Uno de los grandes errores de las religiones convencionales: personalizar a Dios

 

“Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer”. (Juan 1:18, Sagrada Biblia).

Se desprende de tal afirmación bíblica que, el decir “que Dios se hizo carne al nacer del vientre de María, la virgen”, como ha sido lo que de ordinario se estila a través de todas las religiones convencionales, suena como algo contradictorio, y poco ponderado, obviamente, en tiempos en que el flujo de las informaciones de orden espiritual esotérico es tan amplio, y que los contenidos de las mismas Sagradas Escrituras ya han sido escrutados en gran parte, como difundidos con su suficiente amplitud pedagógica.

Según los grandes entendidos en esa temática, quien en realidad nació del vientre preparado de María, seleccionado previamente por la Divinidad Suprema para tal propósito, fue el amado maestro Jesús-Hombre, en la encarnación de un maestro ascendido de tercer grado, o iniciación, que luego de completar la evolución espiritual requerida, como entonces ocurrió, estaría en capacidad  de servir como medio de expresión de la Conciencia Magna del Padre en los cielos, a nivel terrenal, el Cristo, y que pasaría con posterioridad a ser  Jesús el Cristo, para llevar a  efecto el ministerio sagrado asignado, durante tres años (30-33), tal se produjo, luego que Juan el Bautista el bautizara, con la encomienda debida: ¡mostrar a los hombres qué hacer para su regreso definitivo a su Fuente de Origen!

Si Dios se hubiera hecho carne, físicamente, tal uno más de la especie humana, o al menos parecido, se podría decir, que habría sido visto en el planeta Tierra, lo cual se contradeciría con lo expresado en la Sagrada Biblia.

Y, por consiguiente, también sería posible hablar de sexo, raza, color, etc. con respecto a Él, lo cual nadie osaría hacer, aunque si todos lo conciben siempre como un Ser-Hombre de tez blanca y pelo lacio; jamás de color oscuro, y pelo crespo, por pura concepción acomodaticia mundana. Y claro, el racismo complejo atribuible a la gente.

Él no tiene sexo; no es hombre ni mujer, hablando en el lenguaje de los terrícolas. ¡Es Espíritu, sublime Energía pura!, que está en la base de toda la creación. Es la Vida Misma Una. Es el Amor incondicional. Y, la Inteligencia Suprema Una, en que se sustenta el Universo. Él es la causa de todas las cosas que el hombre no logra comprender. Él que hace posible que el hombre vea a través de sus propios ojos; y que, sin embargo, a Él no se le puede ver.

Probablemente, el motivo de la gran confusión, con relación a Dios ser una persona, u hombre, el craso error en que desde antaño han venido incurriendo las religiones convencionales, en términos de enseñanza a sus seguidores, obedece a que el hombre fue creado, según la Sagradas Escritura, a Su imagen y semejanza.  (Génesis 1-26).

Pero, como es lógico entender, esa similitud no fue de orden físico, por lo que puede ser se les infiera como iguales en ese orden, sino de carácter espiritual propiamente, en los tres aspectos Uno: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La misma Trinidad está en cada Alma (Espíritu encarnado) a la que cada cuerpo físico sirve como templo, y medio de expresión terrenal.

El Padre, el director y dador de vida; el Hijo, el Cristo que debe nacer en cada ser humano (Conciencia divina, la que el amado maestro Jesús encarnó, y su respectiva expansión a través de los ciclos evolutivos (corrientes de vida a cursar); y, Espíritu Santo, la Inteligencia Suprema Una, de la que cada quien dispone de un fragmento integrado. Es ahí que está la similitud Dios-hombres).

Luego, cuando se leen afirmaciones como: “Navidad: Dios se hizo carne y habitó entre nosotros”, provenientes de una alta autoridad eclesiástica, tal lo es el arzobispo de Santo Domingo Francisco Ozoria, y decir a continuación: “la Navidad es el momento en que Dios hecho carne nació del vientre de María, la virgen” – (ver periódico “HOY”, edición del 26-12-17) -, la verdad es que son cosas que resultan chocantes para las personas que se han inclinado por escudriñar  sobre asuntos esotéricos relativos a la temática,

De orden es manifestar que, la fecha en que realmente nació Jesús, establecida entonces como el 25 de diciembre, respecto de lo que aún hay una gran incertidumbre, aunque se tienen ya datos que revelan la ocurrencia de ese hecho fuera del citado mes, todavía no se conoce en verdad.

Se dice que el referido acontecimiento fue ubicarlo a finales de dicho mes, como una imposición de la Iglesia Católica, tal forma de combatir el paganismo existente durante esos tiempos en la antigua Roma (Fiestas Saturnales – Saturnalia, en latín -); restarles lucidez a esas connotadas celebraciones, tal de hecho se logró.

Dijo el prelado católico al celebrar la tradicional fiesta de la Natividad o Navidad, correspondiente al año 2017, “el Señor llegó y tomó carne. Expresó que es el Enmanuel, el Dios con nosotros”. “No hay otro motivo más grande que ese momento para   alegrarnos y celebrar”.

Son esas de las tantas cosas que han restado mucho a las creencias espirituales en firme de la humanidad, manifestadas de esa forma; y por lo que la misma se ha inclinado por continuar honrando los convencionalismos tradicionales; e ignorar casi por completo su verdadera esencia y propósitos sobre el planeta.

