Innegable necesidad nacional. ¡Inténtese su rápida satisfacción!

De hombres que amen la patria, y no el dinero, se trata, Evidentemente, es de lo que más se requiere ahora entre nosotros, en estos momentos cruciales que agobian a la población dominicana, para poder resolver los grandes problemas nacionales, innegables, que tanto afectan a todos aquí.

Tratemos pues de reclutar de inmediato a aquellos ciudadanos valerosos, que años atrás se identificaron con las grandes problemáticas que azotaron a la nación entonces, y que aportaron sus granitos de arena en favor d resolver.  Que vayan esos hoy de nuevo, en pos de servir al Estado nuestro, como otrora lo hicieran con patriotismo marcado.

En estos tiempos de sostenidas crisis de órdenes diversos, como en los que actualmente se viven en Dominicana, se demanda el concurso de hombres serios y capaces, probados; de aquellos pertenecientes a la “cantera residual” existente, en ese tenor, con los que en este país aún se puede contar. ¡No todo está perdido!

Claro, el escarbar personas de esa “estirpe” en la sociedad nuestra de hoy, en una época de tanto deterioro, como de ambiciones personales y políticas desmedidas, para luego convencerlas de que vayan a ofrecer algún tipo de servicio público patriótico en favor de esta nación, es obvio que, se hace bastante difícil.  Pero, ¡se puede!

Gente que resuelva, y que no solamente ande en busca de dinero; como, de una cómoda posición financiera, de la que se desprendan riquezas, comodidades vivenciales, y el flamante perfil social que se cree imprescindible en esta época.

Primero, porque en su mayoría es gente entrada en edad; que ejerció con éxito en el ayer, profesionalmente hablando; y, que se organizó económicamente para el porvenir, por lo que hoy no necesitan de un salario mensual.

Segundo, debido a que no están muy dispuestos a enlodarse, al final de sus años, con el fango de los politiqueros de nuevo cuño que hoy se respiran en el país, y que a la vez fungen esos como títeres de los poderes económicos que gravitan en esta sociedad, sin pensase nunca en el bienestar general de la población.

A pesar de que no resultaría fácil, vale reiterar, el atraer de nuevo hacia el sector público laboral a esos hombres, con perfiles incuestionables de honestidad y sólida preparación académica, el señor presidente de la República puede lograrlo, si es que se lo propone, y desea engalanar su gestión gubernativa.  Claro, siempre y cuando el mismo se aparte por demás de la “colaboración” política partidarista que aquellos puedan tener.

Lo que se necesita hoy aquí, es de condiciones personales, y profesionales; de sólido patriotismo a poner en evidencia; como, de la acostumbrada entrega de esos a las causas nacionales tormentosas que se generan, sobre las que los mismos se concientizan siempre, por lo que de seguro no rechazarán la oferta presidencial ahora, y se dispondrán a contribuir con el Poder Ejecutivo del país, para ayudar a timonear este barco a la deriva, en una mar agitada: una sociedad a punto de estallar.

¡Inténtelo señor presidente!, qué esta nación se lo va a agradecer.   ¡Hágase acompañar de los que pueden colaborar!, en estos precisos instantes de incertidumbre poblacional, y de tantas exigencias, como  las presiones continuas que está recibiendo el gobierno.

Autor: Rolando Fernández

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¡Incertidumbre ciudadana! ¿Qué hacer?

Si bien es cierto que las autoridades competentes en el país. Dominiicana, están hablando sobre una casi segura inmunidad total para el mes de agosto del presente año, según se publicó en la prensa local, en relación con la pandemia del COVID-19, que es innegable se expande por doquier en esta República, de procurar todos los ciudadanos “inocularse”, ¡qué es lo que se debe hacer! entendemos, con alguna de las vacunas, existentes, sin importar el laboratorio procedente, fabricadas en contra de ese potente virus, no es menos cierto que, hay muchas personas aquí que están negadas a hacerlo, y que así se expresan: “¡yo no pienso vacunarme!”

Obviamente, la gente, aunque así lo externe, quizás por ignorancia, tozudez, o interpretación errada, no cabe duda de que se quiere cuidar; prevenir el mal en la medida de lo posible; pero, hay miedos; y, la incertidumbre asalta, e impide actuar, como ocurre con todo en la mayoría de los casos.

Tal situación de indecisión obedece en gran parte, al temor que se tiene con respecto a los efectos secundarios, de inmediato, o en el tiempo, que se puedan derivar de esas vacunas, desconocidos hasta el momento por la ciencia plena, sobre los cuales muy poco quieren alertar, aunque sea mínimamente, los fabricantes de las mismas, como es lo que de ordinario se hace, incluso con amplitud, cuando se trata de otros fármacos que se preparan  para la salud humana, y que utiliza con principalía la medicina convencional.

Son estos, algunos de los factores variados que alegan, entre otros, aquellos que aún no han decidido “inocularse” con las vacunas en inventario; y, que como obvio se reporta, no dejan de tener en parte razón, si son analizadas algunas de las ponderaciones que hacen, y que se deben escuchar con atención, por supuesto;  porque además, las expresan sin rodeo alguno.

 “Esas vacunas están todavía en fase de experimentación obvia, y no quiero someterme a la misma. No deseo ser objeto de prueba. ¡Sería preferible esperar!”.

“Tal  medicación no está validada por completo, científicamente hablando, y muestra de ello es que, solo quienes las reciben asumen la responsabilidad sobre cualquier riesgo probable, en cuanto a eventuales efectos secundarios posibles, teniendo que dejarlo así plasmado en un formulario que se exige firmar, recalcan, al momento de inocularse cualquiera. Por otro lado, la cantidad, de dosis necesarias para protección casi total, es un asunto que no está definido aún”.

“De hecho, según dicen los que saben, ponérselas, en realidad no inmuniza por completo; más bien aligera una eventual afectación del COVID-19, que ya tiene variadas cepas en manifestación incluso, en cuestión médica todavía. También se tiene que continuar usando la bendita mascarilla, y los demás preventivos de inicio de la pandemia”.

 “Los males derivados de ese virus letal son conocidos, y combatibles, si son tratados a tiempo; no así, los que se puedan desprender de la vacunación.  ¿Qué pasaría entonces con esos, cuando se presenten?”

Luego, entendible se hace que, es necesario recomendar, amén de estar promoviéndose solamente dentro de la población la vacunación preventiva que se considera, que personas autorizadas, en especial la clase médica, local, o extranjera, trate de edificar, como de concienciar a la gente, en el sentido de lo expresado más arriba.

