¡No debemos preocuparnos!

Parecería ésa una actitud algo impropia, vista sólo en el marco del comportamiento humano regular, caracterizado por la adhesión en firme a los cánones convencionales que rigen en la existencia física de los hombres.

Ahora, vista en el contexto de la propia esencia de la especie – espiritual -, se reporta como loable todo proceder despreocupante, respecto de cuánto pueda suceder en un determinado momento. Es estar consciente de una gran realidad, y es que, “jamás nada se produce por accidente, sino que todo es causal”. Reza así una gran máxima esotérica.

Significa tal proceder, concienciarse espiritualmente hablando. Es un despertar que requiere inminencia; un darse cuenta muy necesario en base al cual se debe actuar, aceptando las cosas como lleguen, sin ningún tipo de resistencia interior, sin calificarlas mentalmente como buenas o malas; nunca preguntándonos el porqué ocurren de tal o cuál forma. ¡Simplemente se presentaron, y ya!

De mucho es sabido, como de gran consenso en el ámbito esotérico, que toda corriente de vida humana es previamente diseñada antes de su discurrir terrenal, con día y momento precisos para finalizar, el partir de regreso, el dejar el mundo físico – desencarnar, lo que llaman morir  convencionalmente -, cuando la misión general a cargo haya concluido.

En ella quedan contempladas todas las circunstancias de carácter kármico, como las dispuestas para manifestación de orden divino en el plano físico de la materia densa por parte de los hombres, como Atributos divinos que son. Por lo que, todo cuando llega, es porque tenía que venir; estaba incluido en el camino trazado, y nada se podía hacer para impedirlo.

Tampoco procede enfrentar ningún hecho, sino observarlo, y tratar de interpretarlo intuitivamente. Por consiguiente,  la mejor actitud es aceptarlo conforme y nada más. Vivir el momento que se presente, y dejar que las aguas sigan su curso normal predispuesto, en términos de cada individualización humana.

El ámbito donde mejor aplica el refrán que reza, “todo obra para bien”, es precisamente el espiritual, pues según nos dice un connotado autor: “Detrás de todos los sucesos existe un significado oculto, y este significado oculto está favoreciendo su propia evolución”.

Claro, por desconocimiento humano, muchas veces calificamos como malas las cosas; las atribuimos a la fatalidad o la mala suerte, cuando en realidad no es así. Incluso, luego que pasan, y de lamentarse las personas, se les oye expresar, refiriéndose a cualquier  suceso en particular, ¡mejor que fuera así!

En una ocasión, el gran filosofo y maestro espiritual de la India, J. Krishnamurti, después de casi medio siglo instruyendo a sus seguidores, expuso durante una de sus últimas conferencias, ante gente que había estado bastante tiempo escuchándole, y que a pesar de eso, no había logrado captar en realidad la esencia de su enseñanza,  el gran secreto en que había sustentado su trayectoria de avance en el sendero evolutivo, y de instrucción por supuesto a los demás, diciéndoles: “no me importa lo que pueda suceder”, queriendo significar que ésa había sido la clave para sus logros en ese orden, y la  consistencia en la obra, e invitándole, obviamente, a emularle  para  provecho personal.

Y claro, se refería a estar siempre dispuesto a aceptar lo que  viniera, convencido de que era algo que estaba programado en su corriente de vida cursante, para conquistas de naturaleza kármica, y de expresión divina adjunta, a través de ella. Luego ¿por qué preocuparse por los aconteceres? ¡Tienen que llegar, quiérase o no! Ese es el mensaje envuelto que se debe aprehender de tal ponencia.

Rolando Fernández

¡Amarrando hechos y concluyendo: Era Cristiana tiene que estar en sus finales!

La verdad es que, toda persona aguzada que repare y reflexione sobre una serie de circunstancias y hechos que se vienen verificando desde hace ya un tiempo a nivel de la sociedad mundial, tiene que concluir aceptando el cambio inminente en curso de una subraza a otra, 5ta., a la 6ta., en el planeta Tierra, dentro de la quinta Raza Raíz que discurre en la actualidad, según sostienen, y han plasmado en algunas obras connotados esoteristas. No es que el  mundo se va a acabar como creen algunos, y la concepción convencional errada que se trata de vender.

Previo a convertirse en sagrado, de acuerdo con el plan divino trazado, en el planeta Tierra tendrán que habitar siete (7) Razas Raíz, con sus respectivas 7 subrazas, cada una de ellas con sus características propias muy peculiares obviamente, tanto en el orden físico como espiritual.

En el presente, según es de consenso generalizado entre los entendidos, se está iniciando, con cierto avance ya, la 6ta. subraza de la 5ta. Raza Raíz. Se dice que los denominados niños “Índigo”, superdotados, que encarnan Almas con elevado grado de evolución espiritual, respecto de los seres componentes actuales de la humanidad, en capacidad de instruir y orientar con fluidez hasta sus propios padres, constituyen la simiente de la misma.

Es evidente que, para que tal cambio se produzca, tiene que haber primero una significativa expansión de la Conciencia Crística a nivel de los hombres todos, y que para ello será necesaria la ocurrencia de una serie de hechos con gran trascendencia, de carácter punitivo incluso en el orden mundial, que induzcan a la reflexión de los humanos; que motiven a procurar conocer, asimilar con firmeza, e identificarse con su verdadera esencia; como, a la proclividad necesaria, en términos de la contrición debida.

Fenómenos naturales de gran magnitud y terribles consecuencias se están verificando sobre toda la faz de la Tierra hoy. También, hechos sangrientos de consideración, conflictos bélicos, como anuncios o señales de guerras, que pueden converger con un tercer enfrentamiento mundial generalizado, ahora con sofisticadas armas letales, y tecnicismos al últimos guay, que provocarían una gran catástrofe entre todo el género humano. Además, están las epidemias, virus y pestes por doquier, que la ciencia desconoce sus orígenes, y mucho menos puede combatir.

En adición, hay otras situaciones y circunstancias a ponderar, relacionadas con las actitudes y los nuevos paradigmas que se están promoviendo de manera individual, cuando no grupal, o institucional, que van en esa misma línea del cambio de subraza, y que chocan de frente con la más simple lógica; que lindan con lo irracional, y que al parecer proceden de gente enteramente poco pensante.

En tal sentido, podemos ver en la prensa local noticia como: “Reclaman derecho. Famosas y mujeres anónimas defienden su decisión de no contemplar la maternidad.  Todas ellas han formado la denominada “generación NoMo (Not Mothers)”. Y aunque en nuestro país esta tendencia es tímida, en sociedades europeas – por ejemplo – es un “boom”. Como aquí somos tan copistas, de lo malo siempre, es probable que no falte mucho para que se forme entre nosotros una filial muy activa de ese grupo.

Por lo que se advierte, la esencia de ese movimiento es no parir; romper con la misión co-creadora asignada por la Madre Naturaleza al sexo femenino. ¿Y entonces, si una gran parte de las mujeres se inclina por esa funesta  y descabellada concepción, cuál  será el destino de la humanidad, en el orden de la multiplicación necesaria para su crecimiento y desarrollo?

Es obvio que, se está hablando de la no formación de familia, para lo cual es imprescindible la mujer. ¿Y, cual sería el nuevo  rol del sexo femenino, servir para pantalla, y desahogo sexual a los hombres? ¿Se ha pensado además, en lo que implicaría el no parir para las féminas, orgánica y biológicamente hablando, cuando su economía física fue diseñada y preparada para tal propósito, amén de las situaciones kármicas que eso generaría para las mismas?

