El verdadero valor de los padres

En una ocasión, alguien con mucha lectura, incluso sobre temas espirituales de gran profundidad, y vivencias en demasía, nos manifestó de  manera muy sosegada, su parecer sobre el enunciado que encabeza.

 

Fueron más o menos sus palabras las siguientes, interpretadas, y llevadas hoy por nosotros, a un lenguaje algo más actualizado, con un poco de nivel aclaratorio en adición.

 

Mira muchacho, padre o madre es cualquiera, ya que los hijos son el producto del placer sexual entre las parejas, cuya concepción muchas veces, ni siquiera se desea.

 

Tanto la mujer como el hombre, con muy raras excepciones, tienen dentro de su misión terrenal – dharma, según el esoterismo oriental  -, el servir de canales para la encarnación de las almas en el Universo manifiesto, en procura de evolucionar, y manifestar físicamente la Idea Misma del Supremo Padre, creador de todo cuanto existe.

 

Por tanto, cada alma que esté próximo a ingresar en el plano físico, con una corriente de vida previamente diseñada, hay que procurarle el entorno favorable, y los padres adecuados, para que los propósitos kármicos evolutivos contemplados en la misma se puedan cumplir.

 

Eso quiere decir que, tanto el padre como la madre, son elegidos de antemano; y que, no son ellos los que escogen en realidad el traer tales  hijos a este mundo; sino que, los mismos constituyen simples instrumentos carnales, de los que se hace uso, o provecho de sus características particulares, y potenciales biológicas, para el engendramiento y gestación de un nuevo cuerpo físico, que será templo del espíritu visitante por un tiempo determinado.

 

Además, algunos hijos también constituyen efecto de karma para los propios padres, según los caracteres y los comportamientos que observen durante la adolescencia y la adultez. Los triunfos y fracasos de esos, les reportarán a aquellos, placeres  o sufrimientos, a manera de compensación favorable, o punición, según sea el caso.

 

De ahí que, las interrupciones de los embarazos adrede por parte de las madres, o deseos de los padres, se convierten en causas de marcados efectos resultantes futuros, debido  al quebrantamiento de la voluntad de co-creación divina a cargo, cuando se ha sido objeto de elección para tal propósito. Y, con regularidad,  una de las conquistas posteriores obligadas, suele ser con la pérdida, por necesidad después, de ciertos eventos de gestación deseados.

 

Según eran las concepciones de aquel ducho orientador, el verdadero valor de los padres (hombre o mujer), había que aquilatarlo a partir del nacimiento de los descendientes, en términos del cumplimiento de las responsabilidades asumidas, de orden tanto físico como espiritual, con respecto a esos, luego de la aceptación conforme de la intermediación física para su gestación y nacimiento.

 

En esa disposición y concretización, sí era que estaba el verdadero valor de los progenitores (padre-madre), en el ámbito humano, y hasta espiritual también, cuando se tenía conciencia en ese sentido. No es por el simple hecho, de que se hubiera nacido de un determinado hombre y una mujer, a raíz de un placentero acto sexual.

 

Toda esa cátedra de aquel letrado señor, incomprensible para nosotros a la sazón, sí que nos sirvió como aguijón inductor hacia las investigaciones relativas en lo adelante, que nos han permitido el acopio de valiosas informaciones; y que han venido a confirmar en gran parte, aquellos juicios muy propios que ese caballero instructor una vez nos externara, asociándoles y comparándoles con muchos otros pareceres sobre el particular.

 

Sus opiniones de otrora, estuvieron muy acorde con las precisiones al respecto, con que luego nos encontráramos, plasmadas por la doctora Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”, cuando ella se expresa en los términos siguientes, resumiendo:

 

“El sacramento del bautismo simboliza la aceptación de la responsabilidad física y espiritual por parte de la familia, del hijo que ha traído al mundo. Y que, los hijos de su lado, aceptan con gratitud a la tribu biológica en que han nacido, a la que deben toda honra y respeto. Al igual que, el estar prestos a perdonarle por cualquier sufrimiento causado durante la infancia”.

 

Creemos incluso que, esa consideración con respecto a los descendientes  nacidos en el seno de cada familia, estaría en línea con el precepto que mantienen  algunas religiones de las llamadas protestantes, en cuanto a no bautizar a los niños, por considerarles carentes de todo tipo de conciencia asimilativa.

 

Cabría agregar con relación a los padres, que los padrinos elegidos para la ceremonia del bautizo, se convierten en compromisarios de ese deber formativo y orientador, en ausencia de los progenitores. De ahí, el gran respecto hacia ese compadrazgo de sacramento, que antes se estilaba, y que lamentablemente hoy, a penas se recuerda después.

 

Evidentemente entonces, el cumplimiento de las responsabilidades paternas, luego del nacimiento – tiempo de crianza, y de formación en los demás órdenes -, dedicado a los vástagos, deberá ser el verdadero coeficiente de valoración hacia los progenitores, llámese hombre o mujer.

 

Rolando Fernández

 

¡Así actúan las mujeres de peso!

Al igual que una vez lo expresáramos, a través de un importante medio de comunicación local, “El Nuevo Diario”, con  respecto a la actual Fiscal Titular del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso Gómez, nos permitimos hacerlo ahora, refiriéndonos a la señora Directora de Pro Consumidor, Altagracia Paulino: ¡Aquí todavía quedan mujeres, a las que les pesa el ruedo de sus vestidos!

 

Damas que, cuando asumen responsabilidades públicas, a través de los cargos estatales que aceptan desempeñar, no se amilanan, y procuran siempre actuar de acuerdo con sus capacidades y principios.

 

Claro, en esta podredumbre político-social lamentable, en que desde hace ya gran tiempo  vivimos los dominicanos, no es raro que, en determinadas circunstancias, ellas tengan que limitar sus acciones, y procederes pertinentes.

 

O, “hacerse de la vista gorda”, como se dice en el seno del pueblo, para no chocar de frente con algunos muros de contención que aquí tenemos. Tal cual  ocurre también, con respecto a ciertas personas particulares protegidas por el sistema, que se consideran intocables; que las leyes nuestras no les alcanzan.