Ya es tiempo, casi al final de la llamada Era Cristina, para que al mundo se le oriente mejor sobre el verdadero sentido de la Navidad, y su profundo significado atribuible en el contexto esotérico, que no creemos sea desconocido por las principales jerarcas de la Iglesia Católica, principalmente, aunque los prelados tengan que salirse un poco de los cánones reglamentarios que se comprometen a cumplir.

Amén del alimento religioso-espiritual que se pueda recibir de las iglesias propiamente, y para más edificación sobre el tema, una de las obras consultadas que recomendamos, en la que con mayor claridad se explica el Nacimiento del Cristo, esencia de la Navidad es “La Vida Impersonal”, de Joseph S. Benner, de la que extraemos parcialmente, y a manera de resumen, lo que a continuación se transcribe.

 

Para que el Ser Divino interno, del cual somos templo, pueda despertar la mente del hombre, en el sentido de su clara comprensión en relación con Este, se debe nacer previamente de un “Amor Virgen, en un humilde pesebre”, queriendo significar, simbólicamente con este último, en el sitio a que acuden las bestias mansas en servicio para alimentarse, que en el caso de los humanos sería alimento espiritual. Nacer de una Virgen, en pesebre, como ocurrió con Jesús, que habría de convertirse luego en Jesús el Cristo, son símbolos fundamentales de la Navidad.

 

Luego de así explicado, con todo el respeto que nos merece su persona, monseñor Ozoria, como los demás jerarcas de Iglesia Católica, y los pastores que ejercen a nivel de las otras religiones que se tienen en el país, procedería que toda edificación u orientación a las feligresías sobre la Navidad o Natividad se abordaran en el ámbito esotérico propiamente.

 

Es lo más probable que de esa forma, tratando de concienciar a la gente en ese tenor, la mayoría se incline por una celebración más espiritual durante la época, y se dejen de lado un poco los “fiesteos”, las bebentinas, las parrandas, y la propensión al alto consumo, que son de las cosas que mayormente se estilan durante las festividades alusivas a tan significativo acto de carácter divino, en contradicción obvia con su verdadera esencia.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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La UASD hablando también de crecimiento económico local. “¡Bueeeno!”

Es verdad que, estos economistas que se gasta el país, en su mayoría corporativos, o bocinas asalariadas del poder político regente, están todos cortados con las mismas tijeras; coinciden siempre en sus diagnósticos, y pareceres profesionales relativos.

Es la conclusión a la cual se arriba cuando se reflexiona con atención imparcial sobre las declaraciones que ofreciera a la prensa local el director de la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), señor Antonio Ciriaco, respecto del comportamiento de la economía nacional en lo concerniente año 2017 que finaliza dentro de poco, en un informe que presentara.

Para el cierre de 2017 la UASD ubica el crecimiento próximo al 4,85%, lo que está por debajo de lo estimado por las autoridades”.  (Véase “Diario Libre”, del 21-12-17, página 21).

Claro, hay que ir en la misma línea de los mandantes de turno, el “canto tamboril” de siempre; el estribillo político embuchador acostumbrado, que adornan con el léxico muy especial que caracteriza a los representantes de las llamadas ciencias económicas, utilizando términos escogidos, para que las grandes mayorías no entiendan sus retóricos argumentos.

El señor Ciriaco parece que tampoco se da su baño de pueblo; su vueltecita por los barrios carenciados del país; no monta en guaguas, ni carros públicos; desconoce los clamores de la gente sobre las antas precariedades que le acosan, que son de los termómetros, que podrían llamarse   “variables persuasivas”, y que se deben ponderar bien para estar hablando de crecimiento económico, en un país donde el grueso de la población se la está llevando el diablo.

Dónde es que se está quedando el bienestar extensivo que se supone el mismo conllevaría. Luce tener barreras hacia los amplios sectores empobrecidos de la nación, que ni siquiera pueden tener acceso a un sistema estatal de salud, con hospitales públicos debidamente equipados, y personal asistencial suficiente.

El mismo nada más se está evidenciando en los bolsillos de los mandamases actuales, y sus cachanchanes serviles, como en los foráneos que invierten en el país. ¡Ahí sí que hay mucho crecimiento!

Las observancias en términos pueblerinos desdicen mucho sobre esa bola de humo del tan cacareado crecimiento económico, que por suerte ya se le quitó el apellido “negativo”, con el que se adorna en determinadas circunstancias, para no decir que las cosas andan mal, pero que de ordinario aplica bastante, regularmente hablando.

Lo que sí se torna innegable es que, a las llamadas ciencias económicas van a tener que revisarles sus teorías alucinantes, como los indicadores utilizados para hacer predicciones y calificativos, a los fines de poder adecuarlos más a las realidades de los pueblos; que sus profesionales pongan los pies sobre la tierra; y, dejen de ejercer menos como tecnócratas y serviles de los poderes políticos; que haya mayor cooperación con la satisfacción de las necesidades de las sociedades, cuando las carencias de recursos financieros sea lo que prevalezca, que se tiene como la esencia misma de ese ejercicio, o disciplina.

