Uno más, de US$150 MM

 

¡Qué paradoja!, préstamos van y vienen como por arte de magia, en el marco de una economía local en crecimiento constante, que se considera incluso dentro de las líderes favorables en la región del Caribe, según los facilitadores de los empréstitos que se suscriben, y las cajas de resonancia locales que les hacen el juego.

En un país donde resulta más que cuestionable cada vez su real capacidad industrial productiva, como de exportación, en términos de bienes y servicios; y, en el cual se está previendo una eventual incapacidad de pago futura para honrar tales compromisos, lo que podría poner en juego hasta la soberanía de la nación, resulta muy cuesta arriba estar hablando del logro de tal condición.

Pero, los economistas corporativos del patio dicen que sí; que el crecimiento económico durante el presente año 2018, podrá estar cerca de un 6% del PIB, haciéndoles coro a los organismos internacionales de financiamiento, para que se continúe haciendo uso de sus ventanillas, propósito real de esos últimos.

Ellos, tanto los unos, como los otros, deberían satisfacer las inquietudes de mucha gente aquí, que desde hace bastante tiempo se viene preguntando, cómo es que se puede crecer económicamente en porcentajes evidentemente halagadores, cogiendo tantos cuartos prestados; y, contrayendo compromisos con el exterior, que no se sabe de qué forma se podrán honrar luego

¡Esa es una combinación que no rima!, crecimiento y deuda externa a granel, se entiende casi a nivel consenso; con un país endeudado hasta coronilla, y con las manos de los políticos desaprensivos sueltas para proseguir comprometiendo su porvenir financiero; y, diciéndoles a las futuras generaciones: “el que venga atrás que arree”.

La última “lindura” en el tenor de lo que se trata es: “Senado aprueba préstamo US$150 MM para desastre”. (Periódico. “HOY”, del 26-4-18, página 14ª).

Otro más, sometido por el Poder Ejecutivo, a contraer bajo la modalidad de línea de crédito contingente, para girar en su momento, con el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF), para el “fortalecimiento de las instituciones para mejorar la resiliencia ante fenómenos climáticos y desastres con sectores prioritarios”; proporcionar al Estado dominicano liquidez inmediata, ante la ocurrencia de tales fenómenos,

¡Lindo y embaucador destino!, se considera con relación a ese nuevo “enganche”. ¿Quién, y cómo se controlará el real y efectivo uso de esos recursos, en una nación donde las tentaciones politiqueras estatales siempre están a la orden día? Pregunta para los inteligentes.

Parece ser que el espejo de la vecina isla de Puerto Rico en la actualidad, no es suficiente para nosotros vernos. Todas las calamidades y penurias hoy allí presentes se quieren achacar ahora solo a los desastres últimos naturales que le afectaron, y en nada al escandaloso fardo de la deuda contraída por los políticos de ese país. ¡Muy buen cristal para Dominicana contemplarse!; que se repare en eso, en vez de estar cacareándose tanto, sobre el bobo para entretener del crecimiento económico favorable entre los dominicanos.

 

El partido por la mitad. ¡Otro dividido se espera!

 

Lo que hacen los intereses personalizados, y las angurrias extremas de poder. ¿Quién lo iba a decir?, que el otrora Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en el que tantas esperanzas los dominicanos habían cifrado, a partir de alcanzar el poder, se convertiría en un antro de malos discípulos; de arribistas y desaprensivos miembros, que hoy solo se han dado a la tarea de deshonrar por completo la memoria póstuma de su mentor y líder único, el insigne maestro Juan Bosh.

Todos los principios que aquel prohombre creyó haber inculcado en las mentes de un pequeño número de seudo alumnos, que trató de formar política y éticamente, se comenzaron a tirar por la borda desde el instante mismo en que la organización morada tomo las riendas del poder en Dominicana. A partir de ahí, de inmediato se comenzó a enseñar “una punta del refajo”, como dice el refrán popular, al extremo que en la actualidad se exhibe la pieza completa sin reparo alguno. ¡Oh Dios mío, hay que estar vivo para ver!

Vale la pena recordar siempre, el contenido del prometedor y significativo mensaje del maestro en uno de sus discursos electorales, y comparar con lo ocurrido a posteriori, en relación con la “tribu” que arengaba entonces: “Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano”. ¡Qué contraste se ha observado desde que comenzaron a gobernar!