 

Esas declaraciones de la señora Altagracia Paulino, que ha estado durante las últimas semanas en el ojo de un tremendo huracán, caracterizado por poderosos vientos: especulación en la venta de la carne de los  pollos; falta de calidad y pureza en los salamis que se producen en el país, y se expenden a la población; y, los engaños en la venta del gas a las amas de casa, y conductores diversos, principalmente, los del transporte público, que viven al grito por tal situación, merecen ser saludadas con todo respeto.

 

Ponerles el frente, a los poderosos sectores económicos que intervienen en esas actividades, algunos de cuales resultan ser patrocinadores de determinados políticos nacionales, ha evidenciado la naturaleza, y consistencia, de los principios personales que alberga esa funcionaria, como su sentido de responsabilidad, en términos del compromiso asumido, tendente a la protección de los indefensos consumidores dominicanos.

 

Dijo en más de una intervención, esa valerosa y respetable dama:

 

“Yo no me voy a salir de ahí y puede venir el Papa”. (Periódico   Diario Libre”, del 26-7-12, página 4).

 

“Yo no voy a renunciar, que me quiten”. “Aseguró que no renunciará, pese a las presiones que dice ha recibido para que “salte del cargo”.

 

“Agregó, asimismo, que no tiene precio.”  “El dinero de los gaseros, de los polleros, de los banqueros y todo el dinero junto, no alcanza para pagar lo que yo creo que valgo”, “dijo y aseguró que su única pasión son los principios”. (Véase el mismo medio de comunicación, en su edición del 28-7-12, página 06).

 

¡Todo eso hay que leerlo, e interpretarlo muy bien! Además, adicionarlo a otras declaraciones que aparecen en el periódico “HOY”, del 29-7-12, “Estudio del salami fue mostrado a autoridades”, en las que se habla de las reuniones previas a las denuncias finales, con relación al problema de los embutidos,  y en las que participaron funcionarios gubernamentales, como también, representantes de las empresas del ramo. ¿Y qué?, ¡nada!

 

La verdad es que, para emitir declaraciones tan contundentes como esas, adversando a los más connotados representantes, como ella lo ha hecho, de esos  tan significativos e influyentes sectores económicos del país envueltos, hay que tener una férrea  voluntad de colaboración hacia este pueblo, y un carácter indomable.

 

No es asunto de querer conservar puesto, como muchos aventureros de la palabra han osado decir, de cara al próximo cambio de mando en la cosa pública. Es una cuestión más bien, a nuestro humilde entender, de honrar el contenido de la frase aquella que reza, “los cargos son para cargar”.No creemos que, en lo concerniente a lo económico, esa señora tenga que estar desempeñando una posición pública.

 

Lo que ocurre es que aquí, a muy pocos nos gusta “dar al César lo que es del César”;  reconocer las condiciones que reúnen los demás, como la eficacia y oportunidad en sus trabajos. Todo queremos llevarlo al ámbito de las simpatías o revanchismos políticos; amén de que, hay cierta gente que sangra por la herida, cuando aparece alguna nota discordante en la canción que se estila escuchar. Y esas, son cosas siempre  muy  funestas.

 

Si todos los funcionarios públicos que se gasta este país, pudieran decir públicamente lo que esa señora ha expresado, con relación a los vientos y las arenas que ha desatado esa tormenta “denunciante” de cosas, esta República caminaría de otra manera. Pero, ¿Cuántos podrían  hacerlo?

 

Finalmente, preciso es destacar que, a ninguna de las dos respetables damas mencionadas aquí, le conocemos en lo personal.  Pero que, son sus acciones hechas públicas, las que hablan de las mismas.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

El país del descontrol: República Dominicana

Aunque tantos prefieren aquí, el continuar tratando de “tapar el Sol con un dedo”, según reza un refrán popular, por beneficios propios y grupales; o, mantenerse al margen de todo lo que ocurre, para no sufrir por el país, y desesperarse,  sin esperanza alguna, argumentando que “una sola golondrina no hace verano”, la verdad monda y lironda, calificativo que de ordinario se escucha en el léxico jurídico es que, en esta nación todo “anda manga por hombro”. ¡Negarlo, y no aceptarlo en lo personal, sería un gran engaño!

 

Para comprobar eso, sólo habría que reparar con un poco de atención, y reflexionar de manera imparcial, sobre una serie de cosas que se verifican en esta media isla, que a juicio de cualquier pensante medio, nada más señalan un norte: un descontrol total, con apatía casi por completo de las autoridades, caracterizado por una inconsciencia ciudadana alarmante.

 

Además, con el ingrediente adicional de  una avaricia empresarial y comercial inconmensurable; la inoperancia de una gran parte de las instituciones oficiales; y, la proclividad cada vez más marcada hacia la politiquería comercializada, con el propósito obvio del enriquecimiento  ilícito.

 

Producto de esas circunstancias combinadas, los desórdenes incontrolables andan por sus fueros entre nosotros.  No hay área alguna en la que sus tentáculos no afloren por cualquier lado, y dirijan sus dardos ponzoñosos hacia la población en general, creando múltiples situaciones de desasosiego en el seno de ésta, como de inseguridades y engañifas a todos los niveles.

 

Por ejemplo, el caos del tráfico vehicular es una negra flor en crecimiento. Los servicios públicos con carácter de imprescindibilidad, como aquel de la ecuación indescifrable del gran negocio político-empresarial de la energía eléctrica, dentro del cual nada más se plantean alternativas, y la búsqueda de soluciones que favorezcan siempre a sus dueños, y a los protectores oficiales, destacándose con regularidad como las únicas panaceas consideradas,  la concertación de préstamos con el exterior para saciar de recursos económicos el barril sin fondo que descarga su contenido casi total en los bolsillos de los altruistas generadores, muy bien representados por cierto desde la CDEEE, por un lado.

 

Y del otro, la fórmula mágica que se entiende satisfactoria también, muy a la mano, y que está constituida por los abusivos aumentos tarifarios correspondientes al ineficiente servicio que se oferta a la ciudadanía, considerados esos cobros los más altos en toda el área del Caribe, a juicio de personas muy autorizadas en la materia. Y eso, ¡con intenciones claras de continuar subiéndolos!

