Solución crisis uasdianas: evitar la cualquierizacion para elegir sus autoridades

 

La Primada, o Primera de América, que por lo regular opera sumida en problemáticas distintas, principalmente de orden financiero, que indiscutiblemente afectan la eficiencia de sus enseñanzas a cargo, como los debidos procesos investigativos que debe encaminar hasta su conclusión, y recomendaciones definitivas, hay que cambiarle los derroteros futuros. ¡Se impone la necesidad desde hace años!

De más estaría decir que, una institución de esa naturaleza,  que amén de la calidad académica exigida, también debe preservar, por su origen histórico en América, una loable imagen, tanto local como internacional, requiere obligatoriamente para su dirección superior e intermedia, de gente con los méritos necesarios acumulados, en términos docentes y gerenciales, condiciones que, no cabe duda han sido sustituidas durante los últimos tiempos por la politiquería que rige a lo interno de la misma, dirigida desde los diferentes grupos, “busca lo de ellos” para apoyar candidatos, que allí operan.

Por consiguiente, de cara al nuevo proceso electoral que se avecina en la academia estatal de educación superior, la de mayor prestigio dentro del género en nuestro país, a pesar de los tropezones, y los dardos lacerantes externos de la política que en su seno hacen blanco, cada vez con mayor efectividad, para la escogencia de sus autoridades próximas, nuestra querida Alma Máter tiene que dar un paso al frente, en el sentido de evitar que se prosiga con la cualquierización, que desde hace ya algunos lustros le viene afectando, respecto de las aspiraciones a ocupar los diferentes cargos electivos que allí se tienen, comenzando por el de mayor importancia y responsabilidad: la Rectoría.

 

Es obvio que, dentro de la misma, tiene que haber adhesión total a lo que allí se enseña dentro de sus aulas, en lo concerniente a una eficiente administración de recursos humanos, para reclutamiento, y selección de los mismos, como el logro de los rendimientos esperados, discriminando en función de los requisitos de cada puesto, deberes y responsabilidades inherentes, etc. El derecho a aspirar es muy legítimo; da sentido innegable a la subsistencia humana, pero no todo el mundo está apto para ello, como el dirigir en este caso.

 

Una institución como la UASD, que se tiene como la Primada o Primera de América, cabe reiterar, debe tener un selecto cuadro directivo. No se puede dar el lujo de ser manejada por cualquiera, desde las posiciones de mayor envergadura dentro de la misma. Por gente no apropiada; que no califique para tan delicadas funciones de carácter mixto: administrativas-docentes.

 

Para encargarse de tales funciones directivas, con la efectividad que demandan, se necesita de sólidos currículos en ambas direcciones, amén del sentido de responsabilidad y abnegación en lo personal, necesario por supuesto. No es cuestión de amiguismos, tráfico de influencias, ser cabeza de algún grupo de los allí destacados, y mucho menos tener patrocinios exteriores. Tampoco, el haber quemado etapas a su interno, sin ninguna trascendencia visible; en tareas de esas que en nada favorecen su verdadero y esperado rol académico-social, del que tantos aportes requiere este país.

 

Muy cierto es que, de los predios uasdianos han emigrado valiosos profesionales en las diversas disciplinas existentes del saber, como súper docentes por demás (recursos humanos perdidos, con loables perfiles para dirigir), debido a una serie de situaciones impropias que se verifican a nivel del modus operandi que ha venido prevaleciendo en la institución durante los últimos años, tintado con la politiquería fehaciente, favoritismos, grupismos oportunistas, personas arribistas sin reparo alguno,  etc.; y, que por el nivel intelectual que ostentan aquellos, no han estado en disposición de aceptarlas.

 

Han preferido marcharse hacia otras instituciones docentes, muchos, hasta “con dolor de su Alma” como se dice. ¡Les duele la UASD! Allí se formaron, y se siente deudores ante su Alma Máter. Pero, se ven cosas allí que resultan insoportables. ¡Qué para dejarlas pasar por alto, habría que hacer el papel de masoquista!

 

No obstante, a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) le que queda un activo significativo aún, compuesto por hombres y mujeres de valía; no de esos que andan detrás de los que aspiran a los mandos superiores, “buscando lo de ellos”, limpiando saco y haciendo coro. ¡No, estamos hablando de otras fragancias que se respiran en su interior!

 

Hay gente todavía allí, con condiciones sobradas para dirigir y administrar por completo la alta casa de estudios superiores, desde sus diferentes posiciones electivas. Ahora, los mismos, para poder descollar como se debe, tienen que desprenderse de todas esas sombras que restan, y tratar de autoproclamarse, a través de un discurso político convincente. Además, venderse realmente como lo que son, sin falsas, ni las claras demagogias de estilo, que ya cansan en los oídos de los votantes que allí se tienen.

 

Claro, se requiere de discriminaciones objetivas en verdad, y oportunas por supuesto. Hay que separar los “mansos de los cimarrones aventureros”. Todo, para que la UASD se pueda encaminar hacia derroteros más propicios y prometedores esta vez.

 

De lo contrario, ¡se seguirá montado en el mismo caballo!: exigencia de un mayor presupuesto estatal, como es lo que se estila anualmente, y demanda de mucho más eficiencia académica e investigativa por parte de la sociedad nuestra, que la subvenciona en el fondo, y que no se puede negar brillan en gran parte por su ausencia, a pesar de los decires, como las proclamas politiqueras y alentadoras que se escuchan.