Qué se eviten en la medida de lo posible, los tantos aparatajes propagandísticos, que se hacen al recibir desde el exterior las vacunas de que se trata, en los países compradores, verbigracia, en Dominicana, para evitar así las interpretaciones de carácter politiquero, o comercial, que tampoco están ausentes hoy aquí entre la gente.

Incluso, resultaría aconsejable, en adición, aclarar ese asunto de la manifestación agresiva del virus, luego de ser vacunadas algunas personas, por los casos que se han presentado; y, que según se especula, se dan cuando los congéneres están afectadas por la enfermedad, pero que son asintomáticos. Se dice entonces, que antes de la vacunación se debe hacer exigible la prueba correspondiente.

Y, hacer las aclaraciones de forma tal, que la recomendación de vacunarse contra el precitado virus, se perciba como una necesidad circunstancial obligada, para evitar males mayores, ante los riesgos probables que se tienen, por la realidad concreta que la pandemia representa, independientemente de cualquier nimio efecto adverso posible, para la salud en general.

Además, para que se tenga bien presente, el que no todas las personas pueden contar con un sistema inmunológico fuerte, combativo; que sería el guardián protector del organismo humano por excelencia, ante cualquier situación sanitaria de ese tipo, u otro.

También, que es una causal más a tener en cuenta, la desobediencia de la ciudadanía, en términos de los cuidados necesarios: uso de mascarilla, el distanciamiento social observable, y el lavado de manos con frecuencia, etc., burlados con regularidad.

Otra sugerencia procedente sería que, tampoco se estime totalmente la vacunación, como algo enteramente comercial, o politiquero, tal es lo que algunos entienden, por lo que se apunta más arriba – los cacareos sostenidos cuando se compran las vacunas -.  ¿Qué, no tiene aquí de esos ingredientes?

Por tanto, no es que, el plan relativo esté exento en su totalidad de esas pinceladas; pero, no es para que tal concepción induzca a la alegre indiferencia ciudadana que se observa, en torno a tan importante actividad de orden sanitario, casi obligada vale decir; pues, las vacunas, bien pueden prevenir del mal que se trata. ¡Qué no se desprecie la oportunidad!

Autor: Rolando Fernández

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Votos por empleos, u otras prebendas después, ¡qué esperanza!

Mientras aquí se continúe con la actitud ciudadana de sufragar en favor de un determinado candidato a la presidencia de la República, solo con el objetivo de conseguir un empleo en el Estado nacional, o recibir prebendas diversas, de otro tipo, “estamos fracasados”, como dice un caro amigo.

Obvio que, jamás se podrá salir a camino en Domnucana. Es todo lo contrario cuánto se advierte. “Se seguirá cuesta abajo”, como dice un canto popular; que, lamentablemente, es lo que viene ocurriendo desde hace años ya.

Claro, es ese intercambio lo que promueven los negociantes que se destacan dentro del ejercicio político a nivel local; la intención a la que se induce al “populacho” votante, como a determinados grupos empresariales patrocinadores de campañas, desde el seno mismo de las instituciones partidaristas que se gasta la nación, cobijo indiscutible de los inversionistas señalados dentro de ese ejercicio, que han venido haciendo grandes negocios durante los últimos tiempos.

Como es lógico suponer, se espera que, cuando cualquier ciudadano en esta República, que se encuentre dentro de esas lides partidaristas, y que son los más propensos a alzarse con el poder, logre alcanzar la primera magistratura del Estado nacional, para desde allí tomar las riendas del gobierno, tiene que ir a la posición con el propósito definido de fungir en lo adelante como administrador de la gran empresa denominada “Nación Domincana”, si es que en verdad quiere servir al país; y, que no sea  solo para la obtención de lucros personales, como grupales, y el otorgamiento  de empleos a votantes..

Qué no es a politiquear nada más; nombrar en cargos públicos a los miembros de la base de partido de que se trate; y, que se entiende hicieron el trabajo electivo, por lo que claro está, merecen ser compensados de alguna forma; pero, sin que se hagan las exigencias irreflexivas acostumbradas; que se piense, además, en las capacidades que se tengan.  Mucho menos, procede estar haciendo negocios, aprovechando la poltrona principal que es ocupada.

Tampoco, para reciprocar, como es lo que se estila por lo regular, con quienes le respaldaron electoralmente, en términos económicos y demás. Sí, es lo procedente, el ir trabajar en favor de todos los dominicanos, sin distingo de clase, o partidarismo alguno.

Con relación a esa aspiración presidencial de servir a una República, lo que debe ser, por supuesto, hay un decir popular que reza: “ningún capitán sin soldados gana batalla”. Luego, ¡qué se observe el mensaje claro que ese envuelve!, para así evitar fracasos previsibles, después de estar gobernando.

Por tanto, para todo lo que en un país se quiera agenciar, desde la primera magistratura del Estado, en términos individuales, se debe contar con el apoyo de un equipo concursante hacia abajo, jerárquicamente hablando, que tenga las actitudes y aptitudes requeridas.

Por consiguiente, es en ese orden siempre, que deben ir todas las designaciones que se realicen; no es en línea con ofrecimientos, o reciprocidades de carácter electoral, como pago por el favor del voto recibido, o financiación de la campaña.

Entones, es obvio que, se tiene que buscar, necesariamente, gente para las posiciones; no puestos para adeptos y votantes; sino, personas que reúnan los requisitos exigibles para los cargos gubernamentales, que puedan ayudar al presidente de la República, en cuanto a resolver los problemas nacionales que se tengan de frente.

En ese orden, y por lo que se aprecia, esa concepción luce como algo olvidada, hasta ahora, en el actual mandato presidencial dominicano, con resultados visibles poco aceptables, más que fehacientes, lo cual invita a sugerir el prestar la atención debida a ese paradigma, con el mayor respeto posible que merecen nuestras autoridades.

Al igual que ocurre a nivel de las empresas privadas, cuando alguien es designado para dirigir, o administrar cualquier entidad del ramo, cuyos activos se debe de salvaguardar; eficientizar su operatividad; y, hacerle más rentable cada vez, se tiene que proceder de la misma manera, cuando de la administración de algún Estado cualquiera se trate.   en términos de reclutar los recursos humanos acompañantes requeridos,

Por tanto, como contraproducente siempre se habrá de reportar el hecho de que, la población votante de cualquier nación, en su mayoría, solo esté pensando en la obtención de un empleo, luego de que gane el candidato favorecido en las urnas por ella; dejándose de lado, el bienestar general que se pueda derivar de un nuevo mandato gubernamental que se logre, al que tantos de seguro aspiran.