 

De otro lado, ni hablar de la falta de salubridad que respiran los dominicanos; como, de la escasez de asistencia médica fehaciente; y, la ausencia de equipos y medicamentos a nivel de los hospitales públicos. ¡Penoso eso!

 

El escenario que se tiene con la venta y la fijación del precio de los hidrocarburos, en términos de los engaños a la población, y de la especulación coyuntural de que es objeto la misma cada semana, luce abusivo y lacerante cada vez, por lo que ya raya en lo burlesco, con una marcada indefensión para ésa,

 

Sólo hay que ver la problemática que ahora han creado los “gaseros” (Asodigas), por el simple hecho de que ellos  no quieren cumplir, porque el  parecer no les conviene, con lo estipulado en la ley 520-72, y su reglamento, en lo relativo a que “la venta de gas se haga pesada”, alegándose la obsolescencia de esa normativa vigente, mandato legal que, como debe ser, ha venido siendo defendido por la señora directora de Pro Consumidor, Altagracia Paulino, enfrentando con valentía a esos “jureles”.

 

Dijo la respetable dama, “Yo no me voy a salir de ahí, y puede venir el Papa”. (Véase periódico  “Diario Libre”, del 26-7-12, página 04),

 

Resulta muy claro entender que, sólo a los usuarios es a quienes beneficia esa disposición, ya que a través de conjugar el peso previo del tanque, con el carburante servido luego, es la forma más efectiva para que los mismos puedan comprobar que no se les está engañando.

 

El caso de los vehículos, se debe manejar a parte del concerniente al gas para cocinar, por la instalación fija de los recipientes en ésos. Pero, no es que se dificulte tanto el establecer efectivos controles también, en defensa de los obreros del volante, y de todos  aquellos que no puedan comprar las gasolinas por sus altos costos en el mercado.

 

El rosario no se acaba ahí, por supuesto, sino que continúa. Y, en adición al problema del gas, ahora tenemos otro asunto, de mayor trascendencia probablemente, por los efectos secundarios a derivar, con un blanco directo: el deterioro inminente de la salud de la población.

 

Según las reseñas de prensa que han estado apareciendo en los medios locales de comunicación durante los últimos días, Pro Consumidor ha vuelto de nuevo a estar sobre el tapete, ahora denunciando la desastrosa calidad de los salamis que se producen y se expenden en este país, para consumo de la indefensa población.

 

Uno de los periódico incluye en su editorial, “En el más reciente episodio, la directora de Pro Consumidor informó los resultados de un estudio realizado a salamis que se venden a los consumidores.  El resultado fue desastroso: el 97% no cumple con las normas nutricionales y el 15% tiene la presencia de coliformes fecales”. ¡Vaya perla! (Véase periódico “El Día”, del 26-7-12).

 

También se  refirió al tema el destacado médico endocrinólogo Félix Manuel Escaño, quien a raíz de la denuncia hecha por Pro Consumidor dijo que, “la ingesta de salamis y otros comestibles con altos porcentajes de nitritos y nitratos de sodio – que en adición se detectó en exceso – puede derivar en la formación de enfermedades asociadas con el cáncer”. ¡Habló la ciencia!

 

Sin embargo, a todo eso dijo el señor Director General de Normas y Regulaciones (Digenor): “que no puede proceder contra las empresas y marcas de salamis que contienen sustancias dañinas porque el estudio realizado por Pro Consumidor está caducado y  no revela el nombre de las fábricas que venden embutidos de mala calidad”. (Véase: periódico “El Día”, del 26-7-12, página 4).

 

Parece ser, que el tiempo transcurrido induce a esos fabricantes desaprensivos, a autoreconsiderar la falta de pureza en sus productos. Y que, los nombres de las fábricas que mal hayan procedido en el orden de lo que se trata,  que de seguro continúan vendiendo esas mercancías, que van en contra de la salud del pueblo, no se pueden averiguar. Están fuera del Universo perceptible; son inalcanzables desde aquí.

 

Conjuntamente con eso, expresó aquel señor, “que el procedimiento incluye el  tomar las muestras que se van a analizar en presencia de la empresa fabricante y guardar los ejemplares intactos para mantenerlos como prueba. Y que, las muestras del estudio de Pro Consumidor fueron tomadas en colmados y negocios”. En los lugares más confiables diríamos nosotros, por la independencia, y el carácter sorpresivo de la acción investigadora.

 

Y agregó que, “tampoco existe un reglamento específico para el mercado de los embutidos, pero que ya tienen uno en proceso de aprobación; que, cuando se apruebe se iniciará la supervisión”. (Periódico citado).

 

Según una información posterior, aparecida en los medios del 27-7-12, ya fue aprobado de urgencia, por parte de la Comisión Nacional de Normas del Ministerio de Industria y Comercio, “un reglamento para regular el etiquetado de los embutidos del país, lo cual servirá de base para mantener un control estricto de la calidad de esos productos de consumo masivo”.  Claro, ante el escándalo suscitado, había que proceder de inmediato. (Ver: periódico: el Caribe, página 4).

 

¿Cuántos años faltarán, para que en lo adelante, ese instrumento entre en plena vigencia, con la supervisión requerida llevada a efecto?; Y, ¿qué cantidad de personas se habrá enfermado para entonces, producto de esa falta de control de calidad en la especie, y de un evidente descuido oficial?

 

Como de “magnífica” se podría calificar la presente salida justificativa de ese funcionario”, director de Digenor, ante un asunto de tanta peligrosidad para la gente, con opiniones de mucha significación en sus manos, incluso de carácter médico.

 

Esa sería, lo que se puede llamar en buen dominicano, sacarle el cuerpo a un problema de su competencia, por más excusas que se quieran argüir. ¡Nada puede estar por encima de la salud de un pueblo, cuando corre algún riesgo!

 

Pero además, ¿y la Secretaría de Estado de Salud Pública, como tal, qué ha dicho sobre ese  gran problema?, que haya trascendido, obviamente, hasta los medios de comunicación. ¿Qué medidas pertinentes, o de investigación, se han dispuesto con relación al tema? ¡Tarea!

