Cosas que no enseñan los convencionalismos religiosos

Durante la celebración de la Semana Mayor que acaba de concluir, en la que como siempre se habló de Jesús, Jesucristo, su pasión, muerte y resurrección, como de Judas Iscariote, por la supuesta traición, como de Pedro, por la negación en la que incurrió, salió a relucir con fuerza en algunos círculos de conversación, una inquietud de los pensadores religiosos tradicionales, a la que no encuentran una respuesta satisfactoria en ese marco.

 

Se trata del supuesto acto de traición en que incurriera Judas, al vender, y entregar a Jesús, ya encarnando el Cristo, a la multitud enviada por los principales sacerdotes, y a los ancianos del pueblo, que fueron a prenderle para enjuiciarle, como se estilaba entonces, tal cual  pasó.

 

Esa es una interrogante que de ordinario se han planteado todos aquellos que nunca se han decidido por dejar el ámbito de las enseñanzas convencionales, y adentrarse en el contexto de los conocimientos sobre la espiritualidad esotérica, en busca de una respuesta satisfactoria, no la teológicamente retransmitida.

 

A ese respecto, cabría transcribir aquí, para edificación complementaria, lo siguiente: “Los humanos Atributos del Altísimo, debéis nacer de un Amor Virgen, en un humilde pesebre, es decir en el lugar a donde ciertas bestias mansas que prestan algún servicio acuden a alimentarse. (Esto quiere decir que debéis ser humildes y de corazón contrito, lleno de fe y confianza en Dios, hasta el grado de descender, en vuestro nacimiento espiritual, al lugar mismo a donde animales mansos – personas inconscientes, pero de buena intención – acuden a proveerse de alimento, queriendo decir en el caso de personas, de alimento espiritual, en donde llenos de sorpresa ven que en vez de su alimento de siempre – las creencias rutinarias de cada pueblo de la Tierra, tienen ante sí una verdadera revelación, y entonces, lejos de comer – de seguir con sus rutinas -, ayudan, en cambio, a dar calor a ese ser que acaba de nacer, es decir, a la revelación ante la cual se encuentran, y a fin de que crezca y se haga manifiesta a muchos más. Así, pues, a ese pesebre – lugar a donde se hace manifiesta la revelación – deben llegar las bestias, sumisas y humildes, condición a la que también debe llegar la naturaleza humana o animal.)”. (Obra: “La Vida Impersonal”, de Joseph Benner, página 128)). Nota que agregamos: “ser que nace”, Conciencia del YO SOY, el Cristo.

 

Cuando se trata de hollar los caminos de la espiritualidad, no de la religiosidad, se puede lograr la obtención de conocimientos más acabados sobre Quién en verdad fue el amado maestro Jesús, y después Jesús el Cristo; como saber lo que se debe, en cuanto a la verdadera esencia de su Ministerio terrenal; su misión de encarnar después de los treinta años cronológicos, cuando fue bautizado por Juan el Bautista (El bautismo de Juan, ¿de dónde era?  ¿Del cielo, o de los hombres? – S. Mateo, 21-25, preguntó Jesús a los principales sacerdotes y a los ancianos inquisidores del pueblo que se le acercaron, en el marco de sus dudas), la Magna Conciencia de la Divinidad Suprema, como de ejemplificar para la humanidad el sendero a seguir, para el retorno definitivo de los Egos encarnados en el plano físico hasta su Fuente originaria, el Padre Supremo en los Cielos. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al  Padre, sino por mí”. (S. Juan 14-6). ¡Tienen que hacer lo que yo estoy haciendo!, dicho en un lenguaje más llano.

 

En consecuencia, todo cuanto ocurrió durante el período de su misión,  trabajo divino en el plano físico, fue presupuestado de antemano por la Conciencia Magna que utilizaría su cuerpo físico para encarnarse;   y por supuesto,  era del conocimiento previo de Jesús, ya que era un Maestro Ascendido.

 

Podemos ver, según la Sagrada Biblia, que Jesús designó Él mismo a sus doce apóstoles, y les dio instrucciones precisas de cómo actuar en lo adelante. (S. Mateo 10).

 

Luego, anunció su entrega por parte de uno de sus apóstoles, y lo señaló previamente, Judas Iscariote, con la indicación exacta, y la advertencia de rigor, en cuanto al devenir que le esperaba; amén de especificar, que el acto se producía según estaba escrito – Escrituras de los profetas -, la entrega del Hijo del Hombre. (S. Mateo 26: 21-25, y 56).

 

Incluso, como forma de aceptar conforme la situación de detención, tras la entrega de Jesús a la multitud por parte de Judas, le preguntó a uno de los suyos que intentó defenderle, hasta amonestándole,  se podría interpretar.  ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? (S. Mateo 26-53). Evidentemente, como queriendo decir, ¡para que lo protegieran! Eso confirmaba, que el apresamiento era algo que tenía que pasar.

 

De igual forma habló, sobre la negación de  Pedro, tres veces antes de que cantara el gallo, tal cual se produjo, aunque siendo negado por aquel, que lo haría. (S. Mateo 26-34-35, y 69-75).

 

Como se puede advertir entonces, a partir de la misma Biblia, Libro Sagrado al alcance de todos, y por el que se rigen, y respetan las religiones convencionales, el Ministerio del maestro Jesús, en dos roles, fue programado de antemano por el Padre Supremo, para expresión y manifestación de Éste sobre el plano terrenal.

 

La misma elección del maestro Jesús, ya con la Tercera Iniciación, según se sostiene dentro del esoterismo, para tales propósitos, al igual que, la de los padres físicos elegidos como intermediarios para la procreación del Hijo del Hombre, no fueron accidentales ninguna de las dos.  Todo fue programado con antelación, tal cual lo sucedido.

 

Por consiguiente, el papel a desempeñar por cada uno de los apóstoles, que reiteramos fueron elegidos por el mismo Jesús, como es lógico entender, también estaba incluido como parte de la misión encomendada, por lo que hablar de traición de Judas, y la negación de Pedro, como actos “ex profesos”, voluntarios, con respecto al Mesías y su labor divina, luce como emitir juicios algo alegres, sin un fundamento analítico profundo.

 

Aunque un poco osada la analogía, esos procederes de Judas Iscariote y Pedro, fueron como el equivalente al desempeño asignado a los actores, en el guión de cualquier película, o actividad programada, entendemos.

