Con los obreros del transporte divididos, ¿qué se puede lograr?

 

La verdad es que, cuando uno repara atentamente sobre determinados “espectáculos” sociales que se dan en este país, asociados con justos reclamos populares, y que se desmeritan con los aprestos politiqueros de estilo, por parte de seudo dirigentes grupales, que innegablemente observan ante la ciudadanía pensante, comportamientos ambivalentes,  que se reportan como corchos, vale decir, la pregunta que de inmediato asalta es: ¿qué será de la gente aquí, con esos buitres, a la cabeza de todo movimiento reivindicativo?

Desde hace ya un tiempo razonable a la fecha, la temática que más se ha destacado entre los dominicanos, y se ha mantenido sobre el tapete, es la relativa a los abusivos precios de los combustibles todos, considerados por expertos en la materia, como los más caros de la región del Caribe.

Y claro, conociéndose por demás, los motivos que subyacen en esa desaprensión estatal, encabezados por la excesiva carga impositiva incidente, como el manejo circunstancial y medalaganario de que es objeto la dichosa Ley 112-00   sobre Hidrocarburos, por parte del ministerio oficial a cargo. ¡Se aplica según conveniencias!

Bastante es cuánto se ha hablado y escrito sobre el particular para edificación de la opinión pública, con las recomendaciones pertinentes a cargo de gente autorizada. Sin embargo, nada ha prosperado; todo se ha venido quedando en bla, bla, bla; protestas y amenazas de huelgas choferiles. Mientras tanto, los hidrocarburos, como los precios de los pasajes continúan caros, por las nubes.

Ahora, lo que más llama poderosamente la atención es que, el sector beneficiario directo de las enmiendas y equidad debidas, en el orden de lo que se trata, que es el choferil, ya que sus miembros viven de la actividad laboral, no así los “caciques” que les narigonean, que son los empresarios “vividores y guisantes” dentro del negocio, a la hora de juntarse para reclamar con firmeza, lo que hacen es dividirse, siguiendo siempre las directrices de sus comandantes politizados, identificados con la oposición, y el oficialismo. ¡Sí, aquellos que, por “error”, llaman sindicalistas!

Pensar en los usuarios perjudicados del servicio, se queda para después, muy a pesar de que, son esos los que están soportando la mayor carga del problema. Primero, teniendo que pagar los pasajes más caros, a como les venga en gana cobrárselos los choferes, que también recortan las rutas a voluntad.

Y, segundo, estando obligados a soportar montarse bajo presión de los buscones armados con palos y tubos, que se destacan en las paradas, en carros destartalados por completo, con los tanques de gas mal instalados, dando saltos en sus espaldas; corriendo los que pagan, riesgos probables diversos.

Cuando los choferes, obreros del transporte, se inventan los llamados paros “sorpresa”, como los avisados por adelantado, dizque para exigir rebajas en los precios de los combustibles, ¡tal cosa es mentira!, los hacen para allantar nada más. ¡Qué nadie se llame a engaño!

¡Esos “pobres” del pueblo suben los pasajes, y jamás los bajan!; salen beneficiados, claro está. Los que más sufren con tales hechos, son los “lesionados” pasajeros, que requieren transportarse rápido, para poder llegar a tiempo hasta sus trabajos, por lo que aceptan las exigencias, o no se montan.

En ese tenor, daba pena ver lo que ocurría con ellos los días 26 y 27-11-18, cuando desesperados, tenían que caminar a pie, para poder presentarse en sus centros laborales a las horas fijadas. ¿Y qué? ¿Se logró algo con esos?; el que todo siga igual. ¡Y entonces! cabe reiterar, ¿para qué se llevan a efecto tales acciones?

Aquí tendrá que aparecer alguien, capaz de “ponerle el cascabel al gato”, como se dice popularmente, para ver si este pueblo deja de estar pasando tantas vicisitudes; como que, muchos vivos, sindicalistas, choferes, y corruptos políticos de nuevo cuño, no continúen burlándose de la ciudadanía.

 

¡Por eso no aprenden nada los alumnos hoy!

Es lo que se desprende de ese titular politiquero, como bien se puede calificar, que aparece publicado en la primera página del periódico “Listín Diario”, edición de fecha 21-11-18. “Ahora se aprende en laptops y programas digitales”. ¡Qué lindura!

Es una afirmación que se hace, no cabe duda, dentro del marco del “rin tin” de la tan cacareada revolución educativa local, que trata de vender el poder político-social gravitante, como la panacea presente; y que, a simple vista, no representa más que una estrategia alienante del pensamiento de la niñez, juventud, y adolescentes nuestros, para intentar robotizar  a todo el relevo generacional que germina, y que éste, a posteriori, se torne de más fácil manejo cada vez.

Según la señora Alejandrina Germán, incumbente de Educación Superior, en Dominicana, “El Ministerio de Educación (Minerd), a través de la República Digital, indicó que impulsa la Robótica Educativa en 580 centros educativos, y ha capacitado 1,160 docentes en áreas de ciencias, matemáticas y tecnologías”. (Véase: medio citado).

¡Mucho que van a aprender esos muchachos!, con la puesta en práctica de la nueva modalidad de enseñanza, mediante dispositivos electrónicos al últimos guay de la moda, que se mercadean, y se introducen por ojos, boca, y nariz, en una sociedad que no esta apta para asimilar tales avances como debe ser, sino para “esnobotizarse” y atrofiarse mentalmente su gente. Claro, eso reporta muy buenos negocios para algunos politiqueros dentro del ruedo.

Es una lástima el tener que escuchar pareceres así, procedentes de una persona con amplia experiencia en el área educativa, ¡qué sabe muy bien cuál es la mejor forma de enseñar!; y, que ahora tiene que estar notando, y sufriendo calladamente, por las grandes deficiencias que se verifican dentro del área,  aunque mantiene sus reservas silentes, debido a los patrones modernos introducidos; pues, actúa ahora como política, no maestra de años; y, tal dice un refrán popular, “una cosa es con guitarra, y la otra con violín”.

Ella está bien consciente de que las computadoras solo permiten el acopio de informaciones; pero, también de que, hay que saber leerlas e interpretarlas, cosas que ya no se enseñan en nuestras escuelas y colegios; que a través de ellas y demás equipos electrónicos, el aprendizaje que se puede lograr es a medias; que el maestro abnegado, guía, y buen orientador, se hace imprescindible; que no tiene sustituto, y menos por aparatos electrónicos.

Amén de ella, todo aquel que ha sido buen estudiante, y que ha tenido la dicha de poder contar con buenos profesores, estaría conteste con lo expresado. Dejémonos pues de andar con tanta demagogia politiquera. Claro, estamos hablando de alumnos con interés de aprender, con padres empeñados en su formación, y personal docente calificado.

Solo hay que rodar un par de visitas por algunas escuelas y colegios del país, para ver los “especímenes” que allí se están dizque instruyendo; y, en su gran mayoría, portan computadoras (laptops), tabletas, máquinas de calcular inteligentes, y la “argolla” que nunca puede faltar, modernos celulares, “que hacen hasta muchachitos”.

Cuando no, hay que trasladarse a las aulas universitarias, verbigracia, las uasdianas. Ahí sí es, qué se pueden constatar, las basuras que, como materia prima, está aportando el sistema educativo nacional, con la intención de que se les forme profesionalmente.

En un alto porcentaje, los que llegan hasta los niveles de la educación superior aquí, apenas saben mal leer y escribir, con muy raras excepciones; y, cuando de aritmética básica se trata, como de algunas simplicidades matemáticas, como. por ejemplo, el cálculo de un interés simple, entre otras, ¡entonces, ahí es que la pelota es dura! Les dicen a los profesores que eso ellos nunca lo han visto; temas que, cuando el país estaba “atrasado”, según los políticos, se enseñaban a nivel primario.

Pero, “es pa’lante que vamos”, ahora con la “Robótica Educativa”, según doña Alejandrina, y compartes. En su opinión, “una población estudiantil sumergida en este nuevo paradigma de aprendizaje puede traducirse en un progreso no solo para los alumnos sino más bien para el sistema de educación superior”.

¡Ay mamacita! ¿Lo creerá ella misma eso? ¡Cuánta demagogia, alienación juvenil, y negocios, por supuesto! Es el abanico de “prendas politiqueras” que más se infiere en torno a la temática abordada.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Alarmante!, la “chiquitez” cerebral presente

Qué difícil es tener que lidiar, con la “chiquitez” que afecta los cerebros que usan para pensar y actúan muchos dominicanos en estos tiempos, sin importar sexo, ni edades, formación académica lograda, o nivel de analfabetismo que les distinga. ¡Es como una epidemia!

Parece ser que dicho órgano no se le desarrolla a la gente con el paso de los años, salvo casos excepcionales; que se queda estancado su crecimiento. Eso, sin tomar en consideración, los pareceres científicos con respecto a las edades, y con relación a, hasta cuándo se debe producir su desarrollo, según los parámetros normales. Dicen los cientistas, “que debe estar creciendo hasta el final de la adolescencia”.

La verdad es que aquí, muy poca gente piensa, y asimila, como se supone que debe ser, según la madurez existencial que se ostente; y, la formación profesional lograda, algo que tampoco vale en muchos casos. El grueso se deja narigonear a voluntad; se procede como muñecos de cuerda programados, con el caldo de cultivo que aporta un país como el nuestro, repleto de ciegos por doquier, y tuertos en cantidad suficiente, que narigonean con facilidad.

Cuántas sandeces disparatadas se expresan; las tozudeces y las incomprensiones les caracterizan. Ni siquiera se aprestan a escuchar bien al momento de hablarles, cuando ya están contestando; o, toda la atención está dirigida a estar hablando “pluma de burro”, como se dice, por un celular.

El asunto es, preferiblemente, contradecir, u oponerse a cuánto se les plantea; a nada más por lo regular se recurre, actuando siempre bajo la apariencia de que son ignorantes inconscientes. Saben de todo; y, sin embargo, no conocen de nada.; ni siquiera escribir y leer bien en ocasiones.

Difícil, e incómodo es, para cualquier pensante medio, el tener que lidiar en la actualidad con las tantas personas, que así aparecen aquí. ¡Preferible! Evitarlas siempre; echarse a un lado, y “dejar que el entierro continúe”, como popularmente se dice.

¡Ay!, lo que se puede apreciar a nivel de las aulas universitarias en este país. ¡Penosa realidad!

Asociado con la temática abordada: Hoy, muchos se aprestan a celebrar la festividad gringa del “Día de Acción de Gracia”, en Dominicana, por algo que, en verdad asocie, no se sabe de dónde diablo salió, según las informaciones históricas; ni, el porqué de la gran cena, donde la “víctima principal” es el pavo. Pero, como en este “solar” somos tan copistas, hay que asarlo, y conmemorar también.

“No se sabe a ciencia cierta si los pavos de la región, fueron parte de la cena, ya que ellos usaban el término “pavo” para cualquier clase de ave silvestre”. El Día de Acción de Gracias no se celebraba todos los años. Inclusive no fue hasta Junio de 1676 que se celebró otro Día de Acción de Gracias. El Día de Acción de Gracias fue proclamado oficialmente por el presidente Lincoln en 1863”. Fuente: red INTERNET).

¡Ni allá se conoce bien el origen! Pero, “aquí somos así, y así somos”.

 

 

 

Otro más para que olviden: ¡un claro entretenimiento premeditado!

 

¡Aguaiten señores! “Que el señor Johnny Abbes García, antiguo jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), durante la “Era de Trujillo”, está vivo todavía; que goza de 94 años de edad; que está viviendo en la ciudad de Nueva York, acompañado de una dama dominicana; y, que se oculta con una documentación peruana. Es lo que se dice, entre otras cosas”.  ¡Qué noticia! (Véase: “Listín Diario”, del 15-11-18, página 2ª).

Al leer aseveraciones como esas, las preguntas que de inmediato asaltan al respecto son: ‘¿Y qué, a estas alturas? ¿Tendrá eso mucha importancia? ¿Qué se puede hacer? ¿Se podrá procesar hoy judicialmente a ese “magnate”, por los hechos criminales que cometiera el mismo en aquel pasado oprobioso?

Indudablemente, se está en presencia de “muchas plumas de gansos”, como diría cualquier pensante medio. Ya tales decires tienen poco sentido. Cuando se tenía que investigar, y hacer lo debido respecto a ese señor, con una página tan negra detrás, se dejó de lado, por conveniencias o complicidad. Quienes tenían que actuar, se hicieron los locos.

Evidentemente, “este es un país muy especial”, como reza una calificación dada a la nación por un intelectual nuestro. Se acostumbra a estar jugando con el grueso de la población, considerándole tarada; y, que muy pocos ciudadanos pueden ver más allá de la curva, tal se dice.

Y, la forma obvia de hacerlo, como estimada efectiva, es el desvío de la atención de las serias problemáticas perentorias y perturbadoras, que, en términos de atención inmediata son dejadas de lado, y que vienen acosando a la gente aquí desde hace mucho tiempo.

Se procura ese propósito malsano, si cabe el término, a través de titulares llamativos en la prensa local, que le hace el juego al poder político-social regente, cuyos contenidos envueltos se tornan entretenedores; que desplazan mentalmente a la población de su realidad fehaciente, tal es lo que se quiere.

Ahora tocó el turno a otro titular de película, sobre la eventual existencia física aún del señor Johnny Abbes García, connotado y antiguo director del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), durante la tiranía en Dominicana de Rafael L. Trujillo M., “El Jefe”. Según aparece en la primera plana del “Listín Diario”, edición del 15-11-18, “CAUSA REVUELO LA TESIS DE QUE EL SANGUINARIO JOHNNY ABBES AUN ESTÄ VIVO”. ¡El alboroto está patente!

Eso, a partir de que el reconocido poeta Tonny Raful, planteara esa tesis, basada en sus investigaciones, y documentos relativos, que ya han sido desclasificados, y por supuesto, salieron a luz pública, amén de las inferencias que se hacen de las narraciones de algunos historiadores locales, aunque exista entre esos, cierta disparidad de criterio sobre la cuestión.

Por ejemplo, dice el historiador Juan Daniel Balcácer, director de la Comisión de Efemérides Patrias: “En mi opinión, hasta prueba en contrario, Abbes García fue asesinado en Haití, como se ha sostenido hasta el presente”.

¡Y entonces! Se supone que está hablando una autoridad en la materia, por lo que se entiende ese aviso, como otro bulto, para llamar la atención solamente.

En lo que va del presente año, se ha venido ocupando la “mente” de la población, a golpe de titulares periodísticos, repartiendo diferentes mensajes sobre temáticas muy alejadas de las que tienen que ver en forma directa con las penosas situaciones de todo tipo, que abaten por décadas a la población nacional.

Los contenidos de las informaciones y las reseña que publica la prensa local, solo van en la dirección de temas tales: la reelección del primer mandatario de la República; la celebración de primarias abiertas, o cerradas, por parre de los partidos políticos del “solar”; las rebatiñas y pugilatos en ese orden, entre los seudo congresistas que se gasta la nación, seguidores de Danilo Medina y Leonel Fernández; las encuestas politiqueras; las nuevas relaciones con China; los convenios oficiales distintos firmados con los asiáticos; el viaje del presidente de los dominicanos a China; ; y, el “pan nuestro de cada día”, la concertaciones de nuevos empréstitos con el exterior, que dizque ayudan, según algunos de los que disfrutan del poder estatal. ¡Se cuestiona a qué!

Ahora se ha venido a completar el coctel “distrayente” de estilo, con el rodaje noticioso sobre una especie de novela basada en que: Johnny Abbes García, el otrora jefe del SIM, que tuvo el régimen de Trujillo, aún vive, aunque, con más de nueve décadas de existencia.  ¡Qué notición más “importante” para el país!

Sin embargo, del combate a la corrupción, como de los cambios pertinentes que requiere últimamente el poder judicial de la nación (Lo que se está buscando en estos momentos, es hacer más selecto el “comodín” para los políticos, a nivel de esa instancia); el fin de la impunidad en torno a los sonados escándalos que han sacudido a esta República (casos: OISOE, aviones tucanos, CEA Los Tres Brazos, ODERETCH); como, los concernientes a narcotráfico, lavado de activos, inseguridad ciudadana, el gran problemazo de la invasión silente haitiana, entre otros, muy poco, o nada se dice.

Sobre el de  mayor eco, por las repercusiones y tentáculos internacionales, lo que se publica es que, está empantanado, (“Caso Odebrecht se empantana; dos apelan decisión juez Ortega”, periódico “HOY”, del 13-11-18), lo cual no se considera como casual, sino debido a toda una estrategia oficial de solapamientos obvios, con el concurso de los abogados que actúan como cómplices dentro del proceso, y que esgrimen los tecnicismos dilatadores de estilo dentro del ejercicio; al igual que, recurren a los incidentes y las recusaciones complementarias acostumbradas.

¡El asunto es que, la población se distraiga! Cuál será el próximo tema para hacer olvidar los males presentes. Probablemente, que no fue a Trujillo el hombre que mataron el 30 de mayo de 1961, sobre lo que bastante se ha especulado, con argumentaciones que lucen muy sustentadas; y que, no obstante, los historiadores dominicanos no se han inclinado por investigar con seriedad esa cuestión; mucho menos, nunca han osado decir esta boca es mía, sobre dicho particular.

¡Qué fácil manejan los políticos a los ingenuos en este país!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Todo cuanto se “relaja” pierde valor

 

Cuando así se procede, las cosas se van desvalorizando; y, si en verdad no se les da la importancia requerida, tienden a ir perdiéndose en el horizonte infinito, hasta desaparecer por completo.

Se tornan en letras muertas, en el caso de normativas legales, o reglas dispuestas. También, en conmemoraciones “desabridas”, cuando de tradiciones se habla. Se aprovechan estas últimas solo para vacacionar, veraneos, fiesteo, y romadas, por ser el único sentido que se les da. Ponen en evidencia, por lo regular, la ignorancia marcada de la gente.

Así es como comúnmente ocurre con celebraciones tales: Navidad, Semana Santa, o Mayor; y, en nuestro país, la fecha en que se firmó la primera Constitución de la República, la Carta Magna, un 6 de noviembre en 1844, día instituido anualmente como festivo, para conmemorar aquella impronta patriótica.

Pero, sucede que, la Navidades son para consumismo, alentado por los mercadólogos y comerciantes especuladores, por un lado; y, por el otro, para darse “jartangas”, y bebederas a todo dar. En Dominicana, auspiciados esos por el otorgamiento del salario número 13 a los empleados públicos y privados, la llamada “Regalía Pascual”, sobre lo que mueve a inquietud, ¿qué pasará el día que no se les dé?

También, si todo eso será cambiado por visitar en masas las congregaciones religiosas, sectas convencionales, o filosóficas existentes, a los fines de adherirse por completo al que debe ser el verdadero sentido de la época: espiritual. ¿Sin esos cuartos extras, habrá celebración navideña? ¡Difícil!

Por otra parte, la Semana Santa, o Mayor, ha sido convertida en un período de vagancia celebrativa, espacio para vacacionar sin control, y veraneos, como la ingesta de romo a todo dar. ¡Las muestras están de sobra!

Las sociedades en general, solo recuerdan la pasión y muerte en la cruz del amado maestro Jesús, según lo convencionalismos religiosos, en segmentos mundiales muy amplios, “cuando sienten un temblor, o llega un ciclón”, como decía el extinto humorista nuestro, Milton Peláez

En el caso del  “Día de la Constitución”, que se celebra en Dominicana cada 6 de noviembre, el mismo debería ser declarado como “Día de Duelo”; de gran tristeza para los ciudadanos, debido a la burla flagrante de que viene siendo objeto desde hace lustros tan importante Normativa, por parte de los políticos en el poder, y los sastres que conforman eso que llaman Congreso de la República, que de ordinario le confeccionan un nuevo vestuario, según las circunstancias y conveniencias del momento en que se actúe. Todo para favorecer intereses, como apetencias personales y grupales.

Con razón decía un connotado expresidente de la nación, “que la Constitución era un pedazo de papel”, queriendo significar que se podía manosear a voluntad, y hacer de ella lo que se quisiera. Claro, haciendo provecho del caldo de cultivo que proporciona un pueblo indiferente, apegado nada más que a las dadivas, el “dao”; sin conciencia ciudadana alguna para empoderarse, y reclamar sus derechos.

Cualquier ciudadano pensante, qué le duela este país, se preguntaría, por qué la Carta Magna de la República, no se modifica, para introducirle los cambios que desde hace mucho tiempo ameritan los articulados relativos a los requisitos exigibles para poder optar por las posiciones electivas de. presidente, vice, senadores y diputados, etc., en lo que, obviamente, se advierte una incongruencia enorme, por la no exigencia de aptitudes necesarias.

Eso, en vez de estar acotejando el escenario requerido, para satisfacer las aspiraciones releccionistas siempre de los gobernantes de turno. Loable sería hacerlo, para dejar plasmado en tan importante “Instrumento Legal”, que, ¡los hombres o mujeres más aptos, y selectos, son los que deben participar en la toma de las decisiones estatales de esta nación, y no cualquier “pelafustán, o pelafustana”, arribista, busca cheles, sin capacidad alguna!

Como es ahora, ¡el, o la que sea va!, siempre y cuando convenga a los poderes hegemónicos, gravitantes en la República. De ahí los ejemplares que se han tenido tomando decisiones, dizque para bien del país, pero que en el fondo solo benefician a determinados sectores políticos y sociales. Verbigracia: analfabetos, ineptos por completo, corchos políticos, seudo cantantes, y hasta prostitutas clasificadas dentro de ese trabajo denigrante. ¡Ay mamacita, qué esperanza!

En consonancia con lo expresado, cuando uno se encuentra en la prensa local con titulares tales: “El torito sale como favorito para senador”, un bachatero local, para la senaduría de la provincia Monseñor Nouel, tiene que ruborizarse (Ver: “Diario Libre”, del 9-11-18, página 6).

¡Qué senador se gastaría el país!, de ganar unas elecciones. Y, no es porque, no lo merezca como ciudadano. Ahora, ¿reúne ese señor las aptitudes necesarias para un desempeño así: legislar y elaborar leyes para la nación? ¿Qué pueden esperar de él los compueblanos que respalden sus aspiraciones, como la misma sociedad en sentido general? Hay que concienciarse. Esa prerrogativa actual, con base en la Constitución misma, y en términos de escogencias políticas, tiene que cambiar.

La Constitución de la República, como normativa fundamental, tiene que ser revisada, y modificada en función de las calidades formativas, académicas e intelectuales, que imponen los nuevos tiempos, para la elección de candidatos a cargos electivos públicos. Además, exigir que se respete a cabalidad su contenido, e incluir en esa honra, la festividad alusiva a la fecha en que se conmemora cada año su primera firma, en San Cristóbal, R.D.

En el tenor de lo tratado, muy atinado se reporta lo expresado en el “De buena tinta”, periódico “Diario Libre”, del 7-11-18, que intitulan “¿Fijar el día de la Constitución?

Se dice, entre otras cosas: “Habría que preguntar a la historia si los constituyentes se reunieron en algún resort en el 1844, e hicieron turismo interno y no Patria”.  Es el relajo ciudadano actual que se observa durante la precitada celebración, como si de nada significativo se tratara.

“Día feriado, sí, pero no para irse de feria, sino por el contrario para reflexionar sobre el texto fundamental de la República”. Es la gran burla, y la romería  en que se incurre, no cabe duda ¡Qué Constitución, ni Constitución!

“Los valores de la Patria son tan dignos como la religión”. Aquí ninguno de los dos se aquilata; se allanta con ellos, y nada más.

Sobra, cuánto más se pueda decir. Solo procedería pedir en adición: ¡valoremos lo que tiene real importancia, dominicanos!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Raro eso! Sobre el uso del “de”, nada han dicho las féminas modernas

 

A veces hay cosas sobre las cuales asaltan inquietudes, que, aunque quizás algunos las consideren necias, o curiosas, de que son pertinentes, ¡lo son!, quiérase o no,

Por ejemplo, en estos tiempos en que las féminas de nuevo cuño han estado insistiendo tanto con los reclamos sobre los derechos que creen les corresponden; en que se les deben ceder, entre esos, los espacios requeridos a nivel de las actividades sociales, políticas y laborales, en cantidad suficiente; que no tiene que haber discriminación alguna; en que son iguales que los hombres.

Y que, por consiguiente, pueden competir de tú a tú con los mismos – no hay pensar más ilógico que ese -, se reporta como algo chocante, el hecho que, no hayan fijado su atención, y pronunciado al mismo tiempo, con relación a ciertas cosas que vienen de antaño en torno a ellas, y que, si a haber vamos, chocan bastante, con respecto a sus cacareadas e impetuosas actitudes dentro de la llamada “liberación” hoy.

Una de esas, verbigracia, en que no reparan, preguntándose cualquier pensante, ¿por qué?; y claro, procurar el que se descontinué con una práctica cultural tan vieja, es aquella, de que, cuándo las mujeres se casan, se les tenga que ver como propiedad de los maridos; y que, por tanto, pasen a llamarse de otra manera, al reducir sus apellidos paternos, y agregar los de aquellos hombres con que se contrae matrimonio, conjuntamente con el famoso “de”. ¡Fulana de!

Es algo que, se entiende no denota otra cosa, que no sea más que, el otorgamiento de su posesión al hombre por parte de la mujer; y, al mismo tiempo, que el varón la represente en todo momento. Además, el ella ostentar su nuevo status social adquirido: señora casada; que, se podría considerar como una señal que se está mandando a la sociedad, para hacerse respetar por tal condición.

Son tres aparentes razones que, ponderadas con sosiego e imparcialidad, sobre el motivo de usar el “de”, lucen no tener sentido en realidad. En torno a la primera, es obvio que, el hombre no se convierte en amo (dueño) de ninguna dama por el mero hecho de contraer matrimonio con ella; que se asumen ciertos derechos, deberes u obligaciones mutuas, incluso, eso sí. Segundo, la mujer se puede bastar por sí misma, en términos de representación; claro, cuando en verdad es tal, por supuesto, no una cosa cualesquiera de esas que usan “panties y brasieres”, cuando es que suelen llevarlos.

Y, tercero, con relación al asunto del respeto que la mujer siempre requiere, lo impone el comportamiento debido que ésta observe. De lo demás se encargan, como el caso de lo económico distributivo, entre otros, las normativas legales.

Luego, si el uso del “de”, ha venido estando dirigido y aceptado, en procura de concederse en pertenencia al hombre, y buscar representatividad en él, principalmente, tras la firma de un contrato matrimonial, a qué se debe la aguerrida aspiración de competencia con respecto al sexo opuesto, en el marco de la concepción liberacionista que ahora mueve a tantas mujeres, “troquelas” a moderno, y alienadas por las más destacadas representantes dentro de las organizaciones inherentes que se han creados al efecto.

Es por ellos que, más que contradictorio resulta, el que se estén obviando esas concepciones a que hemos hecho referencia, dentro de la nueva corriente de pensamiento actual feminista, y con relación directa a lo expuesto anteriormente respecto al uso del “de”, cabría agregar.

Máxime, antes esos impulsos con ahínco que emanan desde los diversos movimientos relativos que existen, bien organizados, e influyentes no cabe duda, y que capitanean personajes de valía económica, y las selectas ONGs, financiadas en su mayoría por organismos internacionales, que procuran inducir a pensares muy distintos de los que regían otrora, relativos a los representantes de los dos sexos encargados de la expansión y conservación de la especie humana.

En ese orden, muy extraño se reporta, cabe recalcar, el que las promotoras del actual “feminismo enfermizo liberador competitivo” de hoy, no hayan procurado la eliminación de esa cultura en cuanto a la utilización del “de”, a raíz de las mujeres contraer nupcias, aun se entienda como optativo u obligatorio el hacerlo.

Eso, sin importar, cuál fuera el origen en verdad de dicha costumbre, sobre el cual se tienen distintas versiones.  Algunos ubican la práctica en el marco del régimen esclavista pasado. Además, las opiniones diversas que se externan, en cuanto a los porqués se inició en aquellas épocas remotas; y, las razones por las cuales se haya mantenido como algo muy recurrente a través de los tiempos.

Qué el uso del “de”, sea optativo u obligatorio por parte de las mujeres cuando se casan, no se considera como lo más importante.  ¡Lo cierto es que se mantiene!; no se protesta, y las féminas se acogen a él sin problema alguno.

La “optatividad sutil que se aduce, se deja de lado”; ¡el “de” siempre va! ¿Por qué?  Se pueden inferir dos razones destacables: debilidad sentida, aunque se disimule; o, conveniencias que se procuran. ¿Cuál de las dos será? ¡Tarea!

Innegable es que, el uso del “de” ata suficiente.  Amén de eso, elimina parte de los apellidos paternos de las féminas, por un lado, se debe repetir; y, por el otro, les hace aparentar, como que, se pertenece a todos cuántos los lleven; verbigracia: de Rodríguez. Un sinnúmero se apellida así.

Si no usan el “de”, y lo que hacen es eliminar su primer apellido, y sustituirlo por el del esposo, como sucede en algunos países, entonces pasan a formar parte de la familia de ése, que no le corresponde en verdad – no pertenecen a esa tribu sanguínea -, mientras se deja la de ella.

La verdad es que, esa praxis, o hábito del uso del “de”, o el  del agregado, solo al nombre del apellido del marido por parte de las mujeres, luce tener muy poco sentido. Son de las cosas en que los movimientos feministas modernos deberían fijar su mirada, y procurar que se vayan dejando de lado, cabe repetir, en vez de estar insistiendo con el uso de términos separatistas de sexos como: miembra, ministra, presidenta, entre otros que son considerados como disparatados e incorrectos, en términos de la lengua propiamente, ya que, al expresarlos en masculino, se generaliza. Milagro no estén hablando de que se les debe llamar “estudiantas” y “habitantas”.

Sobre el particular, una pensante entrevistada que aparece en la red de la Internet, y casada por 15 años, señaló: “Para mí no es necesario. Yo quiero mucho a mi esposo, pero primero fueron mis padres. Yo soy y firmo como Gisella Plúas y mi esposo lo acepta. Solo en casos extremos utilizo su apellido, como es en los documentos del colegio de mis hijos”.

¡Esa tiene sobrada razón!, al expresarse así. Las feministas de nuevo cuño, qué hablen. ¡De eso no!, ¿verdad? De esgrimir los “disparatajes” modernos asociados de estilo, ¡sí!

Quedarse tal cual; aceptar conforme cuánto ha dispuesto la Madre Naturaleza, en lo concerniente a ambos sexos; y, asumir las actitudes, como los roles que impone la nueva condición social adquirida: compañera del varón, conforman el “libreto” más razonable a seguir. ¡A darle cráneo!, mujeres de aventureros pensares modernísimos mal fundados.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Mejor!, no leer periódicos, ni escuchar noticias

Serían actitudes reflexivas muy beneficiosas por parte de todo buen dominicano, ¡qué le duela este país!, ante el “manjar” de sandeces politiqueras, titulares por mandatos, que se notan a lo lejos, desaprensiones, y desesperanzas, que se sirven a través de esos medios, tal ocurre en la mayoría de los casos.

Todo eso, proveniente de aquellos que fungen como bocinas pagadas, y cajas de resonancia a la vez, del poder político y social que rige en esta nación, por una parte; y, por la otra, de gente, o informadores con deseos de edificar a la población sobre la realidad de su presente, que permite avizorar muchos riesgos probables en curso, con respecto a un eventual futuro incierto que le espera. ¡Ponen esos últimos los puntos sobre las íes!

Cada vez que se hojea un medio informativo local, ya sea escrito directo, o se pasa la vista por los digitales; al igual que cuando se accede a las fuentes noticiosas radiales y televisivas que se tienen, todo cuanto se recibe desanima por completo; y, de inmediato asalta un sentir terrible de impotencia – “una sola golondrina no hace verano”, dice un refrán popular. -, al interesarse uno de lo que viene ocurriendo en esta República, sin dolientes, y en manos de todos estos políticos depredadores y corruptos de nuevo cuño, sin que aparezca gente decidida, que esté dispuesta a sacarles del poder, y procesar judicialmente a todos aquellos que hayan tenido participación en actos dolosos comprobados..

¿Entones, qué es lo mejor? ¡No leer, ni escuchar nada! Obviamente, para no darse por enterado de la desgracia de este país; y, que no le acose un sufrir, que luce incurable más cada vez, mientras permanezcan las mismas circunstancias presentes de indiferencia ciudadana; que nada más se aspire a subirse a uno de los vagones del tren de la corruptela estatal reinante.

El que no quiera que le asalte el deseo de desgaritase de  esta tierra caribeña, tiene que aprender a vivir en la misma, desinformado por completo, e indiferente ante el desorden institucional fehaciente; la inconsciencia ciudadana que se advierte al transitar por sus calles y avenidas; la inseguridad  que se respira; la alegre corrupción generalizada; impunidad a todas luces; inapropiada administración de justicia – las leyes solo aplican para los pobres que no tienen padrinos -; escasez de oportunidades para los hombres serios , burlas de los políticos a granel, etc.

¡Lamentable decisión esa! Pero, por cuáles otras en cambio se podría inclinar la gente pensante aquí, que no sean: procurar irse bien lejos de su terruño natal; o, promover acciones violentas, con el uso de las armas incluso, de ser necesario, para defender a esta maltratada sociedad de todos estos trúhanes avasalladores,

Esa última, es la que más está siendo animada desde las altas instancias del poder local, podría decirse, por los comportamientos oficiales que se observan, y según el nivel de enfado social que se advierte, casi generalizado. ¡Ojo al Cristo! Según los que saben, “la voz de los pueblos es la que más se parece a la de Dios”.