Sin importar cuántos alegatos se puedan esgrimir, eso es una irracionalidad de mujeres que no piensan; que le fue colocado el cerebro en otra parte de cuerpo, de la cintura hacia abajo. Mientras muchas reales damas, con sólida formación profesional e intelectual señalan que: “la verdadera realización de la mujer se alcanza cuando se pare un muchacho(a), y amamanta a su criatura”, estos especímenes descerebrados (vocación NoMo), de seguro empujadas por  no querer asumir sus responsabilidades muy propias, dicen entre otras cosas que: “Eso de instinto materno es algo que se han inventado”. ¡Vaya perla! ¡Cuánto raciocinio y capacidad de análisis! Resulta hasta  asqueante seguir hablando de eso. ¡Dejémoslo ahí!

Pensares como ese, bien se pueden asociar con hechos tales como: “Para ser famosa > Joven se implanta un tercer seno” ¿Qué función tendrá? “Una joven estadounidense de 21 años pagó 15,000 euros por implantarse un tercer pecho de silicona para convertirse en una estrella de televisión”. Estuvo ahorrando durante dos años para costear su sueño. Procuró el concurso de al menos 50 cirujanos para ese trabajo, según dice la prensa. Finalmente, consiguió uno que le quiso ganar los cuartos y la operó.  (Véase: periódico “El Día”, edición de fecha 23-9-14, página 24).

¡Estas son las profecías, como dirían algunos! Lo que ella tenía que hacerse es un trasplante de cerebro. Ahorita aparecerá una con los “sesos” quemados por las drogas, que pague para que le injerten un pene, cercano a la vagina, y así tener las dos cosas (órganos) para sentir parecerse más a los hombres, como reclamar con mayor fuerza la tan ansiada igualdad de género. ¡Podemos hacer lo mismo diría esa!

Ahora, del frente local, como se decía en un viejo noticiario, donde jamás nos quedamos atrás, tenemos que,  ante la degeneración galopante que abarca a la sociedad nacional, el Ministerio de Educación (Minerd) se destapa con la elaboración de las nuevas “Normas del Sistema Educativo para la Convivencia Armoniosa en los Centros Públicos y Privados”, que en opinión de sicólogos sociales, educativos, orientadores y docentes, entre otros, “podría provocar el caos en las aulas y conllevar a actos delictivos”; pues al parecer, lo que se pretende es, “que se desconozca la autoridad de maestros y directores; que no se sancione a los estudiantes que exhiban un mal comportamiento en las aulas,  como dentro del área escolar”. ¡Se salvó el país! ¿Cuál será la cosecha?

De seguro que, las disposiciones que se incluyen en el cuestionado reglamento, contienen letras escritas en el exterior, importadas, y  música de los genios títeres locales, cual canto cualquiera, que nada más saben estar copiando normas que rigen en otra latitudes, al margen de la idiosincrasia y cultura de los dominicanos. ¡El titerato y la transculturación es lo que está de moda en esta nación!

Bien lo informó la directora de Orientación y Psicología del Minerd, “las normas fueron aprobadas por el Consejo Nacional de Educación en el 2013 y responden al mandato del Código para la Protección de los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes (Ley 136-03), artículos 48 y 49, que establecen la reglamentación de la disciplina escolar e instan a la elaboración de un reglamento, para hacer  operativo este mandato junto al Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd). Evidentemente, esa normativa es un “enlatado” más que se debe aplicar en este país, sin medir consecuencias previsibles. (Véase “Diario Libre”. del 24-9-14, página 14).

Linduras como esas que se pretenden introducir a nivel de la educación básica y secundaria local, nos recuerdan otras. En nuestros inicios como docente de la educación superior nuestra, un ex-decano de facultad en una universidad privada, reunido con el cuerpo profesoral de la misma instruyó, utilizando  un lenguaje muy especial, “a los estudiantes aquí hay que tratarlos bien, porque ellos son los que permiten la generación de ingresos para la academia”; fue algo que,  interpretado en buen dominicano significaba: “hay que dejarlos hacer lo que a ellos les venga en gana, son los que pagan”.  Ahí mismo comenzó el desencanto en nosotros, e intención de partida nuestra.

También, luego escuchamos decir a alguien, con mayor nivel jerárquico, en la universidad estatal donde comenzamos a laborar después, en presencia de  un grupo de docentes: “a los muchachos no hay que exigirles que sepan escribir, todas las computadoras a su alcance escriben bien y claro”. “¡Olvídense ya de caligrafía y faltas ortográficas!”.

En el presente, conjuntamente con pareceres tan osados de esa naturaleza, que aún persisten, también se quiere que a los alumnos de los colegios y escuelas públicas, se les deje hacer lo que ellos quieran. Eso se entiende como promover la “Convivencia Armoniosa en los Centros Públicos y Privados”, restándoles a la vez autoridad a los directores y profesores de dichos centros educativos. ¡Cuidado, con corregir comportamientos indebidos, hay que dejarlos hacer mayores sus irracionalidades!

Eso luce algo análogo al contenido de esa política que se maneja de forma verbal, y muy por debajo de la mesa, mediante la cual se instruye de manera sutil a los profesores del sistema público de educación en el país, a promover a los alumnos aun no estén capacitados para eso. Claro, hay que hacer sentir bien a los organismos internacionales que facilitan recursos para el área, donados o prestados. ¿Y el daño a la formación de esos muchachos no cuenta? Eso, amén de que, mientras más  brutos son como es obvio, más manejables por parte de los “tuertos” se reportan, para completar el escenario “narigonil” generalizado que se procura.

Es así como queremos educar con eficiencia en la República Dominicana; exigir recursos económicos suficientes: 4% del PIB, que ahora se dice, un alto porcentaje de esos cuartos se está gastando en lujosos salarios, y en la construcción de edificaciones destinadas para escuelas, sin mobiliarios, profesores, y los demás apoyos logísticos requeridos, de forma tal que puedan operar realmente como se debe. ¡Ah!, y con el sector empresarial del país detrás de conseguir administrar esa finquita. ¡Solo un ciego no lo ve!

Concatenando todo lo expuesto con anterioridad, es fácil  advertir que,  estos tiempos que discurren vienen anunciando el final de la llamada “Era Cristiana”; el paso definitivo de la Era de Piscis  a la de  Acuario; y como dijéramos anteriormente, la desaparición de la 5ta. subraza humana, para dar paso a la 6ta. subraza de la quinta Raza Raíz terrenal.

La cosas que se están mirando son increíbles: el desamor entre los hombres, el egoísmo a ultranza, la apropiación y  destrucción de los recursos naturales por parte de los poderosos del planeta, y otras; como, el cumplimiento específico de muchas de las llamadas profecías bíblicas, entre ellas, los anuncios de guerra, la ocurrencia de desastrosos fenómenos naturales, la degeneración humana presente, en términos de pudor, principios y valores, como la marcada ingratitud hijos-padres y viceversa – “las palomas les tirarían a las escopetas, refiriendo a las mujeres con respecto a los hombres; y, no habrá hijo para padre, ni padre para hijo”, con relación a la familia -. Son todas cosas que se notan sin hacer el menor esfuerzo. Y para completar, están las pestes y las epidemias de origen desconocido que azotan en diversas latitudes terrenales.

¡Reflexionemos!, preparándonos para recibir, o formar parte de una nueva especie humana, con mayor nivel de evolución espiritual que la presente. ¡Es lo que debe ir, según los entendidos en la materia!

Rolando Fernández

¡Ojalá no sean nuevos paños con pasta!

