Por qué la sociedad mundial, viene actuando de manera tan impropia

La verdad es que, cuando uno se detiene a pensar sobre determinados acontecimientos execrables, como en ciertas actitudes personalizadas que se vienen registrando a nivel de la sociedad mundial, principalmente a nivel de los seres más jóvenes, de inmediato asaltan una serie de interrogantes que aguijonean constantemente, tales como:

¿Serán esos en realidad, eventos críticos, o condiciones que vienen anunciando, desde hace años ya, y que guardan relación con algunas de las situaciones mundiales prescritas por el amado Maestro Jesús, a verificarse en torno a los tiempos finales de la llamada Era Cristiana? ¡Se tienen suficientes referentes bíblicos a ese respecto!

¿Tendrán que ver aquellos también, como el mismo estado actual de guerras entre las naciones del mundo, con esas predicciones jesuíticas, al igual que, los fenómenos naturales desastrosos que vienen aconteciendo sobre el planeta Tierra?

Visto todo desde otro ángulo, ¿será que tales ocurrencias y procederes humanos están asociados con el cambio de sub-raza que cursa sobre el Orbe, según sostienen algunos entendidos. (Desde la 5ta. a la 6ta., dentro de la 5ta. Raza Raíz, de las siete (7) que se requieren para su conversión en sagrado). De esto último hablan connotados esoteristas en el contexto evolutivo espiritual de la especie.

Pero, hay otra razón cuestionante en el sentido de lo abordado, que aguijonea también, y que es probable, sea la que más induzca   a una mayor reflexión por parte de los hombres (general), por estar fuera de los convencionalismos religiosos mundiales, y sí en conexión directa con la esencia misma de los humanos. 

Es esa, la que guarda relación con la llamada “inmadurez psicológica” de que se habla en el ámbito de la “Doctrina de los Espíritus, refiriéndose a las entidades espirituales que habitan sobre la Tierra, y que aún se encuentran muy cercanas a la animalidad ancestral, lo que hace inferir la provocación de ciertas actuaciones humanas alejadas casi por completo de raciocinio.

Todo aquel que se ha dispuesto a hurgar sobre la real esencia de la especie humana, de seguro se ha encontrado con que el verdadero hombre (general) es en realidad el espíritu que ocupa el templo físico carnal de que se trate; que le sirve de resguardo, y para poder manifestarse en el plano de la materia densa, ya que como es lógico suponer, todo espíritu es energía invisible.

Sí, qué es una entidad espiritual encarnada (alma), cuyo propósito divino sobre el planeta Tierra es evolucionar, a través de las diversas corrientes de vida, así consideradas, y que resulten necesarias para tal fin, siempre sujetas a tun prediseño adecuado en cada oportunidad “encarnante”.

También, que la especie inmediatamente inferior a la humana, de la que esa proviene, es “la animal”; que como es bien sabido, carece de raciocinio: capacidad de razonamiento y aprendizaje necesarios, según se conocen esas cualidades, humanamente hablando.

 Ahora, dicen los que saben, en torno a lo expresado, que los animales actúan por instinto; que piensan en el momento exacto, en procura de alimentación y salvaguarda, fundamentalmente; pero, que no retienen recuerdo alguno sobre lo sucedido en cada ocasión.

Que las personas a veces pueden actuar instintivamente también; pero, que sí por el contrario conservan siempre los recuerdos, lo cual es obvio tiene que ver con la capacidad de razonar, entender, aprender, prevenir, etc., facultades que no están dadas en los animales.

Cabe apunar aquí, en pos de más  concienciación sobre el asunto tratado, para quienes se dignen leer este pequeño, como humilde aporte que intentamos hacer, que según aparece expuesto en la obra “DEPRESIÓN – Causas, Consecuencias y Tratamiento”, de Izaias Claro, “Casa Editora El Clarim”, Brasil, temática abordada en el marco de la Doctrina de los Espíritus, “si tomamos como referencia a la Tierra, se puede decir que hay mundos inferiores y superiores a ella, y que nuestro planeta es habitado en su gran mayoría, por espíritus muy cercanos a la animalidad ancestral. La angelitud o la plenitud espiritual están aún muy distantes de un importante porcentaje de los espíritus vinculados al Orbe”.

Por cuánto se ha expresado anteriormente, se pude señalar que, cualquier persona que haya estado interesada, en buscar respecto de  esa tan intrincada temática del espiritismo esotérico, como en torno al sendero de evolución consciente que se debe recorrer, siempre al margen de la religiosidad convencional, obviamente, las tres interrogantes planteadas más arriba se podrían relacionar con los comportamientos impropios, desde hace años, y hasta degradantes, que hoy continúa exhibiendo un amplio segmento la sociedad mundial, caracterizados por lo que se podría catalogar como irracionalidad fehaciente, debido a la situación de encontrarse las entidades espirituales encarnadas muy cerca todavía del reino animal, de acuerdo con lo dicho.

Ahora, la tercera inquietud, asociada con eso último expresado en los párrafos inmediatos anteriores, sería la de más aceptación concluyente. Pues, es entendible que, esta predominando el no razonamiento, la falta de aprendizaje, como no la prevención, en la gran mayoría de los hombres (general) de estos tiempos. De ahí, muchos de los actos inexplicables en que incurren.

Finalmente, una cuarta razón a considerar, que se supone tiene que ver también con eso de la “inmadurez psicológica”, que nunca debe dejarse de lado, por los hechos concretos de criminalidad espantosa que se han venido verificando entre congéneres durante los últimos tiempos, con premeditación obvia y alevosía en un alto porcentaje de los casos. es la que indiscutiblemente está relacionada con el llamado movimiento satánico (secta), sus lineamientos, como los hechos espantosos que de él se puedan derivar, sangrientos y escalofriantes en extremo.

En ese sentido, no es raro ver a personas, principalmente mujeres, acuchilladas, macheteadas, o picoteadas, como se dice en el argot popular, acciones que no se conciben, a menos que los criminales actuantes estén bajo la posesión de entidades espirituales perversas, demoniacas; o, los efectos de fuertes drogas consumidas. ¡El poseído por entidades de la oscuridad, o dopado, no piensa!

Se cree que nadie en su sano juicio, sería capaz de llevar a cabo tales actos de sangre, verbigracia, uno que estuvo circulando a nivel de la prensa local últimamente: a una mujer asesinad le fueron inferidas unas 298 puñaladas, según se dijo. ¡Se explica eso!  

El uso de drogas alucinantes, y el satanismo, van de la mano siempre. ¡Difícil negarlo! Y, son de las causales irrebatibles que subyacen en los comportamientos impropios que ha venido observando un amplio segmento de la sociedad mundial, en adición a las posibles otras razones que cuestionan sobre el particular.

Autor: Rolando Fernández

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Una escuela deplorable: la televisión en Dominicana

Cada vez más la televisión local sigue registrando un mayor grado de deterioro, en términos de calidad, formación ciudadana, y moralidad, exigibles todas esas cosas por la gente pensante en este país.

Además, es algo que pone en evidencia clara, el nivel de ignoraría que arropa a un gran segmento de la sociedad nuestra, cuando opta por aceptar conforme cuánto se le ofrezca a través de ese tan importante medio de difusión, que debería ser aprovechado para fines más apropiados: concienciar a la población como se debe, y educar a la gente, entre otras cosas.

Cabe intercalar aquí, a propósito, algo que dijera en una ocasión en gran zorro de la política nuestra: “Si la ignorancia alimentara, la República Dominicana, fuera uno de los países, cuya población tendría siempre, muy bajos niveles de deficiencia nutricional”. ¡Qué cerca anduvo aquel de la verdad!

Respecto de la temática que en realidad aquí nos ocupa de forma directa, procede repetir algo relacionado, que una vez plasmáramos en un trabajo anterior: “Ay, doña Zaida Ginebra viuda Lovatón, ¡cuánta falta ha hecho usted en este país!, en que tampoco aparece nadie que esté en disposición de emular sus loables procederes, actuando en el ayer, como presidente de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía”. ¡Desapareció ese material!

¡Qué tiempos aquellos! De sobra estuvieron de moda, aunque fueran impuestas en cierto sentido, la decencia, como la moralidad marcada, en clara expresión entones.

