¡LA MEJOR DECISIÓN!

Establecer un diálogo directo con Dios, tal su hijo representante en la Tierra, sin palabrerías rebuscadas, patrones clichés convencionales, frases hechas, etc., sino, hablar con Él, bajo un esquema normal conversatorio, solo en busca de dirección, de guía efectiva para escuchar su voz, ¡y pedir que siempre se haga su Voluntad a través nuestro!, es la mejor y más poderosa oración a la mano.

No hay que pedir nada, que no sea, poder intuir siempre sus directrices oportunas cuando se produzcan.  Él conoce todo cuánto ha acontecido en cada corriente de vida que se cursa, como en las pasadas.  Sabe de nuestras necesidades y requisitos más perentorios. Luego, el estar recordándole está demás. Él es quien sabe cuando asistir a sus hijos terrenales. ¡Esperemos, y que siempre se haga su Voluntad, nada más!

Rolando Fernández

La mejor pregunta, aunque no la mejor respuesta

¡Sí!, la gran interrogante a la que no se le quiere encontrar las verdaderas respuestas, que son las razones que provocan esa deleznable situación feminista es: ¿Por qué las matan? 

 

La columnista que se plantea esa inquietud, Santa Marte, en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 19-8-14, página 10C, procura responderla a partir de lo que ella entiende provoca tal situación tan desagradable, y que nosotros resumimos: las fases a completar dentro del procedimiento burocrático establecido por las autoridades competentes, cuando se presentan las querellas por las amenazas que se reciben, o los intentos claros que se advierten en el orden de lo que se trata.

 

No creemos que sea esa la principal causa. Pues, si bien es cierto que tal forma de manejo – la que ella explica -, no resulta ser la más apropiada para evitar las ocurrencias de los llamados feminicidios, no es menos cierto que, su respuesta tiene que ver solamente con la parte precautoria, a partir de las intenciones sutiles, o intentos directos manifiestos por parte de los eventuales victimarios.

 

Con lo que se debe trabajar, ostentándose verdadera  decisión y firme voluntad, es con las cosas que anteceden a la observación decidida de esos comportamientos varoniles impropios, que muchos los conciben como justificados, avalados con situaciones irregulares incurridas a su entender por el sexo opuesto, que solo ellos conocen; son de su completo dominio; de ambos por supuesto, aunque a veces nada más son reconocidas por una parte.

 

Hacia ahí es que deben ser enfocados todos los esfuerzos enmendatorios sobre ese flagelo nacional, que debe entenderse de muy alta consideración; no en el procedimiento preventivo a posteriori, después que cursan las amenazas o intentos de homicidios.

 

El asunto es, ¿qué viene provocando en realidad el que algunos hombres se inclinen por asesinatos a mansalva en contra de ciertas mujeres, con las que están, o se han relacionado en el pasado, de manera premeditada, alevosa y sádica en determinados casos?

 

La cuestión no debe excluir aquellas situaciones en que las quejosas dejen luego sin efecto las denuncias que han formulado, acusando a sus eventuales victimarios, cuando esos, luego de agredirles, o intentar hacerlo, les dan después “un dos de mente”, como se dice a nivel popular, o bien tratan de reconquistarles. Ellas se dejan “allantar”, y luego sufren las consecuencias. ¡Muy interesante la tarea para evitar entonces! ¿Cuál sería?

 

Incluso, hay una situación incidente  en la que poco se rapara con normalidad en relación con el tema, y es que, las autoridades fiscales que intervienen en los casos de denuncias sobre la materia, pertenecen por lo regular al sexo femenino, y como lógico entender, siempre se advierte cierta parcialidad hacia el mismo.

 

Conversando con amigos, quienes han recurrido a presentar algún tipo de denuncia en contra de mujeres con las que están, o han estado relacionados maritalmente, ante situaciones impropias   que se han presentado, teniéndoles a ellas como “actrices”, o participantes principales, en pos de protegerse, y para tratar de evitar eventos desagradables entre ambos, estos nos han confesado que: al ausentarse de los despachos de las autoridades correspondientes, se han ido con impresión de que “no se le ha hecho caso alguno, y que es solamente a las féminas a quienes siempre se les da la razón, sin importar cuál sea el motivo en realidad”.

 

Y uno se preguntaría, ¿no es lógico suponer que haya parcialización en favor de su mismo género? ¿Por qué no pueden ser hombres también las personas que se dispongan para recibir tales denuncias; o, que sean de ambos sexos, ejerciendo de manera concomitante, para que se produzcan decisiones que se puedan estimar compensatorias-imparciales?

 

O, ¿es que nada más son malos, “sugestionadores”, extorsionadores, y agresivos, los hombres, en este marco liberador femenino tan mal concebido en parte por determinadas mujeres? ¡En ese contexto litigante, tiene que haber equilibrio entre las personas decisorias, como facultadas para hacer justicia y condenar! No solamente uno de los afectados merece ser escuchado, y  ser castigado a  la postre.

 

Según nos expresó alguien que resultara bien afectado debido a la situación expuesta,  “cuando un hombre se presenta a denunciar, o poner alguna querella contra una mujer, la frase más común que se escucha a manera de recomendación por parte del 95% de las fiscales que pululan en nuestros tribunales, al género masculino es,  Amigo…… ¿Le doy consejo? ¡Cásese! Claro, en el caso de no estarlo. Es como si existiera una orden proveniente del Rey Supremo terrenal en favor del género femenino”.

 

Pero, además nos dijo aquel hombre que se considera lastimado por el sistema de justicia imperante en ese tenor: “El hombre puede disponer de todas las pruebas en la presentación de cualquier situación, o denuncia contra su cónyuge, que pudiera ser su excónyuge también, pero los hombres no son caídos bien ante estas fiscales actuantes. Es una situación difícil, a juicio  del amigo, divorciado de su mujer”.

 

“Por ello es que ocurren, y vemos a veces tragedias de tal tipo en nuestra sociedad, donde un hombre mata a su ex pareja, porque en ocasiones hasta suelen casarse con otro hombre, y seguir molestando después a su antiguo marido,  ex esposo, ejerciendo presiones insostenibles de ordinario, cuando han quedado hijos procreados”.

 

Como se puede ver, Santa Marte, a partir de cuánto se ha expresado anteriormente,  esa cuestión tiene mucha tela por donde  cortar, incluido el reordenamiento vigente para la administración y aplicación de justicia en esa materia, en que deben elegir tanto mujeres, como hombres (fiscales), para ser receptores de las denuncias y querellas pertinentes en el sentido de lo abordado.

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

¿Cómo no creer en Dios?

