Metamensaje, o torpeza, ¿cuál de los dos?

No hay que ser un gran arquitecto restaurador, para poner en tela de juicio el trabajo que se hiciera recientemente en nuestra “Puerta del Conde” (Baluarte 27 de Febrero), un monumento histórico representativo de la declaración originaria de la Independencia de esta  nación, al que evidentemente se le ha quitado su originalidad vistosa antigua, y atrayente turístico de otrora.

 

No para pocos aquí, se le ha borrado, consciente, o inconscientemente, el mensaje alusivo envuelto, a aquella gesta patriótica llevada a efecto el 27 de febrero de 1844. Sí, al lugar donde por primera vez se izó el lienzo patrio, o Bandera Nacional. ¡Qué valor tiene ese sitio para los verdaderos dominicanos!, lo cual se tiró por la borda.

 

La Puerta del Conde nuestra,  “escenario del primer acto de Independencia de la República Dominicana”, dejó de ser, en términos de su fachada frontal, lo que anteriormente se tenía: “un edificio militar del siglo XVII formado por dos cubos macizos con un arco en piedra entre ambos”, según los datos enciclopédicos publicados.

 

Después de haber aparecido con su diseño original en libros de historia, enciclopedias, revistas; e incluso, impresa en billetes de banco  nuestros de distintas denominaciones, y acuñada en monedas metálicas del sistema monetario nacional, ahora ocurre que no es así, por la idea “inteligente” de unos nuevos diseñadores que nos gastamos. ¡Desafortunada obra!, que no fue de restauración, sino producto de un invento que podría tener dos lecturas principales, que incluiremos más adelante.

 

Por restaurar se entiende, en una de sus acepciones, según el diccionario: “Restablecer, volver a poner algo o alguien en el estado que antes tenía”. Eso implica, como obvio, mantenimiento, y corrección de deterioros; pero, sin desvíos con respecto a la apariencia primigenia de algún objeto o monumento de recordación histórica trascendental, como lo es en el caso que nos ocupa.

 

Evidentemente, no fue lo que ocurrió con nuestra Puerta del Conde, que ahora se nota mucho más joven, como si hubiera sido objeto de un acicalado especial. Parece una moderna construcción, olvidándose que las características del viejo patrón formaban parte de su gran significado.

 

Eso es algo que podría hacer olvidar a muchos dominicanos, lo poco que conocen sobre aquella efeméride patria, por la que hoy son libres – ya ni siquiera nuestra historia se quiere leer, – acaecida hace tantos años, y que un sinnúmero de extranjeros, como nacionales títeres alienados, están por borrar de las mentes de los aquí nacidos, por razones de “geopolítica-anexionista”, se podría decir, referente a los dos pueblos hermanos independientes que ocupan la isla, propósito por el que hace mucho tiempo se viene propugnando. Sería una primera lectura de las que indicáramos más arriba: ¡el metamensaje!

 

La otra, la de un mal casi endémico entre nosotros, designar politiqueros ineptos en los puestos nacionales de importancia, por “reciprocidad proclamativa” en favor de los gobernantes de turno durante las campañas electorales llevadas a efecto, aunque vayan a hacer disparates desde las posiciones, que tantos los etiquetarían como “burradas”.

 

Pero, eso es para que los elegidos puedan recuperar los recursos económicos que fueron invertidos durante los procesos electivos. Y claro, los agraciados llevan a sus canchanchanes, a los que se debe dar a ganar algún dinero también dentro del juego. ¡Ahí está la segunda lectura!

 

De ahí también se desprenden muchas de las acciones incorrectas en las que se incurre, las cuales casi nunca se pueden catalogar como erradas, sino como torpes, para razones de ineptitud; buscándose luego por supuesto, todas las maneras de justificar cualesquiera decisiones cuestionadas que se adopten, aun los daños que se hayan causado, y  que se reportan como muy difíciles de enmendar después.

 

Pero, ya los cuartos malgastados, que salieron de los bolsillos del pueblo, a través de las gravosas cargas impositivas,  no se pueden recuperar. ¡Se quedan para usufructo de los políticos participantes!

 

Vista la forma en que nos quedó, después de esa desacertada labor para tantos pensantes nuestros, la denominada “Puerta 27 de Febrero”, en el año 1933, haciendo honor a todos los “febristas”, por órdenes de Rafael Leonidas Trujillo Molina, presidente a la sazón del país, y de acuerdo con las informaciones históricas que se tienen, para entonces más luego, en 1935, ser declarada por el Estado: Monumento Nacional Dominicano, alguna gente que da rienda suelta a su mente,  osa expresar que: “de milagro no la pintaron de morado, con franjas blancas y rojas a los lados, para un mayor simbolismo representativo de los principales partidos políticos nacionales, destacándose el gobernante actual”.

 

Finalmente, muy interesante resulta un trabajo que escribiera  Plinio Chahín, con puntualizaciones bastante precisas y enjundiosas, en relación con lo que aquí se trata, que él intituló: “LA PUERTA DE EL CONDE ¿RESTAURACIÓN O ERROR?”, en AREÍTO, periódico “HOY”, del 26-4-14, cuya lectura nos permitimos recomendar a todos cuántos se sientan ser verdaderos dominicanos.

 

¡La interrogante que encabeza, queda de tarea!

 

 

: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

¡LAMENTABLE!

¡CÓMO “CANVIAN” LOS TIEMPOS SEÑORES!, Y QUÉ TAN CONTRADICTORIAS SE REPORTAN EN “OCACIONES” LAS ACTITUDES DE LOS HOMBRES, EN FUNCIÓN DE LA VARIABILIDAD DE LOS MISMOS.

 

EN ABRIL DEL AÑO 1965, Y LOS MESES SUBSIGUIENTES, CIUDADANOS “BALEROSOS” NUESTROS COMBATIERON EN “DEFENZA” DE LA “SOVERANÍA” NACIONAL, QUE FUERA “PIZOTEADA” POR BOTAS EXTRANJERAS, INJERENCISTAS Y REPRESORAS, SIN NINGÚN TIPO DE CONTEMPLACIÓN.

 

SIN EMBARGO, AUNQUE BAJO UN ESCENARIO DISTINTO,  Y VISITANTES DE DIVERSAS CLASES, ES POSIBLE QUE AHORA SE ESTÉ PROCURANDO DE NUEVO, EN UN FUTURO NO MUY LEJANO; PUES, TAL SITUACION PODRÍA VOLVER A PRODUCIRSE, EN RAZON DE LO QUE SE ESTÁ MIRANDO, Y CON DERECHOS ADQURIDOS ESTA VEZ, DEBIDO A LOS DINEROS INVERTIDOS, O COLOCADOS AQUÍ, CON UNA GRANTÍA DE  NATURALEZA ESPECIAL, SI ES QUE LOS COMPROMISOS ASUMIDOS NO SE PUEDEN HONRAR, COMO ES MÁS QUE PREVISIBLE. O SEA, YA NO QUERIENDO JUSTIFICARSE UNA PRESENCIA INVASORA, MOTIVADA POR UNA CONFLAGRACIÓN INTERNA CON UN MATIZ POLÍTICO SOBRE TODO, SINO EN BUSCA DE SUS CUARTOS, O LA “PRENDA” ENVUELTA.

 

HOY, LA “SOVERANÍA” NACIONAL SE VIENE COMPROMETIENDO, HIPOTECÁNDOSE DESDE DENTRO MISMO, ALEGREMENTE, Y NADIE OSA LUCHAR EN CONTRA DE ESO. “POBRES” DE LAS FUTURAS GENERACIONES, A LAS CUALES LES ESTÁN DEJANDO UN MUERTO PREVISIBLE, CUYAS HONRAS FÚNEBRES DE ALGUNA MANERA TENDRÁN QUE COSTEAR.

 

PROBABLEMENTE, EL GRUESO DE NUESTRA POBLACIÓN DESCONOCE EN REALIDAD LO QUE ES UNA EMISIÓN DE BONOS, Y MENOS, CON EL APELLIDO “SOVERANOS”, INICIATIVA QUE DE SEGURO HABRÁ DE PROSEGUIR.

