La gran pregunta que tantos se hacen aquí

Dónde está el cambio, slogan electoral predilecto  del partido hoy en el poder (PRM), por el cual votó la población dominicana en el pasado torneo electivo, 2020; intención que, evidentemente, tenía por objeto salir de la forma de gobierno morada (peledeista), en que predominaban   ejecutorias más que impropias, siempre en contra de los segmentos más desposeídos de esta sociedad; y, el escandaloso endeudamiento con el exterior, generador de condicionamientos subyugantes para los dominicanos, e hipoteca de la soberanía nacional.

También, las decisiones dirigidas a despojar del patrimonio local al Estado nuestro, para ponerlo en manos de poderosos grupos empresariales dentro del “solar”, como de algunos extranjeros, incidentes en los quehaceres de esta República.

¡Esas “bellezas” a destacar, con principalía! Y, notorio es que, a pesar del tiempito transcurrido ya, algo razonable, desde que las nuevas autoridades elegidas asumieran el poder, en que manifestaciones persuasivas sobre las enmiendas que se requieren en esos ordenes, se ha debido poner en evidencia ante la población, no gran cosa es lo que se ha visto; como, tampoco en términos generales de la nación. ¡Cambio! ¿En qué?

De lo que sí se está hablando ya, aunque con sutiliza, es de reelección presidencial, con los “lambonismos”, y el sonar de las bocinas humanas de estilo. ¡Qué rápido se le coge el gusto al poder, en esta nación!   

Se podría decir, qué en lo que va, no ha habido ningún cambio de significación en realidad; que todo ha proseguido tal cual años anteriores; y, que, en algunos casos, quizás hasta peor. Qué las esperanzas cifradas por este pueblo, hasta hoy lucen como “truncadas”.

Con el mismo patrón se ha continuado gobernando, según es lo que se entiende hasta ahora, verificándose: promesas oficiales aéreas; e, iguales titulares periodísticos entretenedores, para desviar la atención, en cuanto a las grandes problemáticas nacionales, que se verifican aquí desde hace años.

También, se ha seguido con la concertación de mayores empréstitos en el exterior. Aplicándose la misma estructura impositiva vigente que gravita con fuerza sobre la población, y con intenciones de ser ampliada ahora, a través de una nueva reforma fiscal, como es lo que se está planteando.

En ese sentido último, el intentar recuperar los dineros que se han robado los políticos nuestros, con contadas excepciones, durante las dos últimas décadas, penalizando más aun a este pueblo con la imposición de otros gravámenes, que es obviamente la intención que se advierte, ante el déficit estatal dejado por aquellos, podría irritar sobremanera a esta maltratada sociedad, provocando el que la misma reaccione de mala forma, agresiva, y retaliataria. ¡Cuidado!

 “!¡Qué bien!”. Es muy fácil, querer resolver así el actual problema financiero estatal patente. Ahora, no sería lo más aconsejable tal proceder en estos precisos momentos, con las precariedades económicas que viene afrontando la sociedad nuestra, y los embates de la crisis sanitaria en curso, que luce poco controlable.

Recordar que, “hasta la belleza cansa”, como reza un refrán popular, es algo que se debe observar con mucha atención aquí. También, que se tiene un funesto referente pasado local, como otro extranjero hoy, en el sentido de lo que se trata.

En adición se siguen observando, los mismos amagos en contra de la corrupción estatal, aunque con nimios aprestos de persecución punitiva en el presente, respecto de la pasada, como la actual, en el marco laborar de un Poder Judicial cuestionable en ocasiones diversas, y tintado indiscutiblemente ese, por la politiquería vernácula.

Y, de otro lado, continua presente la connotada inseguridad ciudadana de siempre, que viene desde hace tiempo, entre otras “yerbas aromáticas” que se respiran en esta nación, desagradables por completo.

Luego, de qué cambio se puede hablar hasta el momento en este país, con relación a los nuevos mandamases que se tienen. Todo lo hecho con relación al presente ha dejado bastante que desear, según la opinión casi generalizada que prevalece; por lo que ya la población comienza a desesperarse.

Por supuesto que, la ciudadanía en pleno, se está sintiendo burlada una vez más, al extremo de que, según los rumores que circulan, se están gestando movimientos de protesta relativos; como, para promover las exigibilidades al gobierno, que se consideran debidas.

Previsible es que, de no lograrse los resultados apetecidos, podrían generarse pobladas con consecuencias impredecibles para la nación, que posiblemente traerían desbordamientos sociales de alta consideración; y, hasta ocasionar dar al traste con la poca paz de los dominicanos actualmente. Además, hacer tambalear incluso, las bases del poder político presente.

Ya este pueblo esta jarto de burlas, como de promesas incumplidas, por lo que hasta el mismo sistema de partidos que rige se podría ir de paro, para dar paso a un nuevo de régimen de fuerza en este país, en el entendido de que la llamada democracia representativa entre nosotros, es solo pantalla, y en la que nada más se gobierna para grupos selectos, padrinos, o socios de los que estén “subidos en el palo”.

Como se está ausente aquí de conciencia poblacional, y de los cumplimientos oficiales casi obligatorios, es obvio que, se están abriendo los caminos factibles para la llegada al poder de un dictador con una mentalidad avanzada, que venga en actitud de enmendar cuánto malo entre nosotros se tiene, y reciba un fuerte apoyo poblacional.

Entonces, qué se procure realizar los cambios exigidos por esta sociedad, para lo cual se sufragó últimamente; en especial, los que conciernen al combate efectivo en contra de la   corrupción casi generalizada que en Dominicana se verifica; y, que está en la base de otros males derivados, no menos dañinos, que afectan sobremanera a esta República…

Es previsible que, solo así podría continuarse en esta nación, viviendo, aun en contra del sistema, por los paradigmas que lo caracterizan, bajo el cuestionado esquema de gobierno que prevalece – democracia representativa -, con sus defectos y virtudes.

¡Atención, qué nadie se pierda; todo está muy a la vista!

Autor: Rolando Fernández

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En dominicana. es norma, seguir tirando piedras a la luna

Por los caminos que hasta ahora va este país, evidenciándose más de lo mismo cada vez, y teniéndose que afrontar situaciones tales como: pisoteo a la soberanía nacional; contratación de deuda externa hasta el tope; una prensa compuesta por mercaderes de información, más que todo: y, las falsas promesas de los políticos embaucadores, de esos que dicen con fervor, vamos a hacer, para nunca realizar nada.

Además, verificándose una inseguridad ciudadana a granel; la corrupción generalizada de estilo, a todo “galope”, como siempre, acompañada de una impunidad fehaciente; y, las prácticas deleznables de los ricos explotadores nuestros, queriendo ser más poderosos siempre.

Para completar el escenario preocupante, con una sociedad que luce robotizada casi por completo, con toda su atención puesta en hablar “basuras” por un celular, salvo aquellos ciudadanos que lo usan como herramienta necesaria, dentro de sus ejercicios profesionales.

También, donde además esta ´presente, el escuchar, como bailar reguetón, música urbana, etc., amén de “juquear”  sin control, teniéndose  en adición a esas prácticas, la moda de drogarse a cualquier hora. Obvio que, con esos “telones de fondo” descritos entre nosotros, ¿qué se puede esperar entonces?,  

Aquí nunca se va a resolver nada, por más intenciones que se trate de vender a la ciudadanía; y, cuando en realidad las haya, el agenciar las enmiendas requeridas, será como estar tirándole piedras a la luna; sin que esta sea una forma pesimista de apreciación.

