La Tranquilicina funciona

Sentarse sosegadamente a pensar un poco sobre las cosas que vienen acaeciendo en este país, en términos generales, deprime; hace sentir impotente a cualquiera; y hasta frustrado. Si, frustrado, por lo tanto que en vano  ayer se hizo; las luchas que se emprendieron. Todo, en pos de las reivindicaciones posibles y de  un mejor futuro para esta sufrida Nación, cuya convivencia entre su gente, y satisfacciones materiales  hoy, luce peor que otrora.

Adornando ese sentido de desesperanza que en la actualidad decepciona a los dominicanos, está la ausencia de verdaderos líderes políticos, emprendedores y nacionalistas; aquellos que son los  que de ordinario aspiran a dirigir la cosa pública.  Solo se alcanza a ver en el horizonte un mercado de politiqueros y tránsfugas, ávidos de bienestar y riquezas desmedidas, pero solo en términos personales.

Son ejemplares que se venden como un producto cualquiera, al mayor postor; a la “partidocracia” que mayores beneficios les ofrezca. Ya no se está pensando en ningún tipo de bienestar para la sociedad en general; solo en demagogias y falsas promesas, para embaucar a la gente, utilizando a los vendedores de imágenes, que también siempre se han lucrado del negocio, y que ahora se denominan “mercadologos”, con especialización en el ámbito político.

Aparentemente, no hay correctivos por vía civilizada para el gran desorden y despropósitos que vienen afectando a esta maltratada Nación,  a menos que pueda surgir un nuevo liderazgo político emergente, con una visión distinta,  en cuanto a erradicar las causas principales que originan la gran problemática dominicana de estos tiempos, que son innumeras.

Como se dice en el argot popular, para muestra basta un botón; y, aquí sólo tenemos que pasearnos por las calles y avenidas nuestras para percatarse  uno de un tráfico vehicular asqueante, estresante, acalorado en extremo, por las altas temperaturas cuaresmales; conductores irritados y temerarios, públicos principalmente, que vociferan improperios sin piedad, etc., y pobre del que les conteste, lo rellenan como una longaniza.

Otra situación que desde hace varios años se viene tornando insoportable, irritable y desesperante para los dominicanos, es la escasez de energía eléctrica (apagones de muchas horas por doquier), que no permite que las personas puedan descansar lo suficiente en horas de la noche; dormir para reponer las energías  físicas y mentales, utilizadas durante el día que termina, según lo dispone la propia Naturaleza.  Sin luz, un calor intenso, mosquitos molestando y picando, amén de los problemas económicos en que pensar, el descanso nocturno se hace imposible.

A todo eso hay que agregar que, muchas veces tampoco aparece agua para bañarse; y, para conseguir el preciado líquido, hay que comprarlo a los camineros negociantes que se aprovechan de la crítica situación para hacer su agosto, especulando con el  precio, y actuando en connivencia con los despachadores en los centros de abastecimiento habilitados por el organismo oficial correspondiente, para tratar de paliar el problema, con repartos esporádicos  barriales.

Pero además,  cuando se quiere colar un poco de café, o cocer algún alimento para sustento, hay que rogarle a Dios, que quede gas en el tanque, porque ya uno sabe lo que paga por el carburante, pero desconoce la cantidad con que puede contar para uso, por la mafia descubierta en los lugares de expendio en contra de los consumidores obligados, sin correctivo alguno aún, por parte  de las autoridades competentes, que haya trascendido.

Entonces, para que un pueblo resista tanto en contra de su sosiego y supervivencia, siendo maltratado sin rubor, solo queda pensar que los jerarcas políticos que regentean el sistema dominicano, le han estado medicando con un producto de fabricación “objetiva dormilona”, que bien podría denominarse – Tranquilicina Compuesta – para que todo pase desapercibido ante los ojos e inteligencia de la gente; y,  que ésta se haga la loca, como dicen los jóvenes ahora.

Lo que no está muy lejos de verse, es que puede ocurrir que el exceso de “Tranquilicina” sature de tal forma al organismo social nacional, que se revierta el efecto total a que se aspira, y se produzca un desbordamiento social de impredecibles consecuencias, que se lleve incluso de encuentro todo el sistema de partidos políticos vigente, en procura del reordenamiento, orden, respeto, justicia y conciencia republicana, a que todo verdadero dominicano debe propender.

 Rolando Fernández

Un eslabón más de la cadena

De acuerdo con una información aparecida en la sección “Economía&Negocios”, de uno de nuestros principales medios escritos de comunicación, en  fecha 24 de marzo en curso, el flamante Ministro de Hacienda actual, dominicano, actuando como un manso corderito alienado, y el señor Luís Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), proponiendo, como estipulando exigibilidades de seguro, en su trabajo de búsqueda de mercados financieros,  para la colocación respectiva de los excedentes de capital de los países rectores, miembros de esa institución internacional, suscribieron  dos (2) nuevos acuerdos de prestamos.

