¡Aseveraciones irrebatibles!

Sin régimen de consecuencias en los hogares nacionales, la sociedad nuestra jamás se recuperará del deterioro que, en todos los órdenes, la viene destruyendo, desde hace ya algunas décadas, debido a que, la misma de ordinario continúa siendo “alimentada” con “especímenes” carentes de formación hogareña, principalmente, como de valores morales, en la mayoría de los casos.

Es obvio que, para comenzar a enmendar esa lamentable situación, la crianza familiar tiene que ser retomada de nuevo, seriamente, en el seno de los hogares de esta nación.

El asunto no es estar andándose con ambages, y paños tibios. Seguir acogiéndose a los dañosos paradigmas de última generación (blandenguerías y complacencias con los hijos), que, en ese sentido, ahora están tratando de imponer algunos alienados profesionales de la conducta humana, sin ponderar las consecuencias posibles a derivarse luego.  

Los padres, por tanto, tienen que asumir de nuevo las responsabilidades que otrora les caracterizaban, con respecto a los vástagos que traían al mundo, actitudes con resultados muy positivos logrados, que aún pueden apreciarse socialmente, pero en casos muy aislados.

En ese orden, qué se observe el simbolismo contenido en el Sacramento del Bautismo de la Iglesia Católica. Según dice la Dra. Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”: “una familia, acepta la responsabilidad física y espiritual del hijo que ha traído al mundo, al participar en la ceremonia del sacramento del Bautismo”. ¿Por qué no se hace? 

Los progenitores tienen que dejar de lado los “postulados” de la psicología moderna, en términos del “trato corrector” de que deben ser objeto los hijos; y aplicar los castigos que ameriten las circunstancias; que se correspondan con los malos comportamientos que observen los descendientes, amén de impartir las orientaciones conductuales complementarias pertinentes.

Asociado con lo expuesto hasta ahora aquí , en los últimos días, se ha venido observando, y criticando acremente en este país, después de salir a la luz pública,   un video contentivo de  exhibicionismos corporales obscenos, por parte de unas niñas, alumnas de una escuela pública local, burlando así la solemnidad de un aula de clases dentro de la misma, y que osaron bajarse los pantalones del uniforme para mostrar los glúteos, como ´otras áreas cercanas – de milagro no se quitaron los pantis también -, ante un grupo de sus compañeros de clases. Además, con la filmación de aquel desagradable espectáculo, vía celulares dispuestos sobre algunas mesas. ¡Qué ocurrencias, mamacita!

Como era de esperarse, el hecho causó rechazos múltiples, y provoco serios comentarios, como opiniones diversas, en personas que tienen acceso a los medios de comunicación de masa entre nosotros. ¡Se dijo, y se dijo!

Algunos lo hicieron juiciosamente, incluso externando recomendaciones de carácter correctivo, aunque otros se refirieron al hecho, no dándole mucha importancia, por considerarlo como una consecuencia de la degeneración que viene arropando a la sociedad del país, alimentada en parte con patrones impropios importados;  y, atribuyendo cierta responsabilidad a los centros escolares públicos que operan en la República, por el mal manejo de que son objeto por parte de sus autoridades, como la negligencia fehaciente con que actúan muchas de sus autoridades.

Ahora, muy pocos de aquellos han puesto el dedo sobre la llaga principal del problema, que es la desvalorización de la familia, como forjadora imprescindible de los hombres (general) que integran las sociedades, no estando exenta la nuestra, y como célula primaria de todas.

Hacia ahí, sí que deben enfocar los cañones, psicólogos, psiquiatras, orientadores espirituales, comunicadores de renombre, periodistas de investigación, y los organismos oficiales competentes, higienizando, en primer lugar, la TV local entre otros medios, difusores de programaciones perversas, para que hechos como ese referenciado, no vuelvan a consumarse entre nosotros.

T, por supuesto, dejarse esas personas de estar intentando agarrar el rábano por las hojas, como se dice popularmente, e irse a las verdaderas causales que subyacen en la problemática, para desde esas combatir los males de ese tipo; y, cuántos más se tengan, asociados con la degeneración social interna en curso, innegable, ¡qué no son pocos!

Autor: Rolando Fernández

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Toca instrumentos; cantores chatarras; mensajes disparatados; y vestuarios estrafalarios

En el tenor del amplio contexto de lo que encabeza, qué distintas son las esas cosas que hoy se tienen, con excepciones muy contadas. a las que ayer se observaban a nivel de los géneros musical, y artístico, no solamente en Dominicana, sino también en otras latitudes.

Si, entonces se tenían buenas orquestaciones acompañantes, en que se ejecutaban acordes, melodías, sonidos de calidad, etc., no improvisaciones mal logradas, como esas que en el presente se tienen; y, a las que están obligados a adaptarse los seudo artistas actuales.

También, se escribían en el pasado excelentes mensajes, y poesías valiosas, para ser cantados esos con voces selectas, secundadas con muy buenos arreglos musicales; con pericias dentro del género.

Sin embargo, lo que más se destaca en el presente, es un conjunto de canta malo, privando sus elementos componentes de artistas, lo que menos son; con un respaldo musical más que cuestionable; con unas indumentarias que lo que dan es asco en la mayoría de los casos; gorras con la parte de adelante hacia atrás, o hacia los lados; al igual que sombreros, qué no les van a esos usuarios.