 

Es por todo lo expresado que, ¡reiteramos la recomendación!, en el sentido de que, la conmemoración anual de la Semana Santa, como tradición, en la que todo se produjo por Voluntad divina,  debido a su alta significación cristiana – cristiana viene de Cristo, Conciencia de la Divinidad Suprema -, merece ser honrada en toda su expresión; como, en términos de la importancia y el sentimiento inductor evolutivo hacia el planeta Tierra, aun no sagrado, y ¡que tiene que llegar a serlo!,  través de la evolución de las especies que le habitan, incluida la de mayor adelanto, la humana.

 

Rolando Fernández

 

 

Precisión titular necesaria en las reseñas de prensa

A veces hay titulares periodísticos bien elaborados, que llaman de inmediato la atención a los lectores, los cuales se sienten más que satisfechos con los contenidos que encuentran debajo, literales y gráficos, en términos de correspondencia con los encabezados que se incluyen, y la edificación que proporcionan su lectura, como las observaciones de lugar .

 

Pero, en otras ocasiones ocurre muy lo contrario, pues lo que se expresa en el texto literal, o se publica gráficamente, dista bastante de lo que se dice en la parte superior – titulo -, causando hasta asombro la falta de correspondencia evidente que se verifica.

 

En ocasión de la Semana Mayor que discurre actualmente, se puede ver por ejemplo, entre otros títulos, “Las celebridades se alistan para la Semana Santa”, presentando a seguida la descripción de las actividades a realizar, en las mentes de  los entrevistados.

 

Los considerados como tales, hablan de simples tareas de índole religioso, y de descanso durante el período, actitudes preciadas en términos relativos, con respecto a la generalidad de la gente; aunque, algunos no excluyen los “playeos y piscineos” ordinarios, que no se corresponden en verdad con esencia de tradición cristiana.

 

Ahora,  cuando se repara en las fotos personales alusivas a tal afirmación que encabeza la publicación, viene a la mente de inmediato en los lectores agudos el concepto real del término “celebridad”; y, les asalta de la manera concomitante la interrogación de lugar, ¿son celebridades?

 

De acuerdo con el diccionario Pequeño Larousse Ilustrado 2010, “cualidad de célebre”. “Persona famosa”.  Luego, famoso, obviamente, es quien tiene fama, que significa: “Reconocimiento público de las extraordinarias cualidades de alguien o algo”.

 

Cuando se habla de “condiciones extraordinarias”, respecto de cualquier persona, se está refiriendo a cosas mayores, no a “simples” habilidades personales; a gente que, por un quehacer popular  adecuado, que de ordinario no trasciende a todos los estratos sociales, se le tiene que conocer obligado públicamente.

 

Claro, no es que, no se pueda llegar  a ser célebre; pero, el trecho previo por recorrer es bastante largo, con realizaciones de alta calidad, comportamientos incuestionables incluidos; como, la ostentación de destrezas muy preciadas y aquilatadas por personas autorizadas.

 

¡Que nadie se sienta mal! El alcanzar la celebridad no es tan sencillo como algunos creen, aunque muchos periodistas así se inclinen por denominar a ciertas personas, probablemente por simpatías, más que otra cosa.

 

Rolando Fernández

 

 

 

¿SON IMPRESCINDIBLES LAS PISCINAS AHORA?

La verdad es que, en este país se ven cosas que invitan a “desgaritarse”, aunque  se deje todo perdido, para uno no seguir enfadándose, afectando tanto su estado emocional, como físico también, por supuesto, frente a determinadas situaciones improcedentes que se observan con frecuencia.

 

Entre ésas están, las que se originan en las “tozudeces” a que impulsa el poder político transitorio de algunos encumbrados mandantes, que interfieren siempre con lo que debe ser, como la que en estos momentos se verifica por parte Ayuntamiento del Distrito Nacional, y su cabeza, el flamante alcalde,  ante los reparos muy atinados por parte de la CASSD, debido a la gran crisis de agua que afecta al país,  y el empecinamiento inexplicable del primero, en cuanto al montaje obligado, al parecer, de su playa artificial en el Malecón de la ciudad capital dominicana, Plaza Güibia,  avenida George Washington, con la colocación de las famosas piscinas públicas, durante el feriado de la Semana Santa.

 

Claro, eso nos ocurre a los dominicanos, por no saber elegir a las  autoridades más aptas para dirigir en el país; sino que, nos dejamos embaucar con las manipulaciones politiqueras. De gente que, en lo que menos piensa, es en las problemáticas y las precariedades de este pueblo. Amén de que, en ocasiones tampoco cuentan con la formación requerida para determinados desempeños.

 

Porque, cualquiera se preguntaría con sobrada razón, ¿y cuál es el afán por la colación de las “benditas” piscinas, son medicinas, con la crisis actual de agua que se verifica en este país, independientemente de dónde se vaya a sacar para el llenado?  ¿No sería mejor, más fructífero, extraerla de cualquier lugar, tratarla como se alega, y distribuirla luego en camiones a la población más necesitada, para paliar un poco la escasez del preciado líquido; aun se aproveche  sólo para asearse la gente en las casas, limpiar, lavar ropas, etc.?

 

¿Quién ha dicho que el feriado de la Semana Mayor es para ir a bañarse en playas, ríos y piscinas, cuando eso se puede hacer en cualquier época del año?  ¿Es ahora, precisamente, cuando no hay agua en cantidad suficiente para la población, que las piscinas no pueden estar ausentes?

 

Este es un período para reflexiones de carácter religioso-espiritual; de recogimiento y recordación de la Pasión,  Muerte y Resurrección de Jesús el Cristo, en el ministerio que llevara a cabo hace más de 2000 años, en favor de la evolución del planeta Tierra, a través de igual  proceso por parte de todos los humanos que lo habitan.

 

Por tanto, lo que se debe hacer, más que otra cosa, es honrar la tradición cristiana, sin importar la secta a la cual se pertenezca. ¡Dios es Uno, y está  al final de todos los caminos de adhesión que elijan los hombres!

 

Actitudes sostenidas como ésas, y la disparidad de criterios envuelta, resultan contraproducentes, y hasta vergonzosas. Son las que ponen a mal pensar a la gente, aunque no se quiera, como a preguntarse, ¿qué es lo que hay detrás, algún negocio personal soterrado, o motivaciones enteramente politiqueras?

 

La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), que se ha opuesto públicamente al cuestionable montaje, por las circunstancias acuíferas que prevalecen en la actualidad, ¡tiene toda la razón!, y debe tratar de impedirlo por todos los medios, para que una gota de agua no se desperdiciada en estos precisos momentos, que tanto la necesita la ciudadanía.