La firma de los convenios correspondientes se produjo en el marco de la “asamblea anual de gobernadores del organismo multilateral, que se lleva a cabo en México”.

Los recursos derivados de esas concertaciones, ascendentes a US$150.0 millones, serían destinados al mejoramiento de la educación básica y media en el país, al igual que al apoyo del denominado Plan Decenal de Educación.

Cuántos empréstitos internacionales se habrán tomado aquí para iguales propósitos, sin que los resultados hayan comenzado a germinar aún; pues en esta pobre República caribeña, cada día que pasa el sistema educativo nacional es más deficiente, y mayores son los problemas a resolver en torno al mismo.

Y es que, resulta fácil entender que, con la recepción de recursos económicos solamente, sin que medie una voluntad férrea y decidida, no se puede hacer frente a la falta de calidad, de apoyo logístico, de competencia profesoral y directiva, como de supervisión; amén de la aplicación de los controles efectivos y oportunos que demanda el área.

Se hace necesario además, que todas la autoridades pertenecientes al sector, desde las más altas instancias, hasta las de menor grado, tomen conciencia, en el sentido del desempeño de su papel real, dejando de ser políticos partidaristas, para convertirse en verdaderos celadores y previsores en cuanto a las actividades requeridas en el orden de lo que se trata; como también en facilitadores y orientadores reales del alumnado a esos niveles de educación.

Que todo cuanto se haga, sea pensando siempre en la formación del relevo generacional necesario, y en los derroteros funestos para el país, de no adoptarse los correctivos inmediatos que imponen las circunstancias presentes.

Para la ampliación de los horarios de clases vigentes, a los fines que de resulten de tiempo suficiente, como mejorar el aprendizaje de lectura, escritura y matemáticas básicas, lo que más se hace necesario es que los programas sean revisados y bien elaborados, e impartidos con objetividad y destreza por parte de un personal docente apto;  en adición, claro está, a un apoyo logístico, más o menos adecuado,  aunque regulado y consistente.

Son esas de las cosas imprescindibles; verbigracia, el suministro ininterrumpido de energía eléctrica en los planteles escolares, que debería ser ofertado de manera gratuita totalmente por los jerarcas de ese gran negocio público en la República Dominicana, como forma de redistribuir los pingues beneficios que obtienen; entregando parte de éstos para contribuir con el desarrollo del país, a través de la formación académica del mayor segmento poblacional posible de la sociedad dominicana.

Siempre, endeudando solamente más al país con el exterior, los problemas educativos nacionales no se van a resolver jamás.  Además, ¿quién o quiénes van a controlar aquí la utilización efectiva de los recursos a recibir, en este caso específico?

Finalmente, no debemos olvidar que en la aplicación del modelo económico capitalista actual, lo que menos procuran sus mentores y beneficiarios directos e indirectos, es que los pueblos tercermundistas se eduquen y adquieran conciencia defensoria, para que sigan apeteciendo siempre los caramelos envenenados que ellos les ofrecen, con la finalidad de mantenerles subyugados, y marigonearlos a voluntad, con el maridaje de las tecnocracias internas, principalmente, las adheridas a las denominadas ciencias económicas.

 Rolando Fernández

Cuando maduro se nace

Reflexionando sobre lo externado por la doctora Roxana González, psicóloga clínica infanto-juvenil, según la reseña periodística aparecida en el diario  “Hoy”, pag. 1C, del l5 de marzo en curso, con respecto a las posibles causas y posteriores efectos en la adultez, producto de la madurez precoz infantil, creemos que le faltó   considerar uno de los casos que se  suelen presentar.

 Nos referimos a aquellos, en que eso ocurre o se manifiesta a muy temprana edad en los niños, y que luego esa condición solo marca el comportamiento de adulto en cuanto a lo que podría denominarse un desapego total por las cosas enteramente materiales que les rodean.  A nada de trascendencia se aspira en el plano terrenal; muy pocas cosas interesan; o, quizás la única, sea servir desinteresadamente a los demás seres vivos, humanos o no. Eso, al margen de cualquier estado depresivo a considerar.

Nada de lo que debió haberse hecho durante la niñez o la adolescencia, y no se hizo por circunstancias, hace falta posteriormente; no existe tal vacío.  Lo que sí va decreciendo hasta llegar a un nivel cero, podría decirse, es el ánimo en cuanto a  asumir obligaciones y responsabilidades, que no sean las prácticamente obligatorias para subsistir. Evidentemente, podría darse el caso también, de que las actitudes originales en ese sentido, se incrementen luego, en vez de decrecer.

