“Errar es de humanos”; ¡no criticar nada jamás!

¡Muy buen tema para reflexión durante la Semana Mayor! Esa frase que parcialmente intitula, es una de las que  mayor sentido tiene, en el ámbito del accionar perteneciente a todo el conglomerado de la especie racional terrestre.  Sobre la misma se debe reparar siempre, con atención suficiente,  antes de ponerse a criticar lo que otros hacen.

Asociada con ésa, y con alusión directa a nuestra propia persona, escribimos en una ocasión lo siguiente: “A veces me gusta equivocarme; agradezco, cuando los demás se molestan en corregirme. Así, el ego no me engaña, haciéndome creer siempre perfecto”.

Gusta a muchas personas el censurar. Se sienten bien con  eso, cuando reparan en cualquier equivocación involuntaria en que incurran otros, ya sea por la rapidez con que se hagan las cosas; o, también, cualquier lapsus mental momentáneo, producto de una afectación de carácter emocional.

Y, hasta por ignorancia podría decirse. ¿Por qué no? ¡Nunca se sabe todo! Claro, por lo regular, es una actitud algo desacreditadora,  a partir de la cual se externa un parecer de forma algo sutil, cuando no directa, que obedece a motivos puramente egoístas en la mayoría de los casos.

Lamentablemente, la gente que así procede no se da cuenta de que, el equivocarse es una condición muy propia,  inherente a todos los hombres – la imperfección ocasional en sus acciones -, en cuyo caso contrario, no se estaría viviendo entonces sobre el planeta Tierra. Pero, así es como de ordinario actúan en parte, los que se siempre se les ha etiquetado como ignorantes inconscientes.

La temática viene a colación debido a que,  muchas veces se oyen comentarios que se externan sobre algún tipo de falta, o error involuntario, que se deslice en determinados trabajos periodísticos que se publican, principalmente en los medios digitales, que no son objeto de ningún tipo de revisión segunda correctiva; que normalmente se quedan a nivel del digitado que hacen con bastante regularidad los mismos autores,  a los cuales  nada más les queda el confiar en la vista, una de las mayores traicioneras con la que hay que lidiar siempre.

Sobre los contenidos o las ideas que se tratan de transmitir, y que en el fondo serían las cosas más importantes a ponderar y comentar de manera oportuna, de ordinario es muy poco lo que se dice. ¡Una falta de atención que obviamente desanima!

Algo que algunos autoconsiderados muy aptos, no se detienen a pensar es que, algunas veces se recurre al mecanismo de incluir faltas o errores sutiles en las producciones, como el usar términos rebuscados que luzcan algo incoherentes, muy adrede, con el propósito único de llamar la atención inmediata en los lectores sobre el contenido de alguna frase, o punto que se quiera destacar. ¡Se paran a dar mente  ipso facto!

¡Vaya perla!, también humana: es mejor criticar, que aportar en lo relativo a todo.  Lo primero es siempre gratuito; el segundo tiene un costo intelectual, que necesita de los recursos necesarios para ser cubierto, y que en la mayoría de los casos, aquellos que les gusta censurar no los tienen.

Muy recomendable sería, aprovechar los días de la Semana Mayor, principalmente el Viernes Santo, para reflexionar sobre esa actitud indebida humana: “el criticar a diestra y siniestra”. Meditar con respecto a que, “nada debajo del Sol es perfecto”. “Que errar es de humanos, tal reza la frase que encabeza”. Y que, mejor es procurar la manera de aportar siempre, en vez de estar censurando.

¡Me gusta equivocarme! Cuando me corrigen, el ego personal que siempre trato de acallar, a veces sin lograrlo, noto que disminuye en su aguijonear constante.

Además, ¡todo tiene su parte buena, independientemente de lo mal que por el momento se le considere! Por considerarlo así, es probable que no nos afecte tanto. Sí creemos que las críticas resultan bastante dañosas para aquellos que incurren en las mismas, y que por consiguiente,  se les debe dejar de lado.

Rolando Fernández

¡“Qué morir tenemos, ya lo sabemos”!

Esas significativas cortas frases, fueron plantadas en nuestra mente por un hombre bastante mayor ya, siendo nosotros apenas un niño, debido al deseo ferviente que mostró aquel señor al pronunciarlas, partiendo de su gran sentido, para instruirnos con respecto a nuestro accionar futuro; que fuera siempre apegado a la honra de toda obediencia decretada en cuanto a las tradiciones religiosas, como esa, por ejemplo, que corresponde a la Semana Mayor, al margen de que se pudiera estar o no de acuerdo con ella.

Y, diciéndonos en adición, el que no tú creas, no significa que las celebraciones en ese orden no tengan méritos; que los hechos alusivos dejen de ser verdaderos, y que sirvan como marco instructivo para los procederes correctos.

Pero además nos dijo, procura siempre que la humildad, el amor incondicional al prójimo, y la disposición al servicio en favor de los demás, permanezcan siempre a tu lado como fieles compañeros, como muestra de adhesión a los contenidos de esas expresiones, guías para la humanidad.

Según él nos explicara, se utilizaban aquellos decires entre personas de avanzada edad en San Pedro de Macorís, Dominicana, para saludarse en los encuentros durante todo el día de Viernes Santo, como una forma de respeto a la ocasión, y como pensar relativo directo a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, el magno instructor para la Era Cristiana.

¡“Qué morir tenemos”!, decía el primer interlocutor, mientras que el segundo respondía, ¡“ya lo sabemos”! Ambas se pronunciaban con real énfasis sentido, según él nos expresara. Jamás hemos podido borrar de nuestra mente esa dos frases, tan significativas y verídicas, asimilables en el contexto de cualquier religión a la cual se pertenezca. Pero sobre todo, por las explicaciones u orientaciones con que fueron complementadas, que de mucho nos han servido a posteriori.

Todo hombre (general) sabe que tiene que morir, como se dice convencionalmente, al tiempo que desconoce el día, y momento precisos, en que se producirá el deceso; por lo que, el concienciarse sobre la naturaleza de ese acto, y prepararse  mentalmente en cuanto a su aceptación, como adoptar los procederes conformes, sería lo más aconsejable, o pertinente.

Es una concepción ésa, que obviamente resulta muy chocante, cuando uno se percata de determinados comportamientos personalizados que se verifican, en términos egotistas, avariciosos, antihumanos, etc., que evidencian muy bajo nivel de conciencia en determinados hombres.

Se dan por lo regular en personas que miran a sus congéneres por encima de los hombros; que mientras más tienen, más quieren; faltas de humildad en todos los sentidos; y mucho menos, prestas a servir un tanto siquiera a sus semejantes. Que se creen inmortales; que nunca les va tocar partir del planeta Tierra. ¡Cuán equivocados viven y  accionan!