Ahora, si bien es cierto que, con relación al equipo de apoyo inmediatamente cercano al presidente electo, sus componentes deben reunir los requisitos de lugar, para poder recibirse el concurso que se espera de ese personal, condiciones que procede “olfatear” previamente el mandatario, no es menos cierto que, el pueblo también debe hacerlo con respecto a quien habrá de dirigir la nación durante el próximo cuatrienio de elección que corresponda. ¡No votar por cualquiera!

Eso, siempre en pos de lograr la selección que más convenga para todos los dominicanos., en el caso nuestro, De alguien que venga en procura de enmendar cuántos entuertos se tengan a nivel nacional; y, que esté en disposición real de ir a trabajar con abnegación, en favor del conglomerado social correspondiente, algo que en definitiva beneficiaría a todos.

De la misma forma que el presidente electo debe saber elegir a los miembros de su equipo ayudante, vale reiterar, para bien administrar la empresa estatal puesta en sus manos, también al pueblo le corresponde escoger bien a quién entregará las riendas de la nación; que no lo defraude más; que haga todo lo  correcto; que defienda con voluntad sentida la soberanía nacional; que endeude menos la República; y, que combata de frente la corrupción estatal; que viene socavando las bases de las sociedades todas, incluida la nuestra, obviamente.

Es en esa dirección que debe ir el respaldo de todos los votantes, verbigracia los dominicanos, en favor de cualquier candidatado presidencial que se postule para dirigir una República. No solo es para luego estar exigiendo empleos y prebendas a cambio. El objetivo principal debe ser, qué se vaya a trabajar en favor del país, y que el bienestar sea extensivo para todos los ciudadanos.

En el caso específico de Dominicana, como de las demás naciones, se debe decir, sin temor a equivoco, qué solo así se podrá hablar de progreso y desarrollo en torno a las mismas. ¡Qué se comprenda pues, esa concepción!

Autor: Rolando Fernández

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La gran pregunta que tantos se hacen aquí

Dónde está el cambio, slogan electoral predilecto  del partido hoy en el poder (PRM), por el cual votó la población dominicana en el pasado torneo electivo, 2020; intención que, evidentemente, tenía por objeto salir de la forma de gobierno morada (peledeista), en que predominaban   ejecutorias más que impropias, siempre en contra de los segmentos más desposeídos de esta sociedad; y, el escandaloso endeudamiento con el exterior, generador de condicionamientos subyugantes para los dominicanos, e hipoteca de la soberanía nacional.

También, las decisiones dirigidas a despojar del patrimonio local al Estado nuestro, para ponerlo en manos de poderosos grupos empresariales dentro del “solar”, como de algunos extranjeros, incidentes en los quehaceres de esta República.

¡Esas “bellezas” a destacar, con principalía! Y, notorio es que, a pesar del tiempito transcurrido ya, algo razonable, desde que las nuevas autoridades elegidas asumieran el poder, en que manifestaciones persuasivas sobre las enmiendas que se requieren en esos ordenes, se ha debido poner en evidencia ante la población, no gran cosa es lo que se ha visto; como, tampoco en términos generales de la nación. ¡Cambio! ¿En qué?

De lo que sí se está hablando ya, aunque con sutiliza, es de reelección presidencial, con los “lambonismos”, y el sonar de las bocinas humanas de estilo. ¡Qué rápido se le coge el gusto al poder, en esta nación!   

Se podría decir, qué en lo que va, no ha habido ningún cambio de significación en realidad; que todo ha proseguido tal cual años anteriores; y, que, en algunos casos, quizás hasta peor. Qué las esperanzas cifradas por este pueblo, hasta hoy lucen como “truncadas”.

Con el mismo patrón se ha continuado gobernando, según es lo que se entiende hasta ahora, verificándose: promesas oficiales aéreas; e, iguales titulares periodísticos entretenedores, para desviar la atención, en cuanto a las grandes problemáticas nacionales, que se verifican aquí desde hace años.

También, se ha seguido con la concertación de mayores empréstitos en el exterior. Aplicándose la misma estructura impositiva vigente que gravita con fuerza sobre la población, y con intenciones de ser ampliada ahora, a través de una nueva reforma fiscal, como es lo que se está planteando.

En ese sentido último, el intentar recuperar los dineros que se han robado los políticos nuestros, con contadas excepciones, durante las dos últimas décadas, penalizando más aun a este pueblo con la imposición de otros gravámenes, que es obviamente la intención que se advierte, ante el déficit estatal dejado por aquellos, podría irritar sobremanera a esta maltratada sociedad, provocando el que la misma reaccione de mala forma, agresiva, y retaliataria. ¡Cuidado!

 “!¡Qué bien!”. Es muy fácil, querer resolver así el actual problema financiero estatal patente. Ahora, no sería lo más aconsejable tal proceder en estos precisos momentos, con las precariedades económicas que viene afrontando la sociedad nuestra, y los embates de la crisis sanitaria en curso, que luce poco controlable.

Recordar que, “hasta la belleza cansa”, como reza un refrán popular, es algo que se debe observar con mucha atención aquí. También, que se tiene un funesto referente pasado local, como otro extranjero hoy, en el sentido de lo que se trata.

En adición se siguen observando, los mismos amagos en contra de la corrupción estatal, aunque con nimios aprestos de persecución punitiva en el presente, respecto de la pasada, como la actual, en el marco laborar de un Poder Judicial cuestionable en ocasiones diversas, y tintado indiscutiblemente ese, por la politiquería vernácula.

Y, de otro lado, continua presente la connotada inseguridad ciudadana de siempre, que viene desde hace tiempo, entre otras “yerbas aromáticas” que se respiran en esta nación, desagradables por completo.

Luego, de qué cambio se puede hablar hasta el momento en este país, con relación a los nuevos mandamases que se tienen. Todo lo hecho con relación al presente ha dejado bastante que desear, según la opinión casi generalizada que prevalece; por lo que ya la población comienza a desesperarse.

Por supuesto que, la ciudadanía en pleno, se está sintiendo burlada una vez más, al extremo de que, según los rumores que circulan, se están gestando movimientos de protesta relativos; como, para promover las exigibilidades al gobierno, que se consideran debidas.

Previsible es que, de no lograrse los resultados apetecidos, podrían generarse pobladas con consecuencias impredecibles para la nación, que posiblemente traerían desbordamientos sociales de alta consideración; y, hasta ocasionar dar al traste con la poca paz de los dominicanos actualmente. Además, hacer tambalear incluso, las bases del poder político presente.