Máxime, tal es la consideración, al momento de pensarse en el Congreso Nacional, tan mal conformado, que aquí se tiene, compuesto por ineptos y títeres en su mayoría; De otro lado, con un Poder Judicial, cuestionado en grado sumo, sin imparcialidad real. ¡Qué mutual tan poco esperanzadora!

Por estar el trabajo de esas instancias, en connotada tela juicio, y siendo parte del sistema imperante, ¡las imposibilidades!, respecto de encaminar las acciones correctivas de lugar, para bien de esta sociedad, en términos generales, se infiere, están más que a la vista

Tal sería el resultado esperado, infructuoso, mientras se continúe con la misma forma de gobierno que rige en Dominicana, siempre en el marco de la mal llamada democracia representativa, en la que toda cosecha, normalmente, es para un grupo selecto de políticos, y empresarios aprovechadores, sin importar que al resto del pueblo se lo siga llevando el mismo diablo, como dice la gente

Cuando se escucha hablar a determinados políticos, y comunicadores nuestros, no corporativos, y mucho menos de los llamados “bocinas pagadas”, independientes aquellos por completo, abordando y analizando determinadas ocurrencias nacionales de órdenes diferentes, de esas que le rompen un ojo a cualquiera, como dice la población, y que de ordinario se dan en esta República, se tiene que reparar con mucha atención, y reflexionar sosegadamente sobre los contenidos expresados.  

Y es que, a partir de los mismos se pueden advertir con facilidad los derroteros inciertos hacia los cuales está siendo dirigido este país   por todos estos políticos y politiqueros de nuevo cuño, con el patrocinio de los poderosos grupos económicos que los catapultan.

En ese tenor, más que obvio se reporta, que por displicente que sea cualquier ciudadano local, una seria preocupación constante habrá de asaltarle, debido a ciertos pronostico que se hacen.

Sí, vale reiterar que, todo es con el consentimiento de los inversionistas, seudo líderes solapados, que se destacan dentro del sistema de partidos políticos que se gasta la nación, bajo la denominada democracia representativa, que de eso no tiene nada, y en la que solo priman los intereses particulares, como grupales, importando muy poco la sociedad en sentido general, vale la recalcar, usada esta solo como tonta útil, para provecho en los sufragios electorales que se celebran cada cuatrienio.

Por las actitudes y las ejecutorias que analizan y describen esos profesionales independentes señalados, que hacen opinión publica imparcial, se advierte que, el referido sistema de partidos políticos entre los dominicanos tiene que estar a punto de colapsar; sino es que ya lo ha hecho, pues de más es sabido que, los mismos no son más que empresas disfrazadas, para hacer jugosos negocios desde allí.

Tantas burlas, despropósitos, y robos a las claras de un amplio grupo de estos políticos sin conciencia que aquí se tienen, ya merecen reacciones sociales enmendatorias de consideración, por parte de este pueblo estrangulado, que ha venido haciendo silencio desde hace años ¡No se puede estar esperando más!

Las circunstancias perjudiciales para la población de esta sociedad, por décadas, están induciendo a procurar un cambio de sistema gubernamental, desde el cual se piense más en nuestra gente; en las mejorías de vida, que amerita la forma de subsistencia humana nuestra, y que viene siendo golpeada sin control alguno. De otro lado, en cuanto se refiere al respeto debido, y salvaguarda de la soberanía nacional, un activo republicano más valioso.

También, en evitar cuánto sea posible, la afectación derivada del galopante endeudamiento condicionante con el exterior, ya que la nación está siendo hipotecada, o vendida con lentitud, a los prestamistas en el extranjero. ¡Hay que reducirlo significativamente!

¡Lamentable tener que así pensar! Pero, los males extremos que vienen “respirando” los dominicanos, encabezados por la corrupción estatal rampante; los enriquecimientos ilícitos, y burlones después; la inseguridad ciudadana; el descalabro institucional evidente; y, la descomposición social extrema, casi generalizada, entre un sinnúmero más de “flagelos”, cabe la reiteración, no dejan espacio, a no ser para otro tipo de gobierno:  un nuevo régimen de fuerza, encabezado por un dictador con una mentalidad avanzada, que venga a procurar los correctivos republicanos que ya urgen aquí.

Hace más de cinco (5) décadas esta nación padeció de un régimen totalitario agresivo, y hasta criminal, según algunos conocedores de la época, que si bien es cierto dejó algunos tristes recuerdos, no menos cierto es que, no todas sus ejecutorias fueron malas. De igual manera, se pinceló aquel periodo patrio, con acciones que bien debieron conservarse hasta los tiempos presentes.

Hubo de ambas cosas, como en la generalidad de los casos. Claro, desde entonces, solo se ha estado destacando, por conveniencias obvias, cuánto malo se hiciera a la sazón. Jamás hablar, y menos emular lo loable que se tuviera en aquel tramo de nuestra historia patria, inolvidable. aunque siempre lo hayan querido borrar del “mapa” interno.

Incluso, los factores de recordación a copiar que fueron dejados, con respecto a ese último espacio histórico republicano, los buenos claro está, se ha procurado borrarlos de las mentes de los dominicanos, para que nadie los recuerde, y pueda exigir emulación alguna. La mejor muestra, en parte, son los bienes de orden material, con perfiles históricos innegables. ¡Los han hecho desaparecer!, obras que pudieron incluso servir para exhibiciones de orden turístico.

Según afirman algunos estudiosos de la historia patria perteneciente a muchos de los países que han tenido regímenes dictatoriales por años, que luego de que los mismos han sido derrocados, se dan razones a lo interno de aquellos, que motivan de nuevo el regreso de una mano fuerte que los dirija.

Que están entre esas, amén de otras: los deterioros sociales a posteriori; y, los descalabros institucionales que se producen, como consecuencia de una democracia mal concebida, reportándose esa como puro libertinaje más bien.  “Se puede hacer lo que venga en gana”. Así se comienza a pensar de inmediato: libertad para todo; pero, sin deberes ciudadanos que cumplir. ¡“Qué bien!”

El retorno a lo “impuesto” nuevamente, la fuerza, para buscar enmendar y reponer el orden perdido, se convierte en algo obligatorio, casi inevitable por completo, por más que lo quieran impedir los poderes y sectores poderosos, que se estén beneficiando abiertamente de los despropósitos estatales, aunque afecten sobremanera a la población. 

Cuánto se puede asociar lo que ha estado ocurriendo en Dominicana, en relación con lo expresado, después que se produjera la caída del régimen encabezado por Rafael L. Trujillo, hace más de cinco décadas.

La dictadura del “Jefe”, como se le llamaba, sentó precedentes locales, de orden, respeto, e institucionalidad, según personas bien conocedoras de la época, aunque tantos hoy lo quieran negar. Pero, ¡se hace imposible hacerlo!, frente a las realidades concretas de descalabro a todos los niveles, que golpean a este país desde hace ya varios lustros.

¿Qué resulta chocante? Evidentemente, el hecho de que, muchas personas del presente, que están bastante empapadas de los males que desde hace tiempo vienen acogotando a esta sociedad; que los analizan, al tiempo de criticarlos. y que bien pueden comparar lo actual, con relación a lo otrora acontecido, cuando Trujillo, hacen mutis en ese orden.

Y, cuando tienen que referirse por alguna razón a aquel régimen, lo hacen de manera despectiva, y hasta acremente retaliatoria.  Nada de reconocer méritos atribuibles, como “emulables”, es lo que más que se evidencia.