En adición a la flagrante burla a esos señalamientos, en procura obvia de conquistar a la sociedad nacional, creíbles por la moral que distinguía a su expositor, un hombre impoluto y deseoso de servir a sus conciudadanos, el rosario de perversidades asociadas con las gestiones peledeístas (moradas) hasta ahora, se detectan a simple vista, o reparo de la gente aquí.

Además, se ha puesto en evidencia clara el comején letal allí presente también, como habría de esperarse; aquel que siempre corroe la base de toda organización política: la lucha de tendencias a lo interno de la misma, que tanto odiara su fundador y líder único, y tratara de impedir su proliferación; pues, por lo regular, el mismo veía más allá de curva, como se dice.

En ese tenor, las huestes moradas tienen en estos momentos dos caciques principales, que después de haber probado las mieles del poder, se han aferrado con ahínco a la posición de presidente de la República; uno queriendo permanecer en el cargo, haciendo lo indecible para lograrlo; mientras el otro, está tratando de regresar, también a como dé lugar; los dos como “mandriles”, si cabe la comparación, encabezando sus respectivos grupos de “carroñeros” políticos respaldantes.

Es evidente que, la lucha férrea que sostienen ambos por alcanzar la nominación presidencial por parte de la organización partidarista a que los dos pertenecen, acabará por partir en dos ese conglomerado morado. La división es inminente, aunque algunos politólogos corporativos, y las bocinas de estilo opinen que no.

Se entiende que los dos “caciques” tienen sus motivos personales en relación con tales aprestos. El que funge como actual mandatario de la nación, parece ser que está obligado a repostularse, y ganar incluso de nuevo el poder, para así evitarse consecuencias futuras, en términos de rendición de cuenta al país, por cuántas acciones cuestionables se le atribuyen, y que han trascendido con suficiente nivel de detalle hacia la opinión pública.

Claro, de obtenerse así, no se están ponderando los posibles efectos dañosos derivados para el país, que podrían hasta influir en la desaparición del sistema de partidos políticos en Dominicana. Su consideración amplia no es necesaria por el momento; ya habrá oportunidad.

El que estuvo antes en su lugar, y se fue, amén de estar deseoso en gran medida de ceñirse de nuevo la banda presidencial (“es bueno el carguito”, como dice otro político del patio), es posible que también este previniendo que a él se le hagan las mismas exigencias explicativas sobres sus ejecutorias gubernamentales pasadas; y, que anide además en su interior intenciones retaliatorias, respecto de su competidor, por razones que se conocen en el país ampliamente.

Ahí está el meollo del “conflicto morado”: primarias abiertas, o cerradas, para la escogencia del candidato a dirigir los destinos nacionales a partir del año 2020. Sobre las primeras, insiste el licenciado Danilo Medina, estratega conocedor amplio de cuánto se puede lograr a través de las mismas.

Mientras, que su contendor principal, y presidente a la vez del partido, el doctor Leonel Fernández, reclama que deben ser cerradas, sustentando su parecer en razones de corte legal propiamente, que entiende así lo establecen; y, que son los que están inscritos como miembros de la organización los que tienen derecho a elegir solamente. ¡Atinado juicio!, según los entendidos imparciales.

Ambos “caciques” se las van a buscar cómo sea, aun tenga uno de ellos que abandonar las filas moradas, y procurarse el respaldo de otra organización política aquí, por lo que la división partidarista está planteada, debido a lo cual tendremos entonces un nuevo partido fragmentado, en este caso partido por la mitad, que encabezarían los dos jefes de grupos cimeros señalados.

A esperar el desenlace final pueblo. ¡Ay maestro, si tú pudieras ver, y retornar!, de seguro lo harías con látigo en cada mano.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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El “bobo” del crecimiento económico en Dominicana. (Posverdad)

 

¡Tremendo chupete!, para los de poca capacidad pensante entre los nacionales de este país,  hablándoles en el marco del neoliberalismo capitalista impuesto, discriminatorio de las clases sociales, vejatorio, y hasta avasallante por demás, que encuentra suficiente caldo de cultivo en los países tercermundistas como el nuestro, principalmente, debido a que su gente luce como anestesiada; nada le mueve a procurar las reivindicaciones debidas en su favor, limitándose siempre a creer cuánto se le dice.

