Dios, ¿es amor, o el amor es Dios?

A veces, cuando uno intenta ser ratón de biblioteca, como se dice, suele encontrarse con temáticas y aseveraciones contenidas en algunos textos, que luego de pequeños análisis meditativos, vale la pena compartir lo nuevo aprendido, con  los amigos lectores.

 

Claro, nada aparece ante nuestros ojos por mera coincidencia, sino por ese mandamiento interno captado, que manda a buscar, y reparar con atención sobre determinados escritos, aclaraciones o saberes plasmados, que antes probablemente nos hayan pasado desapercibidos.

 

Es el caso de la expresión “Dios es amor”, atribuida bíblicamente a Jesucristo (1-Juan: 4:8); que, a la luz de una  explicación que se podría considerar acertada, aparecida en  la obra, “La pasión por lo imposible”, publicada por OSHO, interpretado su contenido en el marco de una somera lógica analítica, luce ser uno más de los convencionalismos acostumbrados, dentro de la religiosidad exotérica.

 

A juicio del autor de dicha obra, tal aseveración hecha de esa forma, parece haber sido un error en el que incurrió el ascendido maestro mesiánico – Jesucristo -, (“porque lo que el dice no acaba de ser verdad”), toda vez que el mismo perteneció a la escuela mistérica de los esenios, donde la enseñanza al respecto era otra: “El amor es Dios”; que, aunque de esa forma parezca un simple “rejuego” de palabras, en cuanto a su escritura, hay una tremenda diferencia, en términos del sentido que subyace entre las mismas; es decir, comparado con el de la anterior expuesta, “Dios es amor”.

 

Nosotros, en lo particular creemos que, no pudo haberse producido tal error en Él; sino que, la confusión considerada distorsionante, probablemente se haya debido a las tantas traducciones idiomáticas de que ha sido objeto la Sagrada Biblia, a través de los tiempos posteriores a su redacción original.

 

Y es que, el amado maestro Jesús, incluso ya tenido como Jesucristo (30 – 33 años), sí que para ese entonces, tenía que haber logrado la magna consciencia espiritual requerida, para poder llevar a cabo su ministerio terrenal. Y, en función de Ésa, enseñar todo lo relativo a su Padre. Claro, lo que sólo pudiera trascender a través de sus palabras, durante la sagrada misión a cargo.

 

Todo cuanto se expone en la susodicha obra, con relación al contenido de la citada frase, en sus dos formas de escritura, resiste un análisis reflexivo concluyente. Porque, decir que “Dios es amor”, es considerar este último como un atributo de Aquel, al igual que los serían otros: sabiduría, indulgencia, perdón, etc., que en términos comparativos, aplicaría también asociarlos con los que pudiera tener cualquier ser humano. Verbigracia, ese señor es compasivo.

 

A juicio del autor con que tratamos, el atribuirle a Dios sólo una pequeña cualidad, “es irracional e ilógico, porque si Dios es amor no puede ser justo; si Dios es amor no puede ser lo suficientemente cruel como para arrojar a los pecadores al fuego eterno.  Si Dios es amor, no puede ser la ley”. Recordemos, que hay inexorabilidad en la ley que desde Él, o de la misma Naturaleza  emana: causa y efecto.

 

Luego, cuando se dice que “El amor es Dios”, tal cual sostenían los esenios, el asunto se invierte, ya que Dios  pasa a ser  entonces  un atributo del amor; que es lo más excelso, incondicional, no sujeto a perfeccionamiento alguno, “El amor es el valor absoluto, el florecimiento último. No hay nada más allá”. Entonces, se podría concebir que, el amor sea Dios en realidad.

 

Finalmente, nos permitimos transcribir aquí, una aseveración que entendemos podría contribuir a sacar a muchas personas de la gran confusión en que se encuentran, con respecto a considerar a Dios como una persona; lo cual es,  una concepción muy errada a nivel de las religiones convencionales, que a través de los años se ha venido expandiendo; y que, en opinión de algunos esoteristas connotados, es una de las cosas que más daño le ha hecho al mismo cristianismo ortodoxo. ¡El maestro Jesús, sólo prestó su cuerpo físico, para la  encarnación de la Suprema Conciencia Divina!

 

Dice Osho, “Dios no es una persona, sino solo una experiencia de quienes han conocido el amor”. ¡Intentemos tenerla!

 

Hermosa temática para reflexionar, ¿verdad?

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

El PRD, ¡se renueva o desaparece!

Según ha trascendido, hay algunos políticos pertenecientes al PRD, que son de opinión que, para resolver la grave crisis que afecta a esa organización política, una de las vías que podría resultar más efectiva, es tratar de llevar a cabo otra convención, en la cual se elijan de nuevo las autoridades principales del mismo, aunque se ratiquen algunas de las actuales, con menor categoría.

 

La verdad es que, por el camino que se advierte van las cosas a lo interno de esa organización, ahora con otros ingredientes externos de consideración, esas heridas frescas aún, provocadas por la lucha de tendencias que se escenificó durante el pasado proceso electoral, y que no cabe duda, en gran parte provocó la derrota sufrida en los comicios, no van a cerrar con facilidad. Si esa nueva escogencia se pudiera lograr, sería un gran paso en pos de la solución del conflicto surgido.

 

Y, deberían tratar de hacerlo; procurar que sean las bases de ese partido las que medien en la solución de la problemática actual; que sean ellas las que decidan a quienes quieren en todos sus organismos supremos de dirección; ya que, entre los cabezas de las tendencias que rigen en estos momentos, según el giro que el asunto ha tomado, eso no se va a resolver.  Todo lo contrario, podría complicarse más aun; y, hasta provocar el dar al traste con la existencia misma de esa entidad política mayoritaria.

