El PRD se desgranó, ¡qué lástima!

Las piezas jerárquicas que conformaban aquella gran maquinaria blanca, que calentaba el gran “jacho”  encendido, atizado a raíz de la partida de su gran mentor original e ideólogo, el profesor Juan Bosch, por el líder sucesor del mismo, el extinto también doctor José Francisco Peña Gómez, andan rodando por doquier, dejando acéfala la sólida y fanática  base en que se sustentaba antes dicha organización.

Es un hecho que, resulta muy difícil ya el recobrar y reinstalar las mismas.  La gula de poder, los intereses económicos que median, como la falta de un verdadero liderazgo político a lo interno de ella, hacen más que imposible las reposiciones que se harían necesarias. ¡Las dispersiones verificadas han sido de orden mayor!

Gran visión fue la del insigne maestro Juan Bosch, cuando recogió su equipaje y se marchó de la primera organización política por él creada, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).  ¡Lo hizo muy a tiempo!

El tigueraje, y los pugilatos aventureros, en crecimiento entonces, y con expresión máxima hoy dentro del mismo, lo hicieron espantar. Después tuvo la oportunidad de ir observándolos, para nunca arrepentirse de la acertada decisión  tempranera que tomara.

¡Lástima!, que él no previera iguales actuaciones futuras, como la misma deslealtad y deshonra a su memoria, posteriormente,  en relación con la segunda entidad política que  formara, y respecto de la  cual se puede  inferir ocurrirá muy pronto el mismo “desgranaje” que en la primera, de inmediato las uñas escondidas de tantos de sus ingratos discípulos comiencen a despuntar en firme, y a convertirse en garras poderosas; al igual que, inicien  el poner en evidencias bien claras, las avaricias personales que anidan en su interior.

Muchos personeros del PLD, ya han comenzado a enseñarlas, y han roto con  el amplio dicho aquel del líder siempre recordado: “Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto o sucio o inmoral”.

 

Eso dijo el gran maestro en 1982, pero lo olvidaron los “morados” desde que asumieron el control de la cosa pública. ¡Cuánto  han sido tiradas por la borda esas aseveraciones, actuándose de manera contraria como norma!

 

El nombre del insigne líder, solo es tomado como referente para engatusar al pueblo, y allantar a los incautos. Verbigracia: “Arranca la Ciudad Juan Bosch”. ¿A cuántos hará multimillonarios ese proyecto, si es que al final llega a materializarse? (“Diario Libre”, del 30-1-15, página 23).

 

Ojala aparezca alguien entre nosotros con reales condiciones de liderazgo, en capacidad de aglutinar los fragmentos que se desprendan de ambas organizaciones (PRD y PLD), y conformar una nueva entidad política mayoritaria, pues ya  aquí no queda ninguna con tal condición.

Lo que sí hay, son muchos ventorrillos, recogiendo las migajas que se dejan caer de la mesa del poder, y siendo simple cola de león, pero jamás pretendiendo ser en realidad cabeza de ratón.

Rolando Fernández

¡Qué “paisote” éste!, uno dice que sí, y el otro que no, a la reelección presidencial en el año 2016

En lo que están algunos funcionarios del presente Gobierno, con un país inmerso en tantos problemas; llevándose el diablo, como se dice, a un gran segmento de la sociedad nacional, exponiendo públicamente  sobre si hay tiempo o no para una eventual reelección presidencial. ¡Nos salvamos!

¡Qué pena!, y la gente aquí no acaba por reaccionar ante lo que puede considerarse como una mofa a los tantos dominicanos que tratan de mantenerse sobre la aguas bravías de la desesperación, y sobrevivir frente a las tantas precariedades que les vienen acosando desde hace ya bastante tiempo.

Mientras el flamante Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, y miembro del Comité Político del PLD, señor César Pina Toribio cuya permanencia en el cargo parece ser que fue parte del acuerdo político a que se arribara para que el actual mandatario de la nación pudiera alcanzar el poder, y que como es obvio, debe responder a los lineamientos de su antiguo jefe, dice: “ya no hay tiempo para lograr una posible reelección del presidente Danilo Medina”, hay otro que le contradice abiertamente.

Es lo que cree personalmente aquel señor. Véase: “Listín Diario”, del 26-1-15, página 5ª. Mientras, uno más de los que están saboreando las mieles del poder presente sostiene que, en información de primera plana aparecida en uno de los medios de la prensa local: “Hay tiempo de sobra”, para la reelección del Presidente”.

Así lo expresó el envalentonado ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, en declaraciones a la prensa. Su intención manifiesta, recibe el eco de otros funcionarios y algunos sectores nacionales. ¡Esos están en la misma onda reeleccionista!, como es lógico suponer.

Evidentemente, hay una adhesión definida tanto al que se fue y quiere volver, como al que está, para que se quede, por parte de ambos servidores públicos, respectivamente, lo cual no es criticable; pues cada cual tiene sus preferencias y derechos, que se deben respetar.

Ahora, lo que sí luce bastante feo es que, ambos estén ocupando su  precioso tiempo en una temática de tal naturaleza, habiendo tantas cosas de mayor trascendencia y prioridad absoluta para esta población, que necesitan de firme atención desde esas esferas gubernamentales.

Que hay que resolverlas lo más rápido posible, algo que sí podría asegurar la continuidad en el mando de la cosa pública a la entidad política que representan. ¡Vamos a hacer en realidad lo que nunca se ha hecho!, resolver necesidades acuciantes para la población, combatir la corrupción estatal, proporcionar seguridad, y salud pública a la ciudadanía, entre otras cosas.

Pero además, a la presidenta del Senado, señora Cristina Lizardo Mézquita, habiendo tantos trabajos pendientes en dicha Cámara, en términos de legislar en  favor de sus representados – ciudadanos -, como de introducir nuevas iniciativas que resultarían de mayor provecho para el país, le está rondando también en su mente el tema de un posible retorno, o no, del actual mandatario de la nación en el año 2016, y obviamente, la eventual modificación a la Constitución de la República que se haría necesaria en caso de.

Así lo deja entrever cuando señala: “el tema de la reelección presidencial es de gran trascendencia, y este es el momento para que el mismo sea conocido por el Comité Político del PLD”.  Véase “Diario Libre”, del 28-1-15, página 06).

¡Vaya perla ésa! ¿Cuál es la trascendencia real? Sea  con uno, o el otro, el país seguirá  montado en el mismo caballo. Es una cuestión de sistema, y de la clase de políticos que nos gastamos aquí.

Ambas cosas se deben cambiar entre nosotros, si es que queremos enrumbar el país por otros senderos, y para que no aparezcan en los periódicos nacionales informaciones como: “El gobierno se atrasa en los pagos a sus empleados”. (Diario Libre, edición de fecha 28-1-15).

En enmendar la plana actual, es que debe estar trabajando todo el funcionariado presente, al igual que, los “supernumerarios asalariados”, y beneficiados, que disfrutan de la finca llamada Congreso Nacional, en Dominicana.