Ya este pueblo esta jarto de burlas, como de promesas incumplidas, por lo que hasta el mismo sistema de partidos que rige se podría ir de paro, para dar paso a un nuevo de régimen de fuerza en este país, en el entendido de que la llamada democracia representativa entre nosotros, es solo pantalla, y en la que nada más se gobierna para grupos selectos, padrinos, o socios de los que estén “subidos en el palo”.

Como se está ausente aquí de conciencia poblacional, y de los cumplimientos oficiales casi obligatorios, es obvio que, se están abriendo los caminos factibles para la llegada al poder de un dictador con una mentalidad avanzada, que venga en actitud de enmendar cuánto malo entre nosotros se tiene, y reciba un fuerte apoyo poblacional.

Entonces, qué se procure realizar los cambios exigidos por esta sociedad, para lo cual se sufragó últimamente; en especial, los que conciernen al combate efectivo en contra de la   corrupción casi generalizada que en Dominicana se verifica; y, que está en la base de otros males derivados, no menos dañinos, que afectan sobremanera a esta República…

Es previsible que, solo así podría continuarse en esta nación, viviendo, aun en contra del sistema, por los paradigmas que lo caracterizan, bajo el cuestionado esquema de gobierno que prevalece – democracia representativa -, con sus defectos y virtudes.

¡Atención, qué nadie se pierda; todo está muy a la vista!

Autor: Rolando Fernández

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En dominicana. es norma, seguir tirando piedras a la luna

Por los caminos que hasta ahora va este país, evidenciándose más de lo mismo cada vez, y teniéndose que afrontar situaciones tales como: pisoteo a la soberanía nacional; contratación de deuda externa hasta el tope; una prensa compuesta por mercaderes de información, más que todo: y, las falsas promesas de los políticos embaucadores, de esos que dicen con fervor, vamos a hacer, para nunca realizar nada.

Además, verificándose una inseguridad ciudadana a granel; la corrupción generalizada de estilo, a todo “galope”, como siempre, acompañada de una impunidad fehaciente; y, las prácticas deleznables de los ricos explotadores nuestros, queriendo ser más poderosos siempre.

Para completar el escenario preocupante, con una sociedad que luce robotizada casi por completo, con toda su atención puesta en hablar “basuras” por un celular, salvo aquellos ciudadanos que lo usan como herramienta necesaria, dentro de sus ejercicios profesionales.

También, donde además esta ´presente, el escuchar, como bailar reguetón, música urbana, etc., amén de “juquear”  sin control, teniéndose  en adición a esas prácticas, la moda de drogarse a cualquier hora. Obvio que, con esos “telones de fondo” descritos entre nosotros, ¿qué se puede esperar entonces?,  

Aquí nunca se va a resolver nada, por más intenciones que se trate de vender a la ciudadanía; y, cuando en realidad las haya, el agenciar las enmiendas requeridas, será como estar tirándole piedras a la luna; sin que esta sea una forma pesimista de apreciación.

Máxime, tal es la consideración, al momento de pensarse en el Congreso Nacional, tan mal conformado, que aquí se tiene, compuesto por ineptos y títeres en su mayoría; De otro lado, con un Poder Judicial, cuestionado en grado sumo, sin imparcialidad real. ¡Qué mutual tan poco esperanzadora!

Por estar el trabajo de esas instancias, en connotada tela juicio, y siendo parte del sistema imperante, ¡las imposibilidades!, respecto de encaminar las acciones correctivas de lugar, para bien de esta sociedad, en términos generales, se infiere, están más que a la vista

Tal sería el resultado esperado, infructuoso, mientras se continúe con la misma forma de gobierno que rige en Dominicana, siempre en el marco de la mal llamada democracia representativa, en la que toda cosecha, normalmente, es para un grupo selecto de políticos, y empresarios aprovechadores, sin importar que al resto del pueblo se lo siga llevando el mismo diablo, como dice la gente

Cuando se escucha hablar a determinados políticos, y comunicadores nuestros, no corporativos, y mucho menos de los llamados “bocinas pagadas”, independientes aquellos por completo, abordando y analizando determinadas ocurrencias nacionales de órdenes diferentes, de esas que le rompen un ojo a cualquiera, como dice la población, y que de ordinario se dan en esta República, se tiene que reparar con mucha atención, y reflexionar sosegadamente sobre los contenidos expresados.  

Y es que, a partir de los mismos se pueden advertir con facilidad los derroteros inciertos hacia los cuales está siendo dirigido este país   por todos estos políticos y politiqueros de nuevo cuño, con el patrocinio de los poderosos grupos económicos que los catapultan.

En ese tenor, más que obvio se reporta, que por displicente que sea cualquier ciudadano local, una seria preocupación constante habrá de asaltarle, debido a ciertos pronostico que se hacen.

Sí, vale reiterar que, todo es con el consentimiento de los inversionistas, seudo líderes solapados, que se destacan dentro del sistema de partidos políticos que se gasta la nación, bajo la denominada democracia representativa, que de eso no tiene nada, y en la que solo priman los intereses particulares, como grupales, importando muy poco la sociedad en sentido general, vale la recalcar, usada esta solo como tonta útil, para provecho en los sufragios electorales que se celebran cada cuatrienio.

Por las actitudes y las ejecutorias que analizan y describen esos profesionales independentes señalados, que hacen opinión publica imparcial, se advierte que, el referido sistema de partidos políticos entre los dominicanos tiene que estar a punto de colapsar; sino es que ya lo ha hecho, pues de más es sabido que, los mismos no son más que empresas disfrazadas, para hacer jugosos negocios desde allí.

Tantas burlas, despropósitos, y robos a las claras de un amplio grupo de estos políticos sin conciencia que aquí se tienen, ya merecen reacciones sociales enmendatorias de consideración, por parte de este pueblo estrangulado, que ha venido haciendo silencio desde hace años ¡No se puede estar esperando más!

Las circunstancias perjudiciales para la población de esta sociedad, por décadas, están induciendo a procurar un cambio de sistema gubernamental, desde el cual se piense más en nuestra gente; en las mejorías de vida, que amerita la forma de subsistencia humana nuestra, y que viene siendo golpeada sin control alguno. De otro lado, en cuanto se refiere al respeto debido, y salvaguarda de la soberanía nacional, un activo republicano más valioso.

También, en evitar cuánto sea posible, la afectación derivada del galopante endeudamiento condicionante con el exterior, ya que la nación está siendo hipotecada, o vendida con lentitud, a los prestamistas en el extranjero. ¡Hay que reducirlo significativamente!