A veces, les toca terminar con el curso terreno de aprendizaje a que asisten, de forma súbita, cuando no es que, se les detecta alguna enfermedad terminal, como condicionante para fallecer físicamente, y entonces se derrumban de inmediato.  ¡El mundo se les viene encima!

No tienen tiempo ni siquiera  para recoger nada, de todo aquello por lo que tanto se afanaron durante su subsistencia física, y a lo  mejor hasta maltrataron a otros. Se ven obligados a regresar de nuevo a su verdadera casa con las manos vacías por completo – nadie se lleva nada -, pues olvidaron que realmente se es una entidad espiritual encarnada en busca de  experiencias humanas, y que la verdadera morada nuestra está fuera del Universo manifiesto.

¡Cuánta falta hace la concienciación, respecto de saber quiénes realmente somos!  Solo hay que mirar ese tipo de gente envalentonada, y dejarla que continúe su camino; pues, tampoco aceptan que nada se le diga. Y, de seguro, el observador interno siempre estará preguntándose: ¿qué es lo que ésta, o éste se cree?

La mejor decisión sería, amén de actuar en función de nuestra verdadera esencia – espiritual -, ¡vivir hoy, pensando que nos vamos mañana de este plano de la materia física!  Y que, todo lo religioso con sentido traslativo hacia lo esotérico profundo, como es el caso de llamada “Semana Santa”, debe ser respetado, independientemente de la creencia o fe que se tenga.

No se deben asumir actitudes burlonas, de francachelas, romerías, y actos desaprensivos reñidos con los cánones morales definidos para observación por parte de las sociedades en general, durante ese período específico.

El año tiene varios fines de semana largos, que bien pueden ser aprovechados para los disfrutes mundanos de estilo. Entonces, ¿por qué no guardar uno, con sentido de orden religioso-espiritual? ¿Se pierde algo con eso?

En consecuencia, ¡procede la reflexión sosegada antes de actuar durante la época!

Rolando Fernández

Doña Tati, la raíz del mal no solo está en la sábana

Sin pretender uno convertirse en “abogado del diablo”, como por lo regular se dice, interceder o mediar en favor, la gran verdad es que, el tan cacareado tema sobre los problemas con los llamados cirujanos plásticos, muchos de los cuales conllevan hasta la muerte de algunos pacientes, no está por entero en su ejercicio profesional – malas prácticas e inexperiencias -, respecto del cual se colige la pretensión de enmendar por parte de ese despacho.

Según aparece publicado en la prensa local, bajo el título “MSP regula ejercicio de cirujanos plásticos en RD”, de acuerdo con la resolución No. 000008, el ministerio de Salud Pública dispuso que, “para ejercer la especialidad de cirugía plástica, estética y reconstructiva en el país, el médico debe tener dos años de cirugía general y tres en las demás subespecialidades”.

Además se establece que, “el profesional en el área debe tener un título avalado por el Estado y ser egresado de los programas de residencias médicas reconocidos por el Ministerio”.

En conexión con lo expresado, cuando se hayan cursado especializaciones en el exterior, deberá haberse cumplido con todos los requisitos inherentes, de acuerdo con los “estándares internacionales aceptados”, y poseer la documentación soporte comprobatoria de lugar.

Evidentemente, todo lo expresado gira en torno al ejercicio de los llamados galenos cuestionados, y la especialidad de que se trata. Ahora, a nuestro humilde entender,  no todos los hechos desafortunados acaecidos durante los últimos tiempos en ese orden, necesariamente se corresponden con el mismo; sino que, subyace otra causa de mayor principalía a considerar en el marco de  esa  problemática, merecedora también de firme atención. No todo lo indeseado que viene ocurriendo, es producto de las manos inexpertas, como la falta de destrezas en los susodichos profesionales. A veces, el querer estar contradiciendo a la Madre Naturaleza tiene sus efectos punitivos.

¿Y de los pacientes (a) que? En ellos radica quizás el principal problema del asunto: la inconsciencia humana con respecto a su verdadera esencia – espiritual -. Los médicos estudian para ejercer y cobrar sus honorarios por los servicios que ofrezcan, cual que sea la especialidad elegida. ¡Ellos son los buscados!

Lo que ocurre es que, la gente no quiere entender, en el contexto de su propia naturaleza, espiritual reiteramos, que no todo el mundo ha nacido para ser buen mozo,  tener una anatomía física bien estructurada, bellas facciones, glúteos perfectos, y senos a la medida de la moda;  sino que, también tienen que haber, prietos, feos, pies torcidos, con pelo crespo, narizones, con cuerpos tipo nevera, nalgas y tetas pequeñas, etc., etc.

Todo el que ha tratado de investigar con respecto a lo esotérico inherente a la especie humana, sabe muy bien que todas esa características son de origen genético, y que guardan estrecha relación con el prediseño de cada corriente de vida en particular que se debe cursar; que todo lo físico, mental y emocional está en consonancia con la expresión divina a cargo, y las conquistas kármicas que se dispongan.

Luego, son cosas que se deben tener bien presentes; tratar de concienciarse al respecto, y aceptarse tal cual es uno; no estar inventando con los médicos para tratar de cambiar su apariencia física; pues, se deja de ser la persona de que se trate, para convertirse en alguien diferente, en términos de originalidad.

Entonces, por ahí es que se debe tratar de andar, principalmente con el caso específico de las mujeres, las que más procuran estar luciendo sobre lo exterior de sí, el cuerpo físico, dejando de lado y restando importancia a las principales bellezas del género, que son las virtudes y los sentimientos loables profundos que abrigan en su interior. ¡En esos no se puede hacer operaciones!

Independientemente de las malas o buenas prácticas médicas en el orden de las cirugías plásticas, jamás olvidando que en todo procedimiento quirúrgico siempre hay riesgos probables implicados que se deben correr, creemos que la mayor inclinación por parte del ministerio de Salud debe estar orientada a concienciar con respecto a eso que convencionalmente llaman vida, corriente transitoria de subsistencia física, su cuido apropiado y conservación lógica.

En ese tenor, bien podría hacerse desde el mismo un buen trabajo, en coordinación con el ministerio de la Mujer, para que las féminas dejen de estar recurriendo a ese tipo de operación, a los fines solamente de cambiar sus cuerpos originales, con lo que se viene haciendo tantos negocios, hasta desde los escenarios de los embaucadores y manipuladores concursos de belleza. ¡Los “modelos” solo sirven para exhibición temporal!

Para que se repare sobre las existencia y cultivo de otros atributos femeninos que son de mayor importancia, sobre los que sí se deben preocupar; máxime en estos tiempo, en que la degeneración social generalizada, como la mal llamada liberación femenina en curso, se han llevado a tantas damas prematuramente de encuentro.

