La economía marcha bien. ¿Será eso en este país?

Qué contradicción más llamativa se verifica, de ser tal cosa aquí. ¡Indudable!, ¿verdad? No se tiene que ser ducho en la disciplina de los pronósticos, gráficos, promedios, y un léxico muy especial, incomprensible por muchos interlocutores oyentes, para darse cuenta de la falta de correspondencia entre el bien, como la estabilidad de la economía que se aseveran en Dominicana, y la cruda realidad que vive un amplio segmento de la sociedad en esta nación.

Los “cacareos” relativos de las autoridades monetarias nuestras ante la misión de los tecnócratas pertenecientes al Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitan la República en estos días, dizque para “evaluar el desempeño macroeconómico desde sus perspectivas (“consultas correspondientes al Artículo IV del Acuerdo Constitutivo de ese organismo”) -, según reseña aparecida en la prensa local -, distan bastante del modus vivendi de la gente aquí, caracterizado por suficientes penurias, y carencias innúmeras de todo tipo.

Una pregunta que asaltaría a algunos pensantes en este “solar” es, y por qué esos prestamistas internacionales, “injerentes” en grado sumo, respecto de los asuntos internos de los países con que tratan, no hacen lo mismo con el micro de allí, para que sepan lo que en verdad pasa a ese nivel. Ahí es que “la pintura es dura” para los pueblos empeñados con el exterior, verbigracia, el nuestro. Todas las medidas recomendadas por esos “sabiondos” repercuten sobremanera en tales litorales.

Al parecer, sobre ese ámbito tan importante, poco interesa evaluación alguna, cuando el objetivo real subyacente es la concesión de algún nuevo empréstito, que debe ser lo que anda buscando en el fondo la gente de esa entidad, administradora de los excedentes de capital de los ricos del mundo, entre otras, y a los que hay que buscarles mercado para su colocación.

Se supone que, de alguna forma esos logros tan marcados de que se habla en el orden de lo tratado, según las puntualizaciones internas hechas, deberían trascender hasta un porcentaje significativo de la sociedad local, en términos de la satisfacción de las necesidades más perentorias que acosan a la misma, y que incluyen las concernientes a tan importante servicio, como aquel de la salud, y conexos, entre otros.

En cambio, lucen esos más ausentes, e inalcanzables cada vez, pese a las alharacas halagüeñas que se hacen en el sentido de lo que nos ocupa. Claro, que las cosas serían distintas, si no fueran las puras demagogias y politiquerías de estilo acostumbradas, en el marco de la llamada posverdad, para engatusar a los ingenuos, en voces de los gobernantes modernos y sus “acólitos” más directos.

Sí, está presente en esas afirmaciones del bienestar económico y estabilidad, la indicación de que se sigue jugando con la inteligencia ajena en esta República, y usándose el “bobo” para la población del crecimiento económico verificado en el país, el mayor en la región del Caribe, que dizque oscila entre un 6 y 7% del PIB. ¡Creíble eso nada más en papeles!

O, la necesidad de que todos esos indicadores arcaicos a que se hace referencia como muy efectivos, van a tener que ser revisados, cuando no redefinidos, de manera tal que reflejen situaciones más reales sobre los comportamientos de las economías.

Eso, por un lado; y, por el otro, en lo que respecta a nosotros  los dominicanos directamente, los tecnócratas de la disciplina, – Economía -, van a tener que complementar sus análisis y proyecciones, llevadas a cabo en lujosos despachos, con muy buen aire acondicionado, dándose sus “baños pueblerinos” de cuando en vez, y respirar un poco el hedor de las miserias callejeras que se tienen; como, el que emana de los populosos barrios carenciados existentes.

También, hacer uso del transporte público de pasajeros utilizado en Dominicana, aunque en algo se les ensucien los caros vestuarios con que se exhiben. Ahí sí que se recogen valiosas y concretas informaciones relativas, sin adornos ni demagogias.

