Está peor, y empeorará más

El problema eléctrico nacional sigue siendo uno de los temas más abordados en el país, por autoridades del ramo, periodistas y la población en general, dado que cada vez tiende a agravarse más y más, no obstante las esperanzas que fueron cifradas en el flamante “redentor” de turno, vicepresidente de la CDEEE, en cuya gestión, parece ser, se ha limitado a convertirse en cobrador compulsivo, persecutor del fraude parcial (usuarios); procurar el pago oportuno a los altruistas generadores; y, naturalmente, propugnar por el aumento de la tarifa, por su servicio que no sirve, y la facturación de las amplias tandas de apagones que se verifican a nivel nacional.

Y es que, ni él, ni nadie va a resolver el problema, mientras se estén apañando las connivencias entre los políticos y empresarios que rigen el negocio; que se dejen sin efecto todos y cada uno de los contratos leoninos firmados para el suministro de la energía y otros servicios inherentes al área; que se renegocien esos acuerdos adecuadamente, pensado sólo en el sosiego de la población, la equidad necesaria, como el desarrollo del país, y no en intereses económicos particulares.

El senador Adriano Sánchez Roa, abrió las puertas para tales propósitos, al someter ante el Congreso Nacional, la iniciativa de rescisión y modificaciones pertinentes.  Pero, todo luce indicar, que a muchas de las personas envueltas en ese comercio, les conviene que el asunto continúe tal cual; y es la razón por la cual, no se quiere agarrar el toro por los cuernos, para reencausarlo por otros senderos.

Todo se limita en consecuencia,  a nuevos inventos; tomar recursos prestados para honrar el famoso subsidio; y, proclamar promesas demagógicas e infundadas, como esa de que, “el sector energético se propone brindar un servicio de 24 horas de energía a cerca de dos millones de usuarios para el 2012”; eso dijo don Celso. (Véase periódico Diario Libre, del 25-8-10, Pág. 18).

Cómo es posible que, ante una las situaciones más precarias y desastrosas que ha registrado el servicio en los últimos tiempos, este señor le diga al país, que para el 2012, cuando, probablemente la población en general, ya para esa época, supere ampliamente los once millones de habitantes, se espera que sólo cerca de dos millones puedan contar con energía durante las 24 horas del día.

A veces, hay cosas que es preferible callarlas, para no irritar más a la gente; pues se tornan burlonas, amén de que se interpretan como, jugar con la inteligencia ajena. Y, es que el señor vicepresidente ejecutivo actual de la CDEEE, conoce muy bien las intríngulis de la problemática, y sabe que ese tipo de anuncio no es más que un decir, ante la presiones sociales que se reciben.

Además, está poniendo en evidencia, que sólo le interesa que una pequeña parte de la población reciba con eficiencia el servicio, pagando obviamente, las altas tarifas que asignan los magnates del negocio, y los que prestan recursos para el área. Y, con los ciudadanos y residentes restantes, ¿qué pasará, señor Marranzini?

Otra pregunta importante, que restaría por plantearse en relación con el tema es que, si el fraude eléctrico por parte de muchos clientes, que buscan la manera de defenderse contra la obligación de tener que pagar una tarifa abusiva, o que por iliquidez, no pueden hacerlo, es tipificado por el “procurador general adjunto para el Sistema Eléctrico (PEGASE)”, como un delito más de los que se cometen en el país, cómo se tipificaría entonces el que incurren las distribuidoras, cuando facturan de más, cobran los apagones y castigan a los que pagan religiosamente por el servicio, con suspensiones inmerecidas, sin habérseles compensado nunca por esa arbitrariedad, en violación al mandato correspondiente estipulado en la Ley General  de Electricidad vigente.

Por tanto, es muy lógico suponer que, con ese panorama de frente, mientras el negocio eléctrico en la República Dominicana, continúe operando bajo un esquema especulador-capitalista, en base al cobro compulsivo de elevadas tarifas, por un servicio ineficiente (las más caras del área del Caribe, según los expertos); la aplicación unilateral de la ley que rige al respecto (sólo en contra de la población); poco respaldo estatal hacia los clientes, que se sienten estafados; cortes indiscriminados del servicio; el sacar usuarios del sistema por incapacidad de pago, ante los altos precios y la crisis económica generalizada que arropa a los dominicanos, seguirán habiendo y aumentando las conexiones ilegales, por la imprescindibilidad de la energía eléctrica para todo. Y, por consiguiente, la caótica situación energética nacional se empeorará cada vez más.

 Rolando Fernández

Loable iniciativa de un senador de la República

Muy acertada resulta, y debe ser acogida con la oportunidad debida, la iniciativa del senador por Santiago, Julio César Valentín, relativa al proyecto de Ley Orgánica de Fiscalización y Control, que introdujera recientemente ante el Congreso Nacional, y que procura “establecer límites al ejercicio del poder en el Estado”.