Relacionado con lo expuesto más arriba, se reporta como innegable que, una gran parte de los males sociales que se verifican a nivel de la sociedad dominicana, obedecen a conductas impropias aprendidas, y que tienen como escuela principal, de amplia instrucción cuestionable, la llamada pantalla chica nacional.

A través de ella se difunden, en la mayoría de los casos, producciones directas originadas en el “solar”, mal elaboradas en un alto porcentaje; como, los enlatados que se importan, con contenidos execrables casi todos.

En ambas ocurrencias, cargados esos de amoralidades, vulgaridades extremas, homosexualismo, y criminalidad. También, de artimañas y chismoteos políticos a granel, relacionados con del ejercicio local de las actividades partidaristas.  

Tienen suficientes espacios disponibles también para destacarse, una serie de “programeros” de baja monta; todólogos disparatosos; y, los analistas de pacotilla que se agregan. Todos, con el concurso destacable de los llamados interactivos pagados, lambones sin control, que complementan sobremanera a los seudo productores que osan crear.  

Pero, además están en ese ambiente, los musiqueros y cantantes que se autodenominan urbanos. ¡Vaya representantes de arte real alguna!; y, de cuyas actuaciones, solo se infiere siempre, un carácter degenerativo extremo.

En adición al coctail degradante señalado, se promueve desde allí, una tremenda inversión de valores, que se entiende exprofeso, entre otros despropósitos, a los fines de que se haga más efectivo cada vez el dominio de los poderes económicos y políticos que gravitan en esta sociedad.

Se advierte que, están dentro de esa mala intención, los llamados “culebrones”: telenovelas repletas de sandeces, pero alienantes; como, de féminas actuantes, qué no saben lo que es ser mujer, y que están dañando muchas de las mentes del considerado sexo débil. ¡Incierto futuro le espera a ese!

Por tanto, hablar de calidad entonces.  decoro propiamente, o sana instrucción hacia este pueblo, en relación con la televisión del “patio, es la excepción más que notable”, en el tenor de lo abordado.

Sobre ese particular, asociado con la degeneración social que viene afectando al país, y que data desde hace años, con frecuencia algunos hablan fervorosamente; pero, todo se queda en bla, bla, bla, sin que hasta el momento haya habido la intención de procurar las enmiendas debidas en ese orden.

Muchos son los cacareos, y chachareos relativos que se dan, sobre los correctivos que ya urgen en ese ámbito; y que no pueden esperar más, por el rebosamiento de la copa verificado, que raya hoy, más que nunca, con lo vergonzoso extremo, y la mediocridad sin parangón.

No obstante, nadie se inclina por agenciar el que se agarre el toro por cuernos para tratar de doblegarlo en ese sentido, y que las cosas dentro de ese sector comiencen a funcionar mejor; que sea distinto el panorama que se exhiba a la población por medio de ese tan influyente mecanismo de comunicación hacia la gente.  

Los daños conductuales que está provocando la televisión nacional en la niñez, los preadolescentes y los adolescentes en este país, con marcada inclinación hacia el sexo femenino, y hasta en personas incluso, que se supone tienen cierta madurez entre nosotros, son incalculables.

Y, posiblemente, hasta irreversibles se tornen aquellos, mientras los programas que se difundan por la televisión nuestra, y los mismos canales extranjeros que nos ofrecen, sean objeto de un efectivo filtrado; que se discriminen, y se establezcan horarios especiales para la presentación de muchos de ellos; como que, sean destinados con rigor, solamente para a los adultos aptos.

Entonces, es obvio que, de proseguir todo como hasta ahora, a través de esa pantalla de tan fácil acceso para la población en general, qué se puede corregir, de forma tal que las células familiares nuestras, fraguas principales de los comportamientos a exhibir luego por los vástagos, vuelvan a ser lo que eran ayer, como contribución necesaria, para la solución de tan mayúsculo problema nacional.

Jamás nada loable se podrá lograr, con esos maestros indecorosos actuando desde dentro mismo de las casas, y sin que los padres asuman las responsabilidades debidas de control con los hijos; que se impongan las medidas de cuidado pertinentes, ante determinadas presentaciones en la televisión local, y la extrajera.

Pero, además, y en el marco de lo posible, que, a manera de complemento, tampoco se pierda de vista la atención hogareña sobre las degenerativas redes sociales, y sus usos a lo interno de las tribus sanguíneas en este país, por parte de los componentes de la misma.

Solo así se podrá hablar de un verdadero combate a la criminalidad y la delincuencia en Dominicana, entre otros flagelos de alta peligrosidad que hoy afectan. De lo contrario, todo continuará de mal en peor en esos órdenes, localmente.

Autor: Rolando Fernández

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¡Hay cosas difíciles de lograr!

Sí, como esa a la que nos referiremos más abajo, por ejemplo; que se intentan, y se intentan, sin nada frutífero se pueda obtener, por la razón que sea., política, económica, o de otro orden que las adversen.

Según una publicación aparecida en el periódico “El Día, edición de fecha 27-5-21, página 9, “El Senado prohíbe a los colegios subir tarifas”. ¡Ja, ja! ¡En cuántas ocasiones anteriores se habrá entonado la misma canción!, con letras y ritmos que han hecho ecos en el vacío.

El proyecto de ley en ese tenor, ahora sometido a la referida instancia congresual, y aprobado, por la misma, y que “prohíbe a los colegios privados cobrar reinscripción o aumentar sus tarifas en el próximo año escolar”, mueve a incredulidad.

Incluso, al leer en esta oportunidad, que el no cobro de reinscripción solo aplicaría para el año lectivo 2021-2022, dos interrogantes de inmediato asaltan.

La primera de ellas es que, la razón por la fuera sometido el proyecto ley después que ya muchos padres habían procedido a pagar por ese concepto, según se dice.

¡Qué bien!  Entendemos que el mismo se debe comenzar hacer desde principios del mes de abril de cada año. ¡Y entonces, habría reembolsos!, en favor de los que honraron el compromiso!

Y, la otra es que, por qué razón es para un solo para un año nada más la iniciativa actual, cuando esa actitud abusiva en contra de la sociedad por parte de los centros privados de educación debe ser eliminada para siempre, debido a cuántas protestas se han elevado en tal sentido. ¡Ya está bueno!

Aunque supeditado en esta ocasión al venidero año lectivo, se vuelve a escuchar en este país el mismo tema musical relativo de hace años en el Congreso de la República, sin que sea aceptada y aplaudida por todos los oyentes necesarios la composición reivindicativa, lo cual lleva a pensar, que, de seguro, volverá a ser archivada de nuevo.

En ese tenor, la pregunta obvia es que, desde cuándo se viene cantaleteando ese asunto en este país, sin que nada se haya podido lograr hasta el momento. Los intentos fallidos han sido varios, y datan de años.

Por los precedentes, se infiere entones que, en esta nueva ocasión, con ese proyecto de ley de la autoría presente del senador Héctor Acosta (Bonao), reintroducción cabe aclarar, con el cual se persiguen los no cobros señalados más arriba por parte los colegios privados – reinscripción de sus estudiantes, o aumentos en la tarifa mensual – en lo que respecta al año lectivo 2021-2022, tampoco nada se va a lograr.

Además, se procura que se otorguen otras facilidades de orden financiero en favor de los tutores de sus alumnos. Las tres cosas son señaladas, aduciéndose la problemática económica que ha provocado la pandemia del COVID-19, la cual continúa cursando abiertamente entre nosotros. No obstante, se perciben muy pocas esperanzas de logro otra vez, cabe reiterar.

De nuevo será difícil alcanzar el resultado que se aspira, a pesar de las circunstancias que se esgrimen, y aunque la aprobación de la pieza se consiga en ambas cámaras legislativas. La gran barrera a derribar, está de ahí en adelante: que se aplique conforme.

En   línea con la negatividad esperada, no se pude dejar de lado el hecho de que, los colegios privados son empresas lucrativas, como cualquier otra, y que muchos de esos pertenecen a las iglesias locales, mayormente la católica, siendo esa última un hueso bastante difícil de roer, y que quizás ha sido el mayor escollo para que se pueda obtener eso que hoy se continúa aspirando, aunque sea solo en lo concerniente al próximo año escolar.

