Hablar de elecciones ahora, en Dominicana, ¡como que no pega!

Con todo el respeto que puedan merecer las autoridades competentes en este país; y, aunque constitucionalmente se deba hacer, como que se esté procediendo en tal sentido, no creemos que la población perciba atinada la publicación de un titular periodístico tal: “JCE avanza en montaje de elecciones”. Claro, refiriéndose a las de mayo próximo. (Véase: periódico “El Día”, del 24-3-20).

¡Jamás!, como es obvio suponer, en estos acuciantes momentos de crisis sanitaria en que vive el país, según las informaciones que están fluyendo, y frente a las cuales hasta se reportaría algo contradictorio; máxime, cuando  se piensa en las clases más carenciadas del mismo, “que se las llevando el diablo”, como se dice popularmente, a raíz de la pandemia del coronavirus, que es una cruda realidad, independientemente del manejo político y comercial que se le esté dando entre nosotros; amén de los rigores de la cuarentena preventiva decretada por el Gobierno, que impide laborar en muchos sectores informales, principalmente.

Es evidente que, los desenlaces finales para esta sociedad, en relación con dicha enfermedad, y que se extiende por todo el territorio nacional, de sumo cuidado, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aún son impredecibles, debido a lo cual, los servicios asistenciales básicos, al igual que, el no estar provocando afectaciones emocionales severas en la gente, se imponen con más rigor cada vez.

Por ese poco pensar, primero, en las vicisitudes por las que viene atravesando este pueblo, como se evidencia, es que ya el grueso de la ciudadanía local no cree en las instituciones oficiales del país; y mucho menos, en los negocios llamados partidos políticos, y sus máximos representantes. El estar hablando de elecciones, y politiquerías baratas en estos precisos momentos cruciales para la nación, lo dice todo.

Sobre lo que más se debe estar tratando ahora mismo entre los dominicanos, es en cómo prevenir el mal de referencia, y preservar en todas sus partes la salud física, mental, y emocional de los votantes, la sociedad misma.  Es lo que se requiere hoy, estar presente en todos los medios de comunicación de masa.

No es de sufragios ciudadanos, ni del montaje de un proceso electoral costosísimo, innegablemente, para la República, y que como es obvio suponer, habrá de restar capacidad financiera al Gobierno; recursos económicos que se estarán requiriendo desde ya, para el combate del virus letal que viene azotando el país, lo cual, sí que es, más prioritario.

Eso, es lo de más obligatorio cumplimiento actualmente. Todo el resto puede esperar, quiérase o no. Por tanto, manejarse las situaciones presentes con la prudencia necesaria, y no estar publicitando acciones oficiales que estén totalmente fuera de la principal problemática sobre el tapete hoy en el país. la crisis sanitaria del coronavirus, es lo más procedente.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡Qué solo hablen los que saben!

Los todólogos locales, deben callarse boca, en estos momentos de crisis sanitaria tan tormentosos que vive el país. Hay temáticas que deben estar restringidas solo para personas con autoridad para abordarlas, como externar juicios u opiniones.

No cualquiera puede hacerlo, como tratándose de algo nimio, e intrascendente, tal es lo que por lo regular se estila en Dominicana, donde muchos “programeros”, e invitados a los canales nacionales de televisión, creen saber de todo, y hablan por hablar, sin base alguna.

Sobre la problemática que ahora está en el tapete, tanto a nivel nacional, como internacional, la crisis sanitaria del coronavirus, que no es un simple dolor de cabeza, como sostienen altos conocedores científicos de la salud, no se debe estar emitiendo comentarios juiciosos, como haciendo recomendaciones carentes de sustentos valederos.

Pero, como aquí el grueso de la población cree “saber de todo”, y no hay reparo alguno para estar hablando sandeces, no hay porque extrañase ahora. Ni siquiera muchos médicos están en capacidad total de orientar debidamente a la población sobre prevención, y la eventual cura en torno al letal virus.