De lo contrario, les va a ser muy difícil pegar con sus pronósticos, y calificaciones después.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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A Dios no se le pide nada; sí procede agradarle siempre

Cuán equivocadas viven muchas personas que se autodefinen como religiosas, y que solo les hace inclinar hacia el Gran Arquitecto del Universo, el pedir ayuda para que Él intervenga en la satisfacción, o solución, de sus necesidades físicas perentorias

Incluidas dentro de esas están, aquellas que tienen que ver con la salud directamente de la gente, producto muchas veces de las desaprensiones precedentes en que se ha incurrido; o, que constituyen karmas punitivos más bien, que provienen de vidas anteriores, y cuyos efectos a conquistar constan en el prediseño de la corriente de vida que se esté cursando en la actualidad.

¡Craso error!, religiosos solo para pedir, nunca para representar terrenalmente al Creador, misión real para la cual se concibió todo hombre, según los que saben, a su imagen y semejanza, la “Idea de sí Mismo en Expresión”; pero, no en lo que respecta a lo físico, raza, color, y sexo, etc., como es lo que de ordinario se cree.

Tal similitud atribuible, de acuerdo con los más altos entendidos, sí tiene que ver con las Tres Personas en Uno: Padre, Hijo, Espíritu Santo. “Dios es un hombre blanco, con barbas y pelo lacio”, tal piensa la mayoría de religiosos confundidos, claro está.

“¡Ja, ja!” Pero, ocurre que, según dice en la misma Biblia Sagrada, al alcance de todos, “Él nadie le ha visto jamás”, (Libro de Juan).  Se deduce entonces, una enorme capacidad de imaginación en los llamados creyentes convencionales. ¡Debido a eso se infiere, qué todo es un invento, en el marco de la mente humana.!

Por eso es que, adherirse a los convencionalismos, hace tanto daño con relación a la espiritualidad aplicada, como a la evolución necesaria a cargo de la especie humana. Se requiere investigar, y no limitarse a decires nada más, aunque provengan de donde sea.

Según dice una de la Leyes Espirituales que rigen para el “juego” de las Almas en este plano terrenal, “Como es arriba, así es abajo”. Es entonces obvio que, en ambos espacios, o litorales, las cosas hay que ganárselas; que nada se regala aquí, tampoco allá; y, evidentemente, todo el mundo recoge lo que se siembra. Por tanto, son los pensamientos, actitudes y acciones los que luego supeditan el devenir, o futuro particular más bien, de los hombres todos (general).

Extrapolando, si cabe el término, los comportamientos observados en este plano de la materia física densa, hacia los sutiles, entendiéndose como tales el Universo inmanifiesto, que siempre deben estar aquellos en correspondencia con los mandatos divinos direccionados, como con los prediseños existenciales de orden – “nunca errar en el blanco”, refiriéndose a esos, que es el significado de la palabra pecado en el idioma griego – las respuestas deseadas, a manera de premios, o milagros, desde allí, siempre habrán de llegar, sin la necesidad de nada tener que pedir. ¡Todo se recibirá cuando convenga!

Ahora, ¿qué no es conocido allí?, sería la gran pregunta. Y precisamente, partiendo de tal supuesto, podrían concederse dispensaciones a los humanos, como gratificación por los comportamientos observados, pídase o no ayuda, dejándose algo de lado la inexorabilidad de la Ley de Causa y Efecto, ya sea de forma total o parcial.

Cabe señalar antes de proseguir, que, según las enseñanzas espirituales, todo hombre siempre tiene compañía divina.  Entre otras, la de un ángel guardián que protege y anima (la voz de nuestra conciencia); un guía espiritual: una entidad que ha vivido antes en la Tierra, y que luego de desencarnar, se ofrece para ayudar a sus hermanos que han quedado en el planeta; como, ángeles (ayudantes más “cotidianos” del Creador, podría decirse), y arcángeles, encargados de supervisar el plan general evolutivo en el plano físico. También se habla de espíritus desmaterializados de familiares fallecidos, o amigos, que se prestan para ofrecer orientaciones a los deudos que los han visto partir, hacia su verdadera casa, transitoriamente o no.

