¡Justicia, queremos justicia!

Justicia: “Principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde”.(Red de la Internet).

De observarse ese principio entre nosotros, se puede castigar siempre como es debido, por casos particulares específicos acaecidos, u otros, como es lo que espera la ciudadanía.

Ahora, eso no significa que con dicho proceder solamente, se vayan a erradicar tan terribles males envueltos, como por ejemplo son, esos de la delincuencia y la criminalidad, temáticas aquí abordadas, qué es lo que más se debe procurar.

Entones, nada de “muerto el perro y se acabó la rabia”. Pues, de actuarse así, en el tenor de lo aquí tratado, al igual que con relación a otros males sociales que atacan, esos flagelos continuarán como siempre su agitado curso.

Tal se intitula este trabajo, es lo que más se escucha pronunciar a familiares y amigos de aquellos que resultan víctimas de los tantos antisociales que ahora se tienen en Dominicana, haciendo “barbaridades”, y que se inclinan de ordinario por acciones como las señaladas.

Sí, de esos que optan por asaltar con violencia marcada; matar a otras personas por celos, problemas pasionales; realizar trabajos de sicariato; cuando no, por asuntos relacionados directamente con el consumo y tráfico de drogas narcóticas, los llamados “ajustes de cuenta”.

Claro, eso de pedir justicia en este país, por la ocurrencia de tales hechos, conociéndose de antemano como se bate el cobre dentro de esa área aquí, en la que con frecuencia no se actúa con la “ceguera” necesaria, como tampoco siguiendo el llamado debido proceso. Luego, se reporta el pedimiento de aquellos, como estar tirándole siempre piedras a la luna.

En ese sentido, nos referimos a lo que se puede esperar, con respecto al rol cuestionable que vienen jugando los representantes dentro de ese sector entre nosotros, con las excepciones de siempre, claro está. Se trata de jueces, fiscales, abogados, como de los mismos cuerpos del orden competentes, y otros, qué son no ajenos al gran problema. 

Dentro de esos, los que se tenían antes como colaborares de la justicia   – abogados -, ahora fungen más bien como cómplices de sus representados, con ciertas exclusiones notales, que las hay, buscando cuartos de sus clientes, y nada más. Sí, de aquellos que infringen las leyes, y procuran después, quienes les defiendan ante los tribunales de la República, sin importar cuánto se tenga que hacer.

Aunque es innegable, que la aplicación de justicia procede, la mayor presión en el sentido de lo tratado, debe estar dirigida a hacia todos los sectores que les compete la problemática, en el orden de que, se procure identificar y atacar en sus verdaderas raíces, las causales que subyacen en esas lamentables desgracias.

El asunto no debe ser, con relación a ésas, haciendo analogía, si es que aplica, “querer matar el perro, para que se acabe la rabia”, como reza un dicho popular; pues, aunque el can en ese caso deje de existir, el referido mal en su esencia continuará causando peligrosos daños. Otros ciudadanos resultarán afectados luego; y, proseguirá la “dolorosa fiesta”.

En ese tenor, sobre lo primero que se debe hablar, es de la descomposición familiar que desde hace años se verifica entre nosotros, y de cómo enfrentarla. Segundo, de la pérdida fehaciente de los valores que otrora caracterizaban a esa tan importante cédula dominicana, la familia, germen primario de toda sociedad, no solo de la nuestra.

Y, tercero, de la falta que vienen haciendo las verdaderas orientaciones de tipo espiritual, competencia de las iglesias todas, a sus feligresías.

Además, del concurso imprescindible de los profesionales de la conducta, psicólogos y psiquiatras, el cual se hace casi obligatorio, para poder completar el abanico de posibles soluciones a esas problemáticas.

También, sobre los aprendizajes nocivos que se obtienen, a partir de la deleznable programación que se exhibe en la pantalla chica, de procedencia local, como extranjera también (cable), cargada de acciones reñidas con lo moral y las leyes. ¡No hay supervisión alguna! 

El traje de la delincuencia y la criminalidad en Dominicana, tiene mucha tela por donde cortar.  Lo que ocurre es que, desde hace ya mucho tiempo se viene intentando solo “agarrar el rábano por las hojas”, como se dice popularmente, para entre otras cosas, no chocar de frente con determinados sectores, que bien es sabido, se consideran asociados con esas deleznables situaciones.

Se agrega a la dejadez notoria, lo concerniente al trabajo efectivo que corresponde realizar a las instancias judiciales, de lo que deviene la alegre impunidad de que gozan los tantos “malechores” que aquí se tienen, entre los que se encuentran: políticos corruptos a la clara; narcotraficantes; saqueadores de erario público: aquellos que se pueden catalogar como ladrones vulgares, con saco y corbatas; y, estafadores de todo tipo, etc.,

Es obvio que, los no castigos a esas malas acciones, innegablemente inducen a delinquir a nivel de los segmentos bajos y desposeídos   de la sociedad nuestra, donde se estima que, si para los de arriba no hay punición alguna, ¿por qué no emularles nosotros?