 

El caso de la falta de calidad y de pureza en los salamis que aquí se producen y se venden al público, como la dejadez de las autoridades competentes en ese orden, viene a completar el panorama de la especulación de los pollos, también cargados de hormonas y antibióticos, según los que saben, en torno al precio y su consumo, que hasta los legisladores de la República han tenido que tomar cartas en el asunto, tratando de concienciar a los productores, e intermediarios comerciales de  la carne blanca, por su alto consumo a nivel de la población, con lo que parece ser, que muy poco o nada, se ha logrado obtener.

 

Como se puede ver, muy grande es la cadena de desenfrenos e irrespetos, especulativos y dañinos, que se verifican en este país, que no excluyen ni siquiera algo tan delicado como los alimentos que consume la población, en términos de calidad y pureza alimentaria

 

Aquí nadie sabe cuál debería ser precio real de los bienes y servicios que se consumen. Ni mucho menos, los contenidos de los productos que se compran para la canasta alimenticia familiar.  Todo eso se deja a discreción de los agiotistas productores y comerciantes. Nada corre por cuenta de los organismos oficiales a que corresponde.

 

En la República Dominicana, lamentablemente, las únicas actitudes que mueven con rapidez meteórica, son las relativas a las apetencias políticas, y a las avaricias personales y grupales obvias. ¿Mentalidad?, el alcanzar altos puestos públicos para ir a servirse de ellos, no a servir al pueblo. ¡Lo demás poco importa!

 

¿Hasta cuándo continuará siendo así?

 

Rolando Fernández

 

 

La venganza es dulce

Siempre recordamos la expresión de esa frase, por parte de un amigo y excompañero de trabajo, que solía pronunciarla con frecuencia, cuando entendía no estar recibiendo el trato adecuado procedente de los demás; o, que estaba siendo traicionado en su apreciación.

 

Sí la forma en que lo hacía, dejaba entrever que no era sólo un decir, sino que a veces, guardaba algún tipo de rencor; y, le mostraba estar en disposición de reciprocar acciones futuras con actitudes retaliatorias, cuando las circunstancias lo favorecieran.

 

Aquella persona, siempre indescifrable, y silenciosa en extremo, parecería además estar cargada de pensamientos e intenciones negativas. Muy difícil tenía que resultarle el vivir así, con esos fuertes aguijones, que de seguro le impedían dedicarse por completo a sus actividades cotidianas.

 

Los fardos emocionales de ese tipo, provocan el que las personas se muestren mayormente amargadas; que difícilmente su rostro exprese una pequeña sonrisa, aun sea medio fingida. Y por tanto, tienden a alejar todas las cosas que les puedan resultar favorables.

 

Craso error, cuando la gente se dispone a estar acumulando internamente resentimientos y deseos de venganza, ya que esos van corroyendo su economía física biológica, en términos energéticos, y les hace pasibles de atraer hacia si mismo todas las influencias de carácter negativo que circulen a su alrededor.

 

Además de que, nadie debe tratar de juzgar las actitudes y comportamientos que observen sus hermanos congéneres, y mucho menos procurar vengarles, cuando los considere que han ido en su contra; ya que, aunque así  haya podido parecer en el sentido humano, siempre todo se reporta para bien en el orden de lo espiritual propiamente.

 

Tampoco procede olvidar que, la Madre Naturaleza tiene su ley punitiva, de aplicación inexorable: “Siempre se recoge lo que se siembra” – Ley de Causa y Efecto -. Sólo hay que esperar que el tiempo pase.

 

Cuando sintamos el deseo de abrigar resentimientos; de procurar vengarnos luego, amén de detenernos a pensar un poco sobre la verdadera esencia humana – espiritual – y, en que “Todos somos uno”, también debemos reflexionar profundamente en el contenido del versículo 19, capítulo 12, libro a los Romanos, Sagrada Biblia, que dice:

 

“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré dice el Señor”.

 

Como vemos, está bien a la mano el mandato sobre el cual  debemos meditar siempre, cuando de guardar rencores e intenciones vengativas se traste; que además, nos amargan la existencia, y nos impiden disfrutar los instantes de felicidad terrena que nos proporcionan  los momentos presentes.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Se impone una profunda reflexión ciudadana, en este país de todos

¡Lo increíble sería para muchos!, que acciones tan preocupantes como esas, no ocurrieran en el marco persuasivo de la corruptela, lenidades y desaprensiones, a todos los niveles, en las que últimamente, de ordinario hemos venido viviendo en este país.

 

Esa se podría calificar, como una respuesta apropiada a la afirmación  que hace el señor Hugo López Morrobel,  “Eso no puede ser verdad”, como título del  juicioso trabajo  que publicara en su columna “Radar Deportivo”, correspondiente a la edición de fecha 24-7-12, del periódico “El Día”.

 

La realidad es que, lo allí expuesto, de comprobación más que fehaciente a simple vista en la mayoría de los casos, debe mover a una  gran  reflexión a todos los dominicanos, principalmente la juventud, para ver de qué manera se puede comenzar a combatir de frente esas actitudes desaprensivas a las que él se refiere en su exposición, ya que de lo contrario, las migajas que quedarán de esta nación serán muy pocas en el corto tiempo.

 

Él señala con cierta precisión, algunos de los alarmantes delitos: robos, corrupción estatal, y la repartidera de los bienes públicos entre los políticos gobernantes de turno, que se han venido verificando durante los últimos lustros, sin que se advierta, agregaríamos nosotros, una sería actitud o disposición combativa por parte de nadie en esta República, que tantos consideran estar a la deriva.

 

Sólo se escuchan muchos ba, bla, bla al respecto, como los allantes coyunturales que se estilan con frecuencia, tales como lo que hora  se registran, procedentes del elefante blanco burocrático denominado “Dirección Nacional de Persecución de la Corrupción Administrativa”, precisamente en medio de un período de transición, que jamás habrán de prosperar en el contexto del actual sistema político-judicial nuestro, caracterizado por las amarraderas “cobertoras” de siempre; los apañamientos presupuestados, como las indulgencias o lenidades de que disfrutan muchos personajes en este país, producto de las condiciones económicas influyentes que ostentan.