Pero, además, desaliñados casi por completo; con argollas, aretes, clinejas; y, exhibiendo tatuajes corporales. El asunto es, obviamente, llamar la atención más que otra cosa, algo que no pueden lograr con la calidad de ejercicio que ostentan, ya que necesitarían de condiciones reales muy superiores en ese sentido.

Todo lo expresado hasta aquí, es en lo concerniente a los varones, por lo menos en apariencia, cuando no es que “juegan las dos bases”, como tanto también se ve de ordinario.

Evidentemente, los dineros gastados en los mercadeos diversos, por un tiempo significativo, para atraer fanáticos, e ignaros con respecto a los buenos artistas, como con relación, a la exquisitez exigible siempre en las musicalizaciones. Claro, se hace eso, mucho antes de llevarse a cabo los espectáculos en que se habrá de actuar. 

Ahora, cuando se trata de mujeres en torno a la temática, ahí es que la piña se pone agria, como se dice, exhibiéndose casi desnudas por lo regular, entre otras cosas detestables; y, las apariciones bailando epilépticamente en adición, con movimientos corporales super atrevidos.

Ahora, el escenario deleznable de que aquí se trata, no se queda ahí, cuando a los supuestos artistas actuales todos, uno tiene que referirse; pues, también están dentro del mismo los humoristas de “pacotilla”, que se tienen aquí, y que solo inducen al público a reír, cuando ellos lo hacen primero, por sus cuestionables ocurrencias, y los propios disparates a que recurren en sus actuaciones. Para hacer reír a los espectadores y demás, hay que reunir suficientes condiciones. ¡Qué lejos están aquellos de esas!

Buenos compositores, que escribían poesías bien logradas, pinceladas con notables sentimientos, ya no los hay. Se produce hoy pensando solo en el populacho; “tarados”, porque es lo que vende desde hace tiempo. Lo bello, lo sutil, lo bien logrado, se hace difícil de mercadear.

Es esa última, la causa principal de la tanta basura musical-artística que ahora se respira a nivel de la sociedad dominicana, con la afectación evidente provocada por los ritmos degenerantes importados.

Se agrava todo lo expuesto aquí, con la existencia de un ministerio de Cultura local inoperante, actuando de espalda al buen quehacer nacional en ese orden; que nada más funge como “huacal” para las “botellerías” políticas a que se recurre, para reciprocar los gobiernos de turno con la gente que les hace campaña electoral, o aportan económicamente para el logro de las aspiraciones partidaristas.

Es un gran problema, por un lado, el descuido proveniente del citado ministerio; pero, está por el otro, la desaparición, prácticamente, de la llamada “Comisión Nacional de Espectáculos Púbicos y Radiofonía”, que en el ayer se tenía en el país, y que realizaba una gran labor relativa, principalmente, cuando estuvo encabezada por doña Zaida Ginebra Vda. Lovatón.

¡Qué mujer esa! Evidentemente, es un modelo en desaparición también; de los que ya brillan por su ausencia entre los dominicanos.

Autor: Rolando Fernández

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Después de fallecido, ¡nadie ha sido malo!

¿Qué somos los hombres en verdad?, Según los que de eso saben, por haber hurgado en el ámbito esotérico sobre la verdadera esencia de la especie humana:  “somos espíritus encarnados”; entidades de ese orden, con un revestimiento físico carnal que les permite manifestarse en el plano de la materia densa.

De ahí que todo debe partir siempre, con respecto a lo que más adelante se expone, a los fines de reflexionar, como de emitir cualesquiera juicios que se estimen pertinentes, en relación con lo tratado aquí.

Evidentemente, la falta de conciencia espiritual que caracteriza a un amplio segmento de la sociedad mundial, cuyos componentes en su mayoría desconocen el porqué, y para qué. la gente está sobre el planeta Tierra, y cuál es su papel real sobre el mismo, por Idea y Decisión del Supremo Creador del Universo, conduce a muchas personas a pensares errados; máxime, cuando son adeptas a cualesquiera de las religiones convencionales que se tienen en el mundo, dejándose de lado por completo lo esotérico propiamente. 

Nos referimos a las razones por las se viene al planeta Tierra a cursar periodos de tiempo específicos, teniéndose que partir al final de cada uno de ellos, a través de la “mundanal” denominada “muerte”, que en realidad no existe, según lo que se entiende espiritualmente hablando, por ser parte de la Vida misma.

Ese triste despido obligado, un día, hora, y minutos exactos – “nadie se muere la víspera”, reza una máxima muy conocida –, es el otro   extremo del viaje de ingreso hacia la materia física densa, que el espíritu emprendió con anterioridad, ahora regresando a su perteneciente verdadero plano de conciencia.  

Luego, a qué se viene con precisión entonces al mismo, sería la pregunta obvia, con un revestimiento de carne (conversión en alma), que es lo que en verdad somos los hombres, para cursar periodos de tiempo específicos, y exactos, merece recalcarse, con un prediseño de estadía terrenal necesaria, y circunstancias vivenciales apropiadas.  