Una muestra más que urticante, para la gente que resultaría beneficiada con las medidas propuestas por los legisladores, es que representantes de ese sector hayan reaccionado de inmediato diciendo que, de ser aprobada en definitiva la pieza legislativa presentada en esta ocasión, de inmediato se recurriría a otras formas alternativas de cobro, en busca de recuperar los recursos que se dejarían de percibir por tal razón, lo cual evidencia un abierto desafío a las autoridades congresuales.

Pero, en adición, se ha dejado caer de forma sutil, de acuerdo con lo trascendido, que del sector educativo privado tener que acogerse obligatoriamente a ese mandato estatal, los políticos en este país podrían poner en peligro los apoyos económicos que reciben del mismo durante las campañas electorales. Es algo que evidentemente huele chantaje, a los fines poder proseguir en lo mismo.

También resulta preocupante que, tampoco se esté tomando en consideración, en el orden de beneficiar a los padres de los alumnos, las subvenciones que reciben del gobierno esos centros escolares. lo cual deja entrever que, siempre las mayores tajadas tienen que ser para ellos.                                                                 

De más es sabido que, para poder controlar e imponer reglas a los colegios privados entre nosotros, la forma que resultaría más efectiva para hacerlo, sería mediante la eficientización del sistema educativo estatal, y la despolitización del mismo en todas sus partes, como una manera de poder competir parcialmente con los centros educativos privados, y que se despierte, por extensión, la confianza en la seno de la población, para que los padres se inclinen por inscribir a los hijos en las escuelas públicas del país.

Sobre ese particular, bien se puede hacer una analogía con respecto a la medicina privada, y los centros especuladores habilitados para el ejercicio de esa, en los cuales siempre se está procurando “pescar en rio revuelto”, como dice el refrán popular, verbigracia, tal ocurre con, los servicios actuales por la pandemia del COVID-19, que cursa en estos precisos momentos.  

Evidentemente, se demandan las asistencias facultativas a nivel de esa, por las precariedades que se verifican en torno a los servicios relativos públicos, incluida la poca asistencia de los galenos.

Es obvio que, ambos sectores tienen características operativas, como libertades bastante similares. Se cobra lo que se quiera en consultorios y clínicas a los pacientes; como, en los colegios privados a los alumnos, Hay que recurrir necesariamente a ellos, por lo que siempre se encuentra a nivel público.

Ahora, sobre lo tratado, llama la atención algo que se expone al final de la publicación periodística de referencia: “Especifica que la disposición solo aplica para el año escolar 2021-2022, y que se ampara en la Ley General de Educación vigente…” Y entonces, ¿por qué no se ha venido aplicando, o se hace ahora, esa normativa?

Otras preguntas que se desprenden: por qué para un solo año nada más es lo planteado en estos momentos, cuando los efectos económicos dañosos que habrá de producir la pandemia COVID-19 en las familias dominicanas, no se puede predecir que serán por un periodo de tiempo específico. ¿Será ese el caramelo, para lograr aceptación de lo planteado últimamente?

Además, si lo pretendido en esta ocasión se ampara en la Ley General de Educación vigente, cabe reiterar, de acuerdo con lo que se ha dicho, por qué se requiere de otra normativa legal, alegándose que solo será para el año lectivo 2021-2022, y a los fines de que en este no se siga con los actos abusivos en que incurren los centros educativos privados anualmente, haya pandemia o no, y en contra de los cuales vienen protestando los padres de los alumnos desde hace años.

Es de ahí que, aunque no se quiera, todo hace pensar en otro bulto legislativo más; que, de producirse la promulgación de estilo por parte del Poder Ejecutivo, cuando sea completado el debido proceso congresual, se convertirá en otra pieza de adorno en los anaqueles de los juristas locales

¿Difícil de lograr o no, la iniciativa?

Autor: Rolando Fernández

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Innegable necesidad nacional. ¡Inténtese su rápida satisfacción!

De hombres que amen la patria, y no el dinero, se trata, Evidentemente, es de lo que más se requiere ahora entre nosotros, en estos momentos cruciales que agobian a la población dominicana, para poder resolver los grandes problemas nacionales, innegables, que tanto afectan a todos aquí.

Tratemos pues de reclutar de inmediato a aquellos ciudadanos valerosos, que años atrás se identificaron con las grandes problemáticas que azotaron a la nación entonces, y que aportaron sus granitos de arena en favor d resolver.  Que vayan esos hoy de nuevo, en pos de servir al Estado nuestro, como otrora lo hicieran con patriotismo marcado.

En estos tiempos de sostenidas crisis de órdenes diversos, como en los que actualmente se viven en Dominicana, se demanda el concurso de hombres serios y capaces, probados; de aquellos pertenecientes a la “cantera residual” existente, en ese tenor, con los que en este país aún se puede contar. ¡No todo está perdido!

Claro, el escarbar personas de esa “estirpe” en la sociedad nuestra de hoy, en una época de tanto deterioro, como de ambiciones personales y políticas desmedidas, para luego convencerlas de que vayan a ofrecer algún tipo de servicio público patriótico en favor de esta nación, es obvio que, se hace bastante difícil.  Pero, ¡se puede!

Gente que resuelva, y que no solamente ande en busca de dinero; como, de una cómoda posición financiera, de la que se desprendan riquezas, comodidades vivenciales, y el flamante perfil social que se cree imprescindible en esta época.

Primero, porque en su mayoría es gente entrada en edad; que ejerció con éxito en el ayer, profesionalmente hablando; y, que se organizó económicamente para el porvenir, por lo que hoy no necesitan de un salario mensual.

Segundo, debido a que no están muy dispuestos a enlodarse, al final de sus años, con el fango de los politiqueros de nuevo cuño que hoy se respiran en el país, y que a la vez fungen esos como títeres de los poderes económicos que gravitan en esta sociedad, sin pensase nunca en el bienestar general de la población.

A pesar de que no resultaría fácil, vale reiterar, el atraer de nuevo hacia el sector público laboral a esos hombres, con perfiles incuestionables de honestidad y sólida preparación académica, el señor presidente de la República puede lograrlo, si es que se lo propone, y desea engalanar su gestión gubernativa.  Claro, siempre y cuando el mismo se aparte por demás de la “colaboración” política partidarista que aquellos puedan tener.

Lo que se necesita hoy aquí, es de condiciones personales, y profesionales; de sólido patriotismo a poner en evidencia; como, de la acostumbrada entrega de esos a las causas nacionales tormentosas que se generan, sobre las que los mismos se concientizan siempre, por lo que de seguro no rechazarán la oferta presidencial ahora, y se dispondrán a contribuir con el Poder Ejecutivo del país, para ayudar a timonear este barco a la deriva, en una mar agitada: una sociedad a punto de estallar.

¡Inténtelo señor presidente!, qué esta nación se lo va a agradecer.   ¡Hágase acompañar de los que pueden colaborar!, en estos precisos instantes de incertidumbre poblacional, y de tantas exigencias, como  las presiones continuas que está recibiendo el gobierno.

Autor: Rolando Fernández

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¡Incertidumbre ciudadana! ¿Qué hacer?

Si bien es cierto que las autoridades competentes en el país. Dominiicana, están hablando sobre una casi segura inmunidad total para el mes de agosto del presente año, según se publicó en la prensa local, en relación con la pandemia del COVID-19, que es innegable se expande por doquier en esta República, de procurar todos los ciudadanos “inocularse”, ¡qué es lo que se debe hacer! entendemos, con alguna de las vacunas, existentes, sin importar el laboratorio procedente, fabricadas en contra de ese potente virus, no es menos cierto que, hay muchas personas aquí que están negadas a hacerlo, y que así se expresan: “¡yo no pienso vacunarme!”

Obviamente, la gente, aunque así lo externe, quizás por ignorancia, tozudez, o interpretación errada, no cabe duda de que se quiere cuidar; prevenir el mal en la medida de lo posible; pero, hay miedos; y, la incertidumbre asalta, e impide actuar, como ocurre con todo en la mayoría de los casos.

Tal situación de indecisión obedece en gran parte, al temor que se tiene con respecto a los efectos secundarios, de inmediato, o en el tiempo, que se puedan derivar de esas vacunas, desconocidos hasta el momento por la ciencia plena, sobre los cuales muy poco quieren alertar, aunque sea mínimamente, los fabricantes de las mismas, como es lo que de ordinario se hace, incluso con amplitud, cuando se trata de otros fármacos que se preparan  para la salud humana, y que utiliza con principalía la medicina convencional.