 

Cualquiera se preguntaría, sobre el caso particular del complejo deportivo “La Barranquita”, de Santiago de los Caballeros, al que el  articulista hizo alusión de manera directa, y el cual se encuentra en completo estado de abandono. ¿Y cómo es posible que ahora ese lugar, que le costó tanto dinero a esta nación, esté “siendo vendido por solares?, según la denuncia que se hace, y la reseña que aparece sobre el particular en el mismo medio de comunicación, sin que aún nadie competente haya dicho  hasta el momento,  “esta boca es mía”, como el mismo autor señala, en una publicación posterior (“¡Increíble!”, del 25-7-12).

 

Pero, se tendrían otras interrogantes, probablemente más interesantes aun, siendo la primera, entre otras, ¿quién en realidad autorizó el parcelamiento y venta de esos terrenos?; ¿cuál sería el actor principal en ese negocio?

 

No habría que ser muy inteligente para pensar que, de seguro deberá ser un alto político muy influyente, o con gran capacidad de decisión, para poder llevar a cabo acciones de tal naturaleza.  ¡Ese no es un asunto de segundones, o carga maletines!

 

Y, la otra pregunta que procedería formularse en ese mismo orden podría ser,  ¿es que los dominicanos vamos a permitir que algunos de estos político de nuevo cuño que nos gastamos nosotros aquí, se repatartan  el país por pedazos, y los monten en barcos, para trasladarlos a las fincas de su propiedad en otras latitudes?

 

La final sería, ¿es que ya no quedamos hombres aquí para defender el patrimonio público de esta nación? ¡Tarea!

 

Rolando Fernández

 

 

Los galleros, seudos deportistas, “gallearán” en algún momento

Dicen los que saben mucho, aquellos que han dedicado gran parte de sus corrientes de vida a profundas investigaciones, a la meditación profunda sobre la creación del Universo; al igual que, sobre la razón esencial de todo cuanto existe sobre el planeta Tierra, “que la ignorancia es el gran pecado capital de la humanidad”.

 

Que el desconocimiento humano es el aguijón que siempre induce a las acciones desaprensivas.  Entre ellas, el no reparar en el derecho a la subsistencia que tienen sus congéneres, y demás especies, que disfrutan del ciclo de vida transitorio que le ha sido concedido.

 

De ahí que, no es extraño ver las deleznables acciones en que incurren algunas personas, de poner a determinados animales a pelearse y matarse entre sí; mientras, ellas se divierten, disfrutan de los espectáculos sanguinarios que promueven, para satisfacción homicida, podría llamarse, y hasta procurando por demás, ganancias económicas.

 

La verdad es que, los que así proceden, parecen ser menos racionales que los mismos animales que ellos utilizan como actores principales, para la realización de sus sangrientos eventos,  que catalogan luego como deporte, tal es el caso de los galleros, por ejemplo, entre otros.

 

Y es que, como no saben ni siquiera cuál es su propia esencia, como la finalidad de la existencia física de que disfrutan, es lógico comprender, el que así procedan. No conocen sobre esos aspectos, como tampoco de los efectos que se pueden derivar de las acciones indebidas en que participen.  De ser lo contrario, jamás observarían un comportamiento tal, sobre el que tarde o temprano se les habrá de pasar factura, probablemente en el momento menos esperado.

 

Sería la aplicación inexorable por parte de la Madre Naturaleza de su ley de causa y efecto, a  los que mal han actuado, deleitándose y celebrando a costa del sufrir obligado a que lleven a esos irracionales animales.

 

Recibirán de seguro el mismo tratamiento, la punición correspondiente. Se ensolverán en ellos los mismos sufrimientos causados a esas criaturas, y sus actitudes de crueldad con relación a las mismas. Será de manera muy directa  en sus personas; o, a través de uno de sus seres más queridos, cuando menos lo esperen.

 

Que después no se lamenten, y se pongan a decir, ¿por qué a mi me pasa esto o aquello?; y, hasta culpan a Dios de sus momentos difíciles; en esos, en los que hacen acto de presencia las compensaciones por los actos impropios en  que han participado; debido a las causales sembradas con anterioridad, sin ningún tipo de reparo compasivo. Que tengan presente que,  ¡Dios no castiga nadie; simplemente, recogemos lo que hemos sembrado!

 

Cabría agregar aquí, a manera de complemento que, todos los animales que habitan sobre el planeta Tierra, en sus diferentes especies, les fueron dados a los hombres como compañeros, auxiliares y colaboradores; que cada uno tiene un propósito definido en su existencia; que ninguno está demás, tal cual ocurre con los órganos que componen la economía física humana, y la de ellos mismos también; que por tanto, debemos verles y tratarlos como tales, observando siempre un comportamiento de respeto y consideración hacia ellos.

 

Aunque a muchos les parezca extraño, lo que vamos transcribir aquí,  respecto a una especie de la cual nadie quiere saber por su hediondez y “feura”, sí que parece muy lógico y razonable a nuestro entender.

 

Nos referimos a la cucaracha, sobre la que dice Bárbara Marciniak, en su obra “Tierra, Las Claves Pleyadianas de la Biblioteca Viviente”, lo siguiente:

 

“Son una especie bastante resistente que ha sobrevivido a unos cambios energéticos, han aprendido como transmutar las toxinas una y otra vez.  Ellas están aquí para reclamar vuestra atención sobre cosas que no son precisamente elegantes – cosas que están dentro de vosotros y que necesitan exteriorizarse -. ¿Qué hay dentro de vosotros que os está dando guerra? Y, ¿cómo os podéis volver más resistentes como especie?”

 

Entonces, amigos lectores, estamos hablando de una de las especies más insignificantes  a juicio de los humanos; y, observemos la importancia que tiene. ¿Qué se podría pensar luego, con relación a todas las demás, aun sin conocerlas, y la forma en que deben ser tratadas?

 

Fíjense en que hoy, se está hablando en nuestro país sobre la posibilidad de recibir beneficios económicos en la exportación y comercialización de alacranes que son endémicos de la región sur, para la elaboración de un medicamento anticancerígeno a partir de esos, por considerarse que los mismos proporcionarían elementos activos que tienen propiedades curativas para esa terrible enfermedad terminal. (Véase periódico “HOY, del 2-7-12, página 14B).