Luego, sobre puntos como esos, es que procede que se vaya en post de enmendar, sin demagogias, y evidenciando sólida voluntad política, si es que en realidad se quiere combatir esos males: DELINCUENCIA Y CRIMINALIDAD en este país,

Y, por supuesto, dejarse de estar andando con tantos rodeos, y las chácharas politiqueras de estilo que se han venido verificando hasta hoy.

Autor: Rolando Fernández

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¡Hablar aquí de aumentar salario! ¿Cuál será?

Ese es uno de los asuntos que más complejo se torna, si en realidad se persigue beneficiar a la clase laboral, cual que sea, tanto pública como privada, cuando se autoriza aprobar, oficialmente, aumentos salariales, por las implicaciones obvias que devienen de inmediato.

En primer lugar, para para poder hacer efectiva una disposición de ese tipo, se hace necesario que los empleadores puedan disponer de los recursos económicos requeridos: Pues, de lo contrario, se hace casi imposible cumplirla. Es de rigor ponderar eso, antes que nada.

Luego, en el caso de que las disponibilidades no se tengan en ese sentido, ¿cómo procurarlas?

En el sector privado tiene que recurrirse al aumento de los precios correspondientes a las mercancías, o servicios que se expenden. No se puede perder de vista que los emolumentos salariales que se requiera pagar, entonces aumentados, contribuirán a incrementar el rubro de los gastos fijos.

Eso, obviamente, habrá de disminuir su margen de utilidad, entre otras cosas; y, por tanto, todo incremento de sueldos habrá de ser compensado de alguna manera, siendo ese camino señalado, el más expedito: aumentar los precios, cabe la reiteración.

En lo tocante al sector público, el gobierno necesita también de una mayor captación de ingresos, que le permita absorber el aumento a verificarse a nivel de sus gastos corrientes por ese concepto. Es indudable que, la herramienta más a la mano que se tiene, es la imposición de mayores tributos a la población.

Luego, en ambos casos, las cosas se reportarán como generación de un proceso inflacionario, mayor que el que se pueda tener de momento, el cual se tragará los pírricos aumentos salariales que se produzcan, por los traspasos obvios a la sociedad consumista, a través de los aumentos en los precios; o, como consecuencia de la afectación directa que produzca, derivada de las mayores cargas impositivas dispuestas, cuando del Estado se trate.

Es por lo expresado, que no pocos entienden que, la manera más razonable de favorecer al segmento laboral de toda población, en términos de aumentar la capacidad adquisitiva de ésta, a partir de los emolumentos salariales que se reciban, no es con pequeños aumentos de sueldos directos, chelitos, como es lo que se hizo últimamente aquí

Es buscar la manera de regular y controlar los gastos por servicios a cargo de la misma, cero abusos especulativos; como, el procurar control sobre los precios de los productos de primera necesidad – eso de libre comercio deña más en entornos agiotistas -, al tiempo de contemplar, y llevar a cabo, disminuciones razonables de los gravámenes tributarios relativos, aplicables esos de forma directa o indirecta a la población. Por ahí, sí que pueden verse beneficios para la gente.

El resto, no son más que chacharas y demagogias politiqueras, como empresariales, en connivencia con los seudo sindicalistas que se gasta este país, para hacer frente a las presiones sociales que se tienen de ordinario en ese orden; como, lograr objetivos electorales futuros en adición.

Autor: Rolando Fernández

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Entretener a la población. ¡La misma espuma, caray!

¡Con diálogos, lo más fácil!  Es lo que de ordinario se estila entre políticos, gobernantes de turno, y empresarios que patrocinan candidaturas al poder, dentro del patio local.

Se promueve desde allí, la realización de actividades diversas, cuyas ejecutorias siempre quedan inconclusas; pero, con lo que normalmente se consigue llamar la atención de la población, y se le distrae por supuesto; que se infiere de común, son los propósitos reales que están detrás de esos diálogos concertados en esta República cada cierto tiempo.

En el marco de esos eventos siempre se procede a estar lloviendo sobre mojado; tratando sobre temáticas que están ya más sazonadas que muchas suculentas comidas dentro del menú nacional; y, cuyas posibles soluciones que se ofrecen para esta sociedad, de ordinario se quedan en el tintero.

Siempre se convoca a reuniones, diálogos, etc., con los seudo líderes locales, que no son más que jefes de grupos identificados con determinados sectores políticos y empresariales, Ahí, cada cual, lo que va   es en procura de defender intereses económicos, individuales o grupales; jamás, pensando en acciones resolutorias que vayan en favor de la generalidad de la población.

Relacionados con esos actos, la prensa amarilla del país logra hacer su agosto en diciembre, como dice el refrán, en términos de los ingresos que se perciban, a partir de la publicación de rimbombantes titulares embaucadores, respecto de los asuntos allí tratados, que por lo regular son para desviar la atención de la población, y que ésta se olvide de las principales grandes problemáticas que le vienen acogotando a la misma.

Eso lo han convertido los mandamases ordinarios aquí en una costumbre, mientras el pueblo continúa roncando, y prosigue dejándose embaucar con las demagogias y las posverdades a que recurren todos estos políticos de nuevo cuño, con el concurso de los poderosos sectores económicos que los manejan.