¡Lamentable tener que así pensar! Pero, los males extremos que vienen “respirando” los dominicanos, encabezados por la corrupción estatal rampante; los enriquecimientos ilícitos, y burlones después; la inseguridad ciudadana; el descalabro institucional evidente; y, la descomposición social extrema, casi generalizada, entre un sinnúmero más de “flagelos”, cabe la reiteración, no dejan espacio, a no ser para otro tipo de gobierno:  un nuevo régimen de fuerza, encabezado por un dictador con una mentalidad avanzada, que venga a procurar los correctivos republicanos que ya urgen aquí.

Hace más de cinco (5) décadas esta nación padeció de un régimen totalitario agresivo, y hasta criminal, según algunos conocedores de la época, que si bien es cierto dejó algunos tristes recuerdos, no menos cierto es que, no todas sus ejecutorias fueron malas. De igual manera, se pinceló aquel periodo patrio, con acciones que bien debieron conservarse hasta los tiempos presentes.

Hubo de ambas cosas, como en la generalidad de los casos. Claro, desde entonces, solo se ha estado destacando, por conveniencias obvias, cuánto malo se hiciera a la sazón. Jamás hablar, y menos emular lo loable que se tuviera en aquel tramo de nuestra historia patria, inolvidable. aunque siempre lo hayan querido borrar del “mapa” interno.

Incluso, los factores de recordación a copiar que fueron dejados, con respecto a ese último espacio histórico republicano, los buenos claro está, se ha procurado borrarlos de las mentes de los dominicanos, para que nadie los recuerde, y pueda exigir emulación alguna. La mejor muestra, en parte, son los bienes de orden material, con perfiles históricos innegables. ¡Los han hecho desaparecer!, obras que pudieron incluso servir para exhibiciones de orden turístico.

Según afirman algunos estudiosos de la historia patria perteneciente a muchos de los países que han tenido regímenes dictatoriales por años, que luego de que los mismos han sido derrocados, se dan razones a lo interno de aquellos, que motivan de nuevo el regreso de una mano fuerte que los dirija.

Que están entre esas, amén de otras: los deterioros sociales a posteriori; y, los descalabros institucionales que se producen, como consecuencia de una democracia mal concebida, reportándose esa como puro libertinaje más bien.  “Se puede hacer lo que venga en gana”. Así se comienza a pensar de inmediato: libertad para todo; pero, sin deberes ciudadanos que cumplir. ¡“Qué bien!”

El retorno a lo “impuesto” nuevamente, la fuerza, para buscar enmendar y reponer el orden perdido, se convierte en algo obligatorio, casi inevitable por completo, por más que lo quieran impedir los poderes y sectores poderosos, que se estén beneficiando abiertamente de los despropósitos estatales, aunque afecten sobremanera a la población. 

Cuánto se puede asociar lo que ha estado ocurriendo en Dominicana, en relación con lo expresado, después que se produjera la caída del régimen encabezado por Rafael L. Trujillo, hace más de cinco décadas.

La dictadura del “Jefe”, como se le llamaba, sentó precedentes locales, de orden, respeto, e institucionalidad, según personas bien conocedoras de la época, aunque tantos hoy lo quieran negar. Pero, ¡se hace imposible hacerlo!, frente a las realidades concretas de descalabro a todos los niveles, que golpean a este país desde hace ya varios lustros.

¿Qué resulta chocante? Evidentemente, el hecho de que, muchas personas del presente, que están bastante empapadas de los males que desde hace tiempo vienen acogotando a esta sociedad; que los analizan, al tiempo de criticarlos. y que bien pueden comparar lo actual, con relación a lo otrora acontecido, cuando Trujillo, hacen mutis en ese orden.

Y, cuando tienen que referirse por alguna razón a aquel régimen, lo hacen de manera despectiva, y hasta acremente retaliatoria.  Nada de reconocer méritos atribuibles, como “emulables”, es lo que más que se evidencia.

Penosa actitud esa, ya que, según el parecer de connotados pensadores, qué no dejan de tener razón, a los fines de poder formarse los juicios más certeros posibles sobre cualquier particular, se debe tener siempre presente que: “nada es bueno ni malo; sino, que todo debe ser objeto de comparación”.

Ahora, siguiendo con el previsible retorno de un nuevo dictador al lugar en que ya estuvo, el tiempo que se tiene como promedio para el regreso de los gobiernos de fuerza que se han tenido con anterioridad, es un periodo que ronda entre los 43 y 45 años después, según los investigadores a ese respecto, lo cual significa que ya aquí estamos pasados hace rato, por lo que en cualquier momento se puede repetir ese patrón en esta República caribeña.

Por consiguiente, “¡Ojo al Cristo!”, partidos del sistema. Su preponderancia podría estar llegando al final; pues todas las condiciones en esta República están dadas, para que las botas vuelvan a reinar entre los dominicanos; ya que, la otra forma de concienciar a la gente, ¡qué son los libros!, resultaría bien difícil en este país, donde ya las personas no quiere ni siquiera leer periódicos.

Como se advierte, por cuánto se ha expresado, y el cansancio poblacional aquí presente, es muy notorio que, solo hacen falta los hombres que estén dispuestos a calzar las botas pesadas de estilo dictatorial, para dirigir una empresa de tal naturaleza, a los fines de que se acabe con la corrupción estatal; se imponga el respeto debido; y, se retorne a la institucionalidad necesaria en esta República.

Autor: Rolando Fernández

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¡Innegables realidades!

Según sostienen algunos hombres pensantes de estos tiempos, “la tecnología mal asimilada embrutece”; hace a muchos humanos brutos de ordinario; y, que tal condición, como es obvio suponer, bien se puede asociar con las diferentes acepciones principales del término, agregan, entre las que se destacan: ignorancia, torpeza, incapacidad, tozudez, etc., las cuales no se ven, claro está, pero que sí se notan con gran facilidad.

Que, la misma corroe por supuesto, las capacidades cerebrales; como, las habilidades naturales innatas en las personas; y, se lleva de encuentro, además, gran parte del fragmento divino de la Inteligencia Una, con que son dotados los hombres (general), para provecho de lo físico terrenal, e ir logrando en adición, la evolución espiritual correspondiente.

Procedería señalar, a manera de complemento, que es esa última la que subyace en todo lo creado; la que sostiene el Universo en su totalidad. Y, que aquellos pensadores, que se tornan imparciales al momento de opinar con respecto a la temática, están diciendo grandes verdades. También, que muy poco espacio para rebatir a esos se tiene.

Las muestras más fehacientes sobre el particular de que se trata son, las que se pueden observar a partir de los equipos llamados inteligentes en la actualidad, verbigracia, los teléfonos móviles, y demás, que han ido desplazando el pensar humano, sustituyéndolo por la “mecanización”, o el “automatismo” evidente; y, convirtiendo a las personas en adictas; esclavas sin duda de tales efectos, sin cuya disponibilidad de ordinario se sienten como, inútiles.

