Constitución USA, por encima de la Sagrada Biblia, al parecer

Otro Sodoma y Gomorra se prevé, para exterminación definitiva de esta subraza de la humanidad, en vía de desaparición, quinta (5ta.) de la quinta (5ta.) Raza Raíz, para dar paso a la sexta (6ta.) subraza de la misma.  Siete (7) son las Razas Raíz que habrán de habitar sobre el planeta Tierra, hasta que éste alcance el debido nivel sagrado necesario, según las concepciones esoteristas.

Y es que, el grado de degeneración que ha venido alcanzado la sociedad mundial en todos los sentidos, destacándose principalmente a nivel de las actitudes de carácter promiscuo en los Atributos divinos del Creador Supremo, expresándose equivocadamente entre los humanos, como hombre o mujer, no deja otra cosa que pensar.

Lo último que ha estremecido al mundo a ese respecto, es la reciente decisión adoptada por la Suprema Corte de Estados Unidos, en cuanto a legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los estados del país. ¡Insólito eso! Se llevaron de encuentro todos los preceptos bíblicos relativos a la homosexualidad.

Las informaciones referentes han tenido un vasto despliegue de prensa en los periódicos nacionales, y suponemos que en los extranjeros también, entre las cuales  merecen ser  destacadas: “El presidente  Barack Obama celebró la decisión, como una victoria para la Casa Blanca un día después que la Corte Suprema garantizara la  continuidad de su reforma al sistema de salud”.

De otro lado, dijo el primer mandatario de aquella gran nación, “Hoy podemos decir sin tapujos que hemos hecho nuestra unión un poco más perfecta”. Ambos pronunciamientos como que inquietan un poco, ¿verdad?

Pero hay algo que aparece en las reseñas correspondientes, que llama poderosamente la atención, en el sentido de que, “En un fallo histórico, el máximo tribunal del país decidió, con cinco votos a favor y cuatro en contra, que la Constitución requiere que los estados lleven a cabo y reconozcan el matrimonio entre dos personas del mismo sexo”. Obviamente, refiriéndose a su Carta Magna.

Para cualquier entendedor eso significa que, la misma tiene que estar por encima de la Sagrada Biblia, en la que se “condena fuertemente la homosexualidad como una perversión impía del designio de Dios de un hombre y una mujer en un matrimonio amoroso y para toda la vida (Gén. 2:18-25; Mat. 19:4-5)”. Eso está en ambos testamentos.

Pero además tenemos: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación” (Lev. 18:22). “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre” (Lev. 20:13).

Hay algo bastante interesante sobre la temática, en adición, que aparece publicado en la red de la Internet, muy digno de transcribirse aquí:

“Pablo describe claramente la homosexualidad como una de las perversiones morales de los gentiles en su rechazo de Dios. “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25) ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26) Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27) y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Rom. 1:24-27). La ley de Dios condena la homosexualidad, junto con al asesinato, como rebeldía impía (1 Tim. 1:10)”.

Como se puede verificar con facilidad, y como es lógico entender, se tienen algunas opiniones en contra al castigo a la homosexualidad, probablemente acomodadas. No obstante, son muchas las aclaraciones y censuras que sobre el particular aparecen en las Sagradas Escrituras,  y respecto de las cuales todos los hombres (general) deben reflexionar. Jamás pueden ser de la Voluntad de Dios, procederes humanos que vayan en contra de lo que prescribe la Madre Naturaleza.

Pero además, el Creador del Universo manda  a “creced y multiplicao”, evidentemente a través de la procreación hombre-mujer, no proclamando solamente “la ley de un crecimiento individual”. Luego, la pregunta obligada es, ¿cómo pueden hacer eso los homosexuales? ¡No es posible!

Es por todo lo expresado aquí, el  juicio que cualquiera ahora se formaría, en cuanto a que, según el parecer de la Suprema Corte EEUU, y el presidente de la gran nación del  Norte, se infiere que, su Constitución debe de estar por encima de la Sagrada Biblia.

¡Craso error!, con consecuencias punitivas futuras impredecibles, amén del cocktail de enfermedades peligrosas de transmisión sexual que vienen afectando a tantos miembros de la sociedad mundial.

Ojala que la decisión del Norte,  no trate de ser emulada por los demás países, principalmente los tercermundistas. En el caso nuestro, que tanto nos gusta copiar, ¿quién introducirá la iniciativa motivada al Congreso Nacional? ¿Cuál será el agraciado legislador o legisladora?

Rolando Fernández

¿Y pa’qué sirve eso?

La concepción de los políticos de nuevo cuño es que, nada más para recordar la resaca de un patriotismo de antaño. que hoy no aplica. ¡Dejen eso así!, y preocupémonos por otra cosa.

Es así, como al parecer piensa la clase política nuestra gobernante, en capacidad de poder hacer y honrar, con relación al Museo de Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria.

Por eso se encuentra ese lugar sumido actualmente en el polvo y el abandono, como publicara un importante medio de la prensa local, sin importar los daños que esa situación pueda provocar a documentos, libros, pinturas, esculturas, y piezas históricas invaluables”, según lo denunciara don José Pérez Saviñón, presidente del Instituto Duartiano. ¡Eso sería un crimen!

Según la reseña, desde el año 2012, en la víspera de la celebración del bicentenario del nacimiento del Patricio, la  Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe), prometió “convertir en una maravilla este lugar donde nació Duarte”.

Eso fue seguro en uno de esos arranque politiqueros protocolares de  ocasión “efemérica”, para allantar, aparentar quedar bien, y luego no cumplir, como es lo que se estila entre esta claque politiquera nacional.