La gran pregunta que la población debe hacerse es, cuáles son los resultados positivos referentes de los diálogos que, como ese, que ahora se está promoviendo desde el Gobierno, en que se procura participen, como siempre, las cabezas representativas de los partidos políticos de este solar, entre otros.

Ahora, este último que está sobre el tapete, se puede advertir que será ms de lo mismo. De seguro que en ese no se va a hablar de los problemas capitales que tiene esta nación, sino de lo que más convenga a los componentes del grupo que participa.

Por tanto, difícil es que se toquen temáticas tales: combate frontal a la corrupción generalizada que azota; decomiso de los bienes robados al Estado durante los últimos años; endeudamiento externo hasta la coronilla – el país está hipotecado -; abusivas cargas impositivas, y arbitrios municipales poco justos: inseguridad ciudadana, y falta del sosiego requerido: drogadicción y narcotráfico; alto costo de la vida; mala calidad de la educación; deficiencias del sistema de salud; y, callada invasión haitiana a la nación, etc., etc.

¿Tratar sobre esos temas? ¡DIFICIL! Y, la otra gran pregunta que aguijonea es, ¿por dónde andará el cambo de que tanto hablaron los que hoy gobiernan, durante la campaña electoral pasada?

Autor: Rolando Fernández

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Este país necesita ahora de muy buenos “cirujanos”

En el ámbito de la salud humana se habla de cirugías mayores, cuando determinados males físicos afectan a los organismos de las personas, para que estas puedan sobrevivir a ciertas situaciones de peligro.

Aunque salvando diferencias de consideración, es posible hacer un símil entre lo expresado, y el estado, o nivel de los grandes males que hoy se verifican a  nivel de la nación dominicana:  institucionales, monetarios-fiscales, políticos, económicos en general, educativos,  inseguridad ciudadana, transporte, salud pública, etc.,  para cuyos correctivos habrán de requerirse, obligatoriamente, “procedimientos quirúrgicos políticos y sociales” de alto riesgo, a ser llevados a cabo por manos expertas, y mentes preclaras, que hasta hoy no luce posible encontrarlas  en el seno de los negocios locales, denominados partidos políticos.

Tienen que ser cirujanos apartidistas; personas libres de compromisos, como de fuertes ataduras con los grupos poderosos económicos que gravitan en este país, y que siempre procuran “titeratos” representativos a nivel de los tres Poderes de Estado nacional: Legislativo, Ejecutivo, y Judicial, que satisfagan sus pretensiones de avaricias marcadas, e impunidad constante.

Ojalá que aparezca algún buen cirujano, o varios, mejor, que puedan trabajar en favor de extirpar, cuántos “tumores cancerígenos”, se les podría calificar, que vienen socavando el cuerpo de esta nación; para ver si es posible recobrar la salud de la misma.

Pues, de seguir como ha venido estando durante los últimos lustros, en manos de políticos, y poderosos grupos empresariales corruptos, avariciosos, como antinacionalistas por demás, solo pensando en coger cuartos prestados, sin saberse cómo se van a pagar después, y “las cuentas de destino”, sus males todos, proseguirán extendiéndose, y acabarán por dar al traste con la salud social, y hasta soberana de esta República.

Dicen algunos pensantes que: “ojos que no ven, corazón que no siente”, lo cual se puede considerar muy cierto.  Pero, ocurre que, los dominicanos que no tuvieron la oportunidad de ver y ponderar las ejecutorias desaprensivas de los políticos del patio durante los últimos gobiernos que se ha gastado esta nación, sí que después han podido informarse sobre el maremágnum que dejaron los actuantes entonces a este pueblo.

En consecuencia, se han percatado de los riegos probables que desde ahí se pueden desprender para un porcentaje importante de las presentes generaciones, como del futuro incierto que les espera a las venideras.

Luego, los efectivos “cirujanos” que hoy traten de revertir las situaciones gravosas que agobian a esta sociedad, in crescendo cada vez, derivadas de los maridajes políticos-empresariales que se estilan entre nosotros, ya se estiman como imprescindibles.

Y, es la demanda que se hace, ¡a todo pulmón poblacional! Por lo cual, de no aparecer aquellos “salvadores”, el pueblo se empoderará, y “operará” con sus propias manos, sin necesidad de quirófanos equipados.

¡Qué nadie se sorprenda después! “La palabra de los pueblos, es la que más se parece a la de Dios”, según dicen los que saben.

Autor: Rolando Fernández

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Razones que pueden explicar extraños comportamientos humanos

La verdad es que, cuando se repara sosegadamente sobre determinados procederes impropios que viene observando el grueso de la especie humana, necesariamente se tiene que ir a parar, por lo extraño que se reportan los mismos, al contexto de la filosofía espirita, dentro de la cual hay algunos señalamientos que bien se pueden asociar con eso que aquí se trata, y que tanto inquieta hoy a los seres realmente pensantes ¿Por qué de esa situación?

