¡QUÉ INGRATA ES LA HUMANIDAD!

¡La mejor Madre!, la que tanto aporta a todos sus hijos: hospitalidad, alimentos, frutos de todo tipo, aire fresco etc.; aquella que, no obstante, es objeto de la mayor ingratitud humana; de maltratos inmensos e inmerecidos; que es explotada y contaminada sin compasión, provocándole daños de todo género; que solo se revela esporádicamente, dejándose sentir, como una forma de llamar a la reflexión a sus ingratos hijos, para  que depongan de muchas actitudes crueles en su contra, que a la postre siempre se vuelven hacia sí mismos, afectándoles considerablemente, y luego se están lamentando.  Ella recurre nada más que a mover súbitamente una pequeña parte de su cuerpo con determinación sentida, provocando pérdidas de vidas y materiales, sequías extremas, altísimas  temperaturas, hambrunas y escaseces diversas, todo como puniciones merecidas.  La Misma no habla, pero se deja sentir con furor cuando se enfada: ES LA MADRE TIERRA. No valen los pronósticos, ni las previsiones de carácter científico. ¡Es que me las voy a cobrar todas dice Ella!, y los grandes e inexplicables fenómenos naturales devastadores se producen, ante la impotencia fehaciente de los hombres. ¡Ama a la ¡Tierra como a ti mismo! Ella es la Madre Suprema de toda la humanidad.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Hasta algunos curas son superficiales

Sí, el decir que la gran criminalidad que se observa a nivel mundial en contra de las mujeres (feminicidios), es producto de la baja estima masculina, se puede calificar como un criterio muy superficial a nuestro humilde entender,  con todo el respeto que nos merece el articulista de que se trata.

 

Y, probablemente más aun resulta, el concebir que la razón base de la baja estima en los varones sea el crecimiento, desarrollo y brillantez que, según Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio, se verifica a nivel de las mujeres en los tiempos presentes. Es algo que hasta se podría interpretar como envidia, o temor de ser desplazados, lo cual resulta inconcebible.

 

Cualquiera se preguntaría: ¿por qué hay que estar matando féminas, por lo regular con premeditación, alevosía, y el gran  sadismo que en ocasiones se observa, cuando tratan de superarse como personas, tales entes sociales, siendo representantes esas del ser más importante que habita sobre el planeta Tierra, con roles humanos de tanta significación a cargo?

 

No creemos que esa sea una causa de valía a considerar, aunque en determinadas circunstancias es obvio que, sí podría estar parcialmente envuelta, dependiendo de la forma en que ese innegable avance en las mujeres pueda ser asimilado; que  provoque actitudes extremas inductoras hacia la consumación de acciones reñidas con el comportamiento debido, en términos de respeto mutuo, una competitividad frontal sin límites, y hasta la intención de incurrir en actos de agresividad con relación al sexo opuesto.  En tales casos es evidente que, esos factores no constituirían parámetros de desarrollo, sino que se reportarían más bien como retrasos de orden racional.

 

Nosotros creemos que, el hecho de que la mujer se supere en todos los órdenes, siempre y cuando los procederes que se observen sean los que en verdad correspondan, tiene que ser bien visto por todo hombre pensante, debido al concurso obligado que el mismo requiere de la compañera  imprescindible; siendo loable incluso, hasta que pueda estar en capacidad de sustituirle parcialmente en ocasiones.

 

Ahora, lo que viene ocurriendo es que, en el marco del liberalismo feminista mal asimilado por una gran mayoría de damas al que se aspira, aun vaya en contra de los dictados de la Madre Naturaleza, el asunto no es servir como consorte real del varón; ¡no!, es izar la bandera de una igualdad absurda entre ambos a todos los niveles; tratar de impulsar una agresiva competitividad frontal, algo que jamás será posible.

 

Pero además, hay muchos motivos de connotación incidentes, relacionados con los eventos denominados “feminicidios” que se verifican a diario, y que están más que a la vista: adicción a las drogas, actuaciones descaradas de infidelidad, chantajes y abusos económicos, adhesión a ritos satánicos, etc.,

 

Indiscutiblemente, son innumeras las causas que gravitan en esos incalificables actos.  Dejémonos entonces de estar andando con superficialidades al respecto, en pos de estar bien con Dios y con el diablo, como reza un refrán popular, según se advierte. ¡Llamémosle al pan, pan, y al vino, vino, si es que en realidad queremos contribuir a enmendar!