 

PERO ADEMÁS, ESTÁ LA CANASTA DE OTROS EMPRÉSTITOS, CUYAS CONDICIONANTES CONSTITUYEN UNO DE LOS SECRETOS MEJOR GUARDADOS POR LOS POLÍTICOS DE NUEVO CUÑO. LOS NIVELES DE LA DEUDA EXTERNA NUESTRA ACUMULADOS YA, SE TORNAN PRÁCTICAMENTE IMPAGABLES, SEGÚN HAN EXPRESADO LOS EXPERTOS, ¡Y LA FIESTA SIGUE! LUEGO, ¡SOLO HAY QUE ESPERAR PARA VER, QUÉ SERÁ DE ESTA NACIÓN!

 

¡LO DE 1965, QUEDÓ MUY ATRÁS!

 

ROLANDO FERNANDEZ

 

 

No sería lo más aconsejable, doctor Mella

Con todo el respeto y la consideración que como persona, y en lo profesional, nos merece el doctor César Mella, psiquiatra, disentimos con respecto a la opinión que fuera externada por dicho galeno, y que reseñara el medio “Diario Libre”, en su edición de fecha 21-4-14, página 20, en el sentido de que la educación sexual sea impartida en la escuelas y los colegios, desde el primer y segundo grado de la primaria.

 

“La educación sexual tiene que comenzar en el primer grado, segundo, en la escuela primaria, para que en la casa se hable; pero para ello, los padres y los profesores tienen que eliminar esos tabúes, esas falsas creencias que ellos mismos tienen y que están transmitiéndoles a los muchachos en este país”.

 

Esa es una temática muy intrincada, doctor Mella, que en primer lugar, aun la forma sencilla en que se trate de enseñar, no podría ser asimilada por muchachos con tan baja edad cronológica.  Además, sería muy cuesta arriba, y hasta más dañino que fructífero podría considerarse, un intento de tal naturaleza, en el marco de una degeneración social como la que arropa al país en estos momentos.

 

La educación sexual debe ser tarea exclusiva de los padres a nivel del núcleo familiar, en sus primeras etapas. Y luego, de centros especializados, a los cuales puedan recurrir los progenitores para la impartición de conocimientos ulteriores más profundos.

 

Aquí tenemos escuelas y centros dedicados a diversas áreas del saber, ¡que no son imprescindibles!, como música, pintura, ballet, artes plásticas, canto, aprendizajes marciales, entre otras. Entonces, ¿por qué no promover la creación de algunos dedicados nada más a la educación sexual, actividad que está en la base misma de la existencia de la humanidad, amén de lo placentera que se reporta; que sirve para equilibrio emocional, que en verdad lo proporciona; y, hasta favorece, en términos de la conservación de la salud? El mismo Estado nuestro podría disponer la construcción de uno o dos, para los hijos de las personas con pocos recursos económicos, que sea gratis totalmente.

 

Por ahí sí que los niños nuestros y los adolescentes, comenzarían a concienciarse en realidad, sobre algo que es inherente a todas la especies terrestres, incluida la perteneciente a los hombres (general). Adquirir conocimientos en todo cuánto se debe saber con relación a tan importante tema.

 

Pero además, un asunto muy importante es que, los instructores fuera de las casas tienen que ser personas con verdaderas aptitudes para dichos propósitos, profesionales en realidad, con formación no solo a partir de la ciencia convencional, sino también en el orden espiritual-esotérico, de lo que tiene mucho esa actividad.

 

Las mismas iglesias todas, fuera de sus preceptos acostumbrados, y sociales exoteristas, bastante podrían aportar también, edificando en tal sentido como se debe a sus feligresías.

 

Nos permitimos transcribir de nuevo aquí, por considerarlo pertinente, un artículo que sobre la misma temática escribiéramos en fecha 8-4-12, no sin antes pedir excusas por nuestra osadía, intentando aportar, frente a los pareceres de una figura tan connotada como  del doctor César Mella.

 

 

“La sexualidad no es tema para las aulas”

 

A veces, el desconocimiento sobre el valor intrínseco de determinadas cosas, lleva a mucha gente a externar pareceres errados; cuando no es que, se hace por adhesión a concepciones esnobistas influenciadas, como lo es en el caso por ejemplo, de la llamada liberación femenina mal asimilada, sin compromisos ni deberes familiares que cumplir, por parte de la principal columna en que se debe soportar toda tribu biológica, con roles muy propios inherentes, y trascendencia innegable hasta las sociedades en general: LA MUJER.

 

Si en verdad se conociera sobre algunas de las importantes intríngulis que envuelve la actividad sexual humana, al margen de los instintos carnales-animal y emocional implícitos en la misma, sobre las cuales muchos guías espirituales de nivel no están ajenos, por los altos estudios esotéricos que realizan, de seguro que no se hablaría, y menos se tuviera la intención, de propugnar por llevar a las aulas un tema tan delicado e intrincado como lo es el sexo, respetado por todas las religiones y escuelas filosóficas, que de ordinario siempre han mantenido una actitud reticente muy hermética, con respecto a tratar en torno a ese tema.

 

Hay que imaginarse, cuáles serían las consecuencias y efectos negativos que se podrían derivar, en el caso de que una temática de esa naturaleza fuera incluida como asignatura para ser impartida a nivel de las aulas escolares, con una audiencia compuesta en su mayoría por adolescentes inmaduros,  y sin ningún tipo de instrucción u orientación hogareña, como es lo que ahora se estila en nuestro país, por ejemplo. Muchachos y muchachas que, cuando escuchan las notas gloriosas del Himno Nacional, las bailan y cantan, tal cual una bachata, o uno de los ritmos metálicos sincopados modernos cualesquiera.

 

Si ese asunto es tratado con la seriedad y profundidad que se debe, de seguro que no lo  van entender. Y, si es abordado el tema de la forma convencional  corriente, con inclinación sólo hacia  lo concerniente al instinto biológico animal y emocional, por la poca preparación e inmadurez de los alumnos, es muy probable que las clases se conviertan en un “can o relajo”, al tiempo de fomentar más aun la proclividad a la práctica desordenada, como es obvio, a  ese nivel. Entonces, ¡sí es que podríamos tener en nuestro país, un mayor número de jóvenes adolescentes embarazadas!

 

En tal virtud, el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, tiene sobrada razón, cuando en declaraciones ofrecidas sobre el particular de que se trata, “estableció como responsables del incremento del embarazo en la adolescencia a la familia, padres y madres calificados de irresponsables por él”; y, es claro entender, el porqué las feministas de nuevo cuño, no aceptan su parecer.

 

¡Y esa, es la pura realidad!; no es asunto de asignatura en las escuelas y colegios, a nivel de la educación básica y media; ni tampoco, debe representar eso una responsabilidad más para el Estado, que demasiadas tiene ya.

 

Los que en verdad tienen que cumplir con sus roles obligatorios, son los progenitores ambos. La mujer por su parte, saber distribuirse para su preparación y desarrollo personal, sin marginar el asumir siempre sus deberes de educadora y formadora hogareña de los hijos, y dejarse de estar pensando en competitividad absoluta con respecto al sexo opuesto.

 

De igual forma los hombres, en todo cuanto les competa. No es traer hijos al mundo para luego entregarlos a los colegios, servicios domésticos, y a la televisión, para que los críen y los formen emocionalmente. Es asumir la responsabilidad simbólica que tiene el sacramento del bautismo, según lo expresa la Dra. Caroline Myss, en su obra la “La Anatomía del Espíritu”.

 

Considera ella que, “el sentido simbólico del sacramento del bautismo, en parte, la de los padres, es la aceptación de la responsabilidad física y espiritual que contrae una familia que ha traído un hijo al mundo”. ¡Que los religiosos mediten sobre esto!

 

Finalmente, cabría transcribir aquí, algunas puntualizaciones sobre el sexo, que incluyéramos en un artículo recientemente publicado, para ponderación por parte de aquellos y aquellas que aspiran a incluir esa temática como una asignatura escolar, según las expone la autora Bárbara Marciniak, en el libro “Tierra” -“Las Claves Pleyadianas de la Biblioteca Viviente” (1997):

 

a)    “En vuestro planeta se os ha mantenido ignorantes en lo que se refiere al sexo. Para vosotros es un asunto puntual y que, en el mejor de los casos, os da placer, pero en verdad es un asunto bastante cósmico.  Un patrón energético os conecta con y atrae inmediatamente energías invisibles cuando hacéis el amor con otra persona”.