En el tenor de lo que se trata, según es lo que se dice, los tratadistas de la temática, “aunque el crecimiento económico no necesariamente está asociado con el bienestar de la población, según los defensores de la teoría, el mismo implica crecimiento de la renta nacional, o valor de los bienes y servicios producidos por una economía (generalmente de un país o región) en un determinado periodo, un año por lo regular”.

 

Se habla que, el mismo se refiere “al incremento de ciertos indicadores, como la producción de bienes y servicios, mayor consumo de energía, el ahorro, la inversión, una balanza comercial favorable, consumo de calorías per cápita, etc. La mejora de estos indicadores debería llevar teóricamente a un alza en los estándares de vida de la población”.

 

Aunque eso tiene más de teórico, que, de realidad concreta objetiva, debería surtir tal efecto, cuando se logra, por las variables que envuelve.  Pero, la mayoría de esas cosas están muy lejos de verse en Dominicana, con resultados favorables. Y, vale recalcar que, de alguna forma esos incrementos tienen que reflejarse como bienestar a nivel de la población. Porque, no ser así, ¿cuál sería el propósito entonces! ¿Para qué se crece económicamente?

 

Pero, además, el estar hablando de crecimiento económico resulta muy cuesta arriba, en un país endeudado hasta la coronilla; con una soberanía casi hipotecada por completo; y, que tiene que continuar endeudándose para cubrir los recurrentes déficits fiscales presupuestarios anualmente programados; donde los servicios públicos andan manga por hombro; con una electricidad tan cara y  deficiente, como los combustible más caros de toda el área del Caribe, a precios medalaganarios, según los expertos, entre otras cosas que golpean a su gente.

Muy en relación con eso último, hay otro aspecto que tocó el señor Ciriaco en su explosión a la prensa nacional, que, si viene como anillo al dedo, y que bien podría pelearse desde la UASD misma, tal institución con gran peso social entre nosotros, como capacidad suficiente para demostrar y exigir enmiendas; actitudes gubernamentales diferentes en favor de esta maltratada sociedad.

“El uso de la ley 112-00 se ha distorsionado en función de las necesidades de ingresos del gobierno. En el caso del GLP, solo en el precio de importación se registra una diferencia de RD$31.24 por galón……”.

Evidentemente, ese es abuso semanal que se comete en contra de este pueblo,

que deteriora cada vez más las economías de las familias dominicanas; y, para lo cual se hace provecho de la imprescindibilidad del bien en términos de uso, al igual que ocurre con los demás hidrocarburos que demanda el país para su desenvolvimiento habitual.

La pregunta obligada sería entonces, ¿no choca una desaprensiva actitud así, con el crecimiento económico que se alude? Pues, de existir en verdad, ¿habría la necesidad de hacer eso en contra de todo un pueblo lleno de carencias extremas, como muchas de las que aquí se tienen, al igual que otros despropósitos estatales en los que se incurre con frecuencia?

Pero, además, y en el otro orden abordado, está ese escalofriante endeudamiento externo, y que no sea sabe con qué diablo en realidad se van cubrir esos compromisos en un futuro no muy lejano.

Cabría agregar aquí, otro sofisma oficial relativo más: Según el flamante ministro de Economía local, señor Isidoro Santana, “No hay motivos de temor a deuda”. En su opinión, debido al crecimiento económico que exhibe el país. También es posible, que él vaya que cubrir parte de los empréstitos concertados con dineros de sus bolsillos. ¡De ahí la seguridad que se tiene! ¡Qué bueno es hablar desde los cargos públicos!; y más, cuando solo por política se llega a los mismos.

Agregó ese “camaján”, economista claro, “porque si una ventaja tiene la República Dominicana es que los mercados internacionales están diciendo que a ellos no les preocupa la deuda dominicana”. Todo luce indicar, que es a ellos a los que debe preocuparles, y no a nosotros. ¡Qué bien! (“Listín Diario”, 21-12-17).

Finalmente, la gran interrogante asociada a ese tema que eluden los economistas, corporativos o no, es, ¿quién crece económicamente cogiendo cuartos prestados a granel?, como el único clavo caliente al que tiene que agarrarse el país; que por lo regular la mayoría no se invierten en gastos reproductivos, sino corrientes; en cubrir reenganches, pago de intereses, y reciprocidades políticas, corrupción estatal, etc.

Entonces, la UASD, a través de sus representantes más idóneos, como el de referencia, qué se deje de estar haciéndoles coro a todos estos políticos embaucadores que han venido gobernando el país durante los últimos lustros; qué se diga lo que en verdad se debe expresar desde allí, donde hay muchos profesionales, grandes académicos incluso, que están capacidad de hacerlo, y de despejar dudas en tal sentido, para edificar a esta comunidad, en cuanto a la realidad concreta en que vive la nación, que no es la de mejores presagios positivos.

 

Autor: Rolando Fernández

 

Su gente luce como anestesiada, ¡no reacciona!

¡Ay Dominicana!, ¿qué será de ti?, antes las embestidas desaprensivas y recurrentes que provienen de la clase política nacional, sin que el pueblo reaccione; repare en el porvenir incierto, e indefectible que le espera.

Todo lo contrario, lo que hace es, mantenerse como estático, adormecido; en una actitud cuestionable de que, todo cuánto le pueda ocurrir parece estar bien; y, que no hay nada que temer respecto del presente mismo, y futuro inmediato del país. ¡Qué pensar!