“Todo obra para bien”, reza un dicho bastante popular. La lamentable muerte de esos once niños últimos en el hospital infantil Robert Reid Cabral, durante solamente un fin de semana, algo que ha consternado a tanta gente, ha servido para concienciar bastante respecto del deterioro del sistema de salud pública en este país, lo cual era un secreto a voces, al que no se le había querido poner caso.

Ahora se viene con lo de estilo: poner a rodar cabezas, y cambio de personas que en parte, probablemente, poco han tenido que  ver con esa deleznable situación, pero había que buscar chivos expiatorios para justificar, y allantar durante los primeros días después de la tormenta, o catástrofe.

Ahí, sin cuartos suficientes, disposición extrema, y sólida voluntad política, como el imponer los controles debidos, nada se va a resolver, pongan a quien pongan. Eso lo sabe la señora ministra actual, ya que según tenemos entendido, una vez anterior ella estuvo en el cargo ¿y qué pasó entonces?

¿Por qué no dejar sin efecto todas esas asignaciones presupuestarias graciosas, y reciprocatorias políticas, para que  los recursos derivados se destinen en el presente y futuro  inmediato al sector salud en Dominicana?  ¡Ya es tiempo de dirigir los dineros públicos hacia donde en realidad se debe!

Pero además, que se disponga una real vigilancia y control administrativo. El Estado Nacional dispone de los organismos competentes para hacerlo. El señor Presidente de la República prometió durante su campaña electoral “hacer lo que nunca se había hecho”. Muy buena oportunidad de gestión se le presenta con este sector. ¡Aprovéchela jefe!

¿O es que los pobres enfermos locales no merecen? ¿Nada más sirven para que voten el día de las elecciones? Las decisiones adoptadas en esta ocasión, lo que más parece ser de nuevo, son paños con pasta, más que otra cosa, si todo se queda igual con relación a los recursos presupuestarios asignados, y el modus operandi actual de los centros asistenciales públicos.

Pero, también se llevó de encuentro esa situación – muerte de los infantes – la corruptela de uno de los famosos barrilitos, el de los envalentonados “señores” diputados, cajas resonancia de sus  representados solo, los jefes políticos que los apadrinan, hasta tanto demuestren lo contrario, en una acción considerada como demagógica política, y populista pura, cuyos fondos mensuales ahora dizque  serán destinados a esa lacerada área, en franco deterioro fehaciente

Evidentemente, ya se está hablando también, como compensación aparente, en los corrillos congresuales,  sobre la exigencia de aumentos salariales para esos “tan sacrificados  servidores públicos”, lo cual deja entrever que tales dineros no son utilizables solamente en obras de bien social, sino también en satisfacciones personales.

Si  no se tendrán ahora de esa forma, hay que procurarlos por otra fuente, para que estos legisladores  puedan continuar con su vida merenguera y de príncipes, entre los pobres de una nación. Pero, no se habló ni “pío” de las demás asignaciones alegres autoasignadas, para uso a discreción, y sin  control  ninguno.

Cuando uno se detiene a reflexionar sobre algunas de las “bellezas” que publica el medio “Diario Libre”, en su edición de fecha 16-10-14, página 14, refiriéndose a esa sala congresual, bajo el título “Los diputados han consumido RD$839.9 millones en “ayudas”, y las complementa con otras informaciones que aparecen a su lado, redactadas por Tania Molina, “Califican de popular el eliminar barrilito; apuntan a exenciones”, les revuelven el estómago a cualquiera, llevándole a reflexionar que ya aquí se acabaron los hombres, y a que le crucen por la mente pensamientos y acciones reivindicativas que es mejor reservárselos.

No obstante, esperemos esta vez que el fallecimiento de esos depauperados once muchachitos, en el Robert Reid, pueda contribuir a preservar las de otros tantos miles entre nosotros que aquí se tienen, y que requieren de eficientes y oportunos servicios de salud.

Con respecto a  la otra ala de ese lucrativo sector legislativo en este país, finca a explotar por los tantos senadores “instruidos y bien intencionados que se gasta la nación”, dicen  esos patriotas que, “ellos no entran en eso”;  van a mantener esa “bicoca”, y con todas las otras se supone, agregaríamos nosotros.

Es lo que se infiere de las reseñas que en tal sentido ha venido publicando  la prensa  nacional. ¡Cuánta desvergüenza ostentada!, y luego salen a criticar a los que se explayan por ahí  diciendo a todo pulmón: “qué falta hace Trujillo en este país”.

Vamos a ver si otros acontecimientos se producen, cuyos efectos  desastrosos no sean tan significativos, para que también los mandamases en este país, por caridad y justicia, se dejen de estar subvencionando  las cherchas electoreras de sus organizaciones partidaristas, con recursos del Estado Dominicano, y para que algunos máximos representantes de aquellas se hagan cada vez más ricos, a costa de los bolsillos del pueblo, que es el que luego tiene que pagar todos los  platos rotos.

Creemos que solo en un país como este, considerado por tantos como  “un Estado fallido”, una selva de cemento, donde con la gran cantidad de ciegos que se tienen, los tuertos son reyes, se producen situaciones despreciables de tal naturaleza.

Pero además,  procede hablar bien en serio sobre las exenciones de toda índole que tienen determinados sectores en el país,  que generan mayores presiones tributarias sobre  los más desposeídos entre nosotros, y que mantienen muertos de risa a los poderosos regentes,  y políticos comprometidos en el poder.  ¡Eso hay que acabarlo también!

Finalmente, resultaría bastante beneficioso para la población nacional, el que un grupo de los capacitados,  valiosos periodistas que aún quedan en este país, aquellos que no venden su capacidad pensante, y que se adhieren a la amplia independencia mental que prescribe el ejercicio de la profesión, se inclinaran por realizar una exhaustiva y amplia investigación sobre todos los beneficios autoasignados que reciben los componentes del Congreso Nacional de la República Dominicana; los gastos en que de ordinario incurren, prebendas antojadizas, exoneraciones, etc., que se otorgan, y que, las conclusiones obtenidas por tales profesionales de la prensa, se hagan del conocimiento público de toda la gente aquí.

Sería una buena forma de ver si este pueblo se deja de estar de pendejo, proporcionándoles vidas de ricos, a todos estos farsantes, impreparados en todos los órdenes, e ineptos políticos, con rarísimas excepciones,  si es que las hay. Pero el asunto, que no se puede quedar tampoco ahí, sino que debe hacerse extensivo hasta todo el funcionariado estatal nuestro, en el que van a encontrar también, suficientes telas por donde cortar.

Aquí hay mucha gente que tiene que ser desenmascarada para que se conozcan a plenitud, y se dejen de estar andando de nuevo por ahí en sus afanes de engatusar a los estúpidos, politiqueando, que les creen todas sus “baboserías”  y allantes de nuevo cuño. Sí, personas con prontuarios en sus espaldas de grandes “gavilleros”, ladrones de cuello blanco, corruptos y antinacionalistas, entre otras cosas

Pueblo, eleva una formal solicitud a esos profesionales de la información. Muchos de ellos tiene que reciprocar contigo, ya que a ti deben el haber podido realizar sus estudios a nivel universitario – uasdianos -, en una entidad académica pública que opera gracias a las subvenciones estatales que recibe, con las que tú contribuyes muy bien, a través de las cargas tributarias impositivas que te aplica el Estado Dominicano.