 

Más adelante, habrá que seguir escribiendo sobre esta temática; pero, señalando ya algunos nombres y apellidos de personas que merecen ser ponderadas en el tenor de lo que se trata, al igual que mencionadas de forma directa claro está, por ser dignas de tomarse muy en cuenta, según nuestro humilde juicio, y que creemos también lo es de muchos, en ocasión de los próximos comicios electorales uasdianos.

 

¡Las oportunidades siempre son buenas para trata de enmendar, aprovéchese la ocasión entonces!

 

 

A desenredar las “madejas” electoreras en los espacios uasdianos

 

El escenario a conquistar está allí dentro, donde todos los que hemos hecho vida universitaria uasdiana por algún tiempo nos conocemos, y sabemos cómo es que se bate el cobre a lo interno de esa institución.

De ordinario, los candidatos a cargos electivos dentro de aquel tan cuestionado entorno académico estudiantil masificado, y cuyas características más destacadas son: la politiquería, el tráfico de influencias, y los grupismos extremos, recurren en busca de apoyo a sus aspiraciones, se puede inferir, actuando siempre en el marco de las campañas electorales que llevan a efecto.

Evidentemente, consiguen espacios para exponer sus planteamientos, y procuran venderse desde allí como los mejores optantes para las posiciones de que se trate dentro de la entidad, hablándoles a quienes muy poco conocen, sobre “las intríngulis” lacerantes presentes en la misma

Ahora, cualquier pensante medio que desde fuera observe se preguntaría, para qué se tiene que estar haciendo proselitismos de ese tipo a nivel de la televisión local, radio, y periódicos, incluso a través de las redes sociales, cuando el verdadero electorado a convencer en realidad se encuentra concentrado a lo interno de aquel recinto académico, y los centros pertenecientes en el interior.

Con ése es que hay que enfrentarse cara a cara, para poder lograr lo que se aspira; pues, vale reiterar que allí “sí que todos nos conocemos”; y, que las promesas de cambio que se puedan proponer lucen más que difíciles de honrar, dados los males de fondo que se tienen, por más verborreas que se trate de utilizar, mientras se continúe con las mismas normas de estilo, para candidatearse y gerenciar después.

La crisis actual por la que atraviesa la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con base en las concepciones de los viejos tiempos: apertura total, y democratización extrema, como los respaldos políticos desde exterior de esa, para poder alcanzar posiciones electivas allí, ya no se corresponden con la innegable realidad social del país en los diferentes órdenes. ¡Hay un gran desface obvio!

De ahí que, las mejoras que desde hace tiempo viene demandando la UASD, en términos administrativos y académicos propiamente, ninguna autoridad nueva, sin el concurso de todos los conglomerados que allí interactúan las va a lograr, por lo que las promesas aisladas se traducen en meras retoricas, como también las demagogias acostumbradas.

Por ello, los que están pretendiendo dirigir los destinos uasdianos a partir del próximo año – rector magnífico, vicerrectores, decanos, y directores departamentales – nada tienen que buscar a nivel de los medios locales de comunicación en tal sentido. ¡La siembra es dentro para recoger más tarde!

Los pleitos electivos, es a lo interno de la academia que se tienen que echar; convencer, conquistar, y mover los ánimos de colaboración en los votantes, al tiempo que les favorezcan con los votos necesarios, y puedan alcanzarse los propósitos planteados.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

¡La UASD es una brasa qué quema, cuidado!

Con el paso de los últimos lustros la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se ha venido convirtiendo en un “baluarte o bastión” de naturaleza política mixta, pero que “a la hora del none”, como reza un dicho popular, se hace una como institución, y nada más, con influencias traslativas hacia todo el ámbito nacional.

Evidentemente, no así ha ocurrido en el orden de su verdadera esencia: lo académico formativo de grado superior, como con respecto a sus trabajos en los diversos campos investigativos que en todo  momento demanda esta sociedad, para su edificación y posteriores beneficios.

Muchas envalentonadas autoridades locales, que en sus momentos de alta autoestima no han reparado en las reflexiones debidas con relación al peso específico de esa entidad pública de educación superior, para fines de asignación presupuestal, y el otorgamiento de los recursos tecnológicos requeridos, sino que le han considerado como algo poco influyente en el acontecer nacional, han tenido que pagar el precio de la desestabilización social generada, y la pérdida de adeptos solidarios ligados a la misma, como de sufragantes ocasionales en su favor.

Los referentes históricos están de sobra.  Hay que tener cuidado con las actitudes erradas que se puedan adoptar en cuanto a la UASD se refiere, ya sea por menosprecio, o simple retaliación personalizada, cuando no de carácter político propiamente.

Y es que, aunque algunos no lo crean, desde allí se le puede hacer “virar la torta” a mucha gente el días de las elecciones generales entre nosotros, por más encumbrada que se encuentre. ¡No hay enemigos chiquitos, y menos cuando en realidad son grandes, aun se consideren como los primeros!

Los votos de la amplia población uasdiana, compuesta por autoridades superiores, empleados administrativos, con todos sus familiares que dependen económicamente de la institución, como la gran masa estudiantil, que le tiene como la única ventanilla para su formación profesional, toda también con parientes cercanos que le agradecen la oportunidad a la academia, se hacen necesarios en cualquier proceso de votación local.