Rolando Fernández

Cualquiera se lamenta de ser dominicano, cuando se oyen ciertas cosas

Aquí hay algunos periodistas y comunicadores sociales que se las traen, que son las excepciones por supuesto. Sí, esos que le dicen al pan, pan, y al vino, vino, en el sentido de edificar y alertar a la población sobre las andanzas y actitudes desaprensivas del poder político y social que se gasta este país.

También lo hacen varias personas en adición, que no califican en realidad como tales, sino como ciudadanos altamente preocupados por las cosas deleznables que vienen ocurriendo en Dominicana, y que producen “gorgoritos” a cualquiera, como  dice mucha gente aquí.

Y claro, la dejadez, indiferencia y falta de atención reflexiva ciudadana que se perciben en ese orden, provocan daños emocionales y gástricos de considerable magnitud, en la medida en que se van acumulando, y las esperanzas  de reivindicar parecen estar cada vez más lejos.

Escuchar a personas con estatura profesional, como son los casos por ejemplo de: Marino Zapete y Fernando Sibilio,  entre otros, exponiendo, edificando, y alertando respecto de las enjundiosas investigaciones que llevan a cabo sobre tópicos diversos, que de  una forma u otra afectan a la nación, como sobre aquellas  realidades dañosas fehacientes que se verifican entre nosotros, y que lo hacen de manera directa, le tumba las “alas del Alma” a cualquiera que le duela este país.

Máxime el desaliento, ante la impotencia de nada poder resolverse de manera individualizada, sino que para ello se requiere del concurso de todos aquí.  Igual afecta en tal sentido, el tener que aceptar “el dejar hacer” de la sociedad casi por completo, observado a simple vista. Y es que, la misma parece estar anestesiada en gran medida, con un despertar que no se prevé por ahora. ¡Penoso eso!

Cuando se repara con atención y sosiego sobre los valiosos trabajos edificantes que llevan a cabo específicamente esos dos señores, excusándonos aquellos a los que no hacemos mención, con un ejercicio bastante loable también, uno se arrepiente, y se lamenta con sentir fortísimo, por el hecho haber nacido en este país; o, de inmediato le asalta la idea de emigrar del  mismo, para no seguir siendo víctima flagrante, burlado y estafado dentro de todo este orquestamiento político-social regente, que está conduciendo la  nación dominicana hacia un derrocadero muy incierto.

Evidentemente, sus aportes son mortificantes, pero muy beneficiosos a la vez, en vista de que proporcionan las cosas que la población necesita saber, para que no continúe con los ojos cerrados, y luego se esté alegando ignorancia como soporte de sus procederes indebidos, dejándose la gente comprar la conciencia con las migajas que se le proporciona, verbigracia: un pica pollo con su respectiva cerveza o un pote de ron, etc. Algunos regalan RD$500 y hasta RD$1,000, para que se coma un par de días. Lo importante es para los aspirantes, resultar favorecidos con el voto de los electores. Y, ¡cuántos se dejan narigonear en  ese orden!

Ante el aparente no me importa de un gran segmento de la población nacional, la mejor muestra  que se  tiene bien de frente es, el accionar público actual de todo este enjambre de politiqueros bandidezcos, con muy mínimas excepciones, tratando de engatusar de nuevo a las personas con sus demagogias y  falsas promesas, de cara a las elecciones generales del año 2016, a pesar del tiempo razonable que aún falta para ello, como de los prontuarios bastante conocidos  que tienen muchos de ésos.

Cuándo cambiarán las cosas aquí, para que uno pueda sentirse orgulloso de su dominicanidad; nunca estar arrepentido de haber nacido en esta nación; o, no tener que pensar jamás en abandonar la tierra donde vio la luz del mundo por primera vez. ¡Ojalá no falte mucho!

Rolando Fernández

¡Cuánta irreverencia, la Kimberly se pasó!

La verdad es que, muchas jóvenes nuestras, entre otras, en su afán de hacerse sentir, de llamar la atención por encima de las demás, cuando participan en algún evento eleccionario de carácter nacional o internacional, como son los casos de los denominados concursos faranduleros y mercadológicos: Miss Universo y Miss Mundo, etc., como en los concernientes relacionados a la escogencia de las representantes internas que se proponen para participar en los mismos, no reparan en los vestuarios extravagantes,  irreverentes, y hasta vulgares, podría decirse, que eligen por motu propio o recomendación, para presentarse en los escenarios correspondientes a esas actividades.

Nos queremos referir en esta ocasión específica al caso de la representación dominicana en el certamen Miss Universo 2014-2015, según aparece en algunos medios, una joven oriunda de la provincia de Higüey,  Kimberly Castillo, que eligió como vestido típico de su país, una  pieza con la imagen de la Virgen de la Altagracia, que se le conoce como la madre espiritual,  o santa Patrona de la República Dominicana,  lo cual se puede considerar de entrada como una irreverencia, un desatino. Diseño: Leonel Lirio. ¿Y qué? ¡Es que estas mujeres modernas no piensan!

Y cómo es posible tal osadía, para exhibirse entre la presentación en traje de baño, y  vestido de noche, según se nos ha explicado es el protocolo en ese tipo de evento. Primero, semidesnuda, probablemente enseñando más de cuenta, para que se le vean ciertas cosas; y luego, emulando el vestuario de la celestial Madre del Redentor del mundo, Jesús El Cristo, como se le considera.

¡Qué contraste!  ¡Cuánto se atreve la gente! Los símbolos celestiales deben ser respetados, independientemente de cualquier creencia religiosa que se tenga, y más por alguien procedente de una provincia en Dominicana, donde esa Virgen de la Altagracia, es objeto de tanta veneración durante todo el año, no solo el señalado día 21 de enero. De ahí que la osadía resulte más extraña aún.

Hay que tener una mente muy vacía se entiende, para llevar a un escenario  como ése, que como dice uno de nuestros hombres pensantes, Napoleón Beras Prats, en un enjundioso trabajo que publica en el importante medio “Nuevo Diario”, edición de  23-1-15 (versión escrita), página 9, “un ambiente como el de Miss Mundo, repleto de frivolidad, boato y muchas mujeres en bikini”. ¡Qué tupé!, de ella, o de quien fuera la deleznable idea.

Evidentemente, no hay tal homenaje a la venerada Patrona, como es la idea que muchos han querido vender, incluyendo posiblemente al mismo diseñador envuelto. Lo que sí es posible, que se haya manejado al tomar  la decisión, es  querer poner a brillar a alguien muy por encima de las demás, con las que no se está en capacidad de competir frontalmente. Sólo así puede concebirse el atrevimiento de que se trata.

Ahora, no fue la mejor idea, y mucho menos la más prudente: ¡irreverenciar un símbolo celestial de esa categoría!, en un entorno de exhibicionismos corporales atrevidos, farandulero y mercadológico, en el que participan muchas féminas “bisturizadas”, con cuerpos y bellezas artificiales. ¡Lo natural allí es muy escaso!, lo cual le quita bastante brillo a la presentación y selección de aquellas pseudos beldades.