Llámese de la forma que se prefiera, probablemente una de las preguntas más difíciles de responder para cualquier hombre en verdad pensante, que se autocuestione en el marco de sus reflexiones profundas, es la que encabeza.

 

No se concibe que alguien con un manejo adecuado de su mente pueda negar la existencia del Gran Arquitecto del Universo, a Quien él mismo está representando sobre el planeta Tierra, a nivel de toda manifestación permitida, y presupuestada de antemano en todos los órdenes, sin cuya Voluntad nada es posible. ¡Se tiene que ser muy tozudo, y hasta irracional casi!

 

Solamente hay que detenerse a pensar en lo inescrutable que resulta en términos absolutos la conformación biológica del organismo humano, con el desarrollo efectivo de todas sus funciones naturales: respirar el aire, irrigar sanguineamente  toda la estructura corporal, misión a cargo del motor principal interno, el músculo cardiaco (corazón); digerir los alimentos que se ingieren, como extraerles las sustancias necesarias para energetizar el cuerpo. También, el apartar y expulsar los desperdicios, las heces fecales, que mientras permanecen en el lugar asignado (intestinos), no emiten hedor alguno, y sin embargo, desde que son evacuados y se airean, la hediondez se manifiesta de alguna manera.

 

Pero además, se tienen dentro del tracto gastrointestinal una serie de bacterias, que cumplen con un trabajo determinado dentro del cuerpo, pero que fuera de allí causarían muchos daños de consideración al mismo,  trátese  tanto de humano, como animal.

 

¿Por qué, y para qué? Sería importante el análisis exhaustivo de ambas interrogantes, en relación con lo expresado anteriormente. Es obvio que, toda aquella conformación obedece a un diseño de creación superior divina; que en la misma no hay invento alguno; que nada falta, como tampoco está de sobra. Que la ciencia, por más esfuerzos que se han hecho a ese nivel, no ha podido descifrar en un alto porcentaje, y que solo se elaboran tesis y datos especulativos, a partir de indicadores, que Alguien, le permite detectar. Que la mano del hombre nada más la descontrola, cuando trata de intervenirla y ponerse a inventar.

 

Evidentemente, hay muchos eventos que se producen en el organismo humano, donde se pone en evidencia de manera fehaciente la intervención de una mano superior divina en la construcción de esa magnifica obra de carne y huesos llamada cuerpo, compuesto por órganos que tienen conciencia propia cada uno, con funciones específicas a cargo.

 

Ahora, dentro de esos hay uno que, en nuestra humilde opinión, amén de los ya señalados, merece una mención muy especial. Nos referimos al proceso completo de la co-procreación para aumento y conservación de la especie humana, a partir de la unión de un pequeño óvulo femenino, en combinación con un espermatozoide masculino.

 

¡Que trayecto ese!, hasta que todo termina, con un parto normal, por supuesto. Obviamente, sin prácticas médico-científicas alternas, como la administración de químicos que interfieran con las funciones propias del organismo femenino, cuando este se ha tratado como se debe. ¡Cuánta perfección manifiesta! Todo en orden, se produce a su tiempo preciso, con muy escasos riesgos probables.

 

Y, si seguimos aquilatando, donde las cosas se extrematizan, es a nivel de esa pequeña computadora, con complexión algo esponjosa, si cabe la analogía, colocada en la cabeza de los humanos, muy bien surtida con células,  neuronas por doquier, vasos sanguíneos, etc., y con todo cuánto necesita, a la que cuyo operador directo ha permitido muy poco acceso científico; que conserva secretos muy intrincados e insondables para los hombres, por instruidos que sean: EL CEREBRO.

 

De esa tan significativa pieza corporal, relativamente pequeña, sale todo el ramaje neurológico necesario, que entendemos pasa por el mismo centro de la columna vertebral – no somos médico -, para fines de distribución energética, y funciones motoras necesarias, hacia la estructura total del organismo humano. Es algo parecido, podría decirse, al alambrado eléctrico de un vehiculo de motor, a partir del switch de encendido, teniendo como única fuente originaria, la batería.

 

El manejador de esa computadora todo lo programa, induce a su accionar, y dirige, siempre y cuando el falso ser que se creen los hombres – el ego – no interfiera; los humanos aprendan a acallarlo por supuesto.

 

A través de ese “artefacto biológico”, depositario de un fragmento de la Inteligencia Suprema Universal, Una, se maneja todo el diseño humano presupuestado de  orden divino,  a cuyo conocimiento sobre el propósito y desarrollo del mismo, no les está permitido el acceso a los hombre, en el marco de su propia mente.

 

En ese orden de ideas, cuando uno se encuentra con trabajos edificantes, como ese que publicara el reconocido médico neurólogo nuestro José Silié Ruiz, en el medio “HOY”, edición de fecha 27-7-14, “La neuropsicología de la comunicación y la cultura (II)”. en el contexto científico solamente claro está, y en el que incluye valiosos pareceres externados por connotados neurocientistas de otras latitudes, respecto de la estructura cerebral humana, y las incógnitas del lenguaje, su esencia original, y la cantidad existente (4,000), y propósitos, a partir de tal conformación orgánica indescifrable casi por completo, créase o no en Dios, las inquietudes aguijoneantes tienen que  asaltar las mentes de quienes por momentos piensen en el porqué de su estadía real sobre este plano de la materia física densa; de sus características existenciales; como, en quién fue el ideólogo en realidad del Universo Manifiesto Total.

 

Lecturas de ese tipo de material, proveniente de alguien con autoridad médica para elaborarlo, y que asevera en el tenor de lo que se trata: “Lograr una explicación simple es obra titánica. Hasta hoy no se ha podido”, provoca el surgimiento inmediato de dudas y preguntas relativas insatisfechas, que tienden a colmar la mente de cualquier ser humano, a menos que se refiera a una persona tarada casi, o tozuda en grado sumo, que no quiera dar su brazo a torcer, como se dice.

 

Sería un punto de partida interesante para aquellos escépticos, agnósticos, o poco creyentes, que se sientan tocados por la temática, para tratar de aclarar, e  ir  asimilando ciertos aspectos relativos, el que se plantearan una simple cuestiónate, aparentemente: ¿Qué, y quién soy yo en verdad?.

 

Luego, aceptar que en realidad se es energía encarnada; que la misma es sinónimo de espíritu; que Espíritu Supremo Puro, significa Dios, o como se le quiera llamar. Y que por tanto, somos seres espirituales en busca de experiencias humanas, no lo contrario, tal cual se cree.

 

Por consiguiente, somos Dios en potencia. Atributos divinos, Dios mismo en expresión terrenal. Desde el mismo instante en que así se comienza a pensar, las cosas se van aclarando; el escepticismo se va alejando rápidamente.