No pensar en eso sería un craso error, a pesar de cuántos problemas grupales, de ineficiencia docente,  y debilidades administrativas  puedan afectarle a lo interno; como, el analógico perfil generalizado de corte político, y demás “prendas” asociadas, que le caracterizan con relación al país.

¡Cuidado!, los que se entienden dueños de Dominicana; cuenten con la población uasdiana para el logro de sus propósitos electorales. ¡No se pierdan, qué bastante caro les puede salir!

Rolando Fernández

La UASD necesita de otras cosas más señor rector

De acuerdo con declaraciones ofrecidas a la prensa local, el “Magnífico uasdiano”, doctor Iván Grullón,  dijo que  “la UASD necesita de 3 mil nuevos profesores, por lo que solicitarán un presupuesto de RD$10,000 millones para cubrir el déficit que provocaría el nombramiento de esa cantidad de docentes entrantes”. (Periódico “Listín Diario”, del 8-7-15).

Lo del nuevo personal para impartir docencia, no es muy frecuente que se escuche, cuando realmente es necesario, aunque no quizás en el número a que se aspira.  Para  nadie es un secreto que la institución dispone de más empleados administrativos que de profesores, algo que choca muy de frente con sus roles académicos, e investigativos a cargo.

Ahora, lo de aumento en el presupuesto, es una rutina anual, principalmente al cierre e inicios de las nuevas gestiones rectorales, por lo que se produce a nivel de la nómina de servidores de la institución, aumentos inmediatos, debido a las actitudes para beneficiar a gente afecta durante los despidos; y, cumplir promesas a ocupar cargos, en el marco de los procesos electorales que se llevan a efecto, que no difieren mucho de los políticos partidaristas a lo externo.

A lo interno de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) hay que hacer muchas cosas. Lo primero es  que, tiene que haber una “sincerización” generalizada, en términos de lo que en verdad debe ser la misma, y sus tareas a desarrollar más importantes: docencia eficiente e investigación oportuna, que desde hace mucho tiempo brillan por su ausencia. ¡No debemos engañarnos!

Todo el que ha tenido la oportunidad de interactuar a lo interno de esa academia pública, conoce sobre lo que allí se estila, caracterizado en gran medida por la politización extrema que se verifica dentro de la referida institución, y que supedita un buen segmento de todo su “accionar”, tanto académico como administrativo.

La gerencia que se aplica en dicha academia en ambos órdenes, tiene que ser cambiada necesariamente, si es que se quiere evitar un mayor deterioro previsible, y hasta que pueda sucumbir dentro de un tiempo no muy lejano, a pesar de los lauros que se dicen, y la consecución de objetivos que se proclaman.

Por una parte, se tiene que aplicar allí lo mismo que se enseña en sus aulas, en cuanto a administración de recursos humanos, su reclutamiento, preservación y motivación.  Buscar gente apta para su dirección y manejo directo, autoridades superiores e intermedias: rectores, vicerrectores, decanos, vices, directores de escuelas y demás apoyos administrativos laborales.

La cualquierización que se registra en tal sentido, tiene que ser abolida. Los más altos representantes de la misma no pueden estar cayendo “por gravedad” en las posiciones de mando, como es lo que ha venido ocurriendo en los últimos años.

Los puestos correspondientes a las áreas docente y de investigación, tienen que ser ocupados por personas que reúnan los requisitos necesarios; que verdad cumplan con las aptitudes para la posiciones, tomándose siempre en consideración los niveles jerárquicos envueltos; olvidarse de la politiquería, como de los tráficos de influencias prevalecientes. Eso de los amiguitos, los lambones, y los vocingleros que de ordinario se tienen, hay que erradicarlo.

Por el lado de la otra columna en cualquier institución académica, los estudiantes, ya la UASD no puede continuar dándose el lujo de esa apertura hacia la población sin reparo alguno, algo que más bien siempre ha tenido un matiz político-populista. Ya, en el marco de esta degeneración que sacude a la sociedad dominicana, eso no procede.

Tal actitud tan democrática, solo debe seguirse para personas que en realidad estén interesadas en formarse profesionalmente; que no vayan hasta allí  solo a ocupar una butaca; a estar perdiendo tiempo,  como hacerlo perder a los demás; a buscar un simple papel con su nombre, pero sin la preparación requerida a ese nivel de formación.

Los discípulos de ese tipo último, amén de hacer malgastar recursos económicos a la institución, con su mal ejercicio, después que pseudo se reciben como profesionales, están empañando sobremanera la imagen de la Primada, o Primera de América.

Todo lo concerniente a la docencia a cargo, tiene que ser revisado en cuanto a profesores y alumnado. Debe haber suficiente evaluación y supervisión con relación a los primeros. Y, con los segundos, exigibilidad de rendimiento académico,  determinación de aptitudes requeridas, tanto en el momento de ingresar a la universidad, como durante el transcurso de las carreras que se cursen.

La UASD no puede continuar caminando sobre las mismas sendas que hasta ahora. De lo contrario, se podría estar matando las gallinas de los huevos de oro, como se dice, para muchos profesionales nuestros que la tienen como su único espacio laboral.

Además, por ser la ventanilla disponible para el estudiantado pobre de este país, sin espacio obvio para poder cursar estudios superiores a  nivel de las instituciones privadas del ramo.

Tenemos que sincerizarnos con el ALMA MÁTER de todos los dominicanos, reiteramos. Dejarnos de andar con tantas demagogias y politiquerías; como, el estar pensándose nada más en continuar pidiendo siempre una mayor asignación presupuestal por parte del Estado nuestro.