De ahí que, el mayor inconveniente en términos de lo  existencial común, a nuestro modo de pensar, es el hecho de haber comenzado a ver la vida con todo su realismo y crudeza desde los primeros años, lo cual estigmatiza, al tiempo de hacer que las ilusiones propias de cada etapa tiendan a perderse; y, que todo se vea como muy transitorio; que los sacrificios en pos de los logros terrenos ordinarios, a que la gran mayoría aspira, como que carezcan de mucho sentido.

Eso es tan así, que hasta los aprestos para la formación de una familia, a la que habrá de concretarse después, en cuanto a manutención y salvaguarda de la misma, arrastran poca motivación.  Es algo que se tiene como secundario; que en definitiva se decide hacer por extrema necesidad.

Todo lo expuesto anteriormente  induce a considerar, que la madurez precoz puede ser también una predisposición parcial contemplada en la corriente de vida con que se nace, y que concluida esa etapa de conquista o expiación,  con requerimientos obligatorios a muy temprana edad, como escenario favorable para tales propósitos, se quedaría liberado ya de todos los apegos concernientes al plano terrenal.

En definitiva, nosotros entendemos que esos niños con madurez precoz  que se observan, nacen con regularidad para convivir en determinados ambientes, principalmente, con carencias físicas y afectivas; se crían por lo regular sin el calor del padre biológico orientador; y, que nadie (persona física) les induce a proceder como lo hacen, sino que más bien se guían por directrices que podrían catalogarse de carácter subconsciente.

Muchos de ellos procuran además, una formación académica completa, en la mayoría de los casos, concomitantemente con las labores de orden productivo que emprenden.  Ven en las madres su única sombra protectora; y son abnegados hijos.  Esas condiciones tan marcadas, a veces provocan cierta influencia maternal directa, que es determinante en la adultez, al extremo de poder convertirse en una actitud manipuladora; no dañina en sí; pero, dirigida a no romper con los lazos de unión consistentes entre ambos seres; que jamás haya separación.

Se podría afirmar, con poco temor a equivoco, reiterando, que la madurez precoz infantil es una condición innata que se manifiesta desde esa etapa de la vida; y que por tanto, la misma se trae al nacer; no es que germina a partir del medio ambiente, sino que este  sirve de escenario propicio para expresión de esa cualidad.

Finalmente, y en ese mismo orden, ocurre igual que con esos niños que a una edad muy temprana, aunque difieran las aptitudes y su origen propio, pueden ejecutar instrumentos musicales de complicadísimo aprendizaje, y hasta componer piezas extraordinarias, dejando así asombradas a las personas que les rodean; quienes  se preguntan, ¿cómo es que pueden hacerlo? Esto, que toma tanto tiempo a cualquier adulto, con habilidades para eso.

 Rolando Fernández

Premura, calidad y continuidad

Caminar por las calles y avenidas del Distrito Nacional, como de muchas otras localidades del país, permite observar la cantidad de obras de infraestructura y modernización, al igual que  de reordenamiento  urbano que vienen llevando a cabo las presentes autoridades dominicanas, incluyendo los llamados pasos a desnivel, y la construcción de un nuevo metro para el transporte público colectivo.

No cabe duda de que con esas obras se lograrán satisfacer, luego de concluidos a cabalidad los trabajos, una serie de necesidades  de la población, perentorias incluso, independientemente del matiz político que les puedan imprimir; por lo que estaría de más decir, que habrán de reportar beneficios de mucha consideración para el país, en todos los órdenes.

Lo que mueve un poco a preocupación, en relación con esos proyectos, es la prontitud con que los mismos se están trabajando; evidentemente, tomando en cuenta el tiempo que toma su realización total, y lo que resta de la actual gestión gubernamental, que aspira a ostentar sus logros.

 Eso es algo que bien podría incidir de forma  negativa, en términos de la calidad de los productos a elaborar. La rapidez, con normalidad, es mala consejera; y,  de ella se desprenden muchos vicios de construcción lamentables, e incorregibles luego con facilidad.

De  otro lado, para nadie es un secreto que la continuidad del Estado en la República Dominicana, de ordinario se violenta, al finalizar los cuatrienios gubernamentales, cuando se produce un cambio de gestión; y, las cosas que otros iniciaron, con regularidad se descuidan o se abandonan, ya que los nuevos incumbentes, no necesariamente vienen con las mismas concepciones y directrices que los anteriores.