 

El convencimiento de que se ha venido pensando y actuando como un tonto, rápido llega y golpea. Si yo soy Dios en esencia, ¿cómo  no creer en Él, cuando yo existo y me expreso?

 

 Rolando Fernández

 

¡Tan lindas disciplinas profesionales, y dañados parcialmente sus ejercicios!

De acuerdo con el diccionario, profesión es sinónimo de arte; y esta última, en una de sus acepciones es a la vez: “conjunto de reglas que rigen en una profesión o actividad; “el método o conjunto de reglas para hacer bien una cosa”.

 

Llevadas esas precisiones bibliográficas al ámbito de los    ejercicios relativos a las disciplinas de la abogacía, periodismo, y medicina entre otras, es obvio que, bastante es lo que se ha perdido en ese tenor. Se les fue el “glamour” a esas tareas; aquel dejo de importancia capital inherente a la gran mayoría todos cuantos las realizaban otrora.

 

Del arte de abogar con altura, es muy poco lo que ya se ve; de ostentar prestigio y distinción en el desempeño y relaciones con los demás, exhibiéndose en todo momento un florido y culto léxico a todos los niveles, sin importar el que fuera o no, tras el simbolismo del vestuario exigible – saco, corbata, o toga, etc. -,  cuando de  labores en ejercicio propiamente se tratara.

 

Sobre el honrar siempre la quintaesencia de las estipulaciones contenidas en las normativas legales,  rindiéndole culto a la verdad de los hechos; actuándose como auxiliares de la justicia, defensores, y abnegados estudiosos del Derecho, en el marco de las ciegas actitudes y decisiones que mandan los esquemas judiciales plenos, es muy poco lo que queda. Una gran parte de eso ha sido tirado por la borda, con las muy raras excepciones a la vista que distinguen a algunos profesionales del ramo. ¡Sí, casi todo se ha ido a pique!

 

Ahora cualquiera es abogado. Los que ejercían la disciplina ayer y eran catalogados por la sociedad como “juristas de cartel”, constituyen una especie en extinción. Hoy no se repara en cuanto a defender desde los estrados de los tribunales de la República, ¡lo que sea!, siempre y cuando medien jugosos honorarios.  “Al diablo la honrilla profesional”, es lo que dicen algunos lectores de códigos, leyes, y periódicos que fungen como tales, teniendo además, solo una amplia cultura de barberías.

 

Aquella frase famosa que circulaba entre los representantes del área, y que acuñara uno de los mejores abogados que pariera este país, cuyo nombre resulta innecesario mencionar, que reza más o menos así: “hay mujeres que no se usan (sexo), y cuartos que no se ganan”, son muy pocos los que ya la observan. Los mensajes contenidos en la misma ¡se olvidaron!

 

Por el lado de los profesionales de la prensa, periodistas, no comunicadores enganchados, esos de los que muy poco se puede esperar, que hacen honra al refrán aquel que dice: “cuando el hambre da calor, la batata es un refresco”, la verdad es que, toda aquella labor informativa, orientadora, e investigativa de los tiempos del ayer, como los grandes servicios públicos en favor de la sociedad nacional, también han sido pasados en gran medida por el mismo tamiz, aunque menos tupido que el usado por los abogados modernos, con la excepciones que confirman la regla, principalmente a nivel local, que se pueden contar con los dedos de las manos, y posiblemente sobren algunos.

 

La mayoría de esos diplomados en el área, se han convertido en “mercaderes de informaciones”. Se reportan como cajas de resonancia de los poderes económicos y políticos regentes, sin importar los efectos nocivos sociales derivados. Escriben por encargo, o mandatos, en los medios de comunicación no orales, o se les oye proclamando como gallaretas, a través de la radio y la televisión, a gente sobre la que no se debería estar hablando en este país.

 

Se han dañado parcialmente de forma significativa los ejercicios de esas dos, tan lindas e  importantes disciplinas profesionales, auxiliar, defensora de la justicia la primera, e informadora y orientadora social por excelencia la segunda. ¡Qué pena!

 

Y, el mal es extensivo hasta otras áreas del saber de suma importancia, como es el caso de la medicina, por ejemplo, pues quienes la ejercen ya no son galenos, sino empresarios de la salud, con algunos casos aislados diferentes que se registran.

 

En ese orden, el antiguo “Juramento Hipocrático”, lo han transcrito en papeles corrientes, y colocados a la mano en los excusados disponibles dentro de los consultorios. Todo el mundo sabe para que fin.

 

Muy a propósito de esta última profesión, y en ocasión de celebrarse el “Día del Médico”, muy loables y penosas a la vez resultan las declaraciones formuladas por el doctor Héctor Mateo, ícono del ejercicio en el país, con especialidad en cardiología, y un tremendo curriculum a destacar.

 

Sus emotivas palabras deben ser objeto de la mayor difusión posible, para ver de qué manera calan en las mentes de los empresarios actuales de la salud, surtiendo efectos de atención a lo hipocrático pleno, algo muy deseado por tantas personas que a diario requieren de sus servicios.

 

Dijo el connotado galeno, quien sí que lo es en verdad aún: “El sentido humano se ha ido perdiendo en la medicina”; “la medicina se está viendo ahora como una industria”. Mi mayor satisfacción en el ejercicio de la medicina es poder ayudar a salvar vidas, y más cuando son personas de escasos recursos”. ¡Cuán significativas son sus expresiones! ¡Muy lamentable que, por su avanzada edad, se haya retirado del ejercicio! (Medio “HOY”, edición de fecha 18-8-14).

 

Pero, hay otras declaraciones en el mismo diario, que bien pueden ser asociadas con ese sentir último expresado por el doctor Mateo, y son las que ofreció el doctor Luis Eduardo Suazo, médico endovascular del país, del Centro de Diagnósticos y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (CEDIMAT). ¡Ojalá que él mismo las tenga bien presentes, y las honre por demás!

 

“La vocación es la garantía del humanismo médico”; “siempre he sentido que la misión que Dios me encomendó en este mundo fue cuidar a los enfermos. Tengo un gran respeto, amor y fascinación por lo complejo que es el cerebro, cómo se forman los diferentes circuitos interneuronales, que desarrollan las diferentes habilidades de los individuos, lo complejo de sus vías y de sus neurotransmisores”. ¡Tremenda computadora carnal!, muy indescifrable en su composición, agregaríamos nosotros.