 

Ahora, las nuevas ofertas (personas) presentadas a las bases para elegir, tienen que se verdaderos políticos, gente con “background” en la disciplina, no advenedizos pantallosos.  Tampoco, de los componentes de esa “rancia ancianidad” que sólo se precia dizque de fundadora, que se creen externos allí; que no van ya para ninguna parte; que deben ceder el paso a las nuevas generaciones aptas.

 

El PRD está en estos momentos, en una seria e importante encrucijada tal,  que se renueva, con caras que realmente vendan ante la opinión pública, para relanzar otra vez la organización al ruedo político nacional, o simplemente, acabará por desaparecer de manera definitiva, sirviendo al final de sus días, sólo para nutrir a los demás partidos nuestros.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Danilo, ¡cuán difícil será tu senda gubernativa!

Hay un refrán que reza, “el camino malo se pasa rápido”. Pero,  en el caso del nuevo presidente electo nuestro, a tomar las riendas del Estado a partir del próximo 16 de agosto, esa determinación no podrá ser puesta en práctica por éste.

 

Y es que, el mismo estará transitando durante su gestión de gobierno, sobre una vía que bien podría equipararse con el filo de una navaja, debido al delicado escenario socio-económico que habrá de recibir del actual mandato presidencial, preparado para el fracaso, en opinión de algunos analistas políticos – parecer que otros no comparten -, dada la envergadura de las problemáticas que le caracterizan; y a las que, obviamente, habrá que marcharles de frente, contando con muy pocos recursos financieros, y sólo las manos amigas para resolver, de los que siempre se han mostrado fieles al nuevo estadista, desde que estaba en el fondo de la rueda, que ahora giró en su favor.

 

Es obvio que, será una pendiente estrecha y resbaladiza, a recorrer durante los próximos cuatro años de gobierno, con aguijones de todos los colores a ambos lados de la misma, por lo que tendrá que caminarla con bastante calma, adversando el mandato, y hasta el sentido que subyace, en la frase anterior citada.

 

De ahí que, ese es un camino por el que tendrá que ir muy despacio, reiteramos, sopesando con mesura, y tranquilidad extrema,  todas las decisiones gubernamentales a tomar que se requieran, como la oportunidad precisa en que se deba hacer, recabando siempre el concurso bien intencionado de su gente, sus leales, todos los que vienen de atrás acompañándole en sus propósitos.

 

Es por ello que, las escogencias para la conformación de su gabinete, marcará el paso firme inicial, en pos de que sus ejecutorias resulten efectivas, y se puedan obtener los logros que el pueblo ha cifrado en el nuevo mandatario de la nación, que dedicó su triunfo al gran maestro ya desaparecido; y que ahora, está en el deber de honrar su memoria, tratando de quitar parte de las grandes manchas que tantos seudos discípulos del mismo han puesto sobre ella.

 

Rolando Fernández

 

 

¡Honremos esos muertos!, deseemos de nuevo su presencia

Contrario a lo que ocurre con muchos difuntos queridos por los pueblos, y las personas más allegadas a los mismos, por supuesto, debido a que han dejado tras su paso por la Tierra, valiosas improntas que les han hecho memorables, y que en el futuro, despiertan el deseo de  volver a tenerles presentes, en la República Dominicana ese  caso no se da, con determinadas condiciones sociales sepultadas, que bien podrían considerarse como tales. ¡Valga el símil!

 

Y es que, todo lo bueno que desde esta nación se ha ido, muy pronto se ha dejado de valorar, con el agravante de que, el tiempo  le ha hecho olvidar como por arte de magia, sustituyéndosele por todo cuanto se habrá de reportar a la inversa.

 

Es lo que ha ocurrido en este país con algunos “señores sociales”, analógicamente hablando, de los cuales pudo disfrutar bastante esta República en tiempos  pasados; de los que se sentían muy orgullosos los dominicanos: orden en todos los sentido, civismo, institucionalidad republicana, respeto, seguridad ciudadana, defensoría estatal, salvaguarda de la soberanía nacional, entre otros.

 

Evidentemente, todas esas situaciones, o cualidades indispensables, se han convertido hoy en muertos dominicanos que no se recuerdan; que jamás se honran, ni siquiera con el pensamiento; y mucho menos, con el ofrecimiento de las llamadas misas sociales que de ordinario se estilan, para apantallar en ciertos momentos conmemorativos solamente.

 

Y, lo peor de todo es que, tampoco se vislumbran deseos esperanzadores de que puedan tener emulación alguna; de que renazcan en esta tierra, para ir comenzando a desplazar todo lo adverso que hoy en ella se verifica, respecto de lo que fueron  aquellas envidiables condiciones pueblerinas nuestras de otrora.

¡Ay, de los que vienen atrás!

 

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

 

¡Linda superficialidad!; los impagos en la energía eléctrica tienen sus razones

A nosotros  los dominicanos, siempre nos gusta andar “tomando el rábano por las hojas”, como reza un dicho popular. En el Ed., del periódico “Diario Libre”, en su edición de fecha 22-6-12, aparece una “genial” pregunta, asociada con la denominada cultura de derechos, que merece respuestas precisas, como de amplios comentarios: ¿Quién fue el que dijo que no había que pagar la luz?