A todos ellos se les puede pedir interceder ante la Fuente, el Padre Supremo, para que derrame gracias sobre sus criaturas terrenales frente a determinadas situaciones. ¡Lo hará si es Su Voluntad! Esos espíritus invisibles accederán ante una solicitud previa de auxilio, de esas que se elevan cuando “se tiene el agua al cuello”, como se dice, siempre que su accionar no interfiera con el sendero evolutivo que se esté recorriendo de momento. Se debe recalcar que, la ayuda hay que pedirla, ya que esos seres nunca intervendrán en la corriente de vida de los humanos, mutuo propio.

Claro, las cosas todas ocurrirán en el momento que más convenga al curso evolutivo del Alma de que se trate, sobre lo cual decide y controla el “Hacedor de Todo”; el que permite que podamos ver, aunque a Él no, la Divinidad Suprema.

De ahí, el que con frecuencia se crea que muchas peticiones (oraciones) no tienen respuesta alguna, por negativa del Creador. Pues, no, cabría decir. Lo que pasa es que, según las enseñanzas esotéricas connotadas, no siempre, tras ser elevados los requerimientos, es el tiempo preciso para responder; o, que tampoco nada aún se ha hecho para merecerlo.

¡Qué se haga su Voluntad siempre!, es lo único que se debe pedir al Padre en los Cielos, como se diría popularmente, aunque algunos no lo consideren así. A Dios no hay que pedirle nada más. ¡Él todo lo ve, y sabe cuándo dejarse sentir, o intervenir directamente en lo que sea.

Sí, agradarle siempre, a través de la observación sostenida a sus leyes y mandamientos; de la manifestación del amor incondicional, qué es Él Mismo, por parte de sus Atributos divinos terrenales ideados, en este caso los hombres (general); como, el amar al prójimo como a sí mismo; y, nunca desobedecer la considerada “Regla de Oro”, que Jesús el Cristo, durante su Ministerio, recomendó, en Mateo 7-12, Sagrada Biblia, y que más o menos así resumida dice: “no hacer a otros, lo que no guste para ti”.

Con esas cosas, sí es que se agrada a Dios, y las bendiciones, al igual que toda ayuda y dirección de lo Alto, de seguro se recibirán, sin pedimentos alguno. Vendrán como las lluvias inesperadas, cuando la Madre Tierra necesita refrescarse. ¡Claro, todo será en su oportunidad!

 

Autor: Rolando Fernández

Porque no hay oposición política en Dominicana

Solo los “caciques” morados al bate! Aquellos que se creen dueños absolutos de la única entidad política en el país, creíble otrora, por quien fuera su creador, mentor y líder supremo exhibible, el maestro Juan Bosch, son los que solamente están parados en el “home play” para batear, como se diría en el argot beisbolero, y recibir los cómodos lanzamientos de una serie de lambones, chupa medias, y busca cheles, como la gran ayuda para que cualquiera de los dos alcance el poder en el año 2020, y se continúe con las mismas patrañas y burlas en contra de este pueblo, que luce anestesiado, como el humano que está en espera de una cirugía mayor, si cabe el símil. Parece que no hay más dominicanos aptos, para dirigir los destinos nacionales.

Claro, se está haciendo provecho de la maltrecha oposición política existente en el país, si es que como tal se le puede considerar, compuesta por un grupúsculo de advenedizos buscando solo lo suyo también, como de gente que ya quemó todos los cartuchos, pero que está inconforme con cuánto antes consiguió, en desmedro de los haberes estatales.

Por supuesto, todo hay que consultarlo, y coordinarlo con los caciques morados sobre el tapete, o sus adláteres en defecto; sino, la pieza musical no sale bien, la cual tiene incluido cinco acordes básicos: una eventual reelección del mandatario actual; la conformación de un nuevo traje para la Constitución de la República, que permita el reenganche oficialista presente;  el retorno de uno que ya fue, dentro de las alicaídas huestes moradas, que ahora está pensando hacer lo que no hizo durante sus doce años de gobierno; celebración de las primarias para escogencia, abiertas, semi-abiertas, o cerradas; cómo buscar los cuartos para cubrir el nuevo invento; y, finalmente, la automatización del proceso electoral venidero. Todo eso, si no es que algo más se le pega al CD presente.