Como bien señala en señor Beras Prats en su trabajo, “Cuando se traza una estrategia y/o plan táctico a desarrollar para alcanzar una meta o un sitial en un reconocido evento nacional o internacional, hay que tener mucho cuidado en los pasos previos que se dan, para no fracasar antes de empezar”.

Nosotros creemos que ésa, y sus asesores, metieron las patas de entrada, y que posiblemente la misma haya fracasado en sus intentos ahí mismo, lamentablemente. Ningún jurado oficial que se respete, y quiera mantener la credibilidad aquilatadora ante un público a nivel mundial, le  favorecería con su voto.

No son pocos los que consideran que la Virgen de la Altagracia ha sido objeto de una ofensa pública, principalmente los representantes de la fe católica, ¡que son muchos!

¡Independientemente de cualquier creencia que se tenga, a TATICA, hay que “respetarle, venerarle y reverenciarle”, todo en uno, y  no usarle como referente público en esa forma!

Rolando Fernández

¡Qué fácil era parir ayer!

¡Cómo cambian los tiempos! La verdad es que, tanto el modernismo, y la propensión al empresariado médico mercurial, se han llevado de encuentro muchas cosas humanas que se reportan como naturales, tal se verifica el caso de la procreación con efectividad, y el parir femenino, sin ningún tipo de problema.

Evidentemente, razones hay más que suficientes para justificar las variaciones actuales en ese orden: cuidos corporales ausentes hoy en la mujer, maternidad inoportuna por causas diversas, el uso ordinario de contraceptivos, para no parir; y, en adición, la mercurialidad en el ejercicio de los  médicos, que hacen provecho de la ignorancia de muchas féminas, en cuanto al funcionamiento fisiológico-biológico de su organismo, si es que cabe la combinación.  No hay que ser profesional de la medicina para hablar sobre ciertas cosas a ese respecto.

El leer el importante reportaje que hiciera Adriana Peguero, y que aparece publicado en la página 14ª, del medio “Listín Diario”,edición de fecha 19-1-15, sobre la señora Agustina Valdez (Ramona), que se le estima tener más de 110 años de edad, y que ejercía como agricultora y partera (comadrona) a la vez durante su época de capacidad física, nos hizo recordar nuestra infancia y reflexionar al mismo tiempo sobre cómo han variado las cosas, cuando de parir y asistir en ese acto se trata.

Y es que, la mujer que nos trajo al mundo (madre), tenía una amiga de juventud que también ejerció como partera, y que además trabajó durante algún tiempo como enfermera de uno de los más connotados ginecólogos de su época, a la cual visitaba asiduamente, y siempre nos llevaba como acompañante.

Conversaban ambas con mucha frecuencia sobre el tema de la maternidad, y su práctica no titulada, en base a lo que ella (doña María Ramona) entendía un don divino que le fuera concedido, y su experiencia acumulada para traer seres humanos al mundo.

Como el muchacho cuando escucha todo lo retiene con facilidad, meditando sobre el susodicho reportaje, recordamos cuánto decía  aquella señora, que por cierto también llevaba el nombre de Ramona, en adición a María, aunque como nombre de pila, no apodo.

Se expresaba doña María Ramona, que siempre decía haber traído al mundo a muchos renombrados profesionales de la época, más o menos en los siguientes términos: “el parir en la mujer es algo tan natural, que ella puede hacerlo hasta sola, con muy poca asistencia de otra persona prácticamente; y que, la edad cronológica, como la alimentación, y el cuido corporal, eran los factores de mayor importancia a tener en cuenta”. Agregaba que, “los problemitas que se pudieran presentar se podían resolver, en mujeres bien cuidadas, y que parieran dentro del período más o menos normal (22 – 30 años) de plena fertilidad femenina, siempre eran manejables a nivel residencial”.

Hoy,  que Adriana Peguero publica sobre las declaraciones vertidas por la señora Agustina Valdez, sus hijos, y conocidos cercanos, en el orden de sus quehaceres agrícolas y de partera al mismo tiempo, obligados teníamos que recordar aquellos conversatorios que escucháramos en plena niñez, y llegar a la conclusión de que cada ser humano nace con dones que les son muy propios.

Porque, para atender a una mujer parturienta, en un acto que, por natural que sea, reviste bastante delicadeza para la salud de la madre y la criatura, por parte de alguien sin ninguna titulación referente, y amén de ser analfabeta, se deben reunir condiciones excepcionales, que no se adquieren en una universidad, o en libros.

Incluso, fue algo heredado de su madre, a confesión de doña Agustina, quien fue atendida en los partos de sus siete hijos por su misma progenitora, como igual lo hizo con los de sus hermanas.

¡Qué fácil era parir entonces!, cuando personas iletradas, sin conocimientos médicos, podían atender a las parturientas, cortar el ombligo a los recién nacidos, como se dice de ordinario, y supervisar a ambos durante los denominados días del riesgo (41), de los que hoy tantos médicos y mujeres se ríen, y dicen que eso era ignorancia.

Sin  embargo, ese reposo en el pasado se consideraba como algo lógicamente requerido, para descanso y reubicación necesaria de los órganos de reproducción femeninos, obvio entender después del parto, amén de que, también estaba asociado con prescripciones de orden bíblico entendemos. Véase: Levítico 12, Antiguo Testamento, Sagrada Biblia).

La observación de los comportamientos femeninos otrora, en cuanto al parir, como el resguardo posterior requerido, cuidos corporales y demás, evitando los llamados desarreglos durante su vida fértil, permitían el tener todos los hijos deseados de manera sencilla y sin contratiempos.

No era necesario el tener que estar recurriendo a cada momento donde los médicos, como ocurrió con doña Agustina, que aún logra conservar la buena salud, y la cual nunca ha tenido que ir donde un facultativo, según expuso. De ésa mismas prerrogativa también pudieron disfrutar todos sus hijos.

Sin embargo, cuán difíciles se tornan esos asuntos en los tiempos modernos. Hay que jugar un “san” mensual  con los médicos, amén de la diarrea de estudios revisores de seguimiento que se ordenan. Muchas embarazadas tienen incluso que pasar gran parte del embarazo acostadas, inutilizadas prácticamente, y terminar por lo regular con una operación cesárea. Eso de parto normal pasó a la historia hace mucho tiempo.

Y entonces, ¿cuándo era más fácil y menos riesgoso? Con las comadronas, en el marco de cuánto debe ser, y lo natural por supuesto. Lo que ocurre es que, hoy se ha querido romper con todo lo dispuesto por la Madre Naturaleza. ¡Se inventa mucho, y se le  desobedece!

Las féminas se atiborran de anticonceptivos en la mayoría de los casos; quieren parir cuando les viene en gana, al margen de las estipulaciones cronológicas, o cuando  conviene “victimar” a alguien por razones económicas. Y claro, los médicos se aprovechan del escenario creado, para buscarse lo de ellos.

A muchas de las modernizadas y alienadas mujeres de hoy, bien que les convendría leer y meditar sobre el contenido del mencionado trabajo publicado por Adriana Peguero, que ha servido como referente aquí, a los fines de concienciarse sobre muchos aspectos que conciernen a las mismas, relacionados con lo tratado.