Con razón expresó el señor  Pérez Saviñón, “Nosotros ni siquiera les pedimos el arreglo, ellos se ofrecieron a  hacerlo”, y ahí está la muestra como siempre, agregaríamos  nosotros. Comenzaron de seguro a desbaratar para arreglar, y según expuso el quejoso, “Lo peor es que hace más de tres meses que los trabajos están completamente paralizados, aquí no ha vuelto ni un obrero, a pesar de las diligencias ante la Oisoe para exigir la terminación”, según se dijo. ¡La misma práctica demagógica y burlona!

Y es como dice el señor Pérez Saviñón, “Para mí esto no tiene nombre, aquí se invierte muchísimo dinero en otras cosas, cómo es posible que el Instituto Duartiano, su museo y biblioteca, estén en las condiciones en que se encuentran. Por eso exigimos a la Oisoe que cumpla con su deber, no con nosotros, sino con el pueblo dominicano”. (Periódico “HOY”, del 27-6-15, página 11ª).

¿Y qué les importa a estos políticos, señor Pérez Saviñón, el cumplimiento con este pueblo? Al contrario, mientras menos esta sociedad sepa con respecto a Duarte, ¡mejor! Se entiende que eso de patriotismo pasó de moda.

Ahora los tres padres de la patria son: Politiquería, Corrupción Estatal, e Inseguridad  Ciudadana.  Solo tenemos que reparar en cómo se le honra a cada uno. Y para muestra, fijarnos en la friolera de recursos económicos que se les entrega a los partidos políticos para sus francachelas electorales, y que muchos de sus más altos representantes se hagan cada vez más ricos.

También, en la lenidad de la justicia nuestra, con respecto a los grandes corruptos que han desfalcado el país, y sus evidentes cómplices. Con los casos denunciados y patentes, se juega pasándose la bola entre las supuestas autoridades y los tribunales del país; al final, todo queda en veremos.

Y ni hablar de cuán inseguros se sienten todos los dominicanos hoy en día, ante la ola de criminalidad y delincuencia que viene azotando a esta  nación, motivada en causas diversas, sin aparente visos reales de corrección o enmienda. ¡Cada quien que trate de cuidarse con sus propias uñas!

Procedería que se tomará parte de los recursos asignados presupuestamente para entregarlos sin control a los partidos políticos del patio, y se destinarán a concluir los trabajos que se iniciarán para los arreglos y hermoseamientos del Museo de Juan Pablo Duarte, y sus conexidades, por parte de la Oisoe.

Pero, ¿resultará fructífero eso en todos los sentidos? ¿Se podrán agenciar jugosas comisiones en esa pequeña obra? ¡Preguntas de tarea!

Finalmente, no nos extrañemos, si en cualquier momento se toma la decisión en este de país, de construir un “flamante” monumento, dedicado a los nuevos “tres padres de la patria: Politiquería, Corrupción Estatal, e Inseguridad Ciudadana”. ¡Esperemos!

Ya eso de Duarte, la Sociedad Secreta la Trinitaria, sus miembros y el Juramento Patrio, quedaron en el pasado. Ahora se baila otra música, con otros componentes de las orquestas de moda.

Rolando Fernández

¿Se apagará el jacho perredeísta de manera definitiva?

Uno en vía de desaparecer, y el otro que tiende a crecer, son los escenarios fehacientes que se observan en lo que respecta al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), respectivamente.

La verdad es que, la existencia real y efectiva de las organizaciones políticas está en función de sus verdaderos líderes, no jefes de grupos. Jamás caminan solas. Cuando sus prometedores y confiables dirigentes desaparecen, las mismas se quedan navegando como barcos a la deriva, sin que den muestras de poder reencontrar la ruta perdida.

Es lo que lamentable ha ocurrido con el PRD, a partir de que el doctor José Francisco Peña Gómez, su rescatador último, enfermara hasta tener que abandonar el mundo de los vivos.

Esa nave cargada de fieles y apasionados miembros, quedó sin capitán entonces, despojada de alguien en capacidad de conducirla, y que mantuviera la cohesión de la gran masa a bordo.

Sus pseudos sucesores nunca han podido hacer el trabajo delegado, y como era de esperarse, la gran “dispersión” de miembros se ha venido produciendo, formándose a partir de la misma, subgrupos políticos minoritarios, con muy pocas probabilidades de alcanzar el poder.

Desde hace ya gran tiempo, el majestuoso y significativo símbolo de la otrora organización partidarista, gloriosa nacional -“El jacho encendido” – ha venido estando con tendencia a desaparecer por completo;  y,  salvo que se produzca, lo que podría denominarse un “milagro” de orden político, es previsible que se apague definitivamente dentro de poco.

La mejor muestra de ello, es el pacto que acaba de producirse o firmarse, entre el grupo reeleccionista del PLD, encabezado por el licenciado Danilo Medina, Presidente de la República, y algunos representantes del PRD, “busca lo de ellos”, teniendo a la cabeza al Ing. Miguel  Vargas Maldonado, en un maridaje que nunca nadie  hubiera imaginado, entre dos fuerzas políticas siempre antagónicas por completo. ¡Insólito, ahora todo es de color lila!

Lo que se pueda producir con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), a nadie le extrañaría, ya que ése se derrumbó desde que su primigenio líder y mentor, el Dr. Joaquín Balaguer, lo introdujo en su ferretero para llevárselo conjuntamente con él a la tumba, dejando allí a una serie de busca puestos con el oficialismo, y recoge migajas de las que puedan caer de la mesa estatal.