Claro, algunos decires de cuántos se escuchan actualmente, guardan estrecha relación con capitalizaciones políticas, y comerciales. Es obvio que, se trata de pescar en mar revuelto, y de usar algunos el coronavirus, como una excusa más, para la realización de   acciones premeditadas, e indecorosas muchas, de indoles diversas.

Una de las medidas prioritarias que debió haber sido adoptada por el gobierno local, aunque fuera tardía, como se entienden las demás, en las que tampoco se ponderaran los efectos a posteriori, seguros, fue el prohibir que gente no autorizada,  se estuviera refiriendo, como “gallaretas”, a la peligrosa crisis sanitaria que afecta a la sociedad mundial, el coronavirus, ya entre nosotros, a través de los medios de comunicación de masa; algunos personajes conocidos, queriendo lucírsela, como siempre, y que los vean como grandes piezas sociales, aunque seudo colaboren.

Y otros, politiquear, como mercadear productos preventivos contra el mal, y aspiraciones electoreras, al tiempo de desorientar, más que otra cosa a las personas; quizás hasta adrede en ocasiones, para crear un mayor pánico en la población, con fines distintos, aunque inferibles, por supuesto.

Pero, hay que dejar hablar a todo el que quiera hacerlo; ¡no importa!; y más, si ayuda a crear un miedo generalizado, de esos que en el orden político más convengan, como en este caso lo sería, según interpretaciones externadas por ciudadanos entendidos, el limitar los aprestos para acciones reivindicativas por parte de la población, a través de las votaciones en las urnas, a celebrarse próximamente.

No son pocos aquí, los que están asociando ciertas iniciativas oficiales, y otras procedentes de determinados sectores privados, con el procurar una eventual suspensión del proceso electoral que se avecina, luego de lo ocurrido en marzo 15 del presente año, en que la oposición salió favorecida.

Es lo que se advierte, políticamente hablando, con muy poco margen de error posible, debido a que tal situación obligaría a una extensión del mandato gobernante presente, hasta tanto se pueda convocar para nuevas elecciones.

Y, como es obvio pensar, ¡se quedarían entonces los que están, por un tiempo mayor!, bajo el supuesto preocupante en esos entornos, de que el oficialismo, no va a recibir de nuevo el respaldo popular.

Eso del coronavirus, vale reiterar, no es como estar hablando de cuál es el líder del momento, si Leonel, Danilo, o Luis. Esta pandemia hay que enfrentarla con la seriedad debida, y que se adopten las medidas realmente necesarias en favor de este casi desamparado pueblo en el ámbito estatal, a los fines de evitarle problemas mayores.

La mejor muestra de que esta peste va en serio, es lo que se está viendo en el contexto internacional, y los impactos del virus, tanto a nivel local generalizado, como en aquellos mandamases del exterior, individuos potentados, y países poderosos de la geografía mundial.

Políticos del patio, bocinas pagadas, y mercaderes representados por seudo comunicadores, déjense de estar jugado con la salud de este pueblo, y cedan los micrófonos en los canales de televisión, y la radio, a personas autorizadas, qué en verdad puedan orientar y recomendar al respecto.

¡Sí!, a profesionales con base científica, ¡qué los tenemos aquí!, para que hablen sobre la prevención y manejo adecuado de esta peste, el coronavirus, que puede causar serios estragos en nuestra sociedad, carente, como es bien sabido, de médicos suficientes para asistir, e incapacidad física hospitalaria fehaciente, frente a la demanda probable de pacientes que la requieran, en caso de que la pandemia se extienda, como ha ocurrido en otros lugares.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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La Madre Naturaleza también pasa factura

Ante la situación tan calamitosa que está afectando al mundo en estos momentos, la “pandemia del coronavirus”, que azota en ese ámbito, son muy pocas las persona que piensan en los efectos kármicos que pueden acarrear los comportamientos desaprensivos que viene observando el grueso de la especie humana, motorizados en gran parte por el egoísmo fehaciente, y los malos pensamientos que se tienen, e inducen a actuar a los hombres.

También están, las ingratitudes marcadas; los grandes apegos las cosas materiales; y, la degeneración social misma generalizada en curso; como, los abusos e irrespetos que se cometen en contra de la Madre Superior: la Naturaleza.