Así podrán establecer las marcadas diferencias entre el ayer y hoy, y evitarse los riesgos probables envueltos que acarrea el procrear y parir a lo moderno; como, producto claro también, del mercantilismo fehaciente de muchos facultativos médicos en la especialidad, algo que nunca estaba presente en el ejercicio pasado de las comadronas o parteras, las cuales trabajaban más bien por amor y vocación de servicio a sus iguales congéneres (mujeres), al extremo de que,  por regular, hasta bautizaban a los niños que recibían en sus manos en este mundo. A los pocos meses de nacer, los hacían sus ahijados, con el compromiso que eso implicaba entonces.

Rolando Fernández

Aquí nadie quiere que se “norme” nada

Es obvio que, por eso andamos como andamos. Este país luce más cada vez, como una “letrina encementada” a punto de desplomarse por completo, y que despide intensos malos olores por doquier, debido a todas las podredumbres que contiene en su interior.

Con sobrada razón dijo la Defensora del Pueblo,  doña Zoila Martínez, “Algo anda mal en la República Dominicana”, advirtiendo que, la población tiene que empoderarse y reclamar sus derechos. También  habla esa señora de la pérdida de valores, y  que la gente aquí lo que quiere es dinero fácil. (Véase “El Día”, del 19 -1-15).

Pero ocurre que, ese algo a que ella se refiere, es en verdad bastante grande, lindando casi con el todo. No es simple el asunto, como se inferiría del significado nimio de la palabra, lo que habría de generar poca preocupación.  ¡Es un malestar generalizado!

Asociado en parte con esas declaraciones puntuales, está la gran problemática nacional deshonrosa que se verifica a nivel de la radio y la televisión local.   No se quiere que entre nosotros se regule nada, en lo tocante a esos medios de masa; que se apliquen las normativas vigentes en cada caso.

Se desea vivir como chivos sin ley. Todo el mundo quiere hacer lo que le venga en gana, sin estar sujeto a control alguno; que nadie ni nada impida llevar a cabo lo deseado. Es lo que muchos entienden por democracia a disfrutar. ¡Ay mamacita!

Y, cuando aparece alguien osado que intenta exigir adhesión a los cánones morales, a las buenas costumbres, a las normas que rigen, o que están en vigor más bien, ya que se violentan sin reparo, algunos ciudadanos, que se suponen con  nivel educacional, de inmediato salen a enfrentarlo con alegres quejas y protestas, procurando algunos hasta que se le destituya del cargo que ocupe como funcionario público, de ser el caso.

Por tales razones hemos visto que, en los últimos días le han puesto con ahínco los cables, como dice la gente popularmente, al señor J. M. Hidalgo, presidente de la Comisión Nacional de Espectáculos  Públicos y Radiofonía (CNEPR), una muerta esa entidad reguladora, que intenta levantarse de nuevo en este país, parece ser que en ánimo de dejarse sentir, de que se acepte y se asimile para qué existe en realidad ese cuestionado organismo en esta nación.

Si realmente el mismo viniera haciendo el trabajo que le  corresponde, muchas barbaridades de las que aquí se ven dentro de esas áreas estarían casi ausentes. Pero, ¡no es así! Es por lo que tantos dominicanos de buen pensar y sentir, claman por la “reencarnación rápida” de doña Zaida Ginebra Vda. Lobatón, para que vuelva a ocupar la presidencia de ese organismo regulador tan necesario, o que aparezca  otra dama osada que le pueda  emular.

Y es que, las cosas no pueden proseguir  igual a nivel de la radiofonía y los espectáculos públicos en este país. Hay que procurar acabar con todas esas “rastrerías”, prostitución, y vulgaridades, “pajarerías”, etc., que tanto se ven, como se escuchan en los entornos de la radio y la televisión nuestra. Alguien tiene que tratar de ponerle el cascabel al gato, y luce como que ya apareció, si es que no se deja doblar el pulso.

Eso de que cualquier persona no apta, con bajo perfil formativo por además, pueda estar hablando por un micrófono en la  radio de este país, o presentando en la televisión programas mal elaborados, y cargados de indecencias, tiene que acabarse. Incluso, la gente para actividades públicas de ese tipo no debe tener prontuarios indecorosos que puedan inducir a la emulación juvenil, por lo que habría que  depurarle previamente, para discriminar.

En declaraciones ofrecidas a la prensa local por el señor Hidalgo, que aparecen reseñadas en el periódico “Diario Libre”, del 19-1-15, el mismo expuso una serie de consideraciones con relación a las resoluciones Nos. 008/2014 y 009/2014, adoptadas por la entidad que preside, relativas a la carnetización necesaria para todos aquellos que hagan uso de los micrófonos en la radio, y la televisión, desempeñando labores de orden profesional, como al cambio de horario en la pantalla chica para la presentación y difusión de los programas con fuertes contenidos, sexo, drogas, violencia, etc.

Evidentemente, esto último es para no dañar mentes infantiles, lo cual,  junto a la otra de decisión de obligar a proveerse del carnet necesario para hacer uso de las ondas hertzianas y la televisión, son asuntos que deben recibir el apoyo de todas las personas reflexivas entre nosotros, con interés de enmendar por igual, respecto de cuánto anda mal en el orden de lo que se trata.

Veamos por ejemplo, en sus declaraciones, el señor Hidalgo “lamentó que mucha gente no entienda que procuran hacer cumplir las leyes que regulan la radio y la televisión para preservar la moral y las buenas costumbres”.

Adicionó, “Las frecuencias de radio y televisión son del Estado, y es necesario saber quiénes están autorizados a ejercer”.

Dijo además que, “los gobiernos han tenido mucha culpa, al permitir el desmadre que se observa en la radio y la pantalla chica. “Aquí ha habido una apatía, más que de los presidentes de la Comisión, de los gobiernos”.

Por lo que se puede advertir, ahora algo se pretende hacer, para ver si esta sociedad deja de verse como degenerada, y comienza a lucir algo más culta y civilizada, respetuosa de lo moral, como observadora del derecho ajeno.

En tal virtud, la Comisión debe  recibir todo el respaldo posible en sus aprestos correctivos-reguladores que son de su competencia, de forma tal que el señor Hidalgo no se siga lamentando de “que en su lucha está solo”, como finalmente expresara. ¡Procede ofrecerle el concurso requerido!

Autor: Rolando Fernández

www.RFCaminemos.WorldPress.com

Ahora el cáncer es asunto de “mala suerte”, ¡anjá!

Por lo que te vas, te vas, y eso se entiende que está codificado genéticamente hablando. No es cuestión de buena o mala suerte, sino que obedece a causas sembradas con anterioridad, que tienen por lo regular su origen en existencias pasadas, encarnaciones; cuando no es que, se traen deformaciones y condicionantes para que circunstancialmente se generen enfermedades en la corriente de vida actual.

En ambos casos, con efectos punitivos o aleccionadores a posteriori que marcan a las personas, y que de ordinario se catalogan como destino, cuando llega el momento de su manifestación. También, puede haber verificación de las dispensaciones influyentes ganadas, que disminuyan afecciones y sufrimientos humanos derivados al momento de tener que partir.