 

¡Hermosa interrogante!, con bastante tela por donde cortar, cuando se intente responder con objetividad. Aunque, el mismo suscribiente le acoteja la suya, como se dice; se autocontesta. Pero, como se puede advertir, con una simpleza acorde a su planteada inquietud.  Dice el mismo, “Si usted le entregan una hora de luz, eso debe pagar. No pagarla, es un robo igual a cualquier otro”. ¡Magnífico parecer, siempre y cuando el cobro  fuera en buena lid!, cabría agregar.

 

¡Linda superficialidad!, justificativa, para que la ciudadanía honre ese tipo de compromiso, con suficiente matiz inductor incluido. Además, con cierta intención cobertora de las responsabilidades con las que el otro sector debe cumplir, y no lo hace.

 

A juicio del redactor periodístico de la opinión, no hay razones para no pagar la luz servida, y consumida por supuesto. Entiende, que el no hacerlo, constituye un robo como otro cualquiera. Nadie que se considere serio y honesto, podría estar en contra de esa concepción externada, diríamos nosotros.

 

Pero, también es algo muy procedente  y comprensible a la vez en torno a ese asunto, el que la Ley General de Electricidad, en términos de efectiva aplicación, no sólo debe regir para un lado nada más, el de los considerados pendejos ciudadanos, al parecer, que siempre tienen que aceptar de buena gana lo que se les quiera cobrar por el servicio, no lo que en realidad se corresponda, según la normativa; y, la forma medalaganaria en que se haga.

 

Tampoco es de justicia, el que esos  tengan  que soportar además, los maltratos y las vejaciones provenientes de algunos de los encopetados serviles de las distribuidoras que participan en el jugoso negocio eléctrico nacional, cuando alguien trata de reclamar ante ellos sus derechos a recibir un eficiente servicio, facturado oportunamente,  en base a un cobro justo y equitativo.

 

La ciudadanía tiene que pagar por una hora de luz que reciba, según se expone ¡Eso es muy cierto! No obstante ocurre que, cuando el servicio se ofrece en muchos casos por ese tiempo, a veces hasta malísimo, se cobra por dos o tres horas, sin que el usuario pueda elevar ningún tipo de reclamación  que prospere.

 

Ni siquiera ante el denominado PROTECON, que no es más que un elefante blanco tal parece, creado solamente para “apantallar”, y como fuente de empleos múltiples para políticos. Los precedentes sobran. Ahí, es muy poco lo que se suele resolver, cuando se acude en procura de ayuda y protección. La mayoría de los llamados técnicos que laboran para esa entidad, lucen como empleados de las distribuidoras, más que otra cosa.

 

Ahora, el asunto se ha tornado peor para los consumidores, ya que esas altruistas últimas mencionadas, con el beneplácito del redentor de turno en la CDEEE, digno representante de su sector privado, que sólo aboga por los aumentos abusivos en la tarifa eléctrica, como por procurar seguir endeudando al país, para pagar las deudas acumuladas a sus generadores (que importante sería, el que se publicaran los nombres de los que venden la energía eléctrica en esta nación, con tantos “lelos”), han dispuesto la colocación de los medidores de consumo, de forma tal que, los  pendejos clientes no puedan leerlos; cuando no, que les sea bien difícil  hacerlo;  que se les  imposibilite determinar a ciencia cierta  por lo que se les está cobrando.

 

Entonces, habría que preguntarle también al formulador de la anterior interrogante que nos ocupa, ¿qué constituye el cobrarles demás, abusivamente, o por error adrede, a los usuarios, que sólo pierden el tiempo al reclamar?; que no tienen en verdad a quien acudir, en el marco de este maridaje político-empresarial,  en base al cual se regentea el extorsionador negocio de la energía eléctrica en esta República, sin reparar en la imprescindibilidad de un servicio público básico, como lo es ése. ¡Si el calificativo no es robo también, estaría muy cerca!

 

En cuanto a los prolongados apagones, el que se produjeran no importaría tanto, siempre y cuando no los cobraran también. O, es que el señor que escribe la opinión que  motiva esta exposición, olvida la gran deuda pendiente que tienen las distribuidoras con los usuarios del servicio por energía no servida y cobrada, que en más de una ocasión se ha hecho de público conocimiento, alegándose incapacidad de pago para hacerlo por parte de los deudores – no tienen cuartos suficientes -, en franca violación a lo que manda la Ley General de Electricidad. (Artículo 97, Reglamento de Aplicación, si es aún está vigente)

 

Y, ¿por qué las llamadas autoridades judiciales nuestras que trabajan con el área, buscando fraudes y sometiendo gente, entre otras cosas, no actúan en consecuencia? O es que, ¿también consideraran las mismas, que la citada normativa legal sólo fue creada para que rija de un lado nada más?

 

¿Es todo eso que se hace en contra de la población, honradez por parte de los que prestan y cobran el servicio eléctrico a nivel nacional? ¡Valdría más la pena, dudarlo que creerlo!

 

¿Entonces qué?, en un contexto justiciero y razonable, lo que más existirían aquí, son justificaciones para no querer pagar la luz. Y, no es que en realidad se quiera robar el pago por el servicio; ¡no!, son las circunstancias abusivas que predominan en el sector  ¡Dejémonos de demagogias, y medias tintas, y vayámonos al grano del asunto directamente!

 

Si aquí se ofreciera un servicio eficiente, cobrado con equidad y justicia, como supervisado de la manera debida por los organismos oficiales  a cargo; que la gente sintiera que no se le está estafando, que es la concepción generalizada en la población, sin tener a quien recurrir en su defensa, el pueblo en general preferiría pagar por el consumo, y poder disfrutar en todo momento de un servicio imprescindible, como lo es ese de que se trata.

 

Pero ocurre que, y es lo que se piensa a nivel de amplios sectores ciudadanos del país, documentados en gran medida, sobre una problemática que  entienden, difícilmente se podrá resolver, a menos que, no surja en la nación una férrea voluntad política, defensora de los intereses de la población;  ya que, el comercio de la energía eléctrica se puso aquí, desaprensivamente, en manos de capitalistas agiotistas, que sólo les importan sus pingue beneficios, al margen de la imprescindibilidad de un  servicio público de tal naturaleza, como si se tratara de otro cualquiera.

 

A propósito del tema, ahora el Congreso Nacional se apresta a convocar al redentor de turno en la CDEEE, para que explique sobre la necesidad de que se apruebe una emisión de bonos, por la friolera suma de US$500 millones, en el marco de la gran eficientización, y significativos aumentos en los cobros por el servicio, que él tanto proclama. Parece que ha habido mucho bla, bla, bla, solamente.

 

Al ser abordado por la prensa nacional sobre el tema, dice este señor, “que los US$500 millones de bonos no son para esa empresa, sino para subsidiar la tarifa de los consumidores ante los altos precios del petróleo”, que dicho sea de paso,  andan de capa caída por el momento. (Véase “Diario Libre”, del 23-6-12, página 13). Pero, como de esperarse, la marcada disminución que se verifica en torno al costo del barril del  mismo, aquí no se refleja.

 

Además, dice el señor vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, que  de no haber subsidio, a cubrir con el importe del mencionado endeudamiento “bonaril”, la otra opción sería un alza en la tarifa, como algo muy sencillo para él.

 

¡Que actitud más reprochable!, con todos los efectos derivados que eso último tendría. Cuando además, a juicio de gente muy calificada en la materia, en el país se está pagando la tarifa por ese concepto más alta en toda el área del Caribe, y este señor estaría presto, a procurar que se siga aumentando, si no aprueban la emisión de bonos solicitada. Lamentable forma de pensar de un funcionario publico, ¡“magnifica” salida!

 

Claro, de lo que él no habla para justificar sus bonos, es sobre los leoninos contratos firmados por el Estado con los agiotistas generadores, y las posibilidades de introducirles las enmiendas requeridas desde hace mucho, en lo que dicho vicepresidente ejecutivo debió haber jugado un papel preponderante; y sin embargo, no lo ha hecho. ¡Evidentemente, eso  no conviene al sector que él representa!

 

Para concluir, una última pregunta que se desprendería con la relación a la interpelación al señor vicepresidente de la CDEEE, por parte de la comisión bicameral congresista que estudia el proyecto de presupuesto complementario sometido por el señor presidente de la República es, si en verdad esos legisladores estarían actuando como representantes de la sociedad, de este pueblo abusado; que no es la norma, sino la de defender siempre intereses políticos de los partidos, como de los grupos patrocinadores; o, simplemente es un allante de transición, para continuar embaucando al país.

 

Surge la inquietud debido a que, si aquí tuviéramos un verdadero Congreso, defensor de los intereses de las grandes mayorías nacionales, identificado plenamente con el pueblo, ya en este país se hubieran resuelto, hace mucho rato,  todos los problemas concernientes a la energía eléctrica, incluyendo los abusos y maltratos en contra de la ciudadanía.  Pero, ¡aún persisten en abundancia!

 

Que copien, los componentes de ese primer poder del Estado nuestro, de los congresistas de otras latitudes, en términos de las decisiones republicanas que adoptan, para que rescaten la imagen pública del mismo. ¡Nunca es tarde cuando se quiere, y por demás se puede!

 

: Rolando Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

Nadie se llama licenciado, ni doctor tampoco

El  uso indiscriminado de los títulos académicos a  nivel profesional, el calificativo que más merece es: fantochería, producto de la mediocridad latente en determinadas  personas, y de un egotismo con tendencia separatista,  respecto a los demás.

 

Si bien es cierto que, todo título a ese nivel no es más que la distinción merecida otorgada por una institución universitaria, luego de cursarse alguna carrera profesional, no es menos cierto que, también se requiere de un exequátur para poder ejercer; y que, ninguna de esas cosas a nadie hacen superior, humanamente hablando, que es lo más importante a tener siempre en cuenta, independientemente de la formación académica superior que se haya logrado, como de la autorización estatal que se tenga para trabajar en la disciplina de que se trate.

 

Simplemente,  se está en presencia de alguien que ha tenido la oportunidad de realizar estudios a ese nivel, para adquirir los conocimientos correspondientes a cualquier área laboral, especializada podría decirse, por gusto, vocación, o inducción paternal, como ocurre en algunos casos, para luego tratar de ejercer la carrera elegida, que en determinadas situaciones tampoco se hace.

 

Es lo mismo que ocurre con los aprendizajes de carácter técnico, o de oficios variados, en los que se labora prevaleciendo siempre la ética,  destrezas y habilidades requeridas. En el fondo, tanto los egresados universitarios, como aquellos que no lo son, tienen la misma importancia, en términos de satisfacer necesidades de servicios a los demás.

 

Evidentemente, cada cual dentro de su respectiva área. Por ejemplo, un médico no sabe cómo hacer una instalación sanitaria dentro de una casa, que es algo imprescindible, y que no toda vez requiere de un ingeniero, o profesional del sector.

 

Pero ocurre que, algunos entienden que hay que titularse socialmente, para “autoimportantizarse”; y, sentirse estar por encima de los otros, ampliando los nombres de pila y apellidos con los títulos profesionales logrados: Lic., Dr., Ing. Arq., etc., cuando en realidad nadie se llama de esa manera.

 

Muchas veces, hay gente que se convierte hasta en el  hazmerreír de los presentes por esa actitud; ya que, cuando se le pregunta por su nombre, de ordinario la respuesta es: Lic., o Dr. Fulano de Tal. Señor, a usted se está requiriendo saber su nombre; no es el título profesional que se tenga, lo que se quiere conocer, ni en lo que usted ejerce.  Además, las universidades no son juzgados de declaración de personas.

 

Pero, hay otros que van más lejos aun, al facsímil de la firma, grandísima por los tantos rasgos acostumbrados, le agregan delante también, el título académico. ¡Cuanta mediocridad!

 

Es bastante notorio que las personas, mientras más instruidas son, mayor curriculum tienen, más sencillas hacen sus firmas; y, nunca hablan de títulos profesionales, a menos que, sea por necesidad de identificación en ese contexto.

 

Los grandes científicos, investigadores, literatos, como los más connotados profesionales del saber, jamás plasman titularidad alguna en sus trabajos, discursos escritos, o ponencias de cualquier orden, relacionadas con su quehacer. Honran la humildad en tal sentido, a sabiendas de que, la misma es parte de sus conocimientos.

 

Contrario a esas actitudes de muchos, en nuestro país por ejemplo, se dan situaciones bien simpáticas; y es que, hasta en las esquelas mortuorias, los dolientes de los fallecidos hacen consignar los títulos profesionales que aquellos  tuvieron durante la corriente de vida concluida. ¿Para qué? O es que, quizás se piensa que van a seguir ejerciendo en el otro mundo. ¡Esas distinciones no se llevan para allá!

 

Pero también, se dan los casos de que, los lambones y limpia sacos nuestros, se los otorgan a los políticos, muchos casi analfabetos, desde que logran alcanzar alguna posición de cierta  importancia; ¡los gradúan sin tener que ir a ninguna universidad!

 

Y son tan descarados, algunos de esos ignorantes con suerte, que se ensanchan bastante, se crecen ante los demás, y aceptan la calificación inmerecida, muy satisfechos.

 

¡Ah, pobre paisito este nuestro!, que se desenvuelve mayormente entre fantoches, allantosos, y lambones a granel. Mucho cuadre y cachucha, ¡nada más!

 

Rolando Fernández

 

Menos prensa a los linchamientos

No hay duda de que, la práctica de los linchamientos en la República Dominicana, que ha  vuelto a estar sobre el  tapete, con amplias reseñas periodísticas a nivel de la prensa local, incluso editorializándose sobre la temática, constituye una respuesta contestataria, y hasta “retaliatoria” podría decirse, ante la indefensión judicial que percibe la ciudadanía,  cuando se ve agredida por el bandidaje delincuencial que arropa a la sociedad nuestra.

 

Ahora, con sólo estar dándole prensa a esa situación, el asunto no se va a resolver.  Lo que sí podría es, contribuir a alimentar ese sentimiento de defensoría propia que ya asalta a una gran parte de la población, que alega no encuentra respaldo a nivel de las autoridades competentes; que no les hacen caso a las denuncias que se presentan; y que, se muestran muy flexibles e indulgentes, cuando es que se deciden por encaminar algún tipo de acción correctiva o punitiva en tal sentido.

 

Evidentemente, muchas personas tienen la percepción de que ya aquí, la justicia tienen que hacerla con sus manos; que las normativas legales que rigen no se corresponden con la realidad nacional, con el agravante adicional, de actores administrativos  y de aplicación, que se adhieren a las mismas subjetivamente; y, con el concurso además, de abogados defensores del delito, más que otra cosa, que no proceden como auxiliares de la justicia, sino como mercaderes y compradores de sentencias en la mayoría de los casos.

 

Luego, con esa panorámica delincuencial a nivel de toda la nación, y los procederes judiciales que se estilan, el estar reseñando en la prensa local todos los actos que en ese tenor se verifican, lo que puede es contribuir a alentar, el que ese tipo de actitud defensora propia siga aumentando cada vez más.

 

Lo que más se debería hacer en consecuencia es, proponer a través de la prensa las medidas correctivas de lugar, dando cabida a los juicios reformadores, “enmendatarios”, externados por algunos de los experimentados juristas que tenemos en el país, identificados con la idiosincrasia de los dominicanos; que tienen en adición, un amplio sentido de la soberanía nacional. Y, marginando por supuesto, a los alienados y títeres internos, que siempre tratan de intervenir en el asunto.

 

Claro, procurando que,  en el caso de los primeros,  esté todo  dirigido a las raíces mismas del problema, no a los superficialismos a que se nos tiene acostumbrado, por innúmeras razones.

 

Rolando Fernández

 

 

 

 

Tributar sobre lo prescindible, lo de orden o justicia, lo personalizado

En un país con la carga tributaria actual, transferible en un alto porcentaje a la población en sentido general, que ya no resiste más impuestos, por las precariedades económicas, una nueva legislación en tal sentido debería estar dirigida a lo optativo, lo justiciero, las suntuosidades extremas, como a los esnobismos impropios en sociedades pobres como la nuestra. A sectores y contribuyentes determinados, que no puedan traspasar la carga a los demás, o a una gran parte de la ciudadanía.

 

El tener que apelar una vez más a otra reforma fiscal en la República Dominicana, única salida que encuentran los políticos de nuevo cuño para recabar ingresos que les permitan honrar determinados compromisos estatales, como costear los despilfarros en que de ordinario se incurre, amén de las reciprocidades de carácter partidarista que siempre se estilan, luce en estos momentos  inminente.  ¡De que va, va!

 

Claro, la misma podría tener un costo político  bastante alto para el partido oficial gobernante, a menos que,  se procure proceder con el tacto debido, para no seguir afectando a las clases más necesitadas del país.

 

En el tenor de lo que se trata, hay algunos de los llamados expertos tributarios de los que se gasta esta nación, que en esencia, la mayoría no son más que tecnócratas al servicios de los políticos gobernantes, que han estado hablando y recomendando sobre la creación de nuevas cargas impositivas, en contra de algunos sectores nacionales.

 

Evidentemente, ellos saben, y procurar  sugerir fuentes posibles de recaudación fiscal.  También conocen,  hasta de cómo evadir el pago de los tributos después. Claro, como esos llamados técnicos, normalmente abogados por demás, ignoran bastante sobre asuntos económicos, y en cuanto a las intríngulis que envuelven las actividades financieras en su meollo, nunca reparan con atención, en términos de los efectos negativos que se puedan derivar de la imposición no sopesada de determinados impuestos.

 

De todos los planteamientos que se han estado haciendo sobre el particular, unos de los que más llaman poderosamente la atención, son los externados por Edgar Barnichta Geara, según una publicación  aparecida en el medio “Diario Libre”, en su edición de fecha 19-6-12. Entre esos, hay algunos que resultan muy dignos de mención analítica aquí.

 

Por ejemplo, habla este señor, de imponer un tributo a la propiedad rural.  Proceder de igual modo, con las extensiones de terrenos baldíos que existen en el país, con el caramelo de que, eso a su vez serviría también “como instrumento de producción obligatoria”, con relación a esos últimos. ¡Que bien!

 

Parece ser que, no se ha pensado en lo que tal decisión podría significar; qué implicaría un gravamen a la propiedad rural, en términos de la determinación de los costos de la producción agrícola, con efectos traslativos hacia los consumidores de los productos que se cosechen.

 

Pero además en que, ya en el otro orden – terrenos baldíos -, a nadie se le debe imponer pagar un impuesto por algo que no está produciendo nada; que no se ha dedicado a ninguna actividad productiva, probablemente por la falta de capacidad económica para hacerlo; o, de condiciones que le son adversas a la propiedad o activo de que se trate, en  relación con la explotación de cualquier tipo de actividad comercial a desarrollar allí.

 

Las tierras sólo se adquieren para ponerla a producir; o, como inversión, con intenciones de venta futura.  Si lo primero es posible, y se comprueban las factibilidades para hacerlo, ante la indiferencia de los dueños, lo que debe hacer el Estado es expropiarlas, y entregarlas a los campesinos. Pero, facilitándoles además, los recursos económicos necesarios para su explotación, ya que, según el mismo señor Barnichta Geara, “el Estado tiene que saber que producir en el campo no es fácil”. Luce, como que él, “se canta y se llora”, tal cual dice un refrán popular.

 

En el caso de que sea para procurar beneficios futuros, aprovechando el “relajo” de la especulación cambiaria que aquí se registra, sí que procedería gravar significativamente la utilidad lograda por el inversionista vendedor.

 

Preciso es destacar que, el referido experto trata de sustentar sus sugerencias en ese orden, a partir del referente estadounidense, cuando señala que, “hay lugares en el mundo, como el Estado de Delaware, en Estados Unidos, que no pagan Impuesto Sobre la Renta, sino que ahí se vive del impuesto a la propiedad inmobiliaria”.

 

En lo que él no piensa es que, ese marco de referencia con respecto a nuestro país no aplica. Allí en el Norte, se imponen tributos, y hay que pagar; pero, en buen porcentaje de los impuestos retornan a la población contribuyente o no, por diferentes vías “reciprocatorias”. En esta nación de nosotros, se desconoce normalmente el destino final de lo recaudado por ese concepto, cuando no es que  una gran parte, “viaja por los cielos siderales”.

 

Sobre otro sector, que se recomienda gravar, y ¡aquí si la puerca retuerce el rabo!, como se dice; alegremente, se podría entender, por el poco reparo que se advierte en cuanto a todo lo que eso podría generar en detrimento de la propia economía del país, y quizás hasta de su estabilidad social, es lo que se refiere a penalizar los intereses financieros que reciben del sistema bancario las personas físicas como morales, nada menos que, en un 10%. Seguro que los proponentes, o los que estén de acuerdo con esa medida, no resultarían afectados.

 

Analizando a grosso modo, para concluir sobre los efectos nocivos derivados que se desprenderían de tal decisión, sólo habría que ponerse a pensar en que, con un escenario actual como el que se tiene en el país, con tasas de interés pasivas por el suelo; una paridad cambiaria con tendencia alcista cada vez; y que ahora, se procure además, disminuir los ingresos que reciben los depositantes por su ahorros e inversiones, lo que podría venir se advierte con facilidad.

 

De seguro que, se presentarían de inmediato los retiros masivos de dinero a nivel de la banca nacional, y otras instituciones del sistema, afectando considerablemente su liquidez.

 

Una exorbitante alza en la tasa de cambio, producto de la demanda de dólares en el mercado, por las inminentes compras que se realizarían con los pesos retirados de los bancos, y demás instituciones del sistema. ¡Dólares que, lo más probable es que, serían depositados en el exterior!

 

Eso conllevaría un aumento bastante significativo en los precios de los bienes y servicios que se adquieran en esta nación, muchos con carácter de imprescindibilidad, como son los casos de: energía eléctrica, combustibles, medicinas, y asistencia de salud.

 

Pero además, volverían a tener vigencia los efectos para depósitos caseros de otrora: las alcancías, las botijas, lo colchones con doble fondo, etc., prácticas que, en el marco de los escenarios delincuenciales que se registran en este país,  vendrían a coadyuvar aun más, con el flagelo delictuoso que nos afecta, y que ya se torna incontrolable su manejo, por parte de las autoridades nacionales competentes.

 

El otro renglón que se agrega a las sugerencias de fuentes recaudatorias, entre un abanico de opciones, es el concerniente al cobro por concepto de la expedición de placas para los vehículos privados de motor, con aumentos graduales suponemos, en función del cilindraje de cada uno, algo que se podría entender como justiciero; ya que, el que puede comprar un vehículo con esas características, que le cueste más de tres millones de pesos, como los hay tantos aquí, bien podría pagar sin problema, hasta RD$20,000.00 anuales por ese concepto.

 

No obstante, es algo que también tendría que ser sopesado, pues hay recordar que, para la determinación de los  impuestos arancelarios a cubrir por su importación, ese es un factor importante a considerar, y las recaudaciones por ese concepto podrían tender a disminuir, cuando no se quiera pagar tanto alto importe por la placa de circulación. Igual riesgo se corre con el consumo de combustibles, en cuya determinación de precios se incluye una carga gravosa impositiva, que resulta bastante atractiva para el Fisco.

 

Es por todo lo expresado que, para estar hablando y recomendando sobre la creación de nuevos impuestos, con cargas que se puedan reportar muy lesivas para la población, muchos por congraciarse con las nuevas autoridades entrantes, hay que tener cierto cuidado; y estar bien claro, a los fines de ponderar en adición, todos los efectos que se puedan derivar, como las notables incidencias a nivel de las economías familiares, y del país en general. También, de conservar la paz y el sosiego de todos dominicanos. ¡Las presiones tributarias a nivel mundial, sin compensaciones, constituyen una bomba de tiempo!; que nadie se pierda.

 

La gran reforma fiscal que ahora se debe hacer aquí, es eliminar todas las exenciones a los poderosos grupos económicos  que patrocinan campañas electorales, como a  aquellos, que negocian con lo servicios públicos básicos que requiere la población. De igual forma, a los aliados a los partidos políticos en general, por una parte.

 

De otro lado, procurar una significativa disminución del gasto público; que no haya tanto despilfarro de recursos; y que, muchos funcionarios del gabinete no devenguen salarios superiores al del mismo presidente nuestro, como al de los  Estados Unidos de América.

 

En adición, que se penalicen las suntuosidades y las fantocherías que se estilan en esta República, dividida en dos sectores: los que mucho tienen, hasta para botar, que poco han trabajado; y, los que a pesar de los grandes esfuerzos laboriosos, se los está llevando el diablo; aquellos que a penas pueden subsistir.

 

Que no olviden los que recomiendan, y los que se acogen a  las sugerencias tributarias catalogadas como abusivas, ¡que los inventos intranquilizantes de ese tipo, pueden perjudicar mucho a la postre; que los pueblos aguantan hasta un día; que cuando estallan, desperados, lo hacen de muy mala manera; y que, los que más pierden cuando eso ocurre, son los que más tienen!

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué será del PRD, con ese triángulo HMP?

Durante las dos últimas semanas ha estado sobre el tapete, la grave crisis interna  que  afecta al partido mayoritario del país – PRD -, escenificada por las dos tendencias más significativas dentro del mismo, que encabezan  los señores Hipólito Mejía y Miguel Vargas Maldonado, excandidato el primero a la presidencia de la República, en los comicios próximos pasados.

 

Es evidente que, ambos políticos concitan un interés consideración a nivel de las instancias de poder dentro de esa organización política, como de la inmensa base de ese partido, en proporciones que bien podrían estimarse algo parecidas, por lo que los avenimientos y acuerdos necesarios para poner fin a dicha problemática se han tornado muy difíciles; y, probablemente, las heridas abiertas no se logren cerrar.

 

Ante esa situación de indefinición tan marcada, una de las partes envueltas recurrió ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), para que conociera de las decisiones adoptadas por la Comisión Política, y el Comité Ejecutivo Nacional, organismos convocados por la facción del señor Hipólito Mejía, y sus acólitos, en fechas lro. y 10 de junio del año que discurre, con la participación del presidente en funciones del partido, como de sus secretarios, general y de organización.

 

Es evidente que, ahí mismo quedó “triangulada” esa nueva crisis a lo interno del partido blanco, consuetudinarias, con lados definidos por los puntos, H (Hipólito), y M (Miguel) en su base, conectados con un superior P (Poder), en la cúspide del triángulo formado

 

En esas reuniones, a nivel de los organismos  internos del PRD,   se adoptaron las decisiones de suspender al señor Miguel Vargas Maldonado, como presidente electo de esa organización, y la expulsión de algunos miembros de la misma, considerados todos como traidores, por las actitudes asumidas durante el torneo electoral pasado, valoradas como muy negativas, a los fines de alcanzar el poder.

 

El referido Tribunal, como era de esperarse, reunido en dos sesiones para definir sobre el conflicto planteado, evacuó una sentencia favoreciendo al grupo del señor Vargas Maldonado, incluyendo a los miembros expulsados; o sea, que dejó sin efecto lo dispuesto con anterioridad por la Comisión Política, y el CEN, del PRD,  quedando cerrado así por una parte, aparentemente, el conflicto, y quedando pendiente de fallo la suspensión correspondiente al presidente electo.