 

La verdad es que, nos extrañó sobremanera una consideración de tal tipo, plasmada por el connotado prelado católico, a través un artículo publicado, en el  tenor de lo que se trata, intitulado: “La baja estima del varón”, que apareció publicado en el medio “HOY”, edición de fecha 14-7-14, página 11ª, por su capacidad innegable, como el inmenso flujo de informaciones que maneja, en el amplio espectro de su trabajo eclesiástico y social.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

¡Ay mi país, a pasos de punching bag!

La verdad es que, cuando uno se encuentra en la presa local con noticias tales como: “Distribuidoras se oponen a reglamento” – por eso es que procede el vacunarse antes de hojear los medio nacionales -, la conclusión obligada a la que se arriba es que, hasta que en este país no aparezca un grupo de hombres bragados, que con real voluntad y firme decisión, en cuanto a defender a este pueblo de las desaprensiones, estafas y burlas de los inescrupulosos empresarios que nos gastamos, con el concurso obvio de los políticos corruptos y antinacionalistas  que se tienen entre nosotros, las cosas seguirán de mal en peor.

 

Claro, esos tendrían que ser seguidos por una juventud – la heredera de todos los posibles males legados -, no alienada, y que tampoco esté pensando en bachatas, ritmos metálicos, reguetón,  como en estar digitando mensajes-sandeces, ya un vicio, a través de los teléfonos móviles, que  se entienden una necesidad nacional, los ciudadanos de esta nación que no están ligados a los poderes económicos-políticos regentes, no les queda otro camino que acabar de joderse.

 

¡La última! De acuerdo con una información que apareció publicada en el periódico “Listín Diario”, sección “Economía & Negocios”, edición de fecha 9-7-14, “Las empresas distribuidoras de electricidad Ede-norte, Edesur y Edeeste prácticamente rechazaron el reglamento de la Superintendencia de Electricidad (SIE) que establece el procedimiento para que devuelvan a los usuarios regulados el monto que pagan como fianza al cancelar su contrato”.

 

Según la misma fuente, se alegó que, el “Reglamento para fijación, administración, actualización y reembolso de depósitos de fianzas por contratos de usuarios regulados con las empresas distribuidoras” contiene vicio de poder porque va más allá de las facultades del órgano regulador”.

 

Al parecer, los representantes de esas jugosas empresas entienden que, en ese tenor, a ellas hay que dejarlas hacer lo que les venga en gana también, en adición a todas las prácticas indebidas, abusivas y extorsionadoras en que incurren, con libertad extrema, en contra de los usuarios de un servicio público imprescindible: sobrefacturaciones, uso de paneles blindados para colocación de medidores, en que los clientes no pueden controlar, y mucho menos comprobar su consumo; como, apagones a granel, por averías, o adrede, que jamás han compensado, según lo manda el párrafo 2 del artículo 91 de la Ley General de Electricidad, entre otras maniobras más que cuestionables. Además, están las ineficiencias y descontrol en los voltajes servidos, que dañan electrodomésticos en cantidad considerable, sin ningún tipo de reclamo posible.

 

Con frecuencia se observan en los rotativos locales, reseñas como esa intitulada “La SIE ordenó acreditar 6.4 MM a usuarios energía”, que publica el medio “Listín Diario”, en su edición de fecha 8-7-14, lo cual pone en evidencia clara, los cobros excesivos e indiscriminados de esos “pulpos” comerciantes; de las estafas que intentan hacer a los clientes, que optan por reclamar, y consiguen respaldo. Hay muchos usuarios que no hacen diligencia alguna cuando pasan por esa situación de cobros indebidos, porque no creen en famoso PROTECOM (Dirección de Protección al Consumidor), pues lo consideran una extensión de las EDES.

 

También uno se encuentra con perlas así: “Varios sectores se quejan de interrupciones”, reseña bajo la firma de Lilian Tejada, en el mismo medio local, e igual fecha. Se debe agregar que, los apagones también se facturan muchas veces; pero, para cobrarlos a la población afectada, jamás para compensar por la energía no servida, como lo estipula la Ley General de Electricidad. ¿Es que la normativa legal solo aplica para un  lado? ¡Es lo que parece!

 

Finalmente, y con relación al Reglamento no aceptado por las EDES, según la información de prensa, a pesar de haber sido dictado por el organismo oficial regulador, la Superintendencia de Electricidad (SIE), lo más probable es que se tenga la intención de una fijación antojadiza de fianzas, y demás. Pero también,  de no devolver a los usuarios regulados  los montos  depositados por tal concepto, cuando se opte por cancelar los contratos firmados; que ocurra lo mismo, que con el  caso de la  compensación olvidada por la energía no servida. ¡Hacerse los locos, es lo que luce “quererse”!

