Destellos de inconsciencia femenina

Las “miembras” entre nosotros, parecen estar  muy “quilladas”, producto de lo que ellas entienden, la utilización aceptada en parte, de un lenguaje sexista –  “aquel que desprecia o discrimina a las personas por su sexo”, según el diccionario -, que excluye el uso de determinados términos que quieren izar al igual que banderas, las representantes de la corriente feminista moderna,  como una forma de las mujeres dejarse sentir, y demostrar que ellas, ¡sí existen!

 

¡Qué criterio más cuestionable!,  con tantos factores atribuibles, a través de los cuales pueden las damas demostrar, no solo que existen como tales, sino destacarse en gran medida. Claro, las que en verdad son mujere, no mujeres, las del montón

 

Ellas, bien  pueden poner en evidencia, por las condiciones ostentadas, y sus procederes “aquilatables” socialmente, dentro de su entorno habitable, que en realidad constituyen el ser más importante que habita sobre el planeta Tierra, sin tener que exigir el uso de vocablos que se entiendan de rigor con relación a las mismas, y bajo un esquema mental distorsionante, “en pos de  que no se les haga invisibles”.

 

Pero además, se reporta como absurdo, el que no hacerlo de la manera en que se pretende, sea considerado como una forma de violencia en su contra; pues se entiende que, a través de un lenguaje no apropiado, de acuerdo con su opinión, se les excluye, minimiza, y hasta se les subestima; que son  de las cosas con las que hay que romper, a pesar de los dictados o normas emanados de la Real Academia de Lengua. ¡Bueno!

 

Sin temor a equivoco, esas se pueden estimar como  concepciones erróneas,  ilógica, casi por completo. Lo que esa gente disponga, que no sabe de eso, en  apreciación de esas “mujere”, tiene sin cuidado a muchas de aquellas “iluminadas”, según se externa. Hay que seguir hablando de “miembra” y “presidenta”, por ejemplo. Ese parece ser su claro pensar.

 

En ese sentido, lo más lamentable es que, tales propósitos, sin fundamentos reales bases, en el marco de lo exclusivamente racional, provengan de personas que se suponen bastante letradas, y con amplia capacidad de investigación; que en vez de intentar alienar y tratar de confundir, lo que más deberían hacer fuera,  procurar concienciar a las que menos oportunidades de leer han tenido, sobre la verdadera esencia de la mujer, y su misión sobre el planeta Tierra.

 

Y,  estar dejándose de  ocupar su atención con cosas tan baladíes, como esas de que se les denomine “miembra o miembro”. Eso, en realidad no es trascendente, ni son términos que tengan que ver con sexo alguno.

 

Miembro, simplemente, es uno de los integrantes de algo, o de un grupo, y se acabó. No importa sea hombre o mujer. Muy lamentable su caso. Pero, ellas lo que quieren es imponer lo que no se debe, en su afán de competencia frontal respecto al sexo opuesto.

 

En estos días, ha estado hablándose en algunos medios de comunicación sobre el tema, con la participación de personas autorizadas, conocedoras de la lengua castellana – de la que muy mal hacemos uso aquí -, en el sentido de sus reglas,  fundamentos, y la etimología propia de algunos vocablos, cuya aplicación impropia quieren imponer en el presente las representantes del feminismo a ultranza alienante, a partir de la mal llamada liberación a que tanto se aspira.

 

Y, como era de esperarse, los juicios correctivos externados por aquellos, han causado cierto escozor en la delicada piel de las que defienden a toda voz la equivocada corriente de que se trata.  Como se ha podido apreciar en las páginas de algunos periódicos locales,  ya han comenzado a expresarse públicamente. ¡Se están “rascando”!

Más sin embargo, en lo que no reparan con agudeza esas “miembras”, cabezas del movimiento feminista moderno, es en el incremento, cada vez más in crescendo, de los llamados femenicidios, por asociación y comodidad, tanto en nuestro país, como en otras latitudes, según las reseñas que viene haciendo la prensa local.

 

Nada más, todo se queda en denuncias, lamentos y promesas de las autoridades judiciales del país. Pero, de enmendar, ¡no hay nada! ¿Por qué? Debido a que no se quiere profundizar en las verdaderas causas depreciables del flagelo, ¡y que tiene que ver muy en parte!, con las pretensiones feministas actuales; como el uso de sustancias prohibidas; y, hasta con factores de carácter sectario-satánico. También, con las lenidades mismas que se estilan en el orden de los castigos, y las prevenciones pertinentes.

 

En esas circunstancias, sí que deberían aportar las “miembras” letradas. Serían las más llamadas a hacerlo. Investigar y admitir los porqués verdaderos de las tantas mujeres que resultan muertas en la  actualidad, bajo las diferentes modalidades de estilo.

 

Adicionalmente, las que son víctimas de la calificada violencia intrafamiliar. ¿Qué es lo que está ocurriendo en esos órdenes, haciendo honor a la verdad, y no a las sandeces ordinarias que de común  se alegan?

 

¡Háganse eso mejor, para contribuir a acabar con esa desgracia! ¡Dejen lo de “miembra” o miembro para después! Y no es cuestión de machismo o feminismo, sino de la sosegada reflexión obligada, que ya se impone, en torno a ambas temáticas precedentemente citadas.

 

A propósito de cuanto se ha tratado hasta aquí, valdría la pena transcribir, finalmente, para consumo exclusivo de las “feministas al ultranza”, un fragmento relacionado con la temática, extraído de uno de los capítulos del libro “La Incógnita del Hombre”, escrito por el doctor Alexis Carrel, médico, biólogo y pensador francés, que unió la materia y el espíritu, según el perfil que se publica de él, para fines de una reflexión sosegada.

 

“Las diferencias que existen entre el hombre y la mujer no se deben exclusivamente a la forma particular de los órganos genitales, a la presencia del útero, a la gestación o a la educación. Provienen de una causa muy profunda, la impregnación del organismo entero por sustancias químicas, producto de las glándulas sexuales. La ignorancia de estos hechos fundamentales ha conducido a los promotores del feminismo a la idea que los dos sexos pueden tener la misma educación, las mismas ocupaciones, los mismos poderes, e idénticas responsabilidades. En realidad, la mujer difiere profundamente del hombre. Cada una de las células de su cuerpo porta consigo la marca de su sexo. Otro tanto ocurre con sus sistemas orgánicos, y, sobre todo, con su sistema nervioso. Las leyes fisiológicas son tan inexorables como las leyes del mundo sideral. Es imposible sustituir los deseos humanos. Estamos obligados a aceptarlos tales como son. Las mujeres deben desarrollar sus aptitudes en la dirección de su propia naturaleza, sin procurar imitar a los hombres. Su papel en el progreso de la civilización es más elevado que el de aquellos. Hace falta, pues, que no lo abandonen”.

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

¡Aquí no hay que estudiar nada, accionar para enmendar sí!

Concienciarse y actuar en consecuencia, respecto de la cruda y lamentable realidad de deterioro a ultranza en que está viviendo este país, ¡es lo que se debe hacer!