De igual forma, en que las complacencias del sexo opuesto, y los atractivos que en verdad le llaman con respecto a las mujeres, no son nada más los físicos, ya sean naturales o ficticios.  Que todo varón que  piensa lo contrario, para discriminar y escoger compañera, no se reporta más que como estúpido ilusionista; que olvida la transitoriedad rápida de bellezas corporales. ¿Y después qué?

Las cirugías plásticas solo deben proceder en los casos de reconstrucciones corporales,  que obedezcan a afecciones, a daños  de significación, debidos a  accidentes fortuitos de cualquier naturaleza; nunca por inventos, para  ostentar lo que en realidad no se es.

Rolando Fernández

¡Cuántos nos preguntamos, ¿quién soy yo en realidad?!

Para todo hombre, consciente o no, de su verdadera realidad existencial terrena, independiente incluso de cualquier creencia sectaria religiosa o filosófica que profese, la pregunta que encabeza es la de mayor trascendencia  que siempre debe hacerse.

Pues, a partir de la respuesta que se pueda ir logrando en ese orden, hasta concienciarse por completo, es posible comenzar a diseñar, como  poniendo en práctica sobre la marcha un patrón existencial y conductual acorde con su real esencia, la de toda la humanidad: espiritual.

La expansión de conciencia en ese contexto, permitirá saber y aceptar sobre la Gran Unión de todo en el Universo;  que no hay separación posible entre nada de lo que existe, terrenalmente hablando, salvo la que proviene de los condicionamientos mentales inherentes a la especie humana. Y, como obvio suponer, cada hombre (general) forma parte de la misma. ¡El resto es ilusión!

El “Gran Hilo Comunicante”, ¿quién es? Obviamente, la Conciencia e Inteligencia Una (Espíritu Santo), que en todo subyace y lo sostiene. La que proviene del Padre Supremo y Creador de todo cuanto existe, que se exhibe o manifiesta sobre la faz de la Tierra. “Todo es uno”, reza una primera verdad sagrada.

Tal concepción está avalada por la interpretación esotérica de los tres primeros versículos del capítulo 1, del libro de San Juan, Sagrada Biblia, al alcance de todos, que se deben interpretar al margen siempre de los convencionalismos religiosos existentes.

¡Todo por Él fue hecho, como Idea de Sí Mismo! ¿Para qué? Expresarse y manifestarse a través de todo lo creado. No  importa que fuera una roca árida,  una cayena, o una linda flor, la orquídea por ejemplo, etc.  Su Magna Idea fue la que primó. ¡Solo les diferencia el nivel evolutivo terrenal alcanzado!

En el caso del plano de la materia densa, la Tierra en general, y las individualizaciones  contentivas del Cristo – los humanos -, en el que habitan diferentes especies, los hombres, como una de ellas, hechos a imagen y semejanza total, constituimos sus representantes más directos en el orden evolutivo presencial. Somos verdaderos y expresivos Atributos divinos en manifestación.

De ahí nuestra estructuración física, emocional, mental y espiritual. Tal fue dispuesta como la de Él Mismo, con el rol de Expresarle terrenalmente, y conquistar, o vencer obstáculos inherentes a lo no evolucionado, dentro del plano de la materia densa.

¡Evolucionar!, por medio de los instrumentos llamados hombres, que por regular nos creemos ser nada más el denominado ego inferior, que siempre acompaña, craso error;  que nos domina y guía por lo regular a voluntad, cuando no hay un despertar, el procurar conocer precisamente, ¿quiénes somos en realidad?

Pensamos ser por completo el saco de carne y hueso, la mente estrecha y limitada que ostentamos. De igual forma, nos consideramos el nombre personal con que fuimos  denominados por los padres biológicos que nos trajeron al mundo, al que  sin saber porqué,  hacemos honor – ¡yo soy fulano de tal! -, los títulos profesionales logrados que recibimos, etc. ¡Qué equivocados procedemos tantos, al cursar las corrientes transitorias de vida emprendidas, y que están dadas en función de determinados prediseños!

¿Somos los hombres en realidad lo que convencionalmente concebimos y creemos? ¡Jamás! Sí, parte todos de la “familia” universal indivisible, procreada por el Dios Padre-Madre, Gran Arquitecto del Universo, que se multiplica y permanece Uno, Aquel que se  llamó a Si Mismo: “Yo soy el que soy”, cuando se intentó saber su nombre. (Éxodo 3-14, Sagrada Biblia).

En consecuencia, como los hombre terrenos no constituimos más que  templos utilizados para encarnar la Magna Presencia Divina que mora en nuestro interior, (Ego Superior, Alma, Espíritu, según las denominaciones esoteristas), al momento de tener que decir quienes somos, mejor sería hacer uso de la misma expresión: “Yo soy el que soy”, un  representante terrenal mas de la Conciencia e Inteligencia Una en manifestación, aún nos entendamos como “Dios en potencia”, por el hecho de permanecer encarnados. Todo lo demás que se diga, son expresiones egotistas, y corresponden al mundo de lo terrenal.

Conscientes de que, estamos en este planeta Tierra por periodos cronológicos transitorios, al igual que lo estaremos durante otros lapsos de tiempos futuros. Permaneceremos entrando, y saliendo del mismo, cuántas veces sean necesarias, hasta tanto cumplamos con todas las misiones divinas asignadas, y conquistemos las cargas  kármicas pendientes que se dispongan.

Cuando lo logremos, que evolucionemos por completo, podremos retornar de manera definitiva a nuestra verdadera casa: el plano espiritual. Ya nos habremos hecho uno con el Cristo, para unirnos de nuevo al Padre Supremo, la Fuente, y permanecer para siempre junto a Él.

¡Reflexiónese! ¡Las informaciones o datos bajo los cuales nos presentamos hoy, no son más que ilusión, pantallas mundanas!

Rolando Fernández

¿Por dónde comienza la especulación real entre nosotros?

A muchos envalentonados y demagogos funcionarios estatales nuestros, con frecuencia se les escucha decir que, “hay que enfrentar la lacerante especulación en que incurren siempre los comerciantes dominicanos, en contra de la población nacional”. ¡Fantástico parecer!

Es la temática en boga en estos momentos, aunque de retorno, con relación a casi todos los productos y servicios de consumo básico local, y la culpa siempre recae sobre determinados sectores no oficiales, obviamente.

Ahora, ¡esa no es la realidad total! Es mera fantasía embaucadora a la que se acude, para confundir y entretener a la gente; pues todo el funcionariado del Gobierno conoce muy bien dónde se origina la causa de ese malestar, que es en la voracidad tributaria que se verifica en su seno, como de otras actitudes oficiales abusivas y circunstanciales en las que poco se repara; y que, obviamente aprovechan los comerciantes y prestadores de servicios para dislocar los precios, y manejarlos siempre en favor de los pingues beneficios a que de ordinario aspiran.