Hermano dominicano, ¡déjate de estar de pendejo!, exige informaciones para que en función de ellas procedas, haciéndoles frente a todos estos charlatanes y farsantes políticos de nuevo cuño, y verás que tu vida puede comenzar a mejorar en muchos órdenes hoy críticos. ¡El periodismo nacional serio, e independiente, te puede ayudar bastante!

Rolando Fernández

La instauración de un régimen de fuerza se vislumbra en la República Dominicana

Es bastante previsible que, de continuar el escenario político que se ha venido verificando durante los últimos tiempos en este país,  en cualquier momento pueda aparecer “un coronel que se quiera casar con la gloria”, como decía el extinto líder, Dr. José Francisco Peña Gómez, y la población se vea en la necesidad forzosa de apoyarlo, para que encabece la instauración de un gobierno de fuerza, en pos de salir de este infierno de corrupción estatal, impunidad, prepotencia gubernativa, drogas, falta de institucionalidad, criminalidad, e irrespeto a las leyes vigentes.

Claro, sería una especie de dictador con una mentalidad avanzada, y solo con un compromiso, como propósito en mente: procurar liberar a este pueblo del derrocadero peligroso en que se encuentra, al que lo han conducido todos estos ineptos, corruptos y antinacionlistas políticos de nuevo cuño.  Impredecible se reportaría el tiempo necesario para permanecer en el poder, y enmendar. Igual ocurriría con los aprestos obligados para destituir después a ese mandatario.

Solo de esa forma se entiende posible el corregir muchas de esas cosas, entre otras; disfrutar de una aceptable seguridad ciudadana;  recuperar la honra hacia la soberanía nacional; encarar como se debe el gran negocio de los estupefacientes, sus complicidades innegables, y sus derivaciones; como además, el que se deje de estar hipotecando alegremente el patrimonio de la nación, que no es solo propiedad de los políticos en turno, tal ellos creen cuando logran alcanzar el poder.

Según sostienen algunos estudiosos de la historia patria nuestra, en la República Dominicana, hoy están dadas las mismas condiciones, y hasta más inductoras se podría decir, que las prevalecientes cuando el exdictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, logró en el año 1930 alcanzar  la victoria electoral, alzándose con un poder que se convirtió en omnímodo, y cuya permanencia se extendió por más de tres décadas.

Fue un  período aquel, en el que se llevaron a cabo ejecutorias bastante loables, de muy grata recordación actualmente, en términos de la institucionalidad requerida entre nosotros, el respeto que en todos los órdenes se impone, salvaguarda ciudadana, en decadencia total hoy, como el aprecio y preservación cívica de los símbolos y valores patrios.

El resquebrajamiento del sistema de partidos en esta nación, donde solamente una organización política ha venido liderando todo el ruedo interno, y gobernando la nación durante los últimos lustros, caracterizada por seudos líderes envalentonados, prepotentes, con un extremo egotismo despreciable, nada más pensándose en sus beneficios particulares, como en los de aquellos grupos que apadrinan sus aspiraciones, no habrá de conducir por buen camino a los dominicanos.

Las presiones “medalaganarias” de todo tipo, incluidas las gravosas e inflacionarias cargas impositivas, y la concepción de que nosotros podemos hacer lo que nos venga en gana, por el control que se entiende tener a nivel de los tres poderes del Estado Nacional, continuará de seguro haciendo más insoportable la situación, agravada por un sinnúmero de factores incidentes adicionales negativos, como son entre otros: la carencia, y onerosidad en el costo para la gente de servicios públicos imprescindibles, tales como salud, educación, y energía eléctrica, amén de la afectación abusiva en los motores que mueven la economía en sentido general, los carburantes de toda clase.

Ese escenario de deterioro, precariedades a granel, y tributación en exceso, sin reciprocidad hacia nuestra gente, continuará forzando más cada vez hacia la instalación en el país de otro tipo de gobierno, al margen de la seudo democracia representativa, que no es más que una patente de corso, para dirigir y administrar a los pueblos como a  los políticos de turno les venga en gana, tipo fincas personalizadas.

Importante es incluir aquí finalmente, que algunos estudiosos de las estadísticas a nivel mundial, y demás informaciones relativas a los regímenes dictatoriales que ha habido en muchos países, tanto del área del Caribe, como de otras latitudes, señalan que: “el promedio de retorno de los gobiernos de fuerza en aquellas naciones que en el pasado lograron deshacerse de esos, oscila entre los 42 y 45 años después, por las situaciones desaprensivas, las irregularidades, la corrupción, los desórdenes estatales generalizados, como la falta de institucionalidad prevaleciente, que se van acumulando con el paso del tiempo.

¡Ojo al Cristo!, que ya aquí pasamos de los 50.

Rolando Fernández

Gastamos en lo no prioritario, ¡lamentable!; ¿crecimiento económico?, ¡dudoso!

Cuando los pueblos no le duelen a nadie, es igual que cuando el Sol sale a la hora acostumbrada. Poco importa; en nada se repara con atención; todo se entiende como normal. Se produjo su aparición en el momento esperado, ¿y qué?

Es lo que de ordinario se estila en esta nación nuestra, donde por hábito adquirido, lo que menos interesa a las autoridades de turno, cuales sean, es su gente, y siempre  se están orientando las decisiones y los aconteceres oficiales en función de lo que más convenga a unos cuantos, y nada más, tanto en el orden político como económico.

Normalmente, las naciones tienen siempre cosas necesarias, y otras que son urgentes.  Como es lógico suponer, las segundas revisten mayor importancia. Pero ocurre que, aquí no se discrimina mucho en tal sentido. Primero está, cuánto mayor resulte provechoso para determinados sectores, y hasta para un solo incumbente designado, por ciertas circunstancias incidentes. ¿De qué pueblo me están hablando, es lo que tantos preguntan?

Durante el año que discurre, se han hecho cuantiosas inversiones en este país en asuntos tales: a) confección y expedición de la nueva Cédula de Identidad y Electoral, por parte del organismo oficial correspondiente (JCE), con la adquisición de todo el material, equipos, y apoyo logístico necesario; b) emisión de una nueva familia completa de billetes nacionales de banco, de todas las denominaciones, serie 2014 (Banco Central de la República Dominicana); y, c) campañas políticas proselitistas muy extemporáneas, de cara a las elecciones a celebrarse en el año 2016, en las que se percibe el uso de suficientes recursos estatales.

Además, faltan los derroches “diciembreros” acostumbrados que se programan, que incluyen la gran friolera de cuartos necesarios para el reparto de presentes diversos y canastas navideñas bien surtidas, en lo que de ordinario participan  los Poderes Legislativo y Ejecutivo nuestros, principalmente, entre sus amigos y relacionados.

La gran pregunta que cualquier ciudadano medio pensante se haría es: ¿Alta prioridad de aquellos asuntos señalados, no podían esperar hasta otros momentos más propicios?

Mientras tanto, la gran sociedad nacional continúa debatiéndose entre la escasez de servicios públicos básicos imprescindibles (energía eléctrica, agua potable, salubridad, transporte, etc.); abusivos apagones financieros que tienen “jarta ya a la población”; ineficacia marcada en los servicios de salud a nivel de los hospitales estatales, que carecen hasta de los más simples utensilios y materiales necesarios, entre otros males consuetudinarios, a los que muy poco se quiere poner el frente en esta nación, a pesar de los cacareos y demagogias politiqueras que muy a menudo se escuchan.

¡Que perla!: “Presidente indignado por muertes de once niños en el hospital infantil Robert Reid Cabral”, debido a marcadas ineficiencias, y dirección no apropiada, según las informaciones que han trascendido, y que aparecieran publicadas en la prensa local. ¡Son los casos que se conocen!