 

Los porqués de la misma son más que conocidos. Los culpables están identificados. Todo está a la vista. Y, el que no vea, al tiempo que proceda a aquilatar circunstancias y razones base, es porque está ciego, o no reside en el país; ya que, para apreciar en su totalidad lo que está ocurriendo entre nosotros, basta con sentarse cómodamente a observar el panorama nacional desde las gradas,  el terreno de juego, como se diría  en el argot beisbolero popular.

 

Darse además, su pequeño baño de pueblo de vez en cuando, caminando por nuestras calles y avenidas; montando en guaguas y carros públicos; visitando algunas de las paradas instaladas antojadizamente en cualquier lugar o esquina, por los obreros del volante, que denotan “muchos civismo y educación”.

 

También, adentrarse a conocer con cuidado, para  no ser asaltado, o le quiten la vida, determinados barrios de la ciudad capital y sus municipios, para mayor edificación; y, hacer lo mismo en el interior de la nación para completar.

 

Así, cada cual puede darse cuenta con bastante facilidad, y de manera directa,  cómo es que en verdad se viene batiendo el cobre en este pedazo de isla, calificado ya por algunos como una selva de cemento. Estudiar la situación generalizada, ¿para qué?

 

Y, en adición, reflexionar un poco de forma imparcial; pensar retrospectivamente en los derroteros por los que ha venido transitando este país, a partir de que se pusiera fin a  la llamada “Era de Trujillo”, capitaneada por un hombre que gobernó con mano férrea a los dominicanos, y que se encargó de conocer su idiosincrasia, al extremo que se atrevió a decir en una oportunidad, entre otras cosas reprochables que les caracterizaban, según cuentan  los antepasados, que si osaba disponer el cortarle una mano a toda persona que robara aquí, iba a tener que cambiarle el nombre a la nación, y llamarla: “Ciudad de los Mancos”.

 

Bajo esa concepción muy personal, se mantuvo “El Jefe” dirigiendo los destinos nacionales, con absolutismo total, pensando en la forma de ser de la gente aquí; y, que en este pueblo todo el mundo era ladrón, delito que sus colaboradores castigaban de forma severa, de acuerdo con los testimonios de muchos presentes entonces.

 

Trujillo se supo manejar con mano fuerte, para poder controlar durante 32 años a esta sociedad nacional cuestionable, en todos los sentidos. ¡Parece que conocía bien por dónde le entraba el agua al coco aquí!

 

Entonces, se va el “Perínclito Varón de San Cristóbal”, y los ciudadanos nuestros quedan en libertad de hacer cuánto les viniera en gana, lo que ellos quisieran, pues ya que no había quien controlara y castigara, a la sazón.

 

Se sentía un amplio sector de los dominicanos, que obviamente se fue extendiendo con el tiempo, como los presos que abandonan la cárcel, libres para accionar fuera de la misma a su antojo. Pero, inconscientes todos por su supuesto, sobre sus responsabilidades y deberes, respecto de la nueva sociedad liberada en la que tendrían que proseguir viviendo. ¡Fuego a la lata; estamos sueltos de pies y manos!

 

Luego, el país fue gobernado durante más de dos décadas, por uno de los principales discípulos del tirano ido, que aunque le emulaba en determinados comportamientos, se limpiaba las manos con relación a las desaprensiones de muchos de sus colaboradores más cercanos, y decía: “la corrupción estatal aquí, se para en la puerta de mi despacho”, en clara actitud de permisividad en favor de algunos ladrones de cuello blanco de aquellos tiempos.

 

Entonces, todo cuánto estamos viviendo en este país, como bien lo apuntara el señor Tirso Mejía-Ricart, en su enjundioso artículo intitulado, “La situación política dominicana: Un caso de  estudio”  (periódico “HOY”, edición de fecha 15-6-14, página 9ª), es algo que cualquier pensante medio lo veía venir; y que ya lo requerido, no es cuestión de estudio, sino de acciones severas, soportadas en sólidas voluntades políticas y pueblerinas, en las que intervengan los pocos actores nacionalistas y conscientes que aún quedan en esta nación.

 

Sobre el accionar que se torna obligado entre  nosotros, por la magnitud de la descomposición que se verifica, es mucha la gente aquí, aunque públicamente no se atrevan a decirlo, previendo eventuales represalias, que se identifica con la concepción de una “cirugía social mayor” necesaria, que bajo los paradigmas de una seudo democracia representativa vigente, entiéndase libertinaje,  en cuyo marco cada cual anda solo buscando lo de él,  no se va a resolver nada.

 

Muchos de los que tienen los pies sobre la Tierra entre nosotros, lo que hablan es, de un mandatario,  dictador, con una mentalidad avanzada, que gobierne durante un periodo razonable de tiempo, con el objetivo de concienciar a las clase sociales aquí; limpiar los caminos por donde se deba transitar, aunque luego se procure retornar de nuevo al sistema democrático representativo, pero ya no tan viciado y corrompido.

 

Que el mismo, no se deje doblar el pulso por los poderes económicos internos, como los de aquellos  injerencistas extranjeros que intervienen de forma gravitante en nuestros asuntos.

 

Claro, eso no podría ser nunca, a través de las trampas electoreras actuales, de las que surgen presidentes altamente comprometidos que, aunque quieran, ¡es muy poco lo que pueden hacer!,  por las ataduras obligadas que se tienen que acordar, para poder escalar hasta el  poder.

 

Dice el señor Mejía-Ricart, entre otras cosas puntuales que, “Ese cuadro dantesco de la República Dominicana hoy no puede ser corregido con simples arreglos cosméticos sino con una profunda revolución moral y cívica ejercida tanto  desde el poder como en la familia y otras instituciones”.

 

¿Se podrá lograr eso, en el  contexto de este desorden, libertinaje, y falta de conciencia ciudadana que se respiran por todas partes en esta media isla, a menos que se recurra a métodos coercitivos, cuando los momentos así lo requieran? ¡Muy difícil!

 

De ahí que, la necesidad  imperiosa de una mano fuerte aquí, para dirigir y administrar la cosa pública, sea una concepción que haya ido in crescendo cada vez más entre los dominicanos, bajo el alegato de que, para proseguir viviendo de la manera actual, hipotecado, inseguro, sin tener a quien recurrir, burlado por los políticos corruptos, como arribistas, y con limitaciones de todo tipo, es preferible un escenario con mucho menos libertades, presidido por alguien que impongan respeto a las tantas leyes inobservadas que se tienen, y que realmente le duela este país.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿MURO PARA QUÉ?

¿MURO PARA QUÉ?

 

La verdadera esencia de la especie humana es espiritual. Todos los hombres (general) estamos conectados a la misma Fuente de Origen. Somos hijos del Creador Supremo. Reza una primera verdad sagrada “Todo es uno”. El planeta Tierra es de la totalidad de sus habitantes. Son estos últimos los que, por inconsciencia podría decirse, se han encargado de dividirlo, debido a innúmeras razones, étnicas-racismo, económicas, recursos naturales disponibles localizados, etc. condiciones que en la Mente del Gran Arquitecto del Universo no priman.