 En ese tenor, y dada la magnitud e importancia de las obras pública que se realizan en la actualidad, sin importar las fuentes de los lícitos recursos económicos que se emplean, lo más aconsejable sería que las autoridades de turno dispusieran la adopción de un ritmo de avance adecuado con respecto a esas realizaciones, al margen de las pretensiones de terminación urgente, antes de concluya el periodo de gobierno en curso, y que se encaminaran las acciones de coordinación correspondientes, a los fines de asegurar la efectiva continuación de las mismas, ante la eventualidad de que una gestión distinta de gobierno asuma el control total en la dirección de la cosa publica, a partir de agosto del año 2012.

Todo, en pos de que esos proyectos lleguen a feliz término, para bien del país en general, independientemente de los aspectos políticos partidaristas. Son para el disfrute de todos los dominicanos.

 Rolando Fernández

Respetar nada resta; honra

Al observar la portada de la revista Semana Santa`10, editada por un periódico local de amplia circulación, en ocasión de los días de cuaresma, y de la proximidad de un período festivo mundanal ya, más que otra cosa, reparamos en un titular que se puede considerar de primera línea, entre los demás publicados, “Jesús, Una perspectiva real”.

Luego, al adentrarnos en sus páginas y leer el contenido del  trabajo así titulado, nos encontramos con  un perfil narrativo, sucinto, sobre la vida y ministerio divino terrenal del amado Maestro Jesús. 

Analizándolo el mismo, sentimos satisfacción y complacencia, ya que  está muy bien logrado, amén de incluir una de las más connotadas citas bíblicas, Juan-14-6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mi”.  También, juicios y testimonios personales que indudablemente llaman a la reflexión; es decir, que el mensaje que se intentó transmitir, en verdad, caló de seguro en la mente de los lectores.

Ahora, lo que resulta contradictorio, y por ende criticable, es el hecho de que un aporte literario tan loable, aunque pequeño, como ese,  por su contenido y excelsa naturaleza, debido a tratarse en el asuntos relativos a la vida y enseñanzas de un hombre que encarnó la Divinidad Suprema, por Voluntad de Esta, para instruir al mundo, en cuanto a  concienciar a los seres humanos, con respecto a su verdadera esencia, espiritual, y el proceder debido, acorde siempre con esta, haya sido incluido como  tema de pantalla en una revista que, cualquier pensante medio, advertiría  su propósito fundamental, que no es otro, que el de inducir al disfrute “playistico”; de ríos y excursiones montañosas, durante un feriado que ya se tiene concebido como seudo santo, por las cosas que en el mayormente se hacen.

Naturalmente, el complemento propagandístico en torno a los efectos alusivos a la época tergiversada, no podía faltar, destacándose más entre todos, los vistosos y provocativos trajes de baño femeninos, con énfasis en la mayor exhibición corporal posible, a través de la menor cobertura permitida..

 Como bien señala Jonathan, en su testimonio personal, el cual se transcribe en el artículo, “Para él, creer en Jesús no vale la pena, vale la vida”.  Evidentemente, él puede decir eso a partir de la expansión de consciencia  divina lograda, a la cual todos debemos propender.

Entonces, el móvil principal de la celebración de que se trata debe ser recordar y meditar en todo cuanto se ha dicho, y las vivencias que muchas personas han narrado, luego de adherirse a ello, en relación con la presencia terrena y el ministerio de Jesús; su sacrificio como hombre; y, la misión de corte Supremo representativa que tuvo  a su cargo luego, ya como Jesucristo.

No es “playear”, recorrer carreteras, ingerir bebidas alcohólicas.  El año tiene 52 semanas, con sus fines respectivos, que en ocasiones los extienden por conveniencia.  Eso hace  entonces, que uno se pregunte ¿por qué no guardar y respetar uno?

Es que resulta tan difícil sacrificarnos en esos días, como muestra de agradecimiento y contrición ante la magna obra del Gran Arquitecto del Universo.   ¿Es que se tendrá que producir una gran catástrofe mundial, más  superior de las que ya ha habido, para que la humanidad reflexione y respete?

No se debe seguir jugando con eso; que el Creador Supremo, a veces tiene unos jueguitos medio pesados, para advertirle a los hombres que El está por encima de todos; que su Voluntad es la que debe primar; que El es el mayor mandante, utilizando toda la Naturaleza y sus componentes como medios de Expresión.

Finalmente, con humildad, nos permitimos hacer una pequeña sugerencia a quien escribió el artículo: investigar un poco más a fondo sobre la vida del amado Maestro de que se trata, en sus dos vertientes  o versiones, para que en lo adelante, establezca la separación de lugar al referirse a El, como única vía de acceso al Padre. Se debe analizar así, en nuestra opinión:

Hombre: pensamiento divino del  Padre Supremo, corporificándose El Mismo para Expresión terrenal, constituyendo éste uno de sus Atributos. El Verbo; hecho a imagen y semejanza de Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo), para su manifestación física en dicho plano. (Clave: quintaesencia versículos 1-3, libro de Juan, en la Sagrada Biblia).