A esos respectos, la oposición de los seudo contrarios a lo que se tiene, que vienen haciéndole el juego al partido en el poder, se les procura solo opinar de “soslayo”, como para que no digan, y las figuras más destacadas entre ese conjunto de advenedizos, trepadores en su gran mayoría, como de gente quemada ya políticamente hablando, se muestran anuentes, debido a que reconocen las pocas posibilidades que tienen para alcanzar la presidencia de la República; o, bien saben lo que en verdad quieren: subirse al tren estatal que se pueda.

Lamentablemente, mientras los políticos del patio bailan ese despreciable “popurrí” electorero, los problemas acuciantes para esta sociedad continúan in crescendo. Ninguno de esos turpenes mira para ellos, que no sea para andarse con las demagogias de estilo, y justificar la indiferencia, o falta de atención a los males presentes, por la falta de recursos presupuestarios.

La verdad es que, cuando cualquiera repara, y se detiene a pensar sobre el actual panorama político nacional, las conclusiones a las que de seguro arribará son: que este pueblo hoy en verdad no tiene doliente alguno; que ya los hombres en este país se acabaron; que esta sociedad solo está “pariendo” parásitos humanos, entre los que se encuentran: homosexuales, megadivas (trabajadoras sexuales), y delincuentes a granel. ¡Qué esperanza, mamacita!

Además, que ya en Dominicana están dadas todas las condiciones para la instauración de un régimen de fuerza, como el que otrora gobernara; y, que sería la única de forma de sacar este país del camino hacia el derrocadero bastante profundo a que viene siendo conducido por las esferas de poder enquistadas, o establecidas con firmeza aquí, desde donde difícilmente jamás podrá salir.

¡Bueno!, más que concluyente resulta entonces: aparecen los hombres opositores de pelo en pecho, para exigir nuevas condiciones de manejo en el Estado nacional, y al mismo tiempo   conquistar ciudadanos pulcros, como aptos para dirigir el mismo, o se verá acabar de hundir la nación dentro de poco tiempo. ¡No cabe duda de eso!

La otra alternativa correctora sería, el que esta sociedad, ya “jarta” de tantas burlas, patrañas, endeudamientos con el exterior, corrupción, delincuencia, inseguridad ciudadana, etc., como el antinacionalismo evidente, patrocinado por algunos políticos de nuevo cuño, que promueve una desvalorización total de los símbolos y valores patrios, se incline por un “gobierno de botas”, que procure “ponerle cascabel gato”, como reza el refrán popular.

 

Autor: Rolando Fernández

 

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A dos años, y más, los efectos “INTRANTIANOS” no se ven

Después de tantos forcejeos, alharacas a granel, reuniones entre la autoridades locales y los pseudo sindicalistas pertenecientes al área del transporte en el país, congresistas, etc., a los fines de lograr la aprobación y promulgación (24-febrero) de la Ley 63-17, sobre “Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial”, considerada en su momento como la “panacea” resolutoria del mayúsculo caos, desaprensiones y temeridades, jamás vistos a nivel de esa  área, se  continúan desarrollando las actividades a que se refiere la misma de igual manera; quizás yendo de mal en peor cada vez, entre los dominicanos.

Vergonzosas y deprimentes se tornan esas acciones, las cuales constituyen el mejor espejo para cualquier analista u observador, con relación al desorden, anarquía, falta de respeto, institucionalidad, como de autoridad evidente, que se verifican en esta República, con traslación hasta todos los demás sectores nacionales.

Solo hay que disponerse a transitar por las calles y avenidas de la nación, a horas pico, principalmente, para percatarse de lo que en realidad viene ocurriendo en tal sentido. ¡No hay que hacer mucho esfuerzo!