 

Luego, los hermanos haitianos, aun su negritud, “feura” y pobreza, pertenecen al mismo conjunto: la humanidad. Es posible que, si fueran de tez blanca, ojos verdes y pelo lacio, no serían objeto de tanto desprecio y maltrato, vejación, etc., como es lo que de ordinario se observa; y no solo aquí, sino también en otras latitudes.

 

Si en verdad lo que se quiere hacer entre nosotros, es controlar la inmigración ilegal, en lo que a ellos respecta, después de que tanto se promoviera con esa gente – los haitianos -, para fines electoreros nacionales, por parte de los partidos mayoritarios del ruedo político interno, como es lo que sobradamente se ha dicho de manera pública, no hay que estar vejando tanto a esos hermanos ahora, con la construcción de un dichoso muro enteramente separatista, para ni siquiera tener que ver hacia el otro lado de la isla que compartimos con ellos.

 

Se tienen muchas formas más humanitarias, éticas y elegantes para intentar ponerle fin a esa mala práctica; o conservar la soberanía del país, como algunos están  alegando en el presente.  Y es que,  al parecer, muchos entienden que esos no son necesarios ya para tales fines; o, no conviene que inclinen su preferencia electoral hacia a determinada corriente hoy.  A veces, no se puede estar jugando con la inteligencia ajena.

 

Tampoco creemos que, “La invasión territorial haitiana es organizada y programada para reemplazar a la población dominicana”, según expone la señora Margie Jovier Rizik, en un trabajo que publicara en un importante medio digital local, bajo el título: “¡¡APOYO A VINICITO!!”, promotor de la cuestionada iniciativa del famoso muro.

 

Tal consideración,  de acuerdo con la articulista,   fue externada por la presidente  del Partido Nacionalista Frances, Marine Le Pen, dentro de una opinión parcial relativa.  De ser así, hace tiempo que eso se hubiera producido, dada la facilidad de ingreso y accionar de aquellos extranjeros en esta nación, a veces  proporcionado desde el interior mismo de Dominicana, por intereses internos propios de determinados sectores; o, actuando algunos independientes, como títeres alienados  (cajas de resonancia) de ciertos propósitos internacionales anexionistas.

 

A propósito, cabría transcribir de nuevo para finalizar, algunos párrafos de un humilde parecer relacionado con tal idea, que hace algunos días plasmáramos a través de este mismo medio:

 

EN LO QUE MUCHOS NO  PIENSAN  AQUÍ ES QUE,  EL PRINCIPAL, Y MÁS GRANDE MURO QUE SE DEBE CONSTRUIR EN ESTA NACIÓN, ES EL QUE BIEN SE  PODRÍA DENOMINAR “MURO NACIONAL DE LA VERGÜENZA Y LA ÉTICA”, PARA IMPEDIR QUE TANTOS POLÍTICOS, LADRONES DE CUELLO BLANCO, CORRUPTOS SIN CONTROL, IMPUNES.  ENTREGUISTAS, INCONSECUENTES, VAYAN A DIRIGIR LA COSA PÚBLICA EN ESTE PAÍS; Y, A PARTICIPAR CON INCIDENCIA EN LA DECISIONES ESTATALES.

 

EL MISMO TENDRÍA COMO PROPÓSITO PRINCIPAL, EL PROPORCIONAR UN AMPLIO SANEAMIENTO DENTRO DE ESA MALA LAYA QUE HA VENIDO GOBERNANDO ESTA NACIÓN DURANTE LOS ÚLTIMOS LUSTROS, Y EN OTROS CONJUNTOS DE PERSONAS DESPRENSIVAS AQUÍ, QUE OPERAN CON PLENA LIBERTAD.

 

ESE, NO COSTARÍA NADA, EN TÉRMINOS ECONÓMICOS. SU REQUERIMIENTO FUNDAMENTAL SERÍA LA LIBÉRRIMA VOLUNTAD DEL PUEBLO DOMINICANO, MEDIANTE LA CUAL SE TRATE DE ADECENTAR A SUS REPRESENTANTES PRESENTES Y FUTUROS, COMO A LOS QUE OFERTAN DETERMINADOS SERVICIOS EN ESTA BURLADA Y MALTRATADA REPÚBLICA DOMINICANA.

 

“MURO NACIONAL DE LA VERGÜENZA Y LA ÉTICA”. ¡ESE ES EL QUE DEBE IR, Y PRONTO!

 

 

Rolando Fernández

¡Fabuloso trabajo!, sobre los hombres de ayer, y los de hoy

¡Qué bien se aprovechan así los espacios periodísticos!  Temáticas sociales como esa sobre la que escribió Ana Luisa Arias, para el medio “Listín Diario”, edición de fecha 10-6-14, página 2c, bajo el título “El hombre de hoy y el de ayer”, son de las que deben ocupar muchos espacios a nivel de la prensa local, en vez de las tantas sandeces, y chismografías políticas, entre otras cosas banales, que se  incluyen con regularidad.

 

Sí, que induzcan a la reflexión, como al rescate de los tantos valores perdidos entre nosotros, y no solo aquí nada más, sino en otras latitudes  igualmente afectadas, dentro de los cuales no se deben obviar los referentes a la revalorización personalizada, obligada ya, de  ambos sexos. ¡La degeneración ha llegado muy lejos!

 

Bastante es lo que se dice en ese trabajo sobre el nuevo comportamiento conductual que hoy observa la mayoría de los hombres, en relación, y contraste obvio, respecto del que antes  se le dispensaba al innegable ser más importante sobre el planeta Tierra: la mujer.

 

Al leer el mismo, se está en presencia de pareceres sobre el particular muy importantes, externados por gente con bastante autoridad para hacerlo, con puntualizaciones certeras de orden.

 

Ahora, dentro de esos se deben destacar dos, que son los que mayor atención merecen, en nuestra humilde opinión, por los efectos derivados patentes. Incluso, hay uno de ellos, que es donde en realidad todos los demás se originan, como bien lo apunta el sicólogo Josué Díaz: “La desintegración familiar es la razón fundamental de que actualmente estemos tan desmoralizados”.

 

Es como también lo señala el locutor Brea Frank, basado en su experiencia, por la interacción diaria con el público: “Considera que la formación de hogar juega un papel preponderante en el comportamiento de los hijos.  Una mujer u hombre que reciba una educación en valores, dará eso.  Ella lo exigirá a la hora de establecer una relación, y lo ofrecerá independientemente de cómo sea su pareja”.

 

Una precisión final que hace el mismo, refiriéndose a la música urbana, que evidentemente está asociada con el  deterioro de la sociedad nuestra es: “cuando hay formación dentro del hogar, no hay nada que corrompa a la persona”. ¡Gran verdad! Entre ambos criterios precedentes, está dicho todo.

 

Es evidente que, la degeneración familiar que  desde  hace  ya varias décadas viene cursando,  con efectos más que nocivos a nivel del orden social mundial, tiene como punto de partida innegable: la desvalorización de la mujer, en términos de la desaparición casi por completo de los que deben ser sus roles innatos, por disposición divina, en parte provocada esa situación por el sistema alienante vigente.