Es evidente que, la nación está endeudada hasta la coronilla, entre otras cosas perjudiciales, no cabe duda; incluso, con préstamos hipotecarios sobre su misma soberanía – emisión de bonos – y todo cuánto demás eso conlleva, mientras los empréstitos alegres con el exterior no se detienen. Tampoco, la corrupción estatal, que en parte justifica ese accionar, y la impunidad judicial, compañeras inseparables, cesan en su discurrir.

¡Ay ODEBRECHT! “Aquí no ha pasado nada; todo eso es mentira”, dijo a la prensa uno de seudo encartados en el aparataje inicial que se hiciera, mientras en otros países hay más gente presa que el diablo, y de nivel incluida, por el mismo escándalo de corrupción internacional.  Y es que, entre los tantos robotizados que se tienen en Dominicana, “na´ e na´, y to´ e to´”. ¡Se les envuelve bastante fácil a esos!

Y, como consecuencias de tales acciones, el costo de la vida en Dominicana, anda por las nubes. Se tienen que pagar por los combustibles y la electricidad los precios más caros de toda el área del Caribe, según los expertos que osan opinar.

Esas desaprensiones oficiales, entre otras cosas, también mueven en adición al Gobierno, a procurar mayores tributos cobertores por parte de la población, “burro de carga”, la que tiene que pagar todos los platos rotos.

Cabe agregar aquí em relación con eso último expresado, “COMBUSTIBLES aportan RD$316,031 millones entre los años 2011 y 2017, por concepto de impuestos atribuibles”, según datos disponibles en la DGII. (Véase periódico “el Dinero”, edición de fecha 14-12-17. Claro, es la alcancía semanal que alimentan los pendejos locales, para disfrute de los políticos, y demás.

Las drogas, por otra parte, en términos de comercialización y consumo azotan a la sociedad. Y, como bien se sabe, son actividades calamitosas en todos los órdenes, de la cual resultará muy difícil deprenderse ya, por los espacios institucionales que se ha logrado permear, como la lenidad evidente asociada en todo el territorio nacional.

Y mientras todas esas cosas dañosas se tienen en la República, su claque politiquera sigue “muerta de risa”, como se dice, haciendo cuánto le viene en gana. Ahora más, con el regalo en Navidad que le ha hecho del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al aprobar su Directorio Ejecutivo al país, un nuevo financiamiento por US$1,950 millones, dirigido a solventar diversos sectores locales (educación, salud, protección social, y electricidad, entre otros), todo relacionado con la llamada “Estrategia-País 2017-2020”. ¡Sofismas nada más!

Ese muy bien “apellidado” por cierto, “con garantía soberana”. Recibirán los mandantes de turno nuevos recursos financieros para cubrir sus “regalías, sueldos dobles y bonificaciones anuales, cabría decir,”, por el uso de esa ventanilla prestamista. ¡A disfrutar de esos cuartos fresquecitos dirán muchos!

Así lo informó al “Listín Diario”, la representante del BID entre nosotros, Flora Montealegre Painter, quien además agregó “sentirse orgullosa por haber fortalecido la Cartera del Banco en República Dominicana, donde se ha hecho un saneamiento”.  (Véase edición de ese medio del 11-12-17.

Claro, que ella debe sentirse así; ha realizado su trabajo, como parte de la misión a cargo de esos organismos internacionales de financiamiento, en su caso el BID: buscarles plazas y colocación a los excedentes de capital de los ricos del mundo, que ellos administran, y otorgarlos bajo la condición de empréstitos condicionados, que permitan las injerencias y los narigoneos obvios en los asuntos internos de los países favorecidos.

Los políticos locales, de seguro tienen que estar desesperados esperando esos “molongos”; como la caja de resonancia denominada Congreso Nacional, lista de inmediato para santiguarlos; y, en adición continuar todos inclinados por mantener intactos los flagelos lacerantes antes señalados. Pero, además, en actitud de que poco les importa, el estar prestos a seguir la misma escalada alcista “endeudatoria” acostumbrada; y, “el que venga atrás que arree”.

¿Con qué se van a pagar todos esos compromisos contraidos con el exterior?, sería la gran pregunta, que no se cree nadie estaría en capacidad de responder. ¡Ya aparecerá es lo que dicen! De lo contrario, qué entreguen el país como dación en pago las nuevas generaciones venideras.

Entre tanto, este pueblo sigue roncando; creyendo en los pajaritos en el aire que les pintan todos estos políticos busca cuartos, negociantes indiscutibles, como es el caso de la “chácharas” sobre la llamada “República Digital”, respecto de la que, cualquier ingenuo se preguntaría, ¿y con qué plataforma se piensa hacer eso en este país, de ineptos muchos en el área, como de analfabetos a granel? En las escuelas públicas locales no hay materia prima para un producto de ese tipo. ¡Ese no es más que otro engaño politiquero!

Como es lógico suponer, tal iniciativa requiere de una sólida base, la cual aquí no se tiene, Pero, “como en el país de los ciegos el tuerto es rey”, entre los dominicanos todo se vale para seguir embaucando a la población.

¡Pueblo!, despierta, y no siga dejándote entretener con otros ardides en adición, como ese de las primarias abiertas o cerradas para la escogencia partidarita de uno de los “caciques de moda”, que aspiran a la presidencia de la República; y, que no te acabe de llevar el diablo. Ese es un asunto personal, y no social en realidad.