El mejor ejemplo se tiene con la Ley 112-00, sobre Hidrocarburos, en base a la cual se fijan semanalmente los abusivos precios de los combustibles, con efectos traslativos hacia todos los servicios y bienes de consumo a nivel nacional.

Se juega siempre con las variables incluidas en la dichosa fórmula para el cálculo de los mismos, a veces hasta sin importar las fluctuaciones del costo del barril del petróleo a nivel internacional.

Las cosas por lo regular son acotejadas para subirlos bastante, bajarles poco, o dejarlos sin variación. Todo depende de las circunstancias y la forma en que soplen los vientos. El asunto es, ¡no dejar de percibir los tributos previstos!, salvo que se ande buscando votos.

Connotados técnicos, gente autorizada, incluyendo economistas  – claro, verdaderos profesionales de la disciplina; no tecnócratas y títeres alienados, defensores en la República de intereses políticos y empresariales -, siempre han manifestado que esa normativa legal fue presupuestada y dispuesta con la idea básica de recaudación fiscal; que esa es la razón por la cual es aplicada y manejada de forma antojadiza; y, rogándole a Dios que los precios especulativos internacionales del barril de petróleo tiendan a subir cada vez, para que la base impositiva aumente.

También se apela a la aplicación de determinadas variables, muy gravitantes en los precios finales de los carburantes que tienen que pagar los usuarios, muy cuestionables e inexplicables, en el contexto nuestro para la importación del crudo.

Se adiciona además, para así completar aspiraciones, el presionar de forma sostenida el alza en la tasa  cambiaria, que es el otro ingrediente atractivo, y que está sujeta a los vaivenes por igual de un mercado especulativo interno, sin control alguno.

Hace ya un tiempo, y en vista de la presión social insostenible   que estaba recibiendo el Gobierno, para que se modificara la lesiva disposición legal, la Cámara de Diputados del Congreso Nacional se  mostró algo presta a procurar el introducir las modificaciones pertinentes en torno a la tan cuestionada y abusiva ley. Se convocó a Vistas Públicas para tales efectos, y en busca de recabar opiniones sociales como empresariales, a los fines de consensuar  con respecto al tema. Ahora, todo se  quedó en bla, bla, bla, hasta la fecha.

Y, en ese escenario de entonces, que permanece sin variación notable aún, a pesar del desplome presente de los precios del petróleo a nivel internacional, el Ministerio de Industria y Comercio, a través del Director del Departamento de Hidrocarburos a la sazón, que no sabemos si aún está, señor Rafael López,  en una ocasión dejó ver claramente el “refajo”, como se dice en el argot popular, al oponerse a la modificación de la Ley 112-00, alegándose que los cambios propuestos, ocasionarían  que el Gobierno dejara de percibir más de 6,000 millones de pesos cada año.

Pero además, dijo ese flamante funcionario que, “el gobierno recibe RD$423 mil millones cada año por concepto de esta, y que de modificarse la pieza, recibiría mucho menos”. (Véase periódico Diario Libre, del 5-5-11, página 20).  ¡Que bien!, fabulosa defensa, con el agravante lógico que sugiere   una gran pregunta, ¿a dónde irá a parar en realidad, una significativa parte de esos cuartos?

Mientras tanto, que el pueblo sin doliente, siga cargando pesado, pagando los combustibles más caros del área del Caribe, según los expertos. ¡Que el diablo se lo lleve!; y que los políticos,  continúen degustando del pastel del erario público, hasta que pueda aparecer un real defensor de los pobres aquí.  Hoy se tiene el teatro, ¿y qué, ha cambiado en algo ese asunto?

Los aumentos directos  en los combustibles, haciéndose uso de alguna de esas variables subjetivas que contiene la mal intencionada fórmula para el cálculo de los costos de los carburantes en el país, reiteramos, no obstante el desplome súbito de los especulativos precios internacionales del barril de petróleo, según reseña la prensa local, seguirán de “forma constante y sonante”, como se dice.

¡Evidentemente, eso poco importa!  Con facilidad  se  advierte que, en la disposición ordinaria de los precios,  semanalmente a regir,  las rebajas significativas del barril en el exterior que se está verificando, no contará mucho en el  manejo momentáneo circunstancial, y acomodaticio  claro, de la referida Ley 112-00, para no disminuirlos. Se habrán de  congelar mejor para disimular, por lo que lógicamente quedan aumentados en términos comparativos, con el descenso del costo del petróleo en los mercados internacionales.

¡De ahí, la evidencia persuasiva que mantiene irritada a la población, con respecto al negocio de los combustibles en país, en que, como se ve, intervienen además las autoridades gubernamentales, no obstante ser un bien de consumo obligado!

Luego, sin que la disminución de los precios en el barril  del petróleo a nivel internacional, se haya reflejado, con hincapié actual, en los costos de los combustibles de consumo local, como la abusiva tarifa por la energía eléctrica a nivel interno, y amén de la inducida especulación con la tasa cambiaria, queremos que los precios nuestros en los bienes y servicios de consumo básico, tiendan a una baja fehaciente; que no haya la especulación que se alega.  “¡Lindísima concepción oficial!”

Según cuánto se ha expresado anteriormente, ¿por dónde es que comienza entonces el provecho indebido entre nosotros? Se deja la respuesta como tarea. Y, cuando se obtenga, se concebirá como obvio, el que ¡procede la sincerización oficial al respecto!

Rolando Fernández

¿Por qué reprueban médicos egresados para residencias?

Esa es una pregunta que muchos se hacen aquí en estos momentos, debido a la ocurrencia última en ese orden. Nosotros, aunque no pertenecemos a esa disciplina profesional, y obviamente desconocemos los procesos pertinentes a partir de egresar como estudiante de la aulas, por nuestra experiencia a nivel docente universitario, nos sentimos en capacidad de opinar al respecto, aun de forma algo somera, y creemos que esa pregunta titular debe ser analizada, como contestada, a partir de diversos factores que podrían estar incidiendo en esa lamentable situación. Y es que, la misma genera una serie de interrogantes a la vez. ¡No es tan sencilla esa cuestión!

En primer lugar, si bien es cierto que esas personas son egresadas como médicos de reciente graduación, que ya han cursado todo un pensum de la carrera hasta ese nivel, lo que más procede uno preguntarse es: ¿cuentan en realidad con la preparación suficiente para dar inicio a la especialidad que envuelve la residencia, y que según entendemos es lo que se trata de determinar a partir de las pruebas que se imparten para tal propósito?