Son estos, algunos de los factores variados que alegan, entre otros, aquellos que aún no han decidido “inocularse” con las vacunas en inventario; y, que como obvio se reporta, no dejan de tener en parte razón, si son analizadas algunas de las ponderaciones que hacen, y que se deben escuchar con atención, por supuesto;  porque además, las expresan sin rodeo alguno.

 “Esas vacunas están todavía en fase de experimentación obvia, y no quiero someterme a la misma. No deseo ser objeto de prueba. ¡Sería preferible esperar!”.

“Tal  medicación no está validada por completo, científicamente hablando, y muestra de ello es que, solo quienes las reciben asumen la responsabilidad sobre cualquier riesgo probable, en cuanto a eventuales efectos secundarios posibles, teniendo que dejarlo así plasmado en un formulario que se exige firmar, recalcan, al momento de inocularse cualquiera. Por otro lado, la cantidad, de dosis necesarias para protección casi total, es un asunto que no está definido aún”.

“De hecho, según dicen los que saben, ponérselas, en realidad no inmuniza por completo; más bien aligera una eventual afectación del COVID-19, que ya tiene variadas cepas en manifestación incluso, en cuestión médica todavía. También se tiene que continuar usando la bendita mascarilla, y los demás preventivos de inicio de la pandemia”.

 “Los males derivados de ese virus letal son conocidos, y combatibles, si son tratados a tiempo; no así, los que se puedan desprender de la vacunación.  ¿Qué pasaría entonces con esos, cuando se presenten?”

Luego, entendible se hace que, es necesario recomendar, amén de estar promoviéndose solamente dentro de la población la vacunación preventiva que se considera, que personas autorizadas, en especial la clase médica, local, o extranjera, trate de edificar, como de concienciar a la gente, en el sentido de lo expresado más arriba.

Qué se eviten en la medida de lo posible, los tantos aparatajes propagandísticos, que se hacen al recibir desde el exterior las vacunas de que se trata, en los países compradores, verbigracia, en Dominicana, para evitar así las interpretaciones de carácter politiquero, o comercial, que tampoco están ausentes hoy aquí entre la gente.

Incluso, resultaría aconsejable, en adición, aclarar ese asunto de la manifestación agresiva del virus, luego de ser vacunadas algunas personas, por los casos que se han presentado; y, que según se especula, se dan cuando los congéneres están afectadas por la enfermedad, pero que son asintomáticos. Se dice entonces, que antes de la vacunación se debe hacer exigible la prueba correspondiente.

Y, hacer las aclaraciones de forma tal, que la recomendación de vacunarse contra el precitado virus, se perciba como una necesidad circunstancial obligada, para evitar males mayores, ante los riesgos probables que se tienen, por la realidad concreta que la pandemia representa, independientemente de cualquier nimio efecto adverso posible, para la salud en general.

Además, para que se tenga bien presente, el que no todas las personas pueden contar con un sistema inmunológico fuerte, combativo; que sería el guardián protector del organismo humano por excelencia, ante cualquier situación sanitaria de ese tipo, u otro.

También, que es una causal más a tener en cuenta, la desobediencia de la ciudadanía, en términos de los cuidados necesarios: uso de mascarilla, el distanciamiento social observable, y el lavado de manos con frecuencia, etc., burlados con regularidad.

Otra sugerencia procedente sería que, tampoco se estime totalmente la vacunación, como algo enteramente comercial, o politiquero, tal es lo que algunos entienden, por lo que se apunta más arriba – los cacareos sostenidos cuando se compran las vacunas -.  ¿Qué, no tiene aquí de esos ingredientes?

Por tanto, no es que, el plan relativo esté exento en su totalidad de esas pinceladas; pero, no es para que tal concepción induzca a la alegre indiferencia ciudadana que se observa, en torno a tan importante actividad de orden sanitario, casi obligada vale decir; pues, las vacunas, bien pueden prevenir del mal que se trata. ¡Qué no se desprecie la oportunidad!

Autor: Rolando Fernández

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Votos por empleos, u otras prebendas después, ¡qué esperanza!

Mientras aquí se continúe con la actitud ciudadana de sufragar en favor de un determinado candidato a la presidencia de la República, solo con el objetivo de conseguir un empleo en el Estado nacional, o recibir prebendas diversas, de otro tipo, “estamos fracasados”, como dice un caro amigo.

Obvio que, jamás se podrá salir a camino en Domnucana. Es todo lo contrario cuánto se advierte. “Se seguirá cuesta abajo”, como dice un canto popular; que, lamentablemente, es lo que viene ocurriendo desde hace años ya.

Claro, es ese intercambio lo que promueven los negociantes que se destacan dentro del ejercicio político a nivel local; la intención a la que se induce al “populacho” votante, como a determinados grupos empresariales patrocinadores de campañas, desde el seno mismo de las instituciones partidaristas que se gasta la nación, cobijo indiscutible de los inversionistas señalados dentro de ese ejercicio, que han venido haciendo grandes negocios durante los últimos tiempos.

Como es lógico suponer, se espera que, cuando cualquier ciudadano en esta República, que se encuentre dentro de esas lides partidaristas, y que son los más propensos a alzarse con el poder, logre alcanzar la primera magistratura del Estado nacional, para desde allí tomar las riendas del gobierno, tiene que ir a la posición con el propósito definido de fungir en lo adelante como administrador de la gran empresa denominada “Nación Domincana”, si es que en verdad quiere servir al país; y, que no sea  solo para la obtención de lucros personales, como grupales, y el otorgamiento  de empleos a votantes..

Qué no es a politiquear nada más; nombrar en cargos públicos a los miembros de la base de partido de que se trate; y, que se entiende hicieron el trabajo electivo, por lo que claro está, merecen ser compensados de alguna forma; pero, sin que se hagan las exigencias irreflexivas acostumbradas; que se piense, además, en las capacidades que se tengan.  Mucho menos, procede estar haciendo negocios, aprovechando la poltrona principal que es ocupada.

Tampoco, para reciprocar, como es lo que se estila por lo regular, con quienes le respaldaron electoralmente, en términos económicos y demás. Sí, es lo procedente, el ir trabajar en favor de todos los dominicanos, sin distingo de clase, o partidarismo alguno.

Con relación a esa aspiración presidencial de servir a una República, lo que debe ser, por supuesto, hay un decir popular que reza: “ningún capitán sin soldados gana batalla”. Luego, ¡qué se observe el mensaje claro que ese envuelve!, para así evitar fracasos previsibles, después de estar gobernando.

Por tanto, para todo lo que en un país se quiera agenciar, desde la primera magistratura del Estado, en términos individuales, se debe contar con el apoyo de un equipo concursante hacia abajo, jerárquicamente hablando, que tenga las actitudes y aptitudes requeridas.

Por consiguiente, es en ese orden siempre, que deben ir todas las designaciones que se realicen; no es en línea con ofrecimientos, o reciprocidades de carácter electoral, como pago por el favor del voto recibido, o financiación de la campaña.

Entones, es obvio que, se tiene que buscar, necesariamente, gente para las posiciones; no puestos para adeptos y votantes; sino, personas que reúnan los requisitos exigibles para los cargos gubernamentales, que puedan ayudar al presidente de la República, en cuanto a resolver los problemas nacionales que se tengan de frente.

En ese orden, y por lo que se aprecia, esa concepción luce como algo olvidada, hasta ahora, en el actual mandato presidencial dominicano, con resultados visibles poco aceptables, más que fehacientes, lo cual invita a sugerir el prestar la atención debida a ese paradigma, con el mayor respeto posible que merecen nuestras autoridades.

Al igual que ocurre a nivel de las empresas privadas, cuando alguien es designado para dirigir, o administrar cualquier entidad del ramo, cuyos activos se debe de salvaguardar; eficientizar su operatividad; y, hacerle más rentable cada vez, se tiene que proceder de la misma manera, cuando de la administración de algún Estado cualquiera se trate.   en términos de reclutar los recursos humanos acompañantes requeridos,

Por tanto, como contraproducente siempre se habrá de reportar el hecho de que, la población votante de cualquier nación, en su mayoría, solo esté pensando en la obtención de un empleo, luego de que gane el candidato favorecido en las urnas por ella; dejándose de lado, el bienestar general que se pueda derivar de un nuevo mandato gubernamental que se logre, al que tantos de seguro aspiran.