 

Pero, sucede que, en lo que respecta a las fianzas depositadas al suscribir los convenios por ese servicio, su eventual no devolución después, podría considerarse como un acto doloso, debido a que ese tipo de colocación de recursos económicos continua siendo propiedad de los clientes, salvo algunas condiciones aplicables pactadas.; es un activo reservado de los mismos, en manos de los ofertantes, que entendemos solo puede ser expropiados por los acreedores en situaciones de los impagos que se puedan producir, para autocubrir deudas pendientes.

 

De incurrirse en la no devolución íntegra y oportuna de esos dineros, cuando proceda hacerse,  eso podría acarrear problemas de demandas, y que sean ventiladas las negativas que se verifiquen, en el marco de otro esquema legal más apropiado y pertinente,  que el relativo al sector eléctrico con exclusividad.

 

La suerte es que, aún quedan voces en este país, y personas dispuestas a enfrentar a esas “chupasangres”, las EDES, que se creen incontrolables, como es el caso al parecer del señor Edwin Cros, que expresó en esta ocasión, entre otras cosas, “el desafío de la institución reguladora es lograr que con el reglamento esos “monstruos ineficientes, hoyos negros financieros”, “refiriéndose a las distribuidoras, respeten el capital de los clientes”, se agregó. ¡Bravo!

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

 

Rolando Fernández

 

¡Tema para pensantes!, ¿parejos o no?

Muchos son los observadores y estudiosos del comportamiento social humano, que siempre han dicho: “cada burro busca su parejo”, queriendo significarse la igualdad necesaria de condiciones entre la gente. Y, esa es una gran verdad, que se corresponde con muchas circunstancias del diario vivir de las personas todas.

 

Sin embargo, hay un plano en el que tal concepción se torna bastante compleja: el marital efectivo. Cuando la pareja está conformada por integrantes entre los cuales hay similitud de condiciones: académico-profesional, cultural, económica, clase social, etc., el hombre bien puede tener mujer para, amen de,  consultar, llevar a cabo conversatorios de significación, análisis en conjunto de temáticas importantes, y representación en los medios de interacciones personalizadas.

 

Ahora, ¿se podría pensar igual, con respecto a la administración adecuada de una casa-vivienda, y como la compañera apta para cubrir las necesidades hogareñas que tanto el marido, como los vástagos procreados pudieran demandar? ¡Difícil!

 

Ahí está entonces el “tranque”, la disyuntiva con la que se tiene que lidiar, e impulsa a tener que decidir. ¡Qué se den ambas cosas, es una ficción!  Luego, ¿se busca igual, o no igualdad? ¿Qué sería lo mejor; o, lo que resultaría más pertinente en ese caso? ¿A qué nivel se debe preferir la falta de disponibilidad?

 

Se deben tomar muy en consideración, la imprescindibilidad de los aportes materiales (atenciones) y emocionales de la mujer hacia su cónyuge. Además, la formación hogareña de los hijos.

 

¿Qué dicen los que mucho saben?

 

 

Rolando Fernández

 

¡Amarga realidad que se observa!

¡Al final, inquilinos de una misma casa!  El adagio aquel de los antepasados: “ambos constituyen su media naranja”, se reporta más como una gran verdad durante los años de la vejez. Incluso, es cuando la complementación entre el hombre y la mujer más necesaria se hace.

 

¡Recuérdese siempre! Nadie es completo, los complementos mutuos son siempre requeridos. Lo demás es pasajero. Nadie es completo, pues siempre de algo se adolece, por más regalos que proporcione individualmente la Madre Naturaleza.

 

Por eso, en las uniones maritales deben prevalecer siempre más las condiciones y valores personales, sobre todas las demás cosas.

 

Después que los hijos se van a formar tienda aparte, “por ley de vida”, como se dice, sobran con regularidad los espacios maternos, y la amplitud de la casa-vivienda perturba.

 

Las visitas de los vástagos son esporádicas, si es que se producen.

 

Entonces, si entre los padres nunca ha habido la comprensión, como los aportes mutuos complementarios requeridos, ambos paran durmiendo por separados en cuartos diferentes.

 

A penas pasan palabras.  Los servicios domésticos tienen que encargarse por completo de ellos, principalmente del último, aunque la carga económica de ordinario nunca deja de estar a cargo del varón.

 

El hogar de la tribu biológica-sanguínea formada, se convierte  durante los últimos años cronológicos de  los padres de familia de que se trate, en una pensión con dos inquilinos: el viejo y la vieja.

 

¡Amarga realidad!, ¿verdad?

Informalidad laboral, ¡realidad beneficiosa!