 

Desde hace mucho, ya el asunto no es servir, entre otras cosas, como co-creadora con el Gran Arquitecto del Universo, para la expansión colectiva, y crecimiento espiritual de la especie humana; y además, como ente de equilibrio emocional de las tribus biológicas-sanguíneas a que se pertenezca, con efectos traslativos de esa disposición hasta las sociedades en general. La cuestión es ahora, competir de tú a tú con los hombres; reclamar igualdad de derechos y oportunidades, sin reparar en condiciones orgánicas y mentales, como  los deberes muy  propios atribuibles a cada cual.

 

La verdad es que, los efectos alienantes en el sentido de lo que se trata, ha hecho blanco perfecto en las mentes de muchas féminas, que lamentablemente han equivocado sus caminos, recogiendo hoy los tratamientos impropios señalados por parte de los hombres, que se entienden como  la pérdida de galantería, amabilidad,  caballerosidad, los gestos agradables de admiración todos, y hasta la veneración, que se daba en algunos casos.

 

Era muy previsible que eso viniera; pues, no hay efecto sin causa. Y cómo actuar igual que en el pasado, en el  trato hacia mujeres que se creen iguales que los hombres; de estar en capacidad de hacer lo mismo que ellos, como las empresarias, o asalariadas a tiempos completos, incapaz de distribuir cuantos quehaceres les competen. Otras,  que no tienen feminidad alguna,  por ser boxeadoras, luchadoras, levantadoras de pesas, representantes de las artes marciales,  etc. ¡Imposible!

 

Y todo eso viene, como derivación de la mal concebida e inducida liberación femenina, capitaneada por mujeres que se dan a la tarea de alienar a las  más débiles de pensamiento, que son muchas, en procura de cambiar la estructura primigenia de la humanidad, los dictados de la Madre Naturaleza. Sí, esas que promueven y exigen que a ellas hay que decirles: “miembras”. ¡Tremendo disparate! ¡Qué tan lejos quieren llegar en sus aspiraciones! ¡Cuántas ilusiones fallidas!

 

Esa liberación femenina, tan mal asimilada, es lo que ha provocado que la mujer de hoy no sea vista por los hombres  como la flor aromatizante de otrora; la bujía inspiradora, siempre faltante; la mano acariciante en los momentos de dificultad masculina; la depositaria de emociones y sentimientos; y a la vez, como  la fuente  refrescante de consuelo y aliento, que tal real compañera siempre, proporcionaba en el pasado.

 

Ahora se le estima generalmente como un ser competitivo, un seudo hombre con vestuario parcial unisex, que nada más aspira a que se le considere igual al sexo opuesto. Y, como es lógico suponer, en el marco de esa concepción equivocada, la inclinación por el cultivo de los valores internos, que debe ser muy propia de la mujer  por su naturaleza, ha sido tirada por la borda.

 

Como consecuencia de eso, no hay nada que ostentar a ese nivel  regularmente; por lo que, para poder llamar la atención en busca de alguna conquista, aun sea por tiempo efímero, se tiene que recurrir al exhibicionismo corporal atrevido, “sutil-indecoroso” muchas veces. ¡Lamentable!

 

Y eso provoca que,  se vea a las féminas por lo general, como objetos para disfrutes sexuales temporeros, desfogar energías acumuladas A veces, hasta como un mueble de carne y hueso cualquiera, para desahogo fisiológico en determinados momentos.

 

La pérdida de pudor por parte de muchas mujeres, en pos de que se repare en ellas, solo por los recursos físicos corporales que se tienen, ¡es fehaciente! En ese orden, dice un caro amigo nuestro, “cuando se exhibe mucho abajo, es porque se tiene muy poco que exhibir a nivel de cabeza y corazón”.

 

¡Muy penosa y cruda realidad!, pero es lo que hoy mayormente se ve.

 

¿Y entonces? No es “que el varón educado y caballeroso ya no está de moda”. ¡Son las circunstancias inductoras presentes, las que han hecho cambiar de actitudes al sexo masculino!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

La edad cronológica poco importa al parecer, ¡el cuido sí!

Siempre se ha dicho con sobrada razón, que no todos los organismos humanos son iguales. Es algo reconocido por las ciencias médicas incluso.  Ni siquiera los dedos de las manos gozan de similitud.

 

Uno de los aspectos en que mayor se advierte esa aseveración de desemejanza biológica en la especie, es el concerniente a la procreación, ya sea en el ámbito femenino (concepción y gestación), como en el rol enteramente masculino.

 

Muchos son los casos en que hay procreaciones fuera del promedio de edad cronológica fértil por parte de la mujer, sin tener que ser sometida a tratamientos médicos hormanales, que con frecuencia acarrean serios trastornos para la salud, cuando no, de embarazos múltiples indeseados.

 

Hay cantidad de féminas que tienen hijos, después que los años han comenzado a mellar con fuerza su economía física, cursando estados de gestación prácticamente normales, sin la necesidad de tener que estar acudiendo mensualmente donde el profesional médico de la especialidad; y mucho menos, inmovilizarse por meses sobre una cama, para no afectar el curso normal de la criatura en su vientre.

 

Claro, son mujeres que han observado los cuidados correspondientes durante el trayecto de subsistencia física transcurrido, hasta los momentos mismos en que conciben y comienzan a gestar.

 

Que se han adherido por completo a las prescripciones de la Madre Naturaleza; que solo conocen sobre los contraceptivos químicos por los anuncios mercadológicos de estilo, pues jamás se han puesto una pastilla de esas en su boca; o, utilizado algún otro método alternativo antinatural.   Amén de eso, han asimilado como sagrado, en términos de las precauciones debidas, sus períodos menstruales de cada 28 días.

 

Evidentemente, todas esas actividades precautorias, las observaciones y los autocuidos de que debe ser objeto la mujer, se los ha llevado de encuentro la modernidad, como los convencionalismos ordinarios infundados  de la época, alentados por los mercantilismos con que opera hoy la medicina: galenos ¡no! empresarios de la salud – busca cuartos -, con rarísimas excepciones. Y además, la falta de concienciación en el sexo femenino, respecto de la conformación, y religiosas funciones de su organismo.

 

¡Hoy no hay cuido alguno!  La actividad sexual comienza muy temprano, en etapas inmaduras, tanto físicas como emocionales.  Se inicia al unísono, el atiborramiento de anticonceptivos químicos, principalmente, para parir cuando se quiere, o en el momento en que aparezca la potencial víctima económica, el futuro padre.

 

Después, los efectos nocivos de esas malas prácticas, contranaturales, se van dejando sentir con prontitud. Con los mismos tiene que cargar la propia mujer, o las criaturas que se intenta procrear, en el marco de edades, tanto cronológicas como biológicas, muy poco apropiadas ya.

 

El tema viene a colación, a raíz de una información que apareció publicada en el medio digital “almomento.net”,  y otros medios locales de comunicación, sobre una señora de 52 años, que dio a luz un bebé de 6 libras, en Hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina, tercero de su tribu biológica-sanguínea, sin contratiempos. Su embarazo fue normal, según las reseñas.