Ya esa organización no es lo que era, por más alharacas y allantes que estén haciendo los que ahora están dizque pretendiendo lanzarse solos, en busca del poder durante las próximas elecciones del año 2016. ¡Ahorita salen a buscar alguna sombrilla! Esos no son vientos que tumban cocos, como reza un dicho popular.

En lo concerniente al PRD, la gran pregunta que tantos aquí se hacen es: ¿y qué pasará en lo adelante con los perredeístas, seguirán muchos siendo miembros de esa organización, después del desplante burlesco que se les ha hecho, como hasta ahora?

¡Difícil  que así sea! Lo más probable es que se vayan a formar partes de otras tiendas del ramo, en donde puedan proseguir con sus aspiraciones del orden. No se van a quedar atajando siempre para que otro enlace; y menos, trabajando en favor de alguien que apareció después, que no era de las filas originales.

Evidentemente, las puertas más obvias hacia la búsqueda de nuevos horizontes políticos, son las pertenecientes al PRM, que aglutina a personas ya conocidas, en términos de actitudes loables o no; pero, con las que se puede confraternizar de nuevo en el marco del mismo perredeísmo de otrora. Solo habría que afinar determinadas cosas, como ceder en otras, por parte de los que están, y los que se integren, procedentes de las filas de  su vieja casa.

En ese tenor, se advierte inexorablemente, el aumento de la membresía del PRM, en desmedro del PRD, y posiblemente, hasta del mismo Partido Reformista Social Cristiano, ante los tantos amarres y concesiones que está haciendo el PLD, en pos de la reelección del mandatario actual; y quizás, hasta de este último, ya que en todos los casos se han marginado las bases de esas organizaciones, y se han  estado haciendo pactos a nivel solo de las cúpulas, pretendiendo sacrificar aspiraciones electivas programadas por  otros miembros meritorios de dichas entidades.

¡Cuidado con el PRM en el 2016! Eso de que “el mucho jocear gasta la trompa”, es una frase popular, cuya conformidad se verifica con mucha frecuencia.

Rolando Fernández

¡Profesor se nace, con vocación real, qué gran verdad!

¡Qué lindo es instruir!, enseñar a los demás, retransmitir parte del acopio de conocimientos que se ha logrado. Claro, ¡eso!, cuando uno siente haber llegado hasta las otras personas, en términos de formarles como se debe; que se advierte el fruto sustancioso de lo sembrado.

Se produce en el caso,  cuando nada más no se aspire, a querer mostrar que se sabe solamente. A veces, ni eso se puede ostentar, porque la condición en realidad no se tiene.  Pero,  aun estando en capacidad de hacerlo, con sobrada razón dicen los más connotados entendidos en asuntos pedagógicos: “no todo el que sabe, sabe enseñar”. Se necesita de humildad, real intención sentida, como de verdadera vocación, agregaríamos  nosotros.

Esa es una gran verdad de a puño, como se dice con frecuencia. Algo que con bastante facilidad se puede apreciar, máxime cuando se ha tenido el privilegio de ser estudiante sobresaliente, y ejercer como docente después.

Desde ambos roles, es posible aquilatar con sólido acierto, las aptitudes y actitudes del buen profesor, y hasta de maestro en muchos casos, papeles en el ejercicio docente que no son iguales, en nuestra humilde opinión, aun los calificativos se consideren como sinónimos erradamente. Entendemos que hay una diferencia muy notable entre ambos modos de formar.

El primero se limita a retransmitir conocimientos académicos nada más. Mientras que el segundo, amén de, enseña de manera directa con sus ejemplos en el accionar; y, trata de inculcar a sus discípulos los correctos y loables atributos personales que le adornan. Procura que se le emule.

Para poder enseñar con eficacia, necesariamente hay que aprender primero, no solo sobre lo que se va a impartir, como es obvio, con los grados de conocimientos requeridos, sino el cómo lograr bajarse al momento de realizar las tareas,  hasta el nivel mismo del conglomerado en formación que se tenga de frente, para que la gran mayoría logre asimilar lo que se procura transmitirle.

Probablemente, esa sea la parte más difícil del asunto, por los rasgos egotistas que por lo regular siempre salen a relucir, al sentirse muchos de los que ejercen como docentes estar muy por encima del alumnado; procurar solo la manera de que se les vea como superior dentro del grupo, lo cual puede dar pie a que muchos alumnos comenten, “éste parece saber mucho, pero no enseña”.

¡Craso error, cuando de tal forma se procede! Así nunca se logra el verdadero objetivo. Una cosa es imponer respeto en el ambiente de clases, como hace quien dirige y trata de instruir; y otra, el ostentar envalentonamientos de supremacía, que incluyen hasta el infundir temores en ocasiones.

El hecho de haber estado ligado al área docente desde hace algún tiempo, a nivel de la educación superior universitaria, nos ha permitido formarnos un juicio valedero sobre el particular que tratamos, sintiéndonos  tener  experiencia suficiente para orientar en ese orden,  a los fines de que  los aspirantes a ejercer labores de ese tipo, y que en verdad pueden hacerlo por su capacidad innegable, no le resten méritos a su trabajo, debido a engreimientos egotistas.

Y que, entiendan que los alumnos siempre están por debajo del profesor en cuanto a formación académica; por eso son tales; que se debe tratar de hablar su mismo lenguaje, hacerse uno con ellos, no verles por encima del hombro, para que la retrasmisión de conocimientos  resulte efectiva.