Jesús, el hombre de Galilea, elegido, a través de cuya personalidad, el Uno (Dios) se describió, hace ya más de 2000 años, ante la comprensión humana.

Cristo: “consciencia del   Yo Soy”, (La Vida Impersonal, de Joseph Benner); evidentemente, en el hombre; “creaciones biológicas de diseño divino; réplicas energéticas de un poder divino”  (Caroline Myss, obra Anatomía del Espíritu); es lo que somos todos. También, de los deberes y de la fuente obligada de retorno, para lo cual debemos alcanzar ese nivel consciencia.

Luego, Jesús el Cristo, hombre dotado de esa Consciencia plena, comisionado por el Padre Supremo, para concienciar a sus semejantes terrenos ( seres con cuerpos físicos), del quehacer necesario como representantes de la Divinidad máxima en la Tierra, para su retorno a la unidad con el Uno.  De ahí que, Jesucristo, como suele llamársele, por comodidad o desconocimiento, es el icono a imitar por la humanidad, en sus acciones; y, por tanto, es verbo, no sustantivo, como dice una canción juvenil, pero solo refiriéndose a Jesús.

 Rolando Fernández

Asuntos de salud y prevención

Es indudable que en las declaraciones ofrecidas por el Dr. Rafael Mena, Presidente de la Asociación de Clínicas Privadas (Andeclip), según reseña el periódico Listín Diario, del 17 de marzo el 2010, pag. 13ª, al ser entrevistado en el acto de puesta en circulación del Reglamento General de los Centros Especializados de Atención en las  Redes Públicas, efectuado por el Ministerio de Salud Pública, se deja entrever, aunque de manera algo sutil, que la mayor preocupación de sector que él representa, es el aspecto económico, cuando debería ser la salud de la gente, por humanidad y principios.

  En ese tenor, cuando él habla de aceptar la fijación  (topes) de los co-pagos que cobran de los especialistas por consultas a los pacientes afiliados en el Seguro Familiar de Salud (SFS), parecería como que se trata de un caramelo envenenado, ya que el mismo Dr. Mena dice, aunque refiriéndose a otro aspecto, “porque por lo general cada consultorio médico establecido en una clínica se maneja como una isla aparte, donde el médico es propietario y pone sus reglas”.

Por lo tanto, los profesionales de la salud cobrarán siempre los co-pagos a  discreción de éstos, y los pacientes tendrán que pagarlos por necesidad o  la conveniencia de recibir los servicios de un galeno en particular. No es verdad que eso lo van a controlar a través de ningún reglamento.

 El mismo presidente de la  citada Asociación, hace referencia a las quejas de los pacientes, en el sentido de que los médicos que consultan a los afiliados en el Seguro Familiar de Salud (SFS), en ocasiones abusan de los mismos, y hasta les ponen a firmar una factura por un valor menor al que realmente les cobran.

El paciente, amén de la paciencia obligada, padece de alguna afección, y en consecuencia, siempre tendrá que acogerse a lo que el médico disponga; es su salud la que está en juego, y el profesional competente, de ordinario hace provecho de la situación para cobrar por su asistencia. Eso hay que estar claro.

Si en verdad el importe de los co-pagos, se quiere controlar, lo que procedería hacerse es no permitirlo, y que los médicos reciban un pago justo por los servicios prestados a los afiliados, sin que estos últimos nada tengan que aportar.  Esa es la única forma.

Por otra parte, y en lo que respecta a la utilización de los Centros de Atención Primaria, “como puerta de entrada al sistema”,  que es lo que debe ser, y a lo cual se opone la Asociación de Clínicas Privada, argumentando determinados aspectos que lucen más bien de carácter defensorios, es evidente que los especialistas se verán muy afectados en términos económicos.  ¿Y los pacientes, como les iría?

Sin lugar a dudas, la causa de mayor de fuerza es que, debido a que los enfermos ya no tendrán que recurrir necesariamente, de su parte, a  especialistas determinados, entendemos, para consultar previamente, sino que podrán contar con un equipo específico de galenos para tales fines que, luego de asistirles, les expedirá los referimientos correspondientes; y esto produciría una merma de consideración a nivel de  los honorarios que se perciben por servicios particularizados.

Ahora,  la aprobación de esos Centros de Atención  Primaria, sí  conviene a la mayor parte a los pacientes, que son de menos posibilidades económicas, y es ahí donde radica el problema; porque ya medicina en este país, no es un sacerdocio; un deseo de ayudar a los demás a preservar la salud, o a curarles determinadas afecciones.  No, ya los médicos, en su mayor parte, son empresarios de la salud; cobran por sus servicios profesionales; y de otro lado,  hasta por los estudios y medicamentos que prescriben.