Al respecto, se habla nada más, especulándose, en términos terrenales; de quién, y dónde se creó el letal virus, atribuyéndolo algunos a intereses comerciales y políticos entre los mandamases del mundo; los que más tienen, y pueden, en el orden económico.

Se infiere que, jamás piensa nadie en que las causales principales relativas pudieran estar fuera del Universo manifiesto, y que de paso vale decir, podrían ser las más importantes, relacionadas directamente con la Ley de Causa y Efecto – Ley del Karma, esotéricamente hablando -.  ¡Qué no se crea, que solamente están aquí!

Sí, esa regla, cuya administración, y aplicación inexorable, desde un plano de conciencia muy superior al nuestro, está a cargo de entidades divinas encargadas; que, como es lógico suponer, proceden, y escogen los momentos oportunos para actuar.

Es obvio que, los humanos se han desbordado, en términos de sus pensamientos dañinos y actuaciones muy impropias; que sus acciones rayan casi ya con lo degenerativo total.  El mejor referente, es el deterioro fehaciente de la sociedad mundial, en todos los sentidos

Se les olvidó que, hay poderes muy superiores que supervisan y dirigen el planeta; como, mandamientos celestiales, que no son meramente religiosos, y que se reportan de obligatoria obediencia, o sumisión, y honra por demás, siempre, cuya inobservancia, acarrea de ordinario efectos kármicos-punitivos de alta consideración para la especie humana.  Por ahí puede andar también, el origen de algunas pestes, como esa que de ahora se trata. ¡Qué nadie se pierda!

Es evidente que, la humanidad ha ido tomando un curso que ya no permite dispensación alguna por parte del “Creador de Todo”; qué, podría estar facturándole en estos momentos a la especie, como en otras ocasiones, por los malos procederes que se observan terrenalmente, caracterizados, en gran parte, por la explotación del hombre por el hombre; especulación con los recursos naturales, como es el caso del petróleo mismo, cuyo precio del barril anda hoy por el suelo, destacable; malos gobiernos de los países, corrupción a todo dar, etc., y las demás actitudes grupales o personalizadas negativas conexas.

El mundo no puede continuar transitando por los mismos senderos involutivos que hasta ahora. Alguna forma de enmienda y contrición humana tiene que procurar su Gran Arquitecto, antes de que se expanda por completo la nueva Sub-Raza que está germinando desde hace un tiempito ya: 6ta de la 5ta. Raza Raíz, de las siete programadas para este Sistema Solar, y que el planeta Tierra quede convertido en Sagrado. Así lo han explicado algunos Maestros Ascendidos, a través de los amanuenses escogidos.

En adición, preciso es recordar aquí los eventos prescritos bíblicamente hablando, y detallados, respecto de las ocurrencias que se habrían de verificar al final de los últimos tiempos de la llamada Era Cristiana – Pisciana, para dar paso a la Acuariana, en que según los entendidos ya de hecho se está. Fue el mismo Amado Maestro Jesús, avatar de la concluye, quien los señaló.

Fijaos pues, aquellos que nos honren con la lectura de lo aquí plasmado, en cómo se pueden asociar fácilmente los hechos tormentosos presentes en el mundo de hoy, con causales provenientes del ámbito espiritual evolutivo esotérico, y que no todo análisis debe estar ´circunscrito a lo especulativo terrenal propiamente, para estar emitiendo opiniones a medias.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Qué dijeron los comicios municipales pasados

Acaban de transcurrir en Dominicana las elecciones extraordinarias, para la escogencia de los munícipes locales, que asumirán las respectivas “posiciones “jurisdiccionales de gobierno”, durante los próximos cuatro años, y que fueron fijadas por la Junta Central Electoral (JCE), para el 15 de marzo próximo pasado, después del desagradable evento inesperado de febrero15, de este mismo año que discurre, la anulación de tal certamen para entonces programado.