Son aquellas naciones, que las han convertido en plazas para la colocación de los excedentes de capital de los ricos del mundo, que administran los organismos internacionales de financiamiento. Por tanto, hay que darles “salsa” a esos clientes potenciales, usando ese ardid, del crecimiento y mejoras económicas, a los fines de que sigan cogiendo cuartos prestados, sin reparo alguno, y así continuar condicionándoles, para poder seguir con los “narigoneos” injerencistas de estilo.

Si en Dominicana hay crecimiento económico, como viven cacareando esas entidades, que se entrometen en los asuntos económicos internos de cada país, verbigracia éste, con el coro cómplice de las autoridades monetarias locales, que se pavonean, y celebran como la gran hazaña lograda, determinado en base a los reales parámetros que prescriben las llamadas ciencias económicas, y que establecen lo que se expone a continuación, cabría preguntarse, ¿cuándo no lo hay?

(“El crecimiento económico es el aumento de la cantidad de trabajos que hay por metro cuadrado, la renta o el valor de bienes y servicios producidos por una economía. Habitualmente se mide en porcentaje de aumento del Producto Interno Bruto real, o PIB”. ¡Linda teoría! Fuente: red de la Internet).

Claro, sin que sean pinceladas las cifras en los lujosos despachos de estilo, se debe aclarar, aquellos tienen que ser revisados, reformulados, o enmendados, debido a las falsedades que en su conjunto arrojan los mismos de ordinario. En razón de esas determinantes prescritas, ¡hablar de tal condición en lo que respecta a Dominicana, resulta muy cuesta arriba!

Ese es un estado que, solamente se podría apreciar aquí a nivel de los sectores empresariales poderosos, y de los políticos gobernantes. Las precisiones aseverativas que de común se hacen en tal sentido, siempre están al margen de los propósitos esenciales de dicha disciplina, que incluiría como principal entre ellos, por deducción lógica, “el satisfacer excesivas necesidades sociales con recursos financieros insuficientes, a partir de la definición y aplicación de políticas apropiadas (distribución adecuada de recursos escasos)”.

Por eso, aquí el supuesto “bienestar”, que debería derivarse de la obtención señalada, no trasciende hacia la población en general; aunque se entiende, por simple deducción, en algo tendría que reflejarse socialmente, a pesar de que algunos entendidos en la materia consideran que: “el crecimiento económico no siempre garantiza bienestar”. Entonces, ¿para que se obtiene?, sería la gran pregunta obligada. Parece ser que, por esa razón, el tan cacareado entre nosotros no va hacia lo general; ¡se queda solamente, en unos cuantos bolsillos personales, y algunas cajas de caudales empresariales selectas!

De más es sabido que, aquellas – las ciencias económicas – se tienen como el abanico que conforma el trabajo de la disciplina profesional de los gráficos, los promedios, los pronósticos aéreos, y el léxico especial a que se recurre para confundir a los ingenuos; como, mantener a los pueblos dormitando, bajos las directrices que trazan los poderes hegemónicos que rigen, manejadas hábilmente por los tecnócratas que la ejercen, que son sus fieles servidores.

Que la misma en realidad no proyecta nada, pronostica, ni concluye resultados que reporten credibilidad; que solo se tiene como herramienta para condicionar mentalmente a la gente; para ocultar realidades concretas, y poder seguir las fiestas grupales y políticas que se plantean los mandamases.

No hay que ser ducho conocedor de las ciencias económicas, ni financista destacado, para dudar del tal crecimiento económico que se le atribuye a este país; debido que, es una condición imposible de lograr,  cogiendo cuartos prestados sin control, siempre en una escalada alcista, para ser utilizados en cubrir gastos corrientes, como pagar intereses de los empréstitos ya concertados, entre otros destinos cuestionables;  ¡que nada retornan!; y, con déficits presupuestarios anuales, que necesariamente se tienen que cubrir con la concertación de mayores empréstitos, hipotecando incluso la soberanía nacional, emisión de “Bonos” en el extranjero.

Por otro lado, en un país donde se carece de una estructura productiva nacional adecuada, en capacidad de competir con ninguna otra nación; que se mantiene a merced nada más de la denominada industria sin chimeneas, el turismo, cíclica y neurálgica, como de las remesas de los dominicanos residentes en el exterior.