 

De seguro que, las principales autoridades del Ayuntamiento del Distrito Nacional tienen agua de más en sus casas.  Pensar entonces en los afectados por la sequía, luce como que poco les importa. ¡Penosa la actitud!, de algunos ediles que se gasta el país.

Rolando Fernández

 

 

Trujillo y su régimen, ¡gran parte de la historia patria dominicana!

Conversando con un señor conocido, de avanzada edad cronológica, de los que vivieron la “Era”, bastante letrado por cierto, salieron a relucir, entre las temáticas más “neurálgicas” del momento, los casos referentes a: educación nacional, el contrato con la Barrick Gold, y la ley 5880, del año 1962, sobre la prohibición de “alabar o exaltar a  los Trujillo o su régimen tiránico”.

 

En un análisis sucinto llevado a cabo, las conclusiones sobre los dos primeros hicieron blanco de inmediato en el contenido y aplicación de la tan cuestionada normativa a que se refiere el tercero, que tantos consideran ya obsoleta, por haberse originado durante el fragor de la caída del gobierno dictatorial que fuera encabezado por Rafael L. Trujillo Molina; y que, dado el tiempo transcurrido después de su promulgación, como la diversidad de los hechos históricos acaecidos en el país, económicos, políticos y sociales, de connotada importancia, ya carecería de sentido su vigencia.

 

El dialogo sostenido, giró en torno a las argumentaciones que, más o menos, se exponen a continuación:

 

Después de más de 50 años cursados, con una sociedad joven prácticamente alienada y transculturizada, como la que se tiene aquí actualmente, qué efectos dañinos podría tener para el sistema que rige, el que se hable en bien o en el mal del dictador Trujillo en este país.

 

Las cosas buenas que se hicieran, no se pueden borrar; han permanecido en la memoria de muchos dominicanos, y algún día se les habrá de plasmar en las páginas de la historia nacional, cuando ésta se escriba de manera imparcial y objetiva, fuera de todo subjetivismo político retaliatorio, o rencores en lo personal propiamente dicho.

 

Las malas en las que se pudo haber incurrido, a las que un porcentaje significativo les ha sido agregado, de acuerdo con el pensar de muchos de los presentes entonces, y se han escrito, y recalcado hasta la saciedad, no por razones de patriotismo, humanidad, o la seudo democracia en que ahora se vive, sino más bien, por conveniencias grupales y familiares dentro de la poderosa clase económica de la nación.

 

Entonces, cualquiera se preguntaría, ¿cuál es miedo en realidad?, ¿que se ponga en blanco y negro, y se conozca el paradero final de los bienes de los Trujillo, y la fortuna acumulada por esa familia,  que desaparecieron como por arte la magia tras su salida del país? ¡Tiene que ser!, pues esos eran haberes estatales que pasaron a otras manos, y que ya sería muy difícil recuperarles.

 

Ahora, lo que más podría ocurrir es que, algunos apellidos sonoros en este país, pierdan gran parte de la honorabilidad que quieren ostentar ante los miembros de una sociedad que no está tan ciega como antes, que ya conoce de la forma cómo algunos de sus ricachones envalentonados, lograron el poder económico que tienen hoy en día; y que, procuran el que se continúe tratando de ocultar las cosas beneficiosas para el país atribuibles al régimen de Trujillo, que como todo sistema de gobierno, tuvo aspectos buenos y malos.

 

Vemos por ejemplo, el gran contraste que se registra al comparar el sistema educativo de aquel entonces, y sus principales características, con respecto al desordenado y deficiente actual.

 

Ayer, se podía hablar sin temor a equivoco, de verdaderas autoridades educativas, no de gente enganchada al área; de escuelas, modelo de enseñanza, aunque con la limitación obvia de algunos asuntos tocantes, o que se pudieran asociar, a cualquier eventual insurrección en contra del sistema dictatorial regente.

 

Por otro lado, de estudiantes cursando ciclo básico, intermedio y secundario, que egresaban luego con la formación académica debida. Un bachiller de la época, ¡era un bachiller!, incluso, los había con titulo de maestro de primera enseñanza.

 

Los profesores de entonces, eran  íconos de respeto y admiración, por al clase de servicios que prestaban a la sociedad, y la abnegación con que lo hacían. En ocasiones hasta se les consideraba como un segundo padre, “fraguador” también de la personalidad y el comportamiento, tanto familiar, como ciudadano de sus alumnos. Esa asignatura de “Moral y Cívica”, no podía faltar.

 

Y hoy, ¿qué es lo que hay?, a pesar del aumento significativo en cuanto a facilidades se refiere, y  el apoyo bibliográfico requerido; mayor desarrollo de conocimientos psicológicos para el manejo del comportamiento humano; la globalización de las informaciones edificantes a la mano; y en fin, todo es mejor, en términos de fuentes apropiadas para el saber, que no se aprovechan en realidad.

 

Sin embargo, los bachilleres egresan en estos tiempos de las escuelas públicas y los colegios privados del país, sin saber leer y escribir, y con lagunas matemáticas que les “rompen un ojo” a cualquiera; amén, de las diversas deformaciones personales y morales que en todos los sentidos ostentan, que desdicen mucho, para poder insertarse en una sociedad laboral competitiva.

 

En esas condiciones, luego los recibe con los brazos abiertos la universidad estatal, y egresan de la misma siendo analfabetos con un titulo de profesional, la gran mayoría; probablemente, a realizar labores muy disímiles, respecto de los estudios que mediocremente realizaron. Pero además, sin ninguna ética para cualquier tipo de ejercicio por el que se inclinen después. ¡Penoso eso!

 

Por otra parte, y en cuanto a nuestros recursos naturales, podemos ver cómo los políticos desaprensivos de nuevo cuño, se los entregan graciosamente a los foráneos  y aventureros inversionistas extranjeros, sin importarles en nada los inciertos y escabrosos derroteros derivados que le puedan esperar al país.

 

Dicen algunos, “¡Después de mí el diluvio!, frase de Luis XV, rey de Francia. Claro, todas las flexibilidades y conveniencias que se otorgan a los busca riquezas internacionales que nos visitan, y pactan con el Estado Dominicano, tienen sus recompensas pecuniarias, “la ración del boa”, o de otra índole. ¡El pueblo no cuenta para nada!, que no sea para embaucar a su gente, y lograr que vote en su favor.