De la misma manera en que todas las características individualizadas quedan consignadas en el prediseño de cada corriente de vida a cursar, a los fines de expresión terrenal divina, y conquistas kármicas, de igual forma se incluyen las afecciones físicas y mentales, enfermedades, que no solo están supeditadas a las catastróficas o terminales. Algunas de esas últimas nada más se reportan solo como aleccionadoras, salvables, y no son para poner fin a la subsistencia física de algunos humanos sujetos a padecerlas.

Son dispuestas esas por las entidades encargadas de controlar y administrar la evolución de cada entidad espiritual encarnada, con el propósito de llamar a la reflexión y contrición en determinados humanos; de combatir los envalentonados egos en los hombres, y decirles que ellos no son los dueños de su destino; sino, que quien en realidad dispone, ordena y gobierna con respecto a esa maquinaria físico-biológica-mental y emocional de que disponen, es el Gran Arquitecto que la ideó y construyó, para su expresión y accionar en el mundo de la materia.

Al margen de las investigaciones científicas convencionales, que a veces se acercan, y en otras ocasiones se alejan de la verdadera esencia de la humanidad, espiritual, y su propósito real en sí, cuando debería ser nada más hacia lo primero, después de las descodificaciones que se han logrado con respecto al llamado “genoma humano”, el considerado disco duro de cada cual, en un lenguaje informático, bastantes demostraciones se tienen en cuanto a que nada ocurre por accidente a nivel orgánico; que nada es casual, sino que todo es causal; que todo está previamente dispuesto con relación a la existencia terrenal de cada ser humano.

Raro, el que ahora la ciencia esté hablando de “mala suerte”, de mutaciones aleatorias que se producen en el proceso de división de las células, y no tanto a causas genéticas o un entorno desfavorable”, con respecto a la inescrutable hasta el momento enfermedad del cáncer, una de las afecciones que tanto ataca a la humanidad, y en cuyas investigaciones se han invertido grandes cantidades de recursos económicos durante muchas décadas, sin logros de significación aparentes que se puedan cuantificar, y menos, sólidas esperanzas de curarla cuando se presenta.

Se comienzan a desestimar en estos tiempos los modos de vida y factores hereditarios incidentes. Según los cientistas, el fumar y beber, entre otros, pueden aumentar las posibilidades de contraer el mal, pero no es que lo producen. ¡Fuera los malos hábitos de vida con respecto a contraer el mal!

“Sin embargo, numerosas formas de cáncer se deben sobre todo a la mala suerte y a una mutación de un gen que provocará un cáncer, sin relación alguna con el modo de vida o factores hereditarios”, señaló Bert Vogelstein, profesor de oncología en la universidad de medicina Johns Hopking, uno de los investigadores en la nueva investigación de que se trata.

“El secreto está en las mutaciones aleatorias que se producen en la división de las células”. De ahí que se atribuya a la mala suerte en las tantas personas que sufren del mal. Los demás deben ser dichosos por supuesto, ¡si fuera así en realidad! (Véase: periódico “HOY”, edición de fecha 2-1-15, página 11B)

Son las células madres de los desafortunados las que cometen errores de por sí. Difícil concebir la idea de errar por parte los componentes de una maquinaria física diseñada a la perfección, por Alguien que es perfecto, para su manifestación terrenal. Que fue la Idea de Sí Mismo en expresión, a nivel del plano de la materia densa.

¡Que los cientistas sigan buscando!, pues no pararán hasta no adentrarse por completo en los caminos del ámbito espiritual-esoterista, y la aplicación de la Ley de Causa y Efecto, en ese contexto, donde sí podrán encontrar las verdaderas razones de todas las enfermedades físicas, mentales y emocionales, que afectan a los hombres, y que están incluidas en el prediseño de cada corriente de vida que se cursa.

Por eso, el mismo incluye la selección de padres, entornos y condiciones que favorezcan para que el proyecto existencial humano sea llevado a cabo según fuera predispuesto, ¡créase o no! En cuanto a todo se dan las circunstancias necesarias. No es cuestión de suerte alguna, mala o buena.

Es obvio que, seguimos en las mismas, cuando se desconoce el verdadero origen de las enfermedades, cuando no es sabido a ciencia cierta qué las produce, son etiquetadas como cáncer incurable, o se atribuyen a la mala suerte en los pacientes. Y, ahora con mayor veras será, por el aval científico a eso último.

Autor: Rolando Fernández

http://www.RFCaminemos.WorldPress.com

La temática del aborto, vista desde un contexto diferente: el esoterista

A veces resulta aconsejable el medir las palabras que se utilizan al exponer, máxime cuando se hace a nivel público, para no herir susceptibilidades, pecar de egotista, y resultar al final siendo el menos informado, el más aéreo, siempre adherido a los convencionalismos, que solo tienden a confundir a todo aquel que poco indaga, los cuales normalmente se creen sabios en su propia opinión, y no se consideran jamás como ignorantes conscientes.

 

A partir de la aprobación por parte de la Cámara de Diputados de la República del  nuevo controversial Código Penal, que hasta han osado denominarle “el tollo”, y todo lo demás ocurrido a posteriori, que es de amplio conocimiento público, en el que se introdujera una vez más el tema, y disposiciones relativas, en cuanto a  la penalización del aborto, se ha desatado el “lío de los cieguitos” podría decirse, entre juristas doctos, gente pensante, alienados, y títeres subvencionados, entre otros.

 

Es obvio que, esos congresistas actuaron en principio acogiéndose a las estipulaciones legales referentes, que fueron consensuadas  ampliamente a nivel legislativo, social y médico-científico, a los fines de ser incluidas en la última versión de la Constitución de la República (2010), como en efecto ocurrió, aunque después les hicieran dar marcha atrás, y se acogieran a procedimientos  impropios que han sido muy criticados, creando incluso una gran confusión con relación al intrincado tema, por lo que dicha decisión es muy previsible que será recurrida ante el Tribunal Constitucional de la República, como ya lo hiciera la Fundación Justicia y Transparencia (FJT), de inicio, según aparece reseñado en la prensa local, del 7-1-15.

 

Muchas han sido las opiniones vertidas a favor y en contra de todo lo ocurrido, cada cual enfocando el asunto desde los ángulos de sus propias conveniencias; cuando no, inducidos por razones de índoles enteramente económicas. Es bien sabido que les pagan a ciertas ONGs, para apoyar y difundir los objetivos de los organismos injerencistas y regentes desde ultramar, en tal sentido.

 

En ese mismo tenor, también, están las aguerridas feministas alienadas de nuevo cuño, en el marco de su mal concebida liberación femenina, tratando siempre de presionar e imponer criterios descabellados, en términos de la competividad frontal con el sexo opuesto, en todos los órdenes: laboral, político,  social, y hasta religioso.

 

Los que se oponen a la penalización del aborto en todas sus partes, se han explayado hablando sobre el tema. Se le ha dicho religioso ignorante a mucha gente; también que, de dar cabida a ésa, la cuestión, se convertiría en perniciosa e involutiva; que los fanáticos religiosos son más peligrosos que los políticos; que hay que descartar las opiniones y análisis de aquellos que no tengan esposa o una hija en edad fértil; que éstos deben callarse, en alusión directa al máximo representante de la Iglesia Católica en el país.