 

Dos condiciones individualizadas de trascendencia extrema se deben destacar entre sus palabras: vocación, como misión encomendada. Y es que, solo aquellos que nacen dotados para ese ejercicio deben llevarlo  a cabo, ¡no todo el mundo da para eso! Es un privilegio y distinción el ser elegido para tales menesteres.

 

Además, y en consonancia con eso, los hombres somos Atributos divinos para manifestación y expresión terrenal, correspondiendo a cada cual una encomienda específica que llevar a cabo, representando al Gran Arquitecto del Universo.

 

En todas las tareas que se realizan en ese orden, los hombres solo fungen como intermediarios. La destreza, y la eficientización del desempeño provienen de la Fuente originaria de la humanidad, Aquel que nos permite ver, y que sin embargo, nosotros no podemos verle.

 

Ese, a quien llamamos convencionalmente Dios. ¡Sin que medie su Voluntad y concurso oportuno, nada es posible! Solo el ver las cosas de manera diferente, hace que el egotismo se expanda en los hombres; que muchos de esos profesionales se envalentonen, y se crean estar por encima de cuántas  personas  les circunden, pacientes o no.

 

El sentirse estar en capacidad de poder hacerlo todo por ellos mismos, se desvanece rápidamente, cuando son estos los que padecen las mismas enfermedades o afecciones que han venido tratando y sanando durante muchos años. Y claro, como consecuencia de esas, terminan dejando de existir físicamente.

 

¡No pueden curarse por sí mismos! Los precedentes están de sobra. Entonces, comprenden su incapacidad enteramente humana; y, que solo han sido instrumentos divinos de uso en favor de sus  congéneres: ¡misión asignada!, para la que se requiere de una vocación innata, la misma de que habló el doctor Luis Eduardo Suazo.

 

¡Ojalá!, que tan lindos y significativos ejercicios profesionales, algún día se les pueda rescatar del descrédito marcado en que hoy se encuentran, y  retornen al espacio social distinguido y honroso que ayer les caracterizó.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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El mejor “pie de amigo” para volver: el poder

La República Dominicana tiene carencia extrema de verdaderos líderes políticos en la actualidad, pues los mismos no se hacen, ¡nacen y se desarrollan!, como es la opinión de muchos buenos pensadores.

 

La gran escasez en ese orden, es algo que se aprecia a simple vista entre nosotros. Se considera la causa principal del desgaste y resquebrajamiento del sistema de partidos vigente aún aquí. No hay a quien seguir, que sea porque aglutine gente, y conquiste adeptos en realidad, sino por conveniencias “reciprocatorias” futuras.

 

Esas son condiciones que bien se podrían aprovechar estando en el poder, para un retorno propuesto, y magnificarlas, adicionándoles ejecutorias que el grueso de la población,  no participante en la actividad política interna directamente, incluida la llamada masa silente, cuyos votos al final de  los procesos eleccionarios tienen bastante peso, las pondere y valore, aquilatándoles como de importancia para la sociedad en general.

 

De ahí que, es muy posible que el actual primer mandatario dominicano, Lic. Danilo Medina, haya venido reflexionando, conjuntamente con sus colaboradores más cercanos, sobre tales circunstancias favorables, y que se abriguen esperanzas aun algo soterradas, en cuanto a poder continuar dirigiendo el Estado nuestro más allá del año 2016.

 

No creemos que pueda haber muchas dudas a ese respecto. El fogón está por encenderse, como se diría en buen dominicano, y los aprestos, como sutiles estrategias en pos de, se pueden advertir con cierta facilidad. Se tiene que ser muy ingenuo, o pecar de ello adrede para no notarlo, haciéndose de la vista gorda, por alguna razón de conveniencia personalizada.

 

Ese es un propósito puesto en evidencia, aunque algo sutil para algunos, y claro para otros, desde el inicio mismo de la presente gestión de gobierno. El exceso propagandístico después, que de un tiempo acá se ha venido produciendo sobre la construcción e inauguración de escuelas en todo el país,  que a diario ocupa a veces hasta páginas enteras en los rotativos locales, y que tanta gente asocia, a manera de justificación, con el otorgamiento del 4% del PIB para el área de la educación, denota un objetivo subyacente político, con miras al futuro proceso electivo presidencial.

 

Pero además, están los viajes sorpresivos semanales a pueblos cercanos y alejadas regiones dentro del territorio nacional, a observar condiciones pueblerinas de manera directa en el terreno; ofrecer facilidades de todo tipo al campesinado  presente; llevar a cabo un cara a cara con los residentes en aquellos lugares; y, para que no olviden su rostro, por supuesto.

 

La gran pregunta sería, ¿caen esas acciones gubernamentales, solamente dentro del marco correspondiente al debido cumplir oficial? ¡Difícil creerlo!, aun se estile como un nuevo formato de dirección; pues que se recuerde, es el primero que lo hace de esa manera tan asidua.

 

Hay otras señales muy reveladoras en torno a esa presunción “reelectiva”, si cabe el término, y entre ellas están: primero, la forma hábil e inteligente en que se ha venido manejando el peligroso “cohete” puesto en los pies de las presentes autoridades, relativo a los nuevos asuntos migratorios internos, ventilados y adoptados últimamente, aun todos los alegatos y pronunciamientos en contra, cuestionamientos, y reclamos en términos de legalidad, etc., como las presiones internacionales recibidas: Sentencia 168-13, emitida por el Tribunal Constitucional de la República (TC), como la posterior elaboración y oficialización del Reglamento Ley de Naturalización.

 

Y, segundo, la promulgación de la Ley 311-14, sobre declaración jurada de patrimonio – instituye el Sistema Nacional Automático y Uniforme de Declaraciones Juradas de Patrimonios -, previamente aprobada por el Congreso de la República, con la cual se pretende,  aunque tarde, comenzar a ponerle freno a la alarmante corrupción estatal en el país, según es lo que se infiere.

 

Las intenciones reeleccionistas se alcanzan a ver por doquier, sin espejuelos; y es al pueblo, a quien corresponderá aquilatar las propuestas o pretensiones en su favor,  ponderándolas muy bien  en el marco del presente escenario político; comparando los que están con los que ya se fueron, y esperan volver, como los alternativos que nunca han estado, y que  aspiran a postularse en estos momentos.

 

Ahora, si el presidente Danilo Medina, logra cumplir a cabalidad con uno de sus slogans de campaña, amén de lo ya logrado,  “hacer lo que nunca se ha hecho”, durante los dos años de gobierno que restan de la presente gestión, y sabe aprovechar en verdad lo que dijéramos más arriba, respecto de la ausencia de liderazgo político a nivel nacional, “iría en coche”, al optar finalmente  por repostularse.