Es una lástima que una disciplina profesional de esa naturaleza haya descendido hasta los planos mercuriales, sin ningún tipo de contemplación; sin tener presente que, con muchas cosas en la vida se puede especular, menos con la salud de las personas; pues esa si es que no tiene retorno. Y, cuando por incapacidad de pago, se deja perder en alguien, el que lo motive tendrá  que dar cuenta algún día, por su actuación inhumana.

 Todo el que estudia medicina debe estar  bien consiente del compromiso moral y humano que asume ante la sociedad, y con Alguien que está muy por encima de ésta,  que le dotó de condiciones propias para ese ejercicio profesional. No para hacer dinero en abundancia; sino para vivir adecuadamente y servir a los demás.  De ahí, que no todos puedan formarse y ejercer como tales. Se debe tenerse presente además, que ser médico, no exime de padecer, por naturaleza o expiación,  las mismas afecciones que se tratan en otros, de sus congéneres.

Finalmente, si hay dos necesidades que obligatoriamente tienen que estar  supervisadas y controladas de forma directa por los estados, en términos de satisfacción, son la salud y la educación. Sin esas condiciones nadie sale a camino.

“Los que creen que el dinero lo hace todo, suelen hacer cualquier cosa por el dinero”. (Voltaire). Servir más, acarrea mayores logros y beneficios que acumular fortunas. Esa debe ser la reflexión, hermanos galenos

 Rolando Fernández

Una verdad que mucho pesa.

De acuerdo con lo expuesto por Leo Beato, en su publicación  sobre el  “Periodismo independiente”,  en el periódico Hoy, de fecha 18 de marzo del año en curso, pag. 14ª, esa disciplina profesional ha sido cambiada ya por la de meros voceros de los poderes económicos y políticos existentes, actuando los representantes de tan digna labor, como cajas de resonancia de aquellos, en cuanto a lo que a estos  convenga publicar, y callándoles lo que no.

Con muy raras excepciones, esa es una verdad que está más que a la vista; penosa, pero es una realidad.  Sin querer echar más leña al fuego, se podría decir que, una gran parte de la clase periodística se está “metamorfoseando” en mercaderes de información y chantajistas.  Aquí tenemos muy buenos ejemplos de esa condición desafortunada.

Es  muy lamentable que en una profesión, cuyo norte debe ser el de informar adecuadamente  la sociedad a través de los medios de comunicación, independientemente de que favorezca o no a determinados segmentos, muchos de los que la ejercen, se hayan dejado arrastrar, por simple emolumentos salariales, perecederos, y prebendas, hasta hacerles perder todo el sentido ético y de responsabilidad cívica que impone la disciplina.

Leo, tiene razón; pero, lo más aconsejable hubiese sido no externar esa verdad, muy dolorosa por cierto, públicamente, de una manera tan cruda; sino, tratar de manejar la temática a lo interno de los diversos sindicatos y asociaciones que conformar el sector, en pos de rescatar la imagen de un quehacer público en favor de las sociedades desinformadas, mayormente, que resulta imprescindible cuando se lleva a cabo con la oportunidad, ética y pulcritud debidas.

Dice Leo, en su conclusión, concretamente,”el verdadero periodismo independiente ya no existe. La “realidad” es la que conviene a los dueños y esa es la que se publica, manipulando así a las masas”. ¡Que lástima, que sea de esa forma!

La meta debe ser entonces, rescatar la mentalidad independiente de la clase periodística, tanto a lo interno, como a lo externo de la República Dominicana. No  reconocer  la adhesión a esa mala práctica,  de forma tan trascendente, para evitar que con ello se pueda registrar un mayor deterioro en el área

 Rolando Fernández

Una de nuestras bellas cosas.

Durante las últimas semanas, uno de los temas que ha estado sobre el tapete, siendo de los  más sonados, ha sido el de la “mafia” del gas licuado de petróleo en los establecimientos de expendio, denunciada y comprobada por los organismos competentes, en contra de los usuarios de ese carburante, de tanta utilidad en el país, a nivel familiar, como de los servicios de transporte.

Después de muchas alharacas sobre ese particular, del cierre temporal de establecimientos de expendio, de ventilaciones de carácter judicial, como recursos de amparo, innumeras quejas de los afectados; y, el caramelo dilatorio de la elaboración de un reglamento en que se habrían de estipular las condiciones requeridas para el negocio, y las medidas de control tendentes a evitar la continuación de una práctica tan lesiva en contra de la población en sentido general, ahora ocurre que, el Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor, se retira de la discusión de dicha normativa regulatoria. ¿Qué paso ahí?