¡Se tiene que hacer cuánto se debe, señor rector, en favor de la UASD!

Rolando Fernández

UASD, Dominicana en chiquito

Todo el que ha tenido la oportunidad de  interactuar, y lo hace actualmente a lo interno de esa academia estatal de educación superior, que ya está muy lejos de la condición operativa que se supone tenga una institución considerada como la Primada, o Primera de América en el orden educativo nacional a ese grado, desde cualesquiera de sus sectores, administrativo o docente, y es conocedor  por demás de todo cuánto ocurre en el país en términos generales, sabe y ha podido comprobar que allí está representada cabalmente la nación dominicana,  analógicamente hablando. ¡Es una réplica en miniatura!

Que es donde mayor se aprecian los paradigmas dañosos adoptados entre nosotros, que vienen azotando a la sociedad nacional desde hace décadas; en que los desenfrenos morales y políticos que abaten a la gente aquí, cada vez más in crescendo, se hacen fehacientemente notorios, por las características aglutinantes, la apertura social exagerada hacia la misma, como el seudo fuero y la supuesta autonomía entre comillas de que dispone, sirviendo solo esta última para dilapidar recursos; jamás para autofinanciarse, lo único que da carácter en realidad de libertad accionaria plena.

En la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), se respira igual clima politiquero generalizado que en el país, lo mismo que se verifica a todos los niveles nacionales; la situación de corruptela administrativa imperante; los grupismos, favoritismos, tráfico de influencia, la falta de prevención, como la incapacidad para dirigir desde sus más actas instancias, facultades y departamentos incluidos, con muy raras excepciones.

Razón fundamental que subyace, donde todo converge: la política  concebida como inversión, tal cual ocurre en el ámbito nacional, muy bien emulada por cierto allí dentro; representada siempre a cabalidad por las autoridades elegidas en cada ocasión reglamentaria, y los grupos estudiantiles que operan a su interno, identificados todos con los colores de las organizaciones del ramo que integran el ruedo local. ¡Todos coloreados!

Nada rige a lo interior de la UASD, en lo que no medie la politiquería, los grupismos, el tráfico de influencias, como las reciprocidades en ese orden. Es lo mismo que se puede ver a nivel general nuestro; e incluso, así es como expresan muchos desaprensivos, o no, que se mueven en su seno, cuando se les aborda respecto de las enmiendas que ya urge introducir en la academia. “Es lo que está pasando en el país”,  manifiestan de ordinario.

Todo cuánto expone el FELABEL, uno de los grupos estudiantiles que allí existen, sobre los hechos acaecidos en fecha 4 de marzo del 2015, en que supuestamente fueron agredidos algunos miembros de esa organización, cuando se encontraban en los alrededores del comedor de la UASD, se puede asegurar está en línea con la politiquería que se estila a lo interno del centro, a que nos refiriéramos anteriormente.

Las acciones obedecieron, según en citado grupo, a un plan orquestado por ex-autoridades de la academia, encabezadas  por el rector próximo pasado, con el objetivo de destruir al grupo estudiantil, por sus denuncias sobre la vinculación a irregularidades en la universidad. “A la vez, y esto es muy grave, sabotean la Rectoría del Dr. Iván Grullón, como presión o chantaje para que le restablezcan privilegios y empleos a su perversa clientela gansteril”.

Las declaraciones formuladas por la entidad estudiantil fueron publicadas en el  medio digital  “La Nación Dominicana” en  fecha 10-3-15, donde se pueden interpretar muchas cosas relacionadas con los problemas de la politiquería allí regente. ¡Les invitamos a leerlas, para mayor edificación!

Preciso es destacar además, que los dos últimos rectores que ha tenido la institución académica, no pertenecen a la misma parcela política; representan en sí a diferentes partidos, jalando cada quien para su lado, y por ahí comienzan los grandes problemas uasdianos, que tienen consecuencias traslativas hasta todo el personal subalterno, afecto y desafecto a cada uno de los que la han dirigido desde esa primera posición de mando; como, en su relación con los grupos estudiantiles presentes, apéndices declarados de las principales organizaciones partidaristas nuestras.

En la UASD tiene que desaparecer el lacerante flagelo de la política partidista, no solo en cuanto al estudiantado, sino también a nivel de sus autoridades, y los procesos electivos correspondientes. ¡No puede haber quehaceres apropiados y eficientización docente, con una barrera de ese tipo entorpeciendo, y en base a la cual se tracen pautas operativas!

Esa es la única forma en que la misma podría retornar a su ejercicio  prestigioso y loable, como a la normalidad operandi académica de otrora; eliminar en un gran porcentaje el cáncer de la corrupción administrativa interna, como los grupismos, el tráfico de influencias que le abate en la actualidad, los desordenes que se verifican dentro del campus, que son cosas todas producto del esquema politizado imperante, que  se reporta muy divorciado de su  rol principal: la formación docente profesional que demanda el mercado laboral nuestro, como la colectividad generalizada del país, en términos cualitativos y cuantitativos; aportar el relevo académico calificado y requerido por la sociedad nacional, que es quien le subvenciona en realidad, a través del Estado Dominicano.

Rolando Fernández

Prácticas uasdianas que se deben abolir

A nadie que haya estado interactuando a lo interno de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ya sea perteneciendo al personal docente, o al administrativo, le debe extrañar la denuncia pública que de entrada hiciera su nuevo rector electo, y que reseñaran algunos medios periodísticos nacionales.