Igual actitud negativa se observa, no necesariamente a nivel de las aulas, sino también de algunas personas bien letradas, investigadoras,  muy bien informadas, que desean instruir a otras, y tratan de hacerlo con voluntad sentida podría decirse, pero las actitudes egotistas que observan, ese yoísmo marcado con que interactúan siempre les restan brillo a las intenciones evidenciadas; les limita mucho para alcanzar el propósito que se persigue, edificar instructivamente.

El otro nunca va captar a ciencia cierta los mensajes que se procura transmitir, sino se busca la forma más racional de hacernos entender. Y para ello, tiene que hacerse un híbrido entre el mucho saber que se tenga, la humildad requerida, y la ignorancia de los demás, a quienes esté dirigida la enseñanza.

Rolando Fernández

¡Increíble, pero cierto! Hablar tanto, ¿para qué?

¿Y por qué tenemos nosotros los dominicanos que estar dando tantas explicaciones a los entrometidos extranjeros, en cuanto a la observación de nuestras leyes vigentes hoy, aplicables a los inmigrantes ilegales con relación a nuestro país, cuando otros no lo hacen, y los botan de manera desconsiderada e inmisericorde?

Es que no se nos considera como una nación libre y soberana, en capacidad de decidir por sí sola; que tenemos autoridades genuflexas a las cuales les tiembla el pulso para actuar; que  a ésas se les puede presionar, como chantajear con facilidad. ¡Demostrémosles que no! Que aún quedan dominicanos de “pura cepa”, dispuestos a honrar las notas de su glorioso Himno Patrio.

Aquí no hay que estar contestándole a nadie con respecto a la aplicación del nuevo Plan Nacional de Regulación de  Extranjeros. Ese es un asunto enteramente nuestro. Solo tenemos que actuar como se debe. Acogernos por completo a las últimas disposiciones adoptadas en tal sentido por nuestras autoridades competentes.

Claro, dentro de  un amplio marco de humanidad y comedimiento hacia esas personas. Ponderar las razones que se encuentran en la base de esa vieja problemática, y sus derivaciones; entre ellas, las situaciones beneficiosas agenciadas por el empresario nuestro: alentar a esos extranjeros – como es el caso de los hermanos haitianos -, para su ingreso irregular al país, procurando la obtención de mano de obra barata; como, las intenciones de los políticos actuando de igual forma, en busca de crear “colchones” de votos durante los procesos electorales en esta nación.

Evidentemente, todo cuánto se está recibiendo se veía venir, producto de las nuevas medidas adoptadas, que procuran en realidad ponerle coto a ese flujo de inmigrantes ilegales que habían estado llegando al país desde hace ya varias décadas.

Entonces, no es cuestión hoy de estar “garateando” con nadie, tal se dice en buen dominicano, como tampoco dándole satisfacciones a intrusos, incluyendo a las cajas de resonancia internas, títeres en su mayoría remunerados desde ultramar por entidades y gobiernos que tienen un objetivo definido con relación a ese asunto, la unificación de la isla, lo cual es un secreto a voces.

Lo que tenemos que hacer nosotros es proceder como se debe hacer, y nada más. Eso de que haya que estar “elaborando estrategias para defender la aplicación de la política migratoria nuestra, en busca de que el mundo conozca la verdad al respecto; “RD inicia una ofensiva internacional…..”, tal y como salió publicado en un medio local, no es lo más aconsejable. Tenemos que darnos a respetar.

Evidentemente, en momentos como estos que atraviesa Dominicana, respecto de los asuntos inmigratorios hacia el país, es que todas las naciones necesitan de verdaderos estadistas, curados, y con vasta experiencia, como lo era el Dr.  Joaquín Balaguer, para dar aquellos “boches” con educación a los injerencistas, como él solía hacerlo,  cuando se entrometían de forma “compulsiva” en nuestros asuntos internos. ¡No de políticos dirigiendo una nación!

Pero además, se necesita de un personal diplomático ducho, con capacidad suficiente para esos menesteres, no de politiqueros improvisados para desarrollar actividades tan delicadas de ese tipo.

Es obvio que, de ninguna de las dos cosas tenemos hoy aquí, lamentablemente. No obstante, ¡sí podemos callarnos, y actuar como se debe!, hacer lo que dictan nuestras leyes, reiteramos. ¡Allá el que no le guste!

Autor: Rolando Fernández

¿Cementerios para los pobres de solemnidad en Dominicana?

¡Los montes en las afueras de las ciudades y pueblos serán sus destinos post mortem! Por lo que se ha estado viendo últimamente, los cementerios públicos nuestros desaparecerán, con la fehaciente aquiescencia de las autoridades competentes.

Sí  que se pude hacer muchísimo en favor de que eso no ocurra finalmente, contrario a lo que dijo el señor Domingo Contreras, en relación con esa temática, para embaucar y entretener a la gente aquí, como es de estilo entre los políticos que  nos gastamos los dominicanos.

Lo que sí ocurre es que ¡no se quiere! Hay que impulsar la construcción de cementerios privados para beneficiar a determinados grupos empresariales que se dedican a esa explotación, que de seguro tienen como asociados a determinados políticos nacionales. ¡Por ahí, sí es que anda la cosa!

¡Qué se deje de estar  tratando  de jugar con la inteligencia ajena! Y cómo es posible que una autoridad edilicia, que además está aspirando a ocupar la Alcaldía del Distrito Nacional, le salga a este país con algo como esto:

“Si los peatones  no tienen aceras, los hospitales no consiguen silencio, los vecinos no pueden con los choferes y cualquiera monta un negocio en un puente…los cementerios no iban a ser un modelo de gestión”. (Véase AM., periódico “Diario Libre”, del 23-6-15).