 

En adición se externó que, “Nuestros legisladores, en su mayoría violadores reincidentes de la ética publica (ejemplo: barrilito, cofrecito, exoneraciones injustificadas, maletines, etc.) temen perder votos porque curas y pastores amenazan con atacarlos en sus prédicas y medios de comunicación si despenalizan el aborto por riesgo de la madre y violación sexual”.

 

“Por ese “miedo” los legisladores aprobaron primero un Código Penal con absoluta prohibición del aborto”. Y se agregó: “La aprobación inicial del Código Penal con la penalización absoluta del aborto revela la irresponsabilidad pública de los legisladores dominicanos”.

 

La verdad es que, ha habido muchos excesos innecesarios. Se acusa a los congresistas actuantes de temerosos con respecto a los curas y pastores, como de irresponsables y faltos de ética pública. Aunque pudiera  haber algo de eso en los componentes de ese primer Poder del Estado nuestro, no creemos que tales imputaciones se hagan necesarias, por defender  concepciones particularizadas, e interesadas, sobre un asunto tan intrincado como ese del aborto.

 

Véase: periódico “HOY”, del 31-12-14, artículos, “En defensa de la Mujer” y “Código Penal: el tollo”, trabajos tomados como referencia, para entonces enfocar el tema desde una óptica muy diferente a cuántas se han utilizado para verter opiniones y comentarios relativos.

 

Considerado así el asunto, se podrá reparar en el porqué no se debe estar hablando de ignorancia, y pretendiendo justificar con superficialidades pantallozas o interesadas las defensas sobre un asunto tan insoldable como el aborto, cuando es asociado con la verdadera esencia de la especie humana, que debe ser el referente obligado a ponderar de entrada: espiritual, para no quedar finalmente como ignorante inconsciente.

 

Primero, se debe precisar que: el opio es una droga, tal define la planta el diccionario,  y que, Karl Marx, la asociaba en términos analógicos con respecto a la religión, como adormecedora de los pueblos, en el orden de alienación, subyugación, e intermediación divina, acomodada a sus intereses, y manejos requeridos hacia la feligresía en general. Pero además, tratando de apartarle de la verdadera espiritualidad, podría decirse, a través de la cual las cosas que se pueden lograr por uno mismo, sin mediación de nadie; no curas, tampoco pastores.

 

Esa concepción última, bien podría asociarse en parte con lo plasmado por la doctora Caroline Mine, en su obra “La Anatomía del Espíritu”, cuando dice, “La religión es ante todo una experiencia de grupo cuya principal finalidad  consiste en proteger al grupo, en especial de las amenazas físicas: enfermedad, pobreza, muerte, crisis sociales e incluso la guerra.  La espiritualidad por su parte, es una experiencia individual orientada a liberarnos de los miedos del mundo físico y buscar una relación con lo Divino”.

 

Por otro lado, se concibe con relación a la temática del aborto, en  cuanto a que debe ser despenalizado, “que la religión no es el opio de los pueblos sino la ignorancia”, como queriendo decirse, que de no aceptarse de esa forma, se estaría procediendo como tal, debido a las concepciones religiosas,

 

Aunque podría haber cierta similitud  entre religión e ignorancia, en términos adormecedores, los efectos reales, asociados con los que se inclinan porque la penalización se mantenga, difieren de forma considerable.

 

La ignorancia es, en una segunda acepción: “Falta de conocimiento acerca de una materia o asunto determinado”, según el diccionario. El ignorante carece de instrucción, no básica, sino profunda en realidad, cuando se refiere a una cuestión tan compleja e inescrutable, como es el caso de troncar una vida en su origen (homicidio), si cabe el señalamiento o apreciación.

 

Y, ahí sí es que en verdad está el quid del asunto en lo referente  a ese tema. ¡Cuán ignorante se es en realidad!, con respecto al factor de mayor importancia a considerar en lo concerniente al aborto y sus consecuencias: la verdadera esencia humana – espiritual. El adormecimiento “opiano”, a través de las religiones, es mucho menos incidente para esgrimirlo de forma acusatoria contra nadie.

 

Decía el Iluminado Buddha Gautama, durante sus certeras enseñanzas, “que el pecado capital de la humanidad es la ignorancia”. Claro, en términos más apropiado a su estirpe. ¡Lamentable que no se reconozca, y se trate de superar esa debilidad!

 

Al referirse al tema del aborto, con todas las consideraciones expuestas, cuántos han pensado en que los hombres (general) somos en realidad entidades espirituales encarnadas, haciendo acto de presencia en el plano terrenal,  y procurando experiencias humanas,  siempre todo sujeto a una corriente de vida prediseñada, que se inicia desde el mismo momento de la concepción.

 

Eso es algo que tiene suficiente aval científico ya, y que incluye en su plan: selección de padres, circunstancias para ser concebidos, características propias individuales, condiciones existenciales, etc. a los fines de expresión divina en el plano terrenal, y de las conquistas kármicas asignadas, debe reiterarse.

 

Ya es bien sabido que las corrientes de vida comienzan desde ese mismo instante, por lo que troncarlas a nivel de zigoto o feto, debido a disposiciones legales, en realidad constituye un homicidio. La existencia humana ahí mismo se inicia, independientemente de las eventualidades producto, o anormalidades físicas a desarrollar a posteriori, advertidas por la ciencia médica.

 

Recordemos que, ningún hecho o problemática factible se produce por accidente. “Nada es casual,  sino que todo es causal”,  dicen los grandes entendidos en asuntos espirituales; y ésa, sí que es la gran ignorancia que se debe combatir a través de la adquisición de conocimientos que trasciendan el  mundo de lo  físico.

 

En ese contexto de lo espiritual es que debe ser tratado principalmente el tema del aborto, contemplando las pre-existencias de las almas, vidas anteriores cursadas, con efectos traslativos futuros, reencarnaciones, etc., para entonces fijar posiciones, criticar cuando se deba, y dejar de estar llamando ignorantes a los disidentes, de manera tan alegre.

 

Referentes los hay de sobra, como ese último en que, alguien “Despierta de coma > Creyéndose actor McConaughey”. Se despertó creyendo que era el actor Matthew McConaughey, hablando francés,  después de siete días en ese estado, y queriendo salir del hospital e ir a filmar películas. (Véase periódico “El Día”, edición de fecha 30-12-14, página 30).

 

¿Qué dicen los connotados cientistas al respecto, como aquellos envalentonados que tanto se oponen a la penalización del aborto?

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.RFCaminemos.WorldPress.com

 

 

 

 

¡Cruda realidad nacional, admitámosla y actuemos rápido!

Es indudable que, aquí se necesitan dos manos para gobernar, una de seda, y la otra de hierro; sería una forma mixta de hacerlo. Cuando  no, un régimen de fuerza omnímodo que impongan los comportamientos  ciudadanos que proceden. Y es que, el grado de degeneración social y político que aquí tenemos no sugiere otras alternativas.