No se puede perder vista la delicadeza de tal carrera profesional, aunque sin restar méritos a las demás. Se está hablando de la salud de la gente, con la cual no se puede estar jugando, y que requiere de sólida formación academia, de aptitudes y actitudes muy propias en lo personal, para ejercer con abnegación y oportunidad en el marco de la misma.

En conexión con esto último está lo siguiente: ¿Qué programas para las asignaturas relativas están vigentes hoy? ¿Los mismos de ayer, sujetos a iguales exigibilidades y sacrificios estudiantiles? ¿Se toma en consideración durante el presente, la clase  de alumnos que  prevalece, en el orden de las aptitudes requeridas, sentido de responsabilidad, sacrificios debidos, etc., muy necesarios para poder cursar los mismos? La verdad es, que no hay correspondencia entre ambas cosas: exigencias-alumnado cursante. ¡Creerlo, es ficción!

Y es muy probable que,  las pruebas que se imparten para poder accesar hoy a las residencias médicas se estén elaborando y corrigiendo en base a los programas estudiantiles de otrora, lo cual obviamente tiene que provocar problemas; pues, no son los mismos estudiantes de ayer los que aspiran a recibirse como médicos actualmente, en términos de calidad base necesaria, y condiciones personales obligadas, entre ellas la vocación, siempre pertinente.

Hay una diferencia muy amplia, en quizás la totalidad de los ordenes. En el pasado, los alumnos asistían regularmente a sus clases; se preocupaban por estudiar, y corresponder a sus profesores, aun tuvieran que pasar hambre,  y caminar mucho a pie. Se investigaba todo cuando se debía, sin importar la búsqueda de libros prestados, y sin las facilidades tecnológicas presentes.

¿Qué se hace hoy? Copiar y pegar de la Internet; mal cumplir con los docentes; tratar de sobornarles con dinero; tratar de obtener un título, aun sea sin soporte sabedor en la cabeza, solo para ostentar. Y, cuando son  mujeres, ofrecen hasta el disfrute transitorio de sus cuerpos a cambio de que se les promueva, sin conocimientos acumulados.

No hay que dudar que iguales cosas se puedan estar produciendo con los estudios de medicina, dentro de este cuestionable y deficiente escenario académico entre nosotros a nivel superior, “en el que ya la pava no pone donde ponía”, como reza un decir popular, y en que las cosas que prevalecen son muy distintas a las de ayer.

Incluso, ni siquiera se tiene similitud entre los “pensums” que imparten las diferentes universidades que aquí tenemos. ¿Cuántas hay? Mucho menos, en los mismos métodos y procedimientos de enseñanza que se tienen. Las tecnologías y equipos disponibles difieren por igual. Y, cuando se trata del personal docente, las diferencias que se advierten resultan bastante chocantes.

Luego, cuando los estudiantes de la carrera tan cuestionada hoy – medicina -, mal egresan de esos centros de enseñanza superior, con un papel en sus manos (diploma), los agrupan a todos, sin discriminar modelo de enseñanza, y formación real recibida, para impartirles las pruebas de lugar, cuya aprobación permite el  accesar a las residencias. Se encuentran entre esos muchos seudos médicos, que nada saben en verdad sobre la disciplina.

Por eso dijo uno de los que se consideran afectados dentro de la nueva quemazón: “Hay un problema de conceptos, básicamente. Lo que se hace es una comparación entre plantillas de respuestas. Toda la historia se ha hecho así. Nunca hubo una revisión como tal del contenido de las preguntas del examen. Ignoramos la razón”, expresó Santiago Capellán.

Otro de los quemados en la prueba, José Alberto García, “reiteró que proponen que las evaluaciones sean revisadas con base bibliográfica actualizada, “que se hagan públicas las preguntas y respuestas correctas por ser un derecho que nos asiste por el libre acceso a la información que consagra la Constitución”. (“Listín Diario, edición del 18-3-15, página 4ª)

Se puede inferir a partir de la declaraciones de esos muchachos, que en el asunto puede haber “gato entre macuto”, como se dice en buen dominicano, amén de la incompatibilidad “temporal” de que hablamos más arriba.

Entendemos que, es por todo lo expresado anteriormente lo ocurrido, pues   “según el Consejo de Residencias Médicas solo pasó el examen el 17 por ciento de los aspirantes, 870 médicos, lo que aseguran es un hecho sin precedentes”, en las últimas pruebas impartidas. Se habla de más de 4,000 que participaron, según datos de la prensa local.

Ese ha sido uno de los escándalos sobre el tapete durante las semanas recién transcurridas, respecto del cual se han externado comentarios, opiniones y recomendaciones diversas, aunque probablemente, muy pocos hayan puesto el dedo en las llagas que se deben sanar, porque para ello, habría que estar muy envuelto en la formación actual de los profesionales que están egresando de nuestras universidades en el presente, ¡bastante cuestionada por cierto!

Otro aspecto muy digno de consideración en este caso – residencias médicas – es el factor “competencia profesional a la vista”, que muchos temen ampliarla, y hablar sobre ella, pero que en realidad incide, y no solo quizás en los momentos de tomar las pruebas, como en la forma de corrección evaluatoria para aprobar, sino en el contexto de estar ya cursando las labores mismas.

Veamos lo que dice por ejemplo,  parcialmente, Guillermo Torres, en un sustancioso artículo que publicara en el periódico digital “Nuevo Diario”: “Llamamos la atención a la señora Ministra de Salud Pública y demás miembros del Consejo de Residencias Médicas, para que se humanice el trato que reciben los médicos internos residentes por parte de sus “formadores”, es un trato humillante, mediocre e inhumano; sostengo que, la mayoría de los mal llamados profesores y superiores de esas especialidades, no tienen el mínimo conocimiento de las herramientas básicas de la pedagogía, para obtener un aprendizaje significativo de sus alumnos residentes”

Agregó más adelante: “no le dan tiempo para estudiar y le exigen lo imposible y ni hablar de los acosos sexuales que reciben muchas residentes, por parte de sus superiores, y si hablamos del proceso de los concursos (exámenes), para aspirantes a residentes, eso da ganas de llorar”.

Por lo que se puede advertir, más que suficiente para enmendar hay con relación a esa problemática sobre la mesa hoy, respecto de los nuevos médicos egresados, y las residencias a posteriori. Las raíces de ese asunto no están solamente en los exámenes, hay otras cosas más que revisar, ponderar muy bien y corregir en torno a esa situación conflictiva, que hoy ha salido con fuerza a la luz pública, pero que data desde hace ya gran tiempo, según informaciones que se tienen.

Finalmente, preciso es destacar que la Cámara de Diputados  de la República se propone participar, a instancia de los afectados en esta ocasión, en las investigaciones que proceden con relación a lo tratado: la alta quemazón de médicos graduados en el examen reciente impartido por el Consejo Nacional de Residencias Médicas (CNRM).