 

Y, si además puede controlar a sus envalentonados funcionarios, e inculcarles “que la voz del pueblo es la que más se parece a la Dios”, como expresara alguien; que a veces hay que oír, callar y reflexionar; no alterarse, y mostrarse prepotente, solamente porque se tiene poder, máxime cuando de medidas impopulares se trate, verbigracia, la actuación pública última del director de Aduanas, téngase o no razón, respecto de los impuestos por él decretados ilegalmente, según  juristas expertos nuestros, sobre las compras por Internet superiores a los US$200.00, es muy difícil que no se produzca su reelección.  El partido a que pertenece se verá en la obligación de proponerlo otra vez, por encima de todos los arribistas actuales, y gente quemada ya que aparezca.

 

Se debe decir antes de concluir en conexión con lo expuesto, y respecto del porvenir previsible para la nación, que las ejecutorias y logros reales del presente gobierno durante los dos años que le restan, podrían definir muchas cosas en este país, comenzando por la conservación, o  no, del sistema de partidos, bajo la llamada democracia representativa.

 

También, que sea el mismo pueblo el que en última instancia, se  incline por la instauración de otro modelo gubernativo, que bien podría ser un régimen de fuerza, encabezado por alguien  con una mentalidad avanzada, precisamente para que procure “corregir lo que está mal”, y “hacer lo que no se ha hecho”, como lo prometió el actual presidente de los dominicanos, en el caso de que las cosas continúen tales cuales hasta los presentes momentos.

 

En el hastío pueblerino se debe pensar además, señor presidente, no es solo en una probable repostulación suya. Ya aquí la gente está  “jarta” de: pagar impuestos, corrupción estatal, delincuencia, inseguridad ciudadana, carencia de servicios públicos, onerosidad en el pago de los pocos que se reciben, etc. ¡Todos esos son detonantes muy peligrosos, a sopesar con cuidado extremo en ambas direcciones!, apetencias políticas, o conservación del sistema democrático representativo vigente.

 

Autor: Rolando Fernández

Quienes se suponen de mayor saber, son los que menos aportan a la espiritualidad

Las religiones son como clubes sociales, a los cuales la gente de ordinario se integra en busca de satisfacer necesidades de ese orden, solidaridad humana, y protección ante determinada situaciones, entre otras cosas.

 

La doctora Caroline Myss, en su obra “Anatomía del Espíritu”, señala: “La religión es ante todo una experiencia de grupo cuya principal finalidad consiste en proteger al grupo, en especial de las amenazas físicas: enfermedad, pobreza, muerte, crisis sociales e incluso la guerra.  La espiritualidad, por su parte, es una experiencia individual orientada a liberarnos de los miedos del mundo físico y buscar una relación con lo Divino”.  ¡Existe una diferencia bastante marcada entre las dos cosas!, ¿verdad?

 

En ese  sentido, sé es en verdad religioso social, y hasta por conveniencias materiales muchas veces.  También se utiliza el ingresar a las sectas religiosas, cual que sea, para solapar acciones personales muy impropias llevadas a cabo en el pasado, que incluso han provocado daños de consideración a congéneres, especies inferiores (animales), como a la misma Madre Suprema de toda la humanidad: la Tierra.

 

Y, aunque así sea, con la pantalla del arrepentimiento por delante, lo que menos hacen es proceder conforme la definición del término religión, que indiscutiblemente se refiere a una nueva forma de ser, a conveniencias que estén siempre acordes con los dictados divinos superiores.

 

Así lo define el diccionario “Pequeños Larousse Ilustrado 2010”. “Conjunto de creencias y prácticas y ritos específicos que definen las relaciones entre el ser humano y la divinidad”.

 

Pero, bien lejos se está aún así de la verdadera espiritualidad esotérica: comunicación directa con la Fuente Suprema; con la Presencia Divina inmanente que mora en nuestro interior, según lo expresado más arriba.

 

Ese es un marco de acción al que todo ser humano puede tener acceso, libre de la intermediación de hombres que funjan como orientadores espirituales, dirigiendo las instituciones de carácter religioso, según sus propios criterios y convicciones.

 

La mayor inconsciencia sobre lo realmente espiritual se advierte, cuando los tránsitos terrenales cronológicos exactos de los hombres tienen  que concluir de manera inexorable, y se produce el término debido.

 

Todas las actividades protocolares,  como podrían calificarse, que a la sazón se llevan a cabo, denotan más sentido mundanal que otra cosa: complacencias familiares; aparentar nivel económico y clase social a la que se pertenece; difusión periodísticas (esquelas mortuorias en cantidad); colocación de jardines alrededor de los féretros que ocupan los bagazos carnales, que ya no ven, oyen o sienten – el verdadero hombre que acaba de marchar, aunque pueda observar la escena mortuoria, no tiene aún consciencia sobre lo nuevo  que le ocurre -; como, los ritos alegóricos a las partidas, cargados de reconocimientos póstumos y loas, pincelados con grandiosos elogios, sin importar lo que durante las existencias físicas hayan sido. ¡Después que la gente muere, todo el mundo ha sido bueno! Y, en las caravanas hacia el destino final de los restos mortales, es que hay ostentaciones y glamour de despedida.

 

¡Cuánta vanidad! Pero lo más notorio es que, los que se dicen religiosos, inclusos encumbrados representantes de las iglesias, todas, son los que más se adhieren a ese sentido de vanidad mundana, cuando debería ser todo lo contrario, por su supuesta condición de expansión de consciencia espiritual divina lograda, como las creencias que profesan en ese orden.

 

Son esos los que más destacan la errada actitud, olvidando por completo la gran guía bíblica del Predicador, para que fuera siempre observado el mensaje contenido. Eclesiastés: “1:14 Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu”.

 

El asunto real no está aquí, ¡es allá!, cuando el que se despide llega a los planos de consciencia inmediatamente superiores al transitoriamente abandonado, y en diálogo supuesto, se le pregunta: ¿cumpliste con la misión divina encomendada, qué hiciste? Y luego se le diga,  veamos cuánto tengas que de nuevo incluir en un eventual próximo viaje.  Si tienes que regresar a la escuela llamada “Tierra”; o, si ya te puedes quedar de manera definitiva en tu verdadera casa. Esa morada final es, el plano espiritual.

 

Por ahí sí que deben andar las preocupaciones en realidad de la humanidad, constituida por seres espirituales en busca de experiencias humanas, contrario a lo que siempre se cree, hombres en busca de experiencias espirituales.