 

Este desorden mayúsculo entre nosotros, la falta de institucionalidad imperante, la corrupción estatal solapada, la criminalidad, la falta de seguridad ciudadana, y eso que se entiende entre nosotros, que cualquier pelafustán, como dice un connotado comunicador nuestro, se envalentona y cree que puede hacer lo que  le venga en gana, sin que el imperio de la justicia y las leyes le pueda alcanzar, son cosas que necesariamente  tienen que  acabarse en esta nación.

 

Reseñas periodísticas como ésta dicen bastante: “Revelan nombres de 50 funcionarios y ex titulares no declararon sus bienes”, cuando hay una normativa que sí exige hacerlo (Ley 311-14), pero no le hacen caso. “CC remitió a la PGR la lista, para que se proceda legalmente”. Pero, por los precedentes que se tienen, habrá que sentarse muy cómodo en una mecedora a esperar que algo se haga. (Véase: periódico “Diario Libre”, edición de fecha 12-12-14, página 04).

 

¡Todo cuánto se ha señalado no debe continuar! De lo contrario, este país seguirá de mal en peor, y sin ninguna luz alentadora que se avizore a final del túnel. Los antecedentes, y las muestras más que notorias de los tiempos últimos, están de sobra.

 

Y es que, la patente de corso, como se  concibe por lo regular la mal llamada democracia representativa entre los dominicanos (libertinaje, impunidad y desorden por doquier) todo lo permite, siendo después santiguado y perdonado por la instancias judiciales presentes, desde hace ya varios lustros.

 

Muy penoso resulta decir que, cualquiera que esté creído  en subsanar o enmendar los descalabros sociales y políticos que nos vienen acosando por años dentro de ese marco, está más que perdido.

 

La República  Dominicana necesita urgentemente de una cirugía mayor, sin importar riesgos probables, que siempre hay que correr, en pos de enrumbarle por mejores caminos, y que las nuevas generaciones reciban una nación mejor organizada, con eficiente administración y aplicación en términos de justicia, como la esperanza de un futuro más promisorio.

 

No un desastre como el que hoy se tiene, con un país endeudado hasta la coronilla, e hipotecado con el exterior, viendo que la fiesta de los adeudos continúa, como cuando se está a mitad de una que sea bailable, en tono alegre y con el mayor descaro.

 

El caudal de esas aguas no se detiene,  con el agravante de que la mayor parte de esos cuartos no se sabe a dónde van a parar. Y mucho menos, con qué se va a honrar esos compromisos  en los años venideros, situación que sólo hace recordar lo acaecido en el pasado entre nosotros, por la situación de  incapacidad para pagar” (bancarrota) que nos afectara entonces, y que impulsara a la intervención por parte de los acreedores internacionales, para administrar y controlar nuestras agencias recaudadoras, y así poder cobrarse lo adeudado a ellos.

 

Para mayor edificación intercalamos aquí: “Acompañando a este préstamo, nuevo, el Congreso aprobó el 3 de mayo de 1907 la Convención Domínico-Americana, tratado por el que el gobierno dominicano entregaba la administración y el control de sus aduanas al Gobierno de los Estados Unidos hasta completar el pago de la nueva deuda, y por el que se comprometía a no modificar su tarifa aduanera ni a aumentar su deuda pública sin el consentimiento previo del presidente de los Estados Unidos. Los ingresos aduanales serían repartidos en la misma forma establecida por el “Modus Vivendi”: 45% para el Gobierno dominicano, 5% para el pago de los empleados de la Receptoría General de Aduanas y el 50% para el saldo del empréstito”. (Fuente: red de la Internet)

 

Eso habrá de venir seguro, cuando se piensa en el monto actual de los empréstitos concertados con el exterior que se tienen, con garantía soberana incluso, como son los casos de las “diarreas” de bonos que se han emitido, y otros que de seguro se tienen en carpeta, a menos que, no aparezca alguien con otras formas de conducir los destinos nacionales, y que tenga el valor de combatir frontalmente la corrupción estatal;  que además, se incline por desapropiar de los recursos mal habidos, principalmente en manos de los tantos políticos desaprensivos que han gobernado durante las últimas décadas.

 

La intervención futura de los foráneos demandantes en busca de sus dineros, es tan previsible como el desprecio a cualquier sopa fría servida a un comensal. Porque, con qué se va a pagar en este país mañana, donde muchos consideran que nada más se producen “megadivas bisturizadas” de rápido deterioro, y peloteros que dejan lo que se ganan en bancos extranjeros.

 

Lo más lamentable es que, la mayoría de la juventud nuestra, lo que menos está pensando es, en lo que pronto se habrá de venir encima del país, sin estar preparado nadie para enfrentarlo. Que los mayores impactos dañosos será ella quien lo recibirá, sin que se adviertan hoy formas de poder enmendarlos en el futuro.

 

Es innegable que, la misma se ha dejado alienar  en grado tal por los poderes regentes de aquí y de allá, que su mente sólo está enfocada hacia la bachata, el reguetón,  como la compra y uso de teléfonos móviles al último guay de la moda, entre otras cosas. ¡A digitar sandeces! Pero además, están los basureros de las redes sociales para exhibicionismos corporales, manifestaciones egotistas, y publicaciones insulsas, que tanto entretienen.

 

Aquí se requiere concienciar bastante a la población; y los hombres de mayores edades, como los jóvenes no funcionan, están en la obligación de agenciar esos propósitos, o promover los cambios que ya urgen a nivel de la forma de gobierno prevaleciente.

 

Y, tener ésos presente en adición, la concepción de muchos experimentados seres humanos: “los pueblos se conciencian con libros, o con palos”; y ocurre que aquí, la gente ha dejado de leer hasta periódicos.

 

Según se puede observar en la prensa local, ya hay algunos personajes con acceso a la misma que han comenzado a escribir, en ese  mismo tenor del gran desorden político-social que desde hace mucho viene arropando a este país, como también sobre las acciones desaprensivas de los políticos de turno, que son quienes mayormente se entiende están promoviendo la instauración de un régimen de fuerza aquí, con sus fehacientes deleznables actuaciones.

 

Podemos leer por ejemplo, “¡Actuemos! Esta sociedad no anda bien”. Parece ser que ya los “rayos solares” de los tantos flagelos con bastante nocividad que se tienen entre nosotros han comenzados a picar con mucho más acierto, o que las pieles se han vuelto mayor sensibles. ¡Que sigan haciéndolo, y con una más amplia difusión!

 

Ahora, que no sea solo escribir, sino pasar de las palabras a los hechos, en términos de la concienciación inductiva hacia los propósitos que en ese orden la sociedad en general se debe plantear.

 

De no hacerse,  y como bien alguien señala como agudeza, “De lo contrario, dentro de poco aquí no quedaría una pizca de democracia, de institucionalidad ni de orden, pues el irrespeto, el caos y la anarquía serían dueños de todo. ¡Actuemos a tiempo!”

 

Y claro, la no observación a ese predicamento, agregaríamos nosotros, nada más tendría una sola medicina: la instauración de un régimen de fuerza, tintado del lado, o color que sea, de izquierda o de derecha, pero omnímodo total.