 

“Iván Grullón, anunció aquí (San Francisco de Macorís) que como consecuencia del  descalabro económico que encontró en esa alta casa de estudios no sería posible pagarle al personal en este mes de marzo”. No obstante, el pago de la nómina se produjo, posiblemente haciendo “malabares”.

 

Es lo que siempre se estila cuando se produce un cambio de gestión uasdiana. Con regularidad se aprovechan los meses finales del periodo rectoral que termina, para los despilfarros económicos, a veces hasta apoyando a uno de los nuevos aspirantes a dirigir la institución, que se entienda en capacidad de cubrir las espaldas de los que se van.

 

Además, se recargan bien las nóminas, tanto de los empleados activos, como de los pasivos. Se procura nombrar gente nueva para agenciarse votos el día en que se celebren los comicios, que  habrá de sufragar en favor del candidato que apoye el oficialismo, en señal de agradecimiento por la designación.

 

Pero también, se hace provecho del periodo (al echarse la paloma), para otorgar jugosas pensiones reciprocatorias a los que apoyaron y contribuyeron operativamente con las autoridades superiores que finalizaran su mandato.

 

Y, la mayoría de los funcionarios que concluyen, continúan recibiendo sus mismos salarios por un tiempo reglamentario establecido, a posteriori, para luego también ser beneficiados con muy buenas pensiones. Después que cesan en sus funciones electivas, algunos entonces procuran se les beneficie con un cargo de asesor, dentro del nuevo equipo a dirigir, también remunerado por supuesto.

 

Luego, los componentes del cuerpo directivo que cesa en sus labores como tales, se van a sus respectivas casas, “muertos de risa”, como reza un refrán popular, a continuar cobrando sentados; y, el que venga atrás que arree.

 

Por tanto, ese va a tener el gran problemazo de la crisis económica que se hereda, amén del otro lío complementario: el tener que colocar a los adeptos que le respaldaron en sus aspiraciones electorales, en puestos claves y bien pagados, para reciprocar.

 

Aunque es lo acostumbrado allí, es obvio que ya esas situaciones irregulares que se verifican al finalizar los años rectorales para un equipo, han producido daños de alta consideración para la académica pública estatal,  y que se debe buscar urgentemente la forma de acabar con las mismas.

 

Tomándole las palabras al nuevo incumbente electo para la más alta posición uasdiana esta vez, hay que pensar en medidas correctivas prioritarias en favor de la institución misma, en términos de su relanzamiento como entidad eficiente académicamente hablando, y bien administrada por demás en el orden gerencial, sin importar los intereses grupales – económicos y políticos – que se puedan afectar a lo interno de la misma.

 

De no hacerse así, las condiciones operativas uasdianas continuarán deteriorándose con mayor ahínco cada vez, lo que repercutirá para un mayor deterioro riesgoso de la misma entidad en sí, en el sentido de su continuidad como academia pública de educación superior, que tanto necesitan los “desheredados” de la fortuna en este país para poder estudiar a ese nivel, y de una afectación bastante negativa para un buen segmento del personal docente allí destacado, compuesto por gente muy valiosa, y que le da el poco prestigio que aún públicamente conserva la entidad.

 

Entre las medidas enmendatorias inmediatas, que en nuestra humilde opinión se deben introducir rápidamente, de corte reglamentario, por supuesto, y para ir aboliendo todo lo expresado anteriormente están:

 

a) El que nadie, con menos de dos años de haber sido nombrado como docente, o empleado administrativo en la institución, tenga derecho a voto para elecciones de nuevas autoridades.

 

b) Que el otorgamiento de pensiones, siempre tenga como límite un periodo igual de dos años, antes de que termine toda gestión electa. Eso significaría que solo se podría otorgar dicho beneficio durante los primeros dos años de mandato.

 

c) Que el salario promedio, a los fines de otorgar dicho provecho, se establezca a partir de los emolumentos devengados durante el curso de los mayores años allí laborados. Se debe procurar una formula para eliminar la influencia tan marcada de los últimos años de sueldos, correspondientes a la ocupación de cargos por razones enteramente políticas  El “repunte” electorero para alcanzar el desempeño de altas posiciones administrativas, en pos de agenciarse después jugosas pensiones, muchas veces no merecidas, tiene que ser eliminado.

 

De no aparecer grandes y oportunas decisiones correctivas con respecto a la UASD, como las señaladas; y en adición a esas, el control de esa alegre masificación estudiantil, compuesta en su mayoría por jóvenes desorientados, e inconscientes sobre las responsabilidades que implica la educación a nivel superior,  que ya se torna insostenible, es previsible que se pudiera ir pensando en un cambio de nombre para esa academia, bajo un nuevo estatus operativo, ¡con muy poca participación estatal!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Fabuloso!, sería un rotundo éxito

Todo el que logra alcanzar la rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), emite siempre declaraciones que resultan muy alentadoras, en sus primeros contactos públicos con los medios de la prensa local. Pues, normalmente, están dirigidas las mismas en el orden del saneamiento total que desde hace ya tanto tiempo viene demandando la institución.

 

Creemos que la loable intención con regularidad se lleva en la mente, aunque de repente se desvanezca, cuando los nuevos incumbentes elegidos chocan de frente con la realidad en que allí se vive; el desorden administrativo adrede, agenciado para solapar la actuaciones indebidas; la politiquería reinante que en todo participa; los grupismos en demasía existentes; el tráfico de  influencias; la ineficiencia académica innegable, entre otras cosas.