Penosa actitud esa, ya que, según el parecer de connotados pensadores, qué no dejan de tener razón, a los fines de poder formarse los juicios más certeros posibles sobre cualquier particular, se debe tener siempre presente que: “nada es bueno ni malo; sino, que todo debe ser objeto de comparación”.

Ahora, siguiendo con el previsible retorno de un nuevo dictador al lugar en que ya estuvo, el tiempo que se tiene como promedio para el regreso de los gobiernos de fuerza que se han tenido con anterioridad, es un periodo que ronda entre los 43 y 45 años después, según los investigadores a ese respecto, lo cual significa que ya aquí estamos pasados hace rato, por lo que en cualquier momento se puede repetir ese patrón en esta República caribeña.

Por consiguiente, “¡Ojo al Cristo!”, partidos del sistema. Su preponderancia podría estar llegando al final; pues todas las condiciones en esta República están dadas, para que las botas vuelvan a reinar entre los dominicanos; ya que, la otra forma de concienciar a la gente, ¡qué son los libros!, resultaría bien difícil en este país, donde ya las personas no quiere ni siquiera leer periódicos.

Como se advierte, por cuánto se ha expresado, y el cansancio poblacional aquí presente, es muy notorio que, solo hacen falta los hombres que estén dispuestos a calzar las botas pesadas de estilo dictatorial, para dirigir una empresa de tal naturaleza, a los fines de que se acabe con la corrupción estatal; se imponga el respeto debido; y, se retorne a la institucionalidad necesaria en esta República.

Autor: Rolando Fernández

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¡Innegables realidades!

Según sostienen algunos hombres pensantes de estos tiempos, “la tecnología mal asimilada embrutece”; hace a muchos humanos brutos de ordinario; y, que tal condición, como es obvio suponer, bien se puede asociar con las diferentes acepciones principales del término, agregan, entre las que se destacan: ignorancia, torpeza, incapacidad, tozudez, etc., las cuales no se ven, claro está, pero que sí se notan con gran facilidad.

Que, la misma corroe por supuesto, las capacidades cerebrales; como, las habilidades naturales innatas en las personas; y, se lleva de encuentro, además, gran parte del fragmento divino de la Inteligencia Una, con que son dotados los hombres (general), para provecho de lo físico terrenal, e ir logrando en adición, la evolución espiritual correspondiente.

Procedería señalar, a manera de complemento, que es esa última la que subyace en todo lo creado; la que sostiene el Universo en su totalidad. Y, que aquellos pensadores, que se tornan imparciales al momento de opinar con respecto a la temática, están diciendo grandes verdades. También, que muy poco espacio para rebatir a esos se tiene.

Las muestras más fehacientes sobre el particular de que se trata son, las que se pueden observar a partir de los equipos llamados inteligentes en la actualidad, verbigracia, los teléfonos móviles, y demás, que han ido desplazando el pensar humano, sustituyéndolo por la “mecanización”, o el “automatismo” evidente; y, convirtiendo a las personas en adictas; esclavas sin duda de tales efectos, sin cuya disponibilidad de ordinario se sienten como, inútiles.

Muchas de ellas lucen como robotizadas, movidas solo por las señales virtuales que reciben en dichos aparatos; chateando sandeces muchas veces; escuchando mensajes de voz, como observando los videos-cámara que les son enviados, etc., de ordinario carentes de importancia.

Todo, con el agravante de la disociación humana que se verifica, y que afecta hasta los entornos familiares mismos, amén de lo tan denunciado por los que saben, respecto de los daños nocivos para la salud, que pueden llegar hasta el cáncer, y que producen las radiaciones de radiofrecuencia (ondas de radio) que emiten esos dispositivos, las cuales pueden hacer blanco en las partes más cercanas expuestas a  aquellos, dentro de la anatomía física de los flamantes usuarios esnobistas, allantosos, e inconscientes muchas veces de esa amaga realidad última.

Evidentemente, esa proclividad humana inducida desde hace ya algunas décadas, hacia depender la gente  casi con exclusividad de la tecnología, y que tal, no sea usada nada más que como soporte concursante, sino, al igual que  muleta sostén imprescindible siempre, más bien,  con el aguijón agregado de los aprestos mercadológicos manipuladores de estilo, forma parte del proyecto embaucador diseñado por los poderes económicos-políticos gravitantes, y dirigido al grueso de las sociedades del mundo,  en su afán indiscutible de dominación constante sobre esas.

Sí, en pos de un manejo más efectivo cada vez; que la gente viva distraída, y más aislada de sus realidades apremiantes en verdad, para   aquellos turpenes poder abrirse paso siempre, al tiempo de continuar llevando a cabo sus ejecutorias subyugantes, y despreciables, para tantos hombres justos que aún quedan.

Es obvio que, el que la gente esté “ensimismada” recibiendo y leyendo mensajes de texto; escuchando los de voz recibidos; u observando videos, hace que las manipulaciones a los segmentos sociales objeto se faciliten; y, por tanto, se les pueda conducir hacia donde se quiere, siempre con propósitos marcados.

En adición a eso, la prensa comprada localmente, caso Dominicana, en su mayoría, ofrece los concursos necesarios, a través de los medios escritos, o digitales, con la publicación de titulares premeditados, y bien llamativos, para desviar la atención social hacia donde se desea, circunstancialmente hablando; y, que la población se olvide de sus precariedades más perentorias, insatisfechas por el Estado; como de los peligros que acogotan, tal es el caso de la inseguridad ciudadana.

En dicho tenor, se puede ver que, con frecuencia eso ha venido ocurriendo aquí. Durante las últimas semanas, por ejemplo, se ha recurrido a los cacareos escritos, al igual que televisados y radiados sobre la añeja temática del aborto, y sus famosas causales; como, la aprobación definitiva del nuevo Código Penal Dominicano, en relación con la permisividad de dicha práctica médica.

También, aquellas referentes a la famosa cantaleteada reforma de la Policía Nacional; y, la ingesta de bebidas adulteradas por parte de la población, viejo eso, que se ha llevado ya a varios para el otro “barrio”; ¡muertos!  

Por igual está dentro del abanico actual, otro tema que periódicamente se aborda: el “bufeo” relativo al anuncio de un crecimiento económico, más que cuestionable, en el marco de un país deficitario presupuestalmente, en términos públicos, y hoy que viene siendo azotado por una severa crisis sanitaria – COVID-19 -, con escaseces hospitalarias y médicas de alta consideración a la vista, para poder enfrentarla, aunque se trate de solapar ambas realidades inocultables.

Además, enfrentando un nivel escandaloso de endeudamiento externo desenfrenado, hasta la coronilla, según se dice, y que se viene verificado entre nosotros desde hace años. ¡No es verdad que, cogiendo cuartos prestados, nadie crece en ese orden!, aun las mediciones “determinativas” se hagan en el contexto de los parámetros, y los indicadores que prescribe la denominada “ilusa ciencia” de las variaciones, estadísticas, promedios, y gráficos.

Son esas, entre otras entretenedoras, las cuestiones objeto de publicación presente, para desviar la atención social, que se han llevado de encuentro la mirada de la población, respecto de los problemas más acuciantes que aquejan a los ciudadanos de esta nación.

Tal situación pone en evidencia, que la adhesión hacia el uso alegre de la tecnología moderna, en términos más bien populares, que distrae mentalmente, no hay duda, está surtiendo efectos muy favorables para los grupos hegemónicos de poder, tanto nacionales, como extranjeros que gravitan en esta sociedad; la que pueden manejar a voluntad, y conducirla por los caminos que se quiere.