 

b)   “Debéis perseguir el ideal de utilizar vuestra expresión sexual para regeneraros en lugar de degeneraros.  Hablar de sexualidad supone hablar de hormonas.  La sexualidad excita el núcleo de vuestras células, y los filamentos codificados de luz se entrelazan. Como con un imán, las energías se sienten atraídas y se enfilan en la misma dirección………….”

 

c)    “El sexo es algo maravilloso.  Es uno de los regalos más gloriosos que tenéis, como seres humanos, para descubrir vuestra identidad.  No obstante, tenéis que aprender a usarlo.  Nadie os ha enseñado las ramificaciones energéticas que tienen lugar cuando dos personas hacen el amor…..”

 

¡Decir algo más sobra!

 

: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Qué posición más cómoda!

La verdad es que, a veces hay determinadas declaraciones que lucen desafortunadas e inoportunas, a simple vista, aun se pueda tener razón en lo que se expresa, con respecto a ciertos asuntos.

 

El significativo conversatorio que promoviera el medio “Listín Diario”, en que reuniera a una serie de personas importantes del país, entre ellas un psiquiatra, un diputado de la República, como un representante de la Iglesia Católica, entre otros, para analizar y recomendar sobre la vulgarización de la música urbana, definiéndose los daños que se desprenden de dicho género, en la forma que hoy se concibe y se difunde, ha producido reacciones, comentarios, y posturas diversas, como era obvio esperar.

 

Claro, algunas muy a favor; otras en contra; como, las resbaladizas que nunca faltan. Todas sustentadas,  evidentemente, en razones que se advierten poderosas. Entre esas están: la regeneración social ya pertinente, y obligada, que se debe promover; como, los daños innegables a nuestra juventud; el factor alienante que a través de dichas interpretaciones seudos musicales se puede provocar,  y que favorece a pequeños sectores entre  nosotros. También está, el otro segmento nuestro que se beneficia bastante con dichas creaciones y su amplia divulgación: el comercial. En adición, las actitudes huidizas de siempre, y hasta cierto punto justificantes.

 

Pero además, hay otro que le saca buen provecho directo: el político de nuevo cuño, según ha sido manifestado por algunos de los que ejercen la cuestionada disciplina en el país, con un grado de degeneración in crescendo cada vez.

 

Y, mientras a partir del precitado evento,”se han sumado una serie de voces autorizadas, tanto de la esfera de la música como de distintas ramas del conocimiento, solidarizándose con la necesidad de poner coto a ese mal que está atrapando la cultura nacional, y que es difundido por determinadas emisoras radiales, tanto nacionales como de provincias”, el flamante ministro de Cultura que nos gastamos nosotros, expuso unas chocantes declaraciones que, para cualquier pensante medio resultan muy fuera de lugar.

 

Dijo que, “en estos momentos el Estado dominicano es impotente para impedir que la vulgaridad continúe llenando muchos espacios de la música urbana, debido a que en el país existe una ley trujillista que impide legislar, someter y llamar la atención ante ese fenómeno”. ¡Bueeeno!  ¡Qué esperanza! (Véase “Listín Diario”, del 14-4-14, página 5D)

 

¡Qué explicación pública en estos momentos!, cuando se está tratando de alertar y aportar opiniones, en pos de combatir y enfrentar de cara todas esas “rastrerías” que tanto daño vienen haciéndole a la juventud nacional. Y menos, oírlas de un funcionario que se supone con suficiente competencia para contribuir a enmendar, en el orden de lo que se trata. “¡Cuántas cozas ase la politiquería belnácula nuetra!”

 

¿Culpable de nuevo? Trujillo. Pero, cualquier ciudadano imparcial, y que conozca un poco sobre aquella “Era”, que nada más saben endemoniarla, se preguntaría con sobrada razón, ¿y quién se atrevía entonces a proceder de la forma en que hoy lo hacen los llamados raperos? ¿Osaba en aquel tiempo, alguien pronunciar un “coño”, un “no me jodas”, como otras frases de la indecente canasta que hoy se tiene en uso, frente a un micrófono o pantalla de televisión? Por tanto, luce muy rara la aseveración de ese señor ministro, que dicho sea de paso, debió haber señalado el número de esa normativa legal, y la fecha de su promulgación, para cubrirse mejor.

 

En ese mismo orden, ¿por qué cuando la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, funcionaba como una verdadera controladora de las vulgaridades y los desenfrenos que se pudieran producir a través de los medios radiales y televisivos a nivel del país, comandada por una capitana con falda de grueso ruedo, como lo era la extinta doña Zaida Ginebra vda. Lovatón, cosas como esas que hoy se ven, como también se escuchan, y que deben avergonzar a esta sociedad, jamás se veían, o se escuchaban?

 

Y si existe una legislación trujillista, como lo expresara el señor José Antonio Rodríguez, ¿por qué nada se ha hecho para legislar sobre esa problemática, en términos de su modificación o derogación  total? Es mucho el tiempo que se ha perdido, dejando que todas esas obscenidades  prosigan su agitado curso.

 

Tenemos un Congreso de la República, y un diputado que se mostró muy dispuesto a colaborar. Además, debe haber otros legisladores en igual actitud. ¡Eso no es cuestión de los medios de la prensa local, abordando la problemática, y recomendándose a  través de ellos! Esa cultura dañosa tiene que ser enfrentada con voluntad y valentía para que algo se pueda lograr.

 

Entonces, a quién más correspondería encaminar y promover las iniciativas correctoras que se imponen en el tenor de lo que se trata, que lo sería ese señor ministro, lo que dice es que: “no se puede hacer nada por el momento; que existe una ley trujillista que lo impide”. ¡Vaya perla!

 

Tales pronunciamientos públicos, frente a tantas voces sonoras y autorizadas en el seno de esta sociedad, que se han levantado para alertar y exigir de inmediato las acciones enmendatorias de lugar, en pos de contrarrestar algo tan dañino y vergonzoso para esta nación, lucen más que justificativos, o acomodaticios.

 

Ahora, si es lo que una gran parte de nuestra gente con formación merece, que la hay bastante, el que todas esas cosas despreciables sigan empañando la imagen del país, y causando grandes daños fehacientes a su juventud, y también a la sociedad en general (delincuencia, criminalidad, violencia intrafamiliar, feminicidios,

etc.), entonces, ¡está bien! ¡Pa’lante!

 

Ese tremendo cuadro indecoroso y delictivo, representa una situación que el mismo ministro reconoce sutilmente, cuando habla de un espacio dentro de la Feria Internacional del Libro, para que todos los raperos puedan grabar su música, siempre y cuando sea él que elija los temas, que “irían en contra de la violencia intrafamiliar y de género, contra la delincuencia y los atracos, en honor a las madres, a los héroes de la patria”. ¡Bonita ilusión!

 

Así no se podrá enfrentar jamás la problemática aquí señalada. Ya es un mal que está demasiado profundo; se le dejó tomar bastante cuerpo. La acciones a encaminar, deben ser otras más efectivas y promisorias.

 

Por todo lo expresado, en nuestra humilde opinión, creemos que unas manifestaciones así externadas por el señor ministro de Cultura, en estos precisos momentos, cuando se está demandando la eliminación de esos “avisperos” dizque musicales, perniciosos, no lucen ser las más apropiadas, con todo el respeto que él nos pueda merecer. ¡Hubiese sido mejor, no decir nada, “hacer mutis”, callar!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Sí que es un vicio!, y estimulante emocional, como otros también

La forma impropia, dependiente y exagerada por completo, en que ha sido asimilado el uso de los teléfonos móviles – celulares -, en todos los modelos ofertados, por parte de un gran segmento de la sociedad mundial, ¡sí que puede considerarse como un vicio!, con daños colaterales, o efectos secundarios de todo tipo, incluidos los de naturaleza familiar – separación -, social, y salud, que probablemente merezcan mayor consideración que los derivados de otras  inclinaciones viciosas.