Según las informaciones que se tienen, de amplio consenso entre esoteristas de renombre, primero, como un Atributo Divino   más, para expresión del Padre Supremo en el plano de la materia física.

Y, segundo, para evolucionar, hasta alcanzar el nivel que le permita la reintegración definitiva a su verdadera Fuente de Origen; lugar de la Conciencia Magna, y de la que habló el Amado Maestro Jesús, la cual Él alcanzó, hasta convertirse en Jesús el Cristo.

De ahí que, invitaba a los hombres (general) a emularle, diciéndoles “Yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie va al Padre si no es a través de mi”. (Juan 14-6, Sagrada Biblia). Claro, no se refería a Él como hombre, sino, a la Magna Conciencia Suprema Divina que Él encarnaba.

Ante ese evidente desconocimiento por parte de los humanos, procedente de la mayorá de esos, tan pronto se produce el deceso de algún congénere, sale a flote el decir: ¡tan buena que era esa persona!, seria y de respeto siempre”.  Se agrega, además, ¡cuánto lo lamentamos!

Son esos de los víctores, entre otros, que de ordinario se escuchan tan pronto se produce el deceso de alguien a quien bien, o no, se ha conocido; debidos aquellos quizás. al escenario mortuorio presente más que otra cosa, y como una forma de hacer sentir un poco mejor a los dolientes, ante la irreparable pérdida que han sufrido.

Ahora bien, ¿se conoció en realidad la hoja de vida terrenal de esa persona que acaba de partir? En verdad, ¿le adornaron loables atributos durante la corriente de vida última que curso?

¡Se fue buena y respetuosa! El sumario real de sus acciones y actitudes en el plano físico de la matera densa, se encuentra en un nivel de conciencia superior al dejado, e irse a su verdadera casa, el mundo espiritual, al cual ahora regresa, después de concluir la entidad encarnada el viaje que antes emprendió hacia la Tierra.

Allí, sí que se determinarán los resultados reales y evaluatorios correspondientes, respecto de la existencia terrenal cursada, tarea a cargo de las entidades espirituales competentes (Señores del Karma), que definen cada vez el prediseño de la corriente de vida, a emprender por los espíritus encarnantes´ en la Tierra; y, que luego comprueban cumplimientos.

Sí, en términos de las misiones divinas asignadas a cumplir durante la estadía terrenal; las conquistas kármicas aceptadas; y, las circunstancias necesarias para el logro de esos propósitos.

Eso de que siempre se llevó una vida correcta, como de ordinario se dice, por lo regular, se desconoce si ha sido, o no así, en un ciento por ciento.

A veces hay acciones cuestionables, despropósitos marcados; y daños a congéneres atribuibles a los idos, que salen a relucir mucho después que se ha partido; y, que quienes creyeron haber conocido el difunto, o la difunta, en todas sus partes, se   quedan luego con la boca abiertas, como se dice popularmente. ¡Sorprendidos!

Luego, mejor sería entonces, dirigirle hermosos pensamientos, y sentidas oraciones póstumas, para un regreso en paz hacia su nuevo destino inmediato; el plano astral, a nivel del sub-plano merecido que le corresponda dentro de aquel, según afirman los que saben sobre el particular; los estudiosos de la llamada vida post mortem.

¡Intrincada temática, verdad! Claro, dirigida como siempre, tal aguijón punzante, a las personas que osan investigar.

Autor: Rolando Fernández

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¡La fiebre no está en la sábana solamente!

Las armas de fuego no se disparan por sí solas. Obvio que, tienen que ser operadas por los hombres (general). Entonces, para qué eliminarlas, y nada más.

Ante la ola de delincuencia y criminalidad que viene arropando al país, de nuevo los tantos teóricos locales, los sábelo todo, han regresado sobre los mismos “fieles” de siempre, tratando de agarrar el rábano por las hojas, como se dice popularmente, sin procurar definir, formas efectivas de atacar las principales causales que motivan la delicada situación que, en el tenor de lo que se trata, desde hace tiempo ya viene afectando a los dominicanos.

Claro, ahora la misma se encuentra en los niveles más altos, y alarmantes de la Historia nuestra, por lo que los actores a quienes compete a nivel local encontrar soluciones atinadas, comienzan a preocuparse sobremanera, aunque continúen inclinándose solo por lo más a la mano.

Por eso, nada más se habla del desarme a la población; y, de despojarla de las armas de fuego en poder de la misma. Y con las demás medidas complementarias exigibles, ¿qué hacer?, sería la pregunta obligada.

Parece que esas – armas de fuego – operan por sí solas, vale reiterar; que los factores humanos, en términos de las enfermedades mentales conocidas; los desasosiegos familiares; los desequilibrios emocionales notales en la gente, por múltiples razones; la incidencia de la penetración cultural en curso, dañosa por supuesto; como, las inducciones hacia lo indebido que se reciben a través de los medios de comunicación de masa, en nada intervienen.

Tampoco, los efectos innegables que provocan el narcotráfico, y el uso común ya de estupefacientes; al igual que los tormentos, o incertidumbres de orden económico, entre otros factores conocidos, no se reflejan en las inconductas desastrosas de ese tipo, que asumen hoy de ordinario las personas en este país, Dominicana.