Como se estila siempre, muchos están celebrando las victorias obtenidas en las urnas, mientras otros saborean el polvo amargo de sus derrotas; algunos patalean resultados; o, “esgrimen” circunstancias que en su opinión les fueron adversas, para justificar la “subida de vidrios”, o desprecio, por parte de la población,

Aunque todo el proceso se llevó a cabo con aparente calma, y con tropiezos de poca significación, hasta ahora, según lo apreciado, a pesar de las incertidumbres previas que se tenían con relación al mismo, sí que ese permite darle ciertas lecturas importantes a considerar, por parte de los dominicanos que piensan en su país, sobre todo; y, de los mismos políticos desaprensivos del patio, para que tiendan a reflexionar respecto de sus acciones indebidas.

Entre aquellas, y quizás una de las más importantes, es el grado de abstención que se verificara – por encima de un 60% se proyecta, según se informó -, a pesar de las efervescencias juveniles exhibidas últimamente, mostrando esos muchachos, la gran preocupación que tienen por los derroteros que ha seguido esta nación durante los últimos años; como, los legados azarosos que se les están dejando, y deberán enfrentar más temprano que tarde.

Es obvio que, en conexión con esa, está la incredulidad que tiene la población respecto de los negocios llamados partidos políticos, como con sus más altos representantes; y, los candidatos a los diferentes cargos electivos que de ordinario proclaman; que se escogen por estar alineados con determinados grupos, y que se comportan luego como títeres de los poderes hegemónicos que gravitan sobre este maltratado pueblo.

Tal es bien sabido entre los dominicanos, por lo regular no se ofertan aspirantes a ocupar posiciones públicas que reúnan reales aptitudes, y que denoten actitudes patrióticas. ¡Sobran los referentes!

Las condiciones por las que trata de venderles a la sociedad, y catapultarles son: la adhesión a las tendencias predominantes a lo interno de los partidos, como la defensa de intereses particularizados, y la proclividad a dejarse narigonear fácilmente por los mandamases allí.

Por lo que con facilidad se aprecia, esta vez no ha sido la excepción. Se advierten entonces de nuevo los aprestos, y realizaciones concretas, para continuar transitándose sobre los mismos rieles de siempre. Muy poco se notan las diferencias.

Y que, independientemente de quienes hayan sido los ganadores en estas pasadas elecciones municipales, lo que se tiene otra vez, son políticos para ocupar puestos, sin importar las labores necesarias exigibles a llevar a efecto.

También, y como siempre, al margen de las condiciones personales requeridas; por lo que se aprecia que, en verdad, no van a servir a esta sociedad desde las posiciones alcanzadas, de la manera en que se demanda. Es obvio que, se está en presencia de las mismas fragancias, aunque en potes diferentes, claro está

Luego, para qué sufragar en las urnas, siempre teniendo que aceptar los mismos platos que le sirven a la población; bajo un sistema de seudo democracia representativa que no funciona; que solo ayuda al enriquecimiento ilícito de los políticos del solar, y sus cachanchanes de siempre.

En consecuencia, muy poco sentido tiene el concurrir a votar cada vez, siguiéndose el mismo esquema electorero presente; hasta que este país disponga de un aquilatado liderazgo político, que incluya estadistas, verdaderos patriotas, aspirando a dirigir los destinos de la nación; no jefes de pandillas, como los que hasta ahora se tienen.

En mayo próximo se tendrá más de lo mismo: corredores de igual estirpe, procurando llegar hasta la poltrona presidencial.  Por tanto, nada va a lograr este pueblo, que no sea, el continuismo desesperanzador ordinario, y siempre hacia lo peor.

 

 

Autor: Rolando Fernández

 

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El coronavirus pone al mundo de rodillas

Solo hay que oír los noticiarios del momento, u hojear las páginas de la prensa escrita, para percatarse de esa lastimosa realidad, que tiene casi todo paralizado en el ámbito mundial.

Ya la Organización Mundial de la Salud (OSM), según las diversas fuentes de noticias existentes, ha catalogado el citado coronavirus, como una gran pandemia, que habrá de azotar en lo adelante a muchos países, sin distingo alguno, cabría agregar.