 

Claro, todo tiene su porqué, y tal proclividad desmedida no constituye una excepción. Y es que, resulta fácil comprobar que detrás de todo vicio siempre hay un determinado tipo de vacío existencial, como se podría estimar entre otros, el caso de la baja autoestima personal, por ejemplo, si es que así puede calificarse. En el marco  de  nuestra ignorancia, creemos que sí. También están los condicionamientos mentales impropios, inducidos normalmente.

 

De igual forma puede ser, el producto de una marcada estupidez individual, muy propia, que por lo regular sirve de caldo de cultivo para la adhesión a los esnobismos del momento, la propensión al consumismo, como a la manipulación mercadológica presente.

 

En una de sus acepciones, la palabra vicio, según el diccionario “Pequeño Larousse Ilustrado 2010”, significa: “Mala costumbre o hábito contrario a las normas de la buena educación”.

 

Evidentemente, el uso inapropiado de los tan apetecidos, e imprescindibles para mucha gente, teléfonos móviles, es una mala costumbre adquirida, por algunas de las razones expuestas más arriba,  u otras, que se pueden advertir con cierta facilidad.

 

Las personas que han asimilado ese artefacto de la tecnología moderna, como compañero inseparable, y herramienta de uso imprescindible en todos los actos cotidianos de su llamada vida, que lo llevan encima como arete,  sin reparar en los efectos negativos que acarrean esas actitudes, que pueden trascender hasta la salud misma,  como dijimos más arriba, y según ha sido comprobado por las ciencias médicas, con estudios y conclusiones publicados a través de algunos medios de la prensa internacional,  se reportan como estúpidas innegables, de muy poco pensar por supuesto.

 

Llegan tan lejos en su “pensar robótico”, que procuran tener celulares con todos los accesorios disponibles, desde un teclado que les sirva para escribir mensajes y enviarlos, hasta una máquina de calcular adjunta; cámara fotográfica,  grabadora, conexión con las redes sociales, correo electrónico, y todo cuanto entiendan puedan requerir en un momento dado. El asunto es procurar, ¡no tener que usar el cerebro para nada!

 

Pero además consideran que, la tenencia de celulares ultramodernos, hasta dos y tres, para exhibición, los hace sentirse importantes; y procuran que, quienes observen esos aparatos sobre un escritorio en las oficinas en que laboran, o en sus propias casas, así los cataloguen.  ¡Diablo, cuánta importancia!

 

Tanta demanda de comunicación tienen estos señores, que un solo móvil no le da abasto. Reciben demasiado llamadas, y tienen que contestar necesariamente a todas. Es lo que se interpreta. Pero, a lo mejor, solamente un dispositivo de esos está encendido, por falta de pago de la factura correspondiente, o de las tarjetas pre-pagadas que utilicen los otros dos ¡Vaya complejo,  y pretensión!

 

Definitivamente, ese es un vicio que solo adquieren los ignorantes, acomplejados; aquellos que no acaban de despertar; que no se sienten importantes como personas en sí; y que, necesitan de muletas como esas para poder levantarse el ánimo, y actuar siempre de manera apropiada.  Si no es así, ¡nada más son buchiplumas!

 

Los celulares son utilitarios e importantes, eso es innegable; pero, usados como debe ser, con el comedimiento y la oportunidad requerida, no como algo para abusar y ostentar, cuya ausencia repentina convierta a las personas en inútiles temporales. ¡No son nada, sin un celular a la mano!

 

Y lo grande es que, utilizan los teléfonos como agendas, y libretas de anotación para todo; y cuando el aparato se les daña, o lo pierden, dejan de ser gente por un buen rato. Entonces, comienzan a lamentarse, y a pensar que, sin ese ayudante que tienen como inseparable, no son más que unos inservibles, o inútiles; que se debe depender menos de ellos.

 

No obstante, ese es un pensar que les asalta transitoriamente, en los momentos de apuro. Luego vuelven a lo mismo. Porque no se valoran como personas pensantes. Con rarísima excepciones, no dejan de ser tarados mentales, por más tropezones que den, ¡Lamentable!

 

Hay que tener muy poco cerebro para andar por las calles con un teléfono pegado al oído;  estar siempre recibiendo y digitando “mensajes cibernéticos”; accediendo a las mal usadas redes sociales; interrumpiendo conversaciones con algunos interlocutores, cuando se producen los sonidos que anuncian una llamada; estar haciendo uso de los mismos en aulas de clases; conduciendo un vehículo; y cuando no, hasta comiendo, bajo la incertidumbre de un timbre, o sonido telefónico, cual que sea. En los momentos en que así se procede, no hay duda de que, la “materia gris” de que se dispone es muy escasa.

 

Mucho es lo que se ha escrito hasta el momento sobre esa temática, con hincapié incluso en los daños que en cuanto a la salud de la personas se pueden reportar. Sin embargo, se hace caso omiso. Pero, hay que seguir insistiendo, para ver lo qué se puede lograr.

 

 

De ahí que resulten muy importantes trabajos como ese que publicara Kedmay T. Klinger Balmaseda, intitulado “Un vicio: El Celular”,  con un contenido bastante concientizador sobre el  uso indiscriminado de los celulares, y sin dejar de lado su utilidad obvia, cuando la asimilación de su uso es correcta, por lo que muchos deberían leerlo, y reflexionar de manera sosegada sobre lo expuesto. (Véase periódico “HOY”, del 5-4-14, página 10ª)

 

Cabe transcribir aquí antes de concluir, una de las partes que se incluyen en el mismo, y que llama la atención sobre el particular tratado. “Hipnotizados he visto a muchos de mis colegas, ensimismados en el chat de este nuevo invento. Un pitico que anuncia la llegada de un mensaje, y se lanza sobre el teléfono de inmediato, pues nunca pueden abstenerse de contestar de una vez, sin importar si hablaba con alguien o si estaba caminando”. ¡Muy buena muestra!

 

Por último, quisiéramos apuntar sobre algo que se dice en el precitado artículo, “Real y efectivamente el vicio empieza como una “necesidad”. Es algo que, en nuestra humilde opinión – ese mismo -,  comienza a germinarse a partir de un deseo que alimenta el entorno circundante en sí, o las personas con quienes se comparte de manera muy directa, que mentalmente se va traduciendo luego en una necesidad imperiosa, y que al final termina como tal, otro vicio más, amén de los otros tantos que se tienen hoy.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

Semana Mayor: no comer carne roja, ¿por qué?

Una de las frases que más se oye pronunciar en estos días de la Cuaresma religiosa, y la Semana Santa es: “hoy no se come carne”.

 

Si a muchas personas se les preguntara el porqué, es muy probable que un buen número de ellas contestaría: ¡Yo no sé! Lo hago en razón de que, siempre es lo que he estado oyendo desde que nací (convencionalismo). Otras, lo justificarían diciendo: es lo que manda la Santa Madre Iglesia Católica a la que pertenezco, y hay que obedecerla.

 

Con sobrada razón se decía en los tiempos del Budhha Gautama, y dentro del marco de su filosofía, como de las enseñanzas inherentes: “la ignorancia es el pecado capital de humanidad, y la causa fundamental que subyace en todos sus males”.

 

De sobra es bien sabido que, el grueso de la humanidad se inclina siempre por adherirse a los convencionalismos que rigen, como a los condicionamientos mentales inducidos, sin jamás preocuparse por saber el porqué de las cosas. El asunto es el cumplimiento social requerido.

 

Pensando racionalmente, máxime cuando se ha tenido la oportunidad de hurgar en determinados asuntos esotéricos, cualquiera se preguntaría: ¿y qué tiene que ver en realidad el no comer carne roja, y solo de pescado, durante la Cuaresma y la Semana Santa?, que son tiempos en los cuales son celebrados “los momentos más importantes de la vida de Jesús: su Pasión – los sufrimientos que pasó por nosotros -, su Muerte y Resurrección”.