Es innegable que, un gran segmento de la humanidad es proclive a lo religioso convencional, donde la real esencia de los hombres (espiritual) no es explicada por los curas, pastores, o dirigentes, etc, debido a desconocimientos, o conveniencias en algunos casos,

 Nada más se habla allí del pecado, el cielo para los que se porten bien, y del infierno, destinado este último a los que infrinjan la llamada “Ley de Dios”. Y, a esos lineamientos filosóficos se circunscribe todo, principalmente.

En verdad, como es bien sabido, lo exotérico puro es la inclinación en ese ámbito; el esoterismo se obvia. No se dicen en realidad los porqués de la presencia de todas las especies sobre el planeta Tierra, como su procedencia real y efectiva, con principalía la humana, compuesta por hombres y mujeres.

Todo lo que en verdad se debe saber se tiene como secreto, y se puede resumir en una sola oración cuestionarte: cómo evolucionar, dentro del  sendero a recorrer por cada hombre, sujeto a un prediseño, que denominan los que saben corrientes de vida cronológicas a cursar; y, en que están incluidas: la misiones divinas individuales asignadas a cumplir, por cada alma (espíritu encarnado);  las conquistas kármicas necesarias aceptadas de antemano (primera fase del libre albedrio); como,  las circunstancias favorables requeridas para tales propósitos.

Entorno a la especie humana, piedra angular de lo aquí abordado, la gran mayoría de sus componentes, por su adhesión a los conceptos religiosos convencionales, desconocen, cuando no es que, no lo aceptan, que la misma procede de la especie evolutiva, inmediatamente inferior: los animales.

Según aseveran los que bien saben, qué conocen sobre la temática, por ahora un gran porcentaje de esos se encuentra en la actualidad, en el estadio    de la llamada conciencia del sueño (“hombres fisiológicos, viviendo exclusivamente para la atención de las necesidades orgánicas”.  Y, como es obvio inferir, por ahí viene el asunto de la irracionalidad que hoy tanto afecta a a muchos entes humanos

En ese sentido, en la obra “DEPRECION, Causas, Consecuencias y Tratamientos, escrita por Izaias Claro, espírita, aparecen los siguientes señalamientos: “que nuestro planeta es habitado en su mayoría, por espíritus muy cercanos a la animalidad ancestral”.

“Que, en consonancia con una de las clasificaciones de la ciencia psicológica, la mayoría de la humanidad está compuesta por criaturas que, en la actualidad se encuentran en la llamada conciencia del sueño, viviendo exclusivamente para la atención de las necesidades orgánicas”.

Según otra definición, “son criaturas subdiafragmáticas, o sea, criaturas que tienen como objetivo tan solo la atención de las necesidades del estómago y el sexo”.

Entonces, es innegable que, cuando se analiza con detenimiento, y libre de prejuicios convencionales religiosos, los contenidos de lo expuesto con anterioridad, no hay duda de que, la asociación con los comportamientos, actitudes irracionales humanas, inexplicables  por supuesto en la marco de la mente de los hombres, se podrá entender que, los mismos están ligados con el acercamiento que aún mantienen las entidades espirituales encarnadas (almas) con la inmediatamente especie evolutiva  inferior procedente (los animales).

En ese tenor, es lógico entender que, solamente en la medida en que esta condición vaya desapareciendo, y que la especie humana se incline por identificarse con su verdadera esencia (espiritual), y proceder conforme a la misma; como el aceptar que no se está sobre   el planeta Tierra por accidente, sino con propósitos divinos definidos, que se deben alcanzar.

Que eso bien se puede lograr, la concienciación, ya sea a través del auto- estudio, o las orientaciones debidas; como, aquellas instrucciones que puedan ser recibidas de parte de los más avanzados en el Sendero Evolutivo, en torno lo esotérico puro. Que, de no ser así, la problemática actual, no se va a poder cambiar,

Que, es todo lo cometario, tenderán a incrementare los comportamientos inapropiados que hoy observan los hombres (general), como las actitudes delincuenciales, y   criminales, despreciables a todas luces, en la que se incurre.

Que, quizás tomará algún tiempo eso. Y, es muy probable que tal situación de la humanidad actual esté ligada con determinados aspectos correspondientes al esquema evolutivo del planeta Tierra; o, el cambio de sub-raza que cursa desde hace mucho. También, con las predicciones que hiciera el amado maestro Jesús, con respecto a los últimos tiempos de la llamada “Era Cristiana”.

Material para reflexión se tiene, ¡procédase!

Autor: Rolando Fernández

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Otro nuevo invento en Dominicana. “¡Bueeno!”

Y quién dijo que eso de foto-multa, nuevo sistema punitivo que tiene ahora previsto establecer el INTRANT, ¡sin una adecuada plataforma operativa a la vista!, para tratar de combatir las desaprensiones y temeridades de los que violen la luz roja de los semáforos, dentro del “coctel” de infracciones que caracteriza el gran desorden en el tráfico vehicular nuestro, que anda manga por hombro desde años en este país, sea de aplicación efectiva aquí.

Para que eso funciones en esta considerada selva de cemento, primero se tiene que organizar la casa entre nosotros; definir cuántos procedimientos y herramientas sean necesarios; como, evitar los distingos de personas al momento de tener que actuar en ese sentido.