Los entretenimientos de carácter tecnológico, virtuales, inducidos a la gente en esta República, se muestran bien marcados. Es obvio que, está funcionando a cabalidad la estrategia de dominio propuesta por los grupos políticos-económicos, a través del embrutecimiento a todo dar que se va obteniendo, con base en el uso mal concebido por las personas de la tecnología al último guay de la moda, siempre presente

Pero, “es pa´lante que vamos”, como dice uno de los caciques políticos dominicanos. ¿Cuál será el destino entonces?, si se piensa en una población casi generalizada, con toda su atención puesta solamente en las pantallas de los teléfonos móviles, e inteligentes, “sustitutos de los hombres”, que se portan como aritos en las orejas, y siendo usuarias consistentes las personas de las “deformadas”, o distorsionadas redes sociales. ¡Tarea! 

Autor: Rolando Fernández

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Por fin se acaba ya, con ese show tan deleznable

Así podría calificarse el montaje que durante los últimos meses se estuvo escenificando, hasta que por fin se le puso término, a nivel de eso que, en nuestro país, Dominicana, llaman Congreso Nacional, institución que muy lejos está de ser aquello en realidad, por los perfiles en general, aptitudes, y actitudes atribuibles al grueso de sus componentes, tanto a nivel de senadores, como de diputados.

Otra vez más, se notó verificándose allí, el espectáculo de mal gusto, que de ordinario siempre se ha presentado, cuando se tiene que proceder a la escogencia de los nuevos miembros para la Cámara de Cuentas de la República, como sustitutos de los que ya han estado en esa entidad por el periodo correspondiente,  y que deben ser removidos cada cuatrienio, para dar paso a otros, de acuerdo con la normativa legal que rige en tal sentido.

De más es conocido que, nuestros legisladores, con honrosas excepciones, no representan a nadie en esta sociedad, salvo que se trate de los hegemónicos grupos económicos-políticos, o personajes individualizados dentro de ambos sectores, que tienen sus adeptos allí, como títeres al servicio, para que elaboren y aprueben leyes, como el dictar resoluciones que siempre vayan en su favor. El pueblo que votó, para que hoy aquellos “genuflexos”, en su gran mayoría, pudieran ocupar tales curules congresuales, con excepciones contadas, poco les importa.

Cabría apuntar que, para una efectiva selección, y escogencia oportuna, como definitiva de los miembros titulares a conformar el precitado organismo estatal, lo que más se tiene en este país son profesionales aptos, y con experiencia sobrada, con relación a los principales ejercicios requeridos para tales fines: Contadores Públicos Autorizados (CPA), duchos en auditorias, tanto interna como externa, y abogados, con méritos sobrados, no picapleitos en los tribunales de la República.

Por consiguiente, no hay que andar con esos innúmeros rodeos detestables, zancadillas, negociaciones vulgares, acuerdos de aposento, e interesadas búsquedas de consenso entre congresistas, representantes de políticos del patio, y los poderosos grupos económicos que gravitan en esta nación.

Los que ocurre es que, como es muy fácil de notar, todos los aprestos de elección en ese orden, y en consonancia con lo expuesto más arriba, están claramente tintados de politiquerías, conveniencias y favoritismos grupales, cuando no personalizados.

El asunto es, a quienes convenga tal o cual escogencia, en términos de fiscalización y control sobre las ejecutorias oficiales llevadas a cabo por determinados políticos, o grupos económicos poderosos, de esos que de ordinario patrocinan campañas electorales.

En nuestra humilde opinión, para las funciones de competencia que corresponden a dicho organismo estatal, independientemente de cuántas disposiciones adicionales, y oficiales, por supuesto, puedan existir, los ejercicios profesionales que deben ser exigibles, reiteramos, son los que indicamos más arriba.

Claro, solo que hay que procurar obtener los servicios de gente apta dentro de esos; y, que, en adición, se adviertan evidencias persuasivas de que se podrá trabajar con independencia mental plena; es decir, sin ataduras de ningún tipo. Lo difícil de que esto último pueda ser así, es lo que aleja a muchos calificados de aspirar en el sentido de lo que se trata.

También, como forma de provocar mayor entusiasmo al momento de reclutar, se deben hacer sólidas promesas, respecto de que los informes necesarios que se rindan serán recibidos, dándoles el curso que proceda; y, que se actuará en consecuencia, según lo ameriten las circunstancias. Que las observaciones y recomendaciones incluidas en los mismos no caerán en el vacío, como es la costumbre; sino, que se actuará como proceda hacerlo.

Ahora, la verdad es que, en el marco de los gobiernos que aquí se estilan, capitaneados por políticos inversionistas actuantes dentro de ese ejercicio, busca lo de ellos, que siempre van en procura de recuperar lo gastado para subirse al “palo”, tan pronto llegan al poder, con un jugoso adicional, el intentar obtener personas meritorias para controlar y fiscalizar las ejecutorias estatales objeto, sin que medien negociones y componendas previas, se torna bien difícil, por no decir casi imposible.

A propósito, “Persiste tranque para elegir cargos DP y CC”. -Titular de prensa-. Defensor del Pueblo y miembros de la Cámara de Cuentas. (Periódico “Diario Libre”, del 12-4-21). En ese tenor, y cuando el “pleito” completo aún estaba en su buena, dijo Rubén Maldonado: “si ninguna de las fuerzas políticas cede no habrá Defensor del Pueblo ni Cámara de Cuentas”. ¡Qué esperanza! Parece que tuvieron que ceder, ¿verdad?

Las funciones del precitado organismo público, por la forma en que el mismo debe ser constituido, a voluntad de los políticos destacados a nivel del Poder Ejecutivo y el Congreso de la República, jamás podrán estar exentas de un tintado de tal naturaleza, caracterizado por intereses personalizados y grupales, asociados con el partido oficial de turno.  Cada cual va a procurar protección y defensa, con relación a las ejecutorias impropias que se lleven a cabo.

¡Y entonces! Es de ahí que vienen todos los forcejeos y las zancadillas que se registran en el Congreso Nacional, en cuanto a la escogencia de los jueces de que se trata. ¡Senadores y diputados están coloreados todos políticamente!

En virtud de lo expresado, la gran pregunta que asalta es: cuál sería la mejor forma de selección para los miembros titulares de ese organismo fiscalizador, en pos de que verdad se pueda realizar una efectiva labor de auditoria, con la presentación de los informes debidos, en que se incluya la recomendación de los controles internos pertinentes, en todas las instituciones del Estado nuestro, aun estén dirigidas por los políticos que designe el Poder Ejecutivo.

¡Tarea para los abogados, políticos, “analistas de fuste”, o sólidos, y ciudadanos pensantes de este país!, teniendo bien presente los personajes que predominan para ser electos como jueces titulares del precitado organismo de fiscalización, que normalmente son políticos. Además, “qué entre bomberos, no se pisan la manguera”, como reza el dicho popular, que bien aplica en te caso; se cubren unos a los otros; y eso, procede evitarse.

Hay que idear entonces, una nueva forma de selección para los jueces de la Cámara de Cuentas de esta República, en procura de estructurar un 0rganismo que en realidad funcione como debe ser; no que continúe siendo otro “elefante blanco” más de los tantos que aquí se tienen. De lo contrario, se proseguirá siempre con el mismo show politiquero congresual relativo.