Ahora, si bien es cierto que, con relación al equipo de apoyo inmediatamente cercano al presidente electo, sus componentes deben reunir los requisitos de lugar, para poder recibirse el concurso que se espera de ese personal, condiciones que procede “olfatear” previamente el mandatario, no es menos cierto que, el pueblo también debe hacerlo con respecto a quien habrá de dirigir la nación durante el próximo cuatrienio de elección que corresponda. ¡No votar por cualquiera!

Eso, siempre en pos de lograr la selección que más convenga para todos los dominicanos., en el caso nuestro, De alguien que venga en procura de enmendar cuántos entuertos se tengan a nivel nacional; y, que esté en disposición real de ir a trabajar con abnegación, en favor del conglomerado social correspondiente, algo que en definitiva beneficiaría a todos.

De la misma forma que el presidente electo debe saber elegir a los miembros de su equipo ayudante, vale reiterar, para bien administrar la empresa estatal puesta en sus manos, también al pueblo le corresponde escoger bien a quién entregará las riendas de la nación; que no lo defraude más; que haga todo lo  correcto; que defienda con voluntad sentida la soberanía nacional; que endeude menos la República; y, que combata de frente la corrupción estatal; que viene socavando las bases de las sociedades todas, incluida la nuestra, obviamente.

Es en esa dirección que debe ir el respaldo de todos los votantes, verbigracia los dominicanos, en favor de cualquier candidatado presidencial que se postule para dirigir una República. No solo es para luego estar exigiendo empleos y prebendas a cambio. El objetivo principal debe ser, qué se vaya a trabajar en favor del país, y que el bienestar sea extensivo para todos los ciudadanos.

En el caso específico de Dominicana, como de las demás naciones, se debe decir, sin temor a equivoco, qué solo así se podrá hablar de progreso y desarrollo en torno a las mismas. ¡Qué se comprenda pues, esa concepción!

Autor: Rolando Fernández

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La gran pregunta que tantos se hacen aquí

Dónde está el cambio, slogan electoral predilecto  del partido hoy en el poder (PRM), por el cual votó la población dominicana en el pasado torneo electivo, 2020; intención que, evidentemente, tenía por objeto salir de la forma de gobierno morada (peledeista), en que predominaban   ejecutorias más que impropias, siempre en contra de los segmentos más desposeídos de esta sociedad; y, el escandaloso endeudamiento con el exterior, generador de condicionamientos subyugantes para los dominicanos, e hipoteca de la soberanía nacional.

También, las decisiones dirigidas a despojar del patrimonio local al Estado nuestro, para ponerlo en manos de poderosos grupos empresariales dentro del “solar”, como de algunos extranjeros, incidentes en los quehaceres de esta República.

¡Esas “bellezas” a destacar, con principalía! Y, notorio es que, a pesar del tiempito transcurrido ya, algo razonable, desde que las nuevas autoridades elegidas asumieran el poder, en que manifestaciones persuasivas sobre las enmiendas que se requieren en esos ordenes, se ha debido poner en evidencia ante la población, no gran cosa es lo que se ha visto; como, tampoco en términos generales de la nación. ¡Cambio! ¿En qué?

De lo que sí se está hablando ya, aunque con sutiliza, es de reelección presidencial, con los “lambonismos”, y el sonar de las bocinas humanas de estilo. ¡Qué rápido se le coge el gusto al poder, en esta nación!   

Se podría decir, qué en lo que va, no ha habido ningún cambio de significación en realidad; que todo ha proseguido tal cual años anteriores; y, que, en algunos casos, quizás hasta peor. Qué las esperanzas cifradas por este pueblo, hasta hoy lucen como “truncadas”.

Con el mismo patrón se ha continuado gobernando, según es lo que se entiende hasta ahora, verificándose: promesas oficiales aéreas; e, iguales titulares periodísticos entretenedores, para desviar la atención, en cuanto a las grandes problemáticas nacionales, que se verifican aquí desde hace años.

También, se ha seguido con la concertación de mayores empréstitos en el exterior. Aplicándose la misma estructura impositiva vigente que gravita con fuerza sobre la población, y con intenciones de ser ampliada ahora, a través de una nueva reforma fiscal, como es lo que se está planteando.

En ese sentido último, el intentar recuperar los dineros que se han robado los políticos nuestros, con contadas excepciones, durante las dos últimas décadas, penalizando más aun a este pueblo con la imposición de otros gravámenes, que es obviamente la intención que se advierte, ante el déficit estatal dejado por aquellos, podría irritar sobremanera a esta maltratada sociedad, provocando el que la misma reaccione de mala forma, agresiva, y retaliataria. ¡Cuidado!

 “!¡Qué bien!”. Es muy fácil, querer resolver así el actual problema financiero estatal patente. Ahora, no sería lo más aconsejable tal proceder en estos precisos momentos, con las precariedades económicas que viene afrontando la sociedad nuestra, y los embates de la crisis sanitaria en curso, que luce poco controlable.

Recordar que, “hasta la belleza cansa”, como reza un refrán popular, es algo que se debe observar con mucha atención aquí. También, que se tiene un funesto referente pasado local, como otro extranjero hoy, en el sentido de lo que se trata.

En adición se siguen observando, los mismos amagos en contra de la corrupción estatal, aunque con nimios aprestos de persecución punitiva en el presente, respecto de la pasada, como la actual, en el marco laborar de un Poder Judicial cuestionable en ocasiones diversas, y tintado indiscutiblemente ese, por la politiquería vernácula.

Y, de otro lado, continua presente la connotada inseguridad ciudadana de siempre, que viene desde hace tiempo, entre otras “yerbas aromáticas” que se respiran en esta nación, desagradables por completo.

Luego, de qué cambio se puede hablar hasta el momento en este país, con relación a los nuevos mandamases que se tienen. Todo lo hecho con relación al presente ha dejado bastante que desear, según la opinión casi generalizada que prevalece; por lo que ya la población comienza a desesperarse.

Por supuesto que, la ciudadanía en pleno, se está sintiendo burlada una vez más, al extremo de que, según los rumores que circulan, se están gestando movimientos de protesta relativos; como, para promover las exigibilidades al gobierno, que se consideran debidas.

Previsible es que, de no lograrse los resultados apetecidos, podrían generarse pobladas con consecuencias impredecibles para la nación, que posiblemente traerían desbordamientos sociales de alta consideración; y, hasta ocasionar dar al traste con la poca paz de los dominicanos actualmente. Además, hacer tambalear incluso, las bases del poder político presente.

Ya este pueblo esta jarto de burlas, como de promesas incumplidas, por lo que hasta el mismo sistema de partidos que rige se podría ir de paro, para dar paso a un nuevo de régimen de fuerza en este país, en el entendido de que la llamada democracia representativa entre nosotros, es solo pantalla, y en la que nada más se gobierna para grupos selectos, padrinos, o socios de los que estén “subidos en el palo”.

Como se está ausente aquí de conciencia poblacional, y de los cumplimientos oficiales casi obligatorios, es obvio que, se están abriendo los caminos factibles para la llegada al poder de un dictador con una mentalidad avanzada, que venga en actitud de enmendar cuánto malo entre nosotros se tiene, y reciba un fuerte apoyo poblacional.

Entonces, qué se procure realizar los cambios exigidos por esta sociedad, para lo cual se sufragó últimamente; en especial, los que conciernen al combate efectivo en contra de la   corrupción casi generalizada que en Dominicana se verifica; y, que está en la base de otros males derivados, no menos dañinos, que afectan sobremanera a esta República…

Es previsible que, solo así podría continuarse en esta nación, viviendo, aun en contra del sistema, por los paradigmas que lo caracterizan, bajo el cuestionado esquema de gobierno que prevalece – democracia representativa -, con sus defectos y virtudes.

¡Atención, qué nadie se pierda; todo está muy a la vista!