Ese tipo de actividad en nuestro país, sentó sus bases desde hace ya muchos años.  De que, en diversas tareas de esa clase se perciben mejores ingresos que los obtenidos en base a los míseros salarios fijos que paga la formalidad, principalmente sueldos netos, es una gran verdad comprobable.

 

Para verificar ese parecer, no hay que andar con muchos rodeos y tantos tecnicismos; tampoco, utilizando el léxico condicionante y embaucador de estilo entre los economistas. Simplemente, hay que hablar de tú a tú con muchas de las personas que realizan actividades de esa naturaleza; que viven de ellas,  ¡y bien!, nada más procurando que sean sinceras, y no crean que les están poniendo un gancho, como suele decirse en el argot popular. ¿Comprobación? ¡Se tiene a la mano!

 

Claro, esa disparidad de criterios entre el Banco Central de la República, y el empresariado nacional, es obvio que se produjera. El primero está en capacidad de medir la mayoría de las cosas en términos económicos-monetarios; como, establecer promedios y variables, etc., tales herramientas a considerar en el marco de su trabajo institucional.

 

Mientras que el segundo, conocedor internamente de esa realidad incuestionable, y que hace provecho de muchas circunstancias relativas que se presentan en su favor para aumentar márgenes de beneficios, disminuyendo sus costos operacionales, amén de su condición dentro del esquema capitalista explotador, tenía que “sangrar por la herida”, como se dice, y lo ha venido haciendo, elevando voces de defensoría y contradicción, a través de sus más envalentonados representantes.

 

Ahora, esa es una temática que tiene algunas aristas ponderables, aunque todas, como es lógico suponer,  convergen por derivación en el aspecto salarial. Probablemente, hay de esas que  no son manejadas al dedillo por los economistas, pero sí por los avaros y oportunistas empresarios, que bien saben,  y procuran beneficiarse de las mismas.

 

Se debe reflexionar por ejemplo sobre que, este es un país donde se estudia por moda normalmente; que la educación a nivel superior es un negocio abierto; que la misma está caracterizada por la ineficiencia, y acosada por la introducción mercadológica esnobista, y polítiquera  alienante, de tecnologías al último guay de la moda, que se tornan embrutecedoras, por lo mal asimiladas que resultan.

 

De la universidades nuestras todas, están egresando seudos profesionales – nada más con títulos para enmarcar -, que el mercado laboral de la nación no requiere. Y es que,  no hay la coordinación debida en ese orden.

 

Se ofrecen indiscriminadamente las carreras, y la juventud  escasa de cerebro que ahora predomina, va y las inscribe de forma alegre, sin pensar en el después, ¿qué hago?

 

Evidentemente, luego que logran egresar de las academias de educación superior, con más lagunas en la cabeza que pelos de cabellos, no encuentran espacios para ejercer; y por consiguiente, tienen que “alquilarse” por lo que les ofrezcan.

 

De lo contrario, hay que dedicarse a cualquier otra cosa para poder subsistir, menos a lo que estudiaron. Incluso, es posible que ni siquiera den para lo que cursaron; o, que no haya mercado laboral en realidad para la disciplina.

 

Entonces, dizque graduados ya, van a parar como taxistas, dueños de puestos de alimentos (comidas) ambulantes, de salones de belleza, vendedores, visitadores a médicos, secretarias asistentes, y hasta actividades callejeras diversas, que desarrollan por obligación.  Cuando no es que se van fuera del país, a laborar en bodegas y tarantines neoyorquinos.

 

El empresariado de este país conoce sobre todas esas circunstancias, y en función de eso, ofrecen salarios de miseria.  ¡El que quiere está bien, sino que se vaya! Si las universidades locales prepararan como se debe los recursos humanos que en verdad se necesitan, los empleadores tendrían que pagar salarios razonables y equitativos, y eso sí que haría disminuir de manera  considerable el trabajo informal.

 

En el orden de la informalidad laboral, siempre tenemos como referentes, dos casos bien conocidos en lo personal:

 

El primero, se trata de un paletero, alfabetizado solamente, que había en nuestra facultad uasdiana, que vendía desde dulce y mentas, chicles, hasta café y cigarrillos, lápices, tiza, bolígrafos, etc. El mismo siempre se daba sus tragos, y muchas veces decía a los estudiantes, cuando estaba medio contento: “ustedes sí que son pendejos, jodiendo tanto con esos libros, y pasando malas noches para poder graduarse. Sin embargo, yo gano más que ustedes ahora, como después que terminan, y trabajan también. ¡Vivo mejor!, me alcanza lo suficiente para comer y beber”. Y, personas que conocían bien de cerca a ese señor, atestiguaban sobre esa realidad. ¡Cierto!