En esta oportunidad última, aunque se ha estado insistiendo bastante en destacar la apoliticidad que caracteriza a los nuevos miembros titulares seleccionados para la Cámara de Cuentas, procede decir que, en torno a dicha condición, “más vale la pena creer en eso, que ponerse a averiguarlo”, como reza un decir popular. ¡Apolíticos!, un personal escogido a partir de negociaciones innegables entre partidos del ruedo local. “¡Bueeno!”

Finalmente, se debe precisar antes de concluir, que esos jueces que en lo adelante encabezarán el precitado organismo fiscalizador, no solo ellos van a poder hacer el trabajo que corresponde, sino que necesitarán de equipos de apoyo selectos competentes; de gente que no les falle, en términos de eficiencia y oportunidad; pues, “ningún capitán sin soldados gana batalla”, como dice una máxima popular.

Por consiguiente, el “batallón” de técnicos calificados a dirigir, hay que agenciarlo de inmediato.      ¡Para esa diligencia, tan importante, no se debe esperar!

Autor: Rolando Fernández

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¡Qué injusticia!, “cuartos” de nuevo para los partidos políticos

La verdad es que, en este país sobran las razones para cualquiera sentirse inconforme con el sistema de gobierno que aquí se tiene, colmado de privilegios sectoriales, por una parte; como, de derroches de cuantiosos recursos económicos por la otra, solo para costear las actividades que de ordinario emprenden los grupos hegemónicos de poder, empresariales, como políticos; y, para facilitar las  compras conciencias de los ciudadanos, de cara a los procesos electorales que son celebrados cada cuatrienio.

Con las crisis de géneros diversos que vienen acogotando a esta nación, principalmente la de orden económico; con un Estado teniendo que recurrir a mayores endeudamientos con el exterior cada vez, para cubrir déficits presupuestarios anuales; y, en adición, poder así solventar las obligaciones más perentorias que se tengan, hay decisiones oficiales, ¡qué son para pensarse mejor!

Esos, son factores de un lado; y, por otro, está uno, no menos ponderable, por supuesto, que es el relativo a las implicaciones de corte económico derivadas, al Estado tener que enfrentar en el presente los estragos lacerantes en la población, provocados por el flagelo COVID-19, que según se dice, viene haciendo mellas de consideración en el seno de esta sociedad.

Se trata el mayúsculo problema aludido, de una crisis sanitaria de extremo cuidado estatal, frente a una escasa capacidad física hospitalaria, bien notoria, por cierto, e insuficiente personal médico apto, para asistir con la oportunidad debida a los infectados.

Una sosegada reflexión, sobre las situaciones connotadas, no cabe duda, que se exponen más arriba, permite afirmar, con poco riesgo probable de errar, ¡qué cosas increíbles se verifican entre nosotros!

En ese tenor, verbigracia tenemos, la resolución 05-21 del Pleno de la Junta Central Electoral (JCE), adoptada últimamente, mediante la cual se aprueba la entrega a los partidos políticos del ruedo local, agrupaciones, y movimientos autorizados, de una friolera equivalente a RD$1,260,400,000.00, durante el año 2021, como contribución económica del Estado, para sufragar sus actividades, y demás, se entiende. (Véase: periódico “Diario Libre”, del 23-4-21, pág. 8).

Es obvio que, cuando se repara con atención en el contenido de la precitada resolución, al tiempo de pensarse en cómo andan los dominicanos en la actualidad, económicamente hablando, a cualquiera le gana e “vomitar”; y, no es que sea ningún alimento ingerido, sino la ira lacerante que acarrea algo así; la impotencia que se siente al no poder evitarlo; como, la amargura severa que asalta, por el no despertar de este pueblo, tal ha debido ocurrir ya.

Esa es una decisión que se puede considerar como burlona; una actitud muy depreciable asumida de las autoridades competentes, aun se esté procediendo al amparo de la normativa legal correspondiente, que no es un secreto para nadie, siempre se ha puesto en tela juicio, por la razón principal en que se sustenta.

Es obvio que, no todo siempre se debe hacer. En estos precisos momentos, tan precarios, y calamitosos para esta República, una decisión de ese tipo se puede considerar como una melodía, qué no suena agradable; y que, por tanto, debió haberse pensado mejor, antes de “componer” con ese ritmo la misma.

La gente sensata entre nosotros, no la agradece. Por el contrario, tiene que ser objeto aquella de fuertes críticas, y hasta provocar “enconos” en esa, dadas la circunstancias económicas y sanitarias por las que atraviesa el país en la actualidad.

Qué es lo que hacen los negocios llamados partidos políticos con todos esos cuartos que graciosamente reciben; con recursos que ni siquiera están sujetos a la fiscalización exhaustiva que resultaría pertinente.  Esa es la gran pregunta que tantos aquí se plantean

Es evidente que, son dineros cuyos destinos principales son:  cubrir gastos administrativos de esas empresas; llevar a cabo los proselitismos de estilo; y, contribuir a que algunos de sus más altos representantes aumenten sus haberes, entre otras cosas. ¡Diablo!, con tantas necesidades insatisfechas que tiene esta población, cuartos en exceso para dilapidar los partidos políticos.

Sin embargo, esos recursos económicos, que salen de las mismas contribuciones impositivas con que se grava abusivamente a la población, se presupuestan oficialmente, a los fines de entregarlos después a los políticos para sus actividades y francachelas. Y, quienes en su gran mayoría los aportan, son los que menos reciben las reciprocidades debidas. ¡Gran injusticia, verdad!

Cuánta vergüenza y enfado da, cuando uno se entera de los grandes deterioros que se verifican a nivel del sistema público de salud en Dominicana, siendo ese la ventanilla asistencial imprescindible para la población más necesitada nuestra, mientras los partidos, agrupaciones y movimientos políticos aquí, reciben el gran “bojote” de cuartos, para malgastar, y hacer ricos a los seudo líderes que allí se cobijan.

Muchos de los centros, u hospitales abiertos dentro del sistema público de salud nuestro, se están cayendo a pedazos. Tampoco disponen de los equipos tecnológicos de apoyo necesarios; y, menos, de los inventarios requeridos de medicamentos para suministrar a los pacientes demandantes. ¡Qué contraste!, en el marco de lo abordado aquí.

Una muestra más que fehaciente del desamparo que, en términos de asistencia médica, bajo el sistema público de salud entre los dominicanos, son las aglomeraciones de personas desesperadas que se ven, y los lamentos por desatención que se escuchan con frecuencia en las salas de espera habilitadas en los espacios de que se trata, dentro del área de referencia.

Además, llaman poderosamente la atención tas publicaciones que con regularidad aparecen en la prensa local, a través de las cuales se piden donaciones para cubrir determinados procedimientos médicos, en personas con padecimientos graves de salud, que no pueden costearlos donde van los ricos de la nación.

Tienen aquellos que recurrir, necesariamente, al connotado comercio de la medicina privada en el país; y, por obligación, salir a pedir recursos económicos, para poder satisfacer las gulas de cuartos que prevalecen dentro de ese sector, en el cual, como bien se sabe, ya no hay pacientes; pues, se consideran clientes los que acuden a demandar servicios de salud entre los envalentonados galenos disponibles.

Tampoco, se sienten como médicos abnegados hoy, los “embatados” – gente que se limita a hacer negocios con el principal activo de las personas -; sí tales, como empresarios a la clara de la salud humana. ¡Qué esa se pierda, no importa!