De ser aprobada en ambas cámaras legislativas, sería una normativa legal, cuya aplicación reportaría excelentes resultados para el país, que no sólo es de los ministros y funcionarios designados por el Poder Ejecutivo, sino que corresponde a todos los dominicanos. Pero, hay muchos engreídos que, cuando les distinguen al nombrarles en determinados cargos, se creen  incontrolables; dueños y señores,  que a nadie tienen que rendir cuentas.

Eso de desacatar las invitaciones que sean cursadas por el primer Poder del Estado, a los fines de que se expliquen determinadas situaciones, o se presenten documentos comprobatorios que avalen ciertos actos públicos, no debe continuar ocurriendo, se cual sea el ministro o funcionario de que se trate.

Esa debe ser una cita obligada; no con el Congreso Nacional, propiamente, sino con el pueblo elector; y, esa ley tendría que ser cumplida u observada, so pena de que se apliquen los procedimientos pertinentes de conducencia, o las sanciones que ameriten las circunstancias; que, quedarían estipulados en ambos casos, de forma clara y precisa, en la precitada legislación.

Está bueno ya, para que determinados ministros y funcionarios estatales, que se considerar estar por encima del bien y el mal, no obtemperen a las citaciones que les hace el Congreso Nacional, con el propósito de interpelarles sobre ciertos actos y situaciones de su interés, inherentes a las funciones de los cargos que se ocupan.

El proyecto de ley del senador César Valentín, con objetivos claramente definidos de fiscalización y control sobre el quehacer debido de los funcionarios gubernamentales, como el de imprimir carácter de obligatoriedad en las explicaciones que se les requieran, demostraciones o publicaciones que resulten de lugar, tiene que ser apoyado a  una sola voz por la sociedad dominicana, dada su importancia indiscutible.  Eso, además del marco constitucional que en que sustenta.

Aunque tarde, parece ser que estamos por comenzar a redefinir y clarear aspectos de mucha importancia correspondientes al ejercicio del poder en el Estado nuestro, que ayudarían en gran medida para la conducción y administración efectivas  de las cosas publicas.

¡Adelante, conozcan y aprueben!, señores miembros el Congreso Nacional.

 Prof. Rolando Fernández

Las prestaciones laborales, por justicia, deben ser para quien haya trabajado

Según aparece reseñado en algunos medios de prensa local, un grupo de ex asesores de la CDEEE, han incoado una demanda  contra de la misma, en reclamo de que les sean pagadas las prestaciones laborales que entienden les corresponden, a raíz de ser cancelados sus nombramientos, al inicio de la presente gestión, a cargo del señor Celso Marranzini.

El caso viene siendo conocido en la Segunda Sala de la Corte de Trabajo del Distrito Nacional, a la que acudió dicho funcionario, en su calidad de vicepresidente ejecutivo de dicha empresa energética estatal, y expuso ante los honorables magistrados que presiden, sus alegatos y consideraciones sobre el particular.

A su decir, el grupo demandante estaba incluido en una “nominilla de 111  asesores, nombrados en la administración pasada, que cobraban sueldos que oscilaban entre RD$30,000.00 y RD$125,000.00, sin prestar ningún servicio a cambio”. (Véase periódico HOY, del 27-8-10).

Eso significa, que los agraciados tenían unas muy buenas botellitas; pues, a eso es que huelen todos los asesores en el marco de la sociedad politiquera que nos gastamos; con muy raras excepciones, claro está, ya que sí hay quienes en verdad rinden una valiosa labor.

Es obvio que, cuando se habla de una cantidad de nombramientos tales, hay que suponer la intención subyacente en la decisión administrativa, tomada en cada caso; y que, alguien que viene del sector privado, donde se paga, pero hay que trabajar, lógicamente, tratará de enmendar y transparentar, al tomar las riendas de una entidad estatal deficitaria, con tan delicada labor a cargo.

Ahora, ocurre que, un grupo de 21 personas, de las incluidas en ese “festival de asesorías”, que cobraban sin trabajar, según el señor Marranzini, son de opinión que también merecen recibir jugosas prestaciones por sus despidos, más que justificados, si es que en verdad no hacían nada en la mencionada institución.

Las prestaciones laborales, siempre será de justicia plena otorgarlas, cuando se haya contribuido con el desarrollo de un trabajo empresarial de cualquier tipo. Pero, cuando eso no se ha hecho, recibiendo no obstante, el beneficio de los emolumentos mensuales correspondientes, por la  mera razón de haber sido designado en un cargo, probablemente por motivos politiqueros, más que otra cosa, como que se torna injusto el seguir premiando por segunda vez a los agraciados.  Más aun, cuando se trata de gastos a cubrir con fondos estatales, correspondientes a una entidad deficitaria.

En consecuencia, el aspecto fundamental a ponderar, en términos justicieros, debe ser, el haber trabajado o no, durante el tiempo en los puestos.