 

Y, precisamente, cuando el viaje prediseñado hacía este plano de la materia física densa termina, en que se verifica la llamada muerte, convencionalmente hablando, comenzando el de retorno en el mismo instante en que se nace, se presenta una de las mejores oportunidades para poner en evidencia el grado de concienciación logrado por los deudos, respecto a la estadía y propósitos de los hombres sobre el planeta Tierra.

 

 Rolando Fernández

 

 

Quienes se suponen de mayor saber, son los que menos aportan a la espiritualidad

Las religiones son como clubes sociales, a los cuales la gente de ordinario se integra en busca de satisfacer necesidades de ese orden, solidaridad humana, y protección ante determinada situaciones, entre otras cosas.

 

La doctora Caroline Myss, en su obra “Anatomía del Espíritu”, señala: “La religión es ante todo una experiencia de grupo cuya principal finalidad consiste en proteger al grupo, en especial de las amenazas físicas: enfermedad, pobreza, muerte, crisis sociales e incluso la guerra.  La espiritualidad, por su parte, es una experiencia individual orientada a liberarnos de los miedos del mundo físico y buscar una relación con lo Divino”.  ¡Existe una diferencia bastante marcada entre las dos cosas!, ¿verdad?

 

En ese  sentido, sé es en verdad religioso social, y hasta por conveniencias materiales muchas veces.  También se utiliza el ingresar a las sectas religiosas, cual que sea, para solapar acciones personales muy impropias llevadas a cabo en el pasado, que incluso han provocado daños de consideración a congéneres, especies inferiores (animales), como a la misma Madre Suprema de toda la humanidad: la Tierra.

 

Y, aunque así sea, con la pantalla del arrepentimiento por delante, lo que menos hacen es proceder conforme la definición del término religión, que indiscutiblemente se refiere a una nueva forma de ser, a conveniencias que estén siempre acordes con los dictados divinos superiores.

 

Así lo define el diccionario “Pequeños Larousse Ilustrado 2010”. “Conjunto de creencias y prácticas y ritos específicos que definen las relaciones entre el ser humano y la divinidad”.

 

Pero, bien lejos se está aún así de la verdadera espiritualidad esotérica: comunicación directa con la Fuente Suprema; con la Presencia Divina inmanente que mora en nuestro interior, según lo expresado más arriba.

 

Ese es un marco de acción al que todo ser humano puede tener acceso, libre de la intermediación de hombres que funjan como orientadores espirituales, dirigiendo las instituciones de carácter religioso, según sus propios criterios y convicciones.

 

La mayor inconsciencia sobre lo realmente espiritual se advierte, cuando los tránsitos terrenales cronológicos exactos de los hombres tienen  que concluir de manera inexorable, y se produce el término debido.

 

Todas las actividades protocolares,  como podrían calificarse, que a la sazón se llevan a cabo, denotan más sentido mundanal que otra cosa: complacencias familiares; aparentar nivel económico y clase social a la que se pertenece; difusión periodísticas (esquelas mortuorias en cantidad); colocación de jardines alrededor de los féretros que ocupan los bagazos carnales, que ya no ven, oyen o sienten – el verdadero hombre que acaba de marchar, aunque pueda observar la escena mortuoria, no tiene aún consciencia sobre lo nuevo  que le ocurre -; como, los ritos alegóricos a las partidas, cargados de reconocimientos póstumos y loas, pincelados con grandiosos elogios, sin importar lo que durante las existencias físicas hayan sido. ¡Después que la gente muere, todo el mundo ha sido bueno! Y, en las caravanas hacia el destino final de los restos mortales, es que hay ostentaciones y glamour de despedida.

 

¡Cuánta vanidad! Pero lo más notorio es que, los que se dicen religiosos, inclusos encumbrados representantes de las iglesias, todas, son los que más se adhieren a ese sentido de vanidad mundana, cuando debería ser todo lo contrario, por su supuesta condición de expansión de consciencia espiritual divina lograda, como las creencias que profesan en ese orden.

 

Son esos los que más destacan la errada actitud, olvidando por completo la gran guía bíblica del Predicador, para que fuera siempre observado el mensaje contenido. Eclesiastés: “1:14 Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu”.

 

El asunto real no está aquí, ¡es allá!, cuando el que se despide llega a los planos de consciencia inmediatamente superiores al transitoriamente abandonado, y en diálogo supuesto, se le pregunta: ¿cumpliste con la misión divina encomendada, qué hiciste? Y luego se le diga,  veamos cuánto tengas que de nuevo incluir en un eventual próximo viaje.  Si tienes que regresar a la escuela llamada “Tierra”; o, si ya te puedes quedar de manera definitiva en tu verdadera casa. Esa morada final es, el plano espiritual.

 

Por ahí sí que deben andar las preocupaciones en realidad de la humanidad, constituida por seres espirituales en busca de experiencias humanas, contrario a lo que siempre se cree, hombres en busca de experiencias espirituales.

 

Y, precisamente, cuando el viaje prediseñado hacía este plano de la materia física densa termina, en que se verifica la llamada muerte, convencionalmente hablando, comenzando el de retorno en el mismo instante en que se nace, se presenta una de las mejores oportunidades para poner en evidencia el grado de concienciación logrado por los deudos, respecto a la estadía y propósitos de los hombres sobre el planeta Tierra.

 

 Rolando Fernández

 

 

¡CUÁNTAS PALABRAS BONITAS, COMO SIEMPRE!

Claro que el fracaso es fehaciente, según lo expresó el señor Francisco Domínguez Brito, procurador general de la República, en el panel “Causas y consecuencias de los feminicidios desde los aspectos médico, legal y social en la República Dominicana”, según publica un medio de la prensa local, donde como de costumbres se expusieron pareceres cargados de hermosas palabras, anunciándose acciones a ejecutar con las que nada, ni se ha resuelto, ni se va a resolver, en torno a lo que se puede calificar ya como un  deleznable, y más que lamentable, flagelo social en este país.

 

Por más eventos que se convoquen para analizar razones y procurar medidas correctivas, cuando se aborda la temática, no se procura bajar hasta las bases mismas de las causas innegables incidentes que vienen provocando esa problemática de alta consideración nacional ya, que son diversas, y que deben ser combatidas en contextos diferentes, aunque todas converjan en un mismo punto.

 

Todo se queda a nivel de pronunciamientos aéreos en el seno de los eventos que se realizan, en los que participan personalidades diferentes, incluidas las oficiales competentes, médicos especializados, siquiatras, psicólogos, sociólogos, etc., pero nunca se “aterriza”.