El aludido reglamento viene siendo elaborado por la Dirección de Normas y Sistema de Calidad (DIGENOR); pero, los técnicos de Pro Consumidor que participaban en la actividad, alegan que las disposiciones contenidas en el  mismo, a su entender, favorecerían a las envasadoras del carburante, al tiempo de “contradecir todo el trabajo que estos vienen realizando, relativos al proceso de verificación, a favor de la población”.

Se sostiene además, como aval de su decisión de retirarse de la discusión del susodicho reglamento: “Quieren hacer un reglamento, asunto que no les corresponde, ya que  el Consejo de Pro Consumidor es que puede hacerlo si afecta al consumidor”. (Periódico Hoy, del 17 de marzo del año en curso, pag. 1E).

Entonces, habría que preguntarse, ¿hacia dónde es que vamos con episodios y contradicciones de esa naturaleza, entre organismos de tanta importancia para la ciudadanía en general?  ¿Es que no va a aparecer alguien que se preocupe realmente y se conduela de este pobre pueblo, siempre engañado, estafado por tantos habilidosos y vividores que nos gastamos?

Ahora, tal disparidad de criterios o posiciones, motiva además,  inquietudes obligadas: ¿Por qué DIGENOR está actuando de esa manera?  ¿Qué hay detrás de esas contradicciones, que en nada benefician a la población común? ¿Quiénes son los propietarios, mayoritarios, de esos establecimientos de expendio

Son preguntas a responder, y rápido; pues, hay una máxima que reza: “Nunca es más oscura la noche, que cuando va a amanecer”, y las noches aquí se están tornando bastante oscuras ya, según lo que se dice en cada esquina.  Otro dicho expresa: “Hasta la belleza cansa”.

 En consecuencia, no esperemos entonces que la oscuridad de la noche y ese cansancio extremo, provoque un desbordamiento social amplio.  Sería algo muy lamentable para el país.

Rolando Fernández

Leamos y andemos mucho.

Cuan difícil resulta convivir entre personas con ignorancia extrema; que fácilmente se dejan manejar por habilidosos (vividores) sin escrúpulos, capaces de cualquier cosa, en pos de lograr sus objetivos; cuando se ha tenido la oportunidad de combatir y conquistar un poco esa condición desfavorable.

Vivimos los dominicanos en una sociedad donde cualquiera se siente apto para hablar y opinar sobre lo que sea: política, economía, historia, sexología, entre otros; no importa la temática.  El asunto es dejarse sentir; crear una seudo imagen pública, para fines posteriores, presupuestados.

Luego, encuentran como caldo de cultivo a un conglomerado social carente de la más mínima información sobre todo, lo que aprovechan para explayarse en sus exposiciones, normalmente vacías de contenido, con la  que, no obstante, logran calar en las mentes de la mayoría  de sus interlocutores, porque a penas estos cuentan con capacidad para escuchar.

Para tratar de lograr credibilidad, y a veces hasta confundir más, evitando posibles contradicciones o posiciones adversas, aun sean parciales, utilizan una red de los denominados interactivos, en muchas ocasiones amigos, y en otras pagados por los productores de programas, o los sectores que representan, para que llamen a los mismos, y les hagan coro, o les ayuden a convencer a los oyentes, con aportes adicionales.  Como se juega con la inteligencia de los demás.

La verdad es que  “este es un país muy especial”, como dice un gran cómico nuestro; en que la falta de educación y consciencia, hace que la gente se deje “marigonear” con facilidad; ser manejada como robots comandados, y entusiasmarse como niños, ante un juguete nuevo, con las alharacas mercadológicas, políticas, o de cualquier otra índole.

 Aquí, se habla y se habla; nunca se hace nada.  Lo que más se procura es que las cosas se olviden; distraer la atención a través del manejo, a propósito, de temas o sucesos diversos, y la introducción rápida de los nuevos que puedan aparecer, como fórmula para que los anteriores se vayan olvidando.

 Así, es como andamos en esta “Nación de Dios”, cogiendo y dejando; externando comentarios alienantes, en ocasiones hasta sin sentido; echando tierra a los asuntos de trascendencia; y, pagando cajas de resonancia, para entretener a la población en sus quehaceres diarios, sin que mucho  pueda ésta, reparar en nada que resulte de carácter reivindicativo.

Ahora, para remate, ante la norma dolosa o fraudulenta de plagiar trabajos de grado ajenos, para presentarlos de nuevo, y cumplir así con un requisito de rigor, a satisfacer por parte de los estudiantes dominicanos, para poder recibirse como profesionales en cualquier disciplina, la recomendación de algunos sectores influyentes de la sociedad dominicana, en pos de corregir la  mala práctica citada, es que se elimine esa  condición. ¡Que lástima!

Evidentemente, eso es algo que, de aceptarse, iría en contra de expansionar consciencias; de la capacidad de análisis e interpretación necesaria, en relación con hechos y situaciones importantes para el país, ya en lo concerniente a la clase profesional también, en sus diferentes ramas del saber.