 

¿Se verían con el “Jefe”, las deprimentes situaciones que hoy se observan en ese orden, cuando precisamente, algunas de las características peculiares de los dictadores  son: la conciencia ciudadana, el sentir patriótico que ostentan, y la defensa de la soberanía nacional, entre otras cosas? ¡Claro que no! Esos gobernantes, normalmente son estadistas, no políticos en realidad.

 

Luego, el destacar asuntos como los expresados, es lo que siempre se ha querido asociar aquí con el cuestionable espíritu de la famosa ley 5880, de principios de la década de los años sesenta, en la que se establece: “toda persona que alabe o exalte a los Trujillo o su régimen tiránico, será juzgada como autor de delito contra la paz y castigada con prisión de hasta un año”. (Periódico “Listín Diario”, edición 24-3-13, página 3ª).

 

La normativa de que se trata, fue una legislación adoptada, evidentemente por circunstancias, producto del momento de efervescencia política en que vivía el país para ese entonces. Además, reconocer los méritos del otro, no necesariamente implica loar.  “Al César lo que es del César”, reza la famosa frase aquella.

 

Esa es una legislación que, tarde o temprano, tendrá que ser revisada y modificada, a los fines de dejar bien claro el espíritu  real de la misma, de forma tal que se pueda hablar y exponer en el país con libertad, sobre todas las cosas, buenas y malas, del gobierno presidido por Rafael L. Trujillo Molina, que abarcó un amplio periodo de nuestra historia; y que por tanto, no se puede marginar, o truncar en ese orden la narrativa, por pasiones, venganza, o conveniencias personales de algunos segmentos de la sociedad dominicana.

 

Trujillo y su régimen, fueron realidades concretas durante más de 30 años en la República Dominicana. Todo lo que ocurrió durante aquella  Era, el tiempo no lo ha borrado. ¿Por qué entonces, no dejarlo trascender tal cual en realidad fue, para edificación plena de la presente y futuras generaciones?

 

Las autoridades imparciales nuestras, tienen que ponderar my bien ese asunto. No es simplemente decir que, “la legislación prohibitiva aún está vigente”. Luce, como si estuvieran sacándole  el cuerpo a una posición en firme, o decisión definitiva, sobre el espinoso  particular.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Vuelven los “playeos” y las bebentinas de costumbre

¡Qué lástima!, la gente no se inclina por respetar como se debe las tradiciones cristianas, al margen de ser católico o no; de pertenecer a cualquier otra secta religiosa. El año tiene varios fines de semana para veranear, vacacionar, y beber hasta que se quiera. Entonces, ¿por qué no honrar uno en especial?, el de la denominada Semana Mayor.

 

De nuevo estamos a la puerta del seudo santo asueto anual. Y, por tanto, dada la proclividad hacia el irrespeto por  lo  religioso-espiritual, ya los “ropajes” clásicos para el exhibicionismo corporal de muchísimas damas, clase alta, media y baja, en las pasarelas playeras, sobre las arenas calientes de nuestras costas; o, las granzas y pequeñas rocas en  los ríos y balnearios del país.

 

Las tiendas comienzan a aprovechar los volúmenes de venta ordinarios para la época, enajenando todo tipo de trajes de baño, las toallas, los termos, las sombrillas, las sandalias, etc.  ¡Todo es playero ahora!

 

Pero además, las empresas licoreras, como las vendedoras de combustibles, acumulan inventarios para poder ofertar en demasía durante el periodo festivo, whisky, rones, cervezas, etc., para la gente; y, gasolina, gasoil, como  los demás carburantes para los vehículos.

 

Los hoteles y restaurantes en los polos turísticos, y otros lugares de veraneo en la República, saborean desde ya la celebración de su “agosto” comercial en los primeros meses del año.  Incluso, algunos aprovechan  la oportunidad para el peculado obvio, en la medida de lo posible claro, ante la demanda de los vacacionistas, dizque religiosos, que se inclinan en su mayoría por utilizar lo que debería ser un feriado de gran significación espiritual para la humanidad, como espacio recreativo, de bebentinas exageradas, y francachelas de todo tipo.

 

Es cuando los templos religiosos en verdad menos se visitan, relativamente hablando. Sólo con regularidad lo hacen aquellos, cuyos bolsillos no les permite otra cosa. ¡Cuánta falta de conciencia! Las personas de los últimos tiempos se han tornado muy olvidadizas, y hasta irreverentes.  Hay muchas cosas de importancia divina que les resbalan, y luego se les observa dándose golpes de pecho, y pidiendo perdón.

 

En los momentos en que algún suceso o fenómeno natural deja sentir con furor sus efectos, los desobedientes hacen traer a las mentes de los observadores la frase aquella de uno de nuestros buenos humoristas, el extinto Milton Peláez, que siempre será objeto de recuerdo, por el mensaje musical acuñado: “Sólo se acuerdan de Cristo, cuando sienten un temblor, o cuando llega un ciclón”. ¡Perdón Dios mío, perdón!

 

Otro aspecto que merece cierta censura, aunque haya muchos que, por beneficios propios o conveniencias grupales, no lo consideren así, es el hecho de que, ante las precariedades económicas estatales que han impulsado al Gobierno a sacrificar en extremo impositivamente a la población, se continúe con la misma práctica anual de malgastar cuantiosos recursos financieros, a través del plan operativo de prevención, que para la época, prepara el Centro de Operaciones de Emergencia (COE).

 

Sí, para tratar de cuidar a los que salen a beber, guiar desaprensivamente en las calles y carreteras del país, como visitar playas y montañas; a divertirse a granel durante lo que llaman asueto de “Semana Santa”, que por la forma en que se asimila,  le deberían denominar más bien, “semana para el deleite mundanal”.

 

En ese tenor, el COE, ya anunció su trabajo, “Semana Santa 2013”, con un amplio orquestamiento preventivo, en el que participarán brigadistas, médicos, paramédicos, militares, policías y otros, para lo que de seguro habrá que gastar millones de pesos, que bien servirían para ser invertidos en cosas mucho más necesarias y perentorias que viene demandando el país; verbigracia: reparación, equipamiento, y abastecimiento de medicinas, como de utensilios para los hospitales públicos nuestros, que se encuentran en mal estado, y desprovistos de cuanto allí se necesita para operar con relativa eficiencia.

 

Cualquiera, siendo un poco crítico, apreciaría que a veces, como que el Gobierno les hace el juego a los que han hecho de la Semana Santa un significativo espacio anual para llevar a efecto actividades comerciales; como, a los seudos religiosos sociales que aprovechan la ocasión para los despreciables “folklores”  señalados precedentemente, olvidándose por completo el verdadero sentido de la tradición cristiana; de la esencia enteramente espiritual que tiene la misma.