 Rolando Fernández

Drogas, adicción y capitalismo andan juntos

Para cualquier pensante medio, con cierta formación, es fácil advertir que el tráfico y consumo de drogas se irá de manera definitiva, con los cambios obligados que ya requiere el modelo capitalista actual; que ha sumido en el lastre penoso de  la pobreza y la miseria, a una gran parte de la sociedad mundial; que a la vez recibe  la inyección del aguijón proconsumista-esnobista, inducido por los cuatro costados, que tanto perturba los corazones y mentes débiles de la gente, ante las precariedades que se verifican, para la satisfacer a plenitud la creación de los falsos deseos a que es arrastrada.

Es de ahí que resulte tan difícil el combatir tales prácticas, y se sólo se hable de interdicción, prevención y punición con respecto a las mismas. Es decir, dar el frente a los efectos, sin combatir las causas que realmente y efectivamente se encuentra en la base del problema o flagelo.

Mientras permanezca regente el modelo capitalista actual, con el maridaje y concurso de los políticos, caracterizado por ser un régimen explotador, agiotista y excluyente de los segmentos sociales  empobrecidos; y que resultan los más bombardeados y propensos a ser alienados con la magia sutil del mercadeo inductor, imprescindible para los logros acumulativos financieros y subyugantes, se tendrá drogas y adicción por doquier; no bastará con atacar por el flanco de los efectos solamente.

El asunto se torna más problemático aún, cuando los tentáculos del gran negocio logran alcanzar a determinados funcionarios que se tornan  corruptos;  al igual que autoridades judiciales manejables, por circunstancias ambos; en necesidad, avasallados y pisoteados por el mismo sistema socio-económico imperante; con insostenibles niveles de degradación ético-moral, que les permite muy pocas satisfacciones, oportunidades de desarrollo, y el disfrute de una mejor calidad de vida.

Pero además, constituyen barreras insalvables, las seguridades que en términos económicos proporciona el negocio de las drogas para algunos países, empresas y particulares, que las defienden  a raja tablas, aun sea soterradamente; pues, les permite la confección de sólidos colchones financieros, que se logran obtener a partir de los dineros provenientes de esas actividades, consideradas ilícitas, pero provechosas.

Tampoco se debe olvidar, el amplio mercado de trabajo que favorece; como el costeo de muchas necesidades de corte social que facilita, y que los estados no pueden satisfacer, por la razones limitativas que les impone el mismo esquema capitalista;  el cual es monitoreado a control remoto por  los organismos internacionales de financiamiento, en procura de plazas para la colocación de los excedentes monetarios que acumulan los grandes productores y exportadores mundiales.

Vemos entonces pues, que por más esfuerzos que se hagan para combatir efectos, el actual panorama mundial sólo inclina a pensar que se tendrá tráfico y consumo de drogas para un buen rato; a menos que, se procure desmontar el sistema capitalista vigente, aun no sea en su totalidad; que haya mayor justicia social en todos los órdenes; y, una redistribución más justa de bienes y servicios, a nivel de los pueblos tercermundistas, principalmente.

 Rolando Fernández

Importante narración, y sugerencias para los padres

Hay experiencias en la vida de las personas, que no deben ser conservadas sólo para utilidad propia; sino que también, merecen ser compartidas con los demás, para provecho en conjunto.

Más aun, cuando despiertan en lo particular, curiosidades marcadas, por tornarse poco superficiales; y que a la vez, inducen hacia la realización de investigaciones con cierto carácter de profundidad; a escudriñar con ahínco sobre determinados temas que, con anterioridad, pasaban algo desapercibidos, mentalmente.

En una ocasión, en que nos encontrábamos impartiendo docencia en un aula de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), se presentó un señor, con vestuario de oficina, y un carnet de estudiante en las manos. Se nos acerca, y pregunta al mismo tiempo, ¿profesor, usted conoce a esta joven?; a lo que le contestamos que sí; pero, que le habíamos dado clases hacia un par de semestres.

Que no obstante, le recordábamos bien, dentro del grupo al cual perteneció, por ser una muchacha graciosa y simpática; con un rostro muy llamativo, de esos que difícilmente uno se olvida.

Al cuestionarle nosotros sobre su búsqueda, el caballero, que era el padre de la estudiante, nos respondió que él se   había presentado al salón de clases, debido a que ella estaba desparecida desde el fin de semana próximo pasado, y que alguien le llamó para decirle que le había visto en ese curso, esa mañana precisamente.

Comprobamos que no era así; y que probablemente, lo ocurrido fuera, que alguna de las jóvenes presentes tuviera algún parecido con su hija, lo cual tampoco pudimos constatar con las que allí estaban.

Nos manifestó entonces, ante la inquietud nuestra, que la muchacha se había ido de la casa desde el viernes en la tarde, dejando una carta para él y su madre, donde les decía, que no la buscaran en ninguna parte, porque no la iban a  encontrar.

Al dar las gracias y despedirse, le pedimos dejar sus teléfonos, para avisarle, en el caso de que alguien le viera.

Cuando el padre de la estudiante desaparecida abandona el aula, una de las alumnas presentes nos dijo, más o menos así, “profesor, yo conozco a esa muchacha, y es muy probable que ella haya sido sacrificada; porque ella estaba metida en un grupo de esos que practican satanismo, y ahí hacen eso”.

De inmediato, le preguntamos a esa joven, el porqué lo sabía, a lo que nos contestó, que “ella también había estado asistiendo con su novio al lugar, y que conocía sobre algunos de sus ritos; pero, que ella había dejado eso ya”.

Realmente, nos inquietó bastante el asunto, por el marcado crecimiento que advertimos en esa cultura, a nivel de la juventud nuestra, partiendo de las palabras de la estudiante informadora, y las de  otros más que se agregaron también. Y, de que era algo en lo cual, una gran parte de los padres poco estaban reparando; al igual que los representantes de las diferentes sectas religiosas que tenemos en el país, a los que tampoco se les oye hablar sobre el asunto.

Movido por la curiosidad latente, y hasta obligada se podría decir, en relación con la experiencia narrada, nos propusimos investigar un poco sobre el origen de algo que, no es que desconociéramos en su totalidad, por nuestra condición de asiduo escudriñador; pero, los conocimientos que teníamos resultaban ser muy superficiales para analizar y tratar de entender aspectos relacionados con ritos diabólicos ortodoxos y sacrificios humanos de esa naturaleza.

En esa virtud, optamos por procurar suficientes informaciones sobre el tema,  a los fines de edificarnos lo más posible, y así poder estar en condiciones de orientar a muchos de esos jóvenes, cuando dieran apertura, lógicamente, y que evidenciaran estar en esos caminos, por el comportamiento que observaran; vestuarios y exhibición de la una serie de efectos alusivos a dichos ritos y ceremonias, ya fuera por inclinación hacia la secta, o prácticas en sí.

Hay muchos indicadores que permiten identificar la propensión o pertenencia, respecto de grupos de esa índole, en los que los padres deberían reparar con atención, ya que para ellos resulta más fácil, por la convivencia; distinto a lo que sólo tenemos la oportunidad de interactuar a nivel de las aulas.

Entre los distintivos más comunes están, amén de las prendas de vestir y demás, el poner en evidencia, querer  lograr la satisfacción total, imposible, de toda actitud “proconsumista” inducida por el medio; es decir, el deseo de ostentación, prohibida en muchos casos para algunos; pues, no todos podemos ser ricos a la vez, y autocomplacernos  cabalmente a voluntad. 

Es por ello, entre otras cosas, que hay quienes se inclinan por recurrir a las fuerzas del mal (oscuridad), en procura de ayuda, a cualquier precio, para  lograr lo que quieren, concertando pactos terribles con esas entidades,  los que luego deben cumplir, o pagar las consecuencias. Evidentemente, esos espacios o ambientes de interacción les dan la oportunidad de hacerlo

De igual forma, se debe observar si hay adicción desmedida a la música sincopada  y los llamados ritmos metálicos, que con frecuencia inducen al uso de sustancias prohibidas, al alcoholismo y al sexo degenerado, etc.; que con frecuencia, son de las cosas que allí se viven.

En fin, hay muchas precauciones que los padres pueden tomar, para que luego no tengan que lamentarse, incluyendo el establecer una relación más de cerca con los hijos; mayores orientaciones directas, y hasta procurar el concurso de líderes espirituales o religiosos connotados, cuando algunas actuaciones de los vástagos parezcan impropias, como esas de  las desobediencias recurrentes, mofas y maltratos ocasionales a los propios procreadores.

De la joven aquella, jamás volvimos a saber, lamentablemente; tampoco verle en los pasillos y entornos uasdianos, no obstante estar cursando a la sazón los inicios de una carrera profesional.

Desconocemos, por consiguiente, lo que en verdad ocurrió con  ella; pero, persuasivamente se infiere, que nada bueno pudo haber sido.

Atención, padres modernos, orienten y cuiden de sus hijos, para que esta sociedad degenerada no haga presa de ellos; y mañana, no tengan ustedes que pasar por una experiencia similar, a la de aquel desconcertado hombre de trabajo, que desesperadamente buscaba, sin encontrar, a su amada hija.

 Rolando Fernández

Un gasto estatal injusto

Ya se ha convertido en una práctica ineludible para el Estado Dominicano, el tener que incurrir anualmente en cuantiosos gastos para acondicionar y remodelar los estadios de baseball profesional que operan en el país, en ocasión de  inaugurarse cada torneo rentable de la actividad; que sólo beneficia a los jugadores y a los dueños de los equipos. (Véase periódico El Día, del 23-8-10, página. 36).

Es una lástima que, con las precariedades nacionales que se verifican en la actualidad, en términos de salud (verbigracia: el pormenorizado y penoso reportaje que hace el periódico Listín Diario, en fecha 23-8-10, respecto de la forma precaria,  desastrosa e ineficiente en que operan la sala de emergencia y otras áreas del Hospital Darío Contreras, bajo el título “Un día en  el Darío”), educación, servicio de energía e inseguridad ciudadana, el Estado nuestro tenga que erogar grandes sumas de dinero, para reparar los estadios; y, ponerlos en condiciones optimas, para el montaje de un espectáculo comercial, tintado hoy con mínimos ribetes deportivos, de los tantos que otrora  adornaran el llamado “pasatiempo nacional”; y que, en el presente, nada más proporciona pingües beneficios personales.

En consecuencia, resultaría más que aconsejable que, dado el déficit presupuestario-fiscal que se alega, en alta voz, a nivel de las esferas gubernamentales, y las presiones indirectas que ejerce el Fondo Monetario Internacional (FMI), para que se aumenten los impuestos y la tarifa eléctrica, en contra de la población menos pudiente, el Gobierno Central se inclinara por dejar de lado ese tipo de compromiso; y, que sean los magnates beisboleros del país, quienes  se encarguen ellos mismos, de preparar los escenarios correspondientes para su jugoso negocio anual.

Pero además, que se eliminen las exoneraciones en la importación de determinados útiles para tales propósitos, y que se impongan los tributos debidos, de otro orden, dadas las características mercuriales que ahora exhiben los promotores de la actividad, al igual que los participantes directos en el terreno de juego.

Luego, el Estado Dominicano, no debe continuar subvencionando un negocio de particulares, en contra de la satisfacción de las tantas necesidades sociales de carácter prioritario, que demanda la sociedad en general.

 Rolando Fernández

Hacer el bien, cuando se deba y se pueda

Desde muy temprana edad hemos venido escuchando una frase muy popular, que induce a la gente a servir y apoyar siempre a los demás sin discriminación alguna; como una forma generalizada de hacer el bien, no reparando en que sea o no, la actitud procedente, y cuál en verdad sería el efecto final de las acciones que encaminemos en favor de otros.

La frase a que nos referimos es aquella que reza “haz bien y no  mires a quien”, que obviamente, constituye una de esas verdades convencionales que mueven a muchas personas a actuar, impulsadas por el contenido exoterico de un mensaje; pero, que podría ser una concepción clásica errada, en un contexto más profundo de carácter espiritual.

Muchas veces, por desconocimiento sobre el porqué algunas situaciones, a nuestro juicio dolorosas y preocupantes, norman las corrientes transitorias de vida de algunos de los seres humanos, tratamos de ayudarles a cargar su cruz; aligerarles la carga, como se diría comúnmente; aunque, inocentes de que con ello, si bien es cierto, les estamos favoreciendo en términos físicos- mundanos, podríamos también estar interfiriendo con el proceso de evolución espiritual a  cargo.

En consecuencia, con el auxiliarles,  se puede dar el caso de que, más que un bien, posiblemente estemos haciéndole al otro un mal, por la repercusión que tendría la intervención ajena en un ámbito de mayor importancia, en otro plano claro está, conforme con nuestra verdadera esencia divina.

En el tenor de lo que se trata, se debe apuntar que, no obstante la Sagrada Biblia ser un libro usado como texto-base por diversas sectas religiosas, bajo diferentes concepciones interpretativas, que  han originado  la creación de los distintos grupos existentes, no cabe duda de que, en el contenido profundo  de la mayoría de sus textos, hay todo un marco filosófico- esotérico, que muy pocos creyentes procuran descodificar; limitando sus lecturas a los versículos que resultan más sencillos para el entendimiento común humano, que luego proceden a recitarles literalmente.

Precisamente viene al caso, al abordar el tema que nos ocupa, el libro de los Proverbios de Salomón, en su capítulo 3, verso 27, en que dice “No niegues hacer el bien a quien es debido.  Cuando tuvieres poder para hacerlo” (versión Sagrada Biblia no Católica).  Es un claro mandato bíblico, en relación con el asunto de que se habla.

Notemos entonces, que no solamente nos instruye a discriminar, cuando señala, “a quien es debido”; que en nuestra humilde opinión, significa – aquellos en que corresponda –  sino que además,  circunscribe la acción, a cuando se puede hacer.  Es decir, en pocas palabras, “cuando se deba y se pueda”, lo cual evidencia no obligatoriedad siempre.

Creemos que Salomón, sí estaba claro, en cuanto a la intervenciones ajenas en las circunstancias expiatorias o kármicas de los demás, en términos de la eventual afectación evolutiva espiritual que pudieran reportar; y que por tanto,  plasmó el mensaje de que se debía proceder con cierto cuidado intuitivo, y ponderar previamente la actitud a asumir, frente a situaciones del prójimo que provocaran algún tipo de sentimiento compasivo. Pues muchas veces, son el producto de deudas contraídas en existencias anteriores, o durante la actual, que inexorablemente hay que conquistarlas, por ley de la Naturaleza. “Nada es casual; todo es causal”, dicen connotados esoteristas.

Evidentemente, no es muy fácil el ignorar o decidirse por actuar, ayudando o reconfortando a alguien seriamente afectado por cualquier evento o enfermedad corporal, cuando interviene de manera directa el aspecto emocional humano. El separar lo emotivo de lo mental resulta muy difícil; máxime, cuando no se tiene entrenamiento alguno, ante determinados episodios que laceran de manera muy significativa a congéneres nuestros.

La manera más factible de poder lograr dirección al respecto, en nuestra apreciación, sería procurar adiestrarse en escuchar la voz interior que a todos nos habla siempre; no sólo sobre ese particular precisamente, sino en cuanto al   accionar completo que debemos llevar a cabo durante el tránsito de vida en curso; voz silente a la que, de ordinario, cuando el cúmulo de pensamientos que cargamos nos permite identificar y escuchar, hacemos caso omiso, permitiendo que intervenga y dirija entonces, el falso ser que nos suponemos, el ego humano.  Craso error.

Además, esperar que la intervención nos sea solicitada por el hermano de que se trate; no ofrecerla de forma directa, y mucho menos cargar su cruz, que a él corresponde, sino ofrecerle el concurso y las orientaciones que se entiendan pertinentes, a partir de las orientaciones internas que se logren captar.

 Rolando Fernández

La OMSA sería más que rentable

En más de una ocasión hemos oído al director de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses, denunciar la deficiencia de recursos económicos con esta ésta tiene que trabajar; hablando incluso, en una oportunidad, hasta del eventual cese de las operaciones, en el caso de que no se lograra una mayor asignación presupuestal, como un aumento de las demás subvenciones colaterales en su favor que recibe, aduciendo insostenibilidad de los costos en que se tiene que incurrir.

No obstante, muchas personas aquí entienden que, en las condiciones actuales, esa entidad podría operar satisfactoriamente, si en adición a los recursos estatales que recibe, exoneraciones, exenciones impositivas, etc., etc., se agenciara aumentar los provenientes de los servicios de transporte que ofrece, aun manteniendo cobros módicos, y de carácter social, a través de una administración efectiva; y,  dejando de lado, claro está, la variable politiquera que se verifica en la forma de manejo presente.

Claro que para ello, habría que introducir adecuados procedimientos de supervisión y control, a los fines de eficientizar el servicio,  y satisfacer a toda capacidad la demanda de la población en las diferentes rutas programadas, adicionando otras que resultaren necesarias.

Ese es un servicio con necesidad in crescendo, a nivel de las diferentes actividades diarias que realiza la población, que preferiría utilizar unidades de la OMSA para trasladarse a los lugares de trabajo, universidades y escuelas, entre otros, en vez de abordar guaguas y vehículos destartalados del servicio conexo de transporte público.

Ahora, para ello, urge despertar en la ciudadanía la confianza de espera por los vehículo de la institución, a horas fijas, o con exactos periodos intermedios de tiempo, programables también por ésa, sin riesgos significativos de retrasos, o inobservancia de los conductores en las paradas correspondientes; amén de disponer sanciones, para los choferes que conducen temerariamente, y que dispensan malos tratos a las personas que abordan las unidades, a veces utilizando vocabularios impropios.

Se observa con frecuencia, que algunos conductores sólo recogen pasajeros en las paradas que ellos quieren, irrespetando la espera de los ciudadanos; al igual que tampoco les dejan en el punto solicitado.

Además, no es raro ver, después de mucho esperar, que pasan hasta tres (3) guaguas juntas; la primera repleta de pasajeros, mientras las otras le siguen vacías prácticamente. Eso es un indicio claro, de que no hay una programación de salida en los controles, y de que cada cual conduce como  quiere, sin ningún tipo de cuidado e intención de preservación de algo que es propiedad de todos.

Una medida que resultaría muy pertinente, con relación a las unidades en servicio, sería la introducción de manera sorpresiva en determinados tramos de las rutas a recorrer, de supervisores de la institución, tal cual pasajero común, para que transiten parte de los trayectos y observen, para luego rendir los informes correspondientes, y que se introduzcan los correctivos de lugar.

Las otras fallas notables tienen que ver  de manera directa con la higienización de los vehículos y el mantenimiento preventivo, cosas que son imprescindibles en el ofrecimiento de ese tipo de servicio.  Nadie quiere ensuciar su ropa, y mucho menos tener que abandonar el medio de transporte a mitad de camino, porque éste presente desperfectos mecánicos; se pierde tiempo y el pago del pasaje.

Señor director de la OMSA, los nortes para recuperar niveles aceptables de recursos económicos por parte de esa entidad, que permitan cubrir costos a satisfacción, y la posibilidad de lograr algún beneficio, sin tener que recurrir necesariamente  las arcas del Gobierno Central, en determinados momentos, deben ser: despolitizar la actividad, conservar en buen estado las unidades y eficientizar cada vez más el servicio, adiestrando a los prestadores callejeros, choferes, al tiempo de procurar la captación de una mayor cantidad de usuarios, creando las rutas adicionales que se requieren.

Cuando la OMSA se torne suficiente y eficiente, habrá que hacer un cementerio para las guaguas voladoras y demás vehículos deteriorados que circulan por nuestras calles y avenidas, dando servicios de transporte; pues la misma, llenará toda una necesidad social.  Nadie usará entonces esos últimos; y por tanto, también se hará rentable esa actividad estatal

Autor: Rolando Fernández

Luto de nuevo en la Lincoln; ¡que pena!

Desde hace ya un tiempo considerable, esa avenida capitalina, tan transitada por personas de diferentes estratos sociales, como peatones, o en tipos de vehículos diferentes, viene siendo utilizada por jóvenes desaprensivos, para realizar carreras en vehículos de alto cilindraje, sin observar normativa de tránsito alguna; aparentemente, bajo los impulsos de la osadía, propios de las tempranas edades, y los deseos de ostentación inherentes.  A veces también, movidos por los efectos de sustancias alucinógenas, cuyo uso  caracteriza  hoy en día, a muchos de estos muchachos adinerados, sin supervisión u orientación paternal.

Ese autódromo nocturno, y otras calles usadas como tales, se han llevado muchas vidas; las de inocentes ciudadanos que en ocasiones salen de sus trabajos a altas horas de la noche, y se trasladan a descansar a su casas, que son atropellados y dejados tendidos en el pavimento de manera irresponsable; como de algunos de los suicidas u homicidas temerarios, podrían llamarse, que incurren en esa deleznable práctica vial. Así luce ocurrió, en el último caso registrado.

Precisamente, el accidente   del hoy occiso, Raúl Vila, en esas circunstancias, tan lamentable, por tronchar a destiempo su joven vida, el fin de semana próximo pasado, mueve a plantearse un par de inquietudes muy importantes: Primero, ¿cómo se concibe que un hombre ya, de 25 años de edad, según reseña la prensa local, que supone tener cierta madurez y formación académica, por su nivel social, se disponga a prácticas tan anómalas y riesgosas, como esas? Es lo que las evidencias indican.

Segundo, ¿cómo es posible que un vehículo deportivo, de esa marca tan reconocida “Ferrari”, que se cree tener una sólida fabricación, por su elevado costo y eventual uso, se haya “partido literalmente en dos partes”, con el accidente?

Son preguntas, cuyas respuestas inducirían a pensar que,  ya el asunto no es sólo de jóvenes adolescentes, faltos de orientación; sino,  que al parecer, hay otros factores que vienen incidiendo en ese tipo de comportamientos negativos.  Además, que tampoco hoy  se compran vehículos que ofrezcan seguridades; más que todo, lujo y confort, por caros que resulten; pues es evidente que, lo que  se mercadea en el presente no es calidad, es marca; siendo todo una ilusión.

Ahora, las otras interrogantes que no podrían faltar al abordar el tema son: ¿qué es lo que han hecho las autoridades competentes para enfrentar esos desenfrenos juveniles en pleno centro de la ciudad, a pesar de las tantas quejas y denuncias que se han cursado sobre el particular? ¿Es que resulta tan difícil imponer el orden en ese sentido; o que, los padrinazgos protectores de esos potenciales suicidas u homicidas son tan fuertes para enfrentarlos?

La aludida actividad, delictiva en su esencia, por transgredir adrede, evidentemente, las leyes  y normativas de tránsito que rigen en el país, tendrá que ser combatida con ahínco por el cuerpo del orden encargado, a pesar de los sectores a que pertenezcan los vástagos envueltos (hijos de mami y papi); pues de lo contrario, se podría dar el caso de que, los que puedan resultar afectados con esas acciones, o sus familiares directos, se inclinen por hacer justicia con sus propias manos.

 Rolando Fernández

La problemática uasdiana tiene un nombre: exceso de política y populismo

Durante los últimos días ha estado sobre el tapete, incluso, con un amplio despliegue de prensa, el tema relativo a los problemas de carácter financiero e institucional, que desde hace ya varios años, no ahora, viene afrontando nuestra Universidad Primada de América. Pero que, normalmente, siempre salen a relucir con suficiente  nivel de detalles en las proximidades de los procesos  trienales de elección de nuevas autoridades, que allí se llevan a cabo; a veces, hasta con propósitos no muy sanos.

Por lo que hemos podido advertir, reparando con atención sobre el contenido de esos discursos periódicos, creemos que esa es una forma tematizada que de ordinario utilizan los que se van, por terminar su periodo, para justificar los grandes vacíos que dejan al finalizar su gestión, por no haber podido llenarles; y, las correspondientes argumentaciones proselitistas, contentivas de  promesas, enmiendas o reparos,  que promueven a toda voz  los nuevos que aspiran a dirigir durante un próximo mandato;  que, difícilmente podrán lograrlo, satisfactoriamente tampoco, debido al marco estructural político-populista en que opera dicha universidad.

Es lo mismo que siempre se vuelve a ver y escuchar; el no se pudo por un lado; y, el nosotros haremos por el otro; mientras los males uasdianos continúan in crescendo, por la falta de gerencia, en términos académicos y propiamente administrativos, con esperanza incierta de solución; pues, la universidad es un espacio en el que todos creen tener derecho a estudiar, y posteriormente dirigir a niveles superiores o intermedios, independientemente de las condiciones que se ostenten; el  prontuario de ejercicio profesional que se haya logrado; experiencia en el área a participar;  y, para los que aspiran a las posiciones más elevadas, aptitudes personales, imprescindibles para reorientar hacia otros derroteros esa casa de altos estudios, y representarla debidamente.

Según reseña la prensa local, vemos que, a la raíz de las publicaciones que se han estado llevando a cabo recientemente, el señor rector actual, Dr. Franklin García Fermín, señala que,  a manera de resumen, “las deficiencias en esa academia vienen arrastradas desde décadas atrás; que en su gestión se ha logrado bastante; al tiempo de reconocer que aún falta mucho por hacer, para que tengamos realmente una universidad modelo”.

De su parte, uno de los que aspira en esta ocasión, dice que, “los desafíos que enfrenta esa institución  no se pueden reducir a obras de infraestructura física, como plantea el rector, sino que deben traducirse en profundas transformaciones curriculares y didáctico-pedagógicas orientadas a la calidad del proceso formativo”.

También señala el aspirante que, “debe enfocarse hacia cambios sensibles de su estructura institucional que permitan colocarla como una institución de vanguardia al servicio de la sociedad, la investigación, la ciencia, las artes, los valores y el conocimiento.” ¿En cuántas ocasiones se habrá escuchado decir eso; y….?

Como se podrá advertir, ¡cuan hermosas palabras, y magnificas retóricas de intercambio! (Véase periódico Listín Diario, del 15-8-10, página 5ª).

Aunque se trate de solapar desde dentro, por lo que se observa y trasciende, es del dominio de muchas personas y autoridades del país, que en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, un alto porcentaje de sus actividades se realizan en función de intereses políticos y grupales; que, lo que más motiva en su seno, son las aspiraciones a cargos electivos, como las esperanzas de los promotores de candidaturas a ser designados en los puestos que conforman las áreas administrativa y docente.

Claro, hay sus excepciones prestando servicios en la misma, cuya mayor preocupación es el fortalecimiento del rol docente-formativo a cargo de la academia, y la eficientización las actividades administrativas conexas, cada vez más en deterioro, según se aprecia.  Pero, al constituir éstos una minoría, sus acciones poco se dejan sentir al respecto, pues sus aprestos en ese orden, se pierden en los linderos de la burocracia interna existente, y chocan con los muros de contención que se han construido, para contrarrestar propósitos fructíferos que puedan dar al traste con el esquema inadecuado actual de funcionamiento, del que tantos se favorecen.

Por tanto, es obvio que, la tarea gerencial dentro de la institución, no resulta nada fácil de llevar a cabo, a menos que se logre introducir nuevos formatos de dirección, y de manejos  operativos, acordes con la formación disciplinaria que ella misma  imparte; al margen de los aspectos grupales y políticos que procuren incidir

En cuanto a lo docente-formativo, en términos generales, la gran preocupación siempre gira en torno a la masificación estudiantil, con su correspondiente falta de aulas y de profesores, como también lo principal que se alude, presupuesto insuficiente, para hacer frente a las demandas.

Precisamente, el señor Lorenzo Vargas, que  es uno de los aspirantes, al que hicimos referencia anterior, hizo un llamado  los demás, y al señor rector, para que juntos debatan, “cuál es la universidad que necesita la sociedad hoy, porque a partir de febrero del próximo año llegarán a esta universidad verdaderos tiempos de cambio”.

En ese sentido, nos permitimos sugerir que, de lograrse esas reuniones, se procure buscar respuestas, para hacer frente parcial a la crisis financiera que se deriva del área docente, a preguntas tales como: ¿todo el que se inscribe en la UASD, reúne las condiciones básicas, previamente requeridas, para cursar estudios a nivel superior?, ¿cuántos alumnos se frustran y desertan, por insuficiencia preparatoria anterior, y poca aptitud personal?, ¿cuántos estudiantes ingresan anualmente a la universidad, y cuál es la cantidad promedio  que egresa?, ¿qué tiempo les toma recibirse como profesionales en la academia?, ¿es razonable el nivel de formación con que se gradúan?, ¿está aportando la institución a la sociedad los recursos humanos que ésta demanda?

Otras interrogantes a considerar serían, ¿cuenta la universidad con suficiente y oportuna capacidad  docente?; y, en caso contrario, ¿por qué no?  Pero además, ¿y de instalaciones y actualizaciones tecnológicas, como andamos?

Si fuera posible obtener respuestas verdaderas y objetivas a las inquietudes planteadas, y se procurara introducir las decisiones y correctivos pertinentes, se lograría resolver gran parte del problema.

Por último, para que la universidad se pueda reorientar, mejorar su imagen pública y trabajar desahogada, económicamente, tiene que abocarse a ser: menos política, menos populista, y, más académica. Asumir en todas sus partes, el verdadero rol formativo-profesional y social, que le compete.

 Rolando Fernández