Aunque en algunas naciones se esté disimulando, y tratando con paños tibios el asunto, para evitar crear el pánico, y por otras circunstancias internas prevalecientes, no se pude negar que el gran problema está planteado.

“Para muestra basta un botón”, según reza un dicho popular: Presidente EE.UU declara emergencia nacional por pandemia coronavirus. (periódico digital: almomento.net, del 13-3-20). Y, como es bien sabido, no es solamente este el único que lo ha hecho, pues también de habla de España (parcial), Italia, Argentina, Panamá, Colombia, y China. Este último, por donde se dice arrancó el problema.

 

Entre las preguntas que asaltan en torno  a dicho virus están: ¿cómo, y dónde se produjo en realidad?; ¿por qué está atacando, con principalía, en los países más representativos del capitalismo internacional, los hegemónicos, que gravitan sobre las sociedades pequeñas, subyugándoles normalmente? ¡Innegable eso!

Pero, además, inquieta saber, si tiene este, alguna relación con las llamadas profecías bíblicas, respecto de los tiempos finales de la denominada “Era Cristiana”, las cuales se anunciaran hace ya bastantes siglos, y que por tantos seres humanos son conocidas. Esto, claro está, por lo que se puede asociar con aquellas, la considerada peste presente.

Evidentemente, se puede ser creyente o no, en las cosas divinas; agnóstico de cualquier tipo que sea, ateo, o como se le quiera llamar. También, creer o no, en la existencia de un Ser superior al hombre, que rija los destinos de la humanidad. ¡Pero, nada de eso impide reflexionar, sobre el particular de que aquí se trata!

Lo que sí es muy cierto es que, los eventos llamativos que desde algún tiempo vienen escenificándose sobre el planeta Tierra, bien se pueden asociar con los señalamientos precisos que aparecen en tales profecías, leíbles en varias partes del citado Sagrado Libro, que muy difícil no se tenga en algún hogar.

Ahora, cuando se medita sosegadamente sobre dichos fenómenos a nivel mundial, por lo inexplicable que hasta cierto punto resultan en el marco de la mente humana, la conclusión casi obligada tiene ser asociarles con las predicciones de referencia.

Se destacan entre esos: terremotos, temblores de tierra, y otros fenómenos naturales; hambrunas, anuncios de guerras entre naciones, pestilencias, etc., que se habrían de producir, lo cual es innegable están   presentes desde hace mucho tiempo en todo el mundo, con efectos dañosos bien marcados para la especie humana.

Según se puede leer en la Sagrada Biblia, Mateo 24-

7: Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares”. ¿Desde cuándo vienen ocurriendo esas cosas? ¡Innegable, verdad!

Entonces, esa temática debe ser “craneada”, tomando muy en consideración el coronavirus presente, sobre el que tan amplio despliegue informativo ha habido, por el desplazamiento de sus efectos, considerados ya casi catastróficos en todos los órdenes, y que han hecho cundir el pánico en gran parte de la geografía mundial.

Creemos, qué muy pocos virus han preocupado tanto a los humanos, sino es que ninguno de los anteriores, en términos de eventuales efectos lesivos para la salud de la gente, y el derrumbe notorio de las actividades económicas generalizadas, entre otros.

Como se observa ya, tanto los inversionistas en las diferentes bolsas de valores mundiales, como los jeques petroleros, y demás multimillonarios connotados, están “pegando el grito al cielo” hoy, tal se dice, por las pérdidas acumuladas hasta el momento, y las que puedan venir en lo adelante.

¡Bueno! Sólo resta esperar, para ver cuál será el desenlace ultimo.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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¡NO ES UN SOLO DÍA!