 

Siempre tratando de saber razones, para mantener con firmeza nuestro criterio en ese orden, y no dejarnos arrastrar por los procederes mundanos sin sustentación, como las insinuaciones de estilo, nos encontramos en la red de la Internet con lo siguiente:

 

“Verdad es que en la época del nacimiento del cristianismo, específicamente en la época de pascua, las familias judías se abstenían de comer carne como ofrenda a una vida más acercada a la humildad y al compromiso con el prójimo. En aquellos días, el valor de la carne de animales de tierra tales como la vaca y el cordero era más costoso que el pescado, por esa razón las familias judías optaban por comer pescados y dejar la carne de vaca y cordero para ofrendarlo a los pobres como muestra de solidaridad. Esto enmarca la práctica en un evento más de economía que de religiosidad”.

Cuanta tela por donde cortar a partir de lo allí expresado, en términos comparativos con los tiempos actuales. Las diferencias distan del Cielo a la Tierra, como se dice.

-Humildad y compromiso con el prójimo: Esas son dos concepciones virtuosas que hace muchos siglos han sido puestas en el olvido por los hombres (general).

-Aspecto económico, costos: La carne blanca de pescado, desde hace mucho tiempo tiene precios muy superiores a la de vaca y cordero. Incluso, si es tomado en consideración el factor especulativo a que se recurre durante las épocas, por parte de los comerciantes inescrupulosos que siempre están en lo de ellos, ¡aprovechar circunstancias!

Por tanto, podemos ver que la razón en el presente para optar por no comer carne roja, y solo de pescado, preferiblemente, “es el costumbrismo aéreo”, derivado de creencias religiosas que se han venido transmitiendo de padres a hijos, por desconocimiento o erradas interpretaciones de la Sagradas Escrituras.

En la misma Biblia no aparece de manera expresa, y precisa, tal prohibición, a pesar de lo expuesto en Levítico 11, en que aparece una guía de los animales que se pueden comer, pero no refiriéndose a época alguna.

De igual forma, es posible que se encuentren en otros libros del Antiguo Testamento asuntos relacionados con la ingesta de los alimentos carnívoros que debe seguir la especie humana.

Ahora bien, comparándose lo señalado con algunas prescripciones relativas plasmadas en el Nuevo Testamento, todo luce indicar que gran parte de aquellas quedaron sin  efecto al inicio de la Era Cristiana, y que el mismo maestro Jesús se encargó de instruir de nuevo en tal sentido, como bien se puede leer en: Mateo 15: 11, 17-18, y 1 Corintios 10:25-27.

El Mesías hacía hincapié en que, “dañino es lo que sale de la boca, que tiene su origen en el corazón, y contamina al hombre; mientras que,  lo que entra al organismo va al vientre, y luego es echado en la letrina”.

Pero además, y siguiendo con la práctica de no comer carne roja durante la Cuaresma, y los días jueves y viernes de la Semana Mayor, si es que alguien se decide por tratar de emular al suscrito, en el sentido de seguir investigando, de seguro se va a encontrar con que,. “No hay evidencias de que en esos tiempos la Iglesia Católica prohibiera el consumo de carne en Semana Santa”.

Eso, refriéndose a  la antigüedad. Aunque, si es bien sabido que, tanto el cristianismo como el catolicismo adoptaron como de ellos algunas costumbres procedentes de la religión judía, entre las que podría estar esa sobre la que hemos venido tratando.

Analizando ya ese asunto, en el marco de lo enteramente racional,  cualquiera se preguntaría, ¿cómo podría considerarse un pecado  el comer carne dentro de las épocas señaladas (Cuaresma y Semana Mayor), para una persona que por razones diversas, económicas básicamente, no haya podido hacerlo durante todo el año precedente, y que precisamente para esos tiempos ¡la pueda conseguir y degustarla!?. No creemos que por eso nada se tenga que purgar, o ir al infierno, como convencionalmente es lo que se dice.

¡Reflexiónese sobre eso!, y no desprecien su carnita, cuando es el mismo Padre Supremo quien la provee.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

Rolando Fernández

 

 

Continuar lloviendo sobre mojado, ¿para qué?

En este país nos gusta estar teorizando sobre los flagelos dañosos que vienen azotando a la sociedad nacional desde hace ya varios lustros. Pero, muy poco procuramos aterrizar sobre sus reales causas, para desde allí mismo atacarles con voluntad  y decisión sostenida, tanto en el orden científico, como puramente estatal-político. También, a través de introducir y promover al mismo tiempo, las iniciativas que las situaciones ameriten.

 

Tenemos aquí muchas cosas dañinas, que sin usar espejuelos podemos verlas. Tal es el caso de la mal llamada música urbana, y sus correspondientes mensajes lesivos, como vulgares, con incidencias obvias en los patrones de conducta que hoy observa un gran segmento de la juventud a nivel nacional. En dicho género, es muy probable, estén alguna de las causas primarias de muchos males sociales nuestros que se intentan combatir de manera aislada, y con los paños tibios acostumbrados.

 

Eso en realidad no es música; es una cultura perniciosa, degradante, que viene afectando de manera muy significativa el accionar de los imberbes, principalmente, y promoviendo una degeneración de alto grado, fehaciente, respecto de los procederes juveniles actuales todos.

 

Tal modalidad “musiquera” se puede calificar como algo sincopado, que incita al uso de las drogas, como al sexo degenerado y sin control, como a otras cosas más. Pero, hay un  motivo adicional detrás, la adhesión a los ritos satánicos de la época, circunstancia en la que muy poco se repara al momento de abordar la temática.

 

Para hacer conciencia, y advertir sobre los inmensos daños que provoca ese mal de la calificada música callejera a nivel de un amplio segmento de la sociedad nuestra, sin discriminar clase, o estrato social, durante el presente, y con innegables efectos  traslativos hacia el futuro, no hay que ser psicólogo, siquiatra, musicólogo, etc., simplemente un observador reflexivo, y haber tenido un poco de crianza familiar.

 

Lo que ocurre es que, eso último, donde en nuestro humilde entender está la base del accionar presente y  futuro de los vástagos que se traen al mundo, con incidencia generalizada en la idiosincrasia de los pueblos, se ha dejado de lado por completo, a partir de las pretensiones económicas; el tengo y  luego soy de hoy; como sobre todo, los aprestos competitivos del sexo femenino hacia competencia frontal con el opuesto, en el marco de la mal concebida  y asimilada liberación que le urge proclamar, e inducir, desde hace décadas.

 

Las damas de estos tiempos modernos, se han olvidado de su verdadero rol en el seno de las tribus-biológicas sanguíneas de las que logran formar parte. En el presente, los muchachos son criados como vacas y chivos en los colegios, o estancias infantiles, desde muy tempranas edades.

 

Y, en las casas, son recibidos en horas de la tarde, para proseguir con las formaciones impropias, que les aportan los servicios domésticos, y la televisión malsana que solo pueden ver. Evidentemente, ¡así nada enmendatorio se podrá lograr!

 

En ese tenor, se expresó con sobrado acierto el sacerdote Gerardo Ramírez, según aparece plasmado en los resultados del amplio conversatorio sostenido sobre la temática últimamente, que reseñara el medio “Listín Diario”, edición de fecha 7-4-14, bajo el título: “Música en el ojo crítico”, donde un sinnúmero de palabritas y frases muy bonitas salieron a relucir, como siempre es lo que se estila, que normalmente se convierten en teorías poco sustentadas, que de  ordinario se quedan en el aire; ¡letras muertas y nada más!

 

Manifestó el representante de la iglesia dentro de la actividad: “La clave: la familia” Dijo en ese orden: “la clave para frenar la descomposición social está en la familia”. Y más adelante agregó: “en el fondo, el problema está en la familia”. ¡Fue bastante reiterativo el religioso católico!, como para que no se olviden sus recomendaciones.

 

Cabría apuntalar ese parecer del padre citado, con algo que dice la doctora Caroline Myss, refiriéndose al sacramento cristiano del bautismo, en su libro “La Anatomía del Espíritu”,  “implica compromisos atinentes tanto a los padres como a los hijos. Por un lado, “la familia acepta la responsabilidad física y espiritual de un hijo que ha traído al  mundo”.  Lamentablemente, se cumple con el precepto religioso, pero no con los deberes derivados, procedería agregar aquí.