Ahora,  si la decisión es hacerlo como peatón, a pie, se debe tener sumo cuidado, para no tropezar con los vehículos estacionados sobre las aceras,  obstruyendo el paso, o que algún motorista se lo lleve de encuentro, de esos que se desplazan desaprensivamente sobre las mismas, para evadir los taponamientos de automóviles, que ya se han convertido en una costumbre aquí, a  veces hasta provocados por los mismos agentes de la AMET, siguiendo esos líneas superiores bajadas, según la percepción que tienen algunos ciudadanos, para provocar mayores consumos de combustibles, mientras se está varado. Constituyen aquellos, cabe agregar, una de las alcancías del Gobierno.

¡Muy lamentable y desconcertante!; pero, a dos años de haber sido promulgada la precitada normativa, para un orden público tan necesario, y de entrar en vigencia, a partir de que fuera designada la directora del referido instituto, en los primeros días de julio del 2017, los resultados apetecidos no se alcanzan a ver por ninguna parte.

Todo se ha circunscrito a recabar informaciones, dizque para edificación, sobre aspectos lacerantes en ese tenor, que están más que a la vista, desórdenes y caos fehacientes; preparar reglamentos que se quedan nada más que en papeles; como, a muchos bla, bla, bla; titulares para entretener a la población en los periódicos; y, a las chácharas de las bocinas pagadas que mantiene el INTRANT, para hacerle coro.

En lo que sí están haciendo marcado hincapié es en la imposición de multas aplicables a los infractores, con un incremento que luce hasta abusivo, mínimas: hasta RD$10,000, sí son tomadas en consideración las condiciones económicas del grueso de la sociedad dominicana.

Total, aunque todo en ese sentido se quede tal cual está, nada se va a resolver, que no sea satisfacer los aprestos recaudatorios del gobierno. Es obvio que, la gente se habrá de inclinar acá por menos pagar; y, que la rabia continuará, aunque se procure matar el perro de esa forma.

Los males tan profundos que se tienen dentro del sector transporte aquí, dada la envergadura que ya han alcanzado, amen de las desobediencias alarmantes que la ciudadanía inconsciente observa, no se van a resolver con puniciones pecuniarias, por altas que sean. ¡Se necesita de mano dura para eso!

Por ello, se van a tener que definir y aplicar medidas más contundentes. Si es posible, hasta incluir la detención, y prisión carcelaria, en los casos de las flagrantes infracciones acostumbradas a la ley correspondiente, como los recurrentes irrespetos todos, en que se incurra alegremente.

 

Autor: Rolando Fernández

Eso poco importa a los que gobiernan

La verdad es que, cuando las sociedades se degeneran por completo, todo civismo ciudadano tiende a desaparecer como por arte de magia; deberes y responsabilidades del grueso de las personas, a observar con relación a los demás congéneres, y otros elementos importantes, se ignoran sin contemplación alguna.

Los derechos de propiedad, sin importar que los bienes muebles, o inmuebles, pertenezcan al Estado, al sector privado, o al pueblo en general mismo, se burlan alegremente, se sustraen, o se destruyen, a pesar de cuántas normativas legales rijan, en términos de protección, y respetos contemplados hacia los mismos.

Para percatarse de esa deplorable situación que precede, en este país, considerado casi selvático ya, solo hay que transitar, a pie preferiblemente, por lo alrededores del “Jardín Botánico Nacional”, Dr. Rafael Ma. Moscoso, una obra tan beneficiosa para la salud de la gente aquí, y reparar en los deterioros que allí se observan, como consecuencia de las desaprensiones de tantos malos ciudadanos, inconscientes de sus deberes cívicos.

Todo, producto del maltrato, como descuido de que son objeto sus otrora hermosas zonas verdes laterales, matas ornamentales, y los frondosos árboles que fueran allí sembrados; como, de los robos inmisericordes de grandes pedazos de su valla metálica perimetral colocada, y de otras verjas complementarias en zonas de hondonadas peligrosas que existen en el lugar

También, se llevan las tapas de hierro dispuestas para las aperturas del sistema pluvial, y las alcantarillas cloacales, ubicadas sobre las aceras peatonales, sin pensarse de los riesgos probables que corren las personas que se ejercitan a diario caminando por el área. Y, en fin, de todo lo vendible, de “Fe”, que se encuentre por esos alrededores, se procura sustraerle.