 

Otro: un amigo con algún nivel de estudios universitarios, los dejó de repente, y sin pensarlo mucho, para dedicarse junto a su esposa a la producción y venta de empanadas, yaniqueques y pastelitos, en horario vespertino solamente. El mismo se convirtió luego en un afortunado empresario, hasta la fecha, aunque cambio de giro años después, pero jamás empleándose.

 

¿Y entonces, se gana más o no? El asunto no es que sea informal jurídico, tributario, o per se, como expusiera Ernesto Selman, al abordar sobre la temática.  ¡Que se dejen los empresarios de estar contradiciendo algo que está más que a la vista! A los trabajadores  informarles les va mejor en términos salariales. Solo ellos saben lo que en realidad ganan; no tienen que darle cuenta a nadie; normalmente, no pagan ISR por lo percibido. Ni siquiera contabilidad lleva la mayoría. Y, gozan de plena libertad laboral, sin tener que estar aguantándole “vainas y maltratos a nadie, probablemente más bruto que ellos mismos. Pero, es el dueño, y el que dice, donde hay que amarrar el burro.

 

Aquí nada más tienen buenos y lujosos salarios, bajo relación de dependencia, los políticos, que como todo el mundo sabe, son analfabetos en su mayoría. Y, la gente de vergüenza, que no quiere involucrarse en esa desacreditada actividad, prefiere mejor el trabajo informal, pues necesitan vivir con las menores penurias y escaseces posibles, cosas que no se pueden logran a partir de un miserioso salario fijo, en un país donde la inflación, las gravosas cargas impositivas, la especulación, y en fin el alto costo de la vida, son las cosas que prevalecen.

 

Rolando Fernández

CUANDO MÁS ATACA LA DEPRESIÓN

Una de las enfermedades que más afecta a un gran segmento de la sociedad mundial es la depresión.  Aunque muchos profesionales opinan, en capacidad de hacerlo – médicos con especialidades diversas, pero principalmente, siquiatras y psicólogos -, que en la mayoría de los casos la razón  básica de la misma es de orden genético-hereditario, teniendo parcialmente razón, ya que toda corriente de vida tiene un prediseño de curso, y ese estado de salud podría ser una codificación incluida en el patrón a seguir, hay un factor muy importante a considerar en adición, respecto de la mencionada afección de que se trata, y que se reporta quizás como el más difícil de combatir, tanto en el contexto de la medicina convencional, como en lo personal propiamente.

 

El mismo hace acto de presencia con regularidad, cuando los brios. las pujanzas, como las normales osadías juveniles y de tempranas edades comienzan a desaparecer en las personas; que los niveles de concienciación tienden a aumentar con relación a la  verdadera esencia de la especie humana – espiritual -; y, retrospectivamente, se medita sobre las ocurrencias acaecidas durante el tiempo ya transcurrido,  cuyos frutos apetecidos y logrados comienzan a brillar por su ausencia.

 

También disminuyen al unísono, tanto las expectativas halagadoras, como las aspiraciones materiales de otrora, que se van desvaneciendo con el paso de los años. Entonces, las preguntas que mentalmente con frecuencia asaltan son, al evaluar los entornos prevalecientes  y las condiciones reinantes de todo tipo: ¿Se lograron las cosas en verdad deseadas? ¿Valió la pena tanto sacrificio, el afanar en demasía?

 

¡Puede ser que sí, o ser que no! La respuesta que surja podría crear un estado de complacencia obvio, de ser afirmativa claro está; pero, a su vez ese estaría rodeado de limitantes para disfrutes ya, e incertidumbres, en el sentido esto último, de que los haberes materiales no caben en el equipaje mortuorio. ¡Me tengo que ir en cualquier momento, y dejarlo todo!, sin saber quién en realidad se va a beneficiar de los mismos. El desasosiego será mayor,  cuando las probabilidades apunten hacia las personas que, en verdad sean las que menos lo merezcan.

 

Es cuando con verdadero ahínco, se comienza a reparar, sosegada y continuamente, en el sentido del mensaje que dejara plasmado bíblicamente el Predicador, para que fuera siempre observado.Eclesiastés: “1:14 Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

 

En esos precisos momentos, se alcanza a asimilar la gran veracidad que sus sólidas palabras envuelven.  Pero además, se empieza a advertir, en adición conexa,  el peso de las ingratitudes humanas; de las dobles caras con las que se debió  aprender a jugar desde muy temprano, y no se hizo; esas que utilizan tantas personas cuando se acercan a uno para compartir, o lo hacen en pos de demandar cualquier tipo de ayuda personalizada.