 

Los participante en el evento, alertaron en su conjunto “sobre la necesidad de atacar las causas primarias desde la educación y el rescate de valores familiares, así como los controles estatales y de los medios masivos de comunicación”. El asunto no es alertar, es contribuir con acciones e iniciativas que vayan directamente a corregir los procederes  y las actitudes indebidas en el tenor de lo que se trata.

 

Ahí estaba presente del diputado Manuel Jiménez; y desde el Congreso de la República, son muchas las cosas que se pueden hacer para intentar corregir todo cuánto está mal en este país.  Además, la misma iglesia – todas -, tendría un rol muy importante que aportar, en esa lucha por enfrentar la degeneración galopante que afecta al país, y que ya debe avergonzar a los buenos y verdaderos dominicanos.

 

En la posición global expuesta, está contenida una concepción muy loable, y de capital importancia: “controles estatales y de los medios masivos de comunicación”.

 

Ahí están las otras herramientas complementarias que se requieren, ante esta avalancha degenerativa que vienen trayendo a la sociedad dominicana, la incontrolable penetración cultural por una parte, en curso desde hace mucho tiempo; las inducciones alienantes recibidas a través de la red de la Internet; como, la misma televisión por cable, al igual que la local.

El Estado nuestro en su totalidad, tiene que intervenir de manera directa, si es que se quiere contribuir a resolver los problemas de ese tipo, a menos  que se quiera hacer honor, y seguir uno de los lineamientos relativos a un poder absoluto, muy similar al que tenemos: “se contenta con que la gente goce, con tal de que no piense…” (Véase: AM., periódico “Diario Libre”, del 7-4-14)

 

Se debe ser reiterativo en esa petición: voluntad combativa estatal necesaria. Pues  aquí, contrario a lo que debe ser, lo que se está haciendo es incentivar y premiar toda esa basura seudo artística, cuyos exponentes parecen animales sobre las tarimas en que actúan, con unos vestuarios y decoración corporal absurda, rayados por todas partes (tatuajes); como además, utilizando aretes y “guindalezas” por doquier; haciendo “musarañas”, y ejecutando movimientos indecorosos, que lo que más dan es vergüenza.  Pero también tenemos en el ambiente, las damas que se ven cantando y exhibiéndose, con un talaje de prostitutas que “parte el alma”, como se dice comúnmente.

 

Cualquiera se preguntaría, y cómo es posible que insultos de ese tipo a la inteligencia de cualquiera, que tenga un poco de cultura musical y artística, sean nominados para el otorgamiento de los hoy llamados “Premios Soberano”. Y que, en adición a eso, según lo señalara el diputado Manuel Jiménez, que sabe de música y de arte, los políticos del patio contraten a esos “ejemplares”, malos referentes de la juventud, durante las compañas electorales, para conquistar a los tarados mentales de los barrios. Tienen que mercadearse a través de esos, “porque quizás hasta pierden las elecciones”. ¡Cuánta inconsciencia cívica y patriótica tenemos aquí!

 

Dijo el señor Jiménez,  de manera completa: “los políticos en la campaña prefieren a ese muchacho que está pegado en el barrio y no pueden dejar de hacerlo porque quizás hasta pierden las elecciones”. ¡Vaya perla!

 

De decidirse por hacer algo el Estado nuestro, procedería revivir de inmediato la otrora Comisión Nacional del Espectáculos Públicos y Radiofonía, capitaneada por alguien con falda, o pantalones, bien pesados, como lo fuera cuando operaba bajo la presidencia de la extinta doña Zaida Ginebra vda. Lovatón.  ¡Sí!, una persona no susceptible de dejarse “narigonear”, o de recibir los sobornos que se puedan proponer.

 

¡Por ahí, sí es que debemos empezar ya!, dejando un poco la “habladera” para otro momento.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

¡Qué sociedad tenemos los dominicanos!

¡Sí, conformista por un lado, como de muy fácil manejo por el otro!

 

El contenido del AM., periódico “Diario Libre”, del 7-4-14, no tiene desperdicio alguno. Su título lo dice todo: “Una sociedad adocenada”. Por fin, alguien con facilidad para una difusión amplia lo dijo con toda franqueza.

 

Es lo que hoy en realidad tenemos en la República  Dominicana, un conglomerado social en actitud de extrema sumisión al “superior gobierno”, como bien se señala en el precitado AM.

 

A nadie le puede caber la menor duda con respecto a esa cruda realidad. Es comprobable que todo el accionar que proviene de las instancias gubernamentales, se acepta fríamente, sin el menor esfuerzo contestatario, mientras una gran parte del pueblo sigue soportando, y pujando abajo, como se dice.

 

Se hace notorio que, cuando algunos de los seudos líderes políticos y sindicales que se autodefinen como parte de oposición hacen algo para protestar, todo luce más bien como “allantes” en busca de favores, o de algún caramelo monetario procedente de los actores en el poder.

 

Mientras tanto, y según se expone en el trabajo hasta ahora de referencia,  “Nos hemos convertido en una nación de pordioseros y pusilánimes, con las honrosas  excepciones de siempre. Muchos de los que parecen más “revolucionarios” solo están a la espera de su oportunidad, y la clase política se ha aprovechado de esa situación para convertir al pueblo dominicano en uno que se olvidó de la altivez de su himno”. ¡Tremenda verdad!

 

Bien asociados con ese proceder tolerante que hoy se verifica en nuestra gente, están los ofrecimientos aéreos que se hacen, y que lucen “entretenedores”, y nada más. Podemos ver en ese orden, algunos proyectos gubernamentales, que podrán estar revestidos de la mayor voluntad política, pero que en torno a los mismos se advierte, que las ejecutorias requeridas para su logro aparentan estar bastante en el aire, por lo que es previsible que todo se quede a nivel de las comisiones de trabajo que se integran, las reuniones en busca de consenso; y en fin, solamente plasmados en papeles.

 

Constituyen esos, promesas que no importa se cumplan o no, por lo que de ordinario quedan enmarcados en última instancia, dentro de la percepción demagógica que se tiene con respecto a los gobiernos de turno. ¡No se hace nada, pero tampoco se exige en lo absoluto después!

 

En ese sentido, no hay que ir muy lejos. Ya el tan cacareado, y aparentemente consensuado Pacto Educativo, que se firmara recientemente, con bastante eco periodístico, comenzó a enseñar parte del refajo, como dice el pueblo.

 

Es lo que se infiere de las declaraciones que ofreciera Magdalena Lizardo, funcionaria del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo: “La sostenibilidad del recién firmado Pacto Educativo dependerá de qué tanto se avance en el Pacto Eléctrico, para desmontar los subsidios a la electricidad; y  en el Pacto Fiscal para incrementar la presión tributaria”.

 

Quitar los subsidios a la electricidad, e incrementar la presión tributaria, serían severas tareas gubernamentales, con un costo político super elevado, por lo que difícilmente los regentes de nuevo cuño con aspiraciones a mantenerse en el poder, cuando no alcanzar otra vez el solio presidencial en el año 2016, estarían dispuestos a llevar a cabo, o apoyar.

 

¡Eso tiene cocoricamo!, como se diría en el argot popular. Aunque, como aquí todo es posible, y la población en verdad ostenta estar adormecida, o aletargada, como bajo los efectos aún de una anestesia muy poderosa, a lo mejor lo intenten.

 

Ya lo dijo el envalentado hombre dialogo que aquí se tiene, Monseñor Agripino Núñez Collado, que debería estar más dedicado al verdadero rol escogido de orientador espiritual: “pacto eléctrico se firmará este año; contactos se inician este mes” (periódico “HOY”, del 9-4-14, página 5ª).

 

Muy cuesta arriba resulta aceptar que ese señor, siempre aspirante a querer bailar en todas las fiestas, tenga suficiente dominio sobre  los asuntos energéticos nuestros, para estar haciendo afirmaciones de tal naturaleza.

 

Y, en el caso contrario, amén de la tanta influencia que al parecer tiene ese cura entre los sectores políticos y empresariales internos, por qué no ha procurado intervenir con voluntad enteramente nacionalista, en la reclamación sostenida por parte de la población, para que se revisen y modifiquen los onerosos contratados suscritos por el Estado Dominicano, con los “altruistas” generadores de la energía que se sirve en el país, razón por lo cual, entre otras, aquí se tiene que pagar la tarifa más cara por el servicio, ¡que en toda el área del Caribe!, según los expertos. ¡Ah!, eso no ¿verdad? ¿En cuando a todo lo gravoso que pueda pender sobre la cabeza del pueblo sí? ¡Qué marchante!