Con todos esos factores señados más arriba, hay que trabajar también; barajarlos sobre una mesa, para fines de análisis y ponderación, por parte de personas autorizadas, competentes.

Hacerlo esas, aspirando al logro de la mayor efectividad posible.  En esta nación se dispone de suficiente personal apto para tales propósitos. ¿Por qué no recurrir a ese entonces?   

Es gente que, indiscutiblemente, puede dejar de lado los criterios de corte polítiquero electoralistas, y ceñirse a lo profesional con propiedad.

Hablamos de psicólogos, psiquiatras, sociólogos, orientadores espirituales (sacerdotes), y educadores de renombre, entre otros. ¡Qué nadie duda, los hay aquí en abundancia!

La verdad es que, un panorama pincelado con tan alto grado de violencia y criminalidad, como ese que actualmente se verifica en esta República, es bastante complejo, y no se puede intentar combatir solamente yéndose por lo más fácil, recoger las armas de fuego que están en manos de la población.

Y, con los demás instrumentos mortíferos, como son los cuchillos, puñales, tubos, palos, etc., ¡no se va a hacer nada! ¿Seguirán disponibles? ¿No se mata a nadie con esos?

 Recuérdese que, sobre todo tipo de arma, utilizable en las acciones de naturaleza violenta, o criminal, está la actitud mental, y emocional de la gente; al igual que las circunstancias de momento que primen; y que son factores esos últimos que hay que trabajarlos en adición; que requieren de orientaciones psicológicas y psiquiátricas.

Por tanto, lo que se aspira obtener, tiene que complementarse con el trabajo que puedan aportar los profesionales de la conducta aquí destacados, imprescindible; con la concienciación espiritual por parte de las iglesias; y, la formación académica apta que proporcionen las escuelas y colegio de la nación;

Pero, además hay algo de importancia capital a considerar, que es esa maestra hogareña, “degeneradora”, en que han convertido la televisión local, alienando desde las mismas casas-viviendas, qué tiene que ser higienizada por completo.

Sacar de esa pantalla chica, todos aquellos programas que induzcan a la violencia, como a la criminalidad; a la degeneración sexual; a las conductas impropias en todos los sentidos, incluyendo la homosexualidad; También, a la desvalorización de la familia en sentido general.

Entonces, se impone el no solamente pensar en el despojo a la población de las armas de fuego, si en verdad se quiere hacer frente a esas problemáticas: violencia, y criminalidad local.

Para doblegar ese “toro gigante”, hay que agarrarlo por todas partes. Un solo cuerno nada más, no es suficiente.

Autor: Rolando Fernández

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¿Por qué hay que hacerlo así?

Desde hace tiempos, los gobiernos dominicanos vienen pareciéndose a cualquier empresa industrial, o comercial, que por la mala calidad de los productos que ofertan al mercado, tienen que invertir considerables sumas de dinero para poder vender sus artículos. De lo contrario pues, no hay duda de se quedarán siempre en inventario.

Evidentemente, los cuartos que se gasten en los menesteres de esa clase, al final pasaran a formar parte del costo de las mercancías ofertadas; y, claro está, transferidos al precio de venta de las mismas a los consumidores.

En el caso de los gobiernos, todo cuánto ellos tengan que invertir para publicitarse, y venderse como lo mejor ante la ciudadanía, se le cargará al pueblo mediante la imposición de tributos fiscales. ¡Se parecen ambos sectores, en esa línea de recuperación de recursos económicos, verdad!

Más que razonable se entiende que, los gobiernos no tienen que estar pagando publicidad tan excesiva, como es lo que de ordinario se estila. Si acaso es necesario promocionar determinadas ejecutorias, lo justo debe prevalecer siempre.

No deben estar sangrando aquellos los presupuestos públicos de sus naciones, y extraer de los mismos, recursos programados a percibir anualmente, sumas cuantiosas, para pagar anuncios; a programeros, periodistas, como a comunicadores bocinas, en la mayoría de los casos, para que los promuevan públicamente, conjuntamente con las pocas ejecuciones estatales que se lleven a efecto.

Es obvio que, son cuartos esos, los decididos para publicidad, que se pueden dirigir hacia otros sectores, con necesidades sociales apremiantes, no satisfechas, como son los casos de la salud pública, y la educación de los que no pueden satisfacer la especulación de los centros privados destinados a esos ejercicios, entre otros requerimientos de carácter social.  También, de los reclamos que al “unísono” eleva la ciudadanía en torno a esos particulares.

Las acciones encomiables que se produzcan desde los gobiernos, con todos sus ministerios funcionales adjuntos, al igual que la satisfacción certera de las demandas públicas apremiantes, constituyen la mejor forma de hacer publicidad; la más efectiva creación de buena imagen estatal; y, una muestra sólida para despertar la confianza pueblerina.

Los mensajes “lamboneribles” de las bocinas, como los anuncios embaucadores (cuñas), a veces hasta mal hechos, por los que se pagan cuantiosas sumas de dinero, en realidad poco calan en la mente de los ciudadanos; y, muchos de esos, hasta irritan a la gente pensante, por las falsedades que envuelven; tornándose risibles algunos en ocasiones, por creer los ideólogos de aquellos, que ya no quedan personas juiciosas en el país; y, que, el grueso de la población es tarada.