Pero, además, que está plagado por completo de desórdenes administrativos estatales, y corrupción a granel, amén de las impunidades que se verifican, según cuántas informaciones trascienden hasta la opinión pública; y, con políticos gravitando, que solo piensan en sus intereses personales, y aquellos de los grupos que les respaldan durante los procesos electorales; como, en explotar impositivamente a la población, para sus beneficios muy propios.  Verbigracia de eso último, los sobreprecios en los hidrocarburos, por las cargas tributarias que se les imponen; resultan ser los más caros en toda el área del Caribe, según los expertos.

Luego, ante panorámicas como esas, ¿se puede estar creciendo económicamente en los porcentajes que se aluden (la posverdad en uso)? Sería la pregunta que obligatoriamente asalta; incluso, colocando a Dominicana por encima de naciones con condiciones favorables muy distintas a las nuestras; y, situando esta tierra por demás, a nivel de liderazgo en América Latina, con respecto a otras que sí se disponen de recursos variados suficientes, y los controles gubernamentales pertinentes; donde se respira otra fragancia estatal.

Por todo lo expuesto, ese bobo politiquero adormecedor del crecimiento económico aquí, es para los poco pensantes. ¡Se hace necesaria una mayor sincerización en ese orden!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Conclusión: ¡no vale la pena!

 

¿Para qué escribir aquí? ¡Esa es la gran pregunta que asalta, en cualquier momento de sosiego que se tenga! Y, de inmediato vienen las respuestas. Solo reporta, por un lado, la satisfacción plena de que podemos hacerlo; y, por otro, que somos capaces de llegar a los demás, a través de las palabras escritas.

De igual forma, permite en adición, experimentar el placer que se verifica por el deber cumplido, en términos de intentar retrasmitir parte de los conocimientos que se ha logrado acopiar, en una actitud de cooperación, que por lo regular desprecian las demás personas, aunque con posibles excepciones; pero que, tampoco esa gente que entendemos nos dispensa su amable atención, se deja sentir realmente. Esas actitudes constituyen algo que, por supuesto, desmotiva, desalienta el continuar haciéndolo, por parte de cualquiera que sea,

Entre las varias razones conocidas de sobra que se tienen para un proceder así, como algunas otras detectables tras el menor esfuerzo realizado, está en primer orden, podría decirse, el que ya nadie quiere leer nada en nuestro país, principalmente, ni siquiera muñequitos, grata entretención de otrora. ¡Se ha perdido tan importante hábito por completo!

En ese sentido, se olvida que, todo el que lee, algo aprende, hasta a escribir de manera aceptable; y, hacer lo primero en voz alta, cuando se requiera, instrucción que se ha marginado desde las aulas escolares mismas aquí; donde incluso, hasta la lectura comprensiva se ha dejado de practicar; ya no se enseña cómo hacerlo.

¡Qué pena! De ahí que, las tantas faltas ortográficas en muchas personas entre nosotros, parezcan flores de un jardín, en plena primavera. ¡Bueno es ver, lo asociado que se verifica en los famosos “chateos modernos!, como en las mismas llamadas redes sociales, que son de los mejores parámetros que se tienen actualmente, para formarse una opinión atinada en tal sentido.

Y, no es que no se pueda incurrir en cualquier error gramatical, o lapsus mental momentáneo en ese orden; pero, es que los excesos que se observan en el presente “marean”. ¡Asombran!, hasta a los más apáticos.

Es obvio que, al más connotado intelectual le puede ocurrir, el equivocarse, pues es un ser humano; y, son yerros perdonables por supuesto. Pero, amén de lo que excepcionalmente se pueda dar a ese nivel, o casta, con formación suficiente, ahora el mal se ha convertido en una práctica generalizada, en el marco de casi todas las sociedades modernas, participando en ese, personas alfabetizadas con grados escolares, profesionales diversos, estudiantes de los niveles medios y superior, etc., etc.

En el orden de la poca atención que se presta a los trabajos publicados, preciso es señalar que, ya ni siquiera se nota preocupación con respecto a cosas que vayan en beneficio propio de la gente. Mucho menos inspira, cuando se trata de denuncias o críticas directas que se hagan sobre determinadas situaciones que se reporten en contra de la sociedad en general a la cual se pertenezca; o, las burlas alegres, y asqueantes, en la mayoría de los casos, que provengan de los políticos mandantes y desaprensivos que han estado gobernando durante los últimos tiempos, acá y en otras latitudes.

Y claro, hasta los comentarios – en los periódicos digitales -, a favor o en contra de lo que se ose escribir, han desaparecido por completo; algo que parece querer decir, ¡qué me importa esa “vaina”!