¡Empodérate!, y déjate sentir con fuerza, pues no procede continuar cifrando esperanzas en una seudo oposición política, integrada en su mayoría por “busca lo de ellos”, que solo pretenden sustituir a los que están, para proseguir entonces en lo mismo: satisfacer intereses personales y grupales. ¡Ojalá que no sea demasiado tarde cuando se haga!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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No hay planificación correctiva en Dominicana

 

 

Tapones y más tapones, alimentados con carros suficientes al ruedo, nuevos y usados. Habrá que comprar dentro de poco tiempo helicópteros, que en cualquier parte puedan aterrizar, para poder transportarse la gente por las calles y avenidas de este país.

La que pueda claro está, pues para los desheredados de la fortuna se tendrá que cambiarles los horarios de trabajo, a los fines de estar a las horas reglamentadas en los mismos. O, los empleadores tendrán que aceptar las tardanzas en sus llegadas.

Aquí no se trabaja para resolver, complicar más las cosas sí. Es lo que se desprende de las recurrentes celebraciones de Autoferias que se llevan a efecto en esta nación, con un parque vehicular que supera ya significativamente la capacidad vial para su transporte, verificándose grandes ventas de automóviles cada vez, que obviamente, van a empeorar el excesivo y caótico tráfico vehicular que se tiene en las calles y avenidas dominicanas.

Esa es una actividad puramente comercial, y gestora de muy buenas cargas tributarias, a través de los impuestos aduanales por concepto de importación de esos vehículos, derecho a placas para transitar, obtención de matrículas de propiedad, seguros, como del consumo de combustibles a altos precios medalaganarios.

¡Qué buen “cócktail” recaudatorio ese! ¿Lo va despreciar el Gobierno? Los efectos derivados en contra de la población, como del buen desenvolvimiento vial que se debe tener en el país poco importan.

La problemática en el tráfico vehicular local, es algo que muy pronto las autoridades gubernamentales, cuáles sean, van a tener que ponerle el frente. Ya aquí se hace casi imposible moverse en un automóvil durante gran parte de los días y las noches.

Primero, por los taponamientos que se producen, debido a la cantidad excesiva de automóviles; cuando no, auspiciados por los mismos agentes destacados que dirigen en las intersecciones de mayor movimiento, verbigracia, Av. John Kennedy con Abrahán Lincoln, dejando los semáforos fuera de servicio, y que algunos los entienden “a pota”, para provocar altos consumos de combustibles mientras los vehículos están varados. ¡Acción que se cree dirigida a “pescar” impuestos” !, por órdenes superiores claro está.

Y, segundo, en razón de los irrespetos a las normativas legales de tránsito, la inconsciencia ciudadana de los conductores temerarios, como las grandes cantidades de vehículos en mal estado que se mueven (chatarras).

Aunque en contra de la “comparonería” de muchos dominicanos, que desde que consiguen dos o tres pesos, de inmediato solo aspiran a comprar un carro, los correctivos necesarios tendrán que venir.

Además, procede el tratar de evitar los ahogamientos económicos que implican muchas de las decisiones de ese tipo en la población –  comprar vehículos -, ya que los adquieren a crédito mayormente.

Como es lógico suponer también, a pesar de la gula impositiva gubernamental relativa, a ese tránsito caótico en el país, van a tener que ponerle control, cabe reiterar; y, con la celebración de Autoferias no será, pues con esas se produce todo lo contrario: acrecentar el mal que aqueja a la nación en el orden de lo tratado.

Una de las medidas correctivas obligadas a tomar en el tenor de lo abordado, tiene que ser la suspensión de la importación de vehículos, nuevos y usados, al menos por cinco años ¡Cero Autoferias entonces!

De lo contrario, se la pasará muy mal en esta República bananera, donde las privanzas ciudadanas imperan, sin calcular riesgos probables, y desequilibrios economicos a causar.

¿Por qué no celebrar otras ferias que resulten menos lacerantes, y más productivas para la sociedad, verdad, como, por ejemplo, agropecuarias?

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Primarias abiertas o cerradas, ¿y qué?

 

Desde hace unos años, Dominicana ha estado en las manos de dos supuestos caciques morados (Leonel y Danilo), y de un Comité Político partidarista respaldante, en cuyo seno se adoptan las decisiones respecto de los tres Poderes del Estado, incluida la selección de sus miembros representantes; y, en términos de la ejecutorias del Gobierno de turno que se entiendan como las debidas.

En ese organismo colegiado es que son dirimidas las gulas de poder que ostenten esos dos turpenes, en quienes ha venido provocando “seguidillas” el siempre querer dirigir desde la primera magistratura del Estado, sin reparar en cuáles hayan sido sus acciones en favor, como en contra de la población, encaminadas desde la superior posición estatal, por las que se habrían inclinado desde la misma.

El asunto es hacer lo indecible para seguir encaramados en el palo, a partir de la aquiescencia lograda en el reparto de simpatías hacia ambos jefes de grupos, no líderes en realidad, que comparten los coristas seleccionados para el referido Comité.