En tanto, “fiesta y serrucho” para los amos de los partidos políticos, agrupaciones y movimientos nacionales del ramo, con todos los cuartos que reciben del Estado nuestro. ¡Hasta cuándo será, mamacita!

Autor: Rolando Fernández

Esoterismo: sendero evolutivo espiritual

El mejor contexto para abordar, hacer verdaderos juicios,   ponderar consecuencias, y decidir sobre esa temática del aborto, que ha venido estando sobre el tapete durante algunos lustros en diferentes países del mundo,  incluido Dominicana, por supuesto, y respecto del cual no ha habido consenso suficiente nunca, en términos de la permisividad social a que se aspira, es el correspondiente al sendero evolutivo espiritual esotérico, que toda entidad encarnada sobre el planeta Tierra debe recorrer, durante las corrientes de vida concedidas. sujetas siempre a un prediseño, en el que se incluyen las condiciones existenciales individualizada precisas, y las circunstancias que favorezcan cumplimientos (misión divina asignada, y conquistas kármicas aceptadas) en cada tránsito terrenal necesario.

En ese tenor, cada vez más se hace notable la inconciencia de la sociedad mundial, con respecto a la verdadera esencia de la especie humana; al porqué, y para qué fue creada la misma; al propósito real de su Creador Supremo; como, al rol que corresponde a los hombres (general), tales Atributos divinos en expresión terrenal, durante sus estadías transitorias (corrientes de vida) en el plano de la materia densa.

Por tanto, Son muchas las actitudes humanas depreciables; pensamientos impropios de las personas; como, las ejecutorias desaprensivas que se ponen en evidencia normalmente, y que mueven a inquietudes sostenidas, en las que diversos seres pensantes, congéneres, reparan con especial atención.

En torno a lo expuesto más arriba, “para muestra basta un botón”, como reza un dicho popular. En el presente caso, se tienen dos de esas: el aborto, y la homosexualidad, temas de los más sonados y cacareados en estos tiempos, qué cualquier pieza musical de “baja estopa”, en el seno de sociedades carentes de formación académica; y, por demás, compuestas por ignaros culturales a granel, tal es la dominicana, por ejemplo.

Se trata en esta ocasión, y en primer orden, de la defensa a ultranza del aborto, sin medir las consecuencias previsibles diversas que se puedan derivar, por parte de determinadas feministas alienadas desde el exterior, fanatizadas, y adeptas a la mal asimilada corriente moderna de pensamiento, denominada “liberación femenina”.

Esas, con el espaldarazo de muchos desorejados que poco piensan,  bocinas pagadas en su mayoría, y que respaldan el considerado impropio procedimiento médico “anti humanidad”; sin ponderar los  efectos derivados, en términos del mandato evolutivo espiritual, principalmente, a que está sujeto el universal conglomerado, espacie de hombres y mujeres, habitantes en el plano físico, en principio; y luego en el astral a posteriori, motivo fundamental de su presencia sobre el planeta Tierra, contexto solo en que se está abordando ese tema  hasta ahora.

El verdadero hombre es una entidad espiritual encarnada, con un revestimiento físico de carne y huesos, para poder manifestarse en el plano de la materia densa, según aquellos que de eso mucho saben. ¡No es solamente el caparazón corporal que se observa a simple vista!, en el que, por lo regular, normalmente es que se piensa.

El otro despropósito a todas luces del muestrario aquí considerado, son los aprestos de los homosexuales (pájaros declarados), para imponer la llamada “agenda gay” en determinadas sociedades del mundo, donde tal condición se hace pública sin rubor alguno, y en la que recibe total apoyo de esos; como de aquellos en que la proclividad hacia el sexo impropio está latente, y solo necesita de alguna forma de estimulación, a veces hasta sutil, para de inmediato resaltarles con facilidad.

Tal expresáramos más arriba, la humanidad tiene como propósito divino, el multiplicarse, y evolucionar, espiritualmente hablando.  Luego, de permitirse el aborto esgrimiéndose como, excusas las llamadas causales básicas, tan entonadas hoy (peligros en la salud de la mujer, malas formaciones físicas de la criatura en gestación, embarazos por violaciones, e incestos), que no hay duda abrirían un abanico de razones adicionales para justificar, mediando otros motivos, inventados de ordinario, como ardides soportes para llevase a cabo la acción sin tropiezo, el señalado mandato de lo Alto, se vería truncado.

Y, que, en adición, la sociedad gay, mundialmente reconocida, con su agenda LGBT logre sus propósitos del matrimonio entre personas de un mismo sexo, y otras cosas más, los asuntos de la evolución de la especie humana, como de su presevación numérica, continuidad, vendrían a empeorarse, por lo que las preguntas que asaltarían son: ¿no se estaría cerrando el paso a muchas entidades espirituales hacia el planeta Tierra, la principal escuela, en pos de evolucionar sobre ese?  Y, ¿cómo se multiplicarían entones los componentes de la humanidad, en términos  de conservarse la misma, tal es lo que debe ser?

¡Recalcable se hace! Si a las mujeres se les da la libertad de “sacarse las barrigas”, como se dice en el argot popular, y de la forma casi plena en que ahora se pretende; siendo esas el único medio para que las entidades espirituales puedan encarnar terrenalmente, ¿qué podría ocurrir? ¡Los hombres no paren!

Eso, por un lado; y por el otro, las relaciones sexuales entre personas de un mismo sexo, no producen la concepción-gestación de humano alguno. ¡Y entonces, la humanidad estaría impedida de evolucionar, e iría disminuyéndose hasta desaparecer!

En honor a la verdad,  son  situaciones esas que envuelven actitudes y propósitos que se podrían considerar como irracionales; que ponen a pensar a muchos; y que, como es lógico suponer, se podrían asociar con algo que se expone en el marco de la Doctrina de los Espíritus, cuando se dice en ese contexto, “que tomando como referencia a la tierra, se puede decir que hay mundos inferiores y superiores a ella, que nuestro planeta es habitado, en su gran mayoría, por espíritus muy cercanos a la animalidad ancestral”.

De ahí, que las inferencias múltiples sean posibles, incluidas las de esos pensares cuestionables, “anti humanidad”: abortos, homosexualidad, lesbianismos, uniones entre personas de un mismo sexo. etc. tan de moda en el presente

Con respecto al primero, tema principal que aquí se toca, la proclividad femenina hacia ese procedimiento médico, no es casual, sino causal. Tal proceder es alentado por motivos que subyacen, induciendo a esa acción, y que, por lo regular, son de naturaleza kármica, tanto en lo concerniente a la presente corriente de vida, como a otras anteriores.

Los embarazos impropios que se producen bajo determinadas circunstancias, no son accidentales; ocurren por, y para algo. Se presentan en razón de siembras indebidas en ese orden, que después traen sus cosechas. Conocidos son muchos de los frutos indeseados que se recogen.

En ocasiones, y siguiendo en esa línea, obedecen a una forma de punición más por parte de la Madre Naturaleza, que pasa factura a todas aquellas féminas que le deshonran con sus procederes inadecuados; que no actúan de acuerdo con el rol maternal propio que les corresponde, entre otras cosas, y, olvidándose de que son en realidad co-creadoras, con el Supremo Creador en tal sentido; para preservación y evolución de la humanidad. 

Y que, por consiguiente, no solo ellas tienen derecho sobre su cuerpo físico, obviamente diseñado para tal propósito primario; al tiempo de poder dar paso, y servir como canal a toda entidad espiritual hacia el plano físico de la materia densa, que procure ingresar, en pos de esta evolucionar.