Marzo, es el mes del año, en que un día específico (8) se ha escogido para la celebración del “Día Internacional de la Mujer”. Pero, ocurre que, para los que saben valorar al ser más importante que habita sobre el planeta Tierra, por sus roles y deberes muy propios: co-creadora con el Gran Arquitecto el Universo; encargada de la continuidad; y preservación apta de la especie humana; y,  además, ente de equilibrio emocional, innegable, dentro de las tribus sanguíneas que conforman las sociedades – las familias  -, con efectos traslativos hacia todo el conglomerado mundial existente, entre otras atribuciones, “Día de la Mujer” deben ser todos los del año, sin importar condición económica, raza, credo, o color de su piel; no solamente uno, para allantar; llevar a cabo actos oficiales protocolares; y, proseguir con las mismas demagogias de siempre, condecorándose en su mayoría, a muchas “vive bien, bien parecidas, y viste bien”; que, en realidad, poco honran su verdadera esencia

Es una lástima que muchas de ellas, del universo femenino, se hayan dejado arrastrar por los infundados paradigmas modernos de la mal llamada liberación femenina que hoy rigen, inducidos por todas aquellas que pretenden cambiar el mundo; ser iguales que los hombres; y, competir de tú a tú con los mismos; que no miden hoy los efectos sociales dañosos derivados de sus actitudes relativas, improcedentes a todas luces, en gran parte.,

Cambio, cambio. ¡El cambio va!

 

Ese es el término que más se ha venido escuchando durante estos tiempos preelectorales, en que está   totalmente imbuida Dominicana; que, con ímpetu marcado se pronuncia siempre; y, como es obvio suponer, predomina entre la seudo oposición política que se gastan los ciudadanos de esta nación, y las bocinas pagadas, que también esa tiene.

Se aprecia como indiscutible que, el cambio que se está ofreciendo se reporta más que necesario, dado el escenario político-social-económico, insoportable, que en la actualidad rige; despreciable en todos los sentidos, no cabe duda alguna.

Ahora, la gran pregunta que mucha gente pensante en esta República se está haciendo, de esa que no se deja comprar con vágatelas es: quién de los que se están ofertando en estos momentos, para dirigir los destinos del país próximamente, de cara a los comicios que se avecinan, podría introducir, con voluntad y firmeza, las enmiendas requeridas, dejando de lado la obligatoriedad de tener que reciprocar  con los personajes más connotados del poderoso empresariado local, que por lo regular patrocina y financia campañas proselitistas.

Lo que se advierte con gran facilidad es que, por más alharacas y promesas que se escuchen a diario, aquí nadie va a cambiar nada. Es bastante notorio que, las cosas van a continuar igual, o de mal en peor.

Todos estos seudo líderes, títeres más bien en su mayoría de los poderosos del país, y hasta del extranjero, suben al trono presidencial de la nación, con las manos totalmente amarradas; tienen que acogerse a determinadas directrices que les son trazadas.

Lo único que puede suceder aquí es, que las riendas del caballo, el poder, tan anhelado, pasen a otras manos análogas a las que están, probablemente, si es que el oficialismo actual falla en sus intentos por quedarse “subido en el palo”.

Los que vengan seguirán sirviendo a los mismos sectores adinerados gravitantes que hoy prevalecen en esta República. Eso de pensar en el bienestar y desarrollo de este pueblo, pasó de moda hace tiempo.

Solo hay que reparar en que, se están siguiendo los mismos patrones de estilo para llegar al Palacio Nacional, sustentados en: ¡“apóyenme, que después hablamos”! ¡“¡Lo tuyo viene, conjuntamente con lo mío”!

Y, como es obvio suponer, “todos los que cocinan, siempre van después, detrás por el concón”, como reza un dicho popular. Nadie invierte en candidato alguno por amor al arte, no dándose entre nosotros la excepción.

Por tanto, cuando se logra alcanzar los cargos electivos nacionales más importantes, hay que compensar a los que catapultan, y solventan campañas, ya sea condonándoles deudas pendientes con el fisco; o, liberándoles de gravámenes impositivos procedentes, entre otras gracias estatales que se conceden, y que normalmente van en perjuicio del pueblo mismo, el burro de carga “por excelencia”, para soportar nada más.

Luego, continuándose una vez más, con ese sistema de la mal concebida democracia representativa que se tiene en Dominicana, ¡qué a ningún pueblo representa!, ¿qué es lo que va a cambiar? ¡Nada!