Por tanto, qué a todos abarque el imperio de la ley; nada de padrinazgos después de comprobadas las violaciones a las normativas de tránsito; y, que se proceda a la aplicación de severas sanciones, hasta de encarcelamientos de ser necesario.

Es evidente que, cuánto nos gusta inventar a los dominicanos, sin estar preparados para ello; adoptar patrones importados, aplicables en naciones organizadas, y que poseen instituciones respetables, amén de que pueden contar con autoridades que saben cómo, y cuándo aplicar la ley, cosas que poco se observan en esta República.

La gran pregunta que se desprende en este tenor es, se está preparado en realidad aquí, para la aplicación efectiva de esa medida específica, la cual requiere de una amplia, y oportuna logística, además.

Otra interrogante, se podrán mantener operando siempre los sistemas de semaforización, y de cámaras, que reúnan las condiciones debidas para tales propósitos, Pero, que, en adición, siempre se pueda contar con la energía eléctrica requerida para su funcionamiento; cero averías y apagones.

Ahora, lo que en definitiva se torna algo risible para cuántos conocen cómo se bate el cobre en este país, son: la forma, y la logística obvia razonable, con que operará el sistema para el cobro de multas por las infracciones de tránsito de este tipo, a domicilio, lo cual no se hará muy fácil.

Disponer de las informaciones precisas de los conductores objeto, que se viven mudando de domicilio con frecuencia, y que no actualizan los documentos personales correspondientes, por lo que se hará bien difícil su localización en determinaos momentos.

Amén de eso, una interrogante digna de ponderación también sería, a quién se le cobrará la multa siempre, al conductor, que en muchas ocasiones no es el dueño del vehículo; o, al propietario del mismo, cuyas informaciones se obtendrían a partir de la matricula correspondiente. ¿Está definido eso? Al dueño se le consigue fácil; no así al simple conductor violador.

Pero, además, el asunto se complica en adición, por los diferentes vehículos que transitan en nuestras calles y avenidas; no son solamente los privados; sino, que también está en enjambre del transporte público, capitaneado por choferes desaprensivos y temerarios. En adición, la plaga de motoristas, sin conciencia ciudadana alguna, cuyo control, por lo visto, se hace casi imposible en esta nación.

¿Se han ponderado todos esos aspectos, para estar hablando de foto-muta en este país, con cobros a domicilio?

Por eso cabe reiterar: ¡vamos primero a organizar la casa! Y, mientras tanto, que se adopten medidas correctivas más factibles de aplicación. Ahora, procediéndose siempre con autoridad severa, y sin distingo de persona alguna.

Qué tampoco, continúe estilándose el tráfico de influencias oficiales acostumbrado, cuando se trata de riquitos de la sociedad; de familiares, o novias de funcionaros públicos envalentonados Y, mucho menos, con los “macuteos” policiales ordinarios.

Autor: Rolando Fernández

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Venecia, por falta de municipalidad local

¡En eso se convierte Dominicana!, desde que caen dos o tres milímetros de agua lluvia sobre la misma. ¡Innegable la afirmación, verdad!, por cuánto se puede apreciar, debido a esa circunstancia. Los referentes abundan,

Aunque osado el símil, por las características propias de aquella ciudad italiana, considerada “como una amplia laguna, repleta de pantanos, y enclavada entre tierra firme y mar abierto”, que fuera fundada en el año 421, con respecto a la nuestra, que lo fue en 1498. ¡Gran tiempo después, no es cierto!

Mientras en aquella, que se tiene como la ciudad de los sueños, en términos de propaganda turística, las acumulaciones de agua que por doquier se producen, se deben a razones de índole natural propiamente, y son aprovechadas las mismas para la realización de actividades productivas, como la pesca, y la explotación de la industria turística, aquí el asunto es muy diferente.

En Dominicana, es por causas muy distintas, y lo que provocan esas, siempre son inconvenientes en el tráfico peatonal y vehicular, amén de los focos infecciosos que generan para la población. Nadie puede transitar en ella cuando llueve, por las aceras, calles y avenidas. ¡Todo se inunda, se anega; es la de acabarse!

Desde hace muchos años la capital dominicana viene padeciendo de ese mal, y todo obedece, principalmente, a la falta de municipalidad apropiada; de autoridades edilicias que estén realmente preocupadas por su ciudad, lo cual no evidencian nunca, a pesar de haber sido elegidas para ello; como de los tantos recursos económicos que reciben los cabildos locales, por subvención estatal, y los arbitrios que cobran a la población, a veces hasta de forma abusiva.

Es por lo que, en gran parte, el drenaje pluvial en este país no sirve. Está totalmente descuidado por las autoridades competentes, municipales, y los mismos ministros de Obras Pública. Cada uno de esos   va y viene, aquí, sin nada hacer nunca en favor de las comunidades que les corresponden.

La situación se agrava cada vez más aun, producto de la inconsciencia cívica ciudadana, que observa el grueso de esta sociedad, por el lanzamiento de desperdicios diversos en las calles y avenidas que los munícipes hacen (basuras, plásticos diversos, y hasta restos de materiales de construcción), que tapan las alcantarillas y tuberías de desagüe que se tienen. También, por las rupturas alegres, y descuidadas después, de aceras, contenes y calles, que como es obvio contribuyen a enfangar.