 

Y participa también, como es lógico suponer, el flagelo mayor destructor innegable que todo infiltra, el exceso de democracia regente, rayante con lo caótico, que alienta la cualquierización de carácter electivo, en materia de aspiraciones a ocupar los puestos de mayor jerarquía dentro de la institución, como la misma administración de recursos humanos a nivel de las designaciones todas en los cargos que se tienen, justificables, o  no.

 

Pero además, está la inmanejable masificación estudiantil, compuesta en parte por gente que no aspira en verdad a recibirse como reales profesionales; que no ostenta el menor sentido de responsabilidad en lo que respecta a los requerimientos de la educación superior; y que, tampoco tiene base para estudios a ese grado. Que sólo aspira a sacar de ahí un papelito (título) con su nombre, sin importar todos los tropezones que deba dar, como los gastos en que la universidad tenga que incurrir. La entidad académica está abierta para todo el mundo, ¡es la concepción generalizada!, ¡craso error! Claro, eso es parte de la gran democracia que se tiene.

 

Es obvio que, aunque todos los que son electos para la alta posición – rectoría -, han vivido por buen tiempo en la barriga del monstruo como se dice, y por tanto conocen al dedillo lo que hay, no es mucho lo que pueden hacer regularmente en favor de la academia pública. De ordinario, amén de que las piedras de frente son inmensas, se verifica en este tenor el mensaje que subyace en el popular refrán aquel que reza: “no es lo mismo llamar al diablo, que verlo llegar”.

 

Evidentemente, el señor Iván Grullón, no ha sido la excepción en cuanto a la actitud proclamativa  inicial. Tendrá el deseo de sanear las finanzas de la institución; revisar la abultada nómina que gravita sobre el presupuesto estatal asignado; suprimir los puestos superfluos, reorientar el gasto; quitar las armas de fuego, etc. Pero, ¡la tarea en su conjunto no se torna tan fácil!

 

Aunque no dudamos sabría el nuevo rector como hacerlo, por su capacidad profesional y acopio de conocimientos uasdianos, la gran pregunta sería, ¿hasta dónde podrá lograr sus propósitos?, tomando en consideración aquel ambiente putrefacto verificable en el seno de la entidad, que necesitaría de una cirugía mayor, que permita extirpar “todo el pus que desborda la afección tumoral” presente, ante la mirada indiferente de tantos, a los fines de comenzar a rescatar la imagen pública de la Primada, o Primera de América.

 

Para poder ir en pos de lograr las cosas de esa naturaleza, tanto a lo interno,  como en lo referente a lo externo de la UASD, habría que contar con el concurso de personas que en realidad quieran ayudar a enmendar; que no estén pensando sólo en ocupar puestos, o recibir jugosas prebendas. Incluso, si es posible, procurar las manos exteriores de las autoridades competentes.  De lo contrario, ¡bien difíciles parecen los asuntos planteados!

 

Ahorita vuelve y se dispara la nómina de personal activo; y de manera concomitante, la de los jubilados y pensionados, por los tantos que aprovechan el término de cada gestión para agenciarse muy buenos salarios sin trabajar.

 

Lo que se estila al indicio de cada nuevo período, es cambiar el equipo de apoyo como es natural, y cauteloso a la vez. Se tiene entonces que reubicar a los que fueron designados en las posiciones decisorias y de mando anterior, aun sea en cargos de menor jerarquía e importancia.

 

¿Y con los salarios que  están devengando lo que serán sustituidos, qué pasará?, porque se tienen que pagar a los nuevos que serán promovidos, o destinados, producto de las reciprocidades políticas y electoreras, mayormente. El círculo vicioso durante cada cambio rectoral uasdiano siempre se registra, con incidencia más que notable en ese rubro de sus gastos corrientes – sueldos -.

 

Ojalá que haya aparecido ahora, el “coronel que se quiera casar con la gloria”, como decía el fenecido doctor Peña Gómez, en todo lo concerniente al saneamiento ya obligado, y eficientización necesaria, del “Alma Máter” que constituye la única ventanilla para que los pobres de este país puedan estudiar, y formarse como se debe.

 

Veremos, ¿hasta dónde puede llegar el señor Iván Grullón?, movido por sus buenas intenciones. Si puede ir bien lejos, pasaría a la historia como un artífice más de rotundos éxitos uasdianos. Se le recordaría, probablemente, más que al señor Miguel Rosado, que “contra vientos y mareas” como se dice, logró al menos,  desarrabalizar e higienizar una gran parte del campus universitario, entre otros aspectos negativos que combatió y eliminó.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

Rolando Fernández

 

 

 

La UASD tiene que ser relanzada

¡Excelente!, esa reflexión que ha hecho pública el profesor Rafael Nino Féliz, candidato a la Vicerrectoría de Extensión, dentro del equipo que acompaña al Dr. Iván Grullón, en su carrera hacia la rectoría de la institución académica,  de cara  al torneo electoral uasdiano a celebrarse el año próximo. Así debe ser considerada la proclama, independientemente de que se pueda estar respaldando o no, dicha candidatura grupal.