Muchas de ellas lucen como robotizadas, movidas solo por las señales virtuales que reciben en dichos aparatos; chateando sandeces muchas veces; escuchando mensajes de voz, como observando los videos-cámara que les son enviados, etc., de ordinario carentes de importancia.

Todo, con el agravante de la disociación humana que se verifica, y que afecta hasta los entornos familiares mismos, amén de lo tan denunciado por los que saben, respecto de los daños nocivos para la salud, que pueden llegar hasta el cáncer, y que producen las radiaciones de radiofrecuencia (ondas de radio) que emiten esos dispositivos, las cuales pueden hacer blanco en las partes más cercanas expuestas a  aquellos, dentro de la anatomía física de los flamantes usuarios esnobistas, allantosos, e inconscientes muchas veces de esa amaga realidad última.

Evidentemente, esa proclividad humana inducida desde hace ya algunas décadas, hacia depender la gente  casi con exclusividad de la tecnología, y que tal, no sea usada nada más que como soporte concursante, sino, al igual que  muleta sostén imprescindible siempre, más bien,  con el aguijón agregado de los aprestos mercadológicos manipuladores de estilo, forma parte del proyecto embaucador diseñado por los poderes económicos-políticos gravitantes, y dirigido al grueso de las sociedades del mundo,  en su afán indiscutible de dominación constante sobre esas.

Sí, en pos de un manejo más efectivo cada vez; que la gente viva distraída, y más aislada de sus realidades apremiantes en verdad, para   aquellos turpenes poder abrirse paso siempre, al tiempo de continuar llevando a cabo sus ejecutorias subyugantes, y despreciables, para tantos hombres justos que aún quedan.

Es obvio que, el que la gente esté “ensimismada” recibiendo y leyendo mensajes de texto; escuchando los de voz recibidos; u observando videos, hace que las manipulaciones a los segmentos sociales objeto se faciliten; y, por tanto, se les pueda conducir hacia donde se quiere, siempre con propósitos marcados.

En adición a eso, la prensa comprada localmente, caso Dominicana, en su mayoría, ofrece los concursos necesarios, a través de los medios escritos, o digitales, con la publicación de titulares premeditados, y bien llamativos, para desviar la atención social hacia donde se desea, circunstancialmente hablando; y, que la población se olvide de sus precariedades más perentorias, insatisfechas por el Estado; como de los peligros que acogotan, tal es el caso de la inseguridad ciudadana.

En dicho tenor, se puede ver que, con frecuencia eso ha venido ocurriendo aquí. Durante las últimas semanas, por ejemplo, se ha recurrido a los cacareos escritos, al igual que televisados y radiados sobre la añeja temática del aborto, y sus famosas causales; como, la aprobación definitiva del nuevo Código Penal Dominicano, en relación con la permisividad de dicha práctica médica.

También, aquellas referentes a la famosa cantaleteada reforma de la Policía Nacional; y, la ingesta de bebidas adulteradas por parte de la población, viejo eso, que se ha llevado ya a varios para el otro “barrio”; ¡muertos!  

Por igual está dentro del abanico actual, otro tema que periódicamente se aborda: el “bufeo” relativo al anuncio de un crecimiento económico, más que cuestionable, en el marco de un país deficitario presupuestalmente, en términos públicos, y hoy que viene siendo azotado por una severa crisis sanitaria – COVID-19 -, con escaseces hospitalarias y médicas de alta consideración a la vista, para poder enfrentarla, aunque se trate de solapar ambas realidades inocultables.

Además, enfrentando un nivel escandaloso de endeudamiento externo desenfrenado, hasta la coronilla, según se dice, y que se viene verificado entre nosotros desde hace años. ¡No es verdad que, cogiendo cuartos prestados, nadie crece en ese orden!, aun las mediciones “determinativas” se hagan en el contexto de los parámetros, y los indicadores que prescribe la denominada “ilusa ciencia” de las variaciones, estadísticas, promedios, y gráficos.

Son esas, entre otras entretenedoras, las cuestiones objeto de publicación presente, para desviar la atención social, que se han llevado de encuentro la mirada de la población, respecto de los problemas más acuciantes que aquejan a los ciudadanos de esta nación.

Tal situación pone en evidencia, que la adhesión hacia el uso alegre de la tecnología moderna, en términos más bien populares, que distrae mentalmente, no hay duda, está surtiendo efectos muy favorables para los grupos hegemónicos de poder, tanto nacionales, como extranjeros que gravitan en esta sociedad; la que pueden manejar a voluntad, y conducirla por los caminos que se quiere.

Los entretenimientos de carácter tecnológico, virtuales, inducidos a la gente en esta República, se muestran bien marcados. Es obvio que, está funcionando a cabalidad la estrategia de dominio propuesta por los grupos políticos-económicos, a través del embrutecimiento a todo dar que se va obteniendo, con base en el uso mal concebido por las personas de la tecnología al último guay de la moda, siempre presente

Pero, “es pa´lante que vamos”, como dice uno de los caciques políticos dominicanos. ¿Cuál será el destino entonces?, si se piensa en una población casi generalizada, con toda su atención puesta solamente en las pantallas de los teléfonos móviles, e inteligentes, “sustitutos de los hombres”, que se portan como aritos en las orejas, y siendo usuarias consistentes las personas de las “deformadas”, o distorsionadas redes sociales. ¡Tarea! 

Autor: Rolando Fernández

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Por fin se acaba ya, con ese show tan deleznable

Así podría calificarse el montaje que durante los últimos meses se estuvo escenificando, hasta que por fin se le puso término, a nivel de eso que, en nuestro país, Dominicana, llaman Congreso Nacional, institución que muy lejos está de ser aquello en realidad, por los perfiles en general, aptitudes, y actitudes atribuibles al grueso de sus componentes, tanto a nivel de senadores, como de diputados.

Otra vez más, se notó verificándose allí, el espectáculo de mal gusto, que de ordinario siempre se ha presentado, cuando se tiene que proceder a la escogencia de los nuevos miembros para la Cámara de Cuentas de la República, como sustitutos de los que ya han estado en esa entidad por el periodo correspondiente,  y que deben ser removidos cada cuatrienio, para dar paso a otros, de acuerdo con la normativa legal que rige en tal sentido.