En adición al panorama desesperanzador en que vive este pueblo, sin norte aparente que permita mejorar sus condiciones de vida, tenemos ahora la presentación ante el Senado de la República de un Proyecto de Ley de Presupuesto del Estado para año 2015, que contempla el 59% de los ingresos programados para: subsidio eléctrico (muy buen negocio), pago de intereses de la deuda pública y sueldos a empleados del Estado, según reseñas de los periódicos nuestros.

Eso significa obviamente que, las expectativas de mejorías en la gente aquí son muy pocas, en términos de la satisfacción de las necesidades sociales por parte del Estado Nacional. Que las cosas seguirán empeorando en tal sentido, por lo que se tendrá un próximo año de mayores precariedades y sacrificios ciudadanos.

Sí continúa el aumento de la deuda pública, por empréstitos contraídos, y por contraer próximamente, verbigracia: “El BM presta 500 millones para combatir desigualdad”; y, PE somete proyecto de bonos por RD$110,888 millones para financiar Presupuesto”. (Véase medios: “El Día”, del 2-10-14, y “HOY”, del 30-9-14)

Sin embargo, y amén de los expresado con anterioridad, con un país hipotecado prácticamente; teniendo que pagar los dominicanos los precios más elevados de toda el área del Caribe, y otras latitudes mucho más desarrollada que nosotros, según los expertos, por los carburantes todos, como el servicio energético que se oferta, plagado de apagones financieros,  irresponsabilidades e incumplimientos por parte de los dueños de ese lucrativo negocio, capitaneado en base a un maridaje político empresarial; los niveles de inflación considerables, frente a salarios que lindan con lo miserioso, que representan más o menos, el 50% por debajo del costo promedio de la canasta básica familiar; una tasas cambiaria nerviosa, con tendencias al alza cada vez más, que todo lo dispara, el señor gobernador del Banco Central de la República se destapa diciéndole al país que, “Este año la economía va viento en popa…” ¡Eureka!, bien podría pronunciarse!

Y añadió más adelante para soportar su criterio, “Una cosa positiva es que Estados Unidos está creciendo, moderadamente, pero creciendo, y el año que viene continuará ese crecimiento”. Ojalá que lo que allá llegue aquí pegue, aunque son entornos muy diferentes, agregaríamos nosotros. ¡Qué sus pronósticos se cumplan, sería lo más deseables para todos en este país! (Véase: periódico “HOY”, edición de fecha 1-10-14)

¡Si eso no es un exceso, es demasiado optimismo!, pues la realidad es que, otra cosa es la que  percibe la gran mayoría de los dominicanos, con todo el respeto que nos merece el preciado amigo.

Ahora, para no estar de acuerdo con tal aseveración oficial, amén de lo señalamientos procedentes, solo hay que darse dos o tres baños de pueblo para constatar, qué es lo que en verdad está ocurriendo entre los residentes de esta nación, en términos económicos.

El asunto no es nada más “parametrar”, diagnosticar, manejando variables, promedios, e informaciones semi-aéreas,  y graficando con números fríos; disfrutando de lujosos y confortables despachos; hay que caminar sobre las gramas y la tierra caliente pueblerina, para poder medir lo que acontece con mayor precisión.

La verdad es que, los más altos representantes de las ciencias económicas a nivel mundial, no solo aquí, tienen que revaluar y ponderar la efectividad de sus herramientas de trabajo, para poder predecir y catalogar el crecimiento económico y desarrollo que se verifican en los países, de forma tal que los anuncios, como las aseveraciones, y los pronósticos que se hagan en ese orden resulten más razonables y convincentes.  Incluso,  hacer más entendible para la gente toda, el léxico que de ordinario utilizan.

En ese tenor,  no es fácil venderle a nadie la idea de que, con altas inversiones en bienes inmuebles para la oferta bienes de servicios, y otros fines posibles, incluidas las obras de relumbrón, al igual que, tomando en consideración el desarrollo de otras actividades  grupales lucrativas, un país pueda crecer económicamente. Y mucho menos,  cogiendo cuartos prestados a todo lo que da, endeudando el mismo  hasta  la coronilla.

Tampoco se entiende posible, cuando en adición, esos empréstitos concertados sean destinados nada más a cubrir gastos corrientes, reenganches de deudas; cubrir subsidios estatales de cualquier tipo; déficits presupuestarios; y, con propósitos realmente indefinidos, como: “El BM presta 500 millones para combatir desigualdades. Proyectos contra la pobreza y la desigualdad”. ¡Qué novela más bonita esta última! (Véase: medio “El Día”, del 2-10-14). ¡Todas son erogaciones no reproductivas en realidad! ¿Qué pueden aportar?

¡Con un panorama como el expuesto, no puede ir bien ninguna economía – ¿viento en popa?, – y mucho menos crecer!

Rolando Fernández

¡Falta de conciencia y humanidad sí, pero no casual!

Lo que lamentablemente acaba de ocurrir en el hospital infantil  Robert Reid Cabral, con la muerte de once infantes durante el fin de semana próximo pasado, hecho que ha motivado un escándalo mayúsculo a nivel nacional, con repercusiones en el exterior obviamente, y sobre el cual, hasta el propio Presidente de la República ha manifestado su indignación, es una muestra más que fehaciente de lo que viene ocurriendo a nivel de la salud pública en el país, del descalabro con que opera; de las burlas presupuestarias que anualmente se estilan para ese sector, frente a los grandes despilfarros económicos y reciprocatorios políticos programados, como son los casos relativos a las considerables erogaciones en las que incurre el Poder Legislativo, para costear gastos dizque sociales, en fechas conmemorativas: tiempos de Semana Santa, Día de las Madres, Navidad, Año  Nuevo y Reyes.  Sin embargo, para asuntos de la tanta importancia, como la salud de los pobres en este país, nunca hay dinero suficiente; los ingresos estatales no alcanzan.

Pero además se tienen, los sueldazos y  sumas conexas adicionales que reciben esos “marchantes, muy letrados por cierto, como capacitados académicamente”, y que ellos mismos se autoasignan, con cargo a los recursos que aporta el pendejo pueblo, al que lo que menos hacen es representar desde las curules que ocupan, sino  a sus superiores políticos.

De otro lado, están las fincas de las alcaldías, donde solo se va a recoger sin nada sembrar, con una gran muchedumbre de regidores, semi-analfabetos la mayoría, que nada más se juntan para ventilar y consensuar negocios de sus respectivos municipios.

Y, para completar el funesto escenario “dilapidatorio” en que aquí se vive a nivel estatal,  están todos los huacales chupa presupuesto público que se tienen en el país, con botellas de todo tipo, que en nada aportan, y mucho menos hacen en favor de esta sufrida sociedad.

En adición a ese notorio flagelo, persisten los gastos corrientes que por concepto de los jugosos emolumentos otorgados recibe el resto del funcionariado estatal, compuesto por los ministros de mayores rimbombancias designados por el Poder Ejecutivo. Todo eso, entre otras cosas más que censurables a simple vista.

Y, para acabar está, la gran friolera de recursos económicos que se destina para subvencionar los negocios y las cherchas de los partidos políticos; sufragar sus campañas y francachelas electorales. Pero además, facilitar el que muchos de sus principales representantes se hagan ricos de la noche a la mañana. ¿En cuántos países del mundo se hace eso, es la pregunta; el Estado financiando a los partidos políticos?