 

Corresponde ésa, a la verdadera Pascua en que se fundamenta el Cristianismo – pasión, muerte y resurrección de Jesús el Cristo,  y que es vista en términos esotéricos, como el sacrificio en la cruz de la personalidad humana, para romper la cadena de reencarnaciones, y el despertar bajo un nuevo cuerpo sutil, espiritual, forma en la que se debe regresar al Padre Supremo,  hacer la Ascensión.

 

Lo que se habrá de celebrar en la semana que inicia,  fue la culminación del ministerio terrenal a cargo del precitado Maestro Ascendido – el amado Jesús -, a emular  por toda la humanidad para el regreso definitivo del Ego encarnado a su verdadera Fuente de origen.

 

Es por lo que Él decía: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi” (Juan 14:6). Evidentemente, no se refería a Él como hombre, sino a la Conciencia Divina, CRISTO,  a la que su cuerpo físico servía de templo, y medio de Expresión durante la misión terrenal encomendada, 30-33 años.

 

Ahí estaba la clave del asunto. Es ese fragmento de dicha Conciencia – Ego Superior – en cada ser humano, el que todo hombre debe expandir, hasta hacerse Uno con el Padre, cuando se crucifica la personalidad humana, tal cual lo hizo el maestro Jesús. ¡Todos somos Cristos en potencia!, y debemos transitar el mismo trayecto espiritual que Él recorrió, a manera de ejemplo.

 

Es por tanto que, la celebración de la Semana Santa, aun en los términos convencionales religiosos en que se conoce, ¡merece respeto! No importa la creencia filosófica que se tenga. La misma tiene como referente una serie de acontecimientos de orden divino, insondables en gran parte, en el contexto de la mente humana, que tienen que ver de manera directa  con la evolución del planeta Tierra, por medio de igual proceso espiritual a cargo de sus habitantes todos.

 

¡Reflexiónese!, y téngase bien presente que, a veces no siempre resulta aconsejable el estar jugándose con ciertas cosas que en el fondo no se conocen bien, por la forma tradicional en que son manejadas por las religiones convencionales.

 

Son asuntos que, para poder comprenderlos un poco, hay que irse necesariamente al ámbito esotérico; profundizar en los aspectos relativos a la espiritualidad, y establecer la diferencia entre ésa, (“experiencia individual orientada a liberarnos de los miedos del mundo físico y buscar una relación con lo Divino”, Caroline Myss), y la religiosidad popular.

 

Además, nunca olvidar que, la Madre Naturaleza, en ocasiones tiene unos jueguitos algo pesados – Ley de Causa y Efecto -, para llamar a capítulo  a la gente, como se dice; al igual que, a la contrición de espíritu; a la expansión de la Conciencia Crística  (“volver la mirada hacia el corazón, para comenzar a vivir desde él, sin hacerle caso al miedo”), que es lo que se entiende comenzaría a promoverse en el orden espiritual, a partir del famoso 21 de diciembre del año próximo pasado.

 

Lamentable, que el saludo aquel de otrora, usado el día de Viernes Santo, “que morir tenemos”, decía el primer interlocutor, mientras que el segundo respondía, “ya lo sabemos”, haya quedado totalmente en el olvido. El mismo evidenciaba mayor respeto y conciencia espiritual que ahora, a pesar del tanto flujo informativo presente. Nos lo  enseñó un señor que para esta época tendría unos 115 años de edad. ¿Qué ha pasado con la humanidad? ¡Tarea!

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Lamentable percepción ciudadana sobre el esperado Plan de Seguridad

¡Truncas quedaron las expectativas! Es lo que se nota a nivel de muchos de aquellos que cifraron esperanzas en el anuncio y probabilidades de éxitos, en cuanto a cierta paz y sosiego poblacional, que devendrían a partir del anuncio del nuevo Plan Integral de Seguridad Ciudadana (PISC), que recientemente hiciera público el Gobierno, y que suponía la aplicación de medidas correctivas concretas inmediatas, no la continuidad de lo que se considera el mismo discurso a que se acostumbra; aunque  esta vez, con una retórica algo diferente, acorde con las iniciativas esperanzadoras que supone el inicio de una nueva gestión gubernamental instaurada.

 

Sí, era esperado, entre otras cosas, el anuncio de asuntos puntuales tales como: aumento salarial a los miembros de la Policía Nacional; regulación del tránsito vehicular, con fuertes penalizaciones a los infractores; compensación gubernamental para paliar los efectos de las altas cargas impositivas, que reportan grandes limitaciones económicas a la población; políticas claras y precisas en contra de la impunidad a la corrupción, etc., aspectos incidentes todos,  sobre lo que se podría casi considerar como una “pandemia social”, de  los cuales my poco se escuchó.

 

Por lo que se puede inferir, ojalá que todo lo expuesto ante los mismos actores llamados a intervenir,  cuyo trabajo ha dejado tanto que desear, en honor a la verdad, con excepciones ligeras, a los que correspondería ofrecer el mayor concurso al señor presidente de la República, no se quede sobre el papel, para que el mismo  pueda lograr en grado significativo eso que él advirtió al presentar el precitado Plan, de que, “no permitirá que los moradores en barrios vivan asustados por una minoría que quiere imponer el caos”.

 

Las loables intenciones pueden estar en su mente. Pero, como reza un refrán popular, “del dicho al hecho, hay muy trecho”. Para poder enfrentar el grandísimo problema en que se ha convertido la inseguridad ciudadana local, producto de la delincuencia y la criminalidad que arropan al país, se impone la no mucha teorización; al igual que, el irse al combate férreo de la misma, directamente en sus bases.

 

Al explicar sobre el “Plan Integrar de Seguridad  Ciudadana” (PISC) concebido, en su condición de coordinador de la comisión encargada de diseñarle, el señor Gustavo Montalvo, ministro de la Presidencia dijo que, los pilares fundamentales sobre los cuales se habrá de desarrollar la iniciativa propuesta son: “persecución y prevención del delito”. ¡Perfecto!

 

Ahora, ambos propósitos requieren de muy claras definiciones sobre las razones que originan, para entonces poder aplicar con efectividad las medicinas apropiadas – medidas correctivas, acordes con nuestro entorno e idiosincrasia -, acompañadas de la oportunidad debida.