 

Para corregir, y tratar de enmendar en verdad, con respecto a esa desgracia, se tienen que enfocar aspectos gravitantes que por regular no se tocan: narcotráfico, adicción a las drogas, adhesión a los ritos satánicos, tan de moda aquí, sin que las iglesias digan nada; la degeneración familiar, las actitudes femeninas impropias, aspirando siempre a la competencia frontal con el sexo opuesto, y queriendo ser boxeadoras, luchadoras, karateca, entre otras prácticas inherentes a los hombres, todo enmarcado dentro del ámbito de la mal concebida  liberación femenina moderna.

 

Precisamente, nos causó risa en estos días, leer una reseña que publicara la prensa local relativa a uno de esos encuentros que promueven algunos de esos organismos alienantes en relación con  el tema, donde se sugirió el que las mujeres aprendieran artes marciales para que se defendieran de los hombres atacantes. ¿No se piensa en que eso pueda agudizar más aún el problema? ¡Qué criterio!

 

Pero además, un connotado prelado católico nuestro, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, expuso públicamente su concepción en ese orden: él concibe que la razón base de problema, es la baja estima que se viene verificando en los varones,  debido al crecimiento, desarrollo y brillantez, que en su apreciación, se verifica a nivel de las mujeres en los tiempos presentes.

 

Se podría interpretar eso como envidia, o temor a ser desplazado. Lo consideramos un juicio muy superficial, y desafortunado; menos aceptable, proviniendo de una persona con su formación innegable en todos los órdenes.

 

Si queremos corregir ese problema, vamos a tratar de agarrar el toro por los cuernos, y llamar al pan, pan, como al vino, vino. De lo contrario, la apreciación del señor procurador general de la República, seguirá vigente.

 

Rolando Fernández

Esa condición no deshumaniza: la homosexualidad, masculina o femenina

Durante las últimas semanas ha estado sobre el tapete en nuestro país, la temática relacionada con la situación humana que encabeza, considerada muy impropia, como es obvio, por estar al margen de lo natural, y debido a lo cual ha sido acremente condenada en el seno de diversos sectores sociales nuestros.

 

Ese es un asunto que tomó mayor carácter de notoriedad local, a partir de la designación en el país, como embajador de los Estados Unidos de América, del señor  Jame (Wally) Brewster, declarado públicamente homosexual, con pareja oficial del mismo sexo, Bob Satawake, y notable promotor, como defensor vehemente del amplio movimiento gay actual.

 

Evidentemente, es una circunstancia con la que se puede estar o no de acuerdo, en el ámbito enteramente social representativo, por lo inusitada que resulta, pero que entendemos también, debe ser vista desde otra óptica, en la que es muy probable hasta se reporte como de mayor consideración: la valía de todo ser humano como Atributo divino en expresión terrenal, sin importar cuál que sea su preferencia sexual, político-partidarista, o religiosa-sectaria.

 

No por accidente, a ese señor le ha tocado estar desempeñando tales funciones entre nosotros los dominicanos; como tampoco lo es que, un ciudadano norteamericano, de color, no originario de aquella gran nación, con raíces en otra parte del mundo, sea hoy su primer mandatario, y a quien corresponda escoger sus representantes en el exterior. “Nada es casual, todo es causal”, dicen aquellos que mucho saben.

 

A propósito de eso último expresado, aunque a veces hay cosas que son de muchos sabidas, no obstante algunos se las reserven,  el que alguien las recuerde y las exponga en determinados momentos, es algo que llega “como anillo al dedo”, según dice el refranero popular. (Véase: “AREÍTO”, medio “HOY”, edición de fecha 26-7-14, trabajo “El Morrito y El Funcionario”, elaborado por Diógenes Céspedes).

 

Copiamos: “Buenaventura Báez se robó, en su huida, la vajilla y cubertería de Palacio (la condición de sustraer lo ajeno por parte nuestra viene de lejos) y en 1871 por poco incorpora la república a los Estados Unidos (el entreguismo es heredado también). Si el senador Charles Sumner no se opone al proyecto por considerar que un país de negros como el nuestro no podía ser miembro de la Unión Americana, hoy estaríamos peor o igual que Puerto Rico. En agradecimiento al insulto racista, el Ayuntamiento capitaleño designó con su nombre una calle de Los Prados.” ¡Fue lo mejor para este pueblo, seguir siendo cabeza de ratón, y no cola de león!, agregaríamos nosotros.

 

Lambonerismo fehaciente ese se aprecia, por parte de los politiqueros arribistas que nos gastamos. ¡Qué pena!, habiendo aquí tantos hombres y mujeres  con méritos acumulados más que suficientes para ser honrados, en lugar de aquel “segregacionista negrero” envalentonado, extranjero por demás. Parece que no había entonces esa gran cantidad de prietos, y ordinarios de facciones en su país.

 

Sin embargo, ¿quién está mandando, desde hace ya unos años, a todos los blancotes de la gran nación del Norte, teniendo que  halagar, y aceptar conforme además, a toda su dependencia africana dentro del “blanco territorio” masificado? ¡Que se chupen ese cajuil!

 

Es por ello que, detrás de ambas cosas, en todo momento hemos considerado que hay sutiles metamensajes envueltos, que las sociedades todas deben tratar de comprender y asimilar, en el orden evolutivo del planeta Tierra, y la aceptación de los nuevos paradigmas necesarios que se imponen, en cuanto a combatir las actitudes, como las características que se entienden no aptas, y que generan las desigualdades humanas, en términos étnico-raciales, económicos, religiosos, y demás cualidades personalizadas, incluidas las preferencias sexuales.

 

Esa decisión del señor Barack Obama, ¿por qué se produjo, en el fondo? ¿Tendrá que ver la misma en algo con su nivel de evolución espiritual, y haciendo provecho de su rol presidencial a cargo, como una forma de hacer despertar a mucha gente en lo que respecta al propósito básico de la humanidad: evolucionar, por lo que hay algunos procederes discriminatorios en las personas que se deben ir dejando de lado? De ser así, eso se entendería, para que no se continúe retrasando la “sagridad” (evolución sagrada total) que debe alcanzar el planeta Tierra, según el plan divino trazado. ¡Tarea para pensantes!

 

De sobra es conocido ya, que todas las condiciones humanas para las corrientes de vida que se cursan, en general, están codificadas genéticamente en el anteproyecto original. Por consiguiente, la homosexualidad, tanto por parte del hombre, como de la mujer   (lesbianismo) está incluida. Es una característica con la que, a nuestro juicio, indudablemente se nace, que será manifestada con claridad directa, o conservada de manera latente, a los fines de que determinadas causantes ambientales le haga despertar.

 

Luego, a nadie con tal desviación, o desequilibrio hormonal en el presente, que se concibe obedece a razones kármicas provenientes de vida anteriores (karma maduro), se le puede estimar como culpable directo; y menos, discriminarle, menospreciarle, como de ordinario se estila. Se podría pecar hasta de injusto en ese tenor.