 

Si la sostenibilidad del llamado Pacto Educativo está supeditada a esas condiciones, no sería osado el ir pensando en su fracaso. Son dos medidas con suficiente peso específico, cuyos efectos acabarían por hundir más en el abismo a la población nacional, por lo que no parece factible que las autoridades gubernamentales de este país, ni las presentes, como las futuras, se inclinen por decisiones de tales tipos.

 

Pues de hacerlo, se podría estar provocando un desbordamiento social, con consecuencias impredecibles, a cambio de que un dichoso Pacto Educativo resulte fructífero. ¡Los pueblos aguantan hasta un día, y el adocenamiento aquí puede ser superado en cualquier momento! ¡Qué nadie se pierda!

 

Según dicen algunos investigadores, estudiosos no viciados, o parcializados,  de la historia patria nuestra, hoy por hoy, aquí están dadas todas las condiciones que se verificaban, cuando “El Jefe”, el dictador Rafael L. Trujillo Molina, hizo provecho de tales circunstancias para alzarse con la victoria, y alcanzar la primera magistratura del Estado, permaneciendo en ella por más de treinta años.

 

Además, hay datos estadísticos que se tienen con respecto al eventual  regreso de los regímenes de fuerza, a posteriori, en los países que han logrado superar las situaciones de ese tipo. En ese orden, se habla de un promedio entre 40 y 45 años, y ocurre que, ¡ya nosotros tenemos más de 50! Es algo que también invita a reflexionar.

 

Pero, siguiendo con las medidas que se dice son necesarias para poder mantener la sostenibilidad del Pacto Educativo firmado,  hay dos preguntas muy importantes, cuyas respuestas se procuran asociar, y que algunos pensantes nuestros se hacen. 1) ¿Habría que desmontar necesariamente los subsidios eléctricos, y aumentar la presión tributaria en el país, para que dicho convenio no se convierta en letras muertas? 2) ¿Y los recursos del 4% del PIB para la educación, qué dirección en su totalidad tendrían?

 

Una interrogante adicional que nunca falta en los conversatorios entre personas muy ligadas al sector educativo nacional es: ¿a qué obedece esa intervención tan marcada hoy del empresariado nacional, a través de Educa, y su flamante presidenta, en todo lo concerniente al precitado Pacto Educativo, que no se advertía con respecto al área antes del otorgamiento del 4% del PIB para la misma?

 

Entre las respuestas que se barajan, hay  quienes advierten que algunos connotados representantes de nuestros empresarios locales pueden estar “haciendo bembitas”, como dice el pueblo, con la administración de esa friolera de recursos, tras procurar ser designados en el ministerio de Educación. Que la autoridad máxima designada para ese organismo no sea un político, o que lo sea encubierto. ¿Precedente? CDEEE.

 

La sociedad nuestra está adocenada, es muy cierto. Pero, aquí hay gente todavía que ve más allá de curva, y que no se deja sorprender muy fácil con los determinados procederes de algunos grupos influyentes nacionales, y hasta hegemónicos en ocasiones se podría decir.

 

¡Ojo al Cristo, políticos y empresarios nacionales!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

“¡Qué esperanza Margot, tú……….!”

Sin que aún el mandatario actual haya cumplido dos años en el poder, ya los “caballos” aspirantes a lograr la “presea” política en el año 2016, están saliendo “por pipá” a la pista.  Comenzaron los proselitismos abiertos. Las aspiraciones sobran, y la gente aquí no acaba de despertar con respecto a las acciones y actitudes que han caracterizado a una gran parte de esos que hoy pretenden venderse como mesías, o salvadores.

 

Incluso, si algunos de ellos tuvieran vergüenza, se respetaran un poco, ni siquiera osarían estarse proclamando como presidenciables. Pues hay que tener tupé, para después de haber contribuido a enrumbar este país hacia el derrocadero que lleva, en base a endeudarle hasta la coronilla; entregar a intereses foráneos parte de los activos nacionales; servir como cajas de resonancia a los organismo internacionales de financiamiento, fungiendo como títeres alienados por completo, para seguir exprimiendo a la población; y, apadrinar el flagelo de la rampante corrupción administrativa estatal, entre otros males mayores.

 

Pero además, vendiendo la imagen ficticia de un país que progresa y se desarrolla, aunque se esté debatiendo entre un crecimiento económico teórico, que sólo existe en las mentes de los tecnócratas en que se apoyan los políticos, y el ambiente de delincuencia, criminalidad, desasosiegos de todo tipo, inseguridad poblacional en que vive la gente aquí, como la escasez de servicios públicos básicos fehaciente.

 

La verdad es que, los profesionales de la ciencia  de las variables, los promedios, y los pronósticos aéreos, tendrán que revisar los parámetros que utilizan para determinar el crecimiento económico de que siempre hablan, utilizados en el país por supuesto, ya que aquí mismo por ejemplo, el ponerse a proclamar tal cosa con bombos y platillos, como se ha venido haciendo últimamente, resulta muy cuesta arriba, y hasta como burlón podría interpretarse.  O, se hará necesario el sincerarse por parte de esos, en términos de la esencia misma de esa disciplina, vista de manera muy general: satisfacción de las necesidades económicas todas.

 

A propósito, bien cabe transcribir aquí el parecer de José Luis Sampedro (Economista y escritor español), con respecto a la disciplina profesional: “Hay dos clases de economistas; los que quieren hacer más ricos a los ricos y los que queremos hacer menos pobres a los pobres”. ¿Por dónde andarán los nuestros?, sirviendo además, como representantes internos de los organismos internacionales de financiamiento.

 

En ese sentido decía el gran maestro extinto, Juan Bosch, refiriéndose a uno en particular, algo que bien podría asociarse con esa concepción del señor Sampedro, “el Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo”.

 

Ahora, retomando una de las situaciones quejosas iniciales expuestas, ¿de qué crecimiento económico es que se está hablando en esta nación? Cogiendo cuartos prestados a diestra y siniestra; hipotecando el país; y, cediendo parte de sus haberes, incluidos recursos naturales, para explotación y usufructo por parte de intereses foráneos, ¡nadie crece en ese orden!

 

Además, cómo estar pregonando tal situación, con el grueso de una población “frenando en el aro”, como se dice, saturada de necesidades apremiantes, como endeudada hasta los ojos también, para poder subsistir sus miembros.

 

Tomándose en consideración, como dos de las variables más importantes, el rubro de las inversiones en obras públicas de relumbrón, como en la “torrificación” extrema que hoy tenemos en Dominicana, para viviendas y otros, con financiamientos cuyos orígenes se desconocen, no se puede estar hablando de bonanza económica, equiparable con crecimiento.  ¡No es suficiente!

 

Pero además, y para complementar, se incluyen en tal determinación, entendemos, las inversiones para ofertas de servicios que hacen las diferentes empresas extranjeras que operan en el país, que nada más benefician en realidad a sus dueños. También, las edificaciones de  grandes moles, preparadas para locales comerciales de todo tipo, ubicadas en muchos sectores de adinerados, y clase media alta nuestros, para pantallas y promover el consumismo, una de las columnas principales en que se sustenta el sistema capitalista de explotación.

 

Es por todo ello que, cuando se repara en esas reseñas periodísticas que han venido publicando algunos medios locales sobre los tantos proselitismos electoreros que ya verifican, faltando aún buen tiempo para las próximas elecciones nacionales, incluso con mayoría dentro del mismo partido oficialista de Gobierno, verbigracia, las que aparecen en el periódico “Listín Diario”, edición de fecha 31 de marzo del presente año, viene como anillo al dedo el sentido del refrán que encabeza, que encierra una escasez extrema de promesas bienhechoras, o de progreso en sí; que de seguro todo se reportará como fallido en el futuro: “¡Qué esperanza Margot, tú puta y yo guardia!”