Ahora, creemos que los resultados del futuro trabajo de los diputados en agenda sobre el particular, por la naturaleza y complejidad del tema, solo podrían aportar claridad, y una probable  recomendación de alguna acción enmendatoria, con relación a los altos cobros a los médicos aspirantes por el derecho al examen de que se trata.  No obstante así, ¡sería muy útil!

En ese tenor, se habla de unos RD$13.0 millones envueltos en la actividad, según apareció publicado en la prensa local. Importante sería conocer el porqué de tantos cuartos, y a dónde van a parar finalmente los mismos.

Rolando Fernández

Hay respaldos que restan en vez de sumar

Todo el que aspira a alcanzar, o mantenerse en la presidencia de este país, no debe procurar por lo bajo, o aceptar sustento a sus aspiraciones, provenientes de ministerios oficiales inoperantes, que en realidad no estén sirviendo a la sociedad nuestra en los órdenes de su competencia, porque afean, y restan al deseo popular, con relación a sus propósitos de convertirse, o proseguir siendo el mandamás entre nosotros.

De acuerdo con un titular de primera plana que aparece en un prestigioso medio digital local, “El Sol Dominicano”, “Ministro Juventud: Repostulación del Presidente Medina está en su mejor momento”, se viene dando esa situación de sutil proclama a nivel oficial. Se infiere a partir del mismo, evidente apoyo desde allí a un eventual retorno del actual mandatario al comando del Poder Ejecutivo de la nación, a partir del año 2016.

Incluye el precitado medio, como información soporte ofrecida por aquel señor ministro: ““La Repostulación del presidente Danilo Medina está en su mejor momento ya que su popularidad ha aumentado del 90 al 93% y el apoyo para a modificar la constitución ha aumentado en 11 puntos de 74 a 84.9%. Esto quiere decir que no es un deseo de los funcionarios sino del pueblo”.

Las preguntas que cualquier “tonto pensante” se haría son, en primer lugar, ¿cómo se llegó hasta esos datos?, ¿qué base científica se utilizó?, ¿cuál fue el grado de factor conveniencia ponderado, respecto de que eso se produzca?, ¿no se pensó en la parte negativa de esas declaraciones, con relación  al lambonismo claro, en espera de reciprocidad que se advierte?

Cuando de ministerio como ése, como el de la Mujer se trate, todo apoyo electorero proclamado desde los mismos, resulta más que  cuestionables, en razón de que, ¿para qué sirven esas dependencias estatales, que no sea para chupar cuartos del presupuesto público nacional, como convertirse en “antros” politiqueros para la colocación de botellas provenientes del área (huacal)?

Esos son organismos que se han reportado como inoperantes a todas luces desde su creación; que lo más probable fueron añadidos al tren  burocrático y politiquero estatal nuestro por injerencias recomendatorias de algunos organismos internacionales alienantes, que quieren globalizar culturas en  favor del sistema impuesto, al margen de las idiosincrasias particulares de los pueblos.

Pero además, para reciprocar con las claques proclamadoras internas en los momentos electorales; tener espacios para crear fuentes de empleos políticos; y, hasta para degradar a determinados personajes pertenecientes a los partidos gobernantes de turno, cuando se quieren envalentonar mucho, y querer hacerse más importantes de la cuenta.

Esos espacios estatales no tienen en verdad nada que ofrecer al país; y mucho menos  llenan, aun sea  parcial, algunas de las expectativas de los sectores para los cuales fueron creados. Nada más son pantallas, y justificantes para dilapidar recursos públicos, “que solo huelen a sudor pueblerino”.

Luego, ¿para qué pueden servir sus proclamas de apoyo a determinados fines presidencialistas, que no sea el “seguir guisando sin cocinar”, o trabajar más bien? ¿Qué es lo que aportan, que pueda considerarse como base para soportar alguna candidatura, o pretensión política? ¡Evidentemente que  nada!

En consecuencia, lo que mejor podrían hacer sus representantes cabeceras, es mantenerse en silencio para no despertar mayores descontentos con la existencia decorativa de los mismos, y lucrativa para tantos. ¡Eso se ve desde un avión!

Hace mucho que debieron haber desaparecido esos “elefantes blancos”, y  los recursos financieros estatales allí  desperdiciados, en sus pseudos labores sociales,  invertidos en áreas  productivas y beneficiosas para la población en general, algunos de ellas carentes de liquidez por completo.

Sus anuncios proclamantes en nada benefician, ni al actual mandatario de la nación, en el caso de que mismo optara por una posible reelección en el cargo, o cualquiera de los demás aspirantes dentro del ruedo político nacional, ya que esos ministerios solo representan una carga más para el Estado Dominicano – ¡huacales botelleros políticos es lo que son! -, con el consiguiente aumento lacerante de la nómina salarial pública.

Entonces, ¿suman o restan sus proclamas en el orden de lo que se trata? ¡Creemos con firmeza que es lo segundo!

Rolando Fernández

Se requiere de una fuerte coalición política en la República Dominicana, ¡piénsese!

Con el poder político en una sola mano, sin reales fuerzas alternas opositoras como contrapartida, en capacidad de exigir y velar por este pueblo, ¿cómo se puede salvar nuestro país? Peleándose incluso dos gallos dentro de una misma traba, la oficial, por igual “presea”, el solio presidencial de la nación, solo con miramientos personalizados y grupales. ¿Y sobre este pueblo, qué se piensa?

Es evidente que, no se ha hecho aún lo que nunca se hizo; tampoco se ha corregido nada de lo malo que siempre ha existido, como se prometió en la campaña electoral próximo pasada, por un lado. De seguro que, el eventual sustituto tampoco vendrá con esos planes, sino a continuar solo conceptualizando él, y envalentonando más todavía el ego que exhibe, por el otro lado.

Es muy posible que en su mente nada más esté el continuar hablando bonito, y escucharse al momento de hacerlo. Crear mayores cargas impositivas para cubrir el posible déficit fiscal que pueda heredar; proseguir enajenando el patrimonio nacional; como, endeudando e hipotecando el país, para que sean las nuevas generaciones las que tengan que pagar, si es que pueden hacerlo.

Dejar que la soberanía siga perdiéndose como hasta ahora. Seguir importando sin reparo legislaciones y culturas extranjeras, que no aplican entre nosotros, por razón de idiosincrasia propia, en desmedro de la sociedad nacional.

Que prosiga la fiesta de la corrupción estatal rampante, ya que los bomberos no se pisan la  manguera entre sí. No se puede olvidar que son patos todos de la misma laguna Y, al mismo tiempo, propugnar por un mayor blindaje del poder judicial en su favor, para que ni se les mire desde allí. ¡Los precedentes y están de sobra!