Luego, cuando se produce algún tiempo lluvioso, o cae un ligero aguacero, de inmediato se pone de manifiesto la falta de funcionabilidad de todo el sistema de alcantarillado en la ciudad capital.

Y, “cuando la puerca retuerce el rabo”, como se dice en buen dominicano, es al momento de ser afectados por alguna tormenta tropical, como estas últimas acaecidas en el país; o, cualquier ciclón azota la isla durante la temporada.

Ahora, como reza una gran máxima, “todo es causal, nada es casual”. El origen de este terrible mal que afecta a esta República caribeña, está en la incapacidad, y la falta de voluntad política de los seudo alcaldes que son elegidos por la población, y el poco concurso que ofrecen los ministros de Obras Públicas que son designados en la posición, y que dirigen en cada una de ambas áreas del país, conjuntamente con sus séquitos acompañantes.

Con excepciones muy marcadas, los que han ocupado las poltronas edilicias, y del misterio señalado a nivel local, amén de ser simples políticos, e ineptos advenedizos, después que logran alcanzar esos cargos, solo van allí en busca de acumular grandes fortunas, y de hacer jugosos negocios con la basura, y la construcción de obras, respetivamente.

Algunos, hasta toman las posiciones tales trampolines apropiados, en pos de lanzarse después como candidatos hacia la presidencia de la República. Eso de preocuparse por las atribuciones de su competencia, pasa a un segundo plano. ¡Se hace lo que se pueda, y cuando se pueda!

Entonces, siempre se tendrán en este país grandes lagunas cuando llueva; como estancamientos de aguas por doquier, tan pronto se presente alguna tormenta; o, azote un ciclón tropical de los acostumbrados.

Pueblo, todos son culpables del gran mal: autoridades estatales, edilicias, etc., y tú, que debes concientizarte, respecto de cómo aprender a votar por quienes serán mandamases locales, para que las mofas y los engaños de todos estos políticos farsantes y demagogos, no prosigan.

Autor: Rolando Fernández

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Se prevé otro intento fallido

El asunto no se circunscribe solo a desarmar la población. Hay muchas otras más cosas de importancia capital también, a considerar en torno a esa connotada y delicada problemática: delincuencia y criminalidad a nivel nacional.

Qué se contemple enfrentar esas como debe ser, para comenzar a resolver en verdad, y de una vez por todas, ese flagelo de la delincuencia y la criminalidad en el país. ¡Dejémonos de estar agarrando el rábano por las hojas!

La posesión de las armas de fuego, sea esta legal o no, en realidad no es lo que provoca ese tipo de actitudes humanas despreciables, sino las poderosas razones que obviamente puedan subyacer bajo determinadas circunstancias vivenciales que se presentan en los humanos, y detrás de las cuales es obvio que, no se quiere ir en Dominicana.

En este país nada más se habla de la pantalla, en cuanto a desarmar a la gente; de los aparentes barrios seguros por los cuales se propugna, procurando introducir los preventivos que se entiende son necesarios, incluyendo amplios operativos de carácter policial, cuyo personal, en parte, a veces no se sabe de qué lado está,

A pesar de que, desde hace gran tiempo, suficientes reuniones y eventos diversos se han llevados a cabo, en busca de definir posibles soluciones a esos problemas, es muy poco lo que se ha logrado.

En los mismos, por regular han participado personas autorizadas en la materia, buscando evacuar recomendaciones alusivas que puedan dar en el blanco resolutorio necesario de la deleznable situación, Pero, nada fructífero en realidad se ha producido.

Eso constituye un claro indicador, de que en verdad no se ha trabajado con las causales potenciales que se tienen; que nada más se quiere estar buscando la fiebre en la sábana, como reza un dicho popular, ignorándose las circunstancias “corporales” propias, que no cabe duda son diversas.

Entre esas están; la inobservancia de los roles que corresponden, a las familias, en primer término, como las células primarias de toda sociedad; a las iglesias, como reales orientadoras espirituales, no tales simples grupos “doctrinarios” convencionales, y sectarios, por supuesto, sino que deben trabajar esas para combatir  la inmadurez psicológica de las entidades espirituales encarnadas en el planeta Tierra (almas),  por la cercanía  marcada que mantienen aún con la animalidad ancestral, según sostienen los que saben.

Sí, esa que modela la falta de raciocinio que se observa a nivel de la especie humana, de acuerdo con lo que apuntan grandes entendidos en asuntos esotéricos; y, que es característico de la especie   inmediatamente inferior de la cual se proviene, los animales.

Pero, además, también se ignora el papel de los colegios y las escuelas, encargados de trabajar con las personalidades, y los comportamientos conductuales a observar por los alumnos; como, con la formación académica requerida, a los fines de que puedan aportar constructivamente dentro de la sociedad en que vivan.