 

Visto sobre el papel, y ponderadas las explicaciones relativas que se ofrecieron, el Plan luce factible, siempre y cuando sea posible bajar hasta las poderosas causas que vienen incidiendo en la inseguridad ciudadana nacional, caracterizada por la delincuencia y la criminalidad internas, no solamente en términos de las ocurrencias que se verifican; sino además, en cuanto a la correcta administración y aplicación de justicia, imprescindibles estas últimas, cuando en principio las autoridades primarias correspondientes  actúen como debe ser.

 

Pero, en adición recalcamos, hay que tomar muy consideración el mensaje inductor de la corrupción estatal rampante, siempre objeto de apañamientos e impunidad; los factores extremos de índole económico limitantes, frente a una presión tributaria  inaguantable por parte de la población, sin reciprocidad compensatoria alguna, que sabe capitalizar muy bien el narcotráfico para ganar “adeptos” y adictos a la vez;  como, hasta el mismo problema de la adhesión marcada hacia los ritos satánicos por parte de un gran segmento de la juventud nacional, falta de conciencia en diversos aspectos fundamentales, como de oportunidades para la superación personal. ¡Las iglesias, que no se hagan a un lado!, ante  la celebración de tales ceremoniales.

 

Finalmente, se debe decir que, bastante grave y complejo se reporta el problema nuestro de la inseguridad poblacional, por lo que se requiere en el país de “cirugías” mayores para extirpar los iguales males que nos aquejan en ese orden, entre ellos, los “tumores cancerosos de las drogas”. Y que, vestigios de drasticidad para la lucha en general muy poco se advierten en el tan esperado y proclamado Plan Integral de Seguridad Ciudadana (PISC),  luego que fuera anunciado por el nuevo Gobierno.

 

De ahí, las serias dudas que se ciernen sobre la población, respecto del mismo a posteriori, sin muchas argumentaciones que poder hacer, y evidencias posibles de aplicación en lo inmediato, para restarle valor a las presunciones desesperanzadoras que ahora se tienen en el país.

 

 

Rolando Fernández

 

Hablando de faltas ortográficas, ¿sorprende eso?

¡No hombre no! ¿Errores gramaticales y ortográficos en la Constitución de la República?  “Poquito me lo jallo”, como decía un buen amigo ya fallecido.

 

El presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, señor Bruno Rosario Candelier, se refirió recientemente a esa temática, exponiendo algunas consideraciones puntuales que merecen atención muy especial por parte de las autoridades educativas del país.

 

Vale la pena transcribirles, y comentarles sucintamente, para mayor difusión, como las reflexiones debidas. (Véase periódico “Diario Libre, del 20-3-13, página 11).

 

— “La educación dominicana ha fracasado, de tal manera que en los últimos años el país cuenta con centenares de egresados de universidades con títulos inorgánicos, en términos de formación”.

 

Y eso, es posible que, el señor Bruno Rosario Candelier, no esté tan edificado sobre esa cruda realidad deleznable, como todos aquellos que estamos “lidiando” a diario, en las aulas universitarias, con la materia prima que se recibe desde los liceos públicos del país, como de algunos colegios privados – estudiantes -, para fines de intentar formarles profesionalmente.

 

Además, el tener que aceptarlos después que egresan como tales, conocedores de las tantas lagunas que arrastran, no sólo en cuanto a lo gramatical se refiere, sino a otros saberes imprescindibles para el buen ejercicio. ¡Eso provoca más que pesar, y vergüenza sentida; hasta enfada en ocasiones!

 

— “Da pena el hecho de que la Constitución de la República se publicara con tantas faltas ortográficas y gramaticales”.

 

Ese es un mal que se origina en la misma Carta Magna, debido a que en ella no se estipulan requerimientos obligatorios en el orden académico-profesional, para poder ocupar una curul en el Congreso de la República.  Es algo que está abierto por completo. ¿Razón?, ¡tarea para los pensantes!

 

Aquí, cualquier “pata polvosa”, analfabeto, sin mérito de ejercicio alguno, puede ser senador o diputado, sólo por hecho de engancharse a político.  ¡Total!, dirían muchos, para lo que se va a las Cámaras, a levantar las manos, y lucrarse con todos los beneficios que reciben, se puede firmar hasta con una cruz, o  “X” rayada por el medio. Una evaluación imparcial y objetiva entre los que actualmente fungen como tales, permitiría comprobar  lo expresado en algunos casos.

 

Lamentablemente, esa falta de aptitudes exigibles no se queda ahí, sino que puede ser extensiva hasta todo el funcionariado estatal, incluyendo a las más altas instancias representativas, sólo con la excepción de los componentes del Poder Judicial, por la disciplina obligada de la abogacía, para poder desempeñar las funciones a cargo dentro del mismo – “ser licenciado o doctor en Derecho” -.  Después, hasta los presidentes y los síndicos se pueden colar sin ningún tipo de preparación. Precedentes los ha habido de sobra.

 

Lo más seguro sería que, si a esos envalentonados y prepotentes seudos congresistas que se gasta el país, sólo dispuestos siempre a legislar en su favor, se les exigiera formación académica, como la adhesión firme a lo ético-moral imprescindible, cosas como ésa, que desdicen tanto de un primer Poder del Estado nuestro, “la publicación de una Constitución plagada de falta ortográficas y gramaticales”, no ocurrirían en esta nación.

 

Pero, tal deficiencia probada hace poca roncha. Ya se pudo advertir, y oír de labios de algunos, que ni siquiera se preocupan por leer, no por interpretar como se debe, los que puedan hacerlo obviamente, los contratos que suscribe el Estado Dominicano; que sólo se dan a la tarea de “santiguarlos”, siguiendo las líneas que les son bajadas desde el  Poder Ejecutivo.

 

–“Eso del 4%, ¿ustedes creen que va a resolver el problemas de la educación? No, eso no va a servir de nada, si no se va al fondo, y el fondo significa cambiar la metodología, buscar la manera de enseñar, de tal manera que produzca resultados visibles en términos de inquietudes, morales éticas y espirituales”.

 

¡Tremendas verdades!  La fiebre no está en la sábana. Al señor Rosario Candelier, sólo le faltó tocar la parte relativa a la compensación justa y adecuada en favor de los profesores, columna principal en el área. Y, ya vemos la crisis que ha generado el movimiento reivindicativo en curso, respecto de ese tenor. Sólo se les quiere exigir, a docentes mal pagados y vejados, en el marco de todo un entramado politiquero.