 

Un gran despertar se verifica; se hace real conciencia en cuanto a que,  todo el que se ha acercado buscando convivencias conjuntas, incluidos algunos personajes familiares, cualquier tipo de trato, amistad, etc., con rarísimas excepciones, lo ha hecho solapando actitudes materiales interesadas.  Que es lo que siempre ha prevalecido, pincelado, o adornado con acciones de demagogias e hipocresías, detectables con facilidad, pero que de ordinario se dejaron pasar por alto, y se reportaron como nimiedades momentáneas, que cursaron de manera desapercibida, aunque ocasionalmente, en parte se notaban bastante.

 

Todo ese escenario “vivencial” planteado con anterioridad, cuando se produce, ¡crea después!, si no es algo congénito-hereditario, o va ¡disparando paulatinamente, hasta hacer alcanzar grados mayores de expresión lesiva!, los estados depresivos latentes en las personas, es decir, cuando tal condición ha sido codificada previamente a nivel genético, y claro, determinados factores externos habrán de contribuir a despertarla con  más rapidez. ¡Entonces, sí que hay depresión en ambos casos!, que bien se puede considerar como una enfermedad propiamente, y que con tratamientos médicos, será muy difícil que se pueda erradicar.

 

La misma solo mejoraría en gran medida, a partir de autocondicionamientos mentales impuestos, tratando de concienciarse en verdad sobre la situación por la cual se atraviesa, con condiciones que son irreversibles, e incertidumbres por ansiedades acumuladas, con adecuadas terapias verbales de orden profesional, y un programa de ejercicios físicos bien administrado, sin la utilización de químicos reguladores y “escondedores” de realidades, cuyos efectos secundarios resultan normalmente peores que la misma afección original.

 

Pero además, haciendo las reflexiones debidas, y asociando los aconteceres que se padezcan con el contexto espiritual-esotérico, en términos de sus prescripciones y enseñanzas verdaderas; reconociendo lo que en esencia somos los hombres (general) sobre el planeta Tierra: entidades espirituales en busca de una experiencia humana; y que como tales, las cosas materiales tienden a carecer de importancia, en medida que se va despertando.

 

Procurar por tanto, una  total adhesión a los preceptos emanados de la espiritualidad sentida, intentando hacer caso omiso a los provenientes de la convencional religiosidad social, ¡es la mejor medicina!, el más significativo reconfortante de las energías orgánicas y mentales, que va minando siempre la depresión sostenida, como el mayormente efectivo reparador del sueño habitual necesario.

 

Rolando Fernández

 

¡Conózcase lo que se debe!

Hay cosas que a simple vista lucen sencillas, que carecen de importancia; que ningún efecto a posteriori reportarán.  Así parecen para quienes las realizan, como también los observadores.

 

Indiscutiblemente, muchos de los pensares de ese tipo están pincelados con un color significativo de inconsciencia humana, que ostentan tantas personas desconocedoras de lo que en realidad es la Vida, como de todas las formas en que se expresa en plano terrenal, a través de las diferentes especies que habitan en el planeta.

 

La Vida es Dios Mismo, manifestándose a nivel del plano de la materia densa (plano físico). En todo cuánto respira ¡hay Vida!, está el Gran Arquitecto del Universo representado, se alberga un fragmento de la Superior Conciencia Divina, de la Inteligencia Suprema que cada cosa existente impregna, no estando nada exento de la Misma. Se procura desde lo Alto, experiencia evolutiva terrena, sin importar la especie que sea, humana o animal.

 

En tal virtud, las corrientes de vida que ambos cursan (lapsos periódicos de tiempo prediseñados), se deben honrar siempre, en pos de que la mismas terminen cronológicamente, cuando tenga que ocurrir. De ahí que, las precipitaciones, o el impedir las subsistencias físicas a destiempo sean improcedentes, y generen por supuesto, efectos kármicos futuros.

 

Lo expresado con anterioridad, viene a raíz de un triste proceder que de ordinario observa un sinnúmero de gente, y que consiste en lo siguiente: luego que se pasan un buen tiempo recibiendo cariño y soporte emocional de algunas mascotas que poseen (animales domesticados), sin importar las que fueren, que incluso las mantienen como un miembro más de la familia, cuando las mismas se enferman, en vez de procurarles asistencia facultativa y medicarles, lo que hace es botarlas, lanzarlas a las calle, para el desamparo y la intemperie se encarguen de acabar con ellas. ¡Cuánta crueldad!