En nuestro país, por ejemplo, se perdió la capacidad de asombro, como dijera en una oportunidad un político local, hace ya bastante tiempo. Ahora se hace “honor” a ese pensar ajeno, con la frase de moda en boca de la juventud “intelectual y bien formada” entre los dominicanos: “Na’ e na’, y to’ e to’.”

Conclusión, más que decepcionante, a la que se llega entre nosotros en el tenor de lo que se trata: ¡no vale la pena escribir!; máxime, cuando se repara en que un gran segmento de la prensa local que nos gastamos los dominicanos, lamentablemente, está parcializada, y se maneja en base a un juego-cómplice constante, respecto de los poderes hegemónicos aquí destacados, como también ocurre en otros otros países.

Además, la misma siempre se observa cargada de sandeces, chismes políticos, y titulares entretenedores para embaucar, de esos que hoy se asocian a la llamada “posverdad”, tan de moda entre los modernos seudo líderes dentro del ramo politiquero, principalmente, (“Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”); propagandas comerciales a granel; y, mentiras de todo tipo, muy bien adornadas. Son las cosas que prefiere leer tanta gente “impensante” nuestra, dejándose narigonear con más ahínco cada vez.

¡Sí!, nos referimos a ese sector social, que innegablemente, aquí crece como la yerba mala, y que el herbicida para combatirla, por parte de los que pueden hacerlo, que sería la concienciación debida, brilla por su ausencia.

¡Cruda, y lamentable realidad! Hay que sentarse entonces, en las gradas de los que se limitan solo a observar panoramas, a la espera de que un día comiencen a “llover” las enmiendas que se requieran, y se reservan las orientaciones que entiendan pertinentes; que optan, además, por guardarse para sí los conocimientos generales que se haya logrado acopiar, debido la poca atención que reciben sus exposiciones relativas, cuando se trata de retransmitirlos a las otras personas.

Eso, no obstante entenderse la actitud de cooperación que haya movido antes, como un deber para con sus congéneres. Pero, es que, muy poco aliento se recibe en verdad para proseguir haciéndolo.

Esperamos, finalmente, ¡qué jamás se piense en asociar el mismo, es decir, la motivación faltante aquí planteada, con factor económico alguno! Nos referimos a nosotros en particular, claro está.

¡Ay nuestros bachilleres, y futuros profesionales, qué lástima dan!

 

Con sobrada razón el relevo generacional en Dominicana, en términos de sustituir con la efectividad debida a los actuales académicos en ejercicio, respecto de las diferentes áreas del saber científico, ha venido brillando por su ausencia durante las últimas décadas.

En ese tenor, muy penosa es la realidad que se vive a nivel de las aulas universitarias del país, con principalía en las pertenecientes a la estatal academia de educación superior, cuando los docentes destacados en las mismas, “tienen que hacer de tripas corazón”, como se dice en buen dominicano, al tener que estar lidiando, y tratando de formar profesionales a partir de una materia prima inservible en su mayoría, bachilleres allí matriculados que apenas saben leer y escribir.

Por más esfuerzos que trate de hacer el profesorado, es muy poco lo que se puede lograr, pues amén de las deficiencias que arrastran muchos de los alumnos con que se debe trabajar, también se muestran estos “renuentes” a reconocer sus imitaciones fehacientes; como, a observar los comportamientos debidos, en el sentido de asumir las responsabilidades que la educación superior exige.

A la vista se tiene, que el sistema público educativo nacional lo que está aportando a las universidades del país, son personas semi-alfabetizadas. Quizás pueda aparecer gente idónea para capacitarle profesionalmente dentro de la masa egresada de los colegios privados, donde también “se cuecen habas”, suficientes, como reza un dicho popular ¡Qué nadie se llame a engaño!

Es por lo expresado anteriormente que, muchos buenos profesionales dominicanos (médicos, ingenieros, abogados, periodistas, contadores, etc.,), que ya se han retirado del ejercicio por razones de edad, y físicas limitaciones obvias, cuando no es que han fallecido, no han encontrado quienes les sustituyan en las labores que realizaban; y, mucho menos, con el prestigio con que aquellos abnegados impregnaban sus trabajos.