De más es conocido que, nuestros legisladores, con honrosas excepciones, no representan a nadie en esta sociedad, salvo que se trate de los hegemónicos grupos económicos-políticos, o personajes individualizados dentro de ambos sectores, que tienen sus adeptos allí, como títeres al servicio, para que elaboren y aprueben leyes, como el dictar resoluciones que siempre vayan en su favor. El pueblo que votó, para que hoy aquellos “genuflexos”, en su gran mayoría, pudieran ocupar tales curules congresuales, con excepciones contadas, poco les importa.

Cabría apuntar que, para una efectiva selección, y escogencia oportuna, como definitiva de los miembros titulares a conformar el precitado organismo estatal, lo que más se tiene en este país son profesionales aptos, y con experiencia sobrada, con relación a los principales ejercicios requeridos para tales fines: Contadores Públicos Autorizados (CPA), duchos en auditorias, tanto interna como externa, y abogados, con méritos sobrados, no picapleitos en los tribunales de la República.

Por consiguiente, no hay que andar con esos innúmeros rodeos detestables, zancadillas, negociaciones vulgares, acuerdos de aposento, e interesadas búsquedas de consenso entre congresistas, representantes de políticos del patio, y los poderosos grupos económicos que gravitan en esta nación.

Los que ocurre es que, como es muy fácil de notar, todos los aprestos de elección en ese orden, y en consonancia con lo expuesto más arriba, están claramente tintados de politiquerías, conveniencias y favoritismos grupales, cuando no personalizados.

El asunto es, a quienes convenga tal o cual escogencia, en términos de fiscalización y control sobre las ejecutorias oficiales llevadas a cabo por determinados políticos, o grupos económicos poderosos, de esos que de ordinario patrocinan campañas electorales.

En nuestra humilde opinión, para las funciones de competencia que corresponden a dicho organismo estatal, independientemente de cuántas disposiciones adicionales, y oficiales, por supuesto, puedan existir, los ejercicios profesionales que deben ser exigibles, reiteramos, son los que indicamos más arriba.

Claro, solo que hay que procurar obtener los servicios de gente apta dentro de esos; y, que, en adición, se adviertan evidencias persuasivas de que se podrá trabajar con independencia mental plena; es decir, sin ataduras de ningún tipo. Lo difícil de que esto último pueda ser así, es lo que aleja a muchos calificados de aspirar en el sentido de lo que se trata.

También, como forma de provocar mayor entusiasmo al momento de reclutar, se deben hacer sólidas promesas, respecto de que los informes necesarios que se rindan serán recibidos, dándoles el curso que proceda; y, que se actuará en consecuencia, según lo ameriten las circunstancias. Que las observaciones y recomendaciones incluidas en los mismos no caerán en el vacío, como es la costumbre; sino, que se actuará como proceda hacerlo.

Ahora, la verdad es que, en el marco de los gobiernos que aquí se estilan, capitaneados por políticos inversionistas actuantes dentro de ese ejercicio, busca lo de ellos, que siempre van en procura de recuperar lo gastado para subirse al “palo”, tan pronto llegan al poder, con un jugoso adicional, el intentar obtener personas meritorias para controlar y fiscalizar las ejecutorias estatales objeto, sin que medien negociones y componendas previas, se torna bien difícil, por no decir casi imposible.

A propósito, “Persiste tranque para elegir cargos DP y CC”. -Titular de prensa-. Defensor del Pueblo y miembros de la Cámara de Cuentas. (Periódico “Diario Libre”, del 12-4-21). En ese tenor, y cuando el “pleito” completo aún estaba en su buena, dijo Rubén Maldonado: “si ninguna de las fuerzas políticas cede no habrá Defensor del Pueblo ni Cámara de Cuentas”. ¡Qué esperanza! Parece que tuvieron que ceder, ¿verdad?

Las funciones del precitado organismo público, por la forma en que el mismo debe ser constituido, a voluntad de los políticos destacados a nivel del Poder Ejecutivo y el Congreso de la República, jamás podrán estar exentas de un tintado de tal naturaleza, caracterizado por intereses personalizados y grupales, asociados con el partido oficial de turno.  Cada cual va a procurar protección y defensa, con relación a las ejecutorias impropias que se lleven a cabo.

¡Y entonces! Es de ahí que vienen todos los forcejeos y las zancadillas que se registran en el Congreso Nacional, en cuanto a la escogencia de los jueces de que se trata. ¡Senadores y diputados están coloreados todos políticamente!

En virtud de lo expresado, la gran pregunta que asalta es: cuál sería la mejor forma de selección para los miembros titulares de ese organismo fiscalizador, en pos de que verdad se pueda realizar una efectiva labor de auditoria, con la presentación de los informes debidos, en que se incluya la recomendación de los controles internos pertinentes, en todas las instituciones del Estado nuestro, aun estén dirigidas por los políticos que designe el Poder Ejecutivo.

¡Tarea para los abogados, políticos, “analistas de fuste”, o sólidos, y ciudadanos pensantes de este país!, teniendo bien presente los personajes que predominan para ser electos como jueces titulares del precitado organismo de fiscalización, que normalmente son políticos. Además, “qué entre bomberos, no se pisan la manguera”, como reza el dicho popular, que bien aplica en te caso; se cubren unos a los otros; y eso, procede evitarse.

Hay que idear entonces, una nueva forma de selección para los jueces de la Cámara de Cuentas de esta República, en procura de estructurar un 0rganismo que en realidad funcione como debe ser; no que continúe siendo otro “elefante blanco” más de los tantos que aquí se tienen. De lo contrario, se proseguirá siempre con el mismo show politiquero congresual relativo.

En esta oportunidad última, aunque se ha estado insistiendo bastante en destacar la apoliticidad que caracteriza a los nuevos miembros titulares seleccionados para la Cámara de Cuentas, procede decir que, en torno a dicha condición, “más vale la pena creer en eso, que ponerse a averiguarlo”, como reza un decir popular. ¡Apolíticos!, un personal escogido a partir de negociaciones innegables entre partidos del ruedo local. “¡Bueeno!”

Finalmente, se debe precisar antes de concluir, que esos jueces que en lo adelante encabezarán el precitado organismo fiscalizador, no solo ellos van a poder hacer el trabajo que corresponde, sino que necesitarán de equipos de apoyo selectos competentes; de gente que no les falle, en términos de eficiencia y oportunidad; pues, “ningún capitán sin soldados gana batalla”, como dice una máxima popular.

Por consiguiente, el “batallón” de técnicos calificados a dirigir, hay que agenciarlo de inmediato.      ¡Para esa diligencia, tan importante, no se debe esperar!