Para todo eso dan los recursos que se captan de la población, haciéndole cargar cada vez con mayores cargas impositivas, encareciéndole más aun el costo de la vida; cobrándole por el suministro de bienes y servicios básicos imprescindibles, como la energía eléctrica y los combustibles, los precios más elevados de toda el área del Caribe, según los expertos. Ahora, para cubrir los servicios asistenciales de salud, perentorios siempre, y pagar salarios justos a los profesionales de la bata blanca que laboran en el sector estatal, los dineros nunca son suficientes.

Era obvio que, la comisión designada por el primer mandatario ante un acontecer tan bochornoso en el hospital infantil Robert Reid Cabral, a los fines de que realizaran las investigaciones de lugar, concluiría diciendo  que todo obedeció, a deficiencias administrativas y negligencias médicas, según se determinó, e informaran al país a través de los medios de prensa local.

¿Qué otra cosa iban a decir? Además, eso se sabía de sobra, debido a que no solamente son situaciones que se verifican a nivel del precitado centro asistencial hospitalario, sino a nivel de todo aquellos en el país que dependen en mayor medida del sostenimiento económico estatal. Quizás en ese reporten mayores aspavientos, por las “actitudes polítiqueras” que siempre se han asumido en torno al mismo, de parte de algunas  damas muy ligadas a las últimas gestiones de gobierno aquí, cuyos frutos siempre han estado ausentes.

Evidentemente, son situaciones provocadas e inducidas, debido a que en este país las autoridades correspondientes, por lo que se advierte, nunca han estado pensando en la salud de los pobres, como tampoco en equipar y suministrar todo cuánto sea necesario para el buen funcionamiento de los centros médicos públicos.

Y, muchos menos se hace con relación a  compensar, gratificar y estimular el sacrificio del personal facultativo allí destacado; de gente que se ha pasado gran parte de su vida estudiando, y sacrificando el sueño obligado de las noches, para una mayor edificación en el área de la salud, y así poder ofrecer mejores servicios a la población requeriente, mientras congresistas, alcaldes y regidores entre nosotros, que a penas saben leer y escribir, y que asisten a las sesiones cuando les viene en gana, reciben todos los meses  “un camión de dinero”, para satisfacción de necesidades y derroches.

Es lógico suponer que, también inciden en situaciones deleznables como esas, la falta de abnegación y la responsabilidad debida por parte de muchos “galenos” que en ellos laboran, por las razones expuestas precedentemente, amén de que ya no son tal cosa, pues ahora nada más aspiran en su mayoría a ser empresarios de salud, y nada más; a sacarle el mayor provecho a su ejercicio profesional, sin importar la forma en que se logre.

¡Su trabajo bajo relación de dependencia estatal no es rentable, ni siquiera da para subsistir con algunas facilidades obligadas dentro del ejercicio! Por ello lo toman solo para ocupar una parte del día, y disponer de la otra, en pos de trabajar en varios lugares a la vez, y así percibir ingresos que les permitan cubrir sus necesidades todas.

Lo mismo también ocurre hoy, y se pondrá en evidencia mañana, con respecto a los que intentan  prepararse para a ejercer como tales en el futuro, estudiantes en formación, médico residentes, practicando con los pobres pacientes depauperados, sin  dolientes muchos, y que estarán amparados en el exequátur de ley correspondiente, para hacer cuartos jugando con la salud de las personas. Están mirando el modus vivendi de muchos que se han recibido como médicos ya.

Ya no cabe estar hablando de negligencias médicas y deficiencias administrativas a nivel de los hospitales públicos en el país. Eso aquí se conoce de sobra. ¿Qué hacer en estos momentos, con penalizar a todos cuántos puedan estar envueltos en el caso exclusivo del hospital Robert Reid, y los  niños  que allí han muerto por tales razones, incluyendo el alto average de once durante un fin de semana? ¡NADA!

Con lo que se debe comenzar a trabajar de inmediato es con las causas que se encuentran en la base de esas situaciones; con las razones que en verdad motivan las deficiencias, en términos de la  administración efectiva dentro del área, como las negligencias con la que pueda proceder una gran parte del personal requerido allí asignado

Se conocen esas bastante bien, y convergen en un punto visible a lo lejos: la politiquería y el tráfico de influencias con que viene siendo manejado el Estado Nacional, desde hace ya varios lustros, a partir de donde se desprenden todos los aspectos negativos citados precedentemente, entre otros, y que provocan inconsciencia y deshumanización, que se puede decir inducidas desde el oficialismo, no sólo en el  sector de la salud, sino en otros de capital importancia también para los dominicanos. La verdad es que, no hay una efectiva discriminación o elección, en términos decisorios.

En este tenor último, un gran contraste de gestión gubernamental se puede advertir, con relación a la forma en que están siendo dirigidos ciertos recursos económicos  disponibles en estos precisos momentos. Mientras se están construyendo e inaugurando escuelas “a diestra y sinistra, como se dice”, para la educación de los niños, con una amplia difusión propagandística, quedando luego como edificaciones solamente, sin los equipamientos requeridos, profesores y alumnos, en un hospital público infantil del país, se mueren once infantes, mal contados según las apreciaciones que se tienen, por falta de oxigeno disponible y otras deficiencias clínicas. Es algo que luce, como irónico, o contraproducente, ¿verdad?

Es por todo lo expresado entendible que, con las sustituciones, a manera de penalización, llevadas a cabo por el Poder Ejecutivo, a raíz de la deleznable situación que nos ocupa,  es muy poco lo que se va a resolver. Probable se advierta alguna mejoría a nivel del área, como dentro de aquel centro asistencial ahora sobre el tapete, por aquello de que “escobita nueva barre bien”.

Pero, el asunto no anda por ahí. Lo que primero se impone es despolitizar ese sector, al igual que lo demandan otros que se encuentran en franco descalabro organizativo y gerencial, producto de los manejos de ese tipo.

Y segundo, aquilatar bien, al tiempo de  proceder como es debido, en términos de los emolumentos salariales de todo el personal médico y auxiliar que dentro del mismo opera, de forma tal que  no se sientan burlados frente a los tantos ineptos que reciben muy buenos sueldos en este país, por el hecho solo de ser políticos enganchados al tren de la burocracia estatal.

Los servicios de los profesionales de la salud en este país, tienen que ser remunerados de acuerdo con la importancia y los sacrificios que  revisten, sin importar que se ofrezcan dentro del ámbito estatal, ya que están muy a kilómetros distantes de los lambonismos y reciprocidades politiqueras.

¡Muy poco es lo que se va a lograr, en cuanto a oportunidad, eficiencia y dedicación, mientras ese sistema público continúe operando como hasta ahora, en base a decisiones y medidas de corte político, como el tráfico de influencias inherente!

Rolando Fernández

¡Qué “helenko”, ay mamacita!: articólogos, seudos musicólogos, y traposos incluidos

¡Sí!, y cuánta definición nacional adherente, como muy indicadora del  nuevo camino deformante que el género artístico del canto, con las pasadas vocalizaciones ensimismantes, ¡ya muy en decadencia!,  se ha venido siguiendo en este país desde hace ya varios años.  Ese mismo, en el que también intervenían: la correcta instrumentación, los bellos,  como excitantes ritmos y sonidos, que resultaban siempre bien logrados, y por tanto acogedores, entre casi toda la gente.

Qué mejor muestra para cualificar en ese orden, que una gran parte de la pléyade de articólogos y seudos musicólogos, como se les podría denominar, a muchos de los actores sobre tarima con los que se pudo contar en esta ocasión última, para la organización del que fuera uno de los eventos nacionales más loables y esperados otrora: el “Festival Presidente”.