 

La UASD tiene que ser necesariamente relanzada,  en términos de eficientizar la cuestionable formación académica que hasta ahora viene ofreciendo, como de aportar a la sociedad dominicana los recursos humanos que en realidad se requieren, capaces de coadyuvar con el progreso y desarrollo del país.

 

Y es que, de no estar en las mentes de las próximas autoridades a asumir allí un proyecto semejante, ante las tantas situaciones irregulares y cuestionables que en su seno se han venido verificando durante los últimos tiempos, es previsible que la misma podría sucumbir en el corto plazo, perdiendo  la autonomía con respecto a muchas cosas que se tienen en su interior, aunque evidentemente, sin capacidad económica para “autocostearse”, por lo que es obvia la necesidad perentoria de la subvención estatal que se recibe. Esa constituye el “talón de Aquiles”, que bien se puede utilizar para imponer las exigibilidades en todos los órdenes, que a lo interno de la academia pública de educación superior se precisan.

 

Claro, para plantearse un efectivo relanzamiento de la UASD, en busca de eficientizar las labores académicas a cargo, como limpiar su imagen pública, al igual que en lo concerniente a las enmiendas requeridas en el marco administrativo-gerencial, se impone una ardua labor decisiva, que es lógico esperar habrá de encontrar los “muros de contención” de siempre, aquellos a los cuales conviene que las cosas prosigan allí tal cual hasta el  momento, por las ineptitudes, los grupísmos,  y la politiquería que se estilan en el seno de la misma.

 

Luego, el tratar de combatir esos flagelos tan dañosos, que desde hace algunas décadas han venido carcomiendo la base de la academia ¡no será tan fácil!,  y se requerirá de tiempo suficiente para poder alcanzar algunos logros.  No obstante, todo requiere de un comienzo.

 

Y, cualquier grupo de los que compiten por la dirección del nuevo gobierno uasdiano, que en realidad se lo haya planteado, aun con su pequeño toque electorero demagógico posible, ojalá que algo  pueda hacer en el sentido de lo que se trata, de alzarse con la victoria.  Muchos tratarán de impedirlo, pero una gran mayoría lo agradecerá.

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

El asunto no es ahí, ¡es allá!

La verdad es que, esa facilidad de promoción política a través de las redes sociales que proporciona la Internet, les ha caído como anillo al dedo a los candidatos uasdianos que aspiran a ocupar los diferentes puestos electivos dentro de la institución a partir del próximo año.

 

Y es que, pueden utilizar esos medios para promover sus aspiraciones electorales a muy bajo, o ningún costo.  La única inversión aparente, son los halagos a los adeptos que utilizan para hacer las publicaciones.

 

Evidentemente, el escenario para los proselitismos prometedores que se estilan siempre se torna bastante amplio. Sólo que, el terreno imprescindible, y mayor significativo, para desplegar los propósitos de este tipo, vender imágenes personales, como el ofrecimiento de las ejecutorias futuras que se proponen los candidatos, de alzarse cada cual con la victoria, y conquistar a quienes sí pueden favorecerles con sus votos, es donde sí se bate el cobre, como se dice, ¡que es a lo interno de la institución académica pública!, donde todos nos conocemos, y cada cual ha ido dejando escrita su historia.

 

En ese entorno laboral administrativo y docente, donde todo se puede ver, y aquilatar sin necesidad de usar espejuelos, el que se deja embaucar es porque quiere, o le conviene.

 

Es allá dentro donde se tiene que echar el pleito para convencer, y volcar voluntades en favor.  ¡No es en las redes sociales!  Los que tienen acceso a esos medios, que no interactúan a la interno de la institución, sólo conocen rostros y los mensajes con los que se está tratando de ganar simpatizantes.  Ignoran condiciones personales reales, como las aptitudes obligadas requeridas para ocupar los puestos a los que se pretende llegar.

 

No se puede olvidar que, nuestra querida Alma Mater adolece en la actualidad de liderazgo y reales valores para tomar sus riendas delicadas y conflictivas, como poder orientarle por los mejores senderos; que lo existente es muy poco, entre lo que se tiene que escoger, por lo que la verdadera cualificación de los personajes que compiten actualmente se hace más que obligatoria.

 

¡Ojo al Cristo!, compañeros uasdianos. A votar por quienes en verdad merezcan ser elegidos, para el bien de todos: la sociedad nuestra, el alumnado, el personal docente, y la propia institución como tal.

 

Rolando Fernández

 

 

 

La problemática uasdiana sigue sobre el tapete

Ahora son llevadas al conocimiento público, las informaciones correspondientes al lastre de los estudiantes rezagados que sigue arrastrando la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en las que se habla de unos 21 mil estudiantes matriculados que se encuentran en esa condición, suma equivalente a un 12% del universo estudiantil total, según las declaraciones ofrecidas a la prensa por la directora de Orientación  de la institución académica, Marcia Rozón. (Periódico “HOY”, del 30-5-13, página 12ª).

 

Eso algo del dominio de todo docente allí, dedicado y observador reflexivo, por lo que a diario puede advertir en las aulas semestre tras semestre.  Claro, no con las precisiones numéricas que en esta ocasión expone dicha funcionaria, y que realmente, se reportan muy alarmantes, máxime cuando se habla de estudiantes que permanecen inscritos como tales, sin concluir las carreras que cursan, luego de haber transcurrido períodos que oscilan entre ocho y 41 años, según ella manifestó.