 

¡Tremendo precedente se ha sentado en el país, con efectos traslativos generalizados! Un referente que de seguro será tomado en consideración en cualquier otro escenario en que sean ventilados asuntos de esa naturaleza; los relacionados con conflictos disciplinarios a lo interno de cualquier institución, no necesariamente partidarista. ¡Peligro!

 

Pero ocurre que, desde antes de que TSE decidiera al respecto, los juristas defensores del grupo lidereado por el señor Hipólito Mejía, conjuntamente con otros connotados abogados del país, habían externando su parecer, en términos de que, según las normativas legales que rigen en tal sentido, incluida la misma Constitución de la República, no era de la competencia de ese Tribunal, el decidir en torno al caso, por tratarse de conflictos internos partidarios, relacionados con sanciones disciplinarias impuestas por los organismos competentes dentro de esa entidad política.

 

Esos pareceres de corte enteramente jurista, es obvio que, han quedado sustentados a nivel de la opinión pública, con el articulo que escribiera el señor Tirso Mejía-Ricart, en que incluye la base legal que rige la materia, con sus articulados y preceptos específicos; y que, no se tiene que ser tan ducho abogado para entenderlos, y edificarse sobre la situación planteada. Véase: “La disciplina en los partidos; el TSE y las normas partidarias”, periódico HOY, del 17-6-12, página 10ª.

 

Queda claro que, el TSE, resultaría parcialmente fuera del triángulo delineado entonces; y que, habría que recurrir a otra instancia, para continuar ventilando el caso,  a menos que, los interventores en el conflicto político opten por dejar la cosa así, que no luce ser lo más previsible, por la agudeza que se verifica en el problema surgido.

 

Ahora, de ser la intención el seguir debatiéndole, es lógico suponer que, el triángulo continuaría, tan pronto ese Tribunal concluya, aunque con un nuevo punto P superior, obviamente,  representado por otra instancia del sector, que difícilmente se aboque a cambiar esa primera sentencia emitida por el TSE, como  la concerniente al fallo pendiente de emitir: suspensión Miguel Vargas.

 

Luego, con ese escenario de actuaciones, el PRD, como entidad política debidamente organizada, al margen de los intereses “tendenciados”, tendrá que decir sobre el mejor camino a seguir, que hasta ahora parece impredecible, tomándose en consideración más que todo, el futuro político de esa entidad, en cuanto al fortalecimiento requerido, de cara a poder alcanzar de nuevo el poder en la República Dominicana.

 

De ahí que, el mejor tribunal a decidir en esta oportunidad, para dirimir sobre la situación presentada, sería el que logre concitar los avenimientos y acuerdos siempre posibles, a lo  interno del mismo, con la participación de los principales actores dolientes de ese patrimonio nacional, imprescindible a nivel de la oposición partidaria que aquí se necesita, en pos de defender a este pueblo de los políticos desaprensivos, como para equilibrar el juego dentro  de esa actividad. También, contribuir con el diseño y desarrollo de las estrategias reivindicativas en ese orden, en todo el territorio  nacional.

 

¡A lavar los trapos en casa!, que con la participación de  los de fuera no se va a hacer. Todo lo contrario, podrían ensuciarlos más, haciendo provecho de la pesca en río revuelto.

 

Rolando Fernández

 

 

 

Con Danilo, la rueda giró

La verdad es que los cargos “jalan”, atraen sobremanera. Las posiciones de poder hacen que las personas ocupantes se conviertan en seres muy atractivos de la noche a la mañana; que todos los ultrajes, maltratos y desconsideraciones anteriores que se pudieran haber verificado en torno a las mismas, pasen a ser de repente, elogios, muestras de afecto, y disposición de colaboración inmediata. ¡Cuanta hipocresía!

 

Ayer se era, una de las ovejas consideradas más negras dentro de la organización morada, por sus méritos acumulados y posibilidades de alcanzar la primera magistratura del Estado nuestro; de ampliar su espacio político a lo interno del partido, como a nivel de la población en general; y, obviamente,  estar en capacidad de desplazar a muchos considerados reyes, entre los que se encuentran los advenedizos, y los expulsados, que luego se les permitió regresar.

 

Ese temor al gran estratega, hacía que se le viera como el fuerte enemigo a combatir; por lo que, todos los cañones se alinearon contra él, mientras un grupo de fieles seguidores  se mantuvo firme a su lado. Hoy, sin embargo, se pretende cambiar aquellas actitudes malsanas por adhesión, consejos y buenos deseos.

 

Y es porqué, la rueda giró 180 grados. Ayer, Danilo se encontraba en el fondo de la misma.  En la actualidad, está en el centro superior: primer mandatario de la nación, contra vientos y mareas de todo tipo; zancadillas soterradas y sofismas a granel.

 

Muchos, que cuando advirtieron la inminencia, o decisión final de su postulación a la presidencia de la República, trataron de cubrirse, y se inclinaron de inmediato por su proclamación, de seguro intentarán recoger en lo adelante lo que ellos entienden sembraron.

 

Por eso, y junto a los demás adheridos, han comenzado con el “limpia saquismo”, y la lambonería acostumbrada en este país, actuaciones sobre las cuales el Lic. Danilo Medina, tiene que abrir muy bien los ojos, avistando u observando hacia atrás, para conformar su equipo de gobierno; aquilatando sosegadamente, los que fueron las adhesiones y concursos sinceros de otrora; como, obviando por supuesto, una gran parte de lo que es actualmente, cargado de demagogia e hipocresías, elevadas a la enésima potencia.

 

¡Ojo al Cristo!, señor presidente electo.

 

Rolando Fernández