Ahora, ¿culpables quiénes son?, sería una de las preguntas obligadas que asaltan.  Otra, ¿se podría señalar a los estudiantes, aunque hace ya mucho tiempo dejaron de ser la levadura, como decía un otrora canto de protesta juvenil? ¡No! Sí que son el sistema político actual, como el poder económico regente, que han arropado un amplio segmento de los jóvenes de esta sociedad, en procura de convertirles en marionetas utilizables en su favor, a los fines de conservar sus propósitos subyugantes por tiempo indefinido,

Esos mismos grupos dominadores, inducen desfavorablemente a los muchachos, en cuanto a personalidad y carácter se refiere; como, les permiten, además, no servir en el presente, para que mañana sirvan menos, haciendo provecho de los sistemas educativos locales, incluyendo el de mayor preponderancia, el perteneciente a la educación superior. En ese último no se exige rendimiento académico alguno.

Se van sembrando desde los niveles inmediatamente inferior al mismo, cuántas hierbas malas sea posible, para que luego florezcan a nivel de ese amplio sector formativo, universitario, desde donde se alimentará después la sociedad nuestra, recogiéndose entonces allí los frutos, o efectos mayormente deseados: mediocridad y servilismo por doquier.

Y, todo eso se torna innegable, a pesar de los tantos “cantaleteos” que se hacen, en un país donde se dice estar llevándose a efecto la llamada “Revolución Educativa”, como la creación de la “República Digital”, reportándose ambas seudo ejecutorias a la cabeza entre los “buques insignias” del actual Gobierno, que se auxilia con sonoros titulares periodísticos pagados, no cabe duda, para una amplia promoción presupuestada, y venta de imagen oficial politiquera, con fines más que consabidos.

Se asocian en parte los costosísimos anuncios relativos, y las reseñas complementarias, con el pronunciamiento de un nuevo término demagógico que se ha puesto muy de moda entre los políticos actuales: posverdad, que fuera aceptado, e introducido en el diccionario de la lengua española en el año 2017, por la popularidad ganada, definiéndole como: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. ¡Embaucar, dicho con lindura suficiente!, cabría agregar, de lo cual saben mucho estos truhanes políticos de nuevo cuño.

“Es pa’lante que vamos”. ¡Otro honor al término posverdad! ¿Cuál será el destino que en realidad nos espera?, pues se vislumbra todo más que incierto en Dominicana, a pesar de los decires politiqueros de estilo con que se procura continuar entreteniendo a la población.

En conexión con ese amplio pensar ciudadano, cuando las necesidades de recursos humanos aptos también apremien, en las diferentes áreas del saber, habrá que buscar en el extranjero los sustitutos de los talentos nacionales que vayan desapareciendo, pues las cosechas de aquí en ese orden, será de incapaces, mediocres, y mercantilistas por completo, haciendo provecho de la escasez obvia, debido a lo expresado con anterioridad.

 

Autor: Rolando Fernández

Solución crisis uasdianas: evitar la cualquierizacion para elegir sus autoridades

 

La Primada, o Primera de América, que por lo regular opera sumida en problemáticas distintas, principalmente de orden financiero, que indiscutiblemente afectan la eficiencia de sus enseñanzas a cargo, como los debidos procesos investigativos que debe encaminar hasta su conclusión, y recomendaciones definitivas, hay que cambiarle los derroteros futuros. ¡Se impone la necesidad desde hace años!

De más estaría decir que, una institución de esa naturaleza,  que amén de la calidad académica exigida, también debe preservar, por su origen histórico en América, una loable imagen, tanto local como internacional, requiere obligatoriamente para su dirección superior e intermedia, de gente con los méritos necesarios acumulados, en términos docentes y gerenciales, condiciones que, no cabe duda han sido sustituidas durante los últimos tiempos por la politiquería que rige a lo interno de la misma, dirigida desde los diferentes grupos, “busca lo de ellos” para apoyar candidatos, que allí operan.

Por consiguiente, de cara al nuevo proceso electoral que se avecina en la academia estatal de educación superior, la de mayor prestigio dentro del género en nuestro país, a pesar de los tropezones, y los dardos lacerantes externos de la política que en su seno hacen blanco, cada vez con mayor efectividad, para la escogencia de sus autoridades próximas, nuestra querida Alma Máter tiene que dar un paso al frente, en el sentido de evitar que se prosiga con la cualquierización, que desde hace ya algunos lustros le viene afectando, respecto de las aspiraciones a ocupar los diferentes cargos electivos que allí se tienen, comenzando por el de mayor importancia y responsabilidad: la Rectoría.