Con relación a los servicios públicos básicos: energía eléctrica suficiente, a precios equitativos, agua, salud, educación y otros, que sigan caminando sobre iguales “rieles”, beneficiando a los sectores privados, supeditado todo a la ración del boa que se estila.

Ante ese escenario unilateral partidarista que nos gastamos los dominicanos, de inteligentes siempre sería pensar, que las dictaduras de ningún tipo jamás son buenas, salvo que no se instauren de forma transitoria, para enmendar comportamientos sociales impropios que se salgan de control, y que ameriten de una mano fuerte, no comprometida con anterioridad, para imponer orden y respeto absoluto entre los infractores todos

Hay que imaginarse entonces,  qué puede devenir de la dictadura de un  partido que ya enseñó hasta el “refajo” por completo, tirando por la borda todos los principios y pensamientos patrios, como morales, que ostentara su creador y líder máximo, el profesor Juan Bosch; en que el legado debido no ha surtido efecto alguno entre los que entendió sus discípulos. ¡De establecerse un sistema similar, se acabará de hundir este país!

Pero además, ante este pulseo y “tirijala” evidentes a lo interno de esa organización, cada cual solo en busca de lo suyo, la gran pregunta a formularse sería: ¿y que habrá de ser de los grandes problemas nacionales, en términos de atención  y soluciones requeridas, habrá alguna? ¡Bueeeeno, difícil!

Es por lo que, aquí se está urgiendo ya de una rápida alternabilidad política en el poder, para enderezar entuertos, y cambiar los dañosos derroteros actuales, que solo habrán de conducirlo hacia un precipicio sin fondo, desde donde probablemente jamás podría retornar a la superficie.

Y, como no hay en la nación una oposición real a las ejecutorias gubernamentales presentes, moradas desde hace varios años, se tiene que pensar necesariamente en una compactación de los grupos adversos vigentes en la nación, que permita conformar un amplio frente competitivo electoral, para que los cambios en el poder político mandante se puedan producir.

Claro, la coalición que resulte tiene que ser encabezada por alguien en capacidad de aglutinar gente, y en quien cifrar nuevas esperanzas; que no esté quemado políticamente hablando; que no solo trate de vender propósitos demagógicos, y falsas promesas imposibles de cumplir, como es lo de costumbre.

De no ser así, imposible será desplazar del poder a los peledeistas ya enquistados como sanguijuelas; las tienen todas consigo; menos el favor de un pueblo que ha sufrido sus desmanes durante años, si opta por despertar, concienciarse, y no continuar como el burro de carga, nada más que soportando abajo.

De decidirse por hacerlo así, seguramente se inclinará por alguien que le merezca confianza, y se volteará hacia él electoralmente en año 2016. ¡Esperemos que así sea!, ya que la alternabilidad en el poder siempre es necesaria, para la consecución de mejores resultados.

Rolando Fernández

Pugilato institucional: TC-AMET, ¿a ver quién gana?

Recientemente, el Tribunal Constitucional de la República (TC) emitió la Sentencia No. 021-15, relativa a la Ley  de Tránsito 241, vigente en el  país, y respecto de la retención de vehículos por parte de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET) a los infractores de dicha normativa.

En declaración alusiva a dicha disposición, esa instancia judicial expresó, según los reportes de la prensa local que: “La Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet) no tiene potestad para retener vehículos ni detener conductores por una infracción de tránsito. El criterio está contenido en la referida sentencia”.

Siempre de acuerdo con las reseñas correspondientes por parte de los periódicos nuestros, “En la sentencia el TC señaló que las incautaciones de un vehículo son factibles en las siguientes circunstancias: si no tiene matrícula; si transita con una placa que no le pertenece; si altera o borra el número de chasis, y si exhibe una placa no prescrita por ley. También, cuando el vehículo esté envuelto en un accidente de tránsito en el que el conductor huyó, esto último en base al artículo 59 de la ley de tránsito”.

La pregunta que de inmediato asalta a los ciudadanos, y residentes en el país es: ¿son ésas las situaciones que siempre se dan, cuando los miembros de la AMET, con prepotencia clara se podría decir, proceden a incautar y llevar al canódromo “El Coco”, dispuesto para aparcar allí, todos los vehículos pertenecientes a los infractores sorprendidos?

¡Obviamente que no! En ocasiones se actúa de esa forma a partir de cualquier simple violación a la ley 241 sobre tránsito, o a sus normativas conexas, hasta por estar hablando por un teléfono móvil mientra se conduce, acorde con las informaciones que cursan, lo cual ha provocado serios enfrentamientos e incidentes lamentables entre conductores que se siente un tanto agredidos, como abusados, y los agentes policiales actuantes.

Claro, también está de por medio el aspecto distingo a considerar que se advierte, y que indigna como es lógico suponer, pues depende quién sea el infractor, el “feeling” o apariencia social que ostente, la placa que se exhiba, y hasta el tipo de vehículo que se conduzca.

Según una información que aparece publicada en el medio “Listín Diario”, edición de fecha 14-3-15, página 9ª, bajo el título: Amet continúa reteniendo vehículos por infracciones”, bajo la firma de Katheryn Luna, todo luce indicar que hay disparidad de criterios entre los jueces del TC, y el citado organismo controlador del transporte.

Resultaría bastante aconsejable el que ambos organismos afinaran bien la aplicación de tal disposición correctiva, para que  no haya malas interpretaciones, en  sentido de que se entienda como un desacato peligroso por parte de la AMET; al tiempo de que, la no observación de la misma, pueda crear mayores fricciones conflictivas desencadenantes en hechos lamentables, entre conductores de vehículos y los agentes apostados  del organismo regulador competente en nuestras calles y avenidas.

Ahora, la amplia pregunta que se hacen muchos aquí es: ¿Cuál es el afán de la AMET, de estar reteniendo vehículos por cualquier cosa, y creándoles un gran calvario recuperatorio después a los propietarios de los mismos, amén de las sanciones pecuniarias que tienen que cubrir, en adición a los demás gastos que se le agregan al proceso de liberación y normalización personal? Penoso resulta escuchar los relatos que  hace mucha gente que se ha sentido agraviada sobre el particular.

Otra interrogante: ¿se contribuye con esas actitudes cuestionables del organismo oficial precitado, a controlar y enmendar el gran desorden, como las inobservancias alegres a la Ley de Transito 241, y sus normativas complementarias, que se verifican a nivel del tráfico vehicular nuestro? Sin pensarlo mucho, cualquiera diría que no.