 

La referida maestra expuso algunas razones, que a su entender provocan esa situación deleznable, muy valederas sobre el particular.  Pero, la palabra que a muchas personas no les gusta escuchar, hay otras quizás de mayor peso, a las que la señora directora no se refirió, y que precisamente, son en parte de la competencia de esa área. También, de todas las autoridades académicas uasdianas por supuesto.

 

Son las mismas prácticamente, que las relacionadas con  el asunto de la deserciones a que se refiriera el exmandatario Leonel Fernández, en una de sus conferencias dictadas, con relación a la UASD, ocasión en la que escribiéramos un artículo relativo, contentivo de algunas causas incidentes, como de recomendaciones que entendemos aconsejables escuchar, para tratar de ir enmendando esa situación,  por lo que aprovechamos la oportunidad para reiterarlo.

 

“¡Muy buen señalamiento para reflexión!”

 

Nos referimos a la precisión que hiciera el expresidente Leonel Fernández, en el marco de la conferencia dictada ante los egresados del Instituto Global de Altos Estudios de Ciencias Sociales (I-Global), intitulada “La educación superior y la gestión de gobierno”, en la que se refirió a la alta deserción, o abandono estudiantil que se produce en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), externando que, “De cada tres estudiantes, solo uno concluye”, considerando a la vez como dramática esa situación. (Véase: periódico “HOY”, del 1-5-13, página 6ª).

 

Eso, es del conocimiento de todo el que ha tenido la oportunidad de impartir docencia en la misma; con el agravante de que, ese uno que logra terminar la carrera que elige, en la mayoría de los casos, tampoco se le puede calificar como un verdadero profesional egresado; es posible que sólo tenga un titulo y nada más.

 

Es un punto muy interesante, y digno de profundo análisis, en el contexto de la problemática uasdiana actual, en parte motivada por esa gran masificación seudo estudiantil que le arropa, cada vez más in crescendo, debido al populismo allí reinante, como a esa apertura pueblerina sin control,  que permite el acceso de todo aquel que se presente en la misma, sin discriminar condiciones, incluida la preparación básica requerida para poder cursar estudios a nivel superior.

 

No todos hemos nacido con aptitudes para cursar una formación a ese nivel. La educación superior no puede ser manejada de esa manera, sin una conciencia selectiva, sólo procurando tener más gente en las aulas, como un aval para exigir una mayor asignación presupuestal por parte del Estado.

 

Es imposible el pretender formar profesionales, a partir de personas que a penas saben leer y escribir, incapacitadas por completo para interpretar conceptos de las carreras profesionales que la academia imparte. La materia prima que recibe la UASD para tales propósitos deja bastante que desear, amén del poco sentido de responsabilidad  que exhiben los estudiantes de nuevo cuño, allí matriculados.

 

Entonces, no puede resultar extraño ver, que las deserciones se produzcan en masa. El abandono por parte de los inscritos se verifica al reparar en que, no están aptos para cursar estudios a ese grado, luego de lograr mantenerse asistiendo, y asimilando malamente conocimientos, durante dos o tres semestres de cualquier carrera seleccionada. ¡Por eso se van, frustrados mayormente!

 

Es que no se puede sacar de donde no hay, y tampoco se proporciona.  No se hacen las evaluaciones que se requieren para ingresar a una universidad; y mucho menos, se orienta a los futuros alumnos en cuanto a las vocaciones personales propias, asociadas con las carreras que se deben elegir.

 

Para nadie es un secreto, que aquí se estudia normalmente por inducción familiar, o moda, donde en principio se originan los fracasos, apadrinados después por la UASD, en este caso, que acepta a los estudiantes para lo que se inscriban.

 

Y, como es tan barato, o casi gratis estudiar allí, los jóvenes se registran, con la intención de retirarse luego, de no poder con la carga, o no gustarle en realidad la elección original.   Algunos optan por estar cambiando de carrera cada vez, hasta que logran pegar, o dejan eso definitivamente.

 

Para empezar a corregir los aspectos señalados por el exmandatario de la nación, la UASD tiene que abocarse con urgencia a revisar las políticas y requisitos para el ingreso a la academia de los nuevos estudiantes. Eso no es de que, “yo vine aquí para estudiar cualquier cosa, y hay que inscribirme”, ¡no!

 

Vamos a tratar de determinar primero para qué tú das; como la preparación base que tienes para comenzar a cursar estudios superiores. Si una vez evaluado, las deficiencias acumuladas no lo permiten, entonces, vas a tener que hacer un preparatorio, antes de ingresar a  cualquier  Facultad uasdiana.

 

Y, esos estudios preuniversitarios soporte, podría decirse, se deben impartir tal cual funcionaba  el otrora Colegio Universitario (CU), aunque con las readaptaciones que impongan los tiempos presentes.

 

Si antes, aquella dependencia uasdiana cumplía con el importante rol de llenar en gran parte las lagunas con que  llegaban hasta allí los futuros alumnos universitarios, amén de concienciarles sobre sus nuevas responsabilidades estudiantiles, hoy su restablecimiento reportaría mayores efectos positivos, ante el descalabro evidente de la educación básica a nivel nacional, y la degeneración social en curso.

 

Con la adopción de esas medidas, como de un riguroso control en lo que respecta al rendimiento estudiantil, durante el discurrir de las carreras que se cursen, las deserciones o abandonos por parte de los alumnos se reducirían de manera significativa. Además, se les pondría en alto a las tantas inversiones improductivas en gente que, no puede, o no quiere estudiar.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández