Uno más, de US$150 MM

 

¡Qué paradoja!, préstamos van y vienen como por arte de magia, en el marco de una economía local en crecimiento constante, que se considera incluso dentro de las líderes favorables en la región del Caribe, según los facilitadores de los empréstitos que se suscriben, y las cajas de resonancia locales que les hacen el juego.

En un país donde resulta más que cuestionable cada vez su real capacidad industrial productiva, como de exportación, en términos de bienes y servicios; y, en el cual se está previendo una eventual incapacidad de pago futura para honrar tales compromisos, lo que podría poner en juego hasta la soberanía de la nación, resulta muy cuesta arriba estar hablando del logro de tal condición.

Pero, los economistas corporativos del patio dicen que sí; que el crecimiento económico durante el presente año 2018, podrá estar cerca de un 6% del PIB, haciéndoles coro a los organismos internacionales de financiamiento, para que se continúe haciendo uso de sus ventanillas, propósito real de esos últimos.

Ellos, tanto los unos, como los otros, deberían satisfacer las inquietudes de mucha gente aquí, que desde hace bastante tiempo se viene preguntando, cómo es que se puede crecer económicamente en porcentajes evidentemente halagadores, cogiendo tantos cuartos prestados; y, contrayendo compromisos con el exterior, que no se sabe de qué forma se podrán honrar luego

¡Esa es una combinación que no rima!, crecimiento y deuda externa a granel, se entiende casi a nivel consenso; con un país endeudado hasta coronilla, y con las manos de los políticos desaprensivos sueltas para proseguir comprometiendo su porvenir financiero; y, diciéndoles a las futuras generaciones: “el que venga atrás que arree”.

La última “lindura” en el tenor de lo que se trata es: “Senado aprueba préstamo US$150 MM para desastre”. (Periódico. “HOY”, del 26-4-18, página 14ª).

Otro más, sometido por el Poder Ejecutivo, a contraer bajo la modalidad de línea de crédito contingente, para girar en su momento, con el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF), para el “fortalecimiento de las instituciones para mejorar la resiliencia ante fenómenos climáticos y desastres con sectores prioritarios”; proporcionar al Estado dominicano liquidez inmediata, ante la ocurrencia de tales fenómenos,

¡Lindo y embaucador destino!, se considera con relación a ese nuevo “enganche”. ¿Quién, y cómo se controlará el real y efectivo uso de esos recursos, en una nación donde las tentaciones politiqueras estatales siempre están a la orden día? Pregunta para los inteligentes.

Parece ser que el espejo de la vecina isla de Puerto Rico en la actualidad, no es suficiente para nosotros vernos. Todas las calamidades y penurias hoy allí presentes se quieren achacar ahora solo a los desastres últimos naturales que le afectaron, y en nada al escandaloso fardo de la deuda contraída por los políticos de ese país. ¡Muy buen cristal para Dominicana contemplarse!; que se repare en eso, en vez de estar cacareándose tanto, sobre el bobo para entretener del crecimiento económico favorable entre los dominicanos.

 

El “bobo” del crecimiento económico en Dominicana. (Posverdad)

 

¡Tremendo chupete!, para los de poca capacidad pensante entre los nacionales de este país,  hablándoles en el marco del neoliberalismo capitalista impuesto, discriminatorio de las clases sociales, vejatorio, y hasta avasallante por demás, que encuentra suficiente caldo de cultivo en los países tercermundistas como el nuestro, principalmente, debido a que su gente luce como anestesiada; nada le mueve a procurar las reivindicaciones debidas en su favor, limitándose siempre a creer cuánto se le dice.

Son aquellas naciones, que las han convertido en plazas para la colocación de los excedentes de capital de los ricos del mundo, que administran los organismos internacionales de financiamiento. Por tanto, hay que darles “salsa” a esos clientes potenciales, usando ese ardid, del crecimiento y mejoras económicas, a los fines de que sigan cogiendo cuartos prestados, sin reparo alguno, y así continuar condicionándoles, para poder seguir con los “narigoneos” injerencistas de estilo.

Si en Dominicana hay crecimiento económico, como viven cacareando esas entidades, que se entrometen en los asuntos económicos internos de cada país, verbigracia éste, con el coro cómplice de las autoridades monetarias locales, que se pavonean, y celebran como la gran hazaña lograda, determinado en base a los reales parámetros que prescriben las llamadas ciencias económicas, y que establecen lo que se expone a continuación, cabría preguntarse, ¿cuándo no lo hay?

(“El crecimiento económico es el aumento de la cantidad de trabajos que hay por metro cuadrado, la renta o el valor de bienes y servicios producidos por una economía. Habitualmente se mide en porcentaje de aumento del Producto Interno Bruto real, o PIB”. ¡Linda teoría! Fuente: red de la Internet).

Claro, sin que sean pinceladas las cifras en los lujosos despachos de estilo, se debe aclarar, aquellos tienen que ser revisados, reformulados, o enmendados, debido a las falsedades que en su conjunto arrojan los mismos de ordinario. En razón de esas determinantes prescritas, ¡hablar de tal condición en lo que respecta a Dominicana, resulta muy cuesta arriba!

Ese es un estado que, solamente se podría apreciar aquí a nivel de los sectores empresariales poderosos, y de los políticos gobernantes. Las precisiones aseverativas que de común se hacen en tal sentido, siempre están al margen de los propósitos esenciales de dicha disciplina, que incluiría como principal entre ellos, por deducción lógica, “el satisfacer excesivas necesidades sociales con recursos financieros insuficientes, a partir de la definición y aplicación de políticas apropiadas (distribución adecuada de recursos escasos)”.

Por eso, aquí el supuesto “bienestar”, que debería derivarse de la obtención señalada, no trasciende hacia la población en general; aunque se entiende, por simple deducción, en algo tendría que reflejarse socialmente, a pesar de que algunos entendidos en la materia consideran que: “el crecimiento económico no siempre garantiza bienestar”. Entonces, ¿para que se obtiene?, sería la gran pregunta obligada. Parece ser que, por esa razón, el tan cacareado entre nosotros no va hacia lo general; ¡se queda solamente, en unos cuantos bolsillos personales, y algunas cajas de caudales empresariales selectas!

De más es sabido que, aquellas – las ciencias económicas – se tienen como el abanico que conforma el trabajo de la disciplina profesional de los gráficos, los promedios, los pronósticos aéreos, y el léxico especial a que se recurre para confundir a los ingenuos; como, mantener a los pueblos dormitando, bajos las directrices que trazan los poderes hegemónicos que rigen, manejadas hábilmente por los tecnócratas que la ejercen, que son sus fieles servidores.

Que la misma en realidad no proyecta nada, pronostica, ni concluye resultados que reporten credibilidad; que solo se tiene como herramienta para condicionar mentalmente a la gente; para ocultar realidades concretas, y poder seguir las fiestas grupales y políticas que se plantean los mandamases.

No hay que ser ducho conocedor de las ciencias económicas, ni financista destacado, para dudar del tal crecimiento económico que se le atribuye a este país; debido que, es una condición imposible de lograr,  cogiendo cuartos prestados sin control, siempre en una escalada alcista, para ser utilizados en cubrir gastos corrientes, como pagar intereses de los empréstitos ya concertados, entre otros destinos cuestionables;  ¡que nada retornan!; y, con déficits presupuestarios anuales, que necesariamente se tienen que cubrir con la concertación de mayores empréstitos, hipotecando incluso la soberanía nacional, emisión de “Bonos” en el extranjero.

Por otro lado, en un país donde se carece de una estructura productiva nacional adecuada, en capacidad de competir con ninguna otra nación; que se mantiene a merced nada más de la denominada industria sin chimeneas, el turismo, cíclica y neurálgica, como de las remesas de los dominicanos residentes en el exterior.

Pero, además, que está plagado por completo de desórdenes administrativos estatales, y corrupción a granel, amén de las impunidades que se verifican, según cuántas informaciones trascienden hasta la opinión pública; y, con políticos gravitando, que solo piensan en sus intereses personales, y aquellos de los grupos que les respaldan durante los procesos electorales; como, en explotar impositivamente a la población, para sus beneficios muy propios.  Verbigracia de eso último, los sobreprecios en los hidrocarburos, por las cargas tributarias que se les imponen; resultan ser los más caros en toda el área del Caribe, según los expertos.

Luego, ante panorámicas como esas, ¿se puede estar creciendo económicamente en los porcentajes que se aluden (la posverdad en uso)? Sería la pregunta que obligatoriamente asalta; incluso, colocando a Dominicana por encima de naciones con condiciones favorables muy distintas a las nuestras; y, situando esta tierra por demás, a nivel de liderazgo en América Latina, con respecto a otras que sí se disponen de recursos variados suficientes, y los controles gubernamentales pertinentes; donde se respira otra fragancia estatal.

Por todo lo expuesto, ese bobo politiquero adormecedor del crecimiento económico aquí, es para los poco pensantes. ¡Se hace necesaria una mayor sincerización en ese orden!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¿Por qué no otras medidas correctivas asociadas a lo económico?

¿Cuánto crecería la economía del país con menos corrupción estatal, cero impunidades, al igual que los despilfarros de recursos financieros, entre otros, por parte del gobierno? También deben ser esos importantes factores a considerar, cuando de mediciones relativas se trate; como, la necesidad de agenciarse mayores recursos financieros para el fisco.

Es la importante pregunta que deben hacerse los tecnócratas del Fondo Monetario Internacional (FMI), como los títeres nacionales que les sirven de cajas de resonancia, por conveniencias obvias. ¡Jamás se deben dejar de lado esos flagelos monetarios tan lacerante!

Sería muy interesante ver cuáles serían los resultados, de incluirse esas “variables”, como ingredientes bastante negativos, en la determinación del llamado supuesto crecimiento económico de que tanto se habla con relación al país.

Claro, estaría eso  a  cargo también de los profesionales que trabajan preferentemente con los promedios, los gráficos y los pronósticos aéreos – economistas -, para que no todo quede  supeditarlo nada más que a un “fuerte ajuste fiscal” durante el presente año, como plataforma en parte para seguir cogiendo cuartos prestados; y, mordiendo al burro de carga – el pueblo -, imponiéndole mayores cargas impositivas, a los fines de lograr una suficiente obtención de ingresos fiscales, como eventual contrapartida..

Tremenda receta proveniente de los injerentes prestamistas internacionales en su último informe, que también los denominan como policías supervisores-controladores de las políticas económicas de los países que narigonean, bajo el ardid embaucador de un crecimiento económico del 5.5%, en el caso nuestro esta vez, durante el año 2018, que para todo pensante aquí, más que cuestionable resulta. (Véase periódico “Listín Diario”, edición de fecha 15-2-18).

De ese, es seguro que, tampoco los efectos traslativos derivados se reflejarán a nivel de las grandes mayorías populares, como es lo que ha ocurrido con respecto a años anteriores. ¡Se reportará por igual, como el mismo elefante blanco de siempre!

Es obvio que, ninguna recomendación proveniente de esos turpenes, representantes de los ricos del mundo, ronda todas las medidas correctivas que se deben introducir en el marco gubernamental de aquí, que deberían incluir, por hacer mención de algunas: el combate a la corrupción estatal y cero impunidad; un manejo más adecuado del gasto público; el no a los despilfarros de recursos en actividades politiqueras, como eso de estar entregando a los magnates de la entidades del ramo nacionales, grandes millonadas de pesos para uso en francachelas, sobornos y compras de conciencia, haciendo provecho de las necesidades pueblerinas; el hacer inversiones en gastos verdaderamente reproductivos; como, el endeudar menos el país con el exterior, etc.

Determinaciones como esas, en adición, sí que arrojarían muy buenos resultados para el país, en términos de enfrentar riesgos probables futuros, por eventuales efectos potenciales gravitantes en la economía mundial, a partir del incremento de los precios del petróleo, y las condiciones financieras restrictivas que se prevén venideras a nivel generalizado.

¡Pero no! Aquí nada más se está sugiriendo seguir potencializando la bomba de tiempo considerada de mayor peligro: la imposición de gravosas cargas impositivas en contra de los pueblos, sin reciprocidad alguna que recibir.

Qué continúen los mandamases nuestros llevándose del Fondo Monetario Internacional (FMI); que comprobado está, el que cae en esa fosa azarosa, difícilmente logra después salir de ella. Se les hace “presos de confianza” a los países que recurren a sus ventanillas.

Además, el golpe avisa. Qué recuerden los acaudalados explotadores que, cuando los pueblos se empoderan por no poder resistir más los abusos, nadie los detiene en sus reclamos y las retaliaciones por las que se inclinan; y, que aquellos que más tienen, son los que mayor pierden.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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La UASD hablando también de crecimiento económico local. “¡Bueeeno!”

Es verdad que, estos economistas que se gasta el país, en su mayoría corporativos, o bocinas asalariadas del poder político regente, están todos cortados con las mismas tijeras; coinciden siempre en sus diagnósticos, y pareceres profesionales relativos.

Es la conclusión a la cual se arriba cuando se reflexiona con atención imparcial sobre las declaraciones que ofreciera a la prensa local el director de la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), señor Antonio Ciriaco, respecto del comportamiento de la economía nacional en lo concerniente año 2017 que finaliza dentro de poco, en un informe que presentara.

Para el cierre de 2017 la UASD ubica el crecimiento próximo al 4,85%, lo que está por debajo de lo estimado por las autoridades”.  (Véase “Diario Libre”, del 21-12-17, página 21).

Claro, hay que ir en la misma línea de los mandantes de turno, el “canto tamboril” de siempre; el estribillo político embuchador acostumbrado, que adornan con el léxico muy especial que caracteriza a los representantes de las llamadas ciencias económicas, utilizando términos escogidos, para que las grandes mayorías no entiendan sus retóricos argumentos.

El señor Ciriaco parece que tampoco se da su baño de pueblo; su vueltecita por los barrios carenciados del país; no monta en guaguas, ni carros públicos; desconoce los clamores de la gente sobre las antas precariedades que le acosan, que son de los termómetros, que podrían llamarse   “variables persuasivas”, y que se deben ponderar bien para estar hablando de crecimiento económico, en un país donde el grueso de la población se la está llevando el diablo.

Dónde es que se está quedando el bienestar extensivo que se supone el mismo conllevaría. Luce tener barreras hacia los amplios sectores empobrecidos de la nación, que ni siquiera pueden tener acceso a un sistema estatal de salud, con hospitales públicos debidamente equipados, y personal asistencial suficiente.

El mismo nada más se está evidenciando en los bolsillos de los mandamases actuales, y sus cachanchanes serviles, como en los foráneos que invierten en el país. ¡Ahí sí que hay mucho crecimiento!

Las observancias en términos pueblerinos desdicen mucho sobre esa bola de humo del tan cacareado crecimiento económico, que por suerte ya se le quitó el apellido “negativo”, con el que se adorna en determinadas circunstancias, para no decir que las cosas andan mal, pero que de ordinario aplica bastante, regularmente hablando.

Lo que sí se torna innegable es que, a las llamadas ciencias económicas van a tener que revisarles sus teorías alucinantes, como los indicadores utilizados para hacer predicciones y calificativos, a los fines de poder adecuarlos más a las realidades de los pueblos; que sus profesionales pongan los pies sobre la tierra; y, dejen de ejercer menos como tecnócratas y serviles de los poderes políticos; que haya mayor cooperación con la satisfacción de las necesidades de las sociedades, cuando las carencias de recursos financieros sea lo que prevalezca, que se tiene como la esencia misma de ese ejercicio, o disciplina.

En el tenor de lo que se trata, según es lo que se dice, los tratadistas de la temática, “aunque el crecimiento económico no necesariamente está asociado con el bienestar de la población, según los defensores de la teoría, el mismo implica crecimiento de la renta nacional, o valor de los bienes y servicios producidos por una economía (generalmente de un país o región) en un determinado periodo, un año por lo regular”.

 

Se habla que, el mismo se refiere “al incremento de ciertos indicadores, como la producción de bienes y servicios, mayor consumo de energía, el ahorro, la inversión, una balanza comercial favorable, consumo de calorías per cápita, etc. La mejora de estos indicadores debería llevar teóricamente a un alza en los estándares de vida de la población”.

 

Aunque eso tiene más de teórico, que, de realidad concreta objetiva, debería surtir tal efecto, cuando se logra, por las variables que envuelve.  Pero, la mayoría de esas cosas están muy lejos de verse en Dominicana, con resultados favorables. Y, vale recalcar que, de alguna forma esos incrementos tienen que reflejarse como bienestar a nivel de la población. Porque, no ser así, ¿cuál sería el propósito entonces! ¿Para qué se crece económicamente?

 

Pero, además, el estar hablando de crecimiento económico resulta muy cuesta arriba, en un país endeudado hasta la coronilla; con una soberanía casi hipotecada por completo; y, que tiene que continuar endeudándose para cubrir los recurrentes déficits fiscales presupuestarios anualmente programados; donde los servicios públicos andan manga por hombro; con una electricidad tan cara y  deficiente, como los combustible más caros de toda el área del Caribe, a precios medalaganarios, según los expertos, entre otras cosas que golpean a su gente.

Muy en relación con eso último, hay otro aspecto que tocó el señor Ciriaco en su explosión a la prensa nacional, que, si viene como anillo al dedo, y que bien podría pelearse desde la UASD misma, tal institución con gran peso social entre nosotros, como capacidad suficiente para demostrar y exigir enmiendas; actitudes gubernamentales diferentes en favor de esta maltratada sociedad.

“El uso de la ley 112-00 se ha distorsionado en función de las necesidades de ingresos del gobierno. En el caso del GLP, solo en el precio de importación se registra una diferencia de RD$31.24 por galón……”.

Evidentemente, ese es abuso semanal que se comete en contra de este pueblo,

que deteriora cada vez más las economías de las familias dominicanas; y, para lo cual se hace provecho de la imprescindibilidad del bien en términos de uso, al igual que ocurre con los demás hidrocarburos que demanda el país para su desenvolvimiento habitual.

La pregunta obligada sería entonces, ¿no choca una desaprensiva actitud así, con el crecimiento económico que se alude? Pues, de existir en verdad, ¿habría la necesidad de hacer eso en contra de todo un pueblo lleno de carencias extremas, como muchas de las que aquí se tienen, al igual que otros despropósitos estatales en los que se incurre con frecuencia?

Pero, además, y en el otro orden abordado, está ese escalofriante endeudamiento externo, y que no sea sabe con qué diablo en realidad se van cubrir esos compromisos en un futuro no muy lejano.

Cabría agregar aquí, otro sofisma oficial relativo más: Según el flamante ministro de Economía local, señor Isidoro Santana, “No hay motivos de temor a deuda”. En su opinión, debido al crecimiento económico que exhibe el país. También es posible, que él vaya que cubrir parte de los empréstitos concertados con dineros de sus bolsillos. ¡De ahí la seguridad que se tiene! ¡Qué bueno es hablar desde los cargos públicos!; y más, cuando solo por política se llega a los mismos.

Agregó ese “camaján”, economista claro, “porque si una ventaja tiene la República Dominicana es que los mercados internacionales están diciendo que a ellos no les preocupa la deuda dominicana”. Todo luce indicar, que es a ellos a los que debe preocuparles, y no a nosotros. ¡Qué bien! (“Listín Diario”, 21-12-17).

Finalmente, la gran interrogante asociada a ese tema que eluden los economistas, corporativos o no, es, ¿quién crece económicamente cogiendo cuartos prestados a granel?, como el único clavo caliente al que tiene que agarrarse el país; que por lo regular la mayoría no se invierten en gastos reproductivos, sino corrientes; en cubrir reenganches, pago de intereses, y reciprocidades políticas, corrupción estatal, etc.

Entonces, la UASD, a través de sus representantes más idóneos, como el de referencia, qué se deje de estar haciéndoles coro a todos estos políticos embaucadores que han venido gobernando el país durante los últimos lustros; qué se diga lo que en verdad se debe expresar desde allí, donde hay muchos profesionales, grandes académicos incluso, que están capacidad de hacerlo, y de despejar dudas en tal sentido, para edificar a esta comunidad, en cuanto a la realidad concreta en que vive la nación, que no es la de mejores presagios positivos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

Sombrío panorama nacional. ¡Muy desesperanzador se advierte!

 

¡Dominicana, el país de las protestas, las promesas y las comisiones! En eso se ha convertido esta nación, en manos de todos estos políticos desaprensivos, corruptos y demagogos, con el servilismo de las tantas bocinas pagadas, como de algunos tecnócratas de las llamadas ciencias económicas, a los cuales les está yendo muy bien, en términos del poder adquisitivo de que disfrutan, y la buena vida que se están dando.

Sin embargo, el grueso de la sociedad nacional “está pasando la de Caín” como reza un dicho popular, sumergido en precariedades espantosas, como la falta de asistencia pública estatal, por más alharacas politiqueras que se enarbolen, respecto de servicios imprescindibles, como son los casos de la salud, la educación, y la seguridad ciudadana.

Por eso llueven tantas protestas, huelgas, enfrentamientos con las fuerzas del orden público, etc., en relación con lo expresado, que abarcan diversas localidades el país. Se notan a diario, como estrellas en el “oscuro firmamento” de posibles soluciones, en cuanto a los sentidos reclamos poblacionales, sobre los cuales nada más se reciben aéreas promesas, procedentes de los políticos mandantes, tanto a nivel palaciego, como de los ministerios correspondientes.

Y claro, dentro de ese marco demagógico se produce la creación de comisiones para estudios de los casos, e informar, con las recomendaciones que se entienda. Pero, todo se queda siempre en el aire, y nunca nada se resuelve.

Mientras tanto, la sociedad nacional se ha ido convirtiendo en una olla de presión notable, alcanzándose ya un grado de calentamiento que puede provocar una explosión de consecuencias impredecibles en cualquier momento, y que muchas cosas se pueden llevar de encuentro, incluido el sistema de partidos políticos en el país.

Ahora, para completar el lúgubre panorama económico y social que se cierne sobre la nación, se aparecen los principales sugerentes prestamistas internacionales, los tecnócratas del Fondo Monetario Internacional (FMI), pájaro de mal agüero, con la excusa de evaluar la economía del país, que, para todo buen entendedor, es dirigida a control remoto desde Washington, D.C., sede de los principales organismos internacionales de financiamiento.

Esos “turpenes siempre andan detrás de conseguir, o ampliar, plazas para la colocación de los excedentes de capital de que disponen los ricos del mundo, que les son administrados por el organismo prestamista, y en busca de poder injerenciar en sus asuntos internos, como narigonear a sus gobernantes, en la medida de lo posible.

Es muy posible que esté procurando la firma de un nuevo acuerdo con el país, de esos bien condicionados que ellos ofrecen, y que conlleve la concepción de un empréstito más en su favor- cuartos frescos a recibir -, por lo que obviamente se está recomendando como medida más destacable: “un fuerte ajuste fiscal para garantizar la sostenibilidad de la deuda”, sin control agregaríamos nosotros. ¿Por qué no sugieren ponerles tope a los empréstitos con el exterior?

Hablan de “los riesgos que crecen con las políticas de socios como Estados Unidos, alza del petróleo, las tasas de interés y el dólar”. Evidentemente, supuestos aéreos todos de los tecnócratas economistas comisionados, solo para justificar sus propósitos.

Lo que resulta más que cuestionable es la creación de nuevos impuestos, en el contexto de un fuerte ajuste fiscal, y dentro de una economía que ellos consideran robusta como la nuestra, con un crecimiento sostenido en ascenso hasta de un 7% del PIB en los últimos tres años, ¡Cuánta teoría embaucadora! Claro, no puede haber disparidad de criterio entre los dirigidos y los que dirigen.

Según las autoridades monetarias nuestras, aquí la bonanza económica es más que destacable. Sin embargo, a nivel de la población el bienestar no se nota por ninguna parte; todo lo contrario, los niveles de pobreza lo que han hecho es aumentar durante los últimos años, según las determinaciones de organismos internacionales e imparciales, que así lo han publicado. Además, solo hay que trasladarse a determinadas regiones del país para comprobarlo.

También resulta chocante el crecimiento económico de ese nivel, con el aumento exorbitante de la deuda pública local (interna y externa). Este país está endeudado hasta la coronilla, y parcialmente hipotecada su soberanía, con la nueva modalidad de empréstitos con el exterior, la emisión de los llamados “Bonos Soberanos”.

En consecuencia, esa concepción de robustez con respecto a la economía del país, por parte del FMI, pero que requiere de un “fuerte ajuste fiscal para sostenibilidad de la deuda”, ante eventuales riesgos con el exterior, la excusa, se parece mucho al tan cacareado crecimiento económico local de hasta un 7%, versus los  niveles de pobreza que se verifican en el país, como el fardo de la deuda pública que tiene el mismo, a cuya cadena de seguro se agregarán nuevos eslabones, y “el que venga atrás que arree”, como reza un dicho pueblerino.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

Presupuesto Público local 2017, deficitario una vez más. ¡Ay de nuestro país!

 

¡Qué presupuestazo! Los políticos de nuevo cuño, gobernantes de esta nación dominicana durante los últimos años, al parecer han venido haciendo honor a la expresión aquella atribuida a Luis XV, rey de Francia: ¡Después de mí el diluvio”! Se infiere a partir de esa, una gran despreocupación por lo que pueda suceder más adelante; después de ellos, quienes sean.

 

Una muestra local más con relación a lo expresado es, lo concerniente a la elaboración, y aprobación del Presupuesto Público del país para el año entrante 2017, por parte del Consejo de Ministros del Gobierno, deficitario como siempre, e incluyéndose de nuevo el relativo financiamiento endeudatorio acogotante para esta sociedad, como se entiende.

 

Esta vez, con el ingrediente extra de enajenar parte del patrimonio nacional, a través de vender en US$ acciones de la planta generadora Punta Catalina, para fortalecer dicha pieza estatal, según es lo que se alega (mil millones). Obviamente, eso significaría el continuar privatizando el lucrativo negocio de la energía eléctrica en esta nación, cediéndole un mayor espacio al sector privado.

 

Aunque a nadie debe extrañarle tal decisión en los presentes momentos, pues el señor Presidente la República había manifestado ya esa intención frente a la Cámara América de Comercio, en diciembre del pasado año: “Quiero aprovechar la oportunidad que me ofrece hoy en este escenario para anunciar al país que el Gobierno dominicano desea contar con la participación privada, nacional y extranjera en la empresa de generación de Punta Catalina”. (“Listín Diario”, del 1-10-16, página 4ª).

 

El asunto es que, anualmente “El Presupuesto sigue el rumbo de la insostenibilidad financiera”, como bien lo señalara Juan Bolívar Díaz, en un trabajo relativo publicado en el medio “HOY”, edición del 2-10-16. ¡Se continúa nadando sobre las mismas aguas turbulentas!

 

De ordinario, la línea a seguir para cubrir los déficits recurrentes en tal sentido, es el endeudamiento estatal, o la venta parcial del patrimonio del país. Cualquier año de los que siguen ofertarán el “Malecón de la Capital”, a equis (x) cantidad de dólares el metro.

 

“Los gastos totales programados para el 2017, según cifras que recoge la prensa local, alcanzarán RD$711,399.4 millones, mientras que los ingresos proyectados andan por el orden de los RD$537,886 millones. La diferencia a ser cubierta en parte con financiamiento en bonos por 2,700 millones de dólares”, es lo que hay. A seguir cogiendo cuartos prestados hasta que la “bomba explote”. ¡Se cree no tardará mucho tiempo!

 

Y, todo en el marco del tan cacareado crecimiento económico que se dice tener en Dominicana, el más alto de la región del Caribe, contrastante por supuesto, con la iliquidez presupuestaria que anualmente se verifica. ¡Qué bola de humo! Muy cuestionable el que se pueda crecer económicamente, cogiendo cuartos prestados a dos manos para todo poder resolver. Pero, según los tecnócratas de las llamadas ciencias económicas sí.

 

Nunca se puede formular en este país un Presupuesto Público equilibrado, en términos de los gastos a cubrir, e ingresos necesarios programados para solventar. Los “clavos calientes” para agarrarse siempre son: más endeudamiento, y venta del patrimonio estatal, como dijéramos más arriba.

 

Cabría señalar que, ambas fuentes forzadas no representan ingresos realmente, en términos conceptuales. Es lo que entendemos en el marco de nuestros pocos conocimientos sobre asuntos financieros. Se está hablando de recursos a recibir que implican por un lado la inscripción de pasivos nacionales, que a su vez generan gastos por concepto de intereses y comisiones a pagar, entre más probables erogaciones exigibles. Y, por el otro, del desprendimiento de haberes estatales, que obviamente salen del sector público, y pasan a otras manos. ¡No hay tales ingresos!

 

Por lo que desde hace años se viene registrando en esta nación al momento de formular el presupuesto anual, en que siempre se debe recurrir al endeudamiento interno o externo para cubrir el faltante gastos-ingresos públicos, habrá que ir pensando en cambiarle el nombre a dicha pieza por el de “PRESUPRÉSTAMOS”. Se corresponde más con su contenido, por la necesidad común de ellos para poder costear los gastos públicos.

 

Pobres los que vienen detrás, con un país endeudado e hipotecado hasta la coronilla, que difícilmente podrán honrar los compromisos legados por los Luis XV de hoy en Dominicana, que solo están pensando en vivir bien; recibir jugosos salarios, y conexos; como, hacerse ricos ellos y sus familiares, de la forma más rápida posible. ¡Qué el país se lo lleve el diablo después, poco les importa!

 

Por eso también, al formular el Proyecto de Presupuesto para el 2017, se continuó evadiendo el Pacto Fiscal que dispone el elefante blanco de la ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, para, como bien lo dijera en su exposición Juan Bolívar Díaz, “no enfrentar los reclamos sociales de que se ajuste el gasto gubernamental constriñendo el dispendio y las políticas clientelares que sustentan el poder político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)”.

 

Las quejas, los reclamos, las inconformidades, etc., por parte de los ministerios y demás dependencias estatales que se sienten afectados, por las bajas asignaciones, en lo referente a la citada pieza legislativa no se han hecho esperar, sobran. ¡Ya se verá si prosperan!

 

Ahora, se fue así, para que los levanta manos del Congreso Nacional, medios incomodos también por la apropiación que les fuera consignada en la misma para disfrutes, salarios y demás, le pongan el sello gomígrafo acostumbrado a la pieza, y la conviertan en “Ley de Ingresos y Gastos Públicos para el año 2017”, procediendo luego remitirla al Poder Ejecutivo, a los fines de que sea promulgada.

 

¡Son todos uno, y “el que venga atrás que arree”!

 

Los estadistas protegen el signo monetario de sus respectivos países

 

Sí, honran la paridad cambiaria estable de su moneda. Consideran esta última como un símbolo patrio más, que merece salvaguarda, y no permiten que intrusos injerencistas, prestamistas internacionales en la mayoría de los casos, vengan a estar jugando con la apreciación de misma, como condicionante para la concesión de sus empréstitos.

 

En ese tenor, grande es la diferencia que se verifica entre políticos y estadistas, en términos de sus concepciones. A esos primeros, parece ser les importa un bledo, cuánto pueda ocurrir con su unidad de cuenta, siempre y cuando puedan lograr sus propósitos personales y grupales, pues jamás se piensa en función de lo nacional propiamente.

 

Claro, el mayor concurso que reciben en ese orden durante las gestiones gubernativas es el de los tecnócratas de la economía, siempre ideando e inventando modelos o patrones, políticas, etc., que vayan en favor de esos intereses, y que poco garanticen el bienestar y desarrollo de los pueblos, para no puedan concienciarse sobre las travesuras de explotación y demagogia extrema que sobre ellos penden.

 

Reflexionando sobre esta temática con imparcialidad en lo que a nosotros respecta como país, se puede advertir que, no hemos sido la excepción; al igual que, de continuar las cosas como van seremos otras de las naciones a poner como ejemplo con relación a una fuerte eventual devaluación de su signo monetario

 

Recordemos que, ya en una ocasión la paridad peso-dólar USA, anduvo por el orden de los RD$54-56.00 por un dólar (gobierno de Hipólito Mejía, que, dicho sea de paso, fue una de las cosas que se lo llevó de encuentro). Y hoy, ya está por encima de los RD$46.00, en periódicos, con tendencia a seguir subiendo, en momentos que se superan ampliamente esos tiempos de otrora, en cuanto al volumen de los compromisos con el exterior, incluyendo el pesado fardo de la deuda externa ya contraída, que puede ser uno de los detonantes poderosos para una significativa devaluación de la moneda nuestra.

 

Aquí podemos hablar de dos estadistas en realidad preocupados por la creación y estimación más adelante de nuestro peso durante las últimas décadas, que están en la historia patria del país, aunque algunos interesados quieran negar esas condiciones atribuibles a tales mandatarios. Muy claro debe estar en la mente de todos los dominicanos estudiosos, cuánto ha ocurrido con la moneda nacional después que el último de ellos tuviera que abandonar la nave del poder.