La falta de calidad real fue fehaciente; como,  los metamensajes deteriorantes enviados a la sociedad nuestra por algunas de las cuestionadas personalidades allí presentes; las extravagancias tan estrafalarias en los vestuarios, y demás atuendos que se exhibieron, fueron notorias. También, todos esos “talajes”, o cuestionadas apariencias, más que impropios mostrados, con sus influyentes efectos dañosos para la juventud nacional.

Eran aspectos que, frente a la degeneración alarmante que hoy viene afectando a un gran porcentaje de los jóvenes nuestros, por la amplia penetración cultural en curso, como la falta de crianza hogareña de los nuevos tiempos entre nosotros, debieron de haber sido objeto previamente de las ponderaciones de lugar, para no contribuir a incrementar más aun los comportamientos de ese tipo, como tampoco restarle méritos al espectáculo.

Pues, aunque algunos entiendan que no fue así, por la gran cantidad de asistentes que se dieron cita en el mismo, según los reportajes de prensa local,  el hecho de que se escuchara decir con antelación a mucha gente aquí, que dispone de cierto nivel cultural: “este año eso no va a servir; sólo irán los que muy poco saben de música, los jóvenes alienados sin capacidad pensante”, es algo que merece algún tipo de reflexión. Creemos fue lo que ocurrió en verdad, aun los miles de espectadores que se tuvieron  solaparan un poco esa concepción.

Muy buena  y expresiva foto con respecto al evento se puede considerar, esa que fuera lograda por José Andrés de los Santos, y que apareció publicada como noticia de primera plana en el medio “HOY”, de fecha 4-10-14, con su respectivo pie de grabado. “Festival Presidente arranca con entusiasmo desbordante”. Así intituló el reportaje. ¡Claro, no había ma’ na’ que ver!

Cuando se repara con atención en esa fotografía, no hay que decir muchas cosas, aunque correspondiera solamente  a  los representantes de uno de los géneros que intervinieron en los actos.  Ahí está expresado bastante, para inferir con relación a la generalidad. Solo hay que ver los ejemplares y las “ejemplaras” que en ella aparecen, capitaneados por algunos personajes con problemas legales de amplia difusión pública; y, reflexionar sobre la evidencia persuasiva que se desprende del elenco incluido.

Aunque se habló de asistencia masiva, que se entendió compuesta en su mayoría por ignorantes, “energúmenos”, que no saben ni siquiera lo que significa la palabra música, el que se encontraran allí era obvio. Primero, debido a que llamaba bastante la atención aquel escenario concebido e iluminado de forma tal, que sirviera para embaucar a los poco pensantes; despertar por entero la curiosidad, el interés juvenil en demasía. Y, segundo, porque en este país no había nada que ver de momento.  Además, todo cuanto seudo artista puedo presentarse en el espectáculo, ¡era lo mejor!, ya que, “cuando el hambre da calor, la batata es un refresco”, como dice un refrán popular.

Evidentemente, los patrocinadores todos de ese tradicional evento, de acuerdo con lo que se aprecia, lo que buscan más que otra cosa, es mercadear sus nombres (razones sociales), y productos que ofertan; el resto les importa poco. Y claro, se piensa en que la actividad es para la juventud descerebrada de estos tiempos. Es la que se concibe, de seguro todos los días haría acto de presencia en el lugar del acto recreativo.

Luego, el asunto es que todo luzca bien bonito, con  coreografías, como efectos luminosos y de sonidos bien impresionantes, al igual que, el “pantallismo” de estilo en grande para completar, y poder ofrecer una mayor visión al público asistente. En adición, los fuegos artificiales adornantes de estilo, y llamativos por supuesto.

¡La gente que en su mayoría concurre a eso ya, con cualquier cosa se conforma! ¡Eso de calidad musical y vocalización acogedora, pasó de moda! Vamos a hacer negocios utilizando como medio a todos estos “impensantes” modernos. ¡Es la concepción mercadológica que se infiere!

Si las empresas que montan dicho evento anualmente, quieren conservarle la primacía de ayer, tienen que procurar rescatar para presentación en el mismo,  lo mejor que pueda quedar dentro del género del canto y la instrumentación, sea aquí como fuera del país, en sus diferentes versiones a incluir.  De lo contrario, es posible que le ocurra igual que a los “Premios Casandra”, que tanto fue el descrédito acumulado, que llegaron a perder por completo su esencia primigenia, con las consecuencias últimas de todos conocidas.

Preciso es aclarar que, la conformación del titular que encabeza, de la forma elegida, está muy en consonancia con el modelo de escritura que ahora se estila a través de las redes sociales, para asociar, el cual deja entrever bastantes cualidades ausentes en la juventud actual. ¡Ai mamasita, cuánto abanse!.

Finalmente, una pregunta antes de concluir: ¿Cómo se puede esperar que las nuevas generaciones sean mejores, sembrando y promoviendo públicamente lo que se entiende como  mediocridad, degeneración y malos hábitos por doquier,  con el ingrediente adicional de la política lucrativa, algo que está muy de moda también? ¡Esperanzas fallidas son desde ya!

Por último, preciso es destacar aquí la afirmación de Nadine Gordimer: “la verdad  no siempre es bonita, pero el hambre de ella sí”. Tratemos de saciarla siempre agregaríamos  nosotros, “a fin de que nos sirva como punto de mira en la ruta hacia el éxito personal”, como bien dijera Luis García, en su pequeña, pero valiosa columna, que intitula “Una reflexión”, y que publica en el medio local “El Día”, al referirse en una de sus ediciones a dicha frase.

Rolando Fernández

Ahora todo tiene un día; ¡a felicitar entonces cada vez!

En su afán de que se tenga siempre un porqué para cursar felicitaciones, otorgar presentes, y recibirlos por supuesto, como hacer bulto la gente para dejarse sentir, los cimeros representantes de la sociedad mundial han obtenido el que se declare un día específico para conmemorar lo que sea, no importa qué, el caso es que haya algo.

Claro,  todo se ha llevado a cabo siempre con la inducción y el  concurso de los que en nuestro país el día lro. de octubre de cada año, los mercadólogos, se agenciaron, y lograron también, su celebración festiva. ¡Valiosa labor al servicio del capitalismo explotador, que todo lo abarca!

Hoy se tienen fechas conmemorativas para todo, hasta para determinados órganos internos de la economía humana, que cualquiera se preguntaría sobre el por qué y para qué, cuando todos los cuerpos funcionan como una unidad en su conjunto, de manera concomitante, necesitando cada uno, aun teniendo conciencia propia, el concurso de los demás para poder llevar a cabo su función.

Pero ocurre que, detrás de eso anda la mano de la comercialización de la medicina actual, bajo el argumento de las especializaciones necesarias.  Se ha fraccionado el cuerpo, para que cada “galeno”, empresario de la salud en el presente, tenga un área específica que explotar y le permita lucrarse bien.

Se tienen en la actualidad especialidades de todo tipo, hasta en los pies de la gente.  Obviamente,  la verdadera razón de los llamados “médicos separatistas”, es decir en ese orden, es lo mercurial posible  Ya la medicina interna no deja. Esa se parece a los partos normales.  Si no es con cesáreas las mujeres ahora no paren.  No es que algunas especialidades no sean necesarias, sería una estupidez el estar en contra de eso; pero, no debe ser con los excesos  que en  estos momentos se tienen en tal sentido.