 

Es obvio que, dentro de la misma, tiene que haber adhesión total a lo que allí se enseña dentro de sus aulas, en lo concerniente a una eficiente administración de recursos humanos, para reclutamiento, y selección de los mismos, como el logro de los rendimientos esperados, discriminando en función de los requisitos de cada puesto, deberes y responsabilidades inherentes, etc. El derecho a aspirar es muy legítimo; da sentido innegable a la subsistencia humana, pero no todo el mundo está apto para ello, como el dirigir en este caso.

 

Una institución como la UASD, que se tiene como la Primada o Primera de América, cabe reiterar, debe tener un selecto cuadro directivo. No se puede dar el lujo de ser manejada por cualquiera, desde las posiciones de mayor envergadura dentro de la misma. Por gente no apropiada; que no califique para tan delicadas funciones de carácter mixto: administrativas-docentes.

 

Para encargarse de tales funciones directivas, con la efectividad que demandan, se necesita de sólidos currículos en ambas direcciones, amén del sentido de responsabilidad y abnegación en lo personal, necesario por supuesto. No es cuestión de amiguismos, tráfico de influencias, ser cabeza de algún grupo de los allí destacados, y mucho menos tener patrocinios exteriores. Tampoco, el haber quemado etapas a su interno, sin ninguna trascendencia visible; en tareas de esas que en nada favorecen su verdadero y esperado rol académico-social, del que tantos aportes requiere este país.

 

Muy cierto es que, de los predios uasdianos han emigrado valiosos profesionales en las diversas disciplinas existentes del saber, como súper docentes por demás (recursos humanos perdidos, con loables perfiles para dirigir), debido a una serie de situaciones impropias que se verifican a nivel del modus operandi que ha venido prevaleciendo en la institución durante los últimos años, tintado con la politiquería fehaciente, favoritismos, grupismos oportunistas, personas arribistas sin reparo alguno,  etc.; y, que por el nivel intelectual que ostentan aquellos, no han estado en disposición de aceptarlas.

 

Han preferido marcharse hacia otras instituciones docentes, muchos, hasta “con dolor de su Alma” como se dice. ¡Les duele la UASD! Allí se formaron, y se siente deudores ante su Alma Máter. Pero, se ven cosas allí que resultan insoportables. ¡Qué para dejarlas pasar por alto, habría que hacer el papel de masoquista!

 

No obstante, a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) le que queda un activo significativo aún, compuesto por hombres y mujeres de valía; no de esos que andan detrás de los que aspiran a los mandos superiores, “buscando lo de ellos”, limpiando saco y haciendo coro. ¡No, estamos hablando de otras fragancias que se respiran en su interior!

 

Hay gente todavía allí, con condiciones sobradas para dirigir y administrar por completo la alta casa de estudios superiores, desde sus diferentes posiciones electivas. Ahora, los mismos, para poder descollar como se debe, tienen que desprenderse de todas esas sombras que restan, y tratar de autoproclamarse, a través de un discurso político convincente. Además, venderse realmente como lo que son, sin falsas, ni las claras demagogias de estilo, que ya cansan en los oídos de los votantes que allí se tienen.

 

Claro, se requiere de discriminaciones objetivas en verdad, y oportunas por supuesto. Hay que separar los “mansos de los cimarrones aventureros”. Todo, para que la UASD se pueda encaminar hacia derroteros más propicios y prometedores esta vez.

 

De lo contrario, ¡se seguirá montado en el mismo caballo!: exigencia de un mayor presupuesto estatal, como es lo que se estila anualmente, y demanda de mucho más eficiencia académica e investigativa por parte de la sociedad nuestra, que la subvenciona en el fondo, y que no se puede negar brillan en gran parte por su ausencia, a pesar de los decires, como las proclamas politiqueras y alentadoras que se escuchan.

 

Más adelante, habrá que seguir escribiendo sobre esta temática; pero, señalando ya algunos nombres y apellidos de personas que merecen ser ponderadas en el tenor de lo que se trata, al igual que mencionadas de forma directa claro está, por ser dignas de tomarse muy en cuenta, según nuestro humilde juicio, y que creemos también lo es de muchos, en ocasión de los próximos comicios electorales uasdianos.

 

¡Las oportunidades siempre son buenas para trata de enmendar, aprovéchese la ocasión entonces!