 

De inventos sobre inventos se ha ido, al extremo de poner a rodar nuestra unidad de cuenta en un mercado cambiario especulador, como víveres locales cuales sean, para que ineptos acaparadores y especuladores cualesquiera les asignen los valores para compra-venta que les venga en gana, haciendo honor a la muleta capitalista de la ley de oferta y demanda.

 

Claro, sin tomar esos en consideración los resultados inflacionarios y dañosos, que en términos de precios y demás efectos gravosos para la sociedad se puedan desprender a posteriori. Incluso, poniendo a veces de rodillas a las autoridades competentes del ramo, que en ocasiones hasta ellas mismas tienen que acudir a ese mercado en busca de las divisas requeridas.

 

¿Y todo partió de dónde? De la falta de estadistas en la dirección de esta nación; los injerencismos de los organismos internacionales de financiamiento, que son en realidad quienes dirigen nuestra economía platanera desde ultramar; del copismo de modelos y políticas conexas por parte de los economistas alienados locales; y, obviamente, de los mandatos y disposiciones de los que han estado gobernando en este burlado país.

 

Una de las determinaciones obvias, que, en nuestra humilde opinión, desde hace ya un tiempo razonable comenzó a presionar hacia arriba la tasa de cambio en ese mercado local, de forma sostenida, lo fue la reducción connotada de las tasas de interés pasivas que dispusieran las autoridades monetarias, como política económica, por parte de todo el sistema bancario en el país, “teledirigidas” desde el mismo organismo rector de lo financiero y cambiario entre nosotros.

 

Los efectos desde entonces no se dejaron esperar. En la actualidad se han tornado ya algo preocupante para la Autoridad Monetaria y Financiera del país, al extremo que se ha comenzado a tomar medidas en procura de enfrentar la volatidad de la tasa cambiaria (“presiones no deseadas sobre la tasa de cambio”), con la supresión en un plazo no mayor de 90 días de llamadas “Terminales de Puntos de Venta (TPOS), conocidos popularmente como Veriphones, exclusiva para pagos en moneda extranjera”.

 

Pregunta: ¿Se han confirmado, o no, tanto la aseveración que intitula, como las consecuencias previsibles derivadas de los que muchos pensantes nuestros denominaron una desacertada decisión monetaria, en lo concerniente a las diminuciones en las tasas pasivas de interés? ¡Innegablemente que sí!

 

Cuando se produjo la decisión aquella de rebajar considerablemente las precitadas rentas para los depositantes, se podía inferir con facilidad lo que vendría más adelante, por lo que osamos, en el marco de nuestra ignorancia, advertir sobre la posible ocurrencia en tal sentido, a través de la publicación del siguiente artículo en un medio digital del país. ¡Y, lamentablemente, como siempre, solo se continuó viendo las cosas en una sola línea, o dirección!

 

Mucho ojo con las tasas de interés pasivas, y la de cambio dólares USA

 

Durante los últimos meses, ambas tasas han estado bajando y subiendo, en el orden respectivo que encabeza.  El nuevo presidente electo de la República, a través de sus técnicos altamente confiables, debe estar bien atento al comportamiento de ambas variables, ya que las primeras, constituyen herramientas muy importantes para controlar la segunda, que de seguir deslizándose hacia el alza en los actuales momentos de crisis en que vive el país, podría acarrear una situación inflacionaria de serias consecuencias, como una desestabilización social, a la que probablemente algunas personas aquí podrían estar apostando.

 

Para nadie es un secreto que, algunos de esos títeres alienados   que nos gastamos los dominicanos, al servicio de los intereses de ultramar, muchos de los cuales sólo actúan como colaboradores de los tecnócratas representantes de los organismos internacionales de financiamiento, y que se jactan de ser muy buenos economistas, lo que más aspiran es a seguir devaluando la moneda nuestra.

 

Esos antinacionalistas, a los cuales poco les importa el valor del signo monetario del país, y que bien pudieran estar identificados con otras parcelas políticas, distintas a la que hoy dirige los destinos de la nación, hay que seguirles muy de cerca los pasos, para cuidarse de sus posibles recomendaciones mal intencionadas, que puedan traer mayores problemas económicos al nuevo Gobierno, y a sus más altos representantes.

 

Lo que esa gente de seguro podría estar es, aspirando a continuar dolarizando más todavía la economía nacional, provocando una mayor tasa cambiaria cada vez, para favorecer intereses grupales internos y externos, amén de poner en graves aprietos a la presente gestión gubernamental, según se advierte.

 

En este país todos los precios se establecen ya en función del dólar norteamericano, incluyendo los correspondientes a los bienes y servicios básicos para la población, como son los casos de los carburantes y la energía eléctrica, que tienen un efecto inflacionario traslativo directo hacia todo el consumo local.

 

Luego, de hacer que la tasa de cambio se dispare, presionando hacia la baja las de interés pasivas, que paga la banca nacional, los efectos serían bastantes predecibles, ya que los retiros masivos de depósitos en pesos dominicanos, irán de inmediato a procurar dólares en el mercado especulativo local de dicha moneda extranjera, generándose un aumento significativo en el precio de la unidad de cuenta norteamericana.

 

La estabilidad cambiaria nuestra, ¡hay que tratar de mantenerla a como dé lugar!, y una de las formas más efectivas de hacerlo sería, el no continuar forzando hacia la baja las tasas de interés pasivas; sino, estimulando el ahorro, como las inversiones a nivel del sistema bancario nuestro.

 

Cualquiera se preguntaría, ¿de qué les serviría a los productores dominicanos el pagar bajas tasas de interés, argumento que tanto se utiliza, por el efecto directo de la disminución en las pasivas, para entonces tener que comprar dólares mucho más caros en el mercado local de esa moneda, cuando se tenga que recurrir a éste? ¡Pregunta reflexiva!

 

¡Ojo al Cristo!, nuevas autoridades del país.

 

Autor: Rolando Fernández

 

Economía global versus Voluntad Divina

 

 

Según ha dicho la envalentonada dama Christine Lagarde, “jovencita ella” directora el Fondo Monetario Internacional (FMI), “los ancianos viven demasiado”. ¡Bárbara!

 

En el mismo contexto de esa irreflexiva concepción con respecto a sus congéneres mayores, también expresó, “el aumento de longevidad representa un riesgo para la economía global”. ¡Osadas palabras!

 

Según señalara el señor Federico Henríquez Gratereaux, en un artículo que escribiera al respecto, intitulado “Petición de suicidio” (periódico “HOY”, del 4-7-16), “El ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, declaró tres años atrás, que los ancianos “deben darse prisa en morir” para aliviar los gastos del Estado”. ¡Otro “apretado”!

 

Indiscutiblemente, ambos personajes andan por misma línea, estando ambos pareceres expuestos asociados con que: los viejos no producen, nada más consumen, representando una carga económica, tanto a nivel público como privado. ¡Qué se vayan rápido!