 

Es una lástima entonces, que en este país muchos ciudadanos sólo estén pensando en las peleas, y matanzas de gallos entre sí; que no hayan reglas claras y legislaciones apropiadas con respecto a  la preservación y cuidos de todos nuestros animales, gracias a la dejadez que hasta ahora había observado el Congreso Nacional que nos gastamos los dominicanos, en al sentido, interesado nada más en la aprobación de leyes inaplicables, la autorización de préstamos con el exterior; y por supuesto, en aumentar la gran alcancía estatal, con el producto de los impuestos fiscales, en base a los sacrificios obvios a que es sometida  la población en general.

 

Por suerte, parece ser que en estos momentos, ese primer poder del Estado nuestro está por reivindicarse, con la aprobación final del proyecto de Ley de Protección Animal y Tenencia Responsable, ya conocido y aceptado por el Senado de la República, enmendado; aunque, aún no ha recibido la aquiescencia de los diputados en esta segunda fase, del que fuera la iniciativa original.

 

También lucen quedar pendientes, precisamente, los asuntos relativos a las “lidias de gallos”, que no deberían ser exceptuadas jamás dentro de ese marco jurídico; ya que de hacerlo, le restarían bastante brillo a la susodicha nueva normativa regulatoria.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

La decisión del rector uasdiano: Llamar a la Policía Nacional

Dice un refrán muy popular que, “nada es bueno, ni malo, sino que todo depende del color del cristal con que se miren las cosas”.

Ese, se puede considerar contentivo de una gran verdad, casi irrefutable por completo.

 

Evidentemente, subyace bajo el mismo, un real o valedero sentido, equivalente al concepto de relatividad inherente a todo. A la génesis condicionada, como dirían algunos orientales muy entendidos en asuntos esotéricos, de carácter enteramente budista.

 

Su aplicación viene como anillo al dedo, respecto de los últimos incidentes acaecidos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), como consecuencia de los cuales se produjo una incursión policial masiva en el campus de la misma, para poder aplacar a los revoltosos, o insurrectos, violentándose por supuesto, el fuero universitario.

 

Era algo que  no ocurría desde hace bastante tiempo, aunque en esta ocasión lo fuera a instancia de sus propias autoridades superiores, que al parecer se sintieron amenazadas y acorraladas ante la situación de protesta que se verificaba.  Previendo además, la ocurrencia de mayores daños significativos a las propiedades de la institución académica estatal.

 

Y, no hay porque dudarlo, si uno se detiene a observar los reportes fotográficos que recogen todos los medios periodísticos locales, con verdaderas escenas escalofriantes; amén de interpretar también, las diversas narraciones incluidas, de parte de algunas personas que estuvieron presentes en el escenario de los hechos.

 

Por tales razones, se podría concluir con facilidad, analizando desde el exterior, los lamentables acontecimientos uasdianos verificados en la semana próximo pasada, que la decisión adoptada por el señor rector, en cuanto a solicitar el concurso de la Policía Nacional para poder enfrentar la problemática presentada, en la que pudieron haber estado en peligro las vidas de algunos funcionarios y empleados de la entidad, incluyendo la suya misma; como además, la salvaguarda también de algunas de sus importantes instalaciones físicas, estuvo en el marco de lo  correcto; amén de estar autorizado a hacerlo, de acuerdo con el estatuto orgánico de la institución, según él mismo expresara.

 

Preciso es destacar que, todo el que interactúa a lo interno de la UASD, llámese profesor, estudiante o empleado, sabe de sobra, que ese tipo de situaciones con aprovechadas por gente extraña a la misma, para emprender acciones vandálicas de todo tipo, tintadas incluso con ribetes políticos partidaristas, revanchismos, aunque reciban el apoyo  indiscutible de algunos alumnos desaprensivos, allí inscritos sólo para politiquear, más que otra cosa.

 

No obstante, ahora vendrán de seguro las opiniones a favor y en contra de las autoridades superiores uasdianas, incluida la decisión de recurrir a las fuerzas policiales, para poder controlar los actos de vandalismo acaecidos dentro de campus, y las oficinas mismas de la rectoría; como, sobre todas las demás disposiciones precedentes, emanadas del Consejo Universitario, que se encuentran en la base de las protestas.

 

Dadas las norma democráticas que rigen en la UASD, probablemente excesivas, los movimientos y actitudes contestatarios muy de ordinario se estilan allí, ante cualquier decisión de las autoridades, que los profesores, empleados o estudiantes consideren no les son convenientes.

 

Claro, de protestar de manera civilizada, a pasar a esos extremos, con la utilización de armas de fuego; el incendiado y destrucción de vehículos propiedad de la institución; asaltos a las oficinas internas, y amenazas a personas, como se escribieron en algunos lugares del entorno; al igual que, roturas de puertas de acceso y cristales, entre otras cosas, sí que resulta poco usual en esos predios.

 

Es por ello que, para poder formarse una opinión acabada en gran medida, sobre la actitud de defensoría asumida por el señor rector, en relación con el llamado de auxilio a la Policía Nacional, hay que despojarse primero del partidarismo político, y grupal interno; como, ponderarla en el contexto estrictamente académico-institucional, y hasta de seguridad personal, en lo que respecta a él mismo, y  al equipo acompañante a la sazón.

 

A veces, hay que saber situarse en la acera del frente, para evaluar objetivamente ciertas determinaciones circunstanciales. ¡No es hacerlo a priori!, para evitar errar.

 

Por el lado de los estudiantes, y con relación a los hechos, éstos podrán tener o no razón, respecto de los aumentos dispuestos. Pero, no es la forma más apropiada de hacer sus reclamos, en el entendido  de que se sientan muy afectados con esas últimas medidas de corte económico. ¡No!

 

Y es que, su condición de futuros profesionales, no debe permitirle, ¡a ninguno de ellos!, el actuar de esa manera, que de irracional podría calificarse. Además, en el caso específico del alza de dinero en el precio de los créditos de las asignaturas, deberían ponderar sosegadamente su cuantía para fines de comparación, en términos relativos.

 

Sus protestas tienen que estar dirigidas más bien, sería lo lógico y prudente, hacia el aspecto de la generalización que envuelve esa disposición particular, en el entendido  de que no todos pueden hacerlo; como, en cuanto a la equidad que también debe primar en relación con los otros pagos decretados.