De lo dicho por ese señor se infiere que, con esos lugares de descanso final de los seres humanos entre los dominicanos – los públicos, claro está -, nada se puede hacer.  “¡Válgame el cielo!”. Si es como él externó en su totalidad, entonces vamos a cerrar el país, por la falta evidente de autoridad gubernamental y municipal.

Lo que sí se puede es, aspirar a seguir “chupando” desde la más alta posición de la Alcaldía del Distrito Nacional, tanto el señor Domingo Contreras, como en su defecto el flamante alcalde actual, señor Roberto Salcedo. Parece ser que este último aun no se ha “jartado” del cargo; “que aún le queda mucho por hacer”. Está pensando en volver, si Leonel Fernández le apoya, es lo que se dice. ¡Ay mamacita!

Ahora, las obras de importancia llevadas a cabo por él durante sus gestiones consecutivas poco se observan. Sí, ejecutorias que en su mayoría huelen más a negocios que a otra cosa: adornos, pantallas, luminosidades navideñas, creación de playas en plena ciudad capital, para el espacio comercial de la Semana Mayor, inventos para ejercicios físicos, construcción de pequeños parques infantiles, sembrado de plantas, etc. ¡Todo para que la gente crea!

Cualquiera se pregunta, con sobrada razón, ¿y para qué se pagan tantos tributos fiscales, como arbitrios municipales en esta nación? ¿Nada más para que un grupo de gentuzas analfabetas en su mayoría vivan bien, a costa del erario publico? El pueblo cargando con tantos impuestos gravosos, para que ni siquiera aparezca después dónde enterrar con seguridad a sus depauperados muertos.

Por cosas como esas, es que tantas personas entre nosotros los dominicanos aspiran a que de nuevo se tenga a alguien administrando la cosa pública aquí, en capacidad de emular a Rafael Leonidas Trujillo, “El Jefe”. ¿Y quién se atrevía durante esa época a estar profanando y robando tumbas, fueran de personas ricas o pobres? ¡Lo pagaba caro!

¡Ahora se hace sin reparo alguno! De ahí que, ese pensar del señor Contreras, de que: “A este paso a los cementerios públicos sólo irán los pobres de solemnidad”, luce poco juicioso. Si los entierran en los mismos, el bandidaje allí presente profanará sus tumbas, sacarán los cadáveres de los ataúdes, y esos últimos los  venderán, aun sea como madera. Las calaveras, y demás partes de  los esqueletos humanos, las ofertarán a los estudiantes de medicina para sus prácticas. Si no se tiene control en el presente, después menos.

De aquel deseo no lograrse, esa lamentable salida última, y poner fin a esta pseudo democracia, sinónimo más bien de libertinaje y corrupción,  nos acabará de llevar el diablo, si es contando además para resolver, con todos estos políticos de nuevo cuño, busca puestos para enriquecerse ellos, como reciprocar con los grupos que les proclaman y respaldan cada vez.

¿Hasta cuándo será Señor?

: Rolando Fernández

Un dedo sobre la llaga se ha puesto. ¡Ojalá que las mujeres despierten!

Desde hace ya bastante tiempo se viene hablando sobre los acosos y agresiones sexuales en el país. Opiniones van y vienen a granel. Se publica sobre las ocurrencias lamentables de ese tipo, y cifras estadísticas que demuestran que esas situaciones van in crescendo.

Pero, de una causal que cualquier pensante medio entendería como de las principales, sino es la que más, muy pocos osan opinar para no encontrarse de frente con los “ramilletazos” de las feministas de nuevo cuño, las que exigen decirles “miembras”, promotoras de los derechos que esas mujeres entienden tener, en el marco de la moderna corriente de pensamiento que denominan “liberación femenina”, bajo una concepción mal asimilada y degenerativa por supuesto.

Es posible que muchas de ellas entiendan que el andar semidesnudas exhibiéndose por las calles y avenidas, asistiendo a determinada actividades sociales, lugares de trabajo, y hasta los centros de estudios, es un derecho que les asiste, sin importar los cánones morales que se deban observar, como los riesgos posibles que corran.

Pregunta que muchos se hacen: ¿por qué tienen que recurrir a esa práctica? La respuesta que de inmediato asalta es: debido a ya no se tienen valores internos que ofertar: crianza hogareña orientadora, e inducida por los padres, sentimientos puros de amor, proclividades espirituales,  etc.,en la mayoría de los casos, y entonces se procura llamar la atención, y venderse, a los fines de conquistar al sexo opuesto en base a los encantos físicos disponibles, o exhibir su cuerpo de forma exagerada; cuando  no es también, para ofertarse mercadologicamente, tal un objeto cualquiera, ofreciendo disfrutes momentáneos remunerados, trabajo sexual como le llaman ahora eufemísticamente.

Es evidente que, no reparan en los riesgos probables envueltos de mayor estilo, como son los acosos fehacientes y las agresiones sexuales innegables, acciones en que inciden de manera directa el “erotismo en la sociedad y la distorsión de la sexualidad”, como bien lo señala el psicólogo Luis Vergés, en los interesantes juicios que expone al declarar para el periódico “HOY”, edición de fecha 21-6-15, y abordar sobre la temática, señalando que, “Énfasis en el erotismo incentiva violaciones”.

Pero además, señaló el profesional de la conducta humana: “Por ningún lado tú ves que se promueve un concepto de sexualidad saludable, basado en el amor y la ternura, la sexualidad que se está promoviendo está basada en el erotismo”. Y claro, en muchas de las mujeres hoy, hacer negocios con sus genitales y demás; venderse como cualquier cosa es lo que está de moda, agregaríamos nosotros.