Como se puede advertir, eso de abortar, por la razón que sea, “tiene sus bemoles”, como diría un caro amigo, por ser una temática intrincada, muy parecida a aquella de los trasplantes de órganos, algo loable desde el punto de vista humano, debido a que con esos se puede aumentar la vida cronológica de las personas objeto. Pero, por el prediseño cronometrado que se entiende con relación a la misma, a su vez se reporta la práctica corporal como perjudicial -por interferir-. en el sentido del curso evolutivo, e individual, espiritual a cargo; y, en razón obvia del retraso previsible envuelto.

Por tanto, la del aborto, tampoco se debe tratar solamente en términos religiosos convencionales, políticos, económicos, y jurídicos, sino también en el ámbito esotérico espiritual, que es donde en realidad se encuentran las verdaderas causas, o razones de las causales que hoy se esgrimen, para justificar la permisividad pretendida.

Esas, no desaparecen con el solo hecho de abortar en determinados momentos las mujeres; pues, son deudas kármicas que se tienen con la Madre Naturaleza, y que se mantendrán pendientes, como karma maduro, el acumulado, o de la corriente de vida en curso, hasta tanto estos sean conquistados.

Finamente, cabe subrayar que, la aplicación de la Ley de Causa y Efecto, KARMA, según los que saben, es inexorable. ¡Qué nadie se pierda! Y que, esa temática sobre el aborto es bastante insondable en el marco de la mente humana, principalmente por parte de religiosos solo convencionales, advenedizos políticos, e investigadores con poca capacidad para profundizar sobre un tema de ese “calibre”, o envergadura innegable. El asunto no se limita solamente al hecho físico de “sacarse una barriga”, dicho en términos muy populares.

Autor: Rolando Fernández

http://www.rfcaminemos.wordpress.com

Causas de causales

Aunque parezca redundante la titulación aquí expuesta, realmente no lo es, como se podrá apreciar más adelante, por lo que se expone a continuación.

Según dicen lo que saben mucho, “no hay efecto sin causa”, algo que más bien se reporta como una especie de “axioma”, por requerir de muy poca demostración. Aunque quizás muchas personas osen no admitirlo.   detrás de todo en este mundo, con rarísimas excepciones, siempre hay algún motivo que subyace; que puede corresponder al presente, o al pasado, corrientes de vida actual, o ya cursadas

Asociando el contenido de la referida frase, con la temática de última, no solo en Dominicana, sino también en algunos otros países de la órbita mundial: la legalización del aborto, se pueden hacer inferencias importantes, que provocan el estar o no de acuerdo con el que se adopte la misma, sin importar las causales de la última existencia terrenal que se esgrimen, en pos   lograr su aceptación social generalizada.

Una pregunta procedente en torno al tema sería, ¿por qué esas causales que se alegan con relación a segar existencias humanas en sus inicios, por parte de las féminas, con el concurso médico requerido, se dan en algunas mujeres, y en otra no?

En el caso específico de Dominicana, es un asunto que ha estado sobre el tapete varias veces, y que de nuevo vuelve a colocarse; que se pone de moda por un tempo, como los cantos pegajosos populares. En este caso específico, por circunstancias claras de orden político, entre ellas, el desviar la atención hacia los principales problemas nacionales, dentro de los cuales es obvio, no está esa cuestión del aborto.

Sin embargo, pese a las presiones sectoriales, tanto nacionales como extranjeras, que se advierten a ese respecto entre nosotros desde hace tiempo, no se ha logrado consenso para su aprobación por parte del Congreso de la República, y que, a su vez, este la introduzca en la modificación del proyecto al Código Procesar Penal vigente, en procura constante aquí, a los fines de que este sea adecuado a los nuevos tiempos, en términos judiciales.

No ha habido acuerdo entre ese primer Poder del Estado nuestro, el Ejecutivo, las iglesias, tanto católica, como las protestantes; las entidades sociales dentro del “solar” que vienen opinando en ese tenor, con principalía las defensoras del feminismo moderno a ultranza, bajo los lineamientos de la nueva corriente de pensamiento inherente, liberación femenina; y, por supuesto, los representantes de los injerencistas extranjeros, que siempre están presentes.

Amén de eso, están los ingredientes que aportan algunas instituciones internacionales, gravitantes en la sociedad dominicana, de esas que subvencionan económicamente, que a su vez lo hacen, identificadas con dicha legalización del aborto, y como promotoras sutiles también de tal iniciativa, complementado los propósitos con las agendas que vienen impulsando los homosexuales todos; y, que como es obvio entender,  es algo que iría  en contra de la expansión correspondiente a la especie humana.

Como es de sobrado conocimiento, la interrupción de un embarazo, es una decisión femenina-médico asistencial, conocida como aborto. Puede ser el resultado de una causa, cuyo origen, vale reiterar, podría estar en lo cursado

 de la corriente de vida femenina actual, o provenir de otras anteriores, por actos indebidos a la sazón, que acarrearon entonces situaciones kármicas, y que quedaron sujetas a conquistas posteriores, formando esas, parte de los componentes del llamado karma maduro.

Es ese que van acumulando las entidades espirituales encarnadas, convencionalmente conocidas como los hombres (general). y cuya carga se distribuye equitativamente entre los ciclos de manifestación y evolución necesarios, a llevarse a efecto en el plano de la materia densa, la Tierra, según exponen connotados esoteristas.

En consecuencia, ese asunto de la permisividad legal de la referida práctica, en contra de la Madre Naturaleza misma, como es obvio, se torna bastante intrincado, aunque sea partiendo de los motivos actuales que se esgrimen hoy, tres causales; y, debido a que se estaría truncando el inicio real reconocido por algunos científicos, no convencionales completamente, de la existencia vital, desde el preciso momento de la concepción ovulo femenino-espermatozoide masculino.

Aquellas razones que se aluden, pueden ser valederas o  no, en el presente sabido, y en lo concerniente a la corriente de vida en curso.  Ahora, también es posible haya otras desconocidas, que provengan de causales originadas durante vidas anteriores, en tiempos  remotos atrás, existencias físicas pasadas, cayendo la cuestión entonces ya, en el ámbito insondable de lo evolutivo espiritual esotérico propiamente, y el prediseño relativo de cada corriente de vida humana nueva, donde están consignados todos los sucesos a acaecer, y sus respectivas circunstancias; en los que, de seguro se incluyen formas de embarazos, y las circunstancias apropiadas para que se produzcan, por lo que no son accidentales, sino sucesos a acaecer programados. Claro, este es un campo donde la mente de los mortales tiene connotadas limitaciones.

De estar incluido el evento de preñez impropio en el prediseño de la corriente de vida de que se trate, bajo situaciones indebidas; o, los daños físicos de la criatura en gestación advertidos, por efectos kármicos derivados, ¡eso va porque va!, sino ahora después. ¡La aplicación de la Ley de Causa y Efecto es inexorable! según los que saben Se podrá liberar de la punición transitoriamente la fémina objeto por el momento, pero no para siempre.

En el marco del sendero de lo espiritual esotérico a recorrer, no hay atajo de liberación simple. Tanto las malas acciones, como los pensamientos impuros, siempre acarrearán los castigos correspondientes; y, los embarazos anormales, por la razón que fuere, pueden ser parte de ellos.