 

A propósito del tema central aquí abordado, cabría repetir, a manera de complemento, un artículo que publicáramos en una ocasión, medio digital “Nuevo Diario”, precisamente muy inquietos, por esa situación académica tan lamentable.

 

“Hací escribiremos todos muy pronto aquí, sino se canvia el modelo educativo nacional”

 

Aunque paresca estraño, y mucha jente no quiera entenderlo, esta folma de escribir no está muy lejos que termine por genelarisarce en la República Dominicana. ¡A gran niber, es lo que se observa, y se adbierte irá in crescendo!

 

Y es que lla, el estudiantado nacional, en su gran mayoría, lo que menos le preocupa es aprender a leer y escribir como debe ser; y, los profesores de las escuelas públicas, y de algunos colegios pribados, tampoco se ocupan por enseñar y exijir a los alumnos en ese sentido.

 

Al yegar esos muchachos a los grados de enseñansa superior, todas esas falta ortográficas que acumulan las profesionalisan; pues a ese nivel, algunos académicos dicen que ellos no imparten clases de gramática, ni de lectura en voz alta o comprensiva; y menos, de caligrafía básica.

 

La verdad es que, esa situación constituye una cruda y penosa realidad; una evidencia bastante clara de cómo anda la educación en este país, con todo aquel esnobismo de las computadoras, al último guay de la moda, y del uso de los teléfonos celulares más modernos que fabrica el capitalismo subyugante, en su vertiente del pro consumismo sin control.

 

Estimados lectores, el presente artículo escrito de esa manera, no constituye una burla, o relajo alguno.  En honor a la verdad, ¡no lo es! Lo que sí perseguimos con el mismo, es tratar de llamar la atención de todas aquella entidades y personas responsables en este país de las actividades docentes, para que se inclinen por combatir, el que nuestro estudiantes incurran en todas esas aberraciones gramaticales, con frecuencia tratándose de palabras de uso común, lo que denota un gran desconocimiento y descuido por parte de éstos, como de sus instructores o facilitadores.

 

No es posible que en este país, se continúe egresando bachilleres que no sepan leer ni escribir; como,  graduando profesionales en iguales condiciones, por arrastre.  A eso hay que ponerle coto; pues ya esas deficiencias alcanzan niveles tan alarmantes en la República Dominicana, que entre otras cosas, lo que más da es, ¡bergüensa!

 

Rolando Fernández

 

 

¡Realidad!; pero, faltaron elementos a considerar

Muy acertado el contenido de la nota editorial correspondiente a la edición de fecha 17-3-13, del medio “Listín Diario”, intitulada “Música y femenicidios”. ¡Envuelve una gran verdad!

 

Esas canciones, mal logradas, en términos poéticos y musicales, sí que ocasionalmente inducen a  actitudes indebidas en contra de las mujeres, por los mensajes degenerativos, y desaprensivos por demás, que transmiten a muchas personas.

 

Claro, a gente sin conciencia de ningún tipo, falta de formación en todos los órdenes, sin una plataforma cultural mínima. Pues, nadie con cierto nivel de intelectualidad, gastaría su tiempo oyendo o bailando las bachatas de esta época, con una calidad demasiado inferior a las de otrora, cuando incluso, se le considera a esa clase música como  perteneciente al ambiente de los cabarets, a las romerías, a las prostitutas, a los guardias, y las trabajadoras domésticas, chopas, peyorativamente hablando.

 

Se le despreciaba en aquel entonces, a pesar de reunir características poéticas y musicales muy superiores a las presentes; al igual que, expresiones de reales sentimientos amorosos   No era toda esa basura que hoy se graba, sin letras, y una musicalización que deja bastante que desear.

 

No obstante lo expresado,  ahora se le  tiene como  arte favorito de salón –  ¡cuánto avance! -, y se nomina a sus interpretes a premiaciones, como en los últimos eventos del “Casandra”, y los “Soberano”, que en estos momentos están a la vuelta de esquina, en lo que concerniente al presente año.

 

En esas interpretaciones, como en todos aquellos ritmos callejeros, y sincopados, hoy al último guay de la moda, no hay tal música; sí, un efecto dañoso fehaciente del alto grado de penetración cultural que lamentablemente arropa a la sociedad dominicana; del descalabro moral que se verifica en esta nación; y, de otro muy descuidado por quienes estarían llamados a reparar con mucha atención sobre él, y del cual se desprenden actos muy deleznables que poco trascienden a la opinión pública. Se trata  de la adhesión a los denominados ritos y ceremonias satánicos, caracterizados por la inducción a las drogas, los sonidos metálicos, como al sexo degenerado.

 

Luego, todas esas “estridencias” inductoras que suenan en la radio nacional, es por razones de “payoleos”, más que otra cosa, y eso aquí lo sabe todo el que está ligado a los sectores artísticos, como  radiales. ¡No es cuestión de calidad, ni de piezas bien logradas!, es imponerlas a base del consistente sonar pagado.

 

Igual ocurre, probablemente, con los medios televisivos y los cuestionables programas que se presentan, como esos a los que se hace alusión en el citado editorial. Ya aquí no hay ningún tipo de control; todo está permitido. La “difunta” Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, ni siquiera se menciona. ¡Ay doña Zaida!, en su tiempo de directora.

 

Entonces, si estamos proclamando tanto, en lo referente a combatir con voluntad sentida la problemática de los famenicidios, hay que comenzar a agarrar el toro por los cuernos en muchos aspectos; ponerle el frente al sonar de esa música, y retomar las causantes inductoras directas contenidas, como el narcotráfico y el consumo de estupefacientes, al igual que el payoleo que intervienen. También, a los asuntos de orden seudos religiosos satánicos, que condicionan mentalmente a muchos que carecen de verdadera conciencia espiritual, y que por tanto, se dejan manejar como marionetas.

 

De drogas, transculturización, payola, y ritos satánicos, no se habla en el editorial citado, relacionándoles con la música y los femenicidios. ¡Se excluyeron esos factores tan incidentes!

 

Rolando Fernández

 

 

 

La paja en el ojo ajeno nada más, ¡qué bien!

¡No son tan malos los de allá; peores los de aquí! La verdad es que, cuando uno se pone a reflexionar un poco sobre las informaciones que han trascendido hasta la opinión pública nacional, respecto del famoso, y oneroso contrato suscrito por el Estado Dominicano con la Barrick Gold, para la extracción y exportación de nuestro oro; como también, a analizar la forma en que esa gente ha venido operando, algo soterrada, no hay otra conclusión a la que arribar, diferente a: ¡este país se jodió!;   excusen el término los lectores.