 

La mejor forma de lograr algún tipo de modificación, a lo ya aprobado por el Consejo Universitario uasdiano, y resolver el gran conflicto planteado, sería el dialogo civilizado entre las partes. ¡Creemos que, las autoridades entenderían los reclamos que se eleven, pero así canalizados!

 

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

¡Magnífico!, ya era tiempo

Gran satisfacción nos causa el conocer sobre la aprobación por parte del Senado de la República, la semana pasada, del proyecto de Ley de Protección Animal y Tenencia Responsable, luego de algunas discusiones respecto de determinadas enmiendas consideradas pertinentes, e introducidas a la iniciativa original, con la participación de instituciones relativas, y de personas voluntarias que dedican su tiempo también a la protección de los animales.

 

El susodicho proyecto de ley, según la reseña publicada en el periódico “Listín Diario”, del 19-7-12, retornaría ahora de nuevo, enmendado, a la Cámara de Diputados, donde fuera aprobado en noviembre del año 2011, luego de ser introducido por el diputado Elpidio Báez.

 

Y desde allí se espera, sea reenviado al Senado, con la aquiescencia debida, a los fines de su aprobación final, y remisión dentro del menor tiempo posible al Poder Ejecutivo, para su promulgación necesaria, como bien lo expresara la Dra. Marilyn Lois Liranzo, protectora destacada de la especie, y quien ha estado muy de cerca participando en el asunto de que se logre obtener la nueva legislación.

 

Para nosotros en particular, de alcanzarse definitivamente la aprobación de esa nueva normativa legal, sustituyendo la obsoleta  ley 1268, del año 1946, sería un gran triunfo para todos los que hemos venido formando parte de esa gran cruzada amorosa y justiciera, en favor de los considerados hermanos menores nuestros, y compañeros de todos los hombres sobre el planeta Tierra.

 

Sí, de las personas preocupadas en gran medida por la protección o salvaguarda, y cuido total aquí de nuestros animales, dentro de las cuales nos incluimos,  por haber estado siempre identificado  con esa causa.   Incluso, a la misma agradecemos el habernos iniciado como pichón de articulista en los medios digitales de comunicación.

 

El observar esa situación de maltratos tan deprimentes a muchos de nuestros desamparados y hambrientos perros callejeros; al igual que,  ese trato desconsiderado y abusivo en contra de los serviciales  caballos, arrastrando carretas supercargadas,  bajo un candente Sol, recibiendo latigazos, muertos de sed, asfixiándose con el monóxido que despiden los vehículos, entre los cuales les hacen transitar de manera inmisericorde, constituyó para nosotros una especie de aguijón que nos inclinó por escribir, y tratar de publicar, un primer trabajo, procurando concienciar a mucha gente sobre el particular, y llamar la atención de nuestros legisladores, a los fines de que tomaran carta en el asunto.

 

Ese primer artículo lo intitulamos, “Aquí que copiamos tanto”, con el propósito marcado de inducir y despertar entre los dominicanos un interés de orden emulatorio, con relación al trato y cuidos que se les dispensa en los Estados Unidos de América a los animales, con drásticas medidas de punición, respecto de aquellos que no observan las normativas establecidas en tal sentido.

 

Por suerte, o designio más bien, ya que nada es accidental en esta vida, nos encontramos con la mano amiga, y el concurso oportuno de doña Cosette Bonnelly, Directora Ejecutiva del medio digital “Nuevo Diario”, quien  nos publicó el citado artículo, constituyendo éste la puerta hacia un sinnúmero bastante amplio ya de publicaciones, sobre esa, y otras diferentes temáticas más.

 

Gracias a don Persio Maldonado, Director General del medio, y a doña Cosette, nos iniciamos en la actividad articulista, y hemos continuado publicando trabajos de opinión, no sólo a través del citado periódico digital, sino también de otros, cuyos directores  nos han tendido la mano en adición, y nos han permitido por vía de ellos, el tratar de aportar algo de lo que hemos logrado aprender, a la sociedad nacional, en nuestra condición de asiduo lector, y profesor universitario, obligado a investigar. ¡Nuestro más sentido agradecimiento a todos!

 

Pero, volviendo de nuevo a los animales, y nuestra preocupación por ellos, que fue la  bujía inspiradora inicial; como, de cara al proyecto de ley que ahora cursa en el Congreso Nacional, “Ley de Protección Animal y Tenencia Responsable”, ¡ojalá!, que en esta ocasión el asunto pase de manera definitiva, para bien de esa tan maltratada especie, y tranquilidad emocional de muchas personas concientizadas que aquí tenemos, que reparan en, y sufren también, los maltratos de que son objeto esas indefensas criaturas.

 

 

Rolando Fernández

 

Ojalá que, en esa misma proporción, fueran a las aulas uasdianas

De acuerdo con las informaciones aparecidas en los medios de prensa local, sólo el 60% de los estudiantes del 4to. curso del bachillerato que tomaron las pruebas nacionales 2012,  en su primera convocatoria, resultó ser promovido; por lo que, nada más aquellos incluidos en dicha cifra, podrán ingresar a las aulas de la educación superior universitaria.

 

Magnifico, si en verdad los agraciados, con conocimientos probatorios de la capacidad básica requerida para tales propósitos, pudieran estar sentados después en las aulas uasdianas, donde sí que en verdad hay que disponer de las aptitudes necesarias para poder asimilar los conceptos inherentes a las carreras profesionales que se elijan cursar después.

 

Porque, con los que normalmente los profesores se encuentran en la universidad estatal, y suponemos que también en algunas de las privadas, es con un altísimo porcentaje de alumnos semi-alfabetizados se podría decir, que a penas saben leer y escribir, y que desconocen las operaciones básicas de la aritmética, aun auxiliándose con las famosas maquinitas calculadoras denominadas “científicas”, que hacen de todo; pero, se debe tener la base necesaria, y que saberlas manejar, interpretando correctamente los instructivos operacionales que traen adjuntos.

 

Y, por ahí comienza otro problema, pues como no saben leer bien, se les dificulta la interpretación de los mandatos de manejo, como la descodificación de algunos conceptos técnicos incluidos en los mismos. Ahora, hay que estar en la moda portando alguna de esas, y exhibiendo el otro “arete” que se estila, un lujoso celular.