Siguiendo con el celebrar generalizado, la  verdad es que, hay muchos de esos días marcados que pasan por debajo de la mesa, como se dice; que la gente pensante muy poco asunto les pone, pues denotan simples allantes demagógicos, como la intención  fehaciente de hacer negocios.

En la sociedad dominicana, narigoneada en gran parte por políticos farsantes y alienantes, comerciantes avaros, y mercadólogos a sus servicios, no hay un mes en el año que esté libre de alguna celebración con base “narigonil” y mercurial.  Hasta las fechas patrias aquí, que solo son objeto de actividades protocolares insulsas por parte de los que gobiernan, son aprovechadas en ese orden. Igual ocurre con los irrespetos, actos baladíes, y grandes negocios que se llevan a cabo, cuando se trata de fiestas religiosas.

Raro es, que no se han inventado un día para conmemorar el de los políticos, que en nuestra opinión bien se podría fijar coincidiendo con el de los inocentes, por la gran cantidad de estos últimos a los cuales siempre logran embaucar los primeros.

O, también puede ser el 7 de enero de cada año, cuando después de pasar el fervor de las fiestas de Navidad, Año Nuevo, y Reyes, para los niños, los adultos se encuentran con los presentes que les hacen los políticos de turno en el poder: las nuevas onerosas cargas impositivas que se imponen a través de las herramientas para captar ingresos, que bien podrían considerarse hasta coercitivas y apañadoras a la vez, por su manejo después, denominadas prepuestos públicos, en pos de agenciarse mayores  recursos económicos estatales, para así ellos poder continuar con sus derroches, francachelas y corrupción de estilo.

La población nuestra que espere otros “tablazos”, después de las parrandas, tragos y diversiones variadas durante las fiestas navideñas, y del año que finaliza, como principios del Año Nuevo entrante. Y sabrá Dios, cuántos más gravámenes, en pos de buscar cuartos los políticos, para poder seguir guisando.

¡Qué bien! Qué vivan los de abajo, los componentes del burro de carga que llaman pueblo, para que continúen votando por un pote de ron y un pica-pollo en favor de todos estos políticos farsantes de nuevo cuño.

Milagro que no estén pensando en gravar el aire que se respire también. ¡Ay!, si dejan pasar a “Mr. Impuestos”, como la gente le ha denominado, y por mano del diablo logra alcanzar la presidencia de la República, con un Presupuesto General del Estado, que para el año próximo, el 59% de los ingresos, hasta ahora, (dato conservador) se lo llevará de encuentro el pago de intereses sobre empréstitos concertados, subsidio eléctrico y nómina pública, según informaciones conocidas, reseñadas por la prensa del país. ¿Qué será entonces en el 2016?

Como se puede apreciar, los políticos por igual  merecen que se instaure un día del año en su honor, para felicitarles por sus logros y grandes hazañas “en favor de los pueblos ¡Ah!, y para hacerles sus regalitos también. ¡Que no se olvide!

: Rolando Fernández

¡Magnífico tema hoy entre nosotros!

Muy importante temática ha tocado Emilia Pereyra, en el valioso trabajo que publicara en el medio “El Día”, edición de fecha  26-9-14, página 12, intitulado, “Para qué leer”. ¡Qué bien!

Ojalá que algunos articulistas nuestros, de prestigio también aquí, le emularan, para ver si la gente en este país se inclina de nuevo por tan contributiva e importante afición, como herramienta valerosa, para el modus vivendi humano más apropiado a nivel nacional.

Evidentemente, habría que primero intentar derribar las barreras impuestas a nivel local (carencia de buenos libros, altos costos; un lucrativo negocio sin control estatal, que debería tenerlo por la naturaleza del mismo, etc.), como el procurar que no se saborearan tanto los caramelos envenenados de las altas tecnologías esnobistas, introducidas por boca y nariz a la gran cantidad de energúmenos algo racionales que  tenemos esta  nación, con las “arengas” apropiadas de estilo, por parte de los grupos regentes dominantes entre nosotros, y el concurso de los mercadólogos embaucadores que promueven en todas sus partes ese tipo de negocio.

Por tal condición, los mismos no han sabido asimilarlas para su mejor provecho, con lo que se ha conseguido, obviamente, embrutecerlos más aun, subyaciendo en tal actitud una intención malévola, el propósito marcado de poder “narigonearlos” con mayor fuerza, y que poco lo adviertan.

Muy cierto es que, aquí ya nadie quiere leer, y es que tampoco hay mucha motivación en ese orden, como dedicación personal para hacerlo. Primero, por el tanto material insulso que aparece, vacío de importantes, e instructivos contenidos de aplicación efectiva, y entonces carísimos, debido a lo cual es desechado por las personas que tienen cierto nivel intelectual y suficiente capacidad pensante. ¡No lo demandan!

Y, segundo, porque todos aquellos que, por su muy poca formación lo leerían, entienden que tal actividad les resta tiempo, pues lo necesitan para dedicarlo a estar hablando sandeces y digitando mensajes  a través de un teléfono móvil al último guay de la moda. Cuando no, escribiendo tonterías en los portales de las redes sociales, como copiando y publicando ideas ajenas, no todas colmadas de sapiencia, y loables mensajes.

Ni siquiera los estudiantes nuestros a nivel superior, se inclinan por la lectura. Prefieren estar copiando y pegando, a veces hasta sin leer, trabajos mal elaborados algunos, que aparecen en la Red de la Internet, para salir del paso nada más, cuando algún trabajo de investigación se les asigna.

La mayor parte de lectores que aparecen entre nosotros, son “biblieros” (Sagrada Biblia), pertenecientes a las diferentes sectas religiosas que aquí se tienen. Pero ocurre que, por lo regular leen esa intrincada obra filosófica por pedazos, capítulos y versículos seleccionados a conveniencias, y de acuerdo con el nivel de expansión espiritual logrado.

La falta de interpretación de esa magna obra literaria, y los excesos de fanatismo, como de  convencionalismos a los que se adhieren son tan grandes – vestigios de ignorancia todos -, que todavía conciben a Dios como “el viejo de blanco cabello lacio, y copiosas barbas de igual color. Jamás, de tez negra y pelo crespo. Y mucho menos, ser Padre y Madre a la vez; es decir tener los dos aspectos masculino y femenino”. Eso, no obstante en la misma Sagrada Biblia dice, de manera textual “que a Dios nadie le ha visto”, pero a tal aseveración poco caso se hace. (S. Juan 1:18, y otros libros).

Todos los beneficios  señalados por Emilia Pereyra en su artículo,  constituyen realidades innegables. Se les podría agregar, en un lenguaje algo común, otros que provienen directamente de la lectura en voz alta – difícil ya en las aulas -: a) aprender a modular la voz, a través de escucharse leyendo; b) pérdida del miedo escénico; y, c) escribir después sin faltas ortográficas, práctica que debe ser, pero que hoy no se observa, produciéndose casos que le rompen un ojo a cualquiera. Por ejemplo: canviar, combertir, avía, de haber, etc., que se encuentran hasta en trabajos de grado a nivel superior.

Si aquí se lograra que una gran parte de la población cultivara de nuevo el hábito de la lectura, difícilmente todos estos políticos farsantes, que nada más se han preocupado por desarrollar el arte de embaucar, y que mantienen durmiendo a muchos en esta nación, podrían continuar dirigiendo los destinos del país; pues, se produciría un gran despertar entre la gente nuestra, una concienciación combativa de amplio espectro para encararles bien de frente, y apartarles por completo de la actividad. ¡Los pueblos son los que quitan y ponen mandatarios, escogiendo lo que merecen!

Rolando Fernández