Es obvio que, cuando los pueblos se inclinar por sufragar en las urnas en favor de determinados candidatos a la presidencia, de cualquier nación, esperan el cumplimiento de las promesas hechas durante las campañas electorales; mismo que, el accionar inmediato sobre cuántos problemas se puedan presentar durante las gestiones de gobierno.

Y, esas sí que son las cosas que aseguran logro de aceptación durante el mandato de que se trate; como, con respecto a aspiraciones futuras – reelección -, si es el caso. Difícilmente, las aspiraciones de retornar resulten truncadas.

La publicidad a través de anuncios y “bocinas” subvencionadas, se reportan por lo regular como fallidas inversiones gubernamentales, en perjuicio fehaciente de los pueblos; que, en definitiva, son los que pagan todos los platos rotos por los políticos que los dirijan.

Ahora, cuando bien no se procede, luego de alzarse con el poder los políticos, entonces sí tienen que recurrir a invertir millones de pesos en publicidad, para poder vender imágenes embaucadoras, y engañadoras, a los fines de que se diga de ellos, lo que no son capaces de decir por sí mismos los mandamases de turno. ¡Referentes demás se tienen!

Por eso último, ¡hay que hacerlo así los gobiernos! Pagar de ordinario, voces, plumas, y cuñas promotoras. Gastar excesivamente en publicidad estatal.

Autor: Rolando Fernández

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¡Cuántos en Dominicana, osarían decirlo sin ambages: el “Jefe” hace falta!

Dice una máxima considerada muy verídica por la gente pensante, que, “nada es mejor que nada; pero, que sí todo debe ser objeto de comparación. ¡Muy claro el mensaje!!

De ahí que, evidentemente, la comparabilidad que se lleve a cabo, se debe tener siempre presente, como la base para emitir juicios acertados sobre determinados hechos, situaciones, o épocas específicas, que se aborden de ordinario.

En ese sentido, todas aquellas personas que vivieron parte de la llamada “Era de Trujillo”, y que aún respiran, un período de la República tan importante, que los políticos de nuevo cuño han procurado siempre se excluya de nuestra Historia Patria, por conveniencias obvias se entiende, más que otra cosa.

Evidentemente que, todo el accionar relativo ha sido con respecto a los aspectos positivos, loables por supuesto, que se verificaran entonces, con la intención marcada de hacerlos olvidar, y que la población no pueda comparar ese ayer con lo que se h venido verificando después.  

Ahora, los conocedores en realidad de aquel tiempo, sí pueden equiparar dicha época pasada con la posteridad. principalmente, en lo concerniente al espacio cronológico de los últimos veinte, o veinticinco años en el país.

Luego, se explayan sobre las conclusiones a las que arriban, y  emiten los juicios valorativos correspondientes, sin dejarse confundir con los criterios adversos de los apasionados, victimas o no del régimen;  como, tampoco los provenientes de las personas muy dolidas, que sí sufrieron amargamente, en carne propia, ellas o familiares cercanos, los rigores de aquella cruel dictadura

En ocasión de cumplirse los 61 años del derrocamiento de ese régimen de fuerza, presidido a la sazón por Rafael L. Trujillo (30 de mayo del 2022), han salido a relucir de nuevo, como siempre, pareceres ciudadanos en favor, como en contra de aquella “Era”.

Los decires negativos están de sobra; mientras muchos dominicanos edificados sobre aquel gobierno dictatorial. por vivencias durante el mismo, o investigaciones realizadas a   posteriori, externan pesar por la desaparición de las ejecutorias en favor del país, ausentes hoy por completo, que aquel mandatario llevara a cabo. Claro, al margen siempre de cuántas malas acciones también se le puedan atribuir. ¡Las malas nunca faltan!

A lo que muy pocos hacen referencia hoy, es que, después de, los políticos sustitutos de nuevo cuño en el país, no han tratado de emular los aspectos loables de aquel régimen en favor de la República. Los han dejado de lado casi por completo. Evidentemente, sí que se han inclinado cada vez más por resaltar todo lo negativo con relación al mismo.

También, a procurar borrar de la mente de los dominicanos, el legado material histórico procedente de aquella memorable época, que bien se pudo haber utilizado para explotación turística, la considerada industria sin chimeneas, tan necesaria aquí.

Verbigracia, en ese tenor último, cabe preguntarse, qué se hizo como la llamada “Casa Caoba”; como, con la residencia de Petán Trujillo. padre innegable de la televisión nacional, aunque por razones políticas. y los negocios que se emprenden en el marco de ese sector, no se le quiera reconocer así.

Entre otras cosas, qué sí han hecho en adición, no cabe duda, es depredar la nación; desaparecer todos los bienes personales del dictador, legados al patrimonio nacional; y, endeudar el país hasta la coronilla, con afectación en algunos casos de la misma soberanía local,

Pero, además, dejar que el alto costo de la vida, penda, como una “espada de Damocles”, sobre la cabeza de los dominicanos. “Desinstitucionalizar” la nación. Permitir que la inseguridad ciudadana cunda por doquier; que arrope al país, como la oscuridad de las noches. También, que el proceso de “haitianización” local en curso desde hace años, siga in crescendo. Todas esas, entre otras acciones muy negativas para este pueblo.