Por consiguiente, de lo que aquí se trata, debe ser sopesado y coordinado muy bien entre ambos organismos estatales, para que al final todas las acciones que se emprendan al respecto, resulten en favor del desenvolvimiento vial de esta sociedad nuestra, que cada vez se reporta más arrabalizada en todos los órdenes, incluido ése del tráfico vehicular.

Rolando Fernández

¡Y dicen que no hace falta otro como Trujillo en este país!

Según cuentan personas que vivieron aquella época trujillista de nuestra historia patria, que viven aún, y estuvieron bien cerca del régimen encabezado por Rafael L. Trujillo Molina, sobre el cual poco se quiere hablar hoy, y cuando se hace, es sólo para detractar, jamás para loar lo merecido que acaeciera durante el mismo, cuando el “Jefe” encargaba la construcción de una obra pública, siempre se mantenía al tanto de su proceso en desarrollo, “para que no le fueran a meter gato por libre”, como se dice en buen dominicano.

Parece que el mismo conocía bastante bien a sus compatriotas, en términos de las actitudes desaprensivas y engañosas a que siempre han sido proclives; que suelen buscársela en su favor, robándole sutilmente al Estado, si los dejan solos en sus quehaceres, no importando que sean contratitas particulares, o personas competentes dentro del mismo entorno gubernamental.

Los precedentes sobre ese particular también estuvieron presentes entonces, y han estado de sobra después de la desaparición de la “Era”. Ahora,  Trujillo sí que  sabía como evitar y combatir los fraudes en tal sentido, a las buenas o a las malas.  De ahí que pocos osaran  tratar de engañarlo.

Si durante los procesos de construcción de las obras públicas dispuestas, las supervisiones eran constantes para obligar cumplimiento, ya fuera por parte de  él mismo directamente, o por funcionarios muy cercanos de su confianza absoluta designados para tales labores, cuando había que entregar como terminados los proyectos, era que “la puerca retorcía el rabo” como  reza un refrán popular.

Venían entonces todas las pruebas y revisiones debidas, y hasta  no cursado el amplio proceso necesario,  no se aceptaban como entregadas. El asunto era puntos por puntos, detalles tras detalles, capacidades dispuestas, facilidades para los usuarios, entornos programados, etc.

Hoy resulta prolijo enumerar los ejemplos pertenecientes a la época,  de los cuales aún muchos son verificables, en lo concerniente a todas las obras levantadas e inauguradas durante aquellos años, en que el país estuvo bajo ese régimen de fuerza.

Bien se puede hacer mención de hospitales públicos, edificios para bancos y oficinas gubernamentales, las famosas ferias conmemorativas, hoteles, gran parte de las edificaciones en la UASD, obeliscos, escuelas y liceos públicos, puentes de todo tipo, y hasta parques para recreación de la gente, incluidos los niños.

Entre las anécdotas más célebres al respecto, están las relativas a las entregas de puentes. Si la capacidad encomendada de un paso vehicular de ésos, era por ejemplo diez toneladas al mismo tiempo, el “Jefe”, mandaba a probar con un pesaje de doce o trece, para ver qué ocurría.

Verbigracia se tiene, el denominado otrora puente “Rhadamés”, hoy “Duarte”, construido entre los  años 1953-1955, y que se ha logrado mantener en uso durante todo el tiempo transcurrido, a pesar del poco mantenimiento y supervisión real de que ha sido objeto a partir de; como, de los embates contra dicha obra, a raíz de los bombardeos recibidos en ocasión de la guerra patria acaecida en el mes de abril de 1965; y, en adición, la gran cantidad de vehículos de todo tipo que ha tenido que soportar desde entonces, en la que no creemos se pensara a la sazón.

Solo algunos paños con pasta es lo que ha recibido; y sin embargo, ahí sigue de pie como un emblema nacional. A decir de tantos que conocieron sobre su origen y  sólida construcción, se le consideró como el  mejor puente colgante de la época en toda la región del Caribe.

Cuánto contraste con respecto a lo que hoy lastimosamente se observa y se infiere, cuando nos encontramos con titulares como éste en la prensa local: “Jefe de Emergencia Pediátrica de Darío Contreras dice a Danilo lo engañaron”, refiriéndose a la pomposa y tan cacareada nueva inauguración de ese centro asistencial traumatológico, y a la gran millonada que de seguro se dijo costó.

Según el doctor Máximo Periche Eusebio, jefe de la Sala de Emergencia Pediátrica del Hospital Docente Universitario Dr. Darío Contreras, “el sabio director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe)  engañó al presidente Danilo Medina con la inauguración, sin estar listo, del nuevo hospital traumatológico”. (Véase: periódico “HOY”, edición del 13-3-15, página 9ª).

Para completar,  “advirtió que si el hospital se pone a funcionar en las condiciones en las que se construyó y sin la construcción de las áreas de Unidad Pediátrica y Consulta Externa, se convertiría en cinco meses en un caos y en un vertedero”.

También hizo alusión el precitado director hospitalario, a los vicios de construcción de que adolece dicho centro, y que fueron advertidos por él mismo, el día exacto de la flamante inauguración.

Evidentemente, ese fue un acto llevado a cabo con los tintes demagógicos politiqueros que se estilan en cada ocasión,  agregaríamos nosotros, y tomando muy en cuenta el conteo regresivo con relación al proceso electoral a celebrarse en el año 2016, entre otras cosas. ¡Todo hay que hacerlo a  la “juyendo”, no se puede perder tiempo!

¡Ay Trujillo en sus quince, frente a situaciones como esas!, es lo que  dirían muchos de los conocedores sobre la forma en que actuaba el “Jefe”, cuando trataban de sorprenderlo con “desafueros” tales.

Claro, es muy posible que los políticos de nuevo cuño, hoy traten de enmendar un poco la  deleznable situación denunciada por el doctor Periche, con algunos allantes reparadores, y que busquen la manera de echarle tierra a eso; quizás, haciendo algunos malabares de orden “judicial”, solo para embaucar a la gente, y dar tiempo a que las malas acciones relativas se olviden aquí, como es lo que siempre se  procura, y se ha visto.

Nada más hay que mirar hacia atrás en tiempos recientes para comprobarlo; y,  lo que de seguro hará recordar a Trujillo, como referente necesario para penalizar a los “indelicados”, son las mismas actuaciones dolosas y desaprensivas de los políticos actuales; se convertirán ésas sin duda, en las mayores causales para provocarlo.

Luego, no quieren los representantes del poder económico entre nosotros, cuyas fortunas se originaron, con rarísima excepciones, en los bienes que “heredaron” de la familia Trujillo – por eso no desean la mención relativa -, y que apadrinan de  ordinario a toda esa laya gobernante nuestra, que un gran segmento de la ciudadanía adulta exprese, a manera de desahogo; ¡qué falta hace otro como Trujillo  en este país!

Rolando Fernández