 

Luce raro, ¿verdad? Ahora, lo que sí podría decirse es que, una dama con aparentes precariedades económicas, y  con una edad avanzada,  que logre traer un hijo al mundo, bajo un escenario libre de inconvenientes, confirma en primer lugar que, ¡no todos los organismos de las personas son iguales!, como dijéramos más arriba.

 

Y, en segundo orden que, ¡cuido ha tenido; ha velado por su salud!, dejando de lado, obviamente, los paradigmas modernos, que se tratan de imponer. No ha violentado lo dispuesto por la Madre Naturaleza en ningún sentido. Difícilmente, esa se haya puesto nunca un contraceptivo químico en su boca; como de seguro que ha observado los mandamientos contenidos en Levítico, Capítulo 12, Sagrada Biblia.

 

Evidentemente, hablarles de ese tipo de cosas a las modernísimas mujeres de hoy, es para recibir como respuesta, “este tá pasao”. Pero, ahí está el ejemplo de la señora Teresa de Jesús Luna, quien aparece muy risueña, con el nuevo niño en sus brazos, posando para los medios periodísticos que sirvieron la información, a pesar de sus 52 años, “que dijo sentirse muy emocionada con esta bendición que Dios le ha dado”.

 

 

¡FELICITACIONES SEÑORA!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Resolver lo de años en días, ¡como siempre aquí!

Resolver lo de años en días, ¡como siempre aquí!

 

La verdad es que, muchas cosas en este país no tienen parangón en el marco de lo razonable; y menos, cuando subyace la intención de desviar la atención ciudadana sobre cualquier problema de naturaleza gruesa que se tenga.

 

Ahora, el “can” es querer validar la gran cantidad de teléfonos móviles pre-pagados que hay en este país, para detectar con seguridad los llamados “macos, obviamente, en un plazo considerado bastante corto, cuando hasta los chineros, obreros y chiriperos menores de la construcción, sin que los ejemplos sean vejatorios, portan uno de esos artefactos de comunicación.

 

Posiblemente, muchos de esos hayan sido contratados y registrados como se debe, con las informaciones respectivas de sus dueños, aunque quizás sobre otros, ni siquiera se conozca de dónde diablo han salido. Por ahí andaría el asunto: depurar.

 

Ya una vez anterior, aquí se tuvo tratando públicamente sobre la misma problemática, diciendo las autoridades competentes a la sazón, que se iba a hacer, virar y tornar, para establecer los controles de orden, e incautándose muchísimos aparatos de esos, que se exhibieron sobre una amplia mesa, entonces asociándoles de manera directa con los asuntos de la delincuencia y la criminalidad en esta nación. Y, todo al parecer, se quedó como siempre, en aparente bla, bla, bla. Se infiere que los intereses económicos de las empresas telefónicas lograron imponerse.

 

De nuevo se vuelve en el presente, sobre el tema de los teléfonos pre-pagados, y los llamados “macos”. En esta ocasión, relacionando su pertenencia y activación, con las desaprensiones burlonas, dañosas, entorpecedoras al nuevo Sistema Nacional de Emergencias y Seguridad 911. Se está tratando de que, los tantos inválidos mentales que tiene este país, no continúen relajando, y molestando al personal que allí opera, a través de esos medios.

 

¿Se podrá lograr el objetivo planteado, y no sólo con respecto a los descerebrados que llaman para fastidiar al 911, sino además, con relación a los hechos criminales y delincuenciales que se verifican aquí? ¡Difícil! Y mucho menos, con la premura que se pretende en estos momentos, según el plazo otorgado por el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL).

 

Las quejas de los usuarios legales de esos aparatos sobran, según las reseñas de la prensa local. Dicen que no pueden acceder a las fuentes de validación indicadas; que de ordinario como respuesta reciben: “el servicio no está disponible”.

 

A eso responde “Claro”, por ejemplo, “que la dificultad pudiera presentarse por la gran cantidad de clientes que buscan completar el proceso, congestionándose el servidor”. Y además, “pide a los clientes, intenten validar prepago varias veces”. ¡Qué bien!, parece que la gente es vaga, para sentarse a eso nada más.  (Periódico “Diario Libre”, del 10-6-11, página 16).

 

Tal circunstancia era algo previsible, y las telefónicas pudieron haberla advertido de inmediato, ante la exigencia actual del INDOTEL, para procurar un tiempo mayor. Pero, es ahora cuando se está haciendo. “Piden  posponer 6 meses plazo validar pre-pagos”.  ¿Por qué? ¡Tarea! (Véase: información en  “El Día”, del 11-6-14, página 4).

 

Las preguntas obvias que se desprenden de la situación de congestionamiento creada en el sistema, según “Claro”, de ser la verdadera causa, son en primer lugar: ¿y qué van a  hacer las empresas telefónicas con las personas que hayan adquirido y activado móviles de esa clase, con todas las de la ley, como se dice,  que estén en capacidad de demostrarlo documentalmente, y que no puedan lograr la validación a que se aspira, antes de que expire el plazo establecido?

 

Otras, ¿se les va a suspender el servicio? ¿No tendría esa decisión riesgo alguno de tipo legal, reclamatorio protector, en contra de las prestadoras? ¡Cuidado!, podría haber material de trabajo suficiente para muchos abogados.

 

Con relación a los famosos “macos”, con chips de activación, si cabe la calificación, en tan significativa cantidad (se habla de cinco millones de líneas sin usuarios identificables que se tienen registradas), ¿dejarán las empresas telefónicas, si es que tienen que sacarlas del sistema, de vender el cúmulo de tarjetas que eso implicaría?, provocando además que aumente el decir, muy común ya, “no tengo minutos”.

 

Habría que ver, si esos negocios de la comunicación telefónica están en disposición de dejar de ganarse la “pingüe borona” que reporta la actividad, como de quitarles ese “picoteo” económico diario a un sinnúmero de gente aquí. ¡Vamos a ver qué pasará!

 

Finalmente, y por otra parte, en este país siempre estamos tratando de buscar la fiebre en la sábana, como reza un refrán popular. Las reales causas de la delincuencia, la criminalidad, el irrespeto, como las desaprensiones de todo género aquí, no están en los teléfonos de ningún tipo. Esos nada más son instrumentos para canalizar informaciones sobre actitudes y decisiones personales que se adoptan.

 

Los porqués reales de la mayoría de los eventos deleznables (delincuencia, criminalidad, irrespetos, etc.) que se registran en esta nación, están en otras partes, donde por lo regular se teme hurgar mucho.

 

También, asumir que desaparecerán todos los teléfonos “macos”, ¡que muy pocos los van a regularizar!, ¡tonto el que crea lo contrario! , se procurará el concurso de otros medios posibles de comunicación y dirección, en pos de disponer los actos delictivos comunes, y los vandalismos de todo tipo que se persigan.