 

Jamás hacen lo mismo que harían con cualquier ser humano, en cuanto a cuidar de él, hasta que en definitiva no respire más. Y es que, ignoran que el mismo hálito de Vida que está en ellos, es igual al que anima – ¡qué parecido!, ¿verdad? -, a los animales, aunque no haya individualizaciones particularizadas de evolución terrenal (pertenezcan a las llamadas almas-grupo, según los esoteristas); que ambos proceden de la misma Fuente: Dios, o como le quieran llamar a la Superior Conciencia Divina.

 

Obviamente, su ingratitud y el irrespeto a la Vida Divina expresada a nivel de las especies inferiores: los irracionales e indefensos animales, de seguro tendrán también sus consecuencias punitivas.

 

Luego, la Madre Naturaleza les pasa las facturas correspondientes en los momentos menos esperados, y entonces comienzan a preguntarse, ¿qué es lo que estoy pagando?

 

¡A REFLEXIONAR SOBRE  LO EXPUESTO!

 

Rolando Fernández

¡MAYÚSCULO INDICADOR!

¡MAYÚSCULO INDICADOR!

 

¡CUÁNTA INCONSCIENCIA HUMANA! ¡CUÁNTA FALTA DE  CONOCIMIENTO RELIGIOSO-ESPIRITUAL ¡CUÁNTA FALTA DE VISIÓN! EN ESTOS PRECISOS MOMENTOS, LA GENERALIDAD DE LA GENTE A NIVEL MUNDIAL, SOLO ESTÁ PENSANDO EN LOS GOLES DEL FÚBOL, Y LA FAMOSA COPA PARA EL GANADOR DEL EVENTO. SIN EMBARGO, MUY POCOS SON LOS QUE REPARAN EN LOS MISILES LANZADOS EN LA FRANJA DE GAZA, E ISRAEL, COMO LA CANTIDAD DE PERSONAS MUERTAS YA REGISTRADA,  EN EL MARCO DEL CONFLICTO BÉLICO QUE SE VIENE VERIFICANDO EN ESA PARTE DEL PLANETA TIERRA, Y QUE BIEN PODRÍA ACARREAR SERIAS CONSECUENCIAS PARA LA HUMANIDAD EN SENTIDO GENERAL. LA PELIGROSIDAD ESTÁ A LA VISTA, EN TÉRMINOS DE UNA EVENTUAL TERCERA GUERRA MUNDIAL. A ESO SÍ HAY QUE PONERLE MUCHA ATENCIÓN, Y DEJAR DE ESTAR PESANSÁNDOSE SOLO EN FÚBOL. NO ES QUE SE DEJE DE HACER POR COMPLETO, EN CUANTO A LA ACTIVIDAD DEPORTIVA, CON AMPLIOS RIBETES MERCADOLOGICOS COMO SIEMPRE; PERO, EN ESTA OCASIÓN, SE HAN PRESENTADO CIRCUNSTANCIAS MÁS IMPORTANTES EN LAS QUE SE DEBE FIJAR LA ATENCIÓN, Y MEDITAR SOSEGADAMENTE.

 

¡QUE ME EXCUSEN LOS FANÁTICOS DEL FÚBOL;  QUE NO SE DEJEN CEGAR POR EL FANATISMO, Y PONGAN LOS PIES SOBRE LA TIERRA! DENTRO DE ELLOS HAY MUCHA GENTE CON EXPERIENCIA, Y AÑOS SUFICIENTES DE VIDA, NO SOLO  LA JUVENTUD IMPENSANTE PREVALECE.

 

UN MEDIO LOCAL DOMINICANO PUBLICA A NIVEL DE  PRIMERA PÁGINA: “SUENAN LOS TAMBORES DE GUERRA”, EN RELACIÓN CON ESOS ACONTECIMIENTOS, Y TAL ASEVERACIÓN DEBE LLAMAR A REFLEXIÓN. ¡HÁGASE, QUE NO ESTÁ DEMÁS!

El caso Francina Hungría

Al abordar esa temática, es posible que muchos, de inicio, estén pensando en que nos vamos a referir a los aspectos policiales, investigativos y judiciales del considerado acto criminal de que fuera objeto la prestante joven profesional, a consecuencia del cual perdiera la visión completa.

 

¡Pues no! Después de lo acontecido a esa dama, un hecho que recibiera amplio despliegue informativo casi a diario a nivel de la prensa local, por la connotación e indignación que produjo, y los ingentes esfuerzos médicos-científicos, en pos de evitar que la misma quedara ciega por completo, tanto en el país, como fuera del mismo, exhibiéndose muy loables gestos de solidaridad en favor de la misma, nada se iba a lograr, aun el tipo y magnitud de las condenas que pudieran ser impuestas a los presuntos, y confesos agresores luego. Ya el palo estaba dado; “ni Dios lo quitaba”, como reza un decir popular. Menos importancia podría tener ahora, el proseguir hablando sobre dicho evento en esos términos. ¿Para qué?