Es por tanto que, en la actualidad un buen número de dominicanos recuerden con pesar la desaparición del “Jefe”; del hombre fuerte que demostró ser un estadista a cabalidad, preocupado por su país, independientemente de su egolatría y avaricias materiales, frente a este grupo de seudo líderes, cabezas de grupos más bien, que el poder empresarial del patio, como del exterior, los catapultan como sus títeres representantes cada cuatro años, para dirigir los destinos del país.

Por ello, hay todavía aquí quienes, aunque en voz baja, para no ser perseguidos dicen:  “qué falta hace Trujillo en este país”, qué no son pocos; y, que muchas de las cosas que  este pueblo debe conocer sobre ese señor, no se han dicho; se las han tragado los historiadores. También, que aún falta bastante por hacer de público conocimiento sobre ese dictador y su régimen de fuerza connotada.

Autor: Rolando Fernández

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Madres: negocios y cumplidos un día al año

Qué lástima, el que así se haya venido concibiendo desde hace algunos lustros a nivel de la sociedad mundial; y, la mejor muestra de ello es que, para cumplir con esos dos propósitos mundanos, se dispusiera la fijación de un solo día, específico, dizque para honrar a tan magnos seres: las madres.

Halagarles una vez por año, con meros presentes; cumplir con ellas; y, que obviamente, los comerciantes provechen la ocasión para hacer su agosto, como se dice popularmente, en el mes de mayo de cada año.

Cuánto mercadeo, e ignorancia. Las personas que aquilatan el real valor de una madre, están conscientes de lo que en verdad ellas representan para los hombres (general), y difícilmente se dejan arrastrar por tan burda manipulación mercadológica.

 Reconocen esas, y se adhieren al pensar que: “Día de las Madres” son todos los del año, para honrarles, o venerarles. Claro, las que en realidad lo son.  No las de vientre, como antes se decía, que se entienden aquellas caracterizadas solo por haber traído hijos al mundo, dejando de lado el resto que les corresponde con respecto al vástago de que se trate. De hecho, son de las que hoy más se ven, indudablemente

Muchas de las cosas que en la actualidad se pueden apreciar en cuanto a las relaciones hijos-padres, y viceversa, bien pueden ser asociadas con ese decir que viene de antaño; una especie como de predicción bíblica concerniente a los llamados últimos tiempos de la “Era Cristiana”, y que está presente desde hace mucho, la cual reza: “Para entonces, no habrá padres para hijos, ni hijos para padres” Otra de las profecías bíblicas a la que se hace mención, y que siempre se ha considerado así.

De más está decir, qué esas actitudes comenzaron a verificarse desde hace bastante tiempo, y que cada vez se hacen más notables; que brillan como sol de mediodía.

Evidentemente, tal forma de hacer comercio alegre con ese tan importante ser dentro de la especie humana, sino el que más, la mujer, en su rol materno; como, las atribuciones propias, intransferibles, y los deberes que le competen; conjuntamente, con el cumplir anual de los vástagos que poco saben apreciarle, se pueden asociar, en parte, obviamente, con el sentido amplio de la predicción a que aquí se hace referencia

La falta obvia de valoración real de las madres, permiten cosas como esas, y hasta más. De ahí se desprenden los vulgares negocios, y los cumplidos de muchos hijos, en una sola fecha, cuando, “Día de las Madres” deben ser en realidad todos los del año.

Reiteración: “Día de las Madres”, no solamente es uno en el año. ¡Reflexiónese!

“El último ya pasó, dirían algunos”, 29-5-22.

Rolando Fernández

(30-5-22)

Ojalá no caiga de nuevo en el vacío

Los políticos desaprensivos y corruptos, engañan a los pueblos con sus patrañas y demagogias; como, con las falsas promesas, que hacen, y que jamás se habrán de cumplir, obviamente. ¡Precedentes de sobra se tienen!

Los hacen pasar por connotadas vicisitudes, y penurias a granel. Negocian alegremente su patrimonio, como si fuera un conjunto de víveres para la dieta diaria, dejándolos en la inopia casi por completo.

Pero, ocurre que, aquellos pueden alcanzar el poder, porque los pueblos mismos los catapultan en la mayoría de los casos, y cuando aquellos no ven concretizados después los ofrecimientos de campaña que han sido hechos, entonces comienzan a quejarse, y protestar con ahínco; no quedándoles otros caminos, que esperar, y tratar de recapacitar para después.

Sin embargo, luego que cada vez tienen otra a oportunidad para elegir nuevos representantes gubernativos, y administradores de la cosa pública, por supuesto, vuelven a dejarse engañar con floridos discursos de esos turpenes, cargados de demagogias, y las posverdades de estilo.  ¡A incurrir en los mismos errores de antes, creyendo en bla, bla, bla!

De ahí que, seguirán siempre tropezando con las mismas piedras victimarias, hasta que no se adquiera conciencia, y se aprenda a levantar la cabeza, para no dejarse sorprender.