Cuánta inconsciencia ciudadana, por una parte, y de autoridad en esta República, por la otra. Los gobiernos, tanto central, como municipal aquí, se han olvidado de los cuidos y preservaciones necesarias de los bienes públicos en general. Solo algunas cosas relativas se observan cuando se está en campañas electorales. Mayormente entonces, se hacen promesas, y luego todo se queda en carpeta, nunca aparecen los cuartos para hacer nada de carácter social, correctivo.

Por lo visto, habrá que reeditar de nuevo en Dominicana, la “CARTILLA CIVICA PARA EL PUEBLO DOMINICANO”, de cuando la llamada “Era de Trujillo”, (1951, sexta y última edición), “cuya redacción en principio estuvo a cargo de Ramón Emilio Jiménez, y que se instruyera a la sazón, ser adoptada como texto oficial por el Consejo Nacional de Educación. Fue recomendada por su autor a todos los dominicanos”. (Véase: “Trujillo: monarca sin corona”, de Euclides Gutiérrez Félix).

Quizás imponiendo otra vez las enseñanza allí contenidas, aunque es probable tengan que ser ampliadas, por la profundidad de los males presentes, se contribuya con la educación de este pueblo, que hoy luce como salvaje en un alto porcentaje; donde “na’ e na’, y to’ e to’”, como dice el relevo generacional presente; en el que nada se respeta, y las leyes solo se tienen para adornar los anaqueles de los juristas; y, cuando no,  para defender los intereses de los adinerados, como de los  político en ejercicio del poder.

 

 

Autor: Rolando Fernández

¡De muy difícil aplicación es esa medida en Dominicana!

Sería una bendición, eso de ver vehículos sin gomas lisas, ni deterioradas en grado sumo, transitando por nuestras calles y avenidas. ¡Esperemos, para ver si es que se logra!!

Aunque las disposiciones emanadas  del INTRANT por lo regular se quedan solo en papeles, como en las palabrerías de las “bocinas” de que se vale ese organismo estatal, solo para cacarear las decisiones que desde allí procedan, ya que por lo visto, los efectos reales de las mismas no se notan, ojalá que a esta última se le ponga caso, por la importancia  que reviste esa, en términos de evitar los riesgos probables que corren los conductores de vehículos, como también las personas que se lleven a bordo, por peligros tan notorios en los que no se repara.

Qué de lo contrario, se obligue al cumplimiento de la medida, sin distingo alguno, o los padrinazgos de estilo a nivel local. En este país, dado el desorden casi generalizado que prevalece a todos los niveles, ya no se puede estar andando con “paños tibios”, como se dice popularmente.

En ese tenor, nos referimos a la Resolución Regulatoria 002-2019, mediante la cual se dictaminó, “que no podrán circular los automóviles o camiones que posean las gomas en malas condiciones, remodeladas, recauchadas, y caducadas; incluyendo las que hayan ingresado bajo el régimen de admisión temporal sin transformación y que no cumplan con las condiciones establecidas”. ¡Ay mamacita! Eso luce como un sueño, en este “solar”. (“Listín Diario”, del 26-2-19, página 2ª).

Aunque quizás sea uno de los esfuerzos correctivos más difícil de observar por parte de los conductores, todos, por razones diversas, que incluyen los aspectos económicos, obviamente, como el supervisar y llevar a efectos las verificaciones debidas, en lo concerniente a las autoridades competentes, por las situaciones caóticas que se verifican dentro de ese sector, las acciones en pos de forzar el cumplimiento debido con respecto a tal iniciativa, ¡hay que llevarlas a cabo, aunque sea con mano dura! Desórdenes de ese tipo, no se debe proseguir permitiéndolos más, pues se pone en juego, por lo regular, la vida de muchas personas.