 

Lo que sí procede destacarse en el presente, en adición a que ella  lograra sobrevivir a un impacto de bala recibido en pleno rostro, es la actitud a posteriori adoptada por esa muchacha profesional, que fuera víctima de tan deplorable agresión, en el sentido de la conformidad, y el perdón manifestado, extensivo incluso hasta sus mismos agresores materiales, acompañadas ambas cosas, subsiguientemente, de “templanza, bondad, determinación, fortaleza, e ideales”, como bien lo señalara Rafael Molina Morillo, al dedicarle  sus  “Buenos Días”, edición de fecha 4-7-14, bajo el subtítulo  “Luz en la oscuridad”; diciendo además: “La envidio”,  y manifestando querer tener esos atributos.

 

También vemos como muy merecida, la reseña que publicara el medio local, respecto de los trabajos que aspira llevar a cabo su Fundación, incluido “el Primer Clásico Beep de  Béisbol”, que fuera montado en el estadio Quisqueya, como la indicación de algunos otros proyectos específicos que se tienen en carpeta. (Véase “El Día”, de la fecha señalada, página 45). ¡Cuántos, con muy buena visión, ojos perfectos, tal se dice, y recursos económicos disponibles, deberían emular a la joven agredida!

 

Y todo por su parte, en pos de darle un nuevo giro a su corriente de vida, ya bajo otro esquema aparentemente fortuito; colmarla de sentido, para poder proseguir disfrutando de la misma, sobre todo sin rencores, y con fehaciente ánimo de contribuir con los demás congéneres, a través de la creada “Fundación Francina Hungría, Inc.”, con el seguro apoyo económico de las colaboraciones agenciadas.

 

Reflexionando sobre los estatus, o estados, en el antes, cuando esa joven se encontraba en pleno disfrute de haber alcanzado recibirse como profesional en el área deseada, y la complacencia que reporta el inicio de un ejercicio laboral prometedor, como en el surgido después de cuánto le ocurriera, quedando prohibida y aparentemente limitada para toda actividad en gran medida, una pregunta obligada que debe asaltar a todo pensante es: ¿quién que haya pasado por una experiencia similar, observaría igual comportamiento, esa dedicación, tal deseo de servir incondicionalmente, incluso en favor de las personas que padecen de su misma afección visual hoy; y que, como complemento, tal condición adquirida, le haya inducido a trabajar en el orden de minimizar los efectos limitantes que causa dicho padecimiento? ¡Inquietante! ¿verdad?

 

Esa sí que es la parte más importante ya, diríamos nosotros, sobre la que se debe hablar y analizar con respecto al caso Francina Hungría, y sobre la que mucha gente debería concienciarse, para aceptar que toda corriente de vida en curso tiene un prediseño que obviamente desconocemos, pero que debemos aceptar conforme todas las ocurrencias relativas, ya que nada pasa por accidente. “Nada es casual, todo es causal”, dicen los más connotados esoteristas.

 

En torno a Francina, y al margen de cualquier otra circunstancia eventual posible, solo una persona que haya encarnado una entidad Alma-espíritu con suficiente grado de evolución divina actuaría de esa manera; alguien que haya logrado intuir las razones, los porqués de estar físicamente en el planeta Tierra; que esté en capacidad de escuchar la voz guía silente de la Presencia Divina que mora en su interior; de acallar la mente inferior, el ego humano que siempre procura interferir en todo. De lo contrario, sería imposible pensar y proceder de esa forma, después de pasar inesperadamente por contratiempos de ese tipo.

 

Nos recuerda  ese episodio, como los posteriores procederes en esta ocasión, a alguien que padeció de un fulminante cáncer estomacal; que soportó con toda valentía y decisión los inmensos dolores causados por la enfermedad, y nunca aceptó que pusieran en su boca, o le inyectaran algún tipo de calmante para aliviar su sufrir.

 

Se mostró más que fuerte ante todo, diciendo a sus familiares y conocidos: “yo sé que esto me corresponde pasarlo. Sembré en el pasado, y  hoy tengo que padecer esta afección torturante. Es una deuda que debo pagar; y por tanto, me siento satisfecha haciéndolo, quitando esa piedra de mi sendero de evolución consciente. ¡Hágase la Voluntad de Dios!, expresaba con fervor. “Solo déjenme descansar, y partir en paz”, solicitaba.

 

¡Reflexiónese sobre cuanto se ha expuesto en esta humilde opinión!

 

Rolando Fernández