Sostienen los sociólogos de fuste, “que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. “Tremendo ejemplo de esa máxima se da en Dominicana”, con una sociedad adocenada, analfabeta casi por completo, y en la que, lo que más se persigue es el “dao”, proveniente de los políticos, que conocen la idiosincrasia de los dominicanos, y la aprovechan.

Además, con una juventud, que es la más llamada a procurar un mejor presente y futuro para todos aquí, inclinada hacia los vicios, y los esnobismos inducidos desde el exterior, en un alto porcentaje. Y, que se promueven internamente, a los fines de poder siempre narigonear a la población.

Por razones como esas, principalmente, es que en este país se sufraga por cualquiera; sin medir consecuencias para el futuro. Tampoco, pensándose sosegadamente en el devenir de este pueblo, en manos de estos políticos títeres, representando de ordinario los poderosos sectores económicos que sobre él mismo gravitan.

Hasta que este pueblo no se decida por discriminar entre las ofertas políticas que reciba cada vez; y, por eliminar de la plantilla electoral a cuántos han enseñado hasta el refajo, a través de sus acciones indecorosas desde la conducencia del Estado nacional, su futuro será bastante gris.

Es innegable que, se requiere ya en esta República de caras muevas, para representar en verdad a la población, y gerenciar con nacionalismo la cosa pública nuestra. Es la única, y mejor opción que se tiene, en términos de cambiar el funesto sistema de gobernanza presente.

En ese tenor, y haciendo una analogía aceptable, podría decirse, este pueblo tiene que aplicar el verso, o estribillo aquel incluido en una canción popular, que reza: “Lo que un día fue no será; ya no vuelvas buscarme; no tengo nada que darte, de tu artiste me cansé”; aunque, cambiando el término “artste” por: embustes y demagogias.

¡Pueblo, deja de estar roncando ya! Recuerda el decir aquel:  “Si te engañan una vez, bobo eres tú; pero, si me engañan dos, bobo soy yo”. Y, ocurre que, a ti te han engañado muchas veces ya.

Esta República merece, algo mejor que lo habido aquí durante los últimos veinticinco años, para dirigir con más conciencia los destinos nacionales, a partir de agosto del próximo año 2024.

¡Qué la historia no se vuelva a repetir: seguir el pueblo tomando de la misma pócima politiquera!

Autor: Rolando Fernández

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Una “madeja” muy difícil de desenredar

¡Tremendo “embrollo” !, más complicado que el “greñero” descuidado de una mujer con tez oscura, y con el pelo crespo, copioso, amén de poco higienizado, el que ha venido tejiendo la clase política de nuevo cuño, en Domincana, durante los últimos lustros, en connivencia con los más altos representantes del empresariado local.

Se arriba a esa conclusión, cuando sosegadamente se repara en el cúmulo de informaciones económicas y sociales, desastrosas para cualquier buen entendedor, que ha estado trascendiendo a la luz pública, a través de algunos políticos, que fungen a la vez como comunicadores. Claro, no corporativos esos, como tampoco sectorizados con litorales políticos locales.

Habrá que elaborar una formula, como de esas que se utilizan en física cuántica, con variables bastante complejas, para despejar posibilidades factibles de investigaciones efectivas; como, el introducir a la vez las enmiendas requeridas, apremiantes desde hace mucho tiempo en esta nación.

Esas, labores a asumir tomando muy en consideración el marco de acción disponible, a nivel de   una sociedad como la nuestra, carente de conciencia total, y alienada casi por completo; cuyos miembros, en su mayoría, logran comprar con facilidad todos estos políticos habilidosos, seudo democráticos, con un pote de ron, cervezas, un pica-pollo; o, la irrisoria sumade RD$500.00, para que vayan a sufragar en su favor.

El “lío” que han creado estos “barbarasos”, desaprensivos y corruptos, de marca mayor, en un alto porcentaje, a partir de las malas acciones que se denuncian actualmente, será bien difícil de desatar en el presente; y, mucho más se hará para las futuras generaciones, sin cuartos para resolver, entre otras cosas, el fardo de deuda contraída con el exterior, hasta comprometiéndose la soberanía nacional.

Además, sin reunir tampoco aquellas, la preparación académica suficiente, ya que no se les está proporcionando hoy. Bien sabido es que, Sirve muy poco la educación en este país, desde hace años. ¡No es secreto para nadie!

Indudablemente, los políticos de nuevo cuño destacados en este patio, se han “tragado” el país, haciendo provecho de un libertinaje nacional, mal denominado democracia representativa, Y, para poder sacarlo a flote, como se debe, se requerirán contundentes acciones patrióticas, presentes y futuras.

 ¡Ojalá, que aparezcan ciudadanos reflexivos, que estén en esa disposición, y qué oseen encaminarlas con firmeza!, pensando siempre, claro está, en el bienestar y desarrollo de esta mal administrada, y saqueada República; pues, de lo contrario, ¡proseguirá el “entierro” de esta nación.

Autor: Rolando Fernández

Autoridades, ¡“higienicen” la TV local!

Si quieren en realidad comenzar a combatir la delincuencia en Dominicana, déjense de estar queriendo “agarrar el rábano por las hojas”, como se dice popularmente, y hagan cuánto se debe hacer a ese respecto.