 

El gran problema en Dominicana, no son los teléfonos; sino que se entiende, es la falta de voluntad real para resolver, acompañada de una escasez fehaciente de autoridad estatal, innegable. ¡Los ejemplos están de sobra!

 

No hay que ir muy lejos, para verlos y aquilatarlos. Aquí, hasta los choferes de carros públicos, y guaguas “voladoras”, con un alto componente de tigueraje incluido, interrumpen el libre tránsito en muchas calles y avenidas, cuando les vine en gana, reclamando el que se les permita violar las normativas legales inherentes. ¡Se  creen que tienen ese derecho! ¿Y las autoridades competentes, enteradas, qué  hacen? Nada, dejar que la bola siga corriendo, y nada más.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Lamentable contraste: carencias sociales y despilfarros políticos!

La epidemia del Chikungunya, que al parecer viene arropando al país por completo, ha puesto en evidencia una vez más las ineficiencias de los hospitales públicos nuestros, como el alto nivel de inconsciencia que ha caracterizado a los políticos de nuevo cuño, que han estado dirigiendo los destinos nacionales durante los últimos años.

 

¡Penoso!, el espectáculo que hoy se viene observando en esos abarrotados centros asistenciales, a raíz de contraerse el virus de moda, y procurar ayuda facultativa los desheredados de la fortuna, que por obligación tienen que ir hasta allí para procurar los servicios de salud requeridos.

 

Las reseñas periodísticas relativas sobran en la prensa local; los artículos denunciantes, como reclamatorios; y, hasta editoriales, en relación con esa penosa realidad, que a la vez resulta vergonzante, en una nación donde se habla frecuentemente de desarrollo y crecimiento económico; combatir las desigualdades sociales, y socorrer a los pobres. Pero además, en el que tantas obras de relumbrón se exhiben.

 

Mientras tanto, los políticos aquí continúan su agitado curso, de cara a las elecciones del próximo año 2016: proselitismos a granel, “caravaneos”, encuestas pagadas, como el despilfarro de los recursos estatales  que aportan los pendejos contribuyentes, a través de las gravosas cargas impositivas, en actividades burlonas y medalaganarias, como por ejemplo, los cuartos innecesarios gastados por el ministerio de Educación, en el montaje de la “plaza comercial”, denominada “Feria Internacional del Libro Santo Domingo  2014”.

 

También, los chelitos que se dieron el lujo de gastar los flamantes e ineficientes congresistas que se tienen en esta nación, que solo están allí aparentemente para levantar las manos, y aprobar todo cuanto se les presente, o le sea sometido; cuando no, para legislar en favor de ellos mismos, en actos  muy criticables, que tuvieron un gran despliegue informativo en los medios locales.

 

Fueron acciones llevadas a efecto durante la Semana Mayor, para la preparación habichuelas con dulce; y, dizque hacer regalos a las madres, en el día para negocios de la especie – Día de las Madres – el único señalado. ¡Qué bien vamos!

 

Y ni para allá se mira, con respecto a los hospitales públicos del país, que se caen a pedazos, y confrontan limitaciones de todo tipo. El que no tenga cuartos para acudir a los especuladores y usureros centros médicos privados, ¡qué se joda! “Los pobres los hizo Dios para completar el mundo”, es lo que dicen algunos de esos turpenes enganchados al tren de la política y la corrupción estatal rampante entre nosotros.

 

Entonces, muchos potentados hoy aquí, beneficiarios directos de la caída de régimen de Trujillo, se enfadan, y hasta amenazan, cuando se habla en bien del “Jefe”,  y algunas de sus ejecutorias a la sazón, en términos de eficientización y beneficios sociales, verbigracia, el sistema de salubridad nacional prevaleciente entonces.

 

A propósito, nos contaba una envejeciente, y afligida señora, victima de lo que en el presente se vive en tal sentido, “que cuando Trujillo, se podía ir hasta de madrugada a la emergencia de cualquier hospital público en este país, o llevar un niño enfermo, y pobre del médico que no asistiera al afectado, o dejara de proporcionarle los medicamentos requeridos.  Hoy, lo que hacen es despreciar a uno, maltratarle, y hasta insultarle en ocasiones”.

 

¡Decir algo más sobra!  Y solo quedaría preguntarse, con imparcialidad, ¿cuándo aparecerá un “Chapulín Colorado” en esta nación, que con sólida decisión y férrea voluntad,  trate de ponerle el cascabel al gato? ¡Ojalá que mucho no falte!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

¡Lamentable sería que fracase el 911 aquí!

Nos gusta mucho copiar en este país, pero en papeles de mala calidad, y con tintas que borran rápido. De ordinario, no creamos las bases previas requeridas, para embarcarnos en proyectos nuevos aquí,  que se han llevado a cabo en otras latitudes, desarrollándose a plenitud; y comprobado está, vienen reportando los beneficios esperados.

 

Es obvio que, la puesta en marcha de toda iniciativa, básicamente las de carácter social, en términos de satisfacer necesidades públicas perentorias, tiene innúmeros tropiezos de comienzo, que se podría ir enmendándoles, en la medida en que se haya  procurado crear las condiciones previas requeridas,  que siempre deberán incluir un amplio proceso de concienciación ciudadana, como es lo que de seguro se ha estilado en otras naciones, en pos de lograr, ante todo, el mayor apego posible a las normas civilistas que deben imperar al respecto. Con relación a eso último, nosotros somos la excepción; ¡aquí se arranca primero!

 

Pero además, se tiene que ponderar muy bien, antes del inicio accionario definitivo, la satisfacción oportuna de todo apoyo logístico, tecnologías apropiadas, equipos complementarios, recursos humanos  aptos, entre otros, para lo cual se hace más que imprescindible – condición sine qua non -, un presupuesto financiero solidamente soportado, en base a la captación u obtención de los ingresos requeridos.

 

¿Hacemos esas cosas entre nosotros, previo a embarcarnos en la ejecución de determinados proyectos ambiciosos, que demandan recursos económicos en cantidades industriales, como se dice; amén de minimizar previamente riesgos probables que se puedan originar debido a desaprensiones ciudadanas en algunos casos; y en otros, que podrían obedecer a actuaciones mediante las cuales se apueste al fracaso de alguna iniciativa, por razones de corte personalista – egotistas -, y hasta de orden político propiamente? ¡Tremenda pregunta!, cuya respuesta sería: ¡NO!

 

Todo lo dicho con anterioridad, está asociado con el loable proyecto puesto en marcha recientemente por el superior Gobierno nuestro, denominado “Sistema Nacional de Emergencias y Seguridad 911”, que ha arrojado al principio de sus operaciones, comportamientos ciudadanos muy deleznables, según las estadísticas publicadas, lo cual no se concibe en el  marco de una sociedad medianamente civilizada, como podría catalogarse ésta en que vivimos los dominicanos, siendo algo conservador.  Lo que ocurre es que, la apreciación aérea es otra, por la idea demagógica que los políticos  han venido pretendiendo vender  tanto a lo interno, como hacia el exterior.

 

Datos que llaman la atención:

 

Llamadas no consideradas emergencias, 1,066.