Ahora, el pleito entre ambos, pseudo dirigentes, está centrado en que uno aspira a reelegirse en el poder, y el otro está tratando de volver, y sustituirle. Las aspiraciones se exteriorizan a través de las llamadas primarias abiertas, o cerradas, el nuevo invento que se está promoviendo, para lo cual se ha recurrido hasta consultas legales entre connotados juristas, a los fines de determinar lo que procede a ese respecto, con relación a lo que manda la Constitución de la República.

Claro, también subyace en la temática el propósito de desviar la atención de otros asuntos cruciales para el país, como son, por ejemplo, la corrupción estatal y la impunidad reinante, el narcotráfico que arropa la nación, como la delincuencia y la criminalidad que le azota, entre otros.

Evidentemente, las primarias abiertas ofrecen ventajas a quien está en el poder, con ganas de quedarse, porque permiten el uso de los recursos públicos, para comprar conciencias fuera de los muros del partido, y así alcanzar la votación deseada, que no la conseguiría solamente a lo interno de la entidad, por la forma en que ha procedido con relación a las bases moradas.

Para el otro, a pesar de ser el presidente de la organización política, aunque con las cerradas “iría en coche internamente”, como se dice, las cosas se tornarían para él mucho más difíciles, como es lógico suponer, de abrirse las puertas, pues ya no solo votaría la membresía, sino todo el que quiera hacerlo.

Además, las probabilidades de hacer los amarres de estilo serían mucho menores, como limitados los recursos financieros para “enamorar”, o procurar adeptos, debido a lo cual  menos sufragios que el contrario obtendría. El pretendiente de nuevo al trono iría en desventaja con las abiertas, no cabe duda. ¡Le comerían los caramelos!

De todas maneras, cualquier observador imparcial desde fuera diría que, no importa que las primarias sean abiertas o cerradas para escoger la próxima opción al poder a presentar por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), pues  muy pocas posibilidades de alzarse con la victoria tendría el que fuera, tomándose muy en consideración los fiascos que han resultado las gestiones gubernativas por éste representadas; que muy fallidas han sido las esperanzas cifradas en dicho partido, que se consideró otrora como la única entidad política redentora que quedaba en el país.

Y agregarían, esta nación requiere de otros hombres que le representen, y estén realmente a cargo de su destino. De personas que en verdad les duela este país; que muestren estar dispuestas a combatir la corrupción a todos los niveles, como la impunidad imperante; a proteger la salvaguarda de su soberanía, con uñas y dientes; a poner en sus puestos a los injerencistas internacionales que viven metiéndose en nuestros asuntos internos; a frenar el azaroso endeudamiento externo; como, la delincuencia y la criminalidad que vienen azotando a la sociedad nacional.

Y, esas cosas, por los precedentes innúmeros que se tienen, no se van a lograr con la gente que ha venido gobernando la República durante los últimos años, lamentablemente, salvo que no se quiera enmendar lo suficiente en lo que resta de la presente gestión. ¡El gran maestro sembró en tierras baldías!, tal es lo que parece. Por tanto, aquí se le tiene que entregar el poder a otro partido, cual que sea, El cambio se hace más que necesario.

En consecuencia, si este pueblo se vuelve a equivocar, entonces sí es que una mayor cantidad de ciudadanos querrán irse del país, más que la señalada por una encuesta reciente realizada. ¡Qué se piense bien!

Y, los que queden, van a tener estar dispuestos a tributar hasta por el aire que respiren, para satisfacer apetencias politiqueras; a entregar la nación como dación en pago a los prestamistas extranjeros.

Se infiere, con sobrada razón, que las nuevas generaciones no tendrán con qué honrar los compromisos que les van a legar estos “buitres sanguijuelas” que han estado gobernado la nación durante las últimas décadas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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“Pirañas” nacionales con saco y corbata, atentan contra la sociedad dominicana. ¡Cuántas son!

Se tienen a todos los niveles en el país. No hay distingo respecto de tal proclividad, entre profesionales, empresarios, sindicalistas, incluso, obreros que visten bien, etc. como tampoco en cuanto a la organizacional se refiere.

El asunto es buscarse lo de ellos. Todos siempre andan detrás de lo mismo: la jugosa “carnada” estatal, para devorarla sin piedad alguna, al margen de todo reparo cognitivo aparente, importándole los perjuicios en contra de las grandes mayorías locales.

Cualquier parecido con la clase política en este país, es pura coincidencia; sino es no es que, en verdad son iguales en el fondo. Basta una simple mirada en los alrededores de las organizaciones de ese tipo que nos gastamos los dominicanos, preñadas de muchos que podrían considerarse como carroñas, y no carne de animales en descomposición, sino trúhanes, gente taimada, y catalogada como vil, despreciable en su mayoría, que lamentablemente, es la que van después a dirigir los destinos nacionales, desde las altas instancias de los poderes estatales.

¡Penosa esa situación!, Es por lo que esta sociedad tiene que ser reconstruida con urgencia, procurando rescatar los antiguos cimientos en que estaba antes sustentada. No cabe duda de que, producto de la misma, como de las actitudes deplorables observadas por las claques dirigencial política, y empresarial que se tienen (¡ay!, ese 4% del PIB, para el ´área de la educación local, cuánto aguijonea la mente de esos representantes), el gran conglomerado social en Dominicana, ha venido deteriorándose considerablemente, en grado sumo durante las últimas décadas.