Todo esos son elementos que, con regularidad no son tomados en cuenta al momento de abordar objetivamente esa problemática. Todo se limita a lo meramente subjetivo, y a aparentar intenciones de enmendar frente a la ciudadanía angustiada.

Tan así es que, los profesionales de la conducta – psiquiatras y psicólogos -, de ordinario brillan por su ausencia en las reuniones concernientes; como, tampoco están presentes allí los representantes de las iglesias. 

No se invita a ninguno de esos a los eventos que se realizan, a los fines de poner el frente a esos flagelos tan lacerantes. Y, cualquiera se preguntaría, por qué. ¡Sus opiniones tendrían bastante peso en ese escenario!

Tampoco se habla, cuando sobre el asunto se trata, sobre las inducciones directas que se reciben hoy, procedentes de los medios masivos de comunicación; estando en primera fila la llamada pantalla chica, donde más aprenden nuestros jóvenes faltos de capacidad pensante, por estar cargado el grueso de su programación de una penetración cultural innegable; obscenidades puras; y, comportamientos inapropiados extremos, que a nada bueno conducen.

Entonces, los factores expuestos no pueden ser dejados de lado, y se requiere trabajar arduamente con los mismos, para procurar adoptar las medidas correctivas de lugar, ante la deleznable situación que se presenta actualmente en los órdenes señalados.

No es solo estar hablando de incautar armas de fuego, cuya posesión, sea legal o no, como medida correctiva, al igual que efectiva se cree. Claro, sería lo más fácil para determinadas autoridades, y por ahí es que tratan de ir.

Pero no, ¡qué se agarre el toro por los cuernos!, si en verdad se quiere resolver el problema; y, qué se trabaje con cuánto se debe hacer en ese orden,

Autor: Rolando Fernández

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¿Sirve la educación en Dominicana?

Aunque osada la pregunta, no resulta difícil la respuesta. Cualquiera en su sano juicio, sin compromisos políticos, y conocedor de cómo se bate el cobre dentro de ese sector aquí, que está politizado, comercializado; y, con la adopción de copismos impuestos, con respecto a programas a impartir, o la enseñanza de paradigmas impropios entre nosotros, producto de imposiciones extranjeras, y del mismo patio, con facilidad respondería, ¡NO!

Ese es un sector que cada vez más ha venido perdiendo calidad de manera muy marcada, como la eficiencia requerida, en términos docentes, apoyo logístico apropiado, y entereza estudiantil propiamente, a pesar de los recursos financieros invertidos por el Estado últimamente; como el uso de modernas tecnologías de punta introducidas, que han venido a auxiliar, se supone, las clases presenciales, y las investigaciones debidas; pero, los beneficios derivados poco se observan.

Suficientes razones para formarse un juicio así están más que a la vista, y entre esas cabe destacar: la politiquería que envuelve la actividad, comenzando desde el mismo Ministerio de Educación, y sus dependencias; los grandes negocios que se realizan dentro del área; las incapacidades docentes innegables; las negligencias administrativas que se observan; y, en adición, la falta de responsabilidad de los padres o tutores, que inscriben a los muchachos en las escuelas y colegios, para quitárselos de encima más bien, intentando transferir sus deberes a los profesores,

Cegarse ante una realidad tan fehaciente, relativa al criterio antes expuesto, sería como no aceptar la oscuridad durante las noches. ¡Imposible, verdad!

Los resultados evaluatorios atribules al alumnado nacional, a nivel de los diferentes grados de formación académica, lo dicen todo; máxime, durante los últimos años lectivos, en que las promociones de cursos, con principalía dentro del sector público, se han hecho de forma generalizada, sin medir las capacidades necesarias,

Eso, evidentemente, como una manera salomónica para salir del paso las autoridades del ramo, aunque sin ponderar daños posibles, ante el innegable fracaso de la llamada educación a distancia – todo virtual – por la problemática que se viene presentando, en términos del distanciamiento social exigible, para evitar los contagios que se puedan producir, como consecuencia de la pandemia cursante, el COVID-19, y las cepas derivadas, ya comprobadas incluso.

Se advierte que, a partir de ahora las deficiencias de orden educativo en Dominicana, se van a incrementar más aun, “exponencialmente”; y, no por la crisis sanitaria del COVID-19 que cursa, a la que todo se quiere achacar, sino por los manejos inadecuados que se han estado dando en las áreas de enseñanzas, a partir del desarrollo de la pandemia.

Se prefirió inclinarse por la llamada educación a distancia, virtualidad, en un país sin condiciones docentes para ese tipo de formación; carente de las tecnológicas apropiadas; como de los servicios disponibles calificados de energía eléctrica, para un modelo educativo tan exigente.

Bien se pudo haber continuado con las clases presenciales en esta nación durante esa crisis sanitaria, aunque adoptándose los protocolos y demás medidas preventivas pertinentes, claro está. Pero, al parecer, otras circunstancias de carácter económico, y reciprocatorio con adeptos al poder de turno, hicieron cambiar el rumbo de las cosas,

Claro, las consecuencias previsibles entonces, hoy están más que concretizadas, a pesar de los tintes politiqueros loatorios que se está procurando dar al gran fiasco que se produjo, y que ha estado saliendo a relucir, a partir de dar por concluido el próximo pasado año lectivo 

Las quejas andan por doquier, mientras las bocinas pagadas, y los lambones gratis de las autoridades del ramo, dicen que no; qué todo ha sido un éxito. ¡Diablo, qué cachaza!