Hay que imaginarse, si disposiciones relativas a enmendar comportamientos y actitudes choferiles rutinarias, impropios por completo, que están más que a la vista, se violentan alegremente en las narices de la pseudo autoridades, verbigracia, el tráfico de camiones por cualquier carril, y a la hora que sea; los taponamientos que producen las llamadas “guaguas voladoras”, varadas en las esquinas esperando pasajeros; los estacionamientos sobre las aceras peatonales, como en ambos lados de calles y avenidas, etc., qué no será con esa que de ahora se trata – exigibilidad de gomas en condiciones óptimas para todos los vehículos -.

¡Bueeno!, ojalá que en esta ocasión se pueda, y no vaya esa como las demás, al zafacón de las desobediencias acostumbradas en este país, por el lado de los que se aspira a regular; y que, tampoco haya “resolutado” el INTRANT en tal sentido, para satisfacer deseos comerciales de algún importador de gomas ligado a la presente gestión de gobierno en esta República, o funcionario connotado del mismo.

Por los referentes que se tienen, no sería raro ver, que se esté aspirando a satisfacer complacencias reciprocatorias con tales turpenes de ese ramo mercantil; igual que “compañeriles”, dentro de las huestes moradas, tal parece esta del presente, a pesar de la fehaciente problemática social que se intenta resolver, muy necesario. ¡Se pueden dar esas aquí!, aprovechando claro ambas circunstancias.

Eso, en parte, por la forma (60 días calendario plazo), y momento escogido. La similitud con otras acciones anteriores de supuestas regulaciones sectoriales introducidas, es innegable; máxime, cuando se asocia con el proceso electoral a celebrarse en el próximo año 2020. ¡Obvio, se habrá de necesitar apoyo partidario, y patrocinios económicos externos a esas organizaciones.!

 

Autor: Rolando Fernández

 

¡Cuántos así lo expresan en Dominicana!

Qué difícil se hace para personas que aún permanecen “encachadas” con los valores ético-morales, culturales, e intelectuales, como patrióticos, además, que otrora adornaban a un gran segmento de los ciudadanos de este país, convivir en el marco de una sociedad transculturizada, y degenerada casi por completo, como lo es la nuestra en el presente. ¡Es esa percepción, una cruda realidad innegable!, cabría agregar en adición, sin temor a equívoco.

Echar un vistazo hacia atrás, y comparar los tiempos, lo dice todo, y deprime sobremanera a cualquiera. Reparar de qué forma todo se ha ido a pique entre los dominicanos aflige en gran medida. Y, ver que las tribus sanguíneas se les considera en la actualidad como un grupo cualquiera, solo para estar acompañado, y ostentar representación social.

Ahora, jamás ese pequeño conglomerado se le tiene como el “torno” imprescindible para “troquelar” caracteres y patrones de conducta, que luego contribuyan con los comportamientos aptos y loables que demanda la sociedad en general, tal en el pasado la crianza hogareña procuraba, como fuente inequívoca de la que todo depende, con el concurso de una óptima educación escolar. Claro, eso era cuando había verdaderos padres que estaban conscientes de sus responsabilidades y deberes respecto de los hijos que traían al mundo. ¡“Hoy solo se fabrican”!

Cuando los vástagos son “formateados” de esa manera, difícilmente les impacte, tras su integración a la vida pública, la podredumbre social que a su alrededor pueda verificarse. Tampoco les afecta la penetración cultural impropia inducida desde los poderes políticos y económicos regentes, en pos de robotizarles, y así manejarle a voluntad, como es lo que hoy se produce en Dominicana.

Mucho menos se dejarían engatusar con la oferta de un pica pollo, bebidas alcohólicas, o alguna limosna económica, para que vayan a sufragar en favor de los adheridos a la llamada “posverdad”, como herramienta de conquista, para atraerles y engañarlos, al tiempo de burlarse de ellos cada vez.

Es a través de regenerar la célula primaria de la sociedad – LA FAMILIA -, que grandes cambios conductuales que favorezcan podrían producirse en esta nación. Hay que volver a “encachar” los vástagos a la antigua entre nosotros; como, a despolitizar, y restar comercialización en el sistema educativo local, para eficientizarlo; que el mismo logre su cometido complementario. ¡Son los correctivos más viables y efectivos a introducir hoy aquí!

¡Cuántas verdades desoídas, lamentablemente!