Los desafueros de sus políticos gobernantes, convertidos en lo que podría denominarse como “carroñeros del Fisco” insaciables, con los concursos sectoriales de estilo, son innegables. ¡No muestran más que eso!

La corrupción estatal, con su fiel aliada, la impunidad a nivel de las instancias de control y judicial correspondientes, los retrata de cuerpo entero. Obviamente, con sus acciones dolosas encrestas en adición.

De igual forma ha contribuido al derrumbe de la sociedad dominicana, la penetración cultural lacerante, in crescendo cada vez. La misma tiene como parte de su base, “el dame lo mío”, a través de los injerencismos alegres permitidos, como los títeres pagados, que se subvencionan directamente desde el exterior.

Con esa, se han llevado de encuentro casi toda la idiosincrasia de los nacionales de esta Tierra caribeña, otrora indómita, incluyendo la debida honra a sus principales símbolos patrios, Himno, Bandera, moneda, música. Hasta la religiosidad característica se ha ido de paro.

Es obvio que, aquí “todo se ha ido a pique”, como se die popularmente. La degeneración es casi total. Las costumbres y las tradiciones nacionales están de capa caída. Es lo mismo que ha ocurrido con el ritmo bolero a nivel musical en todas las sociedades, al igual que otras piezas muy bien logradas por los Clásicos, que ahora les consideran como “música de muertos”.

Ya entre nosotros solo se habla de Santa Claus (no del Día del Niño, Día los Reyes Magos, la Vieja Belén), Día de Acción de Gracia, de Halloween, Black Friday, Baby Shower, etc. Entre esas, cosas que, algunas en realidad no se saben de dónde diablo salieron; pero, hay que copiarlas de los gringos, pues de lo contrario, se está “pasao”. ¡Cuánta falta de identidad nacional!

Evidentemente, las armas que más efectivas se han reportado, como causantes innegables del desbarajuste social presente son, entre otras: la política enraizada como actividad puente para agenciar negocios, entre cuántos se sectores se presten para ello en el país, y fuera del mismo; como la gula de poder, sin medir consecuencias por parte de políticos, y demás parcelas internas dominantes regantes.

Además, la degeneración de las arquitectas por excelencia de las tribus sanguíneas directas, las mujeres, con el ardid vendido de la competencia frontal con el sexo opuesto, y su integración obligada a los medios de producción.

También, los condicionamientos mentales inducidos través de los medios de comunicación de masa, para hacer cambiar comportamientos individuales en la población generalizada; no solo de las féminas, blanco perfecto para el derrumbe social, por supuesto.

Por derivación, todo régimen de derecho aquí es historia; los cañones morales e institucionales de otrora brillan por su ausencia; y, las instancias representativas para defensa de los ciudadanos no funcionan, más que como simples huacales para satisfacer necesidades politiqueras reciprocatorias.

En razón de lo expresado, la sociedad dominicana tiene que ser de nuevo reconstruida, cabe reiterar, sin más pérdida de tiempo; pues, de continuar como hasta ahora ha ido, plagada casi por completo de corrupción e impunidad, a todos los niveles, antinacionalismo, como coloreada por la delincuencia, y criminalidad a granel, esto habrá que cerrarlo muy pronto como nación, y botar las llaves en el fondo del ancho mar que circunda la isla..

Finalmente, es muy posible que muchos estén de acuerdo con la reconstrucción social aludida. Ahora, de seguro se estarán haciendo la misma pregunta que asalta a este humilde servidor: ¿cómo hacerlo en realidad?, después de los grandes males causados por los protagonistas bastante conocidos que se tienen aquí, y los niveles de inconsciencia presentes en determinados núcleos internos de poder, innegable, como los espaldarazos provenientes de exterior que reciben.

Se deja como tarea el aportar en ese sentido, a los que hagan el favor de leer este osado trabajo.

 

Autor. Rolando Fernández

 

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¡Como anillo al dedo!: Corrupción vs. eficiencia educativa

Pareció como dirigirse directamente a Dominicana, aunque obviamente generalizó durante su ponencia, para evitar señalamientos en línea, la directora de la Oficina Regional de la Cultura para América Latina y el Caribe, Katherine Müller Marín, al presentar el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM) 2017-2018.

Se refirió en esa, de manera muy acertada, a la malversación de fondos y la corrupción como factores incidentes en el cumplimiento de las metas de educación, de forma negativa claro está: “Unesco alerta que la corrupción frena la calidad de la educación”. (Periódico “HOY”, dl 16-11-17, página 2ª).

No creemos que nadie en este país, esté en condiciones de rebatir esa consideración, y mucho menos en cuanto a lo que nos toca, salvo los beneficiarios directos de tales reprochables desaprensiones, debido a que esas ocurrencias se tornan más que fehacientes en el sector educativo nacional, principalmente en el área pública, bajo el marco cobertor siempre de la politiquería reinante, con sus apañamientos y reciprocidades de estilo.

La educación en este país es deficientísima; nadie lo pude negar; y, en la base de eso se encuentra, por una parte, el deseo de los poderes regentes, para que la población adolescente, y los jóvenes, con principalía, no se capaciten en realidad. Se considera que mientras más bruta es la gente, con mayor facilidad se le maneja.