Autor: Rolando Fernández

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En dominicana. es norma, seguir tirando piedras a la luna

Por los caminos que hasta ahora va este país, evidenciándose más de lo mismo cada vez, y teniéndose que afrontar situaciones tales como: pisoteo a la soberanía nacional; contratación de deuda externa hasta el tope; una prensa compuesta por mercaderes de información, más que todo: y, las falsas promesas de los políticos embaucadores, de esos que dicen con fervor, vamos a hacer, para nunca realizar nada.

Además, verificándose una inseguridad ciudadana a granel; la corrupción generalizada de estilo, a todo “galope”, como siempre, acompañada de una impunidad fehaciente; y, las prácticas deleznables de los ricos explotadores nuestros, queriendo ser más poderosos siempre.

Para completar el escenario preocupante, con una sociedad que luce robotizada casi por completo, con toda su atención puesta en hablar “basuras” por un celular, salvo aquellos ciudadanos que lo usan como herramienta necesaria, dentro de sus ejercicios profesionales.

También, donde además esta ´presente, el escuchar, como bailar reguetón, música urbana, etc., amén de “juquear”  sin control, teniéndose  en adición a esas prácticas, la moda de drogarse a cualquier hora. Obvio que, con esos “telones de fondo” descritos entre nosotros, ¿qué se puede esperar entonces?,  

Aquí nunca se va a resolver nada, por más intenciones que se trate de vender a la ciudadanía; y, cuando en realidad las haya, el agenciar las enmiendas requeridas, será como estar tirándole piedras a la luna; sin que esta sea una forma pesimista de apreciación.

Máxime, tal es la consideración, al momento de pensarse en el Congreso Nacional, tan mal conformado, que aquí se tiene, compuesto por ineptos y títeres en su mayoría; De otro lado, con un Poder Judicial, cuestionado en grado sumo, sin imparcialidad real. ¡Qué mutual tan poco esperanzadora!

Por estar el trabajo de esas instancias, en connotada tela juicio, y siendo parte del sistema imperante, ¡las imposibilidades!, respecto de encaminar las acciones correctivas de lugar, para bien de esta sociedad, en términos generales, se infiere, están más que a la vista

Tal sería el resultado esperado, infructuoso, mientras se continúe con la misma forma de gobierno que rige en Dominicana, siempre en el marco de la mal llamada democracia representativa, en la que toda cosecha, normalmente, es para un grupo selecto de políticos, y empresarios aprovechadores, sin importar que al resto del pueblo se lo siga llevando el mismo diablo, como dice la gente

Cuando se escucha hablar a determinados políticos, y comunicadores nuestros, no corporativos, y mucho menos de los llamados “bocinas pagadas”, independientes aquellos por completo, abordando y analizando determinadas ocurrencias nacionales de órdenes diferentes, de esas que le rompen un ojo a cualquiera, como dice la población, y que de ordinario se dan en esta República, se tiene que reparar con mucha atención, y reflexionar sosegadamente sobre los contenidos expresados.  

Y es que, a partir de los mismos se pueden advertir con facilidad los derroteros inciertos hacia los cuales está siendo dirigido este país   por todos estos políticos y politiqueros de nuevo cuño, con el patrocinio de los poderosos grupos económicos que los catapultan.

En ese tenor, más que obvio se reporta, que por displicente que sea cualquier ciudadano local, una seria preocupación constante habrá de asaltarle, debido a ciertos pronostico que se hacen.

Sí, vale reiterar que, todo es con el consentimiento de los inversionistas, seudo líderes solapados, que se destacan dentro del sistema de partidos políticos que se gasta la nación, bajo la denominada democracia representativa, que de eso no tiene nada, y en la que solo priman los intereses particulares, como grupales, importando muy poco la sociedad en sentido general, vale la recalcar, usada esta solo como tonta útil, para provecho en los sufragios electorales que se celebran cada cuatrienio.

Por las actitudes y las ejecutorias que analizan y describen esos profesionales independentes señalados, que hacen opinión publica imparcial, se advierte que, el referido sistema de partidos políticos entre los dominicanos tiene que estar a punto de colapsar; sino es que ya lo ha hecho, pues de más es sabido que, los mismos no son más que empresas disfrazadas, para hacer jugosos negocios desde allí.

Tantas burlas, despropósitos, y robos a las claras de un amplio grupo de estos políticos sin conciencia que aquí se tienen, ya merecen reacciones sociales enmendatorias de consideración, por parte de este pueblo estrangulado, que ha venido haciendo silencio desde hace años ¡No se puede estar esperando más!

Las circunstancias perjudiciales para la población de esta sociedad, por décadas, están induciendo a procurar un cambio de sistema gubernamental, desde el cual se piense más en nuestra gente; en las mejorías de vida, que amerita la forma de subsistencia humana nuestra, y que viene siendo golpeada sin control alguno. De otro lado, en cuanto se refiere al respeto debido, y salvaguarda de la soberanía nacional, un activo republicano más valioso.

También, en evitar cuánto sea posible, la afectación derivada del galopante endeudamiento condicionante con el exterior, ya que la nación está siendo hipotecada, o vendida con lentitud, a los prestamistas en el extranjero. ¡Hay que reducirlo significativamente!

¡Lamentable tener que así pensar! Pero, los males extremos que vienen “respirando” los dominicanos, encabezados por la corrupción estatal rampante; los enriquecimientos ilícitos, y burlones después; la inseguridad ciudadana; el descalabro institucional evidente; y, la descomposición social extrema, casi generalizada, entre un sinnúmero más de “flagelos”, cabe la reiteración, no dejan espacio, a no ser para otro tipo de gobierno:  un nuevo régimen de fuerza, encabezado por un dictador con una mentalidad avanzada, que venga a procurar los correctivos republicanos que ya urgen aquí.

Hace más de cinco (5) décadas esta nación padeció de un régimen totalitario agresivo, y hasta criminal, según algunos conocedores de la época, que si bien es cierto dejó algunos tristes recuerdos, no menos cierto es que, no todas sus ejecutorias fueron malas. De igual manera, se pinceló aquel periodo patrio, con acciones que bien debieron conservarse hasta los tiempos presentes.

Hubo de ambas cosas, como en la generalidad de los casos. Claro, desde entonces, solo se ha estado destacando, por conveniencias obvias, cuánto malo se hiciera a la sazón. Jamás hablar, y menos emular lo loable que se tuviera en aquel tramo de nuestra historia patria, inolvidable. aunque siempre lo hayan querido borrar del “mapa” interno.

Incluso, los factores de recordación a copiar que fueron dejados, con respecto a ese último espacio histórico republicano, los buenos claro está, se ha procurado borrarlos de las mentes de los dominicanos, para que nadie los recuerde, y pueda exigir emulación alguna. La mejor muestra, en parte, son los bienes de orden material, con perfiles históricos innegables. ¡Los han hecho desaparecer!, obras que pudieron incluso servir para exhibiciones de orden turístico.

Según afirman algunos estudiosos de la historia patria perteneciente a muchos de los países que han tenido regímenes dictatoriales por años, que luego de que los mismos han sido derrocados, se dan razones a lo interno de aquellos, que motivan de nuevo el regreso de una mano fuerte que los dirija.

Que están entre esas, amén de otras: los deterioros sociales a posteriori; y, los descalabros institucionales que se producen, como consecuencia de una democracia mal concebida, reportándose esa como puro libertinaje más bien.  “Se puede hacer lo que venga en gana”. Así se comienza a pensar de inmediato: libertad para todo; pero, sin deberes ciudadanos que cumplir. ¡“Qué bien!”

El retorno a lo “impuesto” nuevamente, la fuerza, para buscar enmendar y reponer el orden perdido, se convierte en algo obligatorio, casi inevitable por completo, por más que lo quieran impedir los poderes y sectores poderosos, que se estén beneficiando abiertamente de los despropósitos estatales, aunque afecten sobremanera a la población. 

Cuánto se puede asociar lo que ha estado ocurriendo en Dominicana, en relación con lo expresado, después que se produjera la caída del régimen encabezado por Rafael L. Trujillo, hace más de cinco décadas.

La dictadura del “Jefe”, como se le llamaba, sentó precedentes locales, de orden, respeto, e institucionalidad, según personas bien conocedoras de la época, aunque tantos hoy lo quieran negar. Pero, ¡se hace imposible hacerlo!, frente a las realidades concretas de descalabro a todos los niveles, que golpean a este país desde hace ya varios lustros.