Entonces pues, bobos, los que sigan creyendo en todos estos farsantes politiqueros de nuevo cuño, que solo están pensando en sus intereses; en sus haberes adquiridos, y por adquirir, como en los de sus grupos económicos respaldantes.

Pueblo, “¡Ojo al Cristo!”, que, para engaños y mofas, está bueno ya.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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Procurar que nunca le ocurra. ¡Procédase bien!

La verdad es que, hay reacciones sociales muy significativas, que invitan a las personas sobre las que se esté haciendo alusión negativa, de una forma directa, o no, a reflexionar en torno a los comportamientos que han venido observando frente a sus conciudadanos, y que esos los estimen como impropios, y hasta “burlescos”.

Son de esos que se les cuestionan hoy a muchos políticos del patio, que han estado ocupando cargos estatales durante los últimos años; que ayer eran casi “pobres de solemnidad”, como se dice, y que hoy exhiben grandes fortunas, difíciles de explicar; que, como es obvio suponer, se han “cebado” de dineros con cargo al erario público.

Otros son aquellos que vienen sirviendo de mamparas “cobertoras”, para apañar la inmunidad fehaciente que se respira en Dominicana, por razones de igual pertenencia partidarista; que evidencian omisión disimulada de las acciones judiciales pertinentes, en procura enmendar como se debe; o, por complicidad a todas luces, maridaje descarado.

En el orden de lo abordado, para cualquier persona con un mínimo de vergüenza, debe constituir un momento bastante desagradable, cuando, en el instante de su llegada a cualquier lugar público, plaza comercial, estadio deportivo, o restaurante cualquiera, reciba una repulsa masiva de parte de los allí presentes.

Son esas, concurrencias de personas mixtas, normalmente, en términos de niveles dentro de la escala social de esta nación.  No están compuestas aquellas por gente de clase media nada más, sino de adinerados también; como, de ciudadanos muy influyentes incluso, en el ámbito económico nacional.

Según Eduardo Sánchez Tolentino, representante de la agrupación Somos Pueblo – reseña publicada en el medio “Listín Diario”, edición del 29-2-20, página 2 -, intitulada “Los jóvenes dejan por el momento Plaza de la Bandera”, “se está en proceso de coordinar los pasos a seguir en procura de sus reclamos”.

Ese es el motivo de la pausa temporal que se verifica en el presente, según ese señor; no es que se ha acabado con el asunto, precisó ¡Ojalá que no sea otra cosa, inferible!, por la “forma en que se bate el cobre en esta República”, de todos bien conocida, cabría agregar.

Aseveró que, esos reproches amargos, como parte de las protestas que se han venido cursando actualmente, y que se dan con regularidad entre los dominicanos, tras la llegada de algunos funcionarios de este gobierno, principalmente, a lugares públicos; al igual que, los cacerolazos que se escuchan entre la población a cada momento, dicen bastante sobre el particular.

Para, que al parecer no haya dudas, en el mismo parte periodístico se hace mención directa a personas específicas, señalándoles por sus nombres, que han sido objeto de desprecio y rechazo poblacional públicamente; como, de los cargos que ocupan en el tren estatal presente.

Es obvio que, los recibimientos de ese tipo tienen que ser bastante desagradables; y, aunque por alguna circunstancia se tengan que quedar aquellos en los lugares que suelen visitar, cuando no sean obligados a “brillar por su ausencia”, cualquier almuerzo, como bebidas allí consumidos, puedan ser disfrutados a plenitud, por lo aguijoneante y tormentoso de esos lugares, que de seguro lastiman emocionalmente a cualquiera, por cara dura que se tenga.

En tal virtud, es importante recordar, ¡“qué se recoge siempre cuánto se siembra”! Por tanto, ¡piénsese primero antes de actuar!, para que luego, la cosecha de los frutos que se obtengan, no sea igual a la de esos sobre los que aquí se ha estado tratando: abucheos, desprecios, y hasta calificativos insultantes de vez en cuando; o, quizás peores cosas, por entenderse merecidos todos.

 

Autor: Rolando Fernández