“Dijo que la promoción de la mujer como objeto sexual ha llevado a que la gente vea como algo normal la violencia de este tipo”. Precisó que “los patrones que se siguen promoviendo hoy día están basados en la explotación del cuerpo de la mujer”, lo cual es muy cierto, ya que pudimos ver en nuestro país recientemente, como un grupo denominado “Movimiento de Mujeres Unidas” (MODEMU), de prostitutas en ejercicio, anda detrás de que las actividades de ese tipo se reconozcan legalmente como un trabajo normal.

Entonces, mientras las mujeres se estén exhibiendo sin rubor alguno, porque en base a eso hay que conseguir hombres para convivir, o buscar cuartos haciendo el sexo como un trabajo cualquiera, los acosos y las agresiones en ese ámbito  no se van a acabar.

Toda mujer que se valore ella misma, que ostente el pudor requerido socialmente, jamás  se presentaría semidesnuda en ninguna parte; y, eso hace que, infunda todo  respeto y admiración, Salvo las excepciones que confirman la regla, ningún “tiguere”, por irnos a los extremos, se  propasaría con ella, y mucho menos habrá acosarle o agredirle. Siempre le tratará como una dama.

¡Qué se sepa eso!, y que muchas mujeres despierten; que no se infravaloren; que no traten de venderse como un objeto cualquiera, solo para disfrute animal momentáneo, y renumerado por supuesto; o, brindarse para conseguir determinadas cosas, inclusive consideraciones y aumentos salariales, si es que desempeñan alguna posición laboral.

¡Qué reflexionen!, en que la mujer es el ser de mayor importancia que habita sobre el planeta Tierra, por sus roles divinos innegables, tanto en el orden  familiar como social; al igual que, en cuanto a sus cualidades innatas atribuibles. Que en consonancia con esa autoaquilatación, procedan y se comporten todas las féminas, tal cual se debe.

¡A que así se acaban muchos de los acosos, y las agresiones sexuales que hoy se estilan!

Rolando Fernández

Seamos más humanos y comedidos: repatriación inmigrantes ilegales

Si bien es cierto que este país ha sido objeto de una masiva inmigración ilegal por parte de los ciudadanos del hermano país vecinos – Haití -, y de que ahora se está en vía de poner coto a esa problemática situación, en base a todo un nuevo marco regulatorio legal que se tiene para hacerlo, no es menos cierto que las razones para que tal escenario se produjera entre nosotros, también deben ser ponderadas en su justa dimensión, y definir las acciones más justiciera que demanden los casos, para entonces proceder en consecuencia.

Lo primero que se tiene que sopesar es, el tiempo que hace ya, desde que esas inmigraciones se iniciaran. También, el cómo y porqué esa gente comenzó a ingresar al país de tal forma; quiénes fueron los principales responsables que sirvieron como medios para ese propósito, sin ponderar el alto riesgo probable envuelto, que esa ocupación de extranjeros podía alcanzar en el país, y que se ha convertido hoy en un problemazo, con implicaciones  casi inmanejables.

No podemos hacernos los ciegos, y dejar de ponderar todas causales inherentes; la culpabilidad, permisividades internas, y la búsqueda  de explotación con respecto a esos inmigrantes en asuntos laborales; como la obtención de beneficios políticos agenciados por las entidades del ramo durante los procesos electorales de los últimos lustros.

Todas  esas personas a las que aquí se les dieron cabida alegremente, con facilidad se radicaron en esta nación, portando papeles o no; iniciaron actividades existenciales, y hasta han contribuido con la economía del país, en términos de sus aportes de manos obra, a las cuales muchos dominicanos no quieren dedicarse. ¡Eso es innegable!

Pero además, formaron familias aquí, y acumularon bienes en base a sacrificios hechos, que aunque nimios, hoy resulta un poco doloroso el que tengan que abandonarlos súbitamente, tras el proceso de repatriación a que están supuestos, si no logran regularizar su estatus inmigratorio dentro de los plazos establecidos, e irse a su país, vacíos de toda esperanza.

Luego, todo cuanto hoy se deba hacer con esos inmigrantes, a partir del vencimiento primario del Plan Nacional de Regulación de Extranjeros, u otros que se otorguen, muchos de los cuales  fueron alentados a ingresar y permanecer en el país por una gran parte del empresariado nuestro, como de los políticos, en busca de votos –  por eso hoy tantos portan una Cédula de Identidad y Electoral, con la ubicación de un colegio para sufragar, que  no tuvieron que llenar los requisitos legales pertinentes, sino que se la consiguieron por la izquierda, o se la consiguieron -, hay que hacerlo con sentido humano y el comedimiento debido, para no herirles o ultrajarles.

Incluso, evitarnos retaliaciones posibles por parte de esos ciudadanos, tanto dentro de nosotros mismos, como en su país. No olvidemos que aquella nación constituye un amplio mercado para muchos empresarios nacionales, por lo que un sinnúmero de dominicanos tiene que estar entrando y saliendo de la misma, transportando productos en vehículos pesados (patanas y camiones).

Pero además, está la interacción comercial a nivel de frontera entre los dos pueblos, cuyo escenario también se podría prestar para muchas cosas. ¡Podría haber intercambios de agresiones!

Por consiguiente, tratemos de actuar como se debe, y no nos apresuremos ante lo nuevo que ahora se tiene. Ese es un mal que se dejó profundizar demasiado en Dominicana, y que esos extranjeros en parte no son culpables.