¿Qué resulta chocante? Evidentemente, el hecho de que, muchas personas del presente, que están bastante empapadas de los males que desde hace tiempo vienen acogotando a esta sociedad; que los analizan, al tiempo de criticarlos. y que bien pueden comparar lo actual, con relación a lo otrora acontecido, cuando Trujillo, hacen mutis en ese orden.

Y, cuando tienen que referirse por alguna razón a aquel régimen, lo hacen de manera despectiva, y hasta acremente retaliatoria.  Nada de reconocer méritos atribuibles, como “emulables”, es lo que más que se evidencia.

Penosa actitud esa, ya que, según el parecer de connotados pensadores, qué no dejan de tener razón, a los fines de poder formarse los juicios más certeros posibles sobre cualquier particular, se debe tener siempre presente que: “nada es bueno ni malo; sino, que todo debe ser objeto de comparación”.

Ahora, siguiendo con el previsible retorno de un nuevo dictador al lugar en que ya estuvo, el tiempo que se tiene como promedio para el regreso de los gobiernos de fuerza que se han tenido con anterioridad, es un periodo que ronda entre los 43 y 45 años después, según los investigadores a ese respecto, lo cual significa que ya aquí estamos pasados hace rato, por lo que en cualquier momento se puede repetir ese patrón en esta República caribeña.

Por consiguiente, “¡Ojo al Cristo!”, partidos del sistema. Su preponderancia podría estar llegando al final; pues todas las condiciones en esta República están dadas, para que las botas vuelvan a reinar entre los dominicanos; ya que, la otra forma de concienciar a la gente, ¡qué son los libros!, resultaría bien difícil en este país, donde ya las personas no quiere ni siquiera leer periódicos.

Como se advierte, por cuánto se ha expresado, y el cansancio poblacional aquí presente, es muy notorio que, solo hacen falta los hombres que estén dispuestos a calzar las botas pesadas de estilo dictatorial, para dirigir una empresa de tal naturaleza, a los fines de que se acabe con la corrupción estatal; se imponga el respeto debido; y, se retorne a la institucionalidad necesaria en esta República.

Autor: Rolando Fernández

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¡Innegables realidades!

Según sostienen algunos hombres pensantes de estos tiempos, “la tecnología mal asimilada embrutece”; hace a muchos humanos brutos de ordinario; y, que tal condición, como es obvio suponer, bien se puede asociar con las diferentes acepciones principales del término, agregan, entre las que se destacan: ignorancia, torpeza, incapacidad, tozudez, etc., las cuales no se ven, claro está, pero que sí se notan con gran facilidad.

Que, la misma corroe por supuesto, las capacidades cerebrales; como, las habilidades naturales innatas en las personas; y, se lleva de encuentro, además, gran parte del fragmento divino de la Inteligencia Una, con que son dotados los hombres (general), para provecho de lo físico terrenal, e ir logrando en adición, la evolución espiritual correspondiente.

Procedería señalar, a manera de complemento, que es esa última la que subyace en todo lo creado; la que sostiene el Universo en su totalidad. Y, que aquellos pensadores, que se tornan imparciales al momento de opinar con respecto a la temática, están diciendo grandes verdades. También, que muy poco espacio para rebatir a esos se tiene.

Las muestras más fehacientes sobre el particular de que se trata son, las que se pueden observar a partir de los equipos llamados inteligentes en la actualidad, verbigracia, los teléfonos móviles, y demás, que han ido desplazando el pensar humano, sustituyéndolo por la “mecanización”, o el “automatismo” evidente; y, convirtiendo a las personas en adictas; esclavas sin duda de tales efectos, sin cuya disponibilidad de ordinario se sienten como, inútiles.

Muchas de ellas lucen como robotizadas, movidas solo por las señales virtuales que reciben en dichos aparatos; chateando sandeces muchas veces; escuchando mensajes de voz, como observando los videos-cámara que les son enviados, etc., de ordinario carentes de importancia.

Todo, con el agravante de la disociación humana que se verifica, y que afecta hasta los entornos familiares mismos, amén de lo tan denunciado por los que saben, respecto de los daños nocivos para la salud, que pueden llegar hasta el cáncer, y que producen las radiaciones de radiofrecuencia (ondas de radio) que emiten esos dispositivos, las cuales pueden hacer blanco en las partes más cercanas expuestas a  aquellos, dentro de la anatomía física de los flamantes usuarios esnobistas, allantosos, e inconscientes muchas veces de esa amaga realidad última.

Evidentemente, esa proclividad humana inducida desde hace ya algunas décadas, hacia depender la gente  casi con exclusividad de la tecnología, y que tal, no sea usada nada más que como soporte concursante, sino, al igual que  muleta sostén imprescindible siempre, más bien,  con el aguijón agregado de los aprestos mercadológicos manipuladores de estilo, forma parte del proyecto embaucador diseñado por los poderes económicos-políticos gravitantes, y dirigido al grueso de las sociedades del mundo,  en su afán indiscutible de dominación constante sobre esas.

Sí, en pos de un manejo más efectivo cada vez; que la gente viva distraída, y más aislada de sus realidades apremiantes en verdad, para   aquellos turpenes poder abrirse paso siempre, al tiempo de continuar llevando a cabo sus ejecutorias subyugantes, y despreciables, para tantos hombres justos que aún quedan.

Es obvio que, el que la gente esté “ensimismada” recibiendo y leyendo mensajes de texto; escuchando los de voz recibidos; u observando videos, hace que las manipulaciones a los segmentos sociales objeto se faciliten; y, por tanto, se les pueda conducir hacia donde se quiere, siempre con propósitos marcados.

En adición a eso, la prensa comprada localmente, caso Dominicana, en su mayoría, ofrece los concursos necesarios, a través de los medios escritos, o digitales, con la publicación de titulares premeditados, y bien llamativos, para desviar la atención social hacia donde se desea, circunstancialmente hablando; y, que la población se olvide de sus precariedades más perentorias, insatisfechas por el Estado; como de los peligros que acogotan, tal es el caso de la inseguridad ciudadana.

En dicho tenor, se puede ver que, con frecuencia eso ha venido ocurriendo aquí. Durante las últimas semanas, por ejemplo, se ha recurrido a los cacareos escritos, al igual que televisados y radiados sobre la añeja temática del aborto, y sus famosas causales; como, la aprobación definitiva del nuevo Código Penal Dominicano, en relación con la permisividad de dicha práctica médica.

También, aquellas referentes a la famosa cantaleteada reforma de la Policía Nacional; y, la ingesta de bebidas adulteradas por parte de la población, viejo eso, que se ha llevado ya a varios para el otro “barrio”; ¡muertos!  

Por igual está dentro del abanico actual, otro tema que periódicamente se aborda: el “bufeo” relativo al anuncio de un crecimiento económico, más que cuestionable, en el marco de un país deficitario presupuestalmente, en términos públicos, y hoy que viene siendo azotado por una severa crisis sanitaria – COVID-19 -, con escaseces hospitalarias y médicas de alta consideración a la vista, para poder enfrentarla, aunque se trate de solapar ambas realidades inocultables.

Además, enfrentando un nivel escandaloso de endeudamiento externo desenfrenado, hasta la coronilla, según se dice, y que se viene verificado entre nosotros desde hace años. ¡No es verdad que, cogiendo cuartos prestados, nadie crece en ese orden!, aun las mediciones “determinativas” se hagan en el contexto de los parámetros, y los indicadores que prescribe la denominada “ilusa ciencia” de las variaciones, estadísticas, promedios, y gráficos.

Son esas, entre otras entretenedoras, las cuestiones objeto de publicación presente, para desviar la atención social, que se han llevado de encuentro la mirada de la población, respecto de los problemas más acuciantes que aquejan a los ciudadanos de esta nación.

Tal situación pone en evidencia, que la adhesión hacia el uso alegre de la tecnología moderna, en términos más bien populares, que distrae mentalmente, no hay duda, está surtiendo efectos muy favorables para los grupos hegemónicos de poder, tanto nacionales, como extranjeros que gravitan en esta sociedad; la que pueden manejar a voluntad, y conducirla por los caminos que se quiere.