Olvídense ya de esa práctica común, en cuanto a salir del paso momentáneamente, y arranquen por buen camino, procurando “higienizar la televisión local”, como inicio, considerándose que ese medio siempre es un foco dañoso para cualquier sociedad, de muy amplia proyección, cuando mal se utiliza el mismo.

Sí, procédase a “erradicar” de la pantalla chica aquí, de todos aquellos programas que resulten nocivos para la mente de los adolescentes y jóvenes del país; que no cuentan, en su mayoría, con formación hogareña, ni mucho menos, orientación escolar apta, como suficiente.

Evidentemente, esos muchachos vienen siendo bombardeados, constantemente, con aguijones dañosos de origen social, del patio, y extranjeros también, teniendo el “disparador directo, e inmediato”, la televisión, dentro de las propias casas.

Es obvio que, se viene induciendo a aquellos desde allí, a observar impropios procederes; a incurrir en vulgaridades alarmantes; y, a prostituirse muchas de nuestras mujeres, “impensantes”, por supuesto, a lo que contribuyen algunos de esos “culebrones” de novelas disparatadas, y con mensajes dañosos preconcebidos, que se transmiten con regularidad.

También, a la realización de actos delincuenciales; al uso de sustancias prohibidas; como, a la identificación con músicas y ritmos degenerantes, como son, por ejemplo, los metálicos, y los llamados urbanos, muy de moda, que incluyen el complemento de mensajes acordes, transmitibles a manera de instrucción colectiva.

Y, en adición están, los exhibicionismos de indumentarias inapropiadas, como los arreglos físicos cuestionables para un medio como la TV, incluidos los usos de piezas estrafalarias por completo, provocativas, como alienantes; y, demás agregados llamativos, de muy baja calificación, por cierto.

Lamentablemente, donde más se puede apreciar la proclividad hacia lo degenerativo social en curso que arropa a este país, importados los paradigmas, casi por completo, es a nivel del ser más importante que habita sobre el planeta Tierra: la mujer, debido a su misión divina, como a los roles y deberes que le competen.

Algunas de las que allí participan, no cuidan tampoco del vocabulario que utilizan. Pero, además, presentan espectáculos de exhibicionismos corporales atrevidos, qué obviamente, denigran mucho al género, quizás sin advertirlo.

 ¡A mostrar físicamente lo más que se pueda! Al parecer, se entiende la actitud, por carecerse de valores internos que “ostentar”. Es lo que se puede apreciar, o inferir

Todos los términos deleznables de uso común en ellas, como eso de estar enseñando sus partes íntimas, deben estar reservados para otros espacios más aptos, como dirigidos a un público más específico.

Deja mucho que desear, después que tanta gente valiosa ha pasado por allí, el que la TV dominicana se pueda estar proyectando en parte, como un prostíbulo – mujeres, y hombres homosexuales -, vendiéndose al mejor postor; y, empañando las demás funciones a cargo de esa, muy importantes, no se puede negar.

¡Ay, doña Zaida Ginebra Vda. Lovatón!, cuánta falta ha hecho usted, después de su partida de esta Tierra; y, sin esperanza de que aparezca alguien en este país, qué en verdad procure emularle.

Aunque en un orden distinto, pero siguiéndose en la misma línea del saneamiento referido, en cuanto a la necesidad urgente que viene demandando la TV nacional, también se debe trabajar con la depuración de las personas que hacen uso del medio, a los fines de combatir la tanta mediocridad que allí se pone de manifiesto, y que desmotiva a los deseosos de superación ético-profesional, en mucha gente nuestra interesada; Inclusive, hasta en la elaboración de las cuñas publicitarias que se pasan se nota, y que lucen como preparadas para “impensantes”.

A partir de lo expresado, lo que se piensa es que, no vale la pena esforzarse aquí mucho, para ganarse la vida en labores que requieran de mucha formación académica y sacrificios necesarios, ponderando cuánto ocurre en ese tan amplio sector, por un lado; ya que, en adición se tiene otro, el enteramente político, “qué es mucho mejor”.

Cuando se repara en qué, muy fácil se ganan los cuartos, tratando uno de incursionar en cualesquiera de las actividades de ese tipo, prevaleciendo en la primera, el “disparateo, y la mediocridad engalanada”; como, la demagogia y las patrañas en la segunda, al momento de hacer uso de ellas; y, en el instante que se expone sobre las temáticas que estén de moda; o, se quiere alcanzar las riendas del poder estatal, el desencanto de superación ético profesional, vale reiterar, se hace muy obvio.

Y, claro, para completar la falta de motivación, lo exigible en cuanto a tener que aprender a lisonjear en poco a los representantes más destacados de los poderes hegemónicos en el país.  

Por consiguiente, y con relación al tema principal aquí abordado: lo depreciable de la TV local, ese medio hay que limpiarlo, en términos de lo más arriba expuesto, aunque se tenga que romper con los empresarios inescrupulosos, que solo les importen sus intereses económicos; como, con los aprestos mercadológicos manipuladores de estos tiempos, que median casi siempre en todo momento.

Autor: Rolando Fernández

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