Autor: Rolando Fernández

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¡Qué injusticia!, “cuartos” de nuevo para los partidos políticos

La verdad es que, en este país sobran las razones para cualquiera sentirse inconforme con el sistema de gobierno que aquí se tiene, colmado de privilegios sectoriales, por una parte; como, de derroches de cuantiosos recursos económicos por la otra, solo para costear las actividades que de ordinario emprenden los grupos hegemónicos de poder, empresariales, como políticos; y, para facilitar las  compras conciencias de los ciudadanos, de cara a los procesos electorales que son celebrados cada cuatrienio.

Con las crisis de géneros diversos que vienen acogotando a esta nación, principalmente la de orden económico; con un Estado teniendo que recurrir a mayores endeudamientos con el exterior cada vez, para cubrir déficits presupuestarios anuales; y, en adición, poder así solventar las obligaciones más perentorias que se tengan, hay decisiones oficiales, ¡qué son para pensarse mejor!

Esos, son factores de un lado; y, por otro, está uno, no menos ponderable, por supuesto, que es el relativo a las implicaciones de corte económico derivadas, al Estado tener que enfrentar en el presente los estragos lacerantes en la población, provocados por el flagelo COVID-19, que según se dice, viene haciendo mellas de consideración en el seno de esta sociedad.

Se trata el mayúsculo problema aludido, de una crisis sanitaria de extremo cuidado estatal, frente a una escasa capacidad física hospitalaria, bien notoria, por cierto, e insuficiente personal médico apto, para asistir con la oportunidad debida a los infectados.

Una sosegada reflexión, sobre las situaciones connotadas, no cabe duda, que se exponen más arriba, permite afirmar, con poco riesgo probable de errar, ¡qué cosas increíbles se verifican entre nosotros!

En ese tenor, verbigracia tenemos, la resolución 05-21 del Pleno de la Junta Central Electoral (JCE), adoptada últimamente, mediante la cual se aprueba la entrega a los partidos políticos del ruedo local, agrupaciones, y movimientos autorizados, de una friolera equivalente a RD$1,260,400,000.00, durante el año 2021, como contribución económica del Estado, para sufragar sus actividades, y demás, se entiende. (Véase: periódico “Diario Libre”, del 23-4-21, pág. 8).

Es obvio que, cuando se repara con atención en el contenido de la precitada resolución, al tiempo de pensarse en cómo andan los dominicanos en la actualidad, económicamente hablando, a cualquiera le gana e “vomitar”; y, no es que sea ningún alimento ingerido, sino la ira lacerante que acarrea algo así; la impotencia que se siente al no poder evitarlo; como, la amargura severa que asalta, por el no despertar de este pueblo, tal ha debido ocurrir ya.

Esa es una decisión que se puede considerar como burlona; una actitud muy depreciable asumida de las autoridades competentes, aun se esté procediendo al amparo de la normativa legal correspondiente, que no es un secreto para nadie, siempre se ha puesto en tela juicio, por la razón principal en que se sustenta.

Es obvio que, no todo siempre se debe hacer. En estos precisos momentos, tan precarios, y calamitosos para esta República, una decisión de ese tipo se puede considerar como una melodía, qué no suena agradable; y que, por tanto, debió haberse pensado mejor, antes de “componer” con ese ritmo la misma.

La gente sensata entre nosotros, no la agradece. Por el contrario, tiene que ser objeto aquella de fuertes críticas, y hasta provocar “enconos” en esa, dadas la circunstancias económicas y sanitarias por las que atraviesa el país en la actualidad.

Qué es lo que hacen los negocios llamados partidos políticos con todos esos cuartos que graciosamente reciben; con recursos que ni siquiera están sujetos a la fiscalización exhaustiva que resultaría pertinente.  Esa es la gran pregunta que tantos aquí se plantean

Es evidente que, son dineros cuyos destinos principales son:  cubrir gastos administrativos de esas empresas; llevar a cabo los proselitismos de estilo; y, contribuir a que algunos de sus más altos representantes aumenten sus haberes, entre otras cosas. ¡Diablo!, con tantas necesidades insatisfechas que tiene esta población, cuartos en exceso para dilapidar los partidos políticos.

Sin embargo, esos recursos económicos, que salen de las mismas contribuciones impositivas con que se grava abusivamente a la población, se presupuestan oficialmente, a los fines de entregarlos después a los políticos para sus actividades y francachelas. Y, quienes en su gran mayoría los aportan, son los que menos reciben las reciprocidades debidas. ¡Gran injusticia, verdad!

Cuánta vergüenza y enfado da, cuando uno se entera de los grandes deterioros que se verifican a nivel del sistema público de salud en Dominicana, siendo ese la ventanilla asistencial imprescindible para la población más necesitada nuestra, mientras los partidos, agrupaciones y movimientos políticos aquí, reciben el gran “bojote” de cuartos, para malgastar, y hacer ricos a los seudo líderes que allí se cobijan.

Muchos de los centros, u hospitales abiertos dentro del sistema público de salud nuestro, se están cayendo a pedazos. Tampoco disponen de los equipos tecnológicos de apoyo necesarios; y, menos, de los inventarios requeridos de medicamentos para suministrar a los pacientes demandantes. ¡Qué contraste!, en el marco de lo abordado aquí.

Una muestra más que fehaciente del desamparo que, en términos de asistencia médica, bajo el sistema público de salud entre los dominicanos, son las aglomeraciones de personas desesperadas que se ven, y los lamentos por desatención que se escuchan con frecuencia en las salas de espera habilitadas en los espacios de que se trata, dentro del área de referencia.

Además, llaman poderosamente la atención tas publicaciones que con regularidad aparecen en la prensa local, a través de las cuales se piden donaciones para cubrir determinados procedimientos médicos, en personas con padecimientos graves de salud, que no pueden costearlos donde van los ricos de la nación.

Tienen aquellos que recurrir, necesariamente, al connotado comercio de la medicina privada en el país; y, por obligación, salir a pedir recursos económicos, para poder satisfacer las gulas de cuartos que prevalecen dentro de ese sector, en el cual, como bien se sabe, ya no hay pacientes; pues, se consideran clientes los que acuden a demandar servicios de salud entre los envalentonados galenos disponibles.

Tampoco, se sienten como médicos abnegados hoy, los “embatados” – gente que se limita a hacer negocios con el principal activo de las personas -; sí tales, como empresarios a la clara de la salud humana. ¡Qué esa se pierda, no importa!

En tanto, “fiesta y serrucho” para los amos de los partidos políticos, agrupaciones y movimientos nacionales del ramo, con todos los cuartos que reciben del Estado nuestro. ¡Hasta cuándo será, mamacita!

Autor: Rolando Fernández