Los entretenimientos de carácter tecnológico, virtuales, inducidos a la gente en esta República, se muestran bien marcados. Es obvio que, está funcionando a cabalidad la estrategia de dominio propuesta por los grupos políticos-económicos, a través del embrutecimiento a todo dar que se va obteniendo, con base en el uso mal concebido por las personas de la tecnología al último guay de la moda, siempre presente

Pero, “es pa´lante que vamos”, como dice uno de los caciques políticos dominicanos. ¿Cuál será el destino entonces?, si se piensa en una población casi generalizada, con toda su atención puesta solamente en las pantallas de los teléfonos móviles, e inteligentes, “sustitutos de los hombres”, que se portan como aritos en las orejas, y siendo usuarias consistentes las personas de las “deformadas”, o distorsionadas redes sociales. ¡Tarea! 

Autor: Rolando Fernández

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Por fin se acaba ya, con ese show tan deleznable

Así podría calificarse el montaje que durante los últimos meses se estuvo escenificando, hasta que por fin se le puso término, a nivel de eso que, en nuestro país, Dominicana, llaman Congreso Nacional, institución que muy lejos está de ser aquello en realidad, por los perfiles en general, aptitudes, y actitudes atribuibles al grueso de sus componentes, tanto a nivel de senadores, como de diputados.

Otra vez más, se notó verificándose allí, el espectáculo de mal gusto, que de ordinario siempre se ha presentado, cuando se tiene que proceder a la escogencia de los nuevos miembros para la Cámara de Cuentas de la República, como sustitutos de los que ya han estado en esa entidad por el periodo correspondiente,  y que deben ser removidos cada cuatrienio, para dar paso a otros, de acuerdo con la normativa legal que rige en tal sentido.

De más es conocido que, nuestros legisladores, con honrosas excepciones, no representan a nadie en esta sociedad, salvo que se trate de los hegemónicos grupos económicos-políticos, o personajes individualizados dentro de ambos sectores, que tienen sus adeptos allí, como títeres al servicio, para que elaboren y aprueben leyes, como el dictar resoluciones que siempre vayan en su favor. El pueblo que votó, para que hoy aquellos “genuflexos”, en su gran mayoría, pudieran ocupar tales curules congresuales, con excepciones contadas, poco les importa.

Cabría apuntar que, para una efectiva selección, y escogencia oportuna, como definitiva de los miembros titulares a conformar el precitado organismo estatal, lo que más se tiene en este país son profesionales aptos, y con experiencia sobrada, con relación a los principales ejercicios requeridos para tales fines: Contadores Públicos Autorizados (CPA), duchos en auditorias, tanto interna como externa, y abogados, con méritos sobrados, no picapleitos en los tribunales de la República.

Por consiguiente, no hay que andar con esos innúmeros rodeos detestables, zancadillas, negociaciones vulgares, acuerdos de aposento, e interesadas búsquedas de consenso entre congresistas, representantes de políticos del patio, y los poderosos grupos económicos que gravitan en esta nación.

Los que ocurre es que, como es muy fácil de notar, todos los aprestos de elección en ese orden, y en consonancia con lo expuesto más arriba, están claramente tintados de politiquerías, conveniencias y favoritismos grupales, cuando no personalizados.

El asunto es, a quienes convenga tal o cual escogencia, en términos de fiscalización y control sobre las ejecutorias oficiales llevadas a cabo por determinados políticos, o grupos económicos poderosos, de esos que de ordinario patrocinan campañas electorales.

En nuestra humilde opinión, para las funciones de competencia que corresponden a dicho organismo estatal, independientemente de cuántas disposiciones adicionales, y oficiales, por supuesto, puedan existir, los ejercicios profesionales que deben ser exigibles, reiteramos, son los que indicamos más arriba.

Claro, solo que hay que procurar obtener los servicios de gente apta dentro de esos; y, que, en adición, se adviertan evidencias persuasivas de que se podrá trabajar con independencia mental plena; es decir, sin ataduras de ningún tipo. Lo difícil de que esto último pueda ser así, es lo que aleja a muchos calificados de aspirar en el sentido de lo que se trata.

También, como forma de provocar mayor entusiasmo al momento de reclutar, se deben hacer sólidas promesas, respecto de que los informes necesarios que se rindan serán recibidos, dándoles el curso que proceda; y, que se actuará en consecuencia, según lo ameriten las circunstancias. Que las observaciones y recomendaciones incluidas en los mismos no caerán en el vacío, como es la costumbre; sino, que se actuará como proceda hacerlo.

Ahora, la verdad es que, en el marco de los gobiernos que aquí se estilan, capitaneados por políticos inversionistas actuantes dentro de ese ejercicio, busca lo de ellos, que siempre van en procura de recuperar lo gastado para subirse al “palo”, tan pronto llegan al poder, con un jugoso adicional, el intentar obtener personas meritorias para controlar y fiscalizar las ejecutorias estatales objeto, sin que medien negociones y componendas previas, se torna bien difícil, por no decir casi imposible.

A propósito, “Persiste tranque para elegir cargos DP y CC”. -Titular de prensa-. Defensor del Pueblo y miembros de la Cámara de Cuentas. (Periódico “Diario Libre”, del 12-4-21). En ese tenor, y cuando el “pleito” completo aún estaba en su buena, dijo Rubén Maldonado: “si ninguna de las fuerzas políticas cede no habrá Defensor del Pueblo ni Cámara de Cuentas”. ¡Qué esperanza! Parece que tuvieron que ceder, ¿verdad?

Las funciones del precitado organismo público, por la forma en que el mismo debe ser constituido, a voluntad de los políticos destacados a nivel del Poder Ejecutivo y el Congreso de la República, jamás podrán estar exentas de un tintado de tal naturaleza, caracterizado por intereses personalizados y grupales, asociados con el partido oficial de turno.  Cada cual va a procurar protección y defensa, con relación a las ejecutorias impropias que se lleven a cabo.

¡Y entonces! Es de ahí que vienen todos los forcejeos y las zancadillas que se registran en el Congreso Nacional, en cuanto a la escogencia de los jueces de que se trata. ¡Senadores y diputados están coloreados todos políticamente!

En virtud de lo expresado, la gran pregunta que asalta es: cuál sería la mejor forma de selección para los miembros titulares de ese organismo fiscalizador, en pos de que verdad se pueda realizar una efectiva labor de auditoria, con la presentación de los informes debidos, en que se incluya la recomendación de los controles internos pertinentes, en todas las instituciones del Estado nuestro, aun estén dirigidas por los políticos que designe el Poder Ejecutivo.

¡Tarea para los abogados, políticos, “analistas de fuste”, o sólidos, y ciudadanos pensantes de este país!, teniendo bien presente los personajes que predominan para ser electos como jueces titulares del precitado organismo de fiscalización, que normalmente son políticos. Además, “qué entre bomberos, no se pisan la manguera”, como reza el dicho popular, que bien aplica en te caso; se cubren unos a los otros; y eso, procede evitarse.

Hay que idear entonces, una nueva forma de selección para los jueces de la Cámara de Cuentas de esta República, en procura de estructurar un 0rganismo que en realidad funcione como debe ser; no que continúe siendo otro “elefante blanco” más de los tantos que aquí se tienen. De lo contrario, se proseguirá siempre con el mismo show politiquero congresual relativo.

En esta oportunidad última, aunque se ha estado insistiendo bastante en destacar la apoliticidad que caracteriza a los nuevos miembros titulares seleccionados para la Cámara de Cuentas, procede decir que, en torno a dicha condición, “más vale la pena creer en eso, que ponerse a averiguarlo”, como reza un decir popular. ¡Apolíticos!, un personal escogido a partir de negociaciones innegables entre partidos del ruedo local. “¡Bueeno!”

Finalmente, se debe precisar antes de concluir, que esos jueces que en lo adelante encabezarán el precitado organismo fiscalizador, no solo ellos van a poder hacer el trabajo que corresponde, sino que necesitarán de equipos de apoyo selectos competentes; de gente que no les falle, en términos de eficiencia y oportunidad; pues, “ningún capitán sin soldados gana batalla”, como dice una máxima popular.

Por consiguiente, el “batallón” de técnicos calificados a dirigir, hay que agenciarlo de inmediato.      ¡Para esa diligencia, tan importante, no se debe esperar!

Autor: Rolando Fernández

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