Recordemos además, los tantos nacionales nuestros que se tienen en diferentes latitudes extranjeras, en las mismas condiciones por igual, y que agradeceríamos el buen trato que se les dispense, aun se envíen de retorno para acá.  También que, “amor con amor se paga”, como dice una hermosa canción popular.

Por tanto, y en todo lo concerniente al Plan Nacional de Regulación de Extranjeros nuestro, creemos que es algo a ser manejado  en lo adelante con suficiente tacto, para no herir susceptibilidades en aquellos que resulten afectados, y aumentar los rencores históricos que entre ambos pueblos siempre se han tenido, en el caso de los haitianos. Y, seguir igual patrón de acciones derivadas con los de otras nacionalidades, sin importar cuáles que sean.

Rolando Fernández

Los “aborteros” quieren seguir tratando de matar a Dios Mismo. ¡Cuánta ignorancia mundana se desprende!

Si algo se debe seguir difundiendo sin descanso, a pesar del gran tiempo que hace fuera pronunciada por el iluminado, el Buddha Gautama, y escrita posteriormente por amanuenses, para ver si la gente se inclinaba por ir tratando de superarla, , es la gran máxima que reza: “La ignorancia es el pecado capital de la humanidad”.

La misma viene como anillo al dedo, cuando se aborda la temática del aborto, a partir de cualquier situación considerada, terapéutica o no, y los pareceres, tanto a favor como en contra vertidos, tan sobre el tapete durante los últimos tiempos, no solamente en nuestro país, sino a nivel de otras latitudes mundiales.

La verdad es que, hablando en términos relativos, muy poca gente a nivel de la sociedad mundial se inclina por concienciarse sobre la verdadera esencia de la especie humana, ¡lo que en realidad es el hombre (general)! Eso que está plasmado en las Sagradas Escrituras, y a las que todos tenemos acceso,  que tan poco caso se le hace.

Claro, hay que tratar de interpretarlo como se debe; extraerle la quintaesencia, tal dicen los buenos lectores; no asimilarlo en el orden de lo convencional religioso, sino esotéricamente hablando: S. Juan, Capitulo 1, vers. 1-3. ¡Léase!

Como parte de la base de esta opinión, nos permitimos transcribir aquí algo que incluyéramos en un artículo anterior relacionado con este mismo asunto:

“Partiendo de algunos de sus textos relativos, se puede asimilar que el hombre no está sobre la Tierra por accidente, sino que su presencia existencial obedece a un propósito Divino de Expresión Terrenal, a través de él, como uno de los Atributos elegidos, o Ideado por el Padre en los Cielos.  De ahí que, fuera creado a imagen y semejanza del Supremo”.

“Es la Propia Idea de Dios Mismo en Expresión, bajo el estado o condición denominado vida terrena.  Esa Idea Suprema, luego de ser concebida en expresión tangible,  se desenvuelve bajo un proceso, por etapas subsecuentes, que lo esoteristas llaman evolución, en el plano de mayor inferioridad espiritual, la Tierra”.

Según el esoterismo puro, “El ser humano a última instancia es ESENCIA DIVINA, una extensión de Dios trabajando en el plano físico o tridimensional, una Corriente de Vida”.

Eso que comúnmente llaman vida es un segmento para expresión terrenal transitoria de la Vida Una y Eterna, Dios Mismo manifestándose en el plano físico de la materia, y cuya expresión se inicia desde el momento mismo de la concepción óvulo femenino-espermatozoide masculino.

Y, aunque se intente truncarle, ya sea desde ahí mismo, o cursándose ya el proceso de gestación debido para la confección del ropaje necesario – cuerpo físico -, siempre será imposible, ya que esa Esencia Divina, que es la que encarna para la conformación de la especie humana, ¡es Una!, y se multiplica cada vez, manteniéndose siempre unida.

Lo que más bien logran los “aborteros”, creándose causas kármicas de consideración, cuyas facturas se les pasarán en el momento menos esperado por ésos, ya sea de manera directa, o a través de uno de sus seres más queridos, es cerrar en ese instante una de las puertas de entrada al plano de la materia densa a cualquier Alma-Espíritu que esté regresando al mundo de lo terrenal. Interrumpen el paso de la corriente de vida que tiene como puente co-creador  el Atributo divino femenino de que se trate, ¡pero a Dios no  lo pueden matar!

A través de esa acción desaprensiva – el aborto -, lo que sí hacen innegablemente es retrasar el proceso evolutivo terrenal de la entidad Alma-Espíritu dispuesta para reencarnarse, y seguir adelante el curso del sendero terrenal que le corresponda para tal propósito. Hasta cierto punto, se atenta contra el Plan Divino trazado. Y, eso tiene que recibir la punición correspondiente, la facturación inexorable por parte de la Madre Naturaleza, reiteramos.

En el tenor de lo que se trata, muy interesante resulta el contenido de una publicación que hiciera  MATÍAS MODESTO DEL ROSARIO HIJO, en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 24-5-15, página 6ª, intitulada “Aborto: crimen abominable”, en la que comparte una reflexión de un profesor y abogado argentino, Dr. Alberto M. Sánchez: “Hay gente que si no ve al bebé recién  nacido no ve vida humana”.

Según ese articulista, esa concepción era también de Bernard Nathanson, que dirigió la Clínica de abortos más importante del mundo, en Estados Unidos, hasta un día en que decidió filmar un aborto, y pudo comprobar la existencia de vida, en eso que él extraía de ese vientre materno,  “que en vano trataba de defenderse de la agresión salvaje que lo llevó a la muerte. Se pudo percatar hasta de su ritmo cardíaco de 140 a 200 pulsaciones, abriendo la boca en un grito silencioso de auxilio que jamás llegará”.