 

Además, si “Todo es uno”, como reza una primera verdad sagrada; que los humanos somos todos originarios de la misma Fuente, ramificaciones o riachuelos que emanan de igual Río Mayor, entonces, todos somos hermanos. Luego, ¿por qué hay que odiar, maltratar, vejar, despreciar, etc., a los que hoy se ven afectados por esa situación anormal (homosexualidad), que lo más probable sea, tiene un origen punitivo kármico? Pensar reiterado ese último.

 

En el marco de nuestra ignorancia creemos, ¡no se corresponde! Todo lo contrario, lo que realmente deben ser esos, es siempre honrados; dispensarles respeto en todo momento como tales, sería lo más procedente; y, amarles como seres humanos que también son, aunque defectuosos, al igual que todos aquellos que nacen con características impropias (enajenación mental, invalidez corporal, feúra, negrura, facciones ordinarias, etc.). Entender que están conquistando karmas pendientes, de los cuales se liberarán, hablando en términos esotéricos-espirituales. ¡Es un triunfo que  esperan!

 

Con respecto a ellos, debemos recordar uno de los dos mandamientos divinos en que se resume el Decálogo total: “Amar a tu prójimo como a ti mismo”. También, él o ella, encarna la Presencia Divina que mora en el interior de cada cual, sin excepción. ¡Todos somos Cristos, y Dios Uno en potencia!, sujetos a tener que hollar, o transitar, un sendero de evolución espiritual consciente a nivel terrenal.

 

Pongamos en evidencia entonces, nuestra expansión de conciencia en el contexto de la espiritualidad pura; aceptemos y respetemos a los homosexuales (hombre o mujer). Eso no significa ser como ellos. Tampoco, nada se nos va a pegar.

 

El que no tiene en sus genes tal codificación, no resultará afectado nunca, por más promociones, y mensajes que se entiendan inductores, provenientes de los movimientos modernos organizados en el orden tratado, relativos a la exteriorización, y reclamos de aceptación social por parte de aquellos afectados, gente que está obligada a sobrevivir con una condición humana obviamente anormal, por motivos congénitos.

 

¡Valga la reiteración final! Se impone una sosegada y profunda   reflexión  sobre ese asunto, dado el crecimiento vertiginoso que se observa en ese tenor – la homosexualidad -, al margen de algunos convencionalismos interpretativos religiosos a los que se apela para condenar tal condición ¡Que se analice la temática, y se procuren sólidas respuestas en el orden enteramente esotérico-espiritual!

 

 

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

“Los tropezones hacen levantar los pies”, menos a los dominicanos

Así reza una máxima pueblerina, que envuelve un sentido muy valedero.  Cierto es que, cuando se tropieza al caminar, el fijarse por donde se transita, y levantar los pies de manera oportuna, aleja bastante las posibilidades de provocarse afecciones podales, a veces de cierta consideración.

 

El mensaje que subyace en la frase que encabeza, llevado a un contexto generalizado, significa más bien que, la prevención en todos los órdenes, siempre es conveniente antes de cualquier accionar.

 

Lamentablemente, en nuestro país es muy poco lo que se observa esa máxima. Se tropieza una y otra vez, y seguimos trajinando sin reparar en las superficies pedregosas que vamos pisando. Nos lesionamos con bastante frecuencia los pies, o específicamente los dedos; nos los curamos, y ponemos los dañosos eventos en el olvido.

 

Muchos son los asuntos  nuestros, en que la generalidad de los ciudadanos deben participar, donde la precaución se deja de lado. Pero, hay uno que quizás sea el de mayor trascendencia, por su amplia connotación y los efectos derivados: la entrega graciosa de la administración de la cosa pública a todos estos politiqueros de nuevo cuño, que nada más andan en busca de satisfacer sus apetencias personales, como las de los grupos económicos que les patrocinan.

 

Los resultados obtenidos están más que a la vista.  El país va de golpes en golpes, endeudado hasta la coronilla, con compromisos incluso que podrían afectar en cualquier momento futuro, no muy lejano, hasta la propia soberanía nacional, cuando ya no estén en la palestra pública los que hoy disponen y disfrutan a voluntad de los recursos frescos recibidos por tal concepto.

 

Pero además, está el patrocinio de las carencias en los servicios públicos, energía eléctrica, agua potable, educación, salud, por más allantes y alharacas politiqueras que se escuchen. La “proa” está dirigida hacia las complacencias “privacionistas”; la no defensa del interés nacional obvia; como, las concesiones graciosas, y las enajenaciones, por ventas o traspasos, del patrimonio de la nación.

 

Sin embargo, el pueblo no acaba por levantar los pies, y dejar de tropezar, para salirse de las trampas electoreras que le tienden ordinariamente todos estos políticos avaros, corruptos, demagogos y desaprensivos que se gasta el país, e inclinarse por la escogencia de algunas figuras notables, de esas que aún quedan en la República Dominicana, hombres pulcros y de valía, con capacidad y honestidad probada, que bien podrían conducirle por mejores senderos de paz y progreso.

 

Claro, esos no le van a ofertar nadie un frasco de ron, cervezas y pica-pollo, o tal vez RD$500.00, para comer un par de días; se van a limitar a pedirle a la gente, ¡que depositen en los mismos su confianza!, y  que voten  en su favor, por el bien del país.

 

Pero, para eso hay que concienciarse, en términos de ciudadanía, que es lo que aquí no se procura. Mientras tanto, se seguirá chocando sin alzar los pies. Continuarán las quejas y los lamentos por doquier, hasta que se levanten, no sólo las extremidades inferiores, sino también las cabezas.

 

Mientras tanto, en lo que “el hacha va y viene”, como expresa el refrán popular, se deberá seguir adherido a otra frase sociológica, muy significativa también: “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. ¡Aquí sí que en verdad eso se verifica!

 

Por consiguiente,  en cada gestión nueva se hace lo que viene en gana; verbigracia: obligar a pagar por los combustibles y  la energía eléctrica los precios más caros de toda el área del Caribe, según los expertos, e impuestos abusivos, entre otras cosas; y, el pueblo sigue como cualquier burro indefenso, cargando abajo hasta que se pueda,  o explote por obligación.

 

Mientras tanto, los políticos despilfarran los recursos económicos nacionales sin control, y gozan hasta más no poder. Además,  la corruptela sigue su agitado curso entre esos, luciendo ese despreciable flagelo, como bella flor en primavera.

 

El autor es un humilde servidor, ¡y nada más!

 

 

 

Rolando Fernández