Que evalúen a los estudiantes que mal finalizaron el año escolar; como, que se admita la cantidad de deserciones de estudiantes producidas, para que no sigan hablando por boca de gansos.

Las informaciones están bien a la mano en el mismo seno de la sociedad nuestra; con consulta posibles adicionales, inclusive, que se pueden hacer directamente a los profesores del país, los no parcializados; ¡qué si saben del asunto!

En el tenor de lo tratado, se tiene siempre la innegable percepción, de que muchos pensantes nuestros están contestes en cuanto a lo mal que anda la educación local; y, de que, en la base de esa amarga realdad, están las pretensiones sutiles de los políticos de nuevo cuño aquí destacados, para poder lograr mayores embaucamientos a las personas.

Es obvio que, mientras más brutas son las sociedades de las naciones, más fácil se hace el manejo de su gente; y, se puede jugar con ella, como ya aquí desde hace años viene ocurriendo.

Eso, con los espaldarazos certeros que reciben aquellos de los poderosos grupos económicos regentes entre nosotros, que andan detrás de que nuestro pre-adolescentes y adolescentes, y jóvenes, principalmente, estén menos concientizados cada vez, respecto del “maremágnum hipotecario dependiente” que se viene tejiendo su alrededor; como, del futuro incierto que le espera este pueblo, cuando comiencen a cobrar todo lo adeudado.

Entonces, estar en desacuerdo con que la educación en este país no sirve, sería “como no aceptar la oscuridad durante las noches”, cabe reiterar ¡Imposible, verdad!

¡Ay!, si les preguntaran a algunos de los “letrados”, personas con sólida preparación académica, que lograron formarse durante la otrora llamada “Era del Jefe”, cuando los colegios, escuelas y universidades de este país tenían otra fragancia.

Obvio que, el juicio que externarían, sería contrastante con el estado de seudo democracia hoy en esta República; y, reafirmarían algo que siempre se ha dicho “a todo pulmón”, de que: “cuando Trujillo, se tenía en este país, uno de los mejores sistemas educativos de toda la región del Caribe”. ¡Paradójico, no es cierto!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos,wordpress.com

LOS PUEBLOS-VÍCTIMAS, TIENEN LA ÚLTIMA PALABRA

La “especulación” con los precios de los artículos de primera necesidad en Dominicana, como también ocurre en otras sociedades, aunque quizás no de forma tan abusiva como aquí, por lo regular se puede resumir todo su contexto con pocas palabras:  “falta de autoridad, o componenda aparente con el oficialismo”.

Debido a ello, cual que sea la razón, cada cual puede hacer aquí, o allá, lo que le venga en gana con los precios de los productos básicos para la comida de la gente. Se Olvida de que, con eso, ¡no se pude estar jugando!

A veces, en relación con ese tipo de cosa, hasta se piensa en que puede haber cierto maridaje político-empresarial, entre grupos económicos y mandamases; pues, no se concibe tanta indiferencia gubernamental, frente a algo tan delicado y peligroso como eso, no cabe duda.

¡Sí!, nos referimos, por supuesto, a que se esté procediendo así con el estómago de la gente, fomentándose el hambre entre ella. De ahí, lo cuestionable de la actitud estatal impropia en tal sentido, y que se viene observando desde hace un tiempo acá entre nosotros, por ejemplo.

Asociado con algo de esa naturaleza, como una mala decisión se considera, eso de que, en países como este, y otros, repletos de “agiotistas, especuladores” por doquier, y políticos inconscientes de sus deberes para con los pueblos que los catapulta hacia el poder, se adopte el llamado modelo económico del “LIBRE COMERCIO”, sin ningún tipo de control estatal aplicable.

Y es que, dicho sistema constituye   una especie de aguijón, que en cualquier momento puede provocar estallidos sociales con impredecibles consecuencias, cuando del mismo se hace un provecho indebido, tal de ordinario ocurre con frecuencia.

Indudable se torna que, ese modelo ambicioso de comercialización, fue un invento muy bien pensado, por el que propugnan siempre los tecnócratas de las llamadas ciencias económicas – supuestos, promedios, y gráficos -, solo para agenciarles jugosos beneficios a los que ellos sirven: los ricos, aposentados dentro de los poderosos sectores hegemónicos regentes cada vez.

¡Ojo al Cristo!, con la aplicación de ese invento. Los pueblos aguantan hasta aun día, y la gente con hambre no piensa; se convierte en burros con ojeras puestas, que “caminan” llevándose por delante todo lo que se encuentre.

Por tanto, y en este caso específico, el producto de la “especulación financiera” por parte de los desaprensivos industriales y comerciantes, nacionales, o extranjeros, durante años, se puede perder en minutos, si los pueblos se empoderan y actúan en favor de uno de sus principales derechos: comer, para poder subsistir, claro está´.