 

Con la flojedad estatal, y la falta de miramientos hacia lo acontecido, lo presente, y la imprevisión sobre lo que puede venir, se está sembrando solo para eso. ¡Dudarlo, o aparentar no creerlo, es simple hipocresía!

 

 

Rolando Fernández

 

 

Don Persio, “el que no da le dan”

Ese es un significativo decir dentro del refranero popular, con más evidencias comprobatorias a la mano, que la tanta basura que se acumula en la capital dominicana, si es que cabe la analogía, en orden de cantidad.

 

El mismo, puede muy bien ser asociado con la actual situación en que está viviendo este país, respecto de las relaciones dominico-haitianas, al igual que con las venalidades, prerrogativas y blandenguerías inherentes por parte de nuestras autoridades, que en cualquier momento pueden hacer rebosar la copa de las inconductas en que han venido incurriendo esos hermanos extranjeros, sin que en ningún momento haya habido el menor intento de ponerles freno.

 

Los efectos de todas esas flojedades se han dejado ir acumulando durante años, pudiendo hoy provocar incidentes con consecuencias impredecibles entre ambas naciones, a pesar de la tanta gente pensante nuestra que se ha pronunciado en tal sentido, alertando y sugiriendo adoptar las medidas que se corresponden desde hace ya tiempo suficiente. ¡No se ha hecho caso alguno!

 

Cuánta falta hacen entre nosotros verdaderos estadistas, hombres con suficiente conciencia ciudadana que dirijan el país, en capacidad de sacrificar intereses personales y grupales en pos de conservar la soberanía nacional, de su salvaguarda obligada, y protección sostenida. “El Gobierno debe mostrarse justo y enérgico…o no tendremos Patria y por consiguiente ni libertad ni independencia nacional”. (Juan Pablo Duarte). ¡Aplíquese!

 

Aquí se ha estado jugando al gato y al ratón, como se dice, en lo referente a esa problemática tan fehaciente, que ya parece ser está tomando color al rojo vivo, al punto de estar llevando a tener que tomar las decisiones internas que  la misma amerita, obligatorias, quiérase o no, al margen de los narigoneos, e imposiciones alienantes provenientes de ultramar, con eco bastante sonoro en las cajas de resonancia títeres subvencionadas en el país; y, obviamente, alentada por los zigzagueos de los que deben actuar en pos de corregir, para estar bien con Dios y con el diablo, tal expresa la gente común. También, para agenciarse votos durante los procesos electorales, entre otras cosas.

 

Los frutos nocivos de esas actitudes genuflexas, y por conveniencias, de un tiempo a la fecha, se han comenzado a recoger en grandes cantidades, incluyendo osadías de significativa consideración. Solo hay que reparar en los niveles que han ido tomando las cosas, según los reportajes recientes de la prensa local, que precisamente ha recibido un ataque frontal último proveniente del embajador haitiano.

 

El envalentando embajador de Haití, Fritz Cineas, profirió una osada acusación en contra de la prensa dominicana, en el sentido de “exagerar las cosas sobre el incidente registrado en su país y afirmó que no hubo tal secuestro del personal del Consulado dominicano en el poblado haitiano Anse-á-Pitre. Fritz Cineas consideró que la prensa ha hecho una tormenta en un vaso de agua”. ¡Anja!

 

En ese sentido, muy acertada se reportan las declaraciones formuladas por la Sociedad Dominicana de Diarios, en voz de su presidente, el connotado periodista nacional,  señor Persio Maldonado, para responder al “despachado” embajador, que evidentemente no ponderó el peso de sus groseras palabras para ofender y desacreditar; que parece estar ciego, o ubicado muy lejos de los hechos que han venido aconteciendo entre ambos países, alas de una misma isla caribeña:

 

“SDD dice embajador Cineas incurre en irresponsabilidad y desconsidera prensa de RD”. “La prensa confirma y verifica los hechos, las imágenes están ahí, las fílmicas del incidente están ahí”. ¡Más claro de ahí no canta un gallo! (Véase: periódico “HOY”, del 10-1-15)

 

¡Hasta eso se llega! Ahora los periódicos dominicanos son mentirosos y tremendistas, porque  un sector de los mismos se ha inclinado por informar sobre la realidad de aquellos hechos lamentables, al tiempo de poner en evidencia la peligrosidad que se cierne sobre esas relaciones bilaterales, correspondientes y necesarias para ambas naciones, en términos económicos y de geopolítica.

 

Como en esta ocasión no se habla en su favor, del trato y consideración que merecen como pueblo pobre y desprotegido, de las  prerrogativas procedentes, según algunos, en el orden de las inmigraciones ilegales hacia este lado de isla, como de obedecer los lineamientos injerencistas de los organismos internacionales que promueven la unificación de los dos países, a través de  espacios pagados que publican, tanto de manera directa, como  por medio de las cajas de resonancia internas, se protesta y se esgrimen sandeces acusatorias contra los medios periodísticos del país.

 

Por eso, en parte,  se expresó el embajador haitiano en tales términos. No es lo que se estila hacer de ordinario, difundir en contra. Se debe recordar en adición, que muchos periodistas locales, y comunicadores, ostentan mayor adhesión hacia sus intereses personales y políticos, que a los del país en sí, y que sus actuaciones están siempre dirigidas en ese orden. Lo ocurrido con el susodicho diplomático, ¡son de las cosechas que se van recogiendo!

 

Don Persio, muy atinadas  y oportunas resultan sus puntuales declaraciones en el tenor de lo que se trata. Ojalá que sirvan para llamar la atención hacia dentro, en el sentido de que algunos sectores de la prensa nacional sean algo más cuidadosos al momento de publicar con relación a ese país hermano, para que después no se contrasten reseñas, y vengan los pronunciamientos contestatarios.

 

Y además,  para que se entienda que aquí todavía quedan hombres en capacidad de responder como se debe a los que no miden sus palabras al expresarse con respecto a nosotros, y que osan estar acusando alegremente

 

Muy loable sería el que otros profesionales del periodismo nacional se inclinaran por emularle, con cobertura de propagación a nivel de todos los medios locales. ¡Que se piense más en función del país!

 

Esa es una problemática sobre la que, todo aquel que se sienta ser buen dominicano, debe aportar su granito de arena, y procurar difundir pareceres, en pos de la solución definitiva que se impone, como a los fines de romper con ese visible sendero que está conduciendo a que esta nación cambie de nombre, y la isla completa vuelva a llamarse otra vez, dentro de poco tiempo: “La Española”; o, quizás  se adopte otra denominación que mayor identifique la fusión a que se aspira, como por ejemplo: “Haitidom”.

 

¡Por no dar, nos están dando!, don Persio, y los objetivos se han ido logrando paulatinamente. Los “bombardeos” sostenidos, tanto externos como internos, están haciendo blanco perfecto. Por tanto, la lucha en contra, por parte de los pocos patriotas que aún quedan en este país debe proseguir con mayor fuerza cada vez.

 

Rolando Fernández