Por el otro lado, están la corrupción, como el mal uso de los fondos que aporta el Estado nacional, y los grandes negocios que se agencian dentro del sector, de lo que no está exceptuado el litoral privado, los colegios, cuyo principal propósito es la “mercurialidad” en los tiempos presentes.

Aquí, lo que más se hace es politiquear, con la introducción de supuestos nuevos formatos de enseñanza; de prácticas que sí resultan fructíferas en otras latitudes, por las condiciones qué allí se dan, pero que entre nosotros brillan por su ausencia; se procura imitar, e innovar sin antes crear las plataformas necesarias; y, sin que se adviertan logros posibles, en términos de eficientización, operatividad oportuna, como tampoco el alcanzar la enseñanza real aspirada.

Todo no es más que para entretener a la población, y sembrar esperanzas de superación, que se quedan en el intento; buscar negocios, como vender una falsa imagen en el exterior, en cuanto a mejoras de la calidad docente, a los fines de recibir donaciones y préstamos internacionales. Hay que aparentar que se está haciendo el gran esfuerzo en favor de tan importante actividad. “¡Cuadre y cachucha nada más!”, como diría un caro amigo.

Ya se inventó a nivel nacional, con la entrada en vigencia del sistema de la llamada tanda extendida, acompañada de un escándalo politiquero enorme, y grandes titulares periodísticos para difusión, en actitudes que ofenden hasta la inteligencia de las personas nuestras poco pensantes. Quién ha dicho que con esa ampliación de horario a nivel de las escuelas públicas se va a enseñar más que antes: que los muchachos saldrán mejor preparados.

Con tal modalidad lo único que se consigue es apartar más a los vástagos del seno familiar; impedirles recibir la crianza hogareña, que es la verdadera educación formativa para la conducción personal, y posterior entrega al gran conglomerado social nuestro, con las condiciones requeridas.

El siguiente bobo que se ha querido poner a esta sociedad, es el aspirar a educar, como evaluar alumnos a distancia, a través de las redes sociales, mediante la creación de una plataforma virtual (www.edmodo.com), cuyo manual instructivo tuvimos la oportunidad de leer. ¡Qué ilusos somos! Hasta a nivel universitario en este país, resulta más que cuestionable la iniciativa.

Parece ser que se desconoce el panorama deficitario que se verifica en el ámbito educativo nacional, pues sería la única forma de comprender la introducción de un invento de tal naturaleza en el marco de tan delicada área.

Bastaría con ponderar los niveles de inconsciencia que explotan a simple vista, tanto a nivel estudiantil, como docente; el poco sentido de responsabilidad que adorna a ambas partes, para inferir un seguro fracaso.  Lo presencial deja bastante que desear. Hay que imaginarse entonces, el intentar hacerlo de manera virtual.

La última táctica embaucadora y politiquera es la evaluación del personal docente que ejerce a nivel del sector púbico, en curso aún. ¿Desde cuándo eso no se hacía? Que se recuerde, ¡desde hace gran tiempo!, si es que alguna vez se había hecho como ahora.

¿Qué resultados arrojará esa iniciativa?, que luce más bien como algo para discriminar dentro de la clase profesoral, según la identificación partidarista que se ostente, y no realmente evaluativa, en cuanto a capacidades y vocación que adorne.

Si la intención verdadera fuera ésa última, las cosas tendrían que comenzar desde la misma cabeza del Ministerio que corresponde, ¿Cómo evaluar hacia abajo, por disposición de alguien que ha mostrado no saber de educación?  Además, no es su rama profesional; político partidarista sí que es.

Reúne ese ciudadano, como sus subordinados inmediatos, los méritos, y las aptitudes de rigor, inherentes a tan delicada misión social, como es la de educar. No son pocos aquellos que opinan negativamente en ese orden,

En lo que sí muchos están de acuerdo es que, son polítiqueros, busca lo de ellos; y, que entre los parámetros que se pudieron haber definido para valuar a profesores con una cantidad significativa de años en la actividad, de seguro no fueron seleccionados los mejores, aquellos de mayor indicación; que todo eso no es más que para entretener, y aparentar ante los organismos internacionales “injerentes” en el área.

Pero, además, que en una evaluación de esa especie se debe tomar en cuenta necesariamente la calidad de la materia prima con que se está trabajando (el alumnado), lo que es casi seguro no se hizo, por conveniencias obvias.

Y, si los discípulos no reúnen las condiciones requeridas, como lo es en nuestro caso, en un alto porcentaje, por bueno que pueda ser el profesorado, difícilmente el producto a obtener, al final pueda servir.

Por consiguiente, dejémonos de estar haciendo pantallas, y procúrese ante que nada, el combate a la corrupción estatal, en lo concerniente al área, que tan evidente se torna, y que muy difícil permite aquilatar con certeza cuánto se pueda hacer dentro de la misma, incluido el amplio programa de construcción de escuelas, para las cuales no aparecen después, ni profesores, y mucho menos los equipamientos requeridos.

Claro, sí favorece todo ese panorama de inversiones públicas, el agenciarse grandes negocios, de todo tipo, en favor de las autoridades del ramo. ¡Gestionar conseguir, a lo que allí se fue!

Corrupción y eficiencia, nunca pueden ir de la mano, sin importar la actividad de que se trate. ¿Innegable eso? ¡NO!

 

Autor: Rolando Fernández

 

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