De acuerdo continúa señalando el autor, cuando ese señor vio tal escenario, “se convirtió en uno de los más encendido pro-vida del mundo, y escribió el libro “Yo practiqué 5000 abortos”.

¡Qué cargo de conciencia tan grande pudo haber abrigado aquel señor, ante esa aleccionadora experiencia vivida! Alguien  con tanta autoridad “sapiente” para hablar sobre la materia, pero indudablemente inconsciente sobre lo que había sido su proceder anterior, “siendo un homicida con sus propias manos”. Así se calificó.

Evidentemente, él lo entendía desde el punto de vista físico: segar una vida, convencionalmente hablando, sin advertir que  en realidad  lo que hacía era impedir la encarnación de la Esencia Divina, que es la Real Vida Una, segmentada, en una estructura biológica-fisiológica por formarse, hasta completar el nivel corporal requerido.

Claro, todo producto del desconocimiento obvio en el orden esotérico-espiritual, es que se puede considerar su pecado, cayendo en el contexto del mensaje de la frase atribuida al “Iluminado Buddha Gautama”, señalada más arriba.

Finalmente, preciso es señalar que las malas formaciones advertidas previas, o después de nacer las criaturas, son causales, con orígenes en vidas anteriores, ya sean atribuibles a la entidad Alma-Espíritu de la madre, o concerniente a la  nueva que está de regreso al planeta Tierra.

Que al interrumpir el curso inicial de esa nueva corriente de vida prediseñada, en esas condiciones, desde la concepción misma, o después que  se nace, es retrasar el proceso terrenal evolutivo de cuál Alma-Espíritu se trate, con el agravante de tener que volver luego bajo igual situación, a conquistar los mismos efectos kármicos suspendidos.

Es lo que en verdad hacen los aborteros, ya que a Dios Mismo nadie lo mata, y menos uno de sus Atributos divinos, nacido con dote y vocación propia para intervenir en el funcionamiento de los cuerpos físicos que Le sirven de templo.

Muchos, al igual que el señor Bernard Mathanson, tienen que reflexionar sobre la práctica del aborto, sin importar las condiciones que puedan sugerir la práctica del mismo.

¡Insondable la temática!, ¿verdad?

Rolando Fernández

La nación nuestra agoniza, y los sepultureros esperan

Aunque muchos quieran ocultarlo, por la “corporatividad” presente, Dominicana se encuentra en estado de coma, a consecuencia del cáncer político fulminante de los últimos tiempos, que ha alcanzado ya un alto grado de afectación; que luce casi irreversible por completo, y para el cual es muy posible que ya los tratamientos tradicionales en contra de la enfermedad terminal no surtan efecto alguno.

Aunque media cantinflesca luzca la comparación analógica, con respecto a cualquier ser humano, consumiéndose con la fatal afección, la misma tiene cierta lógica en términos de lo irremediable a que nos enfrentamos los ciudadanos de este país.

Los políticos desaprensivos y corruptos de esta nación, dentro de todo el conjunto que se tiene, en que las excepciones mínimas son contables, ahora se han unificado, y hasta se han llevado de encuentro el sistema de partidos.

Son todos uno, y uno para todos, con la aspiración de conformar un gobierno de seudo unidad nacional, encabezado por los más altos representantes de los mismos, sin consultar como se debe a sus respectivas bases.

Los que están mandando, se quedarán intactos en los puestos que hoy ocupan; y,  los agregados irán a disfrutar también de parte del botín estatal. ¡Se están distribuyendo el país!

Para el que no sobra nada, es para el pueblo pendejo, que tiene que cargar con todos los platos rotos, las abusivas cargas tributarias que se le imponen; como además, lidiar con las escaseces de servicios públicos básicos en todos los órdenes.

Y no aparecen defensores materiales entre nosotros. Luce como que los hombres aquí fueron capados, y que los regentes no es que sean guapos, sino tuertos en una selva encementada, y habitada por ciegos.

En ese tenor, aquellos que más osan actuar en favor de este sufrido pueblo, son los que edifican con base a la ciudadanía sobre las “cruentas” y deleznables realidades que a diario se vienen verificando en este país, pero de ahí no pasan, y todo se queda a nivel de denuncias. ¿Y entonces?

Al escuchar tantas verdades, al parecer bien fundadas, a cualquiera se le cae el Alma como se dice. Mejor sería no hacerlo. Olvidarse de los productores de programas imparciales que se expresan a través de los mismos, para uno no  enfadarse, y sentirse  impotente para remediar; como  querer desgaritarse de este país, que tan azaroso lo han hecho todos estos políticos, corruptos y ladrones de nuevo cuño.

¡Mejor es no saber nada!; dejar que las aguas del río sigan subiendo, hasta que el mismo se desborde, para ver si aparecen las acciones reivindicativas que se requieren desde hace tiempo. Los hombres de pelo en pecho, para exigir una correcta administración estatal, pulcra y ordenada, están brillando por su ausencia entre nosotros.

Definitivamente, aquí habrá que procurar otro modelo de  “La Cuarenta”, aunque más moderno obviamente, para ingresar a mucha de esta gentuza que ha estado gobernando la nación durante los últimos lustros. Pero además, expropiarles todos los recursos mal habidos de los que hoy disfrutan, en abierta burla a la población.

¡Ese es un parecer, que va adquiriendo ribetes de generalización en Dominicana!

Rolando Fernández