo ante el Congreso Nacional. La misma historia cada vez: continuar endeudando el país para cubrir déficits programados; buscar cuartos prestados dondequiera, y como se pueda, sin contemplarse la más ligera idea de la forma, y quiénes los van a tener que pagar en los años venideros.

“El que venga atrás que arree”, como reza un refrán popular, mientras los políticos de nuevo cuño pueden disfrutar de recursos financieros frescos para costear sus andanzas, y demás, incluidas, no cabe duda, las electoreras proselitistas en carpeta. ¡Qué fácil se hace elaborar un presupuesto estatal en Dominicana; el equilibrarlo a la fuerza, como siempre ocurre, se torna más que factible.

Según las informaciones relativas que ha estado publicando la prensa local, con su respetivo maquillaje se advierte, para no asustar mucho a la población, se están incluyendo ahora en la referida pieza oficial actual, amén del caudal de préstamos de costumbre, una serie de maniobras financieras que permitirían al Gobierno hacer y deshacer a voluntad, a los fines de costear los propósitos que se antojen, entre las que se encuentra  el permiso, amarrado con la emisión de los dichosos bonos, “para vender acciones o participaciones de capital de empresas propiedad del Estado, por hasta un monto equivalente al 5% de la deuda del sector público no financiero o su equivalente………”.

“Esta operación no tendría que ser aprobada por el Congreso Nacional, sino que el Poder Ejecutivo, informará después del procedimiento cuando se efectué”. ¡Ay mamacita, qué ventanilla más fabulosa!

Pero, además, según el flamante ministro de Hacienda, señor Donald Guerrero, “en el proyecto de Ley de Presupuesto General del Estado para el 2019, el Gobierno planteó también que se le permita la venta de empresas del Estado por un monto de hasta el 10 por ciento de la deuda pública del sector no financiero. Y claro, que dentro de ésas estaría ceder parte de la propiedad del proyecto de la central termoeléctrica de Punta Catalina que se construye en la provincia Peravia por el consorcio Odebrecht – Technnimont – Estrella”. (Véase: “Diario Libre”, del 3-12-18, página 26). ¡Lógico, se está procurando lograr un coctel bien surtido de facilidades, para obtención de recursos económicos!

¿Qué podía esperarse entonces? Era obvio que, todos esos apetitos gubernamentales, que después nadie podrá controlar, de seguro serían satisfechos por ese grupo de seudo legisladores que conforman el Congreso de la República, y que fungen como caja de resonancia del Poder Ejecutivo, por su adhesión casi total al partido oficialista; máxime, en la versión de los hombres que están mandando en la actualidad. ¡Pues, ya los llamados “honorables” levantaron las manos, y votaron, aprobando la pieza sometida!, según se publicó.

La verdad es que, debido a lo expresado, en parte, como muy funestos se reportan los derroteros presentes y futuros que le están trazando al país los políticos gobernantes; que, de momento se inclinaran por vender todo lo nacional al mejor postor; y, gravar impositivamente, cuánto sea posible, en contra de la población pendeja obligada a permanecer en esta Tierra, hasta el aire que se respire, y el caminar por sus calles, como en las avenidas existentes. ¡Dineros para gastar, y otros fines, es la meta!

En los que puedan, y quieran “desgaritarse”, solo vienen estimulando, desde hace mucho tiempo, el deseo de hacerlo lo más rápido posible, en busca de mayor sosiego en otros lugares, y antes de que explote el barril de pólvora, aquí innegable, a menos que el pueblo tome la decisión de empoderarse, y trate de resolver en su favor, por la vía que sea, a las buenas, o las malas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué dejen eso para después!

Las cosas se hacen cuando se puede, o es debido; en el momento en que lo aconsejan las circunstancias, para que se puedan lograr los propósitos u objetivos planteados. Si las condiciones reinantes presentes poco aportan, ¿para qué llevar a cabo algo entonces?