 

Se podría entender como valedero hasta cierto punto el que así se considere, desde la óptica del momento presente, y visto sin reparo alguno. Ahora, ponderando bien esa concepción, el criterio financiero esgrimido es totalmente injusto, a partir de lo propiamente humano, como de lo recriprocatorio que procede, ya que los ancianos sí que antes aportaron en todos los órdenes, quizás con rarísimas excepciones, por lo que durante sus años últimos deben recibir lo merecido.

 

Además, muchos podrían continuar haciéndolo en las postrimerías de sus existencias físicas, aun sea en términos de las sapiencias acumuladas a consultar, que la mayoría de las veces enseñan más que el manejo de los propios números fríos  estudiados, y que las aéreas teorías económicas planteadas de ordinario.

 

El aspirar a que los viejos se suiciden, o se mueran rápido, para liberarse de las cargas financieras inherentes, es una actitud desaprensiva claro está, pero quizás no es lo más censurable o criticable. Eso algo que bien se podría entender como un pensar más dentro del contexto del egoísmo humano, que siempre ha existido.

 

Y que, según dice un connotado autor, de los precursores  en asuntos espirituales, sino el  primero, “es de todas las imperfecciones humanas, la más difícil de desarraigar, porque se deriva de la influencia de la materia, que está aún próximo a su origen,………”

 

Además, también se dice que la misma acompaña a los hombres, como arrastre desde el nivel de evolución inmediatamente inferior de la especie; como vestigio no superado aún por completo del llamado “egoísmo instintivo” con que la Madre Naturaleza dotó al reino animal, como herramienta para “su auto preservación y multiplicación” ¡Una muestra más, en cuanto a que desde ahí venimos los humanos!

 

El otro aspecto que, sí no sería osado asegurar, se reporta como de repulsa “acre” en forma directa, es el de orden espiritual, que está en la base de la verdadera esencia innegable de la especie humana. Somos seres espirituales con un revestimiento carnal, composición que tan desacertado planteamiento pretende dejar de lado, y violentar su tránsito terreno escolar. ¡Cuánta inconsciencia!

 

Esos dos personajes, que de seguro saben tanto de economía y finanza, han puesto claramente en evidencia que ignoran quienes en realidad son ellos; que el privilegio de las existencias físicas que cursan, como las de todos los hombres (general) obedecen a un prediseño de orden divino, que incluye un tiempo cronológico de estadía sobre el planeta Tierra, ¡y que nadie debajo del Sol está en capacidad oponerse a eso!

 

Que toda entidad Alma-espíritu que encarna en el plano de la materia física densa, lo hace con un propósito evolutivo, y un sendero acorde trazado que recorrer; que se va del mismo, el día e instante precisos en que le corresponda partir; incluso, por la razón que sea, no necesariamente una enfermedad somática, que es una de las condiciones programadas; es por cualquier causa que provoque el despido obligado. “Nadie se muere la víspera, decían los de antaño”.

 

¡Qué apunten para otro lado esos “magnates”! ¡Qué busquen cuartos para los viejos, al igual que lo hacen para otras cosas! ¡Ellos también aportaron antes para la economía global!

 

Autor: Rolando Fernández

 

¡Ahorrar aquí!, ¿cómo, y para qué?

 

En este país no hay condiciones económicas, y mucho menos estímulos, para tomar una decisión de ese tipo.

 

Se  publica en un medio de la prensa local, reseñado bajo el título “Menos de la mitad de la población tiene cuentas de ahorro en RD”: “La cultura del ahorro en República Dominicana todavía no llega ni a la mitad de la población, según los resultados de la Encuesta sobre la Cultura Económica y Financiera (EGCEF) 2014, del Banco Central, la cual establece que sólo un 43% posee cuentas de ahorro”. (“Diario Libre”, del 4-4-16, página 30). Y, demasiado alto está el porcentaje, ponderando el escenario nacional relativo, podría decirse.

 

Claro está que, poca gente procura ahorrar en este país, bajo el establecimiento de una cuenta de ese tipo en el sistema bancario nacional, que es la fuente donde se puede medir la proclividad de la población en ese orden.

 

Primero, por los escasos recursos que recibe mensualmente el grueso de los ciudadanos en esta nación, no suficientes ni siquiera para cubrir sus necesidades básicas. Y, segundo, porque  cuando se hace un ingente esfuerzo para guardar algunos chelitos,  usando dicho mecanismo bancario, y se espera aumentarlos mínimamente con los míseros intereses que paga la banca local, entonces hay que tributar forzosamente al Estado nuestro, para que los políticos  den a esos dineros el uso que les venga en gana, o se los roben.

 

A propósito, cabría transcribir aquí el comentario que recibiéramos de un caro amigo, en relación con una publicación  anterior que hiciéramos, y que  puede asociarse con lo tratado aquí: “Nos damos el lujo de vivir en el único país del planeta tierra donde están gravados los intereses ganados sobre los ahorros del pueblo en entidades bancarias. Un crimen atentatorio hasta contra los derechos humanos”. La verdad es que, desconocíamos que eso fuera exclusivo de este país. Ahora, quien lo expresó, es una persona que consideramos ducha en la materia, y muy bien informada.

 

Es por ello que, los que tienen la posibilidad de guardar algunos centavos de los que reciben mensualmente,  a los fines de poder cubrir urgentes necesidades súbitas futuras, prefieren mantenerlos reservados ellos mismos, procurando velar siempre por esos, colocándoles en alcancías o cajas de seguridad secretas.

 

La verdad es que, producto de las precariedades, como del injusto gravamen estatal a los pocos intereses que devengan los ahorros colocados en la banca nacional, esa cultura habrá de ir desapareciendo más aún en el país.

 

Incluso, realmente no sabemos como la Asociación de Bancos Comerciales de la República Dominicana, permitió tal imposición en contra de sus clientes, por los efectos dañosos obvios a derivar, en ambas direcciones.

 

Aunque ese tipo de operación no es de una magnitud tan significativa para esas entidades, sí que algo les resta, en términos de la emisión secundaria de dinero a su cargo dentro del sistema.

 

Eso puede además afectar en parte su liquidez inmediata en determinados momentos, y permite forzar hacia el alza la tasa de cambio, en la medida en que los retiros que se realizan, o los depósitos que se dejan de hacer, van al mercado de divisas a demandar dólares, que por lo regular se busca la forma de sacarlos del país.

 

Pero, estamos en Dominicana, donde el poder político todo lo regentea.

 

 

 

Rolando Fernández

El bulto político aquí del crecimiento económico continúa. ¡Ay mamacita!

 

La verdad es que, la gente pensante poco entiende, cómo se puede amarrar el tan cacareado crecimiento económico en nuestro país, con la satisfacción de las necesidades internas obvias que padece la población, siempre in crescendo, cuando según la considerada ciencia de los supuestos, teorías aéreas, pronósticos embaucadores, entre otros – Economía – ese es su propósito fundamental, aun con los pocos recursos financieros de que se disponga.