 

La pregunta que algunos docentes siempre nos hemos hecho es, ¿cómo es que logran pasar esas pruebas?, evidenciado tantas deficiencias después; no pudiendo ni siquiera, calcular un interés simple, usando las calculadoras inclusive. Tampoco, restar una cantidad negativa de otra positiva, entre otras debilidades académicas.

 

Como una persona algo inquieta que siempre hemos sido, y conocedor de esa situación, por el trabajo que realizamos en la UASD – las deficiencias que arrastran los estudiantes que se reciben allí -, procuramos conversar en más de una ocasión al respecto, con gente amiga que también labora en el área docente, a nivel del sistema público y privado de la educación, en escuelas y colegios del país, recibiendo dos noticias muy desagradables ambas, en las que  todos  debemos reparar con mucha atención.

 

La primera de ellas fue, que hay estudiantes que logran conseguir por alguna vía copias de los exámenes elaborados para las pruebas nacionales; que las estudian previamente, y hasta buscan personas en capacidad de explicarles lo que ellos no saben hacer, o llenar. Claro, ¡así tienen que pasarlas!

 

La otra, muy preocupante también es que, según dicen algunos, no todos, hay una línea sutil bajada, principalmente a nivel de la las escuelas públicas, por su condición de gratuitas,  ya que en el caso de los colegios privados media otra fragancia, la cual no aparece escrita en ninguna parte localizable, pero que sí se les deja entrever de manera inductiva a los profesores, en el sentido de que los alumnos, aun no estén capacitados, no se les debe reprobar.

 

Que esa parece ser que una recomendación procedente de alguna institución educativa, o de financiamiento internacional para el área, la cual aquí se está acatando en un alto porcentaje, de manera discreta. Claro, sin reparar en los aspectos desfavorables que de la misma se puedan desprender para los estudiantes, como en efecto se vienen presentando, y quedan evidenciados al momento de tener que tomar las temidas pruebas nacionales. Obviamente, en aquellos que de ordinario, no pueden conseguir ninguna copia  antes de.

 

Entonces, de eso ser así, no debe resultarle tan sorprende a nadie la información sobre los resultados que arrojaron las últimas pruebas nacionales para el cuarto año del bachillerato, que se llevaron a cabo durante el mes de junio próximo pasado, en las que sólo un 60% de estudiantado logró aprobarlas.

 

Finalmente, y en honor a la verdad, también se debe señalar con relación a susodicha sutil disposición, que hay determinados profesores que, por no estar de acuerdo con esa práctica, la desoyen, y no promueven a ningún alumno que no haya logrado durante el  período académico una preparación razonable. Se la juegan, se corren el riesgo, en favor del aprendizaje los muchachos. ¡Así lo expresaron, tajantemente!

 

Rolando Fernández

 

Estudiantes meritorios: Los triunfadores sobre las limitaciones y las adversidades

Aunque  desconocemos todas las bases en función de las cuales es seleccionada la persona para recibir el premio al mérito estudiantil que cada año otorga el medio “Listín Diario”, según las calificaciones alcanzadas en parte, y que son enviadas, por el perfil de la señorita que resultó ganadora esta vez, parece ser que también rigen dentro de los requerimientos a reunir, la clase social a la cual se pertenezca, como la institución en la que se estudie.

 

Según la publicación que se hace, la niña seleccionada estudia en “Abraham Lincoln School”, La Romana, donde se percibe que, no muchos jóvenes podrán tener acceso, por sus limitadas condiciones económicas.

 

Es evidente que, ella dispone de múltiples facilidades, ya que va a la escuela en la mañana, y las tardes las dedica para recibir clases de pintura y de fútbol, amén de que, seguro tendrá muy buenos profesores en todas las áreas; se alimentará bien; y, dormirá sin calor, ni apagones molestosos. Es decir que, podrá descansar bastante durante las noches, después de estudiar, con una mente relajada, por las actividades adicionales que incluye durante el día.

 

Entonces hay dos preguntas que se desprenderían de su escogencia, como estudiante meritoria este año por el susodicho medio, ¡y no es que no lo merezca! La primera sería, ¿y así quién no obtiene magnificas calificaciones? Sería más que criticable, el hecho de no lograrlas.

 

La otra muy amplia sería, por asociación con esa decisión, ¿y cómo se podrán calificar aquellos tantos estudiantes en este país, que contra todos los vientos y mareas: teniendo que realizar algún tipo de labor para poder desempeñarse económicamente; siendo hijos de padres depauperados; pasando necesidades alimenticias; mal durmiendo, bajo intensos apagones; con profesores no tan buenos; zanqueando libros usados; estudiando con velas, etc., logran sobreponerse a todas esas vicisitudes,  y obtener las más altas calificaciones? Probablemente, ni siquiera puedan enviar las notas; y de hacerlo, poco cuenten, según la premiación decidida, como en este caso.

 

Son tan merecedores aquellos, que en ocasiones algunos profesores, conscientes de su rendimiento durante todo el año lectivo, hasta les exoneran de tomar las pruebas finales. ¡Estos sí que pueden bien valorar aprendizajes y comportamientos!, los facilitadores.

 

A esos estudiantes, sí que les cabría calificarles públicamente, no como meritorios, sino meritísimos, por sobreponerse y triunfar en sus estudios, a pesar de las grandes limitaciones e inconvenientes que tienen  que afrontar sobre la marcha.

 

Las personas que disponen de todas las condiciones favorables para cursar sus estudios, lo que hacen es corresponder con las mismas; asumir las responsabilidades su cargo. Y, lo que más deberían hacer es, darle gracias a Dios primero, por las corrientes de vida que les permite  disfrutar; y,  luego a sus padres, por el apoyo terrenal directo que reciben.

 

Finalmente, se debe destacar que incluso, el premio que se le ha otorgado a la joven Mariella Matar, no sería el más apropiado para  un estudiante de clase media, “alta o baja”, en el caso de que, de su nivel social se recordaran. (Véase Listín Diario, del 17-7-12. página 10C).

 

Rolando Fernández