Llamadas molestosas, colgadas y silenciosas, 61,505.

Llamadas indefinidas, 19,630.

Auténticas situaciones de emergencia, 2,203 llamadas.

 

(Véase “El Día”, edición de fecha 6-6-14, página 8).

 

El apoyo ciudadano que hoy está pidiendo el señor presidente de la República, con relación a la funcionabilidad óptima de la iniciativa de que se trata, según ha publicado la prensa local, ¡Ayúdennos!, luce hasta “limosnero”, se podría decir. La mayor preocupación es de él, no de los potenciales beneficiarios del servicio. ¡Diablo,  qué poca identificación ciudadana se ostenta! Incluso, se les tiene que pedir a los medios de comunicación, “que ayuden a crear conciencia sobre el 911”.

 

Con todo el respeto que nos merece el primer mandatario de la nación, eso debió haberse hecho ante de la inauguración – aquí mucha gente sabe lo que realidad se tiene en Dominicana,  y más cuando se habla principalmente de los hijitos de mami y papi -, para que los tantos necios y necias que tenemos en este país, descerebrados todos, que andan con un celular como arito, sin tener en qué usarlo, que no sea para acceder a las consideradas improductivas redes sociales en la Internet, comunicarse con tarados similares a través de esas, o estar hablando sandeces, supieran lo que en realidad implica para las finanzas públicas la operatividad del sofisticado Sistema, y no se pusieran a estar relajando con el mismo.

 

Pero además, está el otro ingrediente que mueve a reflexión: la sostenibilidad económica en el tiempo. ¿Se podrá mantener operando con efectividad el susodicho Sistema, si pensáramos en las otras demandas financieras que se ha venido agenciado este Gobierno, como son los casos del nuevo sistema de transporte (Metros), y la Tanda Extendida (Educación)? ¡Bueno! Es la gran pregunta que a muchos asalta. Pues, se va a necesitar de muchos cuartos para poder cubrir las necesidades previsibles e inherentes.

 

Muy lamentable sería, que dentro de poco tiempo, personas con verdaderas emergencias comiencen a llamar al 911, y que nadie levante los teléfonos; que les digan que los medios de transporte, y para prestar socorros, no tienen combustible; o que, están dañados.  Son suficientes los precedentes que tenemos aquí en ese orden.

 

Todo lo expresado anteriormente, es debido a que, no es cuestión “de crear una percepción negativa” como bien lo dijera el señor Hipólito Vega, en su enjundioso y condensado editorial, intitulado: “A propósito del 911”, escrito para el prestigioso medio digital “El  Sol Dominicano”. ¡Enhorabuena!

 

El propósito sería más bien alertar, entendemos nosotros; que se comience a prevenir desde ya, para ver si podemos romper con la rutina acostumbrada – de fracasos y más fracasos -, en torno a que en verdad se obtengan esta vez resultados razonablemente fructíferos ahora para el país, con la puesta en ejecución de tan importante Sistema de Seguridad Nacional.

 

Nos atreveríamos a agregar en adición, que tampoco es asunto de pesimismo alguno; es que debemos poner los pies sobre la Tierra en cuanto a las realidades concretas que se verifican en esta nación, por la falta de planificación  y concienciación  adecuadas, cuando de hacer cosas nuevas se trata. Las euforias del principio, por lo regular no dejan ver con antelación, y evitar así muchas eventualidades a posteriori, que luego pasan factura, y hacen que todo se derrumbe.

 

Por los beneficios innegables que el referido Sistema de Seguridad Nacional proporcionaría a nuestra desprotegida y desamparada sociedad, debemos rogar al Altísimo para que el mismo opere con la eficiencia esperada por todos los dominicanos conscientes de las situaciones gravosas en que aquí se vive. ¡Qué se constituya en la excepción!

 

Señor Presidente, procurar asegurar presupuesto razonable para el mismo, sería lo primero. Ahí se estaría ganando por lo  menos, el 60% del pleito con los que no quieren. Y segundo, a la gran cantidad de necios e impertinentes que tenemos en esta nación, como también aquellos que se sientan molestos con los logros de sus ejecutorias desde el poder,  no es asunto de pedirles ayuda; ¡NO!, es buscar la forma de procesarles judicialmente, cuando se comprueben sus procederes indebidos y entorpecedores, aun estén sujetos  a condenas menores.

 

Ya aquí no se puede estar andando con dulzura y mano suave. Los irrespetos y las desaprensiones entre  nosotros, que siempre tienen como mayor perjudicado al pueblo en general, han desbordado la copa de la paciencia.

 

¡Éxito!, señor presidente. Muchos aquí le van a agradecer que eso funcione como debe ser.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Y cómo es que piensan?, ¡al parecer que no se quieren!

Sin que la intención sea atacar a  nadie, como se dice, la verdad es que, hay cosas que se deben resaltar, para ver si de alguna manera se logra concienciar un poco a gente nada pensante.

 

Cualquiera se preguntaría con sobrada razón, y cómo es posible que aun  muchas damas estén recurriendo a los quirófanos en busca de belleza física artificial, porque de forma  natural no se ha tenido, o que se ha ido perdiendo con el paso implacable de los años; y menos, requiriendo los servicios de manos inexpertas, cuando no de seudos profesionales, dizque especializados en el área, muy negligentes por demás, que han sentado tantos precedentes desastrosos.

 

No se quiere entender que, toda mujer no ha nacido para ser hermosa físicamente; que el diseño original de su cuerpo carnal obedece a una determinada corriente de vida a cursar; “que donde Dios no puso, no  puede haber”, como reza un dicho popular.

 

Tampoco se asimila que, las aguas del río no pueden ser siempre las mismas, debido a que son cambiantes, como ocurre con todas las cosas sobre el planeta Tierra, y que la especie humana en ese orden, no constituye la excepción.

 

De igual forma, menos se quiere aceptar que, la belleza de la mujer no está en la conformación carnal del cuerpo físico con que se nace, ni en los lustres de estilo, tan fugaces ambos, como el degustar de cualquier buen almuerzo, de menos duración incluso, cuando se tiene hambre; que lo artificial como recurso embaucador, de ordinario encanta y desencanta a la vez.

 

Que la real belleza de las féminas está en la condiciones espirituales que les distingan, complementadas en ocasiones con todos los gracejos otorgados por la Madre Naturaleza; su simpatía destacable siempre; como, cualesquiera otras cualidades de orden moral que les haya proporcionado el medio social en que se desenvuelvan. Y esos atributos, ninguno de los llamados cirujanos plásticos, por ducho, o capaz que se reporte, se los vas a proporcionar a nadie, aun usándose la mejor tecnología de punta.

 

Todo lo expuesto anteriormente, viene a colación de una reseña que aparece en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 28-5-14, página 15ª, intitulada “Interponen otra querella contra cirujano plástico”, refiriéndose a Edgar Contreras.

 

Según se expresa en la misma, contra ese señor “han sido presentados varios sometimientos por alegada mala práctica médica”. Sin embargo, vuelve otra vez a estar en la palestra pública, cuando de nuevo una ciudadana se ha querellado ante la Fiscalía del Distrito Nacional, por iguales razones.