 

“La economía es una ciencia social que estudia el comportamiento humano en el consumo, distribución y producción de mercancías, materiales y servicios. Reconoce que los recursos productivos son limitados, y que es imposible satisfacer todas las necesidades materiales de la población. Intenta descubrir el mejor modo de utilizar los recursos productivos con el fin de lograr la máxima satisfacción de estas necesidades. Las ciencias económicas normalmente examinan problemas desde el punto de vista de una sociedad”.

 

Crecimiento económico y bienestar social:

 

“El crecimiento económico de un país se considera importante, porque está relacionado con el PIB per cápita de los individuos de un país. Puesto que uno de los factores estadísticamente correlacionados con el bienestar socio-económico de un país es la relativa abundancia de bienes económicos materiales y de otro tipo disponibles para los ciudadanos de un país, el crecimiento económico ha sido usado como una medida de la mejora de las condiciones socio-económicas de un país; sin embargo, existen muchos otros factores correlacionados estadísticamente con el bienestar de un país, siendo el PIB per cápita sólo uno de estos factores. Lo que ha suscitado una importante crítica hacia el PIB per cápita como medida del bienestar socio-económico, incluso del bienestar puramente material (ya que el PIB per cápita puede estar aumentando cuando el bienestar total materialmente disfrutable se está reduciendo)”. (Fuentes: red de la Internet)

 

En el marco de esas precisiones puntuales resultaría interesante analizar ese crecimiento económico de que se habla con relación a nuestro país,  asociándolas  con las declaraciones ofrecidas por los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que no es de pocos sabido que, es un organismo al servicios de los ricos del mundo establecido, para administrar parte de los excedentes de capital,  y emplearlos en la colocación de empréstitos, a  partir de la localización de mercados en los países pobres tercermundistas, como  otorgarlos bajo  condiciones de injerencias y narigneos fríamente calculados.

 

Dijo el gran maestro Juan Bosch: “el Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo”.

 

Claro, las declaraciones de esos tecnócratas internacionales, serviles, se produjeron hace poco entre nosotros, con el beneplácito de las flamantes autoridades locales, que les dieron  suficiente prensa propagandística hasta más no poder, en busca de congraciarse con la gente nuestra.

 

En ese sentido,  y según apareció publicado en el medio digital “Telenoticas RD, del 24-11-15, el envalentonado ministro del Economía, Planificación y Desarrollo del presente Gobierno,  Temístocles Montás, con una amplia sonrisa que lucía más demagógica que verdadera, afirmó que, “La Economía crecerá más que la de China”,  criterio fundamentado en la proyección de los indicadores económicos, refiriéndose a la nuestra. ¡Nos salvamos!, pues estamos mejores que los chinos en ese tenor, uno de los mayores productores del mundo.

 

Cuántas cosas de personas con caras duras aguantan los papeles, pronunciadas por los “vive bien” en este país, y el coro de los prestamistas internacionales; las que hace mucho dejaron de ser pobres, y que ya se olvidaron de los barrios carenciados nuestros. De eso que no han vuelto a caminar jamás por los sectores de localizados después de la Ave. San Martín, en el Distrito Nacional, por ejemplo.

 

Hablar de un crecimiento económico proyectado de un 6.7% al cierre del presente año, como de un 7%, promediado entre el 2014, y los primeros trimestre del 2015, según la Misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitó el país recientemente, destacándose que seguirá siendo de las economías más dinámicas de la región, con las voces internas eufóricas que se estilan, ante las tantas necesidades insatisfechas que acogotan a esta nación, y el único renglón de “mayor productividad” a que se viene recurriendo desde hace ya varios años, el endeudamiento, tanto interno, como externo, en parte hipotecario de la nación, luce hasta risible. ¡Nadie cogiendo cuartos prestados crece económicamente!

 

Según los enviados supertécnicos, “La República Dominicana sigue estando entre las economías más dinámicas de la región, habiéndose beneficiado de un fortalecimiento en su marco de políticas y de condiciones externas favorables” ¿Cuales?

 

Gran ponencia de aparente pase de curso para el país, y sus alumnos, las autoridades obedientes y operativas, bien alienadas, tras la evaluación de los economistas sapientes del FMI, con uno de sus discursos de ordinario embaucadores, caracterizado por lo de siempre, un léxico poco entendible para un amplio segmento de los oyentes objeto.

 

Y no fallaron en su predicción los tecnócratas internacionales, ¡cuánto sabe esa gente!, siempre pegan. Según las autoridades del Banco Central de la República,  “La economía dominicana  creció un 7% en 2015 en términos reales, informó  su gobernador “.  Y, en adición señaló, “por segundo año consecutivo el país se ubicó como líder del crecimiento económico en América Latina”. ¡Nos salvamos!, cabe reiterar.  (Véase: medio digital “almomento.net”, edición del 6-1-16, como otros medios escritos de amplia circulación nacional, del 7-1-16).

 

Pero la realidad concreta es que, el crecimiento económico aquí solo se refleja a nivel de los grupos políticos y empresariales dominantes. Mientras tanto, a la población continua “llevándosela el diablo”, y sufriendo mayores necesidades acuciantes cada vez. ¿Qué es lo que satisface aquí la economía, y el tan cacareado crecimiento?

 

Se verifican entre nosotros unas escaseces innegables de servicios públicos básicos, entre los cuales están: ausencias asistenciales en la salud de la población, educación básica,  que se entiende más que cuestionable, carencias en producción agropecuaria, estimada por el suelo, lo que obliga a veces a la importación de rubros cultivables con facilidad aquí; energía eléctrica deficiente y cara, cargas tributaria insoportables, y ni hablar de la falta de agua, e impotabilidad de la poca que se recibe. Sólo son exhibidas como muestras, las obras de relumbrón, y los servicios extranjerizados.

 

Al parecer, el crecimiento económico tan proclamado entre nosotros, con nada de aquellas cosas poblacionales tiene que ver; y, solo se reporta  como pantalla política, ideada por los tecnócratas serviles de la disciplina, al margen.

 

Por tanto, no llega ni siquiera un ápice del mismo hasta el grueso de la población, que sí lo experimenta, pero negativo, tal como cuando era utilizada la calificación por los economistas, para no decir que se estaba mal – crecimiento negativo -. La bonanza de las euforias oficialistas está muy lejos de la misma. ¡Qué “bien”!

 

Los economistas nuestros deberían dar apoyo a las grandes potencias mundiales en la solución de sus marcados problemas económicos, y para la mejoría de su crecimiento en ese orden, tal ocurre en nosotros; verbigracia, aquel del que se nos considera su patio.

 

 

Rolando Fernández