 

En este caso claro, cifradas las expectativas en todos estos políticos demagogos y desaprensivos que nada más andan en busca de cuartos para ellos, sus familiares y los grupos que les secundan, actuando siempre al margen de que el país se hunda o salga a flote. Ahora vienen de nuevo a ofrecer, a hablar mentiras, habiendo tenido algunos la oportunidad de hacer bastante por esta nación. Y sin embargo, ¿qué ha ocurrido?

 

¿Por qué?, en vez de estar politiqueando y promoviéndose desde ya, no se inclinan por ofrecer un verdadero y nacionalista concurso al presidente actual de los dominicanos, para que todos trabajen de manera mancomunada por este país, con tantos problemas pendientes de solución que se tienen. ¡Que se promuevan políticamente de esa manera!

 

Claro, ¿quién tiene la última palabra en lo  adelante, con relación a todos esos proselitismos a destiempo, encabezados por farsantes en su  mayoría? Obviamente, el que puede quitar o poner gobiernos, el pueblo. ¡Será de nuevo su responsabilidad en el año 2016!, ¡que si no la asume como se debe!, le restará mucha calidad moral después, para estar quejándose y exigiendo, como no deja de pasar en la actualidad.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué vale?, ¡nada!

Basta con hojear todos los periódicos nacionales para reparar en que, ya en este país lo que convencionalmente llaman vida ha perdido todo su valor; y no solo en términos físicos propiamente, sino también en el orden de la propia y verdadera esencia humana – espiritual -.

 

En esta selva de cemento, como de ordinario algunos suelen llamar al país, la corriente de vida que cursa cualquier persona se le interrumpe abruptamente en un simple atraco, para despojar a la victima de nimiedades con poco valor monetario relativo, como son: celulares, anillos, cadenas, etc. También, para arrebatarle de forma súbita alguna cartera a una fémina.

 

Pero, no solo por cosas como esas se dan los crímenes violentos aquí; sino que, hasta por cualquier discusión de tránsito pendeja se mata a otra persona: un simple choque, un roce a un vehículo, la ocupación de algún parqueo ajeno, etc. Y eso acontece, en ciudades y pueblos como los nuestros, donde no se observa respeto alguno a las normativas legales de tránsito vigentes.

 

Y todo, ante la mirada indiferente de los agentes dispuestos para seudo controlar en tal sentido, que más bien lucen como figuras decorativas, para allantar simplemente, o imponer sanciones a los violadores que ostentan no tener ningún padrino. Los que están protegidos, solo pasan tarjetas, o llaman a algún político de turno desde sus lujosos celulares; cuando no es que, le pasan un par de pesos, de manera bien disimulada al miembro actuante de la autoridad competente.

 

Aquí todo el mundo conduce como le viene en gana, por calles avenidas, y  hasta sobre las aceras, cuando los “bien educados” dueños de vehículos dejan los espacios libres; que no los usan para parquear, e impedir también el tráfico peatonal. Si es que optan por hacerlo, poco les importa que la gente tenga que correr riesgos innecesarios, al tener que tirarse a las vías para el tránsito vehicular, y así poder proseguir su camino.

 

Pero también, hay una plaga inmensa de motoristas desaprensivos que utilizan los pasos peatonales para desplazarse como la “jonda del diablo”, sin importar a quien se lleven de encuentro: a un niño, una dama, o cualquier persona envejeciente, que ya haya perdido parte de sus energías motoras. Entre aquellos, los que más se destacan son, los jovenzuelos menores de edad, repartidores de los colmados. Además, están incluidos algunos adultos, mensajeros de las pizzerías que ofrecen servicios a domicilio.

 

Todo ese desorden callejero-vehicular, adornado además en algunos sectores con los vendedores ambulantes de viandas y alimentos, que usan las aceras como los espacios preferidos para exhibición y venta de sus mercancías, también crea situaciones conflictivas que desembocan a veces en hechos sangrientos, en los que se les malogra la subsistencia física a muchas personas.

 

Las vacilaciones ya son mínimas entre nosotros para dar un tiro, o una estocada a cualquiera, como si la llamada vida no costara nada. Las actitudes homicidas se reportan con mayor premeditación a nivel de los atracos mayores en contra de personas que se ausentan de algunas entidades bancarias, luego de haber retirado considerables sumas de dinero, y a veces hasta pequeñas.

 

Parece como que alguien, a lo interno de las mismas instituciones depositarias, que bien puede estar haciendo fila también, por no osar pensar más lejos, observa e informa a  terceros que se encuentran en las proximidades de la puerta de salida correspondiente a la entidad de que se trate, dándoles a los asaltantes en combinación, las especificaciones de la futura víctima a perseguir. ¡A lo que hemos llegado los dominicanos, lamentable!

 

La otra faceta criminológica en desarrollo, desde hace ya algunos años  a nivel de esta nación, en la que se ciega  la llamada vida a muchos congéneres – mujeres -, con deliberación, asechanza,  alevosía, como marcada saña además, etc., es esa que tiene que ver con los maltratos intrafamiliares, y los denominados femenicidios, donde en ocasiones se observan muchos “paños con pasta judiciales”, como se dice en dominicana, y una gran cantidad de difusión periodística, sin que en realidad nunca se aterrice sobre las verdaderas causas que vienen provocando tal problemática.

 

Obviamente, esa falta de valoración hacia la existencia física de los demás tiene innumeras razones inductoras, entre las que se pueden destacar, precariedades económicas acuciantes, la  necesidad de costear vicios juveniles – drogas -, traiciones diversas, infidelidad marital, como el envalentonamiento de algunas mujeres, conocedoras de determinadas artes marciales, boxeo, etc., que se creen pueden competir con los hombres de tú a tú, e irrespetan sus facultades inherentes, cargando siempre con la peor parte.

 

Pero, también pueden estar detrás de algunos episodios sangrientos nacionales, la adhesión de mucha gente a determinados ritos satánicos, como los compromisos directos que se asumen con algunas entidades de la oscuridad, y que conllevan  sacrificios de vidas humanas que se deben aportar.

 

Bastante notable se reporta que, las iglesias locales no intervienen aquí para concienciar, y tratar de ponerles un poco de freno a las indebidas actividades de ese tipo. Prefieren estar politiqueando, e inmiscuyéndose en asuntos de carácter migratorio, que no son de su competencia. Muy a la vista están esas inclinaciones.

 

Ahora, muy por encima de todas las causas mencionadas, está la falta de conciencia que hoy arropa a un gran segmento de la humanidad, que sigue pensando en que los hombres somos seres terrenales en pos de alcanzar una experiencia espiritual, cuando en realidad los que somos es, entidades espirituales en busca de una experiencia humana.

 

De ahí que, nada más nos preocupa el valorar la interrupción abrupta de los segmentos transitorios de vida que se cursan, en términos de lo que físicamente corresponda. No así, en el orden de nuestra verdadera esencia – espiritual -,  reiteramos, en que se trunca, tanto la misión del Expresión Divina asignada, individualizada, como la conquista de las cargas kármicas dispuestas y aceptadas para el periodo cronológico de que se trate, siendo estos últimos los impedimentos de mayor importancia, visto claro está, en el marco del esoterismo puro. Y es que, luego se tendrá que regresar a concluir ambas tareas. ¡Se detiene, o retrasa, el sendero evolutivo correspondiente!

 

Por desconocimiento, o inconsciencia obvia, no tiene que presente todo aquel que incurre en un acto homicida, la tremenda causa kármica que está sembrado; y que, de manera inexorable se habrá de revertir hacia él, o a través de cualesquiera de sus seres más queridos, con efectos punitivos de muy alta consideración, aun no sea en la existencia  física presente, cuando quedaría entonces como uno del denominado “karma maduro”, que se va acumulando, con pase de factura a posteriori, en el momento menos esperado después.

 

Luego,  las corrientes de vida humana tienen que ser revaloradas, no solamente en nuestro país, sino a nivel de toda la sociedad mundial; no exclusivamente en función de lo físico, sino también en los términos de la espiritual esencia atribuible a la especie. Es por ello que, las actitudes enmendatorias en el orden de lo que se trata deben ser promovidas en ambos contextos.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

: Rolando Fernández