 

Muy inciertos serán los derroteros de la nación dominicana, mientras la misma se encuentre en manos de todos estos políticos desaprensivos, acuñados a lo moderno, apátridas por demás, sólo proclives al enriquecimiento particular, capaces de cualquier tipo de maridaje con los intereses foráneos, siempre y cuando la denominada “ración del boa” esté presente.

 

El gran problema nacional, en el orden de lo que se trata, no ha sido sólo con la Barrick Gold, y la entrega graciosa de nuestros recursos naturales.  También, los ha habido con otras empresas extranjeras, y la concesión de  actividades diversas, generadoras de jugosos ingresos, e inherentes al Estado nacional, en favor de muchos “vivos” que vienen a este tierra de “come plátanos”, como se le cataloga, a pactar pingues negocios, con el concurso de los cómplices internos que aquí aparezcan; aquellos a los que muy poco les importa la República y su gente; que sólo miran por sus intereses personales, como los del que grupo que los apadrine.

 

El escándalo suscitado con la Barrick Gold, debe mover, a no solamente querer “crucificar” a los inversionistas extranjeros, cuyo  único pecado es siempre procurar las condiciones que a ellos más les convengan, como empresas comerciales en sí que son; aprovechar, todo cuanto más puedan, las oportunidades que se presenten, aunque tengan que estar mojando manos, y compartir beneficios, como se dice en buen dominicano; más, en países como el nuestro, donde las corrupción campea por sus fueros. De ahí que no sean tan malos, sólo negociantes aprovechadores de las circunstancias favorables que surjan.

 

Luego, los correctivos que ahora se puedan introducir a los despropósitos de tal  naturaleza, por llamarles de alguna forma más elegante, amén de las revisiones y modificaciones a los leoninos contratos firmados con los “busca riquezas” extranjeros que nos vistan para esos fines, deben ser complementados con los procesamientos judiciales internos que los casos ameriten, en lo referente a los cómplices locales envueltos.

 

Obviamente, si es que disponemos de las instancias aptas, no identificadas con los eventuales inculpados, y ¡con voluntad férrea para hacerlo!; que les duela su país; que se atrevan a poner tras las rejas a los dominicanos ingratos y depredadores, que se compruebe estuvieron involucrados en esas decisiones tan lesivas para la nación.

 

De lo contrario, aunque ahora se logre revisar y modificar los cuestionables acuerdos que últimamente han estado ocupando la atención nacional, por sus efectos tan desfavorables para la República, el mismo vía crucis proseguirá en lo adelante. Se seguirá firmando sin leer; o, supeditado siempre a la “ración del boa”. Pueblo, ¡si te vi durante la campaña, se me olvidó!

 

Rolando Fernández

 

 

¿Fallecimientos inesperados?

Reflexionando un poco sobre lo que convencionalmente se entiende como vida, y que en ese orden no es más que el tránsito finito periódico de las personas, y los mismos animales sobre el planeta Tierra, que considerada en otro contexto más profundo, es un segmento en realidad de un trayecto de expresión espiritual física, que para la entidad encarnada tiene durabilidad eterna, se debe llegar a la conclusión lógica de que, la existencia humana está rodeada de una serie de misterios, los cuales, para comenzar a entenderlos en parte, hay que irse al ámbito esotérico puro; nada de religiosidad social solamente.

 

Uno de esos aspectos tan inescrutables con respecto a la presencia física humana sobre el plano físico terrenal, es el término abrupto del viaje temporal que en muchas ocasiones se verifica, sin que se le encuentre explicación exacta del porqué de la ocurrencia, sea ésta repentina, sin molestia, o sufrir alguno, por supresión instantánea del hálito de vida sostenedor, aun sea mientras el cuerpo físico duerme, durante descansa, y repone energías para el quehacer del siguiente día.

 

También, por causa súbita accidental en pleno estado de vigilia, que en algunos casos podrían estar matizados por marcados sufrimientos, aun temporeros, como de tiempo considerable; al igual que, dejar de respirar y nada más.  Partir el Alma encarnada de inmediato.

 

El deceso de cualquier persona, a menos que no se produzca a una edad cronológica avanzada, siempre sorprende a los familiares y conocidos. Claro, por prevalecer los altos niveles de  inconsciencia que se registran en la humanidad, con respecto a ese acto de despido terrenal obligatorio, cuyo viaje de retorno a los planos sutiles superiores, comienza el mismo día en que se ingresa a la Tierra.

 

Se tiene que nacer un día señalado, que por circunstancias humanas puede variar con relación al diseño original previsto para la corriente de vida a cursar. Pero, que sí hay una fecha y momento exactos de partida, que muchas veces hasta coinciden con la proximidad, o conmoración del nacimiento. Claro, la excepción que se presente con relación a esto último, sería aquella cuando se producen los casos de suicidios, y que tienen un nivel de punición bastante alto después – karma que se adquiere -.

 

Indudablemente, en ese instante que corresponda partir, como las circunstancias inesperadas que lo rodeen, sí que originan la gran interrogante del, ¿por qué ahora, y así?  Con frecuencia, la inconformidad y el resentimiento asoman; pocos aceptan esas ocurrencias.

 

Pues, se olvida, y tantos por no saberlo, que el espíritu que se ha venido manifestando a través del plano físico – cuerpo humano -, tiene que regresar tan pronto termina el período de Manifestación Divina dispuesto y aceptado, con la conquista de las cargas kármicas adjuntas.  Si estas últimas no se logran por completo, dejarán rastros pendientes por cubrir en encarnaciones futuras. ¡Pero, hay que irse!

 

Es por esas razones que, frente al despojo material abandonado por el espíritu que regresa a su verdadera casa, y durante los días recientes al despido, los familiares y allegados no deben estar expresando sentimientos de penas, con llantos y lamentos. ¡Hay que dejarle partir con libertad!, sin actitudes humanas que provoquen ataduras al viajante, hacia el plano físico que acaba de dejar.

 

Lo que más procede son las actitudes amorosas, expresadas a través de los recuerdos; tratar de revivir mentalmente todos los buenos momentos que se pasaran a su lado, o estando cerca de la persona fallecida.  Perdonarle por los errores en que puedo haber incurrido, y encomendarle a las entidades espirituales encargadas, para que le concienticen sobre su nuevo estado durante el trayecto por los planos sutiles inmediatamente superiores a la Tierra. ¡Eso, sí que lo agradece en verdad!

 

Rolando Fernández