Las actitudes que provocan después los embarazos indeseados, y que por supuesto inducen luego hacia  la decisión de abortar criaturas, son por ejemplo, la negación a embarazarse en determinados momentos; o, el segar alguna vez la gestación, después que ya ha comenzado a producirse a lo interno de la fémina; el abortar, sin tomar en consideración que se estaba cerrando el paso así, a una entidad espiritual cualquiera, que estuvo tratado encarnarse, en procura de evolucionar en el planeta Tierra, a través del medio correspondiente, la mujer; y, que eligió a esos padres previo a venir al plano físico, como su entorno circundante, por las circunstancia favorables que le ofrecían, lo cual acarrea la punición debida.

Esa cuestión del aborto, y las causales para justificar, hay que “cranearla” muy bien. No es un asunto para entretener a la gente, o desviar la atención, respecto de otras temáticas sociales no afrontadas, y mucho menos resueltas por los Estados. Eso, amén de que tiene que ser abordada, tanto en el orden propiamente humano, como en el esotérico espiritual. Es bastante intrincada en ese contexto último.

¡A CONCIENCIARSE

Según la filosofía budista (SIDDHARTHA GAUTAMA),”El pecado capital de la humanidad es la ignorancia”. Cuánto aplica lo expresado con respecto a la sociedad dominicana. Se puede decir, sin 5emor a equivoco alguno, que producto de esa característica negativa, casi generalizada, es que se originan, fundamentalmente,  todos los males que le aquejan; y, que a su vez permite esa,  el que pueda ser embaucada con la mayor facilidad por parte de todos estos políticos desaprensivos de nuevo cuño; que le manejan a voluntad,  recurriendo de ordinario a ejecutorias impropias a todas luces; como, a la publicación de titulares periodísticos entretenedores, que se pagan en la mayoría de los casos, muy bien premeditados por cierto, y que se van sucediendo cada vez, en pos de ir desviando la atención sobre los principales apremios, y escándalos nacionales que se verifiquen.

En ese sentido, una temática diferente saca de foco, otra que ha venido estando sobre el tapete, para hacerla olvidar, a pesar de no haber sido satisfechos aún por el gobierno de turno los asuntos de que se trate; al que corresponda resolver las necesidades sociales envueltas, obviamente; o, proporcionar respuesta convincente alguna a la población, sobre los actos deleznables que sean del conocimiento público.

Con respecto a la segunda herramienta a que se recurre de ordinario, para entretener y hacer que la gente mire para otro lado, olvidándose así de lo que en verdad le afecta, se puede comprobar lo expresado en estos precisos momentos, en que la temática que copa las páginas de los periódicos locales, es la relativa a la cuestión del aborto, las tres causales que avalarían la permisividad del acto, y la inclusión correspondiente en el Código Procesal Penal nuestro.

Esa es una “rueda” que viene girando desde hace tiempo ya en esta nación, movida por intereses de naturaleza politica, económica, y hasta religiosos, sin que nada definitivo se haya podido lograr hasta el momento, lo cual ha interferido con la modificación y aprobación del referido código legal.

No hay que ser un ducho analista para advertir lo que se persigue actualmente con retomar de nuevo ese tema del aborto, habiendo en esta nación tantos problemas que se resolver, y que se reportan de mayor importancia para todos los dominicanos. Es lamentable que se ocupe con el mismo la atención del Congreso de la República, sus principales autoridades, y las organizaciones sociales que aquí existen, para de seguro quedar en lo de siempre: falta de consenso

No es que “sacarse una barriga”, como se dice popularmente, se reporte procedente o no, dependiendo en realidad de las circunstancias que muevan a efectuar el procedimiento médico; pero, ahora se tienen en esta República situaciones sociales bastante gravosas generalizadas, políticas, y económicas, más importantes que afrontar, y procurar resolver.

Eso del aborto y las causales que motivan se puede quedan para más adelante. ¡Qué se modifique y se apruebe el nuevo Código Procesal Penal!, dejando eso como está, mientras tanto; qué lo hacen a escondidas, lo cual no es secreto.

Además, para variarlo, e incluir cualquier permisividad en el orden de lo que se trata, ¿no habría que tocar también la Constitución de la República, en el articulado correspondiente al comienzo de la vida humana? Preguntaría un lego en esos asuntos. ¡Notable es que, de eso poco se quiere hablar!

¡A CONCIENCIARSE!

Según la filosofía budista (SIDDHARTHA GAUTAMA),”El pecado capital de la humanidad es la ignorancia”. Cuánto aplica lo expresado con respecto a la sociedad dominicana. Se puede decir, sin 5emor a equivoco alguno, que producto de esa característica negativa, casi generalizada, es que se originan, fundamentalmente,  todos los males que le aquejan; y, que a su vez permite esa,  el que pueda ser embaucada con la mayor facilidad por parte de todos estos políticos desaprensivos de nuevo cuño; que le manejan a voluntad,  recurriendo de ordinario a ejecutorias impropias a todas luces; como, a la publicación de titulares periodísticos entretenedores, que se pagan en la mayoría de los casos, muy bien premeditados por cierto, y que se van sucediendo cada vez, en pos de ir desviando la atención sobre los principales apremios, y escándalos nacionales que se verifiquen. En ese sentido, una temática diferente saca de foco, otra que ha venido estando sobre el tapete, para hacerla olvidar, a pesar de no haber sido satisfechos aún por el gobierno de turno los asuntos de que se trate; al que corresponda resolver las necesidades sociales envueltas, obviamente; o, proporcionar respuesta convincente alguna a la población, sobre los actos deleznables que sean del

¡INCREÍBLE!

Recordando una máxima pueblerina, muy popular, por cierto, “Aquí se ven cosas que guindando parecen cocos de agua”. Y, la verdad es que: el maridaje fehaciente entre políticos y poderosos empresarios locales, como es lo que siempre se advierte, y que es donde todo de ordinario se origina, va a acabar con este país.

Cualquiera se preguntaría, y cómo es posible que, faltando tan poco tiempo para que finalice el presente año lectivo en esta nación, se esté hablando, e incluso, fijando fecha para el reinicio de las clases presenciales en las aulas, inmediatamente después de que termine el largo feriado de la Semana Mayor, dentro del cual seguramente de habrán de llevar a cabo las actividades anuales rutinarias de estilo: vacacionar, “playeos”, romerías, viajes a los pueblos, actos religiosos, etc., en los que participarán con frecuencia ciudadanos desaprensivos que, no estarían pensando en asunto de pandemia, ¡en disfrutar sí!

Por qué hay que hacerlo ahora, con la presencia de una situación sanitaria de tan alto peligro, in crescendo cada vez más, de acuerdo con algunos imparciales, qué saben de salud y medicina; que exponen públicamente en tal sentido criterios disidentes, ante las informaciones que provienen de las autoridades, por estimar pincelados los resultados que se presentan a la población – afectación y fallecimientos -, para evitar alarmarle, según es lo que se entiende, entre otras cosas.

¡Es que algunas personas se están poniendo locas? No se están ponderando los riegos probables que se podrían derivar de esa determinación oficial, con el apoyo de ciertos sectores privados, que por derivación se beneficiarían de la misma, en términos económicos.

¡Ojo al Cristo! Sería preferible esperar a que concluya el presente año escolar, para analizar y ponderar de nuevo las condiciones sanitarias existentes, y entonces decidir a ese respecto.

Por lo regular la desesperación es mala consejera; y al final en este caso, sería el Estado quien tendrá que asumir las consecuencias previsibles, con la innegable incapacidad hospitalaria pública que se tiene en Dominicana, como la escasez de galenos aptos para tratar con la agudeza requerida el mal de referencia.