 

En esta ocasión se trata de la señora Ana Felicia Rodríguez Núñez, quien fuera sometida a una intervención quirúrgica de lipoaspiración en algunos lugares de su cuerpo, por parte del tan mencionado doctor Contreras, y no en bien precisamente,  presentando luego la misma, severos problemas de salud (estado de gravedad) que requirieron de su internamiento a posteriori, según la información periodística servida.

 

La pregunta obligada tiene que ser entonces, ¿y por qué se recurre ante el ejercicio profesional de ese señor, tan desacreditado ya públicamente, por las innumeras experiencias negativas acumuladas, que han trascendido hasta la sociedad en general nuestra, y que obviamente, hacen inferir incapacidad, o negligencia, a todas luces?

 

La práctica de esa medicina especializada por parte del mismo, ha originado varios sometimientos y demandas en su contra, que han sido conocidos en los tribunales de la República, y que es lo más probable, produjeran algunas decisiones judiciales, aunque por alguna razón poco  se divulgaran.

 

No obstante, las mujeres, a pesar de lo dicho anteriormente en cuanto a su real belleza, continúan inventando con el cuestionado cirujano plástico. No quieren aceptar las realidades de su condición; prefieren poner en riesgo hasta la subsistencia física misma, con tal de estar aparentado, gracias al bisturí, y rellenas por todas partes, lo que en realidad no es.

 

Finalmente, otra situación que también mueve a inquietud, es la no intervención pertinente de las autoridades del ministerio de Salud Pública, como del mismo Colegio Médico Dominicano, en torno a las recurrencias de ejercicios profesionales tan cuestionados como esos.

 

No se ha advertido en realidad que, ninguna acción regulatoria,  enmendatoria, o punitiva, por parte de esos organismos, se haya  encaminado dentro ese escenario de especialización,   delicado en grado sumo, por las defectuosas prácticas que de ordinario se verifican. ¡Penosa la indiferencia observada!

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

Muy buen artículo sobre la muerte de Trujillo

La verdad es que, cuando uno tiene la oportunidad de leer artículos como ese que escribiera Fabio R. Herrera-Miniño, a quien no tenemos el gusto de conocer personalmente, en el medio “Hoy”, edición de fecha 29-5-14, página 12ª, intitulado: ¿Valió la pena matar a Trujillo?, con un contenido sin desperdicio alguno, donde se le dice al pan, pan, y al vino, vino, con respecto a la temática tratada, ¡una reflexión sosegada se impone!

 

Cualquier ciudadano que repare sobre lo allí expuesto, con una mentalidad independiente, libre de prejuicios, jamás alienada por intereses de ningún tipo, de inmediato le asalta la pregunta,  ¿y dónde están los historiadores no parcializados, sociólogos, y verdaderos analistas con que se estima cuenta este país, que no exponen con profundidad, y claramente, en sus narraciones alusivas a esa considerada funesta época republicana nuestra, sobre lo tratado en el precitado artículo?

 

Otra, ¿por qué solamente se externan con regularidad, de manera oral o escrita, pareceres adversos todos, con relación a ese amplio período de la historia patria dominicana, denominado “Era de Trujillo”, cuyas páginas completas, descriptivas en verdad, se quisieran borrar alegremente?

 

Claro, todo luce indicar que, es por conveniencias muy propias o grupales.  No se abordan jamás los factores positivos de aquellos tiempos para el país, o se intercede para que no se haga; y, sí proceden a resaltar algunas personas, hasta magnificar muchas veces los negativos, cada vez que se dispone de un espacio apropiado.

 

Aparentemente, nada que se hiciera durante el transcurso de aquel régimen de fuerza sirvió. Todo fue malo, perverso, criminal, según se entiende. Por consiguiente,  no se tiene nada que emular, y sí mucho que condenar, como es lo que siempre se ha procurado.

Eso,  para que las generaciones subsiguientes, o posteriores, no hayan tenido la menor idea sobre los aportes a la nación que hiciera aquel gobierno, aunque dentro de sus maldades, como tampoco con respecto a lo ocurrido inmediatamente después de su derrocamiento, principalmente en torno a lo concerniente al “botín” que fuera propiedad de la familia Trujillo, que jamás quedó siendo de pertenencia estatal, sino que lo convirtieron en una gran “piñata”, que luego se distribuyó entre muchos de los potentados presentes.

 

Sí, como se puede inferir con acierto, de aquellos que en  un alto porcentaje, hoy no quieren, ni que por asomo, se hable del “Jefe” en este país; y que, cuando se haga, sea en mal.

 

Mucho menos quieren, que se investiguen, y analicen, el origen grupal, como las fortunas de esa nueva clase político-empresarial, regente a posteriori, a la cual se refiere el enjundioso articulista.

 

No obstante, por más que siempre se haya querido “estar tapando el Sol con un dedo”, como se dice, lectores a granel, que no hacen mucha “bulla”, han existido siempre en esta nación por años, debido a lo cual, un amplio segmento de la población se le ha podido mantener engañado; pero, ¡a otro no!

 

Además, también los conversatorios con los antepasados se han encargado de edificar bastante a los nacidos después, o que  eran niños cuando se decapitó la dictadura de que se trata.

 

Ese trabajo de referencia debería ser analizado e interpretado bien por los historiadores nuestros, realmente interesados en narrar para la población, de forma fidedigna y objetiva, a los fines de proporcionar la edificación correspondiente, todos y cada uno de los hechos que caracterizaron la “Era de Trujillo”, sin importar cuales fueran sus efectos.

 

Para que, aquellos represivos, deleznables, o criminales, jamás vuelvan a repetirse en este país. Ahora, los considerados favorables, y loables por supuesto,  sean emulados en todas sus partes. Muy buenos referentes contiene el trabajo base, que sirvió para plasmar esta humilde opinión.

 

Lo procedente no es solamente estar enjuiciando negativamente  la “Era de Trujillo”, y ocultando realidades muy positivas que se verificaban entonces, porque ahora no convendría reconocer la efectividad de algunas prácticas alusivas a la época; como tampoco, asimilar determinadas directrices que se utilizaron para gobernar a la sazón.

 

Por último, cabría transcribir aquí, un par de fragmentos del trabajo aludido, como muestra para reflexionar:

 

“Desde ese 30 de mayo de 1961, el país se enroló en un nuevo sendero de libertades sin temores, para darle la bienvenida a la etapa más negra de los dominicanos, cuando la mayoría ha sido testigo de la clase política devorando los recursos públicos, siendo cómplices de las acciones más aberrantes en contra del Tesoro del Estado, y la impunidad con la que tales acciones son aplaudidas, aceptadas y celebradas en diversos círculos sociales.”

 

“Los héroes del 30 de mayo atajaron para que los políticos,  empresarios, y traficantes enlazaran para sus beneficios,………”.  ¡Tremenda puntualización parcial hecha!

 

¿Valió la pena entonces, aquel magnicidio? ¡Tarea!

 

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández