Los políticos en Dominicana, ¡se están jugando con candela!

 

La verdad es que, cuando uno repara, y se detiene a pensar en la cruda realidad económica-social-política que viene azotando a esta República, auspiciada no cabe duda, por la clase partidarista coloreada nacional, con raras excepciones personalizadas, y sin que nadie se preocupe por nada resolver, aspirándose solo a satisfacer deseos particulares, entre ellos las angurrias de poder, por parte de aquellos que, de disponerse en realidad, estarían en capacidad de hacerlo, la conclusión desalentadora a la que se arriba es, ¡qué este país va por muy mal camino

Ninguna de las situaciones calamitosas por las que viene atravesando esta nación, llama la atención a esos “buitres”, disfrazados de mansas ovejas; su único problema es buscar la forma de alzarse con el poder en el año 2020, en una actitud que no es nueva, con relación a otros procesos electorales anteriores.

Luego, eso de que haya aquí un grueso desorden institucional; falta de salud pública; educación escolar deficiente; corrupción e impunidad alegres; venta y  consumo de drogas en casi todas las esquinas de nuestras calles; inseguridad ciudadana; un caos de alta consideración en el tráfico vehicular; lavado de dinero a granel, como los abusos tributarios de estilo; y, que son flagelos todos ampliamente conocidos, a los políticos no les quitan el sueño jamás; ni a los que gobiernan, como tampoco a la seudo oposición que se tiene localmente. Su objetivo mayor: los sufragios en las urnas que favorezcan.

Y claro, nos estamos refiriendo a los políticos del patio, aquellos que pueden escalar hasta las principales instancias estatales, a través del voto popular, desde donde se pueden enmendar las ejecutorias desastrosas en las que estos han venido incurriendo, y colaborar con este pueblo de forma notoria, por medio de un trabajo eficiente, como oportuno. Son esos los que menos inclinación ponen en evidencia, a los fines de corregir los males derivados que se tienen en esta República, que cada vez más se reportan mayor acuciantes.

Toda la atención de esos magnates vive bien, está centrada ahora en la aprobación de una Ley de Partidos Políticos por parte de la gran caja de resonancia local “titereada” del Poder Ejecutivo, que denominan Congreso Nacional. ¡Lo demás para el país, poco importa!

Evidentemente, sería esa una legislación más, sin aplicación, solo para llenar los anaqueles en las oficinas de abogados, como las tantas que aquí existen; y, lo mismo que, otro traje a la medida de esos grupos corporativos, considerados ya, por tantos ciudadanos pensantes, como empresas lucrativas, nunca al servicio de la sociedad. Los congresistas, políticos todos, no van a disponer nada que se considere pueda ir en su perjuicio, contra sus intereses; que permita la aplicación de los controles pertinentes.

La tan cacareada normativa a la que supuestamente se aspira, incluye entre sus articulados, lo que se puede considerar como el nudo de la discordia: la celebración de primarias abiertas, o cerradas, por parte de dichas entidades, para la escogencia del candidato a presentar para optar por la presidencia de la República. ¡Nuevo eso ahora!

Las dos formas de selección, de nuevo cuño, tienen como patrocinadores a los caciques morados de última: Danilo Medina y Leonel Fernández; uno que quiere quedarse gobernando; mientras que el otro, aspira a retornar al poder. ¡“El carguito es bueno” !, según dice uno de los personajes atípicos dentro del ruedo.

Por tanto, todas las diligencias hay que hacerlas. Ambos están arengando sus respectivas manadas congresuales, como los mandriles más destacados y osados, en pos de sus propósitos individualistas. Mientras, los “recoge boronas”, partidos minoritarios, les están respaldando de manera directa o indirecta; buscándose lo suyo cada cual, como es obvio suponer.

En lo que no se está pensando, es en las consecuencias previsibles, riesgos probables, que puedan devenir para la nación, por las descabelladas actitudes presentes, de todos estos políticos locales, solamente preocupados por sus intereses personales; y, no se detienen a pensar en que están “matando la gallina de los huevos de oro”: nosotros somos los primeros, y el pueblo que se las arregle como pueda, ¡Es la actitud que siempre ha primado entre esos turpenes!

Entre lo que pueda ocurrir, está la desaparición del sistema de partidos, que sería un efecto directo de las dichosas primarias abiertas, de lograrse su aprobación; pues, ya no tendría sentido el estar inscrito en ninguna de esas entidades; amén de cuántas problemáticas organizativas esas implicarían, en términos de las votaciones necesarias para elegir, que se podrían reportar como caóticas; al igual que, los mayúsculos costos a cubrir, que limitarían bastante. También está gravitando con respecto a los mismos, el gran descrédito que en presente se verifica.

Eso puede acarrear, como es lógico suponer, la extinción del modelo de la llamada democracia representativa; y, de inmediato, dar cabida a la instauración de un régimen dictatorial en el país, que traiga como directriz principal el combate a la corrupción estatal rampante, como a su compañera inseparable, la impunidad judicial que reina.

Aunque, se entiende que no sería la mejor manera de combatir esos flagelos tan lacerantes, luce ser la única alternativa que a esta sociedad se le está dejando, para procurar combatir los innúmeros males que de los mismos se derivan. ¡Qué sería la única forma de salir de todo este grupo de tan malos dominicanos patrocinantes!

Ahí mismo se le acabaría la fiesta a esta casta de políticos demagogos y patrañosos que se gasta la nación dominicana. ¡La “candela social” que han encendido acabaría ipso facto con todos ellos!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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El partido por la mitad. ¡Otro dividido se espera!

 

Lo que hacen los intereses personalizados, y las angurrias extremas de poder. ¿Quién lo iba a decir?, que el otrora Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en el que tantas esperanzas los dominicanos habían cifrado, a partir de alcanzar el poder, se convertiría en un antro de malos discípulos; de arribistas y desaprensivos miembros, que hoy solo se han dado a la tarea de deshonrar por completo la memoria póstuma de su mentor y líder único, el insigne maestro Juan Bosh.

Todos los principios que aquel prohombre creyó haber inculcado en las mentes de un pequeño número de seudo alumnos, que trató de formar política y éticamente, se comenzaron a tirar por la borda desde el instante mismo en que la organización morada tomo las riendas del poder en Dominicana. A partir de ahí, de inmediato se comenzó a enseñar “una punta del refajo”, como dice el refrán popular, al extremo que en la actualidad se exhibe la pieza completa sin reparo alguno. ¡Oh Dios mío, hay que estar vivo para ver!

Vale la pena recordar siempre, el contenido del prometedor y significativo mensaje del maestro en uno de sus discursos electorales, y comparar con lo ocurrido a posteriori, en relación con la “tribu” que arengaba entonces: “Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano”. ¡Qué contraste se ha observado desde que comenzaron a gobernar!

En adición a la flagrante burla a esos señalamientos, en procura obvia de conquistar a la sociedad nacional, creíbles por la moral que distinguía a su expositor, un hombre impoluto y deseoso de servir a sus conciudadanos, el rosario de perversidades asociadas con las gestiones peledeístas (moradas) hasta ahora, se detectan a simple vista, o reparo de la gente aquí.

Además, se ha puesto en evidencia clara el comején letal allí presente también, como habría de esperarse; aquel que siempre corroe la base de toda organización política: la lucha de tendencias a lo interno de la misma, que tanto odiara su fundador y líder único, y tratara de impedir su proliferación; pues, por lo regular, el mismo veía más allá de curva, como se dice.

En ese tenor, las huestes moradas tienen en estos momentos dos caciques principales, que después de haber probado las mieles del poder, se han aferrado con ahínco a la posición de presidente de la República; uno queriendo permanecer en el cargo, haciendo lo indecible para lograrlo; mientras el otro, está tratando de regresar, también a como dé lugar; los dos como “mandriles”, si cabe la comparación, encabezando sus respectivos grupos de “carroñeros” políticos respaldantes.

Es evidente que, la lucha férrea que sostienen ambos por alcanzar la nominación presidencial por parte de la organización partidarista a que los dos pertenecen, acabará por partir en dos ese conglomerado morado. La división es inminente, aunque algunos politólogos corporativos, y las bocinas de estilo opinen que no.

Se entiende que los dos “caciques” tienen sus motivos personales en relación con tales aprestos. El que funge como actual mandatario de la nación, parece ser que está obligado a repostularse, y ganar incluso de nuevo el poder, para así evitarse consecuencias futuras, en términos de rendición de cuenta al país, por cuántas acciones cuestionables se le atribuyen, y que han trascendido con suficiente nivel de detalle hacia la opinión pública.

Claro, de obtenerse así, no se están ponderando los posibles efectos dañosos derivados para el país, que podrían hasta influir en la desaparición del sistema de partidos políticos en Dominicana. Su consideración amplia no es necesaria por el momento; ya habrá oportunidad.

El que estuvo antes en su lugar, y se fue, amén de estar deseoso en gran medida de ceñirse de nuevo la banda presidencial (“es bueno el carguito”, como dice otro político del patio), es posible que también este previniendo que a él se le hagan las mismas exigencias explicativas sobres sus ejecutorias gubernamentales pasadas; y, que anide además en su interior intenciones retaliatorias, respecto de su competidor, por razones que se conocen en el país ampliamente.

Ahí está el meollo del “conflicto morado”: primarias abiertas, o cerradas, para la escogencia del candidato a dirigir los destinos nacionales a partir del año 2020. Sobre las primeras, insiste el licenciado Danilo Medina, estratega conocedor amplio de cuánto se puede lograr a través de las mismas.

Mientras, que su contendor principal, y presidente a la vez del partido, el doctor Leonel Fernández, reclama que deben ser cerradas, sustentando su parecer en razones de corte legal propiamente, que entiende así lo establecen; y, que son los que están inscritos como miembros de la organización los que tienen derecho a elegir solamente. ¡Atinado juicio!, según los entendidos imparciales.

Ambos “caciques” se las van a buscar cómo sea, aun tenga uno de ellos que abandonar las filas moradas, y procurarse el respaldo de otra organización política aquí, por lo que la división partidarista está planteada, debido a lo cual tendremos entonces un nuevo partido fragmentado, en este caso partido por la mitad, que encabezarían los dos jefes de grupos cimeros señalados.

A esperar el desenlace final pueblo. ¡Ay maestro, si tú pudieras ver, y retornar!, de seguro lo harías con látigo en cada mano.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Los políticos están “demeritando” el sistema de partidos

¡Fehaciente realidad nacional! Muy similar a lo que viene ocurriendo en otros países, con respecto a ese tenor, que ahora ha sido puesto más en evidencia, con el ingrediente del escándalo mayúsculo de corrupción internacional que tiene a la cabeza la empresa constructora brasileña ODEBRECHT, patrocinadora confesa de los actos dolosos relativos.

Ya nadie cree en esas instituciones partidaristas coloreadas. Las mismas están de capa caída, en camino inminente hacia la desaparición. Un gran segmento de las sociedades, como por ejemplo la nuestra misma, no teme calificarles como “ventorrillos comerciales”; o, conjunto de “escorias” arribistas busca lo de ellas, por más que traten de “tintarse de otro color confiable” durante los procesos electorales.

Cuántos que en esas han militado, con excepciones muy contadas, se han encargado de desacreditarles en extremo, y convertirles al mismo tiempo en empresas que solo proporcionan jugosos beneficios personales; en fincas para explotar, extensivas hacia todo el país de que se trate; y, dejando de lado, por supuesto, los credos sociales, políticos, y patrióticos que les dieron origen, los cuales categorizaron a sus ideólogos primigenios, tales han sido los hombres concernientes a nosotros, que pertenecieron a los tres partidos que se tenían otrora como mayoritarios.

Aquellas loables iniciativas han sido tiradas por la borda, función que ha estado a cargo de los farsantes herederos, y dizque discípulos reconocidos. Uno de los ejemplos más palpables lo tenemos actualmente en la nación dominicana, donde los trabajos de formación por parte de un prócer nacional, el gran maestro Juan Bosch, con respecto a dos instituciones del ramo, el PRD y el PLD (Partido Revolucionario Dominicano y Partido de la Liberación Dominicana. La revolución y la liberación se fueron para casa del carajo), los han lanzado por completo a un basurero profundo, desde donde difícilmente podrán ser jamás rescatadas sus esencias originales.

Después de la desaparición de su mentor, y guía en ese caso; como, del líder sustituto directo en la primera entidad, el doctor José Francisco Peña Gómez, las deshonras a sus memorias póstumas, y hasta antes, se han hecho más que evidentes.

Cuando a esos partidos, desde el poder pleno, les ha tocado dirigir los destinos nacionales, los fiascos han sido inmensos. Eso ha provocado en gran parte la pérdida innegable de toda esperanza nacional, en relación con dichas organizaciones políticas. ¡Muy difícil ya, será lograr las reivindicaciones debidas!

La falta de confianza en los grupos políticamente así organizados, en Dominicana, por lo que toca, ha venido provocando que una eventual desaparición del sistema de partidos aquí esté a la vuelta de la esquina, motivada por las desaprensiones y los actos dolosos en que han estado incurrido los máximos representantes de los llamados partidos mayoritarios en el pasado, repletos de impunidad excesiva desde hace ya bastante tiempo.

Y eso, como es lógico suponer,  habrá también de provocar que el “ciclón batatero” se lleve de encuentro a los recoge boronas en los pies de las mesas de los grandes, los cuales constituyen la seudo oposición minoritaria, en  unión a otro grupo de enmascarados bastante conocidos (un nuevo partido recién formado), que tiene el poder político regente, con todas sus cajas de resonancia, incluida la mayor, el Congreso Nacional, considerado como un club de levanta manos, compuesto siempre por miembros adeptos  al Poder Ejecutivo,  muy bien compensados, por cierto.

Es irrebatible que, “por ahí María se va”, como reza un dicho popular, si es que cabe la analogía, por lo que es previsible la instauración en Dominicana de un régimen de fuerza, encabezado por alguien que no provenga de la patraña de las urnas, que por lo regular solo proporcionan presidentes atados hasta la saciedad, para ir nada más a trabajar en favor de los sectores que representan, dentro de los grupos hegemónicos, explotadores y antinacionalistas que se gasta la nación.

En ese tenor, según sostienen sociólogos autorizados, que han investigado sobre el eventual retorno de ese tipo de gobierno, luego de haber sido derrocado, el reintegro casi seguro se produce por lo regular, debido al caos que se registra entonces, la corrupción estatal, las desaprensiones de los políticos “relevantes” o sustitutos en el mando, como la falta de institucionalidad evidente, a los 45 años promedio de su desaparición; y,  ocurre que, en esta República ya pasan de los 50, y piquito, verificándose iguales flagelos, desde hace varios lustros.

¿Qué pensar en consecuencia? ¡Qué la preparación ciudadana, a todos los niveles, ya se hace más que necesaria! Y, ¡qué todos los gánsteres modernos de la política local, tienen que ir poniendo sus barbas en remojo!, ya que el “Chapulín” liberador posible está al acecho, para pedirles a todos esos turpenes, rendir cuentas al pueblo con exactitud.

Difícil encrucijada para el primer mandatario de los dominicanos, ¿voy, o no voy?

En estos momentos la temática que más está sobre el tapete a nivel local, es la eventual repostulación del señor presidente de la Republica, a la que vienen dando suficiente calor, como muy necesaria,  a través de los diversos periódicos nuestros, sus adeptos, serviles incondicionales, bocinas pagadas, como los arribistas de siempre; al igual que, otros beneficiarios notables de su gestión, como son los casos de determinados grupos económicos, y empresarios destacados, dispuestos por lo regular a patrocinar las intenciones de ese tipo, para poder seguir después ordeñando “la vaca nacional”, tal es su estilo de ordinario.

Como consecuencia de eso, los problemas más cruciales para esta sociedad se están dejando de lado. Todo se supedita, a si hay o no la disposición de regreso por parte del jefe mayor al poder después del año 2020. ¡Qué anuncie su reelección ya!

Claro, se infiere un propósito subyacente en esa actitud: el provecho de una decisión afirmativa del mandatario, vale reiterar, para entonces procurar el respaldo pueblerino requerido, a partir de ahí, mediante la concretización de determinadas ejecutorias que desde hace tiempo son esperadas, pero que se han puesto en el olvido por parte de los mandamases de turno.

Es obvio que, de lo contrario, habrá muy poco porque preocuparse, pues el resto del periodo presidencial no se puede desperdiciar en asuntos que no fructifiquen para los enganchados hoy al tren gubernamental.

Amén de esa intención descabellada, no cabe duda, está el amplio jardín de la corrupción estatal que toda esta gente ha sembrado, aunque siempre se busca ocultarle, idea en la que se persiste, con amplias raíces internacionales, cuyos tentáculos vienen arropando por completo a la nación, y que por tanto están “aromatizando” al mismo eventual aspirante de nuevo a la poltrona presidencial, en su osada continuidad durante un tercer período.

De ahí que, el diligenciar también que la impunidad continúe su reinado, mientras tanto, y preferentemente después, está dentro de los aprestos del posible retorno del gobernante, a pesar de las ambivalencias mostradas entre algunos de sus mismos seguidores, diciendo unos que sí, y otros que ese señor no está en eso.

Evidentemente, todo luce indicar que el licenciado Danilo Medina, a pesar de los decires lamboneriles escogidos, como estratégicos a grandes rasgos otros, tiene por delante el tener que lidiar con una encrucijada bien difícil en el futuro inmediato, cuando de hacer pública su decisión de reelegirse o no se trate, lo cual él directamente ha venido manejando con cierta sutileza. Pero, al final tendrá que hablar claro. Y, se impone, por tanto, que, en lo adelante, el sosiego como el tacto de lugar, deberán continuar prevaleciendo.

Él va tener que ponderar dos circunstancias dignas de la mayor reflexión posible. Por un lado, el tener que cubrirse todos de las puniciones probables, en lo que “el hacha va y viene”, como después de concluido el actual período presidencial, lo cual sería uno de los objetivos a plantearse, frente a los tantos escándalos de corrupción que se les atribuyen, y que han trascendido con suficientes detalles hasta la opinión pública. Ese pensar, obviamente, inclinaría no solo a decir que aspirará de nuevo, sino a procurar en adición, de manera decidida. el favor de los votantes nacionales,

En ese sentido, no cabe duda que el actual mandatario se las sabe buscar, ya que su accionar así lo indica. Eso de convocar últimamente a los posibles aspirantes a la presidencia de la República, dentro de su tendencia claro está, para dizque reflexionar con ellos sobre la temática, según reseñara la prensa local, dice bastante para un buen entendedor cualquiera, no solo dentro del ámbito político.

La iniciativa conduce a un claro camino:  venderles la idea de que, entre todos ellos juntos, los reunidos a solitud, no alcanzarían la votación necesaria, que les permita quitar del camino al expresidente Leonel Fernández, y truncar sus aspiraciones de nuevo al poder. Significaría eso que, evidentemente, solo “yo” podría hacerlo. Por tanto, sería este servidor la única opción con posibilidades de triunfo frente al que se tiene como el “león”, dentro y fuera del partido morado.

Por otro lado, la segunda motivación para agenciarse el continuar al mando de la cosa pública aquí, sería el preguntarse, si debo evitar que me dejen seguir solo con “el entierro hasta el camposanto”, diabólico en esta ocasión, lo cual se produciría en el caso de retirarme de los comicios próximos. Sería eso arriesgarme a que todo el funcionariado oficial que he designado, me saque los pies, y me deje con todo el peso del “muerto” a mí nada más, como es lo que de ordinario ocurre cuando un mandatario expresa su no aspiración de reelegirse.

Como se puede ver, más que motivos hay para su innegable proyecto, y son esas dos atendibles situaciones, principalmente, las que mantienen el fogón encendido al respecto; que, se infiere incidirán en que la balanza se pueda inclinar hacia el lado del sí, en términos de procurar o no la reelección presidencial para un nuevo mandato.

Obviamente, el intentar volver le sería lo más conveniente, analizado desde esos dos ángulos referentes. Ahora, la verdad es que, no le va a ser fácil el convencer, como el agenciarse la aprobación de los procedimientos legales que se entienden como necesarios para tal propósito, amén de los problemas políticos y sociales que su intención podría generar, protestas abiertas, que podrían alcanzar hasta la disolución del partido morado mismo; como, revueltas pueblerinas con consecuencias impredecibles.

Es lógico pensar que, reparando con atención en problemáticas de ese tipo a la vista, entonces habría que decidir con respecto a un “no” casi obligado, asaltándole ahí la pregunta obvia, ¿qué hacer, a “pesar de los pesares”?

Lo cierto es que, el señor presidente de la República tiene una gran encrucijada por delante. El qué decir, y cuándo, como el estar en disposición de asumir todo riesgo probable envuelto, son factores más que importantes a considerar. Ojalá que se actúe con la habilidad que ameritan circunstancias como esas, por su beneficio propio, y el sosiego del país.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué falta hace la llamada juventud rebelde de otrora en Dominicana!

Esa era la calificación que ayer se daba a los jóvenes inquietos y osados entre nosotros, que se inclinaban por reclamar el derecho a expresar sus ideales, y sentimientos patrios, como a exigir de los gobiernos de turno las reivindicaciones sociales debidas.

¡Lamentablemente!, en este país, ese segmento pueblerino con concepciones tales, y deseoso siempre de superación, a través del cultivo a la lectura de connotados autores “ideologistas”, destacados sociólogos, y defensores de modelos, al igual que teorías de orden económico, más justos para los pueblos, como sepultureros del capitalismo explotador, entre los que se incluían a Carlos Marx, Mao Tse-Tung, Marta Harnecker, Friedrich Engels, Lennin, y otros, ya no se tiene ni sombra del mismo.

Estaba compuesto aquel conglomerado patriótico por soldados juveniles, como se les podía llamar, inclinados además por alcanzar las enmiendas requeridas dentro del marco social regente a la sazón; siendo en adición, guardianes a ultranza de la soberanía nacional. Evidentemente, todo aquello es cosa del pasado.  ¡Duele, tener que decirlo!; pero, es la cruda realidad.

Todo ha sido cambiado hoy, por el na’e na’, y to’ e to’ ; por los patrones transculturizantes asumidos, actuándose como robots; y, en base a los condicionamientos mentales inducidos desde las esferas políticas de poder dominante, tanto nacionales como extranjeras, fomentadoras de la ignorancia, para su provecho y bienestar; como, por los núcleos económicos regentes, que también de ordinario más engrosan sus cajas de caudales, a partir de los efectos obvios derivados de dicha actitud desaprensiva..

Se perdió casi por completo la fuerza exigente y revolucionaria de los jóvenes en Dominicana, que deben ser los más llamados a velar por la estabilidad económica y el desarrollo del país que les habrán de legar los “pasantes” en los mandos de turno; de enfrentar los injerencismos extranjeros; a impedir que los grupos hegemónicos lo conviertan en una finca de su propiedad, perjudicando así a las grandes mayorías locales.

Además, a honrar con firmeza las gloriosas notas del Canto Patrio, con adhesión completa al pensamiento duartiano, y obediencia a los mensajes contenidos en las frases patrióticas y loables de aquel prohombre sacrificado por el país, tal es el caso de:  “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones”. ¡Cuántos de esos “desaforados” se tienen hoy aquí!

Es por la falta de aquellos intrépidos adolescentes, y hombres jóvenes decididos, dispuestos a ofrendar hasta sus vidas, pensando y previendo sobre el futuro incierto del país, que todos estos políticos desaprensivos y avaros de nuevo cuño han venido haciendo cuánto les viene en gana con la administración de la cosa pública nuestra. Y, amén de eso, hablan al pueblo con cierta demagogia, que hasta de burlona se podría calificar, como si ya aquí no quedarán hombres pensantes, y ciegos por demás.

Es la reflexión a la cual se puede arribar, a partir de algo que expresara el actual mandatario de la nación, en ocasión de los seudo tributos rendidos a los Padre de la Patria, en el mes de febrero próximo pasado, y que recogió el periódico “HOY”, en su edición de fecha 26, página 4ª, bajo el título: “Presidente Medina dice honra Padres Patria con trabajo”. “Más vale creerlo, que ponerse a averiguarlo”, como dice la gente. ¡Esa ponencia hay que leerla con sosiego crítico!

Osó decir entre otras cosas que, “Para corresponder a los sacrificios de nuestros héroes independentistas, el gobierno de Danilo Medina trabaja en superar las desigualdades sociales y económicas, con la mirada puesta en la unidad y el respeto a toda la ciudadanía cobijada bajo nuestra bandera”. ¡Cuánta distancia hay de lo dicho al hecho! Es verdad que, a veces los políticos no miden sus expresiones; porque de eso, sí es que poco se observa en esta nación.

Jóvenes dominicanos, “¡Ojo al Cristo!” Déjense de estar pensando nada más que en drogas, reguetón, y otras “yerbas aromáticas”; como, en los esnobismos que les están metiendo por ojos, boca, nariz, todos estos trúhanes, políticos, antinacionalistas, y los representantes del poder económico atropellante siempre, para que mañana no se tengan que lamentar.

Pues, les van a dejar un “trompo embollado”, que difícilmente podrán desatarlo, mientras ellos hoy gozan y disfrutan a plenitud de todo cuánto les proporciona el Estado nacional.

¡Traten de emular, en su defensa, aunque algo tardía ya, la clase juvenil del ayer!

 

Autor: Rolando Fernández

 

“Hay que estar vivo para ver”. ¡Lo morado pasó a ser color rosa!

A cuántas bajezas induce el “lambonismo”, aun en el marco de una entidad del ramo político, que se creyó muy diferente a las demás; de la que se esperaba habría de rescatar finalmente la dignidad nacional. ¡Qué fiasco ha resultado!

La verdad es que, “nada más hay que estar vivo para ver”, como siempre decía nuestra madre, ya ida de este mundo. Y agregaba, con relación a las huestes moradas en los tiempos de la creación y organización del partido, cuando reparaba en el afán de ingresar al mismo que se tenía, y la participación exigida en los famosos cursillos de formación política que se impartían; la recogedera de limosnas callejeras en pequeñas alcancías para sufragar gastos; como, la venta sutil del periodiquito denunciante (Vanguardia del Pueblo): “eso es más de lo mismo; deja que puedan llegar al poder, y tú veras”.

Evidentemente, lo que han sido las gestiones moradas al mando de la cosa pública nuestra, y los comportamientos observados por los peledeístas desaprensivos y avaros a la postre, con rarísimas excepciones, confirman los pronósticos tan en principio de la vieja. ¡No se equivocó!; y, trató de abrirnos los ojos, para que no estuviéramos creyendo en “pamplinas”, según lo que entendía ella, por su experiencia.

¡Ay!, si el gran maestro, ideólogo y fundador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en sus cabales aún, pudiera ver lo que han hecho con su obra todos estos farsantes en los que creyó leales discípulos. De seguro le ocurriría lo mismo que a Juan Pablo Duarte, el Padre de la Patria, estando de regreso, si es que pudiera. A ambos les ahogaría el arrepentimiento, respecto de sus esfuerzos patrios y las realizaciones encaminadas.

Y quién se iba a imaginar en aquel entonces, que dimes y diretes tan bochornosos, o rastreros, que es la calificación más apropiada a darles esa última, como esos que hoy han estado saliendo a la luz pública, protagonizados por connotados miembros de esa organización, en los medios escritos de comunicación de masa, como aireados incluso a través de las llamadas redes sociales, con tan amplia difusión a nivel mundial, se podrían producir en el futuro.

Y, todo por los lambonismos y adhesión a los dos caciques principales que encabezan las dos tendencias destacadas a lo interno del partido morado – uno queriendo quedarse en el poder, y el otro tratando de volver -, en actitudes grupales propiamente interesadas, algo que siempre odió a ultranza su fundador y único líder en realidad, un prohombre entre los dominicanos, el gran maestro Juan Bosch.

Es obvio señores; lo tratado pone en evidencia que, ¡en los políticos del patio no se puede creer!, lamentablemente, por más sandeces demagógicas que expresen, como lo apto que osen querer venderse ante la población. ¡Para muestra se tiene una flor, no un botón esta vez!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Dominicanos, los políticos están cercando la nación sin reparo alguno. ¡Hay que abrir los ojos!

 

Y, la pregunta obvia que asalta a cualquier pensante medio es, ¿hasta cuándo será permitida esa desaprensiva situación? ¡Las reacciones en contra, ya obligadas, no se observan!

Los bloques innegables que conforman el gran cerco de que se trata, que ya se torna casi insalvable, y del que pasados un par de años más, esta nación no se podrá liberar, son entre otros: la escalera infinita ya del endeudamiento con el exterior, a la cual se le siguen agregando peldaños, a pesar de que en el presente luce impagable, y las chácharas demagógicas, como las justificaciones de los beneficiarios políticos mandantes.

Todo lo contrario, es lo que se advierte indiscutiblemente, pues cada vez que se endeuda más al país a través de la emisión de los llamados “Bonos Soberanos”, con hipoteca obvia de la soberanía nacional, se escuchan las celebraciones de estilo por parte de los funcionarios y los negociadores que intervienen, catalogándole como de gran logro obtenido por la nación.

Otro muro no menos importante lo constituye la corrupción estatal galopante, con la zapata en que se sustenta, la impunidad judicial fehaciente, sin que se prevea intención de enmienda alguna.

¡Esa es una precisión innegable!; aunque, según los prestamistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de su representante en el país, señor Miguel Coronado, dicen que: “Gobierno ataca la corrupción”; “apoya esfuerzo del Gobierno DM”. (Véase periódico “HOY”, del 26-2-18, página 6ª).

Claro, es obvio que, subyace el propósito en tal aseveración de procurar plaza para la colocación de los recursos financieros ajenos que administran; pues, la pregunta obligada que se desprende de tal afirmación sería, ¿cuáles serán los ataques, como los esfuerzos que se verifican, en contra de tan dañoso flagelo?

Lucen ser como flores lanzadas, loas “lamboneriles” al presidente de la República, y promoción por parte del funcionariado actuante respecto del proyecto de reelección en marcha; como, los maridajes con los organismos de financiamiento internacional, todos, que se estilan, para que se siga cogiendo cuartos prestados, y poder cubrir así los déficits estatales que se produzcan.  Solo es esa entidad la que puede ver “correctivos” que no existen, en relación con dicha temática, por conveniencia obvia.

Fuertes compañeros de esos los son, la delincuencia y la criminalidad que desde hace algunos años vienen arropando a la sociedad nacional; ahora, tintados en gran medida por el lavado de activos proveniente del exterior, en que se está sustentando la economía del país, y que ha venido creando una marcada dependencia de grupos mafiosos internacionales, que azaran por supuesto el futuro de todo lo nacional.

Como el puntillazo final, tal lo diría el pueblo llano, está la ampliamente comenzada ya invasión haitiana, que a la postre se habrá de llevar de encuentro la soberanía nacional, con el patrocinio y maridaje fehacientes por parte de un amplio sector de la clase política nacional, y del empresariado antinacionalista local, adheridos a los proponentes en ultramar de la unificación de la isla, por los beneficios obvios que habría de proporcionar tal “hazaña”, en términos de los diferentes ámbitos lucrativos posibles, industriales,  comerciales, y demás que se infieren.

Compatriotas, el cerco está planteado. ¡A despertar, que el tiempo apremia!

 

Para comenzar a enmendar el gran desastre político-social dominicano. ¿Por dónde, y cómo?

 

La verdad es que, cuando se escuchan algunos analistas políticos, como a verdaderos periodistas que tenemos en el país, jamás enganchados a la red del bocinaje pagado que tiene el Gobierno de turno, para defender sus desaprensivas ejecutorias, abordar la delicada y preocupante situación por la que vienen atravesando los dominicanos, en los diferentes órdenes presentes, las preguntas que de inmediato asaltan son: ¿qué hacer para enmendar?, ¿y, por dónde comenzar?

Reparando con relación a la forma que opera el sistema político dominicano, que se encuentra  en la base de todo este desorden institucional, corruptela estatal, inseguridad ciudadana, delincuencia por doquier, y endeudamiento gravoso con el exterior; como, la descomposición de las entidades del género; y,  los malos manejos que se dan en los procesos electorales para escoger las autoridades gobernantes, entre otras cosas,  amén de la pacífica invasión haitiana de que viene siendo objeto fácilmente el país, se llega a la conclusión de que, lo que más contribuiría con la obtención de los correctivos pertinentes, es el que se pueda lograr una verdadera separación entre los tres Poderes del Estado nacional: Legislativo, Ejecutivo, y Judicial; que haya una real independencia laboral entre ésos.

Para ello, la “piedra angular” requerida tiene que ser el Poder Legislativo; un Congreso de la República compuesto por senadores y diputados aptos, como probos; no politiqueros busca lo de ellos, como es lo ordinario, que a ninguna sociedad representan; gente con conciencia ciudadana, y preparación académica suficiente, que pueda servir de contrapeso a todas las decisiones impopulares e injustas que puedan emanar del Poder Ejecutivo; nunca amarrada por completo, políticamente, al partido de gobierno en gestión que se tenga.

De ahí que se imponga la necesidad de que, quien gobierne jamás deberá tener mayoría parlamentaria en ambas Cámaras, de forma tal que el primer mandatario de la nación no pueda hacer cuánto le venga en gana, con el beneplácito total de sus congresistas adeptos.

Hay que definir entonces, una fórmula, electoralmente hablando, de manera tal que siempre se verifique un equilibrio comicial entre el oficialismo operante y la oposición, para que toda vez se produzcan decisiones “respaldatorias” de consenso. ¡Tarea para los politólogos nacionales!

Con un Congreso así conformado, preferentemente libre de ataduras políticas parcializadas por completo, cabe reiterar, la primera decisión correctiva, que con firmeza se debe promover a lo interno del mismo, es suprimir la subvención estatal gravosa y burlona que reciben los partidos políticos, para costear campañas electorales, francachelas, y demás “yerbas aromáticas”, a los fines de que se piense en trabajar por el país, y no en cuartos para disfrutar, y enriquecer a sus mayores representantes.

Eso, en adición a legislar y aprobar, con voluntad sentida, la ley a regir esas entidades, como contrarrestar sus malas acciones, por haberse convertido desde hace tiempo en burdos negocios lucrativos.

Además, ese nuevo escenario congresual permitiría la conformación de un Poder Judicial con independencia mental total; que, administre y aplique justicia sin distingo alguno, y con firme adhesión a la ética, como al llamado debido proceso. ¡Qué tenga la condición de ciega, siempre necesaria!

Es la única forma de acabar con la corrupción, la impunidad, y las lenidades generalizadas de estilo en esta nación, asociadas con las infracciones todas a las leyes vigentes.

Por lo expresado, es obvio entonces que, la zapata para los cambios en el poder político, con trascendencia hacia lo social, hay que echarla a nivel del Poder Legislativo, el Congreso de la República. Desde ahí solo se podría controlar al Poder Ejecutivo, en sus andanzas antisociales, y conformar un Poder Judicial apto e independiente por completo.

Se acabarán los pobres en Dominicana

 

¡Qué tan pronto será!; pues, al ritmo que van las cosas en ese tenor, según las palabras del señor presidente de la República, todo luce indicar que no se está muy lejos. ¡Dominicana rápido será toda rica!

A su decir, durante cinco años de su gobierno se ha logrado sacar de la pobreza a un millón 200 mil personas, a través del funcionamiento de la Banca Solidaria, y los préstamos otorgados por medio de está a las medianas y pequeñas empresas. Además, por los efectos derivados las llamadas visitas sorpresa llevadas a cabo, que también han contribuido con la “proeza”.  (Véase:  periódico “Diario Libre”, del 14-2-18).

En el mismo orden, asumió el compromiso de trabajar para que ese significativo segmento de la sociedad nuestra no vuelva a su posición anterior, a través del diseño y aplicación de políticas públicas que favorezcan en esa línea. “Los pobres han pasado a formar parte de la clase media; y, más de 700 mil personas indigentes han dejado de serlo, según expresó el mandatario”.

El gobernante asoció la seudo bonanza aludida al tan cacareado crecimiento económico de que se habla en el país; aunque, evidentemente, los efectos traslativos del mismo hacia las grandes mayorías nacionales no se observan; se están quedando en determinados sectores sociales, si es que en realidad lo ha habido.

Qué lindo hablan los políticos desde los pódiums; procuran bien ilusionar, como esperanzar a los que escuchan; a los auditorios con gente poco pensante reunida allí para aplaudir y hacerles coro.

Pero, ocurre que, en ocasiones los que ejercen la disciplina, incluidos algunos mandatarios de turno, se convierten en el hazmerreír de los ciudadanos pensantes, ante las demagogias de ese tipo, que no resisten el más mínimo análisis, o comprobación de lugar.

Ahora, es posible que en esta oportunidad haya algo de cierto en las aseveraciones de que se trata, pues su compromiso de trabajar para que esos pobres e indigentes no vuelvan por los mismos caminos de antes, refleja que, al parecer, hubo una “real” contabilización en ese sentido; que no fueron informaciones aéreas las que le fueron suministradas.

Lo que sí es evidente es que, desde fuera del oficialismo no hay forma cómo constatar lo declarado; que las evidencias persuasivas que se tienen a nivel de los baños de pueblo necesarios, que de seguro el licenciado Danilo Medina, conjuntamente con el funcionariado que le asiste no se ha dado, van todas en dirección totalmente contraria.

Hay que “rodar” visitas a muchos de los barrios carenciados que se tienen en el país; como, si es posible, montarse en los carros y guaguas públicas del transporte local de pasajeros, para oír los clamores del pueblo llano, y las quejas sobre las carencias que se afrontan, todo expuesto con claridad meridiana.

Claro, esos contenidos “noticiosos” no llegan hasta los lujosos despachos en que se elaboran, bien maquilladas, por supuesto, las informaciones de tipo económico que se dice conciernen a la Republica, y con las que se trata de continuar entreteniendo y embaucando a la población nacional.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Eso llora ante la presencia de Dios”. ¡Cuartos para botar!

 

Cuántos problemas nacionales se podrían resolver con la friolera de 1,260 millones 400 mil pesos, que serán entregados alegremente por el Estado dominicano, a través de la Junta Central Electoral (JCE), a los partidos políticos nacionales durante el presente año, entidades conformadas hoy por vagos politiqueros, arribistas, y mercaderes del ejercicio, que solo buscan provechos personales y grupales, como es de todos conocido. (Véase “periódico “El Día” del 8-2-18).

Cuartos suficientes para cubrir francachelas politiqueras, como proselitismos electorales, y demás yerbas aromática. También, para que más representantes de esas organizaciones continúen haciéndose multimillonarios. ¡Ay mamacita!

Como es obvio, esos dineros salen de los bolsillos del pueblo pendejo, paganini de los platos rotos a cargo de esa pandilla de buitres, disfrazados de políticos; de ovejas mansas hasta que alcanzan el poder. Tales billetes fiscales son el producto de las gravosas cargas impositivas que imponen los gobiernos de turno a la población.

De ahí, en adición a cuánto se pueda desprender de la flagrante corrupción estatal rampante, es que salen las lujosas villas campestres, las residencias al último guay de la moda, los botes, las grandes fincas, los flamantes vehículos “rompe ojos”, y demás haberes ostentosos que exhibe un amplio segmento de la clase política nacional.

Y, mientras eso viene ocurriendo desde hace años, la gran mayoría de la sociedad dominicana continúa pasando penurias, llevándosela el diablo, ya que ni siquiera tiene para costear las necesidades básicas primarias, y mucho menos los exorbitantes gastos necesarios para salvar las deficiencias en la salud, ante los modernos empresarios del ramo.

Como complemento, cuando la gente por obligación tiene que recurrir a pasar penurias en los hospitales públicos del país, sin importar las rimbombancias cacareadas, y las retoricas políticas de estilo, se encuentra con que, esos centros asistenciales para pobres están más de capa caída que nunca; que allí ni siquiera aparecen los materiales clínicos u hospitalarios de primera mano, como los son. jeringuillas, espadrapo, curitas, hilo para suturar heridas, etc.

Tal se puede inferir, sin temor a equívocos, que este país va hacia un “derricadero” bien profundo; que va por mal camino; “que va por mal rumbo”, como lo cree la mayoría de los dominicanos, que se muestran muy pesimistas en ese tenor, según los resultados de una encuesta que publicara el periódico “El Día”, en su edición de fecha 8-2-18.

No obstante, y aunque el hundimiento de esta nación en tierras pantanosas se hace más patente cada vez, los que están en condiciones de asumir la administración y verdadero control de los destinos nacionales – políticos -. solo están pensando en el año 2020; cómo, en alcanzar el poder a través del nuevo proceso electoral que se llevará a efecto entonces. ¡Al carajo el presente!

Luego, para poder costear en parte desaprensiones como esa de que se trata, es que los prestamistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), de seguro les están sugiriendo al “eficiente” gobierno que se tiene aquí, la aplicación de un fuerte ajuste fiscal; más impuestos para el burro de carga pendejo – el pueblo -.

Obvio, que eso crea iliquidez estatal, situación que mueve a la búsqueda de mayores empréstitos con el exterior por parte de Dominicana, para lo cual se podría utilizar la ventanilla de ese organismo de financiamiento internacional.

La verdad es que, ante acciones burlonas y desaprensivas, como la de estar entregando tanto dinero a los partidos políticos locales, que bien se pueden utilizar en la solución de apremiantes problemas pueblerinos, para que sus jefes más connotados lo despilfarren, y se lo roben, dos preguntas asaltarían a muchas personas entre nosotros.

La primera, ¿es qué aquí, se acabaron ya los hombres de pelo en pecho, en condiciones de afrontar descaros como ese?; y, la segunda, ¿cuándo aparecerá de nuevo un Trujillo en este país, que defienda los intereses de las grandes mayorías nacionales, entre otras cosas?

 

Autor: Rolando Fernández