Evidentemente, son inobservancias esas, que se han venido verificando en este país, acomodadas por supuesto.  Claro, por la necesidad obvia de tener que aparentar las autoridades competentes nuestras,  disposición de actuar, con respeto al  manejo  judicial correspondiente, qué debió haber  estado dándosele, pero que según lo visto, no ha sido así, sino que se aprecian como irregulares las actuaciones relativas, y hasta fingidas en parte, a uno de los casos de corrupción más sonados, tanto a nivel local e internacional de los últimos tiempos, el capitaneado por la empresa constructora brasileña Odebrecht, con visibles tentáculos comprometedores a lo interno aquí. Es advertible que, en ese sentido, ¡se hará casi imposible evadir responsabilidades al respecto en Dominicana!

Ese es un proceso que, más temprano que tarde, deberá ser conocido y examinado a fondo por los tribunales de la República, a los fines de determinar culpabilidad o no de los supuestos encartados, todos, en que se incluyen connotados políticos, y otros personajes allegados a esos, dado cuánto se ha hecho en el exterior por iguales motivos (sobornos, como sobrevaluaciones de obras estatales, según se ha dicho), y las presiones que desde allí seguro vendrán.

Lo que hasta el momento se ha visto en esta nación sobre ese particular, bien se pudiera catalogar como un espectáculo público de mal gusto, matizado con una serie de incidentes, reenvíos, y recusaciones al juez de la instrucción especial designado, Francisco Ortega Polanco, para su conocimiento y demás acciones pertinentes, que no cabe duda, constituyen el armazón de tácticas dilatorias, como estrategia jurídica, orquestada por los abogados representantes de los supuestos acusados que hasta ahora se tienen.

Es obvio que, sus componentes son de las triquiñuelas ideadas por los juristas para alargar los procesos de defensa; dar tiempo al tiempo, hasta que bajen las agua a su nivel lo más posible, y que por lo regular surten su efecto, tal ha venido ocurriendo en el caso de que se trata; pero que, con éste precisamente, están dejando muy serias secuelas negativas, por las permisividades oficiales inherentes.

Que, además, mucho desdicen del Poder Judicial en esta República, debido a la envergadura inherente al mismo, de indudable delicadeza. También, con relación a fortaleza de las normativas legales dispuestas para regir el accionar de esa tan importante instancia estatal, en términos de la administración competente exigible, como la aplicación efectiva que se espera.

Se hizo más patente el combate a la presión social recibida por la Procuraduría General de la República, y lo que vendría después, no a la corrupción denunciada en sí, cuando se produjeron aquellos aparatosos apresamientos mañaneros, con un exhibicionismo policial marcado, tipo película, dizque para dar inicio  a un proceso judicial, y dictar incluso medidas de coerción en contra de los presuntos culpables, como en efecto se hizo al grupo preseleccionado, que luego se fueron diluyendo como el hielo bajo un fuerte sol; solo que en, este caso, el “Astro Rey” lo era el poder político-social regente, al que se tiene siempre que complacer.

¡La verdad es que, nada se ha hecho en realidad!, ni es previsible que se haga por el momento con relación a dicho escándalo. Lo que sí resulta bastante penoso, son los “refajos cobertores” que se han dejado entrever en torno a ese simulado proceso en curso, lo cual viene a empañar más aún la imagen de la “Justicia” en Dominicana, bastante deteriorada ya, y que todo se continúe percibiendo como una flagrante burla más a este pueblo.

¡Qué mejor dejen eso para después!, cabe reiterar, cuando las circunstancias que prevalezcan puedan aportar la fructificación esperada; y que será, obviamente, cuando cambien las estructuras del poder político-social gravitante hoy entre nosotros; para el tiempo en que fiscales y jueces del país, puedan actuar con independencia mental absoluta, y estén en disposición de administrar, como de aplicar una justicia real y efectiva.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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