 Esto, por consiguiente, abrirá más aun el abanico de facilitadores para la venta de imágenes públicas, sin bases de sustentación; solo con un verbo florido, glamour e intenciones de convencimiento.

Dice, M. de Cervantes: “El que  lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Así que, para que no nos dejemos seguir narigoneando a voluntad, leamos mucho; aprendamos a leer en los pensamientos; a leer de manera directa y entre líneas. Andemos mucho; aprendamos a andar en las pretensiones ajenas; a conocer cuando se nos anda con circunloquios o rodeos.

 Rolando Fernández.

COMIENZA EL FESTIVAL SEUDO SANTO

Paradójicamente, una de las celebraciones de mayor connotación a nivel mundial, y en el nuestro por supuesto, aunque mal concebida o interpretada, es el feriado vacacional de la llamada “Semana Mayor o Santa”, bautizada así, por los verdaderos hechos de alta significación para la humanidad, que en ella deben conmemorarse, pero que ahora se olvidan.

Es una lástima que una tradición de esa naturaleza, con el paso de los años, y producto de la inconsciencia de la gente, haya ido perdiendo su verdadera esencia, que es de carácter espiritual enteramente, y no mundanal festivo, como hoy tantos piensan, y actúan en consecuencia.

Es por ello que el tiempo cuaresmal en que estamos, lo han ido convirtiendo en el “preámbulo” de preparación  mental para los convites playeros y las francachelas “montañales”, que se habrán de llevar a cabo durante el mencionado período, con sus “comelonas” e ingesta de alcohol respectivas.

 Evidentemente, el comercio especulador hace provecho de la costumbre impropia adoptada, y de las concepciones erradas de los seres humanos de hoy, para hacer su agosto en estos días,  por lo que ya la promoción de objetos alusivos a la época (trajes de baño, piscinas, bronceadores, aceites para la piel, termos, hieleras, etc.), como la inducción mercadológica al consumo, se dejan sentir con tanta fuerza, que los  periódicos están abarrotados de anuncios por doquier.

 Sin  embargo, muy pocas son las menciones referentes al sentido RELIGIOSO  en sí de tal período, sin importar  secta religiosa alguna, a la cual se pertenezca; pues todas, exceptuando una a nuestro entender, creen y alaban al que llaman Señor, en sus dos versiones, como el amado Maestro Jesús, y como Jesús el Cristo, a partir del bautizo de Juan el Bautista, quien le reconoció y dijo “He aquí el Cordero de Dios que quieta el pecado del mundo” (Juan 1-29); y, dio testimonio de “ver al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él (Juan 1-33).  Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. Cuanto  para pensar hay en esas poderosas frases bíblicas.

Estos tiempos, deben ser ahora,  más bien, para reflexionar y meditar sosegadamente sobre los acontecimientos mundiales que estremecen la humanidad presente, como llamados a la contrición, reconocimiento de una Divinidad Suprema mandante, y un proceder humano, acorde con la verdadera esencia del hombre, ESPIRITUAL.

No es un descanso programado para veraneo, actividades festivas, recorrer carreteras, visitar playas e ingesta de alcohol. No; no hagamos honor a aquellas jocosidades cantadas por el extinto Milton Peláez, pero con sentido, cuyo espíritu debe estar muy intranquilo, por la situación desagradable que enfrentan sus hijas.  El cantautor decía:

“En el mundo en que vivimos, nadie lleva religión, (boon); solo se acuerdan de Cristo, cuando sienten un temblor; o cuando viene un ciclón”.

Milton, nos dejó por un tiempo; pero muy antes de hacerlo, nos regaló ese mensaje versificado, muy significativo e inductor,  cuyo contenido, a pesar de los años, aun  perdura latente  en el pensamiento de muchas personas, e invita a “cambiar la página”.

Para nadie es un secreto lo que actualmente está ocurriendo.  Entonces, ¿por qué no se aprovechan mejor estos días para revisar algunas citas bíblicas muy instructivas? Como por ejemplo:

“Y oiréis de guerras y rumores de guerra.  Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares”.  (Mateo 24, vers. 6-7).  Todo, refiriéndose Jesús, a las señales antes del fin.

Leer además, con detenimiento y espíritu reflexivo, trabajos que aporten, como el que publica en el periódico “Listín Diario”, de fecha 14 de marzo del presente año, pag. 4C, el señor Miguel Corales, bajo el titulo “¿Dónde está Dios en estos momentos de cambios terrestres?  Es un artículo  muy bien logrado, y edificante.  Felicidades hermano.

Seamos y menos festivos y más reflexivos, en estos días de cuaresma y Semana Santana

Autor: Rolando Fernández